Un hombre terriblemente feliz

images/authors/2017/10/rXj280_03-10-2017_09.10.22.000000.jpg Por Liudmila Peña Herrera
Uso el humor como arma para enfrentar la vida de todos los días, afirma Rubén Rodríguez González.

A veces lo veo reír con esa aparente inocencia de muchacho bueno, y creo que nació para hacerles la vida más feliz a quienes le rodean, o para ayudarles a percibir, a través de sus historias, la verdad de la belleza.

A sus 50 años, con una veintena de títulos publicados, una columna fija en el semanario provincial ¡ahora! y el cabello salpicado de plata, Rubén Rodríguez González se ha vuelto un hombre interesante. Habrá cientos de razones que lo justifiquen, todo depende del ángulo desde el cual se mire. Puede que su extraña timidez resulte llamativa, o la palabra perspicaz o su finísimo sentido del humor. Pero en el año en que llegó a las cinco décadas, el Premio Alejo Carpentier en el apartado de Cuento provocó que todas las miradas se volvieran hacia este hijo del campo, que se convirtió en periodista hasta que estuvo listo para transformarse en narrador. Alguna vez me aseguró que se sentía más periodista que escritor, pero de eso ha transcurrido ya un buen tiempo. ¿Sostendrá hoy la afirmación de entonces?

«Soy escritor y periodista porque parte de mi formación como narrador nació del periodismo, el cual enseña técnicas de escritura, brinda vivencias y mata el miedo a la página o a la pantalla en blanco. Además, me ha permitido viajar, conocer personas, ser testigo de hechos determinados…», asegura Rubén.

—¿De un reportaje te ha nacido alguna historia de ficción?

—A finales de los 90 hice varias entrevistas, por encargo del periódico, a unas jóvenes que ejercían la prostitución y que luego se convirtieron en personajes de una novela y de algunos cuentos. Las experiencias de esas muchachas, incluso sus fisonomías, me ayudaron a construir uno o varios personajes.

—¿Cuánto se parece el Ernesto de El Garrancho de Garabulla, que también es escritor, a Rubén Rodríguez?

—Mucho, porque entre mi vida y la del personaje de ficción hay bastante en común. Hasta las reflexiones literarias que hace Ernesto son mis propias convicciones sobre la creación. Incluso, características del personaje como la inseguridad, su timidez natural, el modo en que lleva la familia, las relaciones afectivas, lo relativo a la paternidad, la confianza en el ser humano…, todo tiene que ver con mi propia manera de ser; igual que hay personajes del mundo de Garabulla que parten de recuerdos de mi infancia.

«Aunque el lugar donde crecí, Floro Pérez, es un pobladito, íbamos mucho al campo. Detrás de esas historias están los olores, sabores, texturas, sensaciones, emociones, que se conservaron para estar en esos libros».

—Eso explica por qué el campo es como un leitmotiv en tus libros infantiles.

—La literatura para niños a veces es demasiado urbana y se olvida un poco que el alma de la nación está también en los pequeños entornos rurales. Yo veo el campo, más que como un sitio, como un símbolo de la patria.

—¿El hombre que eres sería diferente si no hubiese crecido allí?

—Voy a citar un texto mío de la saga de Leidi Jámilton, en el que la protagonista dice: «Las cosas que más me gustan en el mundo son tales porque quizá en otro mundo me gusten otras cosas». No puedo decirlo, ni adivinar; creo que lo interesante de la vida es que en cada circunstancia tomes una decisión determinada. Si viviera otra vida sería otra cosa, para probar cómo es.

«Tengo una curiosidad natural que me lleva a buscar, a intentar variantes y a nunca dejar de deslumbrarme.

«En todo esto hay un crecimiento donde se conservan, como islas, estas experiencias de infancia y adolescencia; además de otras circunstancias que he vivido y que habitan en otras zonas de la literatura que hago».

—¿Tus personajes te ayudan a ti como persona?                      

—Ayudan a sacar facetas de mi personalidad. Puedes ventilar una duda, un comportamiento, un asunto particular, a través de un personaje; puedes exorcizar demonios a través de un cuento. Más que buen escritor, yo quiero ser una buena persona. Algunas historias personales han sido convenientemente recicladas para convertir el revés en victoria.

—En cuanto al humor, ¿te lo impones o te resulta innato?

—Crecí entre personas con mucha vitalidad, inteligencia natural y el don del sentido del humor. En lo personal, no soy trágico y me abruma la solemnidad. Uso el humor como arma para enfrentar la vida de todos los días. En mayor medida, el humor está presente en mi literatura infanto-juvenil, porque creo que debe ser intencionado y el mensaje llega mejor si se dice con risa, de una manera divertida. Tiene que ver con el estilo.

—¿Y el sexo y la sensualidad?

—El ser humano se mueve entre lo erótico y lo tanático. No creo que el sexo sea un tema tabú si cuentas bien la historia. Trato de estilizar, intento una elegancia en el lenguaje. No busco lo procaz ni lo grosero. Me interesan el erotismo, las sensaciones, el cuerpo, las texturas, los olores, la belleza. Claro, no todos los sexos que aparecen en mis textos son gozosos. A veces es solo un paréntesis en medio de una historia trágica, que le da un poco de respiro al personaje o que reafirma el sentido fatal de esa relación, como es el caso del cuento El vecino, en el que dos personas tristes, ya maduras, deciden compartir sus cuerpos. Ese es su modo de salvación, que dura solo ese pedazo de noche. Esta visión está en el libro Los amores eternos duran solo el verano, bajo el sello de Letras Cubanas, que está a la venta en esta Feria.

—¿Qué otros textos tuyos podemos encontrar en la Feria?

—Está la reedición, después de 12 años de publicada por primera vez, de la novela para niños El Garrancho de Garabulla (Ediciones Holguín), y también La retataranieta del vikingo (Editorial Oriente), texto en el que aparecen fragmentos de los libros anteriores sobre el Garrancho, y que constituye la cuarta parte de la serie. Creo que de la saga esta es la novela más completa, estilística y técnicamente hablando. Es un libro sobre padres e hijos, el perdón y la reconciliación.

—¿Por qué no te consideraste un verdadero escritor hasta casi los 30 años?

—Empecé tardíamente. Mis pininos literarios en serio fueron en 1999 cuando gané el Premio Celestino, de cuento, con un texto al que no le tenía ninguna fe. No me consideraba capaz de producir textos literarios de ficción decorosos, a la altura de los libros que estuve leyendo desde los cuatro años.

—Cursaste el centro Onelio cuando ya tenías cinco libros publicados. ¿Por qué optaste entonces por un taller como ese?

—Porque sentía que necesitaba el conocimiento de las técnicas narrativas. Eso te da conciencia de la literatura propia y de la ajena, y adquieres recursos como autoeditor. Estoy tremendamente agradecido al Taller de Técnicas Narrativas del centro de formación literaria Onelio Jorge Cardoso, y especialmente a Eduardo Heras León. Ah, un detalle: gané el Galeano y con el dinero del premio compré una computadora.

—¿Qué supone para un autor prolífico el Premio Alejo Carpentier?

—Este tipo de premio sirve como confirmación de la validez de lo que estás creando. En ocasiones puedo sentirme un poco inseguro respecto a mi obra. Un premio de esta índole devuelve esa fe en lo que estás escribiendo. El año que nieve significa otro derrotero literario, una variación de estilo, otra manera de decir las cosas. Quizá lo que ha cambiado no es la circunstancia, sino la mirada del escritor hacia el mundo que le rodea.

—¿Eres de los escritores que se inspiran en la tristeza para poder escribir?

—Acepto y entiendo al que solo encuentra la inspiración en la angustia y el conflicto. Yo en lo particular no puedo escribir una línea si no me siento terriblemente feliz.

—¿Por eso es que has estado tan creativo últimamente?

—Sí —dice y se echa a reír.

Tomado de www.juventudrebelde.cu

Humor en serio

Por Rosana Rivero Ricardo

A Kike Quiñones le gusta hacer el humor y, cuando está en el acto, se lo toma muy en serio. Para ello prefiere la posición de arriba. No en balde se ha mantenido por casi 8 años frente al Centro Promotor del Humor (CPH), alto cargo desde donde defiende y promueve los mejores exponentes del humor cubano.

Pero Kike también baja al terreno, o sea, sale de La Habana a visitar el “cercano” oriente, región donde se organizan cuatro de los cinco eventos humorísticos que se realizan más allá del Festival Aquelarre. De ellos prefiere la versión holguinera, con su esperado Satiricón.

Dice Kike -quien puede asegurarlo, porque recorre el país todo el tiempo- que la manera en que se involucran las instituciones, la Dirección Provincial de Cultura y las autoridades de la provincia en la preparación y desarrollo del evento, no tiene precedentes en ningún lugar:

“Es una suerte que tenemos en esta provincia. Un suceso de esta magnitud solo se logra de esa manera. Además, contamos con un Teatro Eddy Suñol maravilloso, donde sus trabajadores no descansan para que todo salga bien y el público pueda apreciar los mejores exponentes del humor en Cuba”.

Muchas novedades trae el Festival que esta edición se dedica a los 25 años del CPH y al cumpleaños 80 del Teatro Comandante Eddy Suñol, instalación que acoge los grandes acontecimientos culturales de Holguín, entre ellos, el  Satiricón, en el cual el público abarrota sus salas.

“Logramos insertar varios municipios en la programación, uno de los sueños desde hacía varios años. Siempre ha sido nuestra intención, pero se nos imposibilitaba asumir otros territorios teniendo en cuenta que en el `Suñol´ se hacen dos presentaciones diarias.

“Integramos al territorio de `Calixto García´, a donde asistieron La Oveja Negra y La Leña del Humor. El próximo 1 de marzo El Cabo Pantera y El Habanero se presentarán en Báguanos y yo estaré en Banes, donde me voy a dar gusto o me voy a frotar la frente después de una pedrada. Allí compartiré parte de mi repertorio habitual.

“Siete espectáculos de estreno tendremos en el Satiricón, incluyendo las galas de apertura y clausura. Para estas últimas hemos hecho una curaduría especial con el objetivo de lograr balance y coherencia en las funciones donde intervendrá la mayor parte de los invitados y se repondrán algunas piezas que consideramos relevantes.

“Desde el punto de vista escénico el Satiricón se enriquece. Los humoristas en algún momento han simplificado demasiado la visualidad de los espectáculos. Sin embargo, este año hay un trabajo más elaborado, pensado en función de la espectacularidad de las propuestas, a partir de la preocupación por el diseño de luces, vestuario, la banda sonora y el montaje”.

Solo hay algo que le preocupa a Kike:

“Cada vez que vamos a provincia siempre nos preguntan lo mismo: `¿por qué no traen a fulano de tal?´. Se aleja de nuestro objetivo traer a actores conocidos buscando que la gente rompa los cristales del `Suñol´, y que luego el público se decepcione, porque la propuesta no tiene nada que ver con lo que el CPH promueve.

“En este evento nosotros hacemos una inversión, no a priori, sino pensada para dar buenos referentes al público. Pretendemos que la gente pueda comparar y no crea que el humor es una tarima de carnaval, ni el artista más conocido que solo en contadas ocasiones se encuentra en la nómina de personas que tienen un trabajo de calidad.

“Todos los espectáculos que hemos traído al Satiricón son lo mejor que se ha presentado en La Habana, con una excelente acogida del público y de la crítica”.

A Kike, por su modestia, no le gusta hablar en primera persona. No obstante, su protagonismo es más evidente que los dientes de su Bandurria, y tiene que “tirar pa´ lante”.

Cuando comentó que este año los colectivos de La Oveja Negra y Komotú celebran sus 25 años con estrenos –todo un acontecimiento en el caso de los primeros por lo poco frecuente- omitió que él también cumplió un cuarto de siglo de vida artística. A todos se agasaja especialmente en el Satiricón.

Si lo pinchas un poquito, puede revelarte que este año tiene muchas propuestas, pero en el primer semestre va a trabajar como invitado con agrupaciones humorísticas como La Leña del Humor y Komotú. Dice que el grupo Etcétera, anfitrión del Satiricón, no lo ha invitado aún; pero teniendo en cuenta que su director, Eider Luis Pérez, lo considera como el “Gente de Zona” del humor, es cuestión de tiempo.

Aunque parezca un trabalenguas, con Komotú Kike estrenará “Aquí se cocina algo” en Holguín:

“Es como un Cocinando en Cuba, donde tendremos como invitada especial a la actriz Mireyita Abreu del Dúo Caricare”.

Otro momento donde el pinareño tomará la batuta es en el evento teórico del Satiricón. (Ya dijimos que se toma el humor muy en serio):

“En la sede de la UNEAC sesionará el próximo miércoles 27 el panel con ponentes de lujos. Estará el doctor en ciencias Alejandro Torres Gómez de Cádiz, el máster Ariel Zaldívar y el poeta Ronel González, personas vinculadas al humor desde la teoría y el arte. También tendremos un Café Literario con la conducción de Manuel García.

“Quiero hacer una invitación especial a la conferencia  que impartiré el martes 26, a las 10 de la mañana en la Sala Los Gavilanes del Teatro Eddy Suñol, titulada La teoría del simulacro. Humor escénico cubano contemporáneo. Está diseñada especialmente para promotores culturales y comunicadores y puede aportar mucho a su trabajo diario. Ahí daré algunas pistas sobre cómo se emplea esta teoría para el manejo de las masas y cómo el humor cubano la asume desde otra perspectiva”.

En “humor” a la verdad, Kike regresó este 2019 medio pesa´o. Trajo algunas libras de más que no llegaron por la libre. Así se lo exigió un personaje que asumirá próximamente para una película:

“Para mí es el trabajo más importante que voy a asumir en mi carrera, un protagónico en el cine. Lleva una buena preparación y me va la vida en ello”.

Otros proyectos llegaron por sus 25 años en el arte:

“Espero poder estrenar mi unipersonal para el segundo semestre del año y estaré  imbuido en la celebración de los 25 del CPH. Los humoristas tenemos mucha programación en los teatros de La Habana. El Aquelarre se realizará del 30 de junio al 7 de julio. Después tendremos seis semanas seguidas de presentaciones y cumpliremos también con los compromisos en las provincias en la etapa veraniega.

“El 3 de octubre festejaremos oficialmente el cumpleaños del CPH con una gran fiesta a la que convocaremos a varios de nuestros humoristas más importantes”.

En fin, que según el propio Kike, los años que llevan el número nueve han sido los mejores en su vida y que “si la cosa sigue como va, tendré que empatarle un par de meses al 2019 para que me dé tiempo cumplir con todos los proyectos”.

Mientras, “hagamos el humor” en serio con Kike Quiñones en el VI Satiricón.

El reino de este Rubén

Por Rosana Rivero Ricardo
El escritor y periodista holguinero Rubén Rodríguez mereció el Premio Alejo Carpentier

Cuando aquella tarde sonó su móvil, hacía un tiempo esperaba ESA llamada. Andaba más despistado que de costumbre. Venía de recoger la memoria y el paraguas, olvidados indistintamente en casa de amigos. Aún le faltaban por recoger los espejuelos, cuando lo interrumpió el timbre.

Arrugó los ojos y alejó el móvil todo lo que el brazo le permitía. Así se lee sin lentes a la altura de los 50 recién cumplidos. Mas no se recriminó por su olvido. Tiempo atrás había determinado que su despiste no era amnesia ni déficit de memoria. Se trataba, en resumen, de una crónica falta de atención.
Causa del diagnóstico: una parte de él seguía escribiendo, inventando tramas y personajes para sus sagas infantiles “El Garrancho de Barabulla” o “Leidi Jámilton” o algunos de sus infinitos proyectos, a veces abandonados en la segunda cuartilla o en la 150.
La dolencia “era congénita”. Los primeros síntomas aparecieron a los tres años cuando se escapó a la biblioteca, lo cual implicaba cruzar una calle de su natal Floro Pérez. Eso no lo recuerda, ni tampoco la zurra que definitivamente le habrían dado por semejante aventura literaria.
Pero sí recuerda el espacio a solas que siempre le dejó la familia para satisfacer su apetencia voraz de lectura, desde que aprendió a leer a los cuatro años.
El periódico ahora! ha sido su “hogar” por más de dos décadas. Fotos: Carlos Rafael
No veía el número muy bien, pero igualmente decidió contestar la llamada. Dígame. ¿Usted es Rubén Rodíguez?. Sí. Mire lo estamos localizando, porque… Pi, pi, pi. Pagaba él, se fueron los centavos que le quedaban de saldo y no se pudo enterar de la noticia. Eso era inconcebible para un periodista. Además, podía ser ESA la llamada.
Apuró el paso hacia el teléfono fijo más cercano, justo en su único centro de trabajo por 27 años y donde nacieron sus primeros libros: el periódico ¡ahora!.
En el camino pensó cómo habría sido su vida, si hubiese tomado por absoluta la decisión veinteañera de no ser escritor, porque se consideraba una persona no apta para escribir textos de ficción. Claro, que en esa época no había vivido lo suficiente.
Alguien le dijo, años después, que la experiencia vital le confiere autenticidad y credibilidad a los textos y que no puedes escribir de lo que no has sentido o vivido, o de aquello para lo cual no estás preparado.
Por eso, hasta su treintena, se refugió en el periodismo. Ese era el único oficio del mundo donde le pagaban por escribir.
Hacia él canalizó todas sus vocaciones primigenias: la de pintor-narrador que hacía historietas, la de dramaturgo con obras que presentaba junto a los pioneros de su primaria y secundaria, la del incipiente escritor que ejercitó con unos mamotretos de ciencia-ficción en libretas a las que nadie tenía acceso, aunque ocasionalmente podía leerle un fragmento de algo a alguien.
A esos textos les dio candela, porque no quería dejar pruebas de aquello que le parecía extraordinariamente mediocre. Por suerte, no ocurrió lo mismo con el resto de la obra.
Ya le faltaban pocas cuadras para llegar el periódico, el centro al que entre 1991 y 1999 le había regalado páginas de su periodismo narrativo o literario, un filón exquisito descubierto en la carrera que cursó en Santiago de Cuba, a mitad del camino entre las dos profesiones que más amaría.
De la universidad se llevó la técnica de escritura y, sobre todo, adoró la gramática que estudió por enormes libros. Se enamoró de ella y fue una pasión retribuida en el resultado de su trabajo.
Entonces no sospechaba que, años después, desde la posición de profe, le donaría a sus alumnos de periodismo esos conocimientos y les aconsejaría acumular palabras, estructuras gramaticales y formas de hacer que le hagan más fácil el trabajo.
También les enseñaría técnicas narrativas como herramientas para hacer un periodismo más divertido, entretenido, interesante. Lo ha enseñado tal como lo aprendió de aquella profesora santiaguera que decía que se podía barrer lo efímero del diarismo y hacer literatura de lo cotidiano.
Subió los escalones de dos en dos, agarró el teléfono y digitó los números que lo separaban de la noticia. Ocupado. Reintentó. El número marcado no está asignado a ningún abonado.Para cuando se dio cuenta, ya había borrado el registro de la llamada. ¿Cómo comunicarse?
No podía concentrase en otra cosa. Si era ESA la llamada, la experiencia sería aún más increíble que en su primer premio por el primer cuento escrito en serio, aunque fuese desechado por un tiempo por considerarlo de poco valor. En 1999, cuando no se lo esperaba,recibió el Celestino de Cuentos con “Flora y el Ángel”. El reconocimiento lo hizo envalentonarse, confiar en sí mismo y, sobre todo, lo llenó de ganas de seguir escribiendo.
Por eso llegaron las primeras veces con su cuaderno de cuentos, “Eros del espejo”; la novela “Majá no pare caballo” y su libro para niños “Mi mundo”.
De esa producción continua que es más fecunda en invierno, porque el calor lo bloquea, nacerían otros dos libros: “La madrugada no tiene corazón”, con el que saldó su deuda con el fantástico, a pesar de la crítica; y “Gusanos de seda”, una novela de corte realista.
Todo eso lo escribió después de los 30. Por eso, en algunas taxonomías que inventan por ahí, lo clasifican como “Novísimo tardío”, o algo así, porque no empezó a escribir con su generación, sino con la siguiente,simplemente, porque no se sentía preparado. Eso lo liberó de los tanteos y entró al ruedo literario más seguro.
Para calmar los nervios conversó sobre cualquier tema con los colegas que sospechaban que aquella llamada era para “algo bueno”, como lo fue el Taller de Técnicas Narrativas del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso que cursó con 36 años, varios premios y libros publicados, pero con tremendas ganas de aprender.
Se imaginó que los clásicos ni se enteraron de que existían las técnicas narrativas, pero a él le hicieron bien, le ahorraron tiempo y le enseñaron humildad para saber que esas cosas ya estaban inventadas y no había descubierto el agua tibia al emplear la caja china.
Por fin consiguió el número. Marcó el siete con fe. Él es amante de los concursos como modo de validación de la literatura, dar a conocer un autor, o vía expedita para publicar un libro.
Había perdido tantos como los que había ganado, y eso le hizo crecer como persona. Celebraba las victorias y a las derrotas las combatía con un pa’lante que la vida no acaba.
Le había pasado todo tipo de cosas con los certámenes. Recordó aquella vez en que envió un texto y no ganó. Al año siguiente presentó el mismo volumen al mismo certamen y obtuvo el premio.
Del otro lado del teléfono la noticia. El Premio Alejo Carpentier 2019 en cuento era suyo, precisamente en el momento en que su carrera literaria llega a sus 20 años, aunque el onomástico le sonara a discurso de vedette. La alegría, los abrazos y felicitaciones de los amigos, las llamadas, las fotos para Facebook, las entrevistas, la noticia oficial que dice que su cuaderno inédito “El año que nieve” le obsequió el reconocimiento más grande de su carrera como escritor.El cerebro que todavía no lo cree. Esa noche sin poder dormir.
No obstante, se sentía como el mismo Rubén. Nada cambia cuando eres auténtico. Un premio, un libro, una vocación, una profesión o un viaje, no transforma su esencia como persona.
Él siguió siendo los últimos ojos que revisan el periódico, saboreando ese placer infinito que descubre cuando pone una coma donde va y no estaba, porque disfruta revisar, los textos ajenos como los propios con la misma prolijidad. Él siguió buscando memorias, paraguas y espejuelos…
Tomado de www.ahora.cu/es

Son jóvenes holguineros: Dramaturgia (IV)

El dramaturgo y actor holguinero Yunior García ha puesto a la provincia en el mapa del teatro cubano. Foto: aldia.cu

Yunior García Aguilera es un joven actor y dramaturgo holguinero que se ha ganado por esfuerzo propio un lugar primordial dentro del teatro cubano actual. Su originalidad y compromiso le han garantizado un éxito rotundo dentro de las tablas y el cariño constante de su público.

¿Qué se siente haberse convertido en uno de los dramaturgos más representativos de la ciudad de Holguín y de Cuba en general?

“Creo que el reto más grande que uno tiene es tratar de no envejecer como artista y en mi caso intento estar siempre cerca de los jóvenes, para ver qué están haciendo los que vienen detrás.

“Porque sin dudas el tiempo pasa y los referentes también y cuando uno vive a 700 km de la ciudad capital, donde no puedes ver todo el cine y el teatro que te gustaría, vas perdiendo esos referentes.

“Por eso intento siempre informarme entre lo novísimo sin olvidar a los maestros, pero más importante sería que existiera un movimiento artístico mucho mayor en la ciudad, porque ese impulso de colegas es lo que te motiva a superarte a ti mismo”.

¿Cine o teatro?

“Me quedo con los dos, ambos son enfermedades incurables. El teatro fue la carrera que estudié, primero actuación en la ENA y luego dramaturgia en el ISA, y posteriormente me dediqué a dirigir y no pienso dejarlo de hacer nunca.

“El cine es otra enfermedad que adquirí con el tiempo y mi escuela fue ver mucho cine. Ahora mismo hay un movimiento latinoamericano muy fuerte, como hacía tiempo no sucedía, fundamentalmente en México, la tríada de Cuarón-Iñarritú-uillermo del Toro que está haciendo visible el cine latinoamericano en todo el mundo.

“En Cuba aún falta por hacer mucho cine, hay muchas historias, imágenes, paisajes que no aparecen en la pantalla cubana y eso es un compromiso para las nuevas generaciones. Más allá de La Habana y sus conflictos, sino la gran Cuba”.

La mayoría de sus obras teatrales se han convertido en éxitos rotundos, (Pasaporte, Semen, Cierra la boca, Humo, Jacuzzi), ¿ con cuál te quedas? y no acepto un “todas” como respuesta.

“Hay muchas obras que uno va guardando con cariño pero indiscutiblemente una de las obras con más repercusión tanto nacional como internacional es Jacuzzi. Creo que salió de un momento muy específico en mi vida, en materia personal y en lo profesional. Es una obra muy honesta donde no traté de ponerme a la moda o de seguir un estilo. Fue un ejercicio de buscar mis verdades más oscuras, que menos me gustaría que se mostraran. Por eso creo que tuvo la repercusión que tuvo.

“Cuando la presentamos en Sao Paulo (Brasil) donde pocos hablaban español, el recibimiento y la identificación con la puesta fueron muy positivas y en Cádiz (España) vimos cómo sin importar la nacionalidad de los allí presentes entendieron la obra, lloraron, rieron, se quedaron para abrazar a los actores y eso fue una experiencia sin igual. Así que, Jacuzzi es hasta ahora la que más me satisface”.

De todos los premios y reconocimientos que ha recibido, ¿cuál es el que más lo sorprendió y por qué?

“El que menos me esperaba fue justo ahora con el cortometraje Cerdo en el 40 Festival de Cine de La Habana porque como te decía estoy empezando en el cine. Apenas tengo tres cortos y de ellos solo dos profesionales, este es el segundo y la competencia es muy fuerte.

“A La Habana sigue viniendo lo mejor de América Latina y hay un movimiento de cine muy significativo sobre todo en Argentina y Chile y estaban en competencia, por lo que la mención especial que nos dieron fue algo que no esperábamos. Fue una sorpresa muy especial”.

¿Tiene Yunior García algún patrón que sigue a la hora de escribir?

“Para mí eso no existe y si una obra tiene éxito en la próxima trato de romper totalmente con la fórmula de la anterior. Yo no creo que en el arte existan fórmulas, sino existirían fábricas de éxitos. Que sí lo vemos en otros géneros como la música, pero no en el teatro o en el cine. Creo que en el arte verdadero existe algo que no se puede explicar más allá de los trucos o las reglas ,y se llama magia”.

Alejándonos del cliché acerca de los referentes, ¿cuáles son los jóvenes dramaturgos cubanos que llaman su atención?

“Yo tuve la suerte de coincidir con una cantidad de colegas con mucho talento. La generación de los novísimos que en sus inicios fue muy polémica a la larga dio un buen puñado de autores y ahí están Yerandy Fleites, Rogelio Horizondo, Fabián Suarez que también es holguinero, entre otros, pero hay potencial y mucho”.

¿Qué le queda por escribir?

“Mucho. Por ejemplo el musical, es un sueño que tengo desde hace tiempo y quiero estudiar su estructura. Me interesa llevar al musical la historia de Yarini, del real, del que caminó por las calles de San Isidro. Eso me obsesiona, estoy trabajando en ello y espero pronto terminarlo”.

¿Cuándo los holguineros podremos disfrutar nuevamente de sus obras?

“Ahora mismo nos estamos mudando para La Habana por cuestiones de trabajo pero Holguín siempre será el lugar donde nací y seguiremos trabajando aquí. Para este año tenemos tres posibles estrenos, el más próximo en marzo, en el marco del Festival de Teatro Joven. Se va a llamar Hembra y es un acercamiento al fenómeno de la mujer y al mundo femenino.

“En un panorama nacional donde el arte sin dudas es una fortaleza, saber que este talentoso dramaturgo no piensa dejar de trabajar es maravilloso. Y para nosotros si es holguinero, mucho mejor”.

Tomado de www.radioangulo.cu

La otra historia de José Abreu Cardet

Por Jorge Suñol Robles
Tomado de www.ahora.cu
Fotos: Carlos Rafael
Esta vez no contaremos la historia que escribe y deja en los libros, la de héroes y ciudades, la de estatuas y hechos, la de cronologías empolvadas, pero aún intactas. Para eso diríjase a sus textos de máxima certeza, que bajan del pedestal y acaban con el mito, que han hecho de este cuento, que es Cuba, un camino contradictorio y a la vez apasionante, pudiera decirse, también, excitante.
José Miguel Abreu Cardet se merece, de sobra, que le cuenten (o cuente desde su voz) su historia. Allí, en su biblioteca personal, donde guarda memorias, títulos, viejos espejuelos, y cuelgan retratos de Céspedes y Martí, atentos y cómplices de lo que piensa y dice. Allí, donde se palpan los años y las anécdotas, un Holguín infinito, recordamos y viajamos en el tiempo, trazamos sus caminos. Mientras, su compañera de vida y de labor investigativa, Elia Sintes, nos escucha desde la cocina. Abreu dice que no fuera nadie sin ella. Imagino el rostro de Elia, lleno de orgullo. Me queda claro: esta también es su historia.
Me cuenta que fue en ¡ahora! donde publicó por vez primera, el 10 de octubre del 1978. Tuvo la suerte de conocer al destacado investigador Hiram Pérez Concepción, y lo encaminó para trabajar en el Museo Provincial de Historia, y, posteriormente, asumir la dirección de la Casa Natal de Calixto García.
Recuerda, cuando en el año ´58, se trasladó a la finca de su abuela. Ella le contó de algunos de sus famliares que estuvieron y se batieron en la guerra. Y eso lo ayudó a sentir y escribir su obra de una manera más cercana a los lectores. “Conocí a los mambises cotidianos, no los mambises que después se han idealizado y se han convertido en estatuas. La historia me llegó muy humanizada. Y bueno, los rebeldes estaban combatiendo en ese momento, yo los vi de chiquito”.
“No me he enfrascado en contar la historia, porque me he hecho preguntas como por qué van a la guerra la gente. Estar en contacto con numerosos intelectuales me ha aportado mucho”, confiesa sobre la idea de compartir y publicar en colaboración con otros investigadores.
Le pregunto, entonces, sobre lo más difícil como historiador y me responde, sin dudar: “Las fuentes. Es complejo desde Holguín investigar porque hay que ir a La Habana y a otros lugares. Eso es un problema serio que tenemos los investigadores. He tenido otro choque y radica en los conceptos. A veces te encuentras una información un poco de lo heroico, de los grandes combates, y tienes que tratar de adaptarse a esa metodología, y en ese sentido, hacerte otras preguntas”.
Un historiador, dice el intelectual, tiene que trabajar mucho: “No perder tiempo, darte cuenta que la vida es limitada, en todos los sentidos, y tratar de tener una información sólida. Hay que buscar muchas visiones, por ejemplo, qué piensan los poetas sobre la historia. Hay que indagar en otras ciencias, como la sociología. Darte cuenta que los seres humanos idealizados, heroicos, no existen, esas son creaciones poéticas y literarias”.
Abreu Cardet ha alcanzado numerosos reconocimientos y distinciones, algunos cuelgan en la pared de aquel cuarto estudio, otros los porta en la sala de su casa con orgullo, pero es un hombre que habla con modestia y compromiso, lo noto. “Hay muchos prejuicios con los premios, pero tienen algo importante: te obligan a terminar un texto. Eso sí, no debes trabajar nunca para un título, porque nunca harás una obra”.
Ser Premio Nacional de Historia 2018 supone un gran estímulo Por la Obra de Toda la Vida, resume la entrega y el sacrificio de largos años de trabajo de investigación: “Al revés de mucha gente, que no le gusta que la aplaudan, soy del criterio de que me reconozcan. Fue un esfuerzo tremendo. Hay una inmensa cantidad de gente que le corresponde un pedacito, ese diploma habrá que picarlo y dárselo a esa gente”.
Antes de despedirnos, le pido que me valore el papel de los historiades cubanos. Convencido, afirma: “En general, la historiografía cubana, independientemente de todos los errores que se puedan haber cometido, los dogmatismos que han existido, las visiones cerradas, creo que va por buenos caminos.
“La gente está investigando de temas diversos, prácticamente en cada localidad hay un historiador. Los que han aprovechado el tiempo y les gusta el oficio, tienen posiblidades asombrosas”.
Me describe, por último, a su ciudad, como un amor ciego: “Irme de Holguín será muy difícil, quizá no sea el mejor lugar del mundo, pero amo este lugar. Los holguineros mantenemos cierto urbanismo, conservamos cierta forma de comportarnos. Hay intelectualmente un mundo bien interesante. Somos emprendedores”.
Entonces, off the record, nos ponemos hablar de la vida, de Cuba y su estabilidad, de los jóvenes, de la emigración, hasta de la mala suerte que tuvo el mismísimo Calixto García y sus sufrimientos. Y grabo, en la mente, el ruido intenso de los carros que pasan y avisan un mediodía agitado, unos dibujos hermosos sobre lugares de Holguín en su sala, varias fotos de familia. Grabo, sobre todo, la pasión desmedida que invade su rostro.

Armonías para aprender en un rato con Edelys

Por: Arlene Gómez Palacios

Fotos: De la Autora

Mi amor por los gatos lo despertó bien temprano Vinagrito, el gato de Teresita. Con el tiempo, mi madre me decía que no todo podía ser juego aferrándose a la historia de una hormiga retozona que tuvo que aprender a cocinar y puedo seguir, pues con casi treinta años canto de punta a cabo esas canciones infantiles que determinaron importantes pedazos de lo que soy.

Hoy en lo personal me preocupa en demasía el camino que ha tomado la producción de la cancionística infantil cubana. Quizás porque muchas de las voces emblemáticas se han apagado o porque la promoción de otras que emergen no es la adecuada, el asunto es que nuestros niños apenas la consumen y las consecuencias comienzan a ser notables.

Foto de la autora

Por estos días, la ciudad de Holguín abriga un espacio que, en su segunda jornada dedicó un momento para los más pequeños. La Feria de los Trovadores invitó a Edelys Loyola, quien convirtió en regalo su voz y su guitarra. Risas y aplausos inundaron la Casa del Joven Creador de la ciudad de Holguín al ritmo de canciones como El trencito, Con las manos o El Piojo. El efecto Edelys una vez más consiguió replantearme la pregunta ¿Por dónde anda la canción infantil en Cuba si tenemos exponentes de su talla?

Sobre este particular la cantautora holguinera se animó a conversar.

“Yo tengo con eso un criterio bastante duro realmente porque creo que no basta con hacer eventos como el Cantándole al Sol. Creo que eso no va a defender la canción infantil en Cuba sino lo que hace es potenciar más a los autores, a la gente que está escribiendo canciones para niños porque ahí entra todo el que llegó a última hora, el que dio un texto y alguien se lo musicalizó”.

“Yo he estado de jurado en festivales como Cantándole al Sol o La Ronda del Pintorcillo en esta ciudady he visto textos que no han pasado siquiera por las manos de un asesor de literatura, es terrible. Creo que la canción infantil en Cuba tiene mucho potencial pero no se promociona, no se respeta como debe. Pienso que “rescatar” no es la palabra adecuada para ponerle a este tipo de fenómeno sino meterle de verdad el hombro, comprometerse más”.

“Creo que en todo el país la Organización de Pioneros o el Ministerio de Educación no están haciendo lo que deben hacer realmente, a nivel institucional, en este sentido. Yo misma, no tengo un disco grabado y llevo 30 años haciendo canciones para los niños, cantando así como me vez: de escuela en escuela, de plaza en plaza y nunca se me ha propuesto porque no es interés de la disquera, porque no se vende tanto como otras cosas.Además de que existen figuras que están predeterminadas como la misma Lidys, quien se hizo de una imagen con la canción porque ella además llevaba una trayectoria con la televisión y sabían que podían vender”.

“Es por esto que no se comprometen con las nuevas gentes, con otras voces, con lo que está pasando. No hay de verdad una institución donde uno pueda exponer y tener una voz para plantear estas inquietudes, donde decir “por favor déjennos un espacio para hacernos sentir”.

‘¿Qué yo le canto a estos niños que realmente les interese?’

“Otro asunto que debe tenerse en cuenta en este sentido es la bobería que se habla en las canciones infantiles. Todos hemos hecho canciones de perros y gatos porque a los niños les gustan los animales, le gustan las mascotas. Todos hemos pasado por ahí y es lindo, yo tengo muchas canciones dedicadas a los animalitos pero ha llegado ese momento en el que me estoy preguntando ¿Qué yo le canto a estos niños que realmente les interese? Porque la era de internet es aplastante, los niños tienen muchos contenidos audiovisuales de factura extranjera (porque en Cuba se hace ya muy poco audiovisual infantil), más información ahora que antes y cuando estás en un jurado te das cuenta que todas las canciones que llegan son de perros y gatos, eso creo que no va a salvar la canción infantil, creo que hay que cantar a otros tópicos porque el niño lo necesita”.

Sobre Mundo Rosa y otras armonías para aprender

“Yo tengo dos proyectos ahora, el primero lo estoy llamando Mundo Rosa y es para hablar de los niños que están, diríamosque en una posición obligada por los padres a usar determinada ropa, determinado color. Vivimos en un mundo muy machista y Cuba lo es mucho. Estos estereotipos han creado diversos problemas y para ayudar a evitar eso desde temprano estoy haciendo un grupo de canciones que ayuden a erradicarlos. Y otro proyecto en el que estoy trabajando está relacionado con el lenguaje, pues hay muchos pequeñoscon trastornos en el habla para los que estoy haciendo otro grupo de canciones que le ayuden a pronunciar consonantes difíciles y palabras complejas. Creo que esto es más interesante que seguir cantándole a los perros y a los gatos”.

Edelys Loyola estuvo acompañada de su hija Edelys Cabrejas Loyola, graduada del Conservatorio José María Ochoa, de la Ciudad Cubana de los Parques y quien aportó atractivas sonoridades a la obra de su madre.

“Para mí es un regocijo muy grande tener a mi hija trabajando a mi lado pues desde que tenía 3 años Edelyta canta. Después estudió música en la escuela de arte y se graduó en el conservatorio, emprendió su propio mundo y en estos momentos le comenté que necesitaba enriquecer la música infantil para que los niños vieran otras sonoridades y ella accedió. Me está ayudando como músico y como cantante. Es un sueño logrado porque todos los padres quieren que sus hijos sigan sus pasos o por lo menos que lo que hagan lo hagan bien y el hecho de que esté a mi lado es algo muy lindo y me regocija.”

Continúa la Feria de los Trovadores. El movimiento trovadoresco surgido en septiembre de 2016 sigue involucrando a juglares de diferentes generaciones en función de la formación de valores éticos y estéticos. Edelys resulta la única exponente femenina dentro de este espacio y al respecto destacó:

“Estoy muy asombrada de que sea la única mujer trovadora que está en la Feria. Me resulta muy interesante que me hayan tenido en cuenta y que a pesar de que no hago el mismo tipo de canción que hacen ellos, sí soy una mujer que defiende una misma estética detrás de la guitarra. Me siento feliz realmente y comprometida con este proyecto por lo que seguiremos haciendo humildemente lo que mejor sabemos hacer”.

Fernando Cabrejas: Cacique de la Trova en Holguín

Fernando Cabreja. Foto: cortesía del entrevistado
Fernando Cabreja no entiende de negras ni de blancas. Tampoco de cuánto tiempo “dura” una redonda, fusa o corchea. Cabrejas no sabe leer música. Ni escribir música. Ni solfear. En sus palabras: “no sé absolutamente nada”. O sí. Dice que la canción es ese matrimonio perfecto, orgánico, coherente entre el texto literario y la melodía. Y él ha “casado” a unos cuantos. Tal vez por eso y sus años de experiencia, lo apodaron en Holguín El Cacique de la Trova.
Pero antes de ser así, “un testarudo, un tipo torpe, algo bohemio, medio loco, que siempre está fuera de foco”, fue un niño que nació en el Reparto Sueño, cerca de la posta 3 del Cuartel Moncada, dos días después de la desaparición física de Camilo Cienfuegos. En su pueblito de Sagua de Tánamo, no había donde inscribirlo. Su madre se fue a la Ciudad Heroica, donde heredó ese espíritu rebelde que, “picando los 60”, aún mantiene.
En Sagua pasó su infancia rodeada de arroyos, vacas, caballos, chivos, gallinas y también de música:
“En la etapa de la secundaria, doy mis primeros pasos en la música, todo empíricamente. Miraba al Trío Cristal, muy importante en aquella época en Sagua.
También iba a casa de un músico muy virtuoso en la guitarra que me enseñó algunos acordes. Me escapaba de la escuela para aprender, porque sí tenía esa vocación inculcada por mi padre, Enrique Cabrejas. Con él aprendí a apreciar la trova tradicional.
“Me nutrí de todo. Me interesaba mucho Víctor Jara, el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, Carlos Puebla, Violeta Parra. Cantaba también cosas de Camilo Sexto, Charles Aznabur, Diango, del Trío los Panchos. Todo ese gran ajiaco se queda en el subconsciente y después salen las canciones. Por eso, soy un trovador un poco ecléctico.
“Empecé a componer cuando entré a la carrera de Historia del Arte en la Universidad de La Habana. Había un gran movimiento de artistas aficionados y me encontré con un músico costarricense, Fidel Gamboa, que vino a estudiar al Instituto Superior de Arte, y con él avancé mucho en la guitarra”
¿Qué pasó cuándo te graduaste de la Universidad?
“Decidí regresar, porque mis padres estaban un poco viejos. Eso fue como en el 85. Hice un adiestramiento de seis meses en el Museo de Sagua de Tánamo. Después me reencontré con Edelis Loyola, mi esposa, quien propició que fuera a trabajar a la emisora de Moa, La Voz del Níquel.
Cabreja junto a su esposa, la trovadora Edelis Loyola y el tenor Yuri Hernández
“Entré como asesor. Revisaba como 20 programas. Era un trovero radialista, una arista que pocos conocen. Como historiador del arte no ejercí realmente, aunque impartí clases de Estética e Historia del Cine Cubano, hace como ocho años en la llamada municipalización, un proyecto de Fidel.
“Toda una vida he trabajado en la radio, desde el ´86. Incluso pertenezco a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba por la sección de Cine, Radio y Televisión. En la radio obtuve muchos premios con programas culturales, documentales, reportajes, porque fui hasta jefe del departamento informativo por dos años. Siempre estaré agradecido a la emisora. Gracias a eso sostuve a mi familia.
“Ahora hago un programa más sencillo en Radio Angulo, aunque no menos importante. Se llama ‘Una canción Necesaria’. Es un espacio musical donde defiendo y promuevo la canción de autor. También hablo de la trova tradicional cubana y los jóvenes valores de la trova en Cuba. Lamentablemente se transmite en un pésimo horario, de 6 a 7 de la mañana los domingos.
“He sido de todo un poco, menos electricista y constructor, porque soy pésimo en eso. No sé poner una bombilla, pero criando muchachos y buscando comida, haciendo canciones y trabajando en la radio, ahí me ha ido bien”.
¿Te consideras un músico poco conocido?
“La mayoría de los trovadores de Cuba saben quién yo soy. No sé si me han escuchado o si me han visto actuar en un lugar X. Quizás me ayudó mucho el Encuentro Nacional de Trovadores, “Trova Viva”,que fundé en el año 2000 como gestor cultural. Estuve al frente de él hasta el 2008, cuando me mudé para la ciudad de Holguín. Por allí pasaron Frank Delgado, Gerardo Alfonso, Ray Fernández, Augusto Blanca…
“A cualquier trovador del país, lo mismo si tiene 25 años que 60, pregúntale por mí. Sabrá quién soy. Que conozca mi obra, tal vez no. Quizás ha oído una canción, pero hasta ahí. Una cosa es el reconocimiento y otra la fama. La fama es muy volátil, más que la moda. Nunca he estado a la moda, ni pienso lo estaré. A mí lo que me gusta son los modos”.
¿Qué te atrajo a la ciudad de Holguín?
“Mi hija estudiaba en el Conservatorio de Música y nos decía que teníamos que mudarnos para Holguín para visibilizar mejor nuestro trabajo. Pero el que está en Holguín quiere mudarse para La Habana y el que está en La Habana quiere mudarse para París. Eso no falla. No obstante, en Holguín me siento a gusto y no pienso que me vaya a mudar”.
¿Qué trajiste en la maleta cuando te mudaste de Moa a Holguín?
“La peña Alta Marea que fundé el 4 de octubre de 1998 en Moa, donde cantaba mis canciones y un poeta invitado leía sus textos. La casa de la Trova acogió el proyecto que se mantuvo con esa idea original hasta 2012. Por allí pasaron los poetas Lina de Feria, José Luis Moreno del Toro, Fernando García Blanco, Teresa Melo, Delfín Prats, Ronel González, José Luis Serrano, Lourdes González.
“Era un espacio único, un oasis. Después la Casa de la Trova se contaminó con un público raro. La gente iba más bien a tomar cerveza. Había un cover de 10 pesos en moneda nacional que mis seguidores, en su mayoría estudiantes universitarios o de la Academia de Artes Plásticas, no podían pagar siempre. Muchos factores incidieron en que la peña no sea lo que fue cuando llegué de Moa, pero se mantiene todos los jueves.
“Ahora trabajo también los viernes a partir de las 6 y 30 en El Chorrito, el Álbum Café de la EGREM. La Peña de los Socios se llama el espacio. También me involucré en La Feria de los Trovadores,  un proyecto de Raúl Prieto, donde trabajamos todos los cantautores de la ciudad, los últimos jueves de cada mes, en El Callejón de los Milagros”.
Cabreja en la Plaza de la Marqueta
¿Tienes algún secreto para componer?
“No hay recetas. Las canciones me sorprenden. No las puedo forzar. Si lo intento, no salen. Llegan cuando menos te lo esperas, en los lugares más insospechados, caminando por una calle con jabas de viandas, y tengo que dejar los paquetes ahí, para escribir. Antes siempre andaba con un lapicero y tarareaba melodías como una hora hasta llegar a la casa. Ahora con el celular es diferente”.
Si eres músico de oído, ¿cómo escribes la música de tus canciones?
No la escribo, la memorizo. O en una hoja pongo: ‘Yo pudiera hacer canciones facilistas’ y añado ‘RE mayor’, que es donde empieza ese tema. De ahí memorizo, aunque he perdido como 30 canciones, porque cuando las hice no las pude grabar.
En 2019 cumples 60 años y cuarenta de vida artística, ¿cómo planeas celebrarlos?
“La primera acción es el concierto ‘Fuera de foco’ que realizaré en el Teatro Eddy Suñol el próximo 3 de noviembre a las nueve de la noche. No es lo mismo una peña que es más fraternal que en el teatro, pero tampoco pienso ir tieso. Cantaré unas 17 canciones que han marcado mi carrera como ‘Fuera de foco’, ‘Volviste a mí’, ‘Muchacha en la ciudad’, ‘Marcha de la vida esdrújula’. Tendré algunos invitados como el grupo de Raúl Prieto que me acompañará en 6 temas con arreglos de mi hija Edelita, Nolberto Leyva, Samuel Leyva y otras sorpresas.
“Pronto debe salir mi cancionero ‘Como una luna en pie’, por Ediciones la Luz y pienso grabar también mi primer disco en los Estudios Siboney de la EGREM en Santiago de Cuba. Se llamará ‘Cuando todo coincida’. Tuve que seleccionar con pinzas 15 temas de mis 120 canciones que reflejen a Cabrejas en diferentes etapas de su vida, una persona con preocupaciones éticas, filosóficas, sociológicas, rebelde, pero al mismo tiempo tierno amatorio, que quiere a la familia”.
Con Silvio Rodríguez
Con Pablo Milanés
Con el boricua Andy Montañez
Junto a la cantautora Liuba María Hevia
Con el trovador Eduardo Sosa

Por Rosana Rivero Ricardo

Tomado de www.ahora.cu/es

Con la décima a cuestas

Fotos: Adrián Aguilera
Si no hubiese sido por su predisposición genética, hoy Santiago de Cuba tendría un hijo en el lomerío de Realengo 18. O Matanzas, un técnico en maquinaria agrícola. O La Habana, un policía oriental más. Pero sabía que su destino era la música y salió a buscarlo. Emiliano Sardiñas, el décimo de 14 hijos, nació para “inventarla en el aire”, por esa capacidad de pensar muy rápido, manejar la palabra y jugar con los versos a una velocidad tremenda.
¿Cómo nace un improvisador?
“Los improvisadores son fruto de la naturaleza, obra del destino. Puede ser hereditario, porque a veces esa facultad proviene de un abuelo, un tío. En muchos casos no hay predisposición genética e interviene el factor natural: naciste con ese don”.
¿Cuándo descubriste que podías ser repentista?
“Bien pequeño. Vivía en un monte de Santiago de Cuba, en Realengo 18. Al barriecito mío le decían el Saíto Arriba, allá en Songo la Maya, buscando la frontera con Guantánamo. Oía las cuartetas tradicionales que sabían los viejos para tirarse pullas y empecé a tratar de arreglarlas.
“Entonces mi familia y yo nos mudamos a Matanzas. Cuando llegué a la secundaria básica un profesor me orientó. Me dijo que sería decimista improvisador. No obstante, estudié Técnico Medio en Maquinaria Agrícola, pero al mudarme para La Habana, eso quedó a un lado.
“Mi hermano vivía en un apartamento en la capital y recogió a toda la familia. Al principio decía que no tumbaran mi casa, porque regresaría al Realengo. Menos mal que no vine. Allí no estaban los medios ni las circunstancias favorables para desarrollar mi carrera.
“Cuando entré al servicio militar fue mi despegue. Me di cuenta de que había nacido para esto.
“A lo largo de estos años recibí cursos, talleres; aunque los poetas somos autodidactas por excelencia. Estudié mucho. Uno se acostumbra a la lectura, sobre todo, de los clásicos de la literatura española y cubana. El repentista debe tener una cultura general que le permita desarrollar cualquier tema, lo mismo en una conversación que en una controversia”.
¿Cómo llegaste al popular espacio televisivo de la música campesina Palmas y Cañas?
“Al terminar el Servicio Militar, ya conocía a muchos intérpretes del programa. Me presenté a una audición donde me evaluó Adolfo Alfonso. No aprobé, pero al año siguiente volví.
“Paralelamente, busqué trabajo como policía. El mismo día que me llegó la citación para presentarme a la estación, entró el telegrama para ir al Centro de la Música. La decisión no fue difícil.
Palmas y cañas ha sido la vía por la que durante años he estado conectado con las personas que siguen el género. En noviembre de 1989 comencé profesionalmente. Cumpliré 30 años de vida artística en 2019, tres décadas cogiendo botellas por toda Cuba, de trota mundo con la décima a cuesta, entrando a los hogares de la gente humilde de mi país que es una de las cosas que me hace más feliz y me enorgullece”.
¿Cómo valoras la salud del repentismo en Cuba?
“A nivel nacional se encuentra bien, pero en las provincias está frágil, porque hay menos espacios para su presentación y promoción. Tenemos el reconocimiento a nivel institucional, pero no la ayuda. No es lo mismo que te toquen el hombro y te digan: `¡qué lindo tu improvisas!´, a que te brinden apoyo para llevar a cabo un proyecto y las cosas fluyan mejor.
“Tengo un dolor en lo más hondo por la música campesina, por los improvisadores, los laudistas, los treseros que es la gente a quienes nunca le toca una gira nacional y le dan vida a la tradición en un pequeño espacio. Algunos tienen aspiraciones que no se les dan. Otros ni siquiera aspiran a trascender de ahí en lo adelante.
“Nosotros como género hemos sido marginados, olvidados y desatendidos durante muchos años. El Ministerio de Cultura, el Instituto de la Música, Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños pudieras hacer muchas más cosas por todos los proyectos que hay en cada provincia que no tienen espacios ni apoyo.
“Para reforzar el género, un grupo de realizadores fundamos una cátedra experimental. En este momento tenemos más de mil niños que cantan tonadas, improvisan décimas, tocan tres y laúd a lo largo del país.
“Fuera de la Isla, los que cultivamos la música campesina, al menos desde la capital, tenemos una buena proyección internacional. Realizamos giras al exterior, impartimos talleres. Sin embargo, la única evidencia que tenemos son los recortes de periódico traídos de allá, porque en Cuba se desconoce esa labor”.
Sin embargo, en Holguín has tenido mucho éxito…
“Este es un arte popular, donde las personas tienen la posibilidad de interactuar con el artista y ver la obra surgir en ese momento. Además estoy en un momento muy dulce de mi carrera. Con mi nuevo trabajo como jurado en la Colmena TV, tengo un público más amplio en los niños y en la familia en general. La gente me espera siempre con admiración y cariño.
“En Holguín soy fundador de la Fiesta Campesina en la Fiesta de la Cultura Iberoamericana. El evento lo comenzamos en Velasco, en 1999. Después vine varias veces a Rafael Freyre, luego me desaparecieron por un tiempo, hasta ahora que me vinieron a buscar de nuevo.
“Me encontraba en una gira por República Dominicana programada para un mes. Sin embargo, ajusté mi tiempo para cumplir con la agenda en 15 días y no perderme la Fiesta de la Cubanía ni la Iberoamericana. Me bajé del avión para la guagua.
“Aquí la he pasado riquísimo. Me presenté en la Casa Ibero el día 24 y el 25 en el Pasacalle. Fui por mi cuenta a la Casa de la Trova. Me subí a descargar con el grupo Cristal y cuando terminó, la gente empezó a pedirme y me quedé. Hice un show como de una hora solo.
“El día 27 fuimos a Fray Benito y fue una experiencia maravillosa. Este 29 en Gibara también fue espectacular”.
Descarga del repentista Emiliano Sardiñas en Casa de Iberoamérica. Foto: Adrián Aguilera
¿Cuándo regresas a Holguín?
“Bien pronto, como invitado del Festival del Son en Mayarí”.
Llevas más de 30 años en La Habana y aún preservas tus raíces campesinas, incluso en el acento…
“Soy santiaguero del monte y a mí no se me pega el habla´o de ningún lugar. A veces me dicen: `Oye, llegaste de Colombia y estás hablando colombiano´. No, -le digo- llegué y hablo oriental, el acento mío de la loma. Eso está en la persona. Alguna gente sale y quiere lucir diferente para que se den cuenta de que vienen de otro lugar. Para mí, la gran felicidad es saber que, donde quiera que las personas me vean, soy el mismo guajiro”.
¿Cómo piensas celebrar tus 30 años de vida artística?
“Quiero realizar una gira por cada provincia para llegar a las comunidades más apartadas, donde viven las personas a donde no llegan las grandes orquestas.
“También quisiera ir al hospital infantil William Soler, la escuela Solidaridad con Panamá, ir a los proyectos donde el trabajo humano es lo primero y donde hay personas profesionales y equipos de trabajo que consagran su vida a servirle a otras personas”.
Por Rosana Rivero Ricardo

Presidente del Fondo Cubano de Bienes Culturales elogia Iberoarte

Fondo cubano de bienes culturales en Iberoarte
Arturo Valdés, Presidente del Fondo Cubano de Bienes Culturales visitó la Feria Internacional de Artesanía Iberoarte en la ciudad de Holguín.
Acompañado de Manuel Hernández Ramos, director del Fondo en la provincia y presidente del Comité Organizador de la cita, intercambió con artesanos cubanos y extranjeros de nueve países que asisten al evento.
¿Iberoarte cumple las expectativas?
“Esta edición es superior a otras en la organización y participación. Hay una variedad en las artesanías con una amplia representación de artesanos cubanos y extranjeros. Es una antesala a la Feria de la Habana. Holguín es un potencial en la artesanía con lauros importantes. Entre ellos las colecciones de Osmany con sus vasijas en maderas y muebles.”
¿Qué retos asume el Fondo a partir de su 40 aniversario?
“El 40 aniversario es un camino a la sustitución de importaciones, pretendemos en el sector del turismo cumplir con la alta demanda en muebles y decoraciones de interiores .Tenemos excelentes artistas que pueden lograrlo.”
¿Cómo mantienen los principios del líder histórico de la Revolución Cubana?
“El Fondo, creado por Fidel Castro tiene la visión de mantener la creación y la comercialización de lo más genuino de nuestras tradiciones culturales. Fidel lo vio como una vía de mantener la identidad desde el arte. Dignificó el oficio en artistas. A planos superiores nuestros creadores participan en Ferias en otras naciones y siempre le apoyamos como símbolo de cubanía.”
Iberoarte
¿Cómo obtienen los artesanos sus materias primas?
“Hemos creado un mercado mayorista a precios asequibles para bajar los costos. Cuando lo requieren pueden viajar a otros países y hacer sus compras con nuestras licencias para tales fines.”
Se consideran un paradigma económico en el país
Sí, nosotros iniciamos ese sistema de que el artesano obtenga sus recursos y pueda sostenerse para la creación, lo veo como un laboratorio.”
Proyectos de ampliar capacidad para futuras citas
Tenemos en proyección construir recintos con capacidades mayores en áreas del vedado en la capital cubana.
Por Radio Holguín
Tomado de www.ahora.cu/es

Un holguinero en los Grammy

Fotos: Tomadas del perfil en Facebook de Andy Clay
 Lo tenía clarísimo desde chiquito: su vida estaría marcada por los compases de la música. Mucho ha pasado desde que su abuelo le regalara la primera guitarra a los tres años. Fue una conexión especial y única que ha acompañado a Andy Clay hasta hoy, cuando está nominado a los Premios Grammy Latino en Mejor Canción Urbana del Año, como coautor del tema “Mi cama”, interpretado por Karol G.
El éxito no solo ha tocado a su puerta. Ha entrado y se ha quedado en su casa. No obstante, a pesar de la fama, sigue siendo el muchacho nací´o y cria´o en la casa de los abuelos en la Avenida Capitán Urbino, un lugar lleno de recuerdos, donde ensayó con Kuban Times, hizo su primer estudio y grabó sus primeras canciones.
Los primeros acordes…
“Cuando cumplí 10 años entré a la Escuela Vocacional de Arte de Holguín, donde estudié hasta noveno grado. Luego vino el Conservatorio José María Ochoa  y poco a poco creció mi pasión por la música.
“La escuela fue un momento de descubrimiento con las lecciones de mis profesores y lo que aprendí de mis compañeros. Conocí bien mi instrumento, la guitarra, y valoré otros. Recuerdo que me llamaba la atención componer algo y que tocara un saxofón, una trompeta o un piano”.
En Tiempo Cubano…
“Estudié Guitarra Clásica. A todos los alumnos de la especialidad nos gustaba hacer música popular, después de tocar el repertorio clásico. Por eso, con el consentimiento de algunos de mis compañeros, les compuse lo que haríamos en la audición de las graduaciones. Desde ese momento, creció el deseo de componer.
“Al graduarme del Conservatorio quería hacer algo diferente. Tuve la suerte de que muchos de mis amigos compartieran los mismos deseos, lo cual fue la columna vertebral para formar el grupo Kuban Times. Nos conocíamos desde que teníamos siete u ocho años y fue una experiencia única. Por aquellos días empezamos con música salsa.
KubanTimes
“La agrupación Andy Clay y Tiempo Cubano fue la primera puerta que se me abrió para escribir canciones y hacer arreglos. Me dio oportunidades internacionales. Cuando la orquesta solo tenía diez meses de creada, salimos a trabajar por un año a México. Era una etapa de prueba, porque debíamos montar canciones nuevas todas las semanas. Fue un reto muy bonito que nos trajo enseñanzas y una experiencia que te hace crecer como músico y persona.
“Cuando regresamos había cambiado la escena musical de Cuba. La salsa empezaba a ceder ante la música urbana y hago un nuevo formato de Kuban Times, más pequeño. A algunos les gustaba más la banda anterior, otros preferían la nueva, pero fue una manera de dar un vuelco a lo que hacíamos, mantenernos competitivos y en el gusto de las personas que seguían nuestro trabajo”.
La distancia…
“En 2013 surge la oportunidad de trabajar con una compañía discográfica independiente de Estados Unidos, interesada en un proyecto más pop que había creado. La decisión traía sacrificios, porque significaba estar lejos de mi familia. Me dejé llevar por mi pasión. Tuve claro que quería hacer música y dar lo mejor de mí en eso.
“Al comienzo fue complicado. Cuando decides salir de tu círculo de confort, casi todo se siente como un obstáculo. Estaba en mi casa, arropado por la gente que me quiere. Aquí tuve que empezar desde cero, alejado de mi familia y mis amigos”.
Llenando pentagramas…
“Desde que llegué acá he concentrado mi carrera solo en la composición, porque esta y la producción fueron las primeras puertas que se me abrieron. El mundo de la industria musical aquí es muy duro, muy agresivo. Te toca ir con el cuchillo en la boca, trabajar, trabajar, trabajar hasta que empiezan a suceder las cosas.
“La primera canción que hice fue para Thalía junto a Becky G, ‘Como tú no hay dos’. Luego vino Farruko e hicimos ‘Obsesionado’ y ‘Te va doler’. Después comenzó la colaboración con CNCO y compusimos ‘Cien’, canción que tiene más de 100 millones de vistas en Youtube. Más tarde escribí el primer single de Karol G: ‘Casi nada’. En total he hecho unas 20 canciones para Juan Magan, Sebastián Yatra, Yandel, Manuel Turizo, Prince Royce, Hash, Rio Roma, Anita, Piso 21 y Marc Anthony con Bad Bunny y Will Smith.
“Tengo planes de sacar música mía en 2019. Hay muchos de los artistas con los que he trabajado que están dispuestos a ayudarme”.
Cuando la cama suena, es porque Grammy Latino trae…
“El tema ‘Mi cama’ lo comenzamos en Madrid, en febrero de 2018. Trabajábamos en otra canción y buscábamos un sonido. De pronto nos aparece un sample que hacía el efecto de la cama y dijimos: ‘¡wao!, eso está espectacular. ¿Por qué no hacemos un tema así?’.
“En ese instante paramos la canción que teníamos y nos incorporamos a hacer la nueva. Estuve involucrado en todo el proceso creativo, desde el inicio hasta que llegué a Miami, veo a Karol G, le enseño el tema, la grabo, mezclamos y masterizamos.
“Me siento muy orgulloso por la nominación. Es la tercera, porque tuve una en 2016 con Farruko y en 2017, con Prince Royce. Esta categoría es especial y muy competitiva. Ver tu nombre y tu trabajo en esa lista tan estrecha y complicada, es una bendición”.
Holguín desde la distancia…
“Siempre tengo ganas de regresar y lo hago a menudo. Cuatro veces al año voy a casa y comparto con mi familia. De esa manera me siento cerca de los míos y de lo que quiero.
“Me imagino que haremos algo musical en Holguín. Exactamente no sé cuándo, pero creo que no demoraría demasiado. Sería bonito juntarnos los chicos que empezamos Kuban Times y hacer un concierto por allá. Será cuestión de tiempo”.
GALERÍA ARTISTAS CON LOS QUE HA COLABORADO ANDY CLAY
Andy Clay junto al cantante Noel Schajris y El Micha
Andy Clay junto a JBalvin, Karol G y Nicky Jam
Andy Clay (al centro) y Sebastián Yatra (derecha)
Andy Clay junto a Manuel Turizo.
Por Rosana Rivero Ricardo
Tomado de www.ahora.cu