Conmemora el Teatro Lírico de Holguín su 55 aniversario

Por Milena García García

La compañía lírica holguinera Rodrígo Prats conmemora su 55 aniversario con una serie de grandes conciertos y estrenos en el teatro Eddy Suñol, así quedó anunciado en conferencia de prensa en el salón de protocolo del teatro holguinero por parte de las primeras figuras María Dolores Rodríguez, Alfredo Mass y Dulce María Rodríguez.

La conferencia Historia y Futuro del teatro lírico Rodrígo Prats, compañía más antigua de las Artes Escénicas en la provincia acogió a personalidades del territorio, la prensa de la localidad y a trabajadores y directivos de la Institución Cultural a quien pertenece la insigne compañía.

María Dolores Rodríguez destacó que se estrenará el Gran Concierto de Gala 55 aniversario los días 18 y 19 de noviembre, luego al finalizar el mes estrenarán la puesta María La O, junto a la Orquesta Sinfónica de Holguín en versión operística, concluyendo la jornada con el concierto de navidad entre el 20 y el 22 de diciembre el cual contará con la presencia de la compañía Voces de ángeles, alumnos de la unidad docente y estudiantes de la filial de canto lírico (ISA) en el territorio.

Conferencia de prensa. Foto: Kevin Manuel Noya

El elenco artístico de la presentación de las obras estará integrado por las primeras figuras de la compañía, la Dirección Artística y General está a cargo de María Dolores Rodríguez, los arreglos vocales por Alfredo Mass, los arreglos orquestales son de Orestes Saavedra y el diseño coreográfico es de Alejandro Millán.

Al igual la conferencia fue una oportunidad para recordar y destacar el trabajo de las personalidades fundadoras como Raúl Camayd, la labor de Náyade Proenza, figuras ya retiradas como Gloria There, María Luisa Clark, Julio Proenza, Luisa Fernandez entre otras primeras figuras que aparecen en grabaciones y puestas a lo largo de más de cinco décadas. De igual Manera se reconoció la labor de Concepción Casals, en los años de su gestión como directora de tan emblemática compañía.

Conferencia de prensa. Foto: Kevin Manuel Noya

El lírico holguinero fue una manifestación nacida y apoyada por los pobladores de la urbe, fundado con cantantes pertenecientes a los diversos coros existentes en la ciudad, quienes juntaron sus voces un 16 de noviembre de 1962 para presentar la obra Los Gavilanes con la dirección Artística y General de Raúl Camayd.

Lucrecia: sinfónica y cubana

Por Erian Peña Pupo

Fotos Kevin Manuel Noya y Carlos Parra

Lucrecia Marín es una de las voces más auténticas de la música popular cubana. Raigal, potente y única, su voz es sinónimo de cubanía, mientras su registro vocal y el variado repertorio que es capaz de asumir sobre los escenarios, auténticamente cubano por demás, son pruebas ineludibles de su talento.

Concierto homenaje a la artista Lucrecia Marín

Lucrecia, quien recibió recientemente la Distinción por la Cultura Nacional, junto a otros artistas holguineros, ha recorrido con su arte los escenarios de Cuba y otras partes del mundo, llevando lo mejor de la canción cubana en su potente voz. Lo hace desde Holguín, ha decidido quedarse aquí al lado de su pueblo, aquel que la vio crecer poco a poco, y no alejarse en busca de otros horizontes, “el pueblo que quiero y seguiré queriendo porque de aquí no me voy a ir”, aseguró. Su perspectiva siempre fue llegar al corazón del público holguinero y mediante él, al cubano, y lo ha logrado con creces.

Versátil, extrovertida y sincera, Lucrecia nos sobrecogió intensamente, y más a quienes conocemos parte de su trabajo, con el concierto “A lo cubano”, junto a la Orquesta Sinfónica de Holguín, dirigida por el Maestro Oreste Saavedra, como colofón de la XXIII Fiesta de la Cultura Iberoamericana.

Lucrecia Marín junto a la Orquesta Sinfónica de Holguín

Además de la Sinfónica, con quien la intérprete ha compartido en otros momentos, entre ellos, el concierto por los 15 años del colectivo holguinero en 2016, Lucrecia se hizo acompañar, en el Teatro Eddy Suñol, con el grupo de Norberto Leyva y artistas invitados como Joel Rodríguez Millord, Alberto Zaldívar, Nadiel Mejías, Betsy Remedios, entre otros.

El repertorio fue variado y mostró la destreza de Lucrecia al abordar diferentes géneros de la música popular cubana. En su conjunto primó en “A lo cubano”, como su propio nombre lo indica, la arraigada cubanía como hilo conductor, mediante temas como “El breve espacio en que no estás”, de Pablo Milanés; “Qué lástima”, del holguinero Koko Leyva; “Alma con alma”, de otro holguinero inmortal, Juanito Márquez; “Longina”, de Manuel Corona, en compañía en la guitarra de Alberto Zaldívar; “Añorado encuentro”, del dúo autoral Piloto y Vera; “La gloria eres tú” y “Me faltabas tú”, de José Antonio Méndez, estos junto a Nadiel Mejías y Betsy Remedios; “Pequeña serenata diurna”, de Silvio Rodríguez, entre otros.

Lucrecia recibe de manos de Ernesto Angulo, miembro del comité organizador de la XXIII Fiesta de la Cultura Iberoamericana, la Distinción Casa de Iberoamérica

Al término del concierto, Lucrecia recibió de manos de Ernesto Angulo, miembro del comité organizador de la XXIII Fiesta de la Cultura Iberoamericana, la Distinción Casa de Iberoamérica, por sus aportes a la cancionística y a la cultura holguinera y cubana en general, además de su vinculación con la Casa. Asimismo, fue reconocida por el Centro Provincial de la Música y la Gerencia de Artex en Holguín.

Luego de concluido “A lo cubano”, y tras escenarios, Lucrecia nos comentó sobre este concierto sinfónico: “Esta experiencia es única. En realidad no estaba completa la Sinfónica, Oreste ha hecho un reparto con la Orquesta de Cámara que fue quien estuvo en pleno hoy y hemos logrado un concierto único. Cada día uno aprende mucho más, a pesar de la cantidad de años que lleves en la escena. Cada momento es uno nuevo y más si uno está acompañada de una orquesta maravillosa como esta, eso no se da todos los días. Esto es único e irrepetible.”

Orquesta Sinfónica de Holguín junto a la artista Lucrecia Marín

Al concierto, que despidió hasta la próxima edición la Fiesta de la Cultura Iberoamericana, asistieron, Luis Antonio Torres Iríbar, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) y su primer secretario en Holguín; Julio Cesar Estupiñán Rodríguez, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular en la provincia, y Faustino Fonseca, director provincial de Cultura, entre otros dirigentes del Partido, el Gobierno y demás organizaciones de masa en la provincia.

África también en Iberoamérica

Por Julio César

A la luz de las antorchas y con la luna de testigo, tras el llanto del barracón o la súplica del negro, se armó el bembé. De África a las Américas, despojados de su tierra camino a lo incierto, pero no de su esencia, de su ser.

El folclor africano está entretejido en nuestros patrones genéticos. Foto: Kevin Manuel Noya

Una noche para evocar nuestras raíces negras fue la que ofreció el Ballet Folclórico de Oriente el 27 de octubre como parte de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana. El espectáculo “Tradición oriental”, que llegó a Holguín como parte de las celebraciones por el 60 aniversario de la agrupación músico-danzaria, sin dudas constituye una fiel representación de las costumbres del esclavo resistente a la opresión blanca, firme ante sus creencias, y su religión.

El Teatro Eddy Suñol devino en escenario para recrear el más puro bembé afrocubano, sin dudas la festividad más representativa de esta cultura. Bajo la dirección artística y general de Sergio Hechavarría Gallardo, en la velada se disfrutaron de los frescos coreográficos Petro, Bembé, Tempo Nago, y Maní, unidos a los cantos Elubio y Gusan, todos bajo el imprescindible acompañamiento sonoro de los tambores ancestrales.

El folclor africano está entretejido en nuestros patrones genéticos. Foto: Kevin Manuel Noya

Como la institución danzaria de carácter folclórico más antigua de Cuba, se nos presenta esta compañía que tuvo su origen en lo más autóctono, tradicional y humilde de la ciudad de Santiago de Cuba. Influenciados por la tradición escénica, la tumba francesa y la emigración franco-haitiana, el ballet encuentra sus inicios en un pequeño grupo de bailadores, percusionistas y cantantes populares que desde el año 1956 se denominaron “Sorpresa oriental”. La eliminación del exclusivismo discriminatorio que trajo consigo el triunfo de enero del 1959 propició la primera presentación oficial del grupo con el nombre de Conjunto Folclórico de Oriente, con el consiguiente auge y posterior cambio de nombre en 1992, cuando se comienza a llamar como se le conoce en la actualidad.

Con el canto negro del barracón hay a quien se le eriza la piel, o hasta se monta el muerto: el Congo llama y sus hijos responden. Este es precisamente uno de los objetivos que persigue la compañía: la búsqueda de la trascendencia de las inmigraciones ocurridas durante los siglos XIX y XX para profundizar en esa genuina mezcla de identidades culturales del Caribe antillano, que al amparo de la esclavitud, dio lógica a la referencia de Don Fernando Ortiz, a ese ajiaco.

Protegidos por sus deidades: Eleguá, Oshúm, Shangó, trabajan los negros en el café y la caña de azúcar, impregnándole un sabor autóctono, ese que viene de su espíritu cultural, de un folclor genuinamente ontogénico que se traduce en cantos y bailes, génesis de la identidad y la nacionalidad en Cuba.

El folclor africano está entretejido en nuestros patrones genéticos. Foto: Kevin Manuel Noya

En una danza desenfadada, con libertad de movimientos pero sin escapar de la perfecta interpretación profesional de la coreografía, se fusionan vestuarios y voces para estructurar un ritual impoluto.

De África al Caribe se trajo mezclada en barracas la savia que dio forma de tradición religiosa y danzaria a todo el Oriente de Cuba, esa misma que hoy celebramos cuando decimos que “aquí, el que no tiene de congo…”, esa que también nos hace iberoamericanos.

Hay teatro, hay festival

Mural dedicado a Raquel Revuelta.
Mural dedicado a Raquel Revuelta. Foto: Buby Bode
El acto escénico siempre ha estado marcado por una realidad que lo pone en desventaja con otras artes: su carácter efímero. Por eso, cuando un festival convoca es una oportunidad insoslayable. Asistir a sus presentaciones es vivir el teatro en estado puro; es encontrar en esos instantes dentro de la sala oscura el personalísimo acto de la creación; un tipo de experiencia vívida que conduce a distintos caminos, al sello de la polémica, del enfrentamiento, de la pasión, de la diversión, del pensamiento, pero jamás de la indiferencia.

Los primeros días del Festival de La Habana han transcurrido a sala llena. En Cuba existe un público que entiende los códigos teatrales. Puestas en escenas nacionales e internacionales han creado un panorama teatral donde conviven distintas maneras de concebir y hacer, una amplitud de caminos que apuntan, sobre todo, a la responsabilidad social de proyectar el arte con las luces y sombras de lo humano.

Es imposible verlo todo. Por más cronometrado que nos programemos el recorrido. Pero sí es posible disfrutar de una buena cantidad de obras y hay, eso sí, para todos los gustos.

Para quienes gustan del teatro de títeres la cartelera ofreció funciones de Los dos príncipes, del matancero Teatro Las Estaciones; Como la noche y el día, de Alas Teatro de Pinar del Río; Érase una vez… un pato, de Teatro La Proa; Las descabelladas historias de Polichinela en La Habana, de Teatro del Caballero; Historias bien guardadas de La Salamadra, estos tres últimos elencos de La Habana; y Lupa: Mundos para mirar de cerca, de Argentina.

De la muestra nacional para adultos que se exhibe en esta cita, varios han sido los montajes que en los últimos dos años hemos podido disfrutar en el momento de su estreno, en temporadas en la capital, o en el Festival de Teatro de Camagüey, que acogió a muchas de estas obras.

Éxtasis de Teatro Buendía; ¡Guán Melón! ¡Tú Melón! de El Ciervo Encantado; Harry Potter: se acabó la magia, de Teatro El Público; Diez Millones de Argos Teatro; Balada del pobre BB de Impulso Teatro; La pasión King Lear de Teatro D’ Dos; y Baquestribois de Osikán Plataforma Escénica Experimental, son algunas de las obras presentadas por estos días que, aun cuando han tenido temporadas en la capital, siguen llenando los teatros.

Igual convocatoria de público han tenido Los caballeros de la mesa redonda de Teatro del Viento, de Camagüey; y Jacuzzi de Trébol Teatro de Holguín.

Los caballeros de la mesa redonda de Teatro del Viento. Foto: Buby Bode
La primera, con dirección de Freddys Núñez Estenoz removió el proscenio de la sala Raquel Revuelta con una interesante y cuestionadora puesta de teatro político, que emplea paralelismos epocales para exponer realidades desde distintas problemáticas sociales, con tacto, vigor, toques de humor y absurdo.

Jacuzzi, con dirección y dramaturgia de Yunior García, se presentó en el teatro City Hall, un espacio en desuso durante mucho tiempo y con evidentes problemas de infraestructura que –a pesar de los esfuerzos de los trabajadores del centro– atentan contra los espectáculos teatrales. No obstante, Jacuzzi llenó la sala los tres días de presentaciones.

La obra basa su argumento en el reencuentro de tres jóvenes amigos y las controversias de estos hacia la sociedad contemporánea en la que vivimos. Lo que impresiona mayormente en esta pieza es la vitalidad de la palabra, la crudeza descarnada con que se asume la realidad al mismo tiempo que ofrece momentos de estrujante cuestionamiento y de verdadera rebeldía.

Yunior García, director, dramaturgo y actor de esta pieza se convierte en una revelación no solo por su evidente talento y versatilidad, si no por encarnar un personaje que él mismo creó y por tanto es de una coherencia abrumadora.

En un éxito de público y de crítica se convierte esta obra que debería tenerse en cuenta para largas temporadas, más allá de este Festival.

Por otra parte, dos homenajes a figuras de las artes escénicas cubanas han tenido lugar en este Festival, aun cuando en esta 17 edición no existió una dedicatoria específica como ha sido recurrente en otros momentos.

Un mural de cerámica dedicado a Raquel Revuelta se develó en la sala teatral que lleva el nombre de la actriz. Creado por los artistas Raciel Feria y Luis Zamora, la obra presenta a la emblemática artista, figura imprescindible de la cultura cubana, en uno de sus roles más aplaudidos: la Madre Coraje de Bertolt Brecht.

El otro homenaje, que tuvo lugar desde las tablas, fue al dramaturgo recientemente desaparecido Amado del Pino. Una de sus últimas obras, Espontáneamente, cobró vida en la escena con el montaje de Laudel de Jesús para Cabotín Teatro de Sancti Spíritus.

La obra, que Amado no alcanzó a ver estrenada, aparece en la antología de Letras Cubanas Nueve dramas en presente, antología de dramaturgia cubana de hoy, con concepto, selección y nota introductoria de Omar Valiño. Y como casi todo el teatro que escribió el dramaturgo parte de la realidad y toma la ilusión como escudo. Este es, ciertamente, el primer Festival de La Habana sin Amado del Pino, cuesta imaginárselo. Pero confiemos en la sobrevida de su obra, que así sea.

Por Amelia Duarte de la Rosa

Tomado de www.granma.cu

Brilló Luna Manzanares en gira por Holguín

Concierto de Luna Manzanares en Holguín durante Día de la Cultura cubana.Foto: Carlos Rafael
Concierto de Luna Manzanares en Holguín durante Día de la Cultura cubana. Foto: Carlos Rafael

Cuando Luna Manzanares entra a escena, sencillamente, brilla. Es fácil quedarse prendado de su voz. Mujer, artista, joven. Posee todas las razones para protagonizar —en una despedida inmejorable — la velada de celebración por el  Día de la Cultura cubana.

Que el telón del Teatro Eddy Suñol se abriera para recibirla no respondió a “La Casualidad”, —tema que da nombre a su más reciente clip, también aplaudido entre los primeros— sino a la gira promocional de su nuevo CD-DVD “Luna Manzanares en vivo,” premiado en Cubadisco 2017.

Esta prestigiosa cantante rezuma cubanía por todos los poros de su cuerpo. Lleva en venas ese sentimiento vital que distingue a la juventud, comprometida y creadora.

“Es un orgullo tremendo que en el Día de la Cultura cubana me toque hacer un concierto en esta ciudad que tantos grandes artistas e intelectuales le ha dado a Cuba. Doy gracias, muchas gracias, por estar ante un público con tanta sensibilidad. Felicidades a todos y gracias por venir.”

Aseguraba en Holguín durante el concierto que protagonizó como artista exclusiva de la casa discográfica Egrem y el sello Cuba Ron; merecedoras del amplio agradecimiento de la solista y responsables de su andar musical por la Isla.

Lo suyo con la música cubana le viene desde pequeña cuando aprendió a disfrutar la música en todo su esplendor, saboreando géneros como la trova y el bolero, el feeling, o la mismísima samba brasileña.  Por eso su repertorio de la noche incluyó en originales interpretaciones, las melodías de Pablo Milanés y Carlos Varela.

Después vino la formación en el Amadeo Roldán, allí desentrañó la profunda raíz sonora de jazzistas cubanos, y por demás ganadora en varios certámenes; su registro toma altitud nuestra Isla al graduarse en Teórica y Dirección coral. Involucrada, luego, en el movimiento de jóvenes cuando aparece intercambiando empeños musicales junto a reconocidos autores como Descemer Bueno, Raúl Torres, David Torrens, también ovacionados durante la velada.

Su voz, potente y melodiosaa, encantó a los holguineros. Fotos Carlos Rafael
Su voz, potente y melodiosaa, encantó a los holguineros. Fotos Carlos Rafael

Con su nueva producción en solitario, la Manzanares se nos presenta superlativa,  desenfadada, abierta sobre el escenario. Al amparo de una sólida carrera interpretativa y, por si fuese poco, incursionando en la composición. En compañía de una agrupación pequeña dotada de músicos tan talentosos como ella, se regocijó, bailó y convidó al auditorio a secundarla.

Así la disfrutó el público holguinero este 20 de octubre, junto al presidente y vicepresidente de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, el escritor Miguel Barnet y Luis Morlotte, así como las autoridades del Partido, Gobierno y Cultura en Holguín, a quienes la cantante agradeció su presencia especialmente.

Antecedida por los jóvenes instructores de arte de la Brigada José Martí que, en acto nacional, reverenciaran lo más autóctono de nuestra cultura. Casi al unísono en la sede de la Uneac holguinera se homenajeaba al Maestro de Juventudes, el pintor Cosme Proenza, orgullo de nuestra tierra. Toda una velada para enaltecer nuestra cubanía.

 

 

Carta de agradecimiento de Irene Rodríguez al pueblo y las instituciones holguineras

Estimados amigos:

Quiero agradecer el apoyo inigualable de Yanet Pérez, presidenta del Consejo Provincial de las Artes Escénicas, y del director del Teatro Comandante “Eddy Suñol”

Logo de la compañía Irene Rodríguez.

de la ciudad de Holguín Roger Rodríguez, durante la presencia de la Compañía Irene Rodríguez en el IV Concurso de Danza del Atlántico Norte Codanza y Grand Prix Vladimir Malakhov. Así como la asistencia a nuestra presentación y las bellas palabras de elogio y cariño del Primer Secretario del PCC, Luis Antonio Torres Iríbar, y demás instituciones políticas y gubernamentales de la provincia. Quiero destacar, además, la entrega y dedicación de los técnicos de dicho teatro, los cuales incansablemente trabajaron tanto para los requerimientos de nuestra Compañía como para los de las demás agrupaciones concursantes, como ya no es típico en los teatros habaneros. También reconocer el apoyo de Mayra Fernández, la directora del Ballet de Cámara de Holguín, al prestarnos su sede de ensayo, incluso el sábado.

Premio UNEAC a la compañía Irene Rodríguez. Foto: Carlos Rafael

Agradezco de todo corazón a la dirección de la UNEAC de Holguín y a su presidente Julio Méndez por tan hermoso Premio conferido a mi Compañía, el cual se nota fue elaborado con gran cariño y esmero.

Irene Rodríguez. Foto: Carlos Rafael

Y por último, quiero agradecer de una forma especial a ese maravilloso público holguinero que ovacionó de pie por largos minutos nuestras puestas en escena y que a través de la votación confirió el Premio del Público a la Compañía Irene Rodríguez, el cual es el mejor reconocimiento para un artista. Nunca olvidaré esa cálida audiencia del Teatro Comandante “Eddy Suñol” que realmente supo  apreciar  la calidad de nuestro trabajo.

MSc. Irene Rodríguez

Directora, Primera Bailarina y Coreógrafa

Compañía Irene Rodríguez

De cantantes y pintores

 

Premio a la mejor orquestación. Foto: Carlos Rafael

Por Julio César Torres Concepción

El talento holguinero en formación protagonizó par de jornadas durante este jueves 5 y viernes 6 de octubre con el desarrollo del Festival La Ronda del Pintorcillo, Cantándole al Sol. El Teatro Eddy Suñol se convirtió en el escenario para que los pequeños artistas interpretaran su música.

Leidis Laura Zamora. Foto: Carlos Rafael

La obra Para bailar mi son, del compositor Guillermo Almaguer resultó elegida como el Gran Premio. Este autor, galardonado a nivel nacional por composiciones como El chofercito y La musa viajera, también obtuvo una mención por el tema Carita pintada.

Manuel Puentes, recibió el tercer premio del concurso con la obra Ritmos cubanos, defendida por Manuel Alejandro Puentes, quien se llevó el Premio de la Popularidad. Quiero que usted me cuente, de Armando Castro y Un perrito juguetón, de Víctor Ibarra merecieron el primer y segundo lugar, respectivamente.

En el evento, creado para reconocer la obra de compositores de música infantil, se distinguió además la Mejor Orquestación, a cargo de Manuel Puentes y la Mejor Interpretación ejecutada por Leidis Laura Zamora.

La velada, a la que asistió Luis Torres Iríbar, miembro del Comité Central y primer secretario del Partido en Holguín, estuvo amenizada por las actuaciones del Teatro Guiñol de Holguín, el proyecto Ilusión de la Casa de Cultura Manuel Dositeo Aguilera, un quinteto musical de la EVA Raúl Gómez García y dos pequeños repentistas de los municipios Frank País y Rafael Freyre.

Teatro Guiñol de Holguín. Foto: Carlos Rafael

El jurado que evaluó las obras estuvo integrado por siete especialistas en música y literatura, entre los que se encuentran el compositor Joel Rodríguez Milord y la directora del Orfeón Holguín, Marilín Aldana. (Con información del sitio web ahora.cu)

 

Con la “Médula” premiada

Yoel González, también se ha hecho una historia en el complejo universo de la danza
Yoel González, también se ha hecho una historia en el complejo universo de la danza

La relación del guantanamero Yoel Gonzalez con el Grand Prix Vladimir Malakhov incluye una carrera catapultada, momentos únicos como el estreno mundial de la pieza El hombre detrás de la estrella, interpretada por el propio Malakhov, y ser el coreógrafo más premiado del certamen junto a integrantes de su compañía Médula a lo largo de la historia del certamen.

Contundente, sincera, espontánea, movilizadora es la obra que construye. Sus composiciones son igual de abra (z-s) adoras, lo mismo te ciñen en un abrazo, que te hacen arder el pensamiento, nunca quedas inerte ante una pieza suya. Lo demostraron en esta oportunidad la obra La Granja, cuyas puestas De monos, De pollos, De gatos, y De perros, abordan la violencia de género como .temática sustancial.

Te recuerdo en este mismo escenario donde fuiste premiado con el “Codanza” coreográfico en 2014. ¿Cuántas oportunidades te abrió entonces?

El primer premio que obtuve en el “Malakhov” me abrió puertas. Era un bailarín completamente independiente, sin ninguna compañía. A raíz de eso, el catalejo se viro hacia mí y empecé a crecer, obtuve otras oportunidades de plazas. Existían otros premios, pero el nombre de Vladimir Malakhov estaba implicado en mi carrera, al igual que el de Maricel [Godoy] y Paul [Seaquist], ya no eran nombres comunes dentro del país, sino internacionales y de referencia mundial.”

No éramos un grupo sólido hasta que comenzamos a participar en eventos nacionales como el DanzanDos. Empezaron a crecer los intereses de los bailarines que, en vez de emigrar a la capital, venían desde La Habana o Santiago a integrar la compañía. Ahora mismo está compuesta por gente de varios lugares debido a los resultados obtenidos en cada año.

En México, te iniciaste en una nueva experiencia gestionando tu propio evento, ¿cómo fue tu paso por la tierra azteca?

Decidimos cambiar el panorama y con un amigo creamos el Grand Prix Yoel González, una verdadera aventura que llevamos hasta el Festival Internacional de Artes en Espacios Alternativos (FIA), celebrado en Veracruz, México. El concurso estuvo abierto a bailarines, coreógrafos, guionistas, actores, compañías de danza, academias, grupos y todos los intérpretes interesados de cualquier nacionalidad.

Nuestra presencia allí fue muy fructífera, al punto que en enero próximo la compañía tendrá una gira por todo México. Fue toda una aventura, buscamos el presupuesto nosotros mismo, así como los premios, para abrir un camino en ese evento auspiciado por los mexicanos que, en este año, logro convocar a 100 participantes entre México, Ecuador y nosotros como cubanos. A eso le unimos un proyecto comunitario que hemos denominado Regalarte, con el propósito de llevar el arte a las comunidades más difíciles de México, una experiencia poco común en ese país.

Allí vimos una realidad muy distinta a la nuestra. Vimos cómo la niñez vive en la calle, recuerdo una pequeña que vendía caramelos con sus ojos. Tenía no menos de 6 años. Inmediatamente, comencé a leerle “Los gnomos están tristes”, texto de Eldis Baratute. Eran cinco cuentos pequeños. Se los leí completos. Luego, compartí esa experiencia en plena función. Le siguió una canción que me inspiró esa pequeña. Allí estaban varios empresarios que quedaron impactados. Me llamaron y tuvimos una cita, incluso les enseñé a bailar casino. Así creció el proyecto inicial.

El arte cubano tiene un valor importante ahora mismo para la tierra azteca. Sucede que existe una visión estancada de Cuba, a través de alguien que dijo: la salsa cubana es la mejor, acompañado de un referente político negativo, al comparar la Isla con una jaula. Abundaron no ya las preguntas sobre Cuba, sino las múltiples propuestas a,  supuestamente, salir de la “jaula”. El referente más grande para ellos es Celia Cruz, una figura con la que se identifican más que con sus propios artistas.

Entonces es imprescindible dejar caer el velo que cubre la verdad sobre nuestra Isla y sus creadores, y qué mejor manera para hacerlo, que llevando el arte joven que acá se gesta. Ahora mismo la misión es romper con esa falsa filosofía y comenzar otra historia completamente nueva.

Vladimir Malakhov, figura de la danza mundial, interpreta El hombre detrás de la estrella
Vladimir Malakhov, figura de la danza mundial, interpreta El hombre detrás de la estrella

¿Cómo ha sido tu experiencia de trabajo junto a Malakhov?

Trabajar con Malakhov ha sido una experiencia muy buena. Resulta que soy más descontrolado, menos organizado ante un proceso creativo. Con Malakhov había que ir al detalle, no puedes ir a “improvisarle” un tema, estar claro con la idea que le compartes, aun cuando se te ocurra en ese instante.

Decidimos contar su historia, no la del bailarín, sino la del ser humano, su sentimiento, su feeling, la relación con la familia, cómo es su vida normal. Tiene un temperamento muy cómodo, se lo toma todo con mucha calma. Dentro de la coreografía realizó movimientos sutiles, más allá de la técnica. En tan solo dos días de ensayos, nació un producto intelectual que pareciera se estaba procesando mucho tiempo atrás.

A medida que el trabajo progresaba fuimos conectando musicalmente la obra, lo más difícil era hallar el código, el alma, la nota exacta para cada emoción que me conmoviera a mí, al público.Indudablemente, es un ser con mucha luz. Con casi 50 años y no pocas lesiones en su cuerpo, todavía cada pequeño movimiento esta cargado con muchísima elegancia. Posee la imagen, el porte y espíritu de un bailarín joven y perfectamente entrenado, con la calidad técnica que le distingue su vasta formación.

Has creado un un vínculo, ya indestructible, con el Gran Prix y Médula…

Profesionalmente he mantenido una relación especial con el Grand Prix al ganarlo como coreógrafo junto a Yamilca o Inés María Preval por sus interpretaciones, y ahora con Aracelis Robaina, premiada en esta cuarta edición. Creo que todo tiene su tiempo y me va haciendo falta otro reto. Sin embargo otros bailarines que trabajan conmigo buscan este sueño Ahora mismo estoy experimentando, y esa misma experimentación la estoy aplicando con quienes no han alcanzado el Grand Prix.

La compañía Médula siempre con una actuación destacada en el Grand Prix

La compañía ostenta nuevas adquisiciones con un altísimo nivel interpretativo.Hace 7 meses trabajamos en una filosofía que pasó por diferentes etapas. Es La Granja, una idea que ha demandado mucho y creo seguirá creciendo, muy pulida técnica e interpretativamente. Es una sola pieza que ronda los 40 minutos, acá se ha presentado en fragmentos.

González se centra no ya en mostrar una historia, sino las maneras de contarla…

Me interesa demostrar que ese intérprete esta apto. Que se inspire y manifieste toda la seriedad que conlleva la pieza. He mantenido un régimen de entrenamiento muy fuerte, casi triplicado. El plato fuerte es ballet, ballet y más ballet. Corporalmente, dedican una hora sostenida al gimnasio lo que ha mejorado el tono muscular y la imagen. Ahora mismo exhiben una presencia hermosa.

Y el resultado no se hizo esperar tras confirmarse como el creador más laureado en el Concurso de Danza del Altántico Norte. Su meta es trabajar, trabajar, trabajar en su natal Guantánamo. Siempre en contacto con el público, siempre en busca de los necesarios apoyos y otras ideas novedosas que, esperamos, sigan colmando con aplausos el escenario del Teatro Suñol cada septiembre.

 

Un templo para la danza

Cuenta la leyenda que la mítica bailarina y coreógrafa estadounidense Isadora Duncan (1877–1927) bailó en la holguinera ciudad de Gibara a inicios del siglo pasado. Pero esa historia con tintes románticos permanece como un vago y disperso rumor todavía no confirmado, incluso para quienes preferimos creerla como cierta. Lo que sí es verdad, al punto de ser parte de la monumental historia viva de la danza en Cuba, es que el importante bailarín ucraniano Vladimir Malakhov, figura mítica del ballet mundial de todos los tiempos, ha bailado en más de una ocasión en Holguín para el asombro sempiterno y cotidiano de quienes insistimos en mirar al mundo desde una provincia del universo.

Vladimir Malakhov interpreta la coreografía El hombre detrás de la estrella. Foto: Carlos Rafael

La primera vez que en predios del Teatro Comandante Eddy Suñol, Vladimir Malakhov bailó fue en 2013, cuando hizo suyos La muerte del cisne, de Mauro Di Candia, y Voyague, de Renato Zanella, momento que, al decir de la maestra Maricel Godoy, coreógrafa y directora de la compañía anfitriona, Codanza, resultó “piedra fundacional, la primera piedra de un templo mayor, ese templo que hemos ido construyendo”. Ahora regresó a Holguín, y en la noche de apertura de la IV edición del Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov, interpretó, en estreno mundial, la coreografía El hombre detrás de la estrella, del guantanamero Yoel González, director de la compañía Médula. Yoel recibió en la pasada edición del certamen un Premio Extraordinario que le permitió crear una coreografía para ser interpretada especialmente por Malakhov en esta ocasión. En ella el joven coreógrafo no desestimó la oportunidad de hacernos recorrer –como lo indica el nombre de la pieza– la cotidianidad de un hombre que ha trascendido como “el mejor bailarín del mundo”, nombrado así en cinco ocasiones por la revista Dance Magazine. Yoel González insistió en mostrarnos quién es Vladimir Malakhov el hombre: sus interioridades, conflictos, momentos superfluos y hasta instantes cotidianos, aquello que lo hace un ser humano sobre todas las cosas, aunque sabemos que en este caso el hombre es, además, uno de los grandes representantes del ballet de todos los tiempos.

Para la fundadora de la compañía Codanza, Maricel Godoy, en las palabras inaugurales de la cita, el evento es “un templo para la danza, un templo que le hemos regalado a esta ciudad y a este país. Dependerá de nosotros, dependerá de la fuerza con que podamos asirnos a sus columnas su permanencia, su progresiva construcción. Lo estamos logrando y al menos durante estos siete días Holguín se convertirá en capital de la danza. Lo demuestra el arribo a esta ciudad de más de cien bailarines, maestros, coreógrafos, teóricos que han confiado en nuestro concurso y ven en él una plataforma profesional de aprendizaje y desarrollo”.

La noche inaugural concluyó con la puesta de la icónica Carmen por el Ballet de Camagüey, compañía insigne del movimiento danzario cubano a la que, en esta ocasión, se le dedica el certamen por sus 50 años de creación, además del homenaje a los 30 años de Danza Espiral, de Matanzas, bajo la guía de la maestra Lilian Padrón, y al 25 aniversario de la compañía anfitriona, Codanza. Carmen –articulada sobre la opéra comique francesa en cuatro actos con música de Georges Bizet y esta,

Carmen. Ballet de Camagüey. Foto: Carlos Rafael

a su vez, en la novela homónima de Prosper Mérimée publicada en 1845– es una obra conocida dentro del repertorio habitual del ballet cubano por la versión que el maestro Alberto Alonso realizó en 1967 para la bailarina rusa Maya Plisetskaya, con música de Rodión Shchedrín. Esta versión, con coreografía del alemán Peter Breuer y dirección general de Regina Balaguer Sánchez, utiliza la música que creara Shchedrín para la obra del maestro Alonso, pero además, la original de Bizet, más composiciones de Edward Elgar y de la agrupación española Radio Tarifa.

Carmen –sinónimo de embrujo y pasión– es una pieza ambiciosa, eminentemente narrativa en su estructura, ejemplo, incluso, del llamado verismo realista. Es, además de ser conocida por buena parte del público amante del ballet, una obra que necesita dominio técnico en los protagonistas y el cuerpo de baile para que fluya con la naturalidad narrativa y coreográfica que exige la historia: la bella gitana Carmen (Sarah de Miranda) seduce al cabo José Navarro (Yanni García) que rechaza por ella su anterior relación y se amotina en el ejército uniéndose a un grupo de contrabandistas. Pero cuando la gitana Carmen se enamora del torero Escamillo (Jonatanh Pérez) el militar la asesina, impulsado por los celos.

Si Peter Breuer reinterpreta la obra de Bizet bebiendo, incluso, de la coreografía del maestro Alberto Alonso y otras versiones posteriores de la obra, el Ballet de Camagüey, por su parte, se apropia de una simbiosis creativa eficaz en su desenvolvimiento escénico y hace una Carmen contemporánea en su estructura, pero tan española como universal y mundialmente versionada. Aunque aspectos como un reverdecido y joven cuerpo de baile y la concreción escénica pueden mejorar –el tiempo y la práctica influirá en ello para bien– en pos de la calidad de una puesta que tiene en el vestuario y el diseño de luces uno de los puntos a su favor.

Además, como parte de la noche de apertura quedó inaugurada en el lobby del Teatro Eddy Suñol, una exposición fotográfica de Daileydis Carrazana, primera bailarina de la Compañía Mal Paso, en la que el bailarín –mayormente durante los ensayos– deviene protagonista absoluto de la muestra fotográfica.

Carmen por el Ballet de Camagüey. Foto: Carlos Rafael

El Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov surgió en septiembre de 2014 con el objetivo de estimular el trabajo de los jóvenes bailarines cubanos y latinoamericanos y además, llevar la danza como vía de comunicación y expresión al público interesado en esta manifestación artística. Desde entonces el evento es patrocinado por la compañía Codanza y auspiciado por el célebre bailarín ucraniano Vladimir Malakhov, quien afirmó en la inauguración del evento: “Hace cinco años por primera vez vine a este escenario y bailé para ustedes, ahora el tiempo ha pasado y una vez más me encuentro aquí bailando para ustedes. La competición no ha envejecido y con ella yo también he rejuvenecido y una vez más me voy a cargar de energías de tantos bailarines, coreógrafos y compañías que vienen a demostrar sus talentos. Ustedes me dan energía y yo haré lo mejor que pueda hacer para convertir a Holguín en la capital de la danza”.

Médula y Codanza arrancan aplausos en Concurso de Danza

Foto: Juan Pablo Carreras
Obra: “De Perros”. Compañía Médula. Foto: Juan Pablo Carreras

La primera agrupación presentó la obra De Perros, de su director, coreógrafo y bailarín Yoel González. Si en la noche anterior en la pieza De Gatos el artista se centró en el tema de las relaciones entre madre e hijas, esta vez el argumento se enfocó en la violencia de género.

Pautas inherentes al quehacer de González nuevamente se revelan en esta pieza como tomar de inspiración la complejidad de las relaciones humanas desde un tono dramático. Asimismo vuelve a asumir la danza-teatro como código de la danza contemporánea para canalizar sus inquietudes artísticas. En esta pieza, como en otras suyas como Carcinoma. El falso orden que disimula el caos y Gen, el histrionismo de los bailarines es tan importante como los saltos y piruetas.

Codanza propuso al concurso la pieza Casita del coreógrafo Roberto Priori. Durante 30 minutos los intérpretes de la agrupación anfitriona del evento y que este 25 de septiembre arribó a su aniversario 25, demostraron que bien merecen su eslogan: fuerza, vitalidad y destreza.

En la segunda noche de competencia en el principal treatro holguinero, actuaron además la estudiante ecuatoriana de la Universidad de las Artes Cristina Tacuri, quien presentó la obra de su autoría Qallalina; la compañía de Villa Clara Danza del Alma con la pieza Sinfonía interior para un último día y la agrupación mexicana Iguales y desiguales, con coreografía homónima.

El proyecto Marte de DanzAbierta de La Habana propuso al certamen las obras Zona Free y Resistencia.

Los premios en Interpretación, Coreografía, Mejor puesta en escena de compañía y el del Público se concederán en la noche del sábado.

Por Rosana Rivero Ricardo

Tomado de www.ahora.cu