Fernando Cabrejas: Cacique de la Trova en Holguín

Fernando Cabreja. Foto: cortesía del entrevistado
Fernando Cabreja no entiende de negras ni de blancas. Tampoco de cuánto tiempo “dura” una redonda, fusa o corchea. Cabrejas no sabe leer música. Ni escribir música. Ni solfear. En sus palabras: “no sé absolutamente nada”. O sí. Dice que la canción es ese matrimonio perfecto, orgánico, coherente entre el texto literario y la melodía. Y él ha “casado” a unos cuantos. Tal vez por eso y sus años de experiencia, lo apodaron en Holguín El Cacique de la Trova.
Pero antes de ser así, “un testarudo, un tipo torpe, algo bohemio, medio loco, que siempre está fuera de foco”, fue un niño que nació en el Reparto Sueño, cerca de la posta 3 del Cuartel Moncada, dos días después de la desaparición física de Camilo Cienfuegos. En su pueblito de Sagua de Tánamo, no había donde inscribirlo. Su madre se fue a la Ciudad Heroica, donde heredó ese espíritu rebelde que, “picando los 60”, aún mantiene.
En Sagua pasó su infancia rodeada de arroyos, vacas, caballos, chivos, gallinas y también de música:
“En la etapa de la secundaria, doy mis primeros pasos en la música, todo empíricamente. Miraba al Trío Cristal, muy importante en aquella época en Sagua.
También iba a casa de un músico muy virtuoso en la guitarra que me enseñó algunos acordes. Me escapaba de la escuela para aprender, porque sí tenía esa vocación inculcada por mi padre, Enrique Cabrejas. Con él aprendí a apreciar la trova tradicional.
“Me nutrí de todo. Me interesaba mucho Víctor Jara, el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, Carlos Puebla, Violeta Parra. Cantaba también cosas de Camilo Sexto, Charles Aznabur, Diango, del Trío los Panchos. Todo ese gran ajiaco se queda en el subconsciente y después salen las canciones. Por eso, soy un trovador un poco ecléctico.
“Empecé a componer cuando entré a la carrera de Historia del Arte en la Universidad de La Habana. Había un gran movimiento de artistas aficionados y me encontré con un músico costarricense, Fidel Gamboa, que vino a estudiar al Instituto Superior de Arte, y con él avancé mucho en la guitarra”
¿Qué pasó cuándo te graduaste de la Universidad?
“Decidí regresar, porque mis padres estaban un poco viejos. Eso fue como en el 85. Hice un adiestramiento de seis meses en el Museo de Sagua de Tánamo. Después me reencontré con Edelis Loyola, mi esposa, quien propició que fuera a trabajar a la emisora de Moa, La Voz del Níquel.
Cabreja junto a su esposa, la trovadora Edelis Loyola y el tenor Yuri Hernández
“Entré como asesor. Revisaba como 20 programas. Era un trovero radialista, una arista que pocos conocen. Como historiador del arte no ejercí realmente, aunque impartí clases de Estética e Historia del Cine Cubano, hace como ocho años en la llamada municipalización, un proyecto de Fidel.
“Toda una vida he trabajado en la radio, desde el ´86. Incluso pertenezco a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba por la sección de Cine, Radio y Televisión. En la radio obtuve muchos premios con programas culturales, documentales, reportajes, porque fui hasta jefe del departamento informativo por dos años. Siempre estaré agradecido a la emisora. Gracias a eso sostuve a mi familia.
“Ahora hago un programa más sencillo en Radio Angulo, aunque no menos importante. Se llama ‘Una canción Necesaria’. Es un espacio musical donde defiendo y promuevo la canción de autor. También hablo de la trova tradicional cubana y los jóvenes valores de la trova en Cuba. Lamentablemente se transmite en un pésimo horario, de 6 a 7 de la mañana los domingos.
“He sido de todo un poco, menos electricista y constructor, porque soy pésimo en eso. No sé poner una bombilla, pero criando muchachos y buscando comida, haciendo canciones y trabajando en la radio, ahí me ha ido bien”.
¿Te consideras un músico poco conocido?
“La mayoría de los trovadores de Cuba saben quién yo soy. No sé si me han escuchado o si me han visto actuar en un lugar X. Quizás me ayudó mucho el Encuentro Nacional de Trovadores, “Trova Viva”,que fundé en el año 2000 como gestor cultural. Estuve al frente de él hasta el 2008, cuando me mudé para la ciudad de Holguín. Por allí pasaron Frank Delgado, Gerardo Alfonso, Ray Fernández, Augusto Blanca…
“A cualquier trovador del país, lo mismo si tiene 25 años que 60, pregúntale por mí. Sabrá quién soy. Que conozca mi obra, tal vez no. Quizás ha oído una canción, pero hasta ahí. Una cosa es el reconocimiento y otra la fama. La fama es muy volátil, más que la moda. Nunca he estado a la moda, ni pienso lo estaré. A mí lo que me gusta son los modos”.
¿Qué te atrajo a la ciudad de Holguín?
“Mi hija estudiaba en el Conservatorio de Música y nos decía que teníamos que mudarnos para Holguín para visibilizar mejor nuestro trabajo. Pero el que está en Holguín quiere mudarse para La Habana y el que está en La Habana quiere mudarse para París. Eso no falla. No obstante, en Holguín me siento a gusto y no pienso que me vaya a mudar”.
¿Qué trajiste en la maleta cuando te mudaste de Moa a Holguín?
“La peña Alta Marea que fundé el 4 de octubre de 1998 en Moa, donde cantaba mis canciones y un poeta invitado leía sus textos. La casa de la Trova acogió el proyecto que se mantuvo con esa idea original hasta 2012. Por allí pasaron los poetas Lina de Feria, José Luis Moreno del Toro, Fernando García Blanco, Teresa Melo, Delfín Prats, Ronel González, José Luis Serrano, Lourdes González.
“Era un espacio único, un oasis. Después la Casa de la Trova se contaminó con un público raro. La gente iba más bien a tomar cerveza. Había un cover de 10 pesos en moneda nacional que mis seguidores, en su mayoría estudiantes universitarios o de la Academia de Artes Plásticas, no podían pagar siempre. Muchos factores incidieron en que la peña no sea lo que fue cuando llegué de Moa, pero se mantiene todos los jueves.
“Ahora trabajo también los viernes a partir de las 6 y 30 en El Chorrito, el Álbum Café de la EGREM. La Peña de los Socios se llama el espacio. También me involucré en La Feria de los Trovadores,  un proyecto de Raúl Prieto, donde trabajamos todos los cantautores de la ciudad, los últimos jueves de cada mes, en El Callejón de los Milagros”.
Cabreja en la Plaza de la Marqueta
¿Tienes algún secreto para componer?
“No hay recetas. Las canciones me sorprenden. No las puedo forzar. Si lo intento, no salen. Llegan cuando menos te lo esperas, en los lugares más insospechados, caminando por una calle con jabas de viandas, y tengo que dejar los paquetes ahí, para escribir. Antes siempre andaba con un lapicero y tarareaba melodías como una hora hasta llegar a la casa. Ahora con el celular es diferente”.
Si eres músico de oído, ¿cómo escribes la música de tus canciones?
No la escribo, la memorizo. O en una hoja pongo: ‘Yo pudiera hacer canciones facilistas’ y añado ‘RE mayor’, que es donde empieza ese tema. De ahí memorizo, aunque he perdido como 30 canciones, porque cuando las hice no las pude grabar.
En 2019 cumples 60 años y cuarenta de vida artística, ¿cómo planeas celebrarlos?
“La primera acción es el concierto ‘Fuera de foco’ que realizaré en el Teatro Eddy Suñol el próximo 3 de noviembre a las nueve de la noche. No es lo mismo una peña que es más fraternal que en el teatro, pero tampoco pienso ir tieso. Cantaré unas 17 canciones que han marcado mi carrera como ‘Fuera de foco’, ‘Volviste a mí’, ‘Muchacha en la ciudad’, ‘Marcha de la vida esdrújula’. Tendré algunos invitados como el grupo de Raúl Prieto que me acompañará en 6 temas con arreglos de mi hija Edelita, Nolberto Leyva, Samuel Leyva y otras sorpresas.
“Pronto debe salir mi cancionero ‘Como una luna en pie’, por Ediciones la Luz y pienso grabar también mi primer disco en los Estudios Siboney de la EGREM en Santiago de Cuba. Se llamará ‘Cuando todo coincida’. Tuve que seleccionar con pinzas 15 temas de mis 120 canciones que reflejen a Cabrejas en diferentes etapas de su vida, una persona con preocupaciones éticas, filosóficas, sociológicas, rebelde, pero al mismo tiempo tierno amatorio, que quiere a la familia”.
Con Silvio Rodríguez
Con Pablo Milanés
Con el boricua Andy Montañez
Junto a la cantautora Liuba María Hevia
Con el trovador Eduardo Sosa

Por Rosana Rivero Ricardo

Tomado de www.ahora.cu/es

Con la décima a cuestas

Fotos: Adrián Aguilera
Si no hubiese sido por su predisposición genética, hoy Santiago de Cuba tendría un hijo en el lomerío de Realengo 18. O Matanzas, un técnico en maquinaria agrícola. O La Habana, un policía oriental más. Pero sabía que su destino era la música y salió a buscarlo. Emiliano Sardiñas, el décimo de 14 hijos, nació para “inventarla en el aire”, por esa capacidad de pensar muy rápido, manejar la palabra y jugar con los versos a una velocidad tremenda.
¿Cómo nace un improvisador?
“Los improvisadores son fruto de la naturaleza, obra del destino. Puede ser hereditario, porque a veces esa facultad proviene de un abuelo, un tío. En muchos casos no hay predisposición genética e interviene el factor natural: naciste con ese don”.
¿Cuándo descubriste que podías ser repentista?
“Bien pequeño. Vivía en un monte de Santiago de Cuba, en Realengo 18. Al barriecito mío le decían el Saíto Arriba, allá en Songo la Maya, buscando la frontera con Guantánamo. Oía las cuartetas tradicionales que sabían los viejos para tirarse pullas y empecé a tratar de arreglarlas.
“Entonces mi familia y yo nos mudamos a Matanzas. Cuando llegué a la secundaria básica un profesor me orientó. Me dijo que sería decimista improvisador. No obstante, estudié Técnico Medio en Maquinaria Agrícola, pero al mudarme para La Habana, eso quedó a un lado.
“Mi hermano vivía en un apartamento en la capital y recogió a toda la familia. Al principio decía que no tumbaran mi casa, porque regresaría al Realengo. Menos mal que no vine. Allí no estaban los medios ni las circunstancias favorables para desarrollar mi carrera.
“Cuando entré al servicio militar fue mi despegue. Me di cuenta de que había nacido para esto.
“A lo largo de estos años recibí cursos, talleres; aunque los poetas somos autodidactas por excelencia. Estudié mucho. Uno se acostumbra a la lectura, sobre todo, de los clásicos de la literatura española y cubana. El repentista debe tener una cultura general que le permita desarrollar cualquier tema, lo mismo en una conversación que en una controversia”.
¿Cómo llegaste al popular espacio televisivo de la música campesina Palmas y Cañas?
“Al terminar el Servicio Militar, ya conocía a muchos intérpretes del programa. Me presenté a una audición donde me evaluó Adolfo Alfonso. No aprobé, pero al año siguiente volví.
“Paralelamente, busqué trabajo como policía. El mismo día que me llegó la citación para presentarme a la estación, entró el telegrama para ir al Centro de la Música. La decisión no fue difícil.
Palmas y cañas ha sido la vía por la que durante años he estado conectado con las personas que siguen el género. En noviembre de 1989 comencé profesionalmente. Cumpliré 30 años de vida artística en 2019, tres décadas cogiendo botellas por toda Cuba, de trota mundo con la décima a cuesta, entrando a los hogares de la gente humilde de mi país que es una de las cosas que me hace más feliz y me enorgullece”.
¿Cómo valoras la salud del repentismo en Cuba?
“A nivel nacional se encuentra bien, pero en las provincias está frágil, porque hay menos espacios para su presentación y promoción. Tenemos el reconocimiento a nivel institucional, pero no la ayuda. No es lo mismo que te toquen el hombro y te digan: `¡qué lindo tu improvisas!´, a que te brinden apoyo para llevar a cabo un proyecto y las cosas fluyan mejor.
“Tengo un dolor en lo más hondo por la música campesina, por los improvisadores, los laudistas, los treseros que es la gente a quienes nunca le toca una gira nacional y le dan vida a la tradición en un pequeño espacio. Algunos tienen aspiraciones que no se les dan. Otros ni siquiera aspiran a trascender de ahí en lo adelante.
“Nosotros como género hemos sido marginados, olvidados y desatendidos durante muchos años. El Ministerio de Cultura, el Instituto de la Música, Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños pudieras hacer muchas más cosas por todos los proyectos que hay en cada provincia que no tienen espacios ni apoyo.
“Para reforzar el género, un grupo de realizadores fundamos una cátedra experimental. En este momento tenemos más de mil niños que cantan tonadas, improvisan décimas, tocan tres y laúd a lo largo del país.
“Fuera de la Isla, los que cultivamos la música campesina, al menos desde la capital, tenemos una buena proyección internacional. Realizamos giras al exterior, impartimos talleres. Sin embargo, la única evidencia que tenemos son los recortes de periódico traídos de allá, porque en Cuba se desconoce esa labor”.
Sin embargo, en Holguín has tenido mucho éxito…
“Este es un arte popular, donde las personas tienen la posibilidad de interactuar con el artista y ver la obra surgir en ese momento. Además estoy en un momento muy dulce de mi carrera. Con mi nuevo trabajo como jurado en la Colmena TV, tengo un público más amplio en los niños y en la familia en general. La gente me espera siempre con admiración y cariño.
“En Holguín soy fundador de la Fiesta Campesina en la Fiesta de la Cultura Iberoamericana. El evento lo comenzamos en Velasco, en 1999. Después vine varias veces a Rafael Freyre, luego me desaparecieron por un tiempo, hasta ahora que me vinieron a buscar de nuevo.
“Me encontraba en una gira por República Dominicana programada para un mes. Sin embargo, ajusté mi tiempo para cumplir con la agenda en 15 días y no perderme la Fiesta de la Cubanía ni la Iberoamericana. Me bajé del avión para la guagua.
“Aquí la he pasado riquísimo. Me presenté en la Casa Ibero el día 24 y el 25 en el Pasacalle. Fui por mi cuenta a la Casa de la Trova. Me subí a descargar con el grupo Cristal y cuando terminó, la gente empezó a pedirme y me quedé. Hice un show como de una hora solo.
“El día 27 fuimos a Fray Benito y fue una experiencia maravillosa. Este 29 en Gibara también fue espectacular”.
Descarga del repentista Emiliano Sardiñas en Casa de Iberoamérica. Foto: Adrián Aguilera
¿Cuándo regresas a Holguín?
“Bien pronto, como invitado del Festival del Son en Mayarí”.
Llevas más de 30 años en La Habana y aún preservas tus raíces campesinas, incluso en el acento…
“Soy santiaguero del monte y a mí no se me pega el habla´o de ningún lugar. A veces me dicen: `Oye, llegaste de Colombia y estás hablando colombiano´. No, -le digo- llegué y hablo oriental, el acento mío de la loma. Eso está en la persona. Alguna gente sale y quiere lucir diferente para que se den cuenta de que vienen de otro lugar. Para mí, la gran felicidad es saber que, donde quiera que las personas me vean, soy el mismo guajiro”.
¿Cómo piensas celebrar tus 30 años de vida artística?
“Quiero realizar una gira por cada provincia para llegar a las comunidades más apartadas, donde viven las personas a donde no llegan las grandes orquestas.
“También quisiera ir al hospital infantil William Soler, la escuela Solidaridad con Panamá, ir a los proyectos donde el trabajo humano es lo primero y donde hay personas profesionales y equipos de trabajo que consagran su vida a servirle a otras personas”.
Por Rosana Rivero Ricardo

Presidente del Fondo Cubano de Bienes Culturales elogia Iberoarte

Fondo cubano de bienes culturales en Iberoarte
Arturo Valdés, Presidente del Fondo Cubano de Bienes Culturales visitó la Feria Internacional de Artesanía Iberoarte en la ciudad de Holguín.
Acompañado de Manuel Hernández Ramos, director del Fondo en la provincia y presidente del Comité Organizador de la cita, intercambió con artesanos cubanos y extranjeros de nueve países que asisten al evento.
¿Iberoarte cumple las expectativas?
“Esta edición es superior a otras en la organización y participación. Hay una variedad en las artesanías con una amplia representación de artesanos cubanos y extranjeros. Es una antesala a la Feria de la Habana. Holguín es un potencial en la artesanía con lauros importantes. Entre ellos las colecciones de Osmany con sus vasijas en maderas y muebles.”
¿Qué retos asume el Fondo a partir de su 40 aniversario?
“El 40 aniversario es un camino a la sustitución de importaciones, pretendemos en el sector del turismo cumplir con la alta demanda en muebles y decoraciones de interiores .Tenemos excelentes artistas que pueden lograrlo.”
¿Cómo mantienen los principios del líder histórico de la Revolución Cubana?
“El Fondo, creado por Fidel Castro tiene la visión de mantener la creación y la comercialización de lo más genuino de nuestras tradiciones culturales. Fidel lo vio como una vía de mantener la identidad desde el arte. Dignificó el oficio en artistas. A planos superiores nuestros creadores participan en Ferias en otras naciones y siempre le apoyamos como símbolo de cubanía.”
Iberoarte
¿Cómo obtienen los artesanos sus materias primas?
“Hemos creado un mercado mayorista a precios asequibles para bajar los costos. Cuando lo requieren pueden viajar a otros países y hacer sus compras con nuestras licencias para tales fines.”
Se consideran un paradigma económico en el país
Sí, nosotros iniciamos ese sistema de que el artesano obtenga sus recursos y pueda sostenerse para la creación, lo veo como un laboratorio.”
Proyectos de ampliar capacidad para futuras citas
Tenemos en proyección construir recintos con capacidades mayores en áreas del vedado en la capital cubana.
Por Radio Holguín
Tomado de www.ahora.cu/es

Un holguinero en los Grammy

Fotos: Tomadas del perfil en Facebook de Andy Clay
 Lo tenía clarísimo desde chiquito: su vida estaría marcada por los compases de la música. Mucho ha pasado desde que su abuelo le regalara la primera guitarra a los tres años. Fue una conexión especial y única que ha acompañado a Andy Clay hasta hoy, cuando está nominado a los Premios Grammy Latino en Mejor Canción Urbana del Año, como coautor del tema “Mi cama”, interpretado por Karol G.
El éxito no solo ha tocado a su puerta. Ha entrado y se ha quedado en su casa. No obstante, a pesar de la fama, sigue siendo el muchacho nací´o y cria´o en la casa de los abuelos en la Avenida Capitán Urbino, un lugar lleno de recuerdos, donde ensayó con Kuban Times, hizo su primer estudio y grabó sus primeras canciones.
Los primeros acordes…
“Cuando cumplí 10 años entré a la Escuela Vocacional de Arte de Holguín, donde estudié hasta noveno grado. Luego vino el Conservatorio José María Ochoa  y poco a poco creció mi pasión por la música.
“La escuela fue un momento de descubrimiento con las lecciones de mis profesores y lo que aprendí de mis compañeros. Conocí bien mi instrumento, la guitarra, y valoré otros. Recuerdo que me llamaba la atención componer algo y que tocara un saxofón, una trompeta o un piano”.
En Tiempo Cubano…
“Estudié Guitarra Clásica. A todos los alumnos de la especialidad nos gustaba hacer música popular, después de tocar el repertorio clásico. Por eso, con el consentimiento de algunos de mis compañeros, les compuse lo que haríamos en la audición de las graduaciones. Desde ese momento, creció el deseo de componer.
“Al graduarme del Conservatorio quería hacer algo diferente. Tuve la suerte de que muchos de mis amigos compartieran los mismos deseos, lo cual fue la columna vertebral para formar el grupo Kuban Times. Nos conocíamos desde que teníamos siete u ocho años y fue una experiencia única. Por aquellos días empezamos con música salsa.
KubanTimes
“La agrupación Andy Clay y Tiempo Cubano fue la primera puerta que se me abrió para escribir canciones y hacer arreglos. Me dio oportunidades internacionales. Cuando la orquesta solo tenía diez meses de creada, salimos a trabajar por un año a México. Era una etapa de prueba, porque debíamos montar canciones nuevas todas las semanas. Fue un reto muy bonito que nos trajo enseñanzas y una experiencia que te hace crecer como músico y persona.
“Cuando regresamos había cambiado la escena musical de Cuba. La salsa empezaba a ceder ante la música urbana y hago un nuevo formato de Kuban Times, más pequeño. A algunos les gustaba más la banda anterior, otros preferían la nueva, pero fue una manera de dar un vuelco a lo que hacíamos, mantenernos competitivos y en el gusto de las personas que seguían nuestro trabajo”.
La distancia…
“En 2013 surge la oportunidad de trabajar con una compañía discográfica independiente de Estados Unidos, interesada en un proyecto más pop que había creado. La decisión traía sacrificios, porque significaba estar lejos de mi familia. Me dejé llevar por mi pasión. Tuve claro que quería hacer música y dar lo mejor de mí en eso.
“Al comienzo fue complicado. Cuando decides salir de tu círculo de confort, casi todo se siente como un obstáculo. Estaba en mi casa, arropado por la gente que me quiere. Aquí tuve que empezar desde cero, alejado de mi familia y mis amigos”.
Llenando pentagramas…
“Desde que llegué acá he concentrado mi carrera solo en la composición, porque esta y la producción fueron las primeras puertas que se me abrieron. El mundo de la industria musical aquí es muy duro, muy agresivo. Te toca ir con el cuchillo en la boca, trabajar, trabajar, trabajar hasta que empiezan a suceder las cosas.
“La primera canción que hice fue para Thalía junto a Becky G, ‘Como tú no hay dos’. Luego vino Farruko e hicimos ‘Obsesionado’ y ‘Te va doler’. Después comenzó la colaboración con CNCO y compusimos ‘Cien’, canción que tiene más de 100 millones de vistas en Youtube. Más tarde escribí el primer single de Karol G: ‘Casi nada’. En total he hecho unas 20 canciones para Juan Magan, Sebastián Yatra, Yandel, Manuel Turizo, Prince Royce, Hash, Rio Roma, Anita, Piso 21 y Marc Anthony con Bad Bunny y Will Smith.
“Tengo planes de sacar música mía en 2019. Hay muchos de los artistas con los que he trabajado que están dispuestos a ayudarme”.
Cuando la cama suena, es porque Grammy Latino trae…
“El tema ‘Mi cama’ lo comenzamos en Madrid, en febrero de 2018. Trabajábamos en otra canción y buscábamos un sonido. De pronto nos aparece un sample que hacía el efecto de la cama y dijimos: ‘¡wao!, eso está espectacular. ¿Por qué no hacemos un tema así?’.
“En ese instante paramos la canción que teníamos y nos incorporamos a hacer la nueva. Estuve involucrado en todo el proceso creativo, desde el inicio hasta que llegué a Miami, veo a Karol G, le enseño el tema, la grabo, mezclamos y masterizamos.
“Me siento muy orgulloso por la nominación. Es la tercera, porque tuve una en 2016 con Farruko y en 2017, con Prince Royce. Esta categoría es especial y muy competitiva. Ver tu nombre y tu trabajo en esa lista tan estrecha y complicada, es una bendición”.
Holguín desde la distancia…
“Siempre tengo ganas de regresar y lo hago a menudo. Cuatro veces al año voy a casa y comparto con mi familia. De esa manera me siento cerca de los míos y de lo que quiero.
“Me imagino que haremos algo musical en Holguín. Exactamente no sé cuándo, pero creo que no demoraría demasiado. Sería bonito juntarnos los chicos que empezamos Kuban Times y hacer un concierto por allá. Será cuestión de tiempo”.
GALERÍA ARTISTAS CON LOS QUE HA COLABORADO ANDY CLAY
Andy Clay junto al cantante Noel Schajris y El Micha
Andy Clay junto a JBalvin, Karol G y Nicky Jam
Andy Clay (al centro) y Sebastián Yatra (derecha)
Andy Clay junto a Manuel Turizo.
Por Rosana Rivero Ricardo
Tomado de www.ahora.cu

Idalberto Betancourt resalta obra de Raúl Pérez Ureta con documental en cita cinematográfica habanera

El realizador audiovisual holguinero Idalberto Betancourt presentará documental sobre “Raúl Pérez Ureta”, en el próximo 40 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana. Foto: Ramón Rodríguez Cordero

Se trata del documental “Raúl Pérez Ureta. El cine sobre todas las cosas” de Idalberto Betancourt Cordero, con quien Radio Angulo Digital tuvo la oportunidad de conversar.

Nos gustaría conocer sobre esta obra que competirá en uno de los más prestigiosos festivales de cine…

-“Este es un documental que le realicé al Premio Nacional de Cine, director de fotografía, Raúl Pérez Ureta, quien no solo se destaca por la ingeniosa fotografía desde el punto de vista de la iluminación sino también por las composiciones.

Raúl es una persona tan sencilla que te cautiva de verlo y hablar, porque es uno de los seres que prácticamente no habla en primera persona, sin embargo tiene una obra que ha trascendido las fronteras.

Hacerle este documental a Raúl Pérez Ureta no es más que reconocerle su labor como artista más que cineasta, más que fotógrafo y recoger en algún sentido el universo de esta personalidad de la cultura cubana.

No es este el primer documental que realizas a personalidades del cine y la cultura…

Efectivamente, las intenciones de este documental son más o menos parecidas a las de otros que he hecho con cineastas ya sea director de cine, director de fotografía o actores y es de dar a conocer la obra de estas persona que no sólo han hecho por el cine sino también por la cultura cubana y se han ido connotando sostenidamente en lo que es el panorama cultural de Cuba en el mundo.

¿Algo especial que quieras reconocer en la realización de esta obra?

Este documental tiene la particularidad de contar con una música original hecha para él. Se trata las composiciones del joven músico Noé González Betancourt, que además es mi nieto, quien ha hecho música para algunos de video-artes, para algunos documentales sobre escultores que han sido premiados no solo en Cuba sino en el exterior y en este sentido estamos caminando con la obra de este nieto mío que ha hecho ya una serie de bandas sonoras.

Pasar el filtro del comité de selección del Festival del Nuevo Cine, ya es un aval para su trabajo ¿cuáles son las expectativas de Idaberto para esta obra que lleva a tan prestigioso concurso?

No es la primera vez que yo participo en este Festival y el solo hecho de que los materiales se exhiban en las salas más importantes de este país y la repercusión que tiene desde el punto de vista nacional e internacional es de hecho más que un reconocimiento, un premio.

Participar en un evento de esa magnitud es muy importante para todo creador y eso ayuda no solo a la persona que realiza estos materiales sino a la figura que se ha seleccionado para el material.

O sea no solo al conocimiento de su obra sino de si vida y sus inquietudes y eso es importante para el artista y todo el equipo de personas que en algún sentido no dejan de crear.

¿Por qué Raúl Pérez Ureta?

Admiro su trabajo y admiro su persona, por esa sencillez que lo caracteriza, es el director de fotografía de Hello Hemingway, Madagascar, La Vida es Silbar, Madrigal y más recientemente una que no se ha estrenado también realizada por Fernando Pérez que es Insumisa.

¿Qué quisiera con este documental de Raúl?

Bueno que se conozca su obra, que es excelente y ahí está Fernando Pérez dando su opinión… y una cosa que me pareció muy bonita y sincera es escuchar a la esposa del propio Raúl decir qué es estar casada con un artista.

“Raúl Pérez Ureta. El cine sobre todas las cosas” tendrá su premier durante la 40 edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, Idalberto Betancourt Cordero, su realizador, una vez más lleva el nombre de Holguín a un certamen que se inscribe, entre los más reconocidos del universo cinematográfico.

Por Yudit Almeida Pérez

Tomado de www.radioangulo.cu

Holguín, centro de la danza en septiembre

El fin de semana concluyó en Holguín la quinta edición del Concurso de Danza del Atlántico Norte Codanza y Grand Prix Vladimir Malakhov, en el cual participaron más de 90 bailarines, coreógrafos, directores y teóricos de Estados Unidos —grupo Priore Dance—, Paraguay, Italia, Francia y España —Hurycán—; mientras que de Cuba asistieron Danza Espiral; Danza del Alma; Médula; Danza Libre; Danza Fragmentada; la Compañía Rosario Cárdenas; Prodanza; Baila Cuba; Retazos; ISA Danza; el proyecto OtherSide, lidereado por el exprimer bailarín de Danza Contemporánea de Cuba Norge Cedeño Raffo; y Codanza, esta última anfitriona del evento.

Por tal motivo dialogamos con la reconocida bailarina y coreógrafa Marisel Godoy, directora de Codanza y de este encuentro, que alude al Atlántico Norte “porque quisimos promover un antiguo proyecto de desarrollo turístico en la costa nororiental de Cuba que se llamaba del mismo modo. Y porque Holguín, aunque está en el Caribe, tiene sus costas hacia esa región del mundo. También como manera de expandir la convocatoria del concurso”.

Asimismo, explicó que la denominada Ciudad de los Parques acogió la cita, “sobre todo porque Holguín es, en Cuba, una de las plazas principales para la danza, con un movimiento danzario que se desarrolla y una de las mejores compañías contemporáneas del país, Codanza, la cual este año celebra su aniversario veintiséis”.

¿Cómo surge la idea de realizar este festival?

“Hace seis años, tuve un encuentro en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso con Paul Seaquist, mánager de Vladimir Malakhov (Ucrania, 1968), uno de los más grandes bailarines del siglo XX. Lo invité a una temporada que 10 días después tenía Codanza en Holguín. Él quedó fascinado con la compañía y le propuso a Malakhov que, como regalo a Cuba, se concretaría en Holguín, en diciembre del 2013, un concurso para la promoción de jóvenes bailarines y coreógrafos cubanos y del mundo.

“Solo la presencia de esta célebre figura, desde que se fundó el festival, es un incentivo para que la convocatoria crezca cada año. Sus clases magistrales sirven para desarrollar y perfeccionar el nivel técnico de los bailarines. El diálogo cotidiano sobre la interpretación en las obras que ha bailado es fuente de inspiración para todos”.

La destacada creadora, laureada con la Distinción por la Cultura Nacional, apuntó que, “como se ha hecho costumbre, cada año una compañía es invitada para inaugurar el certamen. Esta vez correspondió a Danza Teatro Retazos —que festeja su aniversario 30 en el 2018—, dirigida por Isabel Bustos, Premio Nacional de Danza 2012”.

Marisel Godoy, respetada dentro del variopinto universo danzario insular, explicó que “el Grand Prix Vladimir Malakhov es más que un concurso. Es un festival de la danza. Por eso se organizaron talleres y conferencias que fueron impartidos por laudables personalidades del panorama danzario cubano. Igualmente, un celebérrimo artífice de este arte en el país, Rubén Rodríguez, fue homenajeado, en tanto ofreció una clase magistral sobre técnicas contemporáneas”.

Otras prestigiosas figuras también impartieron talleres, como los de la doctora Bárbara Balbuena (sobre rumba y bailes de salón). Además, dictó las conferencias La rumba auténtica de Cuba y Las fiestas rituales en la Regla de Ocha; mientras que Yoel González Rodríguez, director de Médula, dialogó con los asistentes en torno al Espacio público, plataforma para bailarines.

Importantes dentro del evento fueron la ponencia Nuevas escrituras en el panorama crítico cubano, dirigida a los estudiantes de Periodismo en la Universidad de Holguín, la que estuvo a cargo de la Máster en Ciencias Mercedes Borges; así como el taller teórico sobre video-danza, conducido por el crítico de arte Andrés D’ Abreu.

La directora de Codanza señaló que a partir de este año la convocatoria de la cita tendrá carácter bienal. Su principal escenario continuará siendo el Teatro Eddy Suñol. “Mantendremos nuestra presencia en la Escuela Elemental de Arte de Holguín, en espacios públicos y en la Uneac provincial. La sede del concurso es toda la ciudad, la ciudad se involucra en su totalidad”.

Durante el festival y concurso que recién ha concluido, Codanza presentó cuatro estrenos: “El segundo sexo, coreografía de la primera bailarina Vianki González; Ofrenda de toro, obra del joven coreógrafo, bailarín de Codanza, Rafael Portelles; En el jardín de Aranjuez, un dúo de la también bailarina de Codanza Inés María Prebal, bailado por ella y Carlos Carbonell; y Mosaico, un solo interpretado por Lianet Díaz Silva, con coreografía de Alex Melo”.

Agregó que “igualmente nos preparamos para participar en el encuentro Bailar en casa del trompo, en Santa Clara, y haremos una temporada en noviembre junto a Danza Contemporánea de Cuba. Asimismo, trabajamos con vistas a nuestra próxima gira por Europa, desde diciembre venidero hasta marzo del 2019”.

Codanza cuenta con una veintena de bailarines. “Actualmente nuestros coreógrafos residentes son Vianki González y yo; aunque potenciamos la creación de nuevos coreógrafos dentro de la compañía. Y trabajamos con otros creadores como Robert Priore, de Estados Unidos; y los cubanos Osnel Delgado, Norge Cedeño y Lilian Padrón, dijo la laboriosa creadora nominada en varias ocasiones al Premio Nacional de Danza.

Los participantes concursaron en Danza Clásica, Neoclásica o Contemporánea, en las categorías de interpretación, coreografía y mejor puesta en escena. Al cierre de esta edición se entregaban el Prix Vladimir Malakhov y el Grand Prix Vladimir Malakhov, único de interpretación en cualquier género (masculino o femenino), así como el correspondiente a la Mejor Puesta en Escena. Y era conferido el Gran Premio Codanza, único de coreografía.

Por Jorge Rivas

Tomado de www.trabajadores.cu

Los imprescindibles confiesan

Para sostener este sueño han sido imprescindible el ímpetu de tres personas: Maricel Godoy, Vladimir Malakhov y Paul Seaquist. Ellos fueron los gestores de la aventura, que ha recorrido cinco años y se ha enriquecido con este tiempo. Aquella hermosa casualidad que nació en el Gran Teatro de La Habana es hoy una realidad. La ciudad, cada año, palpa el movimiento, siente el ritmo, el sudor y el calor de bailarines de todas partes. Telón y pupila alerta. Holguín es danza.

Viajamos al futuro. Proyectamos al Concurso de Danza del Atlántico Norte Codanza y Grand Prix Vladimir Malakhov en próximas ediciones. Sépase que el año que viene no tendremos festival. Pero habrá danza, aclara Godoy, directora de la compañía anfitriona Codanza. Este templo no se puede destruir.

“Lo más difícil en todo este tiempo ha sido tomar fuerza, el camino que hemos recorrido. Lo hemos hecho a golpe de mucho esfuerzo y sacrificio, con nuestros medios y recursos. No ha sido fácil que La Habana reconozca a este certamen como uno de los más importantes de Cuba, pero hoy, felizmente, tenemos los mejores críticos y especialistas apoyando el festival”, cuenta Maricel.

Se han afrontado obstáculos, pero han sido más los placeres y los buenos encuentros. Dice Malakhov: “Siempre hay problemas, pero hemos podido encontrar una ventana para solucionarlos. El objetivo es dar la mano a los bailarines cubanos que necesitan nuestro soporte”. Y lo han hecho, desmedidamente.

Foto: Adrian Aguilera

Para Paul, manager de Vladimir y empresario internacional de ballet, ha sido muy complejo venir a un país completamente diferente como es Cuba, instaurar una instancia como la que tienen, sin conocer verdaderamente la idiosincrasia de la Isla: “Pero como en el proyecto que estamos haciendo entregamos y donamos un poco de nuestra experiencia, de muchas maneras se han abierto bastante puertas. Dificultades como las hay en todas partes, pero no mayores. Si hubieran sido tan grandes, no estaríamos donde estamos”.

El Grand Prix se despide y no vuelve hasta el 2020. Fue una decisión de los organizadores que creemos acertada. “Consideramos que esta es una fecha para comenzar hacer pequeños cambios en nuestro desarrollo futuro. Vamos hacer el concurso año por medio. Es muy importante no apurar procesos creativos, tienen que tener su tiempo de maduración y desarrollo”, refleja Seaquist.

Maricel, en ese sentido, afirma: “Lo acordamos así para no quemar la marca Malakhov y también para dar más plazo para que los jóvenes creen su coreografías, que sean más sólidas, tengan que estudiar más y traigan mejores propuestas”. Tradicionalmente los grandes festivales tienen ese respiro, ello posibilitará más organización dentro de los diferentes espacios, más calidad en los concursantes.

“Es muy importante que te extrañen y yo quiero que Holguín extrañe a Vladimir Malakhov. Pregunte: ´¿dónde está este hombre?, ¿a dónde se fue?´, y que sepan que al año siguiente estará nuevamente en Cuba”, añade Paul.

Pero en 2019 no hay vacíos. Para el 27 aniversario de Codanza tendremos una temporada, revela Godoy. “Los estudiantes de periodismo tendrán sus talleres sobre crítica danzaria, los de la Facultad de Medios Audiovisuales del Isa van tener su espacio video-danza y el público disfrutará de esos 3 o 4 días que nos reunamos para celebrar, donde involucremos coreografías de jóvenes”.

Al concurso llegan bailarines y coreógrafos de distintas partes del país y del mundo. “Crear un lugar en el cual nos podamos reunir para construir arte y desarrollar nuevos proyectos es hermoso. Y que ese lugar sea en Oriente, es mejor para nosotros”, apunta Vladimir.

Desde el comienzo, ha sido un propósito darle visibildad a los bailarines y artistas de Oriente. “Por algún motivo todo lo que se hace un Cuba termina sucediendo en La Habana, lo que me parece válido porque es la capital, pero creo que olvidarse del talento que existe en otras partes del país es un poco egoísta. Es importante descentralizar la cultura. Estamos dándole luz a estos artistas, el talento sobra, pero a veces necesita un poquito de guía”, sostiene Seaquist.

Para Malakhov ha sido importante sorprenderse y todos los años lo hace: “A veces cuando estamos en un ensayo o en una preselección vemos un bailarín de una manera, después se sube al escenario y con las luces, con la escenografía, se ve diferente. Eso es lo que me motiva de cada pieza, de cada bailarín”.

A lo que se suma el criterio de Paul en esa búsqueda constante de encontrar artistas con ganas de querer desarrollarse, querer crecer:“Tener las motivaciones para dar ese paso extra es lo importante. Hay que sacar lo oculto del bailarín, ese secreto, que va hacer llegue un poquito más arriba”.

El hecho de gestionar un festival de este tipo, con carácter internacional, le da visibilidad a Holguín. La ciudad puede convertirse en capital de la danza, eso lo tienen claro sus gestores, pero hace falta compromiso, apoyo. Vamos por un buen camino.

“Cuando yo lo digo es porque lo creo, y si lo creo, es porque lo vi. Primero por el público que tiene Holguín, que ama las artes. Tenemos mucho material humano para la danza. Aquí se tiene que respirar danza y tiene que existir un cuerpo de críticos de la disciplina, traer propuestas durante todo el año. Y eso es muy fácil. Solo está en crear el espacio para hacerlo, en recibir el apoyo estatal para que se logre”, asegura Godoy.

Finalmente, Paul Seaquist refleja: “Es importante soñar, pero los sueños deben sostenerse en el talento y la gestión”. Telón cerrado. La sala quiere sentir otra vez pies descalzos, en zapatillas, pies libres, los pies de un bailarín entregado.

Por Jorge Suñol Robles

Yoel González: Coreógrafo hasta la Médula

Yoel González. Foto: Torralbas
Al joven bailarín y coreógrafo Yoel González se le da la danza como pez nada en el agua. Su mejor “río” ha sido el Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov. Llegó al certamen como bailarín y coreógrafo. Tantos premios y reconocimientos obtuvo que en esta quinta edición imparte el taller de creación e improvisación “Espacio público, plataforma para los bailarines”.
Parece que lleva el bichito del baile en la “médula” de los huesos a juzgar por la belleza y limpieza de sus movimientos, la calidad de sus partituras coreográficas, la disciplina y el rigor de los intérpretes de su compañía y los múltiples premios que avalan su carrera. Sin embargo, lo de la danza fue para complacer un capricho materno.
“A mí nunca me ha gustado más la danza que la música. Todavía no me gusta más. Disfruto el bolero, el rap. Escribo canciones por día. Si hiciera tantas coreografías como hago música… imagínate.
“De la danza me atrapó la coreografía, pero como arma de guerra. Comencé de manera brutal, no con ganas, sino con deseos de enfrentarme a alguien. No me considero el mega-coreógrafo o el mega-músico. Solo creo que uno puede ser lo que se proponga y yo me propuse hacer mi campo de batalla en la coreografía.
“Tanto en la escuela de arte como en la compañía Danza Libre, de Guantánamo donde comencé, había muchos bailarines buenos. Esta era una agrupación de nivel que bailaba en el Ópera Royal de París. Entonces yo era el que no participaba en ninguno de los procesos. Estaba sentado separado de la escena, porque supuestamente no era bueno. Nunca hice papel principal. Mi competencia fue con Alfredo Velázquez, el director de la compañía.
“Él era un rebelde con cuarenta y pico de años. Imagina a otro rebelde como yo enfrentarse a él, con causa y con todo, pero fue difícil. Este enfrentamiento coreográfico me llevó a hacer Pintando espacios en blanco, una pieza por la cual siete años, en 2016, después obtuve el Grand Prix Vladimir Malakhov  de Interpretación y el Premio en la misma categoría del Festival Danzan Dos.
“A partir de esa coreografía Alfredo empieza a poner la cosa más dura, porque había alguien dentro de la compañía que se le enfrentaba. Eso me hizo concebir otra pieza para enfrentar la competencia: Retrato de un bolero. Después de esa coreografía fue cuando Alfredo se sentó delante de la compañía y dijo públicamente que me cedía el trabajo coreográfico de Danza Libre. Seguí montando coreografías y participando en festivales de música a la misma vez”.
¿Cuándo decides fundar tu propia compañía?
“Cuando veo que Danza Libre ya no era lo que yo quería. George Céspedes me llama para comenzar un proyecto que se llama Los hijos del director en La Habana. Sin embargo, cuando llegué a la capital sentí que era un lugar improductivo, todo era encargos, no había tiempo para definir nada. Era demasiado rápida la vorágine de trabajo y una persona no tiene tiempo de pensar a esa velocidad.
“Regresé a Guantánamo para conquistar mi propio proyecto, pero con calma, para pensarlo bien. Médula empezó a crecer y cuando ganamos el primer Grand Prix Vladimir Malakhov permitió que otros jóvenes se interesaran por la compañía. Empecé yo solo y ahora, conmigo, somos 15”.
¿En qué momento se encuentra tu compañía?
“En el mejor, porque estoy cambiando la estética y la técnica de montar una pieza, pero manteniendo la dramaturgia. Ahora todo es más Neoclásico, más limpio, contando una historia, un drama. Estoy en los predios de la danza teatro pero mirado desde la técnica del ballet”.
Tus piezas son de un marcado dramatismo, ¿por qué?
“Me gusta contar una historia, construir personajes, dramaturgias que partan de la realidad. Todo lo que cuento tiene que ver con algo que veo. Mis coreografías son una ficción bailada, pero basadas en la verdad del mundo real. Ahora existe mucha violencia hacia la mujer. Es una moda que el hombre se comporte como fuerte y la convierta a ella en débil. Ese conflicto es el que reflejo en piezas como De perros y De monos que presenté a la IV edición del Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov”.
Compañía Médula, de Guantánamo, interpreta De Perros, coreografía de Yoel González, en IV edición del Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov. Foto: Carlos Rafael.
Has recibido varios premios en este certamen, ¿cuánto han influido en tu carrera?
Mucho. Antes hubo varios premios y conocimientos, pero este concurso pasa por el tamiz de la experiencia de un bailarín de talla internacional. El certamen está a otro nivel.
A propósito del concurso, para la cuarta edición en 2017 concebiste una pieza exclusiva para Vladimir Malakhov como premio extraordinario a tu labor coreográfica que te concediera la estrella del ballet mundial. ¿Fue complejo su concepción y montaje?
Vladimir Malakhov interpreta coreografía realizad para él por Yoel González
“La monté en cuatro días. Decidí olvidarme de las piruetas y enseñar al hombre. Por eso le pusimos El hombre detrás de la estrella. A él le gustó y le pareció bien la forma en que experimentamos. Fue muy cómodo, nada difícil, sino más espiritual, con dramaturgias claras.
“Cada momento de la coreografía, hablaba de una etapa de su vida. Tal vez no fue legible para todos, pero para él como intérprete estaba claro y eso fue lo que hizo que el público se levantara”.
“Ha sido una dicha grande saber que el príncipe del ballet mundial estrenó una coreografía de un guantanamero. Me siento mejor después de conocerle el alma. Tenemos que ser así: saber tocar las estrellas”.
Por Rosana Rivero Ricardo
Tomado de www.ahora.cu/es

El talento y el corazón de Leydis Thalía

Por Erian Peña Pupo

“Leydis Thalía, el domingo lloré contigo”, le dice una señora que se le acerca. Otra me pregunta: ¿es la niña de Mayarí, la de la Colmena TV? Estamos en el parque Julio Grave de Peralta, mientras esperamos que el colega Abdiel Bermúdez, de la Televisión en Holguín, termine de entrevistar a la ganadora del popular programa televisivo que cada noche de domingo, durante el pasado verano, puso a media Cuba a seguir cada emisión.

A simple vista Leydis Thalía Paredes Neira es la niña más natural del mundo. Foto del Autor

A simple vista Leydis Thalía Paredes Neira es la niña más natural del mundo: salvo que las demás personas se le acercan, incluso con pena, la saludan y algunos le piden tomarse una foto con ella.

Un grupo de estudiantes de secundaria básica se queda mirando, conversan entre ellos… Dudan. ¿Será ella?, parecen decirse, pero no se atreven a preguntar. Ve Leydis, le dice la madre al notarlo. Ella sonríe, se les acerca, los besa… Uno le pregunta algo. El camarógrafo se acerca y toma esas imágenes que integrarán seguramente el reportaje de Abdiel.

Leydis Thalía tiene una habilidad sorprendente –inusual en una niña de apenas nueve años– para responder cada una de las preguntas de los periodistas que la rodeamos en el lobby de Telecristal: Liudmila Peña Herrera, de Juventud Rebelde, Yudith Almeida, de Radio Angulo y yo. Abdiel también se nos suma en esta ronda. Leydis no tiene pena para nada, responde con una seguridad sin cortapisas y nos dice que quiere ser actriz, cantante y bailarina, pues cree que el arte –y lo que le enseñó la Colmena TV– existe para hacernos felices.

“No se heredó, yo lo saqué de mí”, así define el origen de su talento. Foto del Autor

Tienes un abuelo artista, ¿pero crees que el arte se hereda o nació en ti?

No se heredó, yo lo saqué de mí. Me salió de momento mi arte. Porque mi abuelo también me dio arte, me inculcó la Colmenita y me enseñó mis primeras canciones, pero yo bailaba y cantaba sola; me aprendía las canciones solita. Hasta me daba por actuar sola.

Pero tú veías a tu abuelo tocar piano…

Sí, ahora estoy haciendo mis propias piezas de piano.

¿Tú?

Invento cualquier cosa y me sale. Así canto también las canciones en el piano. Y también invento mis cosas. Cuando veo a mi abuelito tocando también toco junto con él.

Es posible que en el futuro seas compositora entonces…

Fíjate que el tema de la Colmenita él lo sabe tocar, pero no como yo lo sé tocar. Le dije un día que se quitara del piano para enseñarle como era. Mi familia se quedó asombrada, pues dijeron “cómo va a ser que esta niña esté enseñando a su abuelo que es él que le ha enseñado una pila de cosas…” Le enseñé el tema y ahora él lo toca conmigo.

¿A qué edad descubriste que te gustaba el arte?

A los tres años. Fue cuando canté mi primera canción y me comenzó a gustar el arte. A los cuatro tuve un poquito más de razón para el arte, me interesó la danza…

¿Y cuál fue esa primera canción?

Una que me hizo mi abuelo que se llama “El camión de plátanos”, que ahora la canta mi hermanita… Yo ahora le doné esa parte a ella, la parte de mis primeros días para que ella empiece.

Porque tú quieres que ella sea como tú…

Sí…

Y tú como tu abuelo…

Yo como mi abuelo, eso va a ser como una herencia: mi abuelo, yo y mi hermanita.

Esta niña que saltó de la Casa de la Cultura de Mayarí a la Colmena TV, ¿es diferente ahora?

No, es la misma.

¿Por qué?

Porque no cambió nada, no sintió que había cambiado algo, no le cambió nada…

¿No le cambió nada?

Sigo siendo la misma niña.

A los tres años fue cuando cantó su primera canción y le comenzó a gustar el arte. Foto del autor

Y cómo fue el encuentro con las cámaras de televisión en el programa… ¿No te dio miedo al principio?

Normal, no me dio ningún tipo de miedo. Yo normal, palante hasta que pude superar el miedo.

¿No te da miedo el público…?

Nada, ni el jurado, ni los micrófonos, ni las cámaras, las luces, el vestuario, nada…

Eso es ser artista también…

Eso es tener valores para seguir adelante, no tener miedo a nada escénico.

Sabemos que tienes una gran instructora de arte en Mayarí… ¿Cuánto le agradeces a ella haber llegado a la Colmena TV?

Todo. Mi instructora me enseñó mis primeros pasos en la danza; ella es también mi tía, Kirenia García Olivero. Me enseñó a bailar mambo, salsa, pilón, chachachá… Todo me lo enseñó…

¿Y es verdad que tener talento es tener buen corazón?

Sí, para tener talento se necesita tener buen corazón.

¿Y por qué?

Porque eso es algo ejemplar para un niño, tener un buen corazón. No ser malo en ningún caso, no ser desagradecido por lo que te digan otros, no ser injusto… Al revés: si tienes talento tienes un buen corazón.

¿Y tú lo viviste allí con tus compañeros…?

Lo viví y lo sentí. Fue una emoción tremenda haber compartido con niños de otras provincias, casi el país entero. Al inicio éramos como mil ochocientos y tantos niños, fue algo que nunca se me va a olvidar. Y estoy batallando por esos niños también, que quisieron ir al casting, no pudieron porque no tenían ese don que tienen otros. Muchos tenían talento, había niños que hicieron el casting conmigo que tenían un talento muy lindo.

¿Y cuál es tu mayor talento, Leydis Thalía?

Mi mayor talento es la danza y el canto, pero lo que más me gusta de todo es la danza, porque me desenvuelvo más, me sale esa energía…

Y ahora que volviste a Mayarí, a tus orígenes, qué crees va a pasar contigo…

Nada, voy a seguir siendo artista. Nunca voy a dejar de ser artista, jamás. Ahora lo que pienso es seguir adelante, cantar nuevos temas, hacer nuevas coreografías, integrarme al grupo de teatro, que están ahora locos porque yo entré. Y ahora va a ser tremendo eso…

Y la escuela, las clases…

He salido todos estos cursos Alumna Integral. Mi maestra está orgullosísima de mí porque no soy niña de que no querer estudiar. Cuando me dejan una tarea, llego a mi casa, me baño, como y hago la tarea…

Hasta en las matemáticas…

Sí, hasta en las matemáticas.

¿Te gustan?

Sí, la asignatura que más me gusta es la matemática y El mundo en que vivimos, porque descubro cosas nuevas. Ahora pasé para otro grado, donde aprenderé otras cosas y seguir repasando lo que di en tercero, porque a veces hay cositas que se van olvidando…

“Cuando dijeron mi nombre tuve que llorar porque sentí una emoción tremenda, pues yo no sabía nada, nada…” Foto Internet

¿Crees que en un futuro serás artista o de otra profesión?

Yo quiero seguir siendo artista, pero quisiera ser bailarina en el futuro. Quisiera también ser cantante, ser actriz, o ser algo de lo que me pasó en la vida ahora cuando soy niña…

¿Te sentías estresada o presionada en el concurso?

No, me sentí relajada. Cuando algo me salía mal yo volvía y lo hacía hasta que me saliera bien. Y lo hacía y lo hacía…

¿Y lo más difícil?

Lo más difícil fue la actuación, porque era para lo que menos estaba preparada y había obras de teatro que tenían palabras que, a veces, se me trababa la lengua… Bueno me tocó una obra del guije que había que preocuparse, pero nada, fue con emoción y la gente dijo que cómico todo, que cómico… Además, el niño que me acompañó en la obra bailó conmigo también; fue muy lindo haber compartido con ese niño, porque se lleva muy bien conmigo. La mayoría de las veces tenía que actuar con varones que eran un poco más hiperactivos y a veces tenía que coger el mando con ellos y ahhhh…. La profesora me decía: “tienes que repasar a ese niño, ensayar con él que es lo más importanteeeeeee”… Y yo le decía: “No te preocupes que yo lo voy a obligar, probablemente se lo voy a decir a su mamá para que lo castigue…”

Eres muy estricta…

Sí, yo sí soy así, por tal de salir bien y que mi compañero lo haga bien, lo hago todo…

Pero te vimos llorar…

Sí, pero producto de la emoción. Nadie se esperaba eso, nadie se lo esperaba… Cuando dijeron mi nombre tuve que llorar porque sentí una emoción tremenda, pues yo no sabía nada, nada… Estaban anunciando que yo ganaba y yo decía que no…. Pensaba que si gano está bien y si no ganó también está bien, porque ya haber llegado a la final de mil y tantos niños de toda Cuba, haber pasado a los cincuenta y dos, a los treinta y tres, a los dieciséis y a los diez que quedamos en la final, es un logro, es algo muy emocionante…

Cuéntame de Martí… ¿Es verdad que era algo natural sus enseñanzas en el programa?

Era una cosa natural, incluso allí nos aprendimos una cantidad de versos. Eran doscientos diez versos sencillos; había niños grandes que podían llegar a los doscientos diez, yo me aprendí la mitad… Lo que más importa en el programa es seguir el ejemplo de Martí, porque Martí luchó por los niños, quiso hacer la revolución para luchar por los niños y esos poemas lindos que él hizo… El profesor Tin Cremata nos daba clases de Martí, nos contaba sus historias, todo lo que él vivió cuando niño, cuando era mayor y tenía a su hijo y su mujer, sobre la niña de Guatemala. Fue muy emocionante cuando él nos contaba sobre Martí.

Y si no hubieras entrado a la Colmena TV, te imaginas cómo serías ahora…

No, no me lo imagino. Seguiría siendo artista, pero no hubiese llegado a tener un premio, a conocer muchos niños de otras provincias, que el país completo me conozca… No me lo hubiera imaginado.

Las respuestas, transcritas casi tal como ella las dijo mientras manteníamos cerca nuestras grabadoras y vivíamos una de esas afortunadas experiencias del oficio, no dejan entrever los matices de su voz, esos momentos donde Leydis Thalía es pícara, risueña, atrevida…

Leydis Thalía es la niña mayaricera de apenas nueve años que se llevó la atención, los aplausos y el cariño de Cuba. Foto: Internet

Es hora de que Leydis se maquille y pase al set de televisión donde le harán una entrevista en vivo para el programa “A buen tiempo”. Antes –y la madre le recuerda esto– Leydis Thalía, la niña mayaricera de apenas nueve años que se llevó la atención, los aplausos y el cariño de Cuba, nos declama un poema que su abuelo le escribió cuando en La Habana intentó verla, pero ella salía tarde de un ensayo de la Colmena TV:

Muchas cosas he logrado

con el arte en mis pasiones

en estas hermosas vacaciones

que el programa me ha brindado.

La amistad se ha consagrado

donde no hay competición

y hay una buena razón

tan pura como un jiquí

y es que si creo en Martí

tendré un buen corazón.

Lograré muchos saberes

de inolvidables fortunas,

mi cubanía montuna

me hace honrar mis deberes.

Riego amor entre otros seres

mientras tenga la ocasión,

porque mi vida es pasión

sin faltar un elemento

y porque tener talento

es tener buen corazón.

Palabras compartidas para disparar en el hueco

Arte Cubano Ediciones –sello dedicado a la investigación, análisis y promoción de las artes visuales nacionales y sus principales exponentes– fue el invitado especial del espacio Palabras compartidas, realizado en el Café del Arte Joven de la AHS holguinera como parte de las actividades de la III Jornada de Teoría y Crítica de Arte “Un disparo en el hueco”.

Con conducción de Frank Alejandro Cuesta, el espacio de la Sección de Literatura de la AHS en Holguín acogió inicialmente la presentación de los números más recientes de la publicación Noticias de Arte Cubano, por el profesor, periodista y crítico Rubén Ricardo Infante.

Los números presentados contienen artículos dedicados a las artes visuales holguineras y especialmente al trabajo del Centro Provincial de Arte: un texto sobre la obra del pintor y profesor Freddy García Azze, por Yuricel Moreno Zaldívar, directora de la institución; una entrevista al joven pintor Víctor Manuel Velázquez, por el propio Rubén Ricardo; y abordajes críticos a Variaciones sobre temas de Matisse, del Maestro de Juventudes Cosme Proenza; al último Salón de la Ciudad que bajo el nombre S/T (trabajo en proceso) acogió la institución en enero pasado; a Paisaje cotidiano, inaugurada en el evento Babel durante las XXV Romerías de Mayo y que reunió una muestra significativa del trabajo de reconocidos profesores de la habanera Academia de Artes Plásticas San Alejandro, en homenaje a los 200 años de fundada, el 11 de enero de 1818; y a la exposición fotográfica La violencia de las horas, del tunero Junior Fernández Guerra, todas firmadas por el escritor, periodista y crítico de arte Erian Peña Pupo.

Asimismo, el crítico e investigador Danilo Vega Cabrera presentó su libro La soga y el trapecista. Dialogando sobre arte cubano y crítica en los noventa, publicado por Arte Cubano Ediciones.

La soga y el trapecista –subraya Yandrey Lay Fabregat al reseñar el libro precisamente en la más reciente de las revistas presentadas– no es solo una revisión de los estilos y procedimientos críticos a lo largo de una década; es también un trabajo meteórico donde Danilo Vega, convertido en una especie de veterinario, disecciona con igual pericia caballos, domadores, garrapatas y loros solitarios. Su trabajo recoge la orientación y tendencias críticas, explica las características de las artes visuales en los noventa y, por qué no, las principales polémicas, rupturas y desavenencias personales de la época”.

El libro –“obra capital, imprescindible para comprender el trabajo y las circunstancias de las Artes Visuales y la crítica de arte no solo durante los años noventa, sino en los últimos sesenta años”, añade– reúne 23 entrevistas, entre ellas a Manuel López Oliva, Nelson Herrera Ysla, Osvaldo Sánchez, Lupe Álvarez, David Mateo, Elvia Rosa Castro, Corina Matamoros, Gerardo Mosquera, Erena Hernández, Carina Pino Santos y María de los Ángeles Pereira.

El espacio concluyó con una lectura poética realizada por el holguinero Yanier H. Palao de sus libros Esteros, Premio Calendario en 2012, y Óxido, publicado por la editorial Letras Cubanas.

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos Erian Peña Pupo

Tomado de www.ahs.cu