El mes del humor

Febrero, mes del amor y la amistad, para Holguín deviene además en mes del humor, debido a la realización cada año del Festival de Humor para Jóvenes Satiricón.

Lo que comenzó como modestos encuentros de aniversario en una sala pequeña devino en uno de los festivales más importantes a nivel nacional en el panorama escénico del humor.

«Contamos con exposiciones de caricaturas, casi siempre preparadas por Onelio Escalona, miembro del Dúo Caricare, prestigiosa agrupación holguinera». Foto: Carlos Rafael

Para avivar las nostalgias y mantener las expectativas porque se realice la cita de este año, suspendida por la situación epidemiológica del país, entrevistamos al presidente del comité organizador del prominente evento y director del Grupo Humorístico Etcétera, Eider Pérez, quien debuta además por estas fechas como director del Centro Promotor del Humor.

¿De dónde surge la idea de crear el Festival, cuál fue la base para organizarlo?

El Satiricón tuvo la suerte de las circunstancias favorables. Su antecedente inmediato está en las celebraciones por los aniversarios de Etcétera, que agrupaban en la sala Dávalos del Eddy Suñol, cada marzo, a varios amigos que nos tiraban una mano con su presencia, la verdad lo hacíamos con muy poco. A partir de ahí hubo un hábito de fecha y sobre todo el público se comenzó a educar, mejor dicho, adaptar, a nuestra forma de concebir el humor escénico.

Con mucha suerte, Kike Quiñones comenzó con la idea de crear un festival en  provincia y durante una reunión con todos los humoristas de Cuba nos hizo la propuesta. Para sorpresa de él, ya tenía pensado cómo lo haríamos, la fecha y su nombre. Tenía mucho tiempo libre en mi trabajo de especialista en teatro en el Consejo de las Artes Escénicas y había soñado con un Festival de Humor en Holguín. A partir de ese momento, con todo el apoyo de la figura de Kike y el Centro Promotor del Humor, comenzamos el proceso de sensibilización necesario.

 Por suerte encontramos las mejores intenciones del, en aquel momento entrante, director provincial de Cultura, Faustino Fonseca, digamos que otro de sus padres, dónde también se sumó la AHS, la UNEAC, y por supuesto el Consejo de las Artes Escénicas y su directora en ese momento, Rachel García Heredia, hoy directora provincial de Cultura.

 Definido todo, comenzamos con un festival modesto, de martes a domingo, con la presencia de muchos de los amigos que ya habían estado en los aniversarios de Etcétera, quienes se incorporaron en esa edición. Lo que siguió después ya el público lo conoce, hoy el Satiricón es esperado, no alcanza una semana para la demanda de público que tiene. Hemos logrado sensibilización con el humor y los niveles de apreciación sobre el humor escénico han mejorado, acercándose a los intereses iniciales del Festival. 

 Sobre el por qué Satiricón, bueno, es una novela de Plutarco que está muy cerca en su esencia a la estética de lo satírico y humorístico. Sobre eso todavía existe un programa de su préstamo como nombre, que creo titulé “La importancia de llamarse Satiricón”.

“El término provinciano no le cabe al Satiricón, es un evento con carácter nacional que no se hace en la capital”. Foto: Archivo

Sin dudas, en estas siete ediciones el Festival se ha convertido en un acontecimiento para la provincia, e incluso para el país, ¿cuán difícil se torna la concepción de cada cita, con su amplio programa, y qué instituciones te apoyan cada año en este empeño?

Hay mucha verdad en esa afirmación, hoy el Satiricón es referente para los festivales de su tipo en Cuba, incluso el Aquelarre no tiene el nivel de integración entre las instituciones que tiene el Satiricón, claro, es mucho más difícil, la capital funciona diferente. Ahora lo podré ver mucho mejor en la posición de director del Centro Promotor del Humor, cargo que comencé a ocupar desde el pasado 26 de enero. 

 El Festival debe agradecer sobre todo al Consejo de las Artes Escénicas, a su primera directora, Rachel García, y a la actual directora, Yanet Pérez, quien ha estado más tiempo en esta función y ha sido incondicional con nuestros propósitos. La UNEAC ha sido de lo mejor en cuanto a la organización de los eventos teóricos y demás actividades afines. La AHS con sus muy modestos recursos los ha optimizado y la verdad han sido de los más apreciados. El Teatro Suñol, su director Roger y todo su equipo técnico, auxiliares, especialistas y demás, son los que en la primera trinchera hacen que cada noche disfrutemos de un espectáculo diferente, para eso han que dedicar al menos 10 horas al día: ¡Tremenda batalla! Para ellos nuestros agradecimientos.

La universidad de Holguin y sus diferentes sedes han sido de gran apoyo también para el Festival, que estuvo pensado así desde un inicio y su eslogan lo reafirma: Festival de Humor para Jóvenes, el público universitario es fundamental en su esencia. Los medios de comunicación: la televisión, la radio, la prensa plana, han el Centro de Comunicación La Luz, son los que más aprecio; las reseñas y breves críticas han servido para el crecimiento constante del Satiricón.

Una duda particular, en vistas de algunos malos ejemplos recientes, se nota la marcada diferencia entre el humor teatral y el televisivo, este último deja mucho que desear en algunos casos; ustedes de Etcétera han hecho ambos, ¿cuál consideras que es más difícil, por qué se dan estas diferencias sustanciales?

Con respecto a la televisión, comparado con el teatro, que nosotros hemos tenido la oportunidad de hacer como humoristas o en actuaciones más dramáticas, ambos medios son difíciles a la hora de abordar la temática del humor porque tiene una mirada muy concentrada en el público, el resto de las artes tiene sus seguidores específicos, pero el humor es más heterogéneo, lo consume todo el mundo, tiene mucho más exigencias desde el punto de vista de la creación y eso hay que tenerlo en cuenta a la hora de valorar los resultados de la televisión con respecto a lo que pasa en el teatro.

El teatro da la posibilidad de ser un poco más libre en cuanto a temáticas e incluso en cuanto a su tratamiento, sobre todo porque en este medio puede decontruirse la realidad de una manera un poco mas exagerada, que también te permite llevarlo a planos más cómodos en el campo del humor, al menos a nosotros los de Etcétera nos resulta de esa manera.

“Con mucha suerte Kike Quiñones comenzó con la idea de crear un festival en casa provincia y en una reunión con todos los humoristas de Cuba nos hizo la propuesta”. Foto: Carlos Rafael

La televisión está dirigida a un público más variado con un mayor número de espectadores que en un teatro, hay que tener en cuenta los horarios u otros factores como sorprender, porque hoy mismo la televisión se ha convertido en un medio colateral, consumido esporádicamente, compitiendo con el paquete, donde hay humor internacional de calidad que no puede desdeñarse, la Internet, con acceso de una manera más rápida y eficiente al humor, no solo audiovisual, sino los memes, gifs, y tantos otros; por ello el medio televisivo debe acercarse más a lo que el público está viendo en esas alternativas, porque puede ocurrir que se hagan cosas que no tenga nada que ver con los intereses reales de ese público, de ahí el papel prominente de quien está diseñando y asesorando los programas.

Nosotros preferimos hacer el teatro, aunque la televisión es muy necesaria porque te da a conocer, lo que implica que muchas más personas te vayan a ver al medio que más te guste y donde mejor te sientes.

Sobre lo que está pasando hoy existen varios criterios, lamentablemente no siempre es responsabilidad del Centro guiar el destino del humor en Cuba. Se puede ver afectada la representación social, la visión que tiene el público del humor nacional, porque mucha gente no sabe lo que pasa en el teatro, sin embargo conoce lo de la televisión, de ahí saca su criterio. Hacer TV es muy difícil, hay que reconocer también el esfuerzo hecho ante tantas limitaciones y escases económica que muchas veces afectan un producto, aunque en el humor lo fundamental es un buen guión, actuación y dirección, sobre todo una buena dirección de actores, aspecto que está fallando en la televisión en los programas que salen actualmente quizás por descuido. Creo que si por ahí se enrumba pueden gozarse mejores resultados como los que en el teatro tenemos.

El humorista, como todo creador, debe respetar límites éticos o de otra índole para concebir un chiste, ¿cuáles son las principales barreras que se te presentan cuando escribes para un espectáculo?

El artista depende de una realidad que le circunscribe, el humor no tiene límites como categoría estética y no debe tener concesiones con nada, o sea, nada le es prohibido; ahora, como creador uno tiene que regular su comportamiento en cuanto a la maneras no ofensivas, el arte debe construir para bien, los artistas y humoristas en Cuba son de importancia vital porque se convierten en líderes de opinión y ella puede lastrar un poco esa representación social que se tiene de un sector determinado de la población.

El humor es transgresor de normas y eso hace que a veces en alusión al poder, en el amplio sentido de la palabra, debe atacar los comportamientos inadecuados de ese poder porque el humor es más solidario con los que sufren que con quienes están en la otra posición.

Los límites son de manera particular porque la censura parte de la solemnidad, que nosotros los cubanos no tenemos, somos más a lo “jodedor”, y esa manera de enfrentar nuestra realidad cambiante, compleja, con una sonrisa, forma parte de ese mecanismo de defensa que ha caracterizado al cubano históricamente para enfrentarse a situaciones límites. El humorista debe tener esto en cuenta, en medio de esas situaciones límites debe valorar hasta qué punto puede ayudar o afectar a la sociedad. Como líder de opinión tienes que cuidarte en tu comportamiento de no hacer alusiones racistas, homofóbicas, ni de índole generales universales; el resto está sujeto a las características de cada creador, si es sátira lo que hace, si humor negro, pero estas cuestiones parten del estilo de cada escritor.   

La pregunta del millón: ¿habrá festival?

Este año quedó pospuesto el Satricón, a celebrarse normalmente en la última semana de febrero y los primeros días de marzo, debido a la situación epidemiológica, pero el público holguinero y toda Cuba necesitan un momento de esparcimiento después de este año tan terrible que fue el 2020 y este 2021 que no ha empezado nada bien con el rebrote.

“Hoy el Satiricón es esperado, no alcanza una semana para la demanda de público que tiene”.

De antemano te digo que cuando se realice va a estar dedicado especialmente a todos los trabajadores de la salud y científicos que han contribuido con el combate de esta pandemia. No te preocupes que este año vamos a jugar pelota y ya se que ganaremos los humoristas porque voy a llevar refuerzos, el equipo de Industriales.

Lo que comenzó como presentaciones en el teatro se ha ampliado a eventos teóricos y un programa colateral más abarcador, sin perder la esencia que es el disfrute del buen humor, ¿cuánto le atribuye al arte de hacer reír un evento provinciano de esta envergadura?

El término provinciano no le cabe al Satiricón, es un evento con carácter nacional que no se hace en la capital. Holguín tiene muchos eventos que lo hacen reconocido en el ámbito socio-cultural cubano, e incluso internacional; te digo más, dentro de las metas que nos propusimos para un futuro se encuentra que el Festival acoja invitados foráneos también, para de alguna forma convertir a la provincia en una capital del humor iberoamericano.

Del sistema de actividades que rodean al evento el apartado teórico es uno de los más importantes porque los trabajos presentados pasan directamente al evento “Piensa ya en el humor”, preparado por El Aquelarre, que a partir de este año se separa y se realizará a en el mes de julio, al tiempo que el Aquelarre pasa para octubre, con lo que buscamos darle más relevancia a estas investigaciones teóricas.

El humor necesita de muchas más investigaciones que tributen a él como forma de expresión, porque además transversaliza la mayoría de las artes: la plástica, el cine, el teatro, la literatura, pero es una forma de expresión que en el Centro lo defendemos con una mayor pureza. El Satiricón ha servido para agrupar toda esta serie de géneros que el humor transversaliza: contamos con exposiciones de caricaturas, casi siempre preparadas por Onelio Escalona, miembro del Dúo Caricare, prestigiosa agrupación holguinera, a lo que se le suman conferencias, talleres, clases magistrales, investigaciones a fines, no solo relacionadas con el humor, sino con la cultura en general, pero que refuerzan el carácter holístico, abarcador que tiene el festival, lo que a su vez lo convierte en un referente a nivel nacional.

Estas siete ediciones el Festival se ha convertido en un acontecimiento para la provincia, e incluso para el país. Foto: ACN

Aún nos falta la colaboración de algunos de los creadores de la provincia y la compresión de que el festival no responde a intereses individuales, responde al humor, responde al público y a la búsqueda constante de la perfección. La cultura tiene el poder de decantar por la naturaleza, con el Satiricón ha sido para bien, esperamos que así continúe.

Caricare en clave de 25

Por Erian Peña Pupo

Fotos Archivos

Si 20 años no es nada, 25 tampoco, parecen decirnos los “muchachos” de Caricare con el mismo ímpetu con que se lanzaron en vuelo kamikaze a la escena hace ya esa cantidad de años. Sí, en vuelo suicida, porque para hacer humor en Cuba –donde es cosa tan seria y al mismo tiempo tan cotidiana, y donde el humorista sufre y goza con los mismos problemas y alegrías de todos– hay que tener literalmente las pilas puestas y recargables. Y porque el humorista en Cuba es una especie de gurú, un líder de opinión.

En ese cuarto de siglo, además de sumar años al calendario, han engordado un poco, y aplatanado en Holguín, pero también han crecido como profesionales del humor, recibido numerosos premios por su trabajo y hasta algún que otra gira a pueblos hermanos; porque si de algo están seguros Mireya Abreu y Onelio Escalona es que el humor, además de hacernos reír a quijada suelta y olvidar las penas, nos hace mejores personas.

Para ello apuestan por la sátira social y la parodia, apoyándose en lo mejor de la tradición humorística nacional, de la que beben constantemente, y también de la foránea. Su humor subvierte los clichés del género y se encamina hacia un manejo más inteligente de códigos universales, que el espectador enterado puede comprender con soltura. Y quien no los domine, aun así se divierte con las peripecias de Mireyita y Onelio.

Sus presentaciones en el pasado VII Festival de Humor para Jóvenes Satiricón demuestran que Caricare sigue tan losado e innovador como en los primeros años de fundado. Y lo más importante, el grupo tiene un público que los sigue y agradece sus funciones. No se han cansado, la cotidianidad no los venció, pues Caricare se ha aprovechado de ella –aunque sea difícil hacerlo– para crear nuevos monólogos y sketch.

En espectáculo Chirrín Chirrán, dedicado al actor William Delgado, nos hacen partícipes de un encuentro entre una chimenea y una cigüeña que desean realizar una cooperativa no agropecuaria, lo que les permite trabajar la sátira social; los funerales y las costumbres y peculiaridades de su práctica en Cuba; el ventrílocuo Alexis y su muñeco Mogollón, texto que Eduardo del Llano escribió para el grupo Nos y otros y que Caricare llevó a escena recientemente; una canción protagonizada por peculiares pingüinos; la relación entre un martillo y una puntilla o la despedida de duelo de un “jefe integral”, el entrañable Lalo… En la noche estuvieron acompañados también por el ingenioso ventrílocuo Narciso, “el mejor malabarista del mundo”, y sus peculiares muñecos, presencia que se agradece pues amplía el diapasón de posibilidades del humor.

¡Ánimo y salud Caricare!, como diría Onelio Escalona.  ¡Qué venga otros 25 y muchos más!

 

El Guayabero, siempre en el tren de la vida

Por Erian Peña Pupo

Fotos tomadas del documental En Guayabero, Mamá… (Me quieren dar…) de Octavio Cortázar.

Hace catorce años, el 27 de marzo de 2007, Faustino Orama Osorio, El Guayabero, subió definitivamente al “tren de la vida”, como él mismo cantara. Tenía 96 años, aunque, al parecer, el “rey del doble sentido” era aún más longevo que lo que aseguraba su documento de identidad, pues fuentes orales y los estudios médicos realizados tras su fallecimiento le calcularon más años; incluso el periódico ¡ahora! del 6 de junio de 1977 reseña un homenaje que dos días antes le tributaron por sus 70 años.

Con el tres al hombro, El Guayabero, como otros trovadores y soneros itinerantes que recorrían la Isla, se convirtió en un fiel cronista de las costumbres de las personas más humildes: su singularísima estampa, sus ancestrales tumbaos y su atractivo doble sentido comenzaron a rodear su nombre de una aureola de leyenda desde la década de 1940.

“El creador genuino siempre insistió en que sus coplas eran ingenuas, que éramos los oyentes o bailadores los mal pensados que las teñíamos de erotismo o picardía. Es decir, parecía claro que el llamado “doble sentido” funcionaba como una forma de hacer sutil la presencia sexual o transgresora, dada con una gracia que la ponía a salvo de los censores a la vez que abría la verja al regocijo de los cómplices admiradores de la danza de Marieta o de cualquiera de esas deliciosas criaturas y situaciones”, escribió el dramaturgo Amado del Pino, quien reconoció en él uno de nuestros más genuinos creadores.

Fotogramas del documental En Guayabero, Mamá… (Me quieren dar…) de Octavio Cortázar (foto cortesía del autor)

Llegaba a campos y bateyes con el consabido “coopere con el artista cubano”: muchas veces, a cambio de sus descargas interminables, solo obtenía un plato de comida, unos tragos o un sitio donde pernoctar. En uno de esos recorridos, en 1955, llegó al caserío Guayabero, cercano al central santiaguero Miranda (hoy Julio Antonio Mella) y allí vivió una peligrosa aventura que le inspiró la pieza que le dio definitiva identidad artística.

El documental En Guayabero, Mamá… (Me quieren dar…) dirigido por Octavio Cortázar en 1984, nos acerca a esta parte de su historia: “En una rústica cantina el juglar, acompañado de varios músicos de su conjunto, El Guayabero se divertía cantando sus simpáticas composiciones, mientras los pobladores se reían a carcajadas. Una hermosa trigueña del lugar les servía tragos de vez en cuando, hasta que llegó el jefe del puesto de la Guardia Rural, el cual era el esposo de la muchacha y, celoso, armó la bronca. Le dijo a Faustino que si había tomado ron con su esposa ahora tomaría con él… Mientras corría entre los cañaverales nació la inspiración, una carta de presentación que desarmó a no pocas personas de rostro adusto que no transigían ante sus canciones “irrespetuosas” y cargadas de doble sentido: “En Guayabero, mamá, me quieren dar…”.

Cuando se analizan los textos de “Marieta”, “Mañana me voy a Sibanicú” o “Félix Solano”, es fácil convencerse de los conocimientos empíricos, el ingenio y la gracia de este artista al que Frank Delgado, otro gran artífice de la trova con matiz sonero, llamó “filósofo popular”. La musicóloga María Teresa Linares, por su parte, ha escrito que “Oramas representa una fase del son, quizás inicial, quizás primaria; pero que él la mantiene con mucho vigor, con mucha calidad. Faustino utiliza las formas del son que se usaban antiguamente, los montunos, sobre los cuales se improvisaban cuartetas y décimas”.

Después del triunfo revolucionario de 1959 la vida artística de El Guayabero tomó otros rumbos y su música comenzó a ser escuchada en distintos lugares, más allá de guardarrayas y bateyes en tiempos de zafra. En todas partes la gente reía con su ingenio y picardía, con sus contagiosos tumbaos y su peculiar y pulcra estampa. Al margen de sus peculiaridades era una rara avis: la inmensa mayoría de los veteranos se había retirado y la nueva trova iniciaba su plenitud, no obstante Silvio Rodríguez, Noel Nicola y sobre todo Virulo, Pedro Luis Ferrer, Pablo Milanés y Frank Delgado no solo le muestran respeto y admiración, sino que tienen su quehacer entre las referencias de lo trascendente. Algo similar expresan figuras y agrupaciones soneras como La Revé, Estrellas de Chocolate e Ibrahím Ferrer con Los Bocucos, entre otros que realizan valiosos registros fonográficos de sus composiciones. El propio Pablo ha dicho: “El Guayabero imprime una ternura especial como pocos, en tanto cultor de la picaresca. Él proyecta como nadie la cubanía de su verso y lo hace con bastante maestría”.

En 1981 se inauguró el cabaret El Rincón de El Guayabero en Holguín. En los altos le asignaron a él y a Moraima, su última compañera en la vida, un apartamento en el que puso fin a su larga residencia en hoteles, pero no del todo a su vida itinerante y bohemia. Dicen que ya no tomaba tanto como antaño, salvo en contadas ocasiones, sobre todo cuando tenía visitantes ilustres, entre ellos el español Santiago Auserón, fundador y líder de Radio Futura, una de las agrupaciones más sobresalientes en toda la historia del rock ibérico. Auserón devino en uno de los más importantes promotores de su obra y precursor del boom que posteriormente tendría en su país la música tradicional cubana y en el que, sin dudas, el holguinero se convirtió en un artista de culto, como demuestra el gran homenaje recibido en 1994 en Sevilla, el museo Santa Palabra inaugurado en 2005 en Calasparra, Murcia, así como la acogida de sus discos y giras.

Durante su primera estadía, en 1984, Auserón compró el disco de Faustino que acababa de recibir el premio Egrem y quedó impresionado, tanto que al realizar en febrero de 1992 la antología Semilla de son, lo invitó junto a algunos de sus músicos. En España causaron una gran sensación con esa gracia en el decir y sus peculiares tumbaos.

Ese disco, producido por Auserón para los sellos BMG–RCA con grabaciones de Benny Moré, el Trío Matamoros, Celia Cruz, Septeto Nacional y otros solistas y agrupaciones de leyenda que atesora la Egrem, incluyó “Como baila Marieta”, pieza que le granjeó al holguinero una extraordinaria popularidad entre los españoles que aún vivían los efectos del culto a la sexualidad, el “destape,” la llamada “movida madrileña”, el despegue de la obra del cineasta Pedro Almodóvar y credos estéticos inusuales e irreverentes.

En la Casa de la Trova, que fue rebautizada con su nombre en el 2002, al igual que posteriormente el Centro de la Música y los Espectáculos, en parques y plazas, iban a su encuentro Frank Delgado, los dúos Postrova y Buena Fe, Fernando Bécquer, Tony Ávila, el Trío Enserie y músicos procedentes de diversos países, como el guitarrista flamenco Tomatito.

A inicios de 1994 se le presentaron serios problemas de salud que llevaron a la decisión de amputarle la pierna derecha y a pedirle que realizara un período de descanso como exigían las circunstancias. Pero tras la implantación de la prótesis, realizada el 15 de julio, partió rumbo a Sevilla, Andalucía, al Primer Encuentro del Son y el Flamenco, evento que le tributó uno de los más impresionantes homenajes en su vida.

De Sevilla ´94 el trovador-sonero siempre guardó gratos recuerdos, como fue la visita a la tumba de Antonio Machín, embajador permanente de la música cubana en España e intérprete de “El Tumbaito”, su primera composición en traspasar océanos y que en 1995 fue reeditada en formato CD en antologías del cantor cubano oriundo de Sagua La Grande.

A los agasajos por sus 90 años se sumaron instituciones, eventos y provincias. Entre ellas el XII Festival Internacional Benny Moré en Cienfuegos, la Uneac, la cual le entregó la condición de Artista de Mérito, el Centro Nacional del Humor que lo galardonó con su Premio Nacional y Cubadisco, que le dedicó su edición del 2001, junto a los 110 de Oscar Hernández, los 145 de Pepe Sánchez y los aportes de la trova a la música cubana. Grabaciones discográficas suyas o sones de su autoría en otras voces, continuaban recorriendo el mundo y ubicándose entre los preferidos en la revista Billboard, los Premios Grammys y listas de éxitos de países como España y Estados Unidos.

“Faustino Oramas es el último representante de aquella generación de soneros que vivieron de la música y para la música, y supieron transmitir a su obra la idiosincrasia del cubano, que siempre se reconoce en las canciones de este juglar oriental. Y, como juglar al fin, El Guayabero vive y disfruta la bohemia. Con el tres debajo del brazo, siempre está dispuesto a cantar en escenarios o parques, en bares o bateyes, donde quiera que haga falta la alegría, porque Faustino Oramas es la alegría de su música, y su público son todos los habitantes de esta, su ínsula querida y natal”, subraya otro de sus admiradores y además, un investigador de la música cubana, el Premio Nacional de Literatura Leonardo Padura, en las palabras de contraportada del disco El Guayabero (Egrem, 1996).

A inicios de marzo del 2007 fue ingresado en el hospital provincial Vladimir Ilich Lenin. Diez días después fallecía uno de los patriarcas de la trova y el son, el último juglar de la tradición cubana… Sus restos fueron objeto de homenaje en La Periquera: allí se colocaron setenta ofrendas florales enviadas por relevantes personalidades e instituciones de Cuba, entre ellas el General de Ejército Raúl Castro, Silvio y Pablo, el Instituto Cubano de la Música… No faltó tampoco la presencia de notables colegas y discípulos del juglar, como Eliades Ochoa, Pancho Amat, Tiburón Morales y Cándido Fabré.

En algunos tramos del recorrido hasta el viejo cementerio local, la comitiva fúnebre realizó paradas para que sus compañeros músicos interpretaran sus temas, un puñado de sones que lo habían convertido en el más universal de los músicos holguineros y en el más sui generis de nuestros juglares, ese que se subió al “tren de la vida” para siempre (Tomado de la web de la Uneac).

Juan Padrón, mambí siempre

Por Comunicación Cultural La Luz

La cultura cubana ha amanecido hoy sin uno de sus grandes representantes: el realizador cubano Juan Padrón falleció este 24 de marzo, a la edad de 73 años.

Padrón pasará a nuestra historia cinematográfica y cultural como el creador de uno de los personajes más representativos de nuestra identidad cubana, Elpidio Valdés, mambí de la historieta infantil que en este 2020 cumple 50 años de creada. Juan Manuel Padrón Blanco nació en Matanzas en 1947. Durante su carrera profesional se desarrolló como caricaturista, ilustrador, historietista, guionista y director de cine. Su más famoso personaje, Elpidio Valdés, apareció por vez primera en una revista Pionero en 1970.

Años más tarde, en 1974, Padrón comenzó a trabajar en el Icaic, donde tuvo la posibilidad de llevar sus personajes al cine. De ahí nacieron excelentes propuestas como El enanito sucio, Quinoscopio 1, 2, 3, 4 y 5, Filminutos y, por supuesto, los muchos episodios y largometrajes de Elpidio Valdés y las dos partes del filme Vampiros en La Habana (1985, 2003). Entre sus muchos reconocimientos y lauros nacionales destacan el Premio Nacional de Humorismo 2004, los ocho premios Coral del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y el Premio Nacional de Cine 2008.

Asimismo, participó activamente con sus animados en festivales internacionales donde obtuvo premios, menciones y reconocimientos especiales. Actualmente se desempeñaba como miembro del Consejo Nacional de la Uneac.

El Centro de Comunicación Cultural La Luz y la Dirección Provincial de Cultura se suman a las condolencias enviadas por el Icaic, el Ministerio de Cultura y demás instituciones culturales, y también a las del pueblo de Cuba, que supo hacer suyo sus personajes e historias.
En paz descanse Juan Padrón, creador de Elpidio, de Vampiros en La Habana, mambí siempre.

El humor recorre la ciudad

Por Abelardo Leyva Cordero

Fotos tomadas de la sección Caricaturas de la web del periódico !ahora!

(A propósito de la exposición del caricaturista Jorge Sánchez Armas inaugurada en la librería Ateneo Villena Botev durante el VII Festival de Humor para Jóvenes Satiricón).

Jorge Sánchez Armas pasó un susto cuando le informaron que su obra no podía exponerla en la sala del Guiñol por hallarse esta ocupada con una del pintor Cosme Proenza. A esa hora el caricaturista de Palante y periodista de Juventud Rebelde se vio obligado a recorrer toda la ciudad de Holguín con un nudo en la garganta por el peligro que corría la promoción de su arte, acompañado por el colega Onelio Escalona, que no se explicaba lo ocurrido cuando el mismo programa del festival El Satiricón, anunciaba la exposición en dicho lugar. Finalmente, después de fracasar en la visita a varios lugares, a Onelio se le ocurrió la idea de dirigirse a la librería Villena Botev y pedirle ayuda, a manera de súplica, a la administradora del centro, Lourdes Rodríguez, quien los recibió, para alivio de los humoristas que ya sufrían lo que parecía una broma negra o pesada, con su acostumbrada sonrisa y disposición de prestar el local para exponer tan interesantes dibujos. Todo parecía coincidir para que Jorge, en la mañana del sábado veintinueve de febrero (ocasión que solo puede ocurrir cada cuatro años) le diera sus datos y consideración del humor a este librero de uso, quien no lo pensó mucho para escribir esta crónica.

Me cuenta el caricaturista que el objetivo principal en su obra es trasmitir un mensaje a través del pretexto del chiste, que la mayoría de las veces subsiste uno implícito y que tiene la cualidad de llevar a la persona a la reflexión. Pone de ejemplo una caricatura donde usa a la caperucita roja, el cazador y el lobo; donde esta sale en defensa del lobo oponiendo al cazador un libro que anuncia las especies en peligro de extinción. Otra revela al famoso ratoncito Pérez muerto en un ataúd, y como las dos cucarachas que lo velan explican la razón de su fallecimiento: ¿Qué le pasó a ratoncito Pérez? — Le dio un infarto por el precio de la cebolla.

Humor de referencia universal y contemporánea, que refleja la realidad nacional e invita a un análisis sobre el carácter social del cubano. Es de celebrar también la obra que dedica a nuestra ciudad, a manera de colaboración con el periódico ¡ahora! donde se aprecia una parodia de dos símbolos de la localidad: el hacha de Holguín y la cruz de la Loma, ambas tomándose una foto selfie con celular.

Si hay personas que tienen los pies bien puestos sobre la tierra, son los humoristas cubanos, y en particular Jorge Sánchez, caricaturista y cronista de nuestra historia.

El sátiro ríe con ganas en Holguín

Por Erian Peña Pupo

Pocos eventos en Holguín, una de las ciudades cubanas con una dinámica cultura más activa, logran el nivel de participación popular que el Festival de Humor para Jóvenes Satiricón.

Desde mucho antes de las presentaciones, las entradas están agotadas, pero aun así las personas van por aquello de que “quizá a último momento puedan pasar” y reírse un poco; incluso de pie, al final del pasillo y en los laterales, para no perderse la amplia risa.

El Satiricón –así a secas, como la gente lo llama– ha logrado posicionarse y ser esperado cada año, como se esperan las Romerías de Mayo o la Feria Internacional de Artesanía Iberoarte, pero con la peculiaridad de que a todos les gusta reírse de buena gana. Es cierto, podría decirse, que el humor las tiene todas para ganar frente a otras manifestaciones menos populares, pero lo que hace atractivo el Satiricón, evento que realizó del 23 de febrero al 1 de abril su VII edición, es la selección, la curaduría digamos, que lo hace representativo de lo mejor de esta manifestación cuya vanguardia se agrupa en el Centro Promotor del Humor, dirigido por el actor Kike Quiñones. Incluso Kike lo ha dicho varias veces: el Satiricón funciona como un espacio de confluencias de las diferentes maneras de trabajar la creación humorística en el país.

Esta edición, dedicada al 15 aniversario del grupo Etcétera, a los 25 del dúo Caricare, integrado por Onelio Escalona y Mireya Abreu, y al desempeño femenino en el humor cubano, fue ejemplo de la popularidad de este evento que atrae a toda la familia, auspiciado por la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas, con el objetivo de promover una manifestación tan seria como el humor inteligente.

En la escena…

El Teatro Eddy Suñol –cuyo aniversario 80 celebró el pasado año con una amplia jornada de programación– fue el principal escenario del evento: la sala principal Raúl Camayd y la Sala Alberto Dávalos, acogieron las presentaciones del VII Festival Satiricón.

Pagola la paga, Kike Quiñones, Carlos Gonzalvo (el profesor Mentepollo), Etcétera, Rigoberto Ferrera, El Portazo, Caricare, el ventrílocuo Narciso Alfonso, La oveja negra y La leña del humor, vienen protagonizando desde hace varias ediciones las noches del Eddy Suñol; salvo Narciso Alfonso, Rigoberto Ferrara, por primera vez en el Satiricón, y El Portazo.

Hubo de todo un poco en esta semana humorística en Holguín: espectáculos totalmente nuevos, otros con momentos ya conocidos, sátira, crítica social, parodias… Rigoberto presentó Rigoterapia, donde combina la música en vivo –él al piano como todo un showman– y varios sketch, que lo reafirman como un humorista hábil, capaz de hilvanar como pocos un discurso mordaz –que son varios al mismo tiempo– y sacarnos sonoras carcajadas con temas de nuestra más apremiante cotidianidad. El Portazo, colectivo matancero dirigido por Pedro Franco, presentó El recitalito. No puedo, tengo ensayo, puesta que abordamos con más detenimiento en este mismo espacio.

La oveja negra puso Burogracias; La leña del humor junto a Kike Quiñones presentó Hay que ser pacientes, y Etcétera, anfitrión de la cita, obsequió Contentos empeñados y estrenó aquí, pues ya lo había hecho en La Habana, su espectáculo Bienreídos a mis 15.

Y su espectáculo final, con el nombre ¡Se acabó!, fue un compendio de buenos momentos del Festival: Pagola la paga, Kike Quiñones, Venecia Feria, el Profesor Mentepollo, Rigoberto Ferrera, La leña del humor, Etcétera, La oveja negra, Narciso Alfonso y Caricare; como vemos todos los participantes de esta cita del buen reír en Holguín.

El que ríe último…

El humor cubano ahora mismo –el Satiricón así lo demuestra– no deja de ser irónico y cortante con cuestiones sociales y hasta políticas de la realidad nacional e internacional, pero al mismo tiempo sigue cargando con varios de sus estereotipos y chiches.

Lo viene haciendo desde siempre, podríamos pensar. Recordándonos que no hay mejor manera de mirar la realidad –mírese la tradición vernácula, la caricatura, el folclore campesino y programas como Alegrías de sobremesa, La tremenda Corte, Detrás de la fachada y el actual Vivir del cuento– que a través del prisma de una sonrisa.

Si los abandonara –cuestión difícil pues parten de nuestra identidad y de ese choteo cotidiano que nos hace reírnos hasta de nosotros mismos, descrito incluso en la literatura del siglo XIX, un poco antes de que fuera caracterizado por el necesario Jorge Mañach–, quizá no recibiría tantos aplausos como cuando nos reímos del “otro”, el “diferente”. Aunque “el otro” seamos nosotros mismos, estos chistes siguen siendo hilarantes, a pesar de que nos reconozcamos como objeto de burla y pasto de humoristas.

De todo esto –la realidad social y sus idas y venidas, la burocracia, la sexualidad, el racismo, la política, “el lindo y el feo”– se apertrechan nuestros humoristas cotidianamente. Las personas se reconocen en ello y por qué no, también se ríen de sí mismos.

De todo esto también se habló –y se pensó– en el Satiricón, en el programa teórico “Pienso luego río”, realizado en la Casa del Joven Creador de la AHS y la sede de la Uneac.

Por tanto, para bien del género y disfrute de todos, el Satiricón seguirá llenando las salas y reafirmándose como uno de los eventos más esperados y aplaudidos en Holguín.

¡Nos vemos en el VIII Satiricón, en febrero de 2021, para que el sátiro siga riendo con ganas!

 

Bienreídos y hasta etc…

Por Vanessa Pernía Arias

Este año el grupo humorístico Etcétera, de génesis santiaguera pero de crecimiento en Holguín, celebra sus 15 primaveras, como debe ser. ¡Sí señores! Etcétera cumple su 15 aniversario de fundado y ha querido festejarlo también junto a los suyos, en este evento del cual ellos son los anfitriones y que fuera de la capital del país es uno de los más importantes, el Satiricón.

Bienreídos a mis 15 fue el espectáculo que propuso a un público que los sigue cada año. Puede decirse, sin lugar a dudas, que Etcétera tiene su público en Holguín. Esta propuesta escénica constituye un recorrido por buena parte la obra del grupo, donde convergen numerosos personajes con diferentes puntos de vista de la realidad que nos toca a todos de cerca.

Con Bienreídos, una vez más, se transita desde lo irracional hasta el humor negro, para desde la juventud de su arte interpretar diversos problemas cotidianos y actuales, como los cambios tecnológicos, las transformaciones sociales, entre otros, aprovechando cada una como objeto y sujeto para el quehacer humorístico. Además, su interés en la escena trasciende las cuestiones inmediatas, aunque también la inmediatez de sus temas sea un elemento fundamental, pero su trabajo va más allá de lo nacional para convertirse en universal.

Desde su fundación en 2005, en el “lejano oriente” Santiago de Cuba, el grupo, integrado entonces por los actores Venecia Feria, Yasser Velázquez y su director y guionista Eider Luis Pérez, defienden un humor apoyado en códigos teatrales, presentando en sus espectáculos una gran variedad de personajes, con textos que van desde el absurdo hasta la sátira mordaz, convirtiéndose en uno de los creadores más noveles de esta manifestación en Cuba. Recientemente después de la salida de Venecia ingresó al colectivo el joven Luis Ángel Batista.

Fotos: Marjel Morales

 

Aunque en la actualidad su trabajo se desarrolla fundamentalmente en La Habana, Etcétera siempre, aseguran sus integrantes, son de Holguín y con su obra, compilada en textos como Sobras escogidas, publicada por Ediciones La Luz, impulsan la creación humorística joven, pues ser novel no es impedimenta para asumir esta manifestación tan seria, al contrario, resulta una virtud y una ventaja, porque la edad te hace experimentar y también correr riesgos.

Quien bien te quiere te hará reír

Por Erian Peña Pupo

Fotos cortesía de Ediciones Holguín

El libro Quien bien te quiere te hará reír, de Onelio Escalona, miembro del popular dúo humorístico Caricare, bajo el sello de Ediciones Holguín, fue presentado en el Café literario de la Uneac como parte del programa del VII Festival de Humor para Jóvenes Satiricón.

“A través del absurdo, con manejo de una fina ironía, sin groseras alusiones morbosas o defectos físicos, Onelio nos invita a reír porque, hombre aferrado a sus orígenes, sabe que seremos salvados por la risa”, comentó el escritor Fidel Fidalgo, editor del mismo.

Para Onelio, más que sketch, pues no se ajustan a sus requerimientos, lo que encontraremos al leer Quien bien te quiere te hará reír son “pequeños juguetes cómicos”, piezas que escribió para ser llevadas a escenas por Caricare, junto a Mireya Abreu, y en los que se apoya en recursos que como humorista disfruta: la ironía y el absurdo.

“De los beneficios sanadores de la risa mucho se ha teorizado y encontrar una razón para reír a veces cuesta. Sin embargo, Onelio Escalona ha hecho de su trabajo un serio ejercicio para hacernos reír, y ha escrito estas siete piezas humorísticas que, jugando con las más absurdas situaciones, fustigan conductas y males latentes en nuestra realidad más próxima. Que lo consigue, no hay dudas. El lector agradecerá las hilarantes propuestas que tal vez ya haya visto representadas en el escenario por el proyecto artístico Caricare que comparte con la actriz Mireya Abreu”, leemos en la contracubierta.

Como parte del Café, conducido por el intelectual Manuel García Verdecia, Onelio abordó también el cantinfleo, término aprobado por la Real Academia de la Lengua Española a propósito del actor y humorista mexicano Mario Moreno, Cantinflas, quien para el escritor Carlos Monsiváis “es el iletrado que toma control del lenguaje como puede”. Además, Gilberto Cruz Rodríguez, Pucho, compartió varias décimas de perfil humorístico.

Onelio, además de haber escrito guiones para la televisión, entre los que destacan “Caricare en clave de 2”, “Zooterapia” y “Deja que yo te cuente”, tiene publicados Caricare en clave de 2, por Ediciones Alarcos, y El chiste sí tiene vuelto, por Ediciones La Luz.

Una política cultural para todos

Por Erian Peña Pupo

Fotos tomadas de Internet

La política cultural, su evolución histórica e importancia, fueron abordadas por el actor Kike Quiñones, director del Centro Promotor del Humor, en una conferencia destinada a directivos del sector de la Cultura en la provincia, en el Ateneo Cinematográfico, como parte también de las actividades del VII Festival de Humor para Jóvenes Satiricón.

“¿Está dicho todo en cuestión de política cultural? ¿Hacemos lo necesario?”, se preguntó Quiñones, para quien la política cultural depende de la voluntad política y no del voluntarismo, al ser la cultura un sistema complejo que incluye las creencias, el arte, la moral… y en la que influyen todos los elementos que componen la dinámica social.

Kike realizó una detallada evolución histórica de la misma en el país, pasando por la colonia, la república y la república en Revolución, y subrayando momentos en cada una de ellas, como el pensamiento de Félix Varela, las palabras del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, en el alzamiento independentista del 10 de octubre de 1868 en La Demajagua, las dichas por el intelectual Raúl Roa en la toma de posesión del cargo de Director de Cultura en 1949, las conocidas Palabras a los intelectuales, realizadas por el Comandante en Jefe Fidel Castro en reunión en la Biblioteca Nacional en 1961…

La necesaria interdisciplinariedad, la preparación de los promotores culturales, el conocimiento de la historia local, la identificación e investigación de los procesos culturales de cada comunidad, la consulta a los expertos locales, la jerarquización adecuada, el respeto por los resultados de investigaciones relacionadas con los temas culturales y el dialogo sistemático con la vanguardia artística, fueron otros de los temas tratados por Kike, quien realizó una tesis de Maestría sobre este necesario tema.

 

Pienso el humor, luego río

Por Erian Peña Pupo

Partiendo del tema de la política cultural y su relación –ineludible por demás– con el teatro cubano y el humor en general, la sede provincial de la Uneac en Holguín acogió el programa teórico Pienso luego río, que dentro del VII Festival de Humor para Jóvenes Satiricón analiza los antecedentes, derroteros y convergencias del género humorístico.

Un análisis histórico de la política cultural cubana, conferencia del actor Kike Quiñones, director del Centro Promotor del Humor, donde abordó la necesidad de una jerarquización adecuada y el diálogo sistemático con la vanguardia creativa, abrió el debate. Por su parte, Jorge Sánchez, caricaturista de Palante, periodista de Juventud Rebelde y colaborador del semanario ¡ahora!, abordó en su presentación “el humor en la cubanía”, desde “una visión holística”, donde partió, a manera de recorrido, de las primeras publicaciones humorísticas en la colonia, destacando la obra del español Víctor Patricio Landaluce, hasta la República y el trabajo de Torriente, Abela, Juan David, De la Nuez, Chago Armada, entre otros, mediante un abordaje a las principales revistas y periódicos en que personajes emblemáticos como el Bobo y Loquito aparecieron. Además, publicaciones como Palante y Melaíto surgidas después de la Revolución.

El profesor Lino Ernesto Verdecia realizó en “El humor en la balanza, o ¿una balanza para el humor?” un análisis de tres cuentos de autores destacados a partir del boom literario de los años sesenta, que no son precisamente humoristas, pero donde el humor está presente: “¡No hay Dios que resista esto!” (Jesús Díaz Rodríguez, 1941- 2002), “Hasta revolucionario” (Julio Travieso, 1940) y “Asamblea de efectos electrodomésticos” (Eduardo Heras León, 1940). Después de realizar un abordaje de estos cuentos, que considera “emblemáticos de la narrativa humorística cubana”, con la peculiaridad de que “sus autores no eran ni han sido asiduos a esa vertiente”, Lino asegura que es válido observar que “los personajes protagónicos de esas diégesis son palmariamente representativos de actitudes consideradas negativas, en especial si esta negatividad proviene de un desafecto al sistema político imperante. Es por ello que se nos hacen simpáticos, tolerables o admisibles aquellos donde podríamos calificar de pícaros –con toda la carga semántica que de esos prototipos nos legó la literatura española–, porque aun cuando el “machetero” Kiki Fresneda ha ido a cumplir una tarea para la cual carecía realmente de convicción, y que el obrero fabril es un mal trabajador autoconvencido de lo contrario –y ambos no son precisamente escasos en el contexto nacional ni antes ni ahora– tienen a su favor algo importante: son verosímiles”.

Ariel Zaldívar, profesor del Departamento de Filosofía de la Universidad de Holguín, en la última ponencia del programa, abordó “la praxis humorística ante los desafíos históricos de la época actual y el contexto nacional”, donde subraya que la relación praxis humorística y época histórica cultural presenta determinaciones concretas como: su mediatividad dialéctica, lo que implica que entre ambos fenómenos existe un complejo de relaciones contradictorias, dinámicas y fluidas donde se suceden momentos de diferencia, oposición, antagonismo y complementariedad sistémico estructural; la historicidad concreta y la sociologicidad, donde época y humor existen y se realizan históricamente a través de la praxis creadora de las diversas clases sociales, grupos y colectividades; la estructuralidad: humor y época asumen una variedad histórica de formas de organización en el espacio y el tiempo; y la linguisticidad: época y humor precisan para su eficacia praxiológica y comunicativa de determinados lenguajes que codifiquen y transmitan sus contenidos y mensajes en la totalidad socio cultural.

Así, añade Ariel, “praxis humorística y época histórica tienen entre otras más, una cualidad histórica estructural común y constante en el tiempo: la ambivalencia dialéctica. Lo que implica que amen de las afinidades que comparten, también posean diferencias específicas que le permiten cumplir funciones opuestas como las que Mijaíl Bajtín y Gilles Lipovetsky desde sus contextos históricos ideológicos le atribuyen al humor”. Además, como preámbulo del evento teórico Pienso luego Río, quedó inaugurada en la galería Fausto Cristo de la Uneac, la exposición de humor gráfico Gracias por el mamut amarillo, de Jorge A. Carmenate, reconocido caricaturista y pintor original de Nicaro, Mayarí.