Asociación Hermanos Saíz realiza Asamblea Provincial III Congreso

Por Yudit Almeida Pérez

Con las ideas de Luis Saíz Montes de Oca cuando escribió: “No tenemos más que nuestras vidas y una obra inmensa que realizar”, sesionó la Asamblea Provincial III Congreso de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en la provincia de Holguín, que centró los debates en torno a la guerra cultural.

En esta asamblea, realizada en la mañana de este jueves 14 de junio en ExpoHolguín, los jóvenes artistas holguineros plantearon la necesidad de aportar a la cultura cubana desde cada una de las células de la organización.

Hicieron un llamado de atención a la difusión de la música con vistas a la formación del gusto estético de las nuevas generaciones, a la vez que se preocuparon por la incursión en el mercado internacional de las obras realizadas por los jóvenes, de manera que contribuyan a ofrecer una imagen auténtica de la identidad y la tradición cubana, distanciada de estereotipos.

Con 240 miembros la filial holguinera de la AHS busca incidir en las comunidades con propuestas culturales que ayuden en las transformaciones sociales. Continúan su trabajo en busca de incorporar a la organización a aquellos jóvenes con potencialidades creativas, así como utilizar de manera efectiva otros espacios dentro de la programación cultural del territorio.

Con la presencia de Luis Antonio Torres Iribar, primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), Julio César Estupiñan Rodríguez, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, Abel Acosta, viceministro de Cultura y Rubiel García, presidente nacional de la AHS los jóvenes artistas holguineros eligieron al nuevo ejecutivo provincial, donde quedó ratificada como presidenta Lilien Aguilera.

Tomado de www.radioangulo.cu

Arte joven al debate

La promoción del arte joven, el cumplimiento de la política cultural frente al avance de manifestaciones foráneas ajenas a nuestra identidad y valores, y la visibilización de los creadores de la vanguardia artística holguinera en diferentes circuitos, eventos y espacios fueron algunos de los temas debatidos en la Asamblea Provincial de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) realizada el pasado 14 de junio en el Recinto Ferial Expoholguín.

La relación con los medios de prensa en el territorio; la necesidad de una crítica especializada enfocada al hecho cultural y su impronta en la población; el fomento del trabajo teatral, con énfasis en el titiritero, frente al déficit de actores; el burocratismo que en ocasiones lastra la actividad cultural; la consolidación de locales para ensayos y presentaciones musicales; y la necesidad de potenciar investigaciones de corte sociohistórico fueron también temas debatidos en un encuentro en el que estuvieron presentes Luis Antonio Torres Iríbar, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) y su primer secretario en Holguín; Julio Cesar Estupiñán Rodríguez, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular en la provincia; Abel Acosta, viceministro de Cultura y Rubiel García González, presidente nacional de la AHS, entre otros directivos del Partido, el Gobierno, Cultura y demás instituciones en la provincia.

Los jóvenes artistas plantearon sus principales dudas y preocupaciones (foto Adrián Aguilera).

Previo a su tercer Congreso, que se realizará en octubre de este año, la Asociación que agrupa a la joven vanguardia artística e intelectual cubana hasta los 35 años, resaltó como parte de lo más sobresaliente del trabajo en el último período, las buenas relaciones de cooperación con el sistema institucional de la cultura en Holguín; los relevantes premios obtenidos por sus miembros en manifestaciones como artes escénicas y literatura; la apertura de la Casa del Joven Creador, y la reinauguración de Ediciones La Luz, prestigioso sello de la provincia y uno de los más importantes del país.

Intercambio y debate en la Asamblea Provincial de la AHS (foto Adrián Aguilera).

Además, se resaltó el sostenido trabajo en la realización de eventos de carácter nacional como las Romerías de Mayo, el Festival Nacional de Teatro Joven, el Premio Celestino de Cuento, el Festival de Música Electrónica Stereo G, entre otros cuyo principal objetivo es realizar una “actividad cultural que cautive a los públicos sin facilismos”.

El trabajo de los talleres en los centros educacionales; la comercialización de las obras de arte; la mejora de la conectividad de la Casa del Joven Creador, la ausencia de conexión en La Luz y la pertinencia del proyecto Conéctate a la Luz; la creación de espacios culturales en los municipios; y la necesidad de pertenencia de los asociados, estuvieron entre los temas tratados por los miembros pertenecientes a las células de Calixto García, Gibara, Banes, Báguanos, Moa y la Casa del Joven Creador de la cabecera provincial.

Intercambio y reflexión en torno a la cultura en la Asamblea Provincial de la AHS (foto Adrián Aguilera).

En su intervención, Rubiel García resaltó la necesidad de una aplicación coherente de la política cultural de la Revolución Cubana y un diálogo respetuoso pero crítico con las instituciones, además subrayó el trabajo de La Luz en el panorama de los sellos editoriales en el país.

“Si no existiera la AHS habría que inventarla y ustedes los holguineros deben sentir mucho orgullo por su Asociación, pues apostar por la cultura es apostar por el futuro”, subrayó.

Lilién Aguilera fue ratificada como presidenta de la AHS en Holguín, acompañada por los vicepresidentes Ernesto (Tiko) Hidalgo y el joven escritor y diseñador Frank Alejandro Cuesta.

Los jóvenes artistas plantearon sus principales dudas y preocupaciones (foto Adrián Aguilera).

Asimismo, fueron ratificados los jefes de las secciones de Literatura, Música, Artes Visuales, Crítica e Investigación, Audiovisuales y Artes Escénicas, y de las células municipales. También quedaron seleccionados las propuestas a la presidencia nacional de la Asociación y los delegados al Congreso. Entre estos últimos, además de los mencionados, se encuentran Armando Ruiz, Carlos Manuel Rojas, Karel Fernández Molina, Gabriel Cabrera y Raúl Damián Prieto. Además, fue reconocido el trabajo de Faustino Fonseca como director provincial de Cultura en el período analizado en la Asamblea.

En su intervención, el primer secretario del PCC en la provincia, Luis A. Torres Iríbar, comentó: “Yo he ido adquiriendo un orgullo de la AHS en Holguín. Por eso les digo que sigan haciendo, soñando, realizando esos sueños… y cuenten con nosotros para seguir avanzando”.

Fueron seleccionados los delegados al 3er Congreso de la AHS (foto Adrián Aguilera).

En tiempos donde se multiplica la banalidad y el mal gusto, urge escuchar a los jóvenes escritores, artistas e investigadores, y potenciar por todas las vías posibles el arte de vanguardia que realizan. Luis Saíz Montes de Oca escribió: No tenemos más que nuestras vidas y una obra inmensa que realizar. Esa obra que el joven pinareño no pudo concretar crece hoy en el eco inconfundible que irradia la creación joven desde la AHS.

Fotos Adrián Aguilera

Teatro Eddy Suñol, donde el arte y la cultura van de la mano

Por Eileen Molina Fernández (ACN)
Fotos: Juan Pablo Carreras
Desde su fundación en 1939, el Teatro Comandante Eddy Suñol constituye un reservorio para el arte y la cultura en el oriente cubano y un espacio para la difusión del género lírico en la provincia de Holguín.
El edificio, ubicado en una de las manzanas aledañas al parque Mayor General Calixto García, distintiva plaza cultural de la ciudad, fue considerado el más majestuoso de su época.
Teatro Eddy Suñol
 Con capacidad para unas dos mil personas el sitio fue sometido a una reparación capital con el fin de mejorar el confort de su estructura, la cual incluyó la sala Alberto Dávalos.
La compañía Codanza, el Ballet Litz Alfonzo, la Orquesta Sinfónica Nacional, el grupo humorístico Etcétera y la Colmenita, forman parte de la larga lista de talentos nacionales e internacionales que han tenido su espacio entre las tablas de la instalación.
Actualmente, el Teatro es sede a la vez del Gran Prix de Danza Vladimir Malakov, dedicado a la promoción de jóvenes bailarines a nivel mundial y abre sus puertas también al Concurso de Cantantes Líricos.
Esta edificación es fiel exponente del arte y la cultura en Holguín y de notable contribución al desarrollo alcanzado en el territorio en defensa de la identidad nacional.
Eddy Suñol, de origen campesino nació el 10 de agosto de 1925 en Cruces de Purnio, cerca de la ciudad de la ciudad de Holguín, se incorporó en 1957 al Ejército Rebelde en la Sierra Maestra y falleció el 1 de julio de 1971.
Tomado de www.ahora.cu/es

Vuelve María la O

A 87 años de estrenada María la O, una de las obras fundamentales del género lírico en Cuba, específicamente de la zarzuela, el Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats repuso una versión operática de la misma bajo el nombre Es esta María la O, en homenaje al aniversario 79 del Teatro Eddy Suñol.

El Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats presentó la versión operática Es esta María la O. Foto: Carlos Rafael

Con música original del maestro Ernesto Lecuona (1895–1963) y libreto de Gustavo Sánchez Galarraga, María la O tuvo su primera puesta en marzo de 1930: entonces subieron a escena, entre otros reconocidos intérpretes, Conchita Bañuls, Miguel de Grandy, Julio Gallo y Natalia Gentil, para representar una historia de amor, celos, traición y muerte, ambientada en La Habana de 1830 y que, en sus inicios, tuvo como referente fundamental la clásica novela Cecilia Valdés o la Loma del Ángel, de Cirilo Villaverde, obra que un año más tarde el maestro Gonzalo Roig (1890–1970) convirtió en otra conocida zarzuela.

Desde el inicio, y además, desde el propio nombre de la obra, sabemos que no estamos en presencia de una versión clásica del también sainete lírico María La O, sino de una recreación a partir de la música de Lecuona y los textos de Galarraga –más de la música que de los textos, pues muchos de estos fueron sustituidos por canciones del propio Lecuona– de una de las más importantes obras de la escena lírica cubana. El argumento es bastante conocido y podría resumirse en algunas líneas: María la O es una bella mulata con varios pretendientes, entre ellos el aristócrata español Fernando de Alcázar, el Niño Fernando, y el mulato José Inocente, un curro del Manglar que ama intensamente a María sin ser correspondido y que ha jurado quitarle la vida a aquel que dañe a su amada. María la O se enamora de Fernando sin saber que está prometido con la Niña Tula, hija del Marqués del Palmar. María, traicionada, se propone vengarse, pero José Inocencio mata a Fernando en mismo día de su boda, cumpliendo así su promesa de proteger el honor de María La O.

Reponer María La O –después de añadirle cambios en su estructura, entre ellos llevarla a dos actos y sustituir varios parlamentos originales por canciones de Lecuona y temas afines que mantienen cierta asociación con la obra, entre ellas: “Aquí va”, “La conga se va”, “Faisán”, “El Jardinero y la rosa”, “Recordar”, “Te vas juventud”, “Al fin”, “Dónde está el amor”, “Canto Karabalí”, además de las “Danzas para piano”, varias de ellas con versión en los textos de Alfredo Mas y versión orquestal del maestro Oreste Saavedra– es bastante arriesgado en cualquier circunstancia: esta es una obra conocida y representada en el escenario cubano, y es además, la zarzuela más representativa, junto a Rosa la China, del amplio quehacer musical de Ernesto Lecuona. Aun así, el Lírico holguinero llevó a escena una puesta dinámica, atractiva, cubana y de una calidad distinguible, armónica, dentro del repertorio del conjunto dirigido por María Dolores Rodríguez: demostró con creces que podía asumir una obra de este tipo.

En la puesta, con versión y dirección artística de Dulce María Rodríguez, presentada en la sala Raúl Camayd del Teatro Eddy Suñol, uno de los principales atractivos es la interpretación de los cantantes que asumen los papeles protagónicos. Más allá de las cualidades actorales de los mismos, el desempeño vocal de los cantantes convierte al Lírico holguinero en una de las compañías mejor formadas de la escena cubana. El elenco fue variable en las diferentes noches del programa: Liudmila Pérez, Yulianni Sánchez, Betsy Remedios y Maylin Cruz, como María La O; Yuri Hernández y Camilo Hijuelos, como el Niño Fernando; Alfredo Mas, Abel Carballosa y Jorge Nelson Martínez, como José Inocencio, y Dianelis Torres, Loreta Rodríguez y Dania López, como la Niña Tula.

Quiero, asimismo, subrayar las interpretaciones en sus respectivos roles protagónicos –pertenecientes a la noche en que presencié la puesta– de Betsy Remedios, quien entregó una de las bellas apropiaciones de la célebre romanza de María La O; el experimentado Yuri Hernández; Jorge Nelson Martínez y Dianelis Torres, además de Isabel Torres y Alfredo Calzadilla, como la Condesa Gertrudis y Marques del Palmar, respectivamente. Además, es necesario subrayar la calidad, en buena medida, del resto de los intérpretes, el coro y el ballet. También el diseño de escenografía de Alejandro de la Torre y el de vestuario, del reconocido Sergio Ochoa, quienes nos trasladaron a La Habana variada y criolla de inicios del siglo XIX; la coreografía de Alejandro Millán; el diseño de luces de Dulce María Rodríguez y la dirección coral de Damaris Hernández.

Foto: Carlos Rafael

Otro de los valores imprescindibles de Es esta María la O es la presencia en vivo, desde el foso del teatro, de la Orquesta Sinfónica de Holguín, con arreglo orquestal del maestro Felix Guerrero y dirección orquestal y arreglos de la música adicionada del reconocido Oreste Saavedra. La Orquesta, como pocas veces sucede en la presentación de una zarzuela y obras similares, le aportó el aire primigenio, señorial y cubano, engrandecido por la calidad del colectivo holguinero, de la puesta creada por Lecuona y Sánchez Galarraga en 1930.

 

Por Erian Peña Pupo

Fotos Carlos Rafael

Entregan Distinción Juan Albanés

Cada 7 de mayo se celebra el Día del Bibliotecario Cubano en recordación a la obra del historiador, profesor universitario, periodista, bibliógrafo y americanista Antonio Bachiller y Morales (1812–1889) considerado, además, el padre de la bibliografía cubana.

Entrega de la distinción Juan Albanés. Foto del autor

Como parte de la jornada de actividades por la fecha fueron entregados en la Biblioteca Provincial Alex Urquiola de Holguín la Distinción Juan Albanés Martínez a un grupo de profesionales del sector de la bibliotecología y las ciencias de la información cuyo trabajo y recorrido profesional –tanto en lo docente, la investigación y los méritos laborales– han sido destacados a lo largo de su trayectoria: María Caridad Esmol Chapman, Mirna Margarita Olaz González, Lourdes Pérez Barceló y Beatriz Reyes Chapman.

De manera particular, la Distinción Juan Albanés –obra escultórica del destacado artista holguinero Lauro Echavarría– fue entregada por acreedores de la misma en años anteriores, en una ceremonia, con moderación del profesor e investigador Eduardo Puente y música del cuarteto de clarinetes Camera y el grupo Retorno, realizada en la Sala Víctor Jara de la primera institución creada por la Revolución en Holguín.

Foto del autor

Además, los historiadores y profesores universitarios Paul Sarmiento y Víctor Aguilera, en nombre del Secretariado Provincial de la Unión de Historiadores de Cuba, entregaron un reconocimiento a la Biblioteca Provincial por el trabajo mantenido en el Pabellón de Ciencias Sociales José Agustín Castañeda en la pasada edición de la Feria del Libro en Holguín.

En la entrega de la Distinción Juan Albanés, que reconoce la obra del reconocido historiador y bibliotecario holguinero, estuvieron presentes, entre otros, Nilser Batista Pérez, funcionario del Departamento ideológico del Comité Provincial del PCC en Holguín, y Liudmila Peña, directora de la institución anfitriona, que celebrará el próximo año su aniversario 60.

Juan Rafael Albanés Martínez (1919–1981) se dedicó infatigablemente al estudio de la historia de Cuba y en particular de su ciudad natal, además de trabajar en la institución que atesora el acervo cultural bibliográfico en la provincia. Publicó, entre otros, Historia breve de la ciudad de Holguín y Holguín: reseña general en 1947 y 1950. Desde 1942 escribió temas históricos para los periódicos El Eco de Holguín, El Grito del Pueblo, Emancipación, Pueblo, Diario de Holguín, Semanario Chomba, Avisor, El Libertador, Norte, Surco, Ahora, Juventud Rebelde y el Boletín Histórico del Municipio de Holguín. Mantuvo una sección histórica en el periódico radial El Informador, y colaboró también, con el programa Buenas noches Holguín, ambos de la emisora CMKO Radio Angulo.

 

Por Erian Peña Pupo

Lenguas de marabú llega a Holguín

La autora Verónica Aranda, durante la presentación de Lenguas de marabú. Foto: del autor

Por Moisés Mayán

El  6 de junio la poeta española Verónica Aranda se convirtió en una amable silueta en las calles de Holguín. Nos habíamos conocido en La Habana durante el Encuentro Iberoamericano de Jóvenes Escritores en el pasado febrero. Fue allí, en el Centro Dulce María Loynaz, donde nos compartió a un grupo de autores su intención de conformar una antología dentro de la colección de literatura latinoamericana de la madrileña Editorial Polibea.

Verónica había acabado de presentar en la Feria del Libro de La Habana su libro Mapas (Ediciones Matanzas, 2017) y comenzaba a darse a conocer entre los poetas de la Isla. En España, premios como el Internacional Miguel Hernández, el Juan Goytisolo, y el Antonio Carvajal por citar unos pocos, avalaban la obra de esta joven autora nacida en Madrid en 1982, y licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense. Pero el motivo de la visita de Verónica a esta ciudad era presentar Lenguas de marabú, una selección de 24 poetas cubanos (12 varones y 12 hembras), muchos de ellos desconocidos por los lectores españoles.

La autora junto a escritores holguineros durante la lectura en la sala Abrirse las constelaciones  de Ediciones La Luz    . Foto: del autor.

A las 10 de la mañana Verónica junto a Luis Yuseff ofrecieron una lectura en la sala Abrirse las constelaciones de Ediciones La Luz, donde la visitante nos ofreció muestras de sus libros más recientes Dibujar una isla y Épica de raíles. En la tarde, el ambiente mágico de la casa de Lalita Curbelo Barberán, acogió la presentación de la antología Lenguas de marabú y la lectura de los poetas holguineros Luis Yuseff, Zulema Gutiérrez, Moisés Mayán y la capitalina Margarita (Ketty) Blanco. Los holguineros son mayoría en Lenguas de marabú, pues además de estos autores que concurrieron a la lectura, integran el volumen las poéticas de Jamila Medina, Yanier H. Palao y Antonio Herrada, el más joven de la camada.

Verónica protagoniza una suerte de gira promocional que comenzó el 29 de mayo en el Centro Dulce María Loynaz con la primera presentación de la antología en Cuba, dentro del programa de actividades del Festival de Poesía de La Habana. En el periplo están contenidas además de la capital provincias como Santiago de Cuba, Holguín, Camagüey, Villa Clara y la bellísima Trinidad en Sancti Spíritus. Lenguas de marabú es un regalo para los autores cubanos, que agradecemos a la gestión personal de Verónica Aranda y a la Editorial Polibea en este esfuerzo por difundir la literatura latinoamericana y caribeña en el Viejo Continente.

 

La comodidad es fatal para un poeta

El poeta Moisés Mayán, premio Regino Boti 2018.

El jueves 7 de junio, durante la jornada de clausura de la XL edición del Premio Regino E. Boti, volvimos a escuchar el nombre de Moisés Mayán, pues su libro Carga al machete acababa de obtener el galardón en el apartado de poesía. Entonces me propuse llevarme la primicia y entrevistarlo antes de que tuviera tiempo de rumiar sus respuestas, algo que no pude hacer el pasado febrero cuando el poeta conquistó el Premio Calendario.

Con El factor discriminante le aplicaste un violento “golpe de timón” a tu obra que inició un desmarque dentro del lirismo que caracteriza buena parte de la poesía holguinera, de momento nos sorprendes con un nuevo cuaderno que también conquista un premio nacional, ¿qué está cociéndose ahora mismo en las calderas donde generas tus versos?

“En ocasiones uno se siente confiado sobre determinada plataforma, y no quiere abandonar su zona de confort, pero esa comodidad es fatal para un poeta. Si la poesía no te importuna ten por seguro que no moverá un solo nervio en el lector. Entonces abrí las ventanas y entró un poco de aire. Eso fue lo que hice con El factor discriminante. Los autores trabajamos con lenguaje vivo, el problema está en que muchos nos esforzamos para maniatar la movilidad de la palabra y terminamos convirtiéndola en una estructura sedentaria. Ahora bien, clausurar un espacio de tu creación personal y aventurarte a lo desconocido es un riesgo que no todos están dispuestos a asumir. Ni siquiera lo recomiendo”.

¿Qué pueden esperar los lectores de Carga al machete?

“Hasta ahora Carga al machete cuenta solo con el criterio de tres pares de ojos. Me refiero a los miembros del jurado que lo premiaron: José Luis Serrano, Mireya Piñero y José Ramón Sánchez. Desde mis días de estudiante de Historia, estaba un poco conmocionado por la brutalidad de las cargas al machete, por la forma en la que una vulgar herramienta de trabajo se transformó en un arma implacable, y quería escribir sobre eso. Solo hacia el final de la escritura me percaté que estábamos celebrando el 150 aniversario del inicio de las guerras de independencia. Carga al machete es un cuaderno que pretende hacer al lector partícipe de mis inquietudes y por eso fabrico el texto como si se tratara de un tren bala. Necesito transmitir un mensaje alto y claro. No puedo andarme con circunloquios”.

Mayán ha sido galardonado con el Premio Calendario, igualmente, en este 2018. Foto: cortesía del entrevistado.

Recibes el Premio Calendario en la Feria de La Habana y solo unos meses después el Boti, una pregunta se impone ¿qué papel juegan los premios en la formación del escritor?

“Alguien ha dicho que la literatura es algo así como un deporte de alto rendimiento. Me parece que hay mucho de razón en esa frase, porque a veces te llegas a sentir presionado. Conozco de autores que se fijan cuotas de por lo menos un libro al año. Publicar es absolutamente necesario, esa es nuestra razón de ser. Y ahí están los premios, con la disyuntiva de poner a competir tu obra, como si entrenaras perros de pelea. Tu libro contra los libros de otros poetas. Ganar o no ganar, pero en fin jugárselo todo. Los concursos son una vía legítima, el camino más rápido al texto impreso. Cada vez que surge un premio en nuestro panorama literario festejo ese nacimiento”.

El nuevo estado en el que se ubican El factor discriminante y Carga al machete podría entenderse como un nivel definitivo en tu poesía.

“Ni siquiera considero que estos dos libros puedan compartir el mismo estado, pero de algo si estoy seguro, no pienso que se trate de un período definitivo. Yo quería retornar a la prosa, a los ejercicios que había inaugurado con el El monte de los transfigurados, donde por momentos los textos padecían una hibridez inter-genérica que les aportaba cierto dinamismo. Pero además necesitaba desprenderme de algunas herramientas que se habían oxidado en mi taquilla, y eso significa una vuelta al lenguaje palmario, a la idea en sí, a la capacidad comunicativa del poema”.

¿Qué opinión te merece la joven poesía cubana?

“Ya cumplí 35 años. Ha iniciado mi cuenta regresiva dentro de la AHS, una organización que para mí no ha sido ningún fantasma, pues tengo mucho que agradecerle. Así que prefiero hablar de los más jóvenes. Dentro de las pasadas Romerías de mayo participé como jurado del Premio Nuevas Voces de la Poesía Cubana, y pude echarles un vistazo a fondo a 40 autores inéditos de casi todo el país. Mi opinión es que no tenemos de qué preocuparnos, hay modos y maneras bastante válidos, quizás les falte un poco de constancia para transitar de los poemas sueltos al libro, pero eso se aprende sobre la marcha”.

 

 

 

Falleció el director artístico Chino Romero

Entrega de “El Angelote” en Museo Provincial La Periquera a Chino Romero

La cultura holguinera lamenta la pronta partida de uno de los directores artísticos más consagrados: Rafael Félix Romero Corcoba (1952-2018) o el Chino Romero, como lo conocían sus amigos y cercanos.

Desde niño manifestó su vocación por el arte, especialmente, el teatro, la pintura y escultura, a cuya enseñanza se dedicó tras graduarse con resultados sobresalientes de la Escuela Nacional de Artes. Su impronta en la enseñanza artística  se reconoce en Holguín y Las Tunas, donde trabajó durante varios cursos en la Escuela Vocacional de Artes Plásticas y co- fundó la actual Escuela de Artes el Cucalambé.

En su haber profesional constó su experticia como Especialista y guionista de espectáculos musicales del Centro Provincial de la Música, del  Consejo Provincial de Artes Escénicas y Miembro del  Consejo Ténico así como del Consejo Artístico Asesor de Artex.

Licenciado en la Escuela Nacional de Arte y de la carrera en Educación Artística en la especialidad de artes plásticas, múltiples espectáculos, galas y homenajes de organizaciones juveniles llevaron su impronta. Reconocido por su dirección artística en Carnavales holguineros donde alcanzó los primeros lugares con el diseño y montaje de carrozas. Igualmente el público holguinero aplaudió sus espectáculos inaugurales en Romerías de Mayo, Fiestas de la Cultura Iberoamericana y otros.

Entre sus últimos empeños figuró el quehacer como Director Artístico del Hotel Brisas Guardalavaca y de la Compañía Cubano Flamenca “Estilo Propio.” Otos compromisos similares atendió en los emblemáticos cabarets “Bariay” y “Nocturno”. Logró compartir sus conocimientos, internacionalmente, en Canadá.

Miembro de la Uneac, ostentaba la placa conmemorativa de la Jornada Nacional Cucalambeana y la distinción Hijo Destacado de Holguín.

Fulgor de empuñadura de sable

 

Por Moisés Mayán

Nos han propuesto olvidar nuestra Historia. De golpe y porrazo. Sustituir una tradición de más de un siglo por un futuro importado. Como si fuera una simple maniobra informática. Enviar la Historia de Cuba a la papelera de reciclaje, y acto seguido, vaciar esa papelera. ¿Está seguro que desea eliminar 150 años de forma permanente? La propuesta encandila o enardece, depende del combustible que transportes en tu depósito. Uno necesita armas reales. Herramientas que no se afinquen en la arenga vacía, ni el ademán sobreactuado. El apacible tono del diálogo, el arte perdido de la conversación, la lectura en medio del necesario silencio, son capaces de demoler los discursos más eufóricos.

Creo que la poesía puede desmantelar un acorazado, porque el hombre que vive bajo palabra es en sí mismo un ejército. Apuntar que Ronel González ha publicado un libro más, sería incurrir en un lugar común dentro del panorama literario cubano, pero corroborar que este autor ha construido un arma estratégica, me convierte en cómplice de las estructuras que manifiesta Teoría del fulgor accesorio (Ediciones Ácana, 2016). El resurgir de la novela histórica en un puñado de narradores cubanos, y la asimilación de esas propuestas por el público lector, demuestra quizás la necesidad de escalar nuevas alturas.

La poesía que amplifica la Historia y la revisita desde la devoción, constituye un nivel ascendente en el conocimiento de los cauces que desaguan en nuestra inmediatez, pues posibilita la apropiación de figuras y hechos afincándolos en el plano de la sensibilidad, en la raíz misma de la sangre. Estos poemas que conmueven a vuelta de página, no han sido generados por un compromiso artificial, no son despojos de las intensas contiendas de lectura, ni mucho menos producto del oficio de quien conoce el serpenteo de la décima en la manigua del lenguaje. El hombre que escribe los textos de Teoría del fulgor accesorio fue haciendo a pie su historia, rumiándola al margen de todos los discursos, de los argumentos encartonados que la pedagogía nos insufla desde las mesas de las aulas.

Desprendido de cualquier dogma, Ronel González tuvo también su 10 de octubre; el grito del poeta y el Grito de Yara se superponen en las páginas de aire, las que anteceden a la tinta impresa. En las arenas de Playitas de Cajobabo, el 11 de abril de 2015, dos hombres escudriñan la negrura con los ojos fijos en el brillo de la marea, uno de ellos es Ronel González. Dicen que se escucha el chapotear de unos remos. Él sabe que no son pescadores. El 19 de mayo de ese propio año, al pie del monumento en Dos Ríos, un poeta lee bajo el sol del mediodía El peso de la cruz. Las aguas turbias y crecidas del Contramaestre le aventajan. Antes de escribir vive, no quiere que nada apeste a plantilla, a molde, a expresión falsificada. Su casa en La Aduana, cerca del río Miradero, se transforma en campamento. Allí anuda la hamaca de los héroes, a la sombra de parapeto donde sus libros le proporcionan una vibración acompañante, casi vegetal.

La décima que cuajó como plomo en sus primeras estrofas, vuelve a borbotear. Balas, balas es lo que necesita el lector, y si no, machete. Siente un relincho, pero es solo el carretonero que recoge la basura. No sabría explicar por qué se le parece tanto al general Quintín Banderas. En ocasiones, cuando chapea el patio en las mañanas de domingo surge frente a sus ojos un barranco, la destentada boca de un barranco. Inequívoco recordatorio de su peregrinación a San Lorenzo. Solo 98 páginas, como combates, como cargas al machete, y un estremecimiento me despabila, no soy yo quien lee, es el libro quien me escudriña. Estoy mirándome al espejo de la patria en un poema de Ronel González.

Nunca había aflorado en mí semejante tironeo ¿tiroteo? El rompecabezas de la Historia no puede completarse de un modo preestablecido, el tiempo no es lineal. Hablan Céspedes, Bernabé Boza, Antonio Maceo, Agramonte, Vicente García, Perucho Figueredo, y también Lezama, Zenea y Martí. Las armas de la guerra y las armas de la palabra nos vuelven invencibles. Me reconozco en la lectura, asomo detrás de alguna guardarraya, me ubico entre un dagame y un fustete para que me abrase la frente el sol de Cuba libre. Una mano invisible arranca las páginas del 6 de mayo. El Diario de campaña del Apóstol se transforma en otro mutilado. Pero Ronel no condesciende a ese desarraigo. Hay que conocerlo para saber que no va a tolerar la omisión de un día cardinal en la marcha de Martí hacia la muerte.

Amanezco enfermo: dolencia del espíritu que detiene el pulso y vuelve hosca la escritura“. Se nos pone la piel de gallina, como si alguien hubiera removido la losa de un sepulcro. Nos quedamos interrogándonos ¿acaso no son esas las auténticas páginas del diario? ¿Quiso Martí quebrar el mármol de los tiempos para que el santo grial de los historiadores cubanos terminara en manos de Ronel? No sería la primera vez que sucede algo semejante. Él dice que no, que es solo una recreación, la forma de sacarse las púas de esa dolorosa ausencia. ¿Y si hubo alguien que interceptó al poeta en sus expediciones por la Historia, un pescador que atrapaba sus carnadas bajo la noche bella de abril, o una anciana que escuchó la lectura de El peso de la cruz, y luego agradecida, le trajo aquellas hojas como mariposas sucias, o fue el mismo Martí sentado frente a él en la sala de La Aduana? No lo sé, Ronel repite que no, que es solo una mimetización del estilo martiano, un apócrifo, algo que pudo suceder pero que nadie sabe… Sin embargo los poetas mienten, y aunque este es un libro sincero, entre sus páginas 64 y 67 un insondable mecanismo se activa, un fulgor de empuñadura de sable, un misterio que acompaña.

Arrasado, como el texto de Valeriano Weyler, desemboco en la última página. No vamos a olvidar la Historia. No vamos a suprimir tantos ríos de sangre desaguando en el presente. ¿Está seguro que desea eliminar 150 años de forma permanente? Jamás. La teoría de Ronel es irrebatible. Llegue a los lectores su fulgor.

 

Prefectura de La Quinta,

entre dos arroyos sin nombre.

El pan del deseo de Jorge Luis Darcy

Cubierta de El pan del deseo del poeta mexicano Jorge Luis Darcy (foto cortesía del autor).

Por Ronel González Sánchez, poeta y crítico literario

Debido al azar concurrente, como gustaba de afirmar al grande José Lezama Lima, llegó a mis manos El pan del deseo del poeta mexicano Jorge Luis Darcy, publicado en 2017 por la Universidad Autónoma de Nuevo León y prologado por el destacado intelectual cubano Manuel García Verdecia.

Nacido en 1969 en Monterrey, Darcy es un autor que posee en su currículo títulos como Ese es el sitio (1998), El fruto y la espada (2005), Después vendrá el silencio (2009), entre otras elecciones y antologías dadas a conocer en su país y en Colombia, Perú y Nueva Zelanda.

Preocupado por las esencias y la unidad cósmica de la poesía, para Jorge Luis la poesía de algún modo posibilita el ordenamiento de la desmesura, de lo caótico primigenio a través de la supresión de lo antinómico sin prescindir de los equivalentes, en la semejanza de las pausas y las respuestas”, de ese universo que existe más allá de las palabras o de los versos, que persigue el creador y que, sin embargo, permanece oculto, enigmático ante los ojos del lector.

La obra de Darcy persigue inobjetablemente una posibilidad significacional mayor, algo que está y que no vemos, aunque es inevitable lo existente ante lo cual nos mantenemos escépticos porque puede ser una abierta referencia a lo invisible, al Misterio.

Lo simbólico inmanente del poema es, por lo tanto, una preocupación del que lo escribe, lo que no permanece en la ataraxia. Confabularse con lo imposible es, entonces, la tarea del poeta para acceder a la posibilidad. O sea, para explicarlo con términos utilizados por el poeta en numerosas oportunidades: a partir de una sustancia de donde proceden todas las cosas, según Anaximandro el apeiron, y del caos como instancia necesitada de orden, esa imposibilidad moviéndose en la infinitud, aspecto reiterado por el autor que constituye todo un concepto en ese cuerpo de ideas desarrollado sobre y desde su obra poética, como una creación que contiene su propia crítica, como una crítica que es también creación.

La “oscuridad” que pudiera verse como escudo o “disfraz” de esta poética para ocultar esencias y su intención de develar sin desnudar totalmente la obra, pudiera ser resultado de su asunción de la literatura como modo de vida y del traslado de las especificidades de la realidad circundante, de los rasgos de su personalidad y del cosmos intelectual que posee.

Su gusto por la imagen y lo hiperbólico, como si constantemente hablara en parábolas, es el rasgo fundamental de su estilo. A pesar del desconcierto inicial que pudiera dejarnos la lectura de su poesía, si desbrozamos y comprendemos el bosque conceptual de sus textos nos aproximaremos desprejuiciadamente a lo sensual recurrente en su lenguaje.

El autor de El pan del deseo no reduce los símbolos a un esquema frío de lo erótico. Cuando aparece la concupiscible fauna de su obra, sabe el poeta, por ejemplo, que entre los mitos antiguos la serpiente era considerada como la orgía de Baco y como uno de los símbolos principales, que el caballo era un animal lascivo y el perro significaba el impudor, que los latinos consagraban a Venus diversos animales marinos donde el delfín era llamado venerous, entre otras criaturas relacionadas con el andrógino que era visto también como un monstruo y del que Cicerón escribió: ¿no es un lamentable prodigio enviado por los destinos?

La unificación amatoria y sensual del objeto deseado con el encanto telúrico del paisaje conforma un mosaico de sedimentación, de esencialidad en esta poética. La superposición de imágenes para retener al otro, la memoria del otro que satura el trayecto de la poesía y emprende un viaje que comienza en el cuerpo y concluye en sus límites, es el trance espinoso de la obra donde el sujeto lírico parece desconocer otra posibilidad que no sea la pluralidad y desintegración continua de esos elementos.

En el ciclo orgánico que es el conjunto de la obra, la congregación de piezas, unidades coherentes con la sensualidad discursiva a las que el poeta accede sin instrumentales preconcebidos, edifican un ámbito otro que se complejiza a medida que penetramos en la infinitud propuesta. O sea, vista integralmente, la obra poética contenida en este libro, pese a las heterogéneas intenciones con que fue gestada, implica una ética en el personal modo de asumir la construcción y reconstrucción de sus límites, en el dominio de la racional como conjuro del deseo raigal articulado por el hablante y, por consiguiente, el engendro de ese islote-promontorio, que se diferencia entre las islillas más próximas y distantes, asiduamente arrasado por las ráfagas del huracán del deseo.

Aquí el sujeto lírico da continuidad a su asunción estremecedora y desprejuiciada de lo voluptuoso, representa una implacable búsqueda ordenada por lo recóndito que ocurre en el lenguaje.

Obra de madurez tempestuosa, la de Jorge Luis Darcy, más que habitual diálogo o pregunta sin respuesta posible, nos ofrece la posibilidad de acceder a códigos de universalidad nombrados una y otra vez por el poeta con la intención de que la obra perdure más allá de la comunión que establecen sus páginas con el lector. Pan del deseo ofrecido y aceptado como cotidiano aullido entre los buscadores a toda costa del Poema.

Noche del 30 de mayo de 2018