El Guayabero, siempre en el tren de la vida

Por Erian Peña Pupo

Fotos tomadas del documental En Guayabero, Mamá… (Me quieren dar…) de Octavio Cortázar.

Hace catorce años, el 27 de marzo de 2007, Faustino Orama Osorio, El Guayabero, subió definitivamente al “tren de la vida”, como él mismo cantara. Tenía 96 años, aunque, al parecer, el “rey del doble sentido” era aún más longevo que lo que aseguraba su documento de identidad, pues fuentes orales y los estudios médicos realizados tras su fallecimiento le calcularon más años; incluso el periódico ¡ahora! del 6 de junio de 1977 reseña un homenaje que dos días antes le tributaron por sus 70 años.

Con el tres al hombro, El Guayabero, como otros trovadores y soneros itinerantes que recorrían la Isla, se convirtió en un fiel cronista de las costumbres de las personas más humildes: su singularísima estampa, sus ancestrales tumbaos y su atractivo doble sentido comenzaron a rodear su nombre de una aureola de leyenda desde la década de 1940.

“El creador genuino siempre insistió en que sus coplas eran ingenuas, que éramos los oyentes o bailadores los mal pensados que las teñíamos de erotismo o picardía. Es decir, parecía claro que el llamado “doble sentido” funcionaba como una forma de hacer sutil la presencia sexual o transgresora, dada con una gracia que la ponía a salvo de los censores a la vez que abría la verja al regocijo de los cómplices admiradores de la danza de Marieta o de cualquiera de esas deliciosas criaturas y situaciones”, escribió el dramaturgo Amado del Pino, quien reconoció en él uno de nuestros más genuinos creadores.

Fotogramas del documental En Guayabero, Mamá… (Me quieren dar…) de Octavio Cortázar (foto cortesía del autor)

Llegaba a campos y bateyes con el consabido “coopere con el artista cubano”: muchas veces, a cambio de sus descargas interminables, solo obtenía un plato de comida, unos tragos o un sitio donde pernoctar. En uno de esos recorridos, en 1955, llegó al caserío Guayabero, cercano al central santiaguero Miranda (hoy Julio Antonio Mella) y allí vivió una peligrosa aventura que le inspiró la pieza que le dio definitiva identidad artística.

El documental En Guayabero, Mamá… (Me quieren dar…) dirigido por Octavio Cortázar en 1984, nos acerca a esta parte de su historia: “En una rústica cantina el juglar, acompañado de varios músicos de su conjunto, El Guayabero se divertía cantando sus simpáticas composiciones, mientras los pobladores se reían a carcajadas. Una hermosa trigueña del lugar les servía tragos de vez en cuando, hasta que llegó el jefe del puesto de la Guardia Rural, el cual era el esposo de la muchacha y, celoso, armó la bronca. Le dijo a Faustino que si había tomado ron con su esposa ahora tomaría con él… Mientras corría entre los cañaverales nació la inspiración, una carta de presentación que desarmó a no pocas personas de rostro adusto que no transigían ante sus canciones “irrespetuosas” y cargadas de doble sentido: “En Guayabero, mamá, me quieren dar…”.

Cuando se analizan los textos de “Marieta”, “Mañana me voy a Sibanicú” o “Félix Solano”, es fácil convencerse de los conocimientos empíricos, el ingenio y la gracia de este artista al que Frank Delgado, otro gran artífice de la trova con matiz sonero, llamó “filósofo popular”. La musicóloga María Teresa Linares, por su parte, ha escrito que “Oramas representa una fase del son, quizás inicial, quizás primaria; pero que él la mantiene con mucho vigor, con mucha calidad. Faustino utiliza las formas del son que se usaban antiguamente, los montunos, sobre los cuales se improvisaban cuartetas y décimas”.

Después del triunfo revolucionario de 1959 la vida artística de El Guayabero tomó otros rumbos y su música comenzó a ser escuchada en distintos lugares, más allá de guardarrayas y bateyes en tiempos de zafra. En todas partes la gente reía con su ingenio y picardía, con sus contagiosos tumbaos y su peculiar y pulcra estampa. Al margen de sus peculiaridades era una rara avis: la inmensa mayoría de los veteranos se había retirado y la nueva trova iniciaba su plenitud, no obstante Silvio Rodríguez, Noel Nicola y sobre todo Virulo, Pedro Luis Ferrer, Pablo Milanés y Frank Delgado no solo le muestran respeto y admiración, sino que tienen su quehacer entre las referencias de lo trascendente. Algo similar expresan figuras y agrupaciones soneras como La Revé, Estrellas de Chocolate e Ibrahím Ferrer con Los Bocucos, entre otros que realizan valiosos registros fonográficos de sus composiciones. El propio Pablo ha dicho: “El Guayabero imprime una ternura especial como pocos, en tanto cultor de la picaresca. Él proyecta como nadie la cubanía de su verso y lo hace con bastante maestría”.

En 1981 se inauguró el cabaret El Rincón de El Guayabero en Holguín. En los altos le asignaron a él y a Moraima, su última compañera en la vida, un apartamento en el que puso fin a su larga residencia en hoteles, pero no del todo a su vida itinerante y bohemia. Dicen que ya no tomaba tanto como antaño, salvo en contadas ocasiones, sobre todo cuando tenía visitantes ilustres, entre ellos el español Santiago Auserón, fundador y líder de Radio Futura, una de las agrupaciones más sobresalientes en toda la historia del rock ibérico. Auserón devino en uno de los más importantes promotores de su obra y precursor del boom que posteriormente tendría en su país la música tradicional cubana y en el que, sin dudas, el holguinero se convirtió en un artista de culto, como demuestra el gran homenaje recibido en 1994 en Sevilla, el museo Santa Palabra inaugurado en 2005 en Calasparra, Murcia, así como la acogida de sus discos y giras.

Durante su primera estadía, en 1984, Auserón compró el disco de Faustino que acababa de recibir el premio Egrem y quedó impresionado, tanto que al realizar en febrero de 1992 la antología Semilla de son, lo invitó junto a algunos de sus músicos. En España causaron una gran sensación con esa gracia en el decir y sus peculiares tumbaos.

Ese disco, producido por Auserón para los sellos BMG–RCA con grabaciones de Benny Moré, el Trío Matamoros, Celia Cruz, Septeto Nacional y otros solistas y agrupaciones de leyenda que atesora la Egrem, incluyó “Como baila Marieta”, pieza que le granjeó al holguinero una extraordinaria popularidad entre los españoles que aún vivían los efectos del culto a la sexualidad, el “destape,” la llamada “movida madrileña”, el despegue de la obra del cineasta Pedro Almodóvar y credos estéticos inusuales e irreverentes.

En la Casa de la Trova, que fue rebautizada con su nombre en el 2002, al igual que posteriormente el Centro de la Música y los Espectáculos, en parques y plazas, iban a su encuentro Frank Delgado, los dúos Postrova y Buena Fe, Fernando Bécquer, Tony Ávila, el Trío Enserie y músicos procedentes de diversos países, como el guitarrista flamenco Tomatito.

A inicios de 1994 se le presentaron serios problemas de salud que llevaron a la decisión de amputarle la pierna derecha y a pedirle que realizara un período de descanso como exigían las circunstancias. Pero tras la implantación de la prótesis, realizada el 15 de julio, partió rumbo a Sevilla, Andalucía, al Primer Encuentro del Son y el Flamenco, evento que le tributó uno de los más impresionantes homenajes en su vida.

De Sevilla ´94 el trovador-sonero siempre guardó gratos recuerdos, como fue la visita a la tumba de Antonio Machín, embajador permanente de la música cubana en España e intérprete de “El Tumbaito”, su primera composición en traspasar océanos y que en 1995 fue reeditada en formato CD en antologías del cantor cubano oriundo de Sagua La Grande.

A los agasajos por sus 90 años se sumaron instituciones, eventos y provincias. Entre ellas el XII Festival Internacional Benny Moré en Cienfuegos, la Uneac, la cual le entregó la condición de Artista de Mérito, el Centro Nacional del Humor que lo galardonó con su Premio Nacional y Cubadisco, que le dedicó su edición del 2001, junto a los 110 de Oscar Hernández, los 145 de Pepe Sánchez y los aportes de la trova a la música cubana. Grabaciones discográficas suyas o sones de su autoría en otras voces, continuaban recorriendo el mundo y ubicándose entre los preferidos en la revista Billboard, los Premios Grammys y listas de éxitos de países como España y Estados Unidos.

“Faustino Oramas es el último representante de aquella generación de soneros que vivieron de la música y para la música, y supieron transmitir a su obra la idiosincrasia del cubano, que siempre se reconoce en las canciones de este juglar oriental. Y, como juglar al fin, El Guayabero vive y disfruta la bohemia. Con el tres debajo del brazo, siempre está dispuesto a cantar en escenarios o parques, en bares o bateyes, donde quiera que haga falta la alegría, porque Faustino Oramas es la alegría de su música, y su público son todos los habitantes de esta, su ínsula querida y natal”, subraya otro de sus admiradores y además, un investigador de la música cubana, el Premio Nacional de Literatura Leonardo Padura, en las palabras de contraportada del disco El Guayabero (Egrem, 1996).

A inicios de marzo del 2007 fue ingresado en el hospital provincial Vladimir Ilich Lenin. Diez días después fallecía uno de los patriarcas de la trova y el son, el último juglar de la tradición cubana… Sus restos fueron objeto de homenaje en La Periquera: allí se colocaron setenta ofrendas florales enviadas por relevantes personalidades e instituciones de Cuba, entre ellas el General de Ejército Raúl Castro, Silvio y Pablo, el Instituto Cubano de la Música… No faltó tampoco la presencia de notables colegas y discípulos del juglar, como Eliades Ochoa, Pancho Amat, Tiburón Morales y Cándido Fabré.

En algunos tramos del recorrido hasta el viejo cementerio local, la comitiva fúnebre realizó paradas para que sus compañeros músicos interpretaran sus temas, un puñado de sones que lo habían convertido en el más universal de los músicos holguineros y en el más sui generis de nuestros juglares, ese que se subió al “tren de la vida” para siempre (Tomado de la web de la Uneac).

Juan Padrón, mambí siempre

Por Comunicación Cultural La Luz

La cultura cubana ha amanecido hoy sin uno de sus grandes representantes: el realizador cubano Juan Padrón falleció este 24 de marzo, a la edad de 73 años.

Padrón pasará a nuestra historia cinematográfica y cultural como el creador de uno de los personajes más representativos de nuestra identidad cubana, Elpidio Valdés, mambí de la historieta infantil que en este 2020 cumple 50 años de creada. Juan Manuel Padrón Blanco nació en Matanzas en 1947. Durante su carrera profesional se desarrolló como caricaturista, ilustrador, historietista, guionista y director de cine. Su más famoso personaje, Elpidio Valdés, apareció por vez primera en una revista Pionero en 1970.

Años más tarde, en 1974, Padrón comenzó a trabajar en el Icaic, donde tuvo la posibilidad de llevar sus personajes al cine. De ahí nacieron excelentes propuestas como El enanito sucio, Quinoscopio 1, 2, 3, 4 y 5, Filminutos y, por supuesto, los muchos episodios y largometrajes de Elpidio Valdés y las dos partes del filme Vampiros en La Habana (1985, 2003). Entre sus muchos reconocimientos y lauros nacionales destacan el Premio Nacional de Humorismo 2004, los ocho premios Coral del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y el Premio Nacional de Cine 2008.

Asimismo, participó activamente con sus animados en festivales internacionales donde obtuvo premios, menciones y reconocimientos especiales. Actualmente se desempeñaba como miembro del Consejo Nacional de la Uneac.

El Centro de Comunicación Cultural La Luz y la Dirección Provincial de Cultura se suman a las condolencias enviadas por el Icaic, el Ministerio de Cultura y demás instituciones culturales, y también a las del pueblo de Cuba, que supo hacer suyo sus personajes e historias.
En paz descanse Juan Padrón, creador de Elpidio, de Vampiros en La Habana, mambí siempre.

El humor recorre la ciudad

Por Abelardo Leyva Cordero

Fotos tomadas de la sección Caricaturas de la web del periódico !ahora!

(A propósito de la exposición del caricaturista Jorge Sánchez Armas inaugurada en la librería Ateneo Villena Botev durante el VII Festival de Humor para Jóvenes Satiricón).

Jorge Sánchez Armas pasó un susto cuando le informaron que su obra no podía exponerla en la sala del Guiñol por hallarse esta ocupada con una del pintor Cosme Proenza. A esa hora el caricaturista de Palante y periodista de Juventud Rebelde se vio obligado a recorrer toda la ciudad de Holguín con un nudo en la garganta por el peligro que corría la promoción de su arte, acompañado por el colega Onelio Escalona, que no se explicaba lo ocurrido cuando el mismo programa del festival El Satiricón, anunciaba la exposición en dicho lugar. Finalmente, después de fracasar en la visita a varios lugares, a Onelio se le ocurrió la idea de dirigirse a la librería Villena Botev y pedirle ayuda, a manera de súplica, a la administradora del centro, Lourdes Rodríguez, quien los recibió, para alivio de los humoristas que ya sufrían lo que parecía una broma negra o pesada, con su acostumbrada sonrisa y disposición de prestar el local para exponer tan interesantes dibujos. Todo parecía coincidir para que Jorge, en la mañana del sábado veintinueve de febrero (ocasión que solo puede ocurrir cada cuatro años) le diera sus datos y consideración del humor a este librero de uso, quien no lo pensó mucho para escribir esta crónica.

Me cuenta el caricaturista que el objetivo principal en su obra es trasmitir un mensaje a través del pretexto del chiste, que la mayoría de las veces subsiste uno implícito y que tiene la cualidad de llevar a la persona a la reflexión. Pone de ejemplo una caricatura donde usa a la caperucita roja, el cazador y el lobo; donde esta sale en defensa del lobo oponiendo al cazador un libro que anuncia las especies en peligro de extinción. Otra revela al famoso ratoncito Pérez muerto en un ataúd, y como las dos cucarachas que lo velan explican la razón de su fallecimiento: ¿Qué le pasó a ratoncito Pérez? — Le dio un infarto por el precio de la cebolla.

Humor de referencia universal y contemporánea, que refleja la realidad nacional e invita a un análisis sobre el carácter social del cubano. Es de celebrar también la obra que dedica a nuestra ciudad, a manera de colaboración con el periódico ¡ahora! donde se aprecia una parodia de dos símbolos de la localidad: el hacha de Holguín y la cruz de la Loma, ambas tomándose una foto selfie con celular.

Si hay personas que tienen los pies bien puestos sobre la tierra, son los humoristas cubanos, y en particular Jorge Sánchez, caricaturista y cronista de nuestra historia.

El sátiro ríe con ganas en Holguín

Por Erian Peña Pupo

Pocos eventos en Holguín, una de las ciudades cubanas con una dinámica cultura más activa, logran el nivel de participación popular que el Festival de Humor para Jóvenes Satiricón.

Desde mucho antes de las presentaciones, las entradas están agotadas, pero aun así las personas van por aquello de que “quizá a último momento puedan pasar” y reírse un poco; incluso de pie, al final del pasillo y en los laterales, para no perderse la amplia risa.

El Satiricón –así a secas, como la gente lo llama– ha logrado posicionarse y ser esperado cada año, como se esperan las Romerías de Mayo o la Feria Internacional de Artesanía Iberoarte, pero con la peculiaridad de que a todos les gusta reírse de buena gana. Es cierto, podría decirse, que el humor las tiene todas para ganar frente a otras manifestaciones menos populares, pero lo que hace atractivo el Satiricón, evento que realizó del 23 de febrero al 1 de abril su VII edición, es la selección, la curaduría digamos, que lo hace representativo de lo mejor de esta manifestación cuya vanguardia se agrupa en el Centro Promotor del Humor, dirigido por el actor Kike Quiñones. Incluso Kike lo ha dicho varias veces: el Satiricón funciona como un espacio de confluencias de las diferentes maneras de trabajar la creación humorística en el país.

Esta edición, dedicada al 15 aniversario del grupo Etcétera, a los 25 del dúo Caricare, integrado por Onelio Escalona y Mireya Abreu, y al desempeño femenino en el humor cubano, fue ejemplo de la popularidad de este evento que atrae a toda la familia, auspiciado por la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas, con el objetivo de promover una manifestación tan seria como el humor inteligente.

En la escena…

El Teatro Eddy Suñol –cuyo aniversario 80 celebró el pasado año con una amplia jornada de programación– fue el principal escenario del evento: la sala principal Raúl Camayd y la Sala Alberto Dávalos, acogieron las presentaciones del VII Festival Satiricón.

Pagola la paga, Kike Quiñones, Carlos Gonzalvo (el profesor Mentepollo), Etcétera, Rigoberto Ferrera, El Portazo, Caricare, el ventrílocuo Narciso Alfonso, La oveja negra y La leña del humor, vienen protagonizando desde hace varias ediciones las noches del Eddy Suñol; salvo Narciso Alfonso, Rigoberto Ferrara, por primera vez en el Satiricón, y El Portazo.

Hubo de todo un poco en esta semana humorística en Holguín: espectáculos totalmente nuevos, otros con momentos ya conocidos, sátira, crítica social, parodias… Rigoberto presentó Rigoterapia, donde combina la música en vivo –él al piano como todo un showman– y varios sketch, que lo reafirman como un humorista hábil, capaz de hilvanar como pocos un discurso mordaz –que son varios al mismo tiempo– y sacarnos sonoras carcajadas con temas de nuestra más apremiante cotidianidad. El Portazo, colectivo matancero dirigido por Pedro Franco, presentó El recitalito. No puedo, tengo ensayo, puesta que abordamos con más detenimiento en este mismo espacio.

La oveja negra puso Burogracias; La leña del humor junto a Kike Quiñones presentó Hay que ser pacientes, y Etcétera, anfitrión de la cita, obsequió Contentos empeñados y estrenó aquí, pues ya lo había hecho en La Habana, su espectáculo Bienreídos a mis 15.

Y su espectáculo final, con el nombre ¡Se acabó!, fue un compendio de buenos momentos del Festival: Pagola la paga, Kike Quiñones, Venecia Feria, el Profesor Mentepollo, Rigoberto Ferrera, La leña del humor, Etcétera, La oveja negra, Narciso Alfonso y Caricare; como vemos todos los participantes de esta cita del buen reír en Holguín.

El que ríe último…

El humor cubano ahora mismo –el Satiricón así lo demuestra– no deja de ser irónico y cortante con cuestiones sociales y hasta políticas de la realidad nacional e internacional, pero al mismo tiempo sigue cargando con varios de sus estereotipos y chiches.

Lo viene haciendo desde siempre, podríamos pensar. Recordándonos que no hay mejor manera de mirar la realidad –mírese la tradición vernácula, la caricatura, el folclore campesino y programas como Alegrías de sobremesa, La tremenda Corte, Detrás de la fachada y el actual Vivir del cuento– que a través del prisma de una sonrisa.

Si los abandonara –cuestión difícil pues parten de nuestra identidad y de ese choteo cotidiano que nos hace reírnos hasta de nosotros mismos, descrito incluso en la literatura del siglo XIX, un poco antes de que fuera caracterizado por el necesario Jorge Mañach–, quizá no recibiría tantos aplausos como cuando nos reímos del “otro”, el “diferente”. Aunque “el otro” seamos nosotros mismos, estos chistes siguen siendo hilarantes, a pesar de que nos reconozcamos como objeto de burla y pasto de humoristas.

De todo esto –la realidad social y sus idas y venidas, la burocracia, la sexualidad, el racismo, la política, “el lindo y el feo”– se apertrechan nuestros humoristas cotidianamente. Las personas se reconocen en ello y por qué no, también se ríen de sí mismos.

De todo esto también se habló –y se pensó– en el Satiricón, en el programa teórico “Pienso luego río”, realizado en la Casa del Joven Creador de la AHS y la sede de la Uneac.

Por tanto, para bien del género y disfrute de todos, el Satiricón seguirá llenando las salas y reafirmándose como uno de los eventos más esperados y aplaudidos en Holguín.

¡Nos vemos en el VIII Satiricón, en febrero de 2021, para que el sátiro siga riendo con ganas!

 

Bienreídos y hasta etc…

Por Vanessa Pernía Arias

Este año el grupo humorístico Etcétera, de génesis santiaguera pero de crecimiento en Holguín, celebra sus 15 primaveras, como debe ser. ¡Sí señores! Etcétera cumple su 15 aniversario de fundado y ha querido festejarlo también junto a los suyos, en este evento del cual ellos son los anfitriones y que fuera de la capital del país es uno de los más importantes, el Satiricón.

Bienreídos a mis 15 fue el espectáculo que propuso a un público que los sigue cada año. Puede decirse, sin lugar a dudas, que Etcétera tiene su público en Holguín. Esta propuesta escénica constituye un recorrido por buena parte la obra del grupo, donde convergen numerosos personajes con diferentes puntos de vista de la realidad que nos toca a todos de cerca.

Con Bienreídos, una vez más, se transita desde lo irracional hasta el humor negro, para desde la juventud de su arte interpretar diversos problemas cotidianos y actuales, como los cambios tecnológicos, las transformaciones sociales, entre otros, aprovechando cada una como objeto y sujeto para el quehacer humorístico. Además, su interés en la escena trasciende las cuestiones inmediatas, aunque también la inmediatez de sus temas sea un elemento fundamental, pero su trabajo va más allá de lo nacional para convertirse en universal.

Desde su fundación en 2005, en el “lejano oriente” Santiago de Cuba, el grupo, integrado entonces por los actores Venecia Feria, Yasser Velázquez y su director y guionista Eider Luis Pérez, defienden un humor apoyado en códigos teatrales, presentando en sus espectáculos una gran variedad de personajes, con textos que van desde el absurdo hasta la sátira mordaz, convirtiéndose en uno de los creadores más noveles de esta manifestación en Cuba. Recientemente después de la salida de Venecia ingresó al colectivo el joven Luis Ángel Batista.

Fotos: Marjel Morales

 

Aunque en la actualidad su trabajo se desarrolla fundamentalmente en La Habana, Etcétera siempre, aseguran sus integrantes, son de Holguín y con su obra, compilada en textos como Sobras escogidas, publicada por Ediciones La Luz, impulsan la creación humorística joven, pues ser novel no es impedimenta para asumir esta manifestación tan seria, al contrario, resulta una virtud y una ventaja, porque la edad te hace experimentar y también correr riesgos.

Quien bien te quiere te hará reír

Por Erian Peña Pupo

Fotos cortesía de Ediciones Holguín

El libro Quien bien te quiere te hará reír, de Onelio Escalona, miembro del popular dúo humorístico Caricare, bajo el sello de Ediciones Holguín, fue presentado en el Café literario de la Uneac como parte del programa del VII Festival de Humor para Jóvenes Satiricón.

“A través del absurdo, con manejo de una fina ironía, sin groseras alusiones morbosas o defectos físicos, Onelio nos invita a reír porque, hombre aferrado a sus orígenes, sabe que seremos salvados por la risa”, comentó el escritor Fidel Fidalgo, editor del mismo.

Para Onelio, más que sketch, pues no se ajustan a sus requerimientos, lo que encontraremos al leer Quien bien te quiere te hará reír son “pequeños juguetes cómicos”, piezas que escribió para ser llevadas a escenas por Caricare, junto a Mireya Abreu, y en los que se apoya en recursos que como humorista disfruta: la ironía y el absurdo.

“De los beneficios sanadores de la risa mucho se ha teorizado y encontrar una razón para reír a veces cuesta. Sin embargo, Onelio Escalona ha hecho de su trabajo un serio ejercicio para hacernos reír, y ha escrito estas siete piezas humorísticas que, jugando con las más absurdas situaciones, fustigan conductas y males latentes en nuestra realidad más próxima. Que lo consigue, no hay dudas. El lector agradecerá las hilarantes propuestas que tal vez ya haya visto representadas en el escenario por el proyecto artístico Caricare que comparte con la actriz Mireya Abreu”, leemos en la contracubierta.

Como parte del Café, conducido por el intelectual Manuel García Verdecia, Onelio abordó también el cantinfleo, término aprobado por la Real Academia de la Lengua Española a propósito del actor y humorista mexicano Mario Moreno, Cantinflas, quien para el escritor Carlos Monsiváis “es el iletrado que toma control del lenguaje como puede”. Además, Gilberto Cruz Rodríguez, Pucho, compartió varias décimas de perfil humorístico.

Onelio, además de haber escrito guiones para la televisión, entre los que destacan “Caricare en clave de 2”, “Zooterapia” y “Deja que yo te cuente”, tiene publicados Caricare en clave de 2, por Ediciones Alarcos, y El chiste sí tiene vuelto, por Ediciones La Luz.

Una política cultural para todos

Por Erian Peña Pupo

Fotos tomadas de Internet

La política cultural, su evolución histórica e importancia, fueron abordadas por el actor Kike Quiñones, director del Centro Promotor del Humor, en una conferencia destinada a directivos del sector de la Cultura en la provincia, en el Ateneo Cinematográfico, como parte también de las actividades del VII Festival de Humor para Jóvenes Satiricón.

“¿Está dicho todo en cuestión de política cultural? ¿Hacemos lo necesario?”, se preguntó Quiñones, para quien la política cultural depende de la voluntad política y no del voluntarismo, al ser la cultura un sistema complejo que incluye las creencias, el arte, la moral… y en la que influyen todos los elementos que componen la dinámica social.

Kike realizó una detallada evolución histórica de la misma en el país, pasando por la colonia, la república y la república en Revolución, y subrayando momentos en cada una de ellas, como el pensamiento de Félix Varela, las palabras del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, en el alzamiento independentista del 10 de octubre de 1868 en La Demajagua, las dichas por el intelectual Raúl Roa en la toma de posesión del cargo de Director de Cultura en 1949, las conocidas Palabras a los intelectuales, realizadas por el Comandante en Jefe Fidel Castro en reunión en la Biblioteca Nacional en 1961…

La necesaria interdisciplinariedad, la preparación de los promotores culturales, el conocimiento de la historia local, la identificación e investigación de los procesos culturales de cada comunidad, la consulta a los expertos locales, la jerarquización adecuada, el respeto por los resultados de investigaciones relacionadas con los temas culturales y el dialogo sistemático con la vanguardia artística, fueron otros de los temas tratados por Kike, quien realizó una tesis de Maestría sobre este necesario tema.

 

Pienso el humor, luego río

Por Erian Peña Pupo

Partiendo del tema de la política cultural y su relación –ineludible por demás– con el teatro cubano y el humor en general, la sede provincial de la Uneac en Holguín acogió el programa teórico Pienso luego río, que dentro del VII Festival de Humor para Jóvenes Satiricón analiza los antecedentes, derroteros y convergencias del género humorístico.

Un análisis histórico de la política cultural cubana, conferencia del actor Kike Quiñones, director del Centro Promotor del Humor, donde abordó la necesidad de una jerarquización adecuada y el diálogo sistemático con la vanguardia creativa, abrió el debate. Por su parte, Jorge Sánchez, caricaturista de Palante, periodista de Juventud Rebelde y colaborador del semanario ¡ahora!, abordó en su presentación “el humor en la cubanía”, desde “una visión holística”, donde partió, a manera de recorrido, de las primeras publicaciones humorísticas en la colonia, destacando la obra del español Víctor Patricio Landaluce, hasta la República y el trabajo de Torriente, Abela, Juan David, De la Nuez, Chago Armada, entre otros, mediante un abordaje a las principales revistas y periódicos en que personajes emblemáticos como el Bobo y Loquito aparecieron. Además, publicaciones como Palante y Melaíto surgidas después de la Revolución.

El profesor Lino Ernesto Verdecia realizó en “El humor en la balanza, o ¿una balanza para el humor?” un análisis de tres cuentos de autores destacados a partir del boom literario de los años sesenta, que no son precisamente humoristas, pero donde el humor está presente: “¡No hay Dios que resista esto!” (Jesús Díaz Rodríguez, 1941- 2002), “Hasta revolucionario” (Julio Travieso, 1940) y “Asamblea de efectos electrodomésticos” (Eduardo Heras León, 1940). Después de realizar un abordaje de estos cuentos, que considera “emblemáticos de la narrativa humorística cubana”, con la peculiaridad de que “sus autores no eran ni han sido asiduos a esa vertiente”, Lino asegura que es válido observar que “los personajes protagónicos de esas diégesis son palmariamente representativos de actitudes consideradas negativas, en especial si esta negatividad proviene de un desafecto al sistema político imperante. Es por ello que se nos hacen simpáticos, tolerables o admisibles aquellos donde podríamos calificar de pícaros –con toda la carga semántica que de esos prototipos nos legó la literatura española–, porque aun cuando el “machetero” Kiki Fresneda ha ido a cumplir una tarea para la cual carecía realmente de convicción, y que el obrero fabril es un mal trabajador autoconvencido de lo contrario –y ambos no son precisamente escasos en el contexto nacional ni antes ni ahora– tienen a su favor algo importante: son verosímiles”.

Ariel Zaldívar, profesor del Departamento de Filosofía de la Universidad de Holguín, en la última ponencia del programa, abordó “la praxis humorística ante los desafíos históricos de la época actual y el contexto nacional”, donde subraya que la relación praxis humorística y época histórica cultural presenta determinaciones concretas como: su mediatividad dialéctica, lo que implica que entre ambos fenómenos existe un complejo de relaciones contradictorias, dinámicas y fluidas donde se suceden momentos de diferencia, oposición, antagonismo y complementariedad sistémico estructural; la historicidad concreta y la sociologicidad, donde época y humor existen y se realizan históricamente a través de la praxis creadora de las diversas clases sociales, grupos y colectividades; la estructuralidad: humor y época asumen una variedad histórica de formas de organización en el espacio y el tiempo; y la linguisticidad: época y humor precisan para su eficacia praxiológica y comunicativa de determinados lenguajes que codifiquen y transmitan sus contenidos y mensajes en la totalidad socio cultural.

Así, añade Ariel, “praxis humorística y época histórica tienen entre otras más, una cualidad histórica estructural común y constante en el tiempo: la ambivalencia dialéctica. Lo que implica que amen de las afinidades que comparten, también posean diferencias específicas que le permiten cumplir funciones opuestas como las que Mijaíl Bajtín y Gilles Lipovetsky desde sus contextos históricos ideológicos le atribuyen al humor”. Además, como preámbulo del evento teórico Pienso luego Río, quedó inaugurada en la galería Fausto Cristo de la Uneac, la exposición de humor gráfico Gracias por el mamut amarillo, de Jorge A. Carmenate, reconocido caricaturista y pintor original de Nicaro, Mayarí.

Una hora de Rigoterapia para reír toda la noche

Por Vanessa Pernía Arias

La Rigoterapia fue el espectáculo que disfrutó la noche de este lunes el público holguinero, a cargo del versátil actor Rigoberto Ferrera, Premio Caricato 2010. Una presentación que explora los distintos recursos de los que se apoya el humor escénico, como la música, el canto y el monólogo.

Fotos: Carlos Parra

A través de la sátira y el choteo que caracteriza a los cubanos, el conocido humorista hace reflexionar acerca de temas tan arraigados en la población como es la religión, las supersticiones,  la economía, los problemas cotidianos, paisajes autobiográficos y otras muchas situaciones que se han transmitido de generación en generación por padres y abuelos.

Rigoberto Ferrera le agrega ingredientes bien cubanos a ese acto de comunicación artista-público y establece esa empatía de gran aceptación, que no sólo deja entrever en espectáculos como “Cuando Rigo suena”, “Échale la culpa a Rigo”, “Sabor bohemio” y «Rigoberto.com», sino también en la “Rigoterapia”.

Luego de varios años Rigoberto Ferrera regresó a Holguín y a conciencia se puede decir que ha cautivado a esa gran multitud que asistió a su espectáculo, pues con un humor inteligente y bien pensado logró un mar de risas que inundaron la sala principal del Teatro Eddy Suñol.

Aunque el plato fuerte de la noche fue “El Rigo”, también es meritorio agradecer la presentación a modo de “introducción”, del joven humorista Michel Pentón, integrante del grupo “La Oveja Negra” y su teoría del “feo”.

Una “introducción” igualmente bien pensada y jocosa que recorre distintas maneras que tenemos los cubanos de evadir la cotidianidad y que demuestra la capacidad de recorrer sin ciertos apuros diversos momentos del humor cubano.

Con estas presentaciones se reafirma una vez más que el Festival de Humor para Jóvenes Satiricón continúa siendo uno de los certámenes humorísticos más importantes que se realizan fuera de la capital cubana, presentando espectáculos variados y pensados para la familia cubana y defendiendo las nuevas maneras de interactuar con el público en la búsqueda de un humor escénico y teatral de calidad y buen gusto.

Vivir en las montañas

Texto y Fotos  Jorge Suñol


Dicen que es mejor vivir el cuento. Por eso subimos y bajamos lomas con el corazón desabrochado, desfiando los caminos inquietos, el calor de agosto, los largos kilómetros. Llevamos la cultura en las mochilas, apretadita, para regalarla por gran parte del Plan Turquino holguinero.
Cinco días en los que aprendimos unos de otros, cinco días en los que soñamos más de lo acostumbrado, incluso, hay quien en plena madrugada se desperto sonámbulo, agitado, descuidado ¡Qué locura! Cinco días de travesía, trepando y trepando por el monte verde, humilde y puro.
No los propusimos y lo logramos, con el alma y la pasión de creer en aquellos que habitan estos espacios necesitados de arte, a los que el silencio penetra cada hora, y entonces, solo permanecen fantasmas, el tiempo se detiene.
Los niños, unos con su mejor ropa, otros demasiados descalzos, eran quizá los que más disfrutaban el espectáculo. En cada sitio, por iniciativa del Inder, se celebraban juegos deportivos y recreativos, y ellos, se batían por ser ganadores, sobre todo en el de halar la soga. Tremenda energía.
Esta historia comenzó un jueves, en Birán, el 1ro de agosto. Atravesamos por una geografía difícil, pero fue hermoso llegar, respirar y conocer a gente de montaña, aferrada a su casita de madera y guano, a su café mañanero, a su siembra, aferrada a tan poco.
Contarlo cronológicamente sería una de las opciones para este reportero, la más fácil diría yo. Pero decidí mejor, alterar los tiempos, y comenzar con lo que, al menos a mí, más me conmovió.
Aquel viernes, justo cuando necesitamos un luna dispuesta y enorme, el cielo se volvió tímido. La noche llegó más rápido que de costumbre. Se acumulaba en cansancio del día, el segundo de la Trepada Cultural, pero estábamos allí, en Cajimaya, perteneciente a Mayarí, haciendo lo posible.
Aquello no era más que un monte oscuro, encerrado en su lejanía, en su aburrida costumbre. El pueblo se había quedado sin luz, por alguna reparación momentánea, pero poco a poco fuimos encendiendo nuestras linternas, captando rostros y sonrisas, nos agrupamos todos, y así, con ese aliento, los músicos de Décima, Punto y Son regalaron sus controversias, el dúo homorístico Zapia hizo de las suyas con sus chistes y el proyecto de Narración Oral Palabras al Viento, vendió, mágicamente, sus buñuelos. Sí, no me pude contener, y mis pupilas tampoco. La gente no paraba de aplaudir. Corría a chorros la esperanza.
Romper el silencio
La Trepada Cultural cumple de 17 años. Ha sido un largo camino de retos, de mucho esfuerzo. Cuando llega el verano, se ha vuelto tradición que el Plan Tuquino se “mueva”, al menos por pocos días. Como iniciativa del Gobierno Provincial, la Dirección Provincial de Cultura y el Inder, apoyados por unidades de Comercio y Gastronomía, este espacio es vital en comunidades intrincadas, que viajó por Cueto, Mayarí, Frank País, Sagua y Moa.
La Granja fue el primer sitio que visitamos. Se localiza en Birán. Nos reunimos en un viejo taller de mecánica. Allí nos levantábamos, entre el correteo de los pequeños, los guajiros de sombrero, las muchachas coquetas, la venta de libros, la cerveza Mayabe, las ruinas de un almacén. Regalábamos la magia del Mago Ayala, y el resto del equipo que ya mencionaba, a pleno sol.
En Marcané dormimos la primera noche. Viejos albergues, viejas literas. Clásica estructura de un Pre en el Campo. Mosquitos por doquier. Pero aún así, sabíamos que nuestra causa superaba estas condiciones. Los de Palabras al Viento, contaban de su experiencia en la Cruzada Teatral Guantánamo- Baracoa, con sus caminos, precipicios, mares, y sustos. Lo imaginaba todo, incluso recordé mi histórico viaje al PicoTuquino, del que salieron romances, heridas y miles de fotos.
Crear ilusiones
Aún no amanece. El ruido del central alarma, despierta a los que todavía tenemos las marcas de las sábanas. Nos vamos a Mayarí, pero adentro, a La Ayúa, donde no hay más de 80 casas ni 350 personas, donde todo el mundo se conoce, y cada familia se abraza en la noche, se reinventa para llegar hasta la carretera, porque casi nada entra ahí. Y solo queda a 7 kilómetros (km) de la carretera, a 20 km del centro del municipio. Ya no es como antes, que pasaba algún transporte. Hay que caminar por el pedraplén, no queda otra opción.
No hago otra cosa que mirar fijamente lo fotográfico de este sitio, metido entre lomas majestuosas, palmas, trillos, piedras. Y capto par de imágenes para recordarlo. A lo lejos, está Emerio, y llegan luego dos jóvenes, uno es su hijo, y lo otro lo es casi, de crianza.
Pocos sabían que allí llegaríamos aquel mañana. Pero el guajiro lo supo, porque el día antes llovió, esa era la señal de cumbancha, de la fiesta. Y así fue. Apareció un palo (poco encebado) y los niños, los jóvenes se trepaban. De fondo un canción pegajosa. Más arriba, en la tienda,un señor de unos 80 años fumaba su tabaco, le quise preguntar su nombre, pero decidí solo fotografiarlo. Su cara, su mirada, sus arrugas, me anunciaron que llevaba toda un vida en este punto de nuestra geografía.
En La Ayúa aprovechamos y entrevistamos a varios de la Brigada. Todos habían experimentado momentos similares. Carlos Ayala, esta vez sin trucos bajo la manga comentó que esta idea “es algo fenómenal, llevas al arte donde nadie se atreve a ir, está bien concebida, desde el momento en que cada uno sabe lo que tiene que hacer. La magia le encanta a todo el mundo y la gente se pregunta será verdad, será falso”. Allí, he de aclarar, muchos se sorprendieron.
Por su parte, Yordani Sera Rodríguez, actor narrador de Palabras al viento,
comentó: “Es un compromiso traer a esas personas un momento de felicidad, de belleza, de que salgan de su cotidianidad, del silencio que reina muchas veces. No solo es venir a divertirte, a ganar un dinero, tienes que saber que hay códigos estéticos que van a quedar en esa población, tiene que ser un producto, que eduque, transforme, motive, cree ilusiones. No es hacer muchas cosas a la vez, sino que aunque sea una, tenga un efecto muy positivo y marque a esos públicos muy necesitados de la acción cultural y artística”.
Y Yensi Cruz Ricardo, también actriz narradora de este grupo, reflejó: “El acercamiento con los públicos es hermoso, pero a la vez es complicado, y sobre todo cuando tú le vas a llevar una muestra de algo que quizá no tiene la facilidad de verla comúnmente. Llegar con esos espectáculos a estas comunidades es fabuloso, es un acercamiento que tienes con la realidad, que no es la realidad de un teatro”.
Sobre los retos que tiene por delante la Trepada Cultural, Fermín López Hernández, director del proyecto teatral, afirmó: “Se impone un trabajo de sistematización de algo tan maravilloso que surgió hace tantos años, que sea no solamente los artistas, los funcionarios, sino que vengan investigadores, especialistas del Centro Provincial de Casas de Cultura y analicen qué funciona y qué no. La Trepada no puede ser la misma de hace 10 años, porque todo cambia, el mundo cambia. Me parece que es un público que hay que empezar a formar, esa personas tienen que vivirlo, sentirlo, es un trabajo de mucha paciencia”.
Y fuimos sumando más lugares a nuestra lista: Cabonico, El Sitio, La Caridad del Sitio, Barbarú, Magueyal, La Melba. Recoriendo las montañas, con la mochila a cuestas, con el arte y las historias grabadas en nuestros recuerdos, usando la cultura como pretexto, y su poder de conquistar, unir, soñar esta aventura que se vive y disfruta cada verano.