Holguín, centro de la danza en septiembre

El fin de semana concluyó en Holguín la quinta edición del Concurso de Danza del Atlántico Norte Codanza y Grand Prix Vladimir Malakhov, en el cual participaron más de 90 bailarines, coreógrafos, directores y teóricos de Estados Unidos —grupo Priore Dance—, Paraguay, Italia, Francia y España —Hurycán—; mientras que de Cuba asistieron Danza Espiral; Danza del Alma; Médula; Danza Libre; Danza Fragmentada; la Compañía Rosario Cárdenas; Prodanza; Baila Cuba; Retazos; ISA Danza; el proyecto OtherSide, lidereado por el exprimer bailarín de Danza Contemporánea de Cuba Norge Cedeño Raffo; y Codanza, esta última anfitriona del evento.

Por tal motivo dialogamos con la reconocida bailarina y coreógrafa Marisel Godoy, directora de Codanza y de este encuentro, que alude al Atlántico Norte “porque quisimos promover un antiguo proyecto de desarrollo turístico en la costa nororiental de Cuba que se llamaba del mismo modo. Y porque Holguín, aunque está en el Caribe, tiene sus costas hacia esa región del mundo. También como manera de expandir la convocatoria del concurso”.

Asimismo, explicó que la denominada Ciudad de los Parques acogió la cita, “sobre todo porque Holguín es, en Cuba, una de las plazas principales para la danza, con un movimiento danzario que se desarrolla y una de las mejores compañías contemporáneas del país, Codanza, la cual este año celebra su aniversario veintiséis”.

¿Cómo surge la idea de realizar este festival?

“Hace seis años, tuve un encuentro en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso con Paul Seaquist, mánager de Vladimir Malakhov (Ucrania, 1968), uno de los más grandes bailarines del siglo XX. Lo invité a una temporada que 10 días después tenía Codanza en Holguín. Él quedó fascinado con la compañía y le propuso a Malakhov que, como regalo a Cuba, se concretaría en Holguín, en diciembre del 2013, un concurso para la promoción de jóvenes bailarines y coreógrafos cubanos y del mundo.

“Solo la presencia de esta célebre figura, desde que se fundó el festival, es un incentivo para que la convocatoria crezca cada año. Sus clases magistrales sirven para desarrollar y perfeccionar el nivel técnico de los bailarines. El diálogo cotidiano sobre la interpretación en las obras que ha bailado es fuente de inspiración para todos”.

La destacada creadora, laureada con la Distinción por la Cultura Nacional, apuntó que, “como se ha hecho costumbre, cada año una compañía es invitada para inaugurar el certamen. Esta vez correspondió a Danza Teatro Retazos —que festeja su aniversario 30 en el 2018—, dirigida por Isabel Bustos, Premio Nacional de Danza 2012”.

Marisel Godoy, respetada dentro del variopinto universo danzario insular, explicó que “el Grand Prix Vladimir Malakhov es más que un concurso. Es un festival de la danza. Por eso se organizaron talleres y conferencias que fueron impartidos por laudables personalidades del panorama danzario cubano. Igualmente, un celebérrimo artífice de este arte en el país, Rubén Rodríguez, fue homenajeado, en tanto ofreció una clase magistral sobre técnicas contemporáneas”.

Otras prestigiosas figuras también impartieron talleres, como los de la doctora Bárbara Balbuena (sobre rumba y bailes de salón). Además, dictó las conferencias La rumba auténtica de Cuba y Las fiestas rituales en la Regla de Ocha; mientras que Yoel González Rodríguez, director de Médula, dialogó con los asistentes en torno al Espacio público, plataforma para bailarines.

Importantes dentro del evento fueron la ponencia Nuevas escrituras en el panorama crítico cubano, dirigida a los estudiantes de Periodismo en la Universidad de Holguín, la que estuvo a cargo de la Máster en Ciencias Mercedes Borges; así como el taller teórico sobre video-danza, conducido por el crítico de arte Andrés D’ Abreu.

La directora de Codanza señaló que a partir de este año la convocatoria de la cita tendrá carácter bienal. Su principal escenario continuará siendo el Teatro Eddy Suñol. “Mantendremos nuestra presencia en la Escuela Elemental de Arte de Holguín, en espacios públicos y en la Uneac provincial. La sede del concurso es toda la ciudad, la ciudad se involucra en su totalidad”.

Durante el festival y concurso que recién ha concluido, Codanza presentó cuatro estrenos: “El segundo sexo, coreografía de la primera bailarina Vianki González; Ofrenda de toro, obra del joven coreógrafo, bailarín de Codanza, Rafael Portelles; En el jardín de Aranjuez, un dúo de la también bailarina de Codanza Inés María Prebal, bailado por ella y Carlos Carbonell; y Mosaico, un solo interpretado por Lianet Díaz Silva, con coreografía de Alex Melo”.

Agregó que “igualmente nos preparamos para participar en el encuentro Bailar en casa del trompo, en Santa Clara, y haremos una temporada en noviembre junto a Danza Contemporánea de Cuba. Asimismo, trabajamos con vistas a nuestra próxima gira por Europa, desde diciembre venidero hasta marzo del 2019”.

Codanza cuenta con una veintena de bailarines. “Actualmente nuestros coreógrafos residentes son Vianki González y yo; aunque potenciamos la creación de nuevos coreógrafos dentro de la compañía. Y trabajamos con otros creadores como Robert Priore, de Estados Unidos; y los cubanos Osnel Delgado, Norge Cedeño y Lilian Padrón, dijo la laboriosa creadora nominada en varias ocasiones al Premio Nacional de Danza.

Los participantes concursaron en Danza Clásica, Neoclásica o Contemporánea, en las categorías de interpretación, coreografía y mejor puesta en escena. Al cierre de esta edición se entregaban el Prix Vladimir Malakhov y el Grand Prix Vladimir Malakhov, único de interpretación en cualquier género (masculino o femenino), así como el correspondiente a la Mejor Puesta en Escena. Y era conferido el Gran Premio Codanza, único de coreografía.

Por Jorge Rivas

Tomado de www.trabajadores.cu

Los imprescindibles confiesan

Para sostener este sueño han sido imprescindible el ímpetu de tres personas: Maricel Godoy, Vladimir Malakhov y Paul Seaquist. Ellos fueron los gestores de la aventura, que ha recorrido cinco años y se ha enriquecido con este tiempo. Aquella hermosa casualidad que nació en el Gran Teatro de La Habana es hoy una realidad. La ciudad, cada año, palpa el movimiento, siente el ritmo, el sudor y el calor de bailarines de todas partes. Telón y pupila alerta. Holguín es danza.

Viajamos al futuro. Proyectamos al Concurso de Danza del Atlántico Norte Codanza y Grand Prix Vladimir Malakhov en próximas ediciones. Sépase que el año que viene no tendremos festival. Pero habrá danza, aclara Godoy, directora de la compañía anfitriona Codanza. Este templo no se puede destruir.

“Lo más difícil en todo este tiempo ha sido tomar fuerza, el camino que hemos recorrido. Lo hemos hecho a golpe de mucho esfuerzo y sacrificio, con nuestros medios y recursos. No ha sido fácil que La Habana reconozca a este certamen como uno de los más importantes de Cuba, pero hoy, felizmente, tenemos los mejores críticos y especialistas apoyando el festival”, cuenta Maricel.

Se han afrontado obstáculos, pero han sido más los placeres y los buenos encuentros. Dice Malakhov: “Siempre hay problemas, pero hemos podido encontrar una ventana para solucionarlos. El objetivo es dar la mano a los bailarines cubanos que necesitan nuestro soporte”. Y lo han hecho, desmedidamente.

Foto: Adrian Aguilera

Para Paul, manager de Vladimir y empresario internacional de ballet, ha sido muy complejo venir a un país completamente diferente como es Cuba, instaurar una instancia como la que tienen, sin conocer verdaderamente la idiosincrasia de la Isla: “Pero como en el proyecto que estamos haciendo entregamos y donamos un poco de nuestra experiencia, de muchas maneras se han abierto bastante puertas. Dificultades como las hay en todas partes, pero no mayores. Si hubieran sido tan grandes, no estaríamos donde estamos”.

El Grand Prix se despide y no vuelve hasta el 2020. Fue una decisión de los organizadores que creemos acertada. “Consideramos que esta es una fecha para comenzar hacer pequeños cambios en nuestro desarrollo futuro. Vamos hacer el concurso año por medio. Es muy importante no apurar procesos creativos, tienen que tener su tiempo de maduración y desarrollo”, refleja Seaquist.

Maricel, en ese sentido, afirma: “Lo acordamos así para no quemar la marca Malakhov y también para dar más plazo para que los jóvenes creen su coreografías, que sean más sólidas, tengan que estudiar más y traigan mejores propuestas”. Tradicionalmente los grandes festivales tienen ese respiro, ello posibilitará más organización dentro de los diferentes espacios, más calidad en los concursantes.

“Es muy importante que te extrañen y yo quiero que Holguín extrañe a Vladimir Malakhov. Pregunte: ´¿dónde está este hombre?, ¿a dónde se fue?´, y que sepan que al año siguiente estará nuevamente en Cuba”, añade Paul.

Pero en 2019 no hay vacíos. Para el 27 aniversario de Codanza tendremos una temporada, revela Godoy. “Los estudiantes de periodismo tendrán sus talleres sobre crítica danzaria, los de la Facultad de Medios Audiovisuales del Isa van tener su espacio video-danza y el público disfrutará de esos 3 o 4 días que nos reunamos para celebrar, donde involucremos coreografías de jóvenes”.

Al concurso llegan bailarines y coreógrafos de distintas partes del país y del mundo. “Crear un lugar en el cual nos podamos reunir para construir arte y desarrollar nuevos proyectos es hermoso. Y que ese lugar sea en Oriente, es mejor para nosotros”, apunta Vladimir.

Desde el comienzo, ha sido un propósito darle visibildad a los bailarines y artistas de Oriente. “Por algún motivo todo lo que se hace un Cuba termina sucediendo en La Habana, lo que me parece válido porque es la capital, pero creo que olvidarse del talento que existe en otras partes del país es un poco egoísta. Es importante descentralizar la cultura. Estamos dándole luz a estos artistas, el talento sobra, pero a veces necesita un poquito de guía”, sostiene Seaquist.

Para Malakhov ha sido importante sorprenderse y todos los años lo hace: “A veces cuando estamos en un ensayo o en una preselección vemos un bailarín de una manera, después se sube al escenario y con las luces, con la escenografía, se ve diferente. Eso es lo que me motiva de cada pieza, de cada bailarín”.

A lo que se suma el criterio de Paul en esa búsqueda constante de encontrar artistas con ganas de querer desarrollarse, querer crecer:“Tener las motivaciones para dar ese paso extra es lo importante. Hay que sacar lo oculto del bailarín, ese secreto, que va hacer llegue un poquito más arriba”.

El hecho de gestionar un festival de este tipo, con carácter internacional, le da visibilidad a Holguín. La ciudad puede convertirse en capital de la danza, eso lo tienen claro sus gestores, pero hace falta compromiso, apoyo. Vamos por un buen camino.

“Cuando yo lo digo es porque lo creo, y si lo creo, es porque lo vi. Primero por el público que tiene Holguín, que ama las artes. Tenemos mucho material humano para la danza. Aquí se tiene que respirar danza y tiene que existir un cuerpo de críticos de la disciplina, traer propuestas durante todo el año. Y eso es muy fácil. Solo está en crear el espacio para hacerlo, en recibir el apoyo estatal para que se logre”, asegura Godoy.

Finalmente, Paul Seaquist refleja: “Es importante soñar, pero los sueños deben sostenerse en el talento y la gestión”. Telón cerrado. La sala quiere sentir otra vez pies descalzos, en zapatillas, pies libres, los pies de un bailarín entregado.

Por Jorge Suñol Robles

Se despide el Grand Prix Vladimir Malakhov hasta el 2020

Obra Je Te Haime, Compañía HURyCAN Foto: Lisandra Cardoso

Seis días de danza desde la mañana hasta cercana la media noche fue el resultado de la V edición del certamen que pretende convertir a Holguín cada año en Capital cubana de la Danza. El Grand Prix se vuelve un espacio identitario e ideal para que la creación danzaria contemporánea de Cuba se luzca con sus mejores galas.

Los últimos días de septiembre tuvieron en Holguín a un teatro lleno y a un público agradecido que también premió en la noche del pasado 29. El jurado estuvo integrado por la estrella del ballet mundial Vladimir Malakhov, el empresario del arte Paul Seaquist y a la directora, coreógrafa y bailarina de la compañía Danza Espiral Lilian Padrón.

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En la noche de premiaciones resultaron laureadas las compañías Codanza, de Holguín y Danza del Alma, de Villa Clara, quienes compartieron el primer Prix a Mejor Puesta en Escena de Compañía. El Grand Prix en esta categoría quedó desierto por consideración del jurado.

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Candelaria Antelo y Arthur Armstrong de la compañía española HURyCAN obtuvieron el tercer Prix de Coreografía, por la exquisita obra “Je te Haime”, pieza que a su vez obtuvo el Premio Colateral por dramaturgia en la puesta en escena, por parte de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y el Premio de la popularidad, determinado por el voto del público.

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La coreógrafa Vianky González, de Codanza, obtuvo el segundo puesto en coreografía por su pieza “El segundo sexo”. El primer lugar fue compartido entre Yoel González, de Médula de Guantánamo con la obra “Oblivion”; y Norge Cedeño, con la pieza “Isla-escena del crimen”. El Grand Prix en esta categoría también quedó desierto.

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Los lauros de interpretación tuvieron en el tercer puesto a Aracelis Dianet por Oblivion, de Médula y Julio César Rodríguez, de ISA Danza, con la obra “Color”.

Obtuvieron la segunda posición Liannet Díaz e Inés María Preval, de Codanza. Hermes Ferrera, de la compañía de danza teatro Retazos se alzó con el primer puesto.
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El Grand Prix de Interpretación, que resulta la réplica de las zapatillas de Vladimir Malakhov fue para la bailarina Thais Suárez, de la compañía Other Side, de la Habana.

thais interpretacion lisandra

Los premios colaterales fueron entregados por parte del Fondo Cubano de Bienes Culturales a la obra “En el jardín de Aranjuez”, de la bailarina y coreógrafa Inés María Preval, por su diseño escénico.

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La Asociación Hermanos Saíz premió a Leonardo Domínguez, de Holguín, como artista revelación y la EGREM premió a la pieza Ofrenda de Toro, con guión y concepto general de Edgar Ariel por la música original para la obra de Samuel Pérez Santiesteban.

ofrenda de toro lisandra

Por Arlene Gómez Palacios

Tomado de www.radioangulo.cu

Cierra hasta 2020 Grand Prix Vladimir Malakhov en Holguín

Fotos: Carlos Rafael
Con la gala de premiaciones y la despedida a la estrella del ballet mundial Vladimir Malakhov hasta el 2020, pues el Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov  se realizará a partir de su sexta edición con carácter bienal, concluyó el certamen en la noche de este 29 de septiembre, en el Teatro Eddy Suñol de la ciudad de Holguín.
Las agrupaciones Codanza, anfitriona del encuentro y Danza del Alma, de Villa Clara, compartieron el primer Prix a Mejor Puesta en Escena de Compañía. El jurado integrado por Vladimir Malakhov; Paul Seaquist, empresario internacional de ballet y Lilian Padrón, directora, coreógrafa y bailarina de la compañía Danza Espiral, estimaron dejar desierto el Grand Prix en esta categoría.
La coreógrafa y bailarina Candelaria Antelo, del colectivo HURyCAN, de España, obtuvo el tercer Prix de Coreografía, por “Je te Haime”. La obra robó las risas y el Premio del Público por representar una divertida y agresiva historia de amor.
Premio de la popularidad obra Je Te Haime
Vianky González, coreógrafa de Codanza, ganó el segundo puesto en este apartado, por “El segundo sexo”, pieza interpretada por el cuerpo de baile femenino de esa agrupación.
El primer escaño fue compartido entre Yoel González, del colectivo Médula de Guantánamo, por “Oblivion”; y Norge Cedeño, gracias a la puesta de “Isla-escena del crimen”, interpretada por Thais Suárez, de la compañía Other Side, de La Habana. El jurado consideró pertinente dejar desierto el Grand Prix en este apartado.
Obra Oblivion de la Compañía Médula, de Guantánamo
En cuanto a los premios de interpretación, resultó agasajada con el tercer lauro Aracelis Dianet, por su actuación en Oblivion, de Médula. El puesto fue compartido con Julio César Rodríguez, del colectivo ISA Danza, por la pieza “Color”.
Liannet Díaz e Inés María Preval, de Codanza, se agenciaron la segunda posición y Hermes Ferrera, de la compañía danza teatro Retazos, se alzó con el primer puesto.
La réplica de las zapatillas de Vladimir Malakhov, con la cual se reconoce al bailarín que obtenga el Grand Prix de Interpretación, fue a manos de Thais Suárez.
Thais Suárez gana Gran Prix de Interpretación
Instituciones culturales holguineras concedieron lauros colaterales. La sucursal de ARTEX en Holguín premió a la obra “Ofrenda de Toro” como Mejor Espectáculo, la cual obtuvo además el reconocimiento de la EGREM a Mejor Música Original, creada por Smuel Pérez Santiesteban.
La Unión de Escritores y Artistas de Cuba destacó a la pieza “Je te Haime” por la dramaturgia en su puesta en escena. El Fondo Cubano de Bienes Culturales distinguió a la obra “En el jardín de Aranjuez”, de la joven bailarina y coreógrafa Inés María Preval, por su diseño escénico.
En el Jardín de Aranjuez, de Inés María Preval fue reconocida por su diseño escenográfico
La Asociación Hermanos Saíz agasajó a Leonardo Domínguez, bailarín holguinero, como artista revelación.
La gran sorpresa de la noche resultó la entrega de la réplica de las zapatillas de Vladimir Malakhov a la maestra Lilian Padrón, por su contribución al desarrollo del concurso, y al colectivo de trabajadores del Complejo Cultural Eddy Suñol por su consagración en la entrega de un teatro renovado para el certamen.
Visiblemente emocionado, Vladimir Malakhov se despidió de los bailarines, coreógrafos, directores y el público. “Es duro decir adiós hasta 2020, pero el tiempo pasa rápido y veré nuevas caras y haré nuevos amigos. Mi corazón siempre estará con ustedes”.
Por su parte, Maricel Godoy, directora de Codanza y copresidenta del concurso junto a Malakhov y Seaquist, destacó en las palabras finales que “esta quinta edición se vistió de novia con el conocimiento, el intercambio, el debate y el rencuentro con la historia que devendrá el rescate de lo más auténtico de la danza cubana”. Agradeció además a los especialistas y personalidades de la danza cubana que realizaron conferencias, conversatorios y talleres en esta edición, así como al público que aupó a los bailarines y coreógrafos durante la semana del certamen.
Para septiembre de 2019 en que no habrá concurso, Godoy, quien aspira convertir a Holguín en la capital de la danza en Cuba, pretende desarrollar una temporada de presentaciones en saludo al aniversario 27 de Codanza, así como espacios teóricos dedicados a esta manifestación.
Por Rosana Rivero Ricardo
Tomado de www.ahora.cu/es

Cierra hasta 2020 Grand Prix Vladimir Malakhov en Holguín

Con la gala de premiaciones y la despedida a la estrella del ballet mundial Vladimir Malakhov hasta el 2020, pues el Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov se realizará a partir de su sexta edición con carácter bienal, concluyó el certamen en la noche de este 29 de septiembre, en el Teatro Eddy Suñol de la ciudad de Holguín.

Las agrupaciones Codanza, anfitriona del encuentro y Danza del Alma, de Villa Clara, compartieron el primer Prix a Mejor Puesta en Escena de Compañía. El jurado integrado por Vladimir Malakhov; Paul Seaquist, empresario internacional de ballet y Lilian Padrón, directora, coreógrafa y bailarina de la compañía Danza Espiral, estimaron dejar desierto el Grand Prix en esta categoría.

La coreógrafa y bailarina Candelaria Antelo, del colectivo HURyCAN, de España, obtuvo el tercer Prix de Coreografía, por “Je te Haime”. La obra robó las risas y el Premio del Público por representar una divertida y agresiva historia de amor.

Vianky González, coreógrafa de Codanza, ganó el segundo puesto en este apartado, por “El segundo sexo”, pieza interpretada por el cuerpo de baile femenino de esa agrupación.

El primer escaño fue compartido entre Yoel González, del colectivo Médula de Guantánamo, por “Oblivion”; y Norge Cedeño, gracias a la puesta de “Isla-escena del crimen”, interpretada por Thais Suárez, de la compañía Other Side, de La Habana. El jurado consideró pertinente dejar desierto el Grand Prix en este apartado.

En cuanto a los premios de interpretación, resultó agasajada con el tercer lauro Aracelis Dianet, por su actuación en Oblivion, de Médula. El puesto fue compartido con Julio César Rodríguez, del colectivo ISA Danza, por la pieza “Color”.

Liannet Díaz e Inés María Preval, de Codanza, se agenciaron la segunda posición y Hermes Ferrera, de la compañía danza teatro Retazos, se alzó con el primer puesto.

La réplica de las zapatillas de Vladimir Malakhov, con la cual se reconoce al bailarín que obtenga el Grand Prix de Interpretación, fue a manos de Thais Suárez.

Instituciones culturales holguineras concedieron lauros colaterales. La sucursal de ARTEX en Holguín premió a la obra “Ofrenda de Toro” como Mejor Espectáculo, la cual obtuvo además el reconocimiento de la EGREM a Mejor Música Original, creada por Smuel Pérez Santiesteban.

La Unión de Escritores y Artistas de Cuba destacó a la pieza “Je te Haime” por la dramaturgia en su puesta en escena. El Fondo Cubano de Bienes Culturales distinguió a la obra “En el jardín de Aranjuez”, de la joven bailarina y coreógrafa Inés María Preval, por su diseño escénico.
La Asociación Hermanos Saíz agasajó a Leonardo Domínguez, bailarín holguinero, como artista revelación.

La gran sorpresa de la noche resultó la entrega de la réplica de las zapatillas de Vladimir Malakhov a la maestra Lilian Padrón, por su contribución al desarrollo del concurso, y al colectivo de trabajadores del Complejo Cultural Eddy Suñol por su consagración en la entrega de un teatro renovado para el certamen.

Visiblemente emocionado, Vladimir Malakhov se despidió de los bailarines, coreógrafos, directores y el público. “Es duro decir adiós hasta 2020, pero el tiempo pasa rápido y veré nuevas caras y haré nuevos amigos. Mi corazón siempre estará con ustedes”.

Por su parte, Maricel Godoy, directora de Codanza y copresidenta del concurso junto a Malakhov y Seaquist, destacó en las palabras finales que “esta quinta edición se vistió de novia con el conocimiento, el intercambio, el debate y el rencuentro con la historia que devendrá el rescate de lo más auténtico de la danza cubana”. Agradeció además a los especialistas y personalidades de la danza cubana que realizaron conferencias, conversatorios y talleres en esta edición, así como al público que aupó a los bailarines y coreógrafos durante la semana del certamen.

Por Rosana Rivero Ricardo

Foto: Carlos Rafael

Tomado de ahora!.cu

Dos años eternos

La noticia marcó la mañana del pasado domingo 23 de septiembre, en un principio captó el asombro de muchos presentes, luego la nostalgia, la añoranza, y a la vez el desenfreno por disfrutar esta última semana de concurso luego de que no regresará en 2019, como tradicionalmente sucede, sino que habrá que esperar dos años para volver a disfrutar de la danza.

Je te Haime, de la compañía española invitada al concurso HURyCAN, resultó la obra más popular. Foto: Carlos Rafael

Hasta 2020 tendrán los jóvenes bailarines cubanos para preparar las obras que presentarán en la VI Edición del Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov, pues la presente ya es parte de la historia de Holguín, de Cuba, y puede que hasta del mundo.

Noche de despedidas fue la de este sábado 29 de septiembre cuando se realizó la clausura del Festival para las artes realizado en el Nororiente cubano. Para la noche, como ya es habitual, un abarrotado Teatro Eddy Suñol, contempló la premiación de los 12 finalistas, elegidos entre un total de 30 concursantes.

El ya tradicional jurado del concurso ostentó como presidente a la estrella de la danza mundial Vladimir Malakhov, la Maestra Liliam Padrón, y el empresario Paul Seaquist.

Por su parte, los bailarines holguineros arrasaron con los premios colaterales que entregan las instituciones de la provincia, con excepción de una obra que destacó por su jocosidad, pero a la vez profesionalismo y destreza en las tablas, hablo de “Je te Haime”, de la compañía española invitada al Concurso, “HURyCAN”, quienes propusieron una pieza donde la torpeza es cuidada al detalle para recrear situaciones incómodas y risibles, pero en una coreografía bien concebida y elevadamente profesional que mereció alcanzar otros lauros, no solo la “Mejor dramaturgia”, que entrega la Uneac.

El resto de los premios colaterales fueron entregados por instituciones del patio como el Fondo Cubano de Bienes Culturales, quien otorgó el premio al “Mejor diseño” a “En el jardín de Aranjuez”, de la Compañía Codanza, obra que realmente resalta, no solo por la belleza de la música y el lugar que le dan título, sino por la sencillez, pero a la vez encantadora concepción de los detalles escenográficos e interpretativos.

“En el jardín de Aranjuez” obtuvo el galardón colateral como “Mejor diseño”, que entrega Artex en Holguín. Foto: Carlos Rafael

La Egrem premió como la “Mejor música” a “Ofrenda de Toro”, de la Compañía Codanza, obra que destacó más en otros aspectos artísticos e interpretativos que en el fonográfico. Artex coincidió en obra para reconocer como “Mejor espectáculo” a la propia “Ofrenda de Toro”, concebida por el joven periodista Edgar Ariel. Por otra parte, y como “revelación de talento” sobresalió Leandro Domínguez Rodríguez, de Holguín, quien es además una promesa en ascenso para la danza nacional.

Antes de entregar los “Grand Prixs Vladimir Malakhov”, Paul, en un irrespeto bien fundado al guión de la velada, invitó a los participantes del Concurso a subir al escenario: frente al telón, antes vacío, una imagen avizoró que la danza no irá cuesta abajo en un futuro, y que quizás el sueño de muchos encontrará una noche eterna y un dulce despertar.

No es coincidencia que anteriormente mencionara a “Je te Haime” como una obra que mereció otros galardones, pues los ibéricos partieron hacia Europa con su equipaje repleto del reconocimiento de los presentes en estas noches únicas, quienes eligieron, con un total de 547 votos, a esta pieza como la de más popularidad o Premio del Público.

La primera persona que entró en la noche de este sábado entregó el premio de la popularidad al bailarín español y acto seguido comenzó la avalancha de lauros y ovaciones: el “Grand Prixs Vladimir Malakhov” en la categoría de “Mejor Puesta en Escena” quedó desierto, por decisión del Jurado, en su tercer y segundo lugar, así como en el Gran Premio, solo el primer lugar-que está por debajo del mencionado anteriormente-, fue compartido por las compañías Codanza y Danza del Alma.

El desempeño coreográfico fue en tercer lugar para Marien Valdés, Candelaria Anthelo & Arthur Bernard Bazin (ESP), el segundo para Vianky González (Holguín), y Norge Cedeño (La Habana), conjuntamente con Yoel González (Guantánamo), compartieron el primer lugar. De igual forma el Gran Premio quedó desierto por decisión del Jurado.

Finalmente, los mejores intérpretes fueron: en tercer lugar-compartido-, Aracelis Dianet (Guantánamo) y Julio César Rodríguez (La Habana); en segundo peldaño Liannet Díaz Silva, e Inés María Preval, ambas de Codanza; y la primera posición fue para Hermes Orestes Ferrer Clemente, de La Capital.

Thaís Suárez Fernández, perteneciente a la compañía “Other side”, de La Habana, se alzó con el lauro más importante de la competición. Foto: Carlos Rafael

El Grand Prix fue para Thaís Suárez Fernández, perteneciente a la compañía “Other side”, de La Habana, alcanzado con la obra “Isla-escena del crimen”. El misterio, la intriga y la desolación, en una simbiosis de sentimientos oscuros marcados por el acontecimiento negativo, destacan en la pieza galardonada que cuenta con un sobresaliente trabajo de su protagonista, unido a la acertada elección musical, exhibiendo además una elevada factura artística, elemento reconocido por el prestigioso jurado del Concurso.

Paul por su parte aprovechó la ocasión para homenajear a una directora, coreógrafa y bailarina que los ha apoyado-a él y Malakhov-, desde el primer momento en que propusieron la idea del concurso en Cuba, y “sin la cual no hubiese sido posible llegar hasta el día de hoy”: la Maestra Liliam Padrón; el momento fue propicio además para recordar y a la vez reconocer a una institución que les recibe y les propicia desarrollar el importante evento: el Teatro Eddy Suñol, que en 2019 estará de cumpleaños y, lamentablemente-resaltó Seaquist-, no estarán para celebrarlo.

Ante las principales autoridades de la provincia, Maricel Godoy, directora de Codanza y Copresidenta del Concurso, destacó que este V Aniversario se vistió de novia con el conocimiento, el intercambio y el reencuentro con la Historia, que devendrá en rescate de lo más auténtico y genuino de la danza cubana: “Sueño en convertir a Holguín en capital de la danza a nivel del país, y no me detendré hasta lograr mi empeño si ustedes me secundan, Vladimir, mantendremos la llama encendida hasta tu regreso en 2020, solo nos queda esperar por ti”.

Malakhov, a su vez, expresó su pesar por ser esta la última función del Concurso en este año, y agardeció a los holguineros por el cariño que siempre tienen para él durante estas visitas: “Me duele al despedirme no poder decir hasta el año próximo, y en su lugar, nos vemos en 2020. Holguín es mi segunda casa y en cada regreso saludaré a todos los que me esperen con los brazos abiertos”.

“Mi locura de toda la vida”

Escuchar durante más de dos horas a un ponente pudiese tornarse tedioso, más si es viernes por la tarde; pero en el caso de por la Doctora Bárbara Balbuena, es diferente lo que puede decirse.

Inmiscuida en el magisterio desde los 17 años, ha dedicado casi toda su vida a la superación e investigación constante por medio de una pasión que supera su existencia: la de conocer en pos de solidificar la calidad de lo que enseña y enriquecer cada clase impartida.

En un periplo de constante ida y vuelta de África a Cuba, la tarde se escapa y no alcanzan los minutos por disfrutar de la conferencista, quien atrapada por las tradiciones llegadas del continente negro, realiza un efecto similar en el que la escucha cuando habla de ese encanto que da raíz a su faena.

La sede provincial de la Uneac fue el escenario de la Conferencia. Foto: AA

Sin dudas uno de los momentos más significativos dentro del programa de actividades de la V Edición del “Malakhov” fue la Conferencia “Las Fiestas Rituales en la Regla de Ocha”, realizada en la sede provincial de la Uneac.

Luego de estudiar en profundidad a las deidades y mitos afrocubanos, la Doctora describió los cinco tipos de fiestas que existen en la Regla de Osha en honor a los Orichas: “Tambor de santo Batá” o “Wemilere”, el “Güiro”, el “Bembé”, el “Cajón de Santo”, y el “Violín”.

La riqueza cultural afrocubana fue centro de este intercambio, centrado principalmente en lo que puede aportar a las artes cada una de estas celebraciones, que poseen conjuntos instrumentales y danzas diferentes.

“De las cinco fiestas anteriores cada una cumple una estructura en dependencia de las motivaciones y el tipo de ritual a cada Oricha, con un toque específico por cada deidad, y una danza particular”, apuntó Balbuena.

Entre las diferentes motivaciones para festejar se encuentra los cumpleaños de santo, “El día del medio”, por la conmemoración de la Casa Santo o un Cabildo determinado-como también se le denomina-, o para dar cumplimiento a una promesa, como limpieza, o como acto de depuración además.

“De todas estas tradiciones los artistas bebemos el conocimiento para teatralizarlo y escenificarlo, nuestra labor es una proyección escénica de la realidad que no tiene porque ser ofensiva a estas creencias siempre y cuando sea lo más fiel y respetuosa a ellas; pero para ello hay que investigar a fondo e interpretar todas estas costumbres en pos de conocerlas mejor y realizarlas correctamente”, señaló la profesora de “Historia del folclore danzario cubano”.

Entre las nomenclaturas que definen cada tipo de fiestas se encuentran las orquestas instrumentales, los toques y ritmos, las formas de danza y el clima general que alcanzan estos acontecimientos, por ejemplo-explica Balbuena-, el “Wemilere”-según Ortiz la “casa de las imágenes” dentro del trance-, es el de mayor categoría-todos son religiosos-, pero este es el de mayor connotación. El “Bembé” tiene tambores de un solo parche y a veces de dos, en este caso hay mayor diversidad en la morfología de los conjuntos instrumentales: “aunque a casi todas estas fiestas generalmente se le conoce de esta forma, en realidad no son lo mismo y hay una tipología diferente para cada una, en este último son tres tumbadoras, a veces un güiro, y el cencerro o la guataca, los instrumentos que se emplean”.

“En el caso del Cajón de Santo-como lo expresa su nombre-, surgió por la escases de tambores Batá que hubo en una etapa de la Isla, es como un Wemilere, pero sin la connotación religiosa debido a la ausencia de los tambores. Por su parte, el Violín surgió a partir de los años sesenta del siglo pasado y toma además del Espiritismo, es un híbrido que se hace con una pequeña orquesta con violines, guitarras, y donde se canta cualquier género musical, hasta canciones para niños, o danzón, incluso he visto en estas fiestas pianos de cola, o eléctricos”, agregó la Doctora.

Investigar es una pasión de la Doctora, para perfeccionar sus clases de Historia del folclore danzario cubano. Foto: AA

Ni es santera, ni practica ninguna de estas creencias, solo participa en las ceremonias como investigadora para entender la danza de esta índole, para lo que es necesario estudiarla en estos contextos; así se define la profesora Bárbara Balbuena, quien no se ha iniciado en estos “caminos” porque no es creyente, pero respeta mucho la religión y siente gran atracción por la atmósfera de estos lugares, según declaró en la jornada vespertina ante la acuciosa pregunta de los presentes.

“Desde que tengo 17 años soy profesora. Llevo muchos años impartiendo la asignatura Historia del folclore danzario cubano, teoría que apoya a las clases prácticas, pero de igual forma voy a una fiesta campesina u observo otros bailes populares, esta ha sido mi locura de toda la vida: profundizar desde el punto de vista teórico”, resaltó la Doctora.

De ahí parte su vasta experiencia que le posibilita realizar con magisterio una conferencia de esta índole, así puede conocerse además que las danzas caracterizan a los Orichas y los elementos que representan, donde cada detalle se cuida en dependencia de lo que quiera expresarse: estados de ánimo, momento de la vida, secuencia de la personalidad. Cada movimiento, gesto o pantomima tiene una significación y en correspondencia con él un mensaje, esta es una danza simbólica-narrativa, pues representa a un personaje o cuenta una historia determinada. Su ejecución-señala la Doctora-, es difícil, y cada movimiento necesita un nivel de coordinación del cuerpo a la par del ritmo que se toca, existen además una gran diversidad de pasos básicos y variantes.

En la disposición corporal de estas danzas fundamentalmente se emplean los brazos, los hombros, el plexo, y la utilización de las pelvis en algunas, principalmente para movimientos eróticos. La inclinación leve del cuerpo hacia adelante es otra característica, conjuntamente con movimientos ondulares del torso, el pecho y los hombros. Gestos funcionales relacionados con acciones cotidianas, sociales, que tienen que ver con el saludo y otros, se le suman a cada interpretación.

“El movimiento constante es fundamental para el trance o posesión, esto ha sido analizado por los sicólogos y expresan que el tipo de concentración produce pérdida temporal de la conciencia por escuchar la música, el canto y repetir constantemente estos pasos”, resaltó Balbuena sobre lo que comúnmente se conoce como “montar un muerto”.

“Estas son fiestas públicas a la que puede ir cualquier persona, solo tiene que respetar cada ritual o costumbre, y sobre todo conocer de que se trata para no faltar a los anfitriones y sus creencias. Los verdaderos conocedores de esta materia, que son los practicantes, utilizan determinados intermediaros para transmitirme sus experiencias. También me llaman chismosa por investigar sobre estos temas y más de una vez me han dicho que un día de estos tocaré su puerta”, agregó jocosamente.

Y con la frase que culmina cada festividad religiosa de esta rica cultura, para rendir tributo a al nombre de las tres mujeres que rescataron a “Orula”, se despide la tarde, mientras ansiosos los presentes por conocer más intentan estirar los segundos fugaces que se le escurren entre los dedos, y es que así de magistral fue la clase: “Ibogú, Yboya, Ybocheché”.

Notas desde la fila E (tercera noche de concurso)

Jueves, 27 de septiembre. En el Teatro Eddy Suñol se realiza la tercera noche competitiva de la V edición del Concurso de Danza del Atlántico Norte Codanza y Grand Prix Vladimir Malakhov, que reúne en Holguín un promedio de 30 obras en concurso.

La compañía Danza Espiral (Matanzas) abrió la escena con la obra TOKONOMA, coreografía del cubano radicado en Estados Unidos, Isvel Bello. Pareciera que Jean Marco Monclus, el bailarín que interpreta la obra, se apropia de los matices que Bello le insufla a su pieza; incluso parece ser que esos matices, por la limpieza del movimiento acompasado a la música y la profundidad de la interpretación, se tornan casi autobiográficos.

Por su parte, Danza del Alma (Villa Clara) presentó Donde. Con coreografía de Nelson Reguera, radicado en Francia, y dirección general de Ernesto Alejo, Donde explora las relaciones sociales, sus cambios, fluctuaciones, y como viene siendo premisa en la compañía, se añade a esto el trasgredir los límites impuestos y los muros de contención –para el ser humano, para la creatividad– en que se convierten algunas sociedades. Integran la pieza los bailarines Yariel y Yaddiel Espinosa Carbajal, Osbiel Lazo Sotto, Darien Rosales Quintana, Harold Ramírez Machado, Adrián Martínez Prieto, Gilbert Daniel Ramírez Reyes, Miguel Ángel Loro Jiménez y Randy González Acea.

Obra TOKONOMA – Danza Espiral, Matanzas (foto Carlos Rafael)

Aunque un poco larga, Donde fue largamente aplaudida en sus minutos finales, gracias al lirismo de la coreografía –cuerpos, sensaciones, emociones–, aportado por la sensualidad y el barroquismo de unas luces intimistas y por el desnudo que protagonizó uno de los bailarines y al que se sumaron, en el suelo, el resto de los intérpretes.

Creo que el creciente éxito de Médula (Guantánamo) radica en dos elementos esenciales: el trabajo coreográfico (minimalista, detallado, desgarrador, impactante) del joven Yoel González Rodríguez y el desempeño, confianza mediante, de unos bailarines extraordinarios que lo han apostado todo en ese riesgo interior que es la danza.

Oblivion, coreografía de Yoel interpretada por él mismo y Aracelis Dianet, es muestra de ello. Aunque significa literalmente olvido, “oblivion” es un concepto filosófico que afirma que el individuo experimenta un estado de permanente “no existencia” después de la muerte y por tanto niega la presencia de todo rastro de conciencia o existencia posterior. Ausencia y presencia en la pieza. Dramatismo, belleza, fuerza y contención en una obra que introduce un elemento de apoyatura, en este caso dos archivos a manera de mampara, en otros lugares o escenarios cualquier otro elemento que sirva al objetivo propuesto de ocultar y mostrar lo esencial, aquello que realmente importa.

Hay algo “atroz” en la danza de las transformaciones de Médula: movimientos espasmódicos, viscerales, reales, agonizantes, en camino hacia una representación de “lo no bello”… y que se relaciona en este caso con el propio tema de la coreografía. En sentido general, Médula se apropia de temas como el dolor, la violencia, la discriminación familiar y social hacia lo diferente… Insiste en que la violencia conduce finalmente a la violencia. Lo que vemos en Médula nos deja pensando y agradeciendo el desenfreno, y el logro de un pathos visual y emotivo por esta compañía. El arte es eso, transmitir emociones, hacer vibrar a la vez que seduce al pensamiento… No por gusto Oblivion recibió uno de los aplausos más extendidos de toda la jornada de competencia. Médula me sigue pareciendo, después de Oblivion, una de las puntas de lanza de nuestra danza joven y Yoel uno de nuestros más osados e inteligentes coreógrafos.

Obra Oviblion – Médula, Guantánamo (foto Carlos Rafael)

Las dos piezas que presentó en la noche Danza Teatro Retazos (La Habana) muestran precisamente lo que ha hecho reconocido el trabajo de la compañía que dirige la Maestra Isabel Bustos hace treinta años: la interacción o más bien compenetración sustancial de la danza y el teatro en busca de una organicidad en el bailarín y la coreografía: Fragmento de Luna, pieza de Lázaro Burunate con interpretación del joven Omar Santiesteban Leyva y música de Jorge Martínez; y Gracias, coreografía e interpretación del Hermes Orestes Ferrer Clemente, con música de la cantante Lhasa de Sela.

Fuera de concurso, Danza Espiral presentó un fragmento de la obra La Caverna de las ideas, coreografía de Liuban Corrales con la interpretación de la propia Liliam Padrón, directora de la compañía matancera, y los bailarines Anisleidys Estévez y Jean Marco Monclus.

Reminiscencia filosófica: el mito de la caverna, de Platón, según el cual solo atisbamos a ver las grises copias de los objetos reales que habitan más allá, en el Reino de las Ideas. Liliam, desde una silla, narrando la historia, nos recuerda que la idea es anterior a la cosa, en un intento por parodiar los estereotipos y “significaciones” propias de la danza.

Con En el jardín de Aranjuez, Codanza vino a cerrar la noche de la mejor manera posible. Inés María Preval, talentosa bailarina que antes años vimos como miembro de Médula, debuta como coreógrafa en una pieza hecha a su medida y acompañada de Carlos Carbonell.

La obra se apoya –e incorpora, hace suyo– todo el lirismo y la sensualidad del conocido y por ello no menos sorprendente adagio del Concierto de Aranjuez, del español Joaquín Rodrigo.

Armando Patterson, el Maestro

Existen figuras que, al decir de la crítica Mercedes Borges Bartuti, constituyen “páginas en blanco” en la historia de la danza cubana, parte ineludible y necesaria de nuestra cultura.

El bailarín, coreógrafo y profesor Armando Patterson, entre los fundadores de la llamada escuela cubana de danza, es una de estas figuras cuya historia merece ser abordaba desde múltiples enfoques y plataformas, para bien de la memoria de la danza cubana y las futuras generaciones de bailarines, quienes, quizá sin saberlo, reciben de sus maestros las enseñanzas que estos, cuando eran estudiantes, bebieron de Armando Patterson.

Como parte de la jornada teórica que acompaña la V edición del Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov, la UNEAC holguinera acogió la presentación del documental Armando Patterson. El Maestro (Observatorio Cubano de Danza).

Mercedes Borges Bartuti –una de los realizadores– ha intentado rescatar buena parte del quehacer y la impronta docente de Patterson y este documental es una síntesis de ello.

Apoyándose en fotos, videos de época y entrevistas a importantes bailarines, coreógrafos y profesores como Miguel Iglesias, Isidro Rolando, Santiago Alfonso, Zarina López, Arelis Estévez, Perla Rodríguez, Rosario Cárdenas, Liz María Collazo, la española Ana Mendiola, su viuda, entre otros, el documental Armando Patterson. El Maestro nos devuelve a uno de los principales exponentes de la danza contemporánea cubana.

Patterson, como nos muestra el documental, creía en la necesidad de “absorber el mundo expresivo del cubano pero sin olvidarme de los diferentes estilos y técnicas”. Y en esa simbiosis creativa consiste justamente su impronta en la danza contemporánea cubana.

El mítico bailarín Rubén Rodríguez, presente en la proyección del documental y también alumno de Patterson, recordó: “Entrar en Danza Nacional de Cuba fue tener contacto directo con grandes maestros, entre ellos Patterson. Me enseñó a tener esa dignidad interior del bailarín que tiene la cultura cubana metida en el cuerpo y eso extrapolarlo fuera de Cuba, llevarlo a otros países, que la gente lo reconozca, que la gente te aplauda… Hacer trece cortinas con un ballet bailando un solo. Eso es impresionante, fue hermoso, un momento único que vale la pena haber vivido junto a Patterson”.

Asimismo, la UNEAC ha acogido también la realización del Taller teórico de Video-Danza impartido por el crítico de arte Andrés D´Abreu, la conferencia “La rumba auténtica de Cuba”, por la Doctora Bárbara Balbuena, un conversatorio con Rubén Rodríguez, figura cimera de la danza contemporánea cubana, y otro con la mítica estrella del ballet mundial Vladimir Malakhov. Mientras en la Universidad de Holguín, Mercedes Borges Bartuti impartió el taller “Nuevas escrituras en el panorama crítico cubano”.

Espacio público, plataforma para bailarines

Se colocan en fila: los cuerpos acuclillados, las rodillas curveadas de manera que la joven puedan caminar sobre ellos como por sobre un puente. El lezamiano puente, un gran puente.

Cuando la bailarina pisa sus espaldas, corren a ponerse delante, y así una y otra vez, mientras va caminando sobre ellos, incluso apoyándose sobre las estructuras posibles pero sin tocar el suelo. No puede tocarlo, pero sí se sube a un auto, recta por las paredes, por los muros…

Comenzaron en El Callejón de los Milagros del Complejo Cultural Plaza de La Marqueta al compás de la música y al inicio el objetivo era llegar solo hasta la próxima calle. Pero se trataba de superación, cuestión vital para el desempeño de cualquier bailarín. Por eso siguieron formando un cordón humano que se extendió hasta La Bodeguita del Medio, de ahí a los muros del Centro Provincial de Arte, el Consejo Provincial de las Artes Escénicas, pasando por puertas y salones, hasta el tabloncillo del Teatro Eddy Suñol.

Precisamente de eso –superación, confianza en el otro, vitalidad, fuerza, motivación– trata el taller de creación e improvisación “Espacio público, plataforma para bailarines”, impartido por Yoel González, directora de la compañía guantanamera Médula.

Estos muchachos –adolescentes interesados que se han insertado al evento– han dado el primer paso en la danza: de la calle, mediante la improvisación y el ingenio, hasta el mismísimo tabloncillo del Teatro, comenta Yoel, quien inicialmente pensaba aunar a los participantes en un amplio cordón humano desde la Loma de la Cruz hasta el teatro holguinero.

Espacio público para bailarines. Fotos del autor

Yoel confía en ellos, los estimula, los ayuda a crecer. Y ellos en él; no hay mejor simbiosis. Así estos muchachos, liderados por el joven coreógrafo guantanamero, dan vida a las calles mientras las personas toman fotos, los filman… Esta, lo han demostrado, es una urbe donde los espacios públicos son plataformas reales para bailarines osados que se integren al paisaje urbano y lleven la danza como un camino en la vida.

Por Erian Peña Pupo