Artes escénicas en Holguín, sin cederle el paso al Covid-19

Por Erian Peña Pupo

Diversas iniciativas realizan varias compañías holguineras para no detener la creación escénica, en tiempos donde es necesario el distanciamiento social como parte de las medidas ante la actual situación de excepcionalidad epidemiológica causada por la Covid-19.

“Nuestros artistas, a pesar de los actuales momentos que nos obligan a protegernos y permanecer en las casas, continúan trabajando y aportando al desarrollo de la cultura holguinera”, asegura Yanet Pérez, presidenta del Consejo Provincial de las Artes Escénicas.

Entre ellas destaca el Teatro Guiñol de Holguín, que celebró el pasado 17 de mayo su aniversario 48 y que trabaja en su próximo estreno, la obra El extraño caso de los espectadores que asesinaron a los títeres, del holguinero radicado en México Salvador Lemis. Aunque los ensayos se han suspendido en las recientes semanas, los integrantes de esta compañía no se han detenido y trabajan desde sus hogares en la preparación de la puesta.

Esto lo reafirma Karell Maldonado, quien revolucionó el diseño escénico y de muñecos en este colectivo, en obrascomo Titiriteros, contando y cantando, en 1999, hasta la reciente La cigarra, de 2018, pasando por clásicos del Guiñol holguinero, como Historia de una muñeca abandonada, La calle de los fantasmas, Un día de fiesta,Sancho Panza en la Ínsula Barataria, El ogrito, Galápago, Payasoñar, Ruandi, Silencio Orgánico, entre otras.

Desde su casa, Karell realiza parte de los muñecos de la próxima puesta, con versión de Miguel Santiesteban, quien fuera hasta su fallecimiento director de la compañía, y dirección de la joven actriz Karel Fernández. Títeres de piso y de guantes, trabajados sobre la base del papel maché para una puesta de retablo, darán vida en las manos, voces y sentimientos de los actores a Fiorinetta, Burattino, Señor Spectatore y el Doctor Galeno, personajes de El extraño caso de los espectadores que asesinaron a los títeres, de Lemis.

Con “textos originales” como este, que “van desde un imaginario personal potente y auténtico”, Lemis defiende “la tradición titiritera del mundo que no debe morir”, escribe Rubén Darío Salazar, director de Teatro Las Estaciones, en el prólogo de Retablo para múltiples paisajes, publicado por Ediciones Matanzas y que recoge también las obras Franz Kafka y la niña de la muñeca perdida y Rosete Aranda: Sueño de autómatas y titiriteros.

 

Por otra parte, el Guiñol realiza una hermosa iniciativa que comparte cada semana: “Guiños desde la casa”, cuyo “objetivo es llevar a los hogares breves representaciones teatrales, con los personajes principales de las obras en repertorio”, dice su joven directora.

“Es una manera de llegar a los niños y decirles que pueden aprovechar este tiempo libre haciendo cosas productivas y tomar las medidas para evitar el contagio de este virus. También incentiva a los pequeños a adentrarse en el mundo del teatro de títeres”, añade Karel.

“Guiños desde la casa” se trasmite cada lunes vía Facebook y también en el programa A buen tiempo, del canal provincial Telecristal: “Son historias originales creadas para lo que está pasando, partiendo de algún momento de una escena o algún texto”, añade la actriz.

Otro de los colectivos que trabaja desde sus hogares en el desarrollo de sus próximos estrenos, y en la confección de vestuario y elementos escenográficos, para que el arte no se detenga, es la Compañía de Narración Oral Palabras al Viento, dirigida por Fermín López.

“Estamos creando en casa, pues no detenemos en ningún momento la creación”, dice Fermín y añade que trabajan en el próximo estreno y en la confección de vestuario y elementos escenográficos para la función número 100 del espectáculo Fábulas de Cuba, basado en textos del narrador, poeta y etnólogo Miguel Barnet, presidente de Honor de la Uneac.

“Trasladamos las máquinas para la casa y estamos confeccionando los vestuarios nuevos para Fábulas de Cuba. Cuando todo se restablezca recibiremos a nuestro público con esa función número 100. Este espectáculo nos ha llevado por todo el país y a la Cruzada Teatral Guantánamo-Baracoa”, comenta. “También en casa trabajamos los textos del estreno de este año, Wasy, el fantasma del piano, de la escritora mexicana Soco Uribe. Por correo y gracias a las redes vamos haciéndonos consultas de textos y los muchachos trabajan todos los elementos escenográficos del nuevo espectáculo”, añade Fermín.

 

Por otra parte, el colectivo holguinero ha ideado una atractiva propuesta, Cuentos de nueve a doce, como una acción para paliar, a partir de la creación, los efectos de la Covid-19.

 

Desde su sede, la Casa del Cuento, los versátiles integrantes de este colectivo merecedor del premio Juglar de Honor de la Uneac, ofrecen al público ávido de las historias y la imaginación, cuentos narrados en sus voces a través de la vía telefónica, comentó su director.

Las personas que así lo deseen, explicó, pueden marcar el número 24453304 y detrás de la línea, en ese horario de la mañana, encontrará un narrador para contarle una historia.

A disposición de la familia cubana estos actores relatarán ficciones de la literatura nacional e internacional, compartiendo, además, enseñanzas históricas que resultan útiles en los tiempos actuales y enriquecen la cultura general de quien los escucha, añadió.

Fundado en 2004, Palabras al viento alterna danza, teatro, música, entre otras manifestaciones, con la narración oral. Con Bodas de sangre, versión de la obra de García Lorca, obtuvieron el Premio de la Ciudad 2019 a la mejor puesta en escena. Su más reciente estreno, Confesiones, está inspirado en El libro de los abrazos, de Eduardo Galeano.

Además, desde las redes sociales del Consejo Provincial de las Artes Escénicas de Holguín –Twitter y Facebook– se mantiene una promoción constante del quehacer de los artistas holguineros y se comparten otros materiales de interés para la escena y la cultura cubanas.

Donde hay títeres no hay fantasmas Los 48 años del Teatro Guiñol de Holguín

Por Erian Peña Pupo

En la calle Martí, justo en uno de los laterales del Teatro Eddy Suñol, tiene su sede el Teatro Guiñol de Holguín, compañía que celebra en este 2020 su aniversario 48 en pos del desarrollo del arte titiritero y sus diferentes expresiones en la provincia y el país.

El Teatro Guiñol de Holguín representa una de sus obras en el parque Calixto García. Foto: Centro de Comunicación Cultural La Luz.

Orígenes…

Los orígenes del Guiñol holguinero se relacionan con los antecedentes inmediatos de esta manifestación artística en la provincia, no tan fecunda en el arte del títere como otras, pero sí necesaria a la hora de historiar el panorama teatral cubano y sus múltiples convergencias.

A lo largo del siglo XIX e inicios del XX, en las ciudades de Holguín y Gibara, sobre todo, eran comunes las representaciones teatrales y musicales, en cines y teatros como el “Wenceslao Infante” y el Teatro Colonial de Gibara, de zarzuelas, operetas, vodevil, danza…

Respecto al arte titiritero, uno de los primeros referentes conocidos es el quehacer del gibareño Modesto Centeno (1913-1985), quien realizó la adaptación del cuento popular La Caperucita Roja en 1943, gracias a un concurso efectuado en la Academia de Artes Dramáticas de la Escuela Libre de La Habana (ADADEL). Tiempo después, una de las figuras tutelares de esta manifestación artística en Cuba, Pepe Carril –nacido en el central Preston, Mayarí, en 1930– crea en el propio poblado holguinero, el Teatro de Muñecos de Oriente, en 1952. Luego Carril sería uno de los fundadores en 1963, del Teatro Guiñol Nacional, junto a los hermanos Camejo (Carucha, Bertha y Pepe) y el joven Armando Morales, director de ese colectivo hasta su reciente fallecimiento (La historia de Carril y los Camejo difuminada en el tiempo y en consiguientes periodos, ha sido rescatada gracias al trabajo de creadores como Norge Espinosa, Rubén Darío Salazar y del propio Morales).

Pero no sería hasta inicios de 1959, cuando comienzan a gestarse en la ciudad de Holguín la idea de hacer teatro para niños mediante la utilización del títere en diversos formatos y estéticas.

Nacimiento: las luces del día del Teatro Yarabey

El 17 de mayo de 1959 los hermanos Arturo y Carlos Ricardo fundaron el Teatro de títeres para niños Yarabey –en voz aborigen, “luz del día”–, creando así la primera compañía teatral que se gesta después del triunfo revolucionario en la ciudad y pilar del actual Teatro Guiñol de Holguín. Iniciaban, entonces, las primeras actividades culturales en las comunidades como estrategia de masificación de la cultura de la naciente Revolución Cubana.

Aunque hoy no se encuentra en activo por problemas de salud, Arturo Ricardo, uno de los fundadores del entonces Teatro Yarabey, cuenta con más de 37 años dedicados al arte de los títeres en la provincia, una impronta que no ha sido estudiada y que se va perdiendo, inexorablemente, con el paso del tiempo: “El Teatro Guiñol de Holguín se funda por iniciativa del director de Cultura, Silvio Grave de Peralta. Después del triunfo de la Revolución inician las primeras actividades culturales, entonces mi hermano y yo nos presentamos, y allí hicimos imitaciones de voces, humor teatral, y otras cosas. A Silvio le interesó mucho las voces que hacíamos, voces de niños, viejos, animales… que formaba parte de un programa que teníamos montado. Entonces nos dijo que él tenía pensado crear un proyecto y ya que nosotros teníamos esas cualidades de hacer voces podríamos hacerlo… Nos dijo que crearía un teatro de títeres para los niños, pues aquí no había nada parecido, solo el cine con las películas de Tarzán y otras más de entonces”, comenta Ricardo.

Lo que hoy conocemos como Teatro Guiñol de Holguín sufre por largos años las mudanzas y fusiones con otros proyectos de la provincia. En la aun inédita cronología cultural de Holguín, realizada por el investigador Zenovio Hernández, se sitúa la culminación del primer cursillo de Instrucción del Teatro el 4 de noviembre de 1963, y además, refiere del inicio del cursillo de teatro de títeres impartido por Arturo y Carlos Ricardo, el 4 de abril de 1964, en los estudios de la emisora provincial CMKO Radio Angulo.

Los hermanos Ricardo se mantienen trabajando solos en Yarabey hasta 1965, cuando incorporan alumnos de secundaria básica y forman una brigada artística que actuaba dentro y fuera de la ciudad. Con esta brigada montaron obras de payasos, cuentos con muñecos y actores con máscaras: Las bodas del ratón Pirulero, La bruja que no era bruja y El hacha de oro.

Desde 1972 –fecha que marca el aniversario del Guiñol pues pasa a la categoría profesional, aunque realmente se celebren 61 años desde el originario Yarabey– hasta 1983, asumió la dirección del colectivo Felipe Betancourt del Río, quien contribuyó notablemente a la preparación del elenco, cuestión que conllevó a la calidad artística de muchas de las obras: Para reír y aprender, Lo que nos cuenta Din Don, La paloma Blanquiperla, Un día en el zoológico, De cómo la astucia venció al perro jíbaro, Las tres semillas, El conejo valiente, Armandito y las vacaciones, El rey del corral, Felo Jutía y El perro burlón.

Puesta de La cucarachita Martina por el Teatro Guiñol de Holguín en el parque Calixto García. Foto: Carlos Rafael

En 1983, tras el fallecimiento de Betancourt, la dirección del Guiñol pasó por un período inestable hasta 1991: Alejandro Hiralda, Armando Vielza, Rubén Mulet, Gilberto Gil y Marisela Espinosa, estuvieron al frente de la compañía en una época donde el teatro de títeres en Cuba se caracterizó por su marcado carácter didáctico y el reflejo de matices sociales, apoyado en adaptaciones de cuentos populares clásicos e historias cubanas, ubicadas, en su mayoría, en la campiña insular y sus delimitaciones. En esta nueva etapa presentan obras como: Quién puede más, El conejito Blas, El pájaro feo, La cucarachita Martina, El cocodrilo Tato, El caballito enano, Pedro y el Lobo, Un día en el teatro (Premio en guion en el I Encuentro Nacional de Guionistas de Espectáculos Infantiles, en 1986), El león hambriento y El chivo patijovero coliamarillo, obra que obtuvo el Premio en la categoría de música en el Encuentro Territorial Profesional de Teatro Infantil, en Ciego de Ávila, 1983, por el trabajo de Maricela Miranda, asesora musical del Guiñol desde 1982 hasta 2013.

Años de esplendor, la estética de Miguel Santiesteban

En 1992 asumió la dirección del grupo, por breve tiempo, la instructora de arte Grecia Lemus, y luego Marisela Espinosa hasta 1993, año en que el grupo se fusionó con Talismán, dirigido por Ángel Cruz. Ambos elencos acuerdan que Talismán sería un proyecto dentro del grupo fundacional; luego continúan trabajando con el nombre de Girasol. En esta etapa representaron piezas que caracterizarían nacionalmente el trabajo del Guiñol de Holguín: La Caperucita criolla, dirigidas por Ángel Cruz; Pelusín frutero, Un rayito de sol, La calle de los fantasmas, La muñeca de trapo y El sol negro, dirigido por Miriam Suárez, pieza que obtuviera en 1997 el Premio de la Ciudad de Holguín en Teatro en mano de los actores Marisela Espinosa y Mario Brito; y Los sueños de Verdolina, unipersonal de Marisela Espinosa, Premio de la Ciudad 1999 en actuación femenina, entre otras.

Varios de los títeres utilizados en las diferentes obras por el Teatro Guiñol holguinero.

En 1998 asume la dirección artística Miguel Santiesteban, hasta el 21 de marzo de 2012, fecha de su fallecimiento. Bajo su dirección se abren nuevos y amplios horizontes en el teatro de títeres en Holguín, imprimiéndole mayor fuerza profesional con la línea espectacular y el trabajo con esperpentos en calles y teatros. Así se pusieron en escena obras clásicas en el repertorio del Guiñol: La cucarachita Martina, Historia de una muñeca abandonada (Premio de la Ciudad 2000, en actuación femenina, a Magali Mola), Sancho Panza en la Ínsula Barataria, obra del español Alejandro Casona, Espantajo y los pájaros, El chivo patijovero coliamarillo, El majá de Santa Manigua, El Conejito Blas, Las tres semillas, Galápagos, del holguinero radicado en México Salvador Lemis (Gran Premio del Festival de Teatro Máscaras de Caoba 2008, y Premio de la Ciudad 2009 en actuación femenina a Dania Agüero), El Ogrito, de la canadiense Suzanne Lebeau, y La calle de los fantasmas, del argentino Javier Villafañe (1909-1996). Quizá sea esta la obra más premiada del colectivo holguinero: Premio de la Ciudad 2002 en manipulación; Premios Avellaneda en actuación masculina y femenina, a Dania Agüero y Jorge del Valle, respectivamente, y en diseño a Karel Maldonado, en el Festival Nacional de Teatro de Camagüey, en 2002. Además, el Premio Caricato 2003 en actuación masculina y femenina, a los mencionados actores y los Premios en el Festival de Teatro para niños y jóvenes (Guanabacoa, 2003) en manipulación colectiva, música y diseño, así como los premios especiales de la revista Tablas, de la Unión Nacional de la Marioneta (UNIMA) y de la Asociación Internacional de Teatro para la Infancia y la Juventud (ASSITEJ). Por estos años el Guiñol realiza, además, una gira por México donde muestra parte de su repertorio.

Según Martha Proenza, actriz del antiguo bloque dramático del ICRT en Holguín y miembro del Guiñol desde 1982: “El problema recurrente que impedía una mejor concepción ideoestética del colectivo, recaía en que ninguno de los que habían dirigido espectáculos en aquella etapa eran egresados de escuela, sin formación académica. Se viene a concretar un cambio positivo cuando dirige Miguel Santisteban y con los diseños de Karel Maldonado. Una estética más encaminada a la calle y al público todo que lo potencia”.

Actriz Dania Agüero Cruz, actual directora del Teatro Guiñol de Holguín

Cuenta, por su parte, la actriz Dania Agüero Cruz, hasta hace poco directora del Teatro Guiñol de Holguín, que cuando ella se incorpora a trabajar en el Guiñol en 1999, se acerca al experimentado Armando Vielza, actor, director, clown y realizador de sonidos en la radio: “Enseguida me acerqué a él para tratar de alimentarme de su experiencia y tratar de aprender. Armando Vielza cuenta, además, con un carisma especial para el clown. Su payaso era el auténtico payaso de circo. Un payaso diferente al que nosotros tuvimos como línea de trabajo. Desarrollaba situaciones, dentro de otras situaciones, y ahí armaba su historia”.

De aquellas nuevas propuestas estéticas comenta Vielza: “Lo espectacular primaba en nuestros montajes, así como el espectáculo de calle y la luz negra como líneas ideoestéticas. Dejamos de usar los títeres atrezados, y adoptamos a los títeres de telas rellenos con polietileno o esponja”.

Obra Galápagos. Foto: Archivo Centro de Comunicación Cultural La Luz

Añade que en el proceso creativo de Santiesteban, “la creación colectiva marcó la línea de dirección del grupo; Miguel seleccionaba las mejores ideas y las ponía en función de su idea como director. Él introdujo la espectacularidad y se amplió el uso del esperpento en espacios abiertos, la luz negra, con el uso de los títeres de piso, asesorados por mí. Maricela Miranda, Maricela Espinosa, Martha Proenza, continuaron con nosotros. Al paso de los años se incorporan nuevos actores y actrices: Dania Agüero, Migdalia Albear Camejo, Roberto Cera, Yuder Ortega, entre otros más, que llegaron después que salí del colectivo”.

Al respecto nos contó el maestro Armando Morales, Premio Nacional de Teatro, cuando visitó Holguín invitado a la Fiesta del Títere, organizada por el Guiñol holguinero: “Yo recuerdo que una vez fui jurado del Premio de la Ciudad en Teatro, y en el aspecto del teatro para niños y de títeres se le dio el Premio a Maricela Espinosa, que era una actriz de primer nivel. Después, con la renovación y la llegada de Miguelito Santiesteban, que fue alumno mío en el ISA, los espectáculos que montó en el Guiñol, con la imagen de Karel Maldonado, uno de los grandes diseñadores del teatro de figuras, aunque no se diga, llevaron a esa especialización que es el teatro de figuras, a un momento de gran envergadura para el arte y la cultura teatral, sobre todo la cultura que tiene que ver con el títere”.

Ruandi, obra del dramaturgo Gerardo Fulleda León en adaptación del Guiñol holguinero.

Guiños teatrales desde el teatro, pero también desde la casa

Tras el fallecimiento de Miguel en 2012, el Guiñol continúa trabajando en la puesta en escena que el director dejara adelantada: así se estrena Ruandi, obra del dramaturgo Gerardo Fulleda León, como homenaje a su dirección artística y su legado. Asume la dirección Dania Agüero y estrenan Payasoñar (Premio de la Ciudad a la mejor puesta en escena en 2014) y Los tres cerditos. Igualmente continúan representando obras conocidas dentro de su repertorio, siguiendo la estética de Santiesteban y el trabajo de otro imprescindible para el grupo, Javier Villafañe. Las sonrisas agradecidas de los niños en cada función, aseguran ellos, es el mejor premio posible al esfuerzo y la creación artística teatral.

Dirigidos por la joven actriz Karel Fernández trabajan en su próximo estreno, El extraño caso de los espectadores que asesinaron a los títeres, del holguinero radicado en México Salvador Lemis. Aunque los ensayos se han suspendido en las recientes semanas a causa del necesario distanciamiento social como parte de las medidas ante la actual situación de excepcionalidad epidemiológica causada por el Covid-19, los integrantes de esta compañía no se han detenido y trabajan desde sus casas en la preparación de la puesta. También han realizado la hermosa iniciativa que comparte cada semana: “Guiños desde la casa”, cuyo “objetivo es llevar a los hogares breves representaciones teatrales, con los personajes principales de las obras en repertorio”, dice la propia Karel, y que se trasmite cada lunes vía Facebook y también en el programa A buen tiempo, del canal provincial Telecristal.

Hoy el Teatro Guiñol de Holguín –en una ciudad donde existen, además, grupos similares que han bebido de su savia y su experiencia, como Alasbuenas, Neón Teatro y Palabras al viento– es uno de los colectivos teatrales con una importancia medular en el escenario teatral cubano y el arte titiritero en sentido general: sus 45 años en escena y la realización de la Fiesta del Títere, evento que protagoniza cada año con el objetivo de llevar a las comunidades holguineras y al público variado, el teatro infantil y el arte titiritero en sus múltiples resonancias y estilos, lo demuestran con significativas creces. Enhorabuena, entonces, el hermoso y útil arte del Teatro Guiñol de Holguín que celebra sus 48 años de arte.

Raúl Prieto entre la trova y el rock

Por Erian Peña Pupo

Fotos Adrián Aguilera y Oscar Gordillo

Raúl Prieto asegura que es esencialmente un cantautor que se mueve entre la trova y el rock, aunque se siente cercano a géneros como el pop rock, la balada, el bolero, el son… Su obra viene a ser el resultado de múltiples referencias: “Trato de interactuar con todos estos géneros, defendiendo determinados valores estéticos, un cuidado por las letras, las armonías”. Por eso asegura que su “música no es necesariamente trovadoresca al estilo de los viejos juglares”, aunque durante varios años se trasladara desde su natal Báguanos con el instrumento al hombro, interpretando sus temas a guitarra limpia.

Este año Raúl Prieto celebra su 41 aniversario de vida artística, pues marca el inicio de su carrera con la entrada al Movimiento de la Nueva Trova, en 1979, con el grupo Latinoamérica. Surgida después de un concierto de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola, en Casa de Las Américas, en 1968, y constituida en Manzanillo, en diciembre de 1972, la Nueva Trova tenía entonces varios exponentes en Holguín: Ramiro Gutiérrez, Aramís Mojena, Yaguajay… “En 1979 yo estaba en noveno grado y tocábamos música folclórica latinoamericana, desde Báguanos, un municipio con un potencial fuerte en la trova, aunque también hacíamos temas de la Nueva Trova y algo de son”.

“Estando en Latinoamérica formé parte de un grupo de pop rock llamado Kontakt, perteneciente al movimiento de aficionados, que tributaría después a la entonces Brigada Hermanos Saíz. Tocábamos esencialmente rock: Aguas claras, The Beatles, The Rolling Stones… Ahí no creábamos una obra propia, era más músico que cantautor”, dice.

“Al lado de mi casa en Báguanos vivía un marinero y crecí escuchando a Queen, The Beatles, The Rolling Stones, The Jackson 5, y de esa música es imposible no influenciarse. Además, parte de la trova tradicional cubana: Sindo Garay, Manuel Corona; la Nueva Trova desde el Grupo de Experimentación Sonora del Icaic para acá, principalmente Silvio, Pablo, Carlos Varela y Santiago Feliú, que me han influido mucho. Y Fito Páez, Miguel Ríos, Víctor Manuel, Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Queen, Toto, Tierra, Viento y Fuego; la generación de los 80, que realmente marcó la vida de muchos músicos. Me gusta también la música clásica, y los temas de Alejandro Sanz”.

Otro giro en su carrera llegaría con la fundación en 1986 de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) que agrupó a jóvenes escritores, artistas y promotores. Además, se vinculó al surgimiento en Holguín de las Romerías de Mayo, Festival Mundial de las Juventudes Artísticas.

“Cuando empecé a componer me moví más por la trova, pero siempre tuve el incentivo de crear un grupo musical”, asegura el autor de temas como “Sin tanta filosofía”, “Para darte más”, “A esta hora”, “En las alturas de la tarde”, “Capitán en tierra” y “Un disparo de amor”. Por eso, entrado el nuevo milenio, crea “Raúl Prieto y su grupo”, su agrupación acompañante profesional que pertenece a la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos “Faustino Oramas”. “Estamos cumpliendo 20 años”, subraya, y destaca que su hijo, Raulito Prieto, excelente bajista y uno de los jóvenes representantes de la trova en la ciudad, está al frente de la dirección musical del mismo, “compuesto principalmente por piano, teclado, batería, bajo, guitarra eléctrica, guitarra electroacústica, coro, percusión menor y trompeta”, añade.

Además de la música, Raúl Prieto se ha desempeñado como constante promotor de la trova: “He centrado mi trabajo en los últimos años en el desarrollo de peñas destinadas a proteger y promover la nueva trova cubana, con un poco de énfasis en el trabajo de los jóvenes. Siempre he tenido como inquietud abrirle espacio a las nuevas generaciones”.

En el Hotel Brisas Guardalavaca, con el dramaturgo Carlos Jesús García, realizó la peña “De John Lennon a la trova cubana”, “en la que queríamos mostrar la herencia de The Beatles en la música cubana, pues muchos trovadores tenemos influencia de ellos, de Bob Dylan”. Protagonizaría, además, “Tocando fondo”, en el patio de la Empresa de la Música, y “A esta hora”, espacio característico en la Casa de la Trova “Faustino Oramas”.

A partir de esta peña, fundada en 2006, nacería su primer disco: A esta hora, licenciado por Bis Music en 2008. “Es un disco bien variado, que tiene trova, son, bolero, rock… Ahora acabo de grabar mi segunda producción, que será patentada por la Egrem: Rostro de nadie. Es un disco con una sonoridad mucho más amplia, un formato de agrupación grande, pues contiene baladas, boleros, algo de flamenco, country…”, asegura.

Ahora sus empeños están encaminados al desarrollo de la Feria de los Trovadores, “una especie de cofradía, un gremio que incluye a trovadores de las nuevas generaciones. Así surgió la Feria: una plataforma donde podemos interactuar todos los trovadores, con una agrupación que funciona como el Grupo de Experimentación y acompaña a todos los artistas, para que puedan tener la posibilidad de enriquecer su espectro armónico, darse a conocer desde el inicio con una propuesta musical más amplia. Pusimos mi grupo en función de eso y empezamos a llamar a los creadores que profesionalmente estaban en la Empresa de la Música con la idea de que se fueran sumando”.

La Feria, realizada por la Dirección Provincial de Cultura de Holguín, “que la ha sostenido de forma ininterrumpida, con creces”, y con el apoyo de otras instituciones, ha consolidado espacios en El Callejón de los Milagros, del Complejo Cultural Plaza de La Marqueta, la Casa de la Trova “Faustino Oramas”, de Artex, y el Álbum-Café “El Chorrito”, de la Egrem, donde trovadores como Fernando Cabreja, Manuel Leandro Ibarra, Lainier Verdecia, Raulito Prieto, y Tony Fuentes, intercambian con un público cada vez más creciente. La Feria realizó, además, el concurso para trovadores noveles “Para una imaginaria María del Carmen”, ganado en esa ocasión por Oscar Sánchez.

La Feria, añade Raúl Prieto, quien es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), “ha sido una especie de cantera, una plataforma interactiva para darles la posibilidad a los jóvenes y además, retroalimentarnos con las nuevas tendencias, porque creo que quien no se sume a las nuevas generaciones y a las tendencias contemporáneas, retrocede. Uno mantiene su estilo, su escencia, su concepto, pero aprende”.

Mientras espera la salida al mercado por la Egrem de su disco Rostro de nadie, Raúl Prieto explota su línea de autor, escribiendo para varias voces interesadas en interpretar sus textos. Además, ve elevarse a sus hijos, también en el mundo del arte, y se sabe un cantautor –además de un creador tremendamente sencillo y talentoso– que desde la trova y las raíces encuentra amplios horizontes donde crecer como músico (entrevista publicada originalmente en la web de la Asociación Hermanos Saíz, AHS).

 

 

 

Cuentos de 9 a 12 para escuchar desde casa

Por Vanessa Pernía Arias

Cuentos de nueve a doce es la nueva y atractiva propuesta de la Compañía de Narración Oral Palabras al Viento, iniciada este lunes como otra de las acciones que emprenden los artistas para paliar, a partir de la creación,los efectos del Covid-19 en el país.

Desde su sede, la Casa del Cuento, en las inmediaciones de la Loma de la Cruz, los versátiles integrantes, liderados por el actor Fermín López, ofrecen a todo el público ávido de las historias y la imaginación cuentos narrados en la voz de cada uno de ellos a través de la vía telefónica, comentó su director.

Las personas que así lo deseen, explicó, pueden marcar elnúmero 24453304 y detrás de la línea encontrará un narrador en espera de su llamada para contarle el cuento que desee.

 

A disposición de la familia cubana estos actores relatarán ficciones de la literatura nacional e internacional, compartiendo, además, enseñanzas históricas que resultanútiles en los tiempos actuales y enriquecen la cultura general de quien los escucha, añadió.

Sus integrantes también trabajan desde las casas en su próximo estreno, y en la confección del vestuario y elementos escenográficos para la función número 100 del espectáculo Fábulas de Cuba, basado en textos del narrador, poeta y etnólogo Miguel Barnet, presidente de Honor de la Uneac.

Desde el hogar, además se socializan los textos del estreno de este año, titulado Wasy, el fantasma del piano, de la escritora mexicana Soco Uribe, y por las redes sociales se realizan las consultas de los libretos, porque lo importante es no detener ningún momento de la creación artística, destacó Fermín.

Palabras al viento, de este modo, se une, desde su espacio habitual, a las alternativas culturales en la provincia y en Cuba, en tiempos de distanciamiento social producto al Covid-19.

Fundado en 2004, Palabras al viento alterna danza, teatro, música, entre otras manifestaciones, con la narración oral, en obras como Bodas de sangre, versión del texto del español Federico García Lorca, con el cual obtuvieron el Premio de la Ciudad 2019 a la mejor puesta en escena, ysu más reciente estreno, Confesiones, puesta que está inspirada en El libro de los abrazos, del uruguayo Eduardo Galeano (Con información de la Agencia Cubana de Noticias).

Holguín, ciudad también de la Danza

Por Erian Peña Pupo

Fotos Archivos de Centro de Comunicación Cultural La Luz e Internet

El Día Internacional de la Danza fue establecido por la Unesco en 1982 a iniciativa del Comité Internacional de Danza, perteneciente al Instituto Internacional de Teatro (ITI/Unesco). Se eligió el 29 de abril por ser el natalicio del francés Jean-Georges Noverre, maestro, innovador, estudioso de este arte y considerado creador del ballet moderno.

La fecha busca atraer la atención sobre el arte de la danza y reunir a todos aquellos que la han elegido como medio de expresión sin importar barreras culturales, políticas y étnicas.

Este año el Día Internacional de la Danza guarda especial significado para Cuba, pues el Consejo de Europa del ITI, Organización Mundial de las Artes Escénicas/Unesco, en su reunión ordinaria de abril, acordó homenajear a la figura de la Prima Ballerina Assoluta Alicia Alonso, con motivo del centenario de su nacimiento y en reconocimiento a su extraordinaria labor artística y como embajadora Mundial de la Unesco. El homenaje público, que se realizaría en Madrid, España, no pudo concretarse por la situación epidemiológica mundial causada por la propagación del Covid-19, pero los organizadores han decidido realizar un homenaje internacional virtual difundiendo la vida y la obra de la importante bailarina, fundadora del también mítico Ballet Nacional de Cuba.

Obra Árbol de fuego, de la compañía Codanza, coreografía de Pepe Hevia (foto Wilker López).

La Dirección Provincial de Cultura y el Centro de Comunicación Cultural La Luz felicitan a los creadores de la danza en Holguín, provincia con un amplio y sostenido movimiento danzario que la distingue a nivel nacional y además, una de las capitales de la danza en Cuba, sueño de la maestra Maricel Godoy, directora de la Compañía de Danza Contemporánea Codanza, que ha venido cristalizando en los últimos años a través de diferentes eventos, festivales y con una activa programación en nuestros teatros.

Codanza, fundada en 1992, ha sido protagonista del desarrollo danzario en Holguín. A ella están relacionados nombres como Rosario Arencibia, Vianky González, Tangin Fong, Norge Cedeño, Robert Priori, Pepe Hevia, y la estrella del ballet mundial Vladimir Malakhov, anfitrión junto a Codanza y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas desde 2014, del importante Concurso de Danza del Atlántico Norte Codanza y Grand Prix Vladimir Malakhov. Bailarines, coreógrafos, profesores, críticos e investigadores, de Cuba y otras partes del mundo comparten en una verdadera fiesta de la danza en Holguín.

Premios, significativos estrenos coreográficos, giras nacionales e internacionales, presentaciones en los diferentes festivales y eventos que organiza la provincia, avalan el trabajo sostenido de Codanza y sus jóvenes integrantes liderados por Maricel Godoy.

Maricel Godoy, directora de la compañía Codanza, saluda al público junto a sus bailarines y el coreógrafo Pepe Hevia (foto Wilker López).

Es importante subrayar el trabajo fundacional de la maestra Angélica Serrú, quien en 1962 creó la Tercera Escuela de Ballet en Holguín. Esta logra alcanzar el nivel medio y funcionó hasta su jubilación en 1980. En 1968 dirige las especialidades de música y ballet en la escuela de Arte. Unifica las tres especialidades y surge la Escuela Raúl Gómez García. De 1996 a 1997 funda la Academia de Ballet del Teatro Lírico Rodrigo Prats, y en septiembre de 2000 crea el Ballet de Cámara de Holguín, otra compañía de la urbe.

Destaca en el municipio Sagua de Tánamo la Tumba Francesa de Bejuco, declarada por la Unesco Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad e incluida en la Lista Representativa del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. La Tumba posee una tradición bicentenaria y sintetiza tradiciones danzarias y musicales de profundo valor. Por una parte las francesas, el minuet, el gavotte; y el ritmo de los tambores y el creole.

Entre las compañías a las que hacemos extensivas las felicitaciones se encuentra el Ballet del Teatro Lírico Rodrigo Prats, con amplios e históricos reconocimientos a nivel nacional, las Compañías Folclóricas La Campana y D’Akokán, y el Ballet Lina Sanz, dedicada al estudio y preservación de los bailes ibéricos. El movimiento danzario aficionado, liderado por el Sistema de Casas de Cultura y la Brigada José Martí, también es meritorio, destacando Mónika Dance, y municipios con reconocida tradición como Antilla, con colectivos como Danza de Nipe, Cacocum y Cueto, entre otros. Así como a los estudiantes y docentes de danza en la EVA Raúl Gómez García de Holguín.

Función del Ballet Lina Sanz (foto Lázaro Wilson).

En esta celebración, que trasciende distancias momentos de aislamiento social, pero donde la separación nos hace estar más cercanos, la danza nos llama a “convertirnos en una fuerza de movimiento tejiendo corazones, tocando almas y proporcionando curación que es tan desesperadamente necesaria”, como exhorta Gregory Vuyani Maqoma, bailarín, coreógrafo y actor sudafricano que ha escrito el Mensaje por este Día Internacional, necesaria fecha que celebraremos desde casa pero pensando en la danza.

Obra Árbol de fuego, de la compañía Codanza, coreografía de Pepe Hevia (foto Wilker López).

Nota: En portada Tumba Francesa de Bejuco, del municipio Sagua de Tánamo, declarada por la Unesco Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad e incluida en la Lista Representativa del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad (foto tomada de Internet).

 

Mensaje por el Día Internacional de la Danza 2020

El Día Internacional de la Danza se celebra el 29 de abril desde que fue establecido en 1982 por el Comité Internacional de la Danza del Instituto Internacional del Teatro (ITI) de la Unesco. La fecha conmemora el nacimiento (en 1727) de Jean-Georges Noverre, bailarín y maestro considerado el creador del ballet moderno y cada año el ITI encarga a una personalidad conocida del mundo de la danza la redacción de un mensaje.

El Mensaje del Día Internacional de la Danza 2020 le ha sido encargado este año a Gregory Vuyani Maqoma, bailarín, coreógrafo, docente y actor sudafricano. El Centro de Comunicación Cultural La Luz y la Dirección Provincial de Cultura se complace en compartir estas palabras a manera de felicitación a todos los artistas de la danza en la provincia.

“Fue durante una entrevista que tuve recientemente cuando reflexioné profundamente sobre la danza. ¿Qué significa para mí? En mi respuesta tuve que analizar mi viaje y me di cuenta de que todo se trata de un reto; que cada día presenta un nuevo desafío que hay que enfrentar, y es a través de la danza cómo trato de dar sentido al mundo.

Estamos atravesando tragedias inimaginables en un tiempo que mejor podría describir como la era posthumana. Más que nunca necesitamos bailar para recordar al mundo que la solidaridad todavía existe. Nuestra danza debe más que nunca dar una fuerte señal a los líderes mundiales, a aquellos a quienes se les confía salvaguardar y mejorar las condiciones humanas, de que somos un ejército de pensadores furiosos y que nuestro propósito se esfuerza por cambiar el mundo paso a paso. La danza es libertad y a través de ella debemos liberar a los demás de las trampas que enfrentan en diferentes rincones del mundo. La danza no es política, sino que se vuelve política porque lleva en su fibra una conexión humana y por lo tanto responde a las circunstancias en su intento de restaurar la dignidad humana.

A medida que bailamos con nuestros cuerpos cayendo en el espacio y enredándonos juntos nos convertimos en una fuerza de movimiento tejiendo corazones, tocando almas y proporcionando la curación que es tan desesperadamente necesaria. Y el desafío se convierte en una sola danza, invencible e indivisible. ¡Todo lo que necesitamos ahora es bailar un poco más!”.

Gregory Vuyani Maqoma

En la foto: Compañía de Danza Contemporánea Codanza (Wilker López)

Pasión por la danza

Por Bernardo Cabrera

Ella es de esas artistas que cuando se para en el escenario uno no puede dejar de mirarla. Sin importar si está entre más de 30 bailarines, si la ubican en la parte trasera del tabloncillo o si su papel es secundario, no podrás quitarle la vista.

Esa insólita atracción visual no tiene que ver con su belleza, técnica o estilo, sino con su fuerza interpretativa y su forma temperamental de danzar con el alma.

“Desde niña me hacía mucha ilusión bailar. No sabía que existía un tecnicismo ni una escuela y cuando entré me percaté de que no era tan fácil como pensaba. Aun así, me siguió gustando la idea en la medida en que aprendía más e incluso incursioné en otras manifestaciones artísticas como la pintura, pero creo que cada persona nace para algo y yo nací para la danza y este mundo que me ha abierto tantos horizontes.

Codanza, ¿destino o casualidad?

“Fue obra del destino porque yo trabajaba en el Conjunto Folclórico Nacional de Cuba, en La Habana, y tuve que venir a hacer el servicio social como profesora en la Escuela Vocacional de Arte. A Maricel Godoy se le ocurrió la idea de fundar una compañía y aunque al principio no fue tan placentero porque yo era joven y tenía otros horizontes y pensamientos, me comenzó a gustar tanto que después cuando intenté salir ya no pude.

“Codanza se convirtió de esa forma en mi familia, mi casa, es donde he crecido como bailarina, coreógrafa, persona, profesora y amiga. Aunque en ocasiones no me sienta complacida con algunas cosas y no haya tenido muchos papeles protagónicos, hago todo con la disciplina, rigor y exigencia que requiere cada puesta en escena. Llevo 28 años aquí y se dice fácil pero no lo es”.

¿Bailarina con inquietudes coreográficas?

“Sí, me tomó 15 años empezar a coreografiar y después me di cuenta de que cuando uno tiene esa inquietud tiene que exteriorizarla. Tengo muchas ideas en mente y cada cosa que me pasa provoca en mí nuevas inquietudes coreográficas, además de que pienso en todo: música, luces, dramaturgia.

“Coreografiar se ha convertido en una forma de expresarme y me gusta que cada obra tenga bases sólidas en la literatura, en las artes plásticas, y que se hilvanen en una sola. Entre mis creaciones están La memoria de un pez, basada en un poema de Kenia Leyva, y Estación para pensar, fundamentada en cuatro poemas holguineros”.

¿Danza y vida personal o danza contra vida personal?

“No te voy a negar que es difícil ser una buena bailarina y llevar una vida personal como madre, como esposa, pero no es imposible. Las dos cosas unidas te dan la fuerza para seguir adelante y son dos pasiones muy grandes y distintas que a la misma vez te catapultan para lograr lo que te propongas.

“Cuando eres feliz en lo personal también lo eres en lo profesional y eso balancea mejor tu vida. Aun siendo madre he podido y he hecho lo que he querido en el mundo de la danza como coreógrafa, como maestra, como bailarina, y en eso le debo mucho a mi familia”.

Quien te ve entregando el corazón en cada coreografía con tus gráciles músculos y ligereza de movimiento, no imagina que tu cuerpo ha transitado 45 calendarios, casi 30 de ellos dedicados a la danza.

“Bailo porque me gusta lo que hago, me siento con fuerzas y tengo el conocimiento corporal, intelectual y personal para hacer mi trabajo. A esta edad uno se siente supuestamente cansado, pero yo soy una bailarina con mucha resistencia y me siento en plenitud de capacidades físicas y mentales.

“La mayoría de las veces las limitaciones no las pone uno, sino que te las imponen otras personas. Ahora mismo quieres participar en cualquier concurso y la edad límite es de 35 años y por qué no se le puede dar la oportunidad a otras personas que están bailando bien sin importar la edad. Es verdad que la danza es un mundo muy corto y efímero, pero es triste que personas superiores a ti o la misma sociedad, ajenas a tu propio ser, te estén limitando antes de tiempo”.

¿No le temes al tiempo?

“Para nada. Cuando veo a los jóvenes bailarines que han llegado a la compañía siento que tenemos un futuro garantizado. Ellos son intrépidos, casi no piensan las cosas y tienen muchos deseos de hacer, de crear, de bailar. Por eso hay que darles la oportunidad y el espacio de que lo hagan, hay que ayudarlos y encaminarlos porque no tienen la experiencia que da los años y para eso estamos nosotros.

“Estoy consciente de que no soy una bailarina de grandes condiciones o grandes saltos, pero sí soy muy interpretativa y eso es lo que hace que me gane al público, aun cuando comparta la escena con bailarines más jóvenes que yo”.

¿Has pensado en el día en que le cerrarás el telón a la danza?

“Cuando me subo a un escenario siento algo mágico, vivo el momento con una intensidad increíble y es como si estuviera dentro de una burbuja. No sé si a todo el mundo le pasa igual, pero es maravilloso y único y eso se lo debo a la danza que en estos 28 años de vida artística me ha dado placeres, tristezas, me ha ayudado a recuperar alegrías, a sentirme cómoda conmigo misma.

“Te mentiría si te digo que alguna vez he pensado en abandonarla porque si llegara a suceder creo que una parte de mí quedaría oscura y en silencio. Es que de solo pensarlo me da tristeza porque cuando he tenido muchos problemas me he refugiado en la danza y ha sido un oxígeno para vivir más que mi trabajo y mi fuente de ingresos.

“Por eso voy a bailar hasta que quiera, esté o no en una compañía, porque yo solamente sé hasta dónde puedo llegar y cuándo quiero llegar. El día que no baile como profesional o ya no pueda moverme, lo seguiré haciendo en mi pensamiento y en mis sueños porque Vianky González Miranda ama y siempre amará a este sacrificado pero maravilloso mundo de la danza.

Palabras al viento desde casa

Por Erian Peña Pupo

“Estamos trabajando en casa, pues no detenemos en ningún momento la creación”, asegura Fermín López, director de la holguinera Compañía de Narración Oral Palabras al viento.

Fotos cortesía de Fermín López

En momentos donde es prioridad permanecer en el hogar, como medida preventiva por la propagación del Covid-19 en el país, este reconocido colectivo trabaja en el próximo estreno y en la confección de vestuario y elementos escenográficos para la función número 100 del espectáculo Fábulas de Cuba, basado en textos del narrador, poeta y etnólogo Miguel Barnet, presidente de Honor de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).

“Trasladamos las máquinas para la casa y estamos confeccionando los vestuarios nuevos para Fábulas de Cuba. Cuando todo se restablezca recibiremos a nuestro público con esa función número 100. Este espectáculo nos ha llevado por todo el país y a la Cruzada Teatral Guantánamo-Baracoa”, comenta. “También en casa trabajamos los textos del estreno de este año, Wasy, el fantasma del piano, de la escritora mexicana Soco Uribe. Por correo y gracias a las redes vamos haciéndonos consultas de textos y los muchachos trabajan todos los elementos escenográficos del nuevo espectáculo”, añade Fermín López.

“Nuestros artistas, a pesar de los actuales momentos que nos obligan a protegernos y permanecer en las casas, continúan trabajando y aportando al desarrollo de la cultura holguinera”, comentó Yanet Pérez, presidenta del Consejo Provincial de las Artes Escénicas.

Fundado en 2004, Palabras al viento alterna danza, teatro, música, entre otras manifestaciones, con la narración oral. Con Bodas de sangre, versión de la obra de García Lorca, obtuvieron el Premio de la Ciudad 2019 a la mejor puesta en escena. Su más reciente estreno, Confesiones, está inspirado en El libro de los abrazos, de Eduardo Galeano.

Seguimos haciendo desde nuestros hogares, afirma el Teatro Guiñol de Holguín

Por Erian Peña Pupo

El extraño caso de los espectadores que asesinaron a los títeres, del holguinero Salvador Lemis, será el próximo estreno del Teatro Guiñol de Holguín. Y aunque los ensayos se han suspendido en las recientes semanas, a causa de las necesarias medidas por la actual situación de excepcionalidad epidemiológica ocasionada por la propagación del COVID 19, los integrantes de esta compañía no se han detenido y trabajan desde sus casas.

Fotos: Cortesía Teatro Guiñol de Holguín

Esto lo reafirma Karell Maldonado, quien revolucionó el diseño escénico y de muñecos en este colectivo, en obrascomo Titiriteros, contando y cantando, en 1999, hasta la reciente La cigarra, de 2018, pasando por clásicos del Guiñol holguinero, como Historia de una muñeca abandonada, La calle de los fantasmas, Un día de fiesta¸ Sancho Panza en la Ínsula Barataria¸ El ogrito, Galápago, Payasoñar¸ Ruandi, Silencio Orgánico, entre otras.

 

Desde su hogar, Karell realiza parte de los muñecos de la próxima puesta, con versión de Miguel Santiesteban, quien fuera hasta su fallecimiento director de la compañía, y dirección de la joven actriz Karel Fernández. Títeres de piso y de guantes, trabajados sobre la base del papel maché para una puesta de retablo, darán vida en las manos, voces y sentimientos de los actores a Fiorinetta, Burattino, Señor Spectatore y el Doctor Galeno, personajes de El extraño caso de los espectadores que asesinaron a los títeres, de Lemis.

Graduado en la holguinera Academia Profesional de Artes El Alba en 1999 y licenciado en Educación de Artes Plásticas en el Instituto Superior Pedagógico José de La Luz y Caballero en 2005, Karell Maldonado fue evaluado, también, como Diseñador de escenografía, de vestuario y muñecos, por el Consejo Nacional de las Artes Escénicas en 2015.

Además del Guiñol, integrantes de otros colectivos, como la compañía de Narración Oral Palabras al viento, trabajan desde sus hogares en el desarrollo de sus próximos estrenos, y en la confección de vestuario y elementos escenográficos, para que el arte no se detenga.

Nuestros artistas, a pesar de los actuales momentos que nos obligan a protegernos y permanecer en las casas, continúan trabajando y aportando al desarrollo de la cultura holguinera”, comentó Yanet Pérez, presidenta del Consejo Provincial de las Artes Escénicas.

Con textos originales como este, que van desde un imaginario personal potente y auténtico”, Lemis defiende “la tradición titiritera del mundo que no debe morir”, escribe Rubén Darío Salazar, director de Teatro Las Estaciones, en el prólogo de Retablo para múltiples paisajes, publicado por Ediciones Matanzas y que recoge también las obras Franz Kafka y la niña de la muñeca perdida y Rosete Aranda: Sueño de autómatas y titiriteros.

Pienso, actúo, luego existo

Por Bernardo Cabrera

Un trébol joven le dio suerte tras volar con Alas Buenas por un tiempo, pero fue entre marionetas donde encontró su verdadera casa.

Su contagioso carisma, histrionismo y desdoblamiento escénico se ganaron rápidamente la preferencia del exigente público infantil, así como el respeto y admiración de sus compañeros del Guiñol, a los que recientemente comenzó a dirigir, tras mudarse a la capital cubana su anterior guía Dania Agüero.

Con la misma entrega que asimila e interioriza cada personaje, Karelia aceptó acercarnos a una de sus mayores pasiones: el teatro.

“Siempre soñé con ser actriz. Recuerdo que veía los muñequitos en la televisión y me ponía a imitar sus voces y a actuar como ellos, y lo mismo hacía con las películas del cine. Con 9 o 10 años me vinculé a Alas Buenas, que tenía en ese momento una compañía de teatro infantil y aprendí mucho. Un día me dijeron que estaban haciendo pruebas de aptitud para las escuelas de arte, me presenté y aprobé.

“Durante los cuatro años que cursé estudios en la Academia de las Artes Vicentina de la Torre, de Camagüey, pude aprender de excelentes profesores como Freddy Núñez Estenoz, director general y artístico de Teatro del Viento; del teatrólogo Nelson Acevedo, que fue durante 10 años el director artístico del Festival Nacional de Teatro, y de Jesús Rueda Infante, creador y director de la compañía Teatro de Luz, entre muchos otros a los cuales siempre le estaré agradecida”.

Holguinera al fin, fue más fuerte el arraigo por su tierra que la propuesta de quedarse dando clases de actuación en la provincia de Camagüey vinculada a un grupo junto a Rosa María, que también era holguinera y se graduaba con ella. “Las dos dijimos que regresábamos a Holguín a hacer el Servicio Social, aun cuando Camagüey era una mejor plaza teatral. Nos insertamos en la compañía Alas Buenas, donde se hacía teatro para niños y jóvenes con una estética específica y empezamos a trabajar acorde a eso”.

“Luego conocí al actor y dramaturgo Yunior García, quien me enamoró de sus proyectos y propuestas escénicas y así surgió Trébol Teatro, un grupo dramático conformado por jóvenes egresados de las escuelas de arte, en el cual estrenamos dos obras: Cierra la boca y Asco. Con esta última nos profesionalizamos como tal”.

“Trabajar con Yunior me encantaba porque él no te decía lo que tenías que hacer. Te daba libertad creativa y empleaba bastante lo espectacular, un teatro muy real, muy cercano a las temáticas de los jóvenes y con textos de mucha fuerza que hacían que la gente se sintiera parte de lo que estaba pasando”.

Trébol le dio suerte y muchas alegrías durante cuatro años, pero casi todas las presentaciones eran de noche y, tras convertirse en madre, no podía dedicarle tiempo a su hijo, por lo que decidió abandonar el grupo y vincularse al Guiñol, que le facilitaba más los horarios de trabajo.

“Como casi todos los actores subestimaba un poco el teatro de títeres por ese ego de saber que el que va a brillar es el muñeco, que no me voy a ver yo o que no se va a apreciar mi desdoblamiento actoral. Al principio me fue difícil cerrarme un poco y que ese muñeco fuera el que tuviera vida, se expresara e hiciera sentir a los niños y a los adultos, pero luego me enamoré perdidamente, tanto que quisiera hacer teatro dramático, cine y televisión, pero no quisiera dejar nunca de trabajar para los pequeños y los adultos con los muñecos”.

La doña jicotea de la obra Ruandy, la María de La calle de los fantasmas, y muchos personajes más han cobrado vida gracias a su interpretación y entrega. No obstante, Karelia se siente insatisfecha con que se subestime el teatro de títeres en las propias escuelas de arte y con que no exista varias propuestas de trabajo para los actores.

“Se le debe dar un poco más de importancia a la enseñanza para que los actores lo conozcan y al menos lo respeten si no lo van a ejercer, para que lo vean como un arte mayor porque no está solo el teatro dramático y ya. En el trabajo con los títeres tienes que desdoblarte en distintas aristas porque debes saber cantar, bailar, aprenderte muchas coreografías, recitar y tener una preparación física importante para poder manipular los muñecos grandes y pequeños, en ocasiones estando agachados o en una posición incómoda durante un período largo. Darle vida a una cosa inanimada y que la gente se ría o llore es algo muy especial”.

“Siento un amor muy grande por mi ciudad, pero aquí no te dan muchas posibilidades de hacer otras cosas, como por ejemplo sí lo hace La Habana, donde existe una agencia Actuar, se hacen castings y hay más posibilidades de trabajo. Aquí prácticamente tienes que estar mendigando para poder hacer algo que no sea lo que estás haciendo”.

“Los artistas quieren que su trabajo se vea, poder desenvolverse, y en el caso de nosotros que tenemos una televisión, aun cuando lleve presupuesto y recursos, se pueden crear espacios dramatizados. También tenemos un estudio de animación del ICAIC que no nos emplea para doblar voces y no entiendo por qué no van a Alas Buenas, a Palabras al Viento o al Guiñol. Son cuestiones que deberían valorar las instituciones para que el talento de aquí no se vaya para otros lugares debido a la falta de propuestas de trabajo”.

Además de la actuación, otra de sus pasiones es dar clases y enseñar a los niños, que son seguidores fieles de esta manifestación y se formados en la Academia La Escalera, perteneciente a la Compañía.

“La mayoría eran admiradores de nuestro trabajo que no se perdían una presentación y ahora están con nosotros y tienen muchas ganas de aprender. De esta forma además de enseñarlos creamos una cantera para que se presenten algún día dentro de tres o cuatro años a las escuelas de teatro y a la de títeres, que se abrió recientemente en Bayamo, y luego retornen a la provincia”.

Al preguntarle sobre la responsabilidad de dirigir con 31 años a un grupo tan prestigioso de casi cinco décadas, reconoció que es otro personaje más que asumir, aunque “resulta un poco extraño porque hasta hace nada eran mis compañeros y esta posición te obliga a no dar tanta confianza”.

“En ocasiones quisiera tener un gesto de amistad con alguien y me siento limitada porque lo pueden ver como un favoritismo. A veces los regaño y me miran con mala cara. Creo que lo más complicado es dejar de ser un poco la Karelia amiga y compañera para ser la Karelia directora. No obstante, todos estamos trabajando para salir adelante, para estar en la avanzada siempre y hacer obras nuevas tanto para el público infantil como el adulto. En los próximos meses prevemos estrenar una puesta con 4 actrices y reponer Cuento de invierno, la cual escribí para mi hijo y ganó la beca Reino de este mundo de la Asociación Hermanos Saíz”.

Aunque su rol de directora le roba un poco de tiempo, sigue viendo la vida como un cuento, el ser actriz como su razón de ser y la ciudad de Holguín como la casa por donde desanda regalando alegrías y contando historias, ya que ella piensa, actúa y luego existe.