Exhibe Ediciones La Luz muestra de carteles dedicada a escritores universales

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos cortesía de Ediciones La Luz

Con el nombre La Luz nos convoca, Ediciones La Luz, sello de la Asociación Hermanos Saíz en Holguín, exhibe en el salón Abrirse las constelaciones una exposición de 20 carteles como muestra de su campaña de promoción del libro y lectura desde las redes sociales.

Los diferentes carteles que integran la exhibición componen la imagen visual del trabajo de la editorial en las plataformas digitales, impulsados por la pandemia generada por la Covid-19 en el país durante varios meses.

Con la intención de recordar a varios autores, especialmente poetas, en la fecha de su nacimiento o muerte, surgió la idea de los carteles, comenzando en julio, con el centenario del escritor cubano Eliseo Diego.

Al inicio se trataba de promocionar a escritores cubanos, pero luego se extendió también a los universales, comentó el diseñador y escritor Robert Ráez, autor de las obras donde se pueden apreciar sus diseños a partir de imágenes de autores como Charles Baudelaire, Paul Celan, Julio Cortázar, Emily Dickinson, Virgilio Piñera, Arthur Rimbaud y Oscar Wilde.

El escritor y periodista holguinero Eugenio Marrón precisó en las palabras de presentación de la muestra que el hecho de ilustrar la literatura y sus protagonistas a la hora del cartel resulta una aventura apasionante, logrando que las posibilidades de la fotografía y las letras se conjuguen en una puesta sensorial dirigida a promover y celebrar la lectura.

Las influencias que intervienen en el proceso creativo del diseño de esta colección son muchas, precisó Robert Ráez, entre ellas el estilo de periódicos y revistas como Lunes de Revolución y La Gaceta de Cuba, portadas de discos, y todo lo que en materia de diseño parezca bien concebido.

Con esta propuesta Ediciones La Luz deja entrever el ingenio y la avidez de su equipo creativo, con una elevada elaboración en el plano conceptual, mostrando los rostros de veinte poetas universales y al mismo tiempo influyendo en la promoción de la lectura a través del arte (Con información de la ACN).

 

Holguín, a 269 años del título de ciudad 

 

Por Erian Peña Pupo

Fotos Carlos Rafael 

Este 18 de enero se celebra el 269 aniversario del otorgamiento del título de Ciudad y Tenencia de Gobierno a Holguín. Ese día de 1752 el mariscal don Alonso de Arcos y Moreno hizo constar que, obedeciendo las órdenes del rey español Fernando VI y luego de varios intentos de los holguineros solicitando ese derecho a la Corona española, San Isidoro de Holguín dejaba de ser un pueblo para convertirse en una ciudad.

Fue la cuarta ciudad en obtener tal condición. Para esa época y según Merced de Santa Cruz, contaba con 1291 personas blancas y 135 esclavos y existían 211 casas de rústica y sencilla construcción, donde solo había una escuela pública a cargo de Don Luis González de Rivera. En 1863 ya existían 76 ingenios, 753 vegas de tabacos y cientos de fincas rústicas y atendidas por esclavos, lo que muestra el crecimiento progresivo de la urbe. 

Ese mismo año, 1752, a los originales San Isidoro y la Virgen del Rosario, se agregaron los paternos San Idelfonso y San Miguel, que dieron nombre a las actuales calles Aricochea y Luz Caballero. La ciudad contaba a partir de ese momento los vecinos pudieron gozar de todos los privilegios, honores y franquicias propias que este título poseía. 

Con motivo a esta fecha, la ciudad de Holguín celebra cada año su Semana de la Cultura.

La primera fonda o mesón

Se instaló en 1820, en una vieja casa que ocupaba parte del espacio donde está enclavado hoy el Teatro Eddy Suñol. Llevaba por rótulo La Viajera, y fue propietario Don José Canciell. Los escasos viajeros que a ella llegaban, disfrutaban, por poco dinero, de buena comida y cama. Era obligatorio despertar a los viajeros, sin importar el rango, los domingos a las 6 de la mañana. Así los huéspedes podrían cumplir con la obligación de oír misa, que se rezaba a esa hora en las iglesias de San José y San Isidoro. 

La primera iglesia fundada en el Hato de Holguín

Durante la primera centuria de la colonización española, los oficios religiosos se celebraban bajo las palmas reales o a la acogedora sombra de otros árboles. Eso fue así hasta el 5 de octubre de 1692, cuando se inauguró la primera iglesia en Managuaco. El presbítero Don Gonzalo de Lagose se encargó de oficiar la primera misa. 

El primer teatro

Surgió en 1833, en un sitio que ocupa hoy el Museo de Historia Natural en la calle Maceo. Se le bautizó pomposamente con el nombre de El Coliseo. En las temporadas entre funciones, servía también como depósito de granos y frutos. Los actores eran aficionados. Duró varios años hasta que se construyó otro en la calle Arias, con igual nombre. 

La Plaza del Mercado

Se levantó en 1829, y era conocido como La Marqueta. Para construirla hubo que desecar un enorme lagunato que abarcaba el tramo de las actuales calles Máximo Gómez, entre Martí y Luz Caballero. El sitio estaba rodeado de tupidos árboles y era lugar de cita de las comadres y amas de casa de la ciudad. Allí se comentaban las noticias de la época a falta de otros medios. En la Plaza se vendía carne, café criollo, viandas, frutas, empanadillas, churros y otros artículos de consumo popular. Hoy, luego de un proceso de restauración, ocupa el sitio el Complejo Cultural Plaza de La Marqueta.

Fuentes: Internet (Ecured y Wikipedia). 

 

El auriga y su premio: conversación con José Luis García

Por Eugenio Marrón

Fotos Amauris Betancourt (Radio Angulo)

Muchas lunas antes –como decían los antiguos– de que los Piratas del Caribe y Juego de tronos inundaran las grandes y pequeñas pantallas, el cine italiano tuvo en las salas de exhibición cubanas toda una época de lujo: me refiero a los años que van desde los 60 hasta los 80 del siglo pasado. En Holguín, por ejemplo, las carteleras del Martí y el Baría eran pródigas con títulos de esa cinematografía.

Y esto no lo apunto por casualidad, sino porque el recuerdo más lejano y puntual que me visita, a propósito del amigo afectuoso que desata estas líneas, tiene que ver con ello: unas noches remotas de tertulias impagables en el parque frente a La Periquera, José Luis García reconstruye paso a paso los diálogos ferozmente hilarantes de la película Los monstruos (I Mostri), del director Dino Risi, una joya que reúne varios relatos fílmicos; en ellos, los grandísimos e inolvidables actores Vittorio Gassman y Ugo Tognazzi encarnan una galería de pícaros y vividores, que hacen de las suyas en inagotables andanzas romanas.

Tal es así que mi remembranza de esas narraciones a la hora del cine italiano, está entrelazada con la relectura propiciada por José Luis gracias a su memoria fabuladora, a la altura de los mejores escenarios teatrales y, por supuesto, a una ilimitada y seductiva locuacidad, asentada en innumerables lecturas y esplendor imaginativo, sostén de la disciplina y el talento que le han permitido llevar adelante su obra narrativa y dramática.

Para coronar tal desempeño, ahora ha conquistado uno de los lauros más significativos de la cultura cubana y en especial de su literatura: el Premio Alejo Carpentier de Novela 2020, justo al cerrar el fatídico año bisiesto de la pandemia global, para mostrarnos una vez más que la literatura es imbatible, perenne y venturosa. Es así como conversamos al calor de tan alto galardón.

El auriga del carro alado es la novela con la que has ganado el premio Alejo Carpentier. ¿Qué trama se establece tras ese título?

“El título emana de una alegoría de Platón: Tú eres el auriga de tu vida (el carro alado), tirado por dos briosos caballos. Uno representa los instintos más elementales, el otro los más elevados. Uno tira para acá y el otro para allá. Y tu tarea consiste en lograr que esos corceles avancen convenientemente hacia tu destino. El título vertebra toda la novela, que es la historia de una complicada amistad entre dos hombres maduros. Pero es mucho más: la historia fabulada de una isla, mucha filosofía, algo de novela policial en la segunda mitad…”.

Desde tus comienzos como escritor está el cuento, género que has frecuentado, con publicaciones en antologías y revistas, así como tus libros Los silencios del ruiseñor y Apuntes de un cazador, galardonados con el Premio de la Ciudad de Holguín en 1991 y 1998, respectivamente. ¿Qué ha representado esa modalidad literaria para ti como aprendizaje y plenitud?

“Escribir cuentos es una gran cosa, así como contar cuentos (te digo esto último porque aprecio mucho a los que saben hacerlo, no sabes la envidia que siempre le tuve a Álvarez Guedes). Pero, para mí, los cuentos constituyen una etapa que debe coronarse con la producción de novelas, que es sin duda el género mayor. Se ha hablado muchísimo de que escribir un cuento es más difícil que escribir una novela.

Pero yo creo que esto es solo válido cuando una mala novela se coloca al lado de un buen cuento. Por supuesto que Los asesinos, de Hemingway, debe haber sido más difícil de escribir que cualquier novela mediocre, pero la novela El viejo y el mar, del mismo autor, debe haber sido una faena mayúscula, incomparable a la de cualquier cuento que se te ocurra.

En suma: Aprendí mucho escribiendo cuentos, un arte lleno de normas, de barreras que, de incumplirlas, fracasas. Pero no creo que prescindiendo de la novela puedas alcanzar una expresión, digamos, más cabal de tu pensamiento”.

Y el teatro, igualmente, ha sido otra de tus validaciones a la hora de la creación verbal: un ejemplo es El hombre de los guantes amarillos, Premio de la Ciudad de Holguín en 1993. ¿Cómo valoras el mundo escénico en tu experiencia literaria? ¿Cómo se entrecruzan las posibilidades del cuentista y el dramaturgo?

“Escribir teatro es algo maravilloso. Por cierto: está a la venta mi última obra: El amor es una cosa esplendorosa. Cuando escribo teatro me parece que estoy haciéndolo sentado entre el público, observando paso a paso sus reacciones. Técnicamente esto te ayuda a escribir cualquier otro género de ficción, pues aprendes a seleccionar y valorar el resultado de una frase, de una situación específica. Te adiestra en el arte de manejar efectos, te vuelve más preciso, más contundente. Hay muchos elementos del teatro que son utilísimos en la labor cuentística o novelesca, pero son géneros más bien excluyentes”.

Con la novela Últimos días junto al mar, Premio de la Ciudad de Holguín en 2013, inicias tu andar como novelista. ¿Cómo explicarías el salto del cuento a la novela?

“En mí ha sido una transición netamente dialéctica. Pasé de una cosa a otra de forma tan natural que no tengo la menor percepción del salto”.

 

 

 

Eres un lector persistente y voraz. ¿Qué autores consideras entre los más entrañables para ti a la hora de pasar vista a tus años de labor en la literatura? ¿Qué libros te llevarías para una isla desierta si tuvieras que asumir una estancia a lo Robinson Crusoe?

“Es increíble, pero con los años dejas atrás a muchos escritores que en el pasado fueron los santos de tu devoción. Para mí, el único que se mantiene firme en su pedestal hasta hoy es Faulkner, que me sigue pareciendo una síntesis de las virtudes que debe poseer todo buen escritor, incluyendo las profusas locuras que caracterizaron su juventud. En lo segundo me parezco a él, en lo primero ni pensarlo.

En cuanto a los libros que me llevaría a esa estancia Crusoniana serían (sin orden de relevancia y para releerlos una y otra vez): El hombre sin atributos, de Musil; En la colonia penitenciaria, de Kafka; La importancia de vivir, de Lin Yutang; La sala número 6 y otros cuentos, de Chéjov; El bebedor de vino de palma y Mi vida en el bosque de los fantasmas, de Tutuola; Cien años de soledad, de García Márquez; Mientras agonizo, de Faulkner; La casa verde, de Vargas Llosa;1984, de Orwell; El reino de este mundo, de Carpentier; Un día en la vida de Iván Denísovich, de Solzhenitsin; El elogio de la sombra, de Tanizaki; El sabueso de los Baskerville, de Conan Doyle; y Esperando a los bárbaros, de Coetzee”.

Siempre has residido en Holguín. ¿Cuánto debes a la ciudad y a quienes te han acompañado en el fiel de la amistad? ¿Qué nombres holguineros recordarías a la hora de un recuento?

“A la ciudad le debo todo, a pesar de que su actual comunidad artística debe tratar de alcanzar un mayor espíritu de cuerpo, en fraternal emulación con, por ejemplo, la policía, además de que las autoridades gubernamentales deben reconocer más a sus artistas e intelectuales. Pero insisto: a Holguín le debo y me debo.

De los nombres, ¿qué decir?, estoy endeudado con todos ustedes, los que forjaron aquí un ambiente único, irrepetible (hablo de los años 70-80 del pasado siglo), cuando en el parque aquellos jóvenes hablaban armónicamente de los amores y de las artes, tras las últimas muchachas o muchachos, y tras las últimas novedades literarias, cinematográficas, teatrales y pictóricas. Tú mismo jugaste tu rol, y Lourdes González –que era la muchacha más linda del mundo-, Carlín (Carlos Jesús García), Alex Fonseca, Pedrito Ortiz, Alejandro Querejeta, Paquito García Benítez, Madrigal…

Todos ustedes formaron un croché benefactor, estimulante. Los iniciados en aquel grupo aprendían rápidamente a mirar el mundo de otro color, a respetar y amar la creación. Quienes a posteriori no se dedicaron a crear, se convirtieron al menos en mejores personas. Para mí en particular fue determinante la existencia de aquella atmósfera, sin la cual creo que me habría convertido en asaltante de caminos”.

Y claro, por último, algo que no puede obviarse: ¿Qué papel ha jugado la radio para ti, donde has trabajado durante años como realizador, guionista, locutor y promotor cultural?

“Tributando para Radio Angulo llevo unos cuarenta años. Mi primer programa se llamaba Juventud Técnica (1980), luego me involucré en espacios culturales y desde hace más de veinte años cubro dos espacios largos dedicados a la música: uno a los boleros (la primera gran síntesis vocal de la música cubana), y otro a la mejor música de todas partes y de todos los tiempos.

Para mí la radio ha sido como una Alma Máter. Conversar ampliamente con el público como si estuviéramos en la sala de una casa es algo incomparable. Por otra parte me ha obligado a superarme, a conocer, a desentrañar, a mantener viva mi memoria y espolear la memoria de los llamados oyentes. Agradezco a la radio holguinera la confianza, la posibilidad de haberme hecho poco a poco de un oficio que no cambiaría por nada”.

Tomado de la web de Radio Angulo (http://www.radioangulo.cu/la-palabra-compartida/244520-el-auriga-y-su-premio-conversacion-con-jose-luis-garcia).

 

Viaje literario y periodístico alrededor de Rubén Rodríguez

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos tomadas de Internet

Rubén Rodríguez González, reconocido periodista y narrador holguinero, en ese orden porque asegura que debe al periodismo su literatura, se encuentra entre los escritores cubanos más publicados y leídos en el país, con una veintena de textos que oscilan con éxito entre la literatura infantil y la cuentística para adultos.

En su obra creativa destaca la novela El Garrancho de Garabulla, que descubre de algún modo el entorno infantil en que creció el autor, el antiguo poblado de Auras, actualmente Floro Pérez, que se encuentra a pocos kilómetros de la cabecera provincial, y donde surgieron sus primeras necesidades literarias, pues Rubén afirma que la fantasía fue la tabla de salvación y alternativa lúdica en su niñez.

Dicho título lo ha convertido en unos de esos relatores del campo cubano, utilizando las múltiples posibilidades que ofrecen lo bucólico y lo auténticamente nacional.

El maravilloso viaje del mundo alrededor de Leidi Jámilton, es otra de sus sagas infantiles más reconocidas, que narra las peripecias de la ingeniosa bruja y su visión de mejoramiento humano a través de una mirada sensible y humorística.

A esta lista se suman otros textos dedicados a los pequeños, como Rebeca Remedio y los niños más insoportables del mundo, Peligrosos prados verdes con vaquitas blanquinegras, Paca Chacón y la educación moderna y Mimundo.

Su más reciente título infantil es La retataranieta del vikingo, bajo el sello de la Editorial Oriente, que le mereció el Premio de los Lectores otorgado cada año por el Instituto Cubano del Libro (ICL) a los diez textos más vendidos en la red de librerías o de mayor circulación comercial en el país, y entregado en la recién concluida Feria Internacional del Libro de La Habana, amplia cita cultural en la que ha participado frecuentemente con sus obras.

Rubén precisó que se siente satisfecho y feliz con el galardón, pues es señal de que el texto como obra de arte ha cumplido con su ciclo creativo, que lógicamente finaliza cuando el lector interactúa con ella convirtiendo en suyas las vivencias literarias e identificándose con la historia de los personajes.

Además este autor destaca dentro del amplio movimiento literario cubano y latinoamericano a partir de una obra consolidada para adultos, con títulos que aparecen en varias editoriales nacionales y extranjeras; entre ellos Eros del espejo, su primer cuaderno publicado y que le mereció el Premio de la Ciudad de Holguín 2001; Majá no pare caballo, Unplugged y Los amores eternos duran solo el verano.

Dichos textos muestran una narrativa potente, sincera, a ratos descarnada, sobre la pérdida, el dolor, la soledad, la necesidad de querer y ser querido, y fundamentalmente, sobre el amor.

Aunque numerosos premios avalan su creación literaria, como La Gaceta de Cuba, César Galeano, Oriente, La Edad de Oro, Ismaelillo, Abril, Crítica Literaria y su más reciente galardón, el Alejo Carpentier 2019, importante reconocimiento que concede el ICL, la Editorial Letras Cubanas y la Fundación homónima, disfrutar una clase junto al profe Rubén es un lujo que todo estudiante de periodismo no debería perderse en su paso por la academia.

Sus lecciones sobre el estilo, el ensayo y las herramientas literarias de las que se vale hoy la profesión periodística para lograr un acertado texto, atrapan hasta el más escéptico en cuestiones de escritura, sobre todo porque logra una intimidad que sobrepasa los pupitres y te convierte en cómplice de numerosos autores de la literatura universal.

Igual que al gran escritor colombiano Gabriel García Márquez, el periodismo en Rubén Rodríguez González más que una herramienta para ficcionar sus historias, se ha convertido en su cotidianidad, en su razón de ser y existir, por eso aún hoy desde el semanario holguinero ¡ahora!, donde es editor, cautiva con fresco estilo a los lectores con su columna habitual, dejando entrever las historias de esos picarescos personajes que habitan su amplio mundo literario (Artículo publicado inicialmente en la web de la ACN).

 

Reabre sus puertas el teatro Ismaelillo


Por Abel Castro Sablón

Fotos Wilker López
El Teatro Ismaelillo, luego de un largo período de reparación, quedó inaugurado como parte de las obras que se alistan por esta fecha en la ciudad de Holguín, en saludo al aniversario 62 del triunfo de la Revolución.
Róger Rodríguez Ramírez, director del complejo cultural teatro Eddy Suñol, refirió que “la colosal reparación comprendió carpintería, herrería, pintura, enchape de baños, instalaciones eléctricas e hidráulicas, montaje de luces y telonería escénica, cuyo costo ascendió a 360 mil pesos moneda nacional y 150 mil cuc”.
Con esta intervención se logró dotar a la instalación de equipamiento tecnológico, un tercer camerino con todas las condiciones para los artistas, una oficina de administración y el salón de protocolo con similares características al del Teatro “Suñol”.


Asimismo, en la jornada de apertura se develó un cuadro alegórico a la figura del Apóstol y su primogénito, de la autoría del reconocido pintor holguinero Cosme Proenza, quién realizó la generosa donación de esta obra.
De igual forma, cantantes del proyecto Bella Voce, adscrito al teatro lírico de Holguín «Rodrigo Pratts», deleitaron a los presentes con sus interpretaciones y para dejar patente la excelente acústica del teatro.
En la inauguración estuvieron presentes las máximas autoridades del territorio, los diputados a la Asamblea Nacional Luis Velázquez y Yosuam Palacios Ortega, presidentes de la Academia de Ciencias de Cuba y del Movimiento Juvenil Martiano, respectivamente, entre otros dirigentes.

Yosuam apuntó que el teatro tiene un alto significado, no solo porque evoque el nombre con el que José Martí titulara el poemario dedicado a su hijo, sino porque la nación también se construye y defiehnde desde la cultura.

Ubicado frente al Parque Martí, el “Ismaelillo”, vuelve a convertirse en una plaza cultural para el disfrute de los holguineros, con una estética sencilla, pero valiosa, tal como siempre predicara con su ejemplo el Apóstol Nacional.

Celebra Holguín el 62 aniversario del Triunfo de la Revolución cubana 

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos Carlos Parra 

Una gala político cultural, con motivo de la celebración del aniversario 62 del triunfo de la Revolución cubana, fue realizada en el Complejo Cultural Teatro Eddy Suñol de Holguín. 

La velada se distinguió por la participación del talento holguinero y la presencia de Ernesto Santiesteban Velázquez, primer secretario del Partido en la provincia, y Julio César Estupiñán Rodríguez, Gobernador de Holguín, quienes compartieron junto al pueblo holguinero este especial momento. 

En las palabras centrales de la gala Santiesteban Velázquez reconoció la labor de los holguineros en el enfrentamiento a la Covid-19 y convocó a nuevos retos para el 2021. Entre los aspectos más importantes a priorizar en el nuevo año, añadió, se encuentra el control de la Covid-19 evitando retrocesos; el desarrollo del nuevo modelo económico del país; el crecimiento de las principales ramas productivas; y el empleo de la ciencia y la innovación tecnológica, para seguir pensando y actuando como país, cumplir las metas y fortalecer la obra de la Revolución. 

Participaron en la gala, la Compañía de Danza Contemporánea Codanza, dirigida por la maestra Maricel Godoy, los solistas Nadiel Mejías, Yhamila Rodríguez y Gladys María, el Orfeón Holguín, solistas del Teatro Lírico Rodrigo Prats, el intérprete lírico Alfredo Mas, el narrador oral Fermín López y miembros de la Brigada de Instructores de Arte José Martí. 

Este espacio fue propicio, además, para evocar la esencia continuadora de nuestro proyecto socialista, donde la impronta de Fidel, líder histórico de la Revolución, se ratifica en cada cubano con la firme convicción del presidente Miguel Díaz Canel de pensar cada día como país. 

Amplia muestra de la ACAA en el Centro Provincial de Arte

Por Erian Peña Pupo
Fotos Wilker López
Con el título «La ACAA enfrentando a la Covid» fue inaugurada en la sala Electa Arenal del Centro Provincial de Arte en saludo al aniversario 62 del triunfo de la Revolución, una muestra del trabajo de la Filial de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas en Holguín.
A través de diversas técnicas y manifestaciones, desde la talabartería, la madera y el parche, la más amplia de sus exposiciones en los últimos tres años tiene como eje el enfrentamiento a la Covid-19 y el papel de los médicos, el personal de la salud cubano y el pueblo contra ese virus, dijo José A. Salomón Estéfano, presidente de la ACAA en la provincia.


Unos cincuenta artistas participan en esta atractiva exposición, pues “hemos logrado que nuestros artistas siguieran creando en estos meses con obras de alto quilate”, añadió.
Entre los creadores que integran la misma, en cuya inauguración participaron autoridades políticas y gubernamentales del territorio, encontramos: Eduardo Amado Fuentes Peña, Rosa Margarita Infante, Nancy Almaguer, Gretter Clemente Lechuga, Yosleysy Vázquez, Yolanda Rodríguez, Bertha Beltrán, Lisbeth Santos, Jeans Yordan Suárez, Iliuva Leyva, Gerardo Fernández, Martha Pérez, Artemio Viguera Velázquez, entre otros.


La ACAA en el 2020 realizó donaciones de máscaras protectoras para la Covid-19, entregadas a centros asistenciales y al Aeropuerto Internacional Frank País de Holguín. Para el 2021 se perfilan hacia el turismo y volver a abrir la Feria de los Artesanos en Guardalavaca y en hoteles, para exponer y comercializar las obras, comentó Salomón en entrevista a Radio Holguín, y para el 40 aniversario, el 1 de julio próximo, se organiza una gran exposición con la presencia de artistas de toda la región oriental, añadió.

Días de música holguinera junto a la empresa Servicios al Arte

 

Por Erian Peña Pupo

Durante el mes de diciembre y con motivo a la jornada por el aniversario del triunfo de la Revolución Cubana, la empresa Servicios al Arte ha mantenido una amplia programación que caracteriza sitios como el Complejo Cultural Complejo Plaza de La Marqueta. 

En La Marqueta, además de los espacios fijos habituales, se han presentado los grupos SOS, Aguas del Caribe, Kumbaya, Poder Cubano, Fuera de serie, CH3, Ámbar, Sabor genuino, Kofradía, Entre Líneas, Los reyes de la rumba, Mariachi Holguín, Son de altura y los solistas Nadiel Mejías y Gladys María. Además, el día 26, se realizó la Feria de los trovadores, con lo mejor de la canción de autor local. Por su parte, en El patio del bolero compartieron su propuesta Entre Líneas, Nadiel Mejías, Fuera y Lowi Yerico y su banda. 

Mientras que en El Almacén (Gibara) se presentó el grupo de baile Jibá, en el Rincón de Romerías el jazzista Julio Avilés y en el Café Los Tiempos, el colectivo holguinero Cuba Andaluz. 

En el último día del año, Sándalo se presentará en La Plaza de La Marqueta, el Septeto holguinero en el Patio del Bolero, Son del Caribe en el Almacén y SOS en el patio del bolero. Mientras el 1ro de enero del 2021, el Cuarteto Alternativo y el Septeto holguinero compartirán con el público en El patio del bolero, además de los solistas Gladys María y Ernesto Infante, mientras Los Beltas se presentarán en el Café Los Tiempos. 

Todo esto, comenta Lisandra Lafuente González, directora del Complejo Cultural Complejo Plaza de La Marqueta, se ha realizado cumpliendo con estrictas normas higiénico-sanitarias, para evitar la Covid-19 y no dejar de prestar estos servicios al pueblo.

 

Rostros como puertas en la obra de Aníbal De la Torre

 

Por Erian Peña Pupo

Fotos del autor 

Aníbal De la Torre posee una poética reconocible a vuelo de águila en el panorama visual holguinero y de por sí, cubano. Basta con detenerse frente a una de sus piezas para darnos cuenta que si bien cada una es diferente, estos rostros que ha captado exploran idénticos temas y al mismo tiempo dan cuerpo a una singular cosmovisión: el individuo (el creador) que asume la fe en la religión yoruba y que la expresa mediante el arte. 

Palpamos –como si estuviéramos escudriñando, buscando algo más allá– esta simbiosis (fe/arte) en la muestra Rostros, expuesta en la galería Fausto Cristo de la sede provincial de la Uneac en Holguín, donde Aníbal reúne 13 piezas en gran y mediano formato que nos reafirman, en primer lugar, su capacidad como dibujante y retratista, a partir de un trazo conciso, una línea depurada e impresionista, y además la intención de capturar ese “algo más” que buscamos y encontramos en la fuerza del rostro. 

Sus rostros (literalmente las deidades yorubas, los Orishas, se llaman “dueños de la cabeza”) no son meros retratos. Los rostros de Aníbal son reflejos del alma; digamos más bien que una especie de puente entre quien nos observa desde el lienzo y quienes, desde este lado del umbral, intentamos comprendernos a nosotros mismos. Aníbal ha ido consolidando su mirada –fraguándola, mirándose a sí y claro, encontrándose en las posibilidades de esta mixtura– luego de las búsquedas a las que se somete todo artista, y del crecimiento que han resultado sus muestras anteriores (unas quince personales y además un promedio de ochenta colectivas, nacionales y foráneas). 

Las obras de Aníbal, los rostros que nos observan, reflejan sus estados de ánimo, atrapan –cuestión difícil, sin dudas– la espiritualidad que los asecha: los miedos, alegrías, esperanzas… que perviven en cada cual y que dan cuerpo a la cosmovisión del artista. Para esto Aníbal De la Torre conjuga elementos propios de la religión yoruba, como clavos de línea, garabatos, herraduras, caracoles y girasoles, que se “estampan en el fondo plano de colores pastel, y que a la vez contrastan con el cinturón escapular, contenidos en un pequeño espacio abstracto con tonos sienas, sepia, negro y blanco, colores que he venido sistematizando en las muestras anteriores”, comenta el artista, graduado en la Escuela de Instructores de Arte (2004) y en Estudios Socioculturales en 2013. 

Otra cuestión evidente en su obra –además de que su pequeña hija y su esposa, la también creadora visual Annia Leyva Ramírez, curadora de esta muestra, sean modelos en algunas de las piezas, como “Madona con Iré” y “Musa de luz”– es la frecuente autorepresentación del propio artista, la mirada hacia el propio yo y sus interrogaciones: “Casi siempre estoy así, de manera evidente, como reflejo del individuo que asume la fe en la religión yoruba”, asegura quien nos mira desde la portada del catálogo (“Autorretrato”) o desde el cartel de la exposición (“Roseado de fe”). 

El culto sincrético no es excusa en estas piezas, es asunción de fe, marca de poética, simbiosis de rostros/fragmentos de alma con elementos de la cultura yoruba, que Aníbal dibuja o inserta como complementos (caracoles, fragmentos de yute) en las obras, y que, desde África llegó a América en los barcos cargados de esclavos que trajeron una cultura que, en el transcurso del tiempo, se sincretizó con religiones preexistentes de base africana, con el cristianismo, con la mitología amerindia, entre otros. 

“Los rostros desde el lienzo invocan a penetrar en el misterio más insondable”, escribió en las palabras del catálogo el escritor José Conrado Poveda, y a este misterio nos convida Aníbal con la seguridad de que un rostro no es una ventana, es una puerta abierta, y con el riesgo de que frente a una de estas piezas, nos encontremos nosotros mismos (artículo publicado inicialmente en el sitio web de la Asociación Hermanos Saíz, AHS). 

 

Cultura y Turismo, alianzas que fortalecen un destino seguro en Cuba

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos Heidi Calderón 

La Dirección Provincial de Cultura y la Delegación del Ministerio del Turismo (Mintur) en Holguín, firmaron este miércoles un convenio de colaboración que posibilitará ampliar y diversificar las ofertas turístico-culturales el año próximo.

En este encuentro, encabezado por Rachel García Heredia, directora del Sectorial de Cultura, y Eddy Santos González, delegado del Mintur en Holguín, se acordaron las líneas de trabajo y los proyectos conjuntos para fortalecer los espacios y productos turísticos en correspondencia con el talento artístico local, así como las rutas culturales.

Entre las particularidades expuestas estuvo la comercialización de productos y servicios de altos valores culturales y patrimoniales que reflejen la identidad local y nacional, y propiciar –a partir del Fondo Cubano de Bienes Culturales y la Asociación Cubana de Artesanos Artistas– la confección, promoción y comercialización de souvenirs identificativos de la provincia. 

También se acordó extender los espectáculos programados en las instalaciones turísticas, bajo la dirección del personal artístico avalado por el Instituto Cubano de la Música y el Consejo Nacional de Artes Escénicas.

Las agencias de viajes del territorio potenciarán, además, la promoción y comercialización de grandes eventos culturales, organizados por el sistema de instituciones de la cultura, como las Romerías de Mayo, el Festival Internacional de Cine de Gibara, la Fiesta de la Cultura Iberoamericana, el Grand Prix Vladimir Malakhov, entre otros.

Se analizó, asimismo, que el trabajo se realizará de conjunto para lograr una programación cultural en la ciudad y espacios públicos en entidades del Turismo, y de otros sectores de la economía, cubriendo los horarios vespertinos y nocturnos con una variada oferta artística, para lograr estabilizar la vida cultural de la provincia.

Este Convenio, firmado en la sala Raúl Camayd del Teatro Eddy Suñol y con la presentación de la Orquesta de Cámara de Holguín bajo la dirección del maestro Oreste Saavedra, y de jóvenes integrantes del Teatro Lírico Rodrigo Prats, aportará, a su vez, desarrollar proyectos importantes que abarcan, entre otros, el parque temático Loma de la Cruz, el Centro Cultural Plaza de la Marqueta, el Teatro Colonial de Gibara, el Hotel Almirante Guardalavaca, el Hotel Saratoga de Holguín, la ruta de la cerveza, el Taller de Papel Manufacturado Cuadernos Papiro y el sistema de plazas y parques de la ciudad.