Se unen aficionados a Festival Nacional de Teatro Joven

Fotos: De la autora
Sobre cómo mejorar y favorecer el teatro hecho por artistas aficionados en Cuba versó el primer debate del encuentro teórico realizado este 16 de marzo como parte de las actividades del X Festival Nacional de Teatro Joven,  que tiene lugar en la ciudad de Holguín.
En el panel intervinieron Leandro Peña Hernández, actor titiritero de las agrupaciones holguineras Neón Teatro y Rompe Tacones; Hendricks Diéguez Ramos, director del grupo Senda de la Universidad de Ciencias Médicas de Holguín y Kiubell Rodríguez Castiñeira, al frente del colectivo Agón Teatro, de Sancti Spíritu.
Ellos son los tres aficionados que, junto a sus colectivos, han participado en el Festival de Teatro Joven y compartieron por espacio de dos horas sus experiencias en el trabajo con aficionados en el mundo de las tablas.
Rodríguez Castiñeiras expuso las potencialidades del Festival de Teatro Aficionado Olga Alonso que se realiza en el municipio de Fomento, donde el público colma los espacios escénicos. Añadió que, aunque no se cuentan con las mejores condiciones para las puestas, los teatristas se marchan satisfechos de presentar su obra.
Encuentro teórico de Festival de Teatro Joven
Refirió además su trayectoria al frente del colectivo Agón Teatro que en esta edición del Festival de Teatro Joven propone “La condesa descalza”.
Por su parte, Peña Hernández se refirió al trabajo del titiritero y a la importancia de la crítica especializada y oportuna para superar las propuestas de los aficionados.
A su vez Diéguez Ramos sostuvo que “el trabajo extensionista de la universidad debe estar destinado al público universitario”. Por eso, ha estudiado la audiencia para desarrollar obras polémicas como Yatrogenia la cual tuvo gran impacto en su puesta en escena durante el VIII festival de Teatro Joven.
El joven dramaturgo Yunior García, moderador y miembro del Comité Organizador del evento, precisó que disiente de las clasificaciones entre artistas aficionados y profesionales. “Lo que define un colectivo teatral es la calidad y el rigor con que se trabaja. El fin de un grupo de aficionados no debe ser la profesionalización, sino el éxito dentro de su espacio”.
A esta jornada teórica que tiene como escenario la sede de la Asociación Hermanos Saíz le seguirán la conferencia sobre la actualidad del teatro de figuras en el mundo y el taller itinerante de la crítica en las jornadas vespertinas del sábado y el domingo.
Durante el X Festival Nacional de Teatro Joven que se desarrolla entre el 15 de marzo y el 18 de marzo se presentarán Amares Social Clown, de Uruguay; El Portazo, de Matanzas; Teatro Espacio, de La Habana y Teatro sobre el camino, de Villa Clara.
Se suman a ellos los holguineros colectivos de Teatro AlasBuenas, el Guiñol y Trébol Teatro.
Por Rosana Rivero Ricardo
Tomado de www.ahora.cu/es

Inició X Festival Nacional de Teatro Joven en Holguín

Teatro de las Estaciones. Obra: “Por el Monte Carule”
Con la obra “Por el Monte Carule”, a cargo del colectivo Teatro de las Estaciones de Matanzas, inició este 15 de marzo el X Festival Nacional de Teatro Joven en la ciudad de Holguín.
A juzgar por la calidad de esta puesta dedicada a la vida de Bola de Nieve, el evento comenzó con pie derecho. Una cuidada escenografía que acompañó a los caricaturescos y atractivos títeres de mesa; la versatilidad de los dos actores para cantar, bailar y hacer varias voces para los disímiles personajes; la música en función narrativa y la resolución de algunas dificultades en la escena con hilarantes improvisaciones son elementos que destacan en la pieza con texto de Norge Espinosa.
Hasta el próximo 18 de marzo, las dos salas del Teatro Eddy Suñol y la Plaza de la Marqueta serán los escenarios donde se presentarán diversos colectivos como Amares Social Clown, de Uruguay, quienes proponen la obra “Lucidez”, en la noche de este viernes viernes.
En esta jornada también actuarán Agón Teatro, de la provincia de Sancti Spíritu y El Portazo, de Matanzas.
Para los niños el Teatro AlasBuenas de Holguín presentará “Lucas y Lucía” a las diez de la mañana del sábado. En el mismo horario del domingo, el Teatro Guiñol de esta provincia repondrá la pieza “Ruandy”.
Festival teatro joven 2
Teatro Espacio (La Habana) y Teatro sobre el camino (Villa Clara) se suman a los colectivos que participan en el Festival con las piezas “Desamparados” y “Las bebidas son por Pearl”, respectivamente. Por su parte, el colectivo anfitrión, Trébol Teatro, repondrá su multipremiada pieza “Jacuzzi”.
El evento también propone su habitual espacio teórico que tendrá lugar en la sede de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), donde se discutirá sobre el teatro de aficionados en Cuba, la actualidad del teatro de figuras en el mundo y se realizará el taller itinerante de la crítica.
La X edición del Festival de Teatro Joven está dedicada al III Congreso de la AHS y preserva sus principios fundacionales de mostrar la pluralidad de enfoques y maneras de acercarse al hecho teatral.
Por Rosana Rivero Ricardo
Tomado de www.ahora.cu/es

La casa común: el volver de Lucas y Lucía

Por Erian Peña Pupo

El teatro para niños en Holguín abre sus perspectivas a nuevos horizontes y posibilidades expresivas, lenta pero al parecer sólidamente: el Teatro Guiñol de Holguín celebró en 2017 sus 45 años de fundado con la Fiesta del Títere, mientras Rompetacones, Neón Teatro, Títeres Eclipse, Palabras al viento y Teatro Alasbuenas, conforman este panorama visible donde existen otros colectivos que incursionan en el hecho teatral, en la amplitud de su diapasón, como el Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats y la compañía Trébol Teatro, dirigida por el dramaturgo y actor Yunior García Aguilera, entre otros.

De esta productiva alquimia –Alasbuenas y Yunior García– nace la puesta Lucas & Lucía. De vuelta a casa, texto de Yunior estrenado por AlaSbuenas el pasado año, con dirección general de             Manuel Rodríguez Moreno, y presentado, además, en esta edición del Festival Nacional de Teatro Joven.

La obra se articula/ensambla su puesta en escena sobre la conocida canción del cantautor Carlos Varela y resulta una alegoría a la libertad del ser humano, como la canción misma: aquella que solo existe, como dice otro tema de Varela, cuando no es de nadie. Pero el texto de Yunior crece independiente al tema musical, lo toma como excusa, como motivo para desarrollarse y crear un discurso convincente en lo que resulta la primera experiencia del dramaturgo –autor de obras reconocidas en el panorama teatral cubano como Sangre, Asco, Semen y la reciente Jacuzzi– en la escritura para niños. Notamos, como señalaba, la independencia de la obra respecto al tema musical que le ofreció al dramaturgo una “salida salomónica” a varias de sus inquietudes; aunque la aparición, al final de la obra, de un muñeco similar a Carlos Varela acompañando la canción, ancla el referente, lo hace obligatorio a la obra, incluso en el público que, hasta ese momento, no lo había percibido o desconocía el tema.

El propio Yunior asegura: “En todo caso, les agradezco a los actores de AlaSbuenas por el riesgo de llevar a escena mi primer texto para niños. Su valentía me ha ayudado a entender que escribir para esas edades es, sin dudas, la menos ingenua de las creaciones artísticas”.

La puesta, creada sobre una concepción escenográfica visualmente atractiva a cargo de Alexander Machín San, narra la historia de dos pequeños hermanos: Lucas (Elvis Hernández) y Lucía (Ileana Casanella) que buscan por el mundo, a bordo de un aeroplano, aquello que anhelan e irremediablemente solo encontrarán en el sitio que dejaron atrás y al cual deben volver en algún momento, aunque el poeta –y eso lo sabrán cuando crezcan, cuando pase el tiempo– aconseja no regresar a los lugares donde se fue feliz: un soplo inconfundible de aire fresco, busca Lucas, y una almohada que hace olvidar los malos recuerdos, Lucía…

El mundo es demasiado pequeño para Lucas y Lucía: por eso ellos buscan y, de alguna manera, encuentran, aunque no necesariamente lo que pretendían al inicio de su búsqueda. Así se suceden diversas aventuras, suerte de dinamismo escenográfico de la obra, que recuerda, en parte, por el mismo desarrollo de las historias y sus desenlaces, a las aventuras de la pequeña Dorothy Gale en el reino de El maravilloso mago de Oz, libro publicado por el estadounidense Lyman Frank Baum, en 1900.

Lucas y Lucía llegan –a bordo de un aeroplano de rostro triste– a un desierto: parece ser un desierto mexicano, incluso con cactus, donde los espera una “red” (Laura García) que todo lo sabe, como un oráculo abierto a respuestas y conocimientos de todo tipo, menos el que ellos realmente necesitan. Luego llegan al país de las cosas deliciosas, gobernado por un chef autócrata y despótico (Elier Álvarez) que tiene a todo el pueblo prisionero y, además, censurado a medio diccionario, aunque, asegura este chef, lo hace “por el bien del país” que gobierna. El otro reino al que arriban es un Supermarket, donde el dueño, hombre egoísta y millonario, les asegura que “todo el mundo vende algo”, por eso él (Elier Álvarez) solo piensa en comprar y vender, nada más…

Finalmente, los pequeños llegan al país de los juegos donde los espera, sobre una cancha de fútbol, el argentino Leo Messi (Laura García), con quien Lucas juega con una pelota de calcetines hecha por Lucía, pues “del lugar de dónde venimos todo es posible”.

La puesta sobresale por su dinamismo, incluso en el necesario y rápido cambio de escenografía para transitar por los diferentes reinos, y por el uso de la música, que en momentos parece rescatar la tradición del títere musical cubano, tan menguada por un buen tiempo, y que acentúa el carácter interactivo de la obra, además de la excelente interpretación de sus actores y la propia manipulación de los muñecos. La música original fue compuesta por Víctor Rafael Trasobares Parra y el diseño de la banda sonora y el sonido es de Francisco Zaldivar Oropesa.

Además, una de las cuestiones esenciales en Lucas & Lucía… es el cuidadoso diseño y realización de los muñecos, un trabajo casi de orfebre, confeccionados por un artista multifacético como Onelio Escalona.

La obra Lucas & Lucía. De vuelta a casa por Alasbuenas, con texto de Yunior García y dirección de Manuel Rodríguez Moreno, nos demuestran que –no solo en un mundo de magia y ensoñaciones, sino también en la vida real– lo importante no es encontrar los sueños, sino nunca dejar de buscarlos.

 

Teorizar sobre las tablas

Por Vanessa Pernía Arias

En el arte, como en la vida, no deben existir fronteras: se deben asumir determinados riesgos, atrevimientos, confrontaciones… El arte debe estar abierto como una casa con todas sus ventanas abiertas, no “entornadas”, porque se corre el riesgo de cerrarse al mundo, a lo hermoso del mundo. Y precisamente el teatro joven no debe cerrar sus ventanas a la creación renovadora. El Café del Arte Joven de la AHS en Holguín presta su ambiente al diálogo sugerente, innovador: un acercamiento polivalente a la creación joven actoral en Cuba.

A los jóvenes amateurs del teatro en la isla se dedica un aparte en el X Festival Nacional de Teatro Joven. Esta fue razón para desarrollar la primera propuesta teórica del evento: el taller “Aproximaciones al teatro de aficionados en Cuba”. Tres grupos amateurs: Sendas, Títeres Eclipse –ambos de Holguín– y Agon Teatro, de Santi Spíritus, intercambiaron sobre sus modos teatrales, sus aciertos y desaciertos, sus maneras de concebir el teatro en la actualidad. Jóvenes que impulsados por la vocación teatral demuestran la solidez de sus conocimientos, de sus puestas en escena, como es el caso de Jirivo Jiribilla… ¡El Güije!, de Títeres Eclipse, escrita y dirigida por Leandro R. Peña Hernández, y Condeza descalza, de Agon Teatro.

La ventana entornada…

Los Hermanos Camejo encontraron un camino que luego no fue retomado. Un camino artístico multidisciplinario que recorrieron grandes figuras de las artes en Cuba: Raúl Martínez, Abelardo Estorino, Leo Brower, Rogelio Martínez Furé, Iván Tenorio, Martha Valdés… que han enriquecido el mundo del teatro, el mundo de las figuras. Fueron ellos quienes dinamitaron el mundo titiritero en la isla, este arte milenario que surgió con las primeras sombras del hombre en las cavernas, luego en las sombras asiáticas, hindúes… hasta nuestros días.

Rubén Darío Salazar, es un “joven” díscolo que “aún donde innova quiere sentirse como un continuador”, un continuador de la obra de los grandes titiriteros: de los Hermanos Camejo, de Stanislavski, maestro de la actuación en vivo, del teatro lorquiano, pero que siente esa necesidad de “compartir, porque también te hace crecer”. Por estas razones ha compartido sus saberes con los jóvenes participantes del X Festival Nacional de Teatro Joven en el Taller “La ventana entornada: una mirada cómplice a la actualidad del teatro de figurasen el mundo”, en la Casa del Joven Creador.

Rubén Darío Salazar es un “joven” díscolo que “aún donde innova quiere sentirse como un continuador” (foto Ernesto Herrera).

Este panel profundizó en las complejidades, aciertos y desaciertos del teatro de figuras en la actualidad, asimismo demostró la multiplicidad poética sobre el escenario, la fusión de todas las artes porque un espectáculo titiritero debe ser más que eso, debe ser musical, circo, artes plásticas, literatura, cine… A su vez, discernió sobre las posibilidades tecnológicas que ofrece la era digital, la tecnología que nos podemos dejar de lado y que, actualmente, brinda al teatro de figuras, en muchos casos, espectáculos surrealistas y renovadores. Escenografía, luces, mecanismos, máscaras se convierten en un desafío total a la convención del títere como cosa de niños, como cosa sencilla, constituyen puestas tecnológicas titiriteras que rompen todos los esquemas.

Rubén Darío reparó en puestas mundialmente conocidas, llevadas al mundo del espectáculo, al mundo de las figuras. Una de ellas fue El Rey León realizada en Broadway por la cineasta, diseñadora y titiritera Julie Taymor. Según Rubén Darío, hasta ese momento en Broadway el títere no había tenido tanta democracia, “esta fue una puesta que revolucionó el musical, con un fuerte componente titiritero”. Julie, también fue contratada para la producción de la obra La flauta mágica, basada en la original de Mozart, en el Metropolitan Opera House, asimismo para La Isla Encantada; estas, según Rubén Darío, “son propuestas espectaculares, con un derroche tecnológico increíble y que insertan al títere en el mundo de la ópera”.

Se habló de otro de los grandes maestros del teatro estadounidense, el director, dramaturgo y diseñador Robert (Bob) Wilson y de obras titiriteras extraordinarias como Odisea, Polifemo, y de un homenaje suyo al bailarín ruso Vaslav Nijinsky, una obra que integra, el teatro, el ballet y el musical, “el mundo de las ensoñaciones de Nijinsky”. Nos acerca a la obra de Victoria Chaplin y James Thiérrée, descendientes del gran Charlot que revolucionó la escena del cine mudo a través del mimo, y que llegan a actualidad con un espectáculo fabuloso El Circo Increíble, “una galería de personajes titiriteros, una fusión de elementos circenses y de teatro de figuras”.

La obra de Fabrizzio Montecchi, maestro del teatro de sombras, propuso una nueva mirada a la obra de Shakespeare con Sueño de una noche de verano, “un espectáculo de danza moderna y sombras que integra elementos propios del títere”. Expuso la obra de Phillip Genty, “quien revolucionó el teatro de títeres en los años 80–90 con propuestas surrealistas a través de un arte conceptual, con un lenguaje escénico espectacular, propuestas que echan mano al subconsciente humano”.

Además, abordó la obra de grupos de teatro callejeros que son continuadores del teatro de títeres, con versiones sugerentes desde el punto de vista de los elementos y la estética que utilizan. Grupos que defienden “la otra belleza”, esa belleza que no es visible ante el ojo humano, pero que debe ser entendida y asimilada, disfrutada. Muestras expresionistas, satíricas, grotescas hasta cierto punto, pero sobre todo muy inteligentes y acertadas.

La creación titiritera hoy no puede estar con las ventanas “entornadas” al desarrollo y a la multidisciplinariedad artística, porque, nos dice Rubén Darío, “el mundo del títere hoy provoca, asombra, dialoga, se vende bien caro; el mundo del títere hoy está donde tiene que estar”.

Detrás de todo esto debe haber un demonio

Por Jorge Suñol Robles

“Usted está muerto, completamente muerto”. Jerusalén desaparece, como si nunca hubiera existido. Ellos, los otros, los poderosos, intentaron crear un mundo justo, pero fracasó, fracasó el experimento. “Todo acto de poder es un acto de violencia hacia los hombres”, grita Voland, espíritu del mal. La puerta del fondo, única salida, permanece cerrada. Un espacio lleno de dudas. Los límites se cruzan, se pierden, nadie los pone. El hombre se vuelve efímero. El tiempo se va agotando.

El Maestro quemó los manuscritos, los quemó por miedo, por cobarde, quizá por eso fue decapitado. “Mi cabeza, dónde está mi cabeza”. Todos tienen culpa y quieren escapar, escapar de su soledad, de ese infierno, de ese manicomio que los ha encarcelado. Testigos, cómplices, por eso están allí. Detrás de todo esto debe haber un demonio. La ciudad parece estar vacía. Pero el loco Desamparado insiste en que todas las mujeres se han ido a los mercados y comenzaron a desnudarse. Alucina.

Teatro Espacio viene desde La Habana con la propuesta Desamparado, dirigida por Alfredo Reyes. Una guerra entre la vida y la muerte, guerra de espíritus buenos y malos, una batalla constante; la pieza es eso: una fuerte lucha entre cuatro seres perturbados, que acaban por desesperarse, culparse, arriesgarse… pero que les queda la esperanza, la utopía de creer, creer en algo, aunque sea irracional. “Yo no estoy loco”.

La puesta, con texto original de Alberto Pedro y versión para la compañía del propio Alfredo Reyes, a lo que se le agrega, además, una reformulación de El Maestro y Margarita, de Mijaíl Bulgakov, obra que está inspirada en el Fausto, de Johann Wolfgang von Goethe, intenta arrancarnos de la silla para abrir la dichosa puerta, cruzarla y conectar con el otro mundo, incierto.

Desamparado, propuesta habanera dirigida por Alfredo Reyes en el Festival de Teatro Joven (foto Ernesto Herrera).

Actuada de manera correcta y precisa, aunque no todos los actores estuvieron en un mismo nivel, claro está, ya sea por la naturaleza de su personaje y su carga interpretativa, a la obra le hace falta convencimiento, pero no convencimiento escenográfico, porque ese es un aspecto a destacar, sino más fuerza y seguridad en los actores; trabajar con su expresión corporal. El elenco puede hacerlo. Sobresale, en ese sentido, el personaje del Desamparado, por Raysman Leyet, a mi entender, el mejor concebido de todos.

Debo referirme, asimismo, al excelente diseño de luces: intrigan, desafían, aportan, comunican, nos trasladan de escena a escena; un gran acierto, sin duda. Es plausible, también, lo medido de su escenografía y su diseño de vestuario, que ambientan y reafirman: eso es un manicomio y allí todo el mundo cree en los espíritus.

Momentos de canto y rezo tuvo Desamparado, que van marcando un ritmo, canciones de esperanza, represión y soledad, deseos de libertad. La puesta acaba así. Entierran al Maestro, que nunca le gustaron las flores amarillas. Un mar de saliva sin sentido obliga a los hombres, sangre y saliva. Se abre la puerta. Están enfermos, algunos vivos, otros muertos. Pero Margarita dice que está viva y que quiere ser feliz. Por eso están allí, por los demonios.

“Uruguachos”

Por Edgar Ariel &Katherine Pérez

Hay dos hombres sentados en el banco, dos hombres que aguardan el tren. Un tren. Metáfora del viaje. Un tren que se espera, pasa, y no para. Les hicimos recordar a la escritora ¿francesa, Katherine? Katherine no, que belga. A la Yourcenar. Todo se nos va, incluso todos, y hasta nosotros mismos. Ellos, Amares Social Clown, que se fundaron para el viaje, en el viaje mismo, con el viaje a cuestas, han visto pasar tantos trenes. Tantos trenes que pasan, y no paran, y siguen, y nos dejan… completamente tristes. Acaso no es la tristeza el humo violeta del tren. Y si no hubiera pitado el tren. Y si no… Un tren más, otro de tantos.

Un techo de bombillas colgantes que titilan sobre el escenario como soles encapsulados. Pleno solsticio. Fragmentos de luz. Copos de otoño. Vienen del Uruguay, de la Pampa, con las máscaras curtidas por la espera. ¿Pasará el tren? Preguntala voz del público. Claro que pasará, basta pintar con tiza raíles sobre el escenario.

  • No, no choi de acá.
  • ¿De dónde es, señor?
  • ¿Hace mucho está?
  • Hace tanto, tanto tiempo.
  • Desde siempre.
  • Es que es un tren que nunca, nunca pasa.

Nos fuimos al Pernik a entrevistarlos. Tienenrostros del sur. Hermosos rostros del sur. Daba cierta paz escucharlos, la paz de los monasterios. Pudiéramos decir que son actores nómadas.Hoy en Argentina, mañana en México, el sábado acaso en Perú.

Permítame elogiarle el colgante, ¿tiene una piedra, lapislázuli?, le dice Edgar. Betina sonríe, responde con el nombre revelado de la piedra, un nombre extraño, casi impronunciable, no lo recordamos, pero aunque estaba partida la piedra –es más linda quebrada– supimos que era de las que no se pueden comprar ni con todo el oro del Perú. Una piedra del Perú.

Llegar a Cuba fue como entrar en una peli vieja, dice con cara de asombro, con ojos como violetas empapadas, Federico. ¿Cómo Lorca?, lo interpela Katherine. Sí, pero Rodríguez, mientras sonreía y se enrolaba el “cabecho”. Soy de un pueblo del Uruguay, más pequeño que Holguín, donde en invierno muere todo, y vamos hacia adentro. En primavera es diferente. Flor es vida.

Andrés Fagiolino tiene cara de zarévich y sonrisa de Shelmerdine. Quisiéramos describirlos, a los tres, pero cómo se puede, en solo dos horas de conversación, de palabras, conservar en la memoria el suave declinar deun mentón.

Amares Social Clown de Uruguay llega ahsta Holguin (foto Ernesto Herrera).

¿Cuál fue el inicio?

Betina: Este grupo fue hecho para el viaje. Éramos cuatro integrantes. Desde niña hago tela acrobática; conocí a Andrés en las clases de acrobacia, y me invitó a viajar y yo tenías esas ansias de viaje y me uní. Y así hemos conocido varios países de América. Hicimos Lucidez para el viaje.

Más allá de Stanislavski, Brecht o Artaud, cuáles son sus paradigmas en el teatro.

Andrés: Nuestro paradigma, simple, es mostrar la autenticidad. Cada uno propone y pregunta qué piensa el otro de la propuesta y, sobre todo, atendemos aquello de seguir abriéndonos y seguir buscando. La forma está en el hacer. Y somos payasos, artistas escénicos, tenemos diversas corrientes que nos han marcado en el plano teatral. Creemos que no existe la teoría ni el maestro, sino que las claves van a tener que ser encontradas por uno mismo.

Lucidez…

Federico: En la obra tratamos de buscar otras posibilidades escénicas. El acercamiento a la luz es el acercamiento a la verdad. Es una propuesta para considerar las leyes de la sociedad, las leyes que impone. Si no cumples esas leyes te pueden tildar de loco. En la obra la frontera entre lucidez y locura es difusa, brumosa. Tiene que ver con un estado general de esquizofrenia en la actualidad.Personajes que tienen que ver sicológicamente con la anomia; en este caso nosotros lo que tratamos es de ver cómo vamos a otra verdad, nuestra verdad.

Andrés­: Nosotros clown más que ocuparnos de la estupidez nos centramos en la incoherencia. Y en la incoherencia –diría un amigo– muere el sentido. Tenemos que permitirnos ver distinto. Hay algo que necesita quebrarse.

Repetimos.

¡Hay algo que necesita quebrarse!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Condesa descalza: Esta tierra es una enfermedad

Por Jorge Suñol Robles

No es una ciudad. Es un monstruo lleno de árboles. Una condesa con cara de burla, puta y descalza, arruinada, es el testimonio vivo de la destrucción, la indecencia. Su hija, Miri, es una niña llena de miedos, quiere escapar, escapar con su linterna. Mercedes es la que trae más ilusión, la lluvia la inspira y por eso sube a la azotea y se baña desnuda mientras un aguacero la encarcela. Lucio se adueña de su sexo e intenta mirarse al espejo, para descubrirse; nadie creería que ese macho trabaja en una fábrica de vinagre, pero es así.

Un espacio con cuatro estatuas, cuatro seres perturbados y “masturbados” por la vida, cuatro almas inquietas, confusas, contradictorias, necesitadas. “Es preciso vivir aquí”, por eso nos quedamos y contamos esta historia, por eso, a veces, no decimos nada, queriendo decirlo todo. Es una promesa. “Deberíamos olvidar, olvidarlo todo”. Pero no, hay que creer y recordar todavía.

Desde Sancti Spíritus llega por vez primera a este Festival la compañía Agon Teatro, con la obra Condesa descalza, pieza inspirada en la novela Tuyo es el reino, de Abilio Estévez. Bajo de la dirección de Kiusbell Rodríguez Castiñeira se nos entrega un puesta sencilla, pero cargada de matices y reflexiones, a pesar de la recurrencia de los temas y la manera cómo son tratados.

El elenco es muy joven, sin embargo logra “desmenuzar” un texto cargado de lirismo y fuertes emociones, que impone una intensa carga interpretativa, aunque hay que reconocer que en todos no es plausible. Es un texto hecho para sentir, vibrar, sofocarnos, mordernos los labios si es necesario; hay sexo, manipulación. Llega, por momentos, a la agresividad, pero sin duda es, a mi entender, el mayor acierto de la obra.

Hay que destacar que es una pieza recién estrenada, cuanto más escenarios pise madurará el concepto de la puesta en escena y la fuerza de los personajes. Pero es evidente, Condesa… tiene potencial para hacerlo y su elenco es capaz de ello. Tiempo al tiempo.

La compañía Agon Teatro presento la obra Condesa descalza, pieza inspirada en la novela Tuyo es el reino, de Abilio Estévez (foto Ernesto Herrera).

Utilizar pocos recursos escenográficos: solo una banqueta, unos tacones, un pato, un abanico, supone dejarle todo el protagonismo al actor y al diseño de luces. Este aspecto es algo que está bien concebido. Los actores no necesitan más que eso. Y la Condesa, con sus tetas al aire, abre la boca y hay que mirarla, aunque odie la lluvia, aunque el sol la achicharre, aunque obligue a su hija a ser puta. “Que entre bien esa pinga. Apriétala un poquito”.

La banda sonora es el espacio para transitar, para que los actores se miren por dentro, estén en escena o no. Ron, cigarro, un delicioso Nosotros, apoyan el discurso, aportan al ambiente. Al fondo, Miri (Odainy Fernández) masturba a Lucio (Alejandro Menéndez); la Condesa (Dorellys Torres) abochorna a su hija, la obliga. Mercedes (Anabelkys Pérez), la católica, se perturba, grita. Un quinto personaje, Gaby, que nunca aparece, transforma en figuras de exposición a todos, menos a la Condesa, regia y firme, con el sellito del Fondo Cubano de Bienes Culturales.

La escena comenzó con tronco de aguacero… No se supo si escampó alguna vez. Tal vez porque el final nunca fue un final. “Sé que es el destino de quien viene a decir la verdad”. Tuvimos que creerle, ya con la sala oscura: esperábamos que la Condesa saliera y se encaramara otra vez en su banqueta y dijera algo, con esa cara de burla, o no dijera nada, pero que se encaramara.

 

 

¡Caliente que quema!

¿Son realmente malas las segundas partes?

A un cabaret muy sui generis, donde su staff siempre dice lo que piensa, sin importar el tema ni la perspectiva, asistimos la noche de este 17 de marzo. El Centro Cultural “Plaza de la Marqueta”, devino en escenario para tal espectáculo que se ubica dentro de la X Edición del Festival de Teatro Joven Holguín 2018.

El montaje de cada pieza es cuidado en detalle para adherirse al conjunto semiótico. Foto: Ernesto Herrera

“CCPC: La República Light”, denominado así en alusión a la célebre obra de Platón y a la Coca Cola, es una versión de la obra original “Cuban Cofee by Portazo Cooperative”. De Matanzas nos llega esta visión desgarradora sobre el panorama cubano, que se auxilia de diálogos y textos crudos, vulgares, populares al estilo del solar: una agresividad fonética con creatividad poética”, como se justifica durante la puesta.

“Donde si pequeña es la patria, grande se sueña”, es el slogan del que se valen los integrantes del grupo de teatro “El Portazo” para recrear disímiles emociones y estados de ánimo-a veces sobredimensionados-, que en definitiva aluden a diversas problemáticas de nuestro entorno.

En esta suerte de cabaret donde el travestismo y la prostitución hacen gala de las más talentosas dotes, los presentes “disfrutan” de un café bien amargo al tiempo que escuchan historias cercanas o no.

“Donde si pequeña es la patria, grande se sueña”, es el slogan de esta versión. Foto: Ernesto Herrera

Monólogos y temas musicales doblados por los artistas escenifican determinados problemas sociales, a través de una rima constante donde para esta ocasión-y estar a tono con lo que les circunda-, se emplean etiquetas como #laviveslaamas, #somosputas, #bellezalatina, en dependencia del número que se interprete.

Todo el montaje es cuidado en detalle, en cada pieza nada está de más, cada elemento se adhiere al conjunto semiótico de elevada carga política, cultural, social. El público no es solo un espectador, se convierte en bailarín, en protagonista de la noche cuando los artistas interactúan con él, eso si ya con anterioridad no se sentía así, al verse reflejado de lleno en la obra: y es que precisamente esa es una característica esencial en este montaje interactivo que ya se veía desde la versión inicial “CCPC”.

Una propuesta desenfrenada y sin estigmas, despojada de prejuicios, es la que nos propone “El Portazo”, quienes con ánimos de criticar lúdicamente, de reír o burlarse de nuestros problemas, crean una suerte de sátira que constituye la esencia del cubano, ese mismo que se sufre y a la vez se mofa de sus desgracias con la mordacidad que da la espinita clavada por un tiempo en un molesto sitio.

Temas de diversa índole aborda la obra a través de una perspectiva descarnante. Foto: Ernesto Herrera

Un travesti canta “Bésame mucho”, las provocativas bailarinas resaltan con su “Te lo doy” (Aé la chambelona), para la foto digan “crisis”-en busca de una sonrisa instantánea en la última sílaba-; todos estos son solo momentos sutiles dentro de una propuesta bien atrevida donde los curados de espanto no se dejan sorprender con lo que ven, no así de asombrarse por este juego que muchos han anhelado pero que pocos se han atrevido siquiera a empezar, y del que muchos menos cuentan un “final feliz”, pero donde solo resalta una palabra: valentía.

Visa Libre para Amares Social Clown en el Festival de Teatro Joven

Por Juan Pablo Aguilera Torralbas

Una vía. Esperan un tren. Ya están listos para comenzar el viaje. La espera es necesaria, no importa la hora de salida, no importa el destino, al final todos salen de la misma estación y llegan al mismo lugar. Esa es la metáfora que defiende, en la obra “Lucidez”, al grupo de clown teatral uruguayo Amares Social Clown, quienes llegaron hasta Holguín para participar en el Décimo Festival de teatro Joven.

Grupo de clown teatral uruguayo Amares Social Clown. Obra: “Lucidez”. Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

Motivados por la posibilidad de intercambiar y conocer más sobre el arte en las tablas que se hace por jóvenes en Cuba, los charrúas, llegan por primera vez a la Ciudad de los Parques, tras haber participado en la cruzada teatral Guantánamo-Baracoa.

“Estar en Holguín es un placer. Nosotros vinimos a Cuba para la cruzada, y allí conocimos a unas compañías de Holguín: El Güiñol y Palabras al viento. Nos ha ido súper bien y la obra que traemos, es un espectáculo que se basa en el Clown teatral como punto de partida. El texto y dramaturgia es nuestra, trata un poco de nuestras vidas y lleva un proceso de investigación grande. Es una foto en el tiempo, de lo que nos está pasando: la muerte, el destino, la libertad, las raíces.” Expresó Andrés Fachorino, director del elenco.

Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

Por su parte Federico Rodríguez, integrante del grupo plantea que la línea de trabajo de Amares “es una creación nuestra personal a partir de los procesos de vida y de mucha experimentación. No tenemos cerrada nunca la obra hace dos años que está girando y ha sido parte del proceso creativo estos dos años de presentación casi por toda Latinoamérica.”

La metáfora del viaje de la vida es el centro de la trama. “Lucidez”sucede en una estación de tren abandonada, donde lo único que queda es esperar a que llegue el tren. La espera de algo que mueva la vida hacia un destino incierto.

Obra “Lucidez”.Grupo de clown teatral uruguayo Amares Social Clown. Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

En dicha espera los personajes confunden la realidad con ilusión. Va desde las acciones más ridículas, como mugir y establecer un diálogo con una vaca, hasta las reflexiones más profundas de la vida, haciéndose valer de cambios brucos de actitud en escena que hacen al público sorprenderse.

Producto a la constante creación de “Amares”, esta obra se sale un poco del teatro clown y mezcla, en escena, técnicas acrobáticas que funciona como transición en la historia. En pos de lograr una función más contemporánea, Social Clown no duda en romper la cuarta pared y hacer parte de su función al público presente en la sala.

La obra se sale un poco del teatro clown y mezcla, en escena, técnicas acrobáticas que funciona como transición en la historia. Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

Gran destreza demuestran Andrés y Federico, actores del grupo, a la hora de crear sonidos a veces ininteligibles, en escena, que demuestran al público las diversas situaciones por las que pasan los personajes en acción. La obra utiliza poca banda sonora, elemento característico en la estética clownesca de “Amares”.

La escenografía con un alto valor minimalista, se basa en un banco y luces colgantes donde los actores hacen valer la imaginación del público para recrear la estación del tren, lo mismo son pasajeros que se transforman en locomotora, mientras que filosofan sobre eclipses, la vida, y la muerte.

Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

Amares Social Clown es una compañía de teatro que investiga y genera propuestas escénicas teniendo como punto de partida la técnica de clown. Desde diciembre de 2015 se han presentado en gran parte de América Latina. Obras como “Lucidez”, “Río al Cielo”, “Camino a casa” y en la “Orilla” ha sido presentados en festivales, teatros y espacios no convencionales.

Amares llegó a Holguín una obra existencialista, profunda e inteligente, donde los personajes se cuestionan constantemente el objetivo de sus vidas. Aun cuando el destino es incierto tienen bien definido que para partir es vital coger el tren. “Lucidez” consigue emocionar al público, a la vez que incita a la reflexión sobre ¿Quiénes somos? ¿Qué esperamos? ¿A dónde vamos?

Las estaciones traen al “Bola” al Suñol de Holguín

Por: Juan Pablo Aguilera Torralbas

El Festival Nacional de Teatro Joven alzó el telón en Holguín, por décima ocasión; pretexto que utilizó el grupo, Las Estaciones, para presentar en el teatro Eddy Suñol de la Ciudad cubana de los Parques, la obra “Por el monte Carulé”.

La obra escrita por Norge Espinosa, diseñada por Zenén Caleroy coreografiada por Liliam Padrón, es actuada por Rubén Darío Salazar, director del grupo y encargado de la puesta en escena y por Iván García.

Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

La obra, desarrollada en dos planos paralelos, presenta a dos camareros del Restaurant Monseigneur que mientras montan la mesa son sorprendidos por el fantasma de Ignacio Villa, Bola de Nieve,quien deambula con su piano y su peculiar voz por el restaurante donde cantó sus últimas canciones.

La trama es un recorrido por la carrera musical y artística del “Bola”, con historias íntimas de su vida:su natal Guanabacoa, su relación con Rita Montaner, tanto en la infancia como los conflictos profesionales que vivieron en México, hasta que, con su peculiar voz y simpatía, cantó en las mejores plazas y conquistó el mundo.

Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

El trabajo escenográfico es minucioso a pesar de la austeridad escenográfica. “Estaciones”demuestra su versatilidad e ingenio pues solo con una mesa, un cartel, un atril, son capaces de transmitir al público presente, a través de simbologías, los más disímiles sentimientos; así como transportarlos a la Torre de Pisa, Machu Pichu, Nueva York o a Paris junto a Edith Piaf.

Con pinceladas de drama la obra se basa fundamentalmente en recursos del humor. Para el desarrollo de la misma es vital la coordinación de un trabajo preciso entre actores, sonidista y luminotécnico, aun cuando esta no fue la mejor presentación. No obstante, a partir de su formato de teatro arena, se puede “enmascarar” cualquier fallo a través de la interacción con el público.

La obra que fue estrenada el 19 de septiembre de 2009, en el Festival Mundial de Marionetas de Charleville-Mezieres, Francia; llega hasta Holguín con muy buena salud, y es bien recibida por un público conocedor ya familiarizado con el trabajo del grupo matancero, que encuentra en la nororiental provincia una excelente plaza para el desarrollo actoral del país.

Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

“Lo importante es estar aquí. En mi época, muy pocas veces se tenía la oportunidad de hacer, de estar, de crecer, de desarrollarse…Ojalá y cuando tuve la edad de ustedes, hubiese tenido un festival como este”, expresó Rubén Darío Salazar, inquieto director de la compañía, al finalizar la presentación.

“Por el Monte Carulé” es de las mejores obras de títeres para adultos del teatro contemporáneo cubano, y así lo demuestran los disímiles premios recibidos tanto nacionales como internacionales. Evidencia de ello son: el Premio Hola (Hispanic Organization of Latin Actors) al mejor diseño por el espectáculo; el premio a la mejor producción en teatro infantil, mejor interpretación y  mejor dirección, de la Asociación de Cronistas de Espectáculos de Nueva York (ACE); mientras que en Cuba entre otros lauros mereció el Premio Villanueva de la crítica a uno de los me­jores espectáculos del año en el 2010.

Tal es la magia transmitida por “Estaciones” que se siente la presencia del “Bola” quien tras aparecer en los delantales de los camareros, se convierte en el protagonista de una obra titiritera que permite conocer y reflexionar sobre la vida de uno de los más grandes músicos cubanos.

Obra : “Por el monte Carule”, grupo Teatro de las Estaciones. Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

La obra termina donde mismo comienza: en el Monseigneur, que se transforma en el Chez Bola, donde siempre “El Bola” tocará su piano rojo.