Tras los pasos del Chino Heras

Por Erian Peña Pupo

Después de pasar por las aulas del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso uno termina debiéndole a Eduardo Heras León (La Habana, 1940) muchas cosas. La primera es su magisterio, humilde y desinteresado, al punto de uno pensar que el Chino ha dejado de hacer buena parte de su obra –esa novela o esas memorias que nos debe– por revisar tus cuentos con toda la paciencia del mundo, mientras te habla de las técnicas narrativas que desconoces citando la obra de sus maestros o que has usado, pero sin saber que estabas utilizando una caja china o un dato escondido en tus historias.

Lo segundo es la amistad: la suya; la de Ivonne Galeano, ese ángel tutelar de inconfundible acento uruguayo que desde hace décadas lo cuida como su bien más preciado; la de tus compañeros de aula, esos amigos de diferentes provincias que ven nacer tus libros-hijos con la misma mezcla de emoción e ingenuidad con que tu admiras los suyos… Pero, además, eres parte de la gran familia del Onelio, formada por casi veinte graduaciones y con alumnos ya de obligada referencia en las letras cubanas. Ser del Onelio es un sello, una marca que no se ve sino en el corazón y que le debemos a Heras.

Pensaba en esto mientras integraba el panel “Eduardo Heras León en la literatura cubana”, realizado en el Pabellón Universitario (Casa de la Prensa) como homenaje a uno de los escritores imprescindibles de la literatura cubana contemporánea. Lo hacía custodiado por dos conocedores de los intríngulis de la literatura y la historia cubanas: Lino E. Verdecia y Juan Isidro Siam. Conocedores y amigos de “armas tomar”, pensé y bajé del librero los libros de Heras León que poseo: Los pasos en la hierba (Mención Única Premio Casa, 1970), Cuestión de principio (Premio Uneac 1983 y Premio de la Crítica 1986), La nueva guerra (1989) que contiene cuentos de La guerra tuve seis nombres (Premio David, 1968), Acero (1977) y A fuego limpio (1981), y su reciente Dolce vita (2012).

¿Qué puede interesar de los cuentos de Heras León a los más jóvenes? ¿Qué llamará la atención veinte o cincuenta años después? Eso me preguntaba mientras Lino Verdecia recordaba las características de la llamada “literatura de la violencia”, en la que Heras León se inscribe, y nos traía a colación el texto “El Quinquenio Gris: testimonio de una lealtad”, leído por Heras como parte del ciclo “La política cultural del período revolucionario: Memoria y reflexión”, organizado por el Centro Teórico-Cultural Criterios.

Aquellos soldados que describe Eduardo en sus cuentos –soldados de Girón, del Escambray, reclutas en los campamentos militares– podían tener miedo, arrepentirse, enamorarse, llorar… eran héroes, pero también seres humanos y eso los hacía reales. No es secreto para nadie el período de ostracismo que sufrió el Chino Heras después de la publicación de sus dos primeros libros, un silencio que lo alejó del plano editorial cubano, pero no del creativo. Un hombre no puede dejar de crear tan fácilmente, pensó. Después de esto publicaría tres libros que los estudiosos han catalogado dentro de la llamada “literatura fabril” y que se desarrollan en una fábrica de acero con sus hornos y ruidos, con su sistema de emulación socialista, con su Sindicato y obreros abnegados… Esta literatura alcanza amplia impronta literaria, recuerda Juan Siam y lee en uno de los cuentos incluidos en A fuego limpio, una magnífica descripción de aquella fábrica.

Vuelvo a hacerme la misma pregunta y me parece que algo sobrevuela en las páginas de Heras León y que hará que volvamos una y otra vez a sus cuentos, más allá de la épica y los estimulantes tiroteos y emboscadas de Girón o del ritmo productivo y emulativo de una fábrica que cuela acero y que se nos muestra ahora tan alejado de nuestra realidad: el amplio humanismo que traslucen sus personajes, ese hálito real y palpable que los hermana con los hombres y mujeres que cualquier momento histórico. Ahí está una de sus grandezas, ahí creo que radica parte de la escencia de su obra.

Del periodista, el crítico de arte amante del ballet, el antologador de ese inmenso y útil volumen que es Los desafíos de la ficción, el creador del Centro Onelio y del primer curso de la ya mítica Universidad para Todos, el amigo, el profesor, el padre espiritual, el escritor al que se le dedica esta Feria Internacional del Libro, podríamos hablar mucho más… Y a todos esos Heras –que es uno solo– volvemos agradecidos una y otra vez.

DETRÁS DE UN NOMBRE, LA HISTORIA

Por Jorge Suñol Robles

Esta vez no contaremos la historia que escribe y deja en los libros, la de héroes y ciudades, la de estatuas y hechos, la de cronologías empolvadas, pero aún intactas. Para eso diríjase a sus textos de máxima certeza, que bajan del pedestal y acaban con el mito, que han hecho de este cuento, que es Cuba, un camino contradictorio y a la vez apasionante, pudiera decirse, también, excitante.

Foto: Carlos Rafael

José Miguel Abreu Cardet se merece, de sobra, que le cuenten (o cuente desde su voz) su historia. No porque haya obtenido otro premio, no porque ahora muchos lo llamen para entrevistarlo, sino por lo que ha aportado en el campo de la historiografía cubana y latinoamericana. Hay que escucharlo, comprenderlo y distinguirlo como un hombre entregado.

Precisamente a él,  Premio Nacional de Historia 2018,  se dedica la edición XXVIII de la Feria del Libro en Holguín. Este investigador se presentará en varios espacios de la cita literaria, para impartir conferencias y formar parte de paneles sobre estudios de Guerras de Independencia. Como homenaje, La Luz se acerca a su labor como acucioso investigador.

En su biblioteca personal, Cardet guarda memorias, títulos, viejos espejuelos, retratos de Céspedes y Martí, atentos y cómplices de todo lo que piensa y dice. Allí, donde se palpan los años y las anécdotas, un Holguín infinito, recordamos y viajamos en el tiempo, trazamos sus caminos.  Mientras, su compañera de vida y de labor investigativa, Elia Sintes, nos escucha desde la cocina. Abreu dice que no fuera nadie sin ella. Imagino el rostro de Elia, lleno de orgullo. Me queda claro: esta también es su historia.

Recuerda,  cuando en el año ´58, se trasladó a la finca de su abuela. Ella le contó de algunos de sus famliares que estuvieron y se batieron en la guerra. Y eso lo ayudó a sentir y escribir su obra de una manera más cercana a los lectores. “Conocí a los mambises cotidianos, no los mambises que después se han idealizado y se han convertido en estatuas. La historia me llegó muy humanizada. Y bueno, los rebeldes estaban combatiendo en ese momento,  yo los vi de chiquito.

“Aunque yo he escrito cosas tradicionales, he tratado, sobre todo, de hacer cosas más humanas, en menor o en mayor medida. He estudiado lo que es parte del norte de Oriente, toda la zona de Holguín, Las Tunas y parte de Bayamo en las Guerras de  Independencia, así como la lucha contra Batista.

No me he enfrascado en contar la historia, porque me he hecho preguntas como por qué van a la guerra la gente.  Estar en contacto con numerosos intelectuales me ha aportado mucho”, confiesa sobre la idea de compartir con otros investigadores.

Le pregunto, entonces, sobre lo más difícil  como historiador y  me responde, sin dudar: “Las fuentes. Es complejo desde Holguín investigar porque hay que ir La Habana y a otros lugares. Eso es un problema serio que tenemos los investigadores. He tenido  otro choque y radica en los conceptos, por la formación que he tenido como historiador. A veces te encuentras una información un poco de lo heroico, de los grandes combates, y tienes que tratar de adaptarse a esa metodología, y en ese sentido, hacerte otras preguntas”.

Un historiador, dice este intelectual, tiene que trabajar mucho: “No perder tiempo, darte cuenta que la vida es limitada, en todos los sentidos, y tratar de tener una información sòlida. Hay que buscar muchas visiones, por ejemplo, qué piensan los poetas sobre la historia. Hay que indagar en otras ciencias, como la sociología. Darte cuenta que los seres humanos idealizados, heroicos, no existen; esas son creaciones poéticas y literarias”.

Cardet ha alcanzado disímiles reconocimientos y distinciones, algunos cuelgan en la pared de aquel cuarto-estudio, otros los porta en la sala de su casa con orgullo, pero es un hombre que habla con modestia y compromiso, se nota. “Hay muchos prejuicios con los premios, pero tienen algo importante: te obligan a terminar un texto. Eso sí, no debes trabajar nunca para un título, porque de lo contrario, nunca harás una obra. Es muy difícil publicar, y sobre todo, para la gente que no tiene nombre, ganarlo te puede ayudar a eso”.

Antes de despedirnos, y tomarnos el té y el café que Elia nos prepara, le pido que me valore el papel de los historiades cubanos. Convencido, afirma:  “En general la historiografía cubana, independientemente de todos los errores que se puedan haber cometido, los dogmatismos que han existido, los visiones cerradas, creo que va por buenos caminos.

“La gente está investigando de temas diversos, prácticamnete en cada localidad hay un historiador, algunos aficionados, otros son profesionales. Los que han aprovechado el tiempo y les gusta el oficio, tienen posiblidades asombrosas”.

Entonces, off the record, nos ponemos hablar de la vida, de Cuba y su estabilidad, de los jóvenes, de la emigración, hasta de la mala suerte que tuvo el mismísimo Calixto García y sus sufrimientos. Y grabo, en la mente, el ruido intenso de los carros que pasan y avisan un mediodía agitado,  varias fotos de familia, grabo, sobre todo, la pasión desmedida que ha invadido su rostro.

Sin literatura, no hay pasión

Por Jorge Suñol Robles

La sala José Luciano Franco, de la Casa Natal de Calixto García Íñiguez, es otro de los escenarios del Pabellón de Ciencias Sociales José Agustín Castañeda, que sesiona, además, en la Biblioteca Alex Urquiola, su sede habital y vuelve a la Feria del Libro en Holguín con un amplio programa de actividades de presentaciones de libros, paneles, conferencias e intercambios con escritores e historiadores invitados.

Fotos: Adrián Aguilera

Para la jornada de apertura de este espacio, se reservó la inauguración de la exposión bilbiográfica; “Calixto García, insigne patriota…”, conformada por un conjunto de documentos del siglo XIX  y enriquecida con textos actuales de varios historiadores holguineros, que han dedicado parte de su obra al estudio de este patriota.

Esta vez el pabellón se dedica al Bicentenario del inicio de las Guerras por la Independecia Latinoamericana,  al 180 aniversario del natalacio de Calixto García y a José Abreu Cardet, merecedor del Premio Nacional de Historia en  2018.

Hernel Pérez Concepción, David Gómez Iglesias y el propio Cardet, sostuvieron un panel homenaje a la figura que pasó a la historia como el General de las Tres Guerras, y que la ciudad de Holguín ha sabido defender desde su plaza, desde su parque, desde la convicción y condición de un gran estratega, decidido a luchar por la Isla hasta su último aliento.

En una breve cronología del accionar revolucionaro de Calixto, estos historiadores, viajaron por la Guerra de los Diez Años y del 95, hasta llegar a los últimos días del patriota, resaltando los deudas y los maltratos que ha sufrido su figura en la historiografía cubana.

Emotiva fue la presentación del título Cuba Libre. La utopía secuestrada, de Ernesto Limia Díaz, que esta vez nos regala Ediciones La Luz, con prólogo de Yoel Cordoví Núñez, presidente del Instituto de Historia, quién resaltó además los valores documentales del texto, la pasión en la prosa, la acertada secuencia descriptiva y la personalidad en la narración.

Cuba Libre… tiene entre sus tópicos fundamentales el estudio de los relaciones entre Cuba y los Estados Unidos desde sus inicios. Nos ofrece, según su prologuista, una síntesis de historia de Cuba, que abarca desde 1792 hasta 1899.

Este un texto comprometido, donde Limia “deja un mensaje claro de qué ha significado el decursar de nuestra hisotria desde las diferentes dinámicas, tanto internas como externas, es decir, cómo los diferentes imperios han estado condicionando todo este proceso”, afirmó Cordoví.

Las actividades del pabellón de Ciencias Sociales se extenderán hasta domingo 24, y se prevé la presentación de varios títulos del Centro de Estudios Martianos y de literatura infantil.

El Reloj marca La Hora Tercia

Por Jorge Suñol Robles

Eduardo Heras León en el aula inmensa de la vida, una compilación a cargo de Yunier Riquenes, bajo el sello editorial La Luz, fue el título que abrió las jornadas en La Hora Tercia, espacio principal de presentaciones de libros dentro del programa de la Feria.

Este texto, al decir de Luis Yuseff, director de Ediciones La Luz, y uno de los principales gestores del proyecto, constituye el más hermoso homenaje al “Chino” Heras León, a propósito que se le dedique la cita literaria en su edición XXVIII.

Fotos del autor

El volumen invita conocer a fondo la figura del destacado narrador y escritor cubano, por medio de 24 entrevistas, que dejan testimonio de casi 30 años de su vida, y viajan desde 1987 hasta el 2015, en un ejercicio exhaustivo de la selección de cada uno de los textos, publicados tantos en medios de prensa nacionales como internacionales y que, además, se une un anexo conformado por cinco discursos y una conferencia del propio Heras.

Mariela Varona, acompañada por Yuseff y Riquenes, presentaron un título necesario, que refleja la evolución del pensamiento de un escritor que ha sido amante de las utopías.

Allí, en más de 260 páginas, se abre las puertas de un aula donde no se deja nunca de aprender, para hablar de ballet, de ajedrez, de literatura, de su esposa Ivonne Galeano, de escritores conocidos y desconocidos, de arte y cultura, de Girón… Herramienta para adentrarnos en la vida de “el más paciente de los críticos cuando se trate de escuchar al otro”, afirmó Varona durante el encuentro.

A los 500 Años de la Fundación de La Habana, también, se dedicó la primera Hora Tercia. Por eso, llegaron hasta la Sala Electa Arenal, del Centro de Arte, ya la sede habitual del espacio, otros títulos que ubican a la Capital como objeto esencial e inspirador.

La Habana, medio mileno de una ciudad, de Oscar Rodríguez Díaz con el sello de la Editorial Científico Técnico, fue el libro que nos mostró la investigadora holguinera Mayra San Miguel. Sostenido por una base histórica, es destacable el fuerte aliento geográfico que nos presenta el autor, que constantemente se hace preguntas e incita a adentrarnos en sus pinceladas habaneras.

Por su parte Eliel Gómez Martínez presentó Ciudad soñada. La Habana de espuma y candil, de la periodista Katiuska Blanco con Ediciones Extramuros, donde es palpable el abrazo entre la historia y la poesía, donde se invita a desandar la ciudad y sentirla.

De ese mismo sello editorial,Paúl Sarmiento trajo La Habana, ciudad azul, metrópolis cubana, de Rolando Rensoli Medina y para cerrar la noche, Alexander Abreu sumó  Piedras y sombras. El Viejo Vedado, de los autores Maritza Verdaguer, Serguei Svoboda y Madeline Menéndez,  por la Editorial Ciencias Sociales.

Inauguran Feria Internacional del Libro en Holguín con gala artística

Por Yudit Almeida Pérez

Inauguración de la XVIII Feria Internacional del Libro en la ciudad de Holguín. Foto: Juan Pablo Carreras (ACN)

La fiesta del libro y la lectura incluye paneles, conferencias, talleres y presentaciones, así como la venta de más de 700 nuevos títulos publicados por las diferentes editoriales cubanas.

Desde la mañana de este miércoles iniciaron las actividades con gran asistencia de la población a las diversas áreas de venta, aunque la gala inaugural fue realizada al anochecer frente a la Biblioteca Provincial Alex Urquiola.

Bajo la dirección artística de Carlos López, con una excelente selección de lo mejor del talento artístico holguinero, en la gala el poeta y promotor cultural Moisés Mayán, dejó oficialmente inaugurada la fiesta de la lectura.

Ernesto Santiesteban (izq), primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) en la provincia y Julio César Estupiñan, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular (Gobierno) (der) dejaron inaugurada la Gran Librería en el complejo cultural Plaza de la Marqueta. Foto: Juan Pablo Carreras

Momentos después Ernesto Santiesteban, primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) en la provincia y Julio César Estupiñan, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular (Gobierno) dejaron inaugurada la Gran Librería en el complejo cultural Plaza de la Marqueta.

Como cada año la Gran Librería es el espacio más concurrido de la feria, pues cuenta con la presencia de todas las editoriales presentes en esta cita literaria.
Allí encontramos también al grupo de modas Fantasías con un perfomance dedicada al periódico La Luz con excelentes diseños hechos en su mayoría con recortería de la industria poligráfica holguinera.

Esta edición aquí está dedicada al investigador José Abreu Cardet, Premio Nacional de Historia 2018 y a la reconocida poetisa y editora Lourdes González.

 

Tomado de www.radioangulo.cu

Había otra vez… la Feria del Libro en Holguín

Por Rosana Rivero Ricardo
Foto: Juan Pablo Carreras

La Feria del Libro es toda una aventura. A estas alturas del mes, quisieras hallar “La Isla del tesoro” para batir los molinos de los precios como “El Quijote”. Harás más peripecias que Tom Sawyer al “fugarte” del trabajo para alcanzar la novedad literaria y tendrás que viajar “De la tierra a la luna” si quieres encontrar, entre tanta gente, el libro que esperaste por un año.

La fiesta de la lectura, en su edición 28, comenzó oficialmente en la tarde de este 20 de marzo, con una gala inaugural frente al altar de la literatura en Holguín: la Biblioteca Provincial Alex Urquiola. A los 60 años de la creación de esta institución, la primera de carácter cultural creada por la Revolución Cubana en la provincia, se dedica la versión holguinera del suceso literario.

Asimismo se consagra a la escritora Lourdes González, en homenaje al aniversario 20 de la primera edición de su libro “Papeles de un naufragio” y a José Abreu Cardet,distinguido con el Premio Nacional de Historia 2018.

La velada aunó a una representación del talento local que reflejó a través de la música y la danza las más autóctonas raíces culturales cubanas. Solistas del Teatro Lírico Rodrigo Prats, el Ballet de Cámara de Holguín, el Dúo Savarez, el cuarteto de cuerdas Insular y los intérpretes Nadiel Mejías, Yhamila Rodríguez y César Marlon amenizaron la jornada.

Ernesto Santiesteban Velázquez, primer secretario del PCC en Holguín asistió a la apertura de la Feria

El encuentro estuvo presidido por Ernesto Santiesteban Velázquez, primer secretario del Partido Comunista de Cuba en Holguín y Julio César Estupiñán Rodríguez, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular; además de otros dirigente del territorio como Rachel García Heredia, directora de Cultura y Anisleydis Barquilla, quien lidera el Centro Provincial del Libro y la Literatura.

Entre los invitados de lujo se sintió la ausencia de Eduardo Heras León, Premio Nacional de Literatura y escritor a quien está consagrada la Feria del Libro a nivel nacional. Se espera que arribe a “la tierra más hermosas que ojos humanos han visto” al mediodía de este 23 de marzo. Es un anhelo de sus eternos alumnos del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, del cual es fundador, y del resto de los lectores que siguen su obra distinguida por la limpieza de su técnica narrativa y la acertada selección temática para sus cuentos. Al Chino Heras, como se le conoce popularmente, le será concedida la Distinción de Hijo Ilustre Adoptivo.

El multilaureado poeta MoisésMayán tuvo a su cargo las palabras de apertura, en las que resaltó que el verdadero valor de un libro, al calificarlo como una caja de pensamiento, y que, por lo tanto, el precio de un volumen siempre será desacertado.

Al cierre de la velada el reconocido poeta y escritor holguinero Ronel González, izó la bandera de la Feria del Libro, para dejar inaugurado oficialmente el evento.

Las máximas autoridades políticas y gubernamentales visitaron el stand de Ediciones La Luz

Niños y actores del Teatro Guiñol de Holguín convidaron a los asistentes a participar en la apertura de la Gran Librería con sede, por tercera ocasión, en la Plaza de la Marqueta. Allí están muy bien representadas las tradicionales editoriales holguineras: Ediciones Holguín; Ediciones La Luz, sello de la Asociación Hermanos Saíz y Cuadernos Papiro, especializada en la producción de libros arte, con papel manufacturado en su propia sede. A ellas se suma, por primera vez con un stand, la editorial La Mezquita, nacida en Holguín hace una década y devenida sello de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba.

Entre los espacios prominentes de la XXVIII Feria del Libro en Holguín se encuentra la entrega del Premio a la Mejor Edición, para reconocer la labor integral de las editoriales territoriales, suceso que acaecerá el próximo 23 de marzo, a las 8 de la noche en la Plaza de la Marqueta.

La gala de clausura está prevista para la noche de la jornada del 24 de marzo en el escenario central del parque Calixto García.

Inicia este 20 de marzo Feria del Libro en Holguín

Por Rosana Rivero Ricardo
Conferencia de prensa de la previo a la Feria del Libro en Holguín. Foto: Carlos Rafael
Con la tradicional gala inaugural frente a la Biblioteca Provincial Alex Urquiola y la apertura de la Gran Librería que por tercera ocasión acogerá el Complejo Cultural Plaza de la Marqueta, iniciará a las siete de la noche de este 20 de marzo la XXVIII Feria del Libro en Holguín.
Tras la apertura oficial abrirá La Hora Tercia en el Centro de Arte, espacio principal del evento en el que se distinguirá con la condición de Hijo Ilustre Adoptivo a Eduardo Heras León, Premio Nacional de Literatura que no solo ha trascendido por la calidad estilística y temática de sus textos, sino por instruir a jóvenes narradores en el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso.
Uno de los cambios en esta edición 28 es el traslado del Pabellón Infantil Tesoro de Papel a la Casa de la Cultura Manuel Dositeo Aguilera en el parque Calixto García, pues su tradicional sede, el Museo de Historia la Periquera, se encuentra en reparación.
Las carpas de literatura infantil se emplazarán esta vez frente a la Casa de Cultura y venderán al unísono con el Pabellón Infantil títulos tan demandados como “Había una vez…” del cual llegaron a la provincia solo 700 ejemplares, según comentó Anisleydis Barquilla, directora del Centro Provincial del Libro y la Literatura.
Para los pequeños lectores hay disímiles opciones además del gustado volumen de Herminio Almendros, a cargo de las editoriales territoriales. Ediciones La Luz, sello de la Asociación Hermanos Saíz en Holguín, propone cinco nuevos títulos de su colección de libros espejos, de excelente factura, en los que se puede colorear y disfrutar de dos historias en un solo volumen: una de un autor consagrado y, al reverso, otra de un escritor novel.
Por su parte, Ediciones Holguín, propone una reedición de la novela para niños “El Garrancho de Garabulla”, del periodista y escritor Rubén Rodríguez González, recientemente galardonado con el Premio Alejo Carpentier en el apartado de cuento.
La historia se desarrolla en un pueblito de campo y narra las peripecias de la pequeña Érika. Esta es la primera parte de una serie que ya tiene una cuarta entrega.
Por primera vez La Mezquita, sello de la Unión de Historiadores en Cuba nacido en Holguín, estará representado no solo en su habitual escenario de la Biblioteca Alex Urquiola, donde radica el Pabellón de Ciencias Sociales; sino que estrenará su propio stand en la Gran Librería.
La Feria del Libro en la provincia tendrá su dedicatoria especial a Lourdes González Herrero, escritora y directora de Ediciones Holguín, en el 20 aniversario de la publicación de su libro “Papeles de un naufragio” y su quinta edición. Asimismo se homenajeará a José AbreuCardet, reconocido recientemente con el Premio Nacional de Historia.
El espacio “Escritores de mi ciudad” reconocerá a Irela Casañas, Zulema Gutiérrez y Quintín Ochoa.
Moisés Mayan, multipremiado poeta holguinero y uno de los organizadores de la Feria, precisó que a diferencia de ediciones anteriores tendrán un mayor peso los libros de novelas. Entre estas el lector podrá apreciar una reedición del clásico “Biografía de un cimarrón”, de Miguel Barnet y títulos de autores argelinos como “Tierra de mujeres” y “Senderos de Argel”, al ser Argelia el país invitado de honor de la XXVIII Feria.
El cierre del mayor evento cultural que se produce en el país está previsto para el domingo 24 de marzo en el escenario principal ubicado en el Parque Calixto García.

Ediciones Holguín en la Feria del Libro

Por  Antonio Jesús Matos Reyes

Ediciones Holguín tendrá una amplia participación en la Feria del Libro en el territorio, a desarrollarse del 20 al 24 de marzo. En el Complejo Cultural Plaza de la Marqueta donde se ubicará la Gran Librería, Ediciones Holguín tendrá su stand para la comercialización de los volúmenes.

Esta editorial presentará novedades que incluyen los libros presentados dentro del Plan Especial o Fondo de Población, con una tirada numerosa.

“Se encuentran entre las publicaciones El Garrancho de Garabulla del periodista y escritor Rubén Rodríguez. Presentaremos además la novela El final del cielo y la tierra del escritor argentino Carlos Coya. Otra novedad del Plan Especial es Alimentación y Salud de Tamara Fernández”, así declaró a Radio Holguín Fidel Fidalgo, editor del centro.

Ediciones Holguín acogerá importantes espacios como La Hora Tercia, con sede en el Centro Provincial de Artes Plásticas, donde se mostrarán otras novedades.

“Estaremos presentando de Edurman Mariño El estrecho margen y de Youre Merino, Play back. Los Pollos ofrecidos. Frente a la Biblioteca Provincial se estará desarrollando las Puertas Abiertas, un espacio que lleva la literatura de mayor demanda, en esta edición será el libro Momentos beisboleros , de Norton Lorence ”

En la sala de Ciencias Sociales, ubicada en la propia biblioteca, se presentará el título Religión y terapia, de un colectivo de profesores universitarios entre los que se encuentran Alejandro Torres y Carlos Córdova. La editorial también llegará con su literatura hasta el Hospital Pediátrico “Octavio de la Concepción y de la Pedraja.”

Tomado de www.radioholguin.icrt.cu

Un hombre terriblemente feliz

images/authors/2017/10/rXj280_03-10-2017_09.10.22.000000.jpg Por Liudmila Peña Herrera
Uso el humor como arma para enfrentar la vida de todos los días, afirma Rubén Rodríguez González.

A veces lo veo reír con esa aparente inocencia de muchacho bueno, y creo que nació para hacerles la vida más feliz a quienes le rodean, o para ayudarles a percibir, a través de sus historias, la verdad de la belleza.

A sus 50 años, con una veintena de títulos publicados, una columna fija en el semanario provincial ¡ahora! y el cabello salpicado de plata, Rubén Rodríguez González se ha vuelto un hombre interesante. Habrá cientos de razones que lo justifiquen, todo depende del ángulo desde el cual se mire. Puede que su extraña timidez resulte llamativa, o la palabra perspicaz o su finísimo sentido del humor. Pero en el año en que llegó a las cinco décadas, el Premio Alejo Carpentier en el apartado de Cuento provocó que todas las miradas se volvieran hacia este hijo del campo, que se convirtió en periodista hasta que estuvo listo para transformarse en narrador. Alguna vez me aseguró que se sentía más periodista que escritor, pero de eso ha transcurrido ya un buen tiempo. ¿Sostendrá hoy la afirmación de entonces?

«Soy escritor y periodista porque parte de mi formación como narrador nació del periodismo, el cual enseña técnicas de escritura, brinda vivencias y mata el miedo a la página o a la pantalla en blanco. Además, me ha permitido viajar, conocer personas, ser testigo de hechos determinados…», asegura Rubén.

—¿De un reportaje te ha nacido alguna historia de ficción?

—A finales de los 90 hice varias entrevistas, por encargo del periódico, a unas jóvenes que ejercían la prostitución y que luego se convirtieron en personajes de una novela y de algunos cuentos. Las experiencias de esas muchachas, incluso sus fisonomías, me ayudaron a construir uno o varios personajes.

—¿Cuánto se parece el Ernesto de El Garrancho de Garabulla, que también es escritor, a Rubén Rodríguez?

—Mucho, porque entre mi vida y la del personaje de ficción hay bastante en común. Hasta las reflexiones literarias que hace Ernesto son mis propias convicciones sobre la creación. Incluso, características del personaje como la inseguridad, su timidez natural, el modo en que lleva la familia, las relaciones afectivas, lo relativo a la paternidad, la confianza en el ser humano…, todo tiene que ver con mi propia manera de ser; igual que hay personajes del mundo de Garabulla que parten de recuerdos de mi infancia.

«Aunque el lugar donde crecí, Floro Pérez, es un pobladito, íbamos mucho al campo. Detrás de esas historias están los olores, sabores, texturas, sensaciones, emociones, que se conservaron para estar en esos libros».

—Eso explica por qué el campo es como un leitmotiv en tus libros infantiles.

—La literatura para niños a veces es demasiado urbana y se olvida un poco que el alma de la nación está también en los pequeños entornos rurales. Yo veo el campo, más que como un sitio, como un símbolo de la patria.

—¿El hombre que eres sería diferente si no hubiese crecido allí?

—Voy a citar un texto mío de la saga de Leidi Jámilton, en el que la protagonista dice: «Las cosas que más me gustan en el mundo son tales porque quizá en otro mundo me gusten otras cosas». No puedo decirlo, ni adivinar; creo que lo interesante de la vida es que en cada circunstancia tomes una decisión determinada. Si viviera otra vida sería otra cosa, para probar cómo es.

«Tengo una curiosidad natural que me lleva a buscar, a intentar variantes y a nunca dejar de deslumbrarme.

«En todo esto hay un crecimiento donde se conservan, como islas, estas experiencias de infancia y adolescencia; además de otras circunstancias que he vivido y que habitan en otras zonas de la literatura que hago».

—¿Tus personajes te ayudan a ti como persona?                      

—Ayudan a sacar facetas de mi personalidad. Puedes ventilar una duda, un comportamiento, un asunto particular, a través de un personaje; puedes exorcizar demonios a través de un cuento. Más que buen escritor, yo quiero ser una buena persona. Algunas historias personales han sido convenientemente recicladas para convertir el revés en victoria.

—En cuanto al humor, ¿te lo impones o te resulta innato?

—Crecí entre personas con mucha vitalidad, inteligencia natural y el don del sentido del humor. En lo personal, no soy trágico y me abruma la solemnidad. Uso el humor como arma para enfrentar la vida de todos los días. En mayor medida, el humor está presente en mi literatura infanto-juvenil, porque creo que debe ser intencionado y el mensaje llega mejor si se dice con risa, de una manera divertida. Tiene que ver con el estilo.

—¿Y el sexo y la sensualidad?

—El ser humano se mueve entre lo erótico y lo tanático. No creo que el sexo sea un tema tabú si cuentas bien la historia. Trato de estilizar, intento una elegancia en el lenguaje. No busco lo procaz ni lo grosero. Me interesan el erotismo, las sensaciones, el cuerpo, las texturas, los olores, la belleza. Claro, no todos los sexos que aparecen en mis textos son gozosos. A veces es solo un paréntesis en medio de una historia trágica, que le da un poco de respiro al personaje o que reafirma el sentido fatal de esa relación, como es el caso del cuento El vecino, en el que dos personas tristes, ya maduras, deciden compartir sus cuerpos. Ese es su modo de salvación, que dura solo ese pedazo de noche. Esta visión está en el libro Los amores eternos duran solo el verano, bajo el sello de Letras Cubanas, que está a la venta en esta Feria.

—¿Qué otros textos tuyos podemos encontrar en la Feria?

—Está la reedición, después de 12 años de publicada por primera vez, de la novela para niños El Garrancho de Garabulla (Ediciones Holguín), y también La retataranieta del vikingo (Editorial Oriente), texto en el que aparecen fragmentos de los libros anteriores sobre el Garrancho, y que constituye la cuarta parte de la serie. Creo que de la saga esta es la novela más completa, estilística y técnicamente hablando. Es un libro sobre padres e hijos, el perdón y la reconciliación.

—¿Por qué no te consideraste un verdadero escritor hasta casi los 30 años?

—Empecé tardíamente. Mis pininos literarios en serio fueron en 1999 cuando gané el Premio Celestino, de cuento, con un texto al que no le tenía ninguna fe. No me consideraba capaz de producir textos literarios de ficción decorosos, a la altura de los libros que estuve leyendo desde los cuatro años.

—Cursaste el centro Onelio cuando ya tenías cinco libros publicados. ¿Por qué optaste entonces por un taller como ese?

—Porque sentía que necesitaba el conocimiento de las técnicas narrativas. Eso te da conciencia de la literatura propia y de la ajena, y adquieres recursos como autoeditor. Estoy tremendamente agradecido al Taller de Técnicas Narrativas del centro de formación literaria Onelio Jorge Cardoso, y especialmente a Eduardo Heras León. Ah, un detalle: gané el Galeano y con el dinero del premio compré una computadora.

—¿Qué supone para un autor prolífico el Premio Alejo Carpentier?

—Este tipo de premio sirve como confirmación de la validez de lo que estás creando. En ocasiones puedo sentirme un poco inseguro respecto a mi obra. Un premio de esta índole devuelve esa fe en lo que estás escribiendo. El año que nieve significa otro derrotero literario, una variación de estilo, otra manera de decir las cosas. Quizá lo que ha cambiado no es la circunstancia, sino la mirada del escritor hacia el mundo que le rodea.

—¿Eres de los escritores que se inspiran en la tristeza para poder escribir?

—Acepto y entiendo al que solo encuentra la inspiración en la angustia y el conflicto. Yo en lo particular no puedo escribir una línea si no me siento terriblemente feliz.

—¿Por eso es que has estado tan creativo últimamente?

—Sí —dice y se echa a reír.

Tomado de www.juventudrebelde.cu

Entregan hoy Premio Nacional de Historia a José Abreu Cardet en FIL 2019

José Abreu Cardet, Premio Nacional de Historia 2018. Foto: Lisandra Cardoso

Sus interpretaciones y aportes a la Historia están recogidos en más de 20 libros de su autoría dedicados en su mayoría a las guerras de independencia (1968 -1995), y en los que se destaca a la gente común.

En la ocasión, que tendrá lugar en la Sala Nicolás Guillén, se darán a conocer también los Premios de la Crítica Histórica.

La penúltima jornada de la Feria en La Cabaña, acogerá entre sus principales acciones la presentación, en la propia Sala Guillén, del texto Obama: un nuevo enfoque hacia Cuba, del académico cubano Elier Ramírez Cañedo, publicado por la Casa Editorial Verde Olivo.

Asimismo, el proyecto Colección Sur Editores (Stand J-9) homenajeará al Punto Cubano, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, a través de un panel que reflexionará sobre las experiencias del Clásico Nacional del Punto Cubano 2018, organizado por el Centro Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado (Cidvi) y el Instituto Cubano de la Música.

Otro momento significativo en la jornada será la presentación, en el capitalino Pabellón Cuba, de los textos Tina Modotti. Mucho más que un cuerpo desnudo, de Reina de la Caridad Torres, y Oficio de Periodista, de Julio Ferrer, ambos por la Editorial Pablo de la Torriente, de la Unión de Periodistas de Cuba.

labañino Hombre del silencio fil 2019

El héroe cubano Ramón Labañino presenta hoy también en la 28 Feria Internacional del Libro el volumen titulado Hombre del silencio, su diario de 12 de los 16 años prisionero en Estados Unidos.

La convivencia con los presos es lo más difícil, convivir con personas que tienen una psicología de vida determinada por el crimen. La mente de un preso es totalmente diferente a la de un ser humano normal, el criminal siempre piensa en el crimen, relató.

Conocer la política dentro de la prisión resulta imprescindible, llegas a un lugar donde no conoces a nadie y no te puedes sentar en cualquier mesa, aunque llegues al comedor y todas estén vacías, porque cada una tiene dueño, una mafia diferente, advirtió este hombre dado a la serenidad.

Esa es la vida que registro en mi diario. Yo nunca había visto matar a un ser humano de una forma tan cruel y desconocía hasta entonces los conflictos entre mafias y otros tantos detalles, explicó el actual vicepresidente de la Asociación Nacional de Economistas de Cuba.

Pero también cuenta sus prácticas de deporte, cómo empezó a escribir poesía, pasó cursos de manualidades, economía, finanzas, bienes raíces, aprendió a coser, a trabajar el cuero, hacer collares indios, bisuterías, carteras, pues -según dice- las formas de entretenimiento lo salvaban del ambiente hostil, ayudaban a sobrevivir.

Pese a esto, nosotros (los Cinco) nunca perdimos la esperanza. Este libro demuestra que la fe en la Revolución, en Fidel Castro (el líder de la Revolución Cubana), en nuestro pueblo, supera todas las barreras. Siempre supimos que íbamos a regresar, aunque fuese difícil discernir cuándo iba a ser y cómo, aseguró.

El lector no va a aburrirse con este libro, yo lo quise hacer anecdótico para que se sienta en carne propia lo que uno vive en una cárcel norteamericana, rodeado de peligros por todos lados, comentó el economista en conversación con la prensa.

Como René González, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Fernando González, Labañino cumplió injusta condena con criminales comunes y presenció asesinatos a sangre fría, actos de corrupción, arreglos de mafias, entre muchos sucesos cotidianos.

Los Cinco -así se les conoce internacionalmente- fueron arrestados en 1998 en Estados Unidos y condenados a elevadas penas en prisión por alertar a Cuba sobre planes de grupos violentos radicados en el sur de la Florida.

De ellos, René González retornó a la isla en mayo de 2013, luego de cumplir 13 años de cárcel y renunciar a su ciudadanía estadounidense, mientras Fernando González regresó a Cuba en marzo de 2014, tras consumar la condena estipulada.

Por su parte, Hernández, Guerrero y Labañino fueron liberados de cárceles norteamericanas, el 17 de diciembre de 2014, en correspondencia con un acuerdo entre los gobiernos de La Habana y Washington a fin de avanzar hacia la normalización de los vínculos entre ambos países.

(Con información de ACN y PL)