Abre sus puertas la Semana de la Cultura holguinera

El desfile mostró segmentos importantes del desarrollo artístico y social del territorio. Foto: Ernesto Herrera Peregrino

Arrancó el desfile…

Holguín celebra una vez más sus raíces y su cultura. Lo hace desde la tradición y el respeto hacia la historia y el pasado, pero siempre camino hacia una modernidad necesaria. En esta ocasión, el desfile inaugural de la XXXVI Edición de la Semana de la Cultura Holguinera arrancó en el Museo Casa Teniente Gobernador –la construcción más antigua de la urbe– y se detuvo en las inmediaciones del parque Calixto García, donde, poco después, tuvo lugar la gala inaugural frente a la Casa de Cultura Manuel Dositeo Aguilera.

Con dirección artística de Carlos López y amena conducción de Yamilka Arredondo, el desfile mostró segmentos importantes del desarrollo artístico y social del territorio. Participaron, entre otros, los miembros de la Banda de conciertos de Cacocum, Compañía Fantasía y Ángeles negros, Neón Teatro, el Ballet Español de Holguín, Palabras al viento, Club del danzón José María Ochoa, Orlando Silverio, Monik Dance, miembros del movimiento de artistas aficionados e instructores de arte en diferentes especialidades, el colectivo del programa radial Fiesta de colores, Karel Dance, el Teatro Guiñol de Holguín, la Colonia China, estudiantes de la Escuela Vocacional de Arte, la Academia Profesional de Artes Plásticas El Alba, el Conservatorio de Música José María Ochoa, el INDER, la FAR y el seminternado Simón Bolívar. En las cercanías observamos, además, un órgano oriental, cuya música fue recientemente declarada patrimonio de la nación cubana.

Estudiantes de la Escuela Vocacional de Arte presentes en la inauguración de la Semana de la Cultura. Foto: Ernesto Herrera Peregrino

Estuvieron presentes en el desfile, que en comparación con años anteriores mostró mejor organización y atractivo visual, los homenajeados de esta edición de la Semana de la Cultura: el artista plástico Argelio Cobiellas Cadenas y el promotor cultural Jesús Téllez Carrasedo; una jornada dedicada, además, al 266 aniversario del otorgamiento a Holguín del título de ciudad y tenencia de gobierno, el 120 aniversario de muerte del Mayor General Calixto García Íñiguez y al 40 aniversario del sistema de Casas de Cultura.

Continúa la gala…

Casi al finalizar la tarde, los holguineros reunidos frente a la Casa de Cultura Manuel Dositeo Aguilera, fueron partícipes de la gala que dio inicio a las actividades de la XXXVI edición de la Semana de la Cultura Holguinera, a desarrollarse entre el 15 y el 21 de enero.

Aunque la lluvia obligó a posponerla para el segundo día del evento, la gala inaugural estuvo mejor estructurada que en otras ediciones de la Semana de la Cultura, pero bien hubiese podido ganar en concisión y tiempo en aras de síntesis. La curaduría artística, con dirección de Víctor Osorio Zaldívar y conducción de Idalmis Castellanos, logró atrapar el espíritu de un evento como este, territorial en su esencia pero con miras hacia lo universal, apoyado también en una decoración que, aunque artesanal en su estructura, mostró varias de las principales construcciones y sitios de la urbe y con ello, el espíritu de sus habitantes.

Además, el espectáculo mostró parte de lo más genuino de las raíces culturales que conforman al holguinero, enfatizando en variados elementos identitarios, como las tradiciones afrocubanas, el son, el repentismo y el punto cubano, la herencia ibérica, el teatro lírico, la danza contemporánea, el humor costumbrista, entre otros. Para ello, la gala contó con las interpretaciones de los artistas y colectivos holguineros Nadiel Mejías, Codanza, el grupo Cristal, William y Wilson Delgado, Norma Arencibia, Yamila Rodríguez, Ernesto Infante, Alfredo Mas, César Gutiérrez, la conga de Pueblo Nuevo, Palabras al viento, Golden Voices, Tío Accordo, Teatro Guiñol, cuarteto Cubamar y los decimistas Radomir Ferrer y Armel Perdomo. Además, la participación del locutor y realizador radial César Hidalgo Torres, quien agradeció a quienes mantienen “fidelidad a esta geografía nuestra” y enfatizó que ser holguinero es una “forma de ser, creer y pensar”.

Por su parte, Ricardo Suárez Martínez, presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular, dejó oficialmente inaugurada la Semana después de enfatizar en los fundamentos históricos de Holguín y en la presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro en el accionar diario del pueblo holguinero.

En la gala estuvieron presentes, además, Luis Antonio Torres Iríbar, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) y su primer secretario en Holguín; Julio Cesar Estupiñán Rodríguez, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular en la provincia; Faustino Fonseca, director provincial de Cultura, entre otras autoridades políticas y gubernamentales del territorio. Además, los homenajeados en esta edición, Argelio Cobiellas y Jesús Téllez, y otras personalidades de la cultura holguinera.

Comienza así la XXXVI edición de la Semana de la Cultura Holguinera. Quedan por delante días de fiesta, homenajes, celebraciones, encuentros y pensamiento, pero quedan también retos, trabajo y caminos por delante, para seguir construyendo, entre todos, la ciudad que queremos.

 

Por  Erian Peña Pupo y Vanessa Pernía Arias

Fotos: Ernesto Herrera Peregrino

Holguín entre las plazas culturales más importantes de Cuba

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Balance de Cultura. Foto: Carlos Rafael
La consolidación de Holguín como una de las más importantes plazas culturales de Cuba y la prioridad concedida a este sector en el oriental territorio, quedaron constatadas en el balance anual correspondiente al año 2017 realizado por la Dirección Provincial de de ese sector.
En la jornada se destacó la labor sociocultural del Proyecto Voluntad de Naranjo Agrio, en la serranía holguinera; y el trabajo desarrollado por la Editorial La Mezquita, sello de los historiadores del territorio y único de su tipo en el país, con 14 libros publicados desde su creación en 2008.
Faustino Fonseca, director provincial del sector, señaló como aspectos positivos del año la restauración de 22 Casas de Cultura en municipios como Sagua de Tánamo, Antilla y Urbano Noris y el avance en la reparación del sistema provincial de cines como el Hanoi, en Banes y el Frexes y Martí, en la capital provincial.
Acompañó a los creadores en la jornada, Luis Torres Iríbar, miembro del Comité Central y primer secretario del Partido Comunista de Cuba en el territorio, quien les agradeció por ser protagonistas en acontecimientos como los aniversarios de la desaparición física de Fidel y el Triunfo de la Revolución, sucesos que dotaron de alta espiritualidad a partir de la cultura.
Abel Acosta, viceministro del ramo, reconoció que Holguín se encuentra entre las plazas culturales más importantes a partir del amplio sistema de eventos que se desarrolla en este territorio y la labor destacada de sus artistas.
Precisó que la dirección política y gubernamental del territorio son sensibles a los asuntos de la cultura y prioriza al sector en la construcción y reanimación de sus instituciones.
Sobre el tema señaló la pertinencia de priorizar la reparación de las escuelas de arte, centros donde se forman los artistas, y la sede de la Orquesta Sinfónica de Holguín, cuya creación, calidad y permanencia es uno de los mayores logros del territorio.
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Por Rosana Rivero Ricardo
Tomado de www.ahora.cu

Es esta María la O

 

Momentos finales de Es esta María La O, por el Teatro Lírico de Holguín (foto Carlos Rafael)

A 87 años de estrenada María la O en el habanero Teatro Payret, una de las obras fundamentales del género lírico en Cuba, específicamente de la zarzuela, el Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats realizó una versión operática de la misma bajo el nombre Es esta María la O.

 

Con música original del maestro Ernesto Lecuona (1895–1963) y libreto de Gustavo Sánchez Galarraga, María la O tuvo su primera puesta en marzo de 1930: entonces subieron a escena, entre otros reconocidos intérpretes, Conchita Bañuls, Miguel de Grandy, Julio Gallo y Natalia Gentil, para representar una historia de amor, celos, traición y muerte, ambientada en La Habana de 1830 y que, en sus inicios, tuvo como referente fundamental la clásica novela Cecilia Valdés o la Loma del Ángel, de Cirilo Villaverde, obra que un año más tarde el maestro Gonzalo Roig (1890–1970) convirtió en otra conocida zarzuela.

Desde el inicio, y además, desde el propio nombre de la obra, sabemos que no estamos en presencia de una versión clásica del también sainete lírico María La O, sino de una recreación a partir de la música de Lecuona y los textos de Galarraga –más de la música que de los textos, pues muchos de estos fueron sustituidos por canciones del propio Lecuona– de una de las más importantes obras de la escena lírica cubana. El argumento es bastante conocido y podría resumirse en algunas líneas: María la O es una bella mulata con varios pretendientes, entre ellos el aristócrata español Fernando de Alcázar, el Niño Fernando, y el mulato José Inocente, un curro del Manglar que ama intensamente a María sin ser correspondido y que ha jurado quitarle la vida a aquel que dañe a su amada. María la O se enamora de Fernando sin saber que está prometido con la Niña Tula, hija del Marqués del Palmar. María, traicionada, se propone vengarse, pero José Inocencio mata a Fernando en mismo día de su boda, cumpliendo así su promesa de proteger el honor de María La O.

El Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats presentó la versión operática Es esta María la O (foto Carlos Rafael)

Reponer María La O –después de añadirle cambios en su estructura, entre ellos llevarla a dos actos y sustituir varios parlamentos originales por canciones de Lecuona y temas afines que mantienen cierta asociación con la obra, entre ellas: “Aquí va”, “La conga se va”, “Faisán”, “El Jardinero y la rosa”, “Recordar”, “Te vas juventud”, “Al fin”, “Dónde está el amor”, “Canto Karabalí”, además de las “Danzas para piano”, varias de ellas con versión en los textos de Alfredo Mas y versión orquestal del maestro Oreste Saavedra– es bastante arriesgado en cualquier circunstancia: esta es una obra conocida y representada en el escenario cubano, y es además, la zarzuela más representativa, junto a Rosa la China, del amplio quehacer musical de Ernesto Lecuona. Aun así, el Lírico holguinero llevó a escena una puesta dinámica, atractiva, cubana y de una calidad distinguible, armónica, dentro del repertorio del conjunto dirigido por María Dolores Rodríguez: demostró con creces que podía asumir una obra de este tipo.

En la puesta, con versión y dirección artística de Dulce María Rodríguez, uno de los principales atractivos es la interpretación de los cantantes que asumen los papeles protagónicos. Más allá de las cualidades actorales de los mismos, el desempeño vocal de los cantantes convierte al Lírico holguinero en una de las compañías mejor formadas de la escena cubana. El elenco fue variable en las diferentes noches del programa: Liudmila Pérez, Yulianni Sánchez, Betsy Remedios y Maylin Cruz, como María La O; Yuri Hernández y Camilo Hijuelos, como el Niño Fernando; Alfredo Mas, Abel Carballosa y Jorge Nelson Martínez, como José Inocencio, y Dianelis Torres, Loreta Rodríguez y Dania López, como la Niña Tula.

El Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats presentó la versión operática Es esta María la O en el Teatro Eddy Suñol (foto Carlos Rafael)

Quiero, asimismo, subrayar las interpretaciones en sus respectivos roles protagónicos –pertenecientes a la noche en que presencié la puesta– de Betsy Remedios, quien entregó una de las bellas apropiaciones de la célebre romanza de María La O; el experimentado Yuri Hernández; Jorge Nelson Martínez y Dianelis Torres, además de Isabel Torres y Alfredo Calzadilla, como la Condesa Gertrudis y Marques del Palmar, respectivamente. Además, es necesario subrayar la calidad, en buena medida, del resto de los intérpretes, el coro y el ballet. También el diseño de escenografía de Alejandro de la Torre y el de vestuario, del reconocido Sergio Ochoa, quienes nos trasladaron a La Habana variada y criolla de inicios del siglo XIX; la coreografía de Alejandro Millán; el diseño de luces de Dulce María Rodríguez y la dirección coral de Damaris Hernández.

Otro de los valores imprescindibles de Es esta María la O es la presencia en vivo, desde el foso del teatro, de la Orquesta Sinfónica de Holguín, con arreglo orquestal del maestro Felix Guerrero y dirección orquestal y arreglos de la música adicionada del reconocido Oreste Saavedra. La Orquesta, como pocas veces sucede en la presentación de una zarzuela y obras similares, le aportó el aire primigenio, señorial y cubano, engrandecido por la calidad del colectivo holguinero, de la puesta creada por Lecuona y Sánchez Galarraga en 1930.

La Orquesta Sinfónica dirigida por el Maestro Oreste Saavedra junto al Teatro Lírico Rodrigo Pats de Holguín (foto Carlos Rafael)

Asimismo, en el intermedio de la obra –auspiciada, además, por la Dirección Provincial de Cultura, el Consejo Provincial de las Artes Escénicas y el Complejo Cultural Eddy Suñol– fueron reconocidos varios miembros y artistas relacionados al Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats, entre ellos Bertha Hernández, Julio Proenza, Alejandro Millán, Jorge Luis Velázquez, Eduardo Vidal, Andrés Rubio, Yuri Hernández, Liudmila López, María Elena Rodríguez, Yunio Gallano, Rosario Aguilera, Martín Arranz, Sergio Ochoa, María Luisa Clark, Alejandro de la Torre, Oreste Saavedra, Marcos Fuentes y Ernesto Infante.

Además, en nombre del Sectorial Provincial de Cultura y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas, Rachel Heredia y Yanet Pérez, respectivamente, reconocieron al colectivo holguinero que este año celebra su 55 aniversario de fundado por el barítono Raúl Camayd, el 16 de noviembre de 1962, momento que marcó ineludiblemente un antes y un después en la vida cultural holguinera.

 

Cemí Baibrama

El Baibrama es un pequeño ídolo cemí. Obra de los aborígenes que poblaban la isla de Cuba.

La deidad en cuestión es Baibrama, que al igual que otros ídolos pertenecen al mundo mágico y ritual de los primitivos antillanos, refleja los mitos y leyendas de aquellas comunidades, y sus valores culturales en estrecha relación con la naturaleza y lo inmediato de su entorno en bienes y labores.

Según la historia de este cemí, cuyo original fue encontrado en la zona de Banes, su misión entre los dioses era velar por la industria del casabe, alimento básico de la población aborigen, impedía el descuido en las labores y preservaba la calidad de ellas, por lo que se consideraba un guardián del trabajo.
El Baibrama, un Premio a la Cultura

Este idolillo es entregado en la ciudad de Holguín durante la Semana de la Cultura a manera de trofeo, a aquellas obras que obtengan el Premio de la Ciudad.

Teniendo en cuenta principalmente establecer una continuidad en lo histórico desde los tiempos remotos, el pequeño cemí fue elegido, junto al hecho de haber sido localizado en un punto de la provincia, el valor de constituir una identificación simbólica del respeto y el cuidado por aquellas faenas que enriquecen la vida espiritual de la comunidad y contribuyen a su enaltecimiento.

De esta manera se conjugan la calidad de un producto hecho con amor y una forma hermosa y permanente de contribuir a los valores más señalados de los primitivas culturas antillanas, acervo en lo esencial de la variedad, la riqueza y la continuidad de nuestros pueblos.

La representación del ídolo Baibrama se reproduce en piedra reconstruida (cuarcita) y se moldea con resina de polyester, su color a destacar es el blanco con un ligero toque amarillento con un brillo semicristalino.

Aldabón de la Ciudad

Con fecha 24 de noviembre de 1990 se aprobó por el Comité Ejecutivo Municipal que la réplica de uno de los aldabones de la puerta de acceso a la Periquera fuera símbolo de la ciudad.

Estas piezas poseen un alto valor artístico, concebido en hierro forjado, representa un rostro femenino, de líneas clásicas, que responde al estilo neoclásico.

El aldabón simboliza la amistad, todo aquel que llegue hasta nuestra ciudad, tendrá las puertas abiertas. Se le entrega a personalidades cubanas o extranjeras que hayan contribuido con su trabajo al bien de la sociedad.

Como Museo Polivalente muestra en sus salas la historia de la localidad desde las culturas precolombinas hasta la actualidad. Se muestran también obras de arte de pintores y artistas de prestigio internacional.

Su patio morisco se abre como escenario a encuentros de poesía, música, baile e historia.

El Hacha de Holguín

El 28 de Mayo de 1981 fue declarada el Hacha de Holguín como símbolo del territorio. Desde que fue hallada en 1860 por un oficial del Ejército Español, fue conocida por ese nombre.

Construida por grupos agroalfareros del siglo XV, su valor artístico hace que sea una obra excepcional dentro de la cultura aborigen cubana.

Fabricada con piedra peridotita de color verde olivo, tiene impreso un sello distintivo que la hizo significativa dentro de las de su tipo.

Representa una figura antropomorfa, masculina con una diadema en la parte superior y los brazos colocados sobre el pecho. La pieza mide 350 mm de longitud, 76 mm de ancho y 48 mm de mayor grosor.

El hacha ha sido entregada a altas personalidades que han visitado a Holguín, centros de trabajo o estudio, obreros vanguardias y figuras destacadas de la cultura y las ciencias, que han hecho aportes meritorios a la localidad y al país.

 

Museo “La Periquera”

Durante el ataque de los mambises del 29 al 30 de octubre de 1868 al almacén de Rondán, la mayor parte de los defensores eran Voluntarios los que, como dijimos anteriormente, usaban uniformes de color rojo. Los regulares tenían, en algunos casos, cintas amarillas y rojas, representando la bandera española.

Existe una versión popular del origen del nombre de “La Periquera” por el cual se le conoció, a partir del Sitio de Holguín, a la Casa de Rondán, y es la que sigue: Los mambises, al enfrentarse a aquella estructura imponente, todo lo que veían, de vez en cuando, era a un Voluntario asomarse por un momento en una ventana y alguna que otra vez, a un regular hacer lo mismo para dispararles. Con la chispa y humor del cubano, pronto alguien gritó: “¡Salgan de la jaula, pericos!” , aludiendo al colorido de sus uniformes. Otra versión, quizá más acertada, aparece en el serio libro: Memoria sobre el origen del hato de San Isidoro de Holguín , de D. Diego de Ávila y Delmonte, obra inédita de la época, que fue continuada por José María Heredia, cuya segunda edición aparece publicada en Holguín en 1926, p. 186. Dice textualmente:

“Ya el 21 de noviembre el sitio fue completo, y fue incendiada la casa de Nates, y al siguiente les tocó su turno a las casas de comercio de Casiano Labusta y Francisco Pérez Fernández, hechos que llenan de pánico al vecindario. El 24 del mismo mes se inició un parlamento entre Peralta y el Teniente Gobernador D. Francisco Camps y Feliú a las ocho de la mañana y que duró algunos días y sin que se llegara a un acuerdo, pues no fue más que un ardid para ganar tiempo para el atrincheramiento de los españoles en la casa de Rondán, donde se concentraron, motivo por el que desde entonces se llama La Periquera”.

Cualquiera que fuese la causa para bautizarle “La Periquera” tuvo gran éxito. Desde entonces, hasta nuestros días, al almacén de Rondán a través de su proceso de transfiguración; primero como Casa de Gobierno y a la postre convertido en Museo, se le ha conocido y se le sigue conociendo como “La Periquera”.

El ataque del 30 de octubre de 1868 fracasó en poco tiempo. Amadeo Manuit y el General Julio Grave de Peralta retiraron sus fuerzas, las organizaron, las entrenaron mejor y las equiparon lo mejor que pudieron; y con nuevos bríos, más organizados y dispuestos a pelear hasta el fin, atacaron de nuevo el 17 de noviembre. La batalla fue feroz. Lograron entrar en la ciudad y tomar la mayor parte de ella, incluyendo la iglesia donde se defendían las fuerzas de Camps. Entretuvieron a las tropas de la Casa de Gobierno y dirigieron su ataque principal a “La Periquera”, pero ésta resistió la tremenda y sostenida embestida. Ante semejante estructura, Manuit y Grave de Peralta cañonearon con los cuatro cañones que disponían. Uno de los cañones estaba emplazado en la cercana casa de Grave de Peralta; en total, los cuatro cañones disparáronle 180 cañonazos a “La Periquera” sin lograr su cometido de abrir una brecha.

Los mambises utilizaron también en el Sitio de Holguín, un cañón de madera que fabricó Marcelino Carranza de una madera llamada “yaba” que se acostumbraba usar para la fabricación de carretas, oficio al que se dedicaba Carranza. Era un cajón de 2 varas de longitud y 18 pulgadas de diámetro; de figura cilíndrica y reforzado por unos zunchos de hierro y otros de cuero. Lo trajeron en una carreta. Las balas eran hechas de hierro forjado a martillo y pesaban unas 15 ó 20 libras. Sólo pudo hacer 3 disparos (por razones obvias). Al tercer disparo, explotó y quedaron heridos 2 de los “artilleros”.

El 24 de noviembre comenzó la conferencia antes mencionada entre Manuit y de Camps, que resultó solamente un ardid español para ganar tiempo. El día de Santa Bárbara, en celebración por su día, dispararon los mambises 89 cañonazos a “La Periquera” que no ocasionaron ni el más mínimo daño, a lo que decía el septuagenario Rondán: “Tiren… tiren, ¡qué no se cae!”

Grave de Peralta hizo que sus hombres lanzaran cientos de piedras y palos incendiarios, con el propósito de tratar de provocar un incendio dentro de “La Periquera”, pero no tuvieron éxito en ello. En sus feroces acometidas las fuerzas libertadoras dispararon un estimado de 40 mil proyectiles. Todo sin éxito. “La Periquera” resistió. Pasaron los días y el 6 de diciembre de 1868, cuando se supo que los españoles habían desembarcado refuerzos en Gibara y que se dirigían hacia Holguín, Marcano y el General Julio Grave de Peralta no tuvieron más remedio que ordenar la retirada sin haber podido conquistar “La Periquera”.

Holguín fue atacado con posterioridad, en 1872, por tropas mambisas al mando del Mayor General Calixto García e Íñiguez y del Generalísimo Máximo Gómez y Báez.

“La Periquera” está situada en la calle Frexes nº 198 entre Libertad y Maceo. Al frente se divisa la antigua Plaza de Armas (también llamada por un tiempo Plaza de Isabel II), hoy parque Calixto García. Después del Sitio de Holguín, Francisco Rondán calculó el costo de los daños a su casa en unos 12 mil pesos oro que reclamó al gobierno español. Pero al marcharse sus hijos, viejo y agotado, decidió retirarse con su esposa a vivir a Gibara. El gobierno colonial asumió entonces la tarea de reconstruir la casona, y por 102 pesos mensuales alquiló de Rondán el ala izquierda de los altos para la sede de la Casa de Gobierno. Permaneció largo tiempo como Casa de Gobierno y fue epicentro de diversos eventos históricos en esa ciudad.