Emerio y la ecuación del éxito

Uno de los más prominentes escritores de nuestra provincia celebró recientemente su cumpleaños y Baibrama no quiere pasar por alto la ocasión, por tal motivo le ofrecemos nuevamente esta entrevista realizada en un momento trascendental de su carrera. Al Premio del Concurso Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar en 2009, Premio Casa de las Américas en 2010 y Premio Alejo Carpentier en 2016 le desea nuestro colectivo: ¡Muchas felicidades y éxitos en su carrera profesional!

Emerio es uno de los más prominentes escritores de nuestra provincia. Foto: Archivo

Desde Mayarí, así como las primeras luces del alba que se acercan por el este, nos llega Emerio Medina, hombre de ciencias que alguna caprichosa suerte convirtió en literato. Con el Premio de Cuento Alejo Carpentier 2016, por el texto La línea en la mitad del vaso, conversamos para conocer los derroteros de su carrera literaria.
De ingeniero a escritor
En cuanto a la formación académica y profesional de Emerio debe mencionarse su título de ingeniero mecánico, recibido en la desaparecida Unión Soviética, específicamente en Uzbekistán, estancia que además le dotó de una cultura nueva, rica en matices y lecturas.
Luego de regresar a Cuba y realizar varios intentos por insertarse en el mundo de las letras, no es hasta principios del presente siglo cuando encuentra en Juan Rulfo un punto definitorio en sus proyecciones. Es así que surgen una serie de relatos cortos.
Aritmética para una obra
Como escritor, Emerio incursiona en la narrativa, fundamentalmente en el género cuento, a través de temas de la realidad contemporánea nacional. “Escribo fantasía y absurdo. Me resulta más cómodo armar un texto de corte fantástico o absurdo que realista, sin embargo en su sustrato está la realidad, es una mezcla de ambas. Me gusta dinamitar la realidad y para ello empleo esas dos herramientas”.

Texto más Emerio, es igual a premio
Cuando se escribe con placer y talento sobrado, la obra que surge está predeterminada (como en una suma aritmética) a impactar positivamente a los lectores y la crítica. Emerio no es la excepción, por tal motivo cuenta con una obra casi equidistante a la cantidad de galardones recibidos. En 2006 obtuvo su primer Premio de la Ciudad, con el volumen Rendez-vous nocturno para espacios abiertos. Para 2009 Ediciones Holguín le publicó Sarubí, el preferido de la luna, con el que recibió nuevamente el Premio de la Ciudad. En el propio 2009 es presentado su texto Los días del juego y otros relatos, por la Editorial Letras Cubanas, al que le fue conferido el Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar, gana además Premio Luis Felipe Rodríguez de la UNEAC con el volumen de relatos Café bajo sombrillas junto al Sena.

Como escritor, Emerio incursiona en la narrativa, fundamentalmente en el género cuento, a través de temas de la realidad contemporánea nacional. Foto: Archivo

Otro de sus galardones significativos es sin temor a dudas el Premio Casa de las Américas de cuento en 2011 por la obra La bota sobre el toro muerto, lauro que ratifica el calibre de este escritor. El Premio Alejo Carpentier, es uno de los reconocimientos más importantes que ha merecido la obra de Emerio y le provoca especial satisfacción: “fue un premio que yo esperaba, que buscaba, desde hace algunos años he mandado libros a ese concurso y quería ganarlo, es un premio prestigioso que te ofrece cierta visibilidad. Significa también un reto, algo así como una etapa vencida, uno quiere vencer etapas para cerrar círculos, y este premio viene a cerrarme un círculo importante dentro del cuento cubano, creo que ya hice el recorrido completo”.

La cultura salva

Es en medio de las situaciones límites cuando realmente se conoce el interior de las personas, sus valores y sentimientos.

“El Alba” no es el primer centro de su tipo que acoge esta iniciativa. Foto: aldía.cu

La actual pandemia de la Covid-19 es ese fatídico momento donde, más allá de las carencias y riesgos, verdaderos héroes del día a día ofrecen su ayuda allí donde más se les necesita.

No es el primer centro de su tipo que acoge esta iniciativa, sin embargo la experiencia particular es válida para destacar el trabajo del colectivo perteneciente a la Academia Regional de Artes Plásticas “El Alba”.

Esta vez, los pinceles y el lienzo, quedan a un lado,  para transformarse en salvadores que enfrentan los riesgos de la zona roja en los centros de aislamiento. Con Roberto Báez Almaguer, director de la prominente institución educativa holguinera, conversamos con motivo de la encomiable tarea que por estos días acomete su colectivo.

En pie de guerra

La semana pasada recibimos la indicación de crear condiciones en la escuela para funcionar como centro de aislamiento. El jueves 26 de febrero en la tarde comenzaron a llegar los primeros pacientes procedentes de dos áreas de aquí de la ciudad: dos familias, una del Reparto “26 de Julio”, y una señora de “Pueblo Nuevo”, ambos núcleos fueron contacto de casos positivos y el gobierno le ofreció la posibilidad de que se internaran en este lugar. Ya habíamos creado las condiciones, reforzado el sistema de guardia, y fuimos enriqueciendo la experiencia durante la marcha, pues esta es la primera vez que asumimos una tarea de esa índole.

La disposición de nuestros compañeros es un elemento a destacar, sobre todo para participar en la zona roja, ubicada en la planta alta de la Academia, que es donde se está en contacto directo con las personas sospechosas. La respuesta de nuestros profesores, artistas, custodios, trabajadores de servicio… fue muy positiva, e incluso en varios casos, quienes no podían estar en su puesto habitual por ser factor de riesgo, fueron cubiertos por sus compañeros de trabajo, al tiempo que apoyan en otras tareas como la limpieza, higienización, traslado de desechos sólidos.

Es importante resaltar además que nosotros garantizamos parte de las condiciones con recursos propios, porque Salud Pública nos dio los imprescindibles, sobre todo batas y sobre-batas, así como otros aditamentos especializados, nosotros buscamos guantes, en muchos casos comprados con recursos propios de los trabajadores.

Esta vez los pinceles, el lienzo, quedan a un lado, y se transforman en salvadores que enfrentan los riesgos de la zona roja en los centros de aislamiento. Foto cortesía de los trabajadores del Alba

El aliento imprescindible

Tenemos un grupo de Whatsapp de la escuela donde todos nos escribimos para dar aliento y mostrar preocupación por la salud del colectivo, o sea que nos sentimos muy satisfechos y contentos con la entrega para asumir esta tarea y que despidamos el primer grupo de pacientes aislados, quienes para alegría de todos resultaron negativo al PCR.

A partir de las indicaciones que tenemos del protocolo de seguimiento a estos casos, contamos con un puesto de dirección que, luego de higienizada la escuela, tendremos nuevamente las condiciones creadas para recibir otro grupo con las personas que sea necesario cuidar en este lugar.

Por encima del temor y el peligro, el humanismo

Lo primero que tuvimos en cuenta fue la parte humana de la tarea, nosotros como escuela, con las condiciones que tenemos y los elementos básicos esenciales para realizar el aislamiento de estos contactos, nos tomamos la tarea con la seriedad requerida. Convocamos a nuestros trabajadores de forma voluntaria y cada quien dio su disposición. Hemos tenido tropiezos y situaciones, pero han servido para ganar en experiencia y ajustar los equipos de trabajo.

A partir de todo el riesgo que implica una situación así nos sentimos muy orgullosos del colectivo y la disposición de cada uno. Nos cuidamos los unos a los otros, e incluso tenemos personas en la línea roja, allá arriba, tal es el caso de una persona muy responsable que es como la madre de todos, quien te recalca en cada detalle, nos guía, para que nada grave suceda.

“La disposición de nuestros compañeros es un elemento a destacar, sobre todo para participar en la zona roja”. Foto cortesía de los trabajadores del Alba

La idea siempre fue que los pacientes se sintieran lo mejor posible y los pocos recursos que tenemos los hemos puesto a su disposición, siempre pensando en que son seres humanos como nosotros, necesitan nuestra ayuda y que, como ellos, a cualquiera de nosotros nos puede tocar.

La isla imaginada: Conversación con Rubén Ricardo Infante en la noche insular de la poesía

Por Erian Peña Pupo

Fotos cortesía del entrevistado

La insularidad se desprende de la condición de vivir en una isla. Su génesis parte de lo geográfico, pero ocupa posiciones simbólicas, culturales y en el imaginario de quienes las habitan,asegura Rubén Ricardo Infante (Holguín, 1986)en“La isla imaginada. Aproximaciones a una década de poesía (2000-2010)”, libro que recibió Mención en el Premio Calendario de Ensayo 2021 que organiza la Asociación Hermanos Saíz (AHS), con un jurado integrado por Ana Vera Estrada, Virgilio López Lemus y Yaíma Martínez Alemán.

El hecho de ser seres de islas, la insularidad en sí, distingue nuestra identidad y “ha motivado en la literatura cubana, específicamente en la poesía, una historia que se remonta a los textos iniciales y se sucede en la obra de las jóvenes generaciones y promociones”, asegura Rubén, periodista, profesor de la Universidad de las Artes-ISA e investigador, licenciado en Periodismo en la Universidad de Oriente y Master en Historia y Cultura en Cuba por el Centro de Estudios de Cultura e Identidad (CECI) de la Universidad de Holguín con la génesis de esta investigación convertida en proyecto de libro.

A esta obra, específicamente la de diez autores con libros publicados en la primera década del siglo XXI, se acerca Rubén Ricardo con el andamiaje crítico que le permite no solo ahondar en la hipótesis de que un amplio número de jóvenes poetas cubanos tratan en sus textos el tema de la insularidad a través de tópicos como el mar, la naturaleza, la vida político-social y la emigración, sino realizar un abordaje investigativo del tema “isla” en la literatura cubana desde sus propios albores hasta las principales voces del siglo XIX y los baluartes –esos que prefiere, que le apasionan y sin los cuales la investigación carecería de esa pasión tan poco objetiva pero al mismo tiempo tan necesaria– del pasado siglo: Dulce María Loynaz, Eliseo Diego, Lezama Lima, Gastón Baquero y Virgilio Piñera.

Pocos poetas, dice, se han resistido a escribirle un poema a la isla: la isla como refugio o como negación, como continuidad o como virgiliana circunstancia maldita, la isla como continuidad y ruptura operando a la tradición literaria, específicamente poética, de la Isla.

Conversamos con Rubén,miembro de la Sección de Crítica e Investigación de la AHS y de la Sección Cuba de Latin American Studies Association (LASA) y colaborador asiduo de importantes revistas y sitios culturales,a propósito de los temas que aborda en “La isla imaginada”, como si lo hiciéramos en las infinitas honduras de la noche insular de la poesía.

¿Puede considerarse la insularidad como el tema central –o uno de ellos– de la poesía cubana?

En Lo cubano en la poesía, Cintio Vitier caracteriza la poesía cubana desde la identidad, esos rasgos que identifican la cubanía, los elementos de nuestra isla expresados en la creación poética. Aunque el propósito de Vitier se basó en sus conocidas “lecciones”, considero que su obra abarca el proceso de la identidad desde un ámbito mayor; quizás mi propuesta proviene de (con)centrar ese análisis solo desde el tema de la insularidad. Creo que podemos extraer del discurso sobre la identidad en la poesía cubana, el tema de la insularidad, y entonces erigirse este como principal línea del discurso poético en Cuba.

Creo que esa circunstancia, maldita, según Piñera, es la génesis de todo el canto al paisaje, al campo cubano, al mar…, en cada uno de esos elementos podemos extraer una conformación de la expresión insular de nuestra condición. Esa poderosa frontera que Cuba sostiene con el mar hace que nuestra cosmovisión esté marcada por el deseo de traspasar esos límites que el mar impone. Ese hecho geográfico se interioriza de distintas maneras en cada uno de los habitantes de las islas, pero el poeta, ser sensible, es capaz de exponer sus sentimientos, sus apreciaciones sobre este hecho.

Hasta el momento, he intentado trazar un mapa de toda la creación poética cubana sobre este tema, y al hacerlo voy descubriendo cada vez una mayor presencia. Son pocos los poetas que no le han cantado a la isla, incluso desde la negación, desde la crítica o el deseo más extremo por romper los vínculos o marcas que ese sentimiento ha dejado en alguno de ellos… Si apreciamos ese hecho, entonces sí puedo afirmarte que la insularidad es uno de los principales temas de la poesía cubana.

Quizás dentro de unos años, cuando haya logrado concluir este catálogo de voces, cuando haya logrado establecer las coincidencias y diferencias que se manifiestan entre un grupo o generación poética y otra, pueda decirte que sí, que es el principal tema de nuestra expresión poética; mientras esperamos por esos resultados, por esos “espacios de definición mejor”, para citar al poeta Lezama, hoy puedo decirte que es uno de los tres principales temas; tiempo al tiempo.

Nuestra isla comienza su historia por la poesía, decía Lezama; sin embargo, para Virgilio Piñera la insularidad representaba “la maldita circunstancia del agua por todas partes”. Isla poética/poesía en forma de isla/lírica insular y la isla como imposibilidad, prisión, refugio (en Virgilio incluso el hombre que termina convirtiéndose en isla). ¿Crees que estos son los dos grandes puntos complementarios y diferenciadores del tema?

Quizás no son los dos puntos más importantes, pero si son dos visiones muy relevantes dentro de la diversidad de planteamientos poéticos sobre el tema. Porque Lezama, como voz líder de toda esa generación alrededor de Orígenes, establece una perspectiva que sobresale dentro de sus coetáneos: la isla como espacio de plenitud. Este enfoque se plantea también en la obra de Eliseo Diego, y un poco también en la de Gastón Baquero (aunque este constituye un mundo poético de una significación extraordinaria en el corpus de toda la poesía cubana). Mientras que Piñera establece en su discurso un sentimiento de denuncia, de manifiesto, es como el ser que se revela ante esa circunstancia que él sabe lo absorbe, las criaturas de isla apresadas en sus límites.

Como te decía, son las dos perspectivas más sobresalientes del asunto, pero tanto Diego, Baquero o la propia Dulce María Loynaz, son capaces de concebir otros aportes al tema de la insularidad en el siglo XX. Casi me atrevería a asegurar que estos cinco autores (Piñera, Lezama, Diego, Baquero y Loynaz) son dueños de una concepción propia e identificativa del sentimiento insular en la centuria.

No son las únicas voces, pero si son las que prefiero, y todos sabemos, que cada enfoque, cada estudio o investigación está permeado siempre por los gustos y preferencias de quien lo realiza. La objetividad en un proceso tan subjetivo como la poesía, es casi imposible, y pocos son capaces de salvarse de eso. Hasta el momento, no he sido capaz de hacerlo yo: creo que tiene que apasionarte lo que haces para poderlo hacer con total entrega, y la pasión está siempre relacionada con los gustos y las obsesiones de cada uno de nosotros.

¿Cuán importante –y necesaria– crees haya sido la antología La isla en versos. Cien
poetas cubanos (2011) compilación de Luis Yuseff y Yannier H. Palao, de Ediciones La Luz?

Esa antología nació con un propósito doble: por un lado celebrar los 25 años de la AHS y qué mejor manera de hacerlo que concebir una muestra que agrupara a una parte considerable de los poetas que integran o integraban su membresía en ese momento; y por el otro, celebrar el centenario de Virgilio Piñera, quien con La isla en peso (1943) logró resumir en un breve espacio un potente discurso sobre la insularidad. Esa fue la génesis de esta antología, y mientras Luis Yuseff y Yannier H. Palao esperaban los textos que formarían parte de la selección, muchas tardes íbamos conversando a ritmo de largas “cafetadas” sobre cómo el tema de la insularidad lograba expresarse de diferentes maneras en los poemas de estas generaciones.

Cuando ya el libro estuvo listo, fui uno de sus promotores en espacios de diversa índole; mi reseña sobre este volumen me abrió las páginas de La Gaceta de Cuba, por ejemplo. Esas lecturas constantes y mis manías de marcar, señalar, todo lo que resulta interesante, me permitió percatarme la cercanía de muchos enfoques con la tesis virgiliana. Ese resultó el punto de partida para una ponencia que se presentó en el Coloquio Homenaje al Centenario de Virgilio Piñera en el Centro Dulce María Loynaz. El título de ese texto fue “La isla en peso: resonancias de un poema”, está publicado en La Letra del Escriba y ha sido un verdadero descubrimiento, pues me ofreció la oportunidad de iniciarme en un estudio que me ha consumido horas de lectura, de búsqueda, de conversaciones, pero también me ha ofrecido la alegría al presentarla como informe de investigación en la Maestría de Historia y Cultura en Cuba, defendida como parte de la convocatoria del Centro de Estudios de Cultura e Identidad (CECI) de la Universidad de Holguín, mi primer centro de trabajo y espacio que me abrió las puertas a la investigación en el nivel de posgrado.

La tesis fue defendida el 12 de marzo de 2019, precisamente en el Salón “Abrirse las constelaciones” de la sede de Ediciones La Luz, un espacio desde el cual puedes apreciar que la ciudad de Holguín se sigue pareciendo a la descripción areniana de que la urbeparece un cementerio, plana, blanca y con una cruz que la preside; eso también es una manera muy peculiar de notar el paisaje como parte de la identidad.

La segunda alegría es que los resultados, orientados de una mejor manera y sin los enfoques metodológicos que requería el ejercicio investigativo se hayan convertido en un proyecto de libro y que ya esté caminando con buen paso. El hecho que “La isla imaginada…” haya merecido mención en el Premio Calendario de este año me ofrece una gran alegría, pues creo que es el inicio de su verdadero recorrido, y por otra parte, es casi el cierre de mi etapa como miembro de esta organización a la cual le dediqué mucho tiempo, aunque algunos traten de olvidarlo; lo bueno es que el tiempo siempre pone las cosas en su lugar.

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Cuáles autores seleccionaste para tu estudio y por qué…

Como todo proceso investigativo, este proyecto se enfoca en la promoción de autores que hace sus obra entre los años 2000 y 2010; debido a la amplitud de autores que están desarrollando su obra en el periodo fue necesario seleccionar a diez de ellos, para poder realizar con mayor precisión un análisis de su obra desde la perspectiva del enfoque trazado.

Los autores seleccionados provienen de distintas provincias del país, han iniciado su quehacer literario de diversas formas y actualmente algunos de ellosviven fuera de la Isla: Luis Yuseff (Holguín, 1975); Liudmila Quincoses (Sancti Spíritus, 1975); Leymen Pérez García (Matanzas, 1976); Isbel González González (Sancti Spíritus, 1976); Isván Álvarez (Villa Clara, 1976); Marcelo Morales (La Habana, 1977); Oscar Cruz (Santiago de Cuba, 1979); Yansy Sánchez (Santiago de Cuba, 1981); Yannier H. Palao (Holguín, 1981) y Legna Rodríguez Iglesias (Camagüey,1984).

En esta década los diez autores escogidos para el estudio alcanzan un estado de madurez, algunos se dan a conocer con un ímpetu realmente envidiable (mediante concursos) y otros consolidan el desarrollo de sus labores poéticas, iniciadas en los últimos años del pasado siglo.

Analizaste en tu libro el mar, la naturaleza, la vida político-social y la emigración. Háblame cómo está presente la insularidad a través de estos tópicos en la joven poesía cubana…

Estos tópicos se tomaron como fuente del análisis, pues no se puede hablar de la insularidad cubana sin tocar todo lo referente al mar, como frontera, como espacio de anhelo. La naturaleza está definida por esas constantes apreciaciones o descripciones de la isla y sus espacios; al mismo tiempo, los miembros de esta promoción de autores caracterizan de manera incisiva la vida política y social, factor que se relaciona casi de manera directa con la emigración, otra de las marcas dolorosas de todos los tópicos expresados anteriormente.

En función del estudio uno se concentra en ir desglosando cada uno de estos tópicos, pero creo que lo más interesante de un texto poético sería lograr extraer todas las conclusiones a partir de la estrecha relación que establecen estos tópicos y otros que de seguro irán surgiendo en el camino.

Utilizaré un fragmento para responderte: “El recorrido de la luz sobre la tierra insular se extiende desde la poesía romántica y atraviesa la creación lírica de los “origenistas” hasta asentarse en nuevos planteamientos, inspirados en otras perspectivas de lo insular. Una de estas perspectivas puede ejemplificarse a través de los fragmentos seleccionados de Yannier H. Palao (1981). “Sitio en que la memoria se pierde” es una evocación del ser amado desde el mar, lugar donde ocurre el encuentro: Alguna vez te he mirado frente al mar, / alguna vez he compartido el reducido azul del mar, / con el infinito y limpio azul de tus ojos”.

¿Cómo valoras el panorama actual poético y crítico/investigativo en Cuba?

Bueno, vayamos por partes. En primer lugar, presiento que el actual panorama poético es amplio y diverso. Esa amplitud y diversidad, hace que sea complejo encontrar puntos coincidentes, pero ese hecho configura que cada vez más esté presente un alto grado de experimentación. También podemos encontrar mayores posibilidades reales de publicación en espacios digitales (blogs, revistas…) y eso hace que un mayor número de personas interesadas, vinculadas o creadoras del hecho poético se inserten en el ámbito de escritura.

Sucede también que las promociones más actuales, digamos los que han hecho su obra a partir del año 2000, encuentran en la propia poesía cubana anterior un referente muy potente, pues si hacemos un breve repaso nos encontramos con otro hecho fácilmente comprobable: Nuestra isla comienza su historia con la poesía. Este punto es lo que me lleva a iniciar el estudio desde el mismo momento en que Cristóbal Colón describe el paisaje cubano a su llegada; sin ser un texto poético por la forma, la descripción alcanza a configurar el paisaje circundante, y a exponer la realidad que observa. Imagen de la isla.

Ahora, con respecto a la investigación y la crítica, hay que señalar aspectos que provienen de ámbitos muy diferentes, porque sucede que la investigación es una metodología y un hacer que se practica mucho en la academia (ejercicios de culminación de estudios o tesis de maestría o doctorados) y esos resultados articulan líneas de pensamiento que se asientan en la realidad, en la historia, en la cultura; pero falta el necesario engranaje para que se logre mayor visualización de esos resultados en ámbitos más allá de la academia.

De todas formas, aplaudo el hecho de que muchas personas están investigando, están buscando hechos que nos anteceden y revelando nuevos aspectos históricos de nuestra cultura.

Sobre la crítica hay que decir que es un ejercicio cada vez más ausente. La desaparición silenciosa de espacios habituales para mostrar la crítica; la separación, a veces remarcada entre instituciones, entre espacios, ha hecho que a nivel social la crítica haya ido perdiendo su sentido, justamente cuando debía ocupar un espacio necesario y preponderante en la Cuba actual. Y quizás estoy exponiendo una realidad que es de todo el quehacer crítico, no únicamente de la crítica sobre arte y literatura.

Creo que la ciudad letrada está cada vez más despoblada. Hacen falta hechos objetivos que potencien ese ejercicio que caracteriza al cubano como ser social: es capaz de ser director de un equipo de béisbol, ser cirujano, periodista…, lo digo por esa habilidad constante de cuestionar otras profesiones y proponer soluciones desde su visión enteramente personal.

Un libro de ensayo para comprendernos como cubanos en la poesía…

Ojalá y este primer acercamiento al tema de la insularidad desde nuestra poesía sirviera para comprender a Cuba desde la circunstancia que la define. Pero no creo poder llegar a esa magnitud. Insisto en que Lo cubano en la poesía, ayuda a entender el proceso histórico de nuestra tradición poética, ese es un valor que habrá que reconocerle. Pero también debe ser un proceso en construcción, porque considero que la creación –no solo poética— sino toda la que se está generando en este nuevo siglo, requiere ser revisada a la luz de nuevas visiones. Esa podría ser una de las motivaciones para los que nos dedicamos a investigar sobre arte, sobre cultura, sobre la historia, la estética…

Y un poemario…

Últimos días de una casa.

Un autor…

Dulce María Loynaz.

Acaso un verso…

Rodeada de mar por todas partes, / soy isla asilada al tallo de los vientos. Del poema “Isla”, de Juegos de agua, también de Dulce María Loynaz.

Nota: Publicada originalmente en La Jiribilla: http://www.lajiribilla.cu/noticias/la-isla-imaginada-conversacion-con-ruben-ricardo-infante-en-la-noche-insular-de-la-poesia

El mes del humor

Febrero, mes del amor y la amistad, para Holguín deviene además en mes del humor, debido a la realización cada año del Festival de Humor para Jóvenes Satiricón.

Lo que comenzó como modestos encuentros de aniversario en una sala pequeña devino en uno de los festivales más importantes a nivel nacional en el panorama escénico del humor.

«Contamos con exposiciones de caricaturas, casi siempre preparadas por Onelio Escalona, miembro del Dúo Caricare, prestigiosa agrupación holguinera». Foto: Carlos Rafael

Para avivar las nostalgias y mantener las expectativas porque se realice la cita de este año, suspendida por la situación epidemiológica del país, entrevistamos al presidente del comité organizador del prominente evento y director del Grupo Humorístico Etcétera, Eider Pérez, quien debuta además por estas fechas como director del Centro Promotor del Humor.

¿De dónde surge la idea de crear el Festival, cuál fue la base para organizarlo?

El Satiricón tuvo la suerte de las circunstancias favorables. Su antecedente inmediato está en las celebraciones por los aniversarios de Etcétera, que agrupaban en la sala Dávalos del Eddy Suñol, cada marzo, a varios amigos que nos tiraban una mano con su presencia, la verdad lo hacíamos con muy poco. A partir de ahí hubo un hábito de fecha y sobre todo el público se comenzó a educar, mejor dicho, adaptar, a nuestra forma de concebir el humor escénico.

Con mucha suerte, Kike Quiñones comenzó con la idea de crear un festival en  provincia y durante una reunión con todos los humoristas de Cuba nos hizo la propuesta. Para sorpresa de él, ya tenía pensado cómo lo haríamos, la fecha y su nombre. Tenía mucho tiempo libre en mi trabajo de especialista en teatro en el Consejo de las Artes Escénicas y había soñado con un Festival de Humor en Holguín. A partir de ese momento, con todo el apoyo de la figura de Kike y el Centro Promotor del Humor, comenzamos el proceso de sensibilización necesario.

 Por suerte encontramos las mejores intenciones del, en aquel momento entrante, director provincial de Cultura, Faustino Fonseca, digamos que otro de sus padres, dónde también se sumó la AHS, la UNEAC, y por supuesto el Consejo de las Artes Escénicas y su directora en ese momento, Rachel García Heredia, hoy directora provincial de Cultura.

 Definido todo, comenzamos con un festival modesto, de martes a domingo, con la presencia de muchos de los amigos que ya habían estado en los aniversarios de Etcétera, quienes se incorporaron en esa edición. Lo que siguió después ya el público lo conoce, hoy el Satiricón es esperado, no alcanza una semana para la demanda de público que tiene. Hemos logrado sensibilización con el humor y los niveles de apreciación sobre el humor escénico han mejorado, acercándose a los intereses iniciales del Festival. 

 Sobre el por qué Satiricón, bueno, es una novela de Plutarco que está muy cerca en su esencia a la estética de lo satírico y humorístico. Sobre eso todavía existe un programa de su préstamo como nombre, que creo titulé “La importancia de llamarse Satiricón”.

“El término provinciano no le cabe al Satiricón, es un evento con carácter nacional que no se hace en la capital”. Foto: Archivo

Sin dudas, en estas siete ediciones el Festival se ha convertido en un acontecimiento para la provincia, e incluso para el país, ¿cuán difícil se torna la concepción de cada cita, con su amplio programa, y qué instituciones te apoyan cada año en este empeño?

Hay mucha verdad en esa afirmación, hoy el Satiricón es referente para los festivales de su tipo en Cuba, incluso el Aquelarre no tiene el nivel de integración entre las instituciones que tiene el Satiricón, claro, es mucho más difícil, la capital funciona diferente. Ahora lo podré ver mucho mejor en la posición de director del Centro Promotor del Humor, cargo que comencé a ocupar desde el pasado 26 de enero. 

 El Festival debe agradecer sobre todo al Consejo de las Artes Escénicas, a su primera directora, Rachel García, y a la actual directora, Yanet Pérez, quien ha estado más tiempo en esta función y ha sido incondicional con nuestros propósitos. La UNEAC ha sido de lo mejor en cuanto a la organización de los eventos teóricos y demás actividades afines. La AHS con sus muy modestos recursos los ha optimizado y la verdad han sido de los más apreciados. El Teatro Suñol, su director Roger y todo su equipo técnico, auxiliares, especialistas y demás, son los que en la primera trinchera hacen que cada noche disfrutemos de un espectáculo diferente, para eso han que dedicar al menos 10 horas al día: ¡Tremenda batalla! Para ellos nuestros agradecimientos.

La universidad de Holguin y sus diferentes sedes han sido de gran apoyo también para el Festival, que estuvo pensado así desde un inicio y su eslogan lo reafirma: Festival de Humor para Jóvenes, el público universitario es fundamental en su esencia. Los medios de comunicación: la televisión, la radio, la prensa plana, han el Centro de Comunicación La Luz, son los que más aprecio; las reseñas y breves críticas han servido para el crecimiento constante del Satiricón.

Una duda particular, en vistas de algunos malos ejemplos recientes, se nota la marcada diferencia entre el humor teatral y el televisivo, este último deja mucho que desear en algunos casos; ustedes de Etcétera han hecho ambos, ¿cuál consideras que es más difícil, por qué se dan estas diferencias sustanciales?

Con respecto a la televisión, comparado con el teatro, que nosotros hemos tenido la oportunidad de hacer como humoristas o en actuaciones más dramáticas, ambos medios son difíciles a la hora de abordar la temática del humor porque tiene una mirada muy concentrada en el público, el resto de las artes tiene sus seguidores específicos, pero el humor es más heterogéneo, lo consume todo el mundo, tiene mucho más exigencias desde el punto de vista de la creación y eso hay que tenerlo en cuenta a la hora de valorar los resultados de la televisión con respecto a lo que pasa en el teatro.

El teatro da la posibilidad de ser un poco más libre en cuanto a temáticas e incluso en cuanto a su tratamiento, sobre todo porque en este medio puede decontruirse la realidad de una manera un poco mas exagerada, que también te permite llevarlo a planos más cómodos en el campo del humor, al menos a nosotros los de Etcétera nos resulta de esa manera.

“Con mucha suerte Kike Quiñones comenzó con la idea de crear un festival en casa provincia y en una reunión con todos los humoristas de Cuba nos hizo la propuesta”. Foto: Carlos Rafael

La televisión está dirigida a un público más variado con un mayor número de espectadores que en un teatro, hay que tener en cuenta los horarios u otros factores como sorprender, porque hoy mismo la televisión se ha convertido en un medio colateral, consumido esporádicamente, compitiendo con el paquete, donde hay humor internacional de calidad que no puede desdeñarse, la Internet, con acceso de una manera más rápida y eficiente al humor, no solo audiovisual, sino los memes, gifs, y tantos otros; por ello el medio televisivo debe acercarse más a lo que el público está viendo en esas alternativas, porque puede ocurrir que se hagan cosas que no tenga nada que ver con los intereses reales de ese público, de ahí el papel prominente de quien está diseñando y asesorando los programas.

Nosotros preferimos hacer el teatro, aunque la televisión es muy necesaria porque te da a conocer, lo que implica que muchas más personas te vayan a ver al medio que más te guste y donde mejor te sientes.

Sobre lo que está pasando hoy existen varios criterios, lamentablemente no siempre es responsabilidad del Centro guiar el destino del humor en Cuba. Se puede ver afectada la representación social, la visión que tiene el público del humor nacional, porque mucha gente no sabe lo que pasa en el teatro, sin embargo conoce lo de la televisión, de ahí saca su criterio. Hacer TV es muy difícil, hay que reconocer también el esfuerzo hecho ante tantas limitaciones y escases económica que muchas veces afectan un producto, aunque en el humor lo fundamental es un buen guión, actuación y dirección, sobre todo una buena dirección de actores, aspecto que está fallando en la televisión en los programas que salen actualmente quizás por descuido. Creo que si por ahí se enrumba pueden gozarse mejores resultados como los que en el teatro tenemos.

El humorista, como todo creador, debe respetar límites éticos o de otra índole para concebir un chiste, ¿cuáles son las principales barreras que se te presentan cuando escribes para un espectáculo?

El artista depende de una realidad que le circunscribe, el humor no tiene límites como categoría estética y no debe tener concesiones con nada, o sea, nada le es prohibido; ahora, como creador uno tiene que regular su comportamiento en cuanto a la maneras no ofensivas, el arte debe construir para bien, los artistas y humoristas en Cuba son de importancia vital porque se convierten en líderes de opinión y ella puede lastrar un poco esa representación social que se tiene de un sector determinado de la población.

El humor es transgresor de normas y eso hace que a veces en alusión al poder, en el amplio sentido de la palabra, debe atacar los comportamientos inadecuados de ese poder porque el humor es más solidario con los que sufren que con quienes están en la otra posición.

Los límites son de manera particular porque la censura parte de la solemnidad, que nosotros los cubanos no tenemos, somos más a lo “jodedor”, y esa manera de enfrentar nuestra realidad cambiante, compleja, con una sonrisa, forma parte de ese mecanismo de defensa que ha caracterizado al cubano históricamente para enfrentarse a situaciones límites. El humorista debe tener esto en cuenta, en medio de esas situaciones límites debe valorar hasta qué punto puede ayudar o afectar a la sociedad. Como líder de opinión tienes que cuidarte en tu comportamiento de no hacer alusiones racistas, homofóbicas, ni de índole generales universales; el resto está sujeto a las características de cada creador, si es sátira lo que hace, si humor negro, pero estas cuestiones parten del estilo de cada escritor.   

La pregunta del millón: ¿habrá festival?

Este año quedó pospuesto el Satricón, a celebrarse normalmente en la última semana de febrero y los primeros días de marzo, debido a la situación epidemiológica, pero el público holguinero y toda Cuba necesitan un momento de esparcimiento después de este año tan terrible que fue el 2020 y este 2021 que no ha empezado nada bien con el rebrote.

“Hoy el Satiricón es esperado, no alcanza una semana para la demanda de público que tiene”.

De antemano te digo que cuando se realice va a estar dedicado especialmente a todos los trabajadores de la salud y científicos que han contribuido con el combate de esta pandemia. No te preocupes que este año vamos a jugar pelota y ya se que ganaremos los humoristas porque voy a llevar refuerzos, el equipo de Industriales.

Lo que comenzó como presentaciones en el teatro se ha ampliado a eventos teóricos y un programa colateral más abarcador, sin perder la esencia que es el disfrute del buen humor, ¿cuánto le atribuye al arte de hacer reír un evento provinciano de esta envergadura?

El término provinciano no le cabe al Satiricón, es un evento con carácter nacional que no se hace en la capital. Holguín tiene muchos eventos que lo hacen reconocido en el ámbito socio-cultural cubano, e incluso internacional; te digo más, dentro de las metas que nos propusimos para un futuro se encuentra que el Festival acoja invitados foráneos también, para de alguna forma convertir a la provincia en una capital del humor iberoamericano.

Del sistema de actividades que rodean al evento el apartado teórico es uno de los más importantes porque los trabajos presentados pasan directamente al evento “Piensa ya en el humor”, preparado por El Aquelarre, que a partir de este año se separa y se realizará a en el mes de julio, al tiempo que el Aquelarre pasa para octubre, con lo que buscamos darle más relevancia a estas investigaciones teóricas.

El humor necesita de muchas más investigaciones que tributen a él como forma de expresión, porque además transversaliza la mayoría de las artes: la plástica, el cine, el teatro, la literatura, pero es una forma de expresión que en el Centro lo defendemos con una mayor pureza. El Satiricón ha servido para agrupar toda esta serie de géneros que el humor transversaliza: contamos con exposiciones de caricaturas, casi siempre preparadas por Onelio Escalona, miembro del Dúo Caricare, prestigiosa agrupación holguinera, a lo que se le suman conferencias, talleres, clases magistrales, investigaciones a fines, no solo relacionadas con el humor, sino con la cultura en general, pero que refuerzan el carácter holístico, abarcador que tiene el festival, lo que a su vez lo convierte en un referente a nivel nacional.

Estas siete ediciones el Festival se ha convertido en un acontecimiento para la provincia, e incluso para el país. Foto: ACN

Aún nos falta la colaboración de algunos de los creadores de la provincia y la compresión de que el festival no responde a intereses individuales, responde al humor, responde al público y a la búsqueda constante de la perfección. La cultura tiene el poder de decantar por la naturaleza, con el Satiricón ha sido para bien, esperamos que así continúe.

Cien años con la sinfónica del parque

No llevo muchos años en la cultura, apenas suelto los pañales para empezar a dar mis primeros pasos, pero no se me olvida, en algún que otro encuentro del sector, un señor bajito, de algunos años ya, echando una batalla campal para obtener lugar de ensayo para su banda; como estas, el Maestro Humberto Pino ha tenido varias, en ese empeño por mantener viva una tradición centenaria que nos llega incluso desde la manigua, cuando acompañaba al bravo mambí en medio del sanguinario combate.

“A pesar de las diferentes situaciones de crisis por las que hemos atravesado la Banda ha resurgido como el ave fénix”. Foto: Archivo

Una vida de consagración a la Banda Provincial de Conciertos acumula este baluarte del movimiento artístico en Holguín, con quien es un placer conversar a propósito del 98 aniversario que recientemente celebró la institución musical que rectora.

El primer concierto

En 1922, el 10 de octubre, la Banda tuvo su primer concierto, veinte años después de que iniciara la República, lo que evidencia el desinterés de las autoridades en aquel entonces con tener una banda oficial en el territorio. Para aquel entonces se trabajaba los actos patriótico-militares con agrupaciones de vida efímera, es en esta fecha que surge la conocida para aquel entonces como Banda Municipal de Holguín, bajo la dirección del Maestro español Jorge Gureola.

Los años posteriores fueron de luces y sombras hasta 1959, que se constituye en un hecho artístico para acompañar al pueblo holguinero en todas su actividades culturales, patrióticas e incluso laborales, porque la Banda funciona como una unidad docente: nuestros 71 músicos están incorporados a la actividad educativa, la enseñanza artística, son asesores de las otras trece bandas municipales. Somos continuadores además de la obra del Maestro Juan Márquez, quien durante casi sesenta años estuvo al frente de esta banda, después el Maestro Juan José Herrera, Francisco Blanco. Durante 17 años tuvimos la dicha de tener al músico holguinero más universal, más talentoso, Manuel de Jesús Leyva, “Coco”, que llevó esta agrupación a un primer nivel artístico nunca antes alcanzado en su trayectoria, habíamos sido banda de tercer, de segundo nivel con el Maestro Herrera, pero bajo la batuta de Coco llegamos a la máxima evaluación para nuestro formato, el primer nivel.

Desdichadamente en plena madurez creativa, en 2005, falleció Coco, en un momento incluso en que se nos avecinaban grandes cambios como el completamiento de las bandas en los municipios, el fortalecimiento de la nuestra; por ello le pusimos su nombre a la Escuela de bandas; son hechos trascendentales en nuestra trayectoria porque somos la segunda provincia de Cuba en tener una banda en cada uno de sus municipios.

Una banda mambisa

Durante la Guerra de los Diez Años hubo una banda acompañando al Mayor General Calixto García, en la contienda de 1895, durante la invasión de Oriente a Occidente, Maceo, Gómez y el propio Calixto, organizaron dos bandas con músicos holguineros, quienes estrenaron el Himno invasor, es la génesis de la Orquesta Hermanos Avilés, pero, en el caso de la banda de música, somos fundadores de una tradición mambisa, de música militar que no fue oficializada por la desatención de las autoridades republicanas en los primeros años del siglo XX, somos herederos de aquellas bandas mambisas que estrenaron en plena manigua el Himno invasor.

Una vida de consagración a la Banda Provincial de Conciertos acumula este baluarte del movimiento artístico en Holguín. Foto: radioangulo.cu

Como el ave fénix

A pesar de las diferentes situaciones de crisis por las que hemos atravesado la Banda ha resurgido como el ave fénix y estuvimos inmersos no solo en las actividades por el Día de la Cultura Cubana, sino que realizamos conciertos dominicales en el Parque Céspedes o San José, así como el más reciente en el Museo Provincial La Periquera, en homenaje al Apóstol de Cuba, José Martí.

 En la actualidad, después de varios problemas con el local de ensayo, obtuvimos uno en la calle Pepe Torres, han sido varias las situaciones difíciles pero la banda se ha recuperado; en los últimos años hemos tenido los tres concursos territoriales de este tipo de formato musical, hemos participado en eventos de otras provincias como el de Granma, y recibido bandas amigas de Estados Unidos, Francia y Holanda, así como invitado a prestigiosos directores por el 90 aniversario de fundada, como la directora de la Banda Nacional, después colaboró con nosotros el gran músico uruguayo Pablo de López, quien durante 2017 dirigió la banda en un concierto trascendental.

Cuento con la dicha de un cuerpo de dirección muy joven y talentoso como es el caso del Maestro Daniel Sosa, el apoyo de un veterano, Emilio Sánchez Hernández, y, sobre todo, mucho talento joven combinado con varias generaciones más experimentadas: se mezclan los  graduados de Nivel Medio y Superior de nuestro Conservatorio de Música, con los mejores músicos que graduamos en la Escuela de Banda, quienes con su dedicación al estudio están a la altura  de cualquiera de los mencionados en primera instancia.

Los cien a la vista

Aprovecho para hacer el lanzamiento de la campaña por nuestro Centenario, a celebrarse dentro de dos años, para lo que prepararemos un videoclip, una serie de conciertos, y el lanzamiento del libro que escribimos Xenobio Hernández y yo, Las Bandas de música en Holguín. A pesar de las dificultades estamos muy optimistas, nadie nos puede quitar el deseo y la capacidad de soñar por un futuro mejor para nuestra banda.

A corto plazo pretendemos estabilizar los conciertos y retretas en los parques, así como acompañar en cada fecha histórica, patriótica, ceremonia, a nuestro pueblo y las autoridades.

Cuento con la dicha de un cuerpo de dirección muy joven y talentoso, así como el apoyo de otros más veteranos”. Foto: Archivo

La sinfónica del parque

Como director adjunto llevo en la Banda desde 1983, pero al producirse la muerte de Coco, en mayo de 2005, me hice cargo de la dirección general. Asumir esta tarea ha sido un gran compromiso porque me obliga a mantener la calidad legada por mis predecesores.

A pesar de las dificultades, entre las que se encuentran tres años sin ensayar por la falta de local-de 2006 a 2009 hacíamos las retretas en los parques casi con un solo ensayo-, nos hemos mantenido con esa calidad, con la vigencia de un arte que no puede morir, porque no es solamente una tradición iberoamericana, en las bandas se toca lo mejor de la música cubana y universal, en muchos lugares del mundo, donde no existe una orquesta sinfónica, son las bandas quienes interpretan lo mejor del repertorio de la llamada música clásica o de conciertos, somos las sinfónicas de los parques.

Ante la Covid-19: la cultura prevalece

A Marrón, como se le conoce en el mundo del arte y las letras holguineras, estos días de enero le provocan nostalgia por fechas pasadas de júbilo y entusiasmo, de jóvenes emprendedores en busca de construir un sueño que quizás no imaginaron, en su momento, se convertiría en un magno evento para la cultura local y nacional.

Para rememorar aquellos maravillosos años, de creación ferviente e inmensas ganas de hacer, conversamos con el periodista, poeta y ensayista, Eugenio Marrón Casanova, artífice de los primeros pasos para crear la Semana de la Cultura holguinera y el Premio de la Ciudad.

A Marrón estos días de enero le provocan nostalgia por fechas pasadas de júbilo y entusiasmo. Foto: Cortesía de Ediciones Holguín

Aquellos primeros avatares

Hace muchos años cuando era periodista y reportero del entonces diario ¡ahora!, que salía de martes a domingo, participé de forma muy especial en todos los organizativos de la primera edición de la Semana de la Cultura, no solo por mis avatares profesionales, sino también porque en coordinación con el Sectorial Municipal de Cultura, viabilizaba contactos, posibilidades, reencuentros con los jurados: en esos tiempos íbamos a La Habana a establecer todas esas relaciones.

Así las cosas, desde las primeras ediciones de la Semana de la Cultura y, de modo especial, el Premio de la Ciudad, la participación de figuras notables de la cultura y la literatura cubana estuvo muy marcada. Si te asomas a la primera edición del Premio, en 1986, los poemarios agasajados de Lourdes González y Alejandro Fonseca, el de cuentos escrito por Pedro Ortiz, el de testimonios de Mario Nieves, sobre las guerras en Etiopía y la participación de cubanos, así como el ensayo de Manuel García Verdecia sobre Carpentier, estaban apoyados en el dictamen de un jurado con nombres entre los que pueden citarse muchas de las figuras más importantes de la literatura en el país; ello demuestra que este evento y su galardón principal, desde sus orígenes, estuvo enmarcado en un diálogo de Holguín con Cuba, de los creadores de la ciudad con sus homólogos de la Isla, en la necesidad de que esta cita fuera lo que desde ese tiempo marcó puntualmente, puente de intercambio con otras disciplinas, autores, para convertirla en una Semana de la Cultura Holguinera de alcance cubano y más allá de nuestras fronteras.

Más allá de las distintas vicisitudes y los problemas de aseguramiento logístico en alguno que otra edición reciente, nuestra Semana de la Cultura es de referencia en todo el país: ¿se imaginaron aquellos muchachos que su proyecto alcanzaría tal magnitud?

En esos primeros años, cuando nos empeñamos en el trabajo organizativo, de promoción, de participación en la Semana… y de modo especial en el Premio, con las actividades que se hacían a la sombra suya: conversatorios, conferencias, entrevistas, etc.; siempre tuvimos bien claro que tenía que ser una plataforma de crecimiento desde la cual nosotros los autores holguineros pudiéramos estar, no solo con lo más importante de la cultura y la literatura cubana, sino también inscribir nuestras obras en el mapa del país; eso fue lo que propició que los creadores de las distintas disciplinas se dieran a conocer desde su localidad en el mapa de la cultura cubana.

“Uno se siente muy agasajado y obliga a ejercicios de nostalgia, de viajar hacia el pasado y recordar”. Foto: Internet

¿Qué representa para uno de los artífices de este evento el hecho de que se le dedique un proyecto que vio nacer y crecer?

Ha sido muy emotivo porque tuve el privilegio de participar en los momentos organizativos de las primeras Semanas…, las primeras Ferias del Libro, recuerdo de modo especial cuando la Dirección Municipal de Cultura estaba encabezada por Julio Méndez, a cuya sombra organizativa se reunían un grupo de creadores que propiciaron lo fecundo de este diálogo, de este crecimiento: allí estábamos periodistas, escritores, pintores, todos a favor de la cultura y de crear un elemento aglutinador. Para mí es sumamente significativo que me dediquen esta edición, así como compartirla con un amigo de años como el investigador David Gómez, quien ha dedicado su vida al estudio y promoción de la Historia de Cuba. Este hecho constituye una alegría en medio de los difíciles tiempos que vivimos con el nuevo coronavirus, la cultura prevalece y la Semana de la Cultura holguinera con ella. Uno se siente muy agasajado y obliga a ejercicios de nostalgia, de viajar hacia el pasado y recordar a los que están y los que no, pero que con su obra permanecen en esa plataforma sobre la que está la Semana de la Cultura.

“Me mantengo”

Fieles a su terruño, son 65 años ya en defensa del Son oriental los que acumula la agrupación Taínos de Mayarí.

El Videoclip “Me mantengo” deviene en el homenaje de los holguineros con motivo además de los 40 años de vida artística de su actual director Jorge “Tito” Cabreja.

Fieles a su terruño, son 65 años ya en defensa del Son oriental los que acumula la agrupación Taínos de Mayarí. Foto: Rodaje del clip

Con el realizador y director de este producto audiovisual, Wilker López, conversamos para conocer detalles sobre este y otros proyectos en los que ha incursionado.

Homenaje a la constancia y fidelidad

Bajo el auspicio de la Dirección Provincial de Cultura en Holguín, el tema musical intenta recrear parte de la trayectoria del grupo desde su creación como defensores del Son desde Mayarí, cantándole a su pueblo y como agradecimiento a sus seguidores.

El video recrea parte de la letra, por tal motivo el pueblo mayaricero es partícipe de las tomas, niños y estudiantes bailan, disfrutan del contagioso ritmo al tiempo que se mantiene esa premisa popular de que “Taínos sigue aquí”. Las tomas reflejan parte del pueblo al este de la Ciudad de los parques, pero con énfasis en la naturaleza que le identifica, su río, la vegetación.

A cargo de la fotografía se encuentra Pablo Galafat, y en la asistencia Yojanner Cedeño, ambos se suman al pequeño equipo dirigido por el colega Wilker López, quien destaca que este es “un clip bien dinámico, actualmente en etapa de edición, dieciséis horas de grabación sin un guión escrito resumen el proceso, todo fue sobre la marcha. Desde las 5:30 de la mañana iniciamos para captar el amanecer, todo el día de rodaje y luego en la noche, como cierre, grabamos a la orquesta completa. Agradecemos además, de forma especial, a la ECOI 16, Empresa Castor, que apoyaron con las luces y parte de la transportación”.

Músico, poeta…

Comencé en el mundo de la cultura como bailarín-apunta López-, la última compañía a la que pertenecí fue el Lírico holguinero. Cuando entré a la Facultad holguinera del Instituto Superior de Arte, comienzo a estudiar el audiovisual en el perfil de dirección de fotografía, y en el Tercer año de la Carrera me surgió una propuesta para rodar un mediometraje fuera del país, en Ecuador, sobre el caso Chevron, con la Compañía “Demente films”.

Las tomas reflejan parte del pueblo al este de la Ciudad de los parques, pero con énfasis en la naturaleza que le identifica, su río, la vegetación. Foto: Rodaje del clip

Durante cuatro años me surgieron otras propuestas de trabajo independientes con productoras en ese país y me dedicaba lo mismo a camarógrafo, director de fotografía, o editor… En Ecuador dirigí tres documentales y dos spots publicitarios de pequeño formato. En 2016 obtuve premio con un documental en un festival de publicidad muy importante que se realiza en Argentina, “El ojo de Iberoamérica”, así como en los Effie Awards, otro festival de publicidad en Ecuador donde se premia la realización.

Luego decidí regresar a Cuba para terminar la universidad. Una vez aquí, no se me conocía en el perfil de dirección y comencé a insertarme en este mundo para encaminar mi trabajo.

Ahora edito el documental “Pescador”, sobre una persona que se dedica a este oficio y sale a pescar por un río hasta llegar al Océano Pacífico, el cual grabé en 2017 para presentarlo en festivales foráneos, al tiempo que cocino otros proyectos mediatos.

“Un defensor de la música cubana”

De regreso a Holguín he hecho los tres videoclips dedicados a los 300 años del Pueblo, con Nadiel Mejías, el Orfeón y otros artistas, también realicé el de Los Guayaberos, con la banda Tópop, para el Festival Cuerda Viva, y ahora este de Los Taínos.

“Desde las 5:30 de la mañana iniciamos para captar el amanecer, todo el día de rodaje y luego en la noche, como cierre, grabamos a la orquesta completa”. Foto: Rodaje del clip

Me he convertido en un defensor de la música cubana, trato de que mis videos se asemejen a estos tiempos para que gusten a los jóvenes y con ello llamar la atención, despertar el gusto hacia agrupaciones poco escuchadas por ellos.

El auriga y su premio: conversación con José Luis García

Por Eugenio Marrón

Fotos Amauris Betancourt (Radio Angulo)

Muchas lunas antes –como decían los antiguos– de que los Piratas del Caribe y Juego de tronos inundaran las grandes y pequeñas pantallas, el cine italiano tuvo en las salas de exhibición cubanas toda una época de lujo: me refiero a los años que van desde los 60 hasta los 80 del siglo pasado. En Holguín, por ejemplo, las carteleras del Martí y el Baría eran pródigas con títulos de esa cinematografía.

Y esto no lo apunto por casualidad, sino porque el recuerdo más lejano y puntual que me visita, a propósito del amigo afectuoso que desata estas líneas, tiene que ver con ello: unas noches remotas de tertulias impagables en el parque frente a La Periquera, José Luis García reconstruye paso a paso los diálogos ferozmente hilarantes de la película Los monstruos (I Mostri), del director Dino Risi, una joya que reúne varios relatos fílmicos; en ellos, los grandísimos e inolvidables actores Vittorio Gassman y Ugo Tognazzi encarnan una galería de pícaros y vividores, que hacen de las suyas en inagotables andanzas romanas.

Tal es así que mi remembranza de esas narraciones a la hora del cine italiano, está entrelazada con la relectura propiciada por José Luis gracias a su memoria fabuladora, a la altura de los mejores escenarios teatrales y, por supuesto, a una ilimitada y seductiva locuacidad, asentada en innumerables lecturas y esplendor imaginativo, sostén de la disciplina y el talento que le han permitido llevar adelante su obra narrativa y dramática.

Para coronar tal desempeño, ahora ha conquistado uno de los lauros más significativos de la cultura cubana y en especial de su literatura: el Premio Alejo Carpentier de Novela 2020, justo al cerrar el fatídico año bisiesto de la pandemia global, para mostrarnos una vez más que la literatura es imbatible, perenne y venturosa. Es así como conversamos al calor de tan alto galardón.

El auriga del carro alado es la novela con la que has ganado el premio Alejo Carpentier. ¿Qué trama se establece tras ese título?

“El título emana de una alegoría de Platón: Tú eres el auriga de tu vida (el carro alado), tirado por dos briosos caballos. Uno representa los instintos más elementales, el otro los más elevados. Uno tira para acá y el otro para allá. Y tu tarea consiste en lograr que esos corceles avancen convenientemente hacia tu destino. El título vertebra toda la novela, que es la historia de una complicada amistad entre dos hombres maduros. Pero es mucho más: la historia fabulada de una isla, mucha filosofía, algo de novela policial en la segunda mitad…”.

Desde tus comienzos como escritor está el cuento, género que has frecuentado, con publicaciones en antologías y revistas, así como tus libros Los silencios del ruiseñor y Apuntes de un cazador, galardonados con el Premio de la Ciudad de Holguín en 1991 y 1998, respectivamente. ¿Qué ha representado esa modalidad literaria para ti como aprendizaje y plenitud?

“Escribir cuentos es una gran cosa, así como contar cuentos (te digo esto último porque aprecio mucho a los que saben hacerlo, no sabes la envidia que siempre le tuve a Álvarez Guedes). Pero, para mí, los cuentos constituyen una etapa que debe coronarse con la producción de novelas, que es sin duda el género mayor. Se ha hablado muchísimo de que escribir un cuento es más difícil que escribir una novela.

Pero yo creo que esto es solo válido cuando una mala novela se coloca al lado de un buen cuento. Por supuesto que Los asesinos, de Hemingway, debe haber sido más difícil de escribir que cualquier novela mediocre, pero la novela El viejo y el mar, del mismo autor, debe haber sido una faena mayúscula, incomparable a la de cualquier cuento que se te ocurra.

En suma: Aprendí mucho escribiendo cuentos, un arte lleno de normas, de barreras que, de incumplirlas, fracasas. Pero no creo que prescindiendo de la novela puedas alcanzar una expresión, digamos, más cabal de tu pensamiento”.

Y el teatro, igualmente, ha sido otra de tus validaciones a la hora de la creación verbal: un ejemplo es El hombre de los guantes amarillos, Premio de la Ciudad de Holguín en 1993. ¿Cómo valoras el mundo escénico en tu experiencia literaria? ¿Cómo se entrecruzan las posibilidades del cuentista y el dramaturgo?

“Escribir teatro es algo maravilloso. Por cierto: está a la venta mi última obra: El amor es una cosa esplendorosa. Cuando escribo teatro me parece que estoy haciéndolo sentado entre el público, observando paso a paso sus reacciones. Técnicamente esto te ayuda a escribir cualquier otro género de ficción, pues aprendes a seleccionar y valorar el resultado de una frase, de una situación específica. Te adiestra en el arte de manejar efectos, te vuelve más preciso, más contundente. Hay muchos elementos del teatro que son utilísimos en la labor cuentística o novelesca, pero son géneros más bien excluyentes”.

Con la novela Últimos días junto al mar, Premio de la Ciudad de Holguín en 2013, inicias tu andar como novelista. ¿Cómo explicarías el salto del cuento a la novela?

“En mí ha sido una transición netamente dialéctica. Pasé de una cosa a otra de forma tan natural que no tengo la menor percepción del salto”.

 

 

 

Eres un lector persistente y voraz. ¿Qué autores consideras entre los más entrañables para ti a la hora de pasar vista a tus años de labor en la literatura? ¿Qué libros te llevarías para una isla desierta si tuvieras que asumir una estancia a lo Robinson Crusoe?

“Es increíble, pero con los años dejas atrás a muchos escritores que en el pasado fueron los santos de tu devoción. Para mí, el único que se mantiene firme en su pedestal hasta hoy es Faulkner, que me sigue pareciendo una síntesis de las virtudes que debe poseer todo buen escritor, incluyendo las profusas locuras que caracterizaron su juventud. En lo segundo me parezco a él, en lo primero ni pensarlo.

En cuanto a los libros que me llevaría a esa estancia Crusoniana serían (sin orden de relevancia y para releerlos una y otra vez): El hombre sin atributos, de Musil; En la colonia penitenciaria, de Kafka; La importancia de vivir, de Lin Yutang; La sala número 6 y otros cuentos, de Chéjov; El bebedor de vino de palma y Mi vida en el bosque de los fantasmas, de Tutuola; Cien años de soledad, de García Márquez; Mientras agonizo, de Faulkner; La casa verde, de Vargas Llosa;1984, de Orwell; El reino de este mundo, de Carpentier; Un día en la vida de Iván Denísovich, de Solzhenitsin; El elogio de la sombra, de Tanizaki; El sabueso de los Baskerville, de Conan Doyle; y Esperando a los bárbaros, de Coetzee”.

Siempre has residido en Holguín. ¿Cuánto debes a la ciudad y a quienes te han acompañado en el fiel de la amistad? ¿Qué nombres holguineros recordarías a la hora de un recuento?

“A la ciudad le debo todo, a pesar de que su actual comunidad artística debe tratar de alcanzar un mayor espíritu de cuerpo, en fraternal emulación con, por ejemplo, la policía, además de que las autoridades gubernamentales deben reconocer más a sus artistas e intelectuales. Pero insisto: a Holguín le debo y me debo.

De los nombres, ¿qué decir?, estoy endeudado con todos ustedes, los que forjaron aquí un ambiente único, irrepetible (hablo de los años 70-80 del pasado siglo), cuando en el parque aquellos jóvenes hablaban armónicamente de los amores y de las artes, tras las últimas muchachas o muchachos, y tras las últimas novedades literarias, cinematográficas, teatrales y pictóricas. Tú mismo jugaste tu rol, y Lourdes González –que era la muchacha más linda del mundo-, Carlín (Carlos Jesús García), Alex Fonseca, Pedrito Ortiz, Alejandro Querejeta, Paquito García Benítez, Madrigal…

Todos ustedes formaron un croché benefactor, estimulante. Los iniciados en aquel grupo aprendían rápidamente a mirar el mundo de otro color, a respetar y amar la creación. Quienes a posteriori no se dedicaron a crear, se convirtieron al menos en mejores personas. Para mí en particular fue determinante la existencia de aquella atmósfera, sin la cual creo que me habría convertido en asaltante de caminos”.

Y claro, por último, algo que no puede obviarse: ¿Qué papel ha jugado la radio para ti, donde has trabajado durante años como realizador, guionista, locutor y promotor cultural?

“Tributando para Radio Angulo llevo unos cuarenta años. Mi primer programa se llamaba Juventud Técnica (1980), luego me involucré en espacios culturales y desde hace más de veinte años cubro dos espacios largos dedicados a la música: uno a los boleros (la primera gran síntesis vocal de la música cubana), y otro a la mejor música de todas partes y de todos los tiempos.

Para mí la radio ha sido como una Alma Máter. Conversar ampliamente con el público como si estuviéramos en la sala de una casa es algo incomparable. Por otra parte me ha obligado a superarme, a conocer, a desentrañar, a mantener viva mi memoria y espolear la memoria de los llamados oyentes. Agradezco a la radio holguinera la confianza, la posibilidad de haberme hecho poco a poco de un oficio que no cambiaría por nada”.

Tomado de la web de Radio Angulo (http://www.radioangulo.cu/la-palabra-compartida/244520-el-auriga-y-su-premio-conversacion-con-jose-luis-garcia).

 

Viaje literario y periodístico alrededor de Rubén Rodríguez

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos tomadas de Internet

Rubén Rodríguez González, reconocido periodista y narrador holguinero, en ese orden porque asegura que debe al periodismo su literatura, se encuentra entre los escritores cubanos más publicados y leídos en el país, con una veintena de textos que oscilan con éxito entre la literatura infantil y la cuentística para adultos.

En su obra creativa destaca la novela El Garrancho de Garabulla, que descubre de algún modo el entorno infantil en que creció el autor, el antiguo poblado de Auras, actualmente Floro Pérez, que se encuentra a pocos kilómetros de la cabecera provincial, y donde surgieron sus primeras necesidades literarias, pues Rubén afirma que la fantasía fue la tabla de salvación y alternativa lúdica en su niñez.

Dicho título lo ha convertido en unos de esos relatores del campo cubano, utilizando las múltiples posibilidades que ofrecen lo bucólico y lo auténticamente nacional.

El maravilloso viaje del mundo alrededor de Leidi Jámilton, es otra de sus sagas infantiles más reconocidas, que narra las peripecias de la ingeniosa bruja y su visión de mejoramiento humano a través de una mirada sensible y humorística.

A esta lista se suman otros textos dedicados a los pequeños, como Rebeca Remedio y los niños más insoportables del mundo, Peligrosos prados verdes con vaquitas blanquinegras, Paca Chacón y la educación moderna y Mimundo.

Su más reciente título infantil es La retataranieta del vikingo, bajo el sello de la Editorial Oriente, que le mereció el Premio de los Lectores otorgado cada año por el Instituto Cubano del Libro (ICL) a los diez textos más vendidos en la red de librerías o de mayor circulación comercial en el país, y entregado en la recién concluida Feria Internacional del Libro de La Habana, amplia cita cultural en la que ha participado frecuentemente con sus obras.

Rubén precisó que se siente satisfecho y feliz con el galardón, pues es señal de que el texto como obra de arte ha cumplido con su ciclo creativo, que lógicamente finaliza cuando el lector interactúa con ella convirtiendo en suyas las vivencias literarias e identificándose con la historia de los personajes.

Además este autor destaca dentro del amplio movimiento literario cubano y latinoamericano a partir de una obra consolidada para adultos, con títulos que aparecen en varias editoriales nacionales y extranjeras; entre ellos Eros del espejo, su primer cuaderno publicado y que le mereció el Premio de la Ciudad de Holguín 2001; Majá no pare caballo, Unplugged y Los amores eternos duran solo el verano.

Dichos textos muestran una narrativa potente, sincera, a ratos descarnada, sobre la pérdida, el dolor, la soledad, la necesidad de querer y ser querido, y fundamentalmente, sobre el amor.

Aunque numerosos premios avalan su creación literaria, como La Gaceta de Cuba, César Galeano, Oriente, La Edad de Oro, Ismaelillo, Abril, Crítica Literaria y su más reciente galardón, el Alejo Carpentier 2019, importante reconocimiento que concede el ICL, la Editorial Letras Cubanas y la Fundación homónima, disfrutar una clase junto al profe Rubén es un lujo que todo estudiante de periodismo no debería perderse en su paso por la academia.

Sus lecciones sobre el estilo, el ensayo y las herramientas literarias de las que se vale hoy la profesión periodística para lograr un acertado texto, atrapan hasta el más escéptico en cuestiones de escritura, sobre todo porque logra una intimidad que sobrepasa los pupitres y te convierte en cómplice de numerosos autores de la literatura universal.

Igual que al gran escritor colombiano Gabriel García Márquez, el periodismo en Rubén Rodríguez González más que una herramienta para ficcionar sus historias, se ha convertido en su cotidianidad, en su razón de ser y existir, por eso aún hoy desde el semanario holguinero ¡ahora!, donde es editor, cautiva con fresco estilo a los lectores con su columna habitual, dejando entrever las historias de esos picarescos personajes que habitan su amplio mundo literario (Artículo publicado inicialmente en la web de la ACN).

 

300 años de historia

“La tierra más hermosa”, fue lo primero que escucharon los compañeros de aventura que acompañaron durante la difícil travesía al Almirante Cristóbal Colón, sentenciando hasta nuestros días un orgullo que carcome a los holguineros desde el tuétano para sentirse provincia del universo.

Bajo el sello de la Editorial Conciencia Ediciones, de la Universidad de Holguín, el texto realiza un recorrido por el proceso fundacional del pueblo San Isidoro de Holguín. Foto: Portada y contraportada del libro

Sin dudas, más allá de la ferviente defensa y exaltación de su terruño, la grandeza de Holguín ha sido reconocida por diversos autores a través de los años, pero encentra momento cumbre para su historia en el texto Pueblo San Isidoro de Holguín, 300 años de historia (2020).

Bajo el sello de la Editorial Conciencia Ediciones, de la Universidad de Holguín, el texto realiza un recorrido por el proceso fundacional del pueblo San Isidoro de Holguín, región histórica de colonización tardía donde ocurrió el verdadero poblamiento a partir de mediados del Siglo XVII, consolidando la fundación del pueblo en 1720, para posteriormente cobrar mayor fuerza con la creación de una jurisdicción propia en 1759.

Una profusa utilización de las fuentes, con la profunda valoración de los documentos, además de su amplio bagaje sobre el proceso histórico en sí mismo, para obtener información muy valiosa sobre las costumbres y la vida del criollo en los siglos XVII y XVIII, destacan en el trabajo de los autores, quienes concibieron el texto con la intención de ser presentado en medio de las celebraciones por el 300 Aniversario de la fundación del Pueblo de San Isidoro, pero que por motivos de la pandemia se aplazó hasta la reciente Asamblea Provincial de la Sociedad Cultural José Martí.

Un arduo proceso de edición, con horas de intenso trabajo de un grupo de trabajo liderado por la editora Mayelis García, propiciaron la publicación de esta interesante obra. En su cubierta, diseñada por Yenci Torres, se refleja el logo del los 300 años del Pueblo sobre un mapa original del Holguín de aquel entonces, tomado del Archivo General de Indias, y un mapa actual de Google donde destacan las zonas del Parque Calixto García, con el edificio de La Periquera, para mostrar la evolución del territorio desde su fundación hasta la actualidad.

“El intercambio con los autores fue de un aprendizaje excepcional, colmado de experiencias enriquecedoras en cuanto a la cultura, la identidad, lo esencial, es un texto para el público general, los investigadores, pero sobre todo para los amantes de la historia regional. Dedicado en esencia a la familia holguinera, principal baluarte en estos 300 años de la tierra de Calixto García, Fidel, Raúl y otros tantos, de la tierra más hermosa que ojos humanos han visto”, apunta Mayelis García, líder del proceso editorial.

Un arduo proceso de edición, con horas de intenso trabajo de un grupo de trabajo liderado por la editora Mayelis García, propiciaron la publicación de esta interesante obra. Foto: Internet

Era imposible hablar de esta obra sin consultar a la triada de investigadores que la concibieron, de ahí que estas fuesen sus consideraciones:

Dr. C. Laureano Calzadilla: “bajo ningún concepto podíamos permitirnos que no se publicara durante el aniversario 300 del pueblo

“Tengo el honor de ser parte de la autoría de este texto, de conjunto con mis grandes maestros los doctores Carlos Córdoba y José Novoa, el cual bajo ningún concepto podíamos permitirnos que no se publicara durante el aniversario 300 del pueblo: el compromiso era desde la Universidad, el Centro de Estudios de Cultura e Identidad y la Unión de Historiadores, de sacar a la luz un texto sobre los orígenes de nuestra región, nuestro pueblo y nuestra ciudad. El criollo es lo que inicia esta obra, quien dominó el siglo XVIII y es el protagonista de la fundación del pueblo de Holguín. El texto es producto de muchos años de trabajo en archivo, prácticamente se consultaron todos los protocolos notariales que tenemos la suerte de atesorar en el Archivo Provincial, además de los que están el Archivo Nacional y en el General de Indias, para demostrar nuestra tesis. Realizamos un análisis de todo el proceso fundacional desde 1720, a través de un estudio integrador donde se aborda la vida cotidiana del holguinero del siglo XVIII, su arquitectura, religiosidad, para por último tratar el tema de la tierra como elemento esencial en este proceso histórico, y la hacienda comunera”.

Dr. C. Carlos Córdoba: “Holguín es la única fundación en Cuba realizada puramente por criollos”

“Holguín es la única fundación en Cuba realizada puramente por criollos, aquí los primitivos holguineros, los 23 hacendados dueños de hatos y corrales se organizaron bajo el apoyo del Gobernador de Santiago de Cuba, para fundar San Isidoro de Holguín, el 4 de abril de 1720: esa es la fecha que debemos celebrar con júbilo los holguineros”.

“Tratamos desde la fundación de la iglesia, el trazado de las primeras calles, los dos primeros parques que tuvimos: el San Isidoro y el Calixto García; todo ese proceso evolutivo cuando alcanza jurisdicción propia, pues no era más que un partido de Bayamo, y no uno de los más poblados: esa multitud que somos hoy empezó con alrededor de 400 habitantes que, en menos de un siglo ya eran seis mil, para posteriormente convertirnos en la multitud que somos hoy”.

“Con respecto al factor religioso, es necesario destacar que hacia fines del Siglo XVIII los holguineros comienzan a adorar una virgen mulata, cubana, la de la Caridad, en detrimento de la impuesta por la Iglesia Católica, la Virgen del Rosario, en ese intento por arraigarse al terruño, lo mestizo, ante las imposiciones coloniales. Quisiéramos que las instituciones gubernamentales nos apoyaran porque sustentamos que en cada centro educacional holguinero debería existir al menos un ejemplar de este texto”.

Dr. C. José Novoa: ¿por qué se llama Holguín?

“Este apasionante problema de investigación exactamente data de hace 155 años, en 1865. En la actualidad existen cuatro candidatos para disputar el título de fundador colonial, pero en los últimos 55 años esta persona ha sido García Holguín. En el texto hay una sección dedicada a la vida de esta personalidad y a ese apasionante problema investigativo, así como se defiende de la tesis de que el candidato más acertado sigue siendo García Holguín, la razón es muy sencilla, no hay ninguna documentación histórica que narre exactamente lo que pasó aquí, solo el documento colonial de 1583 donde se hace una valoración de las Encomiendas y se dan unos nombres en la zona de Banes, pero no en esta ubicación”.

Hasta nuestros días persiste ese orgullo que carcome a los holguineros desde el tuétano para sentirse provincia del universo. Foto: Internet

“Ese García Holguín que reverenciamos como fundador colonial es la misma persona que reverencian en Estado de Trujillo, en el Departamento de La Libertad, en Perú, o sea que tenemos un hermanamiento con ese territorio porque el fundador en común; quizás, ahora mismo, en la Ciudad de Trujillo, está caminando una persona dentro de la Casa de García Holguín, Museo Local, que a su vez es el mejor símbolo colonial que se conserva de esta ciudad”.