Presentan en Holguín Patria, antología poética de Cuadernos Papiro


Por Erian Peña Pupo
Fotos cortesía del FCBC Holguín
“He aquí las voces de quienes festejan su terruño, quienes ajenos a intereses falsificados conforman desde el arte un particularísimo itinerario de la patria, y componen, escriben, cantan… En tiempos de vilipendios y forcejeos, aflora la patria en toda su espléndida dimensión, ese sitio misterioso donde coinciden las demarcaciones geográficas y el mapa de los afectos”, aseguró el poeta Moisés Mayán Fernández en las palabras de presentación de Patria, compilación poética de la Casa Editora Cuadernos Papiro de Holguín presentada en la Feria Nacional de Artesanía 2021, que se desarrolla en esta provincia del 3 al 12 del presente mes, auspiciada por la filial holguinera del Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC).
El libro-arte reúne 28 textos dedicados a la patria de poetas y músicos cubanos, desde “Soneto VI” de Lorenzo Lazo de la Vega y Cerda; fragmentos de “El Himno del desterrado”, de José María Heredia; “El juramento”, de Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido); “Al partir”, de Gertrudis Gómez de Avellaneda; “La Bayamesa” (Himno Nacional de Cuba), de Perucho Figueredo; “Galas de Cuba”, de Juan Cristóbal Nápoles Fajardo; “Mi bandera” Bonifacio Byrne; “De esa manera”, de Nicolás Guillén; y “Patria” de Roberto Fernández Retamar.
Además, la letra de canciones que integran el cuerpo identitario nacional, la memoria colectiva, patriótica y sentimental de la Nación, como “Mujer bayamesa”, de Sindo Garay, “El mambí”, de Luis Casas Romero; “Yo soy el punto cubano”, de Celina González y Reutilio Domínguez; “Pequeña serenata diurna”, de Silvio Rodríguez, “Cuba va”, de Silvio Rodríguez, Noel Nicola y Pablo Milanés, y “Me dicen Cuba”, de Alexander Abreu. Integran también sus páginas, textos líricos de Carlos Manuel de Céspedes, Miguel Teurbe Tolón, Dulce María Borrero, José Agustín Acosta, Manuel Navarro Luna, Rafaela Chacón Nardi y Alexis Díaz Pimienta.


Con una tirada de 100 ejemplares totalmente manufacturados y enumerados, ilustrados por el artista holguinero Emilio Leyva y editado por Manuel Arias Silveira, director de Papiro, Patria es un canto a la porción de tierra donde nacimos los cubanos, además de la alusión a símbolos, atributos y tradiciones que resume esta palabra tan profunda, destacó Arias.
“En la simbólica noche de los siglos hay un instante donde el plomo fundido en la manigua es no solo bala, sino también linotipo, matriz de la palabra, infalible línea de caracteres. En Cuadernos Papiro, el papel se hace a mano, se espolvorea con el suelo sanguíneo de la región, se añaden fibras vegetales, pétalos, pequeños cuerpos de celulosa que aguardan su (necesaria) guerra, su plomo… Entonces hay un instante (otro) donde el colectivo de Cuadernos Papiro, arengado por la mano redentora de Martí, converge en ese concepto sagrado sonde el que reposan los principios de identidad y nación. Marzo de 1892 y el presente inmediato, se superponen pesados como láminas de plomo, tenues como noches que se topan en el viento. Patria, el periódico soñado por Martí. Patria, las páginas recién nacidas de las prensas de Cuadernos Papiro”, subrayó Moisés Mayán en el prólogo del libro que resulta un homenaje al periódico Patria, al reflejar en su interior el diseño de las páginas de la histórica publicación revolucionaria fundada por José Martí el 14 de marzo de 1892.
“Me aventuro a afirmar que no habrá cubano que no se estremezca con estas páginas, sacudido el corazón como bandera al aire, brillantes los ojos como escarabajos expuestos al rocío. ¿Cómo definir la conjunción de todas nuestras lealtades? ¿Cómo designar ese espacio primigenio donde confluyen los procelosos ríos del alma? ¿Cómo nombrar lo innombrable? Patria, patria, patria…”, añadió Mayán al comentar esta antología poética de Papiro, sello fundado en noviembre del 2001 que se destaca por realizar libros-arte sobre papel manufacturado, ilustrados con grabados labrados a mano por prestigiosos artistas cubanos.


Cuadernos Papiro, sitio donde además radica el Museo de la Imprenta y el Taller de Papel Manufacturado de Holguín, ha publicado la obra de grandes autores como José Martí, Miguel de Cervantes, Antoine de Saint-Exupéry, Virgilio Piñera, José Lezama Lima, Dulce María Loynaz, Gastón Baquero y Nicolás Guillén; así como valiosos autores holguineros, entre ellos Lourdes González, Jorge Hidalgo, Ronel González, José Luis Serrano, Moisés Mayán.

Sanar con arte

El uso prolongado de las lámparas y mesas quirúrgicas del salón de operaciones del hospital general universitario Vladimir Ilich Lenin, propició que varias de ellas quedaran inhabilitadas por desperfectos o roturas.

Esta situación se transformó notoriamente gracias al trabajo de un colectivo de artesanos de la filial del Fondo Cubano de Bienes Culturales de Holguín, encabezados por Gerardo Fruto. Continuar leyendo «Sanar con arte»

Exponen en el FCBC muestra dedicada al 60 aniversario de la Campaña de Alfabetización

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos Pablo Méndez

La exposición “1961”, del artista visualIosvani García Pérez, se expone por estos días en el espacio galérico El Zaguán, de la filial del Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) en Holguín, como parte de las actividades por la Jornada por la Cultura Cubana, que se extiende hasta el próximo día 20.

Dedicada a los 60 años de desarrollada la Campaña de Alfabetización en toda la isla –uno de los actos culturales más importantes luego de triunfar la Revolución en 1959– y al 60 aniversario del histórico discurso “Palabras a los intelectuales”, por el Comandante en Jefe Fidel Castro, la muestra se compone de 20 obras que transitan por diferentes poéticas de las artes plásticas.

Danilo López Garcés, curador y museógrafo de esta exhibición, en sus palabras de presentación resaltó al farol como el objeto recurrente por el que transita la serie, una especie de alegoría al contexto nacional que invita a preservar la historia y la memoria del país.

Durante un mes quedará expuesta “1961” con el ánimo de mostrar al público una parte de la historia nacional, tan importante como otros procesos vividos en los preludios de la triunfante Revolución, donde saber leer y escribir fue una ofrenda
nacional popular a inicios de los 60, precisó Iosvani García Pérez.
Añadió López Garcés que estos faroles icónicos encendieron la chispa del pensamiento de laboriosos labriegos exhaustos de las faenas diurnas, constituyendo senderos de luz en campos y ciudades para mitificar la épica de la revolución cultural gestada
en Cuba.

En este espacio se resaltó, además, la labor del artista como instructor de arte del Sistema de Casas de Cultura, y la trascendencia de sus conocimientos a varias generaciones de aficionados.

La unión nacional desde todos los frentes constituyó una de las prioridades luego del triunfo revolucionario de 1959, especialmente desde la emancipación cultural, que luego cobraría fuerza con el despliegue en toda la isla de la Campaña de Alfabetización en 1961, lo cual significó una lucha contra la ignorancia (Con información de la ACN).

Avanza el Fondo de Bienes Culturales de Holguín en acciones importación para las formas de gestión no estatal

Por Vanessa Pernía Arias

Foto tomada de Internet

La filial del Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) de Holguín, a través del Grupo de Nuevos Negocios, ha logrado hasta la fecha la efectividad de más de 50 solicitudes de importación de mercancías para el trabajo artesanal. 

Roberto Leyva, jefe de este Grupo, comentó al portal web del semanario ¡ahora! que desde noviembre del pasado año, fecha en que se creó esta entidad para el asesoramiento y gestión de dichas prestaciones, se han agilizado los procesos de importación y exportación de bienes y servicios para las formas de gestión no estatal.

De esta manera ha llegado al territorio, materiales como cristalería, espejos de gran formato, cemento, productos textiles, de soldadura, carpintería y otros para la confección de muebles y zapatos.

El directivo declaró que estas acciones representan el ingreso de un millón 224 mil dólares a la cuenta en Moneda Libremente Convertible (MLC) del Fondo en la provincia.

Destacó que entre las premisas fundamentales que caracterizan el trabajo del Grupo se encuentra la consolidación de líneas de productos capaces de sustituir compras para realizar exportaciones.

En este sentido, Roberto Leyva ejemplificó que actualmente se tienen solicitados una cantidad importante de felpa, tejido que se utilizará en la confección de toallas, logrando de este modo la sustituir la importación de este necesario artículo (con información de la ACN).

Entre los logros de esta actividad se encuentra la concreción de los ciclos productivos, pues tres de los artesanos del FCBC, luego de realizar exitosamente la importación de materiales de trabajo, comercializan sus producciones en MLC en la red de tiendas Cimex, lo que permite reinvertir la ganancia en nuevas operaciones, añadió.

Esta nueva estrategia, que parte del diseño económico-social implementado en el país para impulsar nuevas formas de gestión en la economía, posibilitó el surgimiento del Grupo de Nuevos Negocios, encargado de organizar, orientar y desarrollar esta actividad.

El FCBC holguinero es una de las entidades más importantes en el desarrollo artístico y comercial de la provincia, lo que le posibilita prevalecer con éxito dentro del movimiento creativo y socioeconómico en el país; asimismo organiza cada año la Feria Internacional de Artesanía Iberoarte, con importantes resultados e ingresos.

 

Anibal De la Torre, orgulloso de llevar la isla dentro

Anibal De la Torre Cruz (1985) es uno de los más persistentes artistas visuales holguineros. A fuerza de trabajo y talento –nunca está tranquilo, sino en la búsqueda constante, asegura–, su firma aparece en la mayoría de las exposiciones colectivas realizadas en Holguín en los últimos años. Estas, junto a las personales que ha inaugurado, como la reciente Rostros en la sede provincial de la Uneac, nos reafirman que la poética de Anibal, la cosmovisión que permea sus cuadros, mezcla de elementos identitarios locales y nacionales, con otros de la tradición yoruba, es reconocible a simple vista. Ha logrado con ello lo que muchos artistas buscan: un sello de identidad, una marca visible –que ha evolucionado, pero ha mantenido, como un vía crucis, los mismos sentidos, búsquedas, dudas y preocupaciones, sueños y signos a los que aferrarse como señales de la vida– en el panorama de la plástica holguinera y cubana. 

Por un lado, reconocemos en su obra los retratos y la autorepresentación –como un análisis de las “preocupaciones, cuestionamientos, interrogantes, estados anímicos y un modo de representar el yo interior”–; y por otro, la representación de la cultura y el panteón afrocubano, específicamente el yoruba y sus símbolos, como “el resultado de algunas interrogantes sobre la fe en las personas, su influencia sobre ellas”, y como un “camino de conexión entre lo terrenal y lo espiritual, una manera de caracterizar una idea, un concepto”. Su obra, insiste, es un retrato de su vida. Un reflejo del mundo interno que siempre lo acompaña. Raíces, creencias e identidad podrían resumirla, pero dejemos que sea el propio Anibal De la Torre quien nos cuente sobre las formas en las que el mundo se le transfigura en arte. 

Vayamos a los primeros pasos… De niños casi todos dibujamos y casi todos queremos ser artistas… Pero, ¿cómo te inclinas a las artes plásticas ya más seriamente? ¿Algún antecedente familiar, o en tu caso sucedió eso que muchos llaman, sencillamente, vocación? 

Mi inclinación por las artes plásticas comenzó desde muy temprana edad. Desde pequeño mi familia y amigos de mis padres que frecuentaban la casa, decían que tenía vocación para la pintura. Recuerdo que en la primaria mis compañeros me hacían cola para que les dibujara personajes de dibujos animados que daban en la televisión; mis favoritos a dibujar eran las tortugas ninja y los gatos samurái. Cada vez se hacía más fuerte la necesidad de dibujar y pintar. 

Me presentaba a concursos de plástica infantil que se convocaban en la escuela, de los que fui premiado en diferentes niveles. En esa época la Academia de Artes Plásticas abrió un curso para niños (estaba en 6to grado) y me presenté. Allí estuve recibiendo clases de dibujo tres o cuatro meses y aprendí mucho gracias a mi primer profesor y amigo en la actualidad Ernesto Sanciprián. 

Luego de concluido este curso, conocí a otro artista que me acogería en su casa para continuar ofreciéndome conocimientos de las artes plásticas, las gracias a Octavio Torres. En mi familia tengo la suerte de tener antecedentes en el mundo de las artes plásticas: mi abuelo, que ya no nos acompaña, recibió estudios de pintura en su juventud y su hijo, mi tío, se graduó de escultura en la Escuela Profesional de Artes Plásticas de Holguín. Como dicen por ahí, eso va en la sangre. Mi abuelo fue la principal persona que me apoyó y me inculcó desde pequeño mi amor por las artes plásticas. Siempre me llamó la atención un cuadro suyo, unas palomas en su palomar en tonos ocres y sienas, creo que ese cuadro fue el detonante de mi pasión por la pintura. 

Te gradúas de la Escuela de Instructores de Arte en Holguín en su primera graduación –luego haces la Licenciatura en Estudios Socioculturales en la Universidad de Holguín–, y al poco tiempo comienzas a participar en muestras colectivas y realizas tus primeras exposiciones personales. Ha sido un camino largo hasta hoy y al mismo tiempo de crecimiento… Comúnmente la docencia en Instructores de Arte está más enfocada a la enseñanza artística y sus metodologías, y no son muchos los jovenes instructores que, a la par de trabajar en esto, han sostenido una obra personal sólida. ¿Cuánto crees que influyó en tu trabajo, y en tu formación como joven creador, estos años cursados en Instructores de Arte?

Entrar a la Escuela de Instructores de Arte fue un paso para perfeccionar mis conocimientos sobre las artes plásticas. Mis cuatro años en la escuela marcaron una etapa de mucho estudio y dedicación. Debo agradecer muchísimo a mis profesores Luis Santiago, Julio César Rodríguez, Michel Cruz, Carlos Céspedes, Eduardo Padilla, Bertha Beltrán, entre otros. Excelentes artistas que les debo los conocimientos que me inculcaron y lo que he logrado hasta ahora. 

Creo y no quisiera ser absoluto, pero mi año tuvo la dicha y la suerte de tener a estos excelentes artistas como profesores. Me gradué en el 2004, en la primera promoción de esta escuela creada por Fidel Castro. Me incorporé en una escuela primaria para cumplir con mi servicio social de cinco años. Durante este tiempo llevé al unísono la pedagogía y mi carrera como artista. Traté de superarme cada día más, investigando mucho y presentándome a los diferentes certámenes que se convocan en la provincia. Fue una etapa en la que comencé a despuntar y a proponerme metas a alcanzar. Así apareció mi primera muestra personal, aquella que rompería el hielo, en 2007 en la Galería Holguín. Fue un reto que trajo críticas constructivas, pero marcaba el inicio de lo que realmente quería en mi vida, pintar, y lo primero que me salía era elementos distintivos de Holguín, como la Loma de la Cruz, el reloj del Cine Martí, mezclados con palmas, helechos, girasoles, en una paleta de tonos ocres y sienas. 

¿Cuánto sigue influyendo la experiencia docente en el Anibal artista? Coméntame un poco sobre tu participación, en dos ocasiones, en la misión “Cultura Corazón Adentro” en Venezuela. 

Venezuela llegó de manera sorpresiva. No me imaginaba ir a un país con una cultura totalmente diferente a la nuestra; fue un peldaño nuevo que subir en mi vida. A penas tenía 24 años, muy joven, para asumir una responsabilidad pedagógica con personas de diferentes grupos etarios; realmente fue una tarea que me exigía superarme cada día más. Llegar a un cerro, realizar un diagnóstico profundo de su población para emprender una labor docente artística fue un reto difícil, pero gracias a cultores venezolanos del área, el trabajo se facilitó un poco. 

Es válido destacar que esta hermosa experiencia aportó mucho para mis conocimientos y como persona. Fue una etapa en mi vida que aproveché mucho, pues visité galerías y museos donde disfruté originales de grandes artistas de talla internacional, con solo mencionar a Duchamp, Warhol, Christo, Kandinsky, Botero, Carlos Cruz-Diez, Jesús Soto, Mondrian, Picasso, entre otros. También compartí con artistas destacados del país, y aprendí mucho de sus experiencias. Tuve la suerte de realizar una exposición bipersonal de fotografía junto a mi esposa en la Galería Elsa Morales, de la Casa del Artista de Caracas. Esa fue mi primera experiencia internacional, que disfruté mucho, y tuvo muy buena acogida por el público venezolano. 

Hablábamos de un crecimiento, una evolución… Al revisar tu obra notamos que, sin importar las diferentes etapas por las que ella ha ido transitando, desde las palmas, relojes, los símbolos arquitectónicos de la ciudad de Holguín, de tus primeras series, hasta los recientes Rostros, se reconoce la poética de Anibal De la Torre. ¿Qué rasgos crees que han identificado tu pintura; no ahora, sino en esa especie de recorrido plástico con el sello de tu trabajo? 

Mi recorrido, desde mi primera exposición personal, es un retrato de mi vida. De dónde vengo, mis raíces, mis creencias, mi identidad. Este recorrido yo lo vería como un diario en el que cada exposición es una nueva etapa, donde plasmo sentimientos e interrogantes que son constantes en el día a día. Trato de analizar el mundo que me rodea y cómo influye en el paso de mi vida. La obra de Anibal ha sido eso, un reflejo de ese mundo interno que lo acompaña siempre. 

¿Qué es la identidad para ti?

La identidad es el conjunto de elementos que hacemos propios, como la forma de hablar, caminar, vestir, pintar; el sello que caracteriza a cada persona. Una persona sin identidad es un alma errante caminando sin presente y futuro. Las personas deben tener bien claro esto para saber de dónde venimos y hacia dónde vamos. 

Hablemos de dos cosas: la autorepresentación (el autorretrato, que sabemos es uno de los ejercicios de análisis más complejos para un artista) y la representación de la cultura y el panteón afrocubano, específicamente el yoruba y sus símbolos (caracoles, herraduras, girasoles, clavos, helechos, incluso en el uso de elementos no convencionales como el saco de yute y los caracoles) en tu cosmovisión. ¿Por qué te interesa el retrato y específicamente el autorretrato, incluso en las fotografías de la muestra “Silencio roto”? ¿Podríamos hablar de asumir la fe también desde las posibilidades de la creación plástica? ¿Y acaso también de una crítica de la religión con fines mercantilistas, a mucha doble moralidad que abunda hoy? 

Desde mi tercera exposición personal, Revelaciones, comencé a representarme a mí mismo en las obras. Más bien ha sido un análisis de etapas de mi vida: preocupaciones, cuestionamientos, interrogantes, estados anímicos y un modo de representar el yo interior. En la historia del arte el autorretrato ha sido una herramienta para representar estados y etapas de su vida. Es una herramienta que continúo aplicando, todavía queda mucho por expresar. 

La muestra fotográfica Silencio roto, fue el resultado de algunas interrogantes sobre la fe en las personas, su influencia sobre ellas y como ha llegado a la doble moralidad y por qué no, de llevar este ritual sagrado a fines mercantilistas. La utilización de diferentes elementos como clavos, las herraduras, los propios caracoles (Diloggun), entre otros, han sido un camino de conexión entre lo terrenal y lo espiritual, una manera de caracterizar una idea, un concepto. 

Hablemos un poco de los maestros. Cubanos y extranjeros, creadores conocidos o no. Artistas a los que admiras y sigues. ¿Quiénes, de una manera y otra, te han influido como artista?

Desde que comencé mis estudios en la Escuela de Instructores de Arte, no paré de buscar, leer e investigar sobre las artes plásticas en el devenir de la historia. A cada artista siempre lo marca alguna tendencia o un pintor en específico; en mi carrera he tenido muchas influencias de varios artistas, siempre experimentando, tratando de buscar un sello propio, o más bien algo que te identifique y que cuando vean tu trabajo, digan: ese es un Anibal. Creo que ese es el anhelo que todo artista desea. Admiro mucho la obra de los artistas cubanos Roberto Diago, José Bedia, Mendive, Ernesto Rancaño, Kcho, los holguineros Yovani Caises, José Emilio Leyva, Ernesto Sanciprián, Jorge Hidalgo Pimentel y Miguel Ángel Salvó, de cuya creación artística he bebido. 

La exposición Persistencia del uso (2014) se caracterizó por la “acogida de la oscuridad, un tratamiento escabroso, poco colorido, abrupto…”. Coméntame, Anibal, un poco sobre esta muestra. 

Esta fue una exposición diferente a las demás, en cuanto a la tonalidad. Traté de representarla en general con los negros y sienas. Plasmé de manera simple, o sea, sin mucho tratamiento pictórico, ciertas prácticas de la religión yoruba, por ejemplo, el empleo de hierbas, velas, cascarillas, miel, ron y condimentos colocados dentro de un estante con tapa de cristal, simulando un botiquín médico, estableciendo la función paralela de útiles para la curación. Esta obra fue instalativa y en las demás planimétricas usé fondo negro y por lo general de manera lineal, simbolicé los caracoles y ojos como estrellas en la noche o como lluvia en el mar. 

Incorporé a las obras el título como parte de la composición. Me gustó mucho “Yo, tú, él, nosotros, ustedes, ellos”, donde expongo la silueta de la dueña del mundo y de los mares, que guarda bajo su falda el ánfora; que guarda secretos místicos, empleando los colores negro, azul y gris. 

Más de 15 exposiciones personales y 80 colectivas… Obras tuyas en portadas de libros. Trabajo con diferentes técnicas, materiales… Incursiones también en la fotografía. Veo ahora que el diseño escenográfico y de vestuario de una obra de teatro, que es totalmente diferente a lo anterior. Más tu trabajo en el Centro Provincial de Casas de Cultura. Creo que siempre estás haciendo algo, inmenso en algún proyecto… ¿Dime cómo lo haces? Y además, en esta etapa de claustro por la Covid-19 –momento en que inauguraste Rostros en la sede de la Uneac de Holguín–, ¿cómo ha sido el trabajo y la creación artística para Anibal De la Torre? 

Nunca estoy tranquilo, o sea, me mantengo creando e incursionando en otras ramas dentro de las artes visuales. Gracias a la tecnología me he enamorado del diseño gráfico. He realizado varios carteles para cortometrajes de trabajos de tesis de estudiantes del ISA; así como diseños escenográficos para una obra de Rosa María Rodríguez, ganadora de una beca de creación de la AHS. He incursionado en la fotografía, que es un soporte con el que me gusta experimentar. 

Durante la etapa de cuarentena, al aparecer la Covid-19, fue un momento que casi todos los artistas se dieron a la tarea de desempolvar proyectos. Yo no estaba exento de eso; fue el momento preciso para poner manos a la obra de la serie Rostros, donde uso como modelos a los amigos que tengo a la mano, mis compañeros de trabajo y mi familia. De ellos capto expresiones faciales en diferentes estados de ánimo dando mayor tratamiento al rostro y representando con trazos abstractos el cinturón escapular, mientras que el fondo es plano con tonalidades pastel en la gama de los rosas y ocres, estampándoles elementos recurrentes en mi obra, como los herraduras, caracoles, girasoles, clavos y garabatos. 

Creo que hasta yo mismo me sorprendo que en tan poco tiempo haya logrado esto. Mi esposa, Annia Leyva, también artista de la plástica, dice que soy una máquina pintando, que salto de un cuadro hacia otro y de una cosa a la otra, que siempre estoy haciendo algo. Es el resultado de siempre estar creando, ser perseverante y tener fe en uno mismo. Eso es lo fundamental, nunca cansarse y seguir batallando, en un camino que puede tener espinas y pétalos. 

Hablemos de la familia, ese eslabón básico para la creación. De tu esposa Ania Leyva (y del trabajo juntos) y de los niños… ¿Cómo trabajas? Alguna rutina, algún método, algo en particular…

Me siento una persona afortunada por compartir mi vida junto a mi esposa Annia y de tener a mis dos hijos, Kevin, de 14 años, y la pequeña Anabella, de cuatro añitos. La vida me ha regalado lo más grande que pueda tener un ser humano, los hijos. Ellos son mi inspiración cada día. Soy de los que digo que detrás de un hombre hay una gran mujer. Trato de llevarlo todo a la par: trabajo, casa, creación artística, ser un buen padre y esposo. Nuestra casa es pequeña, lo mismo pinto en la cocina que en el cuarto, y cuando las obras son muy grandes, las hago en mi trabajo. He acompañado a Annia en varias exposiciones de fotografía; ella es una excelente artista a la que admiro mucho. Tengo mucho que aprender de ella. Me siento bendecido. 

Jugando con el nombre de una exposición tuya, Anibal, ¿cómo es llevar la isla dentro? 

La patria, o sea este pedacito de tierra en el que vivimos, es lo más grande que pueda tener un cubano, donde confluye tu identidad, tus raíces, tu forma de ser. Anibal De la Torre se siente orgulloso de llevar siempre esa Isla dentro.  

(Publicado en la web de la AHS).

El Fondo de Bienes Culturales vuela con alas de colibrí en Holguín

La tienda Colibrí, perteneciente a la filial territorial del Fondo Cubano de Bienes Culturales en Holguín, abrió sus puertas al público, como una nueva oferta para la comercialización de obras de artesanos y artistas plásticos, fundamentalmente de la provincia.

El vistoso local adorna el primer segmento del bulevar holguinero y se erige como un hermoso centro para que el público del territorio y también foráneo acceda a ornamentos y objetos utilitarios para el hogar, forjados desde el arte.

Desde la entrada, la tienda Colibrí atrae la mirada de las personas.

La obra tuvo una inversión aproximada de 185 mil pesos y fue ejecutada por artistas y artesanos afiliados al Fondo, quienes dieron su aporte para crear un lugar sencillo, pero vistoso y acogedor para el visitante.

Diversidad de objetos para múltiples usos se ofertan en la tienda.
Las principales autoridades de la provincia estuvieron presentes en la inauguración, donde recibieron una explicación detallada por parte de directivos del Fondo, sobre la ejecución del proyecto.

Esta nueva tienda se une a la red de comercio minorista del Fondo y tiene como ventaja para los clientes el hecho de que el margen económico de la institución disminuye, por lo que los precios de los artículos se hacen más asequibles.

Potencian en Holguín el coleccionismo institucional como vía para proteger la creación artística cubana

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos web periódico !ahora!

El Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) en Holguín, de conjunto con otras instituciones en la provincia, fomenta el coleccionismo institucional, buscando alternativas para proteger, promover y exhibir parte importante de la producción artística en el país.

Entre las acciones más importantes en este sentido se encuentran las exposiciones organizadas por el Centro Provincial de Artes Plásticas y el FCBC, la adquisición de nuevas piezas, la incorporación de estas como parte de la ambientación de obras públicas y las relaciones de intercambio y venta con otras instituciones, como la Casa de Iberoamérica.

La exposición Colecciones, integrada por catorce artistas plásticos del territorio y expuesta en el Centro de Arte durante la Jornada de la Cultura Cubana, constituye una de estas necesarias prácticas para la promoción artística, en tanto memoria cultural de la nación, estimulando la labor de los creadores, precisó el investigador Martín Garrido.

Durante esta muestra se expuso la obra de importantes artistas como Cosme Proenza, Jorge Hidalgo, Lauro Hechavarría, Ronald Guillén, María del Pilar Reyes, Yosvani Caisé Almaguer, José Emilio Leyva, Víctor Manuel Velázquez, Néstor Arenas, Jorge Luis Cudina, Freddy García Azze, Roy González Escobar, Alexander Lobaina Jiménez y Magalis Reyes.

Obra de Daniel Santos.

Por otra parte, recientemente la Casa de Iberoamérica solicitó al Fondo la compra de un nuevo lote de piezas, con la finalidad de diversificar y enriquecer su colección con la obra de artistas de varias generaciones, lo cual fue el objetivo de la Casa desde hace varios años, cuando inició un proceso de compra de obras de arte para su muestrario institucional.

Con la compra de 15 nuevas piezas, la institución llega aproximadamente a 50 obras de arte a su colección, para exhibir y proteger el quehacer de artistas como Emilio Chiang, Argelio Cobiellas, José Ramiro Ricardo, Daniel Santos, Merlys Fernández, Lauro Hechavarría, María de los Ángeles Vidal, Freddy García Azze, Karel Maldonado, Jesús Borjas Ochoa y Ramón Jesús Pérez, comentó su director, Eduardo Ávila Rumayor.

Estas nuevas adquisiciones, que se encuentran en la recién inaugurada sede del Centro de Desarrollo de Estudios Socioculturales (CEDES), no solo aumentan el patrimonio económico de la Casa, añadió, sino que contribuye con su ambientación, favorece el nivel de presentaciones en la sede y eventos de la provincia y el país, a través de exposiciones itinerantes.

Obras de Ramón Jesús Pérez de la Peña, José Ramiro Ricardo y María de los Ángeles Vidal.

Varias instituciones en el territorio han promovido este tipo de coleccionismo de manera incipiente y empírica aun, pero con reales perspectivas de futuro, añadiendo a sus fondos de arte piezas de reconocidos creadores locales y otros de amplia trayectoria nacional, entre ellos hoteles, hospitales, teatros, centros culturales y otras entidades.

Las colecciones constituyen un ejemplo válido de lo que puede lograr cuando existe la voluntad para asumir esta labor con responsabilidad y visión de futuro, porque el coleccionismo es un arte que exige de quien lo practica, ya sea individuo o institución, no solo recursos económicos sino también conocimientos especializados, cultura, sensibilidad y, sobre todo, un juicio certero para seleccionar aquello que realmente merece ser atesorado para perdurar en el tiempo, añadió Martín Garrido (Con información de la Agencia Cubana de Noticias, ACN).

Ramón de Jesús Pérez y la sencillez impresionante del azul y el gris

Por Erian Peña Pupo

Fotos del autor

Con Azul y Gris¸ expuesta en la galería El Zaguán, del Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) en Holguín, el joven artista Ramón de Jesús Pérez de la Peña realizó, luego de aparecer en varias muestras colectivas en la ciudad, su primera exposición personal.

Toda primera muestra personal marca un antes y un después: es una especie de parteaguas que pone una obra que hasta ese momento ha formado parte de la curaduría de un proyecto colectivo, a ocupar un sitio privilegiado, mostrar un corpus propio. Y toda primera muestra es, por demás, una osadía, una interrogante, una búsqueda, en la que el artista se “ofrece” y se expone a la mirada acuciosa de quien mira (o más aun, la mirada de quien observa y escudriña en la propuesta que nos ofrece).

Ramón de Jesús salió airoso en este primer juego (apuesta) de colores y texturas, ese espacio de confluencias de rostros y formas expresivas que es su primera exposición. En Azul y Gris (colores psicológicamente fríos y en el caso del azul, primario) predominan dos líneas, que al mismo tiempo se complementan en una sola poética: por un lado los retratos y por otro la pujante fuerza de sus abstracciones. Sus retratos son rostros mayormente femeninos, como sacados de revistas o sesiones de fotos, como modelos que posan desprejuiciadas frente a él, sabiendo que “atrapará” la sensualidad de la mirada, el labio insinuante y procaz, la levedad del momento, la fragilidad del cuerpo, la osadía… Pero al mismo tiempo, estos rostros femeninos evaden el kitsch de la primera mirada, para cargarse de complementos, de manchas de color, de relieves y mixturas… No son rostros abstractos, pero en la figuración –en esas miradas femeninas como las de Frida Kahlo y Marilyn Monroe, que es excepción en el rostro del Lennon de “Imagine”– encontramos la base de la propia abstracción con que va poblando su pintura; donde, además de las cualidades físicas que captura, la expresión cobra fuerza (es como si la luz del trópico, siempre subversiva, lo inundara todo).

Cronos, de Ramón Jesús Pérez de la Peña (foto del autor).

Por otra parte, lo que más me llama la atención de la obra de Ramón de Jesús Pérez de la Peña son sus abstracciones cargadas de fuerza y lirismo, influenciadas principalmente por el action painting y el color field painting; imágenes que desde la no figuración que sí encontramos en sus otras piezas, intentan expresar mediante el color y la materia del cuadro, sensaciones como el movimiento, la velocidad y la energía (el “automatismo” de Jackson Pollock, que redujo su gama cromática prácticamente al negro, el blanco y el gris azulado, y los brochazos irreverentes de Franz Kline, por ejemplo, son palpables en piezas como “Cronos”, “Encuentro I y II” y “Semana”). Incuso donde más autonomía alcanza precisamente Ramón de Jesús es en esos “paisajes” abstractos que pueblan su mirada, como vemos en piezas como “Mi primavera” (mi obra preferida de la muestra), “El cuarto de Tula”, “Cromos” y “Tu piel”.

Ramón de Jesús Pérez de la Peña, graduado de la Academia Profesional de Artes Plásticas El Alba y con formación en los estudios de animación Anima de Holguín, no plasma imágenes o retratos femeninos en óleo sobre lienzo al azar: en sus obras vemos momentos, emociones, acciones, pensamientos, inquietudes, que captura, a veces con la rapidez del trazo o la acción inmediata, con las influencias de los maestros de la abstracción, pero sin depender, en su esencia, de ellos. Los colores, que conoce y explota, la espátula, el brochazo, la línea segura en el dibujo, las gotas y trazos que pueblan la orografía de su arte, son acaso excusas para mostrarnos las formas que no vemos siempre, pero que rigen nuestros días con la sencillez impresionante del azul y el gris.

Imagine, de Ramón Jesús Pérez de la Peña (foto del autor).

 

 

 

Ampliará Fondo de Bienes Culturales en Holguín cartera de productos exportables

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos Facebook FCBC Holguín

Con la finalidad de ampliar las opciones de exportación e importación, el Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) en Holguín desarrolló este martes una ronda de negocios con representación extranjera y creadores cubanos de las formas de gestión no estatales, como parte de la Feria Nacional de Artesanías, evento que se realiza en esta ciudad hasta el próximo día 13.

Esta nueva estrategia parte del diseño económico social implementado en el país para paliar la crisis mundial, intensificada por la propagación de la Covid-19, e impulsar nuevas formas de gestión, para lo cual la empresa creó un equipo de trabajo nombrado Grupo de Nuevos Negocios, encargado de organizar, orientar y desarrollar esta actividad, explicó Yamilé Escalona Arias, especialista en Comunicación del FCBC en la provincia.

En esta ronda de negocios, realizada en el Recinto Ferial ExpoHolguín, se dieron a conocer variadas ofertas de comercialización en las áreas publicitarias, marketing, venta de equipamientos tecnológicos, mobiliarios y materias primas, así como otros bienes y servicios legitimados en el mercado nacional e internacional, principalmente en países como España, Perú y Cuba.

Eduardo Alfonso Sablón, creador independiente del Fondo y uno de los artesanos que propuso diseños de rejillas para los canales de reboso de las piscinas en los hoteles como el Brisas Guardalavaca, aseguró que la ronda de negocios permitió mostrar ejemplos de sus producciones que demuestran que en Cuba existen vías para la sustitución de importaciones con talento local. 

Se prevé, además, que estos nuevos servicios se comiencen a implementar a inicios del año próximo, pues requiere la preparación de varios procedimientos a través de la oficina del Grupo. 

La primera exportación de productos que realizará el FCBC en esta provincia se llevará a cabo por la casa de libros-arte Cuadernos Papiro, con un título que homenajea al artista baracoense Rafael Mosqueda, precisó Manuel Arias, director del sello.

El FCBC holguinero es una de las entidades más importantes en el desarrollo artístico y comercial de la provincia, lo que le posibilita prevalecer con éxito dentro del movimiento creativo y socioeconómico en el país; asimismo organiza cada año la Feria Internacional de Artesanía Iberoarte, con importantes resultados e ingresos (Con información de la ACN). 

Listo el mobiliario del Museo Provincial La Periquera tras su restauración en medio de la Covid-19

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos tomadas de Internet

En el Museo Provincial La Periquera de Holguín, Monumento Nacional, se encuentra listo el mobiliario de sus áreas expositivas para su exhibición al público próximamente, luego de una restauración capital en ambos niveles de la edificación, rescatando sus valores originales.

Fueron reparadas las antiguas piezas de carpintería, como las escaleras y sus respectivas barandillas con adornos propios de la época, los pisos de la galería de arqueología y la recepción, a base de cerámica, luego de un proceso realizado por el Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) y que comenzó hace cuatro años, explicó su directora Nélida Peña Rodríguez.

A las obras museables que se exponen en las diferentes salas del museo también se les aplicó un proceso de restauración, pues el tiempo las ha ido deteriorando, por lo que se prevé para la reapertura abrir 15 salas de exposiciones con estas muestras históricas, entre ellas las relacionadas a las guerras de independencia, arqueología, cultura, revolución e historia en general.

Desde septiembre se labora en la restauración de las piezas y el mobiliario, y para ello primeramente se realizó un levantamiento de todos los objetos de la institución, para verificar el estado de conservación y evaluar el trabajo que debe llevar cada uno de ellos, asegura Jorge Luis Betancourt Sánchez, restaurador del inmueble y miembro de FCBC en la provincia.

Un equipo de trabajo pequeño, pero entrenado en la restauración, colaboró en el proceso para ir moldeando las piezas hasta devolverlas a su estado original, con el rigor y la paciencia que se requiere, así laboramos en trabajos especializados en distintas líneas, como la madera y el metal, añadió.

Cientos de objetos, incluidos lo que se encontraban en los almacenes, fueron restaurados, destacó Betancourt, pues se encontraban afectados por el polvo, la humedad, los traslados y las piezas de madera estaban severamente dañados por insectos.

Entre las más importantes sobresalen lámparas antiguas, colecciones de relojes, cajas de música, sillones, mecedoras y dos viejos cañones de campaña, utilizados durante las guerras de independencia cubanas que volvieron a recuperar el espacio original donde se encontraban dispuestos, comentó Jorge Luis.

Se trabajó en las salas de cultura, etnología, el salón-barbería, de independencia, los dormitorios, los espacios con la colección de muebles estilo medallón y perilla, y la recepción, considerada sala porque se encuentra ambientada con piezas museables.

 

También se sumaron en este empeño trabajadores del Museo, la Dirección Provincial de Patrimonio y el FCBC en este territorio, donde además fueron repuestas las puertas y el piso, así como se trabaja en la construcción del Salón de la Ciudad, un nuevo espacio adaptado a la modernidad para la realización de eventos locales, nacionales e internacionales, puntualizó Peña. El Museo Provincial La Periquera es uno de los sitios que distingue esta urbe por los bienes patrimoniales que atesora, como el Aldabón de la Ciudad y el Hacha de Holguín, y por el meritorio trabajo de identificación, conservación y promoción de estos valores que muestran los procesos históricos, culturales y sociales característicos de esta región del oriente de Cuba (con información de la Agencia Cubana de Noticias, ACN).