“Confesiones” de Palabras al Viento

Por Rosana Rivero Ricardo

“Confesiones” es la obra que el Proyecto de Narración Oral Palabras al Viento estrenará este 22 y 23 de noviembre, en el Teatro Eddy Suñol de la ciudad de Holguín, como homenaje al aniversario 80 de dicha institución cultural.

Fotos: Wilker López

Aúna la puesta 12 cuentos de “El libro de los abrazos”, de Eduardo Galeano, seleccionados a partir del criterio de disímiles personas, entre ellas, obreros, amas de casa y profesionales, quienes puntearon las obras que más les gustaron, según comentó en conferencia de prensa el director del colectivo, Fermín López.

Esta vez siete actores estarán en escena con el reto de respetar los textos originales que, por su brevedad, los compulsa a entrar y salir de los estados emocionales de sus personajes con extrema rapidez. A ello se suma el desafío que ha acuñado Palabras a Viento de caracterizar a los personajes solo a través de la voz, como resalta la actriz Yensi Cruz.

Tres meses y medio le ha tomado al colectivo de Palabras al Viento el montaje de esta pieza, la segunda que estrenan en 2019 después de “Bodas de sangre”, en la que luces y música son también protagonistas, pues recrean atmósferas, narran las historias y evocan emociones.

Por la brevedad de los cuentos, entre los que se encuentran “La cultura del terror”, “La frontera del arte”, y “Teología I”, la concepción artística de “Confesiones” incluye imágenes de fondo para que el público pueda obtener una mejor comprensión de la historia.

Aproximadamente 50 minutos dura la puesta, cuyo objetivo es convidar al público a la reflexión y la acción, para que no sea un ente pasivo en la sociedad que le rodea, de acuerdo a lo expuesto por Yordanis Sera, actor.

Palabras al Viento retomó la casi desaparecida tradición oral en Holguín desde hace 15 años, periodo en el que han obtenido disímiles reconocimientos como el Premio de la Ciudad (2014, 2017, 2019),  el Juglar Honorífico de la Unión de Esritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y el premio Contar la vida.

 

¿Quién se queda con la viuda?

Por Julio Cesar

Lo único que puede tomarse en serio de La viuda alegre es el talento interpretativo y versatilidad de los integrantes del Teatro Lirico Rodrigo Prats, así como su perfecta simbiosis con la Orquesta de cámara de Holguín.

Luego de una larga y ansiada espera, la prestigiosa institución de la cultura en Holguín reestrenó este miércoles 12 de noviembre la opereta del compositor austro-húngaro Franz Lehár.

El clásico internacional compuesto por tres actos, con libreto original en alemán de Victor Léon y Leo Stein, basados en la comedia L’attaché d’ambassade (1861) de Henri Meilhac, ocupó la Sala Raúl Camayd del principal escenario de la Ciudad de los Parques, el Teatro Eddy Suñol.

Fotos: Wilker López

Entre la sátira, el absurdo y la parodia se mueve esta irreverente opereta donde música y baile se mezclan para garantizar diversión a plenitud.

Hanna Glawari, joven viuda increíblemente rica, y el Barón Zeta, embajador en París del país ficticio de Pontevedre, serán el centro de un desesperado intento por mantener el dinero de la primera dentro del principado, y así salvar su nación, pero para ello deberán encontrarle un buen marido a la cotizada solterona.

Tras su estreno el 30 de diciembre de 1905, en el Theater an der Wien, La viuda alegre o Die Lustige Witwe (título original en alemán), fue representada por toda Austria para pasar seguidamente a Hamburgo, Berlín y Budapest, y así convertirse inmediatamente en un éxito internacional.

Como parte de la amplia jornada de actividades por el 80 aniversario del Complejo Cultural Teatro Eddy Suñol, se produjo el estreno en el nororiental territorio de la opereta, que cuenta con tres actos y dos intermedios, para una duración aproximada de dos horas. Serán cinco las funciones seguidas, desde este miércoles hasta el domingo, en la sala principal del teatro holguinero.

Inmiscuida en proyectos de gran envergadura se encuentra la Orquesta de Cámara de Holguín, dirigida por el maestro Oreste Saavedra, y quiénes prácticamente sin descansar de su última presentación, de sobrada relevancia por tratarse del acompañamiento al maestro Frank Fernández en su reciente concierto en la propia Sala; para la cita asumen con sobrado profesionalismo y talento el reto de acompañar en vivo la ambiciosa puesta, una de las más representativas del Lírico holguinero.

A los interiores del lírico es notorio además, desde el punto de vista de la producción, el trabajo minucioso con la escenografía y vestuario, donde son cuidados con recelo todos los detalles para que se mezclen con exactitud entre el discurso y la moda de la época en que se desarrolla la trama.

Como es tradicional ya en las puestas de esta institución de la cultura holguinera, se fusiona la danza como parte de la dramaturgia, para lograr una obra contemporánea, sin dudas un reto doble para los artistas de menor experiencia. A su vez, el singular personaje de la viuda ha sido asumido en la reconocida compañía por las sopranos María Luisa Clark, Náyade Proenza y María Dolores Rodríguez en varias ocasiones, lo que la convierte por excelencia en una de las puestas más aclamadas y gustadas por el público holguinero.

Alfredo Más, una de las voces masculinas que prestigian al lírico holguinero, se incluye además en el elenco donde jóvenes voces de la compañía se integran para impregnar frescura a la puesta, considerada una de las de mayor complejidad por el número de piezas musicales y personajes.

De un amplio movimiento coral en la ciudad se nutrió el maestro Raúl Camayd para formar la compañía lírica, consolidada con el tiempo como una de las principales de su tipo en todo el país. Denominada como el compositor y director de orquesta Rodrigo Prats (1909-1980), la idea surge como homenaje a uno de los autores más prestigiosos del teatro lírico nacional, y quién además mantuvo estrecha relación con la institución de la cultura en Holguín.

Como un éxito indudable fue calificada en la década de los setenta del pasado siglo la presentación de esta obra por la propia compañía, para aquella ocasión dirigida por el maestro Prats, la de este miércoles no fue diferente, evidenciando que el relevo está a la altura de sus predecesores.

Regresa La viuda alegre

La viuda alegre, por el Teatro Lírico Rodrigo Prats, de Holguín. Foto: Adrián Aguilera

Holguín.–Anunciada como gran producción con aires renovadores, La viuda alegre, que estuvo alejada de la escena nacional por unos 30 años, retornará a las tablas desde hoy hasta el domingo 17, una vez más de la mano del Teatro Lírico Rodrigo Prats, que la venera por considerarla históricamente uno de sus más significativos éxitos artísticos.

La soprano María Dolores Rodríguez Cabrera, directora de la compañía holguinera, significó que la afamada opereta estrenada en Viena en 1905, con música del compositor austro-húngaro Franz Lehár y libreto en alemán de Víctor León y Leo Stein, reaparecerá en el teatro Eddy Suñol estructurada en un espectáculo de más de dos horas, con «mucha pluma y lentejuela», como es característico en el género.

Es una puesta fresca, agradable y simpática, lo cual se debe en gran medida, dijo, a que transcurrirá bajo la dirección artística de Ezequiel Carballosa, así como al empeño por ofrecer una obra que en producción se muestra totalmente nueva, en los actos uno y tres, sin renunciar a que cada detalle muestre correspondencia con el discurso y la moda del momento en que se desarrolla la trama.

Sobre el segundo acto precisó que constituye un homenaje al montaje escénico que hizo para el Rodrigo Prats en 1963 Rosita Fornés, quien logró, entre otras cosas, atraer a grandes diseñadores y artistas de la plástica nacionales de la época, para así sentar pautas creativas en el vestuario y la escenografía, algunos de cuyos elementos se han rescatado.

En el escenario  permanecerá casi todo el elenco de la compañía, incluido su cuerpo de baile, porque la puesta tiene más coreografías, más tiempo cantado y más música, esta última a cargo de una agrupación en la que el maestro Orestes Saavedra ha reunido a integrantes de las orquestas de Cámara y Sinfónica de Holguín.

La función del 16, ocasión en la que el Rodrigo Prats arriba a su cumpleaños 57, será dedicada a María Luisa Clark, una de las más grandes voces del canto lírico cubano, quien, de acuerdo con la opinión de seguidores y críticos de arte, brilló singularmente en los papeles protagónicos asumidos en las anteriores puestas de La viuda alegre.

Tomado de www.granma.cu

Próximo estreno en Holguín de “La Viuda Alegre”

Por Rosana Rivero Ricardo

Tras 30 años fuera de las tablas holguineras y uno de posposiciones de la puesta en versión del Teatro Lírico Rodrigo Prats (TLRP) de Holguín, se estrenará en la noche de este 13 de noviembre la opereta La Viuda Alegre, en la sala principal del Teatro Eddy Suñol.

Yuliannis Parra en la salida de “La Viuda Alegre”, durante el avantpremiére de la obra en noviembre de 2018. Foto: Adrián Aguilera

Dedicada al aniversario 57 del Lírico al que arriba el 16 del actual mes y al 80 del “Suñol”, la puesta se caracteriza por la juventud de los actores que debutan en papales principales, fruto de la formación en la provincia de estos profesionales en los niveles medio y superior, lo cual garantiza la continuidad de la prestigiosa institución.

Acompañará la divertida trama de enredos de la historia de Hanna Glawari la música en vivo a cargo de la Orquesta de Cámara de Holguín junto a instrumentistas invitados, bajo la dirección del maestro Oreste Saavedra, según expuso a la prensa María Dolores Rodríguez, directora del TLRP.

Preciosista fue el diseño y ejecución del vestuario de Alejandro de la Torre, inspirado en la moda de inicios del siglo XX, periodo en que se desarrolla la pieza, y quien asumió, además, por primera vez, el diseño escenográfico para los tres actos.

Dos y horas y 45 minutos, aproximadamente, más el tiempo de sus dos intermedios, durará la puesta que tendrá coreografías originales de Alejandro Millán, al frente del cuerpo de baile de la compañía.

Se calcula un costo de producción para la obra superior a los 50 mil CUC, al que tributaron el Consejo Provincial de las Artes Escénicas, el Complejo Cultural Eddy Suñol y la filial en Holguín del Fondo Cubano de Bienes Culturales.

La Viuda Alegre, es una de las operetas más representadas en el mundo desde su estreno en 1905, con música del compositor austro-húngaro Franz Lehár y libreto en alemán de Leo Stein y Victor León, que narra la historia de una rica viuda y el intento de sus paisanos de mantener su dinero en el principado encontrándole un buen marido.

Buenas propuestas teatrales llegan a Holguín con Teatro del Viento

Por Yudit Almeida

 

Después de muchos años de ausencia la compañía de Camagüey, Teatro del Viento regresa a Holguín con buenas propuestas que son acogidas en el Teatro Comandante Eddy Suñol a partir de este jueves.

Freddys Núñez Estenoz, director de la compañía, explicó en conferencia de prensa que «Hombre en el Horizonte» es la obra que acaban de montar y escogieron a la Ciudad de los Parques para su primera presentación porque el aniversario 80 del Teatro y el público holguinero lo merecen.

Obra: Otoño. Teatro del Viento. Fotos: Tomadas de Internet

 

 

 

 

 

 

 

En tanto, viernes y sábado, presentarán el espectáculo «No tengo Saldo», obra que tiene un toque humorístico pero que reflexiona en torno a la añoranza por épocas pasada y el amor por la familia.

Para la presentación del domingo escogieron «Otoño», una obra que tendrá ese día su función número 95, con una gran acogida de diferentes públicos.

«Otoño» es una pieza que muestra a un artista cubano en el paisaje otoñal austriaco y llama a reflexionar sobre el ciclo de la vida, como las estaciones del año.

Con 20 años de creada, la compañía camagüeyana Teatro del Viento es uno de los grupos más atractivos en el teatro cubano pues mantiene en escena un vínculo real con el espectador.

En sus obras recrea los problemas sociales contemporáneos al representar la sociedad cubana desde el arte con un proceso de investigación, lo cual permite que en cada una de sus piezas la realidad sea dibujada.

Tomado de www.radioangulo.cu

Dos realidades, una estación

Por Julio César

Los cubanos somos únicos en muchos aspectos, uno de los más singulares es en el de enamorarse. El clima frío, tonos grisáceos, o el típico ambiente de esta estación del año en  Europa, se mezclan en «Otoño: un melodrama del amor» para regalarnos una pieza que nos dibuja en plenitud de la manera más intrínseca.

Obra: Otoño. Teatro del Viento. Fotos: Tomadas de Internet

En una hora y veinte minutos el grupo Teatro del viento resume varios dilemas sociales a través de este melodrama que se centra en varias historias cotidianas en Austria para unir dos realidades, culturas, en igual número de estaciones del año: nuestro eterno verano y su peculiar otoño.

Sutilmente se entrecruzan las historias, los sueños de ambas naciones: Austria y Cuba, para recrear este puente donde el arte es la vía más oportuna para concretar el periplo.

Saldada su deuda por ausencia ha dejado la compañía de Camagüey, Teatro del Viento quien retorna a la Ciudad de los parques y que acaparan la atención de los asiduos visitantes al Teatro Eddy Suñol. «Hombre en el Horizonte», «No tengo Saldo», y «Otoño…» fueron las tres obras que para la ocasión cautivaron a los presentes.

Como digno homenaje al 80 aniversario del principal escenario holguinero se presentaron las piezas, al decir de Freddys Núñez Estenoz, director de la compañía.

Para este domingo 3, escogieron «Otoño…», una obra que goza de gran acogida por los diferentes públicos, donde se muestra además a un artista cubano en el paisaje otoñal austriaco, al tiempo que llama a reflexionar sobre el ciclo de la vida, como las estaciones del año.

Veinte años sobre la escena cumple la compañía camagüeyana Teatro del Viento, uno de los grupos más atractivos de las tablas cubanas, quienes poseen además dentro de su estilo un vínculo real con el espectador.

Sus obras ahondan problemáticas sociales contemporáneas, al representar la sociedad cubana desde el arte, con un proceso de investigación que permite en cada una de sus piezas la realidad dibujada a plenitud.

“Porque oxigena, nos refresca, emprende los caminos más empinados y azarosos, pero siempre llega a su destino, y porque es también irreverente en sus formas», así define su líder Freddys Núñez Estenoz, el apelativo que da nombre a la agrupación.

Teatro del Viento sin saldo en Holguín

Por Rosana Rivero Ricardo

Sin “barniz” sobre las tablas, solo a través del arte y la investigación social, representan los conflictos de la Cuba contemporánea. Esa ha sido la fórmula de éxito de Teatro del Viento, de Camagüey, uno de los grupos escénicos más atractivos, allende la capital, que logra realizar en su ciudad temporadas de tres meses con entradas agotadas con un mes de antelación.

A ello se suma la estabilidad de varios de sus integrantes, quienes se han mantenidos nucleados en torno al director, Freddys Núñez, desde la fundación misma de este colectivo, hace 20 años. Los más jóvenes tienen al menos cinco años de experiencia de correr al favor del “Viento”.

Lícito destacar este particular como otro ingrediente imprescindible de la valiosa fórmula, en tiempos en que la emigración de artistas, al menos hacia la capital de Cuba, es más constante que Pi. Mantenerse haciendo buen teatro desde una capital de provincia “del interior del país” es toda una proeza, imputable, sobre todo, a Núñez.

Tras varios años sin actuar en la provincia de Holguín, regresan estos vientos de teatro para actualizar al público del territorio sobre su labor,al presentar tres de sus piezas en el Teatro “Suñol”. Con dichas actuaciones en el coloso de la cultura holguinera, el colectivo camagüeyano se suma al homenaje por los 80 años de esta institución, celebrados el pasado 2 de junio, fecha de onomástico que comparte el grupo, el cual arribó a su aniversario 20 en 2019.

No tengo saldo fue la pieza que este 1 y 2 de noviembre propuso Teatro del Viento. La obra resulta atractiva por su discurso y el trabajo actoral, aunque a muchos les asuste su argumento, porque no evoca una visión paternalista o conformista de la sociedad. Los monólogos de los personajes, dichos por los actores mirando fijo a los ojos del público como recurso expresivo, invitan a continuar pujando por un mejor futuro para la Isla.Es un espectáculo que conmueve y de fuerte carga patriótica.

Seis actores asumen disímiles personajes fácilmente reconocibles en la Cuba de hoy. Sus miedos y frustraciones son expuestos en la escena, donde resaltan el tema de la emigración y la consecuente mutilación de las familias cubanas.

Obra: No tengo saldo, Teatro del Viento. Foto: Tomada de Internet

También se aborda la manipulación de los símbolos y héroes, a través de la develación de un suceso protagonizado por el propio Núñez en la capital de Alemania: la imagen más conocida del Che, surgida del lente de Alberto Korda, impresa sobre la lata de una bebida energizante que costaba poco más de cinco euros, con el eslogan La energía de la libertad.

El público que llegó al “Suñol”, al cual Freddys agradeció su presencia en tiempos en que las personas no dejan que les dé el viento, siempre pegadas a las pantallas del celular, rió, lloró y largamente aplaudió la puesta, tras sentirse reflejado en alguna de las historias.

Teatro del viento: Hombre en el horizonte se estrena en Holguín

Por Erian Peña Pupo

Fotos José Fornet Lezcano (cortesía de Teatro del viento)

Toda experiencia teatral es un descubrimiento, un hallazgo a partir de una búsqueda. O varios hallazgos, varias búsquedas… Tanto para el espectador como para el dramaturgo, el director, los actores… el hecho teatral se convierte en una epifanía de sentidos; en una tabla de salvación a la deriva, en el medio del océano, cosida al horizonte.

Eso nos lo reafirma Hombre en el horizonte, estreno mundial de Teatro del viento, compañía camagüeyana dirigida por el también dramaturgo Freddys Núñez Estenoz. Freddys estrenó en el Teatro Eddy Suñol de Holguín la obra, pero nos advierte que, además de estreno mundial, es el work in progress. O sea, que es una obra en proceso que puede –y lo irá haciendo– sufrir variaciones, cambios… en pos de un crecimiento lógico. En dependencia de estas primeras puestas, Hombre en el horizonte irá limando sus detalles, perfeccionando el trabajo actoral, la puesta en escena, aprehendiendo en el acto…

Aun así la obra respira bocanadas de aire fresco ¿de mar? Tiende a robustecerse en el camino, en cuanto exploración constante de la psicología humana. Esa fuerza parte de la propia escritura dramática y la puesta en escena: Freddys nos ha dicho que le interesa buscar, desde la teatralidad, dentro de las causas y problemas sociales. A ellos se acerca, bisturí en mano, para representarlos en escena, como se representa a un país.

Creo que lo que sobrevuela –como los pájaros en la bahía– Hombre en el horizonte es la soledad. El miedo constante a quedarse solo, sin oportunidades, esperanzas, sueños… El miedo a que no haya otras oportunidades, a quedarnos como varados en la nada.

La escenografía es precisa, pero portentosamente visualizadora: un recuadro de arena que viene siendo un fragmento de playa; un pequeño muelle de tablas de madera; el mar, frente a los espectadores y también detrás, proyectado sobre una pantalla… En este espacio se desarrollan las tres historias que vienen a estar moldeadas por la soledad.

La primera de ellas: el encuentro de un pescador que prepara su carnada con una joven de ¿19 años? llamada Roberto-Marta-Carlos que quiere morir. Esta le pide que la lleve en el bote a la bahía para suicidarse poéticamente, como Alfonsina Storni, arrojándose al mar. “Una marimacho que quería una muerte poética”, diría después el pescador.

La segunda: dos jóvenes que se encuentran en el mismo pedazo de playa y que han venido a pescar en la costa. A pescar sin instrumentos, en el sentido marcadamente sexual que el término “pescar” pudiera tener hoy día. “Solo veo un hombre que viene a pescar”, le dice uno a otro. Y ahí, en una tirantez que, desde el principio muestra una marcada tensión sexual, terminan partiendo juntos detrás de las uvas caletas de la costa.

La tercera: una señora ¿poetisa? se explayará en un interesante monólogo rozando la locura y el desvarío, mientras espera la llegada de la Pinta, la Niña y la Santa María, capitaneadas por el mismísimo Cristóbal Colón. Además del miedo a la soledad, casi palpamos el tiempo perdido, la frustración, la necesidad de perseguir los sueños, las vidas truncadas por las situaciones políticas; somos como un papagayo, que repite consignas, nos dice. La llegada de ¿su hija? incrementa ese desvarío en una especia de juego de roles valido, consensuado, pero que termina roto, rozando varias veces los lindes del absurdo. Ella es una mujer que espera una tabla de salvación, una opción que la libere.

Estas tres historias ocurren en un mismo lugar: el coto de playa, cerca de la bahía. Incluso los personajes más de una vez tienen cierta relación entre ellos. Aunque un elemento unifica la puesta: el anciano pescando sobre una goma en la bahía, con 500 metros debajo de sí, medio kilómetro. Pescando obstinadamente, pero sin llevar nada a casa, nos dice uno de los jóvenes de la segunda historia, su nieto; o llevando cuando más pomos vacíos que recoge en la orilla, para alimentar a su familia, como antaño lo hizo. El mismo viejo que la muchacha de la primera historia ve lejos, sin llevarla en su goma, y que es amigo del pescador. El viejo ¿existe o no existe? que la mujer de la última parte, en uno de sus poemas, lo describió como “cosido al horizonte”. El mismo que siempre ha estado allí, presente como personaje, pero no en escena. Esa quizá sea una de las metáforas más hermosas –por lo dura, por lo utópica– de esta obra de Freddys Núñez: la silueta de un pescador, anciano, persistiendo en medio de una había contaminada, aun con esperanzas de alimentar a los suyos, casi siempre sin lograrlo, pero sirviendo al mismo tiempo ¿lo sabrá acaso? como símbolo de anhelo, de utopía… Saberse allí, completamente solo en el medio del mar profundo, cosido al horizonte, siendo útil.

Los personajes de Freddys –bien es un recurso poético suyo, y por demás permisible en la obra– parecen seres marginales (la otredad) a primera vista: un pescador; una joven lesbiana con un lenguaje un poco grosero, que refuerza más esta marginalidad; dos jóvenes de cualquier ciudad costera, buscando el placer de la carne pescada en la costa… Pero estos personajes –y ahí lo ambiguo en primer momento– poseen una fuerte carga cultural que los aleja al mismo tiempo de esa marginalidad pensada al inicio: escriben poemas, buscan muertes líricas, usan un suéters con la imagen de una representación de ¿Buda?, ven películas tan poco perseguidas por el espectador joven como Hombre mirando al sudeste, el clásico de 1986 del argentino Eliseo Subiela, conocen a Alfonsina Storni y su trágica muerte… entre otras intertextualidades que remiten más al dramaturgo que a la propia concepción de los personajes, pero como vimos, en el teatro, terreno de amplias posibilidades, estas licencias son más que bienvenidas. Y, claro, no podemos subestimar a ningún personaje de esta obra ni de otra.

Estos seres desasidos son reflejo de una época, de una sociedad. Hombre en el horizonte nos insiste en ello y nos da varias posibilidades para creerlo. Estreno en sí, es un work in progress –así lo definió el director al presentarla–, por lo que, vimos, muchos elementos pueden cambiar: en lo personal me desorientó un poco la concepción del espacio, pero no todo –agradecible, dinámico–, sino el mar: muchas veces los personajes lo mismo rozaban el agua con sus manos que caminaban sobre esa zona; la interpretación, sobre todo la dicción, de algunos actores, aunque el director nos ha dicho que solo llevan 9 días de preparación y las subsiguientes puestas limarán esto; algunos detalles que pueden pasar desapercibidos por el público, pero que refuerzan la veracidad de los diálogos y la historia: Alfonsina, por ejemplo, no se suicidó adentrándose en el mar lentamente como dicen las versiones románticas de la historia –como sí lo hizo, pero en un río y con los bolsillos llenos de piedra, la inglesa Virginia Wolf–, sino arrojándose de la escollera del Club Argentino de Mujeres, en Mar del Plata. Aunque, versión romántica harto explayada, se justifica en el diálogo de la primera historia. Los personajes no tienen que decirnos la verdad, sino su concepción de la verdad. Eso es teatralmente lo que importa en una puesta como esta de Teatro del viento.

Por lo demás, Hombre en el horizonte es una obra sugestiva, arriesgada, desde el texto, la concepción y puesta en escena, que se regodea en una elementalidad plástica, atractivamente visual, y que, aún más por eso, explora –como ha venido haciéndolo Freddys y Teatro del viento desde hace 20 años, aniversario que celebran en este 2019– los vericuetos humanos, tratando de reflejar y también exorcizar toda soledad posible.

 

 

 

Teatro del Viento de Camagüey actuará en Holguín

Por Rosana Rivero Ricardo

Fotos Radio Cadena Agramonte y Facebook de Freddy Núñez

El colectivo escénico Teatro del Viento, de Camagüey, tras varios años sin actuar en la provincia de Holguín, actualizará al público del territorio sobre su labor, con la puesta de tres piezas en el Teatro Suñol de la Ciudad Cubana de los Parques, en las noches del 31 de octubre al 3 de noviembre.

La agrupación que representa en escena los conflictos de la sociedad cubana contemporánea desde el arte y la investigación, realizará el día 31 en Holguín el estreno mundial de la obra Hombre en el horizonte, la cual se acerca a la realidad eminente del ser humano, aunque desde una perspectiva más metafórica, según anunció Freddy Núñez, director del colectivo.

El dramaturgo expuso además que No tengo saldo, pieza que se pondrá en el “Suñol” en las jornadas del 1 y 2 de noviembre, tuvo mucho éxito en sus puestas en las ciudades de Camagüey y Bayamo, al resultar un espectáculo atractivo por su discurso y el trabajo actoral.

Por su parte, Otoño (un melodrama), que tendrá su función número 95 en Holguín, es una obra dedicada a los conflictos que genera la ópera y a los personajes que se encuentran en las grandes urbes como Viena, capital de Austria, donde fue escrita por Núñez.

Las presentaciones de Teatro del Viento en el “Suñol” devienen homenaje por los 80 años de esta prestigiosa institución cultural holguinera, que celebró el pasado 2 de junio, fecha de cumpleaños, que comparte el colectivo camagüeyano, surgido en 1999.

 

Los mapas del Alma no tienen fronteras

Por Erian Peña Pupo

Las XI Brigadas Artísticas Internacional de Solidaridad arribaron en esta edición de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana a comunidades holguineras como La Yabita, en el Consejo Popular Alcides Pino. El Teatro Guiñol  de Holguín, el Septeto Son Holguinero y el Proyecto Venga la Esperanza, compartieron con los niños y pobladores de la comunidad. “Ellos fueron los  principales protagonista de esta actividad cultural, que contó con apoyo por los pobladores, factores de la comunidad y del propio Consejo Popular, además de los juegos de participación del Inder y una variada oferta gastronómica”, comenta Olian Cuza Gómez, coordinador de estas necesarias Brigadas artísticas.

Fotos: Olian Cuza Gómez

Las Brigadas se trasladaron también al Consejo Popular Tasajera con las actuaciones de Alas Buenas y los narradores Uri Rodríguez, de Guantánamo, y David Aserra, de España. Y además, al municipio de Gibara, con la presencia del Teatro Guiñol de Holguín.