Exhibe Ediciones La Luz muestra de carteles dedicada a escritores universales

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos cortesía de Ediciones La Luz

Con el nombre La Luz nos convoca, Ediciones La Luz, sello de la Asociación Hermanos Saíz en Holguín, exhibe en el salón Abrirse las constelaciones una exposición de 20 carteles como muestra de su campaña de promoción del libro y lectura desde las redes sociales.

Los diferentes carteles que integran la exhibición componen la imagen visual del trabajo de la editorial en las plataformas digitales, impulsados por la pandemia generada por la Covid-19 en el país durante varios meses.

Con la intención de recordar a varios autores, especialmente poetas, en la fecha de su nacimiento o muerte, surgió la idea de los carteles, comenzando en julio, con el centenario del escritor cubano Eliseo Diego.

Al inicio se trataba de promocionar a escritores cubanos, pero luego se extendió también a los universales, comentó el diseñador y escritor Robert Ráez, autor de las obras donde se pueden apreciar sus diseños a partir de imágenes de autores como Charles Baudelaire, Paul Celan, Julio Cortázar, Emily Dickinson, Virgilio Piñera, Arthur Rimbaud y Oscar Wilde.

El escritor y periodista holguinero Eugenio Marrón precisó en las palabras de presentación de la muestra que el hecho de ilustrar la literatura y sus protagonistas a la hora del cartel resulta una aventura apasionante, logrando que las posibilidades de la fotografía y las letras se conjuguen en una puesta sensorial dirigida a promover y celebrar la lectura.

Las influencias que intervienen en el proceso creativo del diseño de esta colección son muchas, precisó Robert Ráez, entre ellas el estilo de periódicos y revistas como Lunes de Revolución y La Gaceta de Cuba, portadas de discos, y todo lo que en materia de diseño parezca bien concebido.

Con esta propuesta Ediciones La Luz deja entrever el ingenio y la avidez de su equipo creativo, con una elevada elaboración en el plano conceptual, mostrando los rostros de veinte poetas universales y al mismo tiempo influyendo en la promoción de la lectura a través del arte (Con información de la ACN).

 

Ante la Covid-19: la cultura prevalece

A Marrón, como se le conoce en el mundo del arte y las letras holguineras, estos días de enero le provocan nostalgia por fechas pasadas de júbilo y entusiasmo, de jóvenes emprendedores en busca de construir un sueño que quizás no imaginaron, en su momento, se convertiría en un magno evento para la cultura local y nacional.

Para rememorar aquellos maravillosos años, de creación ferviente e inmensas ganas de hacer, conversamos con el periodista, poeta y ensayista, Eugenio Marrón Casanova, artífice de los primeros pasos para crear la Semana de la Cultura holguinera y el Premio de la Ciudad.

A Marrón estos días de enero le provocan nostalgia por fechas pasadas de júbilo y entusiasmo. Foto: Cortesía de Ediciones Holguín

Aquellos primeros avatares

Hace muchos años cuando era periodista y reportero del entonces diario ¡ahora!, que salía de martes a domingo, participé de forma muy especial en todos los organizativos de la primera edición de la Semana de la Cultura, no solo por mis avatares profesionales, sino también porque en coordinación con el Sectorial Municipal de Cultura, viabilizaba contactos, posibilidades, reencuentros con los jurados: en esos tiempos íbamos a La Habana a establecer todas esas relaciones.

Así las cosas, desde las primeras ediciones de la Semana de la Cultura y, de modo especial, el Premio de la Ciudad, la participación de figuras notables de la cultura y la literatura cubana estuvo muy marcada. Si te asomas a la primera edición del Premio, en 1986, los poemarios agasajados de Lourdes González y Alejandro Fonseca, el de cuentos escrito por Pedro Ortiz, el de testimonios de Mario Nieves, sobre las guerras en Etiopía y la participación de cubanos, así como el ensayo de Manuel García Verdecia sobre Carpentier, estaban apoyados en el dictamen de un jurado con nombres entre los que pueden citarse muchas de las figuras más importantes de la literatura en el país; ello demuestra que este evento y su galardón principal, desde sus orígenes, estuvo enmarcado en un diálogo de Holguín con Cuba, de los creadores de la ciudad con sus homólogos de la Isla, en la necesidad de que esta cita fuera lo que desde ese tiempo marcó puntualmente, puente de intercambio con otras disciplinas, autores, para convertirla en una Semana de la Cultura Holguinera de alcance cubano y más allá de nuestras fronteras.

Más allá de las distintas vicisitudes y los problemas de aseguramiento logístico en alguno que otra edición reciente, nuestra Semana de la Cultura es de referencia en todo el país: ¿se imaginaron aquellos muchachos que su proyecto alcanzaría tal magnitud?

En esos primeros años, cuando nos empeñamos en el trabajo organizativo, de promoción, de participación en la Semana… y de modo especial en el Premio, con las actividades que se hacían a la sombra suya: conversatorios, conferencias, entrevistas, etc.; siempre tuvimos bien claro que tenía que ser una plataforma de crecimiento desde la cual nosotros los autores holguineros pudiéramos estar, no solo con lo más importante de la cultura y la literatura cubana, sino también inscribir nuestras obras en el mapa del país; eso fue lo que propició que los creadores de las distintas disciplinas se dieran a conocer desde su localidad en el mapa de la cultura cubana.

“Uno se siente muy agasajado y obliga a ejercicios de nostalgia, de viajar hacia el pasado y recordar”. Foto: Internet

¿Qué representa para uno de los artífices de este evento el hecho de que se le dedique un proyecto que vio nacer y crecer?

Ha sido muy emotivo porque tuve el privilegio de participar en los momentos organizativos de las primeras Semanas…, las primeras Ferias del Libro, recuerdo de modo especial cuando la Dirección Municipal de Cultura estaba encabezada por Julio Méndez, a cuya sombra organizativa se reunían un grupo de creadores que propiciaron lo fecundo de este diálogo, de este crecimiento: allí estábamos periodistas, escritores, pintores, todos a favor de la cultura y de crear un elemento aglutinador. Para mí es sumamente significativo que me dediquen esta edición, así como compartirla con un amigo de años como el investigador David Gómez, quien ha dedicado su vida al estudio y promoción de la Historia de Cuba. Este hecho constituye una alegría en medio de los difíciles tiempos que vivimos con el nuevo coronavirus, la cultura prevalece y la Semana de la Cultura holguinera con ella. Uno se siente muy agasajado y obliga a ejercicios de nostalgia, de viajar hacia el pasado y recordar a los que están y los que no, pero que con su obra permanecen en esa plataforma sobre la que está la Semana de la Cultura.

El auriga y su premio: conversación con José Luis García

Por Eugenio Marrón

Fotos Amauris Betancourt (Radio Angulo)

Muchas lunas antes –como decían los antiguos– de que los Piratas del Caribe y Juego de tronos inundaran las grandes y pequeñas pantallas, el cine italiano tuvo en las salas de exhibición cubanas toda una época de lujo: me refiero a los años que van desde los 60 hasta los 80 del siglo pasado. En Holguín, por ejemplo, las carteleras del Martí y el Baría eran pródigas con títulos de esa cinematografía.

Y esto no lo apunto por casualidad, sino porque el recuerdo más lejano y puntual que me visita, a propósito del amigo afectuoso que desata estas líneas, tiene que ver con ello: unas noches remotas de tertulias impagables en el parque frente a La Periquera, José Luis García reconstruye paso a paso los diálogos ferozmente hilarantes de la película Los monstruos (I Mostri), del director Dino Risi, una joya que reúne varios relatos fílmicos; en ellos, los grandísimos e inolvidables actores Vittorio Gassman y Ugo Tognazzi encarnan una galería de pícaros y vividores, que hacen de las suyas en inagotables andanzas romanas.

Tal es así que mi remembranza de esas narraciones a la hora del cine italiano, está entrelazada con la relectura propiciada por José Luis gracias a su memoria fabuladora, a la altura de los mejores escenarios teatrales y, por supuesto, a una ilimitada y seductiva locuacidad, asentada en innumerables lecturas y esplendor imaginativo, sostén de la disciplina y el talento que le han permitido llevar adelante su obra narrativa y dramática.

Para coronar tal desempeño, ahora ha conquistado uno de los lauros más significativos de la cultura cubana y en especial de su literatura: el Premio Alejo Carpentier de Novela 2020, justo al cerrar el fatídico año bisiesto de la pandemia global, para mostrarnos una vez más que la literatura es imbatible, perenne y venturosa. Es así como conversamos al calor de tan alto galardón.

El auriga del carro alado es la novela con la que has ganado el premio Alejo Carpentier. ¿Qué trama se establece tras ese título?

“El título emana de una alegoría de Platón: Tú eres el auriga de tu vida (el carro alado), tirado por dos briosos caballos. Uno representa los instintos más elementales, el otro los más elevados. Uno tira para acá y el otro para allá. Y tu tarea consiste en lograr que esos corceles avancen convenientemente hacia tu destino. El título vertebra toda la novela, que es la historia de una complicada amistad entre dos hombres maduros. Pero es mucho más: la historia fabulada de una isla, mucha filosofía, algo de novela policial en la segunda mitad…”.

Desde tus comienzos como escritor está el cuento, género que has frecuentado, con publicaciones en antologías y revistas, así como tus libros Los silencios del ruiseñor y Apuntes de un cazador, galardonados con el Premio de la Ciudad de Holguín en 1991 y 1998, respectivamente. ¿Qué ha representado esa modalidad literaria para ti como aprendizaje y plenitud?

“Escribir cuentos es una gran cosa, así como contar cuentos (te digo esto último porque aprecio mucho a los que saben hacerlo, no sabes la envidia que siempre le tuve a Álvarez Guedes). Pero, para mí, los cuentos constituyen una etapa que debe coronarse con la producción de novelas, que es sin duda el género mayor. Se ha hablado muchísimo de que escribir un cuento es más difícil que escribir una novela.

Pero yo creo que esto es solo válido cuando una mala novela se coloca al lado de un buen cuento. Por supuesto que Los asesinos, de Hemingway, debe haber sido más difícil de escribir que cualquier novela mediocre, pero la novela El viejo y el mar, del mismo autor, debe haber sido una faena mayúscula, incomparable a la de cualquier cuento que se te ocurra.

En suma: Aprendí mucho escribiendo cuentos, un arte lleno de normas, de barreras que, de incumplirlas, fracasas. Pero no creo que prescindiendo de la novela puedas alcanzar una expresión, digamos, más cabal de tu pensamiento”.

Y el teatro, igualmente, ha sido otra de tus validaciones a la hora de la creación verbal: un ejemplo es El hombre de los guantes amarillos, Premio de la Ciudad de Holguín en 1993. ¿Cómo valoras el mundo escénico en tu experiencia literaria? ¿Cómo se entrecruzan las posibilidades del cuentista y el dramaturgo?

“Escribir teatro es algo maravilloso. Por cierto: está a la venta mi última obra: El amor es una cosa esplendorosa. Cuando escribo teatro me parece que estoy haciéndolo sentado entre el público, observando paso a paso sus reacciones. Técnicamente esto te ayuda a escribir cualquier otro género de ficción, pues aprendes a seleccionar y valorar el resultado de una frase, de una situación específica. Te adiestra en el arte de manejar efectos, te vuelve más preciso, más contundente. Hay muchos elementos del teatro que son utilísimos en la labor cuentística o novelesca, pero son géneros más bien excluyentes”.

Con la novela Últimos días junto al mar, Premio de la Ciudad de Holguín en 2013, inicias tu andar como novelista. ¿Cómo explicarías el salto del cuento a la novela?

“En mí ha sido una transición netamente dialéctica. Pasé de una cosa a otra de forma tan natural que no tengo la menor percepción del salto”.

 

 

 

Eres un lector persistente y voraz. ¿Qué autores consideras entre los más entrañables para ti a la hora de pasar vista a tus años de labor en la literatura? ¿Qué libros te llevarías para una isla desierta si tuvieras que asumir una estancia a lo Robinson Crusoe?

“Es increíble, pero con los años dejas atrás a muchos escritores que en el pasado fueron los santos de tu devoción. Para mí, el único que se mantiene firme en su pedestal hasta hoy es Faulkner, que me sigue pareciendo una síntesis de las virtudes que debe poseer todo buen escritor, incluyendo las profusas locuras que caracterizaron su juventud. En lo segundo me parezco a él, en lo primero ni pensarlo.

En cuanto a los libros que me llevaría a esa estancia Crusoniana serían (sin orden de relevancia y para releerlos una y otra vez): El hombre sin atributos, de Musil; En la colonia penitenciaria, de Kafka; La importancia de vivir, de Lin Yutang; La sala número 6 y otros cuentos, de Chéjov; El bebedor de vino de palma y Mi vida en el bosque de los fantasmas, de Tutuola; Cien años de soledad, de García Márquez; Mientras agonizo, de Faulkner; La casa verde, de Vargas Llosa;1984, de Orwell; El reino de este mundo, de Carpentier; Un día en la vida de Iván Denísovich, de Solzhenitsin; El elogio de la sombra, de Tanizaki; El sabueso de los Baskerville, de Conan Doyle; y Esperando a los bárbaros, de Coetzee”.

Siempre has residido en Holguín. ¿Cuánto debes a la ciudad y a quienes te han acompañado en el fiel de la amistad? ¿Qué nombres holguineros recordarías a la hora de un recuento?

“A la ciudad le debo todo, a pesar de que su actual comunidad artística debe tratar de alcanzar un mayor espíritu de cuerpo, en fraternal emulación con, por ejemplo, la policía, además de que las autoridades gubernamentales deben reconocer más a sus artistas e intelectuales. Pero insisto: a Holguín le debo y me debo.

De los nombres, ¿qué decir?, estoy endeudado con todos ustedes, los que forjaron aquí un ambiente único, irrepetible (hablo de los años 70-80 del pasado siglo), cuando en el parque aquellos jóvenes hablaban armónicamente de los amores y de las artes, tras las últimas muchachas o muchachos, y tras las últimas novedades literarias, cinematográficas, teatrales y pictóricas. Tú mismo jugaste tu rol, y Lourdes González –que era la muchacha más linda del mundo-, Carlín (Carlos Jesús García), Alex Fonseca, Pedrito Ortiz, Alejandro Querejeta, Paquito García Benítez, Madrigal…

Todos ustedes formaron un croché benefactor, estimulante. Los iniciados en aquel grupo aprendían rápidamente a mirar el mundo de otro color, a respetar y amar la creación. Quienes a posteriori no se dedicaron a crear, se convirtieron al menos en mejores personas. Para mí en particular fue determinante la existencia de aquella atmósfera, sin la cual creo que me habría convertido en asaltante de caminos”.

Y claro, por último, algo que no puede obviarse: ¿Qué papel ha jugado la radio para ti, donde has trabajado durante años como realizador, guionista, locutor y promotor cultural?

“Tributando para Radio Angulo llevo unos cuarenta años. Mi primer programa se llamaba Juventud Técnica (1980), luego me involucré en espacios culturales y desde hace más de veinte años cubro dos espacios largos dedicados a la música: uno a los boleros (la primera gran síntesis vocal de la música cubana), y otro a la mejor música de todas partes y de todos los tiempos.

Para mí la radio ha sido como una Alma Máter. Conversar ampliamente con el público como si estuviéramos en la sala de una casa es algo incomparable. Por otra parte me ha obligado a superarme, a conocer, a desentrañar, a mantener viva mi memoria y espolear la memoria de los llamados oyentes. Agradezco a la radio holguinera la confianza, la posibilidad de haberme hecho poco a poco de un oficio que no cambiaría por nada”.

Tomado de la web de Radio Angulo (http://www.radioangulo.cu/la-palabra-compartida/244520-el-auriga-y-su-premio-conversacion-con-jose-luis-garcia).

 

Viaje literario y periodístico alrededor de Rubén Rodríguez

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos tomadas de Internet

Rubén Rodríguez González, reconocido periodista y narrador holguinero, en ese orden porque asegura que debe al periodismo su literatura, se encuentra entre los escritores cubanos más publicados y leídos en el país, con una veintena de textos que oscilan con éxito entre la literatura infantil y la cuentística para adultos.

En su obra creativa destaca la novela El Garrancho de Garabulla, que descubre de algún modo el entorno infantil en que creció el autor, el antiguo poblado de Auras, actualmente Floro Pérez, que se encuentra a pocos kilómetros de la cabecera provincial, y donde surgieron sus primeras necesidades literarias, pues Rubén afirma que la fantasía fue la tabla de salvación y alternativa lúdica en su niñez.

Dicho título lo ha convertido en unos de esos relatores del campo cubano, utilizando las múltiples posibilidades que ofrecen lo bucólico y lo auténticamente nacional.

El maravilloso viaje del mundo alrededor de Leidi Jámilton, es otra de sus sagas infantiles más reconocidas, que narra las peripecias de la ingeniosa bruja y su visión de mejoramiento humano a través de una mirada sensible y humorística.

A esta lista se suman otros textos dedicados a los pequeños, como Rebeca Remedio y los niños más insoportables del mundo, Peligrosos prados verdes con vaquitas blanquinegras, Paca Chacón y la educación moderna y Mimundo.

Su más reciente título infantil es La retataranieta del vikingo, bajo el sello de la Editorial Oriente, que le mereció el Premio de los Lectores otorgado cada año por el Instituto Cubano del Libro (ICL) a los diez textos más vendidos en la red de librerías o de mayor circulación comercial en el país, y entregado en la recién concluida Feria Internacional del Libro de La Habana, amplia cita cultural en la que ha participado frecuentemente con sus obras.

Rubén precisó que se siente satisfecho y feliz con el galardón, pues es señal de que el texto como obra de arte ha cumplido con su ciclo creativo, que lógicamente finaliza cuando el lector interactúa con ella convirtiendo en suyas las vivencias literarias e identificándose con la historia de los personajes.

Además este autor destaca dentro del amplio movimiento literario cubano y latinoamericano a partir de una obra consolidada para adultos, con títulos que aparecen en varias editoriales nacionales y extranjeras; entre ellos Eros del espejo, su primer cuaderno publicado y que le mereció el Premio de la Ciudad de Holguín 2001; Majá no pare caballo, Unplugged y Los amores eternos duran solo el verano.

Dichos textos muestran una narrativa potente, sincera, a ratos descarnada, sobre la pérdida, el dolor, la soledad, la necesidad de querer y ser querido, y fundamentalmente, sobre el amor.

Aunque numerosos premios avalan su creación literaria, como La Gaceta de Cuba, César Galeano, Oriente, La Edad de Oro, Ismaelillo, Abril, Crítica Literaria y su más reciente galardón, el Alejo Carpentier 2019, importante reconocimiento que concede el ICL, la Editorial Letras Cubanas y la Fundación homónima, disfrutar una clase junto al profe Rubén es un lujo que todo estudiante de periodismo no debería perderse en su paso por la academia.

Sus lecciones sobre el estilo, el ensayo y las herramientas literarias de las que se vale hoy la profesión periodística para lograr un acertado texto, atrapan hasta el más escéptico en cuestiones de escritura, sobre todo porque logra una intimidad que sobrepasa los pupitres y te convierte en cómplice de numerosos autores de la literatura universal.

Igual que al gran escritor colombiano Gabriel García Márquez, el periodismo en Rubén Rodríguez González más que una herramienta para ficcionar sus historias, se ha convertido en su cotidianidad, en su razón de ser y existir, por eso aún hoy desde el semanario holguinero ¡ahora!, donde es editor, cautiva con fresco estilo a los lectores con su columna habitual, dejando entrever las historias de esos picarescos personajes que habitan su amplio mundo literario (Artículo publicado inicialmente en la web de la ACN).

 

Historiadores holguineros analizaron los retos y perspectivas de la Unhic en 2020

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos Wilker López

Con la presencia de Jorge Luis Aneiros Alonso, presidente de la Unión de Historiadores de Cuba (Unhic), se evaluó este sábado en Holguín el trabajo, retos y perspectivas de la filial provincial, que cuenta con más de 300 asociados, distribuidos en 22 secciones de base. 

Aneiros Alonso precisó objetivos prácticos que centran el trabajo de la filial y destacó el quehacer de los asociados locales, vinculados a la promoción del ideario revolucionario desde múltiples perspectivas. 

Además, en este espacio se ratificó la Declaración de apoyo a la Revolución y en defensa de la soberanía ante los que pretenden subvertir la sociedad cubana, firmada por el secretariado nacional de la Unhic, a la cual se sumaron los historiadores holguineros presentes. 

Se destacó el repudio a la postura injerencista del imperio estadounidense y la de aquellos que en Cuba y fuera de su patria le rinden pleitesía y se enrolan en acciones desestabilizadoras y campañas mediáticas, así como la posición del Ministerio de Cultura de no dialogar con los que se sirven y benefician del gobierno de Estados Unidos.

En este sentido, puntualizó Aneiros Alonso, no se pueden librar batallas con instrumentos vencidos, pues se debe poner la comunicación en función de los intereses de la patria, a partir de una política acertada e inteligente, destacando el potencial intelectual y el crecimiento tecnológico de Holguín en estos aspectos.

Durante la Asamblea Provincial de Balance, donde también estuvieron presentes Hiram Pérez Concepción, presidente de la Unhic en Holguín; Rosa María Ráez Abigantú, miembro del Buró Provincial del PCC; Rachel García Heredia, directora del sectorial de Cultura, y más de 60 delegados, se analizó la labor de la filial en el 2020.

Pérez Concepción resaltó el trabajo unido de cada base en los municipios, reconociendo las acciones de socialización histórica y científica, el impulso de los programas investigativos, la participación en eventos de relevancia nacional, y la gestión del conocimiento en otros espacios de debate y publicaciones digitales e impresas.

También puntualizó las relaciones profesionales y los convenios que se han logrado con instituciones culturales y académicas, como la Universidad de Holguín, la Uneac, la Casa de Iberoamérica y la Sociedad Cultural José Martí, además del trabajo sostenido de la editorial La Mezquita, con más de 15 títulos publicados durante el año, y sus iniciativas hacia la profesionalización, demostrando sus resultados en eventos como la Feria Internacional del Libro de este año. 

Durante este espacio de diálogo también fueron reconocidos aquellos historiadores que con su obra han contribuido al desarrollo de las ciencias historiográficas y a la preservación del patrimonio local.

Fundada el 7 de diciembre de 1981, la Unión de Historiadores de Cuba agrupa a los profesionales cubanos que trabajan relacionados con la investigación, la docencia y la divulgación de la historia nacional, así como la conservación del patrimonio histórico y cultural.

 

 

 

Sencillamente Ángel Augier en su 110 aniversario

Por Erian Peña Pupo

Fotos del autor y fotogramas del documental Sencillamente Ángel

Como recordación a la vida y obra del reconocido intelectual cubano Ángel Augier Proenza en el 110 aniversario de su natalicio, la sede provincial de la Uneac acogió la presentación del documentalSencillamente Ángel, perteneciente a la serie Cuando asalta la memoria, realizada por Telecristal y la productora Taguabo de la Uneac, con dirección de Alfonso Bandera.

El documental, con asesoría de Pablo Guerra, dirección de fotografía de Frank Batista yguion del propio Bandera, revisita momentos importantes de la vida del poeta, ensayista, crítico literario y periodista, nacido en el poblado holguinero de Santa Lucía, actualmente cabecera del municipio Rafael Freyre, el 1 de diciembre de 1910. Con conduccióndel historiador Armando Cuba, presidente de la Filial de escritores de la Uneac holguinera, se apoya en testimonios de amigos y compañeros de la infancia, y de investigadores comoNicolás Hernández Guillén, presidente de la Fundación Nicolás Guillén, y sobrino del gran amigo de Augier, y a quien, precisamente, el autor holguinero le dedicó parte de su obra amplia ensayística.

El documental, comenta Bandera, utiliza también elementos de dramatización para recrear momentos del niño y joven Augier en su natal Santa Lucía, y sus primeros pasos en la creación literaria.

El encuentro fue propicio, además, para el diálogo y la remembranza entre el público y quienes conocieron al autor de los poemarios Uno (1932), Canciones para tu historia (1939), Isla en el tacto (1965), Las penúltimas huellas (2000) y la antología Todo el mar en la ola (1989).

Gilberto González Seik, quien acompañó a Augier en varias de sus visitas a Holguín,recuerda que le impactó la humildad del escritor, y su trabajo periodístico en importantes publicaciones de la época, lo que le llevó a ser corresponsal de varias en Europa y a entrevistar a figuras como Charles Chaplin y Pablo Picasso. “Es un hombre extraordinario de la cultura cubana, y además, usted no puede abrir las puertas de Nicolás Guillén sin la llave de Ángel Augier”, añadió.

Armando Cuba subrayó que como parte del trabajo de la Uneac en Holguín para recordar a este importante intelectual, varios escritores han realizado comentarios en programas de la radio y la televisión provincial sobre la vida del autor de Cuba y Rubén Darío (1968),De la sangre en la letra(1977), Acción y poesía en José Martí (1982) y Cuba en Darío y Darío en Cuba (1988).

Fundador de la agencia de noticias Prensa Latina, de la Uneac –de la que fue su vicepresidente durante quince años–, y la Upec, fue miembro de la Academia de Ciencias de Cuba y de la Academia Cubana de la Lengua. Especialista en la obra de Nicolás Guillén y Rubén Darío, y de las figuras de José Martí y José María Heredia, fue profesor invitado en las distintas universidades cubanas, además de las de Sevilla y Santiago de Compostela en España, la Universidad de Burdeos (Francia) y en distintas universidades británicas. Ángel Augier mereció el Premio Nacional de Literatura en 1991, y falleció en La Habana, el 20 de enero de 2010.

 

 

Un Coloquio de Letras para Iberoamérica

Por Vanessa Pernía Arias

La revista cultural online “Iberoamérica en Casa” realizó una de sus emisiones, trasmitidas en las redes sociales y el canal Clave, al Coloquio Iberoamericano de Letras, que esta edición recuerda los centenarios de los escritores Eliseo Diego y Mario Benedetti.

Trasmitida desde la sede provincial de la Uneac, organizadora el evento dedicado a la literatura en la Fiesta de la Cultura Iberoamericana, y con conducción de Ernesto Angulo y realización de Producciones Angulo Ancho, la revista conversó en un primer momento con el escritor Ronel González, quien destacó la importancia del Coloquio para el movimiento literario y cultural en Holguín, y el hecho de compartir con autores de otras regiones del continente, como los miembros de Poetas del mundo. “El Coloquio ha propiciado, además, la participación de intelectuales en primer lugar de todas las provincias orientales, donde hay un movimiento cultural importante”, añadió.

El espacio también propició el diálogo con la escritora y editora Lourdes González, directora de Ediciones Holguín, y con la profesora e investigadora Marisela Messeguer, autora del libro Ediciones Holguín. Más allá de una quimera; a propósito del 34 aniversario de este reconocido sello, celebrados “con arte y pensamiento”, asegura Lourdes.

Por su parte, el escritor y traductor Manuel García Verdecia recordó los inicios del evento, llamado primero Taller de Poesía Iberoamericano, hasta su nombre actual en 2007. “Este se propuso, cosa que ha logrado, rescatar la tradición poética de una de las grandes escrituras de la literatura universal, la hispanoamericana, y actualizarnos, saber qué se estaba escribiendo, por la propia concurrencia de autores de países del área, en un espacio que permite que esas voces pudieran encontrarse, conocerse”, dijo.

“Iberoamérica en Casa” contó, además, con la lectura poética de Kenia Leyva, Moisés Mayán y Ronel González; la música del Cuarteto Cámera con temas como “Tango por una cabeza” y “Lágrimas negras”; y los mensajes enviados por los escritores de otros países: Marta Elena Guzmán (Argentina), David Altamirano (Chile) y José Hilton Rosa (Brasil).

 

 

 

 

El tiempo recobrado de Rubiel González Labarta

Por Erian Peña Pupo

Fotos Wilker López

El escritor holguinero Rubiel Alejandro González Labarta obtuvo con el cuaderno “El tiempo recobrado” el Premio Nacional de Poesía Adelaida del Mármol en su XVIII edición, según el acta del jurado integrado por Kenia Leyva, Luis Yuseff y Ronel González.

Tras evaluar los libros presentados, entre 80 propuestas de todo el país, participación récord en el certamen, el jurado coincidió por unanimidad otorgar el Premio al libro de González Labarta, por “la armonía del conjunto, la sobriedad y limpieza de una escritura pautada dentro de los amplios registros de la prosa poética, donde Cuba posee una insigne trayectoria de libros sobresalientes y un interés acrecentado en la última promoción de creadores hacia esa variante de la escritura, que muestra en el caso específico de la obra seleccionada no solo el dominio y conocimiento del poeta en la elección de tópicos y recursos expresivos para dar consistencia a la totalidad”, según el acta.

Además, destaca por “las resonancias de lo universal sutilmente tamizado e integrado al discurso, a partir de apoyaturas en las inmersiones novelísticas de Marcel Proust y explícitos guiños a la historia del arte, sin estridencias ni pirotecnias que dificultan el fluir”.

Nacido en 1988 y residente en La Habana, el poeta y narrador Rubiel Alejandro González Labarta es miembro de la AHS y egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Ha recibido los premios Pinos Nuevos, Manuel Navarro Luna, Mangle Rojo, Paco Mir, América Bobia, Hermanos Loynaz, Ciudad de Holguín, Beca Prometeo de La Gaceta de Cuba, Calendario y Dador; y tiene publicado los libros Los dioses secretos, Los hijos de Caín, Los Túneles, Las regiones devastadas, Castillos en el aire, Figuras de madera, País de humo, Las contemplaciones, Un bosque llamado país y Madera.

La premiación, realizada en la Casa de Iberoamérica, fue trasmitida vía streaming, como parte de las actividades de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana en su edición XXVI.

Valorado por varias generaciones del panorama literario cubano, como recalca el jurado, el Premio Adelaida del Mármol, convocado por el Centro de Promoción Literaria Pedro Ortiz Domínguez, el Centro Provincial del Libro y la Literatura en Holguín, y Ediciones Holguín, ha logrado establecerse y permanecer por derecho propio dentro del sistema de premios y becas del Instituto Cubano del Libro (ICL). Surgido en 1989, el primer libro premiado fue Testigo de los días, de Alejandro Fonseca, con un jurado integrado por Guillermo Rodríguez Rivera, Paco Mir y José Luis Moreno del Toro. Le han seguido premiados como Odette Alonso, Lourdes González, Jesús David Curbelo, Roberto Manzano, Luis Yuseff y José Luis Serrano, entre otros, mientras que voces como David Chericián, Marilyn Bobes, Roberto Méndez, Alberto Garrido o Delfín Prats han formado parte del jurado de este premio que recuerda a la poetisa holguinera Adelaida del Mármol, la más importante voz lírica del siglo XIX en la provincia.

En sus más recientes ediciones, el Premio Adelaida del Mármol ha sido entregado, en la sede de la UNEAC, a los holguineros Edurman Mariño por El estrecho margen y Zulema Gutiérrez, con Metralla, y el habanero Lázaro A. Díaz Cala con Por distintas aceras.

 

 

En Ediciones Holguín, guerras de independencia y literatura cubana

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos de la autora

Como parte de las actividades por la Jornada de la Cultura Cubana, que se desarrolla hasta el próximo día 20 de octubre Ediciones Holguín acogió el panel “Guerras independentistas cubanas y literatura”, con el historiador José Abreu Cardet, Premio Nacional de Historia, y los escritores holguineros Eugenio Marrón Casanova y Kenia Leyva.

En el mismo Abreu Cardet destacó la importancia de la documentación de las guerras que han servido como soportes invaluables de investigación de la vida y el pensamiento de la época, como es el caso de los diarios, que aportan una versión personal de los sucesos.

Por su parte Marrón presentó dos novelas que han marcado el panorama histórico y literario cubano, pues exploran zonas poco conocidas de personajes y momentos trascendentales de las gestas libertarias, ellas son A media noche llegan los muertos, de Eliseo Altunaga, y El Caballo bermejo, de Joel James.

A su vez Kenia Leyva, editora del propio sello, abordó el papel de la prensa cubana durante los sucesos de la guerra, destacando publicaciones insignes como El Cubano Libre y Patria.

En el espacio leyeron poemas los escritores Moisés Mayán, del libro Carga al machete, y Ronel González, autor que en sus más recientes libros ha explorado este importante tema.

Diversos paneles, conversatorios, exposiciones de artes plásticas y presentaciones musicales, escénicas, literarias y audiovisuales centran en Holguín el extenso programa de actividades que se realiza con motivo de esta Jornada de la Cultura Cubana, que en la provincia se dedica a los 300 años del pueblo de Holguín, al 150 aniversario de creado el Himno que identifica a la ciudad, al 115 del natalicio de la escritora María Dolores Suárez, al 90 del nacimiento de la reconocida autora Lalita Curbelo Barberán, al 125 de la Invasión a Occidente de las tropas del Ejército Libertados y al 20 del Sistema de Ediciones Territoriales, culminará el día 20 con una gala en el Complejo Cultural Eddy Suñol.

 

 

 

 

 

Holguín en Jornada de la Cultura Cubana

Por Vanessa Pernía Arias

Foto cartel Jornada de la Cultura Cubana

Diversos paneles, conversatorios, exposiciones de artes plásticas y presentaciones musicales, escénicas, literarias y audiovisuales centran en Holguín el extenso programa de actividades que se realiza con motivo de la Jornada de la Cultura Cubana y se desarrolla hasta el próximo día 20.

Entre las momentos más sobresalientes se encuentra el Concierto para Familia, proyecto dirigido el maestro Oreste Saavedra con la actuación de la Orquesta Sinfónica de Holguín, la Compañía de Narración Oral Palabras al Viento, el dúo de guitarras Sabaret, la Orquesta de Guitarras, y estudiantes del Conservatorio de Música José María Ochoa y de la Escuela Vocacional de Arte Raúl Gómez García, en la Biblioteca Provincial Alex Urquiola.

Otro momento significativo resulta la exposición fotográfica Arquitectura patrimonial holguinera en tres siglos de Historia, del realizador audiovisual Frank Batista, la cual muestra las construcciones de la ciudad que han marcado una pauta en el devenir local.

En este sentido destacan las conferencias y conversatorios dedicados a las guerras de liberación, como el panel “Guerras independentistas cubanas y literatura”, desarrollado en Ediciones Holguín, con el historiador José Abreu Cardet, Premio Nacional de Historia, y los escritores Eugenio Marrón y Kenia Leyva.

Durante los próximos días se desarrollarán otras actividades que incluye un encuentro de repentismo online auspiciado por el Centro Provincial de Casas de Cultura; la muestra “Lalita Curbelo como expresión de la mujer dentro de la cultura cubana”; la retreta en saludo al Día de la Cubanía, a cargo de la Banda Provincial de Conciertos; una exposición colectiva de artistas holguineros, organizada por la filial del Fondo Cubano de Bienes Culturales y el Centro de Artes Plásticas; y la Feria de los Trovadores.

También la Brigada de Instructores de Arte José Martí tendrá su protagonismo en las comunidades, además de las presentaciones escénicas de los grupos del territorio; mientras el día 23 se celebrará el 27 aniversario de la Casa de Iberoamérica, y el 24 iniciarán las sesiones y cursos del Congreso Iberoamericano de Pensamiento.

Por su parte las editoriales holguineras mantienen un amplio programa de presentaciones de libros, lecturas y paneles, donde destaca la propuesta de Ediciones La Luz, mientras que Centro Provincial del Cine propone, entre otras novedades, la premiére del cortometraje Confinamiento, del realizador holguinero Jimmy Ochoa, obra que participó en la muestra online InAcción del Festival Internacional de Cine de Gibara.

Esta Jornada, que se dedica en la provincia a los 300 años del pueblo de Holguín, al 150 aniversario de creado el Himno que identifica a la ciudad, al 115 del natalicio de la escritora María Dolores Suárez, al 90 del nacimiento de la reconocida autora Lalita Curbelo Barberán, al 125 de la Invasión a Occidente de las tropas del Ejército Libertados y al 20 del Sistema de Ediciones Territoriales, culminará el día 20 con una gala en el Teatro Eddy Suñol (Con información de la Agencia Cubana de Noticias, ACN).