Es esta María la O

 

Momentos finales de Es esta María La O, por el Teatro Lírico de Holguín (foto Carlos Rafael)

A 87 años de estrenada María la O en el habanero Teatro Payret, una de las obras fundamentales del género lírico en Cuba, específicamente de la zarzuela, el Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats realizó una versión operática de la misma bajo el nombre Es esta María la O.

 

Con música original del maestro Ernesto Lecuona (1895–1963) y libreto de Gustavo Sánchez Galarraga, María la O tuvo su primera puesta en marzo de 1930: entonces subieron a escena, entre otros reconocidos intérpretes, Conchita Bañuls, Miguel de Grandy, Julio Gallo y Natalia Gentil, para representar una historia de amor, celos, traición y muerte, ambientada en La Habana de 1830 y que, en sus inicios, tuvo como referente fundamental la clásica novela Cecilia Valdés o la Loma del Ángel, de Cirilo Villaverde, obra que un año más tarde el maestro Gonzalo Roig (1890–1970) convirtió en otra conocida zarzuela.

Desde el inicio, y además, desde el propio nombre de la obra, sabemos que no estamos en presencia de una versión clásica del también sainete lírico María La O, sino de una recreación a partir de la música de Lecuona y los textos de Galarraga –más de la música que de los textos, pues muchos de estos fueron sustituidos por canciones del propio Lecuona– de una de las más importantes obras de la escena lírica cubana. El argumento es bastante conocido y podría resumirse en algunas líneas: María la O es una bella mulata con varios pretendientes, entre ellos el aristócrata español Fernando de Alcázar, el Niño Fernando, y el mulato José Inocente, un curro del Manglar que ama intensamente a María sin ser correspondido y que ha jurado quitarle la vida a aquel que dañe a su amada. María la O se enamora de Fernando sin saber que está prometido con la Niña Tula, hija del Marqués del Palmar. María, traicionada, se propone vengarse, pero José Inocencio mata a Fernando en mismo día de su boda, cumpliendo así su promesa de proteger el honor de María La O.

El Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats presentó la versión operática Es esta María la O (foto Carlos Rafael)

Reponer María La O –después de añadirle cambios en su estructura, entre ellos llevarla a dos actos y sustituir varios parlamentos originales por canciones de Lecuona y temas afines que mantienen cierta asociación con la obra, entre ellas: “Aquí va”, “La conga se va”, “Faisán”, “El Jardinero y la rosa”, “Recordar”, “Te vas juventud”, “Al fin”, “Dónde está el amor”, “Canto Karabalí”, además de las “Danzas para piano”, varias de ellas con versión en los textos de Alfredo Mas y versión orquestal del maestro Oreste Saavedra– es bastante arriesgado en cualquier circunstancia: esta es una obra conocida y representada en el escenario cubano, y es además, la zarzuela más representativa, junto a Rosa la China, del amplio quehacer musical de Ernesto Lecuona. Aun así, el Lírico holguinero llevó a escena una puesta dinámica, atractiva, cubana y de una calidad distinguible, armónica, dentro del repertorio del conjunto dirigido por María Dolores Rodríguez: demostró con creces que podía asumir una obra de este tipo.

En la puesta, con versión y dirección artística de Dulce María Rodríguez, uno de los principales atractivos es la interpretación de los cantantes que asumen los papeles protagónicos. Más allá de las cualidades actorales de los mismos, el desempeño vocal de los cantantes convierte al Lírico holguinero en una de las compañías mejor formadas de la escena cubana. El elenco fue variable en las diferentes noches del programa: Liudmila Pérez, Yulianni Sánchez, Betsy Remedios y Maylin Cruz, como María La O; Yuri Hernández y Camilo Hijuelos, como el Niño Fernando; Alfredo Mas, Abel Carballosa y Jorge Nelson Martínez, como José Inocencio, y Dianelis Torres, Loreta Rodríguez y Dania López, como la Niña Tula.

El Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats presentó la versión operática Es esta María la O en el Teatro Eddy Suñol (foto Carlos Rafael)

Quiero, asimismo, subrayar las interpretaciones en sus respectivos roles protagónicos –pertenecientes a la noche en que presencié la puesta– de Betsy Remedios, quien entregó una de las bellas apropiaciones de la célebre romanza de María La O; el experimentado Yuri Hernández; Jorge Nelson Martínez y Dianelis Torres, además de Isabel Torres y Alfredo Calzadilla, como la Condesa Gertrudis y Marques del Palmar, respectivamente. Además, es necesario subrayar la calidad, en buena medida, del resto de los intérpretes, el coro y el ballet. También el diseño de escenografía de Alejandro de la Torre y el de vestuario, del reconocido Sergio Ochoa, quienes nos trasladaron a La Habana variada y criolla de inicios del siglo XIX; la coreografía de Alejandro Millán; el diseño de luces de Dulce María Rodríguez y la dirección coral de Damaris Hernández.

Otro de los valores imprescindibles de Es esta María la O es la presencia en vivo, desde el foso del teatro, de la Orquesta Sinfónica de Holguín, con arreglo orquestal del maestro Felix Guerrero y dirección orquestal y arreglos de la música adicionada del reconocido Oreste Saavedra. La Orquesta, como pocas veces sucede en la presentación de una zarzuela y obras similares, le aportó el aire primigenio, señorial y cubano, engrandecido por la calidad del colectivo holguinero, de la puesta creada por Lecuona y Sánchez Galarraga en 1930.

La Orquesta Sinfónica dirigida por el Maestro Oreste Saavedra junto al Teatro Lírico Rodrigo Pats de Holguín (foto Carlos Rafael)

Asimismo, en el intermedio de la obra –auspiciada, además, por la Dirección Provincial de Cultura, el Consejo Provincial de las Artes Escénicas y el Complejo Cultural Eddy Suñol– fueron reconocidos varios miembros y artistas relacionados al Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats, entre ellos Bertha Hernández, Julio Proenza, Alejandro Millán, Jorge Luis Velázquez, Eduardo Vidal, Andrés Rubio, Yuri Hernández, Liudmila López, María Elena Rodríguez, Yunio Gallano, Rosario Aguilera, Martín Arranz, Sergio Ochoa, María Luisa Clark, Alejandro de la Torre, Oreste Saavedra, Marcos Fuentes y Ernesto Infante.

Además, en nombre del Sectorial Provincial de Cultura y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas, Rachel Heredia y Yanet Pérez, respectivamente, reconocieron al colectivo holguinero que este año celebra su 55 aniversario de fundado por el barítono Raúl Camayd, el 16 de noviembre de 1962, momento que marcó ineludiblemente un antes y un después en la vida cultural holguinera.

 

El último recurso de los hijos del director

Como parte de una gira nacional que los ha llevado también a las ciudades de Santa Clara y Camagüey, el grupo danzario Los hijos del director, dirigido por el coreógrafo y bailarín George Céspedes, presentó, en el Complejo Teatral Eddy Suñol, la obra El último recurso.

Los Hijos del Director, colectivo danzario dirigido por el coreógrafo George Céspedes, presentó en gira nacional la obra El último recurso. Foto tomada de internet

Según George Céspedes –en entrevista a propósito del estreno habanero en El Ciervo Encantado–, El último recurso surgió con el objetivo de asistir al Colors International Dance Festival, en Stuttgart, Alemania. La pieza, compuesta de tres cuadros coreográficos y los solos de los seis bailarines, nació como un “último recurso” con el cual aunar a un colectivo disperso debido a problemas logísticos e incluso motivacionales, según añade el coreógrafo. “Yo trabajo por impulsos, digamos que por motivación. Tenía una imagen, una idea, un sentir, y a partir de ese sentimiento empecé a separar, y esas cosas que separaba las iba desfragmentando cada vez más. Así desarrollé herramientas, sistemas… hasta llegar a movimientos. Todo eso fue trabajado en conjunto, pues sin los bailarines no soy nada. Casi todo sale de los bailarines, yo únicamente los guio, busco cualquier recurso para lograr un resultado”, asegura el autor de reconocidas coreografías, entre ellas La ecuación, Mambo 3XXI, Matria Etnocentra, Identidad a la menos uno, Dejando el cascarón y Mekniksmo, creadas por Céspedes para Danza Contemporánea de Cuba, colectivo dirigido por el maestro Miguel Iglesias.

“Mi trabajo gira alrededor del hombre y su existencia en este mundo: cómo vive, cuál es su cultura, su forma de ser, qué le preocupa, qué le hace sufrir. La obra habla de la vida diaria de cada ser humano en cualquier parte del mundo, de problemas que afrontamos, y de la resistencia que hacemos. Trabajamos a nivel sensorial y todos los bailarines tuvieron el noventa por ciento de libertad para crear. Yo soy más bien el conceptualizador”, añade el joven coreógrafo al frente de un colectivo integrado por los bailarines Aymara Vila, Álvaro Torres, Odelis Mederos, Rafael Doimeadios, Arianna Nuñez y Thais Doimeadios. “Cada uno de ellos se creó una historia que no quise conocer, quería verla con mis propios ojos en cada puesta en escena”, subrayó George Céspedes.

Los Hijos del Director, colectivo danzario dirigido por el coreógrafo George Céspedes, presentó en gira nacional la obra El último recurso. Foto tomada de Internet

El último recurso –definida, además, por su joven creador como “una obra existencialista” y en eso radica parte de su esencia cosmopolita y universal– deviene muestra de resistencia y al mismo tiempo de reconciliación, mientras ratifica a George Céspedes como uno de los coreógrafos cubanos más reconocidos y dueño, al mismo tiempo, de una estética distintiva dentro del panorama coreográfico nacional; una estética marcada, al decir de la crítica especializada, por el juego con la ruptura, el hieratismo de la proyección escénica, el entramado geométrico y por potenciar la técnica de los bailarines en una unidad plural de música, vestuario, escenografía y significación. Además, destaca en la puesta el diseño de vestuario de Paula Fernández y el de luces, perteneciente a Guido Gali. Por su parte, la banda sonora –entre lo metafórico y lo cotidiano– facilita los solos de los bailarines y las partes en conjunto de manera imprescindible, maleable, apoyado en temas, entre otros, de System of a Down, Autechre, Scott Matthew, Polito Ibáñez, Marilyn Manson, Muse y Ludovico Einaudi. “Estuve casi dos meses para seleccionar la música. Los solos, sobre todo, fueron acorde con los bailarines y las letras de las canciones”, explica Céspedes.

Al respecto subrayó Leonardo Estrada al reseñar El último recurso en La Jiribilla: “En efecto, la coda que por adelantado auguramos es la profunda conexión entre los bailarines y la coreografía, entre el mundo tejido en escena con el mundo interior del espectador. Sin lugar a dudas, durante la presentación se rendirán ante el desasosiego y la incertidumbre que provocan los pasos dinámicos ejecutados por los bailarines. Inclusive, desde el punto de vista interpretativo, de sus expresiones faciales rígidas, agónicas, las cuales se conectarán, trasmutarán y cuestionarán la verdad más íntima del público con los demás seres sociales, pero sobre todo, de su esencia”.

Graduado de la Escuela Nacional de Danza, el coreógrafo y bailarín George Céspedes decidió crear un proyecto personal llamado Los hijos del director, cuyo primer estreno tuvo lugar en el 2015 bajo el nombre La Tribulación de Anaximandro (Hombre, Arché, Ápeiron) y que ahora recorre algunos escenarios de la Isla con la puesta El último recurso.

 

Adelante la cultura en Holguín

Recién celebrado el Día del Trabajador de la Cultura, este 14 de diciembre, mucho alienta el reconocimiento del Sindicato Provincial del sector a una veintena de instituciones y unos 93 trabajadores, quienes se han consagrado durante  más de cuatro décadas como artífices del desarrollo cultural en esta  Ciudad de los Parques.

La direccion de cultura homenajeo a la centenaria de cuba. Foto: Carlos Rafael

En tiempos de superficialidad patente, no ha opacado el tiempo implacable,  el valor y la vigencia del legado del Comandante en Jefe o las palabras del poeta del Centenario y mártir del sector Raúl Gómez, cuyo natalicio 89 también fuese rememorado en la gala honorífica. Una velada donde la tradición musical de la Centenaria Orquesta Avilés hizo la diferencia. Junto a ella, la joven generación de Golden Voices, el talento del solista Nadiel Mejías y el Club del Danzón “Miguel Cuní”.

Golden voices en gala por dia del trabajador de la cultura. Foto: Carlos Rafael

A la celebración, suscita en el Centro Cultural Bariay, se sumó el Partido y Gobierno provincial con la presencia de de Luis Antonio Torres Iríbar, miembro del Comité Central y Primer secretario del Partido y Julio César Estupiñán, presidente de la Asamblea del Poder Popular en Holguín. Ambas autoridades entregaron la Condición “40 aniversario” al historiador Hiram Pérez Concepción, director de Oficina de Sitios Históricos y Monumentos, así como al músico  Jorge Tito Cabreja, director de la Orquesta Taínos de Mayarí.

Reconocimiento especial al director de los tainos de mayari. Foto: Carlos Rafael

Próxima a celebrar la I Conferencia Nacional del sector, los trabajadores del Sindicato Provincial en la voz de la secretaria general Graziella González reafirmaron su aporte en los diversos ámbitos de la cultura, donde “este ejército de la ideología y el pensamiento sigue en combate, como nos llamó el poeta de la Generación del Centenario. Ante el llamado de la Patria, mantenemos fresca en nuestra memoria la heroicidad de trabajadores, artistas y directivos que respondieron a las tareas más urgentes como el paso del huracán Irma, que demandó nuestra presencia allí donde la espiritualidad del arte supo sanar las “heridas” materiales.”

Orquesta aviles celebra su 135 aniversario. Foto: Carlos Rafael

En el acto, se ponderó la labor de varias personalidades de la música, las artes escénicas, la literatura y el cine. De igual modo, fueron galardonados investigadores culturales y representantes de la Unión Nacional  de Escritores y Artistas,  del  Fondo Cubano de Bienes Culturales, la Asociación Cubana de Artesanos y Artistas, la Casa de la Prensa y el sistema de medios locales.

La velada fue propicia para homenajear al prestigioso Teatro Lírico Rodrigo Prats con motivo de sus 55 años de fundación junto a la  Orquesta Hermanos Avilés por su 135 años en defensa de la identidad musical del territorio y la Isla. Otros importantes lauros se concedieron a las instituciones municipales: la Biblioteca “Enrique Hart” y la emisora La Voz del Azúcar, sitas en  Báguanos y “Urbano Noris”, respectivamente.

Entrega colectivo distinguido nacional a emisora de san german. Foto: Carlos Rafael

Por su notorio aporte cultural, le fue otorgadas distinciones a importantes centros de la enseñanza artística, entre ellos: la Escuela Elemental de Artes “Raúl Gómez García”,

Academia Profesional de Artes Plásticas “El Alba” y la Escuela Profesional de Música “José María Ochoa Correa.”

Merecido reconocimiento al verdadero  ejército de formadores, elencos artísticos, creadores e instituciones, que componen los que crean y fundan, hombres y mujeres entregados, por y para la cultura en Holguín.

 

Codanza celebra su 25 aniversario

Por Edgar Ariel

La Compañía de Danza Contemporánea Codanza presentó  una temporada de aniversario. Celebración que comenzó el 25 de septiembre –día de la fundación– dentro del IV Concurso de Danza del Atlántico Norte Codanza y Grand Prix Vladimir Malakhov.

Obra Inside, coreografía de Vianki González Miranda Foto: Carlos Rafael

Los días de la temporada fueron el viernes 8 y sábado 9 de diciembre en el Complejo Cultural “Eddy Suñol”, en su sala principal Raúl Camayd. Cinco las piezas en programa. Al final de este texto dilucidaré sobre ellas. Ahora se impone una recapitulación.

Codanza, como Adeona (Los fundadores)

El hombre funda cuando, en la estrechez de su campo visual, piensa que puede descubrir nuevos hechos y hacer avanzar lo que concienzudamente desconoce. No se funda lo conocido. Se funda para conocer.

¿Pero qué demanda el hecho de fundar? No es una pregunta fácil. No se funda con facilismos. Pobre del que crea que puede fundar con facilismos.

Obra Casita, coreografía de Robert J. Priore Foto: Carlos Rafael

La cosa es harto sabida: las bases tienen que ser fuertes, sino la torre se inclina, declina, y cae.

El hecho de fundar demanda sobre todo interés del fundador cuando es una empresa individual, o de los fundadores cuando es colectiva.

La fundación que llama a escritura es un ejemplo concreto de colectivismo: Codanza. Hay fundaciones inevitablemente individuales, hay otras, inevitablemente colectivas.

Pero toda fundación necesita, sin remedio, un líder; así como la población de cualquier urbe, para caminar pacíficamente, necesita, sin remedio, un ente que regule la circulación, y que además les muestre definitivamente el porvenir.

Obra Suelo, coreografía de Osnel Delgado Foto: Carlos Rafael

El 25 de septiembre de 1992, mientras la NASA estaba lanzando la sonda Mars Observer para estudiar el planeta Marte, Maricel Godoy estaba fundando en Holguín lo que un tiempo después sería Codanza, para estudiar el planeta Cuerpo.

Según Ana Lourdes Estrada Fernández, en su libro Codanza,Espíritu vivo del fuego, la primera presentación del grupo fue el 29 de diciembre de ese año en el teatro Eddy Suñol. Las obras del programa fueron Tridireccional, Trajecomedia y Transición. Parece que fue casualidad la confluencia de las tres T.

Los primeros en bailar Tridireccional fueron Gilberto Pérez y Wilber Pérez, en ese momento profesores en la Escuela de Arte, junto a las bailarinas del Teatro Lírico Rodrigo Prats Rosario Arencibia (Rosy) y Rosario Hernández.

Vianki González llega en 1993, graduada de la Escuela Nacional de Arte, a impartir clases de técnica y folclore en la Escuela Vocacional de Arte (EVA). Según recuerda, Maricel Godoy le habló para que entrara a lo que todavía no era Codanza. Y entró. Bailó mucho Tridireccional, lo llama su doctorado.

Obra Suelo, coreografía de Osnel Delgado Foto: Carlos Rafael

Fue José Miguel, por entonces profesor de Acrobacia en la EVA y productor del grupo, quien propone la palabra Codanza: “Cohesión, conjunto de figuras que confluyen para convergir en un todo orgánico, compacto, donde el cuerpo es el trazo, la combinación de las disímiles formas que dan armonía y belleza al universo que habitamos”.

Al inicio ensayaban en los salones de la Escuela de Arte, después rodaron y rodaron. Estuvieron en la Casa del Ballet, la Periquera, el Caligary, el tabloncillo de Ciencias Médicas y hasta en Yatobá, como le decían a un lugar que no conozco por el Hospital Psiquiátrico de Holguín. En Yatobá, como prefiere decirle Rosi, recibieron el taller “Cárcel de Aire”, por Marianela Boán.

Obra Muerte prevista en el guion, coreografía de Susana Tambutti Foto: Carlos Rafael

La Asociación Hermanos Saiz los acogió antes de ser un proyecto de Artes Escénicas. Bailaban más que ahora, en cualquier parte, con vestuario propio, inventando. Improvisaban mucho, quizá eso deberíamos retomarlo. Los bailarines ya casi no quieren improvisar. Se olvidan que es en la improvisación donde pueden desprenderse de automatismos ajenos y buscar el rito en la danza propia.

Hoy Wilber Pérez está en Viena. Rosario Hernández en España. José Miguel en Italia. Gilberto Pérez en México. Están lejos, es decir, no están.

Hoy, a Rosario Arencibia se le puede ver como maître de ballet en Codanza. Pero lo mismo es maître, que regisseur, que anda con las tarjetas de pago. Le pregunto si se mantendrá y ladeando la cabeza: “bueno”, como queriendo decir que sí, que no piensa irse.

Vianki González sigue bailando, seguirá. Ahora se enfoca en la creación, me dice que tiene muchas ideas coreográficas por concretar. No abandonó Codanza porque creyó en ella. Casi toda su vida como bailarina se la dio a Codanza, y su cuerpo.

Obra Suelo, coreografía de Osnel Delgado Foto: Carlos Rafael

Hablábamos de un líder. Maricel Godoy sigue firme en sus propósitos: convertir a Holguín en la capital de la danza en Cuba y que Codanza sea una compañía reconocida en todo el mundo.

Maricel Godoy, Rosario Arencibia y Vianki González persisten. Están cerca. Formaron parte de la fundación. Adeona, en la mitología romana, es la diosa de la llegada. Codanza, como Adeona, hizo llegar esa maravilla que es la danza contemporánea a Holguín.

Muerte…y otras digresiones

Codanza repuso Muerte prevista en el guion, ese portento de coreografía de la argentina Susana Tambutti. Se estrenó en Holguín (según el programa de mano entregado esa noche) el  6 de junio de 1999. Yo era muy joven, era un niño, pero lo recuerdo. Recuerdo que el primer cisne que vi morir era tremendamente musculoso, era un hombre, casi nada que ver, hoy lo sé, con el cisne de Fokine. Por eso hoy creo que hay pocas cosas más masculinas que un cisne. Y lo creo desde mucho antes de ver El lagoavant–gardede Mathew Bourne.

Obra Muerte prevista en el guion, coreografía de Susana Tambutti. Foto: Carlos Rafael

De manera especial, cuando pienso en Muerte…, veo a Gilberto Pérez lanzando Camelias desde su cama mortuoria en el personaje de Margarita Gautier de La dama de las cameliascarraspeando la tisis. Y a Wilber Pérez muriendo como Giselle en la escena de la locura.

Inevitablemente comparo ese elenco con el de hoy, repleto de bailarines muy jóvenes. Y me inclino a pensar que “cualquier tiempo pasado fue mejor”como decía Jorge Manrique, citado por José Ortega y Gasset en La rebelión de las masas. “(…) lo más sólito ha sido que los hombres supongan en un vago pretérito tiempos mejores, de existencia más plenaria (…)” Pero me equivoco.

Esta es una sensación peligrosa. Nos obliga a perder el pulso del momento. Nos obliga a pensar que estos nuevos danzantes están venidos a menos. Y no es verdad.

Podría pensarse que Codanza es una compañía de tránsito. Muchos bailarines, buenos bailarines, se van, emigran. Esa juventud es transitoria en la medida que lo es todo. Todo es provisional.

Codanza no es la única que lo sufre, no es la excepción pero puede confirmar la regla. En Cuba casi todas las compañías danzarias se ven atribuladas por dichas pérdidas. Tendríamos que preguntarnos por qué, pero esas son profundidades que ahora no estoy dispuesto a medir.

Obra Muerte prevista en el guion, coreografía de Susana Tambutti Foto: Carlos Rafael

Muchas veces por una necesidad objetiva, determinada por el éxodo, no pocos bailarines, apenas terminado su Nivel Medio, asumen roles protagónicos. Puedo decir que Codanza es una de las compañías en Cuba que mejor prepara a los bailarines. Y es en Codanza donde muchos de esos bailarines llegan a su plenitud. Lo demuestra la reposición de Muerte prevista en el guion, con un elenco que no tiene nada que envidiarle a los anteriores.

Susana Tambutti había creado la obra en Argentina, donde imbricaba actores y en los protagónicos bailarinas; pero al llegar a Codanza y ver un deslumbrante cuerpo de baile masculino dijo: “Casi todo será con hombres”.

Por entonces, después de presentarse la obra original en Estados Unidos el crítico Joan Freese dijo:

“El momento más brillante de la noche fue Muerte prevista en el guion, tributo a los melodramas del ballet clásico. Mientras otros coreógrafos utilizan estas tramas con fines humorísticos (como la notable Gala Performance de Anthony Tudor, o el Push comes to shove de Twyla Tharp), sería difícil comparar la visión de Tambutti con algo visto anteriormente. La muerte del Cisne, Giselle, Carmen, La dama de las camelias y la víctima del sacrificio de Consagración de la primavera, desfilan ante nosotros, al mismo tiempo que Tambutti destraba todos los límites en este montaje ambicioso.”

Como aclara el maestro Ramiro Guerra, en el posmodernismo la relación entre arte y técnica desvalorizó el antiguo concepto de lo bello plasmado en la disciplina estética para darle mayor importancia al concepto de la obra que a la obra misma. Esto hizo que la expresión interior del creador fuera más importante ante los ojos del espectador que la propia obra.

Obra Muerte prevista en el guion, coreografía de Susana Tambutti Foto: Carlos Rafael

Muerte prevista en el guion es una obra eminentemente posmodernista en cuanto desarticula–deconstruye modelos de la representación trágica como el Cisne, Giselle, Carmen, La dama de las camelias y La elegida de La consagración de la primavera, mediante un desparpajo paródico que pone en evidencia apuntes a la “decadencia cultural” finisecular en que fue creada la obra. Cultura de mezcla (y a veces mezcolanza) de todo lo que circula a través de los medios de comunicación, que suele transitar de lo sublime a lo ridículo.

Cinco obras en programa, sin Muerte…

El viernes 8 Codanza presentó  dos obras: Suelo y Casita.

Suelo, coreografía del cubano Osnel Delgado, fue el resultado del premio que obtuvo el creador –Premio Codanza de Coreografía– en el III Concurso de Danza del Atlántico Norte Codanza y Grand Prix Vladimir Malakhov.

Suelo es la unión de cuatro obras anteriores de Osnel Delgado, puestas en práctica de una manera diferente para permitirle a los bailarines expresarse mediante el material coreográfico, la oportunidad de conocerse y relacionarse con una partitura física y calidad diferentes.

Obra Imago, coreografía de Vianki González Miranda Foto: Carlos Rafael

Y Casita, una pieza del estadounidense Robert J. Priore. En octubre de 2016 Robert J. Priore llegó a Holguín junto a Company E, compañía estadounidense que bailó junto a Codanza en función única la obra Speak Easy. El intercambio propició que ambas compañías pensaran en colaboraciones que hoy se materializan.

Robert J. Priore montó para Codanza la obra Casita, pieza con matices autobiográficos que antes formó parte del repertorio de Company E y ahora se redimensiona con los bailarines de Codanza.

 

Para el sábado 9 fueron reservados, aparte de Muerte prevista en el guion, dos solos: Inside e Imago, con interpretación de Leonardo Domínguez Rodríguez y Lianet Díaz Silva respectivamente.

Vianki González Miranda sigue explorando con la coreografía. Se nota interés por re-conocer el movimiento. Insidee Imago no son cápsula aislada. Recordemos La memoria del pez, Estación para pensar, 6º de—–separación, y démonos cuenta, la cuerda empezó a tejerse con anterioridad. Estas piezas no son culminación en la obra de esta coreógrafa, pero demuestra que persiste en la búsqueda del movimiento que transgrede lo liso. Y no se conforma, quiere emoción, no se conforma con el mero movimiento, quiere agitación, sobrecogimiento, primero en el bailarín, y luego, en la butaca, ¿cómo no sobrecogerse?

Obra Muerte prevista en el guion, coreografía de Susana Tambutti Foto: Carlos Rafael

Es un lujo, Swarovski, la reposición de Muerte prevista en el guion, junto a piezas que ayudan a comprender los nuevos caminos de la danza cubana, excelente manera de celebrar el 25 aniversario de la fundación de Codanza.

 

El arte como virtud: Codanza en su 25 aniversario

 

Obra Muerte Prevista en el guion. Foto: Carlos Rafael

En homenaje a los 25 años de la Compañía de Danza Contemporánea Codanza, dirigida por la maestra Maricel Godoy, el colectivo holguinero repuso en la Sala Raúl Camayd del Complejo Cultural Eddy Suñol, las obras Casita, Suelo, Imago, Inside y Muerte prevista en el guion.

Las obras repuestas –presentadas, además, en otros momentos del año– son coreografías que han caracterizado de alguna manera el trabajo de Codanza en los últimos tiempos en la búsqueda de lo que su propio lema reza: fuerza, vitalidad y destreza.

Ninguna de estas piezas busca ser complaciente, ni con el público ni con la crítica, ni mucho menos con una Compañía que ha asumido los riesgos como parte de su concepción fundacional. Solo lo difícil, aseguraba José Lezama Lima, resulta estimulante. Uno de sus principales logros es la osadía conceptual en la que articulan sus discursos, a riesgo de que las coreografías parezcan herméticas o al menos complicadas a simple vista para un espectador no acostumbrado a ese tipo de osadías escénicas. Ahí, en esa urdimbre que conforma la interacción de múltiples significados y aleaciones culturales que es la danza contemporánea, podría decirse incluso posmoderna, encontramos uno de sus principales atractivos: la propia complejidad con que asumen la belleza para entregárnosla, no idealizada pero sí palpable, humana, real, aunque también algo etérea, sublime, en cada una de las piezas que observamos con los sentidos aguzados sobre un escenario dispuesto a sorprendernos con cada una de las puestas.

Casita, coreografía del estadounidense Robert J. Priore, explora la interioridad familiar y las dudas del individuo, basándose –como nos dice el programa de la noche– en matices autobiográficos del propio creador. Semejantes exploraciones, temáticas más que formales y coreográficas, caracterizan Suelo, del cubano Osnel Delgado, presentada, además, en la pasada edición del Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov.

Subrayo las dos coreografías creadas por Vianki González que forman parte del programa: Inside e Imago. La primera resulta una acertada exploración por las ensoñaciones más ocultas del alma humana, “aquel sitio donde las turbulencias son más profundas, viscerales”, nos recuerda la sinopsis de la obra. Además, Inside permite al joven Leonardo Domínguez Rodríguez lucirse como interprete en una coreografía minimalista, sobria, compleja, lúcida. Inside no es lo que vemos, es lo que sentimos, nos señala la obra.

Obra Imago. Foto: Carlos Rafael

Por su parte, Imago explora plásticamente la relación vida–muerte, un ciclo elemental, abordado y hasta trillado si se quiere, en los terrenos del arte y la danza. Aquí la crisálida y el nacimiento, uno de los momentos más cálidos y hermosos de la coreografía, se aproxima simbólicamente al útero femenino. La metamorfosis, por su parte, evoca al crecimiento del ser humano, el insecto kafkiano podríamos decir, y además, al desarrollo y la evolución inevitable que termina con el ocaso y el fin de ese ciclo lógico. ¿Pero acaso es el fin de la belleza? ¿Es el fin del cuerpo como portador de esa belleza? El cuerpo sigue siendo el más hermoso y terrible de los misterios del ser humano. Eso también nos recuerda Imago, una coreografía interpretada por Lianet Díaz Silva, que tiene al mismo tiempo, una perfección decadentista, lírica… y que coloca a Vianki González entre los coreógrafos jóvenes más interesantes en el panorama nacional, aun en su corto haber, pues la mayor parte del tiempo se ha desarrollado como bailarina en la propia Codanza. Subrayo, además, en ambas obras el acertado uso de la música como un elemento más, vital en este caso, en la puesta coreográfica.

Obra Inside. Foto: Carlos Rafael

La última de las obras viene a cristalizar un empeño mayor, colectivo, por parte de Codanza y su directora Maricel Godoy. Muerte prevista en el guion es una coreografía de la argentina Susana Tambuti y una de las piezas características del repertorio de la compañía desde su estreno en Holguín en 1999. Tambuti creó la obra en Argentina, con una propuesta que unía en escena a actores y bailarines en los papeles protagónicos, pero en la puesta holguinera la coreógrafa decidió explotar el magnífico cuerpo de baile masculino de Codanza. Por eso los personajes principales, en una suerte de vuelta de tuerca doblemente posmoderna y atractiva, donde la propia arquitectura coreográfica más que contemporánea es propia de un posmodernismo finisecular, son asumidos por los bailarines masculinos. A nivel macroestructural, Muerte prevista en el guion se acerca a elementos posmodernos como la metaficción, la recursividad, el pastiche, la parodia y la apropiación de múltiples referentes que tributan al ballet clásico. Además, utiliza la alegoría y la polifonía como características de la posmodernidad a un nivel microestructural. Tambuti rinde homenaje, entre otros, a obras clásicas, melodramas donde la muerte es parte consustancial de la puesta: La muerte del cisne, coreografía del ruso Michel Fokine creada inicialmente para la mítica Anna Pávlova; Giselle de Jules Perrot y Jean Coralli; Carmen, con música de Georges Bizet; La dama de las camelias en su versión de Verdi, y La Consagración de la primavera, de Ígor Stravinsky, con coreografía original de Vaslav Nijinsky para los Ballets Rusos de Serguéi Diáguilev.

Foto: Carlos Rafael

Vemos, en una obra que se destaca, entre otros elementos, por el ritmo, la progresión dramatúrgica y el montaje ambicioso, a un Leonardo Domínguez paródico en La Muerte del cisne, lo mismo Osvaldo Cardero Alcorta en la interpretación de su Giselle casi carnavalesca. Por su parte, Leonardo Fonseca Hernández ofrece una Carmen andrógina, palpable, procaz en su personaje, mientras la Dama de las Camelias de José A. Iglesia Cruz y La elegida, de Consagración de la primavera, de Lianet Díaz Silva, única interprete femenina de la puesta, por cierto excelente bailarina e intérprete, constituyen uno de los momentos más acertados y evocadores, dentro de la vorágine de asociaciones y apropiaciones de la reciente puesta holguinera de Muerte prevista en el guion.

Muerte prevista en el guión no pierde actualidad a dieciocho años de estrenada en Holguín por Codanza. En cambio se reconstruye y actualiza, como debe ser, sin alterar sus cimientos originales, en busca de una organicidad plástica que viene dada desde su propia concepción. La verdad es cuestión de perspectiva o contexto, más que algo universal y concreto, plantean algunos teóricos del posmodernismo. El arte, como la verdad, también depende de ciertas perspectivas que bien pueden o no quebrarse y que hacen perdurable una creación por encima de otra, en otros contextos, en otros ámbitos. Casita, Suelo, Imago, Inside y Muerte prevista en el guion nos muestran la encomiable altura en que se ha colocado la compañía Codanza en sus primeros 25 años de creada.

Teatro Lírico de Holguín celebra aniversario 55

Foto: Juan Pablo Carreras

El Teatro Lírico Rodrigo Prats de Holguín celebró su aniversario 55 con dos jornadas de un concierto de ópera y opereta protagonizado por la mayoría de sus solistas este fin de semana en el Teatro Eddy Suñol.

La presentación incluyó los temas más populares de piezas icónicas como Nessun dorma, de la ópera Turandot de Puccini y Largo al factotum, incluida en El barbero de Sevilla, de Rossini.

Destacó en la velada la apertura con el famosos Brindis de la Traviata en la que el Teatro Lírico estuvo acompañado por la compañía lírica infantil Voces de Ángeles, una de las ganancias de esta institución en sus 55 años de existencia, según reconoció su directora María Dolores Rodríguez.

Foto: Juan Pablo Carreras

El recital también tuvo como acierto la conjunción de figuras consagradas como Yuri Hernández, Alfredo Más y Liudmila Pérez con jóvenes cantantes egresados de las escuelas del territorio como Betsy Remedios y Jorge Nelson Martínez.

Foto: Juan Pablo Carreras

La jornada de cumpleaños incluirá el estreno el próximo 30 de noviembre de una María La O sui generis, pues a la popular zarzuela de Ernesto Lecuona se le sustituyeron los diálogos por canciones del propio compositor para convertirla en una ópera que incluye nuevos personajes y cuadros musicales.

Foto: Juan Pablo Carreras

El Teatro Lírico de Holguín celebra su aniversario cada 16 de noviembre al estrenarse en esa fecha de 1962 la obra Los Gavilanes, hecho que dio paso al surgimiento de esta institución cultural liderada por el barítono Raúl Camayd.

Por Rosana Rivero Ricardo

Tomado de www.ahora.cult.cu

A 55 años de un sueño lírico

El 16 de noviembre de 1962 marcó ineludiblemente un antes y un después en la vida cultural holguinera. Ese día el público reunido en el entonces Teatro Infante aplaudió frenético la puesta en escena de Los Gavilanes, zarzuela estrenada en 1923 por los españoles José Ramos Martín y Jacinto Guerrero.

Gala 55 Aniversario del Teatro Lírico Rodrigo Prats. Foto: Carlos Rafael

Aquel grupo de cantantes, la mayoría procedentes de diversos coros de la ciudad, con la presencia, además, de la soprano Gloria Herce, la pianista Graciela Morales y una orquesta dirigida por Carlos Avilés y José Fernández, bajo la dirección del joven barítono Raúl Camayd Zogbe, repuso la conocida zarzuela española ante la insistencia del público holguinero. Un público que aprendió desde entonces a amar y defender el género lírico como uno de los principales baluartes culturales y espirituales de la ciudad.

Nacía así el Teatro Lírico “Rodrigo Prats” de Holguín, un colectivo que este año arribó a su 55 aniversario. La compañía, a propósito de su permanencia por más de medio siglo en el panorama lírico nacional, realizó en el Teatro Comandante Eddy Suñol, bajo el auspicio del Consejo Provincial de las Artes Escénicas, un recorrido por varios momentos relevantes de su trayectoria profesional con el nombre “Gran Concierto de Gala 55 Aniversario”.

Gala 55 Aniviversario Lírico Rodrigo Prats. Foto: Carlos Rafael

El programa, con dirección general de María Dolores Rodríguez y dirección artística de Dulce María Rodríguez, fue amplio y bien estructurado en cuanto a la selección de las obras presentadas, mayormente zarzuelas y fragmentos de óperas y operetas clásicas dentro del repertorio del bel canto, géneros que ha caracterizado, de alguna manera, el trabajo del Teatro Lírico holguinero desde su fundación.

El Teatro Lírico, a la par de voces experimentadas como Yuri Hernández, Alfredo Más y Liudmila Pérez, por ejemplo, se ha nutrido de jóvenes salidos, en su mayoría, de las aulas de la Filial holguinera de la Universidad de las Artes, entre ellos Jorge Nelson Martínez, Yulianni Sánchez y Betsy Remedios. Además, el grupo de niños que conforman el colectivo Voces de Ángeles, cantera para el futuro del Lírico, estuvo presente en el espectáculo por sus 55 años.

Foto: Carlos Rafael

El experimentado tenor Yuri Hernández resultó magnífico en sus interpretaciones de “E´ lucevan le stelle”, de la opera Tosca, de Giacomo Puccini, y “Funiculí funiculá”, conocida canción napolitana de Luigi Denza y Peppino Turco. El público, conocedor de la calidad de sus interpretaciones, no esperaba menos de una de las mejores voces de su coloratura en el panorama insular.

Asimismo, Alfredo Más, una de las primeras figuras de la compañía holguinera, sobresalió en “Se vuol ballare”, de Las bodas de Fígaro, de W. A. Mozart, y en la interpretación del conocido “Largo al factótum”, de la opera El barbero de Sevilla, de Gioachino Rossini, en compañía de un impresionante Jorge Nelson Rodríguez que demostró, además, sus dotes interpretativos en “Di Provenza”, de la opera La Traviata, de Giuseppe Verdi. Entre las intérpretes femeninas, Betsy Remedios entregó una convincente “Vissi d´arte”, de Tosca, de Puccini; mientras Liudmila Pérez, en compañía de Alfredo Más, sobresalió en “Calle el labio”, de la opereta La viuda alegre, de Franz Lehár.

Por su parte el coro, con dirección de Damaris Hernández y asesoría musical de Kenia Allen y Mario Yi, resultó otro de los atractivos de un concierto que tuvo en la selección de los temas y en la calidad de los intérpretes sus mayores logros. Recordemos sus interpretaciones en “Va pensiero”, de la ópera Nabuco, de Verdi; en la “Salida de Ana”, de la opereta La viuda alegre, de Lehár, junto a Yulianni Sánchez, y en “La Bella Divetta”, de la opereta La princesa de las Czardas, de Kalman, en compañía de Abel Carballosa y Yunio Galano. Aunque el coro pudiera lograr mayor organicidad y desenvolvimiento, incluso en relación con el desarrollo escenográfico y las propias  coreografías de las obras, a cargo del experimentado Eduardo Millán, y además respecto al vestuario de Alejandro de la Torre, quien logró cierta diversidad visual y colorido, en contraste con la opacidad de la escenografía.

Foto: Carlos Rafael

El resto del elenco estuvo a la altura de su 55 aniversario. Lo demostraron las interpretaciones y el desenvolvimiento en obras como el “Brindis”, de La Traviata, de Verdi, por Dianelis Torres y Reynier Velázquez; “Vals de Musetta”, de la ópera La Boheme, de Puccini, por Yulianni Sánchez, en compañía de modelos del Fondo Cubano de Bienes Culturales; “Una furtiva lágrima”, de la ópera Elíxir de amor, de Gaetano Donizetti, por Reynier Velázquez; “Il Sogno di Doretta”, de La Rondine, de Puccini, por Maylin Cruz; “Principio y fin”, canción de R. Sánchez Hernández, por Rafael Sánchez; “Nessun dorma”, de Turandot, también de Puccini, por Yunio Galano y Camilo Hijuelos, y “Quel guardo il cavaliere”, de la ópera Don Pascuale, de Donizetti, por Loreta Rodríguez.

Foto: Carlos Rafael

El Teatro Lírico de Holguín “Rodrigo Prats” ha tenido un largo año de trabajo con el estreno de Stabat Mater, de Giovanni Battista Pergolessi, un concierto con la Orquesta Sinfónica de Holguín dirigida por el maestro estadounidense Adrian Silvin y la reposición del espectáculo D´ Música. Aun así –y eso espera el público seguidor del arte lírico en la provincia– celebrará su aniversario 55 con la puesta, los días 30 de noviembre y 1, 2 y 3 de diciembre, de la conocida zarzuela María la O, obra del inmortal compositor cubano Ernesto Lecuona con libreto de Gustavo Sánchez Galarraga.

 

 

 

 

 

 

 

Conmemora el Teatro Lírico de Holguín su 55 aniversario

Por Milena García García

La compañía lírica holguinera Rodrígo Prats conmemora su 55 aniversario con una serie de grandes conciertos y estrenos en el teatro Eddy Suñol, así quedó anunciado en conferencia de prensa en el salón de protocolo del teatro holguinero por parte de las primeras figuras María Dolores Rodríguez, Alfredo Mass y Dulce María Rodríguez.

La conferencia Historia y Futuro del teatro lírico Rodrígo Prats, compañía más antigua de las Artes Escénicas en la provincia acogió a personalidades del territorio, la prensa de la localidad y a trabajadores y directivos de la Institución Cultural a quien pertenece la insigne compañía.

María Dolores Rodríguez destacó que se estrenará el Gran Concierto de Gala 55 aniversario los días 18 y 19 de noviembre, luego al finalizar el mes estrenarán la puesta María La O, junto a la Orquesta Sinfónica de Holguín en versión operística, concluyendo la jornada con el concierto de navidad entre el 20 y el 22 de diciembre el cual contará con la presencia de la compañía Voces de ángeles, alumnos de la unidad docente y estudiantes de la filial de canto lírico (ISA) en el territorio.

Conferencia de prensa. Foto: Kevin Manuel Noya

El elenco artístico de la presentación de las obras estará integrado por las primeras figuras de la compañía, la Dirección Artística y General está a cargo de María Dolores Rodríguez, los arreglos vocales por Alfredo Mass, los arreglos orquestales son de Orestes Saavedra y el diseño coreográfico es de Alejandro Millán.

Al igual la conferencia fue una oportunidad para recordar y destacar el trabajo de las personalidades fundadoras como Raúl Camayd, la labor de Náyade Proenza, figuras ya retiradas como Gloria There, María Luisa Clark, Julio Proenza, Luisa Fernandez entre otras primeras figuras que aparecen en grabaciones y puestas a lo largo de más de cinco décadas. De igual Manera se reconoció la labor de Concepción Casals, en los años de su gestión como directora de tan emblemática compañía.

Conferencia de prensa. Foto: Kevin Manuel Noya

El lírico holguinero fue una manifestación nacida y apoyada por los pobladores de la urbe, fundado con cantantes pertenecientes a los diversos coros existentes en la ciudad, quienes juntaron sus voces un 16 de noviembre de 1962 para presentar la obra Los Gavilanes con la dirección Artística y General de Raúl Camayd.

Lucrecia: sinfónica y cubana

Por Erian Peña Pupo

Fotos Kevin Manuel Noya y Carlos Parra

Lucrecia Marín es una de las voces más auténticas de la música popular cubana. Raigal, potente y única, su voz es sinónimo de cubanía, mientras su registro vocal y el variado repertorio que es capaz de asumir sobre los escenarios, auténticamente cubano por demás, son pruebas ineludibles de su talento.

Concierto homenaje a la artista Lucrecia Marín

Lucrecia, quien recibió recientemente la Distinción por la Cultura Nacional, junto a otros artistas holguineros, ha recorrido con su arte los escenarios de Cuba y otras partes del mundo, llevando lo mejor de la canción cubana en su potente voz. Lo hace desde Holguín, ha decidido quedarse aquí al lado de su pueblo, aquel que la vio crecer poco a poco, y no alejarse en busca de otros horizontes, “el pueblo que quiero y seguiré queriendo porque de aquí no me voy a ir”, aseguró. Su perspectiva siempre fue llegar al corazón del público holguinero y mediante él, al cubano, y lo ha logrado con creces.

Versátil, extrovertida y sincera, Lucrecia nos sobrecogió intensamente, y más a quienes conocemos parte de su trabajo, con el concierto “A lo cubano”, junto a la Orquesta Sinfónica de Holguín, dirigida por el Maestro Oreste Saavedra, como colofón de la XXIII Fiesta de la Cultura Iberoamericana.

Lucrecia Marín junto a la Orquesta Sinfónica de Holguín

Además de la Sinfónica, con quien la intérprete ha compartido en otros momentos, entre ellos, el concierto por los 15 años del colectivo holguinero en 2016, Lucrecia se hizo acompañar, en el Teatro Eddy Suñol, con el grupo de Norberto Leyva y artistas invitados como Joel Rodríguez Millord, Alberto Zaldívar, Nadiel Mejías, Betsy Remedios, entre otros.

El repertorio fue variado y mostró la destreza de Lucrecia al abordar diferentes géneros de la música popular cubana. En su conjunto primó en “A lo cubano”, como su propio nombre lo indica, la arraigada cubanía como hilo conductor, mediante temas como “El breve espacio en que no estás”, de Pablo Milanés; “Qué lástima”, del holguinero Koko Leyva; “Alma con alma”, de otro holguinero inmortal, Juanito Márquez; “Longina”, de Manuel Corona, en compañía en la guitarra de Alberto Zaldívar; “Añorado encuentro”, del dúo autoral Piloto y Vera; “La gloria eres tú” y “Me faltabas tú”, de José Antonio Méndez, estos junto a Nadiel Mejías y Betsy Remedios; “Pequeña serenata diurna”, de Silvio Rodríguez, entre otros.

Lucrecia recibe de manos de Ernesto Angulo, miembro del comité organizador de la XXIII Fiesta de la Cultura Iberoamericana, la Distinción Casa de Iberoamérica

Al término del concierto, Lucrecia recibió de manos de Ernesto Angulo, miembro del comité organizador de la XXIII Fiesta de la Cultura Iberoamericana, la Distinción Casa de Iberoamérica, por sus aportes a la cancionística y a la cultura holguinera y cubana en general, además de su vinculación con la Casa. Asimismo, fue reconocida por el Centro Provincial de la Música y la Gerencia de Artex en Holguín.

Luego de concluido “A lo cubano”, y tras escenarios, Lucrecia nos comentó sobre este concierto sinfónico: “Esta experiencia es única. En realidad no estaba completa la Sinfónica, Oreste ha hecho un reparto con la Orquesta de Cámara que fue quien estuvo en pleno hoy y hemos logrado un concierto único. Cada día uno aprende mucho más, a pesar de la cantidad de años que lleves en la escena. Cada momento es uno nuevo y más si uno está acompañada de una orquesta maravillosa como esta, eso no se da todos los días. Esto es único e irrepetible.”

Orquesta Sinfónica de Holguín junto a la artista Lucrecia Marín

Al concierto, que despidió hasta la próxima edición la Fiesta de la Cultura Iberoamericana, asistieron, Luis Antonio Torres Iríbar, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) y su primer secretario en Holguín; Julio Cesar Estupiñán Rodríguez, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular en la provincia, y Faustino Fonseca, director provincial de Cultura, entre otros dirigentes del Partido, el Gobierno y demás organizaciones de masa en la provincia.

África también en Iberoamérica

Por Julio César

A la luz de las antorchas y con la luna de testigo, tras el llanto del barracón o la súplica del negro, se armó el bembé. De África a las Américas, despojados de su tierra camino a lo incierto, pero no de su esencia, de su ser.

El folclor africano está entretejido en nuestros patrones genéticos. Foto: Kevin Manuel Noya

Una noche para evocar nuestras raíces negras fue la que ofreció el Ballet Folclórico de Oriente el 27 de octubre como parte de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana. El espectáculo “Tradición oriental”, que llegó a Holguín como parte de las celebraciones por el 60 aniversario de la agrupación músico-danzaria, sin dudas constituye una fiel representación de las costumbres del esclavo resistente a la opresión blanca, firme ante sus creencias, y su religión.

El Teatro Eddy Suñol devino en escenario para recrear el más puro bembé afrocubano, sin dudas la festividad más representativa de esta cultura. Bajo la dirección artística y general de Sergio Hechavarría Gallardo, en la velada se disfrutaron de los frescos coreográficos Petro, Bembé, Tempo Nago, y Maní, unidos a los cantos Elubio y Gusan, todos bajo el imprescindible acompañamiento sonoro de los tambores ancestrales.

El folclor africano está entretejido en nuestros patrones genéticos. Foto: Kevin Manuel Noya

Como la institución danzaria de carácter folclórico más antigua de Cuba, se nos presenta esta compañía que tuvo su origen en lo más autóctono, tradicional y humilde de la ciudad de Santiago de Cuba. Influenciados por la tradición escénica, la tumba francesa y la emigración franco-haitiana, el ballet encuentra sus inicios en un pequeño grupo de bailadores, percusionistas y cantantes populares que desde el año 1956 se denominaron “Sorpresa oriental”. La eliminación del exclusivismo discriminatorio que trajo consigo el triunfo de enero del 1959 propició la primera presentación oficial del grupo con el nombre de Conjunto Folclórico de Oriente, con el consiguiente auge y posterior cambio de nombre en 1992, cuando se comienza a llamar como se le conoce en la actualidad.

Con el canto negro del barracón hay a quien se le eriza la piel, o hasta se monta el muerto: el Congo llama y sus hijos responden. Este es precisamente uno de los objetivos que persigue la compañía: la búsqueda de la trascendencia de las inmigraciones ocurridas durante los siglos XIX y XX para profundizar en esa genuina mezcla de identidades culturales del Caribe antillano, que al amparo de la esclavitud, dio lógica a la referencia de Don Fernando Ortiz, a ese ajiaco.

Protegidos por sus deidades: Eleguá, Oshúm, Shangó, trabajan los negros en el café y la caña de azúcar, impregnándole un sabor autóctono, ese que viene de su espíritu cultural, de un folclor genuinamente ontogénico que se traduce en cantos y bailes, génesis de la identidad y la nacionalidad en Cuba.

El folclor africano está entretejido en nuestros patrones genéticos. Foto: Kevin Manuel Noya

En una danza desenfadada, con libertad de movimientos pero sin escapar de la perfecta interpretación profesional de la coreografía, se fusionan vestuarios y voces para estructurar un ritual impoluto.

De África al Caribe se trajo mezclada en barracas la savia que dio forma de tradición religiosa y danzaria a todo el Oriente de Cuba, esa misma que hoy celebramos cuando decimos que “aquí, el que no tiene de congo…”, esa que también nos hace iberoamericanos.