El recitalito: ¡Ven y canta!

Por Erian Peña Pupo

Teatro El Portazo insiste en decirnos que El Recitalito No puedo, tengo ensayo no es CCPC, la obra –con más de una parte, aunque prefiero la paradigmática primera– por la que fue premiado, conocido y aplaudido en casi toda Cuba. Es como si el grupo, dirigido por Pedro Franco, quisiera advertirnos que aunque ambas partan de códigos que identifican el colectivo matancero –el uso del cabaret, la espectacularización escénica, incluso lo carnavalesco, y la interacción con el público– esta obra es “otra cosa”.

Podríamos pensar que El Recitalito siempre será una obra en construcción, moldeada al lugar donde se presente y al público. Foto: radio Holguín digital

Quizá se diferencian en que esta última explora menos la sátira social y política, para ser más bien una especie de “divertimento escénico” que, como ellos aseguran, fue creado como una acción promocional orientada al pre-lanzamiento del proyecto Todos los hombres son iguales, obra con texto del dramaturgo, actor y realizador holguinero Yunior García. Una acción promocional –sui generis en el teatro cubano– que “tomó causes independientes que la convierten en un organismo vivo que respira por sí mismo y funciona solo; sin dejar de responder a las exigencias del marketing para los que fue concebido”, escribe Ledier Alonso Cabrera en el programa que acompaña esta puesta.

Así marketing y teatro, canciones en vivo y diversión, interacción y jodedera se mezclan en este espectáculo: varias canciones ordenadas de manera aleatoria por los espectadores en una especie de participación para nada ingenua que hace al público sentirse cómplice del desarrollo dramatúrgico de la puesta; dos comerciales para productor nacionales, pues –hablábamos de marketing– hay que agradecer a los patrocinadores; un intermedio; divertidas coreografías grupales a partir de temas musicales, sobre todo de programas infantiles de televisión, que nos remiten a la infancia de buena parte del público, que viene a ser la de Pedro Franco, aunque a otros de mayor edad no le digan nada; “una pantalla que discursa en categoría personaje”, y un cuadro escénico de lo que será Todos los hombres son iguales cuando se estrene al público.

“El performance musical, la contextualización de metalenguajes [y la descontextualización, añadiría yo], el humor, la sátira social y la democracia en las ideas, componentes trabajados antes por Teatro El Portazo se mantienen con coherencia en el cuerpo textual de El Recitalito. Foto: Cartel de la obra
Con todo esto –cual ingredientes de un éxito seguro que hace al público reírse y hasta desinhibirse y en el intermedio bajar al escenario– toma cuerpo El Recitalito, obra que se mueve en los contextos del bar´s show, planeando al mismo tiempo “una estructura abierta”. Esta viene a ser uno de sus principales atractivos y como hemos visto, común en el trabajo de El Portazo: todo está pensado, cada escena, canción, personaje, vestuario, música, etc. es minuciosamente concebido, pero al mismo tiempo deja espacio para la improvisación, en un rejuego en que nos sentimos partícipes de la puesta. Incluso las imágenes que la pantalla deja ver mientras los actores cantan y actúan –de filmes como Kill Bill, de Quentin Tarantino, y Naufrago, de Robert Zemeckis– sirven de apoyatura semiótica a las versiones de las canciones: “La mala”, del repertorio de La Lupe, o “Parte de él”, de La sirenita, clásico de Walt Disney Pictures.

Podríamos pensar que El Recitalito siempre será una obra en construcción, moldeada al lugar donde se presente y al público, en la medida en que destaca –también a partir de la selección de las piezas musicales– la improvisación de los excelentes actores del grupo, liderados en escena por una actriz camaleónica y versátil –y el adjetivo no está de más–, capaz de pasar de un registro actoral a otro como si nada sucediera: María Laura Germán. Quienes la hemos visto en otras puestas de El Portazo o en Teatro Las Estaciones, sabemos que la Germán es una de las jóvenes actrices más interesantes ahora mismo. La acompañan en escena los también talentosos y premiados jóvenes actores: Camila Rodhe, Odette Macías, Alejandro Castellón, Raudelis Torres y Adrián Bonilla.

“El performance musical, la contextualización de metalenguajes [y la descontextualización, añadiría yo], el humor, la sátira social y la democracia en las ideas, componentes trabajados antes por Teatro El Portazo se mantienen con coherencia en el cuerpo textual de El Recitalito. Desde una intimidad lúcida los actores ironizan con los pactos de ficción, aprovechan la relación con el espectador en modo “descarga” y lo hacen partícipe de la agonía vivida en el proceso”, amplía Alonso Cabrera.

Por todo esto, El Recitalito se asemeja y se diferencia de CCPC: son dos partes de un mismo cuerpo, El Portazo, y bebe –todo salido de la mente de Pedrito Franco– de muchos de los mismos recursos escénicos, incluso potenciándolos en un mayor grado. Musical, improvisación, performances y hasta gozadera y diversión sobre el escenario –cuidado, no son tan light como parecen, la provocación y el sexapil son recursos también muy válidos–, nos hacen esperar con ansias el estreno de Todos los hombres son iguales, que tampoco será CCPC ni El Recitalito, pero seguro se le parecerá un poco.

¿Lo de siempre?

Llegan los humoristas al terreno y acto seguido sus contrincantes de la prensa le preguntan: ¿qué te pongo, lo de siempre?

Al estilo de una orden habitual en el mejor de los establecimientos de servicios se dan los partidos entre el equipo de peloteros, integrado por periodistas de Holguín, y el que conforman los humoristas que cada año nos visitan para el Festival de Humor para Jóvenes Satiricón.

Este 2020 no fue excepción y como en años anteriores, la VII edición trajo consigo una aplastante victoria del plantel local por encima de los retadores “capitalinos”.

El Estadio Mayor General Calixto García Iñíguez, emblemática institución holguinera, acogió el enfrentamiento entre ambos equipos. Foto: Internet

Un entretenido espectáculo, no con tantos horrores como de costumbre-excepto los toreos de Eider en el center field-, ofrecieron ambos planteles hasta el quinto inning del juego, cuando “los cómicos” empataron el choque a cinco carreras, pero como la alegría en casa del humorista dura poco, en la propia entrada, sus rivales le apabullaron con un racimo de siete carreras, para poner el encuentro 12 por 5. En resumen, y si de masoquismo se trata, luego de recibir tal paliza en siete entradas, los retadores foráneos decidieron alargar la agonía y llevar el encuentro a nueve capítulos, así, las doce anotaciones se convirtieron en 15, y las 5 solo aumentaron en una para cuando cayó el último out.

Lo dije en ocasiones anteriores y lo sostengo aún, es admirable el empeño que ponen estos muchachos que anhelan realizar una buena actuación fuera del escenario, pero tristemente el terreno tiene una versión diferente, o por lo menos, cuando vienen al nororiente cubano, se demuestran sus pocas dotes deportivas. De igual forma sigue en pie la propuesta de que cambien de deporte y, para no llevarlo a los extremos, que no sea yaquis, mejor dominó, pero ni softbol, ni pelota, el mal que les aqueja no tiene cura y al plantel holguinero parecen no poder ganarles en un futuro mediato cuando se trata de strikes y bolas.

Más allá del choteo, y aunque en su defensa los humoristas digan que nosotros, la prensa, tergiversamos la información a nuestro favor, aunque al final se imponga la realidad…, en la tarde de este miércoles 26 de febrero, como en todas las precedentes, gana el deporte, la confraternización, el público que disfruta de un espectáculo sin telón donde sobra el humor y la diversión sana, pero, sobre todo, ganan los de siempre: la prensa.

Mentepollo la paga junto a Pagola

Por Vanessa Pernía Arias

El grupo Pagola la paga junto al reconocido y popular actor Carlos Gonzalvo, devenido profesor Mentepollo, amenizaron la noche de este martes a teatro lleno como parte del VII Festival de Humor para Jóvenes Satiricón. En un espectáculo colectivo, el público holguinero pudo disfrutar del buen humor criollo que explora las distintas variantes de este quehacer, incluyendo el monólogo y la música interpretada en vivo por los ingeniosos actores de Pagola.

El profesor Mentepollo, suerte de personaje múltiple, omnipresente en cada arista de la realidad nacional, volvió al Satiricón para confirmar que es uno de los humoristas más populares en la isla. Foto: Internet

Este colectivo plasmó sobre el escenario sus experiencias, sensaciones, representaciones y formas de entender la realidad, a partir del divertimento y la alegría, con una dosis bien acentuada de la musicalidad que los diferencia de varios colectivos humorísticos en el país hoy.

Sus temas se componen a partir de diversas vivencias sociales, como casi todos los humoristas, entre ellos la política, la economía, referencias autobiográficas y otras situaciones. Pagola y sus muchachos mostraron un estilo único que han conseguido durante años, específicamente unos 35, lo que lo convierte en veteranos, haciendo reír hasta el más escéptico.

Mientras que el profesor Mentepollo, suerte de personaje múltiple, omnipresente en cada arista de la realidad nacional, volvió al Satiricón para confirmar que es uno de los humoristas más populares en la isla, pues también su quehacer con digno estilo aborda desde el choteo los problemas del cubano de a pie de manera jocosa e inteligente.

Este colectivo plasmó sobre el escenario sus experiencias, sensaciones, representaciones y formas de entender la realidad, a partir del divertimento y la alegría. Foto: Internet

Con un humor reflexivo, agudo y crítico, el Profesor deja entrever aún algunas mañas de ese personaje medio parlanchín, y principalmente sabelotodo que fue Mentepollo en el famoso programa televisivo Deja que yo te cuente. Carlos Gonzalvo fue esa noche y ha sido siempre un sujeto que se apropia del ambiente y asume las características del tema en cuestión con gran sentido del humor, sobre todo, denunciando las situaciones que nos afectan y nos hace sentir incómodos en la cotidianidad del cubano, válido para todas las maneras de expresar del arte.

Pienso el humor, luego río

Por Erian Peña Pupo

Partiendo del tema de la política cultural y su relación –ineludible por demás– con el teatro cubano y el humor en general, la sede provincial de la Uneac en Holguín acogió el programa teórico Pienso luego río, que dentro del VII Festival de Humor para Jóvenes Satiricón analiza los antecedentes, derroteros y convergencias del género humorístico.

Un análisis histórico de la política cultural cubana, conferencia del actor Kike Quiñones, director del Centro Promotor del Humor, donde abordó la necesidad de una jerarquización adecuada y el diálogo sistemático con la vanguardia creativa, abrió el debate. Por su parte, Jorge Sánchez, caricaturista de Palante, periodista de Juventud Rebelde y colaborador del semanario ¡ahora!, abordó en su presentación “el humor en la cubanía”, desde “una visión holística”, donde partió, a manera de recorrido, de las primeras publicaciones humorísticas en la colonia, destacando la obra del español Víctor Patricio Landaluce, hasta la República y el trabajo de Torriente, Abela, Juan David, De la Nuez, Chago Armada, entre otros, mediante un abordaje a las principales revistas y periódicos en que personajes emblemáticos como el Bobo y Loquito aparecieron. Además, publicaciones como Palante y Melaíto surgidas después de la Revolución.

El profesor Lino Ernesto Verdecia realizó en “El humor en la balanza, o ¿una balanza para el humor?” un análisis de tres cuentos de autores destacados a partir del boom literario de los años sesenta, que no son precisamente humoristas, pero donde el humor está presente: “¡No hay Dios que resista esto!” (Jesús Díaz Rodríguez, 1941- 2002), “Hasta revolucionario” (Julio Travieso, 1940) y “Asamblea de efectos electrodomésticos” (Eduardo Heras León, 1940). Después de realizar un abordaje de estos cuentos, que considera “emblemáticos de la narrativa humorística cubana”, con la peculiaridad de que “sus autores no eran ni han sido asiduos a esa vertiente”, Lino asegura que es válido observar que “los personajes protagónicos de esas diégesis son palmariamente representativos de actitudes consideradas negativas, en especial si esta negatividad proviene de un desafecto al sistema político imperante. Es por ello que se nos hacen simpáticos, tolerables o admisibles aquellos donde podríamos calificar de pícaros –con toda la carga semántica que de esos prototipos nos legó la literatura española–, porque aun cuando el “machetero” Kiki Fresneda ha ido a cumplir una tarea para la cual carecía realmente de convicción, y que el obrero fabril es un mal trabajador autoconvencido de lo contrario –y ambos no son precisamente escasos en el contexto nacional ni antes ni ahora– tienen a su favor algo importante: son verosímiles”.

Ariel Zaldívar, profesor del Departamento de Filosofía de la Universidad de Holguín, en la última ponencia del programa, abordó “la praxis humorística ante los desafíos históricos de la época actual y el contexto nacional”, donde subraya que la relación praxis humorística y época histórica cultural presenta determinaciones concretas como: su mediatividad dialéctica, lo que implica que entre ambos fenómenos existe un complejo de relaciones contradictorias, dinámicas y fluidas donde se suceden momentos de diferencia, oposición, antagonismo y complementariedad sistémico estructural; la historicidad concreta y la sociologicidad, donde época y humor existen y se realizan históricamente a través de la praxis creadora de las diversas clases sociales, grupos y colectividades; la estructuralidad: humor y época asumen una variedad histórica de formas de organización en el espacio y el tiempo; y la linguisticidad: época y humor precisan para su eficacia praxiológica y comunicativa de determinados lenguajes que codifiquen y transmitan sus contenidos y mensajes en la totalidad socio cultural.

Así, añade Ariel, “praxis humorística y época histórica tienen entre otras más, una cualidad histórica estructural común y constante en el tiempo: la ambivalencia dialéctica. Lo que implica que amen de las afinidades que comparten, también posean diferencias específicas que le permiten cumplir funciones opuestas como las que Mijaíl Bajtín y Gilles Lipovetsky desde sus contextos históricos ideológicos le atribuyen al humor”. Además, como preámbulo del evento teórico Pienso luego Río, quedó inaugurada en la galería Fausto Cristo de la Uneac, la exposición de humor gráfico Gracias por el mamut amarillo, de Jorge A. Carmenate, reconocido caricaturista y pintor original de Nicaro, Mayarí.

Una hora de Rigoterapia para reír toda la noche

Por Vanessa Pernía Arias

La Rigoterapia fue el espectáculo que disfrutó la noche de este lunes el público holguinero, a cargo del versátil actor Rigoberto Ferrera, Premio Caricato 2010. Una presentación que explora los distintos recursos de los que se apoya el humor escénico, como la música, el canto y el monólogo.

Fotos: Carlos Parra

A través de la sátira y el choteo que caracteriza a los cubanos, el conocido humorista hace reflexionar acerca de temas tan arraigados en la población como es la religión, las supersticiones,  la economía, los problemas cotidianos, paisajes autobiográficos y otras muchas situaciones que se han transmitido de generación en generación por padres y abuelos.

Rigoberto Ferrera le agrega ingredientes bien cubanos a ese acto de comunicación artista-público y establece esa empatía de gran aceptación, que no sólo deja entrever en espectáculos como “Cuando Rigo suena”, “Échale la culpa a Rigo”, “Sabor bohemio” y «Rigoberto.com», sino también en la “Rigoterapia”.

Luego de varios años Rigoberto Ferrera regresó a Holguín y a conciencia se puede decir que ha cautivado a esa gran multitud que asistió a su espectáculo, pues con un humor inteligente y bien pensado logró un mar de risas que inundaron la sala principal del Teatro Eddy Suñol.

Aunque el plato fuerte de la noche fue “El Rigo”, también es meritorio agradecer la presentación a modo de “introducción”, del joven humorista Michel Pentón, integrante del grupo “La Oveja Negra” y su teoría del “feo”.

Una “introducción” igualmente bien pensada y jocosa que recorre distintas maneras que tenemos los cubanos de evadir la cotidianidad y que demuestra la capacidad de recorrer sin ciertos apuros diversos momentos del humor cubano.

Con estas presentaciones se reafirma una vez más que el Festival de Humor para Jóvenes Satiricón continúa siendo uno de los certámenes humorísticos más importantes que se realizan fuera de la capital cubana, presentando espectáculos variados y pensados para la familia cubana y defendiendo las nuevas maneras de interactuar con el público en la búsqueda de un humor escénico y teatral de calidad y buen gusto.

La capital del humor

Las carcajadas y alegrías vuelven a ser protagonistas de la Ciudad de los Parques, su escenario principal, el Teatro Eddy Suñol, acogerá por estos días la VII Edición del Festival de Humor para Jóvenes Satiricón.

Entre el 23 de febrero y el primero de marzo próximo se realizará la presente cita. Foto: Wilker López

Entre el 23 de febrero y el primero de marzo próximo se dedicaran las jornadas a los 25 años del dúo Caricare, compuesto por Onelio Escalona y Mireya Abreu, y de manera general al desempeño femenino en el humor.

La noche de este domingo marcó el inicio de los festejos, que se suman al aniversario 80 del coloso cultural holguinero, con la realización del espectáculo “Dímelo cantando”, para el que se congregaron grandes de la escena cubana como los humoristas Kike Quiñones, Carlos Gonzalvo (Mentepollo), el grupo Pagola la Paga, y, del talento local, Etcétera y Venecia Feria.

Una semana para el disfrute del buen humor, con actores de la talla de Rigoberto Ferrera y Narciso Alfonso-primera vez en la cita-, y otros habituales como La leña del humor, son algunas de las propuestas entre las que resaltan la presentación del grupo de Teatro El Portazo, de Matanzas, con la obra “Todos los hombres son iguales”, del dramaturgo holguinero Yunior García, un hito dentro del evento, puntualizó Eider Luis Pérez, director del grupo humorístico Etcétera y presidente del Comité Organizador del Satiricón.

Tan audaz como talentosa, hace un tiempo ya Venecia decidió lanzar su carrera como solista. Foto: Wilker López

Visitas a comunidades y a la Universidad de Holguín, la presentación del libro “Quien bien te quiere te hará reír”, compilación de obras escritas por el humorista Onelio Escalona, como parte del programa teórico que tendrá como sede la filial de la Uneac en el territorio, devienen en ofertas atractivas donde no faltará el tradicional juego de béisbol entre “Los Cerveceros” de la prensa holguinera y los humoristas que acuden a la cita, el cual se realizará en el Estadio Mayor General Calixto García, el próximo miércoles en la tarde, así como exposiciones en torno al humor como expresión teatral, se suman al programa colateral que pretende llegar a otros municipios.

La noche de este domingo fue pretexto perfecto para reconocer de manera especial, por parte del Centro Promotor del Humor, a las autoridades gubernamentales y partidistas por su apoyo para la realización del evento, al Consejo Provincial de las Artes Escénicas, y a uno de los grupos humorísticos más importantes de la actualidad, Etcétera, así como al trabajo de una institución dentro del humor cubano, el Dúo Caricare, por sus 25 años de carrera artística.

El momentos más especial de la noche: un cantante versátil, Chocofunk. Foto: Wilker López

El primer festival de música problemática «Dímelo cantando», fue la propuesta para «eliminar o apaciguar los problemas», ya que aquí todo el mundo canta. El pie forzado lo puso Pagola…, con sus 35 años de carrera artística-renovados pero con integrantes de la vieja guardia-, cuando recibieron esta propuesta en la vena del gusto, sin dudas una institución del humor cubano que se distingue por su estilo donde prevalece la interpretación musical, para lo que se valen de temas candentes de nuestra cotidianidad. Tan audaz como talentosa, hace un tiempo ya Venecia decidió lanzar su carrera como solista y para esta ocasión nos cantó los problemas de Rosa la oriental, quien trabaja como mula, pero de las que viajan a comprar al extranjero. Por su parte, el Maestro Wisin Milanés protagonizó ¿Dónde están mis musas?, sketch de Etcétera que realiza un enfrentamiento entre los productos artísticos alternativos y lo urbano:» inanición y falta de contacto con Morfeo es lo que tú tienes, o sea, hambre y sueño». El momentos más especial de la noche, un cantante versátil, Chocofunk, interpretado por Kike, se encargó de cerrar bien arriba la primera noche de alegría y carcajadas del Satiricón 2020.

Bajo el auspicio del Centro Promotor del Humor, la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas en Holguín, y con la finalidad de promover esta manifestación entre los noveles actores en el país, el Satiricón es considerado el evento de esta índole “más importante que se realiza fuera de la capital cubana”. Espectáculos variados, con humor inteligente y bien intencionado, son las propuestas para la familia holguinera, donde se defienden además las nuevas maneras de interactuar con el público en la búsqueda de un humor escénico-teatral de calidad y buen gusto, jornadas en que la Ciudad de los Parques se convierte en la capital del humor en Cuba.

Teatro del Caballero: El Acto con y para Vicente Revuelta

Por Erian Peña Pupo

Con el espectáculo unipersonal El Acto, José Antonio Alonso, actor y director de Teatro del Caballero, rinde un especial homenaje a Vicente Revuelta, a propósito del 90 aniversario de su natalicio.

Fotos: Vanessa Pernía

Así José Antonio Alonso hace suya la obra del maestro Revuelta, interpretándolo en escena, el actor y director que le cambió la vida y lo hizo dedicarse a la trabajo teatral y graduarse en la década del 80 en el Instituto Superior de Arte (Isa) para ser uno de los fundadoresde esaleyenda que es Buendía, donde protagonizó espectáculos convertidos en hitos del teatro de nuestro país. Después de esto, fundaría en 2007 su propio colectivo, Teatro del Caballero, que hoy dirige.

“Algunas anécdotas de este director, en constante tensión entre la polémica y fascinación que generó su trabajo, así como la cita de espectáculos canónicos dirigidos por él (Cuento del Zoológico, La noche de los asesinos, La muerte de un viajante, Galileo Galilei) se imbrican en el tejido de una dramaturgia espectacular que fusiona analogías e imágenes”, escribe Ámbar Carralero en las palabras del catálogo de la obra, presentada en la sala Alberto Dávalos del Teatro Suñol.

Miedos, injusticias, tabúes apócales propios de las condiciones políticas del momento, aún no del todo saldadas,momentos claves en la vida de Vicente y en su teatro, el papel del actor y la miradas al teatro contemporáneo, nos son devueltos por Alonso en esta obra, con dirección artística del propio actor y Yoander Ballester Aguilar, además de asesoría dramatúrgica de David García.

Esta obra como nos dice José Antonio Alonso es “un acto de confesión, de fe y entrega, en el que el actor evocando el legado teatral del famoso director y actor cubano, nos remite una y otra vez al rescate de la esencia del oficio, no importa cual. Es una fiesta del espíritu que termina siendo no solo una cura personal para el intérprete, sino también para los que participan en su acto”.

En cada puesta, Alonso lo entrega todo y nos hace partícipe –a quienes nunca vimos una obra dirigida por él y solo lo hemos visto en apariciones en el cine, como aquella en Los sobrevivientes, de Tomás Gutiérrez Alea– del inmenso legado del imprescindible Vicente Revuelta. Y lo hace haciéndonos cómplices, poniéndonos a pensar y a quitarnos la máscara, cosa difícil sin dudas, aunque sea por un instante frente al acto casi sagrado de la creación teatral.

Un sui generis Lucasnómetro para los niños holguineros

Por Vanessa Pernía Arias

La peculiar pieza de teatro infantil Lucasnómetro titiritero, llevada a escena por la compañía Los cuenteros, de la provincia de Artemisa, deleitó este fin de semana al público joven holguinero, tan urgido de esta manifestación escénica en los últimos tiempos.

Foto tomada de internet

El Lucasnómetro… es una sugerente obra que repasa momentos musicales importantes en el panorama cultural cubano de todos los tiempos, expresando las tradiciones y la simpatía que nos distingue y hace diferentes en cualquier parte del mundo. Esta puesta en escena, que se desenvuelve en un entorno minimalista, recorre también, a modo de parodia, la historia musical de la agrupación.

La trama se desarrolla en un ambiente campesino, muy criollo, donde destaca el sentido del humor que posee el cubano de a pie, a través de un hilo conductor que hace ostensible diversos momentos musicales actuados por figuras de animales, conformando un espectáculo muy divertido para toda la familia que acudió a la obra y donde se deja entrever otras piezas de dramaturgos cubanos, como es el caso del camagüeyano Freddys Núñez Estenoz.

A más de cincuenta años de creada, esta compañía, dirigida por Malawi Capote, se renueva constantemente sin perder el propósito original: defender el arte de las comunidades y el teatro callejero; por tanto cada espectador que disfruta de su espectáculo reconocen en su trabajo a verdaderos artistas de pueblo.

Los cuenteros, fundada el 19 de noviembre de 1969 por la actriz Graciela González y Julio Capote, sobresalen en el panorama escénico cubano con diversas obras, entre ellas, El extraño caso de la zorra gallina, Comino y Pimienta vencen al diablo, La cucarachita Martina, El canto de la cigarra y La mano del titiritero.

Alegrías líricas de una viuda holguinera

La viuda alegre es una pieza antológica en el repertorio del Teatro Lírico Rodrigo Prats. Fotos: Wilker López

Mi Lírico holguinero es otro; es el que ha estado en escena en los últimos diez años. Mi “Rodrigo Prats” es el de La alegre chaperona, El show de Jerry Hermans, La leyenda del beso, La princesa de las Czardas, Luisa Fernanda, La corte de Faraón… Es el del espectáculo Viva Verdi, con dirección artística de Yuri Hernández y fragmentos de Nabucco, La Traviata, Rigoletto, Otelo y Aida, entre otras obras del repertorio verdiano.

Para muchos no ha sido la mejor década de la compañía, pero es la que conozco. Es el Lírico de galas, como la que celebró su 50 aniversario en 2012; el de espectáculos variados. Y ahora es también el Lírico de La viuda alegre, famosa opereta de tres actos con música del compositor austrohúngaro Franz Lehár y libreto a partir del original en alemán de Víctor Léon y Leo Stein, basado en L’attaché d’ambassade (1861) de Henri Meilhac.

La viuda alegre es, lo que podríamos llamar, un peso pesado en la compañía, una pieza antológica en su repertorio. La puesta holguinera fue estrenada —asegura, en un libro inédito, el investigador e intérprete Martín Arranz— en 1971 y siguió toda esa década en repertorio, hasta 1988. En 1979 fue calificada como “un éxito indudable” en la presentación realizada en la Sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana. Entonces la Orquesta la dirigió, junto a Fabio Landa, el propio maestro Rodrigo Prats, uno de los autores más importantes del teatro lírico nacional, junto a Ernesto Lecuona y Gonzalo Roig.

Esta esperada puesta —que sufrió varias posposiciones en las fechas de su estreno, buscando la perfección de los detalles— fue presentada recientemente en el Teatro Eddy Suñol, como parte de las actividades por el 80 aniversario del coloso artístico holguinero. Llevarla a escena es portar una tradición consabida, que hace rememorar las actuaciones de Camayd como el conde Danilo o de Náyade Proenza y María Luisa Clark como la viuda Ana de Glavary; pero es revivir y hasta insuflarle cierta contemporaneidad a una obra que se caracteriza por una trama disparatada, divertida, basada en enredos y peripecias, y por momentos insulsa, como cualquier telenovela de turno: una joven viuda, Ana de Glavary, ha heredado varios millones, pero de casarse con un parisino su fortuna abandonará Pontenegro, creando la ruina nacional, por lo que, alentados por el barón Mirko Zeta, embajador de ese ficticio país en París, varios pontenegrinos la seducen. Pero a ella le interesa una antigua pasión, el conde Danilo Danilovitsch, quien jura demostrar que no se casará con ella solo por su fortuna, sino por amor. Lo demás aquí es enredos, peripecias y, eso sí, muchas infidelidades conyugales.

Presentación en el Teatro Eddy Suñol, como parte de las actividades por el 80 aniversario del coloso artístico holguinero.

Frívola, puede ser. Cargada de inverosimilitud, también. De por sí —y esto debemos subrayarlo— la opereta es un género musical animado y peculiar, cuya característica fundamental consiste en contar con una trama inverosímil y disparatada, a partir de diálogos hablados y canciones entre los que se intercalan historietas, llamadas couplets por los franceses, y bailes como la zarzuela o el cancán (como sucede en La viuda alegre). Se desarrolló en París primero y en Viena, Austria, después, a lo largo del siglo XIX. La viuda alegre, estrenada en 1905, no deja de poseer estas características del género.

La puesta holguinera, con dirección general de María Dolores Rodríguez y artística de Abel Carballosa, respetó la obra original, su concepción escénica, en buena medida la trama que desarrolla, la propia hilaridad que la peculiariza, aunque matizando varios parlamentos. Más allá de revisitar el género, lo homenajeó, cuidando cada detalle. ¿Cómo hacer que una obra como La viuda alegre, creada para el gusto y la diversión del público vienés de 1905, pueda interesar a los espectadores contemporáneos en Cuba? En ello interviene —más allá de La viuda… como obra de arte, como opereta clásica llevada a escena y grabada muchísimas veces en varias partes del mundo— la dirección artística, la puesta en escena, la espectacularidad que de por sí porta la obra, lo atractivo que llega a ser el desenvolvimiento dramático, la calidad de las actuaciones… No es una típica zarzuela, una gran ópera, sino un divertimento operístico, con una historia que, en su esencia, puede ser bien contemporánea, cotidiana, pero que por eso no deja de ser frívola, superficial, palaciega, casi vodevilesca.

La puesta holguinera, con dirección general de María Dolores Rodríguez y artística de Abel Carballosa, respetó la obra original, aunque matizando varios parlamentos.

Pero vayamos a algunas peculiaridades de la visualmente atractiva puesta holguinera. El “Rodrigo Prats” se ha caracterizado por las excelentes voces de sus intérpretes, los más jóvenes salidos de las aulas de la Filial de Canto en la Universidad de las Artes en Holguín. Esta puesta —en la noche en que la vi, y siempre mis consideraciones serán sobre ella— tuvo en el escenario a intérpretes jóvenes junto a voces consagradas de la compañía.

El desenvolvimiento escénico, actoral, viene a ser una de las limitantes, en buena medida, del teatro lírico cubano. Es un tema que han subrayado críticos en varias ocasiones. No es solo cantar bien, de por sí todo un mérito, sino saberlo conjugar con la actuación (por eso lo de teatro) y en ocasiones, como sucede aquí, hasta con el baile.

Los intérpretes de La viuda alegre lo hicieron lo mejor posible. Combinaron la actuaciones —algunos, claro está, mejor que otros— con el dominio de sus voces. A veces mejor, otras con falta de expresividad, matices, fuerza… El conde Danilo, interpretado también por el versátil y experimentado Alfredo Mas, estuvo en la piel del estudiante Carlos Manuel González, quien lo supo sacar adelante con dominio y gracia, cuando muchos pensaron que un personaje como este le quedaría amplio al joven. A Carlos Manuel hay que agradecerle también la valentía con que asumió al conde.

La viuda —sobre su personaje recae buena parte del peso de la obra— fue interpretada por una atractiva Yuliannis Sánchez, que nos ofreció un personaje agradablemente frívolo y en buena medida superficial, como amerita, intentando subrayar en el escenario el binomio necesario: el canto y la actuación. En lo particular, destaco al ya veterano Alfredo Calzadilla, como el barón Mirko Zeta, en lo que fue una clase de versatilidad escénica. El resto del elenco —el personaje de Niegus es aquí una delicia— le aportó su parte de diversión, desenvolvimiento y gracia a una obra que posee esos matices.

La viuda fue interpretada por Yuliannis Sánchez, quien ofreció un personaje frívolo y en buena medida superficial, como amerita esta obra, intentando subrayar en el escenario el canto y actuación.

Si algo pudiéramos recomendarles en esta parte a La viuda alegre holguinera, es, sobre todo, cuidar algunos detalles relacionados con la actuación, con el dominio escénico tan necesario en sus intérpretes; incluso varias interpretaciones pudieran mejorar, matizarse, cuidar detalles vocales, para el bien de una obra que requiere de pleno dominio y versatilidad sobre el escenario, a la par del desparpajo, la futilidad, de una historia, que corre el riesgo, con sus enrevesados vericuetos, de aburrir un poco. Y aburrir —lo sabemos muy bien— es todo lo contrario a lo que se ha propuesto el Lírico de Holguín, por eso la dirección artística de Abel Carballosa y la dirección coreográfica de Alejandro Millán han insistido tanto en el dinamismo y la contemporaneidad de la puesta.

El diseño de vestuario y escenografía cuidó los más pequeños detalles de manera casi artesanal.

Por otra parte, el “empaque” es visualmente atractivo, sugerente, uno de los grandes logros de la puesta, remitiéndonos al París de plena belle époque. Alejandro de la Torre realizó el diseño de vestuario y escenografía cuidando los más pequeños detalles de manera casi artesanal. Cada traje, especialmente los de la viuda, fueron trabajados velando las telas y la pedrería, los cambios de las modas de la época… La embajada de Pontenegro en París, la mansión de la viuda, con su jardín cómplice de infidelidades y rejuegos, adquieren una verosimilitud —dentro del género, claro— que el público agradece. Del avant première mostrado el pasado año aquí, la obra sin dudas creció mucho.

Es necesario subrayar también el trabajo coreográfico de Millán al frente del ballet del Lírico, la dirección coral de Damaris Hernández —vemos incluso al coro incorporarse a las coreografías–, y la dirección musical de Oreste Saavedra, dirigiendo la Orquesta de Cámara de Holguín y músicos invitados. Oreste alternó batuta con el joven Edel Almeida, para interpretar desde el foso del Eddy Suñol las compasiones que Lehár creara; sin dudas, un lujo contar en las presentaciones, como antaño, con música en vivo.

Fue un lujo contar en las presentaciones, como antaño, con música en vivo.

La viuda alegre, del Teatro Lírico Rodrigo Prats de Holguín, es una pieza ambiciosa y necesaria por más de una cuestión: rescata una obra antológica no solo del mundo de las operetas, sino del repertorio de una compañía que celebró, precisamente en uno de los días de estreno, su 57 aniversario. Porque la devuelve para un público que añora los años de esplendor del Lírico y que vio esta puesta, pero también para los espectadores jóvenes, ávidos no solo de teatro lírico, sino de teatro en sentido general. Porque pone sobre el escenario a consagrados y jóvenes, incluso estudiantes, para el bien de una obra que busca ser contemporánea, pero sin dejar de tributar al clásico; por el cuidado detalle en el diseño de vestuario y la escenografía —cuestión que, a priori, el público se lleva en la retina—, las interpretaciones, la mixtura entre actuación y danza, la música en vivo… Porque La viuda alegre, incluso con los detalles o sugerencias que cualquiera puede indicarles —si hay una cosa que el público holguinero cree saber es de teatro lírico—, es un camino, un punto de crecimiento esperado ansiosamente, una necesidad para la vida cultural de la ciudad, que esperamos pueda mostrarse en otras partes del país, incluso volver al propio Eddy Suñol. En resumen: una obra que, por esperada, por darlo el Lírico de Holguín todo en ella, se comenta de boca en boca, se piensa, pero, sin dudas, también se agradece.

Médicos del alma

Fieles defensores de la cultura, izan la bandera del arte mientras su escudo y espada son la imagen y tutela del legado martiano: los instructores de arte son una brigada que invade con talento, paciencia y dedicación cada espacio donde brota la creatividad.

La música y la danza no podían faltar a tal celebración para homenajear artísticamente nuestro patrimonio inmaterial. Foto: Carlos Rafael

Con el auspicio del Centro Provincial de Casas de Cultura se realizó en la mañana de este martes 18 de febrero el Acto Provincial por el Día del Instructor de Arte.

El Callejón de los Milagros, del Centro Cultural Plaza de la Marqueta acogió la actividad a la que asistieron las principales autoridades de la cultura en la provincia y el municipio de Holguín.

La música y la danza no podían faltar a tal celebración y fue a través del Coro Opus Nova, dirigido por la instructora Ana Rosa, y la Compañía Ronda de los sueños, de la maestra Grisel Velázquez, que se homenajeó artísticamente nuestro patrimonio inmaterial, al tiempo que se agasajaban a los presentes con las atractivas presentaciones.

Danza, teatro, música, artes plásticas y literatura fueron las manifestaciones reconocidas. Foto: Carlos Rafael
Danza, teatro, música, artes plásticas y literatura fueron las manifestaciones reconocidas. Foto: Carlos Rafael

El acto fue propicio para reconocer a quienes se han destacado durante el año anterior, a aquellos que pintan con pinceles las zapatillas, decoran los telones, rasgan guitarras y violines… escriben la historia no contada.

Con sus cuerdas no deja de tejer canciones, historias, las notas son latidos desde su pecho, así descubre la ciudad desde un balcón Aracelys García Pupo, de la Casa de Cultura Manuel Dositeo Aguilera.

Primero cumplió su anhelo de ser bailarina, luego se empeñó en encaminar a otros en sus propios sueños, Karina Benítez Solana, de la Escuela Primaria Raúl Cepero Bonilla, fue la instructora reconocida en danza; momento propicio además para agasajar el trabajo de Ernesto Benítez Suárez, instructor de esta manifestación y profesor de la Escuela Elemental de Arte Raúl Gómez García, a quien se le confirió la condición de “Hijo destacado de la Ciudad”, entregada por Odalis del Monte Suárez, directora municipal de Cultura.

La condición de “Hijo destacado de la Ciudad” fue conferida a Ernesto Benítez Suárez, instructor de esta manifestación y profesor de la Escuela Elemental de Arte Raúl Gómez García. Foto: Carlos Rafael

Con su pincel, paleta, un morral de colores y sueños, convence desde su obra que vale la pena llegar a Martí, a la naturaleza y cuanto tema surja; sus niños y niñas pintan la historia gracias a la tutela de este joven maestro, Pedro Silva León, de la Casa de Cultura Municipal de Gibara. Premios en el concurso “De donde crece la palma”, Trazaguas, el tránsito, PMA en acción, entre otros, demuestran su intenso bregar que le ha propiciado la participación en el Salón de instructores de arte, la Jornada Cucalambeana, y otros eventos de relevancia nacional.

Las tablas, movimientos, voces, el telón, una escenografía dispuesta, una dramaturgia estructurada, una escena, un final…feliz, aplausos para Yohandra del Valle Torres, de la Casa de Cultura de Mayarí, quien ha obtenido lauros como Primer Lugar en el Festival Municipal de Pioneros, reconocida su puesta en escena dentro del Festival Nacional de Teatro en Tierra Buena, y quien destaca además por su capacidad de montar obras teatrales de diversos formatos.

Rachel García Heredia, directora provincial de cultura, fue la encargada de felicitar a estos jóvenes médicos del alma. Foto: Carlos Rafael

Versos, historias simples, comunes, una lágrima de inspiración, Yunior Felipe Figueroa, de la Casa de Cultura Municipal de Cacocum, recibió el reconocimiento en la manifestación de literatura.

El 18 de febrero se instituye en Cuba como el Día del Instructor de Arte, en homenaje y reconocimiento al trabajo desarrollado por Olga Alonso, una de las primeras en responder al llamado de Fidel Castro para que los jóvenes se incorporaran a estudiar arte y luego ir a los lugares más intrincados del país a enseñar a sus pobladores. Desde esa fecha al día de hoy, sin ser médicos, ni psicólogos, se empeñan desde su profesión seguir la obra del Maestro desde el arte, mientras engendran la maravilla.

El Coro Opus Nova, dirigido por la instructora Ana Rosa, fue otras de las atractivas propuestas matinales. Foto: Carlos Rafael