Piensa, actúa, luego existe


Por Bernardo Cabrera

Un trébol joven le dio suerte tras volar con Alas Buenas por un tiempo, pero fue entre marionetas donde encontró su verdadera casa.

Su contagioso carisma, histrionismo y desdoblamiento escénico se ganaron rápidamente la preferencia del exigente público infantil, así como el respeto y admiración de sus compañeros del Guiñol, a los que hace apenas un año comenzó a dirigir, tras mudarse a la capital cubana su anterior guía Dania Agüero. Continuar leyendo «Piensa, actúa, luego existe»

Exhibe Ediciones La Luz muestra de carteles dedicada a escritores universales

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos cortesía de Ediciones La Luz

Con el nombre La Luz nos convoca, Ediciones La Luz, sello de la Asociación Hermanos Saíz en Holguín, exhibe en el salón Abrirse las constelaciones una exposición de 20 carteles como muestra de su campaña de promoción del libro y lectura desde las redes sociales.

Los diferentes carteles que integran la exhibición componen la imagen visual del trabajo de la editorial en las plataformas digitales, impulsados por la pandemia generada por la Covid-19 en el país durante varios meses.

Con la intención de recordar a varios autores, especialmente poetas, en la fecha de su nacimiento o muerte, surgió la idea de los carteles, comenzando en julio, con el centenario del escritor cubano Eliseo Diego.

Al inicio se trataba de promocionar a escritores cubanos, pero luego se extendió también a los universales, comentó el diseñador y escritor Robert Ráez, autor de las obras donde se pueden apreciar sus diseños a partir de imágenes de autores como Charles Baudelaire, Paul Celan, Julio Cortázar, Emily Dickinson, Virgilio Piñera, Arthur Rimbaud y Oscar Wilde.

El escritor y periodista holguinero Eugenio Marrón precisó en las palabras de presentación de la muestra que el hecho de ilustrar la literatura y sus protagonistas a la hora del cartel resulta una aventura apasionante, logrando que las posibilidades de la fotografía y las letras se conjuguen en una puesta sensorial dirigida a promover y celebrar la lectura.

Las influencias que intervienen en el proceso creativo del diseño de esta colección son muchas, precisó Robert Ráez, entre ellas el estilo de periódicos y revistas como Lunes de Revolución y La Gaceta de Cuba, portadas de discos, y todo lo que en materia de diseño parezca bien concebido.

Con esta propuesta Ediciones La Luz deja entrever el ingenio y la avidez de su equipo creativo, con una elevada elaboración en el plano conceptual, mostrando los rostros de veinte poetas universales y al mismo tiempo influyendo en la promoción de la lectura a través del arte (Con información de la ACN).

 

Una peña holguinera para un guajiro natural

Por Bernardo Cabrera

Decir Polo Montañez en Cuba 19 años atrás era casi como mencionar a un Dios. Sus composiciones, impregnadas de las raíces más autóctonas, eran tarareadas en cada rincón del país gracias al alcance de la radio y la televisión.
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Holguín, a 269 años del título de ciudad 

 

Por Erian Peña Pupo

Fotos Carlos Rafael 

Este 18 de enero se celebra el 269 aniversario del otorgamiento del título de Ciudad y Tenencia de Gobierno a Holguín. Ese día de 1752 el mariscal don Alonso de Arcos y Moreno hizo constar que, obedeciendo las órdenes del rey español Fernando VI y luego de varios intentos de los holguineros solicitando ese derecho a la Corona española, San Isidoro de Holguín dejaba de ser un pueblo para convertirse en una ciudad.

Fue la cuarta ciudad en obtener tal condición. Para esa época y según Merced de Santa Cruz, contaba con 1291 personas blancas y 135 esclavos y existían 211 casas de rústica y sencilla construcción, donde solo había una escuela pública a cargo de Don Luis González de Rivera. En 1863 ya existían 76 ingenios, 753 vegas de tabacos y cientos de fincas rústicas y atendidas por esclavos, lo que muestra el crecimiento progresivo de la urbe. 

Ese mismo año, 1752, a los originales San Isidoro y la Virgen del Rosario, se agregaron los paternos San Idelfonso y San Miguel, que dieron nombre a las actuales calles Aricochea y Luz Caballero. La ciudad contaba a partir de ese momento los vecinos pudieron gozar de todos los privilegios, honores y franquicias propias que este título poseía. 

Con motivo a esta fecha, la ciudad de Holguín celebra cada año su Semana de la Cultura.

La primera fonda o mesón

Se instaló en 1820, en una vieja casa que ocupaba parte del espacio donde está enclavado hoy el Teatro Eddy Suñol. Llevaba por rótulo La Viajera, y fue propietario Don José Canciell. Los escasos viajeros que a ella llegaban, disfrutaban, por poco dinero, de buena comida y cama. Era obligatorio despertar a los viajeros, sin importar el rango, los domingos a las 6 de la mañana. Así los huéspedes podrían cumplir con la obligación de oír misa, que se rezaba a esa hora en las iglesias de San José y San Isidoro. 

La primera iglesia fundada en el Hato de Holguín

Durante la primera centuria de la colonización española, los oficios religiosos se celebraban bajo las palmas reales o a la acogedora sombra de otros árboles. Eso fue así hasta el 5 de octubre de 1692, cuando se inauguró la primera iglesia en Managuaco. El presbítero Don Gonzalo de Lagose se encargó de oficiar la primera misa. 

El primer teatro

Surgió en 1833, en un sitio que ocupa hoy el Museo de Historia Natural en la calle Maceo. Se le bautizó pomposamente con el nombre de El Coliseo. En las temporadas entre funciones, servía también como depósito de granos y frutos. Los actores eran aficionados. Duró varios años hasta que se construyó otro en la calle Arias, con igual nombre. 

La Plaza del Mercado

Se levantó en 1829, y era conocido como La Marqueta. Para construirla hubo que desecar un enorme lagunato que abarcaba el tramo de las actuales calles Máximo Gómez, entre Martí y Luz Caballero. El sitio estaba rodeado de tupidos árboles y era lugar de cita de las comadres y amas de casa de la ciudad. Allí se comentaban las noticias de la época a falta de otros medios. En la Plaza se vendía carne, café criollo, viandas, frutas, empanadillas, churros y otros artículos de consumo popular. Hoy, luego de un proceso de restauración, ocupa el sitio el Complejo Cultural Plaza de La Marqueta.

Fuentes: Internet (Ecured y Wikipedia). 

 

Un Club fotográfico para un pueblo tricentenario

Club de fotógrafos de Holguín «Arnoldo Martínez».

Por Bernardo Cabrera

Más de 200 profesionales, aficionados y estudiantes conforman el Club de Fotógrafos de Holguín, fundado de manera oficial con el nombre de Arnoldo Martínez, en honor al maestro de generaciones que salvaguardó durante varios años el patrimonio visual de la nororiental provincia. Continuar leyendo «Un Club fotográfico para un pueblo tricentenario»

Arte para romper el silencio

 

Por Bernardo Cabrera

Con las palabras de la curadora y profesora Rosa Leticia Leyva Azze quedó oficialmente inaugurada la exposición conjunta del colectivo plástico Bayado, en la galería Marcos Pavón, de la Casa de la Cultura “Manuel Dositeo Aguilera”, de Holguín. Continuar leyendo «Arte para romper el silencio»

El auriga y su premio: conversación con José Luis García

Por Eugenio Marrón

Fotos Amauris Betancourt (Radio Angulo)

Muchas lunas antes –como decían los antiguos– de que los Piratas del Caribe y Juego de tronos inundaran las grandes y pequeñas pantallas, el cine italiano tuvo en las salas de exhibición cubanas toda una época de lujo: me refiero a los años que van desde los 60 hasta los 80 del siglo pasado. En Holguín, por ejemplo, las carteleras del Martí y el Baría eran pródigas con títulos de esa cinematografía.

Y esto no lo apunto por casualidad, sino porque el recuerdo más lejano y puntual que me visita, a propósito del amigo afectuoso que desata estas líneas, tiene que ver con ello: unas noches remotas de tertulias impagables en el parque frente a La Periquera, José Luis García reconstruye paso a paso los diálogos ferozmente hilarantes de la película Los monstruos (I Mostri), del director Dino Risi, una joya que reúne varios relatos fílmicos; en ellos, los grandísimos e inolvidables actores Vittorio Gassman y Ugo Tognazzi encarnan una galería de pícaros y vividores, que hacen de las suyas en inagotables andanzas romanas.

Tal es así que mi remembranza de esas narraciones a la hora del cine italiano, está entrelazada con la relectura propiciada por José Luis gracias a su memoria fabuladora, a la altura de los mejores escenarios teatrales y, por supuesto, a una ilimitada y seductiva locuacidad, asentada en innumerables lecturas y esplendor imaginativo, sostén de la disciplina y el talento que le han permitido llevar adelante su obra narrativa y dramática.

Para coronar tal desempeño, ahora ha conquistado uno de los lauros más significativos de la cultura cubana y en especial de su literatura: el Premio Alejo Carpentier de Novela 2020, justo al cerrar el fatídico año bisiesto de la pandemia global, para mostrarnos una vez más que la literatura es imbatible, perenne y venturosa. Es así como conversamos al calor de tan alto galardón.

El auriga del carro alado es la novela con la que has ganado el premio Alejo Carpentier. ¿Qué trama se establece tras ese título?

“El título emana de una alegoría de Platón: Tú eres el auriga de tu vida (el carro alado), tirado por dos briosos caballos. Uno representa los instintos más elementales, el otro los más elevados. Uno tira para acá y el otro para allá. Y tu tarea consiste en lograr que esos corceles avancen convenientemente hacia tu destino. El título vertebra toda la novela, que es la historia de una complicada amistad entre dos hombres maduros. Pero es mucho más: la historia fabulada de una isla, mucha filosofía, algo de novela policial en la segunda mitad…”.

Desde tus comienzos como escritor está el cuento, género que has frecuentado, con publicaciones en antologías y revistas, así como tus libros Los silencios del ruiseñor y Apuntes de un cazador, galardonados con el Premio de la Ciudad de Holguín en 1991 y 1998, respectivamente. ¿Qué ha representado esa modalidad literaria para ti como aprendizaje y plenitud?

“Escribir cuentos es una gran cosa, así como contar cuentos (te digo esto último porque aprecio mucho a los que saben hacerlo, no sabes la envidia que siempre le tuve a Álvarez Guedes). Pero, para mí, los cuentos constituyen una etapa que debe coronarse con la producción de novelas, que es sin duda el género mayor. Se ha hablado muchísimo de que escribir un cuento es más difícil que escribir una novela.

Pero yo creo que esto es solo válido cuando una mala novela se coloca al lado de un buen cuento. Por supuesto que Los asesinos, de Hemingway, debe haber sido más difícil de escribir que cualquier novela mediocre, pero la novela El viejo y el mar, del mismo autor, debe haber sido una faena mayúscula, incomparable a la de cualquier cuento que se te ocurra.

En suma: Aprendí mucho escribiendo cuentos, un arte lleno de normas, de barreras que, de incumplirlas, fracasas. Pero no creo que prescindiendo de la novela puedas alcanzar una expresión, digamos, más cabal de tu pensamiento”.

Y el teatro, igualmente, ha sido otra de tus validaciones a la hora de la creación verbal: un ejemplo es El hombre de los guantes amarillos, Premio de la Ciudad de Holguín en 1993. ¿Cómo valoras el mundo escénico en tu experiencia literaria? ¿Cómo se entrecruzan las posibilidades del cuentista y el dramaturgo?

“Escribir teatro es algo maravilloso. Por cierto: está a la venta mi última obra: El amor es una cosa esplendorosa. Cuando escribo teatro me parece que estoy haciéndolo sentado entre el público, observando paso a paso sus reacciones. Técnicamente esto te ayuda a escribir cualquier otro género de ficción, pues aprendes a seleccionar y valorar el resultado de una frase, de una situación específica. Te adiestra en el arte de manejar efectos, te vuelve más preciso, más contundente. Hay muchos elementos del teatro que son utilísimos en la labor cuentística o novelesca, pero son géneros más bien excluyentes”.

Con la novela Últimos días junto al mar, Premio de la Ciudad de Holguín en 2013, inicias tu andar como novelista. ¿Cómo explicarías el salto del cuento a la novela?

“En mí ha sido una transición netamente dialéctica. Pasé de una cosa a otra de forma tan natural que no tengo la menor percepción del salto”.

 

 

 

Eres un lector persistente y voraz. ¿Qué autores consideras entre los más entrañables para ti a la hora de pasar vista a tus años de labor en la literatura? ¿Qué libros te llevarías para una isla desierta si tuvieras que asumir una estancia a lo Robinson Crusoe?

“Es increíble, pero con los años dejas atrás a muchos escritores que en el pasado fueron los santos de tu devoción. Para mí, el único que se mantiene firme en su pedestal hasta hoy es Faulkner, que me sigue pareciendo una síntesis de las virtudes que debe poseer todo buen escritor, incluyendo las profusas locuras que caracterizaron su juventud. En lo segundo me parezco a él, en lo primero ni pensarlo.

En cuanto a los libros que me llevaría a esa estancia Crusoniana serían (sin orden de relevancia y para releerlos una y otra vez): El hombre sin atributos, de Musil; En la colonia penitenciaria, de Kafka; La importancia de vivir, de Lin Yutang; La sala número 6 y otros cuentos, de Chéjov; El bebedor de vino de palma y Mi vida en el bosque de los fantasmas, de Tutuola; Cien años de soledad, de García Márquez; Mientras agonizo, de Faulkner; La casa verde, de Vargas Llosa;1984, de Orwell; El reino de este mundo, de Carpentier; Un día en la vida de Iván Denísovich, de Solzhenitsin; El elogio de la sombra, de Tanizaki; El sabueso de los Baskerville, de Conan Doyle; y Esperando a los bárbaros, de Coetzee”.

Siempre has residido en Holguín. ¿Cuánto debes a la ciudad y a quienes te han acompañado en el fiel de la amistad? ¿Qué nombres holguineros recordarías a la hora de un recuento?

“A la ciudad le debo todo, a pesar de que su actual comunidad artística debe tratar de alcanzar un mayor espíritu de cuerpo, en fraternal emulación con, por ejemplo, la policía, además de que las autoridades gubernamentales deben reconocer más a sus artistas e intelectuales. Pero insisto: a Holguín le debo y me debo.

De los nombres, ¿qué decir?, estoy endeudado con todos ustedes, los que forjaron aquí un ambiente único, irrepetible (hablo de los años 70-80 del pasado siglo), cuando en el parque aquellos jóvenes hablaban armónicamente de los amores y de las artes, tras las últimas muchachas o muchachos, y tras las últimas novedades literarias, cinematográficas, teatrales y pictóricas. Tú mismo jugaste tu rol, y Lourdes González –que era la muchacha más linda del mundo-, Carlín (Carlos Jesús García), Alex Fonseca, Pedrito Ortiz, Alejandro Querejeta, Paquito García Benítez, Madrigal…

Todos ustedes formaron un croché benefactor, estimulante. Los iniciados en aquel grupo aprendían rápidamente a mirar el mundo de otro color, a respetar y amar la creación. Quienes a posteriori no se dedicaron a crear, se convirtieron al menos en mejores personas. Para mí en particular fue determinante la existencia de aquella atmósfera, sin la cual creo que me habría convertido en asaltante de caminos”.

Y claro, por último, algo que no puede obviarse: ¿Qué papel ha jugado la radio para ti, donde has trabajado durante años como realizador, guionista, locutor y promotor cultural?

“Tributando para Radio Angulo llevo unos cuarenta años. Mi primer programa se llamaba Juventud Técnica (1980), luego me involucré en espacios culturales y desde hace más de veinte años cubro dos espacios largos dedicados a la música: uno a los boleros (la primera gran síntesis vocal de la música cubana), y otro a la mejor música de todas partes y de todos los tiempos.

Para mí la radio ha sido como una Alma Máter. Conversar ampliamente con el público como si estuviéramos en la sala de una casa es algo incomparable. Por otra parte me ha obligado a superarme, a conocer, a desentrañar, a mantener viva mi memoria y espolear la memoria de los llamados oyentes. Agradezco a la radio holguinera la confianza, la posibilidad de haberme hecho poco a poco de un oficio que no cambiaría por nada”.

Tomado de la web de Radio Angulo (http://www.radioangulo.cu/la-palabra-compartida/244520-el-auriga-y-su-premio-conversacion-con-jose-luis-garcia).

 

Apuesta Artex en Holguín por eficiencia de sus servicios y productos en 2021

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos Alexis del Toro (!ahora!)

Acercar más el producto cultural a la población, incorporar nuevas formas de producción, lograr el crecimiento monetario a través de las exportaciones y garantizar una variada oferta artística y gastronómica en sus espacios constituyen proyecciones de la Sucursal de la Empresa de Promociones Artísticas y Literarias (Artex) en Holguín para el presente año.

Eduardo Tomé Consuegra, vicepresidente ejecutivo de Artex en el país, precisó en la Asamblea de Balance de esta entidad, que para alcanzar las metas propuestas para el 2021 se debe lograr producciones encaminadas a ofrecer servicios de calidad al pueblo, a partir de la adquisición de materias primas con empresas nacionales y mixtas, así como los encadenamientos productivos.

Enfatizó, además, en los avances de las contrataciones con otros sectores, como el campesino, proveedores de gran parte de los productos comestibles que se ofertan en los centros comerciales y polos turísticos; del mismo modo hay que buscar alternativas comerciales con Frutas Selectas, Bucanero y otras empresas mayoristas.

Por otra parte, Jorge Félix Otero, gerente general de Artex en la provincia, precisó varios de los renglones en los que sobresale el colectivo y su aporte a la economía del país, como el cumplimiento en las categorías de negocios más importantes, que resultan las tiendas, los centros culturales y la Agencia de Turismo Cultural Paradiso.

Además destacó el directivo la necesidad de aumentar la producción de los bienes exportables, a partir de la fuerza laboral que proporcionan las Formas de Gestión no Estatal, entre ellos artesanos y artistas vinculados al Fondo Cubano de Bienes Culturales.

También se analizó la programación cultural que se ofrece en cada centro perteneciente a esta cadena, donde se priorizan los artistas locales, principalmente aquellos que tienen peñas y espacios fijos, es el caso de los trovadores y los solistas, siempre teniendo en cuenta la situación sanitaria por la que atraviesa el país con la Covid-19.

En este espacio, donde también estuvieron presentes Rachel García Heredia, directora del sectorial provincial de Cultura, y Raúl González García, miembro del Gobierno en Holguín, se exhortó al trabajar para el logro del sobrecumplimiento del plan de venta en la red de tiendas de la empresa en materia de literatura, artesanías, postales, la colección Arte en Casa, discografía, entre otros artículos, garantizando así mayores ingresos y la visibilización de los bienes y servicios artísticos cubanos en diferentes espacios.

A su vez, se reconocieron muchas de las adversidades que enfrentó el colectivo laboral durante el 2020, relacionadas con los bajos ingresos provocados, principalmente, por los efectos de la crisis sanitaria por la Covid-19, superadas gracias al empeño de los trabajadores junto al consejo de dirección, por lo que se proponen mantener la misma calidad hasta lograr la condición de Vanguardia Nacional.

Con 26 años de creada, la Sucursal de Artex en Holguín difunde y comercializa la creación y la identidad holguinera y nacional, desde diversas manifestaciones y estilos como la plástica, las artesanías, la literatura y la moda, con una visión renovada de hacer arte de lo cubano (Con información de la Agencia Cubana de Noticias, ACN).

Viaje literario y periodístico alrededor de Rubén Rodríguez

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos tomadas de Internet

Rubén Rodríguez González, reconocido periodista y narrador holguinero, en ese orden porque asegura que debe al periodismo su literatura, se encuentra entre los escritores cubanos más publicados y leídos en el país, con una veintena de textos que oscilan con éxito entre la literatura infantil y la cuentística para adultos.

En su obra creativa destaca la novela El Garrancho de Garabulla, que descubre de algún modo el entorno infantil en que creció el autor, el antiguo poblado de Auras, actualmente Floro Pérez, que se encuentra a pocos kilómetros de la cabecera provincial, y donde surgieron sus primeras necesidades literarias, pues Rubén afirma que la fantasía fue la tabla de salvación y alternativa lúdica en su niñez.

Dicho título lo ha convertido en unos de esos relatores del campo cubano, utilizando las múltiples posibilidades que ofrecen lo bucólico y lo auténticamente nacional.

El maravilloso viaje del mundo alrededor de Leidi Jámilton, es otra de sus sagas infantiles más reconocidas, que narra las peripecias de la ingeniosa bruja y su visión de mejoramiento humano a través de una mirada sensible y humorística.

A esta lista se suman otros textos dedicados a los pequeños, como Rebeca Remedio y los niños más insoportables del mundo, Peligrosos prados verdes con vaquitas blanquinegras, Paca Chacón y la educación moderna y Mimundo.

Su más reciente título infantil es La retataranieta del vikingo, bajo el sello de la Editorial Oriente, que le mereció el Premio de los Lectores otorgado cada año por el Instituto Cubano del Libro (ICL) a los diez textos más vendidos en la red de librerías o de mayor circulación comercial en el país, y entregado en la recién concluida Feria Internacional del Libro de La Habana, amplia cita cultural en la que ha participado frecuentemente con sus obras.

Rubén precisó que se siente satisfecho y feliz con el galardón, pues es señal de que el texto como obra de arte ha cumplido con su ciclo creativo, que lógicamente finaliza cuando el lector interactúa con ella convirtiendo en suyas las vivencias literarias e identificándose con la historia de los personajes.

Además este autor destaca dentro del amplio movimiento literario cubano y latinoamericano a partir de una obra consolidada para adultos, con títulos que aparecen en varias editoriales nacionales y extranjeras; entre ellos Eros del espejo, su primer cuaderno publicado y que le mereció el Premio de la Ciudad de Holguín 2001; Majá no pare caballo, Unplugged y Los amores eternos duran solo el verano.

Dichos textos muestran una narrativa potente, sincera, a ratos descarnada, sobre la pérdida, el dolor, la soledad, la necesidad de querer y ser querido, y fundamentalmente, sobre el amor.

Aunque numerosos premios avalan su creación literaria, como La Gaceta de Cuba, César Galeano, Oriente, La Edad de Oro, Ismaelillo, Abril, Crítica Literaria y su más reciente galardón, el Alejo Carpentier 2019, importante reconocimiento que concede el ICL, la Editorial Letras Cubanas y la Fundación homónima, disfrutar una clase junto al profe Rubén es un lujo que todo estudiante de periodismo no debería perderse en su paso por la academia.

Sus lecciones sobre el estilo, el ensayo y las herramientas literarias de las que se vale hoy la profesión periodística para lograr un acertado texto, atrapan hasta el más escéptico en cuestiones de escritura, sobre todo porque logra una intimidad que sobrepasa los pupitres y te convierte en cómplice de numerosos autores de la literatura universal.

Igual que al gran escritor colombiano Gabriel García Márquez, el periodismo en Rubén Rodríguez González más que una herramienta para ficcionar sus historias, se ha convertido en su cotidianidad, en su razón de ser y existir, por eso aún hoy desde el semanario holguinero ¡ahora!, donde es editor, cautiva con fresco estilo a los lectores con su columna habitual, dejando entrever las historias de esos picarescos personajes que habitan su amplio mundo literario (Artículo publicado inicialmente en la web de la ACN).

 

Potencian en Holguín el coleccionismo institucional como vía para proteger la creación artística cubana

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos web periódico !ahora!

El Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) en Holguín, de conjunto con otras instituciones en la provincia, fomenta el coleccionismo institucional, buscando alternativas para proteger, promover y exhibir parte importante de la producción artística en el país.

Entre las acciones más importantes en este sentido se encuentran las exposiciones organizadas por el Centro Provincial de Artes Plásticas y el FCBC, la adquisición de nuevas piezas, la incorporación de estas como parte de la ambientación de obras públicas y las relaciones de intercambio y venta con otras instituciones, como la Casa de Iberoamérica.

La exposición Colecciones, integrada por catorce artistas plásticos del territorio y expuesta en el Centro de Arte durante la Jornada de la Cultura Cubana, constituye una de estas necesarias prácticas para la promoción artística, en tanto memoria cultural de la nación, estimulando la labor de los creadores, precisó el investigador Martín Garrido.

Durante esta muestra se expuso la obra de importantes artistas como Cosme Proenza, Jorge Hidalgo, Lauro Hechavarría, Ronald Guillén, María del Pilar Reyes, Yosvani Caisé Almaguer, José Emilio Leyva, Víctor Manuel Velázquez, Néstor Arenas, Jorge Luis Cudina, Freddy García Azze, Roy González Escobar, Alexander Lobaina Jiménez y Magalis Reyes.

Obra de Daniel Santos.

Por otra parte, recientemente la Casa de Iberoamérica solicitó al Fondo la compra de un nuevo lote de piezas, con la finalidad de diversificar y enriquecer su colección con la obra de artistas de varias generaciones, lo cual fue el objetivo de la Casa desde hace varios años, cuando inició un proceso de compra de obras de arte para su muestrario institucional.

Con la compra de 15 nuevas piezas, la institución llega aproximadamente a 50 obras de arte a su colección, para exhibir y proteger el quehacer de artistas como Emilio Chiang, Argelio Cobiellas, José Ramiro Ricardo, Daniel Santos, Merlys Fernández, Lauro Hechavarría, María de los Ángeles Vidal, Freddy García Azze, Karel Maldonado, Jesús Borjas Ochoa y Ramón Jesús Pérez, comentó su director, Eduardo Ávila Rumayor.

Estas nuevas adquisiciones, que se encuentran en la recién inaugurada sede del Centro de Desarrollo de Estudios Socioculturales (CEDES), no solo aumentan el patrimonio económico de la Casa, añadió, sino que contribuye con su ambientación, favorece el nivel de presentaciones en la sede y eventos de la provincia y el país, a través de exposiciones itinerantes.

Obras de Ramón Jesús Pérez de la Peña, José Ramiro Ricardo y María de los Ángeles Vidal.

Varias instituciones en el territorio han promovido este tipo de coleccionismo de manera incipiente y empírica aun, pero con reales perspectivas de futuro, añadiendo a sus fondos de arte piezas de reconocidos creadores locales y otros de amplia trayectoria nacional, entre ellos hoteles, hospitales, teatros, centros culturales y otras entidades.

Las colecciones constituyen un ejemplo válido de lo que puede lograr cuando existe la voluntad para asumir esta labor con responsabilidad y visión de futuro, porque el coleccionismo es un arte que exige de quien lo practica, ya sea individuo o institución, no solo recursos económicos sino también conocimientos especializados, cultura, sensibilidad y, sobre todo, un juicio certero para seleccionar aquello que realmente merece ser atesorado para perdurar en el tiempo, añadió Martín Garrido (Con información de la Agencia Cubana de Noticias, ACN).