LA GUERRA EN LA CARRETERA  CENTRAL ENTRE HOLGUIN Y CAMAMGüEY (Octubre-diciembre 1958)

Por José Abreu Cardet, Premio Nacional de Historia

El 13 de noviembre el comandante en jefe del ejercito rebelde Fidel Castro había dado  instrucciones precisas para interrumpir las comunicaciones entre Oriente  y Camagüey. Expresaba lo siguiente:

Foto: Ecured

El tráfico en la provincia de Oriente debe quedar por tanto, paralizado de nuevo totalmente…Todas las vías de entrada y salida de las ciudades, así como la provincia de Oriente deben quedar cortadas. (…) Las tropas rebeldes que operan en el centro y el este guardando la entrada de la provincia de Oriente, deben combatir con tenacidad cuantos refuerzas enemigos pretendan enviar a la provincia. (1)

Uno de los objetivos del Cuarto Frente Simón Bolívar(2)  era impedir las comunicaciones entre Oriente y Camagüey(3) por lo que el tramo de la  carretera que  unía a Holguín con Camagüey devino en centro fundamental  de las operaciones. Dos fuerzas guerrilleras  tenían orientaciones muy precisas  de impedir este tráfico: la Columna 12 “Simón Bolívar”(4)  y el Pelotón 1 de la  Columna 14 “Juan Manuel Márquez”(5). La Columna 12   concentró sus operaciones en el tramo de la carretera central entre Victoria  de las Tunas(6) y Guaimaro(7). El Pelotón 1 de la Columna  14  situó su hostigamiento en la carretera central en el tramo  entre Buenaventura(8)  y  Holguín. De esa forma una caravana  enemiga  que salía  de Camagüey hacia Santiago de Cuba(9) debía de enfrentarse primero  al hostigamiento de las fuerzas de la Columna 12. Si lograba  salvar este  obstáculo  y llegar a Tunas al emprender  la  marcha  hacia Holguín sería hostigada desde Buenaventura por la tropa del Pelotón 1 de la Columna 14.

Hasta  el 30 de octubre el tráfico por la carretera  y  caminos que conducían a la población de Victoria de las Tunas se realizaba  sin  grandes inconvenientes, fuera del  hostigamiento  más o menos esporádico de los grupos de escopeteros que operaban en la zona.  A partir de ese día las fuerzas de la Columna 12 decidieron  trasladar el  grueso  de sus operaciones a la carretera central  e  intentar cortar todo tráfico.

Los  batistianos  habían  hecho un  considerable  esfuerzo  para mantener  en su poder la Carretera  Central(10) situando  en  ellas emboscadas  y  manteniendo el patrullaje. Esto había  causado  un favorable resultado pues por la asfaltada vía se movían  diversos vehículos. Por eso debió de ser una gran  sorpresa para los conductores y choferes de tres rastras y dos ómnibus aquel 30 de  octubre cuando vieron surgir frente a ellos un puñado de barbudos que los hicieron  abandonar los vehículos, sin hacer caso de la  protesta de los asustados pasajeros e incendiaron los equipos.

De la indignación y la molestia los pasajeros y chóferes pasaron al terror cuando de pronto se vieron envueltos en un verdadero combate librados por los rebeldes y una  patrulla  enemiga  que acudió al lugar. Algunos de los soldados batistianos,  alcanzados por el fuego rebelde se desplomaron dejando entre sus cuerpos sus armas  y creando una verdadera excitación entre los guerrilleros. Algunos de ellos portaban viejas armas. Incapaces de resistir la tentación se lanzaron a capturarlas. Las  esperanzas  fueron bruscamente cortadas con la aparición de un refuerzo apoyado por un blindado. Bajo el fuego de ametralladoras pesadas los jóvenes combatientes retrocedieron.

El  día 2 de noviembre se suspende todo el tráfico por la carretera  central. El 3 el enemigo sustituye las pequeñas patrullas por una  poderosa caravana que una vez al día recorre  la  carretera. Los rebeldes  levantan grandes lomas de tierra utilizando un buldózer. De nuevo se combate en la franja asfaltada.

Estas escenas se repetían. Cada convoy enemigo era duramente atacado en la Carretera Central. No siempre se podía impedir el paso de una caravana protegida por tanques y otros vehículos blindados. Además con gran cantidad de fuerzas de infantería e incluso en muchas ocasiones cobertura aérea. Los batistianos comenzaron a desmontar sus soldados en los lugares más peligrosos y hacerlos avanzar en las inmediaciones de la carretera. De esa forma se incrementaba su eficacia y disminuía el número de bajas.

Aunque había una situación desventajosa. En estas acciones no se podía capturar parque. Veamos lo que se puede considerar un combate típico en la Carretera Central.

El 6 de noviembre seis automóviles ocupados por miembros  del ejército  y paramilitares intentan avanzar desde Tunas  hacia Camagüey.  Eran seguidos  por una patrulla integrada por fuerzas trasladadas en camiones, dos tanquetas y con la protección  de  una  avioneta artilladas.  Al llegar a un lugar conocido como La  Guanábana se inicia  un intenso combate que se prolonga por cuatro horas. Las fuerzas batistianas regresan a Tunas con algunas  bajas.  Los rebeldes no tienen bajas. Han combatido desde posiciones escogidas  de antemano contra un enemigo que se desplaza por  una  zona descubierta. Es incuestionablemente una brillante victoria rebelde.  Pero un puñado de palabras al final del informe dirigido  a Fidel por el jefe de la columna 12 debió de crear cierta amargura en el líder rebelde: “…el gasto de parque fue grande. » (11) Los revolucionarios no habían logrado capturar un solo proyectil.

El día 28 de  noviembre  el jefe de la columna Eduardo Sardiñas le informaba al comandante en jefe la desesperada situación de sus fuerzas:

“nuestra necesidad de parque es grande. Podemos mantener indefinidamente nuestras posiciones, pero los guardias insisten en abrirse camino y todos los días hay bronca. Las patrullas del ejército son grandes y hay que detenerlas a tiros.(12)

Los revolucionarios derribaron un puente de la carretera central lo que prácticamente acabo cortando el paso del enemigo. Por lo menos el comercial.

Foto: Cubadebate

Buenaventura era un típico poblado de la carretera central entre Holguín y Tunas. Todas sus casas estaban situadas sobre esa vía. Prácticamente no había calles interiores. Para los viajeros era un paisaje monótono, para los rebeldes del Cuarto Frente tenía una especial significación.  A partir de allí hasta Holguín le correspondía a la fuerza del  Pelotón número 1 de la Columna 14 dirigido por Arsenio  García(13) hostigar las caravanas enemigas. Esta tropa no contaba con la cantidad de hombres  y  armas suficientes para tratar de detener al enemigo. Por  lo  que  se decidió realizar una labor de hostigamiento a todo lo largo de la carretera.  Se  distribuyeron las cuatro  escuadras  del  pelotón en este tramo de la vía.

Se levantaron obstáculos en la  carretera. Con un  tractor  se  llegó  a construir una profunda zanja y se derribó  un puente.  Por el escaso número las tropas del Pelotón 1 no podían detener a una caravana batistiana protegida por  blindados  y aviación.  Pero  su constante labor de hostigamiento además del daño material creaba una situación psicológica muy desfavorable  a los que viajaban en aquellas caravanas.

Las fuerzas del Pelotón 2 (14) también llevaron a cabo una labor de hostigamiento  contra el transporte en la carretera de Holguín a Bayamo. Mientras el Pelotón 3 actúo (15) contra los caminos que comunicaban a la ciudad de Holguín con diferentes  puntos  de  los municipios Gibara y Puerto Padre. Contra este esfuerzo guerrillero las fuerzas de la dictadura realizaron en ocasiones tentativas desesperadas para evitar que el transporte por carretera colapsara. Los informes rebeldes hacen referencia al final definitivo de esta actividad en las principales vías de comunicaciones. Pero siempre el enemigo logró imponer un mínimo de tráfico que permitió  cierto abastecimiento a las principales poblaciones que controlaba.  A  finales  de diciembre ya se había suspendido el tráfico por  la carretera central. El transporte ferroviario estaba en situación similar. Puentes,  alcantarillados y vías férreas fueron destruidos o dañados.  Se había cumplido uno de los  objetivos esenciales del Cuarto Frente que era interrumpir las comunicaciones entre Oriente y Camagüey.

 Notas

1– Documento firmado por Fidel Castro el 13 de noviembre de 1958 Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado Ciudad de La Habana

2.– Cuarto Frente Simón Bolívar comenzó a operar como frente en noviembre de 1958 aunque desde octubre las columnas que lo integraban ya estaban operando. Lo formaban las columnas 12 Simón Bolívar, 14 Juan Manuel Márquez y 32 José Antonio Echeverría El jefe del frente era el comandante Delio Gómez Ochoa   

3– Según la división política administrativa vigente en 1958 Cuba estaba dividida en seis provincias. Camagüey y Oriente ocupaban la parte más oriental de la isla.

4– Columna 14 Juan Manuel Márquez fue creada en septiembre de 1958. Su jefe era Orlando Lara. La integraban tres pelotones bajo el mando respectivamente de Oscar Orozco al ser herido lo sustituye Arsenio García, Cristino Naranjo y Eddy Suñol. Operó en el territorio de los antiguos municipios de Holguín Gibara y parte de Bayamo. Como cada pelotón actuó con gran independencia operativa algunos autores consideran que el mando de Orlando Lara era mas nominal que real. Este se encontraba herido en una pierna que le dificultaba el trasladarse a los diferentes territorios de su columna. 

5– Pelotón 1 de la Columna 14 Juan Manuel Márquez formado a principios de septiembre de 1958 bajo el mando primero de Oscar Orozco y al ser herido este de Arsenio García. Situó su zona de operaciones fundamental entre Holguín y el poblado de Buenaventura en la Carretera Central. Sus acciones mas relevantes fueron la toma de la Microhonda de Buenaventura, la guerra en la carretera, participo con otras fuerzas rebeldes en el ataque a Puerto Padre. Este pelotón ataco y capturó  la guarnición enemiga de Buenaventura el 1 de enero de 1959. 

6– Victoria de las Tunas Recibió el titulo de Victoria por la resistencia ofrecida por los españoles a un ataque mambí en la guerra de 1868.

7– Guaimaro poblado famoso por la constitución de la Republica de Cuba en armas en abril de 1869. En 1896 fue atacado y capturado por las tropas mambisas bajo el mando de Calixto García. Pertenece a la provincia de Camaguey.

8– Poblado situado entre Holguín y Tunas sobre la Carretera Central Actualmente (2009) es la cabecera o capital del municipio Calixto García de la provincia Holguín

9– En la época no existía el tramo de la carretera central que une a Tunas con Bayamo por lo que para llegar desde Camagüey a Santiago de Cuba era obligatorio pasar por Holguín

10– La Carretera Central fue construida por el dictador Gerardo Machado y atravesaba la isla.

11—Carta de  Manuel Fajardo  a Celia Sánchez del 27 de octubre de 1958. Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado.

12– Carta de fecha  28 de  noviembre de 1958 del  Comandante Eduardo Sardiñas al  Comandante en Jefe Fidel Castro   Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado.  Ciudad de La Habana.

13– Arsenio García Davila Expedicionario del Granma y combatiente de la guerrilla serrana Fue designado segundo jefe del pelotón número 1 de la columna 14.  Al ser herido el jefe de este pelotón ocupó el mando de este. Ascendido a comandante después del triunfo desempeño diferentes cargos en el estado revolucionario.

14– Pelotón 2 de la columna 14 del 4 Frente dirigido por el capitán Cristino Naranjo operaba entre Holguín y Cauto Cristo.

15– Pelotón 3 de la columna 14  del 4 Frente estaba dirigido por el capitán Eddy Suñol Ricardo  y tenia como segundo a Raúl Castro Mercade. Operaba en el territorio de los antiguos municipios de Holguín y Gibara.

“El más genuino de nuestros símbolos”

¿Qué cubano no se ha emocionado al menos una vez cuando escucha en la televisión, durante un evento deportivo, que ponen las notas del Himno Nacional para agasajar una medalla de oro alcanzada por nuestros atletas?

Cantado con orgullo desde nuestros primeros días, cuando se abraza como al uniforme y sus colores de la bandera, o se escucha con atención toda la historia detrás de cada dibujo en el escudo, el Himno de Bayamo es parte indisoluble de los nacidos en esta Isla, no importa cuán lejos pueda estar de ella, y es que más allá de cualquier postura política, son elementos como esos los que nos tipifican como cubanos.

El Museo Provincial La Periquera acogió en la tarde de este jueves 23 de junio la presentación del libro “El Himno Nacional de Cuba” escrito por el profesor José Antonio Pérez Martínez.

Profesor de la Universidad de Ciencias Médicas de La capital, presidente de la UNHIC en el municipio Habana del Este y miembro de la Cátedra Honorífica Carlos Manuel de Céspedes, compuesta por granmenses que viven en La Habana, Pérez Martínez arribó a la provincia para presentar el propio texto además en el municipio holguinero de Moa.

Como parte de la Jornada de celebraciones por el Día del historiador cubano, a celebrarse el próximo 1ro de julio y que inició el pasado 17, fue realizada esta suerte de conferencia donde se conocieron interesantes detalles relativos al Símbolo patrio.

Concebido para el aniversario 150 del Himno, a celebrase en 2018, el texto no salió a luz pública porque su autor recibió una información relevante ese mismo año desde los Archivos Nacionales de Estados Unidos, lo cual cambiaba algunos datos de la investigación.

El propósito del texto es corregir muchos errores en torno al Símbolo Nacional y desde su publicación cuenta con una gran repercusión internacional, sobre todo en Norteamérica, colocado en Amazon y valorado de cinco estrellas, así como con una acogida bien positiva por la crítica especializada; a pesar de que «su autor no cobró un centavo por la venta», el texto fue valorado en esta plataforma por el precio de 20 dólares, y se ubica entre los 100 libros más vendidos de la plataforma, el cual no está disponible además actualmente para su compra.

En Cuba se imprimieron 5 mil ejemplares del título en policromía, dirigidas principalmente a instituciones y escuelas como bibliografía para su consulta. Quince acápites con una gran disposición de anexos apoyan los errores e imprecisiones históricas para exhortar a su corrección.

Desde los orígenes del cacicado de Bayamo se comienzan a exponer cuestiones desacertadas en el tratamiento de nuestra historia, a través de un exhaustivo análisis se realiza esta corrección a punta de lápiz de varios elementos relativos al surgimiento de nuestra nacionalidad; al decir de su autor, Bayamo fue la segunda Ciudad Monumento de Cuba, la primera fue Mantua, en una Gaceta Oficial de 1935 consta lo anterior, ratificado por el entonces presidente José Agustino Barnet Pinajera.

“Sobre La Bayamesa es un error común decir que son tres composiciones”. Foto del autor

Sobre La Bayamesa es un error común decir que son tres composiciones, sin embargo destaca el profesor que existe una más, aunque por confusión omiten esta cuarta: «la primera es La Bayamesa, romántica y amorosa (de Céspedes y Fornaris-aunque sobre esto hará una acotación en próximas investigaciones sobre su verdadero y único autor-), la segunda es La Bayamesa, el Himno de Bayamo; en tercer lugar La Bayamesa guerrera-que se confunde con el Himno, pero no son lo mismo, sin embargo es la primera canción protesta de Cuba, y la última de ellas es la compuesta por Sindo Garay, La Mujer bayamesa (…) La de Céspedes y Fornaris sufrió cambios la letra romántica por una revolucionaria”, apunta el prominente investigador.

Luego del ataque a Bayamo y la consiguiente victoria, el pueblo canta por vez primera el Himno, “nadie sabe qué escribió sobre el caballo Perucho Figueredo en esa ocasión y no hay confirmación científica de ello, se supone que se cantaran las dos primeras estrofas de cuatro versos, en mis 34 años de investigación no hay nada que lo confirme”, asegura José Antonio Pérez Martínez, quien ofrece durante todo el texto señalamientos y corrección de fechas y posturas a través de la consulta de varias fuentes y su triangulación, lo cual se traduce en una sólida y prolífica investigación.

“La letra y partitura original se quemaron en el incendio; posteriormente, en noviembre de 1869 llegan los cubanos a Santa María de Morell, finca en Camagüey, allí la hija de este señor, Adela Morell, le pide a Perucho que le copiara el Himno, esa es la partitura que todos conocen, con tres estrofas de 8 versos, aunque este documento fue ocultado hasta los primeros años del siglo XX. En ese periodo se suceden varias versiones de nuestro símbolo nacional, cantado en varias latitudes, lo cual causó polémica hasta que Martí le pide a Fernando Figueredo-quien estuvo presente la primera vez que se cantó-, que copiara tal y como es el himno, y de paso lo entregara a Emilio Agramonte, para posteriormente publicarlo en el periódico Patria, y es el que se empieza cantar, aunque varios maestros de música atribuían a sus versiones como la original”, destaca el profesor de la Universidad de Ciencias Médicas de La capital.

Otros de los elementos que destacan en el libro es el hecho de que si Calixto García no entró en 1898 a Santiago, hubo otras tropas mambisas que realizaron esta acción simbólica de victoria ante las tropas españolas: “en La Habana es encomendado al músico José Antonio Rodríguez Ferrer que haga algo para recibir a las tropas, es él quien toma la versión de Agramonte, le hace una introducción, algo que no tenía ningún otro, le puso toques de guerra, y le agregó un paso doble corto en su composición musical. En su momento fue muy criticado porque era la música del enemigo, el mismo que había fusilado a Perucho. La pieza fue interpretada por primera vez cuando entra el Ejército Libertador a Guanabacoa el 15 de diciembre”.

Una pieza sujeta a disímiles falsificaciones e interpretaciones fue nuestro Himno Nacional hasta que se llega al consenso cuando se publica el texto que estaba en propiedad de Adela Morell, 3 de mayo de 1912, luego de ser enviado el manuscrito autografiado a Fernando Figueredo Socarrás. Pero con anteriordad, en 1902, en la Asamblea Constituyente, se reconoció al Himno como símbolo nacional, sin embargo ninguna constitución mambisa lo había hecho antes. El verdadero título es “La Bayamesa, himno patriótico cubano”, el que le dio Perucho, acotó durante el encuentro vespertino al que asistieron estudiantes de preuniversitario y de enseñanza primaria en Holguín.

Sin dudas un texto de suma importancia e interés, así como imprescindible consulta para todos los cubanos es “El Himno Nacional de Cuba”, el cual ahonda en la riqueza y a la vez complejidad de nuestra historia, eso que le torna aún más interesante.

El Museo Provincial La Periquera acogió en la tarde de este jueves 23 de junio la presentación. Foto del autor

“El Decreto 74 nombra al día 20 de octubre como el de la Cultura Cubana, pero hay algo que no queda muy claro, que el himno, es digno, genuino, revolucionario, entre los tres símbolos: La Bandera nació de Narciso López, anexionista, y El Escudo, igualmente, pero el Himno nació revolucionario y el Decreto dice que es el símbolo más alto y genuino de Cuba”, señaló Pérez Martínez.

Salvador Pavón, cronista naif de la ciudad de Holguín

Por Erian Peña Pupo

Fotos del autor

Al recorrer la exposición personal 300 años y más, del artista Rolando Salvador Pavón Gómez en la galería El Zaguán, del Fondo Cubano de Bienes Culturales de Holguín, notamos que Pavón es un creador nada ingenuo, aunque asuma el naif –caracterizado por la espontaneidad, el autodidactismo de sus exponentes, los colores brillantes y contrastados y la perspectiva acientífica captada por intuición, que en muchos aspectos recuerda (o se inspira) en el arte infantil, incluso ajeno al aprendizaje académico– como la corriente artística con que se vale para expresar sus inquietudes diarias.

En Holguín donde el naif no es tendencia –aunque con la notable excepción de Julio Breff en Mayarí–, como sí lo es, por ejemplo, en ciertas zonas de Santiago de Cuba, Pavón, quien está al frente de la asociación de artistas plásticos de la UNEAC en la provincia, ha sabido armar una cosmogonía distinguible a simple vista en el contexto plástico local. Ha defendido su estética: sus cuadros no se parecen a otros, sus ciudades –siempre Holguín como inquietud primera– le pertenecen en todos sus matices.

Esta pertenencia habita en toda su extensión en 300 y más, una selección de piezas donde, como apuntábamos, la ciudad de Holguín es el eje del relato pictórico, y que viene a ser compendio de su amplio bregar para intentar captar –cosa que sin dudas Rolando Salvador ha logrado en estas obras– la idiosincrasia del holguinero en su ciudad, aquello que, aunque llevado a la figuración del naif, por momentos exagerada, por momentos ingenua, lo caracteriza sin dudas en la plástica local, y por tanto, en la nacional.

300 y más es una invitación para descubrir la ciudad desde varios ángulos: lo social, lo político, lo religioso, lo cultural… como parte de su raigambre identitaria. “Alejados de calificativos técnicos que impiden apreciar esencias, compartimos con el cronista del pincel, su regalo. La labor del orfebre del tejido intrincado de figuras icónicas, escenas y tradiciones culturales arraigadas en el pueblo. Entonces sentimos el musical fluido de las aguas dulces por las calles en la estación de las lluvias, el pitazo estremecedor del tren habanero que concita el bullicio de la gente que se dispersa a los campos cercanos o asistimos a una boda en familia o al cumpleaños del fuego que calienta más que el sol del trópico”, escribió el antropólogo José Millet en las palabras de catálogo de la muestra.

La Loma de la Cruz, epicentro de buena parte de los cuadros, los carnavales que peculiarizan los festejos estivales, el béisbol como pasión e identidad, eventos culturales como las Romerías de Mayo, el transporte público… son algunos de los elementos para asimilar y recorrer la muestra personal de Salvador Pavón, con curaduría y museografía de Danilo López, quien realizó la dirección general. Elementos identitarios de la urbe –el parque Calixto García, el estadio con igual nombre, el Gabinete Caligari, el propio Centro Provincial de Arte, el parque El Quijote, la Catedral San Isidoro, entre muchos otros– y sus habitantes, peculiarizan una poética para nada ingenua, sino al contrario: llena de guiños e acercamientos sociales y culturales: “Héroes anónimos”, “Sueños de cachorros”, “Homenaje al Rey”, “La boda”, “Cervantes en Holguín”, “Cumpleaños de abuela” y “Llegó la energía”, se encuentran entre las obras.

El artista, “con su fiesta de vivos colores y los dibujos de finos puntillismos” con los que celebra los 300 años y más de Holguín, “ha captado mejor que los historiadores el color local de la Ciudad de los Parques y nos permite viajar a su lado a una Romería de Mayo donde percibimos mejor las tonadas humorísticas del juglar El Guayabero, añade Millet.

La mirada de Salvador Pavón, cargada de los rasgos típicos del naif, pero no dependiente de ellos, viene a adentrarse en los entresijos de la ciudad de Holguín, siguiendo la mejor tradición insular que se ha apropiado de las urbes. Así revisita sus elementos identitarios, los hace suyos y nos lo muestra con la sugerente línea de su pincel (web Uneac).

DE FILIPINAS A CUBA: LA HISTORIA DESCONOCIDA DE UN MAMBí

Por José Abreu Cardet, Premio Nacional de Hisotria 

En agosto de 1880 Calixto García, prisionero de las fuerzas españolas luego del fracaso de la Guerra Chiquita, es enviado a España. Aunque queda libre esta obligado a residir en la península bajo estrecha vigilancia hispana. Su esposa Isabel Vélez Cabrera que reside en el exilio, en New York con los hijos de ambos se les une. Se establecen en Madrid. Los cinco niños estudian y se insertan en la vida española. En la capital española el matrimonio tendrá dos niñas. Todos ellos habían salido de su patria con escasa edad. Algunos tenían un recuerdo muy vago de la lejana isla. Otros prácticamente no conocían su patria, pues tres nacieron en el extranjero. Uno en New York y dos en Madrid. Isabel y Calixto llevaron a cabo una sistemática labor de inculcar en ellos el amor a la lejana patria. Un ejemplo de estos es Justo García Vélez. Había nacido en pleno campo mambí, en Cacocum, Holguín. Al caer prisionera su mama y demás familiares, luego de una odisea en la isla son deportados a Estados Unidos. Justo es un niño de poco más de un año de nacido. Crecerá en el extranjero. Pero sus padres le inculcarán el amor por Cuba. Al estallar la guerra de 1895 Justo trabajaba en Filipinas en la administración pública. (1) En esa época ese archipiélago formaba parte del imperio español. Calixto escapa de la vigilancia española y se integra al movimiento independentista. Es designado jefe del Departamento Oriental.

Foto: ahora.cu

Mientras Calixto en la guerra de 1895 tomaba ciudades y liquidaba columnas españolas, a miles de millas de Cuba, su hijo Justo García Vélez escribió una desconocida página en la historia de la emigración revolucionaria cubana.

Después de la fuga del padre de España las autoridades tomaron medidas contra él, prohibiéndole que visitara el puerto de Manila, por donde podía escapar al exterior. Sin embargo, el joven visitó esa ciudad y gestionó su fuga, imposible de efectuarse por la vigilancia colonialista. Decidió trasladarse a España, pensaba que de allí sería más fácil dirigirse a otro país. Al hacer, escala, el barco en un puerto en Egipto trató de quedarse pero el cónsul español lo obligó a continuar viaje. (2) Al llegar a España fue detenido y encerrado en una cárcel en Bilbao, desde donde el l4 de noviembre de 1896 escribió a su mamá. Ya a finales de diciembre de ese año lo habían trasladado a una prisión en Cádiz y en febrero de 1897 se encontraba en Chafarinas presidio español de las costas africanas. (3)

Desde allí planificó junto a Emilio Bacardí (4) y Manuel Planas (5) que también se encontraban detenidos una espectacular fuga, de la que Carlos García Vélez (6) nos dejó una interesante descripción, en su diario;

 … determinado a intentar la fuga atravesando en un bote velero el Estrecho de Gibraltar por la parte mas ancha a fin de arribar a la colonia francesa de Argelia, evitando la costa marroquí donde las tribus (ilegible) en connivencia con las autoridades españolas estaban siempre alertas para apresar a los fugitivos, de los presidios españoles de África. Las negociaciones hechas por Planas y Justo con unos marineros españoles traficantes de frutos, verduras y otros efectos por mar dieron por resultado asentir estos a conducirlos en su embarcación cierta noche, comprometiéndose por dos mil pesos cada uno debiendo Emilio Bacardí compañero preso político sumarse a Planas y Justo. Al poner estos los pies en el bote a Bacardí le entró sospechas por la mala catadura de los boteros de que después de coger el dinero ya alta mar serian los tres asesinados. Inútil fue la argumentación que ellos iban armados y que venderían caras sus vidas en tal caso pero que tenían plena confianza en los hombres porque al llegar hasta la costa de Argelia recibiría la otra mitad de la cantidad convenida Bacardí se quedo y Planas y Justo animosos de correr la peligrosa, por muchos conceptos, travesía despega la embarcación del muelle y en la oscuridad silenciosamente se alejaron de Chafarinas y entraron en el Estrecho. El tiempo les favoreció y pudieron izar la vela latina y ayudando con los remos al amanecer ya estaban lejos de Chafarinas. Los boteros intentaron amedrentar a los fugitivos y exigir la doble de lo pactado. Hubo que transigir; pero los boteros les jugaron la mala partida de arribar a la costa del Riff, lejos de la de Argelia. Los dos fugitivos anduvieron por los arrecifes escondiéndose entre las rocas de las tribus ribereñas quienes recibirían rescate al entregar a los presos evadidos de los españoles. Días y noches de penoso andar sin comer bebiendo la poca agua de lluvia de las pocetas y ya exhausto especialmente cruzó cerca de la costa una lancha francesa los recogió conduciéndolo a Nemurs donde son aliviados de su terrible situación telegrafiaron al Dr Betances (7) y embarcaron para Marsella y de este puerto en tren siguieron para Paris. En el trayecto la policía obedeciendo instrucciones del gobierno francés, quien quiso acceder a la demanda de extradición solicitada por Cánovas contra Justo acusándole de anarquista. Las diligencias en París de Betances que junto a Henri Rochefort, (8) amigo de Betances y a quien mi padre había visitado a su paso por Paris para expresarle su gratitud por el apoyo que el diario de Rochefort Infransigent daba a la causa de la independencia, lograron que fueran Justo puesto en libertad en Paris y expulsado de territorio francés. Justo embarcó para Nueva York de allí el Delegado Estrada Palma lo embarco en una pequeña expedición con el General y Dr Joaquín Castillo Duany. (9) Tuve yo la suerte y el gran placer quien con mis hombres de las fuerzas de las Tunas llegó a la playa de Palancon en la costa norte, acompañando a los expedicionarios hasta que los puse en camino de la residencia del Consejo de Gobierno dándoles caballos equipados y acémilas de carga. La marcha, que tuve que hacer desde el centro hasta la costa me llevo dos noches y un día sin detenerse en campos inundados y de “diente de perro” la costa. La gente sufrió mucho y los caballos sin herradura quedaron lisiados de los cascos.

Repito y vuelvo a repetir que las hazañas de los expedicionarios no hay plumas que lo puedan describir; los esfuerzos de salvarse en tierra del Ejército Libertador tampoco. (10)

Tampoco podemos olvidar la gran hazaña de Calixto e Isabel de inculcar en sus hijos el amor a Cuba.

Foto: ahora.cu

NOTAS

1– Centro de Información de las Guerras de Independencia, Museo Casa Natal de Calixto García, Diario Carlos García Vélez, Doc 1.

2– Centro de Información de las Guerras de Independencia, Museo Casa Natal de Calixto García, Diario Carlos García Vélez, Doc 1.

3– Centro de Información de las Guerras de Independencia, Museo Casa Natal de Calixto García, Diario Carlos García Vélez, Doc 1.

4– Emilio Bacardi destacado intelectual y patriota natural de Santiago de Cuba. Fue escritor e historiador y formo el museo que hoy lleva su nombre en la ciudad de Santiago de Cuba.

5– Manuel Planas rodrÍguez del rey, Nació en Bayamo, Oriente. Durante la guerra de 1895 fue detenido por sus actividades revolucionarais y enviado a Chafarinas Logro escapar el 4 de agosto de 1897. Logro trasladarse a los Estados Unidos y desde allí en una expedición a Cuba Alcanzó el grado de coronel. Murió en Bayamo el 1 de diciembre de 1949

6– Carlos García Vélez Hijo de Calixto e Isabel Se graduó de estomatólogo en España. Se incorporó al Ejercito Libertador en ka guerra de 1895 donde alcanzo el grado de general de brigada. Durante la Republica fue embajador. Falleció en La Habana a principios de la década del sesenta del siglo XX.

7– Emeterio Betances patriota puertorriqueño se participo activamente en el movimiento independentista cubano

8– Periodista francés que apoyo el movimiento independentista cubano.

9– Joaquín Castillo Duany. Nació en Santiago de Cuba, el 1 de mayo de 1858. Medico en la Marina de Guerra de los Estados Unidos. Luego se estableció en Cuba En 1895 se incorporó a la guerra. Fue jefe de Sanidad del Primer Cuerpo del Departamento Oriental. Delegado a la Asamblea Constituyente de Jimaguayú (13.9.1895) y subsecretario de Hacienda del Consejo de Gobierno, Jefe de sanidad de la columna invasora. Fue enviado al exterior en una misión. Condujo a Cuba varias expediciones. Al terminar la guerra se traslado a París para restablecerse la salud donde murió el 21 de noviembre de 1902.

10– Centro de Información de las Guerras de Independencia, Museo Casa Natal de Calixto García, Diario Carlos García Vélez, Doc 1.

Visión de Máximo Gómez sobre Luis Marcano

Por José Abreu Cardet, Premio Nacional de Historia

Luis Marcano Álvarez nació en Baní, República Dominicana, el 29 de septiembre de 1831. Ingresó en el ejército de su país y combatió a las invasiones provenientes de la vecina Haití. En 1855 tenía el grado de teniente. Al igual que muchos oficiales del ejército de su país apoyó la anexión de Santo Domingo a España promovida por el presidente Pedro Santana y materializada en marzo de 1861. Los militares de Santo Domingo que se mantuvieron fieles a España fueron incorporados a las fuerzas armadas de la metrópoli en lo que se llamó las Reservas Dominicanas del Ejército Español. Una parte significativa del pueblo acabó sublevándose contra España en agosto de 1863, iniciando lo que sería conocida como la Guerra de Restauración. Un grupo importante de miembros del antiguo ejército español apoyó a los hispanos. Entre estos se encontraba Luis Marcano.

Derrotada la metrópoli se trasladó a Cuba junto a dos hermanos. Se estableció en la zona de Manzanillo. El joven Marcano conoció del desprecio de las autoridades españolas por los antillanos, de los horrores de la esclavitud y no dudó en unirse a los cubanos que conspiraban contra España. En octubre de 1868 se adhirió a Carlos Manuel de Céspedes que inició la sublevación contra España. Su papel fue decisivo en las primeras victorias mambisas. Los cubanos no sabían combatir ni tenían disciplina ni organización militar. Marcano al igual que otros dominicanos eran veteranos de las guerras libradas en su país. Céspedes lo ascendió a general y le dio importantes cargos. En Bayamo se creó un gobierno independentista dirigido por Céspedes.

Los holguineros se sublevaron en octubre de 1868 secundando a Carlos Manuel de Céspedes. La guarnición española y un grupo de vecinos fieles se atrincheraron en la residencia del comerciante Francisco Rondan que sería llamada la Periquera. Ocuparon y fortificaron la manzana donde se encontraba el referido edificio. Allí enfrentaron el sitio que le impusieron los mambises. Hasta aquellos momentos el jefe militar que más éxito había tenido en la captura de una plaza enemiga era Luis Marcano. Él dirigió la toma de Bayamo. Seguramente que Céspedes pensó que al nombrar a Marcano como jefe de Holguín lograría vencer la resistencia de los colonialistas. A principios de diciembre de 1868 Marcano se encontraba al frente de las fuerzas holguineras. Pero poco pudo hacer. En esos días desembarcó por el puerto de Gibara una poderosa columna bien armada y pertrechada que obligó a los revolucionarios a levantar el sitio y retirarse a los campos y bosques de la jurisdicción. Marcano continuó al frente de Holguín hasta el 18 de marzo de 1869. El Comité Revolucionario de Holguín, que se había creado para llenar el vacío de poder dejado por la captura de Bayamo por el enemigo y la dispersión del gobierno presidido por Céspedes, estructuró la división en dos brigadas y designó a Marcano jefe de la oriental.

Posteriormente Marcano se trasladó a Manzanillo donde continuó combatiendo. En marzo de 1870 murió asesinado por un traidor. El también dominicano y destacado combatiente por la independencia cubana, el mayor general Máximo Gómez escribió en su diario personal unos interesantes apuntes sobre este patriota. Como justo homenaje al valiente general que dejó una huella importante en la historia de Holguín y de Cuba reproducimos textualmente este fragmento del diario de Máximo Gómez.

Al Mayor General Luis Marcano trataron de asesinarlo en la noche del 9 de Agosto de 1869, pero logró salvarse heri­do en la cara, de machete, así como su hermano Félix; debien­do ambos su salvación a Nicolás Chala, que en medio del aturdimiento se lanzó sobre los asesinos, matando a Faustino Varona, y lograron fugarse y presentarse a los españoles en Manzanillo: Joaquín Ponsuelas (a) El Mulato, Roblejo, Lico Garcé y Pepe Varona.

Más tarde, el General Marcano, ya repuesto de su heri­da volvió á entrar en campaña y después del ataque al Congo, el mismo día fue muerto, y según informes y datos que he po­dido recoger, su muerte fue debida a los mismos Cubanos —Hall un subalterno de Marcano era su enemigo, y habiéndole dado unos planazos a un soldado; Hall, le dijo a éste que debía ma­tar a Marcano y como el mismo día el enemigo persiguió nues­tras fuerzas, éstos se dispersaron, y el General que seguía por una vereda, con dos o tres que le acompañaban, salió un tiro del monte que le hirió de muerte en una ingle; los compañeros le dejaron, mas después apareció su cadáver a algunos pasos de allí, sin que le faltara ninguna de sus armas y prendas.

Algunos días después se presenta Hall a los españoles en Manzanillo, y por confidencias fidedignas se supo, que dijo que él había muerto al General Marcano.

Nadie más se acordó del valiente General, que tantos ser­vicios había prestado a la Causa de Cuba, pero ni el Gobier­no ni nadie ha dedicado una página ni un recuerdo a su memo­ria —su pobre viuda, si no hubiera sido por su tío el General Díaz, probablemente hubiese perecido de hambre y desnudez.

Únicamente el Teniente Coronel Pedro Martínez que fue su Secretario, es el único cubano que cuando se reúne conmigo le oigo hablar con entusiasmo del olvidado General.

Cualquiera que no sea dotado de un alma fuerte y de muy rectos principios, no se expondría a trabajar por la democra­cia; pues ésta siempre ha sido ingrata, pues no solo se olvida de sus más fieles servidores, sino que muchas veces los arrastra y pisotea.

Más tarde, la desgracia que perseguía a todo lo que ro­deaba al General Marcano —hace que la pobre viuda, la infe­liz Lorenza Díaz, sufra una muerte desastrosa: un chino, tum­ba una inmensa ceiba, que cerca del rancho de Lorencita es­taba el árbol, cae sobre aquel y la infeliz viuda queda sepulta­da bajo el terrible golpe.

Bibliografía:

-Gómez Báez Máximo. Diario de Campaña. Comisión del Archivo de Máximo Gómez. La Habana. 1940.

-Colectivo de autores. Diccionario enciclopédico de historia militar de Cuba, Primera parte (1510-1898), Tomo 1, Biografías, Editorial Verde Olivo, La Habana. 2001.

Publicado en Memoria Holguinera Radio Angulo. Link:

Visión de Máximo Gómez sobre Luis Marcano (radioangulo.cu)

DOÑA JOSEFA

Por José Abreu Cardet, Premio Nacional de Historia

 EL HIJO DEL MALLORQUÍN.

Amanecían las primeras décadas del siglo XVIII a la llegada de Francisco Cardet a Puerto Príncipe, hoy Camagüey, en la isla de Cuba. Venía Cardet con su pupila impregnada de tanta guerra de ingleses, franceses e hispanos que se discutían su isla, Mallorca, en Las Baleares. Al llegar a Cuba pensó que Adán había rechazado la fruta prohibida. El paraíso era asunto terrenal. Era aquella tierra de paz. Ni siquiera de montañas que cortaran el paso al caminante. Llanuras infinitas que parecían excitar a la crianza del ganado. Arboladas dispersas entre la mucha hierba que llamaban al reposo del caminante.

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Hombre de tierra de muchas adversidades no tardó en hacer fortuna en su nueva patria. Luego siguió el destino de la mayoría de los recién llegados. Se casó con una cubana, María Jiba. Del matrimonio nacieron tres niños: Antonio, Francisco y Miguel. Uno de ellos, Francisco, se hace sacerdote. La vida del más pequeño, Miguel, sería muy terrenal y nada santa. (1)

No hay duda que, Miguel, el menor de sus hijos era hombre emprendedor y trabajador. Miguel Cardet Jiba llegó a tener tal relevancia social y económica que la orgullosa sociedad camagüeyana le permitió el matrimonió con una vecina de la comarca de apellido de relieve. Isabel de Cisneros Montejo era de una familia importante. Tal es así que la historia de la segunda mitad del siglo XIX no se puede escribir sin tener en cuenta algunos de sus parientes. Del matrimonio nacerían cuatro hijas.

Llevaba el Miguel aquella raicilla del emigrante. Pese a que había consolidado fortuna y prestigio en la región se sentía impelido a emprender la marcha. El itinerario lo fueron marcando las noticias que llegaban del norte del oriente de la isla. Había allí bosques seculares que parecían reclamar el hacha del leñador, llanuras onduladas en espera del ganado. Desfloración excitante de tanta virginidad económica y demográfica que no pudo resistir Don Miguel tal tentación.

Cargó en carretas y bestias, propiedades y familia. Al paso lento de buenos bueyes emprendió la marcha. Una avanzada de peones de confianza abría veredas en la manigua a filo de machete. No se desprendía don Miguel de un par de pistolas y un mosquete cargados. El no sería presa fácil para bandidos de caminos.

A retazos se fue enterando de la historia de aquella comarca en la que acababa de avecindarse. En las primeras décadas del siglo XVI se establecieron algunos de los conquistadores que llegaron con Diego Velázquez. Pero muy pronto el hechizo de la conquista de México los alejó de la comarca. Uno de ellos, García Holguín, le daría nombre al territorio que formaría parte de la jurisdicción de Bayamo una de las primeras villas fundadas por los españoles. Comenzaría una lenta historia demográfica que se desarrollará durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Vecinos del municipio de Bayamo van avanzando hacia estas tierras del norte de su jurisdicción. Así se produce una extraña colonización, pues se avanza desde el interior, Bayamo, hacia las costas de la isla. Un grupo de familias criollas se convierte en la elite política y económica de este territorio.

Alrededor de 1720 un alcalde de Bayamo en uno de sus periódicos recorridos por la región convenció a varios vecinos para que fundaran una población.

Su situación geográfica nos puede dar una clave sobre como pensaban y que hacían esta gente. La aldea fue creada a 30 kilómetros de la costa. Se descartaron las profundas y bien guarnecidas bahías que abundan en el litoral. Estamos ante gente mas interesada de vivir cerca de sus fincas y haciendas que de preocuparse de muelles y navíos mercantes. Están más acostumbrados a la seguridad de la tierra que a las muchas zozobras del océano y el comercio. Pero al mismo tiempo no arrastran el espíritu ni la mentalidad de aldeas. Aquí hay más flexibilidad.

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Un viajero que recorrió esta comarca y luego escribió sus memorias se refería a que los holguineros eran gente “de temperamento novelíssimo” (2)

No le venía mal la definición para quienes gozan de la libertad de la imaginación. Quizás fue por eso que se despertó muy tempranamente en ellos los deseos de independizarse del cabildo de Bayamo. Tenían sobrados motivos para esto, pues se sentían poco atendidos por el cabildo bayamés. Entre ambas poblaciones había 70 kilómetros de selvas, pantanos y un caudaloso río, el Cauto. Los reclamos de los holguineros dieron muy pronto sus frutos.

El rey acabó reconociendo en 1751 el derecho de estos vecinos a constituir un cabildo. Al año siguiente se puso en práctica la decisión real.

Miguel Cardet Jiba fue tejiendo su historia personal en Holguín. Ya en 1757 tenía una finca valorada en 2500 pesos. Lo que en la época y el lugar era un símbolo de abundante bonanza. (3)

En 1770 contaba suficientes tierra como parra arrendar parte de ellas a un vecino por la cantidad de 9915 pesos. Cifra astronómica en el contexto en que vivía. (4) Al compás de los años queda viudo de su legítima esposa. En el cabildo es acusado públicamente de que:

  “… es un loco y… mato a su mujer…” (5)

No existían pruebas para llevarlo a los tribunales y todo no paso mas allá de los comentarios. Tales criterios tan poco fueron suficientemente sólidos para impedir irrumpiera un día vistiendo galas de novio en la iglesia local. En esta ocasión se casaba con Ana María de la Cruz Infante.

No era doña Ana de la Cruz mujer que estuviera al alcance de cualquier recién llegado. La muchacha podía sentarse a escuchar los relatos de los abuelos de cómo sus antepasados habían llegado aquella tierra con la furia homicida de los primeros conquistadores. Estaba lejanamente emparentada por línea materna con García Holguín, uno de los hombres de Diego Velásquez.

El apellido Cruz lo había aportado el canario Juan Francisco de la Cruz y Prada. No estamos ante un pobre emigrado. Al inicio de la colonización la tierra en la isla fue dividida en Hatos, Corrales y Sitios que se entregaban a los conquistadores y colonizadores según su importancia. Francisco logró hacer una sólida fortuna que le permitió en 1681 comprar el hato de Yareniquén en Holguín. (6)

Este abarcaba una porción de terrenos muy extensos. Posteriormente la familia de la Cruz llegó a poseer varios hatos en Holguín como los de Yabazón, San Marcos de Auras, Guayacán y otros.

Uno de los miembros de esta familia, Basilio Cruz y Leyva se encontraba entre los que fundaron la población de Holguín en las primeras décadas del siglo XVIII. (7)

Al crearse el Cabildo holguinero en 1752 la familia Cruz tenía permanentemente un puesto reservado en esa institución. En el primer cabildo se encuentra Juan de la Cruz Moreno como Regidor Llano. (8)

Continuaría en ese cargo José Onofre de la Cruz Infante. Todos eran considerados como ricos propietarios de tierras. El poder político los ayudó a incrementar la billetera. Cristóbal de la Cruz y Moreno se apropió, previo pago al ayuntamiento, de la hacienda San Cristóbal (9)

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Miguel Cardet con su matrimonio con Ana de la Cruz consiguió mujer y puesto asegurado en el cabildo. No tardó mucho en ser proclamado regidor de aquella institución.

No era Miguel Cardet hombre sumiso. Como integrante del Cabildo se había opuesto a los abusos de un Teniente Gobernador. Su protesta contra el abusivo orden establecido en la colonia fue mayor. Se oponía a las limitantes para el comercio impuesto por la metrópoli a los vecinos del oriente de Cuba. Con absoluta atrevimiento se había entregado a ojos de todos al comercio de contrabando. Vendía a comerciantes franceses, ingleses u holandeses llegados en goletas cueros de reses y tabaco. Compraba lencería y herramientas, vinos y tejidos. Hacia desfilar carretas cargadas de abundante tabaco hacia las ensenadas cómplices en el trasiego sin preocuparse mucho de ojos y lenguas delatoras. No tardó en ser acusado por tales libertades por el gobernador de Bayamo en 1782. (10)

La fertilidad ha dejado una buena huella en el matrimonio. Tienen 5 hijos, cuatro varones y una hembra. (11) Nuestra atención se concentra en la única hembra María Josefa Cardet Cruz

 UN OLVIDADO TENIENTE DE PROVINCIA.

 María Josefa Cardet y Cruz sobrevive a las epidemias e infecciones de todo tipo que diezmaban a los párvulos. La pequeña poseía una absoluta fortaleza física y biológica. La vitalidad material coincidía con una forma de pensar muy peculiar. Alcanzó la juventud con un carácter independiente y una libertad interior que le llevarían a decidir sobre su destino.

A diferencia de la mayoría de las mujeres y los hombres de su época, que acababan aceptando costumbres y leyes no escritas sobre la forma de vivir y actuar Josefa Cardet trataría de forjarse un destino muy diferente. Desde muy temprana edad se sintió plenamente responsable de su vida. Muy pronto tendría oportunidad de poner a prueba su carácter y convicciones.

Seguramente que la joven Josefa, Pepa como le decían familiares y amigos, no se enteró el día en que entro en la población de Holguín el Teniente de Milicias Francisco de Zayas. Mucho menos podría imaginarse el papel que tendría en su vida.

En la burocracia militar española Francisco de Zayas era un caso bastante corriente. Frisaba los cuarenta años y tan solo había llegado a teniente agregado de la plaza de Santiago de Cuba donde nació. Luego de la toma de La Habana por los ingleses la historia militar de la isla era bastante mediocre. No había campo de combate donde probar las cualidades de un militar de carrera. Mucho peor era el asunto si tenemos en cuenta que Zayas era criollo. Gente considerada en la nómina social española como de segunda categoría. Pero este santiaguero guardaba cualidades que tan solo esperaban por una oportunidad para ser puestas a prueba.

Las puertas de esa oportunidad se abrieron o el se encargó de abrirla en 1812 cuando fue designado Comandante de las Milicias de Holguín. (12)

A primera vista el cargo no parecía nada halagüeño. Holguín era a los ojos de los funcionarios españoles una pobre comarca perdida en la costa norte del oriente de Cuba. Lo mediocre, en el sentido económico, de su vecindario ofrecía pobres perspectivas para enriquecerse con el latrocinio público. Costumbre común de los funcionarios hispanos en el Nuevo Mundo. Francisco así lo comprobó cuando se vio en la necesidad de establecer una fábrica de carruajes para poder solventar sus necesidades económicas y la de su esposa Josefa Cantera.

Muy pronto se sintió subyugado por la sensación de la distancia. Estaba absolutamente alejado de todos los centros de poder. Santiago de Cuba, donde radicaban las autoridades superiores del departamento oriental, era como una especie de neblina mañanera. La pobre geografía de las comunicaciones quintuplicaba la separación. El nombrado como camino real, debía de atravesar la isla uniendo a los diferentes pueblos, no era más que un estrecho callejón impracticable en días de lluvia, que en la época eran muchos. No había un puerto en la jurisdicción que permitiera un tráfico regular de cabotaje. Para un burócrata de carrera acostumbrado a guiarse por las órdenes de sus superiores tal situación era sinónimo de ansiedades y mal dormir. Para un hombre de iniciativa como Francisco se sintió bruscamente como pez en el agua.

 No se podía vivir en aquella aldea grande que era el Holguín de principios del siglo XIX sin encontrarse con la presencia de Josefa Cardet de la Cruz. Además del impresionante conglomerado de sus apellidos y su belleza física parecía reunir la atracción de los que están dispuestos a retar a la vida tomando caminos poco transitados. La primera decisión en ese sentido fue cuando aceptó el galanteo de un hombre casado como Francisco de Zayas. Asunto desastroso para una joven virgen de familia adinerada.

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Como hija de una familia importante de la comarca Josefa debía de formar parte de algún pacto matrimonial de conveniencia. Se daba por descontado que la frontera del lecho matrimonial comenzaba en el libro de matrimonio de la parroquial mayor. Así pensaban parientes y amigos. Pero las ideas de Josefa eran muy diferentes sobre ese asunto.

El gran inconveniente que representaba el que Francisco era un hombre casado se diluyó ante la decisión y fogosidad de la muchacha.

Un anónimo enviado desde Holguín a las autoridades superiores se refería con todo el peso de la grosería de una aldea que Francisco de Zayas rompió en una noche de viernes santo la ventana de su cuarto y puso fin a la virginidad de Josefa. (13)

En la acusación se reflejaba el estupor general de la sociedad holguinera ante aquel insólito hecho. No era Josefa campesina pobre de futuro incierto y que no tenía a mal el terminar de concubina de un hombre importante. Pertenecía a familia que estaba en la nomina de los primeros fundadores de todo lo humano de la comarca. Gente que de tanto tener habían acabado olvidando las dimensiones de sus fincas. Les era imposible conocer la cantidad exacta del mucho ganado que pastoreaba en sus terrenos.

Pero las acusaciones y anónimos contra Francisco de Zayas resultaron inútiles. Realmente no había delito alguno, sí mucha pasión. La Pepa había dejado la ventana abierta y se sumó con absoluta complicidad al desfloramiento. Pero el acontecimiento demostró la confianza que tenían en Francisco sus jefes. El gobernador de Santiago de Cuba salió su defensa. En una comunicación a sus superiores hacia constar de las muchas cualidades de Zayas. (14) Es indudable que Francisco era miembro de una familia de mucho valer en Santiago de Cuba. La élite del poder burocrático del departamento oriental estaba dispuesta a continuar apoyándolo. No dudaron en 1816 en designarlo como Teniente Gobernador de Holguín.

En esta época la isla de Cuba formaba una capitanía general Esta a su vez estaba estructurada en departamentos y estos en jurisdicciones. En estas últimas demarcaciones el cargo de mas relevancia era el de teniente gobernador. Tal personaje gozaba de un poder casi absoluto. Nombrados al compás de las ambiciones de la burocracia colonial sin tener en cuenta cualidades y capacidades era frecuente que prevaleciera la mediocridad.

Francisco estaba formado de una madera muy diferente de las de los tradicionales funcionarios españoles en las colonias. Supo pulsar el sentir de los criollos, en especial los terratenientes locales. Tras aquella aparente modorra pueblerina se movían fuerzas e intereses capaces de producir grandes cambios. Francisco decidió canalizarlos. Pasadas las furias iniciales de los padres y tíos de su joven amante el arriesgado militar comenzó a ser aceptado por todos. La Pepa se encargo con absoluto desembarazo de limar las heridas del honor aldeano causadas por su pasión.

Francisco con sus obras concluyó haciendo olvidar hasta a las comadres mas implacables lo peliagudo que resultaba el tener por amante publica a una mujer de familia principal de la plaza. Tomó importantes medidas como la construcción de un edificio de dos plantas donde se instalaron la cárcel y la casa de gobierno. Estableció el primer alumbrado público de la ciudad. Obligando a sus vecinos a colocar frente a su casa un farol. Construyó o mejoró caminos importantes. Creo una filial de la Sociedad Económica de Amigos del País. Publicó en la revista de esa asociación una compilación de documentos sobre la fundación del cabildo holguinero. De esa forma se convirtió en el primer historiador local. Introdujo el cultivo del café en la jurisdicción. Incrementó el de la caña de azúcar. Para esto aceleró la introducción de esclavos. (15)

 Es indiscutible que estamos ante un hombre progresista. Lógicamente para los terratenientes holguineros. Es de pensar que los africanos tendrían otros criterios, los que nadie tomó en cuenta.

Pero la gran obra de Francisco de Zayas sería la construcción del primer puerto de la comarca. Seleccionó la bahía más cercana a la ciudad de Holguín: Gibara situada a 30 kilómetros de la capital de la jurisdicción,

La idea de Zayas encontró absoluta acogida en el cabildo y los terratenientes locales en general. Ya el comercio de contrabando no satisfacía las necesidades de los vecinos. El incremento de la producción indicaba con claridad que era necesario crear nuevas estructuras económicas, que le dieran salida al comercio internacional a los productos locales. Para esto se iniciaban las obras de superestructura del puerto con la construcción de un fortín, un muelle y las primera casas del futuro poblado. La construcción del puerto de Gibara fue en esencia la gran hazaña de la élite criolla holguinera antes del inicio de la guerra de 1868. Fue un proceso complejo y largo. Las gestiones del teniente gobernador permitieron habilitar el puerto a los pocos años.

Tales trabajos no impidieron que Francisco y Josefa escribieran una historia cotidiana y desgarradora. La reproducción natural. Verdadera hazaña en una época donde una parte considerable de las mujeres y los recién nacidos fallecían. Josefa pariría cinco hijos. Sobreviviría a las muchas infecciones que acechaban a las parturientas.

Josefa Cardet se convertía para Francisco en algo más que la simple concubina que casi por tradición tenía cada hombre de alguna importancia en la comarca. Se fueron creando lazos cada vez más estrechos en la pareja, que iba mas allá de los cinco hijos fruto de la relación carnal. Josefa acabó subordinando todo a su pasión por Francisco y su éxito en la sociedad holguinera. Incluso su amor maternal. No dudó en entregar los cinco hijos nacidos de la ilegal relación a familias conocidas para que se encargaran de su crianza. Mientras ella atendía y apoyaba a su amante e incrementaba el peculio personal. Llegó a poseer varias propiedades importantes entre ellas un establecimiento azucarero de relevancia. Un texto de 1837 sitúa a Pepa Cardet como una de las mas importantes propietarias de Holguín. Según el documento eran propietarios de ingenios

 «Manuel Trinidad Ochoa, un ingenio con 80 esclavos natural de Cuba, José Ramón Zayas, un ingenio con 42 esclavos natural de Cuba, Tomás Ramón Ochoa cubano, un ingenio con 35 esclavos, Agustín Ochoa, cubano, posee un ingenio con 20 esclavos, Santiago Patterson, escocés, posee un ingenio con 91 esclavos, Samuell Chapman, inglés, posee un ingenio con 47 esclavos, doña Rita Ballerby, inglesa un ingenio con 84 esclavos, María Josefa Cardet un trapiche con 26 esclavos y Mister Warren Gookin, angloamericano un ingenio con 22 esclavos”. (16)

 Es la única mujer propietaria de ese tipo de instalación productiva. Era además la mujer que necesitaba y complacía a Francisco. Al extremo que inició un largo, complicado y costoso proceso de divorcio que lo devolvió a la soltería. Asunto muy difícil en la época. Esto le permitió legalizar sus relaciones con Josefa. (17)

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Francisco reconoció oficialmente a los cinco hijos que había tenido con Josefa. De esa forma pudieron llevar su apellido. El hecho de contar con el apoyo de dos familias de relieve en la comarca, los Cruz y los Cardet, el apoyo material que representaba la fortuna acumulada por Josefa Cardet explica en parte el éxito de Francisco. Josefa tenía suficiente dinero para subsanar errores y acallar a enemigos de su amante. En sus propósitos no se detenía ante nadie ni ante nada. Si siendo una joven virgen se había enfrentado a toda una sociedad mojigata y pueblerina ahora que era muy rica y de sobrada experiencia no conocía los limites en su accionar. Quizás así se explique que Zayas fue el gobernador que más tiempo dirigió la comarca.

Ella se encargaba personalmente de la administración de sus bienes. Al extremo de que castigaba con su mano a los esclavos insumisos.

En 1833 Francisco cesa en sus funciones de teniente gobernador. El 11 de mayo de 1837 fallece en Holguín. (18)

Sobre su muerte se tejió una extraña leyenda. Se dice que Josefa Cardet era en extremo cruel con sus esclavos. Todo lo contrario de Francisco mucho mas benévolo en el trato con los siervos. Josefa llegaba al extremo de levantar y suspender en el aire por el labio inferior a los niños esclavos que consideraba que habían cometido alguna falta causándoles un dolor insoportable.

El odio de los siervos desembocó en un macabro plan para eliminar al ama despiadada. Un “brujo” africano preparó un mortífero “bilongo”. Según la norma de la primitiva religión, una vez que Josefa se pusiera en contacto con el preparado, los espíritus justicieros acabarían con su vida. Pero fue Francisco el que tocó el preparado. De inmediato enfermó y murió poco después. (19)

Quizás la leyenda se refiriera a un veneno. De todas formas no sería fácil a la muerte vencer a esta mujer con una vitalidad tan fuerte que la haría implacable y tierna siguiendo el rumbo de sus pasiones. Hasta sus propios hijos comprobaron esa forma de actuar de Josefa. Una de las mermas mayores que sufrían los capitales acumulados por las familias criollas era su fragmentación entre los hijos. Las familias eran numerosas. A la muerte del padre la fortuna se repartía entre la prole y la viuda. La tradición oral puso a flote un refrán. Padre millonario, hijo rico y nieto pobre. Josefa Cardet no estaba dispuesta a que sus recursos sufrieran tal suerte. No dudó a la muerte de su esposo en quedarse con lo más importante del capital, entregando a los hijos una parte mínima.

 LA FURIA DE LOS NIETOS.

 Pero no todo fue sumisión y acatamiento entre la numerosa prole de la Pepa. Para asombro de ella y de la comarca acostumbrada a la obediencia de las mujeres ocurrió una desagradable sorpresa. La más joven de las hijas, Rafaela de Zayas y Cardet, realizó una demanda legal ante las autoridades. Reclamaba la parte de la herencia que le correspondía a la muerte del padre. Se iniciaba un expediente por las autoridades que iría recogiendo detalles de la vida de esta enredada familia. Los vecinos fueron tejiendo su historia en torno a aquella jovencita que para la mayoría había heredado algo más importante que las tierras y el dinero de su familia. El carácter insumiso y fuerte de su madre. Fue comentario popular que la Pepa Cardet había encontrado en su hija la horma de sus zapatos

Rafaela al igual que sus otros hermanos había sido criada por una familia holguinera. Apenas tenía quince años cuando conoció a un forastero que llegó a Holguín procedente de Santiago de Cuba, José Grave de Peralta. Los Grave de Peralta eran una familia santiaguera, entre los que se encontraban varios propietarios de tierra. Aunque en general no tenían importancia económica descollante.

Seguramente que a José Grave de Peralta le llegaron a su casa en Santiago de Cuba las noticias de las transformaciones económicas que ocurrían en Holguín bajo el gobierno de Francisco de Zayas. Pero más que el presente, era el futuro que parecía sonreírle a la región con el puerto y el incremento de la producción. Un día emprendió el camino de Holguín. No tardó en encontrar la riqueza espiritual que le brindaba aquella jovencita, Rafaela, a la que desposó en la iglesia mayor de la ciudad.

José Grave de Peralta no solo la acompañó al lecho matrimonial y luego a sus doce partos sino a todas sus protestas y quejas contra injusticias y abusos que se trataron de cometer contra ella o su familia. Rafaela se iniciaba en el descarnado camino de la protesta enfrentándose a su propia madre en el proceso al que nos referimos anteriormente. La madre reaccionaba enérgicamente desheredando a la hija insumisa. Ya no se encontrarían los caminos de hija y madre.

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La Pepa Cardet necesitaba abundante capital. La apasionada viuda se enamoro ciegamente de un joven oficial del ejército español destacado en Holguín, Luciano Martínez. Acostumbrada a vencer en sus pasiones no tardó en iniciar un tortuoso intento para tener junto a ella a su amado. Aunque olvidaba los derechos y reclamos de su hija Rafaela se entregó con frenesí a traer a su lado al joven amante. Gestionó su licenciamiento del ejército español. Luciano no había cumplido con el período militar que le correspondía. Josefa pagó de su peculio el dinero que oficial y extraoficialmente era necesario depositar para lograr el licenciamiento del deseado militar. Por fin lo consiguió. En triunfo se estableció el joven en la cama de la fogosa mujer.

Demostraron Rafaela y su esposo José que no necesitaban de la protección materna para insertarse con éxito en el mundo económico de la localidad. Llegaron a tener varias propiedades en la jurisdicción de Holguín. Las de mayor relieve eran dos fincas y tres sitios de labranzas. (20)

Pero el trasfondo moral en que habían insertado su hogar estaba por arriba de las menudencias materiales. Allí se forjaban las aristas más agresivas y decididas de la nacionalidad cubana. Se creaba así un extraño contrapunteo entre el hogar de Josefa Cardet y su hija Rafaela. Josefa fiel al legado de quien había sido su primer y gran amor Francisco de Zayas veía la solución de los problemas nacionales bajo el ala protectora de España. Ante sus ojos estaban los desastres de Latinoamérica. Muchos de los héroes de la independencia habían devenido en tiranos. Mientras en la casa de su hija Rafaela se iban agrupando los propietarios del criterio de que el futuro de Cuba era la independencia. Los hijos de Rafaela, los nietos de la Pepa nacían entre pañales insumisos.

La morada de Rafaela y José era considerada por las autoridades como una especie de nido de víboras. En esencia no le faltaba razón. Corría en el dialogo cotidiano el veneno de la insumisión. Rafaela haría una acusación contra un teniente gobernador por abuso de poder. El asunto parecía inconcebible en especial si se realizaba por una mujer. Sus hijos seguían el ejemplo de la matrona. Se alistaban en cuanta conspiración brindara alguna posibilidad de salir de la noche colonial en que estaba sumida la isla. Francisco, el mayor de los varones, tomaría parte en la conspiración de Joaquín de Agüero, Un yerno, Idelfonso Vivanco y un hijo Manuel estarían complicado en la conspiración de Ramón Pinto. Rafaela, la mayor de las hembras, convertiría su casa en un centro subversivo. Allí se reunía la reducida intelectualidad local. Por regla anticolonialista.

Al estallar la guerra de 1868 los hijos de Rafaela encabezarían las fuerzas independentistas en la localidad. Dos de sus hijos, y nietos de la Pepa Cardet, Julio y Belisario serían generales mambises, otros dos ostentarían los grados de coronel, Manuel y Francisco. El mas pequeño, Liberato, sería capitán. Prácticamente todos los miembros de la familia Grave de Peralta y Cardet se sumaron a la revolución.

Josefa vería con sorpresa absoluta como nietos y sobrinos se sumaban al esfuerzo independentista quemando sus haciendas para hacer un país nuevo. En ella estaba presente su criterio que Cuba debía de continuar junto a España. Al mismo tiempo demostraría que más que madre y abuela por su sangre corría la pasión de hembra. Lo importante en ella era el sentido del lecho. Marchó junto al esposo, partidario del integrismo. No se asustaba ante las victorias de los revolucionarios. Tal parecía en los primeros meses del alzamiento que llegaba el fin del dominio colonial, Los revolucionarios capturaban Bayamo y Jiguaní. Bloqueaban Manzanillo y Tunas. Se extendían por Santiago de Cuba y Camagüey. En Holguín dominaban rápidamente los campos. De derrota en derrota los fieles a la corona se atrincherarían en una de las principales residencias holguineras. La casa del comerciante Francisco Rondán, situada frente a la Plaza de Armas. Ocupan y fortifican el conjunto de edificaciones de la manzana donde se encontraba esta residencia.

Allí se refugian los más devotos al integrismo. La mayoría son españoles. Entre el grupo reducido de cubanos se encuentra Josefa Cardet. Esta junto a su esposo Luciano Martínez. Desde los balcones del edificio contempla como los insurrectos penetran en la ciudad y van ocupando bajo el fuego hispano calles y plazas. Debió de sentir sorpresa mayor cuando vio al frente de las fuerzas contrarias a su nieto Julio Grave de Peralta secundado por sus hermanos. Un sobrino nieto, Miguel Ramón Cardet, con el grado de capitán se ufanaba en ser el primer mambí que entro en la ciudad. Otro sobrino nieto, Prisciliano Cardet, era teniente abanderado. Guillermo Cardet, poeta y maestro, también de la nómina de los sobrinos nietos mostraba con orgullo su grado de capitán…. Nietos, sobrinos nietos, nietos de primos y conocidos integraban la nomina de aquella fuerza insumisa. Era aquella la furia de los nietos. Acumulada de generación en generación por las injusticias del estado hispano. Concebida en los siglos iniciales de la formación de la nacionalidad cubana. Ahora estallaba incontenible.

Josefa Cardet había dado su aporte inconsciente a aquella furia. Había sabido limitar muy bien los campos de lo nacional de lo español. Su rebeldía a la sociedad impuesta por el colonialismo, su capacidad para construirse un futuro, su amor a lo nacional formaba parte del trasfondo espiritual de aquellos nietos que se le encaraban con furia mayor. Francisco de Zayas con sus obras había dado aportes determinantes al desarrollo de aquella región. Al mismo tiempo demostró los límites reales del colonialismo español. Ella pese a sus criterios integristas era en esencia una cubana. Nunca había renegado de su origen y familia. Actuando con aquel desenfado, persistencia y fidelidad a sus convicciones había forjado un pasado que pese a ella era soporte espiritual de quienes se mostraban irreverentes con sus propiedades y su mundo.

Foto: Internet

Los insurrectos le ponen sitio a la manzana ocupada por los españoles en Holguín. Sin artillería para derribar sus paredes intentan incendiar los recintos enemigo. Las casas inmediatas son entregadas a las llamas. Había esperanza muy creída que el fuego se propagaría a las del enemigo. El esfuerzo fue inútil. Pero la destrucción mucha. Entre las que corrieron esa suerte terrible estaban las valiosas propiedades de Josefa Cardet. Su vivienda, almacenes y comercios fueron ganados por las llamas. Comenzó el desplome de las paredes centenarias. Arrastraban los días tiernos cuando ella se abandonaba al amor de Francisco.

Entre el humo y el calor desaparecían los tiempos en que su nombre se pronunciaba con apretar de dientes por los envidiosos, con halago genuino por los amigos, con placeres guardados por quienes habían desecho su soledad de viuda. Su universo se desplomaba. Más que la destrucción material era el fin de un mundo que desaparecía definitivamente. El universo espiritual de Francisco y Josefa se quebraba con el sonido lastimero de los techos que se desplomaban. No era mujer que se amedrentara ante el infortunio. Podía reconstruir casas, encargarse en lo personal de dirigir sus negocios. Pero lo que se perdía ante sus ojos mas que los recuerdos del pasado era la posibilidad del futuro de quienes creían en una Cuba española. Se reflejaba la hecatombe en su cuerpo ya anciano que desde uno de los balcones de la casa fuerte contemplaba el estrago del fuego, la proximidad de la ruina material y espiritual. Ahora sus carnes perdían todo soporte y se abandonaban a la fuerza de gravedad. Dejaba de vivir para no ver.

En un último gesto de extravagancia, como si su muerte también reclamara lo extraordinario, su cuerpo era velado con mucha premura por los sitiados en un rincón cualquiera, entre el humo de los incendios y el retumbar de la fusilaría. En hombros de sus más allegados era paseado el catafalco por los pasillos del asediado caserón. Se construía una leyenda holguinera. Según esta todavía en la soldad de la noche se pueden ver por los amplios corredores de la casa de Francisco Rondan, llamada hoy la Periquera y Monumento Nacional la procesión fúnebre.

Depositado el catafalco en insólita tumba cavada en un patio mortificado por la fusilaría contraria. Con el fin del sitio, ante la llegada de una poderosa columna hispana, sería desenterrado el ataúd. Situado en el cementerio general al lado de su Francisco Zayas. Dejados ambos al olvido de los tiempos, al fragor de los silencios definitivos.

CITAS

1… Archivo Provincial de Holguín. Fondo Protocolos Notariales año 1758, Folio 1.

2… Olga Portuondo Zuñiga: Nicolás Joseph de Ribera. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1986. p. 140.

3… Archivo Provincial de Holguín. Fondo Protocolos Notariales, año 1757, Folio 3.

4… Archivo Provincial de Holguín. Fondo Protocolos Notariales, año 1777, Folio 37.

5… Archivo Provincial de Holguín. Fondo Tenencia de Gobierno, Legajo 63, expediente 1922, Folio 51.

6… José Novoa Betancourt. Historia Colonial de Holguín. El pueblo (1720-1752). Ediciones Holguín. Holguín 1997, p. 22.

7… José A. García Castañeda. La Municipalidad Holguinera: Su creación y desenvolvimiento hasta 1799. Editorial El Arte Manzanillo, 1949. p.78.

8… Idem

9… Idem, p. 146

10… Archivo Provincial de Holguín. Fondo Tenencia de Gobierno, Legajo 63, Expediente 1924, Folio 48.

11… Archivo Provincial de Holguín. Fondo Protocolos Notariales, 1786, Folio 22.

12- José García Castañeda Francisco de Zayas (en Boletín Histórico del Municipio Holguín. Segunda Época, 5 año, Mayo de 1955, p. 2.

13- Archivo Particular de Luís Orlando La Calle. Bayamo

14- Idem

15- José García Castañeda, Francisco de Zayas, obra citada.

16.- Herminio Leyva, Gibara y su Jurisdicción. Apuntes históricos y estadísticos. Establecimiento de Bim. p. 219

17- José García Castañeda. Francisco de Zayas, obra citada

18 José García Castañeda, Idem.

19—Testimonio ofrecido al autor por Margarita Méndez Carvallo y Encarnación Cardet Méndez

20- Archivo Nacional de Cuba. Fondo de Bienes Embargados, Legajo 70, número 68 y Legajo 22, número 17 y legajo 154, número 24.

Un concierto de luz y corazón

Por Bernardo Cabrera

La popular cantautora holguinera Lidis Lamorú le regaló a los niños de la Ciudad Cubana de los Parques una tarde mágica durante casi dos horas y media, en las cuales primó el talento hecho canción de quien celebra así 27 años de vida artística. Continuar leyendo «Un concierto de luz y corazón»

Premio Celestino de Cuentos, con Virgilio Piñera en su 110 aniversario 

Por Erian Peña Pupo

Fotos cortesía de Ediciones La Luz 

Cuando se conmemoró el centenario de Virgilio Piñera en 2012, Ediciones La Luz, sello de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Holguín, publicó La Isla en versos. Cien poetas cubanos, como homenaje, desde la creación lírica, a uno de los autores fundamentales de la literatura cubana. Hoy, diez años después, La Luz vuelve a rendir tributo al autor de La carne de René y Aire frío, en el aniversario 110 de su natalicio, dedicándole las jornadas del XXIII Premio Celestino de Cuento, que del 15 al 18 de junio se realiza en Holguín. 

El certamen –que recuerda, además, al Premio Nobel de Literatura José Saramago en su centenario, y al novelista francés Marcel Proust, a un siglo de su muerte– inició el martes 14 con la apertura de la exposición personal Nadando en seco, del diseñador Robert Raez, con palabras de Rubén Rodríguez; una colección gráfica con doce piezas que aluden a cuentos breves de Virgilio, preámbulo de la grabación de un audiolibro que contendrá estos relatos en las voces de los miembros de la Sección de Literatura de la AHS.

Este año –comentó Luis Yuseff, director de La Luz y al frente del Comité Organizador del Celestino– se recibieron 29 cuadernos inéditos, de autores de casi todo el país, que muestran un panorama variopinto de modos particulares de abordar la narrativa. Serán evaluados por un jurado compuesto por Alberto Garrandés, Elaine Vilar y Adalberto Santos. 

Destaca en el programa los paneles “Todas las cabezas se unen”, dedicado al aniversario 110 del natalicio de Virgilio, con Mariela Varona, Rubén Rodríguez y Erian Peña; “El tiempo recobrado”, a propósito de los cien años de la muerte de Marcel Proust, con Delfín Prats, Eugenio Marrón y Hugo González; y “Diálogo sobre la lucidez”, por el centenario de Saramago, con Lourdes González, Erian Peña y Eugenio Marrón Casanova. Todos se realizarán en la peña “Abrirse las constelaciones”, en la sede de este sello editorial. 

Se presentarán novedades editoriales de narrativa de La Luz, como Ya no creo en Lars von Trier, de Marvelys Marrero; Zapping, de Ragnar Wilfredo Robas; y Como se escriben los clásicos, de Idiel García. Mientras que en la peña “Punto de Fuga” se realizarán conversatorios con diferentes autores: con Rubén Rodríguez por su libro de cuentos El año que nieve (Premio Alejo Carpentier, Letras cubanas, 2020); Mariela Varona por la novela Las puertas de la perversión (Ediciones Matanzas, 2019) y Lourdes González, por los cuentos de Alas (Letras Cubanas, 2019). Por su parte, en el espacio “Todas las cabezas se unen” se realizarán lecturas de narrativa de autores de diferentes generaciones, como Andrés Cabrera, Mandy Ochoa, Idania Salazar, Ghabriel Pérez, Erian Peña, Elizabeth Soto, Rafael A. Inza, Maribel Feliú, Alex Jorge, Robert Raez y José Alberto Pérez. 

El Celestino llagará –como es costumbre desde los días fundacionales de este evento que recuerda la obra del holguinero Reinaldo Arenas desde su primera novela Celestino antes del alba– a la ciudad costera de Gibara, donde se presentarán títulos de La Luz: Sexo chatarra. Los perfectos crímenes del corazón, de María Liliana Celorrio; Fatamorgana de amor con banda de música, de Hernán Rivera Letelier; Cuando no huyen los lirios, de Diana Castaños; Como se escriben los clásicos, de Idiel García; El planeta rojo, de Eliécer Almaguer; Una brizna de tiempo, de Rafael de Águila; Mar de invierno y otros delirios, de Alberto Garrandés; Ojos para no ver las cosas simples, de Martha Acosta; además de Las puertas de la perversión, de Mariela Varona, de Ediciones Matanzas.

En la última jornada se realizará una lectura de la obra narrativa de Virgilio Piñera en las voces de jóvenes escritores cubanos, como antesala al audiolibro que realiza La Luz: Liset Prego, Andrés Cabrera, Erian Peña, Miguel Montero, Armando Ochoa, Luis Lofforte, Ana G. Ramos, Reinaldo Zaldívar, Robert Raez y José Alberto Pérez leerán relatos breves del autor de Cuentos fríos y Presiones y diamantes. Además se presentará la colección Premio Celestino de Cuento, con los títulos Las fauces, de la camagüeyana Lourdes Mazorra, ganador del XX Premio; y Boustrophilia, del holguinero Robert Raez, quien obtuvo el XXI Celestino. Esta edición culminará con la entrega del XXIII Premio Celestino de Cuento, luego de las deliberaciones del jurado, y el lanzamiento de la próxima edición que a reunirá en Holguín, en similares fechas del año, a autores de todo el país que apuestan por las posibilidades del cuento, con la seguridad de llevar la isla en peso (tomado de La Jiribilla).

Confieren en Holguín Distinción Juan Albanés

Por Bernardo Cabrera

Como parte de las celebraciones por el Día nacional del bibliotecario, tres miembros de la filial holguinera de la Sociedad Cubana de Ciencias de la Información, recibieron la Distinción Juan Albanés este 7 de junio. Continuar leyendo «Confieren en Holguín Distinción Juan Albanés»

Imaginario popular en las artes visuales holguineras

Por Erian Peña Pupo

Fotos Eliecer Peña

Artes visuales holguineras. Imaginario popular en la década de los 90 del siglo XX, de Yuricel Moreno Zaldívar, publicado por Conciencia Ediciones, sello de la Universidad de Holguín, “nos ilumina, con un profundo estudio de nuestros imaginarios a través de obras de arte que han trascendido por su alcance ideoestético y que la autora las convierte, mediante códigos hermenéuticos, en ventanas para asomarnos a la complejidad de lo que somos, lo que nos define, en fin, el espíritu de una época codificado en símbolos artísticos y los semas esenciales de nuestra identidad territorial”, escribe el Dr.C. Alejandro Torres Gómez de Cádiz Hernández en las palabras de contracubierta de un título necesario en el fondo bibliográfico sobre el tema.

El libro, con edición de Niurka Sánchez Valle y corrección de Xiomara Garzón Montes de Oca, se divide en los capítulos: “Imaginario popular en la cultura cubana” y “Artes visuales contemporáneas en Holguín”, donde Yuricel explora las expresiones del imaginario popular en el arte cubano, las artes visuales ¿complejo simbólico del imaginario popular?, este imaginario en las artes visuales en la provincia en los años 90 del pasado siglo, y como se evidencian los mitos y leyendas, los códigos de la religiosidad popular y los discursos urbanos en este. En la portada posee un detalle de la obra “La condición humana”, de Leticia Leyva Azze.

Yuricel estudió esta etapa de las artes visuales holguineras porque “estos años arrojan una dinámica que, pese al impacto de la crisis, aportó experiencias irrepetibles y evocadoras. Los profundos cambios contextuales ocurridos entonces afectaron resonancias en diferentes promocionas del gremio plástico con diversidad de motivos y filiación estética”, escribe en el libro.

Esta investigación –destaca el Dr.C. José Rojas Bez, quien fuera tutor de la tesis que dio cuerpo a esta publicación, en su prólogo– “vale mucho más por las agudas incisiones y aciertos en el campo y objeto propuestos para la investigación: las artes visuales y Holguín (…) pero sin menoscabo dialéctico del sentido inverso que ayuda a ver mejor desde Holguín a Cuba y desde Cuba a América Latina y otros ámbitos geográficos; así como de similar dialéctica entre los planos y perspectivas del arte, dígase temáticos (religiosidad, la mujer, el consumo…), dígase la construcción de las imágenes (variedad de estilos que no escatiman lo naif ni la manipulación del kitsch), dígase los promocionales”. Y añade que su autora con este libro ha alcanzado innegables conocimientos nuevos, bien sustentados y sistematizados, con aportes significativos a su campo de saber, al alcance hoy del lector interesado en este necesario tema.

Artes visuales holguineras. Imaginario popular en la década de los 90 del siglo XX, de Yuricel Moreno Zaldívar, al que se puede acceder en bibliotecas y centros especializados, sirve para acercarse, desde otra mirada, a las poéticas escogidas de esta etapa, así como para promover criterios acerca de sus proyecciones en el ámbito cultural regional y de la isla, subraya su autora.