Palabras Compartidas en La Luz

Por Arlene Gómez Palacios

Las palabras siguen compartiéndose en esta vigésimo sexta edición de las Romerías de Mayo. Los niños fueron los afortunados esta vez al convertirse en los receptores de toda la magia que encierran los libros que fueron presentados en el salón Abrirse a las constelaciones de la casa editorial La Luz de la ciudad de Holguín.

Los niños fueron los afortunados esta vez al convertirse en los receptores de toda la magia que encierran los libros. Foto: Ernesto Herrera

Palabras compartidas abrigó a niños de primero y sexto grado. Con el juego del espejo comenzó el día dando pie a la presentación de la colección de dicho nombre, perteneciente a esa casa editorial. Ronel González presento los siguientes títulos de la Colección Espejo 2018: “Un puente sobre la luz/”Virado al revés” de los autores Soledad Cruz y Yohandro Sánchez respectivamente; “Una pizca de amor“/ “Cuentos del gato enamorado”de Ronel González y Rafael González; “La república del zapato”/ “Un regalo diferente” de Alberto Rodríguez Copa y Ailin García; “Noche de luna llena”/ “El zar olvidado”, de José Raul Fraguela y Leidys González Amador.

También los pequeños disfrutaron de la presentación de la antología de poesía para niños de jóvenes escritores cubanos “Dice el musgo que brota”, a cargo de Luis Yuseff. Del sello Ediciones Holguín llegó a las Romerías de Mayo “El garrancho de Garabulla”presentado por su autor, Rubén Rodríguez González y “Los cuentos de Andersen” a cargo de la escritora Mariela Varona.

De Ediciones Áncoras se presentó el libro “No soy un héroe”de Idiel García y Ël caserón de la curva”, de Yordan Ramírez. También del sello editorial Gente nueva se presentó el Premio Pinos Nuevos 2018 “El niño en la burbuja” de Leonel Daimel.

Las Romerías de Mayo continúan en esta ciudad hasta el 8 de mayo. Una fiesta que vuelve a la ciudad de Holguín en Capital del Arte joven y en la que confluye lo mejor de las vanguardias artísticas del país.

Versos de madrugada

Por Julio César

No existe momento exacto para expresar lo que se siente: malgastado está el segundo en el que se calla cuando el pretexto es desahogar el alma. Bajo la mirada consentida de la escultura insigne se reúnen los románticos, los que aman las palabras, para dejar su huella en la madrugada con un verso sentido.

Con el mensaje de Teresa Melo, poeta fundadora del espacio, leídas por la escritora Zulema Gutiérrez, fue inaugurado “El Angelote”, suerte de peña para el cultivo literario que ocupa las madrugadas del Parque San José.

Este sábado 4 de mayo los románticos empedernidos, esos mismos que encuentran belleza en lo cotidiano, se encargaron de emanar pasiones desenfrenadas, los más ocultos deseos, o simplemente una musa escurridiza que pasó por allí cuando menos lo esperaban.

“Escucha hermano la canción de la alegría…” fue la evocación acertada de Teresa Melo para expresar su nostalgia por no asistir a la 26 edición de las Romerías: “hoy mi espíritu viaja a Holguín y no sé como resumir ese río de recuerdos, ni describirlo, pero le dedico esta emoción”, apuntó.

Por su parte el encargado de cortar la cinta de versos fue el joven escritor Moisés Mayán, quien encontró en el espacio momento propicio para celebrar su reciente premio, “La Gaceta”: “Son tres elementos básicos los que definen a un poeta, su patria, su lengua y su lector, en esta noche intento rescatar con mi breve intervención a esas personas que los poetas hemos dejado olvidados al filo de la página”.

“Los que estamos aquí creemos en nuestro lector, lo necesitamos, escribimos para que los textos sean leídos, decodificados, buscados, y es ahí donde la pequeña vanidad que tenemos como seres humanos se alimenta: ¿de qué sirve nuestra escritura si se queda en nuestra consulta y no es elogiada por el ojo del amigo? La poesía no debe quedarse en los espacios cerrados, debe ir a la intemperie, moverse en las plazas, sacudir los corazones, salir a conquistar a su lector”, enfatizó el poeta del patio.

Y entre el violín de Jonathan, que nos invitó a enamorarnos con el antológico “Cómo fue”, y las sentidas letras de los trovadores Leonardo García, de Villa Clara, y nuestro Maestro Fernando Cabreja, se escaparon las composiciones, víctimas del ímpetu juvenil, o de la pausada experiencia, pero todas ellas conjugadas en un propósito: el de acariciar el oído con suaves textos, de palpar el alma con hondas palabras.

Y así me pierdo en la madrugada, con el brillo de la luna en tus labios, con la sonrisa cómplice, en el abrazo del fresco matinal.

Palabras y versos compartidos en un mismo espacio

Por Arlene Gómez Palacios

Hasta este pedazo de isla que es por estos días también versos llegaron amigos de todas partes. El centro cultural Lalita Curbelo acogió la tarde de este 4 de mayo la inauguración del espacio Un patio para la poesía con la conducción de Zulema Gutiérrez y Luis Yuseff como invitado especial, quien abrió la tarde con la lectura de tres poemas entrañables.

El espacio acogió tres voces latinoamericanas que son parte del 8vo encuentro de poetas en Cuba “La Isla en Versos”. Diego Despreciado, de Colombia, Susana Gianfrancisco de Argentina y Gonzalo Maire de Chile, quien aseguró sentirse muy contento de estar en Cuba y agradecido por el afecto y la acogida de su gente. Ellos dejaron volar sus versos entre los árboles del patio y los oyentes atentos.

La Isla en Versos resulta un evento que se desarrolla del 30 de abril al 9 de mayo en las La Habana, Matanzas, Holguín, Guáimaro y Sancti Spíritus. Otra vez los amigos de siempre y los nuevos confluyeron para volar entre palabras que dibujan y árboles que pueden cantar.

Esta tarde en el Centro Lalita sito en la arteria Frexes se pudieron escuchar las voces del poeta mayabequense Daniel Duarte y el pinareño  Osmany Echeverría. Prestigiosas figuras de las letras cubanas también llegaron hasta allí como  Rubén Rodríguez y Raúl Aguiar. La jornada de poesía continuó en la noche con el espacio “Noche de poesía” con los versos de poetas de Cuba, México, Chile, Brasil y España.

En la tercera jornada de estas Romerías de Mayo las letras han estado de plácemes. La primera parte del día comenzó con la peña Piñata de Letras en el salón Abrirse a las Constelaciones donde Eldys Baratute presentó el volumen Dice el musgo que brota. Antología de poesía para niños de jóvenes escritores cubanos y la colección Espejo 2018 a cargo de Ronel González e Idiel García.

En la jornada de este domingo el espacio para la literatura Palabras Compartidas continuará con sus propuestas para esta vigésimo sexta edición de romerías, con presentaciones de libros de las editoriales Áncora, Gente nueva, Aldabón, Sed de Belleza y La Luz.

Pensar la cultura cubana en Revolución es Memoria Nuestra

Por Vanessa Pernía y Erian Peña Pupo

Con la conferencia “La cultura en 60 años de la Revolución”, impartida por la historiadora Olga Portuondo, Premio Nacional de Ciencias Sociales 2010, quedó inaugurado el XXI Congreso de Pensamiento Memoria Nuestra, en el Salón Solemne de Plaza de la Revolución Calixto García.

En la conferencia, la también Premio Maestro de Juventudes, realizó un balance del transcurrir de la cultura cubana desde el triunfo revolucionario hasta hoy, incluidos los años de luchas insurreccionales y su posterior influencia en el proceso sociocultural de la isla.

Olga Portuondo, Premio Nacional de Ciencias Sociales 2010

“La revolución de 1959 era consecuencia de una inexcusable acción cultural, cuyos atributos éticos procedían de nuestro acervo más íntimo”, detalló Portuondo. Asimismo, resaltó la creación de varias instituciones culturales creadas en esos primeros años y que constituyeron un eslabón fundamental en el desarrollo de la cultura cubana, entre ellas destacó la impronta de Casa de las Américas, el Icaic, el Ballet Nacional, la Imprenta Nacional, así como el sistema de enseñanza artística, ejemplo para otras naciones de Latinoamérica.

A su vez subrayó el accionar de los años sucesivos al triunfo revolucionario y la implicación de acontecimientos internacionales en la conformación del corpus identitario de la nación. Del mismo modo instó a los jóvenes a la defensa de la cultura desde el pensamiento y la investigación histórica: “Si se pretende la seguridad de lo aprendido, con todas sus limitaciones, es necesario estudiar y ponernos al día, conservando el principio de Fidel de que lo primero que hay que salvar es la cultura cubana y su producto más genuino, la revolución. Se requiere la diversidad de opiniones sobre un mismo tema y el análisis crítico”.

Para la vanguardia de los jóvenes intelectuales y artistas cubanos sobresalió, en las palabras de la reconocida historiadora, el conocimiento de la cultura, no solo en sus manifestaciones, sino en la evidencia de la psicología colectiva que le da origen, premisa para saber mejor cómo orientar, desde la Asociación Hermanos Saíz, el fututo de la producción artística y literaria, para que contribuyan al mejor saber filosófico y ético de los ciudadanos.

Prima literatura infantil en Feria del Libro

Por Rosana Rivero Ricardo

Ernesto es un muchacho de campo que quiere ser escritor, pero donde vive, en Garabulla, no tiene oportunidades para serlo. Allí convive con sus padres. Él hace queso. Ella es experta en hacer mermelada de guayaba. Todos los días comen harina de maíz con huevo frito en el almuerzo y sopa por la tarde.

Pero el sueño de Ernesto es ser escritor. Por eso, cogió sus dos camisas y sus pantalones para irse a la ciudad, a donde no conocía a nadie. Añadió a su equipaje un poco de queso y un pomo de mermelada y se fue. Allá conocerá una niña muy especial que se llama Érika.

Así le relata a los niños el inicio de su novela “El Garrancho de Garabulla”, el escritor Rubén Rodríguez González, Premio Alejo Carpentier de Cuento 2019, quien ha consagrado buena parte de su carrera a la literatura infantil.

“El patio de las mariposas azules”, peña que realiza quincenalmente la trovadora Edelis Loyola en el Centro Cultural Lalita Curbelo Barberán, acogió la presentación de la novela este 22 de marzo, como parte de las diversas actividades de la Feria del Libro en Holguín.

Rubén les va presentando a los niños los personajes, como la bisabuela en extremo optimista que dice que en un ciclón no va a llover o la abuela llorona que no deja de escuchar novelas de radio o las cosas de mami Maritza y las travesuras de su hija Érika.

Les habla con palabras que ellos puedan entender y les hace preguntas para intercambiar con los pequeños. Hay un niño que ya leyó la historia y sabe que la reconocida escritora Panchita Catá le roba el libro a Ernesto y lo publica como si fuese suyo. Pero el final de la historia Rubén no la dice. Ni tampoco que Ernesto lleva mucho de él. Aunque los niños debieron notarlo, porque en las ilustraciones del libro, la imagen de Ernesto, es casi casi, una copia al papel carbón de Rubén.

Los niños quedaron entusiasmados con la historia. Al final de la presentación podrán adquirir al libro y Rubén les podrá firmar un autógrafo, con frases únicas dedicadas a cada uno de sus pequeños lectores, palabras que llevan la impronta en el autor de José Martí.

Ahora Edelis toca en la guitarra “El chinito Lo”. Es la canción de ella que más le gusta a Rubén. Está inspirada en el único fotógrafo que había en el pueblito donde nació Edelis –Moa- antes de la Revolución.

 

Fotos de la autora

Y después hay espacio para la poesía vestida de décima. Llega en la voz de Ronel González, otro amigo. Él es narrador y también poeta. Le encanta la décima, la estrofa nacional de Cuba. Aunque es una estructura muy rígida para rimar, a él se le da muy bien. Y también escribir para los niños. Juntó sus dos pasiones para conformar el libro “Una pizca de amor”.

El volumen pertenece a la Colección Espejo de Ediciones La Luz. Sus libros han sido calificados con las 3E: Económicos, Entretenidos y de Excelente factura. Son un dos en uno. Por un lado tienen cuentos o poemas de un escritor consagrado y, por el otro, la obra de un autor novel. En este caso, al reverso, tiene el libro “Cuento del gato enamorado”, de Rafael González, joven poeta que dirige actualmente la Asociación Hermanos Saíz en Cuba. Además, los libros tienen ilustraciones para colorear.

El final de la tarde fue con música. Edelis armó un “combito” con los niños invitados, quienes tocaron las maracas y las claves. Después, los pequeños siguieron divirtiéndose con los libros que llevaron a casa.

Letras en clave de Revolución

Por Rosana Rivero Ricardo

Ediciones Holguín, templo de las letras de esta “provincia del Universo” -como la calificara su directora, la escritora Lourdes González- acoge el Programa Profesional de la Feria del Libro, espacio que se erige como columna vertebral de este suceso.

En la jornada del 21 de marzo, la sede del sello aunó a los escritores Manuel García Verdecia, Rogelio Riverón y Juan Carlos Santana para dialogar en torno a la “Literatura en tiempos de Revolución”, a propósito del aniversario 60 del hito del 1ro de Enero de 1959.

Fotos de la autora

En apretada síntesis, García Verdecia, reconocido también como editor y traductor, ofreció un panorama de las últimas 6 décadas de la literatura cubana, marcadas por el triunfo revolucionario. Adujo que la influencia en las letras de este hecho, no solo fue notable desde el punto de vista temático, pues hubo una renovación de las maneras de hacer en cuanto a estilo.

“La literatura y la Revolución en este periodo han pasado del idilio a un amable desencuentro, donde las producciones literarias son más analíticas, reflexivas y críticas”, expuso García Verdecia, antes de resaltar aquellos autores que, por género, son los más representativos desde su opinión.

En la poesía comentó la adhesión de los poetas a un estilo más directo, marcado por la oralidad, aspectos que caracterizaron la obra de algunos creadores como Roberto Fernández Retamar y Fayad Jamiz.

Por su parte, en la narrativa destacó la incorporación de la sensualidad de las palabras y los temas abordados por los escritores latinoamericanos. En su disertación reconoció como exponentes a Guillermo Cabrera Infante por su “Así en la paz como en la guerra”, Jesús Díaz, con “Los años duros”; Eduardo Heras León -a quien está dedicada la Feria del Libro- por sus volúmenes “La guerra tuvo seis nombres, “Los pasos en la hierba” y “Acero”, y Onelio Jorge Cardoso, quien “mantuvo bien en alto la cuentística cubana”.

Su exposición, devenida además interesante promoción de lectura, abundó en el desarrollo de la novela, género en el que remarcó las voces de José Soler Puig, Lisandro Otro, Samuel Feijó, Edmundo Desnoes, entre otros.

Dialogó además sobre el desarrollo de la literatura policíaca y la novela testimonio que inició en Cuba Pablo de la Torrente Brau y que posteriormente cultivara Miguel Barnet con sus clásicos “Biografía de un cimarrón” y “Canción de Rachel”.

Por su parte, Rogelio Riverón reivindicó la labor de la mujer en la literatura de la Isla, con voces tan prominentes como Dulce María Loynaz, Fina García Marruz, Dora Alonso y Cleva Solís.

Asimismo se refirió a tres exponentes fundamentales de la literatura cubana como Virgilio Piñera, Alejo Carpentier y José Lezama Lima, quienes produjeron grandes obras sobre las que la Revolución Cubana no causó grandes influencias.

El cierre de la jornada estuvo a cargo de Juan Carlos Santana, quien en este panorama de las letras prefirió centrarse en el desarrollo de la industria poligráfica y las editoriales, contexto que impulsó el acceso de los cubanos a la literatura y, por ende, la difusión del hábito de la lectura.

“El surgimiento de la Imprenta Nacional fue el germen de la creación del Instituto Cubano del Libro y, posteriormente, de las editoriales. Esto hizo que hubiese un desarrollo uniforme de las publicaciones en Cuba”, comentó el creador.

Añadió que “cuando todo el mundo pensaba que no había nada que inventar en el desarrollo literario del país, nació la idea de Fidel en el 2000 de crear el Sistema de Ediciones Territoriales, en el que la literatura cubana encuentra la oportunidad de hacerse perpetua y reconocida”.

Asimismo destacó la importancia de la labor del editor y alabó la escuela de traductores que prestigia actualmente a la Isla.

Santana concluyó que todo el año Cuba se mantiene en una fiesta literaria. Inicia con la Feria Internacional del Libro de La Habana y continúa con su proyección en el resto de las provincias del país. Luego se desarrollan la Feria del Libro en la Montaña, las Lecturas de Verano y los Festivales Universitarios del Libro y la Literatura.

La jornada concluyó con la invitación a participar en el espacio Café Literario que propone la sede de la UNEAC en Holguín, dedicado especialmente a la Feria del Libro en la provincia.

Escuela especial para gigantes

Por Rosana Rivero Ricardo

Los niños se tomaron muy a pecho la frase. Debe ser por escucharla a menudo, sobre todo, cuando llega la Feria del Libro. Aunque tal vez sea por esa idea fija de anhelar ser grande, que tiene uno cuando está chiquito. Hay quien lo intenta comiendo frutas y vegetales, como exige la abuela. O colgándose de una barra para que alguien le tire de los pies. O mejor aún, leyendo, porque dicen que “Leer es crecer”.

Fotos de la autora

Por sus ansias de lectura estos niños ya deben ser gigantes, unos gigantes con un singular método para leer. Cierran los ojos y se abren los de su imaginación. Las palabras se sienten con las manos. Poco a poco los pioneros de la Escuela Especial La Edad de Oro para niños invidentes y débiles visuales, única de su tipo en la provincia de Holguín, aprenden a leer y escribir por el método Braile.

“Seis puntos tiene la rejilla con que escriben”, dice la maestra y directora de la escuela,Elizabeth Laguna Estrada. Se auxilian de un punzón para hacer los relieves. Redactande derecha a izquierda, luego enderezan la hoja y leen de izquierda a derecha. Las combinaciones de esos seis puntos representan las letras del alfabeto y los números. Al principio es un poco difícil. Un poquito nada más. La recompensa, después, es maravillosa.

Lo asegura Lía Aguilera Feria que es la que mejor y más rápido escribe de todo su grupo. A su amigo Darío le gusta leer más que ella, no se le escapa ningún libro de la biblioteca de la escuela, donde hay ejemplares que les servirán incluso, para cuando vayan a la universidad. Ella prefiere aquellos que la motiven, como el que propuso la maestra Tatiana en el aula. Se llama “Canciones y fantasías”.

Pero también se ha leído los cuentos de “Había una vez…” y la historia de “La ropa de Marcos”. Todo eso lo han visto sus manos.

Hoy es un día muy especial para Lía y todos los niños de La Edad de Oro. Es una oportunidad única para seguir creciendo. Se celebra la Feria del Libro y este año hay una sorpresa especial.

Desde La Habana vino a la escuela Carlos Abel Ramírez Vega, Jefe del Departamento de Cultura, Educación y Relaciones Públicas de la Asociación Nacional de Ciegos (ANCI). Dice que es la octava ocasión en que la ANCI participa en la Feria del Libro de La Habana,y que cada año se selecciona una provincia como subsede. Esta vez le correspondió a Holguín. Por eso han traído libros como “Había una vez…”, “Fiñes”, “Dulce para todos”, “Buenos modales desde la infancia”, “El regreso de Sherlock Holmes” y muchos otros aptos para todas las edades.También llegaron varias películas de diversos géneros con audiodescripción y CDs con cuentos musicalizados.

Estos libros ocuparán un lugar importante en la minibiblioteca de madera que el abuelo de Lía va a fabricarle. Solo de saberlo realidad Lía siente que crece, como si fuera Alicia en el país de las maravillas.

Además de leer Lía asegura que le gusta mucho cantar. Por eso, está en el coro de su escuela. Hace poco participaron en la VIII sesión ordinaria de la Asamblea Provincial del Poder Popular en su XII mandato y emocionaron mucho al auditorio. Por eso, decidieron entregarle un reconocimiento a cada uno de los pioneros del coro y también a las maestras. Gertrudis Bejerano Tamayo, vicepresidenta de este órgano de gobierno, vino a La Edad de Oro para la ocasión.

En la escuela especial para gigantes la fiesta de la lectura terminó con la música del quinteto de la ANCI en Holguín. Los niños corearon y bailaron. Las maestras, también. Después, estos pequeños gigantes siguieron creciendo con la ayuda de sus manos.

Brota el musgo y sopla el viento en La Luz

Por Arlene Gómez Palacios

“Brota el musgo en La Luz, como crecen los sueños” y  las paredes soportan las imágenes que son historias vivas. Invitan al visitante a oler, leer y sentir el frescor de lo mejor de la poética infantil de Cuba contemporánea.  “Son nombres impresos en el viento por quince artistas plásticos de Pinar del Río, Artemisa, Sancti Spíritus, Matanzas, Villa Clara, Camagüey y Holguín”, son imágenes que evocan a la risa, al canto y te impulsan a ser niño otra vez.

La exposición colectiva Dice el musgo que brota, Beca de Creación El reino de este mundo, de la Asociación Hermanos Saíz, quedó abierta en la mañana de este miércoles en la Galería de Ediciones La Luz como parte de las actividades de la 28va Feria del Libro. Evento que se celebra en la ciudad de Holguín desde el 20 y hasta el 24 de marzo.

Las gigantes imágenes que visten las paredes de La Luz resultan una exquisita selección de ilustradores cubanos. Alberto Díaz de León es el autor de la ilustración que presume la portada de uno de los títulos más hermosos de la joven casa editora holguinera. El artista de la plástica y diseñador procedente de la provincia de Pinar del Río donó  a la editorial la obra original para ser expuesta en la muestra.

 

Dice el musgo que brota fue un proyecto que me presenta Luis Yuseff y él, desde el principio, me dice que la portada se va a llevar a una especie de concurso. Todos los ilustradores debían presentar una portada y yo a la hora de elaborarla me fui a las tendencias buscando un poco en la escuela de arte cubano exactamente  porque hay una tendencia mundial. La globalización no es algo tan utópico sino que existe y estamos invadidos, hay industrias muy fuertes que lo acaparan todo dígase Walt Disney, Pixar, la escuela europea, estas tienen un imaginario y una estética visual muy atractiva” aseguró el ilustrador.

Díaz de León trabaja a partir de la suavidad que impone el trabajo para niños, su obra recrea una forma clara y diáfana, con códigos cubanos desde la línea hasta los colores.

“En Cuba tenemos una estética muy definida, con una tradición y yo lo que hago es que voy a esta tradición de la escuela cubana de pintura. A partir de ahí elaboro una ilustración que le haga un homenaje a la cubanía. Pienso que lo principal es tener en cuenta que la pintura es un medio de comunicación, eso uno nunca lo debe perder de vista. Si la obra no establece una comunicación entre el pintor y el lector en este caso, no es funcional.  Lo ideal es establecer una obra que de manera instantánea seduzca a los lectores. Trabajo en función de la editorial, intento que mi obra seduzca de manera instantánea” dijo también.

Las palabras del catálogo y presentación estuvieron a cargo del periodista y narrador Rubén Rodríguez, recientemente laureado con el Premio Alejo Carpentier. A su vez, el espacio fue propicio para lanzar la campaña Leer Seduce 2019, presentada por el reconocido poeta holguinero Luis Yuseff Reyes Leyva.

El salón de presentaciones Abrirse a las constelaciones de la casa editora acogió casi de manera simultánea la inauguración de la Expo Viento Sur, del ilustrador pinareño Yunier Serrano (Valerio).  “El amor es como un viento que llega de repente, de improvisto y mucho de esto se refleja en el libro y en las ilustraciones. Este amor va muy ligado a la ciudad de Holguín y de alguna manera yo quería devolver a la ciudad esas imágenes, ese sentimiento al lugar donde nació. Yo sentía que era algo que tenía que devolver también a Ediciones La Luz.” apuntó Valerio sobre las imágenes de la expo Viento Sur.

En este mismo espacio se presentó el libro Dice el musgo que brota. Poesía para niños de jóvenes escritores cubanos, compilación de Eldys Baratute Benavides. La presentación estuvo a cargo de José Raúl Fraguela Martínez.

El club de los Trovadictos

Por Katherine Pérez

Los trovadores Fernando Cabreja y Manuel Leandro, presentaron en el Club de los Necios, espacio para la trova y el arte, sus cancioneros Como una Luna en pie y Del aire soy, respectivamente.

Trovador Fernando Cabreja. Foto: Adrián Aguilera

Además interactuaron con el público que dejó los libros antes comprados en el suelo y sobre las mesas para aplaudir las canciones de quienes son exponentes de la Trova en Holguín.

 

Fernando Cabreja cantó varios de sus temas más conocidos, así como Manuel Leandro y agradecieron sendos la existencia de Ediciones La Luz, sello editorial que regaló al público cubano estos hermosos cancioneros, cantos en papel que salvan el arte cubano, la trova tan nuestra.

Fue un espacio para el intercambio de escritores presentes y artistas, donde todos fascinados por letras tan pensadas y poéticas, cantamos al menos un pedacito, siendo parte de ese gran coro de necedad que no permite que en medio de tanta música chatarra, se extinga el gusto por el arte.

 

Tras los pasos del Chino Heras

Por Erian Peña Pupo

Después de pasar por las aulas del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso uno termina debiéndole a Eduardo Heras León (La Habana, 1940) muchas cosas. La primera es su magisterio, humilde y desinteresado, al punto de uno pensar que el Chino ha dejado de hacer buena parte de su obra –esa novela o esas memorias que nos debe– por revisar tus cuentos con toda la paciencia del mundo, mientras te habla de las técnicas narrativas que desconoces citando la obra de sus maestros o que has usado, pero sin saber que estabas utilizando una caja china o un dato escondido en tus historias.

Lo segundo es la amistad: la suya; la de Ivonne Galeano, ese ángel tutelar de inconfundible acento uruguayo que desde hace décadas lo cuida como su bien más preciado; la de tus compañeros de aula, esos amigos de diferentes provincias que ven nacer tus libros-hijos con la misma mezcla de emoción e ingenuidad con que tu admiras los suyos… Pero, además, eres parte de la gran familia del Onelio, formada por casi veinte graduaciones y con alumnos ya de obligada referencia en las letras cubanas. Ser del Onelio es un sello, una marca que no se ve sino en el corazón y que le debemos a Heras.

Pensaba en esto mientras integraba el panel “Eduardo Heras León en la literatura cubana”, realizado en el Pabellón Universitario (Casa de la Prensa) como homenaje a uno de los escritores imprescindibles de la literatura cubana contemporánea. Lo hacía custodiado por dos conocedores de los intríngulis de la literatura y la historia cubanas: Lino E. Verdecia y Juan Isidro Siam. Conocedores y amigos de “armas tomar”, pensé y bajé del librero los libros de Heras León que poseo: Los pasos en la hierba (Mención Única Premio Casa, 1970), Cuestión de principio (Premio Uneac 1983 y Premio de la Crítica 1986), La nueva guerra (1989) que contiene cuentos de La guerra tuve seis nombres (Premio David, 1968), Acero (1977) y A fuego limpio (1981), y su reciente Dolce vita (2012).

¿Qué puede interesar de los cuentos de Heras León a los más jóvenes? ¿Qué llamará la atención veinte o cincuenta años después? Eso me preguntaba mientras Lino Verdecia recordaba las características de la llamada “literatura de la violencia”, en la que Heras León se inscribe, y nos traía a colación el texto “El Quinquenio Gris: testimonio de una lealtad”, leído por Heras como parte del ciclo “La política cultural del período revolucionario: Memoria y reflexión”, organizado por el Centro Teórico-Cultural Criterios.

Aquellos soldados que describe Eduardo en sus cuentos –soldados de Girón, del Escambray, reclutas en los campamentos militares– podían tener miedo, arrepentirse, enamorarse, llorar… eran héroes, pero también seres humanos y eso los hacía reales. No es secreto para nadie el período de ostracismo que sufrió el Chino Heras después de la publicación de sus dos primeros libros, un silencio que lo alejó del plano editorial cubano, pero no del creativo. Un hombre no puede dejar de crear tan fácilmente, pensó. Después de esto publicaría tres libros que los estudiosos han catalogado dentro de la llamada “literatura fabril” y que se desarrollan en una fábrica de acero con sus hornos y ruidos, con su sistema de emulación socialista, con su Sindicato y obreros abnegados… Esta literatura alcanza amplia impronta literaria, recuerda Juan Siam y lee en uno de los cuentos incluidos en A fuego limpio, una magnífica descripción de aquella fábrica.

Vuelvo a hacerme la misma pregunta y me parece que algo sobrevuela en las páginas de Heras León y que hará que volvamos una y otra vez a sus cuentos, más allá de la épica y los estimulantes tiroteos y emboscadas de Girón o del ritmo productivo y emulativo de una fábrica que cuela acero y que se nos muestra ahora tan alejado de nuestra realidad: el amplio humanismo que traslucen sus personajes, ese hálito real y palpable que los hermana con los hombres y mujeres que cualquier momento histórico. Ahí está una de sus grandezas, ahí creo que radica parte de la escencia de su obra.

Del periodista, el crítico de arte amante del ballet, el antologador de ese inmenso y útil volumen que es Los desafíos de la ficción, el creador del Centro Onelio y del primer curso de la ya mítica Universidad para Todos, el amigo, el profesor, el padre espiritual, el escritor al que se le dedica esta Feria Internacional del Libro, podríamos hablar mucho más… Y a todos esos Heras –que es uno solo– volvemos agradecidos una y otra vez.