Poemario Escrito sin Rabia en Feria del Libro

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El poemario Escritos sin rabia, de la joven escritora holguinera Elizabeth Soto Pérez, fue una de las obras que presentó Ediciones La Luz durante la Feria del Libro en Holguín , que concluyó este domingo en Holguín.

El cuaderno, publicado por el sello de la Asociación Hermanos Saíz en la oriental provincia cubana, tuvo su primera presentación el pasado 21 de marzo, a propósito del Día Mundial de la Poesía (3), en la tertulia mensual en la Casa del Joven Creador.

Soto (Holguín, 1985) es egresada de la carrera de Estudios Socioculturales, resultó mención en los concursos nacionales de poesía Adelaida del Mármol (2012) (4) y América Bobia (2013) y textos suyos aparecen en antologías dedicadas a jóvenes cultores del género.

Sobre su primer libro, la joven autora comenta:

Este libro nace de ejercicios de literatura, pero nace también de la observación hacia la sociedad, hacia las mujeres, los hombres, hacia el amor y hacia todo lo que nos rodea; hacia la rutina. Tomo el tema erótico en un discurso feminista, pero para hacer pensar que no todo lo que nos rodea es sexo pujante y mal logrado, sino que debemos amar intensamente. Supone una esperanza, más que cualquier otra cosa; Escritos sin rabia es precisamente una ironía a todo lo que nos rodea y que no estamos complacidos con ello.

En relación con la intertextualidad (5) presente en el poemario, aclara:

-Quizá también por mi formación, pero soy amante de las artes plásticas y sobre todo de la poesía. Mi poesía les debe mucho a autores cubanos y extranjeros; le debe mucho a Alejandra Pizarnik , a Carilda Oliver Labra y a otras escritoras. En los retratos, cuando hablo en el poema “Acepciones” sobre Eugene Delacroix … bebo de todas estas reminiscencias.

Pero junto a estas figuras está también la terrible condesa Erzsébet Báthory

-Es un juego también con mi nombre; me gusta investigar mi nombre en todas las lenguas, porque en todas las lenguas tiene otra historia. Quizás por mi carácter soy bastante delicada, pasiva, tolerante; entonces he descubierto que casi todas las mujeres que se llaman como yo, no lo han sido, y han tenido vidas muy activas. Este poema habla también de esto.

Acerca de su labor como diagramadora y, en ocasiones, editora en La Luz, la escritora afirma:

-Por mi formación lingüística muchas veces y en el trabajo, esto reduce la libertad de expresión a la hora de escribir poesía, pero al mismo tiempo la nutre, porque vas o te aproximas a lo seguro. Creo que repaso más las estructuras lingüísticas a la hora de escribir y esto, más que alejarme, me acerca a la construcción lingüística del poema propiamente dicho.

¿Esclavitud de las estructuras o autoconciencia de estilo?

-Autoconciencia. Porque creo que la buena literatura se debe a la lingüística. La lingüística aporta las herramientas para un buen discurso.

¿Qué aporta el trabajo de traducción a tu formación como artista?

-Estudié en la Alianza Francesa de La Habana y me fascinó el idioma, quizás porque había estudiado Inglés de manera autodidacta y también en escuelas. Por ser el Francés una lengua romance me fue más fácil a la hora de aprenderlo y me interesé muchísimo. Como escribía y estaba cerca de las letras, me atreví a hacer algunas traducciones. Las principales traducciones que he hecho han sido de poemas, todavía no me atrevo a traducir un texto científico. Ahora trabajo una traducción al Francés con una gran amiga. Es algo que me nutre mucho y me pone muchas metas.

Dentro de la traducción descubro otras maneras de ver porque cuando uno traduce quisiera estar en la piel de ese escritor, y no se puede del todo. Los textos que estamos traduciendo están llenos de una belleza lírica que aparece en el otro idioma, y no puede llevarse; eso frustra pero resulta interesante que puedas entenderlo en otra voz. Cuando traduce, uno es la voz del poeta, es la piel del poeta en ese momento. Es un placer inmenso.

Buscando fuentes nutricias y vasos comunicantes, ¿cómo influye el hecho de la maternidad en su integralidad como creadora?

-No es tan fácil. El hecho de ser madre joven y tener un trabajo que amerite tanta concentración y un proceso creativo, primeramente precisa del apoyo de la familia. Yo agradezco infinitamente a mis padres y a mi esposo,; sin ellos no pudiera escribir ni dedicarme a mi trabajo de la manera que lo hago. Después del parto pensaba cómo voy escribir sin abordar el tema de la maternidad, porque todo lo que surgía en mi mente era relacionado con ella. Al final, vi que era imposible esquivarla y le saqué provecho. Han salido cuentos infantiles y cosas muy lindas, que no son infantiles. Me siento complacida porque provienen de ese amor tan grande y ese placer inmenso que es la maternidad.

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¿Cuánto tributan los libros reconocidos anteriormente a la estructura de tu primer poemario?

-Siempre he sido bastante tímida a la hora de enviar a los concursos, quizás por el hecho de que, cuando uno no gana, muchas personas piensan que no está bien escrito o que no alcanzaste lo que querías. Eso no es un fracaso. Me ha hecho crecer bastante. La mención del “Adelaida” la agradezco muchísimo, porque me dio la oportunidad de conocer al premiado de ese año, Eliécer Almaguer (17) que se convirtió en amigo y me dio la alegría inmensa de conocer sus versos, y así mismo conocer a una serie de escritores que apoyaron para continuar escribiendo. El “América Bobia”, que fue un solo poema, me dio la posibilidad de conocer a muchas personas y ver qué estaban escribiendo los jóvenes de mi generación. Escritos sin rabia tiene muchos textos de esa primera mención en el “Adelaida del Mármol” y otros que fueron incorporados después, pero es un cuaderno que lleva el mismo nombre que en ese certamen.

Libro llama libro, la creación se reproduce y la aparición del primer texto es un detonante creativo…

-Terminé un libro. Cuando terminé, dije “Dios mío, ¿qué escribí: narrativa o poesía?”. Como estaba en esa dicotomía, les pregunté a varios amigos y me dijeron que podía ser poesía, que es narrativa pero tiene la voz poética. Creo que estoy iniciándome en la narrativa, siento la voz de la narrativa pero nunca lo había hecho. Quizás todavía tenga reminiscencias poéticas pero estoy iniciándome en la narrativa. Es un cuaderno que he terminado con mucha alegría y sueños de que pueda ser publicado por alguna editorial; El arte de la fuga lo nombré. Tengo también inicios de cuentos infantiles.

¿Qué significa, para ti, Escritos sin rabia?

-Ese libro, más que una respuesta y un sentir, significa un sacrificio. Es un gran sacrificio, es el resultado de varios años de estudio, de varios desvelos; de traducir esos desvelos. Es mi empatía con la vida.

Por Rubén Rodríguez González

Fotos y artículo tomados de www.ahora.cu

Rubén Rodríguez entre el periodismo y la ficción

La Feria del Libro en Holguín propone disímiles textos de reconocidos autores del territorio. De entre ellos, esta columna les propone conocer algunas interioridades del periodista y escritor Rubén Rodríguez González.

Por estos días no pocos amigos y desconocidos se le acercan pidiéndole una dedicatoria, una firma, un cariño hecho letras… Él toma el libro entre sus manos, como si fuera la cosa más natural del mundo, y escribe, por ejemplo: “Para Alex, Abdiel, Liu, niños, amigos, queridísimos, para que sean felices por siempre. Con cariño, Rubén, R.”

Se trata del cuaderno de cuentos infantiles El final de los finales felices, el cual, bajo el sello de Ediciones La Luz, reúne ocho historias de Leidi Jámilton que provocarán la risa pero también ayudarán al lector (niño o adulto) a comprender por qué es necesario cuidar de los amigos o la importancia de la humildad.ruben feria libro r Elder Leyva 01

Este es uno de los tres volúmenes que se encuentran a disposición de los lectores en la Feria del Libro en Holguín. A él se suma Pintura fresca (Ediciones Holguín), conformada por once historias protagonizadas por mujeres de diferentes épocas, en las cuales el erotismo es un factor común y donde nos muestra sus avatares, herencias, contrastes, deseos y evocaciones. El último es El tigre según se mire (Editorial Guantanamera, España), también de cuentos.

A Rubén Rodríguez González es difícil y, a la vez, muy fácil definirlo, aunque no creo que guste mucho de definiciones. Podría decir que es un hombre sencillo y sensibilísimo hasta a la hora de escoger una pieza para su vestuario. Cree –creo yo– en la necesidad de los espacios individuales, en la búsqueda y la defensa a ultranza de la felicidad y en el poder de los amigos.

Sus abrazos son como una fuente de energía positiva y conversar con él puede llevarte al desestrés total o a repensar en muchas de las certezas que tenías. Es un conversador nato, un oyente excelente para las angustias y, sobre todo, las pasiones de sus amigos y conocidos. Y no es que le sobre el tiempo, pero no sé cómo se las ingenia para dedicarse a tanto: hoy, por ejemplo, tiene una sección en el programa Café Milenio, de nuestra emisora Radio Angulo; su columna mensual Detrás de la palabra es seguida y coleccionada por cientos de lectores, y se desempeña como editor de estilo del semanario ¡ahora!, sitio donde ha echado raíces y el cual ha sido testigo de sus éxitos literarios.
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No hablaré demasiado de su ayer: para eso habría que pedirle una entrevista de personalidad (quizá en alguna otra columna les regale su historia completa). Por ahora, adelantaré que como buen escritor, creció en un pueblo semejante al Macondo garciamarquiano, antes llamado Auras y ahora conocido como Floro Pérez, perteneciente al municipio de Gibara.

Fundamentalmente rodeado de mayores y, sobre todo, de mujeres, Rubén creció entre dicharachos y temas de adultos que quién sabe cómo ha ido entretejiendo en cada una de sus historias.

Rubén cursó el Taller de Técnicas Narrativas “Onelio Jorge Cardoso” en 2006, cuando ya tenía publicados cinco libros y, al finalizarlo, obtuvo el premio “César Galeano”, con el cuento El polaco. Quizá muchos se pregunten por qué razón un escritor con esa cantidad de volúmenes impresos necesita acudir a un taller para aprender sobre técnicas narrativas. Su respuesta es sencilla:

“En mi obra había mucho de tanteo, de búsqueda. Sentía que necesitaba el conocimiento técnico, porque yo escribía con un nivel de lectura considerable, experimentaba, pero no sentía que dominaba una teoría literaria. Después dejé de buscar la técnica, para centrarme en las historias. Claro que mi literatura nunca fue la misma, porque el conocimiento de la técnica me hizo enfocar lo formal desde otro punto de vista. En los textos, la edición desde lo técnico formó parte de lo creativo. El Onelio me ahorró tiempo de búsqueda, de experimentación. Además, me permitió entrar en contacto con creadores que cultivaban la literatura desde otros modos”.

Pero el Onelio tiene, además de muchos admiradores, no pocos detractores, porque dicen que no hay recetas para formar escritores. Desde tu experiencia, ¿con cuál posición simpatizas?

En el curso te enseñan las técnicas y luego puedes escogerlas al libre albedrío. A mí, que no tenía estudios de Narratología, me abrió un camino de posibilidades que vinieron a coronar mis intentos anteriores. Yo admiro a la gente que conocía todo lo que le iban a dar en el curso, pero no entiendo para qué lo pasaron entonces.

Mis libros de antes del Onelio gozaron de una buena crítica. Entre ellos Gusanos de seda, La madrugada no tiene corazón y Majá no pare caballo. No quiere decir que mi literatura fuese mejor después, sino que el proceso creativo fue más consciente, menos a ciegas. Esa es mi experiencia. No sé qué le habrá pasado a otras personas. Si tuviera que resumirlo, me dio mucha seguridad. No me quitó libertad. Por eso, no siento que tenga una prótesis, si acaso, el curso fue una cirugía estética.

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¿Y crees que la profesión de periodista contribuya a la formación de un futuro escritor?

El periodismo ayuda a dominar la gramática y la sintaxis; aporta conocimientos de edición de textos, historia de la literatura; ofrece experiencia profesional, vital, susceptible de ser convertida en literatura, hechos, personajes, escenarios y conocimiento de la psicología humana, una visión sociológica de tu circunstancia. Y el conocimiento de las técnicas narrativas viene a ser un instrumento para procesar toda esa información creativamente.

¿Y te parece que en Cuba se puede hablar de un periodismo literario consolidado?

No existe una práctica sistemática, consciente y masiva del periodismo literario dentro de la praxis periodística cubana. Quienes lo usan lo han hecho empíricamente. Más que con el objetivo de inscribirse dentro de una tendencia, para embellecer su periodismo, ganar lectores, destacarse, hacerse de un estilo diferente. Pero sí hay casos aislados en diferentes medios de prensa. En los años ‘80, destacaron periodistas como Leonardo Padura, Emilio Surí y Ángel Tomás, en Juventud Rebelde; o Luis Manuel García en Somos Jóvenes. Después, Rosa Miriam Elizalde e Iramis Alonso enviaban crónicas para Juventud Rebelde que también se pueden clasificar como periodismo literario.

¿Hasta qué punto el periodismo literario enriquece los textos o afecta la objetividad?

La ventaja del periodismo literario sigue siendo la humanización y estilización del hecho periodístico. Es una simbiosis entre literatura y periodismo. Y por supuesto, una alternativa a disposición del profesional. No es que haya que imponerlo, sino que los profesionales que lo deseen y puedan, lo utilicen, sobre todo en una realidad compleja con determinadas prioridades editoriales que, a veces, provoca textos poco atractivos para el lector.

El periodismo literario es una buena arma para asumir, desde la producción del texto, el periodismo de investigación. Las grandes figuras del periodismo internacional han tocado, aunque sea tangencialmente, el periodismo literario. En la actualidad, ante la avalancha de los medios electrónicos, nuestro periodismo no puede ser informativo, sino interpretativo. Y el periodismo literario también es una alternativa para el periodismo interpretativo, porque requiere de recursos y estos lo enriquecen y le ofrecen soltura.

No creo que le reste objetividad, al contrario; no se inventan ficciones, sino que se describen, caracterizan personas, escenas… Claro, no estoy en contra del periodismo tradicional, pero esta es otra alternativa.

Para hacer periodismo literario, ¿periodistas-escritores o escritores-periodistas?

Da igual. Yo primero fui periodista, por eso soy más periodista que escritor. Llegué a la literatura con las armas del periodismo. Este me abrió el camino a la literatura. Los textos de ficción que produje después fueron mejores que cuando solo pensaba ser escritor. Porque la profesión me dio las armas.

Por Liudmila Peña Herrera

Tomado de www.radioangulo.cu

 

 

 

En Cuba el libro viaja por todo el país

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Dispersa por todo el territorio cubano anda la 27 Feria Internacional del Libro. Concluido su capítulo habanero el pasado febrero, las provincias de Pinar del Río, Artemisa, Matanzas, Cienfuegos y Camagüey acaban de celebrar las suyas propias, mientras que Ciego de Ávila y Holguín lo harán a partir del 28 y hasta el 1ro. de abril, mes en que reservan sus fechas las que aún no han vivido la suya.

Para tomarle el pulso al desenvolvimiento del más populoso de los sucesos culturales del país, Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro, ICL, tuvo a bien conversar con Granma, para poner sobre el tapete impresiones y certezas.

«Este año con la situación del huracán Irma era difícil pensar en la Feria. El país ha hecho un esfuerzo extraordinario para garantizar una Feria que ha estado presentando, tanto en la Cabaña como en las provincias, más de 600 novedades. Los combinados poligráficos Federico Engels, Osvaldo Sánchez y José Miró Argenter, de Holguín, aún están produciendo libros y aspiramos a llegar al 13 de mayo, cuando concluye el evento en Santiago de Cuba, con todos los libros previstos producidos».

– ¿Se puede hablar entonces de una Feria con libros?

–Se ha conseguido que todos los libros que estaban en la Cabaña lleguen al resto del país, lo que depende del comité organizador de la Feria, de la eficiencia de la provincia y de sus instituciones. Hemos apreciado que en los últimos meses ha habido una respuesta muy interesante en las provincias. Te podría decir que con las novedades que han salido, más los inventarios anteriores y la gran rebaja de precios, ha habido una presencia importante del libro en cada territorio.

«A pesar del ciclón y de un año en que hemos tenido que concluir la producción de libros en mayo, no hemos tenido que lamentar que no haya libros que ofertarle a la población, aun cuando se sabe que la población quiere más novedades, más variedad y calidad. Y en la batalla por que esté más surtida la Feria del 2019, ya estamos trabajando. Ya tenemos aprobado el plan del año 2018, que es el que le corresponde. El país ha adquirido el papel necesario para respaldar no solo la producción de lo que nos queda pendiente, sino también de la continuidad productiva de la próxima feria».

–¿Qué podría caracterizar la cita del 2019?

–Ya se lucha por que sus novedades reflejen una feria que estará dedicada al aniversario 60 de la Revolución y al 500 de La Habana. Ya hay producidos 15 libros de la colección Aniversario 500 de La Habana y tendrá un empuje especial de producción que completaría más de 35 libros dedicados a conmemorar la celebración, que no es solo de los que vivimos y trabajamos en la capital.

–¿Cómo se está comportando la organización de las ferias provinciales?, ¿se gana en esto?

–Las provincias escogen su momento buscando no coincidir con otros eventos y que haya un ordenamiento desde el punto de vista de la participación de los otros organismos, teniendo en cuenta que la Feria sobrepasa la institución del libro y las de cultura.

«El nivel organizativo se ha ido logrando en la calidad de la programación, en la capacidad para hacer foro-debates en temas que pueden fortalecer la calidad del libro, y este año se le ha dado mucha importancia a recuperar aquellos niveles de lectura que siempre tuvo nuestro pueblo. Sabemos que hay muchas cosas que atentan, pero no le estamos haciendo la guerra al libro digital. Le estamos dando su espacio. Por eso en esta Feria, en el espacio Cuba digital, más de 18 instituciones del país pusieron todos sus medios para que los jóvenes y niños pudieran descargar productos digitales, interactuando, para que estos puedan contribuir a la formación de su cultura. Esto ha llegado también a las provincias. No para tenerlos guardados en los centros, sino para propiciar el debate y la lectura y seguir combatiendo todo aquello que desvirtúa la verdadera cultura. A pesar de todas las amenazas que hoy propician la chabacanería y la seudocultura, nosotros trabajamos para que la gente no pierda la línea principal de prepararse como mejor ser humano y conservar las esencias de su cultura, que están en esas obras».

–El papel del Sistema de Ediciones Territoriales es inestimable…

–Cuba es una riqueza editorial. Que Cuba pueda decir que tiene editoriales en todas las provincias, algunas con más de una, es una verdadera riqueza. El Sistema de Ediciones Territoriales (22 editoriales), ha garantizado que 4 500 autores hayan publicado sus libros, que de otra forma no lo hubieran podido lograr; y que se hayan publicado 4 millones 500 000 ejemplares, que es un gran mérito.

–La Feria del Libro cubana es muy especial…

–Participé en estos días en un foro virtual del Centro Regional de Promoción del Libro y la Literatura en Iberoamérica, integrado por 24 países. Ahí trascendió que las grandes ferias de la región no llegan al campo, a los pequeños pueblos. Y eso nos dio la posibilidad de decir que aunque Cuba no tiene la fórmula perfecta, aquí el libro viaja por todo el país y que más allá de la Feria de La Habana, todas las provincias tienen el derecho a hacer la suya.

Y cuando terminan las provincias ya estamos inmersos en el Festival del Libro en la montaña, hasta donde llegan los títulos junto con los autores, al lugar más apartado. Después sigue el Festival del Verano y detrás el Festival Universitario del Libro y la Lectura.

«Nosotros ya estamos luchando para que el próximo año haya más novedades, más libros de los que la gente espera. Se está luchando por tener los libros en tiempo teniendo en cuenta que se ha estabilizado la llegada del papel al país. Tenemos muy claro en lo que hay que trabajar. No siempre los atrasos se deben a los recursos, sino a insuficiencias de quienes tenemos que trabajar con eso y no lo hacemos como es debido, y en ese sentido estamos insatisfechos».

–¿Cómo pueden hacerse mejores ferias en las provincias?

–Alertando a las provincias con tiempo pueden tener el presupuesto de sus ferias, pueden manejar mejor los recursos financieros. Si antes había una distribuidora que recibía los libros y después se convertía en vocera de todo el sistema editorial para vender los libros en las provincias, hoy todo se ha reordenado de tal manera que cada editorial con sus editores, autores y promotores tienen que influir en todo el país hasta que el libro llegue a las manos de un lector. Cuando la editorial de la UH vende sus libros a Guantánamo no puede conformarse con que el Centro Provincial le pagó esos libros, sino que tiene que interesarse por que en las acciones culturales de Guantánamo el libro llegue a su destinatario. Una de las mejores formas para ello es que el autor acompañe a su libro, o que se lleve al lugar donde se espera.

Por Madeleine Sautié

Tomado de www.granma.cu

Aún me falta mucho por bailar

Yanelis Godoy. Foto: Yuris Nórido.

Yanelis Godoy es una de las bailarinas de la compañía de Acosta Danza que inició su carrera artística en la escuela de arte de su natal Caimanera, en Guantánamo.

Su camino se lo trazó desde niña, cuando decidió que quería ser bailarina. Ahí puso todo su empeño y ha sido una luchadora, hasta lograr insertarse en las compañías que residen en la capital del país.

-Al preguntarle cómo pudo lograr sus metas nos comenta al respecto.

“El trayecto no ha sido fácil, pero las piedras en él me han dado la fortaleza para cumplir mis sueños como bailarina. Comencé en Guantánamo, el nivel elemental y el nivel medio lo realicé en Holguín. Allí tuve muy buenos maestros, me exigían mucho y luego en la noche al llegar a casa mi tía me impartía otra clase. Gracias a ella heredé toda una fuerza de voluntad, empeño y hasta un poco de carácter. Mis profesores en la escuela  igual me ayudaban mucho, ellos eran magníficosprofesionales y seres humanos. Mi etapa en Holguín fue una experiencia que no voy a olvidar nunca, allí me forjé como bailarina.

Al terminar el nivel medio ingreso a la compañía Codanza, bajo la tutela de Maricel Godoy; destacada bailarina, coreógrafa, maestra, fundadora y directora de la compañía Codanza. Ahí estuve seis años de duro trabajo, con un elenco que veníamos desde la escuela y como ya nos conocíamos al conectarnos con la energía de la compañía fue muy gratificante.

Maricel Godoy nos exigía cada día muchísimo y a mí en particular me exigía siempre más. Sacaba de nosotros lo mejor, inclusive lo que ni pensábamos que podíamos hacer, hasta coreografiar. Y nos daba ese voto de confianza.

Recuerdo que a mí me tocó montar la coreografía de la carroza para unos carnavales y yo misma no me lo podía creer, me lo impuso, me dijo que yo sí podía, lo superé, trabajé duro y salió espectacular.

Ella  es una persona que deposita en ti tanta confianza que hace que uno crea mucho en sí mismo, y eso siempre lo voy a recordar de mi tía aunque no la tenga cerca, yo siempre cuento con ella, así sea ahora desde la distancia.

Como directora es magnífica, además es una persona que no mezcla lo profesional con lo personal y ella cuando está en el salón te exige al máximo, de la misma manera que lo hace con todos los de la clase, y eso le proporciona aún más carácter al trabajo, porque el respeto es algo que ella nos ha inculcado desde chiquitos”.

-¿Cómo logras insertarte en una compañía con residencia en la capital del país?

“En provincia hay compañías muy buenas, de primer nivel como lo es Codanza, pero yo quería abrir mis horizontes.En la capital del país hay muchas más posibilidades, sin demeritar el trabajo que se hace en las provincias, sino porque desde La Habana hay más posibilidad de trabajar con coreógrafos de distintas nacionalidades que no llegan hasta el oriente cubano.

Luego de los ensayosYanelis Godoy y Julio León, jóvenes bailarines de Acosta Danza provenientes de la zona oriental del país. (foto: Milena García)

Luego me inserté en Danza Contemporánea de Cuba, dirigida por Miguel Iglesias, allí trabajé por 4 años, que fueron también inolvidables pues todo lo que había aprendido en Codanza aquí lo pude perfeccionar e incorporarle al cuerpo muchos lenguajes que no conocías y eso te enriquece.

De Miguel Iglesias tengo buenos recuerdos porque él, al igual que un padre te enseña. Hoy estoy en la compañía de Carlos Acosta y es muy gratificante poder compartir escenarios mundiales junto a ellos”.

-Trayecto hasta Acosta Danza

“Acosta me conocía como bailarina, pues habíamos compartido escenario en Inglaterra con la coreografía Tocororo. Me presenté al casting y el aceptó.

-Luego de transitar por buenas compañías Acosta Danza ha suplido tus expectativas.

Para Acosta sus bailarines valen oro y ya llevo con ellos dos años, desde su fundación. Estoy aprendiendo ballet y verdaderamente te das cuenta que es una asignatura necesaria en danza porque le da otra finesa al cuerpo, es como otra terminación.

Ya he bailado en puntas y me he seguido superando. Pasan los años y a veces crees que tu carrera como bailarina tiene fin, que no tienes nada nuevo que aprender y eso es incierto. Siempre hay nuevos retos, algo más que aprender, aún tengo muchas cosas que hacer y disfrutar de los años que tenga en esta compañía. Siempre hay que sacarles el mayor provecho a los maestros, además devivir la experiencia de conocer a Carlos Acosta como bailarín, director y ser humano.

Por Milena García García

 

“Uruguachos”

Por Edgar Ariel &Katherine Pérez

Hay dos hombres sentados en el banco, dos hombres que aguardan el tren. Un tren. Metáfora del viaje. Un tren que se espera, pasa, y no para. Les hicimos recordar a la escritora ¿francesa, Katherine? Katherine no, que belga. A la Yourcenar. Todo se nos va, incluso todos, y hasta nosotros mismos. Ellos, Amares Social Clown, que se fundaron para el viaje, en el viaje mismo, con el viaje a cuestas, han visto pasar tantos trenes. Tantos trenes que pasan, y no paran, y siguen, y nos dejan… completamente tristes. Acaso no es la tristeza el humo violeta del tren. Y si no hubiera pitado el tren. Y si no… Un tren más, otro de tantos.

Un techo de bombillas colgantes que titilan sobre el escenario como soles encapsulados. Pleno solsticio. Fragmentos de luz. Copos de otoño. Vienen del Uruguay, de la Pampa, con las máscaras curtidas por la espera. ¿Pasará el tren? Preguntala voz del público. Claro que pasará, basta pintar con tiza raíles sobre el escenario.

  • No, no choi de acá.
  • ¿De dónde es, señor?
  • ¿Hace mucho está?
  • Hace tanto, tanto tiempo.
  • Desde siempre.
  • Es que es un tren que nunca, nunca pasa.

Nos fuimos al Pernik a entrevistarlos. Tienenrostros del sur. Hermosos rostros del sur. Daba cierta paz escucharlos, la paz de los monasterios. Pudiéramos decir que son actores nómadas.Hoy en Argentina, mañana en México, el sábado acaso en Perú.

Permítame elogiarle el colgante, ¿tiene una piedra, lapislázuli?, le dice Edgar. Betina sonríe, responde con el nombre revelado de la piedra, un nombre extraño, casi impronunciable, no lo recordamos, pero aunque estaba partida la piedra –es más linda quebrada– supimos que era de las que no se pueden comprar ni con todo el oro del Perú. Una piedra del Perú.

Llegar a Cuba fue como entrar en una peli vieja, dice con cara de asombro, con ojos como violetas empapadas, Federico. ¿Cómo Lorca?, lo interpela Katherine. Sí, pero Rodríguez, mientras sonreía y se enrolaba el “cabecho”. Soy de un pueblo del Uruguay, más pequeño que Holguín, donde en invierno muere todo, y vamos hacia adentro. En primavera es diferente. Flor es vida.

Andrés Fagiolino tiene cara de zarévich y sonrisa de Shelmerdine. Quisiéramos describirlos, a los tres, pero cómo se puede, en solo dos horas de conversación, de palabras, conservar en la memoria el suave declinar deun mentón.

Amares Social Clown de Uruguay llega ahsta Holguin (foto Ernesto Herrera).

¿Cuál fue el inicio?

Betina: Este grupo fue hecho para el viaje. Éramos cuatro integrantes. Desde niña hago tela acrobática; conocí a Andrés en las clases de acrobacia, y me invitó a viajar y yo tenías esas ansias de viaje y me uní. Y así hemos conocido varios países de América. Hicimos Lucidez para el viaje.

Más allá de Stanislavski, Brecht o Artaud, cuáles son sus paradigmas en el teatro.

Andrés: Nuestro paradigma, simple, es mostrar la autenticidad. Cada uno propone y pregunta qué piensa el otro de la propuesta y, sobre todo, atendemos aquello de seguir abriéndonos y seguir buscando. La forma está en el hacer. Y somos payasos, artistas escénicos, tenemos diversas corrientes que nos han marcado en el plano teatral. Creemos que no existe la teoría ni el maestro, sino que las claves van a tener que ser encontradas por uno mismo.

Lucidez…

Federico: En la obra tratamos de buscar otras posibilidades escénicas. El acercamiento a la luz es el acercamiento a la verdad. Es una propuesta para considerar las leyes de la sociedad, las leyes que impone. Si no cumples esas leyes te pueden tildar de loco. En la obra la frontera entre lucidez y locura es difusa, brumosa. Tiene que ver con un estado general de esquizofrenia en la actualidad.Personajes que tienen que ver sicológicamente con la anomia; en este caso nosotros lo que tratamos es de ver cómo vamos a otra verdad, nuestra verdad.

Andrés­: Nosotros clown más que ocuparnos de la estupidez nos centramos en la incoherencia. Y en la incoherencia –diría un amigo– muere el sentido. Tenemos que permitirnos ver distinto. Hay algo que necesita quebrarse.

Repetimos.

¡Hay algo que necesita quebrarse!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Italiano encuentra motivo de inspiración en Holguín

Ernesto Balice. Foto tomada de su perfil de Facebook
Las calles de la Ciudad de los Parques son recorridas cada día por un señor que, nacido en Francia, ya se siente holguinero. Se trata de Ernesto Balice, un italiano radicado hace más de 20 años en Holguín.

Cuando Balice llegó por primera vez al balneario de Guardalavaca no sospechaba que pasaría el resto de su vida muy lejos de Italia. El amor lo flechó y formó una familia que lo hizo decidir por quedarse a vivir en Cuba. Pero esta no pretende ser una historia de amor ni de familia; sino de un creador que encontró su inspiración en estas tierras.

Holguín despertó en este italiano al compositor que, durante muchos años, había estado dormido en su interior. De su primera canción hasta hoy ya suman alrededor de 70 composiciones, la mayoría de ella inspiradas en Holguín y su gente.

La obra de Ernesto Balice merece ser destacada puesto que tiene un trabajo sostenido que durante 10 años ha enriquecido el patrimonio musical holguinero.

¿Cuénteme de sus inicios como compositor?

“Yo conocí a un muchacho, músico, y me motivé a preguntarle qué pasaría si yo hacía una canción para que él le pusiera música; entonces me dijo hazla, vamos a ver qué pasa. Hacía algún tiempo yo tenía ideas en mi cabeza como de imágenes de vivencias y así surgió la primera canción que fue “Playa Guardalavaca”. Inspirada en el sol, la playa, el verano”.

¿Cómo surgen los géneros de sus canciones?

“Creo un texto y el mismo texto te lleva a un género; es por eso que en mis discos vas a encontrar diferentes géneros desde bolero hasta guaracha,y es un trabajo en equipo yo no decido qué genero lleva, lo colegiamos y eso tiene un resultado”.

Sus canciones están recogidas en cuatro discos, todas interpretadas por holguineros. ¿Cómo escoge a los intérpretes?

“Hay un poco de todo, están los que yo escucho y pienso me gustaría esa voz interpretara una de mis canciones, y también hay quienes llegan a mí porque saben que soy compositor y me dicen que quieren cantar algo mío”.

¿Se siente satisfecho cuando escucha su obra?

“Sí, muchas de mis canciones son interpretadas por reconocidas voces de la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos Faustino Oramas y eso me llena de orgullo, pero otra buena parte la hacen jóvenes talentos que están iniciando, muy jovencitos, casi niños y tienen tal maestría que me hace sentir admiración por ellos”.

¿Por qué decidió quedarse a vivir en Holguín?

“Aquí tengo a mi familia, además había vivido mucho tiempo ya en Italia quería experimentar algo distinto, diferente; en Holguín me acogieron como un holguinero, aquí encontré en la música otro motivo para darle colores a mi vida y aquí decidí quedarme”.

Por Yudit Almeida Pérez
Tomado de www.radioangulo.cu

Las invasiones de Moisés Mayán

La vida de Moisés Mayán gira en torno a la literatura. Foto: Carlos Rafael

Parece como si Moisés Mayán, al filo de sus 35 años —cuando el almanaque y los estereotipos empiezan a descontar juventud—, hubiese montado a la carga en una suerte de invasión. Primero hacia el interior de sí mismo, en la búsqueda de contradicciones, miedos y pasiones de su ser; para luego irrumpir en la mentalidad del lector y provocarle los mismos cuestionamientos que le surgieron a él.

Tanto fue así, que de esas intrusiones resultó el dictamen del jurado del Premio Calendario 2018, otorgado por la AHS, a su libro El factor discriminante, donde prima la prosa poética.

Con seis libros publicados (Fábula del cazador tardío, El monte de los transfigurados, Cuando septiembre acabe, El cielo intemporal, Raíz de yerba mate y Estética de la derrota), Mayán es licenciado en Historia por la Universidad de Holguín, pero nunca ha ejercido su profesión, al menos conscientemente, pues toda su vida gira en torno a la literatura: trabaja como divulgador del Centro Provincial del Libro, dirige un taller literario y es corrector en el periódico La Luz, de la Dirección Provincial de Cultura.

—¿Cómo descubres esa afinidad por la literatura?

—En la secundaria comencé a escribir cartas por encargo para las novias de mis amigos y como les dio tanto resultado, entendí que mis aptitudes podían ir más allá de aquellos ejercicios de escritura. Fue por eso que en el 2000 llegué al taller literario Pablo de la Torriente Brau, el cual tenía su sede en la Casa de la Cultura, todos los domingos a las cuatro de la tarde. Lo dirigía Marlenis Londres, una especialista con una gran agudeza crítica. Ella nos ayudó a poner las primeras piezas en el rompecabezas de los textos.

«Después llegó a nuestras vidas Joaquín Osorio, piedra angular en el movimiento de la joven poesía holguinera, porque era la primera persona que confiaba en los más inexpertos y se arriesgaba a ponernos a leer en público. Nunca olvidaré que de su propio librero nos prestaba ejemplares y nos indicaba las lecturas. Nosotros, que solamente teníamos la formación de la secundaria o del preuniversitario, empezábamos a encontrar otras poéticas y poco a poco íbamos descubriendo otro tipo de literatura».

—¿Qué hacía un aprendiz de poeta en el curso de técnicas narrativas del Centro Onelio Jorge Cardoso?

—Cuando me enfrenté a la poesía postmoderna, experimenté un choque muy fuerte, porque yo venía de los clásicos que estudiamos en la escuela: Martí, Guillén, Dulce María Loynaz… Entonces me hice la promesa de que nunca iba a escribir poesía, aunque no dejé de frecuentar los lugares donde se leían poemas. Así llegó el 2003 y entré al Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, siendo un narrador muy primario. Un día me quedé en el albergue escribiendo y el profesor Eduardo Heras León tocó a la puerta y me dijo: «No vengo a regañarte por no ir a clases, sino a decirte que no dejes de escribir». Por eso, una vez le confesé que el «Onelio» me llevó a la poesía, porque ese centro me provocó el deseo de escribir, pero poesía.

—Aunque no has ejercido como historiador, esa formación ha suscitado indagaciones dentro de tu propio ser…

—Sobre todo en este último libro, porque ha sido la base de parte de las búsquedas que he realizado como persona, fundamentalmente sobre la discriminación hacia la mujer, la racial, la de culturas que se creen dominantes con respecto a otras. De pronto, empiezo a analizar lo que llamaba Frantz Fanon «la relación del colonizado y el colonizador», viéndolo desde el punto de vista del blanco por el negro. Como resultado de esas investigaciones, se va gestando el libro El factor discriminante.

—Además del tema, el jurado del Calendario resaltó el «limpio ejercicio del lenguaje que permite ir de la ironía al dolor». ¿El texto te pedía una voz diferente a la que habías usado anteriormente o te lo impusiste como ejercicio escritural?

—En mis seis libros anteriores yo había construido un discurso que se caracterizaba por la plasticidad de las imágenes, la utilización de una palabra pulida, un lenguaje enfocado hacia la búsqueda de la belleza, el cual se convirtió en un poco hermético para el lector común. Pero cuando escribo El factor discriminante es como si hubiera desarmado todo mi discurso anterior y entonces empiezo a hacer los ejercicios de escritura de este libro.

«Primero lo hacía sin estar muy seguro de que pudiese insertarse en el género poesía, pues está formado por pequeños cuerpos que pueden funcionar como microrrelatos y viñetas. Empecé a moverme en ese espacio y a construir los textos basado en las inquietudes que tenía sobre la racialidad, las parejas interraciales, pero desde la perspectiva del blanco. En el libro, es el blanco de ascendencia hispana quien se levanta en defensa del color de la piel, de la negritud, porque desde Cecilia Valdés estamos viendo que el problema negro es un problema blanco. Y cuando son los propios discriminados los que se defienden, le resta verosimilitud a la protesta. Por ejemplo, si las mujeres saltan a defender sus derechos, a los hombres siempre les provoca escozor».

—¿Pero no es discriminatoria esa postura que asumes así, desde el blanco?

—Cuando uno escribe sobre ese tema desde la perspectiva del blanco, se mueve en un filo muy estrecho. De momento, yo me cuestionaba cada texto, pero trataba siempre de colocarme en el plano del discriminado. Hay un poema que habla del día en el cual el sexo débil se asocie con testículos y no con las mujeres, porque considero que ellas son los grandes seres de la creación. Eso es lo que hago: colocarme del lado de los discriminados, de los colonizados —porque el libro parte de la esclavitud histórica y revisita la colonia—. Por eso me salvo de asumir posturas discriminatorias.

—¿De dónde nace esa inquietud por la discriminación racial?

—Hace algunos años me casé con una mujer negra y, al principio, cuando comencé a acercarme a ella, empecé a sentir las asperezas y los cuestionamientos de la gente que nos rodeaba. Ella me decía que nunca había experimentado la discriminación, pero yo escuchaba términos como «quemapetróleo», por ejemplo, y me di cuenta de que esos gérmenes estaban vivos en nuestra sociedad. Por eso el libro es muy íntimo, honesto, porque partió de mi propia experiencia.

—¿Confías entonces en el poder de la poesía para transformar esas actitudes y pensamientos?

—Uno de mis grandes lectores es un bicitaxista. Cada vez que tengo algo nuevo se lo doy para que me haga una crítica, porque la opinión de la gente común me interesa mucho. Creo que este se convertirá en el libro del carretillero, de la ama de casa, del mecánico y de todo el que se acerque a la primera página.

«En mis libros anteriores había puesto una barrera lingüística porque como poeta yo me decía: “que escalen, que suban los peldaños que yo he tenido que ascender para escribir”. Pero ahora destruí esas estructuras y construí este libro herramienta, instrumento, arma… que puede ayudar a demoler falsos conceptos, a crear una conciencia de no discriminación racial y hacia la mujer.

—¿Fue ese agradecimiento del cual hablas el que te motivó a formar el taller literario Ángel Augier?

—La creación del taller fue mi manera de agradecer a todas las personas que se tomaron el tiempo de orientarme. Por eso quise ayudar a quienes se adentran en el mundo de la literatura. Hoy tengo la satisfacción de que tres autores de mi taller ya tienen libros publicados, incluyendo a Hernán Quintana, quien se acercó al grupo a los 59 años y publicó su primer libro a los 60. Me siento un hombre muy agradecido, no solamente de la AHS, sino también de la Uneac y de todos mis antecesores. En momentos en que muchos jóvenes en Cuba niegan la obra que les precedió para llegar a una especie de punto cero o de generación cero, yo introduzco mis raíces en la lírica holguinera, la respeto y soy un lector de los autores cubanos que publican hoy, pero también de los inéditos que van a mi taller.

Por Liudmila Peña

Tomado de www.juventudrebelde.cu

De Doime son los aplausos

Osvaldo Doimeadiós se presentó en el Teatro Eddy Suñol de la ciudad de Holguín durante el V Festival de Humor para Jóvenes Satiricón.Fotos: Carlos Rafael y Torralbas
Lejos de las tablas y las cámaras Osvaldo Doimeadiós parece estar de “mal humor”. Definitivamente, no es un hombre cómico. Al contrario. Es más serio que Serrano leyendo una nota oficial en el Noticiero Estelar. Y eso que nos fuimos a conversar al Bar Pliska del Hotel Pernik y ni “pliska” de sonrisa.
Quizá notó la sorpresa y la contrariedad en mi rostro cuando me dijo: “A veces la gente me pregunta si estoy triste o bravo. Parce que tengo un rictus de ultra seriedad que no es tal. Lo que pasa es que soy extremadamente tímido. Me da pena exponerme delante de alguien. Sin embargo, el escenario es la mejor vía para exorcizar esos demonios”.
Fue en el Teatro “Eddy Suñol” que compartió humor del bueno durante sus presentaciones en el V Festival de Humor para Jóvenes Satiricón que se desarrolla entre el 25 de febrero y el 4 de marzo. Entre una y otra actuación conversó con ¡ahora! digital “del humor y otros demonios”.
Hacía casi cuatro años que no regresaba a Holguín, su ciudad natal. Le Doi-me-adiós, digo, la bienvenida, antes de preguntarle sobre sus orígenes holguineros y su vocación por la actuación:
“Nací aquí en 1964, en la otrora Clínica de Frexes y Morales Lemus. Nunca estuve en Las Calabazas, pero hay gente que afirma que soy de allí. Sucedió que en un programa Sabadazo me preguntaron de dónde era mi personaje de Margot e improvisadamente le dije que del Cruce de Las Calabazas, ‘mire mi cuerpo de calabaza’, concluí. Realmente yo vivía en el reparto Alex Urquiola hasta el ’82.
entrevista doimeadios 2
“Desde los cuatro años decía que iba a ser actor, pero mi madre deseaba que estudiara música. A los seis me hicieron pruebas de aptitud. Todo iba bien hasta que la profesora me preguntó si quería ser músico. Le dije que la música me gustaba mucho, pero quería ser actor. Ahí mi madre comprendió que tenía condiciones, pero no vocación.
“En el local que hoy ocupa Tele Cristal, me vinculé a un taller de actuación para niños donde se hacían programas en la CMKO Radio Angulo . La radio fue el bautizo. Lo primero que hice fue un personaje en una versión de Cumbres Borrascosas.
“Luego vino la etapa del Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas (IPVCE) José Martí que fue muy simpática. Entré en séptimo grado y ya había un grupo de teatro creado por alumnos de años superiores. Me presentaba todos los años con tremendos deseos y no me daban ningún personaje. Seguí insistiendo hasta que ellos se graduaron y formé mi propio grupo. Por eso digo que en la vida uno debe persistir. “Luego entré en el Instituto Superior de Arte (Isa)  en el año ‘82 y me gradué en el ‘87. Contrariamente a lo que se hace, no me quedé en La Habana. Un grupo de graduados, voluntariamente, decidimos venir a Moa y fundamos Teatro del Este. No le interesó el proyecto a las autoridades de Cultura de aquel momento y se disolvió. Regresé a La Habana y retomé mi trabajo en el humor que había comenzado en la universidad con la creación del grupo Salamanca”.
No estudiaste música, sin embargo el humor musical se inserta en buena parte de tus espectáculos…
“Quizá debí escuchar el consejo de mi mamá y estudiar algo de música. Después la vida me ha llevado a trabajar con músicos y cantantes y me ha encantado.
“Todo en la vida es música. Me gusta incluirla en mis espectáculos, porque forma parte de la belleza de la vida y nuestra cultura, pues somos un pueblo tremendamente musical”.
¿Por qué crees que el humor sigue considerándose como un género menor dentro de las artes escénicas?
“Es un criterio simplista relacionado con la modorra intelectual o no ahondar en la naturaleza del arte. A veces las cosas se pueden simplificar al actor, pero todo no puede ser eso. Hay que reinventarse todos los días, superar lo que uno hace desde el guión y todos los elementos que conforman una puesta en escena, si no perderíamos posibilidades estéticas.
“En los años que estudié en el Isa empecé a hacer humor y todo el mundo se divertía. Sin embargo, si decías en los predios académicos que en eso centrarías tu carrera, los intelectuales entre comillas, porque los verdaderos sí disfrutan y comprende el género, manifestaban: ‘!ay!, ¡qué pena!. Entonces por rebeldía empecé a hacer humor. Además, este forma parte de nuestra identidad y el sentido más raigal de cubanía. Por eso lo defiendo por encima de todas las cosas”.
Existe el criterio de que el humor cubano está en crisis…
“El humor de calidad no es mayoría. Así ocurre en el resto de las expresiones artísticas donde hay una vanguardia y cosas no tan buenas. Lamentablemente, al humor se juzga por el lado más malo.
Quizás en la capital estamos más expuestos a las leyes del mercado y hay que optar por otras vías para comercializar lo que hacemos. Tal vez eso distraiga la atención de la verdadera creación. No obstante, hay grupos y solistas que siguen apostando por un trabajo de calidad como el Dúo Caricare, desde Holguín y Komotú en Guantánamo.
“Existen zonas muy notorias que no apuestan a lo grosero, sino a lo mejor del género humano que tiene que ver con el humor blanco, pero también con la sátira social, tan útil y necesaria, aunque algunos enemigos del género traten de borrarla”.
¿El transformismo para un personaje tan popular como Margot, demanda de ti un esfuerzo especial?
“Empecé a hacer Margot años antes de que saliera en televisión. En las fiestas asumía el personaje y, sin quererlo, lo ensayé y pulí. Un día en Sabadazo, Pulido me propuso hacer un personaje y le sugerí a Margot.
“Feliciano también nació así. Llegan como un juego hasta que decido confrontarlos con el público. Lo que es un juego se disfruta y sale orgánicamente, aunque la interpretación tiene su grado de dificultad”.
Tu hija, Andrea, es actriz y se inició recientemente en el humor. ¿Cómo es esa relación personal y profesional al mismo tiempo?
“Nos criticamos mutuamente. Así ha sido siempre en el hogar. Mi familia ha participado críticamente de todo el desarrollo de mi carrera como actor. A Andrea la tuve como alumna en su último año en la Escuela Nacional de Arte, pero con el mismo tratamiento que a los demás actores jóvenes. “Ahora soy director de un espectáculo humorístico, La cita, que ella escribió y en el que actúa junto a Venecia Feria, y estamos muy satisfechos con el resultado”.
Después de una carrera tan versátil con qué te quedas, ¿el drama o la comedia?
“Me quedo con lo que me ponga la vara alta y no me aburra, ya sea humor, drama u otra cosa. Me gusta meterme en personajes y cosas difíciles. Vale la pena correr el riesgo, porque también esta es una carrera de equivocarse y eso forma parte del proceso.
Un actor tan camaleónico, que ha probado casi todos los medios y géneros, desde el humor hasta el horror sicológico, ¿qué le queda para el futuro?
“Me gustaría seguir apostando por el humor. Hago unipersonales y es un reto, pero quisiera realizar espectáculos con muchas personas, pues me gusta trabajar en escena con varias energías.
“Vivo el presente. Me enamoraré de los proyectos y los sacaré adelante en la medida que se puedan hacer. Seguiré trabajando en lo que la vida me ponga en el camino”.
Por Rosana Rivero Ricardo
Tomado de www.ahora.cu/es

El Plan y Etc…

El grupo humorístico Etcétera, fenómeno de popularidad desde sus inicios en el mundo de la sátira, vive hoy un intenso idilio con nuestra Ciudad de los parques— obligada plaza.  “Siempre he considerado al público holguinero muy agradecido.  Ha sido, de una forma u otra, el medidor de nuestro trabajo,” reconoce Eider Luis Pérez, director del grupo.

Y el dato no es gratuito, porque Etcétera nunca ha desaparecido del “radar” escénico de Holguín, a la que regresan continuadamente valorizando nuevos espacios dedicados al humor, aunque su actual residencia conste en la capital de todos los cubanos.  Son anfitriones, por quinta ocasión consecutiva, del evento que sostiene como imagen al sátiro, esta vez, astronauta. (Cualquier semejanza con uno de sus integrantes ha sido pura coincidencia), advierten. Y lo hacen para ofrecer su más reciente producto creativo: El Plan.

Las peripecias de un grupo de espías que siguen un ambicioso plan marcó la novedad del espectáculo. Foto: Herrera

Escudado por las actuaciones de Venecia Feria, Yasser Velázquez, Luis Ángel Batista y el propio Eider Pérez, encadena las peripecias de un grupo de espías que siguen un ambicioso plan, lleno de matices y guiños a nuestra realidad como el ahorro energético o el Período Especial.

Similares cotas supuso el encuentro entre un maestro samurái y su discípulo, o los esfuerzos de un grupo de actores durante la filmación de la que será la primera cinta del Icaic ganadora de un Oscar.  Diríase casi una saga de su anterior número sobre el director Salpinguitis. Perfectible, y sin tantas alusiones a su acostumbrada sátira. Lo propio se desarrolla durante la invasión a la Tierra que hace unir fuerzas a Elpidio Valdés y Superman.  Con una clara resonancia en el ámbito del humor, Etcétera anuncia nuevos itinerarios creativos. Bien afincado y reconocido por su trabajo con la sátira, ahora enfoca su atención hacia otras maneras de hacer como el humor blanco y  situacional ¿Su centro de mira? La actuación.

“Los actores hacen una interpretación bastante sólida de un texto que, prácticamente,  esta contradiciendo todo el tiempo lo que se dice. Se construye toda una historia cómica a través de pequeños momentos, o sea, pequeños cuadros dentro de un gran sketch.”

Resulta una línea poco explorada por el elenco, lo cual impulsa la idea de Movies de humor, espectáculo temático que incluirá en su puesta a Bollywood— en alusión a la mega industria del cine indio donde priman baile y canto—,  donde los actores demostrarán sus aptitudes para las múltiples peripecias que conlleva. “Creo que a los festivales deben llegar obras maduras y no solo estrenos”. Casi siempre apuesta por una combinación de ambas, incluyendo lo nuevo con “otras  que ya tengan un recorrido en el repertorio del grupo”,  afirma.

Y si de novedades se trata, Etcétera ha integrado otro miembro a su dinámica.

El actor Luis Ángel Batista figura como nueva adquisición del grupo Etcétera. Foto: Herrera

“Sigo creyendo que los actores son eso, no los encasillo en la comedia o el drama. Hay algunos con mayores o menores condiciones histriónicas para asumir el humor. Con Etcétera sucede que la dinámica de trabajo se complejiza para quienes no entiendan también la actuación.  Hemos trabajado con varios integrantes, algunos graduados de actuación y otros con esas posibilidades citadas.”

“Siempre pensamos la escena para actuarla y no, simplemente, para hacer el chiste. Creemos más en la situación, en sí misma, que en la broma exclusiva, la que no ofrece la significación real de la estética de Etcétera.” Con la inclusión de Luis Ángel Batista logra el grupo el codiciado equilibrio. Posee versatilidad, una vis cómica muy buena, va en camino a descifrar los códigos del manual etceteriano.

“Me recuerda mucho a lo que tuvimos, en un momento determinado, Nelson Osorio y yo en la escena. Estudioso. Puede hacer lo que se proponga en el campo de la actuación. Sus características me han permitido recuperar los números que no tenía en repertorio activo a falta de un actor con sus cualidades,” reconoce el también escritor.

Si antes la formación (Yasser, Venecia, Eider) lograba captar atenciones con el siempre asistido “triangulo amoroso” llevado al humor. Ahora el trabajo se complementa con mejores interacciones, pueden desdoblarse y sacar sustancia, tanto por la “química”  Yasser- Luis Ángel como la incorporación de Venecia que viene a configurar una imagen casi perfecta.

En la variación está la clave, advierte Eider. “Los grupos tienen que oxigenarse cada cierta época. Tanto la repetición de textos, actores e intención llegan a aburrir al público. Eso supone un reto, como director y escritor, para  mí.”

Responsable de la “ola” humorística que embate al Teatro Suñol cada febrero,  tras la concepción del Festival de Humor para jóvenes Satiricón, Etcétera apuesta sin tirar la toalla,  por conjugar gracejo e ingenio en un  acto teatral. Acá han encontrado su plaza y parecen dispuestos a aprovecharla como es debido.

El rock en Holguín tiene un público muy comprometido

Foto: Tomada de Internet

Si bien han sido pocos los que han dado testimonio sobre la historia del rock y el metal en Cuba, estos géneros, nacidos en el underground, poseen una larga  tradición en la cultura sonora de la Isla  y pasan revista a miles de seguidores en toda la geografía cubana. Para hacer justicia a las bandas y al público que han defendido esta música contra viento y marea nació el  volumen  Escaleras al cielo: el rock en Holguín (Ediciones La Luz), presentado en la Feria Internacional del Libro. A propósito del lanzamiento, Granma conversó con su autor, el sociólogo y promotor cultural José Raúl Cardona.

–¿Por que consideraste relevante hacer un libro sobre la historia del rock en Holguín?

–Creo que el motor impulsor de esta investigación fue haber conocido a Humberto Manduley, crítico musical que ha escrito los dos libros sobre el rock en Cuba. Además, como sociólogo me sentía con la responsabilidad de recoger todo lo acontecido con este género en Holguín con un enfoque histórico-lógico. Entonces es por eso que emprendimos este viaje.

Creo que el principal aporte de este libro es poder reunir la memoria histórica de este género en Holguín, son más  de 50 años de rock and roll que merecían salvaguardarse, al menos una parte, para que las nuevas generaciones pudieran tener la posibilidad de conocer cuál ha sido el camino andado en todos estos años.

«El objetivo de esta investigación era sacar a la luz y reconocer el trabajo de todos estos músicos talentosos que en varias etapas formaron parte de diferentes bandas y defendieron este género. Esta investigación también habla del trabajo de la Asociación Hermanos Saíz,  que de alguna forma ha sido la madre protectora y promotora de casi todo lo que tiene que ver con el rock y el metal en Cuba. Por otro lado, como organizador y productor general del festival nacional Metal HG y Romerías sentía una responsabilidad y un compromiso enorme para con el género en Holguín».

–¿Podemos hablar de rasgos que definan el rock en Holguín?

–El rock en Holguín ha transitado por varias etapas. Pero si tendría que definirlo diría que es una escena que se ha caracterizado por contar siempre con bandas de un nivel elevado, con espacios y festivales posicionados dentro de la escena cubana del rock y con un público bastante comprometido.

–¿Qué diferencias percibes entre la escena oriental con relación al panorama rockero de la capital?

–No creo que exista tal diferencia, a no ser la fatalidad geográfica de estar a 800 km de la capital donde mayoritariamente suceden los eventos más importantes y donde prefieren casi siempre tocar las grandes figuras internacionales. Eso, y que además para suerte de la escena habanera, existe  la Agencia Cubana de Rock. En el caso de Holguín se está alcanzando un nivel bastante alto en cuanto a resultados y espacios de presentación. Como ejemplo podemos hablar  del concierto de  la banda Mephisto, junto a la más joven Orquesta Sinfónica del país, en la inauguración de la XV edición del Festival Metal HG, que fue licenciado bajo el sello Bismusic, eso solo ha sido  posible en esta provincia.

«También en la pasada Romería… organizamos un concierto de Zeus con esta misma orquesta sinfónica, a eso se le suma que en Holguín se han editado ya en menos de dos años dos libros del género en el país. Creo que la provincia se está preparando para dentro de muy poco convertirse en plataforma de lanzamiento para cualquier banda nacional o internacional que desee venir a la Isla. Ahora tendremos el privilegio de tener a la banda estadounidense  Suicidal Tendencies el próximo mayo en las Romerías. Su primer concierto en Cuba será en Holguín y la única clínica de batería que impartirá el baterista del grupo, el cubano Dave Lombardo, será en Holguín».

Por Michel Hernández

Tomado de www.granma.cu