La voz en el éter de Vilma Pérez de Aguiar

Por Erian Peña Pupo

Foto Pablo Galafat y Amauri Betancourt

Vilma Pérez de Aguiar, Premio Nacional de Radio 2006, locutora y actriz holguinera, falleció en la mañana del pasado 1 de julio y con ella se cierra parte importante de la historia de la radiodifusión en esta parte del país, y al mismo tiempo del desarrollo de este medio en el país.

No soy de la generación que la escuchó en la radio, a pesar de que en mi casa el equipo apenas se apagaba y rara vez se movía el dial de Radio Angulo, fundada en 1936 por Manuel Angulo Farrán. Para entonces ya Vilma estaba jubilada, pero no apartada de la vida cultural. La conocí en alguna de las memorables actividades que el promotor cultural Joaquín Osorio, otro necesario, realizaba en el Café Tres Lucías, los miércoles, cuando aún era café, cuando reunía a amigos, cuando las musas de Solás observaban desde la pared… Otros tiempos. Y a Vilma justamente realicé mi primera entrevista impresa, que apareció en la última página del periódico Ahora en agosto de 2012 si mal no recuerdo, en fecha cercana al aniversario de Radio Angulo, sitioal que Vilma dedicó gran parte de su vida. La hicimos en su casa y mi amigo Pablo Galafat realizó las fotos de esta mujer bellísima, sencilla y, al mismo tiempo,presumida.

Para un estudiante de primer año de Periodismo, cuando aun se conservaban intactas las ilusiones y la inocencia, aunque la pasión es la misma, ver su nombre al lado del de Vilma y a página completa, era todo un lujo. Hoy no conservo ese ejemplar del Ahora –que expuso la Biblioteca Provincial cuando, poco después, le dedicaron la Semana de la Cultura holguinera–,y solo una de las fotos de Pablo, pero sí aquella entrevista, publicada además en el blog de un amigo estudiante también de periodismo, y que hoy me hizo recordar varias cosas más: Vilma vivía rodeada de libros, revistas, fotos, recuerdos, papeles… los materiales, atesorados por décadas, perfectos para comenzar a organizar un museo de la radio en Holguín, uno de sus sueños; que aquella mañana nos recibió con un vaso con ron que creo no haber terminado; y que cuando saludaba o al despedirse, ella apretaba mucho las manos del otro, con una fuerza y un vigor realmente asombrosos para alguien de su edad.

Ya muy mayor y sin reconocernos, la visité junto a Joaquín hace unos años. Fue la última vez que nos vimos, aunque en las conversaciones con Joaquín salía a relucir la pregunta ¿y cómo está Vilma? Esa vez se quedó mirando desde las alturas del edificio 12 plantas de Holguín y señalando hacia el centro de la ciudad, me dijo “la radio, la radio…” No creo que añadió mucho más esa tarde; su mirada se había perdido entre los edificios y bastaba con eso, la radio, su radio, para resumir los viejos sueños, las esperanzas y los anhelos de Vilma Pérez de Aguiar.

Compartimos, a manera de testimonio, fragmentos de aquella entrevista con Vilma Pérez de Aguiar:

“En realidad me llamo Vilma Idelisa Pérez Anazco, Aguiar es mi apellido artístico.Nací el 14 de febrero de 1927 aquí en Holguín, por lo que soy holguinera completamente. Qué privilegio para los enamorados celebrar su fecha el mismo día… Mis padres eran Cándido Pérez Anazco e Inocencia Anazco y vivíamos en lo que comenzaba a ser el reparto Pueblo Nuevo”.

“Llegué al ambiente de la radio, que esparte de mi vida o la vida entera, cuando cursaba los primeros estudios. Tenía… te puedes imaginar por la edad que tengo ahora… Nos llevaron a la CMKF donde recité un poema de José Martí en el programa El abuelito y sus nietos, y así empecé en la radio. Luego seguí vinculándome por las actividades del colegio, teníamos trece o catorce años. Pero fue en 1941 cuando llegué definitivamente a la CKMO, llevada por Celina Toranzo y Haydee Lavernia, dos personas muy queridas en ese ambiente juvenil que teníamos entonces. Ahí conocí a Manuel Angulo Farrán y recité; entonces ellas me llevaron a la CMKF y también recité ese día, y creo que a partir de aquel momento se quedó Vilma en ese ambiente, pues cuando no era la CMKF habíamos algo en la CKMO bajo el calor y el estímulo de Angulo (…) aquella persona maravillosa, atenta, hombre que todo lo hacía para entregárselo al pueblo y jamás mereció un final tan triste, indignante para el pueblo holguinero”.

“Cuando nació el cuadro dramáticoéramos un grupo de amigos que le tomamos amor a esas actividades, pero luego creció el dramático, surgió Radio Holguín en 1951 y bueno, hasta hoy…Entre las cosas que no olvido está el programa Mensajes para su hogar, yo misma lo escribía, preparaba y daba vida, llegó a durar diez años. También La Holguinera, un dramático de los 50, El tránsito y usted, Hablando de Cultura y Domingo Lírico, con mi siempre querido Raúl Camayd. Aunque si me quedo con uno prefiero el infantil Fiesta de colores, del que fui fundadora y por el que me recuerdan muchas personas. Los niños son mi mundo, llego a ellos porque los siento míos.Luego llegó una orden para jubilar a las personas que llevábamos mucho tiempo en la radio, fue un duro golpe, pues muchos estábamos con capacidades y la radio es mi vida, aunque la CMKO sigue siendo mi casa grande”.

“No lo creía el Premio Nacional de Radio, por poco me muero del corazón, cómo me iba a imaginar semejante cosa… El cariño del pueblo es lo más importante para un artista, pues sale del corazón y yo lo menos que puedo hacer es querer al pueblo, pues notengo como pagarle, aunque eso sencillamente no se paga. Él es mi gran familia, no puedo negarle mi gratitud a la vida que me ha dado tanto. Creo que el futuro está en nuestros jóvenes realizadores, un programa necesita calor sino no llega a ninguna parte, y eso lleva tiempo y sacrificio, pensando siempre en el oyente, que es nuestra meta.No puedo dejar mi mundo, la radio, ese es mi mundo, en cada pedacito de ella, de la emisora, está Vilma, siempre lo estará” (Tomado de la web nacional de la Uneac).

 

 

Ante la Covid-19: la cultura prevalece

A Marrón, como se le conoce en el mundo del arte y las letras holguineras, estos días de enero le provocan nostalgia por fechas pasadas de júbilo y entusiasmo, de jóvenes emprendedores en busca de construir un sueño que quizás no imaginaron, en su momento, se convertiría en un magno evento para la cultura local y nacional.

Para rememorar aquellos maravillosos años, de creación ferviente e inmensas ganas de hacer, conversamos con el periodista, poeta y ensayista, Eugenio Marrón Casanova, artífice de los primeros pasos para crear la Semana de la Cultura holguinera y el Premio de la Ciudad.

A Marrón estos días de enero le provocan nostalgia por fechas pasadas de júbilo y entusiasmo. Foto: Cortesía de Ediciones Holguín

Aquellos primeros avatares

Hace muchos años cuando era periodista y reportero del entonces diario ¡ahora!, que salía de martes a domingo, participé de forma muy especial en todos los organizativos de la primera edición de la Semana de la Cultura, no solo por mis avatares profesionales, sino también porque en coordinación con el Sectorial Municipal de Cultura, viabilizaba contactos, posibilidades, reencuentros con los jurados: en esos tiempos íbamos a La Habana a establecer todas esas relaciones.

Así las cosas, desde las primeras ediciones de la Semana de la Cultura y, de modo especial, el Premio de la Ciudad, la participación de figuras notables de la cultura y la literatura cubana estuvo muy marcada. Si te asomas a la primera edición del Premio, en 1986, los poemarios agasajados de Lourdes González y Alejandro Fonseca, el de cuentos escrito por Pedro Ortiz, el de testimonios de Mario Nieves, sobre las guerras en Etiopía y la participación de cubanos, así como el ensayo de Manuel García Verdecia sobre Carpentier, estaban apoyados en el dictamen de un jurado con nombres entre los que pueden citarse muchas de las figuras más importantes de la literatura en el país; ello demuestra que este evento y su galardón principal, desde sus orígenes, estuvo enmarcado en un diálogo de Holguín con Cuba, de los creadores de la ciudad con sus homólogos de la Isla, en la necesidad de que esta cita fuera lo que desde ese tiempo marcó puntualmente, puente de intercambio con otras disciplinas, autores, para convertirla en una Semana de la Cultura Holguinera de alcance cubano y más allá de nuestras fronteras.

Más allá de las distintas vicisitudes y los problemas de aseguramiento logístico en alguno que otra edición reciente, nuestra Semana de la Cultura es de referencia en todo el país: ¿se imaginaron aquellos muchachos que su proyecto alcanzaría tal magnitud?

En esos primeros años, cuando nos empeñamos en el trabajo organizativo, de promoción, de participación en la Semana… y de modo especial en el Premio, con las actividades que se hacían a la sombra suya: conversatorios, conferencias, entrevistas, etc.; siempre tuvimos bien claro que tenía que ser una plataforma de crecimiento desde la cual nosotros los autores holguineros pudiéramos estar, no solo con lo más importante de la cultura y la literatura cubana, sino también inscribir nuestras obras en el mapa del país; eso fue lo que propició que los creadores de las distintas disciplinas se dieran a conocer desde su localidad en el mapa de la cultura cubana.

“Uno se siente muy agasajado y obliga a ejercicios de nostalgia, de viajar hacia el pasado y recordar”. Foto: Internet

¿Qué representa para uno de los artífices de este evento el hecho de que se le dedique un proyecto que vio nacer y crecer?

Ha sido muy emotivo porque tuve el privilegio de participar en los momentos organizativos de las primeras Semanas…, las primeras Ferias del Libro, recuerdo de modo especial cuando la Dirección Municipal de Cultura estaba encabezada por Julio Méndez, a cuya sombra organizativa se reunían un grupo de creadores que propiciaron lo fecundo de este diálogo, de este crecimiento: allí estábamos periodistas, escritores, pintores, todos a favor de la cultura y de crear un elemento aglutinador. Para mí es sumamente significativo que me dediquen esta edición, así como compartirla con un amigo de años como el investigador David Gómez, quien ha dedicado su vida al estudio y promoción de la Historia de Cuba. Este hecho constituye una alegría en medio de los difíciles tiempos que vivimos con el nuevo coronavirus, la cultura prevalece y la Semana de la Cultura holguinera con ella. Uno se siente muy agasajado y obliga a ejercicios de nostalgia, de viajar hacia el pasado y recordar a los que están y los que no, pero que con su obra permanecen en esa plataforma sobre la que está la Semana de la Cultura.

“Me mantengo”

Fieles a su terruño, son 65 años ya en defensa del Son oriental los que acumula la agrupación Taínos de Mayarí.

El Videoclip “Me mantengo” deviene en el homenaje de los holguineros con motivo además de los 40 años de vida artística de su actual director Jorge “Tito” Cabreja.

Fieles a su terruño, son 65 años ya en defensa del Son oriental los que acumula la agrupación Taínos de Mayarí. Foto: Rodaje del clip

Con el realizador y director de este producto audiovisual, Wilker López, conversamos para conocer detalles sobre este y otros proyectos en los que ha incursionado.

Homenaje a la constancia y fidelidad

Bajo el auspicio de la Dirección Provincial de Cultura en Holguín, el tema musical intenta recrear parte de la trayectoria del grupo desde su creación como defensores del Son desde Mayarí, cantándole a su pueblo y como agradecimiento a sus seguidores.

El video recrea parte de la letra, por tal motivo el pueblo mayaricero es partícipe de las tomas, niños y estudiantes bailan, disfrutan del contagioso ritmo al tiempo que se mantiene esa premisa popular de que “Taínos sigue aquí”. Las tomas reflejan parte del pueblo al este de la Ciudad de los parques, pero con énfasis en la naturaleza que le identifica, su río, la vegetación.

A cargo de la fotografía se encuentra Pablo Galafat, y en la asistencia Yojanner Cedeño, ambos se suman al pequeño equipo dirigido por el colega Wilker López, quien destaca que este es “un clip bien dinámico, actualmente en etapa de edición, dieciséis horas de grabación sin un guión escrito resumen el proceso, todo fue sobre la marcha. Desde las 5:30 de la mañana iniciamos para captar el amanecer, todo el día de rodaje y luego en la noche, como cierre, grabamos a la orquesta completa. Agradecemos además, de forma especial, a la ECOI 16, Empresa Castor, que apoyaron con las luces y parte de la transportación”.

Músico, poeta…

Comencé en el mundo de la cultura como bailarín-apunta López-, la última compañía a la que pertenecí fue el Lírico holguinero. Cuando entré a la Facultad holguinera del Instituto Superior de Arte, comienzo a estudiar el audiovisual en el perfil de dirección de fotografía, y en el Tercer año de la Carrera me surgió una propuesta para rodar un mediometraje fuera del país, en Ecuador, sobre el caso Chevron, con la Compañía “Demente films”.

Las tomas reflejan parte del pueblo al este de la Ciudad de los parques, pero con énfasis en la naturaleza que le identifica, su río, la vegetación. Foto: Rodaje del clip

Durante cuatro años me surgieron otras propuestas de trabajo independientes con productoras en ese país y me dedicaba lo mismo a camarógrafo, director de fotografía, o editor… En Ecuador dirigí tres documentales y dos spots publicitarios de pequeño formato. En 2016 obtuve premio con un documental en un festival de publicidad muy importante que se realiza en Argentina, “El ojo de Iberoamérica”, así como en los Effie Awards, otro festival de publicidad en Ecuador donde se premia la realización.

Luego decidí regresar a Cuba para terminar la universidad. Una vez aquí, no se me conocía en el perfil de dirección y comencé a insertarme en este mundo para encaminar mi trabajo.

Ahora edito el documental “Pescador”, sobre una persona que se dedica a este oficio y sale a pescar por un río hasta llegar al Océano Pacífico, el cual grabé en 2017 para presentarlo en festivales foráneos, al tiempo que cocino otros proyectos mediatos.

“Un defensor de la música cubana”

De regreso a Holguín he hecho los tres videoclips dedicados a los 300 años del Pueblo, con Nadiel Mejías, el Orfeón y otros artistas, también realicé el de Los Guayaberos, con la banda Tópop, para el Festival Cuerda Viva, y ahora este de Los Taínos.

“Desde las 5:30 de la mañana iniciamos para captar el amanecer, todo el día de rodaje y luego en la noche, como cierre, grabamos a la orquesta completa”. Foto: Rodaje del clip

Me he convertido en un defensor de la música cubana, trato de que mis videos se asemejen a estos tiempos para que gusten a los jóvenes y con ello llamar la atención, despertar el gusto hacia agrupaciones poco escuchadas por ellos.

El auriga y su premio: conversación con José Luis García

Por Eugenio Marrón

Fotos Amauris Betancourt (Radio Angulo)

Muchas lunas antes –como decían los antiguos– de que los Piratas del Caribe y Juego de tronos inundaran las grandes y pequeñas pantallas, el cine italiano tuvo en las salas de exhibición cubanas toda una época de lujo: me refiero a los años que van desde los 60 hasta los 80 del siglo pasado. En Holguín, por ejemplo, las carteleras del Martí y el Baría eran pródigas con títulos de esa cinematografía.

Y esto no lo apunto por casualidad, sino porque el recuerdo más lejano y puntual que me visita, a propósito del amigo afectuoso que desata estas líneas, tiene que ver con ello: unas noches remotas de tertulias impagables en el parque frente a La Periquera, José Luis García reconstruye paso a paso los diálogos ferozmente hilarantes de la película Los monstruos (I Mostri), del director Dino Risi, una joya que reúne varios relatos fílmicos; en ellos, los grandísimos e inolvidables actores Vittorio Gassman y Ugo Tognazzi encarnan una galería de pícaros y vividores, que hacen de las suyas en inagotables andanzas romanas.

Tal es así que mi remembranza de esas narraciones a la hora del cine italiano, está entrelazada con la relectura propiciada por José Luis gracias a su memoria fabuladora, a la altura de los mejores escenarios teatrales y, por supuesto, a una ilimitada y seductiva locuacidad, asentada en innumerables lecturas y esplendor imaginativo, sostén de la disciplina y el talento que le han permitido llevar adelante su obra narrativa y dramática.

Para coronar tal desempeño, ahora ha conquistado uno de los lauros más significativos de la cultura cubana y en especial de su literatura: el Premio Alejo Carpentier de Novela 2020, justo al cerrar el fatídico año bisiesto de la pandemia global, para mostrarnos una vez más que la literatura es imbatible, perenne y venturosa. Es así como conversamos al calor de tan alto galardón.

El auriga del carro alado es la novela con la que has ganado el premio Alejo Carpentier. ¿Qué trama se establece tras ese título?

“El título emana de una alegoría de Platón: Tú eres el auriga de tu vida (el carro alado), tirado por dos briosos caballos. Uno representa los instintos más elementales, el otro los más elevados. Uno tira para acá y el otro para allá. Y tu tarea consiste en lograr que esos corceles avancen convenientemente hacia tu destino. El título vertebra toda la novela, que es la historia de una complicada amistad entre dos hombres maduros. Pero es mucho más: la historia fabulada de una isla, mucha filosofía, algo de novela policial en la segunda mitad…”.

Desde tus comienzos como escritor está el cuento, género que has frecuentado, con publicaciones en antologías y revistas, así como tus libros Los silencios del ruiseñor y Apuntes de un cazador, galardonados con el Premio de la Ciudad de Holguín en 1991 y 1998, respectivamente. ¿Qué ha representado esa modalidad literaria para ti como aprendizaje y plenitud?

“Escribir cuentos es una gran cosa, así como contar cuentos (te digo esto último porque aprecio mucho a los que saben hacerlo, no sabes la envidia que siempre le tuve a Álvarez Guedes). Pero, para mí, los cuentos constituyen una etapa que debe coronarse con la producción de novelas, que es sin duda el género mayor. Se ha hablado muchísimo de que escribir un cuento es más difícil que escribir una novela.

Pero yo creo que esto es solo válido cuando una mala novela se coloca al lado de un buen cuento. Por supuesto que Los asesinos, de Hemingway, debe haber sido más difícil de escribir que cualquier novela mediocre, pero la novela El viejo y el mar, del mismo autor, debe haber sido una faena mayúscula, incomparable a la de cualquier cuento que se te ocurra.

En suma: Aprendí mucho escribiendo cuentos, un arte lleno de normas, de barreras que, de incumplirlas, fracasas. Pero no creo que prescindiendo de la novela puedas alcanzar una expresión, digamos, más cabal de tu pensamiento”.

Y el teatro, igualmente, ha sido otra de tus validaciones a la hora de la creación verbal: un ejemplo es El hombre de los guantes amarillos, Premio de la Ciudad de Holguín en 1993. ¿Cómo valoras el mundo escénico en tu experiencia literaria? ¿Cómo se entrecruzan las posibilidades del cuentista y el dramaturgo?

“Escribir teatro es algo maravilloso. Por cierto: está a la venta mi última obra: El amor es una cosa esplendorosa. Cuando escribo teatro me parece que estoy haciéndolo sentado entre el público, observando paso a paso sus reacciones. Técnicamente esto te ayuda a escribir cualquier otro género de ficción, pues aprendes a seleccionar y valorar el resultado de una frase, de una situación específica. Te adiestra en el arte de manejar efectos, te vuelve más preciso, más contundente. Hay muchos elementos del teatro que son utilísimos en la labor cuentística o novelesca, pero son géneros más bien excluyentes”.

Con la novela Últimos días junto al mar, Premio de la Ciudad de Holguín en 2013, inicias tu andar como novelista. ¿Cómo explicarías el salto del cuento a la novela?

“En mí ha sido una transición netamente dialéctica. Pasé de una cosa a otra de forma tan natural que no tengo la menor percepción del salto”.

 

 

 

Eres un lector persistente y voraz. ¿Qué autores consideras entre los más entrañables para ti a la hora de pasar vista a tus años de labor en la literatura? ¿Qué libros te llevarías para una isla desierta si tuvieras que asumir una estancia a lo Robinson Crusoe?

“Es increíble, pero con los años dejas atrás a muchos escritores que en el pasado fueron los santos de tu devoción. Para mí, el único que se mantiene firme en su pedestal hasta hoy es Faulkner, que me sigue pareciendo una síntesis de las virtudes que debe poseer todo buen escritor, incluyendo las profusas locuras que caracterizaron su juventud. En lo segundo me parezco a él, en lo primero ni pensarlo.

En cuanto a los libros que me llevaría a esa estancia Crusoniana serían (sin orden de relevancia y para releerlos una y otra vez): El hombre sin atributos, de Musil; En la colonia penitenciaria, de Kafka; La importancia de vivir, de Lin Yutang; La sala número 6 y otros cuentos, de Chéjov; El bebedor de vino de palma y Mi vida en el bosque de los fantasmas, de Tutuola; Cien años de soledad, de García Márquez; Mientras agonizo, de Faulkner; La casa verde, de Vargas Llosa;1984, de Orwell; El reino de este mundo, de Carpentier; Un día en la vida de Iván Denísovich, de Solzhenitsin; El elogio de la sombra, de Tanizaki; El sabueso de los Baskerville, de Conan Doyle; y Esperando a los bárbaros, de Coetzee”.

Siempre has residido en Holguín. ¿Cuánto debes a la ciudad y a quienes te han acompañado en el fiel de la amistad? ¿Qué nombres holguineros recordarías a la hora de un recuento?

“A la ciudad le debo todo, a pesar de que su actual comunidad artística debe tratar de alcanzar un mayor espíritu de cuerpo, en fraternal emulación con, por ejemplo, la policía, además de que las autoridades gubernamentales deben reconocer más a sus artistas e intelectuales. Pero insisto: a Holguín le debo y me debo.

De los nombres, ¿qué decir?, estoy endeudado con todos ustedes, los que forjaron aquí un ambiente único, irrepetible (hablo de los años 70-80 del pasado siglo), cuando en el parque aquellos jóvenes hablaban armónicamente de los amores y de las artes, tras las últimas muchachas o muchachos, y tras las últimas novedades literarias, cinematográficas, teatrales y pictóricas. Tú mismo jugaste tu rol, y Lourdes González –que era la muchacha más linda del mundo-, Carlín (Carlos Jesús García), Alex Fonseca, Pedrito Ortiz, Alejandro Querejeta, Paquito García Benítez, Madrigal…

Todos ustedes formaron un croché benefactor, estimulante. Los iniciados en aquel grupo aprendían rápidamente a mirar el mundo de otro color, a respetar y amar la creación. Quienes a posteriori no se dedicaron a crear, se convirtieron al menos en mejores personas. Para mí en particular fue determinante la existencia de aquella atmósfera, sin la cual creo que me habría convertido en asaltante de caminos”.

Y claro, por último, algo que no puede obviarse: ¿Qué papel ha jugado la radio para ti, donde has trabajado durante años como realizador, guionista, locutor y promotor cultural?

“Tributando para Radio Angulo llevo unos cuarenta años. Mi primer programa se llamaba Juventud Técnica (1980), luego me involucré en espacios culturales y desde hace más de veinte años cubro dos espacios largos dedicados a la música: uno a los boleros (la primera gran síntesis vocal de la música cubana), y otro a la mejor música de todas partes y de todos los tiempos.

Para mí la radio ha sido como una Alma Máter. Conversar ampliamente con el público como si estuviéramos en la sala de una casa es algo incomparable. Por otra parte me ha obligado a superarme, a conocer, a desentrañar, a mantener viva mi memoria y espolear la memoria de los llamados oyentes. Agradezco a la radio holguinera la confianza, la posibilidad de haberme hecho poco a poco de un oficio que no cambiaría por nada”.

Tomado de la web de Radio Angulo (http://www.radioangulo.cu/la-palabra-compartida/244520-el-auriga-y-su-premio-conversacion-con-jose-luis-garcia).

 

Viaje literario y periodístico alrededor de Rubén Rodríguez

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos tomadas de Internet

Rubén Rodríguez González, reconocido periodista y narrador holguinero, en ese orden porque asegura que debe al periodismo su literatura, se encuentra entre los escritores cubanos más publicados y leídos en el país, con una veintena de textos que oscilan con éxito entre la literatura infantil y la cuentística para adultos.

En su obra creativa destaca la novela El Garrancho de Garabulla, que descubre de algún modo el entorno infantil en que creció el autor, el antiguo poblado de Auras, actualmente Floro Pérez, que se encuentra a pocos kilómetros de la cabecera provincial, y donde surgieron sus primeras necesidades literarias, pues Rubén afirma que la fantasía fue la tabla de salvación y alternativa lúdica en su niñez.

Dicho título lo ha convertido en unos de esos relatores del campo cubano, utilizando las múltiples posibilidades que ofrecen lo bucólico y lo auténticamente nacional.

El maravilloso viaje del mundo alrededor de Leidi Jámilton, es otra de sus sagas infantiles más reconocidas, que narra las peripecias de la ingeniosa bruja y su visión de mejoramiento humano a través de una mirada sensible y humorística.

A esta lista se suman otros textos dedicados a los pequeños, como Rebeca Remedio y los niños más insoportables del mundo, Peligrosos prados verdes con vaquitas blanquinegras, Paca Chacón y la educación moderna y Mimundo.

Su más reciente título infantil es La retataranieta del vikingo, bajo el sello de la Editorial Oriente, que le mereció el Premio de los Lectores otorgado cada año por el Instituto Cubano del Libro (ICL) a los diez textos más vendidos en la red de librerías o de mayor circulación comercial en el país, y entregado en la recién concluida Feria Internacional del Libro de La Habana, amplia cita cultural en la que ha participado frecuentemente con sus obras.

Rubén precisó que se siente satisfecho y feliz con el galardón, pues es señal de que el texto como obra de arte ha cumplido con su ciclo creativo, que lógicamente finaliza cuando el lector interactúa con ella convirtiendo en suyas las vivencias literarias e identificándose con la historia de los personajes.

Además este autor destaca dentro del amplio movimiento literario cubano y latinoamericano a partir de una obra consolidada para adultos, con títulos que aparecen en varias editoriales nacionales y extranjeras; entre ellos Eros del espejo, su primer cuaderno publicado y que le mereció el Premio de la Ciudad de Holguín 2001; Majá no pare caballo, Unplugged y Los amores eternos duran solo el verano.

Dichos textos muestran una narrativa potente, sincera, a ratos descarnada, sobre la pérdida, el dolor, la soledad, la necesidad de querer y ser querido, y fundamentalmente, sobre el amor.

Aunque numerosos premios avalan su creación literaria, como La Gaceta de Cuba, César Galeano, Oriente, La Edad de Oro, Ismaelillo, Abril, Crítica Literaria y su más reciente galardón, el Alejo Carpentier 2019, importante reconocimiento que concede el ICL, la Editorial Letras Cubanas y la Fundación homónima, disfrutar una clase junto al profe Rubén es un lujo que todo estudiante de periodismo no debería perderse en su paso por la academia.

Sus lecciones sobre el estilo, el ensayo y las herramientas literarias de las que se vale hoy la profesión periodística para lograr un acertado texto, atrapan hasta el más escéptico en cuestiones de escritura, sobre todo porque logra una intimidad que sobrepasa los pupitres y te convierte en cómplice de numerosos autores de la literatura universal.

Igual que al gran escritor colombiano Gabriel García Márquez, el periodismo en Rubén Rodríguez González más que una herramienta para ficcionar sus historias, se ha convertido en su cotidianidad, en su razón de ser y existir, por eso aún hoy desde el semanario holguinero ¡ahora!, donde es editor, cautiva con fresco estilo a los lectores con su columna habitual, dejando entrever las historias de esos picarescos personajes que habitan su amplio mundo literario (Artículo publicado inicialmente en la web de la ACN).

 

300 años de historia

“La tierra más hermosa”, fue lo primero que escucharon los compañeros de aventura que acompañaron durante la difícil travesía al Almirante Cristóbal Colón, sentenciando hasta nuestros días un orgullo que carcome a los holguineros desde el tuétano para sentirse provincia del universo.

Bajo el sello de la Editorial Conciencia Ediciones, de la Universidad de Holguín, el texto realiza un recorrido por el proceso fundacional del pueblo San Isidoro de Holguín. Foto: Portada y contraportada del libro

Sin dudas, más allá de la ferviente defensa y exaltación de su terruño, la grandeza de Holguín ha sido reconocida por diversos autores a través de los años, pero encentra momento cumbre para su historia en el texto Pueblo San Isidoro de Holguín, 300 años de historia (2020).

Bajo el sello de la Editorial Conciencia Ediciones, de la Universidad de Holguín, el texto realiza un recorrido por el proceso fundacional del pueblo San Isidoro de Holguín, región histórica de colonización tardía donde ocurrió el verdadero poblamiento a partir de mediados del Siglo XVII, consolidando la fundación del pueblo en 1720, para posteriormente cobrar mayor fuerza con la creación de una jurisdicción propia en 1759.

Una profusa utilización de las fuentes, con la profunda valoración de los documentos, además de su amplio bagaje sobre el proceso histórico en sí mismo, para obtener información muy valiosa sobre las costumbres y la vida del criollo en los siglos XVII y XVIII, destacan en el trabajo de los autores, quienes concibieron el texto con la intención de ser presentado en medio de las celebraciones por el 300 Aniversario de la fundación del Pueblo de San Isidoro, pero que por motivos de la pandemia se aplazó hasta la reciente Asamblea Provincial de la Sociedad Cultural José Martí.

Un arduo proceso de edición, con horas de intenso trabajo de un grupo de trabajo liderado por la editora Mayelis García, propiciaron la publicación de esta interesante obra. En su cubierta, diseñada por Yenci Torres, se refleja el logo del los 300 años del Pueblo sobre un mapa original del Holguín de aquel entonces, tomado del Archivo General de Indias, y un mapa actual de Google donde destacan las zonas del Parque Calixto García, con el edificio de La Periquera, para mostrar la evolución del territorio desde su fundación hasta la actualidad.

“El intercambio con los autores fue de un aprendizaje excepcional, colmado de experiencias enriquecedoras en cuanto a la cultura, la identidad, lo esencial, es un texto para el público general, los investigadores, pero sobre todo para los amantes de la historia regional. Dedicado en esencia a la familia holguinera, principal baluarte en estos 300 años de la tierra de Calixto García, Fidel, Raúl y otros tantos, de la tierra más hermosa que ojos humanos han visto”, apunta Mayelis García, líder del proceso editorial.

Un arduo proceso de edición, con horas de intenso trabajo de un grupo de trabajo liderado por la editora Mayelis García, propiciaron la publicación de esta interesante obra. Foto: Internet

Era imposible hablar de esta obra sin consultar a la triada de investigadores que la concibieron, de ahí que estas fuesen sus consideraciones:

Dr. C. Laureano Calzadilla: “bajo ningún concepto podíamos permitirnos que no se publicara durante el aniversario 300 del pueblo

“Tengo el honor de ser parte de la autoría de este texto, de conjunto con mis grandes maestros los doctores Carlos Córdoba y José Novoa, el cual bajo ningún concepto podíamos permitirnos que no se publicara durante el aniversario 300 del pueblo: el compromiso era desde la Universidad, el Centro de Estudios de Cultura e Identidad y la Unión de Historiadores, de sacar a la luz un texto sobre los orígenes de nuestra región, nuestro pueblo y nuestra ciudad. El criollo es lo que inicia esta obra, quien dominó el siglo XVIII y es el protagonista de la fundación del pueblo de Holguín. El texto es producto de muchos años de trabajo en archivo, prácticamente se consultaron todos los protocolos notariales que tenemos la suerte de atesorar en el Archivo Provincial, además de los que están el Archivo Nacional y en el General de Indias, para demostrar nuestra tesis. Realizamos un análisis de todo el proceso fundacional desde 1720, a través de un estudio integrador donde se aborda la vida cotidiana del holguinero del siglo XVIII, su arquitectura, religiosidad, para por último tratar el tema de la tierra como elemento esencial en este proceso histórico, y la hacienda comunera”.

Dr. C. Carlos Córdoba: “Holguín es la única fundación en Cuba realizada puramente por criollos”

“Holguín es la única fundación en Cuba realizada puramente por criollos, aquí los primitivos holguineros, los 23 hacendados dueños de hatos y corrales se organizaron bajo el apoyo del Gobernador de Santiago de Cuba, para fundar San Isidoro de Holguín, el 4 de abril de 1720: esa es la fecha que debemos celebrar con júbilo los holguineros”.

“Tratamos desde la fundación de la iglesia, el trazado de las primeras calles, los dos primeros parques que tuvimos: el San Isidoro y el Calixto García; todo ese proceso evolutivo cuando alcanza jurisdicción propia, pues no era más que un partido de Bayamo, y no uno de los más poblados: esa multitud que somos hoy empezó con alrededor de 400 habitantes que, en menos de un siglo ya eran seis mil, para posteriormente convertirnos en la multitud que somos hoy”.

“Con respecto al factor religioso, es necesario destacar que hacia fines del Siglo XVIII los holguineros comienzan a adorar una virgen mulata, cubana, la de la Caridad, en detrimento de la impuesta por la Iglesia Católica, la Virgen del Rosario, en ese intento por arraigarse al terruño, lo mestizo, ante las imposiciones coloniales. Quisiéramos que las instituciones gubernamentales nos apoyaran porque sustentamos que en cada centro educacional holguinero debería existir al menos un ejemplar de este texto”.

Dr. C. José Novoa: ¿por qué se llama Holguín?

“Este apasionante problema de investigación exactamente data de hace 155 años, en 1865. En la actualidad existen cuatro candidatos para disputar el título de fundador colonial, pero en los últimos 55 años esta persona ha sido García Holguín. En el texto hay una sección dedicada a la vida de esta personalidad y a ese apasionante problema investigativo, así como se defiende de la tesis de que el candidato más acertado sigue siendo García Holguín, la razón es muy sencilla, no hay ninguna documentación histórica que narre exactamente lo que pasó aquí, solo el documento colonial de 1583 donde se hace una valoración de las Encomiendas y se dan unos nombres en la zona de Banes, pero no en esta ubicación”.

Hasta nuestros días persiste ese orgullo que carcome a los holguineros desde el tuétano para sentirse provincia del universo. Foto: Internet

“Ese García Holguín que reverenciamos como fundador colonial es la misma persona que reverencian en Estado de Trujillo, en el Departamento de La Libertad, en Perú, o sea que tenemos un hermanamiento con ese territorio porque el fundador en común; quizás, ahora mismo, en la Ciudad de Trujillo, está caminando una persona dentro de la Casa de García Holguín, Museo Local, que a su vez es el mejor símbolo colonial que se conserva de esta ciudad”.

Raulito Prieto y su grupo: Desde Holguín, un portal de la música alternativa para el mundo

Por Erian Peña Pupo

A Raulito Prieto la música le viene en las venas. Creció bajo el influjo de las sonoridades de su padre, Raúl Prieto, uno de los cantautores más reconocidos de Holguín y de su generación. Es como si el destino le hubiera dicho, obstinado, que no podía ser otra cosa que músico. Escogió el bajo y se aventuró en sus propias búsquedas; primero junto a su padre, cuyo grupo dirigió artísticamente, y después, con estos mismos músicos, se lanzó a la carrera –aún más difícil cuando se hace desde provincia– de fundarunabandadesde las posibilidades de lo alternativo y donde confluyen, en los diferentes temas y arreglos, el funk, el pop, el jazz y la trova.

Estas búsquedas le hicieron obtener recientemente el Premio en la categoría mayores en el Concurso Primera Base 2020,organizada por el Havana World Music (HWM) con el auspicio de la Egrem y colaboración del Bristish Council y la Asociación Hermanos Saíz (AHS).Pospuesto el HWM en su 7moaño a causa del avance de la Covi-19, se realizó unaedición online del Primera Base del 16 al 18 de julio, y en esas fechas, las bandas preseleccionadas actuaron“para el público y el jurado desde nuestras redes sociales”, dice una nota del propio HWM.

“Es la primera vez que participo en un concurso de cualquier tipo, nunca habíamos estado bajo esa presión. Es un concurso muy importante, con un jurado de lujo, porque en él estaba lo que más brilla en la música alternativa joven en este país sin temor a equivocarme, y los que no estuvieron de jurado, lo hicieron presentando las bandas, participando, y eso nos puso muy feliz”, asegura Raulito. El jurado estuvo compuesto por los músicos Haydée Milanés, Ruly Herrera, Jorge Luis Lagarza, Yissy García, Cimafunk, Daiana García, Zeney Alonso, Radney Barreto y la británica Alley Lloyd; la musicóloga y cantante Yentsy Rangel, la también musicóloga y productora Gretel Garlobo, y Darsi Fernández, abogada especializada en industria musical y delegada de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) en nuestro país.

Primera Base,nacido “de la preocupación por una ausencia de espacios de difusión de otras músicas” y en una “apuesta precisamente por gente que busca la experimentación”, como afirmó Eme Alfonso, directora artística del HWM, tiene el objetivo de “descubrir, apoyar y visibilizar a los artistas emergentes de la escena musical cubana, apostando siempre por la originalidad y la calidad de las propuestas. En un país como Cuba, donde la música está presente hasta en los lugares más inesperados, HWM busca promover y difundir el trabajo de las nuevas generaciones de músicos en la isla aún por descubrir”, leemos en su sitio web oficial.

La convocatoria está dirigida a bandas, solistas y/o productores menores de 35 años. En esta edición participaron 97 bandas, de las que solo 10 quedaron finalistas para optar por los premios. En la categoría juveniles concursaron: Cuadrigales, Los Monos Lácteos (ganador), Misifuz y Tópoc; en el apartado de mayores: Akira Colarte y Habana on Me, La Pimienta y Raulito Prieto; y como DJ productores: Jaidpit, Kill the Party (ganador) y Milano. También contó con la votación del público por su banda favorita en los diferentes sitios habilitados para ello.

“La convocatoria salió en enero de este año y el plazo de admisión venció en marzo. Pidieron una carpeta promocional con tres temas, un dossier con todo el grupo, las letras de las canciones… El concurso tiene algo que me gustó muchísimo desde el primer momento: no se podía hacer cover, música que no fuera de autoría propia. Es un concurso totalmente de música original. Los grupos tenían que ser noveles, sin discos grabados, videoclips”, comenta. “Podía ser profesional pero no tener ninguno de estos compromisos editoriales”, añade Raulito, voz líder de una banda integrada, además, por Carlos Alberto Ramírez (piano), Carlos Vega Pérez (piano), Ismary Yanet Oliva Soto (trombón), Ángel Luis Reyes Montalvo (trompeta), Pedro Enrique Hechavarría Marro (saxofón) y Rubén de la Peña de la Rosa (percusión).

El Primera Base “iba a ser en el Pabellón Cuba, donde participarían estas bandas, para que el jurado los viera, pero como se decidió hacer online, hicimos esta carpeta con un video promocional presentando la banda, un concierto de tres temas seguidos, para ver el desempeño en escenario, en vivo. Las instituciones se sumaron: la AHS, la Egrem con el Club Bariay, que fue donde lo hicimos, la Empresa de la Música, con parte de la producción. Luego se presentó online, se hicieron diferentes secciones con los concursantes y hasta aquí hemos llegado”.

Entre los premios, Raulito Prieto y su grupo formará parte del cartel del HWM y tendrá un concierto como parte de la programación del Festival en 2021, además de la difusión en medios de comunicación nacional y local, y la facilidad, para quienes no lo son, de ingresar en la AHS.

“Ojalá podamos hacer desde esta tierra un portal de la música alternativa para el mundo; primero desde aquí, pues no es un secreto para nadie que las capitales son las que tienen la mayor fuerza para lanzar la obra de cualquier artista, pero pienso que desde Holguín podemos hacerlo. Me siento muy feliz, al igual que mis músicos. Como cantautor te regocija mucho cuando existe este tipo de eventos donde es reconocida tu obra, no solo por la musicalidad, sino por lo que estás diciendo, por el compromiso social que hay en las letras, el ánimo de ser coherente con lo que sucede en tu país, intentar ser lo más natural, genuino posible. Este concurso nos dio la oportunidad, nos escuchó, y para mí es un placer inmenso empezar por ahí”.

Con la seguridad de que “toda carrera empieza por primera base”, Raulito Prieto y su banda (como Adrián Aguilera, director de Tópoc, el otro grupo holguinero también finalista del Primera Base, pero en la categoría juveniles) continúan trabajando y ganando espacios desde Holguín, sitios luchados con el talento y el trabajo constante.“Se han perdido muchos espacios para la música alternativa, por lo que las instituciones tienen que jerarquizar y tematizar, saber dónde puedo colocar cada género. El público seguidor de la música alternativa sí está, lo que no hay es donde presentarse”, dice. “La música alternativa no es trova, no es pop, no es jazz, no es ningún género hecho, es algo alternativo, es una música donde se ve el virtuosismo de los intérpretes, se ve la letra, el espectáculo…”, añade Raulito Prieto.

 

 

Alternativas en tiempo de Pandemia

“Llegaron para quedarse”, es la frase que resuena hace varios días cuando en el círculo de la cultura y los medios de comunicación holguineros se habla de las transmisiones on line o streaming, y es que precisamente se ha convertido en suceso ese esfuerzo encomiable de varios colectivos locales para salvaguardar el hecho artístico ante las limitaciones por la Covid-19.

Jimmy Ochoa comentó sobre su experiencia particular en un proyecto que inició antes del confinamiento. Foto: Wilker López

Una Fiesta Iberoamericana sui generis es esta edición XXVI que ha visto como las Redes Sociales y otras alternativas digitales se transforman en el escenario ideal para erradicar las barreras del distanciamiento físico, así como mantener el intercambio intelectual y artístico.

“Alternativas de los realizadores audiovisuales en tiempo de Pandemia” fue la propuesta de este 26 de octubre, una suerte de intercambio transmitido vía Internet sobre los derroteros de dos proyectos que defienden el quehacer artístico a través del lente y la producción audiovisual.

El primero de los invitados, Jimmy Ochoa, director del Proyecto “Audiovisuales la Loma”, comentó sobre su experiencia particular en un proyecto que inició antes del confinamiento en Cuba y que cumple más de un año de trabajo: “Hemos creado una productora audiovisual, un grupo creativo a partir de las nuevas regulaciones del ICAIC y del Ministerio de Cultura. Llevamos aproximadamente un año realizando trabajos en la ciudad, por supuesto, con sus ajustes, en estos tiempos de pandemia, en espera de que seamos declarados como tal un Grupo creativo”.

Recientemente los holguineros disfrutamos del cortometraje confinamiento en una pequeña premier que se insertó en la Jornada por la Cultura Cubana, sobre ello Jimmy resaltó: “El corto surge a raíz de una convocatoria de la pasada edición del Festival Internacional de Cine de Gibara, para que los realizadores trabajáramos en este tipo de productos con una duración de hasta quince minutos y sobre las situaciones convivencia durante la pandemia, en este caso escogimos la violencia de género, una pandemia superior dentro de otra. En este trabajo colaboraron muchos amigos, entre ellos estudiantes del ISA, con una participación completamente voluntaria, sin costo alguno ni producción asignada, todo con los esfuerzos propios de cada cual. Nos inscribimos en el concurso y gratificantemente fue elegido como parte de la Muestra del Apartado de Inacción del Festival de Gibara en este año y como parte de la que se proyectará el año próximo; además lo hemos inscrito en otros eventos como el Festival de Mar del Plata, Córdova, el Círculo de Críticos de Caracas, el Internacional de Cine de La Habana. Hace unos días realizamos aquí en la ciudad una premier pequeña-agregó Ochoa-, en el Cine Martí, con la colaboración de Artex y el Centro Provincial del Cine, como parte de la Jornada por la Cultura Cubana, para los que no han tenido la oportunidad de verlo y estamos muy contentos con la acogida”.

“Alternativas de los realizadores audiovisuales en tiempo de Pandemia” fue la propuesta de este 26 de octubre. Foto: Wilker López

De indiscutible importancia para esta provincia del universo, Holguín, es el trabajo desarrollado por el equipo de “Ángulo ancho”, otro de los protagonistas del intercambio vespertino; Juan Gabriel Gordín, periodista y miembro del proyecto, destacó que en medio del aislamiento “no hemos parado nuestro trabajo en materia de comunicación cultural. Surgió la idea de crear una revista cultural desde Holguín, una provincia eminentemente cultural, con muchos hijos pródigos no solo de esta región, sino de Cuba, entonces nos dimos a la tarea de hacerlo desde la Dirección Provincial, en una especie de complicidad con Rachel García Heredia, su directora, quien además es una excelente conductora, que ha presentado varios programas de televisión y radio. En ocho programas tratamos de abarcar lo más general de la cultura holguinera, intentamos que en cada emisión hubiera un elemento distintivo, trova, música sinfónica, tradicional, literatura, en este apartado Rachel siempre defendió que se llamara el programa como ese gran poemario de Lourdes González que en 1986 alcanzó el Premio de la Ciudad, Tenaces como el fuego, primer galardón de esta índole que marcó un antes y un después en la cultura de nuestro territorio pues, a partir de él, comenzó la ebullición de la creación artística local y surgieron tantos eventos que hoy caracterizan a la provincia, no solo en Cuba, sino en el mundo, hablamos de la Fiesta Ibero, las Romerías, la Semana de la Cultura…”

“Cuando concebimos el programa-acotó Gordín- queríamos que fuera de polémica, sobre todo los artistas hablando de sus inquietudes y los problemas que tenían para hacer cultura, pero después nos inclinamos por promover la obra y el quehacer de los creadores holguineros que trabajan incansablemente; por eso creo que el resultado fue bien certero, con buena aceptación de sus protagonistas, de hecho, se van a transmitir a partir de la semana que viene por el Canal Clave de la televisión cubana y Cubavisión Internacional. Son ocho emisiones que, en lo personal, sentaron escuela, porque vinculamos todas las manifestaciones del arte en un espacio tan pequeño de tiempo”.

Relacionado con la producción y el diseño escenográfico, los integrantes de “Ángulo…” destacaron el complejo proceso al cual se sometió la realización de “Tenaces…”: “no quisimos encasillarnos en un set de televisión habitual, sino que nos fuimos a las instituciones, se grababa en cada una donde se abordó cada tema, en la Casa de la Trova, en el Fondo de Bienes Culturales, en el Centro Cultural Bariay, tratamos de buscar que cada emisión estuviera vinculada a la institución promotora de esa manifestación. En tiempo de pandemia la creación no se detuvo, Tenaces… fue una excelente idea que, por suerte, llegó para quedarse”.

Pioneros en Holguín

El streaming, o transmisión on line, vía Internet, no es una tecnología nueva, se ha venido trabajando desde hace unos años, sin embargo, el confinamiento la ha convertido, en el caso particular de Cuba, en la vía idónea para llevar las propuestas culturales a las Redes; al respecto, Juan Gabriel resaltó su impacto pues, una actividad que normalmente puede realizarse en una espacio o institución determinada, cuando se transmite por Internet en vivo, el alcance en cuanto a personas y espectadores es superior: “la Casa de Iberoamérica lo ha podido constatar, en las más de cincuenta transmisiones que se han realizado hasta la fecha, constan más de un millón y medio de visualizaciones, eso habla de cómo nuestras transmisiones llevan la cultura holguinera más allá de nuestras fronteras, con sintonía desde Europa, África, Asia y América, resalta como esto, en lo que somos pioneros en la provincia, tiene un impacto extensivo. Lo más importante de todo es que paralizados por la pandemia y el distanciamiento sacamos lo positivo de los malos momentos, no se dejó morir ni la cultura, ni las ganas de hacer”.

De indiscutible importancia para esta provincia del universo, Holguín, es el trabajo desarrollado por el equipo de “Ángulo ancho”. Foto: Wilker López

Recientemente distinguido con el Premio “Pantalla chica” que entrega la Televisión cubana por sus sesenta años de vida, Frank Batista, fotógrafo e integrante de Ángulo Ancho, profesor además de tantas generaciones de realizadores en Holguín, comentó de igual forma sus experiencias sobre el trabajo en este novel equipo de trabajo:

“Ya conocíamos lo que es trabajar con equipos pequeños, pero a la vez multidisciplinario, donde todos hacemos un poco de todo y compartimos la carga laboral. Este proyecto nos dio la oportunidad de aglutinar alumnos de la Facultad de Audiovisuales del Isa en Holguín, estamos Juan Gabriel y yo, Pablo Méndez, Richel, Rubén Batista, Camilo, Oreste, Idalia, Anamari. Ha sido muy cómodo trabajar de esta manera por cómo nos involucramos”.

“Con la premura que iniciamos no teníamos un nombre como equipo o productora, es cuando surge Ángulo Ancho, término de óptica fotográfica que además se relaciona con lo diverso, inclusivo, versátil de este colectivo, que habla además de la amalgama de temáticas y productos que podemos hacer”.

“Tenaces…, las Revistas y Conciertos como parte de la Fiesta de Iberoamérica, así como estos enlaces, son varios de los trabajos que hemos hecho, surgidos a través de esta idea inicial que da pie, a su vez, con uno de los planeamientos del congreso de la Uneac sobre las alianzas entre las instituciones culturales. Hay una disposición desde el primer momento para lograr que cada espacio o producto se concrete, no importa del centro donde labore, eso da fe del empeño mancomunado por salvar la cultura cubana”.

La visión cultural de la Revolución está impregnada en la Casa de Iberoamérica

Fundar una institución como la Casa de Iberoamérica en el oriente cubano, tan cercana a un polo turístico que empezaba a desarrollarse, es una visión de futuro y de política cultural estratégica de defensa de la identidad, de proyección de la cultura cubana hacia el mundo, asegura el Dr.C. Eduardo Ávila Rumayor, director de la Casa y presidente del Comité organizador de la XXVI Fiesta de la Cultura Iberoamericana que este año se realiza, principalmente desde las plataformas digitales, del 24 al 28 de octubre.

Fundar una institución como la Casa de Iberoamérica en el oriente cubano, tan cercana a un polo turístico que empezaba a desarrollarse, es una visión de futuro y de política cultural estratégica de defensa de la identidad. Fotos Archivo

El 23 de octubre de 1993, teniendo como antecedente inmediato las celebraciones por el V Centenario del Encuentro de las dos Culturas, el Dr. Armando Hart Dávalos, entonces Ministro de Cultura, y el investigador José Manuel Guarch Delmonte, fundaron la Casa de Iberoamérica con el objetivo de profundizar, a partir del estudio y promoción de la cultura nacional y regional, en las relaciones histórico-culturales que conforman la cultura en la región. Poco después nace la Fiesta de la Cultura Iberoamericana como evento integrador donde confluyen espacios teóricos, artísticos, comunitarios y de animación sociocultural que propicia el diálogo, el intercambio y la solidaridad.

Veintisiete años después de la fecha fundacional, la Casa de Iberoamérica consolida sus intereses fundacionales y se proyecta «en diálogo continuo con la región», añade Ávila Rumayor, director desde hace nueve años de esta importante institución de la cultura cubana, y con quien conversamos a propósito de su 27 aniversario y la XXVI Fiesta.

La cultura como factor de resiliencia

Este es un concepto que expresa la capacidad que tiene los individuos de sobreponerse a cualquier necesidad, inclemencia o cuestión que atente contra su tranquilidad. Y lo que hemos vivido en los últimos ocho meses simplemente nos ha hecho, además de todo lo que ha tenido que ver con la protección, con el hecho de resistir, ver un importante número de oportunidades, de capacidades, que teníamos a nivel institucional y que la cultura tiene en función de lo estamos viviendo en el mundo hoy.

La resiliencia no solo implica la resistencia, sino la capacidad de reincorporarse sin perder. Estamos, incluso, dando una visión distinta de lo que significan estos procesos de la identidad, de resistencia, en un mundo contemporáneo. La pandemia nos ha obligado a hacer una mirada a la identidad que implica los procesos culturales, económicos, sociales, de índole productivo, que en ese nicho que ha resistido tantos embates por más de 500 años, que estén hoy en día y que sirvan para enfrentar la nueva realidad, nos pone de cara a un concepto de identidad que está marcado no solo por la resistencia, sino por la capacidad de insertarse en la dinámica de desarrollo de futuro.

La Covid-19, un antes y un después

La Casa ha entendido siempre la capacidad de anticiparnos. Permanentemente vamos a estar bajo el escollo de los ciclones, por lo que tenemos esquemas diseñados para enfrentar situaciones de ese tipo. La Covid-19 no la teníamos prevista, claro; sin embargo sí intuimos que la variante tenía que ser defender la Fiesta, que existiera, que no se parara, pues la cultura debe ser un proceso que acompañe socialmente el momento que se estaba viviendo, y así diseñamos un proyecto de realización de la Fiesta.

El 23 de octubre de 1993, Armando Hart Dávalos y José Manuel Guarch Delmonte, fundaron la Casa de Iberoamérica. Fotos Archivo

La Covid-19 va a marcar un antes y un después incluso desde el punto de vista de la civilización. Hay una mirada distinta no solo a los aspectos de la vida cotidiana, sino política, económica, que en muchos casos van a ser rediseñados por completos, y en el caso de la cultura, su capacidad de acompañar los procesos de resistencia, reconvención, reinvención del propio individuo. Aplicar este concepto, que nos hizo aplazar el que teníamos para este año, nos ha dado la oportunidad de crear espacios, sino también de pensar la capacidad que podemos tener y sobre todo, defender un principio valedero para todo el país como baluarte de la Revolución, que es que la cultura salva. Y en ese sentido, haberlo rápidamente captado y planteado como diseño de la Fiesta, viene a reforzar ese principio que estamos defendiendo, que la cultura puede acompañar todo ese proceso de reconversión que nos ha obligado la vida actual.

Enfrentando retos cada día

La capacidad readaptarse está entre los temas más significativos para una institución cultural. La Casa ha ido moviéndose sin perder la capacidad de nuclear al resto de las instituciones. Y por supuesto, la existencia de personas vitales para la Casa, desde su primer director, José Manuel Guarch Delmonte –que incorporó no solo su pensamiento sino hasta su familia, en el proceso de creación de la Casa, marca una impronta–, José Novoa, un inminente historiador, Jesús Téllez, Tatiana Zúñiga… La propia existencia de la Fiesta, que ha tenido también que reacomodarse, porque el contexto político de Latinoamérica así lo ha exigido; ha sido muy variable, pues hubo un acompañamiento desde las políticas de los gobiernos que favorecían el diálogo con Cuba, pero hace tres años, después del retroceso de las izquierdas en Latinoamérica, que ha sido muy difícil. La Casa ha ido reacomodándose y enfrentando los restos cada día.

La Casa y la Fiesta, baluartes de la política cultural cubana

La Casa defiende una serie de principios y valores que se basan en el pensamiento cultural de la Revolución Cubana, que viene con Hart, Fidel, Guarch, Retamar y otras personalidades que nos han acompañado, como Pablo Armando Fernández, Abel Prieto, María Dolores Ortiz, José Luis Moreno del Toro… La visión cultural de la Revolución está impregnada en la Casa. Si bien es cierto que no se puede olvidar lo que significó el encuentro en 1492, desde el punto de vista científico, político, cultural, tampoco nos podemos olvidar de la existencia de una marcada intención de proyectar esa colonización, ese hecho concreto, con un acto todavía de neocolonización hoy en día. Para eso estamos también rescatando y publicando la obra de Guarch, que está en revistas, inédita o lleva tiempo de publicada. Hay mucha literatura que queremos poner a disposición de las personas, entre ellas Los cemíes olvidados. Mitología aborigen en Cuba, que presentaremos en esta edición del Congreso de Pensamiento online.

Veintisiete años después de la fecha fundacional, la Casa de Iberoamérica consolida sus intereses fundacionales y se proyecta en diálogo continuo con la región. Fotos Archivo

Desde unos 20 países nos han llegado productos culturales de alta calidad para la Fiesta. Así logramos dinamizar el evento, salirnos de las fronteras de la institución y tener un Congreso online con la participación de varios países. Esa posibilidad nos la dio el reto de la Covid-19. Han sido más de un millón de usuarios en más de 40 transmisiones que hemos hecho, con impacto en un importante número de países; y hemos descubierto que no necesitábamos tanto, sino que teníamos que organizar de otra forma los procesos. Esas posibilidades llegaron para quedarse. Se ha creado mucho, los artistas nos han apoyado y están muy satisfechos; eso nos da mucho regocijo.

Por Erian Peña Pupo

Cien años con la sinfónica del parque

No llevo muchos años en la cultura, apenas suelto los pañales para empezar a dar mis primeros pasos, pero no se me olvida, en algún que otro encuentro del sector, un señor bajito, de algunos años ya, echando una batalla campal para obtener lugar de ensayo para su banda; como estas, el Maestro Humberto Pino ha tenido varias, en ese empeño por mantener viva una tradición centenaria que nos llega incluso desde la manigua, cuando acompañaba al bravo mambí en medio del sanguinario combate.

Cuento con la dicha de un cuerpo de dirección muy joven y talentoso como es el caso del Maestro Daniel Sosa. Foto: Yadiannis Rojas

Una vida de consagración a la Banda Provincial de Conciertos acumula este baluarte del movimiento artístico en Holguín, con quien es un placer conversar a propósito del 98 aniversario que por estos días celebró la institución musical que rectora.

El primer concierto

En 1922, el 10 de octubre, la Banda tuvo su primer concierto, veinte años después de que iniciara la República, lo que evidencia el desinterés de las autoridades en aquel entonces con tener una banda oficial en el territorio. Para aquel entonces se trabajaba los actos patriótico-militares con agrupaciones de vida efímera, es en esta fecha que surge la conocida para aquel entonces como Banda Municipal de Holguín, bajo la dirección del Maestro español Jorge Gureola.

Los años posteriores fueron de luces y sombras hasta 1959, que se constituye en un hecho artístico para acompañar al pueblo holguinero en todas su actividades culturales, patrióticas e incluso laborales, porque la Banda funciona como una unidad docente: nuestros 71 músicos están incorporados a la actividad educativa, la enseñanza artística, son asesores de las otras trece bandas municipales. Somos continuadores además de la obra del Maestro Juan Márquez, quien durante casi sesenta años estuvo al frente de esta banda, después el Maestro Juan José Herrera, Francisco Blanco. Durante 17 años tuvimos la dicha de tener al músico holguinero más universal, más talentoso, Manuel de Jesús Leyva, “Coco”, que llevó esta agrupación a un primer nivel artístico nunca antes alcanzado en su trayectoria, habíamos sido banda de tercer, de segundo nivel con el Maestro Herrera, pero bajo la batuta de Coco llegamos a la máxima evaluación para nuestro formato, el primer nivel.

Desdichadamente en plena madurez creativa, en 2005, falleció Coco, en un momento incluso en que se nos avecinaban grandes cambios como el completamiento de las bandas en los municipios, el fortalecimiento de la nuestra, por ello le pusimos su nombre a la Escuela de bandas; son hechos trascendentales en nuestra trayectoria porque somos la segunda provincia de Cuba en tener una banda en cada uno de sus municipios.

Una banda mambisa

Durante la Guerra de los Diez Años hubo una banda acompañando al Mayor General Calixto García, en la contienda de 1895, durante la invasión de Oriente a Occidente, Maceo, Gómez y el propio Calixto, organizaron dos bandas con músicos holguineros, quienes estrenaron el Himno invasor, es la génesis de la Orquesta Hermanos Avilés, pero, en el caso de la banda de música, somos fundadores de una tradición mambisa, de música militar que no fue oficializada por la desatención de las autoridades republicanas en los primeros años del siglo XX, somos herederos de aquellas bandas mambisas que estrenaron en plena manigua el Himno invasor.

Como el ave fénix

A pesar de las diferentes situaciones de crisis por las que hemos atravesado la Banda ha resurgido como el ave fénix y estamos inmersos no solo en las actividades por el Día de la Cultura Cubana, sino que estamos listos para reiniciar los conciertos dominicales en el Parque Céspedes o San José.

A corto plazo pretendemos estabilizar los conciertos y retretas en los parques. Foto: Yadiannis Rojas

En la actualidad, después de varios problemas con el local de ensayo, obtuvimos uno en la calle Pepe Torres, han sido varias las situaciones difíciles pero la banda se ha recuperado; en los últimos años hemos tenido los tres concursos territoriales de este tipo de formato musical, hemos participado en eventos de otras provincias como el de Granma, y recibido bandas amigas de Estados Unidos, Francia y Holanda, así como invitar a prestigiosos directores por el 90 aniversario de fundada, como la directora de la Banda Nacional; después colaboró con nosotros el gran músico uruguayo Pablo de López, que en 2017 dirigió la banda en un concierto trascendental.

Cuento con la dicha de un cuerpo de dirección muy joven y talentoso como es el caso del Maestro Daniel Sosa, el apoyo de un veterano, Emilio Sánchez Hernández, y, sobre todo, mucho talento joven combinado con varias generaciones más experimentadas: se mezclan los  graduados de Nivel Medio y Superior de nuestro Conservatorio de Música, con los mejores músicos que graduamos en la Escuela de Banda, quienes con su dedicación al estudio están a la altura  de cualquiera de los mencionados en primera instancia.

Los cien a la vista

Aprovecho para hacer el lanzamiento de la campaña por nuestro Centenario, a celebrarse dentro de dos años, para lo que prepararemos un videoclip, una serie de conciertos, y el lanzamiento del libro que escribimos Xenobio Hernández y yo, Las Bandas de música en Holguín. A pesar de las dificultades estamos muy optimistas, nadie nos puede quitar el deseo y la capacidad de soñar por un futuro mejor para nuestra banda.

A corto plazo pretendemos estabilizar los conciertos y retretas en los parques, así como acompañar en cada fecha histórica, patriótica, ceremonia, a nuestro pueblo y las autoridades.

Somos las sinfónicas de los parques. Foto: Yadiannis Rojas

La sinfónica del parque

Como director adjunto llevo en la Banda desde 1983, pero al producirse la muerte de Coco, en mayo de 2005, me hago cargo de la dirección general. Asumir esta tarea ha sido un gran compromiso porque me obliga a mantener la calidad legada por mis predecesores. A pesar de las dificultades, entre las que se encuentran tres años sin ensayar por la falta de local-de 2006 a 2009 hacíamos las retretas en los parques casi con un solo ensayo-, nos hemos mantenido con esa calidad, con la vigencia de un arte que no puede morir, porque no es solamente una tradición iberoamericana, en las bandas se toca lo mejor de la música cubana y universal, en muchos lugares del mundo, donde no existe una orquesta sinfónica, son las bandas quienes interpretan lo mejor del repertorio de la llamada música clásica o de conciertos, somos las sinfónicas de los parques.