Cantante holguinera Gladys María quisiera cantar con Waldo Mendoza

Fotos: Cortesía de la entrevistada
Es tan atrevida y expresiva en el escenario que es imposible sospechar de su “timiditis crónica” lejos de los micrófonos. Yo, ignorante de su padecimiento, la intimido a grabadora cargada con una veintena de preguntas.
Gladys María me confiesa sus miedos. Entonces, para “domar” los nervios, comienzo “de atrás pa’lante” y le pregunto sobre el concierto que realizará el próximo 16 de enero en el Teatro Eddy Suñol para celebrar sus 25 años de vida artística.
“En el concierto Cuando canta una mujer presentaré un gran repertorio que incluye diversos géneros como el son, la canción y el bolero. Tendré buenos amigos invitados, entre ellos, el solista Ernesto Infante, Kenia Allen, Marilín Aldana y el compositor Rafael Espín, con quien interpretaré su tema Te necesito, incluido en mi disco del 2005.
“También estaré junto al Mariachi Holguín y la Orquesta Avilés que está haciendo un esfuerzo enorme para que el concierto salga”.
Cuando ya ni siquiera recuerda que la grabadora media entre nosotras indago sobre sus inicios:
“Desde los cuatro años cantaba. Mi mamá me compró un piano a los 13 años porque ella tenía obsesión con que tocara el instrumento. Después elegí estudiar instructora de arte en la especialidad de música. Me gradué y en 1990 comencé a trabajar como profesora de enseñanza especial, en las escuelas Jorge Ricardo Massetti y Solarana. Fue un trabajo precioso con niños que necesitan mucho amor y dedicación y les entregué el alma”.
“Dos años después un amigo me convidó a empezar en el Cabaret Nocturno como corista y luego fui solista. Ahí fue donde empecé a despuntar en la cerrera de cantante. Luego trabajé con diferentes grupos como Oyaré, Aguas del Caribe… Vinieron los espacios fijos en la Casa de la Trova, el Café Cantante, el Patio del Bolero…
“En el ‘97 decido ir para La Habana hasta inicios del 99, donde me contrataron en la Empresa Ignacio Piñeiro de Música Tradicional. Canté en un grupo llamado Cadencia, en el Cabaret Parisien y otros lugares en Centro Habana”.
Fotos: Cortesía de la entrevistada
¿Por qué decidiste volver?
“En 1999 regreso, porque Holguín es mío, nací aquí. En La Habana la vida es muy agitada. Yo soy única hija y mi lugar está aquí. Después llegarían muchas cosas lindas como mi concierto en la Casa de Iberoamérica, mi peña Entre Amigos en el centro de Arte, el nacimiento de mi otra peña en 2003, Alma con alma, en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en Holguín, la grabación de mi primer disco en 2005…”
¿Cómo es la vida de Gladys fuera del escenario?
“No he tenido obstáculos, pero sí limitaciones para mi desarrollo profesional. La relación entre mi familia y mi carrera ha sido difícil. Mi mamá me llevaba muy recio. Imagina que cuando iba a cantar al Nocturno, ella me llevaba a coger la guagua en el Parque de Las Flores. Cuando terminaba a la medianoche me recogía en el Parque San José. Después le costó mucho entender mi decisión de irme a La Habana.
“Con los años mis padres enfermaron y como soy hija única tuve que dedicarme a ellos. Él murió y mami está postrada, pero tengo muchos amigos que me han ayudado en tiempos difíciles y a mi arte que me anima”.
¿Cómo es ser artista en Holguín?
“No es difícil, porque la gente te asimila muchísimo. El público hace que tú seas amorosa, que entregues el alma tanto fuera como sobre el escenario.
“Lo más duro es encontrar la ropa adecuada para cada espectáculo, pero siempre uno trata de vestirse lo mejor posible. Ahora ando vuelta loca buscando un vestuario para mi concierto. Quiero algo bonito, pero sencillo”.
¿Qué género musical prefieres?
“Me encanta el bolero. Es el género que más disfruto, porque puedes transmitir todos los sentimientos. Cuando se canta un bolero el público lo disfruta más. Las baladas son lindas. Con el son uno se mueve, pero el bolero es tierno”.
Gladis4
Como artista, ¿qué proyectos te quedan por cumplir?
“Quisiera cantar con Waldo Mendoza y volver a mis inicios como cantante de una orquesta. También quisiera grabar un nuevo disco. Sueño que sea con la Orquesta Avilés en vivo. Tengo en mente hacer un DVD con diez o 12 canciones donde me acompañen los solistas que han compartido escenario conmigo en mi peña Alma con alma”.
Gladys María canta con la diva del Buena Vista Social Club, Omara Protuondo, en mayo del 2017 en el teatro Eddy Suñol de la ciudad de Holguín
Fuiste seleccionada como personalidad destacada del 2017 en Holguín, ¿lo esperabas?
“Fue una sorpresa. Agradezco por ese reconocimiento a los amigos, puedo decirlo así, del Partido y el Gobierno en la provincia que me acompañan siempre en mis espacios fijos y se preocupan porque los artistas holguineros salgamos adelante”.
Por Rosana Rivero Ricardo
Tomado de www.ahora.cu

Eduardo Sosa: Una tonada de amor y trova

Eduardo Sosa: “Yo sigo siendo un cubano de a pie, jaranero y trato de ser coherente ante todo”. Foto: Iván Soca

Da la impresión que Sosa tiene un carácter muy serio, inmutable, pero nada más alejado de la esencia del trovador. “Yo sigo siendo un cubano de a pie, jaranero y trato de ser coherente ante todo”, me explica.

El cantautor es un defensor de la trova a ultranza y de la cultura en general. Tiene a su cargo proyectos a los que me asegura le pone todas sus fuerzas como el Festival dedicado al género que tanto ama, en la tierra caliente y “Destrabando la Trova”, espacio holguinero de las Romerías de Mayo. Su empeño, como dice él, es que esa música “forme parte del conjunto de cosas que ayudan al mejoramiento humano y que haga soñar a las personas”.

Eduardo es un ejemplo -de los tantos que se logran encontrar en una isla tan musical como la nuestra- de artistas que “a oído” aprenden acordes en la guitarra y tiene una voz afinada por naturaleza. “Yo no tengo formación de la escuelas de arte – interviene-, aunque siempre estuve involucrado en ese mundo desde temprana edad.

Realmente soy Licenciado en Pedagogía. Luego de graduarme formé junto a mi amigo Ernesto el dúo Postrova, donde dejábamos de ser más tradicionales para introducirnos en sonidos más contemporáneos. Tuvimos de esa forma un impacto que a nosotros mismos nos sorprendió. Ahora, mirándolo desde la distancia, veo que era una cosa novedosa, tan novedosa y sólida – disculpa la falta de modestia- que en apenas cinco años tuvimos la oportunidad de firmar un contrato con la Emmy, una de las transnacionales más importantes de la música en el mundo”.

Como Postrova, Sosa entró a la música en el cine, específicamente en el filmeLas profecías de Amanda, en la Enciclopedia de la Música Cubana, compartió escenario con Ana Belén y otras estrellas españolas, giras con Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, aunque en solitario grabara con Silvio tiempo después. “Fueron cinco años muy veloces y de oportunidades”, asegura.

A tal impacto se impuso venir a La Habana, “porque en Santiago, en esos momentos finales de los 90, la máxima aspiración y deseo de un músico allá, por ponerte un ejemplo, era ser el guitarrista del grupo acompañante de Eliades Ochoa, pero yo quería más que eso”, resuelve decir.

A lo que muchos llaman fatalismo geográfico, el artista recuerda el momento de venir a la capital y su consecuente cadena de oportunidades y desatinos como “heridas de guerra que te hacen más fuerte”.

¿Cómo recuerdas tus inicios una vez decides partir hacia La Habana?

“Fue difícil, pero también tuvimos mucha ayuda. Recuerdo historias como salir a tocar en la Casa de la Música de Miramar como telonero de José Luis Cortés, “El Tosco”, con dos guitarras que ni tan siquiera tenían la calidad como las que tengo ahora y tocar diez canciones; porque el Tosco decía que ‘la gente tenía que escuchar ese trabajo tan bonito que estábamos haciendo’”.

Teníamos espacios para trabajar, pero sin familia en la capital que me pudiera acoger, así que dormía un día aquí y otro allá: Calzada y K, el cuerpo de guardia del Calixto García me conocieron. Salía del Gato Tuerto a las cuatro de la mañana e iba a casa de un amigo donde “hacía un tiempo”, me bañaba y volvía al diario; así hasta que pude vivir en una casa de visita en la que estuve ocho años para después tener mi propio lugar. Sin embargo no puedo decir que en cuanto a mi carrera me fuese mal”.

En algún momento expresaste que Sara González significó un antes y un después en tu vida artística. ¿Me cuentas la anécdota?

“Con Sara, ya habíamos compartido en otras ocasiones estando aun enPostrova, e hicimos migas rápidamente. Nuestro carácter era bastante parecido y sobre todo yo tuve el tacto de dejarme dominar- cuenta entre risas-. La anécdota con esta tremenda cantante se basa en una presentación que tuvimos en el Karl Marx, en nuestros comienzos por la capital. Aunque ya teníamos contrato con Emmy y actuado por España, entre otras cosas, no poseíamos contrato con empresas de La Habana porque no éramos de ‘aquí’”.

En ese acto en el teatro, antes de comenzar, nos encontrábamos haciendo la prueba de audio y empecé a cantar un poco. En un lado del escenario estaba Sara que enseguida cuando terminamos de ensayar casi se nos abalanza encima y nos dice emocionada: ‘¡Pero qué cosa tan bonita, que afinación! Díganme, en qué empresa están ustedes.’ ‘En ninguna’, le respondí. ‘Acuérdate que somos de Santiago y tendríamos que firmar por allá’. En ese preciso momento Sara ve a un funcionario del Centro Nacional de la Música Popular (CNMP) -empresa a la cual sigo perteneciendo- y le requirió que por qué un dúo como el nuestro aun no tuviera una contrata nacional. Eso sucedió en la tarde y ya a la mañana siguiente nos llamaban del CNMP para firmar, como una excepcionalidad”.

¿Crees entonces que contigo se repitió esa constante de que disqueras extranjeras encuentran en no pocas ocasiones, un talento musical cubano digno de atención, antes que las nacionales?

“Hay una cosa real, nuestro país en términos comerciales para la música puede hacer bastante poco ya sea por el Bloqueo u otras cuestiones. A veces a las propuestas desde aquí les falta alcance por esas razones que te explicaba, y creo que una cosa fundamental para todo aquel que quiera estar en el mundo del arte, es tener ambiciones.

En mi momento, era un tiempo en el que lo más escuchado era la timba, entonces, en esa disyuntiva de apoyar a lo que daba ganancias se olvidaba un poquito de prestarle atención o invertir en un producto artístico sólido. En medio de todo esto, al menos en nuestro caso, se apareció un representante de una discográfica extranjera y nos hizo una oferta convincente que no pudimos rechazar”.

Creo que al no estar conectados con todo ese sistema promocional que hay en el mundo, también a veces le ponemos frenos a las disqueras nuestras, en la espera a que llegue una oportunidad mejor. Pero conforme te digo esas cosas bonitas que pasaron con Emmy te cuento que cuando despidió de buenas a primeras cerca de 4 mil proyectos, nos quedamos afuera, sin previo aviso”.

Ahora mismo aquí hay una intención por tener cosas que culturalmente pueden ser más sólidas y valederas y protegerlas desde Cuba con contratos de exclusividad. Eso haría que en un futuro, estés mejor apoyado como artista ante cualquier oportunidad”.

¿Te dejaste seducir en algún momento por el pesimismo cuando las cosas no te resultaban?

Yo fui enamorándome cada vez más de la música. Nunca flaqueé ni pensé en que no me iba a dar resultados aun cuando el camino se tornaba duro. Yo comencé como todos, cantando a guitarra las canciones que podía tocar. Al no venir de escuelas de música, un muchacho me enseñaba un acorde, un amigo otro, y así. Los temas que interpretaba eran de los cantantes que estaban en boga en esa época, José José, Roberto Carlos.

¿Por qué la trova, Eduardo?

“Cuando comienzo a ir a los Festivales estudiantiles y de aficionados, desde los 12 años, empiezo a escuchar otro tipo de géneros fuera de lo tradicional. Tocaba en aquel momento con un grupo que hacía música tradicional, pero en el fondo sentía que quería hacer otra cosa”.

Recuerdo escaparme de la vocacional e ir directo a La Casa de la Trova en Santiago, bajando por la calle Heredia. Cuando llegaba me escondía detrás de una especia de mampara que todavía está allí, a escuchar a los trovadores. Desde ese, mi escondite, vi a Compay Segundo, Eliades Ochoa y a otros grandes. Aprendí entonces, escuchando, a hacer voces segundas y otros tecnicismos. Lo que he avanzado en la música, te lo digo con toda seguridad, ha sido por prestar mucha atención”.

Luego vino esa etapa tan insolente que uno tiene en la juventud de creer saberlo todo, en la que me enganché a solo cantar mis canciones. Llegaba a componer dos o tres temas al día, que por supuesto no eran canciones, sino una barbaridad”.

Con el tiempo vino también la fase de meterme con la nueva trova. Me prestaronQue levante la mano la guitarra, una entrevista a Silvio que después se convirtió en libro. Cuando empiezo a leerlo me dije, ‘caramba yo no entiendo muy bien esto’, pero leo que a Silvio le gusta en términos de poesía César Vallejo, entonces me acerqué también a la obra de este y creo que lo entendí menos. Sin embargo, me di cuenta que al tratar de entenderlos lo disfrutaba, y que existe una forma inexplicable de leer esa poesía que va conformándote un estado de ánimo que te llena el alma”.

Así me encontré un día cantando canciones de Silvio por los cafetales, porque quería aprender un poquito más de ese género. Entonces mi percepción sobre la música y la composición cambió totalmente”.

No hay dudas que te encuentras en un momento de madurez musical y logros. Ganaste un Premio Cubadisco 2017 en la categoría de mejor cd de trova con “Como si fueran mías”, lo que conlleva a una felicidad personal, sin embargo, ya me habías comentado que te consideras ambicioso artísticamente, entonces siempre habrá algo que te incomode o sientas que puedes hacer más…

“Sí, me siento inconforme con una cosa: el no ponerle más ahínco a la divulgación de mi trabajo. Creo que pudiera hacer más en ese sentido, aun cuando me he pasado un año entero trabajando, me llaman de todas partes y veo que la gente me recibe con cariño, no le doy la atención publicitaria que mi trabajo conlleva. No prestarle más atención a los distintos medios de difusión, sobre todo a la Radio, esa ha sido mi gran flaqueza”.

Cuando ya se tienen discos, el cariño de un público, reconocimientos… ¿qué podemos seguir esperando de Sosa?

Estoy trabajando muy fuerte – y en esto me está apoyando mucho el CNMP- en que exista un circuito de eventos de trova durante todo el año que arranque con los otros festivales que ya están establecidos como el Longina, por ejemplo, que empieza ahora en enero, pero que en los restantes meses se puedan integrar varios eventos, para que así haya trova siempre.

Lograr, sobre todas las cosas, que en La Habana exista de una vez y por todas, un festival de la trova. Creo que lo que ocurre en la capital, distinto al resto de las provincias, es que los trovadores aquí estamos un poco desunidos. La culpa es nuestra, no hay que echársela a nadie más porque las instituciones nos apoyan. Somos tantos y no hemos logrado decir vamos a organizarnos para hacer algo muy bonito con la trova en la capital. Pero tengo fe y puede que tengamos materializada muy pronto la idea.

Tomado de www.trabajadores.cu

Con información de Cubadebate

Cosme Proenza: Un investigador que pinta

Fotos: Reynaldo Cruz y Cortesía del Centro Provincial de Arte

El próximo 15 de diciembre se inaugurará en el Centro Provincial de Artes Plásticas de Holguín una exposición del reconocido pintor Cosme Proenza, que agrupa las series Variaciones sobre Temas de Matisse (2014) y Tetris (2015), así como varias obras análogas a esta última, tituladas Pintura (2016).

Por tal motivo, ¡ahora! se adentró en el proceso de montaje de las más de 40 piezas que serán exhibidas y dialogó con el maestro, quien reflejaba en el rostro la felicidad con la que, según él, pintó estos cuadros.

“Yo tenía una cuenta pendiente con la obra de Henri Matisse, un pintor francés del siglo XX con discursos y aportes pictóricos importantes. Había hecho unas copias de su obra, lo dejé y luego lo retomé. En 2014 pinté uno detrás del otro, porque me divertí como si estuviera en la mejor fiesta del mundo, fui feliz, sin presión, sin momentos tortuosos, cada cuadro era una fiesta.

“Estudié lo que me faltaba de Matisse, luego empecé a aplicarlo de una manera más abstracta y después, retorné al concepto de mi trabajo, es decir, la representación de los grandes íconos de la Historia del Arte, como el Renacimiento y el Barroco.

“Lo más interesante fue la batalla entre contrarios. Por un lado, la representación con luces y sombras, y volúmenes, y por otro, llevar eso a la obra plana de Matisse, donde él rompía con la perspectiva y las posibilidades de representación que no fuera la superficie del cuadro.

Fotos: Reynaldo Cruz y Cortesía del Centro Provincial de Arte

“Entonces, me vi en la disyuntiva de cómo hacerlo sin que perdiera su belleza primogenia, y el resultado en conjunto es muy feliz”, expresó.

Por primera vez, estas obras son expuestas al público y la curaduría de la muestra fue realizada por Ángel San Juan, Josvel Vázquez y Daile Escalona. Otros espacios del Centro de Arte acogerán también piezas de la serie Tetris, basado en el juego de igual nombre, que al decir del artista, representan las relaciones espaciales entre una forma y el resto del cuadro.

“Hay cuatro piezas relacionadas con la historia de la religión cristiana, que tiene una raíz tradicional, pero en estas obras no hay nada de ello, pues es un espacio donde se adivina el personaje y puedes ver, poco a poco, lo que abordan. Son obras de alto cálculo, que requieren de mucha exactitud, pero la observación humana necesita de tiempo y cierto conocimiento.

Fotos: Reynaldo Cruz y Cortesía del Centro Provincial de Arte

“No pretendo que una persona humilde, sin mucho acceso a este mundillo artístico, venga y adivine, simplemente si le gusta, que aprecie lo bello. La pintura si la vez y te hace feliz el color, ya cumplió su objetivo”, destacó.

Sin dudas, esta exposición de Cosme Proenza invita a todos los públicos a disfrutar de esta “fiesta”, para apreciar desde cerca la producción artística de un holguinero universal, que ha reflejado en su obra la tradición pictórica de todos los tiempos, desde el siglo XV hasta nuestros días.

Quizá por eso, él mismo afirma: “Yo más que un pintor soy un investigador, y eso es lo que quiero que el público interprete”.

Por María Caridad Martínez Peregrín

Tomado de www.ahora.cu

Codanza celebra su 25 aniversario

Por Edgar Ariel

La Compañía de Danza Contemporánea Codanza presentó  una temporada de aniversario. Celebración que comenzó el 25 de septiembre –día de la fundación– dentro del IV Concurso de Danza del Atlántico Norte Codanza y Grand Prix Vladimir Malakhov.

Obra Inside, coreografía de Vianki González Miranda Foto: Carlos Rafael

Los días de la temporada fueron el viernes 8 y sábado 9 de diciembre en el Complejo Cultural “Eddy Suñol”, en su sala principal Raúl Camayd. Cinco las piezas en programa. Al final de este texto dilucidaré sobre ellas. Ahora se impone una recapitulación.

Codanza, como Adeona (Los fundadores)

El hombre funda cuando, en la estrechez de su campo visual, piensa que puede descubrir nuevos hechos y hacer avanzar lo que concienzudamente desconoce. No se funda lo conocido. Se funda para conocer.

¿Pero qué demanda el hecho de fundar? No es una pregunta fácil. No se funda con facilismos. Pobre del que crea que puede fundar con facilismos.

Obra Casita, coreografía de Robert J. Priore Foto: Carlos Rafael

La cosa es harto sabida: las bases tienen que ser fuertes, sino la torre se inclina, declina, y cae.

El hecho de fundar demanda sobre todo interés del fundador cuando es una empresa individual, o de los fundadores cuando es colectiva.

La fundación que llama a escritura es un ejemplo concreto de colectivismo: Codanza. Hay fundaciones inevitablemente individuales, hay otras, inevitablemente colectivas.

Pero toda fundación necesita, sin remedio, un líder; así como la población de cualquier urbe, para caminar pacíficamente, necesita, sin remedio, un ente que regule la circulación, y que además les muestre definitivamente el porvenir.

Obra Suelo, coreografía de Osnel Delgado Foto: Carlos Rafael

El 25 de septiembre de 1992, mientras la NASA estaba lanzando la sonda Mars Observer para estudiar el planeta Marte, Maricel Godoy estaba fundando en Holguín lo que un tiempo después sería Codanza, para estudiar el planeta Cuerpo.

Según Ana Lourdes Estrada Fernández, en su libro Codanza,Espíritu vivo del fuego, la primera presentación del grupo fue el 29 de diciembre de ese año en el teatro Eddy Suñol. Las obras del programa fueron Tridireccional, Trajecomedia y Transición. Parece que fue casualidad la confluencia de las tres T.

Los primeros en bailar Tridireccional fueron Gilberto Pérez y Wilber Pérez, en ese momento profesores en la Escuela de Arte, junto a las bailarinas del Teatro Lírico Rodrigo Prats Rosario Arencibia (Rosy) y Rosario Hernández.

Vianki González llega en 1993, graduada de la Escuela Nacional de Arte, a impartir clases de técnica y folclore en la Escuela Vocacional de Arte (EVA). Según recuerda, Maricel Godoy le habló para que entrara a lo que todavía no era Codanza. Y entró. Bailó mucho Tridireccional, lo llama su doctorado.

Obra Suelo, coreografía de Osnel Delgado Foto: Carlos Rafael

Fue José Miguel, por entonces profesor de Acrobacia en la EVA y productor del grupo, quien propone la palabra Codanza: “Cohesión, conjunto de figuras que confluyen para convergir en un todo orgánico, compacto, donde el cuerpo es el trazo, la combinación de las disímiles formas que dan armonía y belleza al universo que habitamos”.

Al inicio ensayaban en los salones de la Escuela de Arte, después rodaron y rodaron. Estuvieron en la Casa del Ballet, la Periquera, el Caligary, el tabloncillo de Ciencias Médicas y hasta en Yatobá, como le decían a un lugar que no conozco por el Hospital Psiquiátrico de Holguín. En Yatobá, como prefiere decirle Rosi, recibieron el taller “Cárcel de Aire”, por Marianela Boán.

Obra Muerte prevista en el guion, coreografía de Susana Tambutti Foto: Carlos Rafael

La Asociación Hermanos Saiz los acogió antes de ser un proyecto de Artes Escénicas. Bailaban más que ahora, en cualquier parte, con vestuario propio, inventando. Improvisaban mucho, quizá eso deberíamos retomarlo. Los bailarines ya casi no quieren improvisar. Se olvidan que es en la improvisación donde pueden desprenderse de automatismos ajenos y buscar el rito en la danza propia.

Hoy Wilber Pérez está en Viena. Rosario Hernández en España. José Miguel en Italia. Gilberto Pérez en México. Están lejos, es decir, no están.

Hoy, a Rosario Arencibia se le puede ver como maître de ballet en Codanza. Pero lo mismo es maître, que regisseur, que anda con las tarjetas de pago. Le pregunto si se mantendrá y ladeando la cabeza: “bueno”, como queriendo decir que sí, que no piensa irse.

Vianki González sigue bailando, seguirá. Ahora se enfoca en la creación, me dice que tiene muchas ideas coreográficas por concretar. No abandonó Codanza porque creyó en ella. Casi toda su vida como bailarina se la dio a Codanza, y su cuerpo.

Obra Suelo, coreografía de Osnel Delgado Foto: Carlos Rafael

Hablábamos de un líder. Maricel Godoy sigue firme en sus propósitos: convertir a Holguín en la capital de la danza en Cuba y que Codanza sea una compañía reconocida en todo el mundo.

Maricel Godoy, Rosario Arencibia y Vianki González persisten. Están cerca. Formaron parte de la fundación. Adeona, en la mitología romana, es la diosa de la llegada. Codanza, como Adeona, hizo llegar esa maravilla que es la danza contemporánea a Holguín.

Muerte…y otras digresiones

Codanza repuso Muerte prevista en el guion, ese portento de coreografía de la argentina Susana Tambutti. Se estrenó en Holguín (según el programa de mano entregado esa noche) el  6 de junio de 1999. Yo era muy joven, era un niño, pero lo recuerdo. Recuerdo que el primer cisne que vi morir era tremendamente musculoso, era un hombre, casi nada que ver, hoy lo sé, con el cisne de Fokine. Por eso hoy creo que hay pocas cosas más masculinas que un cisne. Y lo creo desde mucho antes de ver El lagoavant–gardede Mathew Bourne.

Obra Muerte prevista en el guion, coreografía de Susana Tambutti. Foto: Carlos Rafael

De manera especial, cuando pienso en Muerte…, veo a Gilberto Pérez lanzando Camelias desde su cama mortuoria en el personaje de Margarita Gautier de La dama de las cameliascarraspeando la tisis. Y a Wilber Pérez muriendo como Giselle en la escena de la locura.

Inevitablemente comparo ese elenco con el de hoy, repleto de bailarines muy jóvenes. Y me inclino a pensar que “cualquier tiempo pasado fue mejor”como decía Jorge Manrique, citado por José Ortega y Gasset en La rebelión de las masas. “(…) lo más sólito ha sido que los hombres supongan en un vago pretérito tiempos mejores, de existencia más plenaria (…)” Pero me equivoco.

Esta es una sensación peligrosa. Nos obliga a perder el pulso del momento. Nos obliga a pensar que estos nuevos danzantes están venidos a menos. Y no es verdad.

Podría pensarse que Codanza es una compañía de tránsito. Muchos bailarines, buenos bailarines, se van, emigran. Esa juventud es transitoria en la medida que lo es todo. Todo es provisional.

Codanza no es la única que lo sufre, no es la excepción pero puede confirmar la regla. En Cuba casi todas las compañías danzarias se ven atribuladas por dichas pérdidas. Tendríamos que preguntarnos por qué, pero esas son profundidades que ahora no estoy dispuesto a medir.

Obra Muerte prevista en el guion, coreografía de Susana Tambutti Foto: Carlos Rafael

Muchas veces por una necesidad objetiva, determinada por el éxodo, no pocos bailarines, apenas terminado su Nivel Medio, asumen roles protagónicos. Puedo decir que Codanza es una de las compañías en Cuba que mejor prepara a los bailarines. Y es en Codanza donde muchos de esos bailarines llegan a su plenitud. Lo demuestra la reposición de Muerte prevista en el guion, con un elenco que no tiene nada que envidiarle a los anteriores.

Susana Tambutti había creado la obra en Argentina, donde imbricaba actores y en los protagónicos bailarinas; pero al llegar a Codanza y ver un deslumbrante cuerpo de baile masculino dijo: “Casi todo será con hombres”.

Por entonces, después de presentarse la obra original en Estados Unidos el crítico Joan Freese dijo:

“El momento más brillante de la noche fue Muerte prevista en el guion, tributo a los melodramas del ballet clásico. Mientras otros coreógrafos utilizan estas tramas con fines humorísticos (como la notable Gala Performance de Anthony Tudor, o el Push comes to shove de Twyla Tharp), sería difícil comparar la visión de Tambutti con algo visto anteriormente. La muerte del Cisne, Giselle, Carmen, La dama de las camelias y la víctima del sacrificio de Consagración de la primavera, desfilan ante nosotros, al mismo tiempo que Tambutti destraba todos los límites en este montaje ambicioso.”

Como aclara el maestro Ramiro Guerra, en el posmodernismo la relación entre arte y técnica desvalorizó el antiguo concepto de lo bello plasmado en la disciplina estética para darle mayor importancia al concepto de la obra que a la obra misma. Esto hizo que la expresión interior del creador fuera más importante ante los ojos del espectador que la propia obra.

Obra Muerte prevista en el guion, coreografía de Susana Tambutti Foto: Carlos Rafael

Muerte prevista en el guion es una obra eminentemente posmodernista en cuanto desarticula–deconstruye modelos de la representación trágica como el Cisne, Giselle, Carmen, La dama de las camelias y La elegida de La consagración de la primavera, mediante un desparpajo paródico que pone en evidencia apuntes a la “decadencia cultural” finisecular en que fue creada la obra. Cultura de mezcla (y a veces mezcolanza) de todo lo que circula a través de los medios de comunicación, que suele transitar de lo sublime a lo ridículo.

Cinco obras en programa, sin Muerte…

El viernes 8 Codanza presentó  dos obras: Suelo y Casita.

Suelo, coreografía del cubano Osnel Delgado, fue el resultado del premio que obtuvo el creador –Premio Codanza de Coreografía– en el III Concurso de Danza del Atlántico Norte Codanza y Grand Prix Vladimir Malakhov.

Suelo es la unión de cuatro obras anteriores de Osnel Delgado, puestas en práctica de una manera diferente para permitirle a los bailarines expresarse mediante el material coreográfico, la oportunidad de conocerse y relacionarse con una partitura física y calidad diferentes.

Obra Imago, coreografía de Vianki González Miranda Foto: Carlos Rafael

Y Casita, una pieza del estadounidense Robert J. Priore. En octubre de 2016 Robert J. Priore llegó a Holguín junto a Company E, compañía estadounidense que bailó junto a Codanza en función única la obra Speak Easy. El intercambio propició que ambas compañías pensaran en colaboraciones que hoy se materializan.

Robert J. Priore montó para Codanza la obra Casita, pieza con matices autobiográficos que antes formó parte del repertorio de Company E y ahora se redimensiona con los bailarines de Codanza.

 

Para el sábado 9 fueron reservados, aparte de Muerte prevista en el guion, dos solos: Inside e Imago, con interpretación de Leonardo Domínguez Rodríguez y Lianet Díaz Silva respectivamente.

Vianki González Miranda sigue explorando con la coreografía. Se nota interés por re-conocer el movimiento. Insidee Imago no son cápsula aislada. Recordemos La memoria del pez, Estación para pensar, 6º de—–separación, y démonos cuenta, la cuerda empezó a tejerse con anterioridad. Estas piezas no son culminación en la obra de esta coreógrafa, pero demuestra que persiste en la búsqueda del movimiento que transgrede lo liso. Y no se conforma, quiere emoción, no se conforma con el mero movimiento, quiere agitación, sobrecogimiento, primero en el bailarín, y luego, en la butaca, ¿cómo no sobrecogerse?

Obra Muerte prevista en el guion, coreografía de Susana Tambutti Foto: Carlos Rafael

Es un lujo, Swarovski, la reposición de Muerte prevista en el guion, junto a piezas que ayudan a comprender los nuevos caminos de la danza cubana, excelente manera de celebrar el 25 aniversario de la fundación de Codanza.

 

Manuel, “Autorretrato” de un joven cubano

Es un autorretrato que, si bien no me define, por lo menos intenta hacerlo más que con respuestas, con inquietudes, interrogantes que pueden ser las de la propia sociedad en la que vivimos; cuestiones que me acosan todo el tiempo y que no son solo mías sino quizás las de otros tantos jóvenes que habitan este país. Foto: Cortesía del entrevistado

Para quienes tenemos la dicha de conocer a Manuel Alejandro Rodríguez Yong, la noticia del premio en la categoría Programa Experimental durante la Convención Internacional de Radio y Televisión, fue solo una reafirmación del inmenso talento de este joven de 27 años. Con su habitual desenfado y ese carisma único, accedió a esta exclusiva sobre la obra que le propició tan merecido galardón, “Autorretrato.”

La tercera edición de la Convención de Radio y Televisión, Cuba 2017, sesionó en La Habana del 10 al 15 de septiembre último. Dirigida a promover el intercambio de ideas, cooperación y comercialización de tecnología, productos y servicios el evento cultural es un momento para estar al tanto de lo que se hace en nuestro país y el mundo.

Sobre su experiencia en este importante evento y el consiguiente premio conversamos hoy en con Manolo.

¿Por qué autorretrato y cuál  fue la inspiración para este trabajo de solo 37 segundos?

Es que exactamente es eso, un autorretrato de lo que soy. Creo que la inspiración surgió a raíz de una conversación-interrogatorio que tuve con algunas personas hace un tiempo atrás. Sin dudas fue una de esas experiencias algo raras pero que al final se quedan en eso, en experiencias que en algún momento afloran por algún lugar y quizás por eso el guión está estructurado a manera de interrogatorio.

Es un autorretrato que, si bien no me define, por lo menos intenta hacerlo más que con respuestas, con inquietudes, interrogantes que pueden ser las de la propia sociedad en la que vivimos; cuestiones que me acosan todo el tiempo y que no son solo mías sino quizás las de otros tantos jóvenes que habitan este país.

¿Con cuál género definirías Autorretrato?

Lo ha escuchado mucha gente, entre ellos los miembros de los jurados de los festivales donde he participado. Algunos se atreven a afirmar que es documental, otros que ficción, hay quien lo describe como testimonio.

premio conv f manuel

Hubo alguien que hace muy poco me dijo que encajaba perfectamente como propaganda. En fin, que puede ser un poco complicado definir un material así, por eso la mejor clasificación que se le puede dar es de experimental, pero esa se la doy yo y aquellos que han decidido premiar este material en esa categoría en los lugares donde ha competido, igual cada quien según lo que perciba al escucharlo lo definirá de la manera que mejor le parezca.

Autorretrato ya ha obtenido varios reconocimientos ¿trabajas pensando en los premios, los esperas?

Sin dudas es un producto que me ha traído muchísimas satisfacciones y eso siempre es para regocijarse, pero en realidad no hago nada pensando en un premio. Claro que es estimulante recibirlos, pero no es lo que me impulsa a realizar algo.

Recuerdo que antes cuando aún era un niño, casi adolescente se estilaba hacer programas para que compitieran en el Festival Provincial de la Radio y, si ganaban, pues en el evento Nacional. No se me olvida a Miguel Gutiérrez Guethon ensayando con nosotros para grabar la edición de Fiesta de Colores que se enviaría al Festival. Y menciono este programa específicamente porque sin dudas fue una escuela para muchos profesionales del medio en Holguín. Eso pasaba también con otros muchísimos espacios de la programación de Radio Angulo y de casi todas las emisoras del resto del país.

Después hubo un giro de tuerca y se dejaron de hacer esos programas para festivales. Entonces la estrategia consistía en elegir el de mejor calidad de los que habían salido al aire para enviarlo al festival y eso en cierta medida te incitaba a hacerlo siempre de la mejor manera posible porque al final no sabías cual sería el elegido. Eso creo que fue una enseñanza en ese sentido. No se hacen cosas para un premio, se hacen productos radiofónicos o audiovisuales de la mejor manera posible y si la envías a un festival y obtiene algún premio pues bienvenido sea.

Aun eres muy joven en tu carrera profesional ¿cuáles son tus inquietudes y aspiraciones como director?

Ante todo me definiría como un realizador, un comunicador, más que como director que es una palabra con la que tengo cierta distancia. Mis aspiraciones están en seguir creciendo profesionalmente y eso implica explorar espacios dentro del audiovisual que no he podido experimentar aún.

Me encantaría poder hacer cosas que, si bien no son nuevas en su totalidad, por lo menos que sean diferentes y que se queden en la memoria de la gente, ya sea por el contenido en sí o por lo atrevido de la propuesta. Creo que nuestros medios deben revitalizarse, expandirse, probar nuevas maneras, nuevos formatos, crear contenidos cada vez más interesantes, atractivos y me gustaría ser parte de eso. Por otra parte, está mi necesidad de decir cosas, de expresarme como joven cubano de estos tiempos con todo lo que eso implica, sea a través del género que sea o del medio que sea, pero hacerlo de la mejor manera posible.

¿Qué buscas con Autorretrato?

Sobre todo, comunicarme, decir cosas que me inquietan, que me interpelan todo el tiempo. Cosas que normalmente expreso en cualquier conversación pero que para un medio de comunicación como la radio deben ser dichas de otra manera. Por eso si un producto como este te hace pensar o cuestionarte algo, ya con eso es suficiente.

Precisamente hace unos días una de los miembros del jurado de la Convención me contaba que les había puesto el material a un grupo de jóvenes que forman parte de uno de los espacios que dirige en su emisora y que esos 37 segundos fueron el punto de partida para una conversación que se extendió un buen rato donde lo que más le sorprendió fue descubrir que a pesar de la diferencia generacional habían muchos puntos en común entre las cosas que le habían hecho reflexionar a ella cuando escuchó Autorretrato por primera vez y las cosas que aquellos jóvenes expresaron durante el debate. Cuando algo así sucede ahí sí que se recibe un verdadero premio.

¿Ha influido tu formación en la EICTV en tu forma de tratar los temas de tus trabajos?

No creo que haya influido solamente en ello sino en todas las facetas de mi vida. La Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV ) es una escuela en lo profesional pero también en lo humano y eso de alguna manera va a relucir en cualquier trabajo que realice. Te puedo asegurar que no soy el mismo realizador, ni el mismo ser humano desde que estudio acá. Aunque nuestra formación es puramente en cine, televisión y en mi caso también en los nuevos medios, al final termina aportando muchísimo mi experiencia como radialista y la formación recibida en el Instituto Superior de Arte en Holguín donde no solo se estudia cine y televisión sino también el medio radial.

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¿Qué significa haber alcanzado este premio en la Convención internacional de Radio y Televisión, marcará un antes y un después en tu carrera?

Si marcará un antes y un después no lo sé, pero lo que sí puedo asegurarte es que es una alegría inmensa y al mismo tiempo un impulso para seguir expresándome a través del lenguaje radiofónico que, aunque me haya alejado en estos años de las rutinas productivas propias, no quiere decir que haya renunciado a decir cosas a través de este medio. Hoy la tecnología te permite con un móvil o una grabadora y una computadora con un programa como el Audition, puedas hacer prácticamente lo mismo que harías dentro de las paredes de una radioemisora.

Este premio me demuestra que también se puede ser un radialista independiente. Sé que lo de independiente puede sonar “raro” a los oídos de muchos, pero no está lejos de la realidad. Lo que sucede es que desde que se usa el termino realizadores independientes se piensa nada más en aquellos que producen sus obras audiovisuales fuera de los mecanismos del Instituto Cubano de la Industria Cinematográfica (ICAIC) sin percatarse de que hoy también se producen obras radiales y televisivas fuera de los mecanismos del Instituto Cubano de Radio y Televisión.

¿Siempre que alguien gana un premio se lo dedica a alguien, a quién se lo dedica Manuel Alejandro?

No me gusta eso de estar dedicando premios a alguien, pero ya que me lo preguntas no puedo dejar de pensar en mi familia por supuesto pero también en imprescindibles como Miguel Gutierrez Guethon, Roger Martínez, Rafael Peña Santana. En tantos que siempre han confiado en mí como Cesar Hidalgo, Carlos Rene Castro o Víctor Osorio entre otros. No puedo dejar de pensar tampoco en los que hoy están lejos como Ana Elena Pérez, Jorge Ribail, Milagros Susana Fuentes, Karin.

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Están además la gente de mi generación que no lo es solo por una cuestión de edad sino por el tiempo maravilloso que compartimos en el trabajo y en la vida misma: Karen, Omarito, Dayana, Yenny, Noelvia, Cepena quien además fue el sonidista de Autorretrato, Zulema, Roberto, Migdalia, Yudith, Hendrick y otros más. Hoy muchos de ellos andan por los pasillos de Radio Angulo, a otros la vida los ha llevado a otros sitios pero sin dudas tenemos una escuela en común que ha sido esa emisora.

En fin que a todos los que de alguna forma u otra he tenido el privilegio de conocer en la radio y que han formado parte de mi crecimiento profesional y también humano incluido aquellos que en algún momento desconfiaron, criticaron o intentaron poner alguna zancadilla porque sin dudas esos también son importantes, a ellos igualmente mi agradecimiento.

Por Ana Bárbara Moraga

Tomado de www.radioangulo.cu

Alexey y sus once años de vida artística

Por Milena García García

Alexei (Alexei Parra Proenza) es ese chico que pasa inadvertido junto a sus audífonos por las calles de la nororiental urbe. Su ser se vuelve grandioso entre la oscuridad y las luces, donde se convierte en DJ Alex6music. Los ritmos que son capaces de crear sus manos y su mente lo vuelven poderoso entre la multitud ávida de saltos y fiestas.

Ya son 11 años de vida artística y 10 de fundar el proyecto Sector Electrónica, y al preguntarle que ha significado ese tiempo en su vida responde con la pausa y la sensatez que se caracteriza durante el día.

DJ Alex6music. Foto: cortesía de Alexey Parra Proenza

“He estudiado mucho y he ido creciendo como artista. Mis inicios fueron en las Romerías de Mayo con el proyecto Incubarte, ellos me enseñaron el género, cómo producirlo y ayudaron con la tecnología para realizarlo. En 2006 fundo el proyecto Electrozona y en 2007 decido separarme y fundar Sector Electrónica. Le agradezco a muchos amigos como Dauner, Beto, y a todas aquellas personas que me han ayudado en todos estos años.

También su profesionalidad a gratificado su trabajo con numerosos premios obtenidos, entre los más relevantes se encuentra el otorgado por el proyecto Lucas en el año 2012, por el video Máquina de escribir, donde obtuvo tres nominaciones, mejor edición, mejor video de música electrónica y el premio al mejor video del año en esa sección.

Al igual su carrera artística en estos once años ha estado bendecida por su participación en importantes eventos nacionales, con carácter internacional. Participando en el lanzamiento de la bebida “Michelada”, Raktor”,Time Files”, con la cadena extra hotelera Palmares. Desde el año 2006 hasta la fecha ha participado en el Festival Mundial de Juventudes Artísticas “Romerías de Mayo”, ya para el 2007 participa en la competencia de “DJ Magic”, auspiciada por la cadena hotelera Isla Azul, así como una destacada participación en varias ediciones de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana. Desde el 2012 hasta el 2015 es asiduo en el Festival Nacional de Música Electrónica Estereo G” auspiciado por la AHS de la provincia, en el 2006 dentro del marco de las Romerías de Mayo intercambia culturalmente con el Dj´ polaco Peter Kulisiged. En 2011 realiza producciones con el Dj´ Erick Avila de Honduras, junto al proyecto Incubarte” del propio país. Además intercambia en 2014 con el Dj´ Frash Shut, en el 2013 trabaja con el violinista venezolano Jesús Ayala dentro de las actividades de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana, así como su participación en el Festival Internacional de Fotografía Autodidacta (Fotofest 2014 , 2015 , 2016 y 2017).

Alexei expresa además que otra de sus experiencias más gratificantes ha sido poder compartir con importantes Djs en el festival Proelectrónica, “a quienes agradezco muchísimo la invitación a participar pues las presentaciones son excepcionales. Así como estoy agradecido de las invitaciones de presentación en La fábrica de arte, un lugar maravilloso, al cual considero el mejor sitio para presentarse los Djs en el país”.

¿Dónde te presentas en la ciudad de los parques?

Aquí en la ciudad de los parques tengo mi peña en el Gabinete Caligary todos los viernes, los sábados me presento en el salón 1720 y el resto de la semana tengo presentaciones programadas en el polo turístico.

Gastón Allen: Tratamos de ser protagonistas del desarrollo de nuestra música

Gastón Allen Binhan, director de Orquesta Avilés. Fotos: Carlos Rafael

Cuando el 16 de octubre de 1882, el músico holguinero Manuel Avilés Lozano reunió en una orquesta a familiares y amigos, no podría imaginar que aquel empeño inicial perduraría como una de las auténticas defensoras de la música cubana 135 años después.

La popularidad de la Orquesta Avilés fue rápidamente en ascenso y muchos de sus miembros se incorporaron a la guerra de independencia como integrantes de la Banda de la Invasión. El propio Avilés Lozano recibió de las manos del mayor General Calixto García el grado de subteniente, escriben los investigadores Zenovio Hernández, Róger Darío González y Yoiner Díaz en el libro Orquesta Avilés: Centenaria y Mambisa (Ediciones Holguín, 2015).

Añaden, además, que la Orquesta acompañó al violinista Claudio Brindis de Salas en las presentaciones ofrecidas por el reconocido músico en Holguín. Durante la República el trabajo de la Avilés continuó en ascenso mientras realizaba giras y acompañaba a los más importantes músicos del momento, entre ellos Esther Borjas, Jorge Negrete, Benny Moré, Los Chavales de España, Bienvenido Granda, Celia Cruz, Paulina Álvarez, Olga Guillot, Fajardo y sus Estrellas, La Aragón, El Conjunto de Roberto Faz y Barbarito Diez.

Después de varios discos, giras y distintos reconocimientos —recibió incluso la Orden por la Cultura Nacional de manos del Comandante en Jefe Fidel Castro en 1981— la Avilés continúa siendo, para orgullo del pueblo holguinero y cubano, la orquesta en activo más antigua de América Latina y una de las más añejas del mundo.

Hoy, con 135 años de quehacer sostenido, la Orquesta Avilés no pretende ser una pieza de museo, sino todo lo contrario, intenta llevar tradición y modernidad de la misma mano. “Soy del criterio de que la fórmula fundamental para lograr que la Orquesta se mantenga en el tiempo es que la juventud forme parte de ella”, asegura Gastón Howard Allen Binhan, trompetista, arreglista y director de la Avilés en el período 1981–1992, y desde 2006 hasta la actualidad. “También vamos a contribuir con nuestra armonía, nuestro ritmo, al desarrollo de la identidad sonora cubana”, añade el versátil músico holguinero, quien recibió recientemente la Distinción por la Cultura Nacional.

La Orquesta Avilés arribó este 2017 a 135 años de fundada. Qué representa para sus integrantes llegar a este aniversario….

Para nosotros lo más importante es formar parte de esa historia. Más que otra cosa, pertenecer a la Avilés nos llena de orgullo y además, nos compromete. No es solamente cuando un músico de la Avilés toca en una tarina, en un escenario… sino cuando vas por la calle y la gente siente admiración, respeto y entonces sabes que tienes un pedacito en el corazón de cada holguinero. Y cuando vas a otras partes del mundo y dices que tocas en la Orquesta Avilés que tiene tantos años de fundada, entonces todos te miran con admiración… Pero sobre todo, los holguineros tenemos mucho orgullo de tener una orquesta así que se haya fundado en la tierra que nos vio nacer.

Desde la fundación de la Orquesta hasta hoy, cuáles crees han sido algunos de los principales momentos de la Avilés…

Comencé hace cuarenta años en la Orquesta. Recién ingresado yo participamos en el XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, en La Habana, en 1978. Aquello fue una experiencia maravillosa, pues todavía quedaban algunos músicos ya viejitos que llevaban muchos años en la Orquesta. Después, en 1988, estuvimos en el Festival de Varadero. No sé, cuando grabamos un disco, por ejemplo, es un momento muy importante.

Los años 80 fueron muy fructíferos para nosotros, de mucha popularidad, cosa que estamos tratando de retomar, claro que las circunstancias no son las mismas, los funcionarios no son los mismos, la sensibilidad tampoco es la misma… y antes nos tomaban un poquito más en cuenta que ahora pero bueno, en definitiva, nosotros estamos aquí y hacemos lo que debemos hacer, que es tratar de entregarles calidad con disciplina en la orquesta y que el pueblo, sobre todo, se sienta orgulloso de nosotros por lo que hacemos y lo que representamos.

La Orquesta Avilés durante uno de sus recientes conciertos en la ciudad de Holguín. Fotos Carlos Rafael

La Avilés es defensora de la música cubana y sus raíces soneras. Cómo han podido mantener tradición y modernidad de la mano…

Soy del criterio de que la fórmula fundamental para lograr que la Orquesta se mantenga en el tiempo es que la juventud forme parte de ella. Evitar que se convierta en una pieza de museo. Yo he sido enemigo de eso. A veces, al lograr esas dos cosas, hay un choque generacional; por ejemplo, ya yo tengo 68 años y tengo músicos que tienen sobre 20 años. Intentamos que ellos vayan adsorbiendo esa música, porque lo bueno no pasa, como dice el programa de la televisión, y además, que ellos asimilen eso como algo bueno, pero que al mismo tiempo lo hagan con amor, pues siempre le dan su toque y siempre se deja ver, entre líneas, ese toque que le da la juventud de cada tiempo.

¿Cuántas generaciones y cuánta gente joven han tocado y pasado por esta Orquesta?

Mira, yo entré siendo un niño y ya soy un viejo… Queremos que eso vaya de generación en generación y que aquel que entre no desoiga y sea un trasmisor de ese legado que nos antecedió… Y que sean capaces, además, de mantenerlos y, al mismo tiempo, nosotros marchamos con el tiempo, hacemos de todo y tratamos de ser también protagonistas del desarrollo de nuestra música, porque el hecho de que nosotros mantenemos las raíces no quiere decir que la mantengamos de una forma estática.

También vamos a contribuir con nuestra armonía, nuestro ritmo, al desarrollo de la identidad sonora cubana. Que no sea algo que esté congelado, sino que las generaciones futuras digan: mira cómo la Orquesta Avilés hacía ese son, ese bolero… sin perder la escencia, la originalidad, pero sí con un toque de modernidad. Un toque que, a lo mejor, dentro de algunos años no será tan moderno, pero sí sumará a la contribución nuestra al desarrollo de la música cubana.

Cuál crees haya sido el mayor momento de éxito popular de la orquesta…

Los años 80. Ahí fue donde surgió “Que tira y que jala”, “Péstame un peso Vicente” y “Date a querer”, entre muchos otros temas. Todos, todos eran éxitos.

La Avilés ha pasado por varios formatos en distintas épocas…

¿Crees que la música, el son que se hace en esta región del país suena diferente de alguna manera al que se realiza en otras partes?

¿Qué sucede…? Ahora los medios les han dado un protagonismo a la música con influencia extranjera y no es que no se haga nada, yo soy jazzista, me gusta el jazz, por ejemplo, pero yo no puedo pretender que el jazz es lo más importante para nosotros. La tarea que nos toca es defender nuestra música, nuestras raíces y eso nos va de principio a todos los que tenemos que ver con la promoción de la cultura cubana, de nuestra identidad. Entonces, no puede ser que hayan otros ritmos que sean los protagonistas; en todos los tiempos ha habido músicas y ritmos que van y vienen pero lo nuestro es lo nuestro y lo mío primero. Sucede que los que se llevan el gato al agua no son aquellos que realmente defienden, promueven y tratamos de desarrollarnos en la música con nuestra identidad.

La Orquesta Avilés tiene en proyecto algún nuevo disco…

Acabamos de hacer un disco con la Egrem. Vinieron los productores con la técnica y lo hicimos. Fue un compromiso que teníamos con una de las etapas más importantes de la Orquesta Avilés, una etapa marcada con la música de Juanito Márquez. Ahí grabamos algunos temas de su autoría, como “Alma con alma” y “Arrímate pa´cá”. También incluimos en el disco un danzón–cha de Juanito llamado “Dulce guayaba”. De esa época es “Joropero”, tema antecesor del ritmo Pacá. Cuando la orquesta va a Venezuela en 1956, hay como una especie de transculturación entre la música cubana y el joropo venezolano. Entonces Juanito Márquez escribe “Joropero” y el tema tuvo tanto éxito que entonces hizo “Arrímate pa´cá”, más o menos por esa línea, y fue un éxito más grande todavía. De esa canción nació un ritmo independiente, el ritmo Pacá…

Recuerdo haber escuchado al Conjunto de Roberto Faz interpretando ese tema…

Sí, y la Aragón también. Fue un éxito nacional rotundo, muy grande. Muchos lo interpretaron. Nosotros tratamos, en este nuevo disco, de hacer algo en ese sentido también. También incluimos otros temas más actuales: cumbias, sones, uno que sintetiza un poco la historia de la Orquesta, un tema mío, así quisimos darle una diferencia entre lo muy actual y más viejo. Es posible, según el productor, que se llame “Alma con alma”, por el alcance del tema, en el disco interpretado junto a Nadiel Mejías, un excelente cantante holguinero. “Arrímate pa´cá” lo interpretó Gilberto Torres, Candela, y Edilberto Vázquez, Azuquita, hizo “Joropero”. Ellos fueron cantantes de la Orquesta en la época de esplendor de los años 80, y es muy justo que participaran también.

Por Erian Peña Pupo

Tomado de www.uneac.org.cu

Eduardo desde la búsqueda de una visión de encuentro

Eduardo desde la búsqueda de una visión de encuentro
Dr. Eduardo Rafael Ávila Rumayor, actual director de la Casa de Iberoamérica Foto: Heidi Calderón Sánchez

El Doctor Eduardo Rafael Ávila Rumayor, actual director de la Casa de Iberoamérica y presidente del comité organizador de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana, desafía las embestidas de un debate generado 24 años atrás con el surgimiento de la fiesta que celebra el encuentro de culturas.

Investigadores y estudiosos aún no encuentran acuerdo en cuanto a la forma de mirar el hecho histórico del desembarco de Cristóbal Colón en las costas holguineras de Bariay, el 28 de octubre de 1492, día en que el Almirante puso sus pies en la isla de Cuba.

¿Cuál es el motivo del desacuerdo?

Aún hoy hay un debate muy fuerte sobre cuál es el día, si el 12 porque es el de la resistencia de la raza o el 28 es el de los perpetradores de la masacre, eso hoy está en la palestra, nosotros lo vemos como dos momentos de un mismo hecho cultural, pero sin olvidar que es el 28 cuando Colón llega a Cuba.

¿Cual es el el sentido fundamental de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana?

El sentido de nuestra labor es ofrecer un espacio donde podamos entender en profundidad el significado de este hecho histórico concreto que marcó el paso de una época a otra, de conjunto con los historiadores del territorio hemos propiciado el encuentro con nuestras raíces y debates para tomar en consideración también el aporte aborigen y la influencia africana.

Esta tiene que ser una labor de la Casa en el futuro, porque si la hoy se plantea que hay que echar por tierra lo que significa el hecho histórico del 28 de octubre, estaríamos permitiendo que se omita, y creemos que nos corresponde defender la historia de nuestro país y de nuestro hemisferio.

¿Cuáles son los retos para la continuidad de este trabajo?

El papel de la Casa, pasados 525 años es encontrar el significado que tiene todo esto para nosotros, que no puede obviar la huella española, ni olvidar tampoco que la conquista significó masacre y exterminio, ninguna de las dos posturas es acertada como radical, hay que buscar una visión de encuentro.

Quizás no logremos tener la capacidad de ser los mediadores universales de esto, pero ese es el mandato que se le dio a la casa hace 24 años y continuamos siendo un proyecto de resistencia cultural.

Por Heidi Calderón Sánchez

Tomado de www.radioholguin.icrt.cu

 

 

Holguín, el lugar correcto

Holguín, el lugar correcto
Investigador José Novoa Betancourt. Foto: Heidi Calderón Sánchez

Holguín, como cada año, ha celebrado con la Fiesta de la Cultura Iberoamericana uno de sus momentos más raigales y dentro de los aires de esta edición XXIII, el investigador José Novoa Betancourt, recuerda con orgullo haber podido presenciar los momentos fundacionales de este evento.

¿Cómo surgió la fiesta?
La fiesta Iberoamericana surge en el contexto de las Cumbres Iberoamericanas, comenta Novoa, y aunque yo la dirigí por largo tiempo tuve un antecesor, el primer director de la Casa fue el eminente científico y arqueólogo José Manuel Guarch del Monte.

Yo tuve el honor de acompañar a Miguel Torres cuando fue a proponerle el cargo a Guarch, él aceptó de inmediatamente porque enseguida se enamoró de la idea, pero puso una única condición, que no se le pagara ningún salario por eso, exigió que el solo se mantendría con su jubilación y así fue durante el tiempo en que dirigió la Casa; nunca cobró por ello.

¿Por cuánto tiempo dirigió Guarch la Casa?

Lamentablemente él estaba enfermo y solo se mantuvo el primer año; cuando sufrió un segundo infarto cardíaco debió apartarse del cargo para cuidarse la salud, entonces asumí yo la tarea.

¿Por qué se escogió Holguín como el lugar donde estaría la Casa y se celebraría la Fiesta?

Se trabajó mucho y este proyecto cultural no hubiera salido delante de no ser por aquello que vislumbró Hart desde el inicio, él siempre pensó que Holguín, era el lugar correcto porque, además de ser la localidad por donde desembarcó Colón, en esta región existen fuertes raíces hispánicas, además cuenta con un sustrato cultural importante de la población aborigen y de transculturación.

Se tuvo en cuenta que en Holguín existe una base buena económica y sobre todo un movimiento cultural fuerte que permitía el desarrollo de estas actividades con talento artístico propio que nutrirían al desarrollo turístico de la zona.

¿Cómo fueron esos primeros tiempos de la Fiesta?

En la primera edición de la Fiesta, en 1993, corrían tiempos muy duros para el pueblo cubano, estaba comenzando el llamado Período Especial y tuvimos que trabajar con precarios recursos económicos.

Lo más significativo del trabajo de esa época es que éramos un equipo de trabajo que amábamos la cultura y amábamos a Cuba, las actividades no se cancelaban aunque hubieran los apagones de aquellos tiempos, la gente acudía aunque se fuera sin la corriente eléctrica, allí se realizaron recitales de poesía alumbrados con el quinqué de mi casa y teníamos una gran afluencia de público, estas son cosas que marcan y no se olvidan.

Por Heidi Calderón Sánchez

Tomado de www.radioholguin.icrt.cu

Evelyn Queipo: “En la literatura, como en el amor, se vale todo”

Evelyn Queipo no pudo evitar las lágrimas que surcaron su rostro. Aunque minutos antes ella estaba sentada entre el público que colmó el salón “Abrirse las constelaciones” de Ediciones La Luz, sello holguinero de la AHS. María Liliana Celorrio, en nombre del jurado del XVIII Premio Celestino de Cuento, compuesto, además, por Rubén Rodríguez y Eugenio Marrón, leyó el acta con las deliberaciones finales y otorgó el Premio a su libro Ese reno que nos mira, además de menciones a las obras enviadas por Anisley Miraz y Norge Luis Batista.

Parece que Evelyn no podría creerlo y lloró, pues el Celestino, dijo entonces ella, era como su “asignatura pendiente” en materia de concursos. “Ese reno que nos mira”, nos comenta además, contiene 15 relatos con un hilo conductor común, la literatura y el proceso creativo relacionado con ella.

La joven escritora camagüeyana –quien, además del diploma acreditativo del Celestino, se llevó un grabado iluminado del maestro Cosme Proenza Almaguer– verá publicado por Ediciones La Luz su libro bajo el membrete del Premio Celestino de Cuento, la misma editorial que publicó recientemente su texto Oros Nuevos. El Viejo Continente.

Poco antes acompañé a Evelyn y al tunero Alejandro Rama a la grabación de un programa en la radio holguinera. Allí Yuricel Moreno, conductora de La hora de los cabezones, espacio de la AHS en la CMKO Radio Angulo, le preguntó de qué trataba su libro en concurso. Ella, vivaz, sonriente, perspicaz, le dijo que quien quisiera saberlo debía ir a la premiación en Ediciones La Luz el próximo sábado. Y sí, cuestiones del sorprendente azar lezamiano, quienes estuvimos allí sabemos más o menos de qué va el libro de Evelyn Queipo, mientras esperamos la edición impresa bajo el sello de la prestigiosa editorial holguinera.

Mientras esto sucede, conversamos vía correo electrónico con Evelyn Queipo, para dialogar sobre Ese reno que nos mira, su reciente Premio Celestino, otros libros suyos y los proyectos en los que está inmersa una de las autoras jóvenes más reconocidas en el panorama literario cubano.

Con Ese reno que nos mira obtuviste el Premio Celestino en su XVIII edición. Sé que enviaste en varias ocasiones al concurso, incluso has dicho que el Celestino era tu “asignatura pendiente”…

¿Qué significa haberlo alcanzado finalmente?

En primer lugar, dejaré de enviar mis manuscritos al certamen. No creo que lo vuelva a ganar antes de llegar a la edad límite. Es broma. Alcanzar el Celestino es acceder por segunda vez a La Luz, pues mi ópera prima con esa editorial fue Oros Nuevos. El Viejo Continente. Además, con esa distinción me sumo a la corta lista de 4 mujeres que lo han obtenido en las 17 ediciones anteriores. Si bien es un concurso carente de premio en metálico, también hay que reconocer que quienes lo auspician se preocupan por darle visibilidad al autor y al libro. Están pendientes de los más mínimos detalles y hacen que el ganador se sienta una persona especial. Ese equipo que tienen los holguineros en La Luz, es un verdadero regalo. Además, te confieso que Ese reno… es el último as narrativo que me quedaba. Hace un par de años que solo escribo décimas y poesía infantil. Los niños y la poesía me han atrapado. Quizás tras Ese reno que nos mira, con su mirada de hielo, haya un período silente en mi narrativa.

Rubén Rodríguez –uno de los jurados en esta edición del Celestino– escribió posteriormente: “Numerosos autores apuestan cada año por ese concurso holguinero que en sus inicios reclamaba solo un cuento, hasta que la madurez alcanzada por la calidad de sus jurados, valía de los textos seleccionados y óptima edición, a cargo de La Luz, sello que auspicia el certamen, permitió ampliar la convocatoria hasta un libro de cuentos”.

El próximo año veremos tu libro publicado y podrás presentarlo en Holguín. ¿Expectativas al respecto? ¿Cómo valoras el trabajo de esta editorial de la AHS en el ámbito editorial cubano?

Solo espero que la película vivida con Oros Nuevos, se vuelva a proyectar en esta nueva entrega. Ni más ni menos. Con Oros… estuve en los espacios más lindos de la feria holguinera: escuelas, museos y hasta en “La Hora Tercia”. El público es otra cosa. Vamos a ver cómo le va al reno con el lector. Pero bueno, ese es un trabajo de él. El mío ya está casi terminado.

“Todos buscan la luz”, así reza un cartel hermoso que tienen en la recepción del inmueble que acoge a la editorial holguinera de la AHS. En broma dijo Yonnier Torres: “pero pocos la alcanzan”. Y es que esa casa se ha convertido en referente no solo para editoriales pequeñas y del SET (Sistema de Ediciones Territoriales). La visualidad de los libros, los numerosos premios Puertas de Papel alcanzados, la prudente selección que hacen a la hora de elegir y el intenso trabajo promocional que realizan, todo ello da fe de la calidad del trabajo de esta editorial. Entonces, ¿quién no quiere semejantes virtudes para su libro? Doy gracias a las sorpresas del destino que me permitieron acceder a ese rayo luminoso por segunda vez.

Evelyn tienes un libro bajo el sello de La Luz que ha sido todo un éxito en las Ferias del Libro y está agotado en librerías: Oros nuevos. El viejo continente. Además, recientemente publicaste un título dedicado al público infantil por Ediciones Ácana. Háblame un poco de estos libros y lo que representan en tu carrera literaria.

Este libro sigue la eterna senda que dibujó Herminio Almendros con Oros Viejos. Hay muchas culturas y pueblos que no conocemos. Acercarse a su historia y a sus mitos, resulta siempre interesante. Además, Oros… es el libro que yo quería escribir. Sabía, que estaba fuera de los temas que se premian hoy en los concursos de literatura infantil. Lo había mandado a varios premios donde ni siquiera obtuvo mención. Al principio me sentí derrotada, pero algo me dijo: “No te rindas”. Tenía la sensación de que podía gustarle a los niños y adolescentes. Y si hubo intuiciones fallidas, ésta no lo fue. El libro en realidad se vendió. Al menos la primera entrega que hizo la imprenta. Y lo que es más importante, tengo varias referencias positivas de sus propios lectores. Hay muchos que están esperando el resto de los ejemplares, además de mi familia y mis amigos.

Por Ácana publiqué este mismo año Un niño llamado Chusete, libro que sí tuvo suerte en un concurso literario. Obtuvo en 2015 el premio de la ciudad de Camagüey. Está escrito a dos manos con Maribel Vidal, una alumna del taller literario que coordino y de quien aprendí muchas cosas. ¿Parece arbitrario no? Esos fueron mis primeros versos para niños, y los de ella también. Fue un trabajo hermoso. A diferencia de las malas opiniones sobre escribir un libro entre dos, el nacimiento de este maravilloso niño llamado Chusete, fue un acto increíble de amistad y respeto. Así ha llegado hasta las manos de los niños, y debo decir, apartando la modestia, que también se agotó. De sus 1000 ejemplares ya no hay ninguno en librerías. Pero, admito, hicimos trampa. Le dijimos al ilustrador (Celso de Zayas) que hiciera el trabajo a líneas, para que los niños pudieran colorear. Incluimos adivinanzas y cositas de ese tipo. Nada, lo que salió de la editorial fue una chuchería para niños. En la literatura, como en el amor, se vale todo. ¿O no?

En la entrega del Premio Celestino aseguraste: “Son cuentos de varias épocas de mi vida que auné bajo un criterio donde casi siempre aparece el escritor y el proceso creativo de alguna manera”. Entonces, cuál es el hilo conductor de las historias que podremos leer en “Ese reno que nos mira”. ¿Qué obsesiones te mueven en la creación literaria?

Hay allí minicuentos y textos más largos de ficción. Casi todos remiten a clásicos de la literatura universal, a autores conocidos o al acto mismo de la creación. En realidad la literatura, en sí misma, es el hilo que conecta sus 15 cuentos. Un aprendiz de escritor que asiste a la muerte intelectual de su maestro; una carta del siglo XVII que se conecta con la realidad a través de un correo electrónico; una mujer que, víctima del Alzheimer, acude a una extraña máquina donde puede ver sus recuerdos; pero también hay guiños al cine, la televisión y a la creación plástica (cuento El grito, premio César Galeano 2008). Y los minicuentos, ¡ni te digo! Son pequeñas tacitas de café que funcionan como interludio. Mis preocupaciones literarias varían mucho de un género a otro. Aquí estaba muy inquieta por la creación. Por esos misteriosos resortes que hacen a un hombre (o mujer) sentarse frente a un papel en blanco y comenzarlo a llenar de… ¿obsesiones?

Hablemos de las influencias en tu obra… ¿Qué autores consideras imprescindibles a la hora de conformar una antología de influencias personales? ¿Y por qué?

Mi formación literaria es académica, así que te puedo mencionar todo el programa de literatura universal, cubana, española, latinoamericana y norteamericana que figura en el plan de clases de la carrera de Letras. Ojo, yo estudié en la Universidad de Oriente. Te aseguro que lo leí casi todo. Todavía soy una alumna muy disciplinada. Las otras lecturas, fuera de eso, no me han aportado mucho más. Por eso le dicen “clásicos”. ¿Pero tú sabes lo que sí es una gran influencia para mí? La literatura actual. Tengo muy claro que si quiero tener una voz propia no puedo calcar a mis contemporáneos. Por eso los tengo como referentes. Yo pudiera escribir imitando a Poe o a Onelio, y la gente me llevaría suave porque en definitiva, ¿quién no ama la narrativa de esos dos? Pero si me parezco a escritores jóvenes, algunos con textos poco felices, quiero decir, de dudosa calidad literaria, seguro que no salgo bien parada. Lo que trato de decirte es que hay referentes que debemos tener, para evitar influencias desdichadas. Me cuido de eso hasta donde me es posible. La otra gran influencia es la vida misma. ¿Qué no se puede sacar de ella? Siendo como es, más rica que la ficción, hay quienes no ven en ella todas sus potencialidades. No estoy evadida de la realidad. Admiro a quienes pueden hacerlo, pero yo no. Yo tengo que poner en mis cuentos las situaciones que me rodean, con las que vivo, solo que no puedo evitar alterarlas. Siempre lo hago. Un poco. Ahí nace la literatura.

¿Cómo valoras el trabajo de la AHS en la divulgación y promoción de la joven literatura cubana?

La AHS me ha abierto las puertas que la UNEAC, por ejemplo, me ha cerrado, a pesar de que soy miembro de las dos. Tengo en la AHS una amiga incondicional. Publico en sus sitios digitales, me paro en todas sus tribunas a leer y hasta rapear mis textos. He viajado por gran parte de Cuba con mi obra como estandarte y la AHS de cada provincia, siempre me recibe con brazos abiertos. He asistido a varios eventos de la Asociación con mis textos, hasta los eventos que no son puramente de literatura. Y las editoriales de la AHS no me son ajenas. Ya publiqué en La Luz, pronto debe salir un libro por Reina del Mar. En Áncoras me aprobaron la segunda parte de Oros Nuevos, pero factores ajenos a la editorial y a mí, impidieron que se incluyera en el plan de este año. Tengo mi espacio caracterizado en la Casa del Joven Creador de Camagüey. Creo que la AHS ha hecho mucho por mí, pero es recíproco. También la AHS sabe que puede contar conmigo. Lo he demostrado yendo a comunidades intrincadas, prestándole servicios a otras instituciones que se apoyan en la AHS, hasta he donado sangre. Y ahí mismo, con la vena canalizada, he hecho décimas. ¿Qué te parece? Así que, en alguna medida, todo esto que te cuento, me lo he ganado.

Sé que tienes un taller literario con jóvenes estudiantes camagüeyanos. Podrías hablarme de esta experiencia…

Por falta de uno tengo dos. Uno en mi casa de Cultura, donde trabajo como asesora. Este espacio es mágico. Esas personas, que no pocas me doblan la edad, aunque los hay muy jóvenes también, me consideran un hada, una maestra. Y yo me siento tan lejos de eso. A duras penas logro hilvanar las palabras con que les hablo, pero eso sí, son siempre palabras seguras. Ellos me han dado premios muy lindos: La Beca Sigifredo Álvarez Conesa, el premio de la Ciudad, y los que me darán. Y yo me los pongo en la autoevaluación como si fueran míos, porque a muchos los he visto crecer cada domingo. Se van alicaídos porque les he dicho que el conflicto de un cuento está flojo o porque el poema tiene muchas asonancias, pero al domingo siguiente vienen recuperados, y me traen el texto arreglado, pero me traen también uno nuevo, que no tiene los errores del anterior.

El otro taller es de apreciación, con niños. Y la casa de la AHS, que es también mía, es el lugar de reunión. A ellos les leo y los hago partícipes del Canto dentro (festival de trova), del Almacén de la Imagen, y de otros eventos. Los recojo dos viernes al mes en la escuela y los devuelvo. Van por la calle recitando a todo pulmón, y a coro, los versos sencillos que les he enseñado. No hay un solo transeúnte que permanezca ajeno. Algunos para elogiar, otros porque gritan bastante, otros se detienen. Resulta increíble un hecho como ese. Y lo más lindo es que yo no los mando. Ellos lo hacen solos, y cantan, siempre canciones patrióticas. Juro que no tengo nada que ver con eso. Lo mío, en ese momento, es que vayan con el uniforme completo y arreglado, que crucen la calle organizadamente. No me puedo poner a dirigir la orquesta. En el taller leemos y después comentamos. Los niños son sorprendentes. Ven lo que uno no advirtió. Llenan lo abiótico y estéril de vida. Algunos me dan la dicha de escribir. Entonces los incluyo en algún concurso como Trazaguas y otros. Pero son los menos. Una alumna ganó una vez el premio nacional El Minint y yo. Pero mi verdadero objetivo no es formar en ellos escritores, sino, solamente, formar hombres y mujeres de bien que sepan apreciar el arte y usarlo en favor de los demás.

Por Erian Peña Pupo

Tomado de www.ahs.cu