La miel más dulce del Naranjo Agrio

Las abejas cuentacuentos de la Colmenita de Naranjo Agrio llegaron hasta Holguín, en los días de la fiesta literaria. Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

Las abejas cuentacuentos de la Colmenita de Naranjo Agrio llegaron hasta Holguín, en los días de la fiesta literaria, para contagiarnos con lo más dulce de su miel, esa que se fabrica al pie de la serranía, en el municipio holguinero de Sagua de Tánamo. Nos hicieron cómplices de una historia que sus amigos los cocuyos les contaron: la de una cucarachita que vive al pie de una ceiba rodeada de flores, olores, mariposas y mira por la ventana como las abejas fabrican la miel por las mañanas. Una cucarachita muy diferente a las demás por díscola y coqueta.

La versión de La Cucarachita Martina relatada desde la perspicacia infantil de las abejas de Naranjo Agrio, parte esencial del Proyecto Voluntad, es, sobre todas las cosas, demostración de la “cubanía” que nos hace únicos en cualquier lugar, de ese parecer que nos distingue por encima de cualquier ciudadano del resto del mundo: lo que parecemos y no somos, lo que decimos y de la forma que lo hacemos, lo bello de nuestra gente, de nuestro paisajes, la vida cotidiana del cubano de a pie…

Es un espectáculo infantil que se ambienta pertinentemente en los campos cubanos y que va contando la historia de “una cucarachita cubana” y por demás “guajira”, en el mejor sentido de la palabra. Una cucarachita muy presumida que barriendo su pequeña casa se encontró una moneda, pero “hoy día con una moneda no se resuelve mucho” y pensó en comprar polvos de arroz para “maquillarse” y sentarse a la ventana para encontrar pretendiente con quien casarse. Para lograrlo propone, algo ingenioso y actual, “un concurso de talentos”, incluso con vías para para localizarla: e–mail y celular, elementos que se insertan dentro de las propuestas televisivas cubanas actuales.

Una obra en la cual subyace, de manera metafórica, la tecnología, esa que no podemos dejar de lado en estos tiempos porque sería ir contra el propio desarrollo. Foto: Ernesto Herrera Pelegrino.

A dicho concurso se presenta primeramente Don Lagartijo, pero este queda descartado porque ella no quiere un marido vicioso “que fume y tome ron”. El segundo pretendiente es el chivo Antonio que cree ser más inteligente que ella, le formula adivinanzas que para ella ya estaban vencidas, pero la Cucarachita le dice: “Tumba Antonio”. El tercer pretendiente era el sapo Suárez, que era muy cobarde, y a nuestra protagonista le gustaban los “maridos valientes”.

El último postulante era el ratón Pérez, un ratón repentista que presume ser el más capaz de los pretendientes de la Cucarachita, y así le improvisa dos o tres versos y esta queda perdidamente enamorada de él. Lograron finalmente casarse. Pero lo que no sabía Martina era que el ratón era muy goloso y un día fue al mercado por unas viandas y dejó a su cuidado la olla con sopa y el ratoncito, siempre goloso, “no quería que le tocaran la puerta” porque estaba “cocinando”. Finalmente, como en el cuento original, el ratón termina metido en la sopa, pero logra salvarse gracias a la Cucarachita.

Este es un espectáculo que alterna entre la música el baile, la actuación, el canto y la interacción con el público. Foto: Ernesto Herrera Pelegrino.

Este es un espectáculo que alterna entre la música el baile, la actuación, el canto y la interacción con el público. Integra de manera efectiva elementos del repertorio musical cubano: infantil (Don Lagartijo, de Lidis Lamorú), campesino (Tumba Antonio y el repentismo) y música popular bailable (El negro está cocinando, de Pedrito Calvo). Además, es una obra de tiene un fuerte matiz didáctico con un hallazgo positivo y es que mueve un universo que no es común en la escena para niños, porque los niños de hoy tienen un universo de preocupación nada lejano de la realidad de los adultos, preocupaciones reales y que va más allá de lo cotidiano. Asimismo, la estructura del cuento hace adecuada la personalización y adaptación a los oídos infantiles, es también utilizable para enseñar a los pequeños acerca de animales y sus diferentes sonidos, o para hacerlos participar imitando estos. Finalmente, algunos sentidos de peligro pueden ser percibidos por la audiencia, al mencionar objetos que pueden dañarlos o cosas con las que no deberían jugar los más pequeños.

Una obra en la cual subyace, de manera metafórica, la tecnología, esa que no podemos dejar de lado en estos tiempos porque sería ir contra el propio desarrollo. Es prudente resaltar la actuación de la pequeña Cucarachita, que lo entrega “todo” espontáneamente en la escena y no por ser la protagonista, asimismo el vestuario empleado, acorde al contexto en que es narrada la historia. Un espectáculo que demuestra que las mejores cosas, las esenciales, son esas que se hacen desde el corazón y la voluntad humana, desde el talento infantil, que es un talento original sin muchos rebuscamientos ni poses, porque los más pequeños tienen un talento innato que los hace especiales y siempre nos tocan las fibras más humanas, las fibras del corazón.

Por Vanessa Pernía Arias

 

El Maestro Choy habla de Wushu en Holguín

 

Pablo Choy Peña es uno de los maestros de la academia holguinera de Wushu. Foto: Cortesía del entrevistado

La Escuela Cubana de Wushu está insertada en la 27 edición de la Feria Internacional del Libro, evento que este año escogió a la República Popular China como país invitado de honor. El colorido, la maestría y gracia de sus integrantes son una muestra de la entrega de sus maestros en la ciudad cubana de los parques.

Pablo Choy Peña es uno de los maestros de la academia holguinera de Wushu. A propósito del evento que transcurre por estos días tuvimos la oportunidad de conversar y ofreció valiosos detalles de este arte marcial y sus practicantes en la nororiental provincia de Cuba.

“La escuela de Wushu ha estado realizando demostraciones de ejercicios de Qigon de salud y ejercicios de TaijiQuang durante esta edición de la Feria Internacional del Libro”, comenta el maestro Choy. Durante las dos primeras jornadas de la fiesta de los libros, sus practicantes realizaron ejercicios marciales que dejaron una grata impresión en el público holguinero.

“Trabajamos el miércoles en la gala inaugural con una demostración de abanicos de TaijiQuang y bueno hicimos el pasacalle que quedó muy bonito”, dijo también.
La Universidad de Holguín, El Museo Casa Natal del Mayor General Calixto García, la Plaza de la Marqueta y la Biblioteca entre otros espacios han resultado los escenarios para que este arte milenario chino evolucione por estos lares.

A propósito del grupo de holguineros que integra la escuela el maestro Pablo apuntó: “El grupo que integra la Escuela de Wushu de Holguín es bastante heterogéneo, tenemos jóvenes y niños de 13 a 25 años y otro grupo en el que sus integrantes sobrepasan los 60 años”.

La Escuela de Wushu de Holguín se mantiene prácticamente todo el año en activo. “Nosotros generalmente comenzamos en septiembre y hasta julio del año entrante. Preparamos los ejercicios montados en la línea Qigon de salud y tenemos los ejercicios de Taiji Quang con niños y jóvenes que son los que imparten la parte marcial. Revisamos los ejercicios todos los años cuando vienen los maestros chinos a La Habana y ahí nos ponemos al día. Ellos nos ofrecen sugerencias y eso entonces lo aplicamos a nuestra escuela”, dijo el maestro.

La escuela tiene una matrícula en Holguín con alrededor de 100 a 120 practicantes entre jóvenes y adultos. La mayoría son adultos y cuenta con filiales en Banes, Moa y en Gibara. “En Banes hay un grupo de 60 practicantes, no tienen mucha matrícula todavía pero están trabajando. Moa es la escuela más reciente y aun tiene a sus maestros en formación, sus integrantes son en mayoría obreros de la industria niquelífera pues por su trabajo requieren este tipo de ejercicios terapéuticos”, aseguró Choy Peña.

Para el maestro holguinero descendiente de chinos “la Feria del Libro este año da la posibilidad de hacer una especie de divulgación del trabajo que llevamos a cabo pues siempre que hacemos una demostración hay muchas personas que se interesan por nosotros y eso nos ayuda a incrementar seguidores, eventos como este son puertas abiertas que tenemos para sumar gente”.

“Hay muy poca divulgación y mucho desconocimiento, no hay que ser descendientes de chinos para practicar esto, no hay una regulación para nadie ni distinción de edad, raza o género”, dijo también.

“Desde que comienza el año estamos vinculados a los eventos, empezando con la Semana de la Cultura holguinera, la Fiesta de la Cultura Iberoamericana, los carnavales, Romerías de Mayo y así sucesivamente. El Inder (Instituto Nacional de Deporte y Recreación Física) nos invita a sus actividades, la Universidad está interesada en nuestro trabajo y tenemos demostraciones permanentes en la Sociedad China. Es válido decir que celebramos todo lo relacionado con la cultura china como el comienzo de la primavera, el festival del papalote, la fiesta de los faroles, el inicio del año nuevo chino y así vamos”.

El maestro de Wushu Pablo Choy rememoró que cada septiembre en la Colonia China de Holguín se desarrolla un evento científico teórico en el que la escuela participa con una pequeña gala. Además se insertan en otros eventos que tienen que ver netamente con el arte marcial en Santiago de Cuba y en La Habana todos los años. “Este 2018 tenemos el evento regional en el mes de julio, con sede en Camagüey”, agregó Choy.

Llama particularmente la atención la exquisitez del vestuario y los implementos como abanicos entre otros que utilizan los practicantes de la Escuela de Wushu de Holguín. No es un secreto lo difícil que resulta en Cuba conseguir los recursos para un fin similar, sin embargo, cuando hay interés todo conspira. Respecto a este particular el Maestro Choy también quiso comentar.

“Estos vestuarios han sido elaborados por muestras prestadas por otras persona. Muchos tienen familiares en el extranjero y se los facilitan, aquí en Cuba no hay una tienda especializada por lo cual tenemos que comprar las telas en los comercios en CUC, aunque sean un poco caras y signifique un sacrificio lo hecho. Entre nosotros mismos hay miembros que son costureras y artesanos, de esa forma lo logramos”.

“Los accesorios e implementes son elaborados por nosotros y con muy buena calidad. Una alumna de la escuela viajó al exterior y nos donó unos abanicos y así vamos resolviendo. De las donaciones que dan los maestros chinos cuando vienen siempre nos ofrecen para cada provincia y por ahí elaboramos los nuestros, porque no siempre alcanza para todos”.

La armonía que manifiesta el maestro Pablo Choy es contagiosa y de sus aspiraciones, antes de despedirnos, también me quiso hablar. “¡Tengo muchas aspiraciones! Quiero que mi escuela crezca, que los practicantes sigan mejorando y la práctica les ayude a mejorar su salud, su defensa personal y consigan prepararse para la vida con mejor calidad”.

Con una sonrisa salió a prepararse para la demostración que tuvo lugar un rato después.

Por Arlene Gómez Palacios

Tomado de www.radioangulo.cu

Rubén Rodríguez entre el periodismo y la ficción

La Feria del Libro en Holguín propone disímiles textos de reconocidos autores del territorio. De entre ellos, esta columna les propone conocer algunas interioridades del periodista y escritor Rubén Rodríguez González.

Por estos días no pocos amigos y desconocidos se le acercan pidiéndole una dedicatoria, una firma, un cariño hecho letras… Él toma el libro entre sus manos, como si fuera la cosa más natural del mundo, y escribe, por ejemplo: “Para Alex, Abdiel, Liu, niños, amigos, queridísimos, para que sean felices por siempre. Con cariño, Rubén, R.”

Se trata del cuaderno de cuentos infantiles El final de los finales felices, el cual, bajo el sello de Ediciones La Luz, reúne ocho historias de Leidi Jámilton que provocarán la risa pero también ayudarán al lector (niño o adulto) a comprender por qué es necesario cuidar de los amigos o la importancia de la humildad.ruben feria libro r Elder Leyva 01

Este es uno de los tres volúmenes que se encuentran a disposición de los lectores en la Feria del Libro en Holguín. A él se suma Pintura fresca (Ediciones Holguín), conformada por once historias protagonizadas por mujeres de diferentes épocas, en las cuales el erotismo es un factor común y donde nos muestra sus avatares, herencias, contrastes, deseos y evocaciones. El último es El tigre según se mire (Editorial Guantanamera, España), también de cuentos.

A Rubén Rodríguez González es difícil y, a la vez, muy fácil definirlo, aunque no creo que guste mucho de definiciones. Podría decir que es un hombre sencillo y sensibilísimo hasta a la hora de escoger una pieza para su vestuario. Cree –creo yo– en la necesidad de los espacios individuales, en la búsqueda y la defensa a ultranza de la felicidad y en el poder de los amigos.

Sus abrazos son como una fuente de energía positiva y conversar con él puede llevarte al desestrés total o a repensar en muchas de las certezas que tenías. Es un conversador nato, un oyente excelente para las angustias y, sobre todo, las pasiones de sus amigos y conocidos. Y no es que le sobre el tiempo, pero no sé cómo se las ingenia para dedicarse a tanto: hoy, por ejemplo, tiene una sección en el programa Café Milenio, de nuestra emisora Radio Angulo; su columna mensual Detrás de la palabra es seguida y coleccionada por cientos de lectores, y se desempeña como editor de estilo del semanario ¡ahora!, sitio donde ha echado raíces y el cual ha sido testigo de sus éxitos literarios.
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No hablaré demasiado de su ayer: para eso habría que pedirle una entrevista de personalidad (quizá en alguna otra columna les regale su historia completa). Por ahora, adelantaré que como buen escritor, creció en un pueblo semejante al Macondo garciamarquiano, antes llamado Auras y ahora conocido como Floro Pérez, perteneciente al municipio de Gibara.

Fundamentalmente rodeado de mayores y, sobre todo, de mujeres, Rubén creció entre dicharachos y temas de adultos que quién sabe cómo ha ido entretejiendo en cada una de sus historias.

Rubén cursó el Taller de Técnicas Narrativas “Onelio Jorge Cardoso” en 2006, cuando ya tenía publicados cinco libros y, al finalizarlo, obtuvo el premio “César Galeano”, con el cuento El polaco. Quizá muchos se pregunten por qué razón un escritor con esa cantidad de volúmenes impresos necesita acudir a un taller para aprender sobre técnicas narrativas. Su respuesta es sencilla:

“En mi obra había mucho de tanteo, de búsqueda. Sentía que necesitaba el conocimiento técnico, porque yo escribía con un nivel de lectura considerable, experimentaba, pero no sentía que dominaba una teoría literaria. Después dejé de buscar la técnica, para centrarme en las historias. Claro que mi literatura nunca fue la misma, porque el conocimiento de la técnica me hizo enfocar lo formal desde otro punto de vista. En los textos, la edición desde lo técnico formó parte de lo creativo. El Onelio me ahorró tiempo de búsqueda, de experimentación. Además, me permitió entrar en contacto con creadores que cultivaban la literatura desde otros modos”.

Pero el Onelio tiene, además de muchos admiradores, no pocos detractores, porque dicen que no hay recetas para formar escritores. Desde tu experiencia, ¿con cuál posición simpatizas?

En el curso te enseñan las técnicas y luego puedes escogerlas al libre albedrío. A mí, que no tenía estudios de Narratología, me abrió un camino de posibilidades que vinieron a coronar mis intentos anteriores. Yo admiro a la gente que conocía todo lo que le iban a dar en el curso, pero no entiendo para qué lo pasaron entonces.

Mis libros de antes del Onelio gozaron de una buena crítica. Entre ellos Gusanos de seda, La madrugada no tiene corazón y Majá no pare caballo. No quiere decir que mi literatura fuese mejor después, sino que el proceso creativo fue más consciente, menos a ciegas. Esa es mi experiencia. No sé qué le habrá pasado a otras personas. Si tuviera que resumirlo, me dio mucha seguridad. No me quitó libertad. Por eso, no siento que tenga una prótesis, si acaso, el curso fue una cirugía estética.

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¿Y crees que la profesión de periodista contribuya a la formación de un futuro escritor?

El periodismo ayuda a dominar la gramática y la sintaxis; aporta conocimientos de edición de textos, historia de la literatura; ofrece experiencia profesional, vital, susceptible de ser convertida en literatura, hechos, personajes, escenarios y conocimiento de la psicología humana, una visión sociológica de tu circunstancia. Y el conocimiento de las técnicas narrativas viene a ser un instrumento para procesar toda esa información creativamente.

¿Y te parece que en Cuba se puede hablar de un periodismo literario consolidado?

No existe una práctica sistemática, consciente y masiva del periodismo literario dentro de la praxis periodística cubana. Quienes lo usan lo han hecho empíricamente. Más que con el objetivo de inscribirse dentro de una tendencia, para embellecer su periodismo, ganar lectores, destacarse, hacerse de un estilo diferente. Pero sí hay casos aislados en diferentes medios de prensa. En los años ‘80, destacaron periodistas como Leonardo Padura, Emilio Surí y Ángel Tomás, en Juventud Rebelde; o Luis Manuel García en Somos Jóvenes. Después, Rosa Miriam Elizalde e Iramis Alonso enviaban crónicas para Juventud Rebelde que también se pueden clasificar como periodismo literario.

¿Hasta qué punto el periodismo literario enriquece los textos o afecta la objetividad?

La ventaja del periodismo literario sigue siendo la humanización y estilización del hecho periodístico. Es una simbiosis entre literatura y periodismo. Y por supuesto, una alternativa a disposición del profesional. No es que haya que imponerlo, sino que los profesionales que lo deseen y puedan, lo utilicen, sobre todo en una realidad compleja con determinadas prioridades editoriales que, a veces, provoca textos poco atractivos para el lector.

El periodismo literario es una buena arma para asumir, desde la producción del texto, el periodismo de investigación. Las grandes figuras del periodismo internacional han tocado, aunque sea tangencialmente, el periodismo literario. En la actualidad, ante la avalancha de los medios electrónicos, nuestro periodismo no puede ser informativo, sino interpretativo. Y el periodismo literario también es una alternativa para el periodismo interpretativo, porque requiere de recursos y estos lo enriquecen y le ofrecen soltura.

No creo que le reste objetividad, al contrario; no se inventan ficciones, sino que se describen, caracterizan personas, escenas… Claro, no estoy en contra del periodismo tradicional, pero esta es otra alternativa.

Para hacer periodismo literario, ¿periodistas-escritores o escritores-periodistas?

Da igual. Yo primero fui periodista, por eso soy más periodista que escritor. Llegué a la literatura con las armas del periodismo. Este me abrió el camino a la literatura. Los textos de ficción que produje después fueron mejores que cuando solo pensaba ser escritor. Porque la profesión me dio las armas.

Por Liudmila Peña Herrera

Tomado de www.radioangulo.cu

 

 

 

Sírvase “Melodías para el paladar” / La música entra por la cocina

Dicen que el ingrediente más importante en la cocina no es el ajo, la cebolla, ni siquiera la sal. El condimento secreto es hacer las cosas con amor. Y si a este le sumamos la maravilla de la música, encontraremos la mezcla perfecta para enamorar el paladar.

La alquimia la obtuvo Evelina Cardet Fernández, mujer de una profunda sensibilidad a la que no escapa ninguna manifestación artística. Literatura, danza, artes plásticas, cine… ha sabido mezclarlos con otro de sus placeres, la cocina, para regalarnos peculiares recetarios. Ahora nos brinda “Melodías para el paladar”, un libro donde agrega la música para enamorar el sentido del gusto.

El volumen se presentó en la tarde de este 30 de marzo, como parte del programa de actividades que se desarrolla durante la XXVII Feria del Libro en Holguín. Se trata, al decir de la autora, de un recetario-cancionero o viceversa, donde se combinan letras de canciones con platos y bebidas a los cuales se hace referencia en dichos temas musicales.

La historia de este cuaderno comenzó 17 años antes, cuando Evelina decidió mezclar por primera vez a la literatura con copas y cazuelas, al crear el volumen “Entre poemas, cocteles y manjares”. Al contario del popular axioma, la segunda parte sí fue buena. Esta vez, bajo el título “Los caprichos de la fantasía”, los protagonistas fueron los postres y un catálogo de la pintura holguinera.

Ella, quien se califica como una adicta al fascinante mundo de la creación y una cinéfila empedernida, entregó para 2005 un largometraje de ficción culinaria, “Las delicias de una curiosa seducción”. En el filme realiza un recorrido por el cine cubano de los últimos 40 años, en el que carteles y prestigiosas biografías de los realizadores, se fusionan con las tradiciones culinarias de la Isla. Dos años más tarde unió ensaladas con danzas en “Tentaciones para gacelas y cisnes”.

Todos los libros, nacidos bajo el sello de Ediciones Holguín, han sido condimentados con obras de artistas de la plástica en su cubierta. Este no es la excepción, pues cuenta con la pieza “Sonora”, de Diana Balboa.

“Hoy mi motivación es la música cubana –expresa Evelina- la cual, asociada a los más disímiles eventos de lo cotidiano, ha mantenido una estrecha vinculación con las costumbres culinarias”.

Dichas tradiciones son recreadas en “Melodías para el paladar” con todo el colorido y la belleza que les caracteriza. La selección de las obras abarca diferentes épocas, géneros y estilos de interpretación. Se incluyen piezas de reconocidos autores como “El carnicero”, de  Alina Torres; “El negro está cocinando”, de César (Pupi Pedroso); “Aceitunas”, de Silvio Rodríguez; “Sibanicú”, de Faustino Oramas; “Pasta con tostones”, de Paulito FG, entre otras.

“Se mezclan como ingredientes informativos las canciones, con pinceladas biográficas de figuras que han dejado su impronta en la música cubana”, precisó Fidel Fidalgo, presentador del volumen. Asimismo calificó a este texto como un recetario sui generis, donde amigos gastronómicos de las más variadas profesiones han creado sus recetas acompañándose de la música que escuchan cada día.

Solo resta servirse “Melodías para el paladar”. Buen provecho.

Por Rosana Rivero Ricardo

 

Novedades en La Hora Tercia

La Hora Tercia sigue siendo el espacio principal dentro del amplio diapasón de actividades en la Feria del Libro en Holguín. Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

La Hora Tercia sigue siendo el espacio principal dentro del amplio diapasón de actividades en la Feria del Libro en Holguín. Mientras muchos espacios se diluyen en el programa, La Hora Tercia constituye el escenario habitual donde se presentan los títulos más importantes del catálogo de las editoriales holguineras y las casas invitadas y donde, además, suceden muchos de los momentos memorables en esta importante cita literaria.

Esta vez en la Casa del Joven Creador, espacio adecuado por la cercanía a la Gran Librería pero no por las condiciones acústica del local, La Hora Tercia, nombrada así por una obra del periodista y narrador Pedro Ortiz Domínguez, dedicó uno de sus momentos a la República Popular China, país invitado a la Feria, y otro a Ediciones Holguín.

El dragón que todos llevamos dentro…

La sabia y milenaria literatura china estuvo presente en el plan editorial de diversos sellos cubanos con vistas a la Feria Internacional del Libro del presente año. Muchos de los títulos constituyeron reediciones y otros se sumaron a la lista de obras publicadas por primera vez en nuestro país.

La Hora Tercia, conducida por el escritor Fidel Fidalgo, no estuvo ajena a la presentación de muchos de estos títulos.

La Hora Tercia dedicó uno de sus momentos a la República Popular China. Foto: Ernesto Herrera Pelegrino.

La abeja diligente, mil proverbios chinos (Edit. Arte y Literatura) reúne aforismos que “han viajado por el tiempo alimentando nuestra cultura” y a los cuales “las grandes figuras de las letras latinoamericanas se han acercado”, comentó el escritor Eugenio Marrón. Por su parte, Manuel García Verdecia subrayó que Teléfono móvil, de Liu Zhenyun (Arte y Literatura) “es un libro que reverencia una cultura muy cercana, la china, que ha conformado una gran parte de nuestra cultura”. Verdecia añadió que esta novela, “llena de pequeñas señas que no dejan de reflejar las realidades de la sociedad china, está escrita en un tono ágil y con un lenguaje sumamente irónico que muestra la ruptura entre la tradición y la modernidad, pero la tradición vista como elemento cotidiano, enriquecido”.

Asimismo, se presentó Mi marido Puyi, el último emperador de China (Arte y Literatura) de Wang Qingxiang, por el profesor universitario Paul Sarmiento; El arte de la guerra (Capiro, Santa Clara) de Sun Tzu y Sun Bin, uno de los libros chinos que más ha influido en Occidente, ejemplificado en esta edición con grandes batallas del siglo XIX cubano, por Agustín Mulet; y La danza del león chino en Cuba (Edit. Extramuros) de Julio Jung y Carlos Alai, presentado por el propio Julio Jung.

Teléfono móvil y Mi marido Puyi, el último emperador de China fueron algunos de los títulos presentados en el espacio. Foto: Ernesto Herrera Pelegrino.

La Hora Tercia fue momento oportuno para entregarle a Gloria Ching, presidenta de la Colonia China en el territorio y una de las más reconocidas y activas promotoras culturales en la provincia, la condición de Hijo Destacado de la Ciudad de Holguín.

Transformando en letra impresa las mejores ideas…

Ediciones Holguín posee un amplio y variado catálogo como parte de sus novedades más recientes: buena parte de estas fueron presentadas en La Hora Tercia dedicada a la reconocida editorial holguinera.

Entre ellos Pintura fresca, del narrador y periodista Rubén Rodríguez González, presentados por Lourdes González. Esta es colección de cuentos donde Rubén explora el universo femenino y “establece una intensa relación con un grupo de ellas, en la que va mostrando avatares, herencias, contrastes, deseos y evocaciones. Todo en este libro gira alrededor de lo que lograr o destruyen”, leemos en su contracubierta. Rubén, quien advirtió que encontraremos “algunas variaciones de estilo, pues muchos de los cuentos fueron escritos en diferentes épocas”, narra “desde los dominios de sensibilidades seguramente observadas en su entorno durante años”, las historias de “trece personajes femeninos que nos guían por épocas y encuadres distintos, ajustados a espacios convincentes del vivir”. El narrador holguinero añadió, además, que le “interesa contar historias reales porque los grandes conflictos están en las pequeñas cosas”. También fue presentada la selección de cuentos Una cita en Estambul, del mayaricero Emerio Medina, por el narrador Rafael de Águila, Premio Cortázar y Alejo Carpentier de Cuento, quien subrayó que “en los cuentos de Emerio el entorno parece luchar contra los personajes y casi siempre vence el entorno”.

Lourdes González presentó también Imposeída, selección de la obra de la escritora hispano–cubano–norteamericana Mercedes de Acosta (1893–1968) publicada por primera vez en Cuba. Según la revista Vogue, citada en la contracubierta del libro, los poemas de Mercedes de Acosta poseen “auténtico encanto, el encanto de lo fresco, de una juventud que, frente a las adversidades, registra con franqueza sus reacciones… Son como los rápidos bocetos de un artista; la inspiración está ahí y la idea se expresa con claridad”.

En un afán por mantener una línea editorial de traducciones, Ediciones Holguín pone a disposición del lector El niño, novela rusa de los Hermanos Strugatski (Arkadi y Borís Strugatski) presentada por la narradora Mariela Varona, quien nos recuerda que “en la ciencia ficción cualquier distopia posible es perdonable”. Además, fue presentado La sombra de la salud, poemario del italiano Alberto Pellegata, un importante poeta contemporáneo, por su traductor, Atilio Caballero, Premio Carpentier de Cuento, quien también tradujo para el sello holguinero la poesía de Eugenio Montale, Premio Nobel de Literatura en 1975.

Por Erian Peña Pupo

 

Andrés: un h(n)ombre en mayúsculas

Por Vanessa Pernía Arias

Publicación epocal de gran valía, donde se dieran cita los matices de la realidad cubana entre 1936 y 1961, la revista Carteles fue, además, testimonio de un hombre consagrado con la historia de su país: Andrés García Benítez, diseñador de sus portadas, obligó a los críticos, durante veinte años, a valorar su trabajo como único, con una poética trascendental dentro del diseño y la plática en Cuba. Artífice del segundo gran momento de la gráfica costumbrista nacional de todos los tiempos, después del grabador Landaluce, este hombre “multitalentos” trabajó, además, el diseño escenográfico y de vestuario para piezas importantísimas dentro del repertorio teatral en la isla, como Doña Rosita la soltera y La zapatera prodigiosa, de Lorca, y Electra Garrigó, de Virgilio Piñera.

Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

Como recomendación directa al redescubrimiento de su labor como diseñador gráfico en Carteles, llega el catálogo Andrés, publicado por la Fundación Arte Cubano, Impresión Artes Gráficas de Palermo, Madrid, y presentado por el investigador, curador y crítico de arte Martín Garrido, quien además es un estudioso por excelencia de la obra de García Benítez, en el Centro de Artes Plásticas de Holguín, como parte de la 27 Feria Internacional del Libro.

Catálogo Andrés, publicado por la Fundación Arte Cubano, Impresión Artes Gráficas de Palermo, Madrid, y presentado por el investigador, curador y crítico de arte Martín Garrido. Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

Según Martín Garrido: “La historia personal de Andrés García Benítez es la historia del cumplimiento de una vocación, de una vocación que no tuvo antecedentes en su familia, ni tampoco continuadores. Fue el transito solitario pero gozoso y brillante, de un creador pleno de recursos y habilidades, seguro de sus fuerzas y con los pies en la tierra”.

Andrés fue un artista comprometido con el contexto que le tocó vivir, y así lo demostró en Carteles, uno de sus primeros impulsos para enrolarse en el mundo artístico y cultural de la capital, razón por la cual es designado diseñador oficial de la revista en 1936. “Si Andrés fue un triunfador, un artista que tuvo la posibilidad de probar las mieles del éxito y la popularidad, lo debió a su talento personal, a su valor para aceptar los retos y desafíos que una carrera como la suya le exigía, y a su enorme capacidad de trabajo, que le permitió realizar una obra amplia y diversa con un sello personal incuestionable”, asegura Martín Garrido.

Foto tomada de Internet

García Benítez no cursó estudios académicos de arte, pues desarrolló de forma autodidacta un talento que le era innato, sin embargo fue un “personalísimo dibujante” con exposiciones importantes tanto en Holguín, cuando aun no tenía cumplido sus 15 años, como en el círculo de Bellas Artes de La Habana, Nueva York… lo que advirtió el escritor y ensayista José Antonio Portuondo al subrayar que el holguinero era un “estupendo ilustrador, por la exquisitez y delicadeza de sus líneas que tienen… toda la finura y el encanto a la par que la rica fantasía de los dibujantes orientales”.

Deviene entonces este catálogo como memoria límpida de su labor gráfica, una obra de inestimable valor histórico para las artes en Cuba. Un orgullo para los holguineros y para los cubanos en general resulta este texto que recoge sus estampas nacionales, su maestría formal, su originalidad temática… Martín Garrido apunta que “no hay obra menor para un gran artista, y Andrés lo era”, y parece ser ese precisamente el objetivo de este catálogo: demostrarnos el valor artístico de la obra de Andrés, un artista que ha vivido “en medio de un discreto pero transitorio olvido”, pero “que quizás algún día prestigie las colecciones de importantes museos del mundo”. Entretanto nos queda el privilegio de disfrutar su obra desde los catálogos para Carteles que se encuentran en el Museo Provincial La Periquera, como parte de los fondos de esta institución, y ahora mediante este inesperado pero siempre bienvenido catálogo nombrado dignamente Andrés.

 

Mientras se abren las constelaciones

Por Erian Peña Pupo

Desde la sede de Ediciones La Luz observamos cómo se expande y contrae buena parte de la ciudad en su ritmo diario de urbe mediterránea y soñadora. El salón Abrirse las constelaciones es también una especie de atalaya en el centro de Holguín desde la cual mirar un poco más allá…

En los días de Feria, precisamente en el espacio Abrirse las constelaciones, Ediciones La Luz nos convidó a mirar un poco más allá del horizonte y acercarnos así a varios títulos de su reciente catálogo editorial y además, al trabajo de otros sellos invitados a la 27 edición de esta fiesta literaria.

Entre los títulos presentados se encuentra Érase un elefante bocarriba. Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

Como preámbulo de la jornada quedó abierta al público en las paredes del Salón, la exposición personal Las aventuras de Pinocho, historia de un muñeco, compuesta por ilustraciones del joven artista pinareño Yunier Serrano, Valerio, en conmemoración al 134 aniversario de la publicación de Las aventuras de Pinocho, del periodista y escritor italiano Carlo Collodi (1826–1890). “Pinocho, encarnación universal del esfuerzo por lograr lo imposible, no solo se nos muestra con los archiconocidos atributos de su esencia material y espiritual, sino que luce códigos y envía mensajes que lo trasladan a nuestra realidad, transformándolo en colega de sus posibles contemporáneos. El tratamiento de sombras y escenarios, se funde con los manipuladores hilos y los entornos de aparente flotación, para recordarnos eternas contradicciones entre lo estatuido y el libre albedrío, entre dependencia y responsabilidad”, escribe en las palabras del catálogo Yania Collazo González.

Entre los títulos presentados se encuentra Érase un elefante bocarriba. Racimo de décimas humorísticas cubanas. Con compilación, prólogo y notas de Ronel González Sánchez, esta antología, publicada en la colección Humor verbal, reúne parte de la obra humorística en décima de autores como Chanito Isidrón, Faustino Oramas, Jesús Orta Ruiz, Adolfo Martí, Bruno Rigoberto Rizo, Pablo Díaz, Ramón Espinosa, Nelson Gudín, Emiliano Sardiñas, entre otros. En la presentación de esta “pequeña contribución a palear los males diarios”, como comentó el propio Ronel, compartieron sus décimas los escritores José Luis Poveda y Gilberto Cruz, Pucho.

“Habitación propia”, de Yunier Serrano, Valerio, presentados por Erian Peña Pupo. Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

Por su parte, los poemas de Habitación propia, de Yunier Serrano, Valerio, presentados por Erian Peña, poseen una belleza ríspida, como cortes de tijera, como tijerazos sobre el cuerpo, cicatrices, tijerazos sobre el alma desnuda pero entrenada en la sobrevida: una belleza onírica, por momentos desconcertante, pero “conmovedora y escuálida”, como los cuentos de Salinger.

La poeta y editora Irela Casañas motivó la lectura del poemario Escritos sin rabia, de Elizabeth Soto: “En esos versos de estilo conversacional se nota la intención que no debe faltarle al poeta: comunicar. En las tres partes que componen este volumen, el sujeto lírico se dirige a ti, comparte vivencias, dudas y satisfacciones; se despista, se va a otro tiempo, vuelve, pero no permite que abandones el poema. Escritos sin rabia es una sinfonía contemporánea donde la alegría primero subyace y luego canta acompañada por todos los sujetos del lenguaje…”, asegura Irela, quien presentó, además, Los poemas de tor house, antología del estadounidense Robinson Jeffers (1887–1962) traducida por Rafael de Jesús Ramírez.

Foto: Ernesto Herrera Pelegrino
Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

Fueron presentados, también, Animal de carga, de Pablo Guerra Martí, por Ghabriel Pérez, y Vientos alisios. Antología de jóvenes poetas puertorriqueños, por su editor, Luis Yuseff. Asimismo, en el horario de la tarde, Abrirse las constelaciones acogió las presentaciones de varios títulos de Ediciones Áncoras, de Isla de la Juventud, por Daniel Zayas, entre ellos: Estética de la derrota, del holguinero Moisés Mayán Fernández, Premio Mangle Rojo 2016, Habitación con flores, de Rafael Carballosa, Turismo nacional, de Osmany Echeverría, La condición inhumana, de Sergio García Zamora, y Temida polisemia. Estudio de la obra literaria de Delfín Prats, de Ronel González.

De China nos llega

Por Julio César

A la Gran Muralla, la tierra de Mao, esa de mayor densidad poblacional y riqueza cultural impresionantes se dedica por estos días la Feria del Libro Holguín 2018. La Plaza de la Marqueta- devenida Gran Librería para la ocasión-, y su Callejón de los Milagros, acogen durante estas jornadas disímiles actividades que se suman para festejar el evento cultural más grande que se realiza en Cuba.

China como país invitado de honor es centro de las celebraciones, por tal motivo sus milenarias tradiciones que han hecho eco en la Isla, se erigen por estos días como la vía idónea para homenajear a la región asiática.

Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

Desde el Barrio Chino de La Habana llegó a la Ciudad de los Parques la Compañía Asiart Dance, quienes cautivaron a los presentes con sus demostraciones con armas blancas, trajes típicos del lejano Oriente, la belleza de sus abanicos-que si bien en el Hemisferio Occidental son considerados prendas femeninas, en esta cultura también se incorporan a los bailes de hombres-. Es a través de esta compañía donde se reafirma un legado que cultivan niños, adolescentes y jóvenes, quienes exhiben destreza interpretativa más allá de su temprana edad.

Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

En ese recorrido por la milenaria China, su música tradicional acaricia al oído mientras el resto de los sentidos acortan extensas distancias y se dejan cautivar por las llamativas-pero no escandalosas-, combinaciones de color. Al tiempo talentosas bailarinas con pozuelos en sus cabezas, dan muestra de sus dotes interpretativas mientras danzan sin derramar lo que hay en el interior del recipiente.

La Escuela Cubana de wushu y shikun de salud de Holguín sobresale la casi perfecta coreografía cargada de energías positivas. Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

De nuestro patio, la Escuela Cubana de wushu y shikun de salud en Holguín-que ofrece sesiones matutinas en el propio espacio que comprende La Marqueta-,  se encargó de demostrar a través de adultos mayores, en su mayoría, que la avanzada edad no es impedimento para gozar de una buena salud mental y física, en este caso envidiable para muchos jóvenes. No solo hay belleza en su vestuario, sino que sobresale la casi perfecta coreografía cargada de energías positivas.

Y mientras los jóvenes pupilos de la propia escuela exhiben sus dotes marciales, un evento se anuncia para quienes empatan jornadas de celebración para el saber, tal es el caso de la Feria de los trovadores, espacio que poco a poco se adentra en la preferencia de los melómanos consumidores de buena música.

Con dos que se quieran II

Por Julio César

Una joya editorial e histórica se presentó este jueves durante la Feria del Libro Holguín 2018. “Con dos que se quieran”, constituye el segundo volumen de este texto que presenta la Casa Editora Abril para la ocasión.

“Con dos que se quieran”, constituye el segundo volumen de este texto que presenta la Casa Editora Abril. Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

En 2010, por iniciativa del ministro de cultura, Abel Prieto, comienza a filmarse este programa de entrevistas que se ganó un lugar en la empatía del televidente gracias a, entre otros aspectos, la cordialidad y el clima cálido entre entrevistador y entrevistado que logra Amauris Pérez Vidal.

Como un entrevistador a la talla de la personalidad de la cultura que es, catalogó el escritor holguinero Moisés Mayán, recientemente agasajado con el Premio Calendario: “cuando Amauris entrevista a las personas logra colarse a través de la amistad y realizarle preguntas que en ocasiones les dejan sin saber que decir”.

Como una suerte de “libro blanco” es catalogado este texto, pues en sus orígenes solo recopilaban datos pero no emitían criterios, estos últimos se dejaban a consideración del lector: “Con dos… comienza con una entrevista, sin prólogo ni más preámbulos. En él se evidencia esa exploración realizada por Amauris, como gran conocedor de la cultura que es, demostrando la gran preparación que debe tener el entrevistador antes de chocar con el entrevistado”, destacó Mayán.

Para conocer en exactitud los sugerentes momentos de cada intercambio surge esta joya editorial, donde la Editora Abril se atrevió a imprimir todas las fotos interiores del texto en colores, las cuales fueron tomadas por las cámaras durante el momento de cada entrevista.

“Sin dudas este libro es una especie de biografía que se da a través del diálogo, algo que tiene un mérito histórico notable, pues Con dos que se quieran es una formación inmediata, instantánea sobre todas estas personalidades”, destacó el joven investigador de la provincia.

Xenovio Hernández, investigador del patio se encargó de vender estas reliquias impresas. Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

En un segundo momento de la tarde el Espacio “Puertas abiertas” se reafirmó como plataforma para el conocimiento y la lectura a través de la subasta de libros raros y de uso, algo que viene de las ferias del libro realizadas en los años 80: para la ocasión fue Xenovio Hernández, investigador del patio quien se encargó de vender estas reliquias impresas, libros poco usuales en las librerías del país.

Durante la tarde la puja fue por títulos como Fouché, de Stefan Zweig, clásico de la literatura universal donde se describe al hombre corcho, ese que se mueve entre todos los círculos del poder. El Guardián en el trigal, obra de J.D. Salinger, las Poesías escogidas de Roque Dalton, Los últimos momentos de Napoleón-escrito por su último médico, quien además murió en Santiago de Cuba-, El panteón Yoruba, y Hay quien prefiere las ortigas,  escrito por Junichiro Tanizaki, texto que describe el panorama de los años 40 en Japón, periodo entre guerras y tránsito hacia el capitalismo dentro de esta sociedad hasta ese momento feudal; fueron otros de los libros subastados.

Soberanía tecnológica en la Feria

 

Por Juan Pablo Aguilera Torralbas

Conservar la memoria digital a largo plazo es hoy una preocupación en el mundo informatizado. Las plataformas de softwares libre son hoy, una alternativa vital para no depender de los grandes monopolios que dominan el mundo en dicho sentido.

Cada año la Feria Internacional del Libro en Holguín, acoge el Pabellón de Informática con el ánimo de acercar a las personas a los cambios tecnológicos. En esta edición desde el pasado 28 de marzo sesiona dicho espacio en la segunda planta de la biblioteca provincial Alex Urquiola.

Carlos Parra, coordinador del Pabellón de Informática. Foto: Ernesto Herrera

Carlos Parra, coordinador del pabellón planteó que: “Ya el libro transita por el formato digital y precisamente en el pabellón se hacen presentaciones de libros en formato digital, se presentan aplicaciones, se celebra especificamente el día del software libre, se dan talleres y conferencias para que las personas conozcan como trabajar con estándares abiertos.”

Con presencia en más de 50 países de los cinco continenes las plataformas de software libre garantiza seguridad e interoperabilidad, al no no generar conflictos de formatos en los documentos. Es una plataforma colaborativa, gratis que permite a un país como Cuba independizarse tecnológicamente.

Foto: Ernesto Herrera

“Cuando yo trabajo con formatos abiertos tengo control total sobre mis documentos, porque no tengo que pagar por ellos, no dependo de una plataforma extranjera. Eso es soberanía tecnológica”, expuso Parra

El pabellón sesionará hasta el domingo 1ro de abril, donde además de libros en formatos digitales se presentará una aplicación desarrollada en software libre por un equipo de programadores holguineros que permite la conversión digital de formatos de video, con posibilidad de ser funcional en los diversos sitemas operativos.