Desde Holguín, jornada por el 60 aniversario de la Uneac

Por Erian Peña Pupo

Fotos Bernardo Cabrera

La Filial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) en Holguín propone diversas acciones para conmemorar el 60 aniversario de la organización que reúne a la vanguardia literaria y artística en nuestro país desde su creación el 22 de agosto de 1961.

Destaca la creación del foro “La patria vista desde lo artístico y literario”, coordinado por el investigador, ensayista y profesor Lino Verdecia Calunga, un espacio que tiene como propósito fundamental destacar el significado del concepto patria visto desde las diferentes manifestaciones de la cultura cubana, en tiempos en los que el desarraigo y la manipulación pretenden ganar terreno en el entorno cultural de nuestra nación, explicó.

El primer encuentro, realizado el pasado 24 de febrero, fecha en que en 1895 reiniciaron las luchas independentistas en Cuba bajo la guía de José Martí, se reflexionó sobre la patria desde la historia, la literatura, los medios audiovisuales y la música.

En los próximos meses el espacio se acercará a hechos históricos como el linchamiento en la Plaza de Armas, el 3 de abril de 1812, de Juan Nepomuceno, uno de los principales líderes negros de la conspiración de 1811-1812, debate en el que se insertan los miembros de la Comisión José Antonio Aponte en Holguín. Mientras que en junio el foro se dedicará a los 60 años de Palabras a los intelectuales, pronunciadas por el líder de la Revolución Cubana y que marcan desde entonces la política cultural del país.

Evas de José Manuel Fernández Lavado

Como parte también de las actividades por el 60 aniversario de la organización, la galería Fausto Cristo de la sede de la Uneac expone la muestra personal Eva, del joven artista y realizador audiovisual José Manuel Fernández Lavado (Santiago de Cuba, 1982).

Compuesta por trece piezas realizadas con plumilla sobre cartulina –aunque también emplea los empastes de acrílico, el dripping y la acuarela para darle profundidad a elementos figurativos–, Eva recorre el cuerpo femenino y sus múltiples posibilidades e interpretaciones con una mirada que va desde lo ancestral (lo neoclásico, lo enigmático, lo arcano) a lo posmoderno (la apropiación, la reelaboración, la hibridación).

Las guerreras de José Manuel “posan” con la voluptuosidad plateada de lo desconocido; parecen sacadas de viejas láminas que recuerdan las mitologías yacentes de aquellas civilizaciones perdidas en el tiempo y la memoria, como la Atlántida de Platón, con sus mitos, sus dioses y amazonas, y sus misterios tragados por la fuerza del mar. Y por otro lado, sus mujeres parecen ser sacadas de fantasías distópicas y ciberpunk que alimentan la ciencia ficción y la hibridación cultural (como la pieza “Alfa”).

Incluso en la intimidad del pudor, sus féminas se nos muestran sensuales y libres. Sus cuerpos están cargados de artilugios y significados, re-armados o ensamblados con elementos (las manos, las cuencas como ancianos rostros) que refuerzan la sensualidad del semblante, el misterio detrás de evocación lírica, la fuerza capaz de crear (incluso nos remite con el nombre a un origen bíblico, al génesis, a la propia creación).

Con la precisión de la línea de un dibujante hábil y perspicaz, capaz de plasmar elementos tan complejos como los detalles de la fisonomía femenina (el tratamiento del rostro, las manos) y que por momentos nos recuerda el simbolismo “fantasioso”, sobre todo en los paisajes, de algunas imágenes de Gustave Doré, José Manuel Fernández sabe que estas piezas le permiten saldar una deuda con las mujeres que admira y aquellas que tiene cerca, a las que les seguirá seguramente debiendo mucho más.

“Quiero agradecerle a la Uneac por abrirme las puertas gentilmente. Es un honor que mi primera muestra en Holguín sea en una institución tan prestigiosa, que aglutina a un relevante colectivo de artistas”, aseguró a propósito de Eva, con curaduría y montaje del propio autor y de los artistas Rolando Salvador Pavón y Juan Carlos Anzardo.

Egresado de la Academia Profesional de Artes Plásticas José Joaquín Tejeda, de Santiago de Cuba en la especialidad Pintura, y de la Universidad de las Artes de los Medios de Comunicación Audiovisual en Holguín, perfil Fotografía, José Manuel Fernández Lavado ha realizado 8 muestras personales y participado en más de 100 colectivas (Tomado de La Jiribilla: http://www.lajiribilla.cu/noticias/desde-holguin-jornada-por-el-60-aniversario-de-la-uneac).

 

El arte esperanzador de Cristina Fonollosa

Por Erian Peña Pupo

Fotos cortesía de Cristina Fonollosa

La cuarentena por la Covid-19 –a pesar de todas las consecuencias físicas y psicológicas que conlleva– no ha detenido el trabajo de creadores como la artista visual Cristina Fonollosa. Los meses de claustro, primero en la ciudad de Holguín, en Cuba, donde radica hace más de dos décadas, y ahora en su natal Barcelona, en España, han sido para ella motivo para la creación artística y tambiénpara el crecimiento espiritual.

Ante la imposibilidad de las calles, plazas y espacios abiertos, Cristina Fonollosa ha poblado sus lienzos de mujeres, que ocupan el centro de su mirada lírica, gatos, mar, lunas, islas, flores, vírgenes, elementos que distinguen la obra de esta reconocida creadora del naif.

Recientemente –nos cuenta– varios de sus cuadros fueron elegidospara integrar el Museo Internacional de Arte Naif de Sofía, en Bulgaria; y la pieza “Mi madre en Cuba” fue incluida en la exposición internacional online que organiza esta institución. Mientras la Biennale NAIV Bulgaria 2021 “La Nueva Realidad” incluyó una de sus vírgenes en su muestra. Creado en 2019, se encuentra en la Galería de Arte de la Ciudad “Valcho Valchet”, con una muestra de más de 200 obras búlgaras y de varios países.

Además dos obras suyas integrarán la colección de la casa del cantautor y poeta español Carlos Cano (1946-2000), reconocido por recuperar y contemporaneidad la copla, ubicada en Granada, a petición de la hija del artista.  “Ha sido muy emocionante porque las acuarelas de mis gatos van a estar en la casa de Carlos Cano”, confiesa Cristina.

Hasta la Fundación Antonio Machado en Colliure, Francia, llegará también la obra de Fonollosa. En Colliure murió el poeta, el más joven representante de la Generación del 98, a finales de la Segunda República Española. Y allí reposan sus restos y los de su madre.

La artista donará los originales de su trabajo sobre Antonio Machado a la Fundación y “una bandera cubana como homenaje a los republicanos españoles que fueron acogidos en Cuba y a los cubanos fallecidos en España como Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española”, cuenta. La donación sería este 22 de febrero, en recordación al aniversario de fallecimiento de Machado, pero ha quedado pospuesta hasta el próximo año por la situación epidemiológica que atraviesa el mundo por la Covid-19.

Las piezas son el resultado de las aleluyas –serie de estampas acompañadas de versos o textos al pie, surgidas en Francia en el siglo XVI y mayormente de temática religiosa– sobre Machado, publicadas por la Fundación homónima de Sevilla, con textos de la escritora e investigadora Antonina Rodrigo y sus dibujos como ilustradora. Fueron encargadas por la Junta de Andalucía como homenaje al autor del poemario Campos de Castilla.

Cuatro acuarelas recientes integrarán también la colección del Museo del Arte Naif Latinoamericano (MANLA) en Quito, Ecuador, dirigido por Wilson Salas Valdivieso, espacio que apuesta por legitimar la creación naif y sus valores patrimoniales en la región.

En estos meses ha participado también en exposiciones online como Una Navidad diferente, con su pieza “El árbol de la esperanza”, en Italia, y en este mismo país La mujer en la pintura y la muestra del II Encuentro Mujeres Artistas Visuales, organizada por Mua Internacional, así como su participación en la Galería virtual “El sueño del arte”.

 

 

Honrar honra

Honrar honra

Por Erian Peña Pupo

Fotos del autor

Diferentes miradas y aproximaciones a la vida y obra de José Martí integran la exposición colectiva de artistas holguineros Honrar honra, expuesta de forma conjunta en la galería Fausto Cristo de la Uneac y el espacio galérico El Zaguán, del Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC), a propósito del aniversario 168 del nacimiento del Apóstol.

Con curaduría y museografía de Anette Rodríguez Reyes, especialista del FCBC, y Salvador Pavón, al frente de los artistas plásticos de la Uneac, esta muestra reúne a creadores que se apropian de la figura del Héroe Nacional o de elementos de su obra literaria para –a partir de diversas técnicas, estilos y poéticas– acercarse también a su impronta.

En ambos espacios encontramos piezas de reconocidos creadores holguineros miembros de la Uneac, del Registro del Creador y del FCBC, como Eduardo Leyva (“Entre palmeras” y “Homenaje”), Rolando Salvador Pavón (“Solo hay una Revolución”), Julio Breff Guilarte (“Y dice una mariposa”), Alexander Hernández Dalmao (“Tránsito” y “Fuente”), Dayamí Pupo Ávila (“El corazón con que vivo”), Freddy García Azze (“Conversando con Arthur Danto”), José Emilio Leyva Azze (“El hombre sincero”), Magalys Reyes Peña (“Martí semilla”), Rosa Leticia Leyva Azze (“Su luz al mundo”), Argelio Cobiellas (fallecido el pasado año) y Lauro Hechavarría, con bustos de Martí.

Además resulta oportunidad para que jóvenes artistas –y otros creadores cuyas obras encontramos frecuentemente en exposiciones colectivas del propio Fondo– expongan también sus piezas: Aníbal de la Torre, con una interesante instalación, Eliecer Peña Pérez, Enrique Díaz, Luis Enrique Escobar, Manuel Gamayo, Marta María Hernández, Pady Hill Pupo, Rafael Eriberto Cuza Freire, Raymundo Sosa, Rodolfo Marrero, Rogelio Iván Ricardo, Roy González, Adria Buzón, Anthony, Asiris Riverón, Camila Romay, Frank Michel González, Joaquín Jorge Tornés, Julio C. Cisneros Fuente, Miguel Mayán Sardán, Sandor Eliecer Llorente Diéguez, Yolanda Rodríguez Hernández y Yandres Naranjo Mariño.

En la apertura estuvieron presentes Rachel García Heredia, directora provincial de Cultura, Julio Méndez, presidente de la Uneac, y Manuel Hernández, director del Fondo.

Con música del Orfeón Holguín, dirigido por Marilyn Aldana, y palabras de Eliel Gómez, presidente de la Sociedad Cultural José Martí en la provincia, la muestra –en cuyas palabras del catálogo podemos leer el poema XXIV de los Versos sencillos de José Martí– constituyó un digno homenaje, desde la plástica y sus posibilidades creativas, de los creadores plásticos holguineros al más universal de los cubanos en su aniversario 168.

 

Galería Bayado, nuevo espacio del FCBC en Holguín

Galería Bayado, nuevo espacio del FCBC en Holguín

Por Erian Peña Pupo

Fotos del autor

La galería Bayado del Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) en Holguín, espacio para la exposición y comercialización de obras de arte, reabrió sus puertas al público este 28 de enero como homenaje al 168 aniversario del nacimiento del Apóstol José Martí.

“Este es un espacio altamente soñado por los creadores holguineros, pues durante aproximadamente ocho años en el local solo se realizaba la expo-venta de artesanía y eso provocó la carencia de un sitio dedicado a la promoción y venta de las artes plásticas en el territorio”, comenta Anette Rodríguez, especialista de artes plásticas del FCBC.

El espacio, ubicado en el centro de la ciudad y en la propia sede del Fondo, expone y comercializa piezas originales de importantes creadores miembros de la Uneac, del Registro del Creador y del propio FCBC, como Cosme Proenza, Jorge Hidalgo, Julio Méndez, Magalis Reyes, Yuri Urquiza, Eduardo Leyva y Salvador Pavón, así como de jóvenes creadores de la provincia como Víctor Manuel Velázquez y Ramón de Jesús Peña.

“Pensamos realizar un programa de acciones para fomentar el coleccionismo institucional y también el privado, el conocimiento y promoción de la obra de nuestros artistas y, a medida que mejore la situación epidemiológica actual, podemos trazar otras estrategias para acercar estas obras al público fuera de nuestras fronteras”, agregó.

Los artículos artesanales que antes se comercializaban en este espacio fueron trasladados para la también recién inaugurada tienda Colibrí, perteneciente al propio FCBC; mientras que, aledaño a la galería Bayado, El Zaguán se mantendrá como sala de muestras itinerantes de arte. La galería Bayado resulta una nueva oportunidad para visibilizar la obra de los artistas plásticos del territorio, comercializarlas y al mismo tiempo fomentar el coleccionismo, tanto institucional como privado, añadió Anette Rodríguez.

Exhibe Ediciones La Luz muestra de carteles dedicada a escritores universales

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos cortesía de Ediciones La Luz

Con el nombre La Luz nos convoca, Ediciones La Luz, sello de la Asociación Hermanos Saíz en Holguín, exhibe en el salón Abrirse las constelaciones una exposición de 20 carteles como muestra de su campaña de promoción del libro y lectura desde las redes sociales.

Los diferentes carteles que integran la exhibición componen la imagen visual del trabajo de la editorial en las plataformas digitales, impulsados por la pandemia generada por la Covid-19 en el país durante varios meses.

Con la intención de recordar a varios autores, especialmente poetas, en la fecha de su nacimiento o muerte, surgió la idea de los carteles, comenzando en julio, con el centenario del escritor cubano Eliseo Diego.

Al inicio se trataba de promocionar a escritores cubanos, pero luego se extendió también a los universales, comentó el diseñador y escritor Robert Ráez, autor de las obras donde se pueden apreciar sus diseños a partir de imágenes de autores como Charles Baudelaire, Paul Celan, Julio Cortázar, Emily Dickinson, Virgilio Piñera, Arthur Rimbaud y Oscar Wilde.

El escritor y periodista holguinero Eugenio Marrón precisó en las palabras de presentación de la muestra que el hecho de ilustrar la literatura y sus protagonistas a la hora del cartel resulta una aventura apasionante, logrando que las posibilidades de la fotografía y las letras se conjuguen en una puesta sensorial dirigida a promover y celebrar la lectura.

Las influencias que intervienen en el proceso creativo del diseño de esta colección son muchas, precisó Robert Ráez, entre ellas el estilo de periódicos y revistas como Lunes de Revolución y La Gaceta de Cuba, portadas de discos, y todo lo que en materia de diseño parezca bien concebido.

Con esta propuesta Ediciones La Luz deja entrever el ingenio y la avidez de su equipo creativo, con una elevada elaboración en el plano conceptual, mostrando los rostros de veinte poetas universales y al mismo tiempo influyendo en la promoción de la lectura a través del arte (Con información de la ACN).

 

Potencian en Holguín el coleccionismo institucional como vía para proteger la creación artística cubana

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos web periódico !ahora!

El Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) en Holguín, de conjunto con otras instituciones en la provincia, fomenta el coleccionismo institucional, buscando alternativas para proteger, promover y exhibir parte importante de la producción artística en el país.

Entre las acciones más importantes en este sentido se encuentran las exposiciones organizadas por el Centro Provincial de Artes Plásticas y el FCBC, la adquisición de nuevas piezas, la incorporación de estas como parte de la ambientación de obras públicas y las relaciones de intercambio y venta con otras instituciones, como la Casa de Iberoamérica.

La exposición Colecciones, integrada por catorce artistas plásticos del territorio y expuesta en el Centro de Arte durante la Jornada de la Cultura Cubana, constituye una de estas necesarias prácticas para la promoción artística, en tanto memoria cultural de la nación, estimulando la labor de los creadores, precisó el investigador Martín Garrido.

Durante esta muestra se expuso la obra de importantes artistas como Cosme Proenza, Jorge Hidalgo, Lauro Hechavarría, Ronald Guillén, María del Pilar Reyes, Yosvani Caisé Almaguer, José Emilio Leyva, Víctor Manuel Velázquez, Néstor Arenas, Jorge Luis Cudina, Freddy García Azze, Roy González Escobar, Alexander Lobaina Jiménez y Magalis Reyes.

Obra de Daniel Santos.

Por otra parte, recientemente la Casa de Iberoamérica solicitó al Fondo la compra de un nuevo lote de piezas, con la finalidad de diversificar y enriquecer su colección con la obra de artistas de varias generaciones, lo cual fue el objetivo de la Casa desde hace varios años, cuando inició un proceso de compra de obras de arte para su muestrario institucional.

Con la compra de 15 nuevas piezas, la institución llega aproximadamente a 50 obras de arte a su colección, para exhibir y proteger el quehacer de artistas como Emilio Chiang, Argelio Cobiellas, José Ramiro Ricardo, Daniel Santos, Merlys Fernández, Lauro Hechavarría, María de los Ángeles Vidal, Freddy García Azze, Karel Maldonado, Jesús Borjas Ochoa y Ramón Jesús Pérez, comentó su director, Eduardo Ávila Rumayor.

Estas nuevas adquisiciones, que se encuentran en la recién inaugurada sede del Centro de Desarrollo de Estudios Socioculturales (CEDES), no solo aumentan el patrimonio económico de la Casa, añadió, sino que contribuye con su ambientación, favorece el nivel de presentaciones en la sede y eventos de la provincia y el país, a través de exposiciones itinerantes.

Obras de Ramón Jesús Pérez de la Peña, José Ramiro Ricardo y María de los Ángeles Vidal.

Varias instituciones en el territorio han promovido este tipo de coleccionismo de manera incipiente y empírica aun, pero con reales perspectivas de futuro, añadiendo a sus fondos de arte piezas de reconocidos creadores locales y otros de amplia trayectoria nacional, entre ellos hoteles, hospitales, teatros, centros culturales y otras entidades.

Las colecciones constituyen un ejemplo válido de lo que puede lograr cuando existe la voluntad para asumir esta labor con responsabilidad y visión de futuro, porque el coleccionismo es un arte que exige de quien lo practica, ya sea individuo o institución, no solo recursos económicos sino también conocimientos especializados, cultura, sensibilidad y, sobre todo, un juicio certero para seleccionar aquello que realmente merece ser atesorado para perdurar en el tiempo, añadió Martín Garrido (Con información de la Agencia Cubana de Noticias, ACN).

Ramón de Jesús Pérez y la sencillez impresionante del azul y el gris

Por Erian Peña Pupo

Fotos del autor

Con Azul y Gris¸ expuesta en la galería El Zaguán, del Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) en Holguín, el joven artista Ramón de Jesús Pérez de la Peña realizó, luego de aparecer en varias muestras colectivas en la ciudad, su primera exposición personal.

Toda primera muestra personal marca un antes y un después: es una especie de parteaguas que pone una obra que hasta ese momento ha formado parte de la curaduría de un proyecto colectivo, a ocupar un sitio privilegiado, mostrar un corpus propio. Y toda primera muestra es, por demás, una osadía, una interrogante, una búsqueda, en la que el artista se “ofrece” y se expone a la mirada acuciosa de quien mira (o más aun, la mirada de quien observa y escudriña en la propuesta que nos ofrece).

Ramón de Jesús salió airoso en este primer juego (apuesta) de colores y texturas, ese espacio de confluencias de rostros y formas expresivas que es su primera exposición. En Azul y Gris (colores psicológicamente fríos y en el caso del azul, primario) predominan dos líneas, que al mismo tiempo se complementan en una sola poética: por un lado los retratos y por otro la pujante fuerza de sus abstracciones. Sus retratos son rostros mayormente femeninos, como sacados de revistas o sesiones de fotos, como modelos que posan desprejuiciadas frente a él, sabiendo que “atrapará” la sensualidad de la mirada, el labio insinuante y procaz, la levedad del momento, la fragilidad del cuerpo, la osadía… Pero al mismo tiempo, estos rostros femeninos evaden el kitsch de la primera mirada, para cargarse de complementos, de manchas de color, de relieves y mixturas… No son rostros abstractos, pero en la figuración –en esas miradas femeninas como las de Frida Kahlo y Marilyn Monroe, que es excepción en el rostro del Lennon de “Imagine”– encontramos la base de la propia abstracción con que va poblando su pintura; donde, además de las cualidades físicas que captura, la expresión cobra fuerza (es como si la luz del trópico, siempre subversiva, lo inundara todo).

Cronos, de Ramón Jesús Pérez de la Peña (foto del autor).

Por otra parte, lo que más me llama la atención de la obra de Ramón de Jesús Pérez de la Peña son sus abstracciones cargadas de fuerza y lirismo, influenciadas principalmente por el action painting y el color field painting; imágenes que desde la no figuración que sí encontramos en sus otras piezas, intentan expresar mediante el color y la materia del cuadro, sensaciones como el movimiento, la velocidad y la energía (el “automatismo” de Jackson Pollock, que redujo su gama cromática prácticamente al negro, el blanco y el gris azulado, y los brochazos irreverentes de Franz Kline, por ejemplo, son palpables en piezas como “Cronos”, “Encuentro I y II” y “Semana”). Incuso donde más autonomía alcanza precisamente Ramón de Jesús es en esos “paisajes” abstractos que pueblan su mirada, como vemos en piezas como “Mi primavera” (mi obra preferida de la muestra), “El cuarto de Tula”, “Cromos” y “Tu piel”.

Ramón de Jesús Pérez de la Peña, graduado de la Academia Profesional de Artes Plásticas El Alba y con formación en los estudios de animación Anima de Holguín, no plasma imágenes o retratos femeninos en óleo sobre lienzo al azar: en sus obras vemos momentos, emociones, acciones, pensamientos, inquietudes, que captura, a veces con la rapidez del trazo o la acción inmediata, con las influencias de los maestros de la abstracción, pero sin depender, en su esencia, de ellos. Los colores, que conoce y explota, la espátula, el brochazo, la línea segura en el dibujo, las gotas y trazos que pueblan la orografía de su arte, son acaso excusas para mostrarnos las formas que no vemos siempre, pero que rigen nuestros días con la sencillez impresionante del azul y el gris.

Imagine, de Ramón Jesús Pérez de la Peña (foto del autor).

 

 

 

Amplia muestra de la ACAA en el Centro Provincial de Arte

Por Erian Peña Pupo
Fotos Wilker López
Con el título «La ACAA enfrentando a la Covid» fue inaugurada en la sala Electa Arenal del Centro Provincial de Arte en saludo al aniversario 62 del triunfo de la Revolución, una muestra del trabajo de la Filial de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas en Holguín.
A través de diversas técnicas y manifestaciones, desde la talabartería, la madera y el parche, la más amplia de sus exposiciones en los últimos tres años tiene como eje el enfrentamiento a la Covid-19 y el papel de los médicos, el personal de la salud cubano y el pueblo contra ese virus, dijo José A. Salomón Estéfano, presidente de la ACAA en la provincia.


Unos cincuenta artistas participan en esta atractiva exposición, pues “hemos logrado que nuestros artistas siguieran creando en estos meses con obras de alto quilate”, añadió.
Entre los creadores que integran la misma, en cuya inauguración participaron autoridades políticas y gubernamentales del territorio, encontramos: Eduardo Amado Fuentes Peña, Rosa Margarita Infante, Nancy Almaguer, Gretter Clemente Lechuga, Yosleysy Vázquez, Yolanda Rodríguez, Bertha Beltrán, Lisbeth Santos, Jeans Yordan Suárez, Iliuva Leyva, Gerardo Fernández, Martha Pérez, Artemio Viguera Velázquez, entre otros.


La ACAA en el 2020 realizó donaciones de máscaras protectoras para la Covid-19, entregadas a centros asistenciales y al Aeropuerto Internacional Frank País de Holguín. Para el 2021 se perfilan hacia el turismo y volver a abrir la Feria de los Artesanos en Guardalavaca y en hoteles, para exponer y comercializar las obras, comentó Salomón en entrevista a Radio Holguín, y para el 40 aniversario, el 1 de julio próximo, se organiza una gran exposición con la presencia de artistas de toda la región oriental, añadió.

Nuevos espacios compartidos de Eduardo Leyva

Nuevos espacios compartidos de Eduardo Leyva

Por Erian Peña Pupo

Fotos Wilker López

Las piezas reunidas en Espacios compartidos II, antológica exposición personal de Eduardo Leyva (Holguín, 1956) inaugurada en el Centro Provincial de Arte, “desde sus dibujos iniciales hasta las pinturas más recientes, comparten como características comunes su impecable factura, el sensible y siempre ajustado uso del color y las texturas, un oficio depurado y seguro, y la poesía que emana de las formas puras, donde el paisaje, ya sea urbano o rural, se ha reducido a sus elementos esenciales. Ellas son, en su exacta materialidad, el testimonio palpable de casi cuatro décadas de ejercicio de arte y la herencia que Eduardo Leyva dejará, sin dudas, a las generaciones futuras”, escribe el investigador y crítico Martín Garrido en las palabras del catálogo de esta. 

Espacios compartidos II está integrada por 82 obras, comprendidas entre los años 80 y la actualidad y abarca dibujos, grabados y pinturas que nos reafirman a Leyva como un gran paisajista (urbano y rural, aunque la primera abunda en los últimos años) que desde sus esencias se sostiene en los terrenos de la abstracción contemporánea en Cuba.

Las obras más recientes de Eduardo Leyva la conocíamos de diferentes exposiciones colectivas, y nos confirman –al verlas aquí reunidas– que su abstracción es eminentemente arquitectónica, urbana, aunque incorpore la figuración mediante el uso del collague. Incluso desde los propios títulos ancla este urbanismo en varias piezas.

El descubrimiento –al menos para mí– son sus primeras piezas, firmadas en la década de los años 80, y los grabados de fines de siglo e inicios de este milenio. “En medio de la efervescencia de aquellos años, cuando el arte joven derriba las barreras impuestas arbitrariamente para mantener el arte en una especie de limbo oficioso y asimila, para expresarse, lo mejor que el arte internacional estaba dando a conocer, los paisajes creados por Eduardo Leyva comparten la mirada fresca y desprejuiciada de toda aquella década. Son, en su mayoría, dibujos, logrados a base de líneas firmes y limpias, que nos recuerdan las sutilezas del arte oriental y donde el paisaje local se revela como un microcosmos cargado de poesía y ausente de elementos documentales. Ya está presente aquí su intención de ir a las esencias, dejando a un lado todo lo anecdótico”, añade Martín. 

Esta mirada fresca y desprejuiciada, que explora desde la sutileza de la línea las posibilidades de un paisaje más poético y metafórico que real, más sugestivo que palpable, la encontramos también en los grabados de los años 90, etapa que resultó una especie de resurgimiento del arte holguinero, gracias al quehacer de una nueva hornada de creadores, egresados de las aulas de la Academia Profesional de Artes Plásticas El Alba y del ISA, y del trabajo de las instituciones culturales de la provincia y los eventos.

Aquí Leyva se nos muestra como un exquisito grabador y un colorista hábil como pocos, que aprovecha las posibilidades de la colografía y del auge de esta disciplina en Holguín, en piezas bajo el nombre genérico de “El huevo”, “Restauración de la memoria”, “Tendederas”, “Metamorfosis del entorno”, “Entre columnas” y “Espacio vital” (lo figurativo da paso a una visualidad fresca, vigorosa, fuerte en lo elemental de los trazos y en las posibilidades de la experimentación con las diferentes técnicas del grabado). 

En estas piezas, como bien escribe Martín Garrido, se reiteran elementos de una tendencia que cobra una importancia capital en su obra, la abstracción, específicamente la abstracción geométrica, y que palpamos en los cuadros más recientes, expuestos en la Sala principal del Centro de Arte. Desde la pintura, ya no el grabado, Eduardo Leyva articula sus paisajes urbanos, sus ciudades, sus arquitecturas cotidianas, con influencia de maestros como Piet Mondrian, Kazimir Malévich, Wassily Kandinsky, Pablo Picasso, Jackson Pollock y los concretos cubanos de los años 50, entre otros, pero subrayando el logro de una poética personal que lo distingue en el contexto. 

Graduado de la Escuela Nacional de Arte, en 1976, y del Instituto Pedagógico de Holguín en 1992, Eduardo Leyva es un creador con amplia experiencia artística y pedagógica. Ha impartido talleres y conferencias sobre impresión gráfica en diferentes soportes en México, España y Canadá, y su obra se encuentra en colecciones de varios países. 

Esta muestra, curada por Bertha Beltrán, constituye, además, un reconocimiento a la labor creativa, pedagógica y de promoción desplegada por Leyva durante casi cuatro décadas, desde la Brigada y la Asociación Hermanos Saíz, la Uneac y El Alba; y “sirve al propósito de la institución –subraya Yuricel Zaldívar, directora del Centro de Arte– por mostrar los referentes de la plástica local que hablan de su historia, de momentos que han sedimentado su legado, aspectos pocos conocidos para las nuevas generaciones y el público que se acerca por primera vez a las artes visuales del territorio”. ¡Bienvenidos entonces los nuevos espacios compartidos y abstractos de Eduardo Leyva!

La cotidianidad que nos habita: la ciudad naif de Salvador Pavón

 

Salvador Pavón es un creador nada ingenuo, aunque asuma el naif –caracterizado por la espontaneidad, el autodidactismo de sus exponentes, los colores brillantes y contrastados y la perspectiva acientífica captada por intuición, que en muchos aspectos recuerda (o se inspira) en el arte infantil, incluso ajeno al aprendizaje académico– como la corriente artística con que se vale para expresar sus muchas inquietudes.

Salvador Pavón es un creador nada ingenuo, aunque asuma el naif. Fotos del autor

En Holguín donde el naif no es tendencia, como sí lo es, por ejemplo, en ciertas zonas de Santiago de Cuba, aunque con la notable excepción de Julio Breff en Mayarí, Pavón ha sabido armar una cosmogonía distinguible a simple vista en el contexto plástico local.

Ha defendido su estética: sus cuadros no se parecen a otros, sus ciudades –Holguín, siempre Holguín como inquietud primera– le pertenecen en toda su profundidad, sus matices.

Esta pertenencia habita en toda su extensión en 300 y más, exposición personal que reúne una selección de sus piezas en la galería Fausto Cristo de la sede provincial de la UNEAC y que viene a ser compendio de su amplio bregar para intentar captar –cosa que sin dudas Pavón ha logrado en estas obras– la idiosincrasia del holguinero en su ciudad, aquello que, aunque llevado a la figuración del naif, por momentos exagerada, por momentos ingenua, lo caracteriza sin dudas en la plástica local, y por tanto, en la nacional.

Ha defendido su estética: sus cuadros no se parecen a otros, sus ciudades –Holguín, siempre Holguín como inquietud primera. Fotos del autor

300 y más es una invitación para descubrir la ciudad desde varios ángulos: lo social, lo político, lo religioso, lo cultural… como parte de su raigambre identitaria. Pavón “es un ejemplo de quien se ha dedicado a plasmar la vida cotidiana con amor y la ingenuidad de quien conoce los vericuetos de la ciudad y nada se le esconde. Su visión es profunda y cala en pasajes que creemos conocer, pero que el pintor toca con su pincel y convierte en magua”, escribe en el catálogo el escritor José Poveda, y añade poco después: “En esta muestra Salvador desafía con aparente sencillez, ingenua, la cotidianidad que nos habita. En su estilo hay una ironía marizada de realidades que pueden haberse convertido en parte de un presente, y que a veces pasan inadvertidas”.

La Loma de la Cruz, epicentro de buena parte de los cuadros, los carnavales que peculiarizan los festejos estivales, el béisbol como pasión e identidad, eventos culturales como las Romerías de Mayo, el transporte público… son algunos de los elementos para asimilar y recorrer la muestra personal de Salvador Pavón en la UNEAC.

300 y más reúne una selección de sus piezas en la galería Fausto Cristo de la sede provincial de la UNEAC. Fotos del autor

Elementos identitarios de la urbe –el parque Calixto García, el estadio con igual nombre, el Gabinete Caligari, el propio Centro Provincial de Arte, el parque El Quijote, la Catedral San Isidoro, entre muchos otros– y sus habitantes, peculiarizan una poética para nada ingenua, sino al contrario: llena de guiños e insinuaciones sociales y culturales: “Cervantes en Holguín”, “Sueños de cachorritos”, “Cumpleaños de abuela”, “Hacia el futuro”, “Héroes anónimos”, “Tabaqueros”, “Romerías en Holguín”, “La milagrosa”, “Supervivencia”, “La feria” y “Homenaje al Rey”, se encuentran entre las obras.

300 y más es una invitación para descubrir la ciudad desde varios ángulos: lo social, lo político, lo religioso, lo cultural. Fotos del autor

La mirada de Salvador Pavón, cargada de los rasgos típicos del naif, pero no dependiente de ellos, viene a adentrarse en los entresijos de la ciudad de Holguín, siguiendo la mejor tradición insular que se ha apropiado de las urbes. Así revisita sus elementos identitarios, los hace suyos y nos lo muestra con la sugerente línea de su pincel.

Por Erian Peña Pupo