La visión cultural de la Revolución está impregnada en la Casa de Iberoamérica

Fundar una institución como la Casa de Iberoamérica en el oriente cubano, tan cercana a un polo turístico que empezaba a desarrollarse, es una visión de futuro y de política cultural estratégica de defensa de la identidad, de proyección de la cultura cubana hacia el mundo, asegura el Dr.C. Eduardo Ávila Rumayor, director de la Casa y presidente del Comité organizador de la XXVI Fiesta de la Cultura Iberoamericana que este año se realiza, principalmente desde las plataformas digitales, del 24 al 28 de octubre.

Fundar una institución como la Casa de Iberoamérica en el oriente cubano, tan cercana a un polo turístico que empezaba a desarrollarse, es una visión de futuro y de política cultural estratégica de defensa de la identidad. Fotos Archivo

El 23 de octubre de 1993, teniendo como antecedente inmediato las celebraciones por el V Centenario del Encuentro de las dos Culturas, el Dr. Armando Hart Dávalos, entonces Ministro de Cultura, y el investigador José Manuel Guarch Delmonte, fundaron la Casa de Iberoamérica con el objetivo de profundizar, a partir del estudio y promoción de la cultura nacional y regional, en las relaciones histórico-culturales que conforman la cultura en la región. Poco después nace la Fiesta de la Cultura Iberoamericana como evento integrador donde confluyen espacios teóricos, artísticos, comunitarios y de animación sociocultural que propicia el diálogo, el intercambio y la solidaridad.

Veintisiete años después de la fecha fundacional, la Casa de Iberoamérica consolida sus intereses fundacionales y se proyecta «en diálogo continuo con la región», añade Ávila Rumayor, director desde hace nueve años de esta importante institución de la cultura cubana, y con quien conversamos a propósito de su 27 aniversario y la XXVI Fiesta.

La cultura como factor de resiliencia

Este es un concepto que expresa la capacidad que tiene los individuos de sobreponerse a cualquier necesidad, inclemencia o cuestión que atente contra su tranquilidad. Y lo que hemos vivido en los últimos ocho meses simplemente nos ha hecho, además de todo lo que ha tenido que ver con la protección, con el hecho de resistir, ver un importante número de oportunidades, de capacidades, que teníamos a nivel institucional y que la cultura tiene en función de lo estamos viviendo en el mundo hoy.

La resiliencia no solo implica la resistencia, sino la capacidad de reincorporarse sin perder. Estamos, incluso, dando una visión distinta de lo que significan estos procesos de la identidad, de resistencia, en un mundo contemporáneo. La pandemia nos ha obligado a hacer una mirada a la identidad que implica los procesos culturales, económicos, sociales, de índole productivo, que en ese nicho que ha resistido tantos embates por más de 500 años, que estén hoy en día y que sirvan para enfrentar la nueva realidad, nos pone de cara a un concepto de identidad que está marcado no solo por la resistencia, sino por la capacidad de insertarse en la dinámica de desarrollo de futuro.

La Covid-19, un antes y un después

La Casa ha entendido siempre la capacidad de anticiparnos. Permanentemente vamos a estar bajo el escollo de los ciclones, por lo que tenemos esquemas diseñados para enfrentar situaciones de ese tipo. La Covid-19 no la teníamos prevista, claro; sin embargo sí intuimos que la variante tenía que ser defender la Fiesta, que existiera, que no se parara, pues la cultura debe ser un proceso que acompañe socialmente el momento que se estaba viviendo, y así diseñamos un proyecto de realización de la Fiesta.

El 23 de octubre de 1993, Armando Hart Dávalos y José Manuel Guarch Delmonte, fundaron la Casa de Iberoamérica. Fotos Archivo

La Covid-19 va a marcar un antes y un después incluso desde el punto de vista de la civilización. Hay una mirada distinta no solo a los aspectos de la vida cotidiana, sino política, económica, que en muchos casos van a ser rediseñados por completos, y en el caso de la cultura, su capacidad de acompañar los procesos de resistencia, reconvención, reinvención del propio individuo. Aplicar este concepto, que nos hizo aplazar el que teníamos para este año, nos ha dado la oportunidad de crear espacios, sino también de pensar la capacidad que podemos tener y sobre todo, defender un principio valedero para todo el país como baluarte de la Revolución, que es que la cultura salva. Y en ese sentido, haberlo rápidamente captado y planteado como diseño de la Fiesta, viene a reforzar ese principio que estamos defendiendo, que la cultura puede acompañar todo ese proceso de reconversión que nos ha obligado la vida actual.

Enfrentando retos cada día

La capacidad readaptarse está entre los temas más significativos para una institución cultural. La Casa ha ido moviéndose sin perder la capacidad de nuclear al resto de las instituciones. Y por supuesto, la existencia de personas vitales para la Casa, desde su primer director, José Manuel Guarch Delmonte –que incorporó no solo su pensamiento sino hasta su familia, en el proceso de creación de la Casa, marca una impronta–, José Novoa, un inminente historiador, Jesús Téllez, Tatiana Zúñiga… La propia existencia de la Fiesta, que ha tenido también que reacomodarse, porque el contexto político de Latinoamérica así lo ha exigido; ha sido muy variable, pues hubo un acompañamiento desde las políticas de los gobiernos que favorecían el diálogo con Cuba, pero hace tres años, después del retroceso de las izquierdas en Latinoamérica, que ha sido muy difícil. La Casa ha ido reacomodándose y enfrentando los restos cada día.

La Casa y la Fiesta, baluartes de la política cultural cubana

La Casa defiende una serie de principios y valores que se basan en el pensamiento cultural de la Revolución Cubana, que viene con Hart, Fidel, Guarch, Retamar y otras personalidades que nos han acompañado, como Pablo Armando Fernández, Abel Prieto, María Dolores Ortiz, José Luis Moreno del Toro… La visión cultural de la Revolución está impregnada en la Casa. Si bien es cierto que no se puede olvidar lo que significó el encuentro en 1492, desde el punto de vista científico, político, cultural, tampoco nos podemos olvidar de la existencia de una marcada intención de proyectar esa colonización, ese hecho concreto, con un acto todavía de neocolonización hoy en día. Para eso estamos también rescatando y publicando la obra de Guarch, que está en revistas, inédita o lleva tiempo de publicada. Hay mucha literatura que queremos poner a disposición de las personas, entre ellas Los cemíes olvidados. Mitología aborigen en Cuba, que presentaremos en esta edición del Congreso de Pensamiento online.

Veintisiete años después de la fecha fundacional, la Casa de Iberoamérica consolida sus intereses fundacionales y se proyecta en diálogo continuo con la región. Fotos Archivo

Desde unos 20 países nos han llegado productos culturales de alta calidad para la Fiesta. Así logramos dinamizar el evento, salirnos de las fronteras de la institución y tener un Congreso online con la participación de varios países. Esa posibilidad nos la dio el reto de la Covid-19. Han sido más de un millón de usuarios en más de 40 transmisiones que hemos hecho, con impacto en un importante número de países; y hemos descubierto que no necesitábamos tanto, sino que teníamos que organizar de otra forma los procesos. Esas posibilidades llegaron para quedarse. Se ha creado mucho, los artistas nos han apoyado y están muy satisfechos; eso nos da mucho regocijo.

Por Erian Peña Pupo

Cien años con la sinfónica del parque

No llevo muchos años en la cultura, apenas suelto los pañales para empezar a dar mis primeros pasos, pero no se me olvida, en algún que otro encuentro del sector, un señor bajito, de algunos años ya, echando una batalla campal para obtener lugar de ensayo para su banda; como estas, el Maestro Humberto Pino ha tenido varias, en ese empeño por mantener viva una tradición centenaria que nos llega incluso desde la manigua, cuando acompañaba al bravo mambí en medio del sanguinario combate.

Cuento con la dicha de un cuerpo de dirección muy joven y talentoso como es el caso del Maestro Daniel Sosa. Foto: Yadiannis Rojas

Una vida de consagración a la Banda Provincial de Conciertos acumula este baluarte del movimiento artístico en Holguín, con quien es un placer conversar a propósito del 98 aniversario que por estos días celebró la institución musical que rectora.

El primer concierto

En 1922, el 10 de octubre, la Banda tuvo su primer concierto, veinte años después de que iniciara la República, lo que evidencia el desinterés de las autoridades en aquel entonces con tener una banda oficial en el territorio. Para aquel entonces se trabajaba los actos patriótico-militares con agrupaciones de vida efímera, es en esta fecha que surge la conocida para aquel entonces como Banda Municipal de Holguín, bajo la dirección del Maestro español Jorge Gureola.

Los años posteriores fueron de luces y sombras hasta 1959, que se constituye en un hecho artístico para acompañar al pueblo holguinero en todas su actividades culturales, patrióticas e incluso laborales, porque la Banda funciona como una unidad docente: nuestros 71 músicos están incorporados a la actividad educativa, la enseñanza artística, son asesores de las otras trece bandas municipales. Somos continuadores además de la obra del Maestro Juan Márquez, quien durante casi sesenta años estuvo al frente de esta banda, después el Maestro Juan José Herrera, Francisco Blanco. Durante 17 años tuvimos la dicha de tener al músico holguinero más universal, más talentoso, Manuel de Jesús Leyva, “Coco”, que llevó esta agrupación a un primer nivel artístico nunca antes alcanzado en su trayectoria, habíamos sido banda de tercer, de segundo nivel con el Maestro Herrera, pero bajo la batuta de Coco llegamos a la máxima evaluación para nuestro formato, el primer nivel.

Desdichadamente en plena madurez creativa, en 2005, falleció Coco, en un momento incluso en que se nos avecinaban grandes cambios como el completamiento de las bandas en los municipios, el fortalecimiento de la nuestra, por ello le pusimos su nombre a la Escuela de bandas; son hechos trascendentales en nuestra trayectoria porque somos la segunda provincia de Cuba en tener una banda en cada uno de sus municipios.

Una banda mambisa

Durante la Guerra de los Diez Años hubo una banda acompañando al Mayor General Calixto García, en la contienda de 1895, durante la invasión de Oriente a Occidente, Maceo, Gómez y el propio Calixto, organizaron dos bandas con músicos holguineros, quienes estrenaron el Himno invasor, es la génesis de la Orquesta Hermanos Avilés, pero, en el caso de la banda de música, somos fundadores de una tradición mambisa, de música militar que no fue oficializada por la desatención de las autoridades republicanas en los primeros años del siglo XX, somos herederos de aquellas bandas mambisas que estrenaron en plena manigua el Himno invasor.

Como el ave fénix

A pesar de las diferentes situaciones de crisis por las que hemos atravesado la Banda ha resurgido como el ave fénix y estamos inmersos no solo en las actividades por el Día de la Cultura Cubana, sino que estamos listos para reiniciar los conciertos dominicales en el Parque Céspedes o San José.

A corto plazo pretendemos estabilizar los conciertos y retretas en los parques. Foto: Yadiannis Rojas

En la actualidad, después de varios problemas con el local de ensayo, obtuvimos uno en la calle Pepe Torres, han sido varias las situaciones difíciles pero la banda se ha recuperado; en los últimos años hemos tenido los tres concursos territoriales de este tipo de formato musical, hemos participado en eventos de otras provincias como el de Granma, y recibido bandas amigas de Estados Unidos, Francia y Holanda, así como invitar a prestigiosos directores por el 90 aniversario de fundada, como la directora de la Banda Nacional; después colaboró con nosotros el gran músico uruguayo Pablo de López, que en 2017 dirigió la banda en un concierto trascendental.

Cuento con la dicha de un cuerpo de dirección muy joven y talentoso como es el caso del Maestro Daniel Sosa, el apoyo de un veterano, Emilio Sánchez Hernández, y, sobre todo, mucho talento joven combinado con varias generaciones más experimentadas: se mezclan los  graduados de Nivel Medio y Superior de nuestro Conservatorio de Música, con los mejores músicos que graduamos en la Escuela de Banda, quienes con su dedicación al estudio están a la altura  de cualquiera de los mencionados en primera instancia.

Los cien a la vista

Aprovecho para hacer el lanzamiento de la campaña por nuestro Centenario, a celebrarse dentro de dos años, para lo que prepararemos un videoclip, una serie de conciertos, y el lanzamiento del libro que escribimos Xenobio Hernández y yo, Las Bandas de música en Holguín. A pesar de las dificultades estamos muy optimistas, nadie nos puede quitar el deseo y la capacidad de soñar por un futuro mejor para nuestra banda.

A corto plazo pretendemos estabilizar los conciertos y retretas en los parques, así como acompañar en cada fecha histórica, patriótica, ceremonia, a nuestro pueblo y las autoridades.

Somos las sinfónicas de los parques. Foto: Yadiannis Rojas

La sinfónica del parque

Como director adjunto llevo en la Banda desde 1983, pero al producirse la muerte de Coco, en mayo de 2005, me hago cargo de la dirección general. Asumir esta tarea ha sido un gran compromiso porque me obliga a mantener la calidad legada por mis predecesores. A pesar de las dificultades, entre las que se encuentran tres años sin ensayar por la falta de local-de 2006 a 2009 hacíamos las retretas en los parques casi con un solo ensayo-, nos hemos mantenido con esa calidad, con la vigencia de un arte que no puede morir, porque no es solamente una tradición iberoamericana, en las bandas se toca lo mejor de la música cubana y universal, en muchos lugares del mundo, donde no existe una orquesta sinfónica, son las bandas quienes interpretan lo mejor del repertorio de la llamada música clásica o de conciertos, somos las sinfónicas de los parques.

Jorge Tito Cabreja, desde Mayarí defendiendo el son

El reconocido músico Jorge Tito Cabreja Roldón, miembro de la UNEAC y director de la orquesta Taínos de Mayarí, celebró recientemente su 45 aniversario de vida artística. En 1975, este compositor y percusionista, nacido el mismo año en que la orquesta iniciaba su empuje sonero, llega a los Taínos de Mayarí, agrupación fundada el 21 de octubre de 1956 con el nombre Conjunto Oriental y la dirección inicial de José Obregón Urías, y que adoptó su nombre actual en 1964, por el rigen taíno de la población de esa región.

El reconocido músico Jorge Tito Cabreja Roldón, miembro de la UNEAC y director de la orquesta Taínos de Mayarí, celebró recientemente su 45 aniversario de vida artística. Fotos Carlos Rafael

Desde entonces Tito Cabreja no ha dejado de tomarle el pulso al son mayaricero y cubano, una de las razones por las que recibió en 2017 la Distinción por la Cultura Nacional. Además, Cabreja es el creador en 1989 del llamado Festival del Son de Mayarí, que reúne cada año en esa urbe a grandes exponentes de la música popular cubana. Sobre los Taínos de Mayarí, agrupación que celebra este mes su 65 aniversario, el Festival del Son y su trabajo al frente de estos conversamos con Tito Cabreja.

Cabreja este año los Taínos de Mayarí arriban a su 64 aniversario…

Aparte de las raíces que tiene Mayarí, si no existen los Taínos no hay son, y si no existe son tampoco hubiera Taínos… Por lo menos en estos 30 años de Festival. Pienso que hablar del son y hablar de los Taínos es la misma cosa, porque nuestro objetivo principal es defender la música cubana. Taínos es una orquesta estable fundadora de cultura y que ha generado, por ejemplo, grupos de niños como “Los pequeños Taínos” que ya crecieron, ahora son “Los Jóvenes Taínos”… Tenemos los relevos, un grupo de niños que se llaman “Generación Sonera” que viene detrás de nosotros. Taínos ha sido una escuela y hemos estado vinculados a los acontecimientos culturales en todos estos años.

Cómo surge la idea de crear en Mayarí un Encuentro Nacional de Agrupaciones Soneras.

Primero quiero decirte que Mayarí tiene una rica tradición del son con una profunda raíz popular.

En 1988 los Taínos de Mayarí hicimos un concierto en el patio de la UNEAC en La Habana. Había muchas personalidades, como Helio Orovio y otros especialistas de la música. A ellos les llamó la atención nuestra forma de tocar… Empezamos haciendo boleros y después nos pidieron que tocáramos son. De ahí surgió el criterio de que los Taínos interpretábamos el son diferente a otras zonas de Cuba, que éramos un fenómeno musical con un ritmo muy atípico. Todos estos criterios me estimularon un poco las ideas.

Entonces nos dedicamos a investigar por qué sonábamos tan peculiar, y sacamos a la luz, por ejemplo, que el son montuno nos había entrado por Santiago de Cuba, y el nengón por la zona de Palma Soriano, y por las montañas que colindan con Guantánamo, el changüí. Además, Mayarí era visitado por cantores como Compay Segundo, Los Compadres y otros intérpretes y agrupaciones de la región oriental de entonces.

Todos esos criterios los unimos y surgió la idea de reunir agrupaciones de diferentes formatos que pudieran venir a Mayarí. También porque en esos años, 1988 y 1989 aproximadamente, la música cubana estaba pasando por momentos muy complejos. En el extranjero se reconocía la música tradicional de los años 30, 40 y 50, y lo demás se obviaba; la música que continuó esa tradición no se reconocía justamente como debía hacerse.

En 1975, este compositor y percusionista, nacido el mismo año en que la orquesta iniciaba su empuje sonero, llega a los Taínos de Mayarí. Fotos Carlos Rafael

Hubo quienes dijeron incluso que el son se había ido de Cuba…

Eso me llevó a proponer el Encuentro de Agrupaciones Soneras para defender la música cubana y unir los artistas. En los primeros años fue un estímulo para esos músicos que se sentían un poco apartados. Además, para que el público supiera que el son estaba latente, que a pesar de la presión extranjera el son sí seguía adelante en Cuba.

Cuáles han sido las principales agrupaciones y momentos en estos 30 años…

Por aquí han pasado las más importantes agrupaciones soneras cubanas. En nuestro primer encuentro estuvieron Los Karachi y el Septeto habanero; en el segundo: N.G. La Banda, Adalberto Álvarez y su Son; en el tercero, los Van Van, Isaac Delgado, la Original de Manzanillo con Cándido Fabré… Ese fue un año excepcional, pues la Maravilla de Florida vino con Manolito Sinonet y Frank Fernández tocó con la Original y Cándido Fabré…

La primera visita que hizo la orquesta Charanga Habanera al Oriente fue en el Encuentro, en 1994. También han participado: Paulo FG, Dan Den, Rumbabana, Pupy Pedroso, Manolito Simonet y su Trabuco, Orquesta Revé, Tumbao Habana, los Fakires… Más las orquestas de Oriente y la provincia: Los Karachi, Son 14, la Original de Manzanillo, Fabré, la Orquesta Avilés, Los Tanameños, Irma Oramas y su conjunto, Los Guayaberos…Y claro, los Taínos de Mayarí como anfitriones. Además, hemos tenido representación de Venezuela, México, Francia y República Dominicana en algunos eventos.

En todos los años quedan huellas, momentos especiales… Pero lo más importante es que las orquestas vienen a entregarse, a mostrar lo más genuino que tienen. Los encuentros que hacemos de pensamiento, las conferencias y coloquios, han ido creciendo y dejan huellas. Me siento muy contento porque hemos tenido la oportunidad, desde este pedacito, de defender la cultura y la música cubana. El evento es un paradigma. Lleva unos 30 años consecutivos enfrentando obstáculos y miles de dificultades que se han presentado y, sin embargo, nunca se ha caído, siempre está en Mayarí.

El Festival es lo máximo. La gente espera año por año y tiene en la sangre el Encuentro de Agrupaciones Soneras. La gente lo disfruta, lo pide, lo protege y lo defiende. Fotos Carlos Rafael

Qué crees significa para el pueblo mayaricero este Encuentro Nacional del son cada año…

El Festival es lo máximo. La gente espera año por año y tiene en la sangre el Encuentro de Agrupaciones Soneras. La gente lo disfruta, lo pide, lo protege y lo defiende. Puedes ver cómo reacciona nuestro público, hay una conexión de la gente con las orquestas increíble. Cualquier festival que no tenga un resultado público-orquesta no es positivo y en Mayarí se ve la relación del público y la orquesta, el conocimiento, el respeto, los aplausos.

Por Erian Peña Pupo

Arrímate pa acá con la Orquesta Avilés

Cuando el 16 de octubre de 1882, el músico holguinero Manuel Avilés Lozano reunió en una orquesta a familiares y amigos, no podría imaginar que aquel empeño inicial perduraría como una de las auténticas defensoras de la música cubana tantos años después.

Hoy, con 138 años de quehacer sostenido, la Orquesta Avilés no pretende ser una pieza de museo. Foto: Carlos Rafael

Hoy, con 138 años de quehacer sostenido, la Orquesta Avilés no pretende ser una pieza de museo, como podría suceder, sino todo lo contrario, intenta llevar tradición y modernidad de la misma mano. “Soy del criterio de que la fórmula fundamental para lograr que la Orquesta se mantenga en el tiempo es que la juventud forme parte de ella”, asegura Gastón Howard Allen Binhan, trompetista, arreglista y director de la Avilés entre 1981 y 1992, y desde 2006 hasta la actualidad. “También vamos a contribuir con nuestra armonía, nuestro ritmo, al desarrollo de la identidad sonora cubana”, añade este miembro de la UNEAC, quien posee la Distinción por la Cultura Nacional.

Después de varios discos, giras y distintos reconocimientos, la Avilés continúa siendo, para orgullo del pueblo holguinero y cubano, la orquesta en activo más antigua de América Latina y una de las más añejas del mundo luego de acompañar a importantes músicos como Esther Borjas, Jorge Negrete, Benny Moré, Los Chavales de España, Bienvenido Granda, Celia Cruz, Paulina Álvarez, Olga Guillot, La Aragón, Roberto Faz y Barbarito Diez. “Para nosotros lo más importante es formar parte de esa historia. Más que otra cosa, pertenecer a la Avilés nos llena de orgullo y además, nos compromete. No es solamente cuando un músico de la Avilés toca en una tarina, en un escenario, sino cuando vas por la calle y la gente siente admiración, respeto y entonces sabes que tienes un pedacito en el corazón de cada holguinero. Y cuando vas a otras partes del mundo y dices que tocas en la Orquesta Avilés que tiene tantos años de fundada, entonces todos te miran con admiración… Pero sobre todo, los holguineros tenemos mucho orgullo de tener una orquesta así que se haya fundado en la tierra que nos vio nacer”.  “

Comencé hace más de cuarenta años en la Orquesta. Recién ingresado participamos en el XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, en La Habana, en 1978. Aquello fue una experiencia maravillosa, pues todavía quedaban músicos ya viejitos que llevaban años en la Orquesta. Después, en 1988, estuvimos en el Festival de Varadero”.

Después de varios discos, giras y distintos reconocimientos, la Avilés continúa siendo, para orgullo del pueblo holguinero y cubano. Fotos: Wilker López

La Avilés es defensora de la música cubana y sus raíces soneras. Cómo han podido mantener tradición y modernidad de la mano, es algo que Gastón Allen sabe muy bien: “Soy del criterio de que la fórmula fundamental para lograr que la Orquesta se mantenga en el tiempo es que la juventud forme parte de ella. Evitar que se convierta en una pieza de museo. Yo he sido enemigo de eso. A veces, al lograr esas dos cosas, hay un choque generacional; por ejemplo, ya yo tengo 68 años y tengo músicos que tienen sobre 20 años. Intentamos que ellos vayan adsorbiendo esa música, porque lo bueno no pasa, como dice el programa de la televisión, y además, que ellos asimilen eso como algo bueno, pero que al mismo tiempo lo hagan con amor, pues siempre le dan su toque y siempre se deja ver, entre líneas, ese toque que le da la juventud de cada tiempo”.

“¿Cuántas generaciones y cuánta gente joven han tocado y pasado por esta Orquesta?

Mira, yo entré siendo un niño y ya soy un viejo… Queremos que eso vaya de generación en generación y que aquel que entre no desoiga y sea un trasmisor de ese legado que nos antecedió… Y que sean capaces, además, de mantenerlos y, al mismo tiempo, nosotros marchamos con el tiempo, hacemos de todo y tratamos de ser también protagonistas del desarrollo de nuestra música, porque el hecho de que nosotros mantenemos las raíces no quiere decir que la mantengamos de una forma estática”.

¿Cuál crees haya sido el mayor momento de éxito popular de la orquesta…?

Comencé hace más de cuarenta años en la Orquesta. Fotos: Wilker López

Los años 80. Ahí fue donde surgió “Que tira y que jala”, “Péstame un peso Vicente” y “Date a querer”, entre muchos otros temas. Todos, todos en ese momento eran éxitos.  La Avilés ha pasado por varios formatos…

¿Crees que la música, el son que se hace en esta región del país suena diferente de alguna manera al que se realiza en otras partes?

Ahora los medios les han dado un protagonismo a la música con influencia extranjera y no es que no se haga nada, yo soy jazzista, me gusta el jazz, por ejemplo, pero yo no puedo pretender que el jazz es lo más importante para nosotros. La tarea que nos toca es defender nuestra música, nuestras raíces y eso nos va de principio a todos los que tenemos que ver con la promoción de la cultura cubana, de nuestra identidad. Entonces, no puede ser que hayan otros ritmos que sean los protagonistas; en todos los tiempos ha habido músicas y ritmos que van y vienen pero lo nuestro es lo nuestro y lo mío primero. Sucede que los que se llevan el gato al agua no son aquellos que realmente defienden, promueven y tratamos de desarrollarnos en la música con nuestra identidad.

El pasado 2019, la Avilés lanzó un nuevo DC/DVD, Arrímate pá acá, producido por la Egrem. “Este es un compromiso con una de las etapas más importantes de la Orquesta Avilés, marcada con la música de Juanito Márquez. Incluimos temas de su autoría como Alma con alma y Arrímate pá acá. También aparece en el disco un danzón-cha de Juanito llamado Dulce guayaba. De esa época es Joropero, tema antecesor del ritmo Pa´cá. Cuando la orquesta va a Venezuela en 1956, hay como una especie de transculturación entre la música cubana y el joropo venezolano. Entonces Juanito Márquez escribe Joropero, el tema tuvo tanto éxito que entonces hizo Arrímate pá acá, más o menos por esa línea; fue un éxito más grande todavía. De esa canción nació un ritmo independiente, el Pá acá”, asegura Gastón, también maestro de otros tantos artistas, y a quien se le dedicó este 2020 la XXXVIII edición de la Semana de la Cultura holguinera. “

La Avilés es defensora de la música cubana y sus raíces soneras. Foto: Carlos Rafael

También incluimos temas más actuales: cumbias, sones, uno que sintetiza un poco la historia de la Orquesta, un tema mío, así quisimos darle una diferencia entre lo muy actual y más viejo. Con Nadiel Mejías, un excelente cantante holguinero, cantamos a Alma con alma. Arrímate pa´cá lo interpretó Gilberto Torres, Candela, y Edilberto Vázquez, Azuquita, hizo Joropero. Ellos fueron cantantes de la Orquesta en la época dorada de los 80, y es muy justo que participaran también”, añade este reconocido músico.

Por Erian Peña Pupo

Los avatares de la cultura y la comunicación en tiempos de Covid-19

Este no es un artículo científico, mucho menos una disertación académica sobre términos que han venido a reinventarse en medio de la pandemia que nos afecta. La Covid-19 ha venido a transformar de forma radical la interacción social y, en consecuencia, el ser humano ha encontrado vías para no detenerse en ese afán de impulsar el arte, de hacer llegar un mensaje de ánimo y resistencia ante la difícil situación.

El proyecto “Ángulo ancho” es artífice de todas las transmisiones culturales. Foto: Wilker López

Sin descuidar su profesión, pero insertándose en horizontes nuevos para él, encontramos al periodista Juan Gabriel Gordín Concepción, quien está al frente del proyecto “Ángulo ancho”, artífice de todas las transmisiones culturales que se han realizado a través de Internet en estos meses de restringida interacción social. Sobre la acertada iniciativa conversamos para conocer los derroteros e interioridades del pequeño, pero eficiente, equipo de trabajo.

Detrás de cámara

Nuestro equipo está conformado por Frank Batista, como director de fotografía, Pablo Méndez, Yander Velázquez y yo.

“Ángulo ancho” es un proyecto multidisciplinario donde trabajamos cuatro o cinco amigos. A raíz de la pandemia por el nuevo coronavirus y sus repercusiones en la interacción social y, por supuesto, la cultural, hemos realizado desde la Casa de Iberoamérica  42 transmisiones a través del streaming, o sea, en línea.

Esta iniciativa ha llegado para quedarse pues, a pesar de ser producto de esta situación, ha demostrado que tiene suma importancia porque lo que se hace en cualquiera de los locales donde se trabaja, cuando se transmite por las Redes Sociales o las demás plataformas de comunicación en Internet, llega a muchas más personas, abarcando varios países del mundo: tan solo la Casa tiene una red de contactos que incluye tanto intelectuales como artistas y otras personalidades que participan en la Fiesta de la Cultura Iberoamericana, lo que permite la interacción constante con esas personas.

La cuestión tecnológica

Cuando empezamos a trabajar lo hacíamos con imágenes SD, Baja definición, sin embargo, la propia cotidianidad nos llevó a transmitir en HD, Alta definición, porque ahora, todo lo que va a suceder durante la Fiesta de la Cultura Iberoamericana se va transmitir por Internet y medios de comunicación como el Canal Caribe y Clave, lo cual te obligan a trabajar este formato de mayor calidad de imagen.

“Esta iniciativa ha llegado para quedarse”. Foto: Wilker López

Durante el Malakhov realizamos “Memorias de un Festival”, cuatro transmisiones entre las que consta una grata experiencia el día del aniversario de Codanza, con casi cinco mil visualizaciones, con personas de Europa, Asia y América pendientes de lo que sucedía; al igual que durante el evento de Patrimonio, concluido hace unos días.

Un público in crecento

La idea es llevar a la mayor cantidad de personas posibles los sucesos culturales de la ciudad o la provincia en general a través del streaming en las Redes Sociales y los medios de comunicación.

Con las transmisiones desde la Casa Ibero por su perfil en Facebook, que se comparten además por el resto de sus perfiles en la Redes, hasta hace un mes teníamos más de un millón de visualizaciones. Cuando analizas el impacto es bastante significativo, así como su alcance. La cotidianidad de la Covid impide el contacto entre personas y su asistencia a lugares públicos, pero con estas transmisiones se llega a mucho más personas en muchos más lugares que cuando se hace para los holguineros, por ejemplo, a un concierto en esta institución pueden entrar alrededor de sesenta personas, sin embargo, cada transmisión o enlace que hacemos sobrepasa las miles de vistas.

Durante el 13 de agosto, por el Cumpleaños de Fidel, hicimos una transmisión que tuvo casi quinientas mil interacciones, todo ello habla de la importancia de realizar este tipo de trabajo que abarca a más personas y, sobre todo, saca del contexto holguinero, citadino, lo que se realiza en cada uno de los espacios de la ciudad.

De periodista a…

Somos un equipo multidisciplinario que hace cámara, edita, dirige, nos ayudamos entre todos. Buscamos la tecnología, que es lo fundamental, pero lo importante es seguir aprendiendo, superándonos cada día para que cada enlace sea mucho mejor, porque cada vez tenemos mayor impacto y eso nos exige mayor calidad en nuestro trabajo.

“Ángulo ancho” es un proyecto multidisciplinario donde trabajamos cuatro o cinco amigos. Foto: Wilker López

De momento lo fundamental son las transmisiones de la Casa Ibero, el Festival de Jazz, y cinco revistas, de media hora cada una, que tienen que ver con los espacios más representativos de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana y se exhibirán durante la venidera cita, del 24 al 28, así como los streaming de cada una de las actividades de la Fiesta: la Gala Inaugural, las Artes Plásticas on-line, el Congreso de Pensamiento, el Coloquio Iberoamericano de Letras…todo lo que normalmente se desarrolla durante la Fiesta, pero que este año le daremos cobertura a través de las Redes Sociales.

Una tribuna musical del pueblo

Por Bernardo Cabrera

Hace unos meses Nano Baxter y su Banda Blanca (en aquel entonces La Kofradía), se unían a otros artistas para sorprender a los holguineros y al mundo con una sentida y estremecedora canción, que ponía rostro a quienes enfrentan la pandemia de la Covid-19. El vocalista y director regresa ahora con otro tema compuesto por él.

¿Cómo surge esta idea?

-Hace aproximadamente un mes me contactó la dirección de Radio Angulo, a través de los realizadores León Batista Suárez y Amalio Carralero. Me explicaron que querían que escribiera un tema como homenaje al aniversario 85 de la emisora provincial de Holguín, CMKO Radio Angulo, pero que al mismo tiempo perdurara por varios años.

Además, me dieron la libertad de decidir si quería interpretarla solamente con mi banda o con varios artistas, como hice con el Rostro de mi gente. Lo único que me orientaron era que debía mencionar tribuna del pueblo, que es su lema; el nombre del mártir Manuel Angulo Farrán y lo que hace este medio de comunicación cada día. Por supuesto dije que sí.

¿Cómo fue el proceso de creación?

– Escribir un tema por encargo siempre es diferente a hacerlo por decisión propia porque te compromete y presiona de alguna forma, pero como se trata de algo tan bonito y maravilloso, la musa fluyó y salió la letra con todo y estribillo en apenas unas dos horas.

La conformé como si yo fuera parte de la radio, como si una persona que trabaja en ella se la dedicara al pueblo, y concebí los arreglos antes de entrar al estudio. Creo que todo lo que dice la canción es muy real, muy certero y que le va muy bien al papel que desempeña este medio de comunicación en nuestra sociedad.

¿La fórmula?

-Tras escribirla decidí hacer algo parecido a El rostro de mi gente y convoqué a varios cantantes de agrupaciones contemporáneas de nuestra ciudad que de alguna forma visualicé y pensé que podían defender este tema.

Tal es el caso de Marcelo, de Mentes Callejeras; Yordanis, de Alerta Roja; César Marlon, de SOS; Youris, de Clase Urbana, y Marilis de los Reyes, una excelente vocalista de Banda América y la única voz femenina en el tema, aunque su talento hace por diez mujeres. También llamé al solista Charly Durán, al rapero El chama, al guitarrista Alex Martínez, al bajista Andris Baxter y al productor musical Frank Ventura, para grabar con la casa productora MG PRODUCTION.

¿Por qué cantarle a la radio?

-Los artistas holguineros tenemos mucho que agradecerles a las emisoras de radio y a la televisión de nuestra ciudad y creo que esta es una forma de retribuirle todo lo que ha hecho por nosotros desde nuestros inicios. Siempre han estado ahí apoyándonos, promocionando el talento joven. Por eso creo que a todos los que llamé accedieron con gusto.

Adelantos….

-Vamos a insertar en el tema un colectivo de trabajadores de Radio Angulo que aparecerán como vocalistas en la canción en una parte específica y con los cuales se hará un trabajo de postproducción fuerte, pues no son cantantes profesionales.

¿Tendrá videoclip?

-El 21 de octubre será el estreno de la canción en el programa de la planta matriz holguinera Esto sí sabe a Cuba, una jornada después del Día de la cultura cubana. Se está trabajando para hacer un video clip de la canción con el telecentro holguinero Telecristal, pero hasta el momento no hay nada en concreto. Lo que sí está claro es que es un honor para mí que me hayan buscado para hacer este tema, en una provincia donde hay muy buenos compositores.

Cuando el arte se canta a coro

Por Bernardo Cabrera

Actualmente el coro holguinero Opus Nova está compuesto por féminas, pero ¿siempre fue así?, ¿por qué eligieron ese nombre?, ¿qué formación tienen sus integrantes? Esas y otras dudas nos esclareció su directora Ana Rosa Pierre, reconocida recientemente por su labor pedagógica al frente de esa agrupación vocal, que celebra sus quince años de vida artística.
Etapa fundacional…

-El coro Opus Nova surgió en el año 2005 como resultado natural de un proceso de formación iniciado entre el año 2000 y el 2004, durante la primera promoción de Instructores de Arte del nuevo programa de la Revolución. La escuela estaba ubicada en el IPVCE “José Martí” y allí la profesora Mailín Martín nos impartió la asignatura Práctica y dirección coral. Ella dividió a los estudiantes en subgrupos porque éramos muchos y de una de ellos surgió el núcleo de lo que sería Opus Nova.

En los inicios éramos un proyecto mixto que incluía voces masculinas, pero en estos momentos somos un formato completamente femenino. No obstante, hemos mantenido el criterio de que todos los integrantes sean instructores de arte, o sea, que procedan de un entorno común.

¿Por qué Opus Nova?

-Cuando uno comienza a soñar con una agrupación enseguida te asalta el asunto de la identidad para diferenciarla de las demás. En el año 2004 cuando ya empezamos a despuntar como formato vocal, realizamos un concurso entre los nueve integrantes de ese entonces para encontrar un nombre definitivo y Ruslán Fonseca, ayudado por un sacerdote católico, concibió ese nombre que en latín significa Obra Nueva y a todos nos gustó.

Desde entonces el grupo ha obtenido varias distinciones a nivel nacional y está integrado ahora por 15 instructoras de arte de diferentes tesituras vocales divididas en sopranos, mezzos, contraltos altos y contraltos bajos.

Se dice fácil 15 años, pero no lo son…

– Sostener una agrupación vocal durante 15 años es una tarea difícil y dentro del movimiento de aficionados es una proeza aún mayor, ya que carece de mecanismos que beneficien económicamente a los coristas, aunque pertenezcan al catálogo de excelencia y tengan Categoría Nacional. A la postre ese factor incide en el fin de la carrera de muchas que deciden ponerse a trabajar en algo completamente ajeno al panorama cultural.

Tengo que decir que lo alcanzado hasta la fecha nos satisface, pero lo ideal sería audicionar para convertirnos en profesionales. Mientras tanto perfeccionamos el repertorio, incluimos obras nuevas y tratamos con sacrificio, entrega absoluta y un gran amor por la música que Opus Nova no se disuelva y el arte se siga cantando a coro.

La mayor recompensa para Jorge Luis

En lo que otros ven una pérdida de tiempo, Jorge Luis encuentra una pasión: los trastos son inservibles solo para los ojos ignorantes y, por muchas jornadas que le robe, convierte los imposibles en increíbles.

Apenas siendo un niño fue atrapado en el mundo de la restauración y hoy en día no se concibe sino perdurando los encantos del pasado en cada pieza u objeto de exquisita manufactura. Es un gendarme de la historia, su profesión es el legado seguro del pasado para las venideras generaciones.

En lo que otros ven una pérdida de tiempo, Jorge Luis encuentra una pasión. Foto: ahora.cu

Devolver a la vida los pianos del Conservatorio José María Ochoa, impregnándoles un valor de uso y calidad incluso por encima de la original es una de las proezas que recientemente han ocupado al artista-restaurador Jorge Luis Betancourt Sánchez, quien nos cuenta sobre este encomioso proyecto, así como sus planes mediatos con el grupo de creación “JOTANE Restauro”, el cual dirige además.

Diario de una pasión

Trabajo la restauración desde que era niño, a los doce años hice mis primeras incursiones en este mundo. Esta no es la primera vez que tengo la tarea de salvar un piano a lo largo de mi carrera, recuerdo con mucho cariño un ejemplar francés que querían tirar de un quinto piso para deshacerse de él porque estaba destruido: con mucha paciencia logré rehacerlo nuevo en un año, actualmente mi hija es la dueña de una pieza tan hermosa. En Gibara, cuando restauramos el Museo de Artes Decorativas en 2017, también trabajamos con un piano Pleyel, que obtuvo premio en Paris y actualmente consta dentro de la colección de ese centro.

En el proyecto de reparar los pianos del Conservatorio trabajas de conjunto con el Fondo Cubano de Bienes Culturales: ¿cuán difícil ha sido asumir esta tarea con tanta brevedad?

Nos propusimos tenerlos listos para el día primero de septiembre y lo logramos trabajando en las noches, los sábados y domingos, los días feriados de julio, incluso, hace un par de semanas, nos fuimos de aquí a las once de la noche.

Había hecho el levantamiento de todos los pianos de la provincia desde marzo, pero a principios de junio me convocaron a realizar el trabajo en esta institución. Restauramos siete instrumentos, afectados en su mayoría por insectos, xilófagos, y otro de los problemas que encontramos, en el caso de los pianos de estudio, que el fabricante, por abaratar el costo, los laterales los hizo de cartón prensado que no transmite la vibración del instrumento.  La mayor recompensa que he tenido en este tiempo fue elogio de Julia Barrientos, profesora veterana y muy querida en la escuela, así como del profesor Jefe de la Cátedra de piano, quienes destacaron la ganancia de sonido, en acústica, de los equipos luego de su restauración: para mí ha sido de gran regocijo porque asumí esta tarea, pero no pensé que fueran a quedar mejor que como vinieron de fábrica.

“Restauramos el famoso piano Baldwin de concierto perteneció a varias instituciones de la ciudad”. Foto: ahora.cu

Un arduo y meticuloso proceso

Todos los muebles de los pianos, las patas, el fondo, donde van los pedales, vinieron con materiales endebles que fueron sustituidos por madera de calidad, le dimos el lacado de fábrica, respetando los colores, en cada reproducción de sus piezas se mantuvo el diseño original, es decir que estos restaurados no tienen nada que envidiarle a uno nuevo y tampoco se encuentran diferencias a simple vista.

¿Un piano histórico para Holguín?

Restauramos el famoso piano Baldwin de concierto perteneció a varias instituciones de la ciudad: estuvo en La Periquera, en el Lírico y finalmente en la Casa de los Combatientes, para ser donado al Conservatorio y que fuese empleado en la enseñanza. Por sus varios años de fabricación y el prolongado desuso, tenía afectaciones en las patas, el sistema de pedales, oxidación en las cuerdas, problemas en la maquinaria, así como el ataque por el comején, constituyó todo un reto el salvarlo, mucho más en el breve tiempo que lo hicimos. Ahora, luego de la reparación, es el piano que por su calidad tímbrica quieren para las graduaciones de los estudiantes. Se encuentra flamante, afinado, con una reproducción fiel de sus partes dañadas, respetando el diseño del fabricante, pero esta vez trabajado en una buena caoba, madera idónea para el clima de Cuba, así como su resistencia ante el ataque de los insectos. Mi esposa, que es el brazo derecho de mi labor, le dio un retoque a toda el arpa para recuperar su tonalidad. Removimos, además, toda la oxidación a las cuerdas y aplicamos un anticorrosivo porque este fenómeno produce un sonido parásito que impide el sonido brillante de la cuerda.

Convertir en increíble lo que muchos creen imposible

Hay muchos pianos que están de baja, son inservibles, pero mi propuesta es que en lugar de incinerarlos, deben guardarse en un inventario pasivo del que se puedan reutilizar sus partes: bastones, bridas, bielas…y evitamos su costosa importación.

El jefe de cátedra al principio se mostraba un poco incrédulo a los trabajos de restauración, alegando que no podían salvarse, sin embargo hoy se encuentra totalmente sorprendido, y agradecido a la vez, por el resultado.

Esa es mi mayor recompensa, la satisfacción de todos aquí, por ello me he comprometido a apadrinar la escuela pues el control de insectos en los instrumentos debe hacerse cada seis meses, así apoyaremos al afinador que tiene el centro, mecánico de piano, para dos veces al año mantener este trabajo, además de que nos inmiscuimos en la restauración de otros utensilios de suma necesidad: equipos de audio, sillas de paleras…hemos asumido esto con el único interés de apoyar la escuela.

Futuro promisorio

A partir de ahora sé que se va a disparar la demanda de estos trabajos: de La Habana, Las Tunas, Camagüey, me han llamado porque increíblemente Holguín, una provincia alejada de la capital, ya tiene todos sus pianos reparados y en La Habana no han comenzado esta labor, con más de cien instrumentos por restaurar. De aquí nos trasladaremos para la Escuela Elemental de Arte, pues tienen el interés de restaurar algunos pianos, pero comenzamos por aquí porque era donde más lo necesitaban.

“Esa es mi mayor recompensa, la satisfacción de todos aquí”. Foto: ahora.cu

Valiosísimo y significativo en extremo es este trabajo que recupera los pianos para las actividades de la escuela, al tiempo que, dado su alto valor en el plano internacional, ahorra una elevada suma de divisas al país, además de que los instrumentos alcanzan un valor de uso sumamente perdurable. Al estudiantado le queda desbordar talento en estas teclas que hoy emiten dulces acordes, con una calidad envidiable, a la altura de sus mejores días, cuando recién salieron al mercado del arte.

Edelis Loyola: músico por obligación

Una entre pocos es Edelis Loyola: madre de profesión y músico por “obligación”. Solo el tiempo puede encargarse de ponerla en el lugar que merece, pero por ahora, es la adolescente que enfrentó con su corta edad guiar los pasos de una familia compuesta por dos hijos y su esposo, al tiempo que realizaba un sueño deslumbrado por  las circunstancias.

Una entre pocos es Edelis Loyola: madre de profesión y músico por “obligación”. Foto: Cortesía de la entrevistada

Todavía entre el revolico de los pequeños y con unas gotas de sudor haciendo de las suyas por el sofocante calor del mediodía se apresta a regalarnos unas palabras, luego del intenso espectáculo recién concluido. Entre una que otra interrupción por el beso o abrazo de despedida que le dejan “sus niños” conocemos sobre sus desandares por las artes y proyectos mediatos de la talentosa artista moense, que camina actualmente por las calles de Holguín como una holguinera más, pero orgullosa de sus inicios allá por la tierras coloradas del Este.

Músico por obligación

La música infantil me eligió primero, antes que yo a ella. Fui una madre muy joven, en la adolescencia, y eso me propició crear ese amor a los niños desde edades tempranas. A mis hijos les cantaba muchas canciones desde pequeñitos y llegó el momento en que se las sabían todas, ante su reclamo tuve que reinventar mi repertorio: primero les hacía pequeñas historias y luego me percaté de que a esas mismas les podía poner música. Siempre me gustó mucho la guitarra y me inmiscuí en este mundo inspirada por la figura de mi papá, que era trovador. Mis hijos me obligaron a hacer canciones para los niños.

Un trayecto necesario

A Holguín llegué desde Moa. Mi primer espacio fue en la Casa de la Trova, “Dibujando la melodía”, que cuenta con trece años de fundado, pero en ese periodo estuve fuera de Cuba siete años y cuando regresé fue algo muy duro porque mi público habitual había crecido y tuve que volver a hacerme de otro público.

Me considero una mujer luchadora, amante de lo que hago y por ello comencé a tocar puertas , buscar opciones, me reinventé la peña, porque en sus principios no contaba con actores, ni tampoco trabajaba conmigo en la flauta mi hija Edelita, que también me ayuda con los arreglos musicales. Empecé sola y ahora ofrecemos un espectáculo muy variado que incluye literatura, actuación, música, pero donde los niños son entes activos, pues participa dentro de las piezas y son protagonistas, a la vez que espectadores, gracias al taller que imparto dentro del mismo espacio.

Todo este trabajo me ha creado un nuevo público asiduo que disfruta conmigo cada mañana a la vez que aprende jugando, una de tantas opciones que hay en la Ciudad para los más pequeños.

Actualmente, además de este en la Casa de la Trova “El Guayabero”, ¿cuáles son los espacios que completan su agenda?

Me presento en el Centro Cultural Lalita Curbelo, todos los viernes a las dos de la tarde, para un público dirigido de las diferentes escuelas, seminternados, círculos infantiles… se llama “El patio de las mariposas azules”; además cuento con otro en la Casa de Iberoamérica, donde realizo un recorrido por toda la cultura de los países de habla hispana, e intentamos que sea una plataforma multicultural para el disfrute de los pequeños, donde hay baile flamenco, mitos y leyendas afrocubanas, tradiciones y refranes, bajo el nombre de “La casa de abuela”, es justamente eso, toda la enseñanza, la riqueza que nos aportan los abuelos.

Viene a completarlo este de la Casa de la Trova, todos los sábados, que lo trasladamos de la Plaza de la Marqueta hacia acá por motivos de espacio y ahora este se nos está quedando pequeño, pero tendremos que reinventarnos para ofrecer un buen servicio, a la altura de las expectativas de este público hermoso.

“Fui una madre muy joven, en la adolescencia, y eso me propició crear ese amor a los niños desde edades tempranas”. Foto: Cortesía de la entrevistada

A pesar de la elevada aceptación con que cuentan tus presentaciones, un aspecto llama la atención durante tu trayectoria, y es que nunca has grabado ningún disco ¿del total de sus composiciones, existe algún proyecto discográfico donde se concreten?

Soy un poco vaga para componer, incluso creo las canciones en mi mente y luego me siento con la guitarra para terminar de concebirla, pero tengo alrededor de cien temas escritos. Todavía no he podido grabar ningún disco porque sabes que vivir en una provincia es complicado, pero hay sorpresas para el año que viene, de las que no voy a adelantar nada para ver si se dan. Puedo adelantar que Ediciones La Luz va imprimirá un libro para dibujar donde se incluye un texto de una de mis canciones.

Mi trabajo no se detiene, hago canciones todos los días, incluso ahora trabajo en un grupo de canciones para la enseñanza, porque tengo niños acá con trastornos en el lenguaje y, a petición de sus padres, estoy componiendo un conjunto de juegos rítmicos para ese tipo de niños que sufren de esta enfermedad o discapacidad, con temas que incluyen la pronunciación del “La, le, li”, “Tra, tre, tri”, palabras o sílabas que les cuesta trabajo pronunciar, canciones para la enseñanza, le digo yo.

El año que viene debe salir el disco que tengo comprometido con la EGREM y hay otras sorpresas con el Instituto Cubano de la Música. Proyectos que están ahí y espero con mucha fe concretar.

Leonardo Peña Hernández, Leo, o “Larguirucho”, es un joven actor que se incluye en este intento por educar a los infantes al tiempo que se divierten, cuéntanos sobre tu breve experiencia de trabajar con Edelis

A Edelis la conocí por referencias laborales del guiñol y otros grupos de teatro. Mi trabajo con ella es apoyar el espectáculo, la improvisación, aumentar la curva de interés en cuanto a la interacción con el público y los invitados a través de la magia, los juegos, los malabares. En un espacio como este vale mucho la improvisación y la interacción con el artista. He aprendido mucho más a cantar, tocar la clave, memorizar las canciones. Es muy reconfortante cuando los niños aprecian tu trabajo, te llaman por tu nombre, o solo por el apodo del payaso-“Larguirucho”-, e incluso te reconocen sin maquillaje. En ocasiones cuando se trabaja el teatro de títeres, que es mi mayor experiencia, es anónimo el intercambio, pero en este caso te agasaja toda la familia, y, al tiempo que aprendo con Edelis, también les enseño a los niños.

Y de tal rama, tal astilla: Edelis Cabreja Loyola, “Edelita”, resume el intercambio escenográfico y filial con su madre, que le ha llevado hasta convertirse en su mano derecha durante cada presentación, e incluso fuera de ellas:

Este trabajo empezó en serio hace dos años, pero desde que nací participaba de las actividades que hacía mi mamá para los niños allá en Moa. En estos espacios no solo se escucha música, sino que los niños realizan otras actividades propicias para aprender y divertirse. Ella siempre ha tenido esa visión de los infantes hacia el conocimiento de la cultura y las artes en general. Tenía 5 años y ahora cumplí 33, o sea que es largo el tiempo en el que ha cultivado este empeño gracias al apoyo que le hemos brindado como familia.

“Mi trabajo no se detiene, hago canciones todos los días”. Foto: Cortesía de la entrevistada

Criada en este ambiente me incliné por la música, estudié flauta y le he podido ayudar más en cuanto a las cuestiones técnicas porque mi mamá es autodidacta, tiene un talento natural inexplicable. No solo como hija, sino como profesional de la música que soy, es muy divertido trabajar con ella porque en el escenario le señalo algún que otro detalle técnico y ella enseguida asimila mi sugerencia, pero todo en plan jocoso, porque son cuestiones que conozco pero ella no: como artista lo que le interesa es cantar, sea como sea.

Una guajira de Barajagua

Por Bernardo Cabrera

Historiadora, investigadora, defensora de los jóvenes y, sobre todo, eterna enamorada del Periodismo. Así se define la holguinera María Julia Guerra, cuyos inicios como reportera se remontan al año 1968 en el periódico Sierra Maestra…

“Mi aspiración desde muy joven siempre fue escribir y ser periodista. Trabajaba en el Partido provincial en Santiago de Cuba y pedí la liberación para pasar al periódico Sierra Maestra. En aquella época no existía la Escuela de Periodismo en Oriente y quienes trabajaban en el periódico tenían un nivel determinado, pero ninguno era graduado.


¿Qué se necesita para serlo?

“Es una profesión en la que se debe estar muy consciente de ella porque no tienes hora para dormir, para comer; hay que entregarse en cuerpo y alma. Te debe gustar mucho escribir y leer. Como persona, tienes que ser ejemplo… ¿Cómo vas a criticar algo que no se debe hacer, si tú lo haces? También ser integral en la profesión. Si te envían a Bolivia solo, tienes que saber hacer de todo.
“Prefiero la prensa plana porque es lo que queda. Además, la expresión es diferente y aunque sea una información debes elaborarla más.

Yo me he especializado en temas históricos porque sin historia y sin raíces no somos nadie. También me gusta mucho el Periodismo investigativo, la búsqueda continua de información”.

María Julia cumplió misión en otros países, como Corea y Angola…
“Trabajé en la Radio Nacional de Angola, donde hice un programa en idioma español que duraba una hora; era tipo revista, con informaciones, música, reportajes. Me enviaron a sustituir a los compañeros que habían sido movilizados por el Ejército, y asumieron la tarea de hacer ese programa y editar el periódico Verde Olivo.

“También fui a Corea en funciones de redactora, con el objetivo de revisar las traducciones que se hacían del coreano al idioma español en revistas y libros, y a impartir clases de redacción y estilo a quienes se especializaban en las traducciones y a los que estaban en formación. Mientras realizaba esta labor como editora de lenguas extranjeras, era corresponsal de la agencia de noticias Prensa Latina”.
Confiesa que su trabajo implica algunos riesgos y en ocasiones hasta la muerte…

“Realmente no se sabe dónde está el peligro. Mi profesión requiere lo mismo ir a una montaña que cubrir una actividad en un ciclón. En Angola, por ejemplo, yo estaba aquí y ahí en frente volaban las bombas, los tiroteos acabaron con el edificio de al lado, estaba en plena guerra.

“¿Sentir miedo? Sí se siente miedo. Eso es lógico, pero tienes que vencerlo. Por ejemplo, mi primer reportaje para el Sierra Maestra fue montada en un avión bombardero de nubes. Su trabajo consiste en cazar las nubes con posibilidades de agua, entonces se meten en ellas y sientes como baja de repente, empiezan a bombardearlas y se te hiela la sangre. Pero pa’lante”.

¿Cómo se siente con su trabajo en estos más de 50 años?
“Plenamente realizada. Estuve cuatro años en la región minero-metalúrgica de Moa, donde fundé el periódico El Minero. Viví y trabajé 15 años en La Habana y regresé a Holguín. También laboré en Santiago de Cuba. ¡Conozco mi país completo! He trabajado para todos los medios, aunque en la televisión solo hice pequeños documentales y reportajes, sin estar en la plantilla. Se han cumplido todos mis sueños como periodista. He tenido la oportunidad de desarrollarme, de conocer, de hacer Periodismo aquí, en La Habana y fuera de Cuba”.
¿Considera que el periodismo cubano es un modelo a imitar?
“Nos falta mucho, mucho. Nosotros mismos nos ponemos trabas y no decimos todo lo que vemos, además el lenguaje que utilizamos no llega a todo el mundo. Tenemos que aprender.

“Mi generación tiene más trabas mentales que las nuevas, porque piensan diferente, son diferentes. Tienen más nivel, una preparación desde la base. Los viejos que estamos aquí brincamos etapas; tenemos oficio y cultura porque hicimos un gran esfuerzo y porque todos los días leemos y estudiamos.

¿No teme usted que ellos entierren su trabajo?
“No. Desempeñan un papel diferente, no es una competencia. Yo soy necesaria haciendo lo que hago, que ellos no lo pueden hacer aún, porque no tienen el oficio que da la experiencia. Con la práctica se aprende mucho y ellos están iniciándose ahora. No me siento ni relegada ni en competencia, pero confío plenamente en los jóvenes.

¿Qué les recomienda?
“Leer mucho, leer de todo, porque te aporta cultura, conocimientos, riqueza en el lenguaje. Escribir bastante, aunque no te publiquen. Guardar todos los trabajos que hagan. Leer, leer y leer.
¿Cómo influyen las nuevas tecnologías en el Periodismo?
“Cada tiempo tiene su vejez y su encanto. La máquina de escribir era más lenta, te daba tiempo para pensar, revisar y leer. La computadora te compulsa, es como si te apurara. En la Web, por ejemplo, las noticias viajan más rápido, aunque el lenguaje tiene que ser diferente; lo que escribo para la prensa plana, no lo puedo escribir igual para la Web, porque necesita un lenguaje más universal”.

También tiene libros publicados, como por ejemplo Pasajes holguineros, junto a la historiadora Ángela Peña…

“Fue un trabajo de búsqueda y de profunda indagación sobre mitos locales, tradiciones campesinas y leyendas urbanas. Su objetivo es rescatar esa historia oral, las cosas que se dicen, porque el tiempo pasa y ahí están los orígenes de nuestra ciudad. Recoge leyendas aborígenes como las de Taguabo y Maicabó, deidades de la lluvia y la sequía; Baibrama, cemí protector de la agricultura; y la del cacique de Maniabón, así como otras relativas a la presencia africana en la zona, como el enigmático jigüe o la fábula del esclavo Taita Antonio.

Todas las personas tenemos que tomar, alguna vez, una decisión difícil. ¿Cuál fue la suya?
“Ser madre o dedicarme al Periodismo sin ninguna traba que me lo impidiera. A los hijos se les dedica toda la vida, no es mi mamá ni nadie quien me los tiene que cuidar, soy yo; me criaron y me enseñaron así. Decidí no tener hijos, fue difícil. Renuncié a ellos y no me arrepiento.

Por último, ¿quién es María Julia?
“Una eterna enamorada de la historia y de la ciudad de Holguín. Una guajira de Barajagua”.