Holguín en sus 300 de Carnaval

A los 300 años del pueblo de Holguín estuvo dedicado el espectáculo del Teatro del Pueblo, realizado este 14 de agosto en el Centro Cultural Bariay, previo al inicio oficial del Carnaval 2019, que entre los días 15 y 18 arrollará con paseos, comparsas, carrozas, la alegría de los holguineros y de quienes nos visiten.


La gala “Carnaval por los 300”, dirigida por Víctor Osorio Zaldívar, aunque un poco extensa, fue un elegante adelanto de lo que acontecerá en materia cultural durante las fiestas populares. Todo el talento artístico presentado sobre el gran escenario del Bariay fue holguinero.
A ellos se sumaron las vistosas carrozas humanas de Santiago de Cuba, tres de las cuales lucieron en su diseño símbolos del pueblo de Holguín, como la Loma de la Cruz, el Burro de Mayabe y El Guayabero. Una vez más la Fantasía de Caibarién se sumó al jolgorio con sus exquisitos trajes.
Que Víctor Osorio es un hombre radio quedó demostrado nuevamente en su gala. A Yamilka Arredondo, conductora habitual del medio y anfitriona de la velada, se sumaron populares voces de la CMKO Radio Angulo: León Batista Suárez, Néstor Salazar, Enma García y César Hidalgo Torres.
La escenografía de Tomás Acosta respaldó todo el espectáculo con escenas cotidianas de la ciudad como la Loma de la Cruz y la estación de ferrocarril, además de otros motivos carnavalescos.
Contagiaron a los bailadores las agrupaciones Banda América y M’DYVOZ ganadoras, respectivamente, de los concursos para elegir el tema del carnaval y el del verano en Holguín.
Con la actuación del grupo Los Guayaberos se rindió homenaje a Faustino Oramas, figura insigne del territorio. Asimismo se presentó la centenaria Orquesta Avilés, la más antigua de América Latina y también símbolo de esta tierra.
Renombrados solistas del territorio actuaron como Nadiel Mejías, Ernesto Infante, Lucrecia Marín, Yamila Rodríguez y Yamila Orozco. Sobre el inmenso escenario del Bariay los acompañaron las agrupaciones Codanza, que dirige la maestra Maricel Godoy y Danza Evolución, liderada por Víctor Osorio.
Los siempre atractivos fuegos artificiales iluminaron la noche del Teatro de Pueblo en la que también se presentaron las compañías De Cuba Soy, Fantasía, Ronda de los Sueños, el Teatro Guiñol de Holguín, las chicas de Golden Voices y Los Beltas, con los éxitos de siempre de carnaval.
Con la tradicional conga cerró el espectáculo, al que sucedió el concierto de la agrupación granmense El Gallo y su Orquesta para los bailadores aunados en el Bariay.
La gala “Carnaval por los 300”, dirigida por Víctor Osorio Zaldívar, aunque un poco extensa, fue un elegante adelanto de lo que acontecerá en materia cultural durante las fiestas populares. Todo el talento artístico presentado sobre el gran escenario del Bariay fue holguinero.
A ellos se sumaron las vistosas carrozas humanas de Santiago de Cuba, tres de las cuales lucieron en su diseño símbolos del pueblo de Holguín, como la Loma de la Cruz, el Burro de Mayabe y El Guayabero. Una vez más la Fantasía de Caibarién se sumó al jolgorio con sus exquisitos trajes.
Que Víctor Osorio es un hombre radio quedó demostrado nuevamente en su gala. A Yamilka Arredondo, conductora habitual del medio y anfitriona de la velada, se sumaron populares voces de la CMKO Radio Angulo: León Batista Suárez, Néstor Salazar, Enma García y César Hidalgo Torres.
La escenografía de Tomás Acosta respaldó todo el espectáculo con escenas cotidianas de la ciudad como la Loma de la Cruz y la estación de ferrocarril, además de otros motivos carnavalescos.
Contagiaron a los bailadores las agrupaciones Banda América y M’DYVOZ ganadoras, respectivamente, de los concursos para elegir el tema del carnaval y el del verano en Holguín.

Con la actuación del grupo Los Guayaberos se rindió homenaje a Faustino Oramas, figura insigne del territorio. Asimismo se presentó la centenaria Orquesta Avilés, la más antigua de América Latina y también símbolo de esta tierra.
Renombrados solistas del territorio actuaron como Nadiel Mejías, Ernesto Infante, Lucrecia Marín, Yamila Rodríguez y Yamila Orozco. Sobre el inmenso escenario del Bariay los acompañaron las agrupaciones Codanza, que dirige la maestra Maricel Godoy y Danza Evolución, liderada por Víctor Osorio.
Los siempre atractivos fuegos artificiales iluminaron la noche del Teatro de Pueblo en la que también se presentaron las compañías De Cuba Soy, Fantasía, Ronda de los Sueños, el Teatro Guiñol de Holguín, las chicas de Golden Voices y Los Beltas, con los éxitos de siempre de carnaval.
Con la tradicional conga cerró el espectáculo, al que sucedió el concierto de la agrupación granmense El Gallo y su Orquesta para los bailadores aunados en el Bariay.

 

Vivir en las montañas

Texto y Fotos  Jorge Suñol


Dicen que es mejor vivir el cuento. Por eso subimos y bajamos lomas con el corazón desabrochado, desfiando los caminos inquietos, el calor de agosto, los largos kilómetros. Llevamos la cultura en las mochilas, apretadita, para regalarla por gran parte del Plan Turquino holguinero.
Cinco días en los que aprendimos unos de otros, cinco días en los que soñamos más de lo acostumbrado, incluso, hay quien en plena madrugada se desperto sonámbulo, agitado, descuidado ¡Qué locura! Cinco días de travesía, trepando y trepando por el monte verde, humilde y puro.
No los propusimos y lo logramos, con el alma y la pasión de creer en aquellos que habitan estos espacios necesitados de arte, a los que el silencio penetra cada hora, y entonces, solo permanecen fantasmas, el tiempo se detiene.
Los niños, unos con su mejor ropa, otros demasiados descalzos, eran quizá los que más disfrutaban el espectáculo. En cada sitio, por iniciativa del Inder, se celebraban juegos deportivos y recreativos, y ellos, se batían por ser ganadores, sobre todo en el de halar la soga. Tremenda energía.
Esta historia comenzó un jueves, en Birán, el 1ro de agosto. Atravesamos por una geografía difícil, pero fue hermoso llegar, respirar y conocer a gente de montaña, aferrada a su casita de madera y guano, a su café mañanero, a su siembra, aferrada a tan poco.
Contarlo cronológicamente sería una de las opciones para este reportero, la más fácil diría yo. Pero decidí mejor, alterar los tiempos, y comenzar con lo que, al menos a mí, más me conmovió.
Aquel viernes, justo cuando necesitamos un luna dispuesta y enorme, el cielo se volvió tímido. La noche llegó más rápido que de costumbre. Se acumulaba en cansancio del día, el segundo de la Trepada Cultural, pero estábamos allí, en Cajimaya, perteneciente a Mayarí, haciendo lo posible.
Aquello no era más que un monte oscuro, encerrado en su lejanía, en su aburrida costumbre. El pueblo se había quedado sin luz, por alguna reparación momentánea, pero poco a poco fuimos encendiendo nuestras linternas, captando rostros y sonrisas, nos agrupamos todos, y así, con ese aliento, los músicos de Décima, Punto y Son regalaron sus controversias, el dúo homorístico Zapia hizo de las suyas con sus chistes y el proyecto de Narración Oral Palabras al Viento, vendió, mágicamente, sus buñuelos. Sí, no me pude contener, y mis pupilas tampoco. La gente no paraba de aplaudir. Corría a chorros la esperanza.
Romper el silencio
La Trepada Cultural cumple de 17 años. Ha sido un largo camino de retos, de mucho esfuerzo. Cuando llega el verano, se ha vuelto tradición que el Plan Tuquino se “mueva”, al menos por pocos días. Como iniciativa del Gobierno Provincial, la Dirección Provincial de Cultura y el Inder, apoyados por unidades de Comercio y Gastronomía, este espacio es vital en comunidades intrincadas, que viajó por Cueto, Mayarí, Frank País, Sagua y Moa.
La Granja fue el primer sitio que visitamos. Se localiza en Birán. Nos reunimos en un viejo taller de mecánica. Allí nos levantábamos, entre el correteo de los pequeños, los guajiros de sombrero, las muchachas coquetas, la venta de libros, la cerveza Mayabe, las ruinas de un almacén. Regalábamos la magia del Mago Ayala, y el resto del equipo que ya mencionaba, a pleno sol.
En Marcané dormimos la primera noche. Viejos albergues, viejas literas. Clásica estructura de un Pre en el Campo. Mosquitos por doquier. Pero aún así, sabíamos que nuestra causa superaba estas condiciones. Los de Palabras al Viento, contaban de su experiencia en la Cruzada Teatral Guantánamo- Baracoa, con sus caminos, precipicios, mares, y sustos. Lo imaginaba todo, incluso recordé mi histórico viaje al PicoTuquino, del que salieron romances, heridas y miles de fotos.
Crear ilusiones
Aún no amanece. El ruido del central alarma, despierta a los que todavía tenemos las marcas de las sábanas. Nos vamos a Mayarí, pero adentro, a La Ayúa, donde no hay más de 80 casas ni 350 personas, donde todo el mundo se conoce, y cada familia se abraza en la noche, se reinventa para llegar hasta la carretera, porque casi nada entra ahí. Y solo queda a 7 kilómetros (km) de la carretera, a 20 km del centro del municipio. Ya no es como antes, que pasaba algún transporte. Hay que caminar por el pedraplén, no queda otra opción.
No hago otra cosa que mirar fijamente lo fotográfico de este sitio, metido entre lomas majestuosas, palmas, trillos, piedras. Y capto par de imágenes para recordarlo. A lo lejos, está Emerio, y llegan luego dos jóvenes, uno es su hijo, y lo otro lo es casi, de crianza.
Pocos sabían que allí llegaríamos aquel mañana. Pero el guajiro lo supo, porque el día antes llovió, esa era la señal de cumbancha, de la fiesta. Y así fue. Apareció un palo (poco encebado) y los niños, los jóvenes se trepaban. De fondo un canción pegajosa. Más arriba, en la tienda,un señor de unos 80 años fumaba su tabaco, le quise preguntar su nombre, pero decidí solo fotografiarlo. Su cara, su mirada, sus arrugas, me anunciaron que llevaba toda un vida en este punto de nuestra geografía.
En La Ayúa aprovechamos y entrevistamos a varios de la Brigada. Todos habían experimentado momentos similares. Carlos Ayala, esta vez sin trucos bajo la manga comentó que esta idea “es algo fenómenal, llevas al arte donde nadie se atreve a ir, está bien concebida, desde el momento en que cada uno sabe lo que tiene que hacer. La magia le encanta a todo el mundo y la gente se pregunta será verdad, será falso”. Allí, he de aclarar, muchos se sorprendieron.
Por su parte, Yordani Sera Rodríguez, actor narrador de Palabras al viento,
comentó: “Es un compromiso traer a esas personas un momento de felicidad, de belleza, de que salgan de su cotidianidad, del silencio que reina muchas veces. No solo es venir a divertirte, a ganar un dinero, tienes que saber que hay códigos estéticos que van a quedar en esa población, tiene que ser un producto, que eduque, transforme, motive, cree ilusiones. No es hacer muchas cosas a la vez, sino que aunque sea una, tenga un efecto muy positivo y marque a esos públicos muy necesitados de la acción cultural y artística”.
Y Yensi Cruz Ricardo, también actriz narradora de este grupo, reflejó: “El acercamiento con los públicos es hermoso, pero a la vez es complicado, y sobre todo cuando tú le vas a llevar una muestra de algo que quizá no tiene la facilidad de verla comúnmente. Llegar con esos espectáculos a estas comunidades es fabuloso, es un acercamiento que tienes con la realidad, que no es la realidad de un teatro”.
Sobre los retos que tiene por delante la Trepada Cultural, Fermín López Hernández, director del proyecto teatral, afirmó: “Se impone un trabajo de sistematización de algo tan maravilloso que surgió hace tantos años, que sea no solamente los artistas, los funcionarios, sino que vengan investigadores, especialistas del Centro Provincial de Casas de Cultura y analicen qué funciona y qué no. La Trepada no puede ser la misma de hace 10 años, porque todo cambia, el mundo cambia. Me parece que es un público que hay que empezar a formar, esa personas tienen que vivirlo, sentirlo, es un trabajo de mucha paciencia”.
Y fuimos sumando más lugares a nuestra lista: Cabonico, El Sitio, La Caridad del Sitio, Barbarú, Magueyal, La Melba. Recoriendo las montañas, con la mochila a cuestas, con el arte y las historias grabadas en nuestros recuerdos, usando la cultura como pretexto, y su poder de conquistar, unir, soñar esta aventura que se vive y disfruta cada verano.

Bariay, puerta de dos mundos

Como cada año la XXIV Fiesta de la Cultura Iberoamericana llegó a Bariay, sitio donde en 1492 ocurrió el encuentro o encontronazo, como aseguran muchos historiadores, entre dos culturas que terminarían, después de simbiosis y transculturaciones, dándolo cuerpo al ser americano.

Por eso se brindó por nuestra América con vino (ibérico) y casabe (taíno) en las costas del Parque Natural Cristóbal Colón, dos alimentos que hemos heredado como parte del nutritivo ajiaco ortiziano, cortesía del Club de vinicultores Bayado de la provincia de Holguín.

Proyecto Ojos, desde Santiago de Cuba aportó colorido a la celebración. Foto: Adrián Aguilera

La presencia del proyecto Ojos, desde Santiago de Cuba, integrantes de la compañía holguinera Mónika Dance y los “pirotécnicos movimientos” de Caribean Show, le aportaron colorido a una mañana que fue llenándose de habitantes de los poblados cercanos, atraídos por la ya tradicional fiesta que lleva la cultura hasta Bariay. Por su parte, la pegajosa y rítmica música de la Steel Band de El Cobre, en Santiago de Cuba, hizo resonar metálicamente temas de Van Van, Michael Jackson, Bob Marley, entre otros.

Luego del mencionado espectáculo “Dos Mundos”, la estancia concluyó con el concierto, en el anfiteatro natural del Parque, de las agrupaciones de fusión Entre líneas y Tierra Firme, además de invitados a la Fiesta, con el llamado a encontramos el próximo año en las cercanías de la costa donde el Almirante arribó sus carabelas y su nao.

Por Erian Peña Pupo y Vanessa Pernía Arias

Ciencia y verdad en las páginas de Guayza

Como una publicación con futuro calificó la escritora Lourdes González a Guayza, revista de investigación y crítica sociales de la Casa de Iberoamérica, cuyo primer número fue presentado en la clausura del XIII Congreso de Pensamiento, en los salones del Hotel Pernik.

Con dirección de Eduardo Ávila Rumayor, director de la institución holguinera que este año celebra su 25 aniversario, y presidente del Comité Organizador de la XXIV Fiesta de la Cultura Iberoamericana, edición de la propia Lourdes González y diseño de Raúl Barea, Guayza es “el alma que se muestra en vida, es nuestro ideario a flor de piel y al servicio de nuestra realidad, por eso su objetivo será siempre apoyar el proyecto transformador cubano, con las mejores ideas de quienes la alimentamos”, asegura el Editorial.

La cercanía de la familia Guarch Delmonte y en especial los conocimientos de Caridad Rodríguez Cullel, permitieron que la revista se apropiara del vocablo indígena que le da título: “La guayza, construida por nuestros aborígenes con materiales diversos como las conchas de caracoles marinos, se aplicaba en forma de hebillas a las fajas o cinturones de los atuendos para ocasiones especiales. En la cosmovisión taína representaba la cosmovisión del espíritu de un individuo en contraposición a la del muerto u opía”. “En nuestra concepción la revista Guayza –recalcan sus organizadores– es la manera simple de compartir valores, ideas, sentimientos, abierto al pensamiento para conocernos mejor. Imagen de cuánto podemos hacer si somos transparentes y nos mostramos tal como somos. Antítesis de la opía, aportará todo lo necesario para que prevalezca la verdad por la vía de una ciencia llena de valor moral y humanidad”.

Luego de un esfuerzo de casi cinco años, en los cuales muchos amigos de la Casa apostaron por la publicación, Guayza conoce las páginas impresas y prioriza contenidos para lograr el debate: “Ahora debemos sostener la revista, nos hace falta compromiso, diálogo, poner voz a nuestra realidad… cuestiones que en nada se aparta de defender la Revolución, sino desde un puro compromiso, pues queremos mostrarnos tal y como somos junto al proyecto que estamos construyendo”, subrayó Ávila Rumayor, a la par que invitó a los participantes a enviar textos a la revista, con acercamientos desde la filosofía, la sociología, la pedagogía, la historia y ciencias afines.

Esta primera edición abre con el artículo “Diversidad cultural e identidad cultural, un binomio interactivo”, del Dr. C. Históricas Jesús Guanche, y tiene en sus páginas acercamientos críticos a la seducción del marcado y el (deber) ser institucional en las artes visuales holguineras (1991–2010) por la M. Cultura Latinoamericana y directora del Centro Provincial de Arte, Yuricel Moreno Zaldívar; al Complejo cultural comercial Plaza de la Marqueta en Holguín, por el Dr. C. Filosóficas Luis Orlando Aguilera; un homenaje al Dr. C. José Sánchez Suárez, fallecido en 2017, por la Lic. Claudia Hernández Madem; miradas a la obra de Alejo Carpentier, por el escritor y periodista Eugenio Marrón, y a los fundamentos para un debate en torno a la historia local y regional en Cuba, por el Dr. C. Históricas José Vega Suñol. Además, la sección “Mortero”, dedicada a sostener polémicas que permitan una mejor comprensión de la realidad y sus complejidades, incluye una conferencia impartida por el Dr. Rigoberto Segreo (1951–2012) en el Centro para el Desarrollo Sociocultural (CEDES) durante la Semana de la Cultura holguinera, en enero de 2012, y los acercamientos a la misma en “Sociedad civil e intelectual orgánico. Debate sin posposiones”, del Dr. C. Pedagógicas Eduardo Ávila Rumayor.

El XIII Congreso Iberoamericano de Pensamiento, con compañía musical del cuarteto Opus, incluyó en su jornada final la conferencia “Acercamiento al bullying: consideración de los signos y síntomas para su tratamiento con danza terapéutica”, por la Dra. C. Silvia Pimentel Aguilar, del Colegio Campus Montecillo, de México. Además de la declaratoria de los congresistas, las palabras de clausura y el lanzamiento al XIV Congreso, por la MSc. Bárbara Martínez Pupo, organizadora de la cita.

Por Erian Peña Pupo y Vanessa Pernía Arias

Lo mejor de Iberoarte

Cada año, cuando llega octubre,  la Feria Iberoamericana de Artesanía Iberoarte se convierte en uno de los principales atractivos para los holguineros, debido a la calidad y la diversidad de los productos que se venden.  Pero este espacio, ha dejado de ser un mero evento comercial, su programa se extiende hacia conferencias, talleres, desfiles de moda y exposiciones, lo que brinda al encuentro un carácter plural  y se convierte en plataforma para conocer las principales tendencias en la artesanía cubana e internacional.

Su XVII edición  se despide. Más de 150 mil holguineros llegaron hasta el Recinto Ferial Expo Holguín y el Complejo Cultural Plaza de la Marqueta para elegir los productos de su preferencia, una cifra que confirma su aceptación y el movimiento que le “inyecta” a la ciudad.

Como ya es habitual en su gala de clausura, celebrada en el club Bariay, se premiaron a sus mejores creadores. El jurado integrado por destacadas personalidades de la artesanía, el diseño y la arquitectura, reconoció teniendo en cuenta la calidad en la ejecución técnica, la expresión de tradiciones y la creatividad artesanal.

Algunos de los galardonados fueron el holguinero Osmany Reyes, por Vasijas con tapa y Lámparas Calada, debido al logro de una armonía entre el trabajo artesanal y la belleza natural de la caoba cubana y el ecuatoriano Jorge Washington, por el Conjunto de confecciones textiles del stand Estilos de Rosa, del que se resaltó el acertado trabajo de actualización de confecciones bordadas y tejidas con motivos tradicionales de trajes típicos.

Artistas peruanos conquistaron varios premios a las Mejores Obras de Artesanía. Foto: Carlos Rafael

 

Artistas peruanos conquistaron varios premios a las Mejores Obras de Artesanía, tal es el caso de Virgilio Oré Chávez con Nacimiento, colección de piezas de cerámica modeladas y policromadas que representa las costumbres y tradiciones de los pueblos de la región andina de Ayacucho y Delia Emilia Astocondor con Muñeca Cholita, obra que resalta los trajes típicos de la Región Andina de esa nación.

En la categoría Desfiles de Moda, el premio le fue conferido a la creadora holguinera María del Carmen Aguilera, con la colección Primavera, por sus diseños contemporáneos, dotados de belleza y frescura, ideales para nuestro clima, en los que se combina lo útil y lo bello. Por su parte, el galardón al Mejor Diseño de Stand lo obtuvo el Grupo de Creación de la Casa Marco, perteneciente al artista Carlos Santiesteban Ojeda.

Por último el Gran Premio lo alcanzó la obra Cesta con huevos, de Glenis Perdomo y Ricardo Rodríguez, destacada por su exclusividad y la excelencia en el tallado del huevo. En la velada, además, se reconoció a la filial holguinera del Fondo Cubano de Bienes Culturales en sus 30 años, por el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Cultura, aniversario al que estuvo dedicado esta edición de la feria.

Asistieron a la clausura Ernesto Santiesteban Velázquez, primer secretario del Comité Provincial del Partido en Holguín; Julio César Estupiñán Rodríguez, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular; Rachel García Heredia, Directora Provincial de Cultura, Julio Méndez Rivero, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) en el territorio y Manuel Hernández Ramos, presidente del Comité Organizador de Iberoarte; así como otros dirigentes del Partido, el Gobierno e invitados al evento.

El popular cantante Waldo Mendoza puso el toque musical al cierre,  un concierto que estuvo marcado por el romance, el buen gusto y la cubanía. Llegó para celebrar sus 15 años de carrera artística, viajando por buena parte de su repertorio. Iberoarte volverá el año próximo, y ya los holguineros la esperan.

Por Jorge Suñol Robles

Conceden Premio Guarch 2018

Con el Premio Nacional de Investigación José Manuel Guarch del Monte, en su versión de 2018, fue reconocido el trabajo “José Manuel Acosta y el Arte Moderno en Cuba”, de la investigadora matancera Mireya Cabrera Galano, en la segunda jornada de la XIII edición del Congreso Iberoamericano de Pensamiento, este 26 de octubre.

Congreso Pensamiento. Foto: Carlos Rafael

De forma unánime, el jurado, presidido por la doctora Kenia Abreu, estimó conceder el lauro a dicho estudio “por la agudeza con que se reconoce la importancia de uno de los líderes de la vanguardia artística cubana en la década de los años ´20 y ´30 del siglo XX y su relación con los procesos fundamentales de la historia y las personalidades de la cultura y la política de la República, avalado por fuentes de alto nivel de información”.

Mireya agradeció el Premio que contribuye a la divulgación de la vida y obra de un artista considerado por Alejo Carpentier como uno de los precursores del arte moderno en Cuba.

Mención para el profesor universitario Paul Sarmiento Blanco. Foto: Carlos Rafael

“José Manuel Acosta nació en Matanzas, pero sin duda es un cubano rellollo en todo el sentido del término –comentó Mireya-. Muy joven parte a La Habana y allí contacta con las figuras principales de las vanguardias literarias, de las artes plásticas, entre otras. Fue amigo muy cercano de Rubén Martínez Villena y José Zacarías Tallet, uno de los renovadores de la poesía en la Isla.  Por distintas razones, su figura es poco conocida; pero es justo que su obra trascienda en las generaciones actuales”, acotó.

 

La investigadora agradeció a las personas e instituciones vinculadas con el desarrollo del certamen y destacó que, además de este lauro, recibió el regalo de visitar por primera vez Holguín, “una tierra que me ha encantado”.

 

El jurado reconoció la calidad general de los trabajos y la variedad de las temáticas presentadas. Asimismo decidió otorgar mención, en igualdad de condiciones, a las investigaciones “Cosme de la Torriente y Peraza, un caso singular del pensamiento político cubano, entre finales del siglo XIX y primera mitad del XX”, realizada por el profesor universitario Paul Sarmiento Blanco, e “Imaginario popular en la plástica holguinera de los ´90”, de Yuricel Moreno Zaldívar, directora del Centro Provincial de Arte.

Por Rosana Rivero Ricardo

Travesía por el sur de Chile

Víctor  Hugo Toledo viene por tercera vez a la Fiesta Ibero.  Cuenta que llegó a Holguín de forma curiosa. Por medio de una página web,  buscaba establecer correspondencia con gente cubana y allí, de casualidad, apareció una muchacha holguinera que se interesó por su trabajo. En sus visitas, no solo ha mostrado sus fotografías, ha difundido,también, algunos de sus libros.

Expo colectiva Halcón Rojo. Foto: Adrián Aguilera

El profesor de fotografía del colegio Liceo Armando Robles Rivera,  de Valdivia, en Chile, centro fundado en 1945 y uno más antiguos de esa región, refiere que esta es la única escuela donde se enseña fotografía en blanco y negro y tiene un fuerte y sostenido trabajo de laboratorio.

Allí Víctor imparte un taller a estudiantes de varios cursos, y cada año realizan una gira por alguna región. Precisamente a esta XXIV edición nos trae el resultado de uno de esos recorridos. La muestra “Puñihuil”, refleja una intensa travesía por la reserva ecológica, ubicada a 28 kilómetros al suroeste de Ancud, región de Los Lagos.  Sus alumnos, ya como creadores, aprovechan el universo naturalista y la diversidad de la fauna del sitio,  para captar un momento, un espacio, un concepto, que tiene un mensaje claro de conservación del entorno.

Pero, la travesía no se queda en estas coordenadas. Hugo Toledo también forma parte del Colectivo Halcón Rojo, quien ha sustentado otras de las expo que se presenta en La Periquera, que deviene, en  el marco de la Fiesta, Centro Cultural Ibérico.

“Cultura Mapuche en la Precordillera de los Andes”, es el título de la muesta, que expone fotografías del propio Víctor y de Carolina Mella, integrante de dicho colectivo. Rica aventura que refleja las costumbres, tradiciones, los paisajes de una comunidad indígena localizada en Pocura. Capturas de un lugar bien hinóspito, donde, incluso, en primavera nieva.

Aunque la fotografía de Víctor se ha enfocado hacia el patrimonio cultural, porque esa es la línea fundamental del taller y del Colectivo,  confiesa que también tiene un trabajo en fotos callejeras, irónicas y de protesta, para mostrar  esa realidad que muchas veces no aparecen, ni leemos en los periódicos. Y la vivimos, la sentimos, la tocamos.

Halcón Rojo es un grupo independiente creado en  2007. Está integrado por escritores, dibujantes, fotógrafos, escultores y muralistas. Sus trabajos se han mostrado en Cuba,  México, Argentina y en varios lugares de la Región de los Ríos.

Por Jorge Suñol Robles

La metralla poética de Zulema Gutiérrez

La joven escritora holguinera Zulema Leonor Gutiérrez Lozano obtuvo con su cuaderno “Metralla” el Premio Nacional de Poesía Adelaida del Mármol en su 30 edición, según el acta del jurado integrado por Manuel García Verdecia, Carlos Esquivel y Jorge Labañino.

La joven escritora holguinera Zulema Leonor Gutiérrez Lozano obtuvo con su cuaderno “Metralla” el Premio Nacional de Poesía Adelaida del Mármol. Foto: Carlos Rafael

Tras un debate minucioso, los miembros del jurado coincidieron por unanimidad otorgar el Premio Adelaida del Mármol a “un libro que busca conseguir un lenguaje personal que con desenfado y eficacia le permita abordar sus asuntos. El libro tiene una actitud de rebeldía respecto a sus temas y la poesía misma, además de presentar a lo largo de sus páginas una sólida coherencia en tu tono”, asegura el acta leída por Carlos Esquivel.

Con sesenta y nueve libros en concurso, la edición con más cuadernos en la historia de este evento, recalcan sus organizadores, quedaron finalistas, además, los textos de los poetas Pedro Péglez González, Carlos M. Gómez, Youre Merino, Yansis Sánchez, Luis L. Pita.

En una entrevista anterior, Zulema me comentó: “Usaré una frase derivada de un verso de Reina María Rodríguez, el poema nunca está terminado, para mí al menos, siempre creo que sobran cosas, en el caso del libro siempre creo que le falta. Es un problema sin solución, pero poema y libro hablan por sí mismos, solo tengo que escuchar. En el caso de la poesía solo espero que me acompañe mientras tenga algo que decir porque poema, poeta y poesía son cosas muy diferentes. Con respecto a los temas van cambiando, en Sentada junto a los crisantemos eran unos y en el libro que acabo de terminar son otros, estos son de corte histórico, creo que el poeta tiene que evolucionar”.

Foto: Carlos Rafael

Valorado por varias generaciones del panorama literario cubano, como recalca el jurado, el Premio Adelaida del Mármol ha logrado establecerse y permanecer por derecho propio dentro del sistema de premios y becas del Instituto Cubano del Libro (ICL). Surgido en 1989, el primer libro premiado fue Testigo de los días, de Alejandro Fonseca, con un jurado integrado por Guillermo Rodríguez Rivera, Paco Mir y José Luis Moreno del Toro. Le han seguido premiados como Odette Alonso, Lourdes González, Jesús David Curbelo, Roberto Manzano, Luis Yuseff y José Luis Serrano, entre otros, mientras que voces como David Chericián, Marilyn Bobes, Roberto Méndez, Alberto Garrido o Delfín Prats han formado parte del jurado de este premio que recuerda a la poetisa holguinera Adelaida del Mármol, la más importante voz lírica del siglo XIX holguinero.

El premio fue otorgado a Zulema Gutiérrez, quien en el pasado enero obtuvo también el Premio de la Ciudad en Poesía, por Zoila Pérez, directora del Centro Provincial del Libro y la Literatura, y Eduardo Ávila Rumayor, director de la Casa de Iberoamérica y presidente del Comité Organizador de la XXIV edición de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana. Además estuvieron presentes en la actividad, con la excelente música del septeto Kumbayá, Julio Méndez Rivero, presidente de la Uneac holguinera, y Nilser Batista, cuadro del Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba (PCC) en la provincia.

Por Erian Peña Pupo

Hasta Antilla: una ola de solidaridad

La caravana era pequeña, pero exacta. Suficiente para desafiar los baches del camino, el polvo, las lomas, suficiente para tomarse un café y salir, mochila al hombro, con el arte en un bolsillo.  Antilla fue el destino, un lugar pequeño, que a simple vista, parece detenido en el tiempo. Pero no, no es así.  Antilla es más que una bahía fotográfica y una línea de tren, se crece con su hospitalidad, se abre al turismo, se alienta ella misma.

Proyecto infantil holguinero Rompe Tacones. Foto: Adrián Aguilera

Diez años cumplen las Brigadas Internacionales de Solidaridad, un proyecto creado para llevar el arte hasta los sitios más intrincados de nuestro territorio, afectados, mayormente, por huracanes de gran intensidad. Eso, el pueblo lo agradece, lo celebra. Para los antillanos, llegar hasta allí fue un gran premio.

Foto: Adrián Aguilera

La cultura es más grande que un apagón, lo que impidió a algunos artistas no pudieran regalar su obra, dejar el aliento en los escenarios, como el grupo musical Tierra Firme y la compañía habanera Asiart Dance, sin embargo,  con luz propia y bien natural, brilló la agrupación folclórica chilena Raipillan y el proyecto infantil holguinero Rompe Tacones.

La Casa de la Cultura de este municipio fue el escenario de bienvenida por parte de varios directivos del partido, el gobierno y del propio director de la institución. La brigada se dispersaba. Pero allí, más tarde, disfrutamos de un gran espectáculo. Raipillan hacía de “las suyas”, seducía con sus vestuarios, sus bailes típicos, movía sus raíces. Hay que detenerse y verlos,  hay que gozar con ellos.

Fabiola Sardinas, su directora, revela que esta es una agrupación que acoge a más de 300 niños,  jóvenes y adultos, pretendiéndole una educación artística, en la danza, en el folclor, en la música. Es una compañía integral.

 

Le pregunto qué piensa de Cuba y responde, sin titubeos: “Me parece hermoso, son un ejemplo de  solidaridad, demasiado cariñosos, no era lo que esperaba, nos encontramos con otra realidad. La verdad es que estoy admirada de la organización, del amor, de la acogida, de la belleza, de la limpieza, de cómo se están levantando con su esfuerzo, cómo sobreviven y cómo son tan resistentes”.

La obra de Raipillan está muy arraigada a las raíces de Chile, a la religión, eso es palpable: “Tratamos siempre de preservar nuestras raíces, porque todo va cambiando y evolucionando y eso hay que agregarle un  poquito de fantasía e innovar, pero sin salirnos de nuestro contexto”, cuenta Fabiola.

Si algo destaca del grupo es sin duda la diversidad y la elegancia de sus vestuarios, que provocan, trasladan, invocan. “Lo confeccionamos nosotros mismos. Hacemos un trabajo psicosocial y para eso tenemos un departamento o taller de confecciones donde bordamos, pegamos, cosemos…”

Raipillan proviene de una de las lenguas mapuches. Rai significa flor y Pillan espíritu. “Vivimos en una población bastante estigmatizada y creemos que con nuestras danzas entregamos flores, que son bellas, son de colores, pero para eso hay tener mucho espíritu, estos chiquillos lo tienen”. Es evidente, los bailarines disfrutan la escena sin medidas.

El día 30, la agrupación chilena clausurará las actividades de la XXIV edición de la Fiesta y es algo que usted no puede perderse. Siente Fabiola muchas ansias por ese concierto-espectáculo: “No nos importa el calor, no nos importa que se corte la luz, los chiquillos estarán siempre ahí con su esfuerzo,  les corre el agua de su cuerpo pero están felices, haciendo lo que somos: folclor de Chile”. De Cuba se lleva muchas ideas, y confiesa que volvería cien veces más.

El público los aplaude. Repican los tacones, vibra el viejo escenario. Los músicos cantan desde la pasión, desde la pureza de un pueblo que ha marcado una historia. Antilla queda atrás. Las curvas de la carretera,  los viejos bohíos, las pañoletas,  un par de lomas que se cruzan entre las nubes, la risa de los niños, la gente que dice adiós. Eso es suficiente para volver y sentir la fuerza del arte y de la solidaridad.

Por Jorge Suñol Robles

Pensamiento e integración

Con las palabras de apertura, a cargo del Dr. C. Eduardo Rafael Ávila Rumayor, presidente del Comité Organizador de la XXIV Fiesta de la Cultura Iberoamericana, quedó inaugurado el XII Congreso Iberoamericano de Pensamiento, en los salones del Hotel Pernik.

La música del Cuarteto Opus precedió la conferencia inaugural “Cuba y su economía en los nuevos tiempos, retos y perspectivas”, por el Dr. Ciencias Económicas Juan Triana Cordoví, del Centro de Estudios de la Economía Cubana en la Universidad de La Habana.

En contextos de cambios y actualizaciones, Triana nos convidó a “repensar la economía”, mediante un bosquejo profundo por las peculiaridades y características de la economía cubana. El investigador subrayó cuestiones como el poco crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) y la necesidad de incrementar la exportación de servicios como el turismo y la medicina. “Cuba no exporta porque no produce, no producimos lo suficiente y no sabemos exportar, además importamos más de lo que exportamos”, subrayó.

“Cuba depende mucho de sus importaciones. Tenemos una cultura importadora formada casi desde la colonia. Las exportaciones cubanas han decaído en los últimos años y las que permanecen son la farmacéutica–biotecnológica, los habanos y el ron; el país tiene que transformar su matriz de exportación, moverse de productos fáciles a otros más sofisticados”.

Triana abordó la necesidad de diversificar productos y mercados, el salario nominal y real medio mensual, “un problema serio que impacta en la equidad, en la justicia”, y la conectividad a Internet. “Cuba tiene fuerza de trabajo altamente calificada, pero invertimos muy poco en investigación y desarrollo, a riesgo de descalificación, pues tenemos a muchas personas ubicadas en puestos de trabajo muy por debajo de su calificación”, subrayó el reconocido economista cubano en su intervención, a la que asistieron, además de los participantes, autoridades políticas y gubernamentales de la provincia.

Finalmente Juan Triana se refirió a la Reforma constitucional que realiza actualmente en país, como ese complemento necesario, desde la economía, para que el país pueda desarrollarse. “Esta le dará un marco legal a la autonomía de la empresa estatal, dada la necesidad de construir una economía sólida, moderna y bien insertada en el mundo”.

Con la Bolivia plurinacional de Evo Morales

Por un diálogo multicultural en el continente americano apostó el Excelentísimo Señor Juan Ramón Quintana Taborga, embajador del Estado Plurinacional de Bolivia ante la República de Cuba, en la conferencia “La construcción del proyecto nacional comunitario en Bolivia”, como parte del Congreso Iberoamericano de Pensamiento, en el Hotel Pernik.

Quintana Taborga enfatizó al inicio de su intervención en el “apoyo incondicional al pueblo cubano y nuestra denuncia al bloqueo criminal, ruin, realizado por los Estados Unidos”.

“Sin el pueblo no encontraremos la salida a nuestros problemas históricos”, en la “Bolivia de hoy y la que queremos seguir construyendo”. Este –enfatizó el embajador boliviano– es un “proyecto nacional popular de signo indígena, campesino, obrero… con el liderazgo del presidente Evo Morales”, líder aymara que ocupa la presidencia del país desde enero del 2006 y amigo de la Revolución Cubana y la integración continental.

“Evo encarna a la mayoría del pueblo boliviano que ha sufrido una sistemática práctica de despojo cultural, social, político, incluso del imaginario. Con Evo se está cancelando esto, con sus múltiples plataformas de justicia, pues es como el cristal con el que se puede mirar la historia”; la misma historia de despojos y discriminación que nos recordó el embajador boliviano, donde prevalece su reclamo al acceso marítimo después de varios conflictos armados en los últimos dos siglos, además de la mutilación de la memoria a los que han estado sometidos los indígenas, reconocidos como ciudadanos en 1952 después de décadas sometidos por la oligarquía boliviana y que, con el gobierno nacional comunitario, han encontrado satisfacción a sus reclamos.

El embajador destacó en su intervención que Bolivia fue declarado territorio libre de analfabetismo por la UNESCO en 2008; el Banco Mundial declaró al país como de ingresos medios en 2010; se fortaleció la demanda interna; se redujo la pobreza y la desigualdad en importante grado, además de realizarse la redistribución del excedente económico, a la par de un cambio en la matiz productiva (industrialización) en proceso en el país.

Por Erian Peña Pupo