Muestra 30 años y más abre nuevo espacio para las artes visuales en Holguín

Por Erian Peña Pupo

Fotos Wilker López y Cartel cortesía CPAP

La muestra antológica 30 años y más, expuesta en los exteriores del Centro Provincial de Arte de Holguín, con gigantografías que recogen el trabajo de tres décadas de la institución, incorpora un nuevo espacio expositivo para las artes visuales en la oriental ciudad.

Este “es un proyecto que contribuye a recuperar la memoria de un quehacer que trasciende el de las artes visuales para expandirse hacia otras disciplinas de las artes y el pensamiento cultural, desde una céntrica esquina de la ciudad. Hoy extendemos el espacio galérico a su exterior, porque el arte no es patrimonio solo de quien lo busca. Ponemos a disposición de los transeúntes una galería al aire libre donde los artistas podrán mostrar, de otra manera, sus poéticas”, expresó Yuricel Moreno, directora del Centro.

Las gigantografías recogen momentos importantes del devenir del Centro en sus tres décadas: exposiciones de artistas como Pablo Picasso, Wifredo Lam, Oswaldo Guayasamín, Cosme Proenza, Nelson Domínguez, Flora Fong, Esterio Segura, Alberto Lezcay, Jorge Hidalgo, Tomás Sánchez, Carlos Rene Aguilera, Hilda Vidal, Peter Nadin, entre otros, muestras colectivas, eventos teóricos, talleres, dan cuerpo a estas imágenes.

Asimismo recorre espacios y muestras como el Salón de la Ciudad cada enero, el Salón Provincial, Babel, cita de las artes visuales en las Romerías de Mayo, Buscando a Electa y Taller 50.

30 años y más –destaca Yuricel Moreno Zaldívar– es una síntesis apretada de 30 años de trabajo del Centro de Artes Plásticas. “”Una institución que definió su imagen e identidad en los momentos más difíciles del contexto socio-económico del país, pero que no obstante a ello, supo integrar profesionales con la voluntad de aupar la obra de los artistas locales y recibir las más variadas propuestas estéticas de otras zonas del país y el mundo”.

“En este tiempo se ha trabajado mucho, lo cual no hubiese sido posible sin la relación dinámica, creativa y comprometida de los artistas. El Centro llega a la madurez de la juventud consiente de que los retos de hoy son mucho mayores que los asumidos a finales de los 80, cuando comenzaron los preparativos para concretar la institución”, añadió (publicada originalmente en la web de la Uneac).

Cuba es cultura 

Por Erian Peña Pupo

Fotos Wilker López 

La cultura es uno de los términos más complejos de conceptualizar, pues posee muchos significados interrelacionados. De igual manera representa el gusto por las bellas artes y las humanidades, también conocido como alta cultura; y los conjuntos de saberes, creencias y pautas de conducta de un grupo social, a través de los cuales una sociedad regula el comportamiento de las personas que la conforman. Incluye, además, costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas. Cultura es también toda la información y habilidades que posee el ser humano, y es piedra angular de disciplinas que se encargan de su estudio, como la antropología y la sociología. Cultura es, en latin, “cultivo”. 

Nuestra cultura, ejemplo de transculturación identitaria, mezcolanza y “ajiaco” de identidad, al decir de Don Fernando Ortiz, es el resultado de la fusión “a fuego lento” de las raíces indígenas, africanas e ibéricas, entre otras, que dan cuerpo, más allá de los disímiles estereotipos a los que suele reducirse esta palabra, a lo que somos como Nación. 

Para conmemorar la identidad nacional a través de la cultura, e institucionalizar la celebración, el 22 de agosto de 1980 se aprobó el Decreto No. 74 que planteó instituir el 20 de octubre como Día de la Cultura Cubana en conmemoración a igual fecha de 1868, momento en que las tropas mambisas al mando de Carlos Manuel de Céspedes liberaron la ciudad de Bayamo y el pueblo entonó por vez primera nuestro Himno Nacional. 

Por tal motivo, la Dirección Provincial de Cultura en Holguín realizó una gala cultural en el Centro Provincial de Arte, como acto central de la Jornada que en la provincia estuvo dedicada a los 35 años de Ediciones Holguín, además de las dedicatorias nacionales al centenario del intelectual cubano y profundo martiano Cintio Vitier, los 120 años de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, y el 35 aniversario de la Asociación Hermanos Saíz. 

Presidida por Ernesto Santisteban Velázquez, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba en la provincia; Julio César Rodríguez Estupiñán, gobernador de Holguín; Rachel García Heredia, directora de Cultura, y otros funcionarios del Partido y el Gobierno, además de directivos de Cultura e invitados, la gala resultó oportunidad precisa para que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura, en manos de su Secretaria General en el territorio, reconociera con la condición de Distinguido Nacional “Cultura en Revolución”, a tres escuelas de la enseñanza artística que durante largos meses se convirtieron en centros de aislamiento en la lucha contra la Covid-19, dando ejemplo sus trabajadores y docentes de “compromiso social y político con la Cuba que queremos”: la Escuela Elemental de Arte Raúl Gómez García, recibido por su director Irio Vera; la Academia Regional de Artes Plásticas El Alba, por su director Roberto Báez Almaguer; y el Conservatorio de Música José María Ochoa, en manos de su directora Ana Margarita Cordiés. 

Asimismo, el Comité Provincial del Partido reconoció el quehacer de “artistas, trabajadores de la cultura y docentes de la enseñanza artística en estos duros meses de pandemia”, entregando un reconocimiento, de manos de su Primer Secretario, a la directora del Sectorial, Rachel García Heredia, en representación del sector; y como recordatorio “a nuestros artistas y trabajadores de la cultura en la provincia, 27 en total, que murieron, en la plenitud de su trabajo, a consecuencia de esta devastadora pandemia”. 

Con dirección artística de Isabel García Granados, el espacio contó con la actuación de la Compañía de Danza Contemporánea Codanza, dirigida por la maestra Maricel Godoy, el trovador Fernando Cabreja, el Trío Éxtasis, la guitarrista Legna Tabares, el solista Nadiel Mejías, el grupo Savarez, el Septeto de Saxofones, y miembros del Teatro Lírico Rodrigo Prats.

Con la interpretación, por Yuliannys Sánchez, de “La bayamesa”, primera canción trovadoresca cubana, escrita en 1851 por José Fornaris y Carlos Manuel de Céspedes, y las notas del Himno Nacional, concluyó una velada donde se resaltó el imprescindible valor de la cultura como sustrato identitario de los pueblos, y espada y escudo de la Nación. 

Con anterioridad fue inaugurada la muestra antológica 30 años y más, en los exteriores del Centro de Arte, con gigantografías que recogen el trabajo de tres décadas de la institución, incorporando así un nuevo espacio expositivo para las artes visuales en la urbe; además de mostrar, en su sala principal, piezas de su colección institucional de artistas como Cosme Proenza, Jorge Hidalgo, Pedro de Oraá, Ronald Guillén y Eduardo Leyva. 

Este “es un proyecto que contribuye a recuperar la memoria de un quehacer que trasciende el de las artes visuales para expandirse hacia otras disciplinas de las artes y el pensamiento cultural, desde una céntrica esquina de la ciudad. Hoy extendemos el espacio galérico a su exterior, porque el arte no es patrimonio solo de quien lo busca. Ponemos a disposición de los transeúntes una galería al aire libre donde los artistas podrán mostrar, de otra manera, sus poéticas”, expresó Yuricel Moreno, directora del Centro.

 

 

 

 

Exponen en el FCBC muestra dedicada al 60 aniversario de la Campaña de Alfabetización

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos Pablo Méndez

La exposición “1961”, del artista visualIosvani García Pérez, se expone por estos días en el espacio galérico El Zaguán, de la filial del Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) en Holguín, como parte de las actividades por la Jornada por la Cultura Cubana, que se extiende hasta el próximo día 20.

Dedicada a los 60 años de desarrollada la Campaña de Alfabetización en toda la isla –uno de los actos culturales más importantes luego de triunfar la Revolución en 1959– y al 60 aniversario del histórico discurso “Palabras a los intelectuales”, por el Comandante en Jefe Fidel Castro, la muestra se compone de 20 obras que transitan por diferentes poéticas de las artes plásticas.

Danilo López Garcés, curador y museógrafo de esta exhibición, en sus palabras de presentación resaltó al farol como el objeto recurrente por el que transita la serie, una especie de alegoría al contexto nacional que invita a preservar la historia y la memoria del país.

Durante un mes quedará expuesta “1961” con el ánimo de mostrar al público una parte de la historia nacional, tan importante como otros procesos vividos en los preludios de la triunfante Revolución, donde saber leer y escribir fue una ofrenda
nacional popular a inicios de los 60, precisó Iosvani García Pérez.
Añadió López Garcés que estos faroles icónicos encendieron la chispa del pensamiento de laboriosos labriegos exhaustos de las faenas diurnas, constituyendo senderos de luz en campos y ciudades para mitificar la épica de la revolución cultural gestada
en Cuba.

En este espacio se resaltó, además, la labor del artista como instructor de arte del Sistema de Casas de Cultura, y la trascendencia de sus conocimientos a varias generaciones de aficionados.

La unión nacional desde todos los frentes constituyó una de las prioridades luego del triunfo revolucionario de 1959, especialmente desde la emancipación cultural, que luego cobraría fuerza con el despliegue en toda la isla de la Campaña de Alfabetización en 1961, lo cual significó una lucha contra la ignorancia (Con información de la ACN).

Potencian en Holguín las visitas virtuales a museos y galerías

Por Vanessa Pernía Arias

Foto tomada de Internet

A disposición del público cubano y extranjero se encuentran las visitas virtuales a varias instituciones culturales de Holguín, como parte de las acciones que fomentan el desarrollo de la informatización en la provincia y una opción interesante ante la imposibilidad de los recorridos presenciales a causa de la Covid-19. 

Estas propuestas se encuentran en la plataforma Ciudad Nuestra, Portal del ciudadano del municipio de Holguín, que se localiza en la dirección www.ciudadholguin.gob.cu, y entre las propuestas destaca el Museo Casa Natal de Calixto García y el Centro Provincial de Artes Plásticas. 

Concebido como proyecto de desarrollo local, iniciativa del Gobierno de cara al proceso de informatización de la sociedad, esta propuesta conecta a los usuarios de la plataforma con otras ofertas de contenidos de la propia ciudad, precisó Eduardo Ávila Rumayor, director de la Casa de Iberoamérica y coordinador del mismo.

Pone a disposición de los internautas, materiales audiovisuales realizados exclusivamente para el sitio, series dramatizadas, spots que refuerzan la identidad del holguinero, exposiciones, entre otros, articulando un sistema de conocimientos novedoso y atractivo. 

En este sentido los usuarios pueden acceder a las habitaciones que sirvieron de hogar a la familia Íñiguez Landín, así como visualizar los distintos objetos que allí se atesoran del Mayor General Calixto García.

Otro de los atractivos resultan las visitas a las salas que componen el Centro de Arte holguinero, donde se puede disfrutar en tiempo real de las exposiciones exhibidas, además de obtener información relacionada con la actividad plástica en el territorio y de la cultura en general.

El Portal hipervincula a otros contenidos relacionando a páginas que hoy se desarrollan en el país, como Picta, plataforma cubana de contenidos audiovisuales, y otras que proveen nuevas aplicaciones nacionales, bibliotecas virtuales, la red de ciencias de Cuba y al entramado de instituciones del país y sus servicios, explicó Ávila Rumayor. 

Ciudad Nuestra, promovido por el Centro para el Estudio y Desarrollo Sociocultural (CEDES) y subordinado a la Casa de Iberoamérica, está diseñado desde la gestión colaborativa y participativa de la ciudadanía, donde coexisten los sectores estatal y privado, para colocar los datos que necesiten sobre sus emprendimientos, o acompañar a estos a escala local en lo relativo al diseño de imagen y la incorporación de valor a sus productos, añadió (con información de la ACN). 

Anibal De la Torre, orgulloso de llevar la isla dentro

Anibal De la Torre Cruz (1985) es uno de los más persistentes artistas visuales holguineros. A fuerza de trabajo y talento –nunca está tranquilo, sino en la búsqueda constante, asegura–, su firma aparece en la mayoría de las exposiciones colectivas realizadas en Holguín en los últimos años. Estas, junto a las personales que ha inaugurado, como la reciente Rostros en la sede provincial de la Uneac, nos reafirman que la poética de Anibal, la cosmovisión que permea sus cuadros, mezcla de elementos identitarios locales y nacionales, con otros de la tradición yoruba, es reconocible a simple vista. Ha logrado con ello lo que muchos artistas buscan: un sello de identidad, una marca visible –que ha evolucionado, pero ha mantenido, como un vía crucis, los mismos sentidos, búsquedas, dudas y preocupaciones, sueños y signos a los que aferrarse como señales de la vida– en el panorama de la plástica holguinera y cubana. 

Por un lado, reconocemos en su obra los retratos y la autorepresentación –como un análisis de las “preocupaciones, cuestionamientos, interrogantes, estados anímicos y un modo de representar el yo interior”–; y por otro, la representación de la cultura y el panteón afrocubano, específicamente el yoruba y sus símbolos, como “el resultado de algunas interrogantes sobre la fe en las personas, su influencia sobre ellas”, y como un “camino de conexión entre lo terrenal y lo espiritual, una manera de caracterizar una idea, un concepto”. Su obra, insiste, es un retrato de su vida. Un reflejo del mundo interno que siempre lo acompaña. Raíces, creencias e identidad podrían resumirla, pero dejemos que sea el propio Anibal De la Torre quien nos cuente sobre las formas en las que el mundo se le transfigura en arte. 

Vayamos a los primeros pasos… De niños casi todos dibujamos y casi todos queremos ser artistas… Pero, ¿cómo te inclinas a las artes plásticas ya más seriamente? ¿Algún antecedente familiar, o en tu caso sucedió eso que muchos llaman, sencillamente, vocación? 

Mi inclinación por las artes plásticas comenzó desde muy temprana edad. Desde pequeño mi familia y amigos de mis padres que frecuentaban la casa, decían que tenía vocación para la pintura. Recuerdo que en la primaria mis compañeros me hacían cola para que les dibujara personajes de dibujos animados que daban en la televisión; mis favoritos a dibujar eran las tortugas ninja y los gatos samurái. Cada vez se hacía más fuerte la necesidad de dibujar y pintar. 

Me presentaba a concursos de plástica infantil que se convocaban en la escuela, de los que fui premiado en diferentes niveles. En esa época la Academia de Artes Plásticas abrió un curso para niños (estaba en 6to grado) y me presenté. Allí estuve recibiendo clases de dibujo tres o cuatro meses y aprendí mucho gracias a mi primer profesor y amigo en la actualidad Ernesto Sanciprián. 

Luego de concluido este curso, conocí a otro artista que me acogería en su casa para continuar ofreciéndome conocimientos de las artes plásticas, las gracias a Octavio Torres. En mi familia tengo la suerte de tener antecedentes en el mundo de las artes plásticas: mi abuelo, que ya no nos acompaña, recibió estudios de pintura en su juventud y su hijo, mi tío, se graduó de escultura en la Escuela Profesional de Artes Plásticas de Holguín. Como dicen por ahí, eso va en la sangre. Mi abuelo fue la principal persona que me apoyó y me inculcó desde pequeño mi amor por las artes plásticas. Siempre me llamó la atención un cuadro suyo, unas palomas en su palomar en tonos ocres y sienas, creo que ese cuadro fue el detonante de mi pasión por la pintura. 

Te gradúas de la Escuela de Instructores de Arte en Holguín en su primera graduación –luego haces la Licenciatura en Estudios Socioculturales en la Universidad de Holguín–, y al poco tiempo comienzas a participar en muestras colectivas y realizas tus primeras exposiciones personales. Ha sido un camino largo hasta hoy y al mismo tiempo de crecimiento… Comúnmente la docencia en Instructores de Arte está más enfocada a la enseñanza artística y sus metodologías, y no son muchos los jovenes instructores que, a la par de trabajar en esto, han sostenido una obra personal sólida. ¿Cuánto crees que influyó en tu trabajo, y en tu formación como joven creador, estos años cursados en Instructores de Arte?

Entrar a la Escuela de Instructores de Arte fue un paso para perfeccionar mis conocimientos sobre las artes plásticas. Mis cuatro años en la escuela marcaron una etapa de mucho estudio y dedicación. Debo agradecer muchísimo a mis profesores Luis Santiago, Julio César Rodríguez, Michel Cruz, Carlos Céspedes, Eduardo Padilla, Bertha Beltrán, entre otros. Excelentes artistas que les debo los conocimientos que me inculcaron y lo que he logrado hasta ahora. 

Creo y no quisiera ser absoluto, pero mi año tuvo la dicha y la suerte de tener a estos excelentes artistas como profesores. Me gradué en el 2004, en la primera promoción de esta escuela creada por Fidel Castro. Me incorporé en una escuela primaria para cumplir con mi servicio social de cinco años. Durante este tiempo llevé al unísono la pedagogía y mi carrera como artista. Traté de superarme cada día más, investigando mucho y presentándome a los diferentes certámenes que se convocan en la provincia. Fue una etapa en la que comencé a despuntar y a proponerme metas a alcanzar. Así apareció mi primera muestra personal, aquella que rompería el hielo, en 2007 en la Galería Holguín. Fue un reto que trajo críticas constructivas, pero marcaba el inicio de lo que realmente quería en mi vida, pintar, y lo primero que me salía era elementos distintivos de Holguín, como la Loma de la Cruz, el reloj del Cine Martí, mezclados con palmas, helechos, girasoles, en una paleta de tonos ocres y sienas. 

¿Cuánto sigue influyendo la experiencia docente en el Anibal artista? Coméntame un poco sobre tu participación, en dos ocasiones, en la misión “Cultura Corazón Adentro” en Venezuela. 

Venezuela llegó de manera sorpresiva. No me imaginaba ir a un país con una cultura totalmente diferente a la nuestra; fue un peldaño nuevo que subir en mi vida. A penas tenía 24 años, muy joven, para asumir una responsabilidad pedagógica con personas de diferentes grupos etarios; realmente fue una tarea que me exigía superarme cada día más. Llegar a un cerro, realizar un diagnóstico profundo de su población para emprender una labor docente artística fue un reto difícil, pero gracias a cultores venezolanos del área, el trabajo se facilitó un poco. 

Es válido destacar que esta hermosa experiencia aportó mucho para mis conocimientos y como persona. Fue una etapa en mi vida que aproveché mucho, pues visité galerías y museos donde disfruté originales de grandes artistas de talla internacional, con solo mencionar a Duchamp, Warhol, Christo, Kandinsky, Botero, Carlos Cruz-Diez, Jesús Soto, Mondrian, Picasso, entre otros. También compartí con artistas destacados del país, y aprendí mucho de sus experiencias. Tuve la suerte de realizar una exposición bipersonal de fotografía junto a mi esposa en la Galería Elsa Morales, de la Casa del Artista de Caracas. Esa fue mi primera experiencia internacional, que disfruté mucho, y tuvo muy buena acogida por el público venezolano. 

Hablábamos de un crecimiento, una evolución… Al revisar tu obra notamos que, sin importar las diferentes etapas por las que ella ha ido transitando, desde las palmas, relojes, los símbolos arquitectónicos de la ciudad de Holguín, de tus primeras series, hasta los recientes Rostros, se reconoce la poética de Anibal De la Torre. ¿Qué rasgos crees que han identificado tu pintura; no ahora, sino en esa especie de recorrido plástico con el sello de tu trabajo? 

Mi recorrido, desde mi primera exposición personal, es un retrato de mi vida. De dónde vengo, mis raíces, mis creencias, mi identidad. Este recorrido yo lo vería como un diario en el que cada exposición es una nueva etapa, donde plasmo sentimientos e interrogantes que son constantes en el día a día. Trato de analizar el mundo que me rodea y cómo influye en el paso de mi vida. La obra de Anibal ha sido eso, un reflejo de ese mundo interno que lo acompaña siempre. 

¿Qué es la identidad para ti?

La identidad es el conjunto de elementos que hacemos propios, como la forma de hablar, caminar, vestir, pintar; el sello que caracteriza a cada persona. Una persona sin identidad es un alma errante caminando sin presente y futuro. Las personas deben tener bien claro esto para saber de dónde venimos y hacia dónde vamos. 

Hablemos de dos cosas: la autorepresentación (el autorretrato, que sabemos es uno de los ejercicios de análisis más complejos para un artista) y la representación de la cultura y el panteón afrocubano, específicamente el yoruba y sus símbolos (caracoles, herraduras, girasoles, clavos, helechos, incluso en el uso de elementos no convencionales como el saco de yute y los caracoles) en tu cosmovisión. ¿Por qué te interesa el retrato y específicamente el autorretrato, incluso en las fotografías de la muestra “Silencio roto”? ¿Podríamos hablar de asumir la fe también desde las posibilidades de la creación plástica? ¿Y acaso también de una crítica de la religión con fines mercantilistas, a mucha doble moralidad que abunda hoy? 

Desde mi tercera exposición personal, Revelaciones, comencé a representarme a mí mismo en las obras. Más bien ha sido un análisis de etapas de mi vida: preocupaciones, cuestionamientos, interrogantes, estados anímicos y un modo de representar el yo interior. En la historia del arte el autorretrato ha sido una herramienta para representar estados y etapas de su vida. Es una herramienta que continúo aplicando, todavía queda mucho por expresar. 

La muestra fotográfica Silencio roto, fue el resultado de algunas interrogantes sobre la fe en las personas, su influencia sobre ellas y como ha llegado a la doble moralidad y por qué no, de llevar este ritual sagrado a fines mercantilistas. La utilización de diferentes elementos como clavos, las herraduras, los propios caracoles (Diloggun), entre otros, han sido un camino de conexión entre lo terrenal y lo espiritual, una manera de caracterizar una idea, un concepto. 

Hablemos un poco de los maestros. Cubanos y extranjeros, creadores conocidos o no. Artistas a los que admiras y sigues. ¿Quiénes, de una manera y otra, te han influido como artista?

Desde que comencé mis estudios en la Escuela de Instructores de Arte, no paré de buscar, leer e investigar sobre las artes plásticas en el devenir de la historia. A cada artista siempre lo marca alguna tendencia o un pintor en específico; en mi carrera he tenido muchas influencias de varios artistas, siempre experimentando, tratando de buscar un sello propio, o más bien algo que te identifique y que cuando vean tu trabajo, digan: ese es un Anibal. Creo que ese es el anhelo que todo artista desea. Admiro mucho la obra de los artistas cubanos Roberto Diago, José Bedia, Mendive, Ernesto Rancaño, Kcho, los holguineros Yovani Caises, José Emilio Leyva, Ernesto Sanciprián, Jorge Hidalgo Pimentel y Miguel Ángel Salvó, de cuya creación artística he bebido. 

La exposición Persistencia del uso (2014) se caracterizó por la “acogida de la oscuridad, un tratamiento escabroso, poco colorido, abrupto…”. Coméntame, Anibal, un poco sobre esta muestra. 

Esta fue una exposición diferente a las demás, en cuanto a la tonalidad. Traté de representarla en general con los negros y sienas. Plasmé de manera simple, o sea, sin mucho tratamiento pictórico, ciertas prácticas de la religión yoruba, por ejemplo, el empleo de hierbas, velas, cascarillas, miel, ron y condimentos colocados dentro de un estante con tapa de cristal, simulando un botiquín médico, estableciendo la función paralela de útiles para la curación. Esta obra fue instalativa y en las demás planimétricas usé fondo negro y por lo general de manera lineal, simbolicé los caracoles y ojos como estrellas en la noche o como lluvia en el mar. 

Incorporé a las obras el título como parte de la composición. Me gustó mucho “Yo, tú, él, nosotros, ustedes, ellos”, donde expongo la silueta de la dueña del mundo y de los mares, que guarda bajo su falda el ánfora; que guarda secretos místicos, empleando los colores negro, azul y gris. 

Más de 15 exposiciones personales y 80 colectivas… Obras tuyas en portadas de libros. Trabajo con diferentes técnicas, materiales… Incursiones también en la fotografía. Veo ahora que el diseño escenográfico y de vestuario de una obra de teatro, que es totalmente diferente a lo anterior. Más tu trabajo en el Centro Provincial de Casas de Cultura. Creo que siempre estás haciendo algo, inmenso en algún proyecto… ¿Dime cómo lo haces? Y además, en esta etapa de claustro por la Covid-19 –momento en que inauguraste Rostros en la sede de la Uneac de Holguín–, ¿cómo ha sido el trabajo y la creación artística para Anibal De la Torre? 

Nunca estoy tranquilo, o sea, me mantengo creando e incursionando en otras ramas dentro de las artes visuales. Gracias a la tecnología me he enamorado del diseño gráfico. He realizado varios carteles para cortometrajes de trabajos de tesis de estudiantes del ISA; así como diseños escenográficos para una obra de Rosa María Rodríguez, ganadora de una beca de creación de la AHS. He incursionado en la fotografía, que es un soporte con el que me gusta experimentar. 

Durante la etapa de cuarentena, al aparecer la Covid-19, fue un momento que casi todos los artistas se dieron a la tarea de desempolvar proyectos. Yo no estaba exento de eso; fue el momento preciso para poner manos a la obra de la serie Rostros, donde uso como modelos a los amigos que tengo a la mano, mis compañeros de trabajo y mi familia. De ellos capto expresiones faciales en diferentes estados de ánimo dando mayor tratamiento al rostro y representando con trazos abstractos el cinturón escapular, mientras que el fondo es plano con tonalidades pastel en la gama de los rosas y ocres, estampándoles elementos recurrentes en mi obra, como los herraduras, caracoles, girasoles, clavos y garabatos. 

Creo que hasta yo mismo me sorprendo que en tan poco tiempo haya logrado esto. Mi esposa, Annia Leyva, también artista de la plástica, dice que soy una máquina pintando, que salto de un cuadro hacia otro y de una cosa a la otra, que siempre estoy haciendo algo. Es el resultado de siempre estar creando, ser perseverante y tener fe en uno mismo. Eso es lo fundamental, nunca cansarse y seguir batallando, en un camino que puede tener espinas y pétalos. 

Hablemos de la familia, ese eslabón básico para la creación. De tu esposa Ania Leyva (y del trabajo juntos) y de los niños… ¿Cómo trabajas? Alguna rutina, algún método, algo en particular…

Me siento una persona afortunada por compartir mi vida junto a mi esposa Annia y de tener a mis dos hijos, Kevin, de 14 años, y la pequeña Anabella, de cuatro añitos. La vida me ha regalado lo más grande que pueda tener un ser humano, los hijos. Ellos son mi inspiración cada día. Soy de los que digo que detrás de un hombre hay una gran mujer. Trato de llevarlo todo a la par: trabajo, casa, creación artística, ser un buen padre y esposo. Nuestra casa es pequeña, lo mismo pinto en la cocina que en el cuarto, y cuando las obras son muy grandes, las hago en mi trabajo. He acompañado a Annia en varias exposiciones de fotografía; ella es una excelente artista a la que admiro mucho. Tengo mucho que aprender de ella. Me siento bendecido. 

Jugando con el nombre de una exposición tuya, Anibal, ¿cómo es llevar la isla dentro? 

La patria, o sea este pedacito de tierra en el que vivimos, es lo más grande que pueda tener un cubano, donde confluye tu identidad, tus raíces, tu forma de ser. Anibal De la Torre se siente orgulloso de llevar siempre esa Isla dentro.  

(Publicado en la web de la AHS).

Objetos de Juan Carlos Anzardo

Por Erian Peña Pupo

Fotos cortesía del Centro Provincial de Arte de Holguín

La exposición personal Objetos, del artista Juan Carlos Anzardo, se exhibe en las plataformas digitales del Centro Provincial de Arte de Holguín en su 30 aniversario, como parte de la Jornada de Arte Abstracto organizada por el artista y curador Ronald Guillén.

Compuesta pordiez piezas matéricas, que pueden apreciarse en el perfil de Facebook Artistas holguineros, Anzardo defiende la utilización de múltiples materiales, que van desde fragmentos de metales oxidados, telas y pedazos de publicaciones, entre otros. Con influencia del movimiento informalista (que abarca las tendencias abstractas y gestuales desarrolladas en Europa después de la Segunda Guerra Mundial y en paralelo al expresionismo abstracto estadounidense), su obra nos adentra en las expresiones puras que conlleva la experimentación abstracta, el tachismo y la pintura matérica.

“La acumulación de empastes extra pictóricos que le confieren densidades inusuales a la pintura, el aplique de incisiones en la materia, empleando como soportes el collague y el chorreado, la presencia muy diversa de objetos extra artísticos como tapas de lata, maderas viejas, bisagras, chatarras, hacen que estas obras muestren una fuerte carga expresiva. Creándose formas indefinidas o simplemente evocadoras. Dentro de este caos aparente se distingue la figura geométrica del círculo, que prevalece como referencia instauradora de equilibrios”, leemos en las palabras de catálogo de la muestra, con curaduría de Bertha Beltrán y dirección general de Yuricel Moreno Zaldívar.

Entre las características del expresionismo abstracto presentes en la obra de Juan Carlos Anzardo, en piezas como “Objeto 9” y “Objeto 10” –aunque todas llevan este nombre genérico– encontramos la eliminación de la figuración; la preferencia por los grandes formatos, donde trabajaba normalmente el ensamblaje y las técnicas mixtas; y el hecho de concebir la superficie de la pintura como all over (cobertura de la superficie) para significar un campo abierto sin límites en la extensión del cuadro: el espacio pictórico se trata con frontalidad y no hay jerarquía entre las distintas partes de la tela.

Licenciado en Física y de formación artística autodidacta, la obra de Anzardo (Holguín, 1951 ha sido exhibida en Cuba, España, Bahamas, Chile, Argentina, Alemania, México y Estados Unidos. Miembro fundador del proyecto y comunidad artística Yeti, UNEAC, La Habana, posee un posgrado de curaduría, y ha obtenido premios y menciones en salones en Cuba. Ha realizado ilustraciones para libros en varias editoriales en el país y el exterior. Atiende la galería Fausto Cristo de la UNEAC en Holguín y trabaja como profesor del Departamento de Extensión Universitaria de la Casa de Altos estudios en Holguín.

 

 

 

 

 

 

ACAA en Holguín: cubanos, auténticos y funcionales

Por Claudia Patricia Dominguez

Fotos de la autora

Cubanos, auténticos y funcionales son los términos exactos que definen el quehacer de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas, ACAA, la cual este primero de julio celebra en la provincia de Holguín, como en toda Cuba, los 40 años de su creación.

No importa si son las “redes”, el medio encargado de llevar a todos los seguidores de las artes visuales y aplicadas el sentir de estos cuatro décadas de la mano de sus protagonistas, pues ya llegará el momento de volver a llenar las galerías y disfrutar bien de cerca de la creatividad de los artistas holguineros.

José Salomón, presidente del ACAA en Holguín, explicó en entrevista concedida a ¡ahora! digital, que para el 40 aniversario comenzará a circular a partir de este jueves, desde el perfil de la organización en facebook, la muestra colectiva, que de temática libre, recoge el sentir de medio centenar de artistas, cuyas obras de gran factura se agrupan en las manifestaciones de orfebrería, textil, talla en madera, miscelánea, cerámica, entre otros.

Señaló que por su significado en los orígenes de la historia de Holguín, la pieza que protagoniza esta exposición virtual es una réplica del indio de Güirabito, la cual tuvo como ejecutor principal al artista Reinier Naranjo, quien realizó un trabajo conjunto que incluye no solo a otros creadores, sino a historiadores y especialistas del Centro Provincial de Patrimonio Cultural.

Indicó que la investigación realizada les permitió llegar a conocer los rasgos físicos que caracterizaron a nuestros antepasados, detalles que distinguen la escultura que a escala reducida fue modelada manualmente y para su confección utilizó, fundamentalmente, el acero y el cemento en sus diferentes variaciones.

La obra, pertenece a un proyecto cultural mayor que en los próximos años marcará el quehacer de los creadores de la provincia de Holguín, argumentó Salomón, y acotó que la intención es llevar al indio de Güirabito a una escala tres veces mayor –justamente- en el lugar donde existió el primer asentamiento poblacional que dio paso a la actual urbe holguinera.

Desde la zona de El Yayal, uno de los sitios arqueológicos más importantes de Cuba, esta propuesta pretende convertirse en sitio de obligada visita, tanto para la familia holguinera y cubana, como para los extranjeros que de paso por la ciudad oriental quieran conocer más sobre sus raíces fundacionales.

El propósito es realizar en este lugar una especie de sendero que ayude a descifrar la vida de estos aborígenes a través de la creación de diversas esculturas que modelen al indio en sus diferentes facetas y funciones cotidianas entre ellas las labores agrícolas y domésticas, subrayó el líder del ACAA en Holguín.

Pero su labor artística, no es la única que merece estar en estas líneas ya que su labor social está representada desde el año 1996 por el Movimiento de Artistas por la Vida, el cual ha estado estrechamente vinculado desde su surgimiento a instituciones de alta sensibilidad como el Hospital Pediátrico “Octavio de la Concepción y de la Pedraja” y las casas de niños sin amparo familiar.

Durante el periodo pandèmico desde el 2020 sus afiliados confeccionaron para centros hospitalarios y de aislamiento: máscaras, nasobucos, camillas, carritos para la transportación de alimentos y medicamentos, entre otros implementos esenciales para enfrentar la COVID-19.

Si bien cumplir 40 años marca una mayoría de edad para los afiliados y aspirantes de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas, ACAA, aun queda mucho por hacer y una de sus próximas metas es la restauración de su nueva sede, edificación que ubicada en la céntrica calle Frexes, justo al lado del seminternado Conrado Benítez, posee valores arquitectónicos peculiares de origen libanés.

ncentivar a los creadores a exportar sus obras para contribuir al desarrollo económico de Cuba, incrementar las iniciativas socioculturales y mantener un ritmo creciente en sus filas para lo cual realizan un proceso de selección riguroso basado en la integralidad del aspirante constituyen otros de los desafíos de la organización cultural.

La Asociación Cubana de Artistas Artesanos, ACAA, en la provincia de Holguín tuvo como primera presidenta a la destacada artista Merlin Fernández , agrupa a más de 300 miembros y cerca de 500 aspirantes y lo hace a través del equilibrio –justo- entre la exclusividad de la obra artística que promueven y su compromiso social (Tomado del periódico ¡ahora!).

 

Andrés García Benítez, maestro del diseño escénico

Por Erian Peña Pupo

Fotos cortesía del Centro Provincial de Arte de Holguín

El Centro Provincial de Artes Plásticas de Holguín comparte en sus redes sociales la exposición Entre candilejas. Andrés García Benítez y las artes escénicas, que muestra, mediante una selección de diseños, una parte del trabajo de este artista como diseñador para la escena cubana.

La muestra, expuesta en el perfil de Facebook “Artistas holguineros” ante la imposibilidad de su apertura física a causa de la propagación de la Covid-19 en la provincia, hace pública “una parcela de la obra profesional de Andrés relativamente poco estudiada y algo menos conocida”, comenta el investigador Martín Garrido, curador de la misma y quien ha dedicado parte importante de su trabajo al rescate y estudio de la obra de este necesario artista plástico.

“Por lo regular, cuando se hace referencia a Andrés, siempre se recuerda su labor como portadista de Carteles. Es comprensible que así sea, pues las portadas diseñadas por él para una de las revistas más populares de la etapa republicana en Cuba son, indudablemente, un patrimonio del arte nacional, el segundo gran momento de nuestra gráfica costumbrista solo comparable, en calidad y trascendencia documental, a la obra que Víctor Patricio Landaluce realizara en el siglo XIX”, asegura Martín y añade que iniciada en los años 40, su labor para esta esfera de la creación, el diseño escénico, se amplía y enriquece en las décadas del 50 y 60.

Además del teatro, Andrés García realizó incursiones, “siempre brillantes”, en el diseño de vestuario y escenografía para presentaciones de ballet, ópera, zarzuela, danza moderna y cabaret, cada uno con las características propias de la manifestación y que le permitieron mostrar su “talento multifacético”, “su maestría como dibujante, su versatilidad como creador, su conocimiento profuso de la historia del traje y de la historia del arte en general”, dice Martín y destaca que “su profesionalidad en la esfera del diseño destinado a las artes escénicas se advierte en todas y en cada una de las piezas que ahora mostramos, demostrando por qué críticos tan exigentes como Rine Leal o Luis Amado Blanco solo tuvieran para él los más encendidos elogios” al reseñar obras donde el holguinero dejó la impronta de su firma.

Las obras expuestas en esta muestra –que celebra el 105 aniversario de su natalicio y los 40 años de su muerte; además, el vigésimo aniversario de la realización en Holguín de la primera exposición que, tanto en Cuba como en otras partes, se dedicó a vindicar la impronta del notable artista– pertenecieron a las colecciones particulares de dos destacados artistas cubanos: el maestro Ramiro Guerra, pionero de la danza moderna en Cuba; y el diseñador escénico Eduardo Arrocha, “único discípulo de Andrés, a quien debe su consagración a estas disciplinas”. “Fundidas en un todo, ambas colecciones se conservan hoy en Holguín por voluntad expresa de Arrocha. Las piezas que las integran son como pequeñas obras maestras de esta disciplina, que por su calidad no desmerecen dentro del conjunto total de la obra de Andrés”, y que nos reafirman a García Benítez como uno de los grandes diseñadores escénicos de todos los tiempos en nuestro país, y una de las figuras que engrandece nuestro patrimonio visual.

 

Un último adiós para José Antonio Salomón

Por Claudia Patricia Dominguez

Foto de la autora

El sector de la Cultura en la provincia de Holguín vuelve a perder a otro de sus hijos más fieles, esta vez, el destacado artista de la plástica José Antonio Salomón, presidente de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas de Holguín desde hace más de una década.

Víctima de la pandemia de la COVID-19 falleció hoy en esta ciudad del oriente cubano uno de los hombres más necios que he tenido la oportunidad de entrevistar, de los que le sobraba el empeño y la pasión para llevar a cabo los más ambiciosos proyectos.

Fundador del Movimiento de Artistas por la Vida, adscripto a esta organización desde el año 1996, en estrecho vìnculo desde su surgimiento a instituciones de alta sensibilidad como el Hospital Pediátrico “Octavio de la Concepción de la Pedraja” y las casas de niños sin amparo familiar, el cual durante todo este periodo pandèmico colaboró en la confección para centros hospitalarios y de aislamiento, de máscaras, nasobucos, camillas, carritos para la transportación de alimentos y medicamentos, entre otros implementos esenciales para enfrentar esta peligrosa enfermedad que le ha quitado la vida a màs de 2 mil 600 cubanos.

No fueron pocos los proyectos que dejó en el camino, y que ahora son responsabilidad de todos aquellos que se sienten comprometidos con su impronta; entre ellos, la restauración de su nueva sede que ubicada en la céntrica calle Frexes, soñaba se convirtiese en un lugar donde su pueblo apreciara las obras artesanales que se realizan en la urbe.

“No podemos dejar que otras culturas del mundo se apoderen de nuestra esencia, busquemos un lugar donde disfrutar la artesanía y rescataremos una distintiva manifestación de la cultura nacional”, enfatizó Salomón en cierta ocasión.

En su trayectoria artística en la que sobresalen colecciones como “El árbol de la vida” a través de la cual estimuló la protección del medio ambiente con la representación de insectos y aves autóctonas de Cuba acumuló en estos 20 años de intenso quehacer artístico el Premio Iberoarte, Fiart y Unesco además de decenas de exposiciones internacionales en naciones como México, República Dominicana, España, Canadá y los Estados Unidos (Tomado del periódico !ahora!).

Exhibe Ediciones La Luz muestra de carteles dedicada a escritores universales

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos cortesía de Ediciones La Luz

Con el nombre La Luz nos convoca, Ediciones La Luz, sello de la Asociación Hermanos Saíz en Holguín, exhibe en el salón Abrirse las constelaciones una exposición de 20 carteles como muestra de su campaña de promoción del libro y lectura desde las redes sociales.

Los diferentes carteles que integran la exhibición componen la imagen visual del trabajo de la editorial en las plataformas digitales, impulsados por la pandemia generada por la Covid-19 en el país durante varios meses.

Con la intención de recordar a varios autores, especialmente poetas, en la fecha de su nacimiento o muerte, surgió la idea de los carteles, comenzando en julio, con el centenario del escritor cubano Eliseo Diego.

Al inicio se trataba de promocionar a escritores cubanos, pero luego se extendió también a los universales, comentó el diseñador y escritor Robert Ráez, autor de las obras donde se pueden apreciar sus diseños a partir de imágenes de autores como Charles Baudelaire, Paul Celan, Julio Cortázar, Emily Dickinson, Virgilio Piñera, Arthur Rimbaud y Oscar Wilde.

El escritor y periodista holguinero Eugenio Marrón precisó en las palabras de presentación de la muestra que el hecho de ilustrar la literatura y sus protagonistas a la hora del cartel resulta una aventura apasionante, logrando que las posibilidades de la fotografía y las letras se conjuguen en una puesta sensorial dirigida a promover y celebrar la lectura.

Las influencias que intervienen en el proceso creativo del diseño de esta colección son muchas, precisó Robert Ráez, entre ellas el estilo de periódicos y revistas como Lunes de Revolución y La Gaceta de Cuba, portadas de discos, y todo lo que en materia de diseño parezca bien concebido.

Con esta propuesta Ediciones La Luz deja entrever el ingenio y la avidez de su equipo creativo, con una elevada elaboración en el plano conceptual, mostrando los rostros de veinte poetas universales y al mismo tiempo influyendo en la promoción de la lectura a través del arte (Con información de la ACN).