Cosme Proenza: Mi pintura es pura investigación…

Cosme Proenza Almaguer (Holguín, 1948) ha creado un universo propio en su pintura que lo hace distinguible en el ámbito artístico cubano (foto tomada del blog aldea cotidiana).

Por Erian Peña Pupo

Cosme Proenza Almaguer (Holguín, 1948) ha creado un universo propio en su pintura que lo hace distinguible en el ámbito artístico cubano. En series como “Manipulaciones”, “Boscomanías” y “Los dioses escuchan”, el artista holguinero ha forjado reconocibles “mitologías individuales”, donde lo simbólico y lo mítico, mediante el uso de diferentes signos e intertextualidades, acompañan al ser humano en un vía crucis artístico a través del estudio de los códigos del arte europeo. Sus obras –recogidas, en buena medida, en la exposición “Paralelos. Cosme Proenza: Historia y Tradición del Arte Universal”, 2011– son parte del imaginario colectivo del cubano y de sus múltiples resonancias universales. Conversar con uno de los artistas hispanoamericanos más reconocidos, dueño de una de las cosmovisiones más enigmáticas y originales en los últimos tiempos, es un privilegio realmente único.

Cosme, ¿cuándo supo que las imágenes le obsesionaban de manera diferente?

Nací en Tacajó, donde soñé muchísimas cosas que logré y otras que no he logrado aún. Tuve una infancia muy linda, totalmente feliz. Vivía en una finca preciosa, un paraíso creado por mis abuelos. No fui un niño prodigio como Mozart. Me gustaba mucho la pintura y en mis caminatas de Tacajó a Santa Rita, donde vivía, había ocho kilómetros y me daba tiempo pensar. Leía cosas muy gordas en esa época: los tratados de José Ortega y Gasset sobre arte, por ejemplo… Eso creó una base que me hizo saltar en el pensamiento. Yo me decía: “Qué podré hacer con la pintura para no pintar por pintar…” Luego fui dándome cuenta de cosas estudiando: sé lo que estoy haciendo y por qué lo hice…

Luego vivía allí y era profesor en Holguín. Trabajaba los fines de semana, pintaba como un trastornado en uno de los cuartos de la casa que daba a la calle, donde había una ventanona grande con un bombillo encendido. Yo en Tacajó pinté una gran parte de mi obra, incluso de los cuadros que se utilizaron luego en “Paralelos…” No es que sean muy buenos, ni malos, pero son eslabones que tienes que mantener y son parte, además, de una relación, una cadena.

Antes realizó estudios en la Escuela Nacional de Arte (La Habana). ¿Qué le aportaron esos años en Cubanacán?

Cubanacán en aquella época era, con variantes, lo que son otras cosas de hoy mismo. Yo fui a Cubanacán con una visión y una experiencia diferentes. Había pasado tres años en el servicio militar, salí de allí con la zafra de los 10 millones. Cuando me encontré allí resulta que el régimen de beca de Cubanacán era mucho más militar que la unidad donde yo estuve. Había que marchar a toda hora, entrar marchado. No sé cómo no acabamos con el Country Club dando patadas en el piso. Era un régimen muy duro, muy de caerle atrás a la gente, pasaban lista a toda hora. Pero no obstante a eso, fíjate, parece que esas cosas aceleran el espíritu de algunos seres humanos, la generación más rica –en el sentido de que son los que están ahora– es mi generación, ya los viejos se murieron, ahora estamos nosotros, después que nos muramos vienen otros…

Nunca se me olvida que un día Portocarrero le dijo a Nelson Domínguez: “Aprovechen ahora, aprendan bastante, porque hasta que nosotros no nos muramos ustedes no se van a sentar en el trono”. Fíjate el concepto, la mentalidad que se tenía… Y por suerte nosotros no somos una generación de pensamientos de tronos. Fue una época que generó muchísima espiritualidad, parece que la pobreza, la carencia… Nosotros en beca nos daban las cinco, las seis de la mañana en el piso, creando… Hay un dibujo mío, de lo poco que está expuesto en el Museo Nacional de Bellas Artes, que lo hice en el piso de la beca. El Museo no exhibe las cosas mías actuales…

Cosme Proenza Almaguer – Obra de la serie Variaciones sobre temas de Matisse (óleo sobre tela, 2014) foto del autor.

Eso me di cuenta…

Ese es su problema… Tiene un dibujo de cuando yo era estudiante, que no lo niego, me salió bien, de verdad que sí. Pero no es lo que debe tener, el Museo debe estar representando la creación actual de sus artistas.

En una ocasión me dijo que la pintora Antonia Eiriz fue su profesora. ¿Es cierto que le escuchó decir que las obras de El Bosco eran lo más moderno e interesante que se exponía en el madrileño Museo del Prado?

Sí… Esa época parió buenas cosas, porque tuvimos también buenos maestros, una cantidad de profesores cubanos y extranjeros que eran excelentes. Antonia fue la excelencia de las excelencias. Ella marcó toda una generación, de Tomás Sánchez hasta Zaida del Río, quizá un poquito más para allá. Marcó duro, porque Antonia era una mujer muy potente, bellísima y, además de eso, tenía un carácter agudísimo. Era como un látigo, pero de seda. Sabía darte un golpe, pero que te llegara a donde era y, sin embargo, no te ofendieras con ella. Yo conocí en esa época pintores importantísimos, españoles, contemporáneos, Antonio Saura, por ejemplo, toda esa gente iban allá a ver a Antonia, y ella nos relacionaba.

Antonia es un monstruo de la plástica, lo es toda su obra… Yo tenía mucha amistad con ella, iba a su casa y nos contaba, a Tomás Sánchez y a mí, sobre todo, que fuimos gente muy cercana, sobre varios temas. Ella dejó de pintar, se ofendió muchísimo en el Salón 70, y no pintó más. Luego murió de un infarto y ahí acabó su historia. Antonia era una persona, cómo decirte… Había muchos profesores, gente de mucho talento allí, había un checo de diseño que era espectacular, teníamos un alemán que era buenísimo también, siempre había alguien bueno… pero, con Antonia yo tengo tantas maneras… Antonia me contaba que había gente que pensaba: “Maestra, está usted pintando ahora…” “Pensaban que yo estaba con un trapo negro enrollado, dando brochazos en una tela…”, me decía. “Sí, mi amor, yo lo que estoy es ablandando una olla de frijoles negros que no la brinca un chivo, a ver si tres días por lo menos tengo comida con eso…” Ella pasó historias muy tristes, perteneció a una generación muy a caballo entre… encontrados políticamente horribles, de tránsito.

¿Qué asignatura les impartió Antonia?

Pintura, pintura…

Luego usted estudió en el Instituto de Bellas Artes de Kiev. ¿Cuál fue el resultado de “enfrentarse” con una cultura milenaria como la Ucrania en un momento histórico como aquel?

Antes de irme estábamos en una exposición en La Habana de profesores de las escuelas de arte, entonces me dice un pintor: “Ja, ya te perdimos”. “¿Por qué…?”, le pregunto. “Porque ahora vas a venir para acá hecho un realista socialita, te van a lavar…”, me dijo. Entonces Yánez, que es un pintor que ya está bastante mayor, que fue profesor mío también, le dijo: “No, Cosme es un pintor formadísimo, él lo que va es a absorber de allí lo que necesite y lo otro lo va a dejar allá mismo”. Es decir, yo no traje de allí nada que no fuera el conocimiento.

Cosme Proenza Almaguer – Obra de la serie Variaciones sobre temas de Matisse (óleo sobre tela, 2014) foto del autor.

¿Y estos estudios influyeron en su obra?

Sí… Bueno, en mi obra no te sé decir. Todo esto que yo estoy hablando del discurso de mi obra, de lo que tiene que ver, del análisis, de esto y de lo otro, tiene mucho que ver, quizá, con el aprendizaje tecnológico, independientemente de las exigencias tontas del realismo socialista, un arte estatal, un arte ya premeditado, que no es arte, nunca será arte…

Propaganda quizá…

Es propaganda, sencillamente propaganda. Hecha a diferencia de los Papas, pues la propaganda de los Papas la hacía Miguel Ángel, Da Vinci o Rafael. Era buena propaganda. Esta otra era, a veces, muy terrible. Y aprendí allí, te digo, porque me pasé de la pintura… Allí había dos opciones: o sigues con la pintura de caballete, o sea la pintura de los cuadros, o continúas haciendo la especialidad en pintura monumental, que es aprender del muralismo. A mí me pareció fabuloso, porque en La Habana había dado clases con un ayudante de David Alfaro Siqueiros y tenía una previa muy buena. Entonces me decidí por esa, porque, además, el profesor que tenía era un hombre muy librepensador, era más abierto. “Pongan ustedes las poses, dos muchachas desnudas por acá, y lo otro por allá”, decía. Y nosotros lo poníamos como nos daba la gana y la cuestión era que trabajáramos con gusto, y nos enseñaban tecnología de la pintura desde el principio del óleo hasta hoy… Sí aprendí, en verdad que sí. Disfruté mucho la gran cultura ucraniana y rusa. Milenaria, y además de eso, culta, cultísima. Viví seis años en esa ciudad, no es poco tiempo.

Después de los estudios europeos nació “Manipulaciones”…

Antes de “Manipulaciones” –que es una postura de análisis posmoderno– yo había hecho otras cosas. Cuando regresé de Ucrania hice una exposición en la biblioteca provincial de Holguín: se hicieron unos paneles y ahí hice mi exposición del regreso. Esa fue una etapa importante porque hice dos exposiciones de copias de grandes pintores, a ese tamaño, como podía hacerlas, ese fue el primer paso hacia una estructura de análisis de lo que iba a trabajar en el futuro. Ya estaba trabajando, estaba democratizando esas cosas, las estaba exhibiendo y dando conferencias de qué se trataba, quién era este pintor, quién era el otro; esa es una manera muy pública de aportarle a la gente. De ahí seguí haciendo trabajos que tenían que ver con este estudio, del Renacimiento sobre todo. Irlo mezclando con visiones mías un poco más contemporáneas; hice cosas mejores, hice horrores, hice de todo, porque para aprender tienes que machacar.

Y cómo surgió “Boscomanías”…

No es que yo tenga influencias de Brueghel y El Bosco… Como dices, tuve una época que se llamó “Boscomanías”, el estudio de la obra de El Bosco y la trascendencia que tuvo, porque, después, el surrealismo tuvo que ver con El Bosco. Todas esas relaciones que existen en la historia, esas idas y vueltas son importantes.

Muchos opinan que pintar es una manera de ir dejando cosas, partes de uno mismo en cada obra… Lo que conlleva a preguntarle, ¿hasta qué punto un pintor “va dejando su vida” en la pintura, en el enfrentamiento constante y creo que de por sí desgarrador con el lienzo en blanco? ¿Qué deja Cosme en un cuadro cuando ya lo ha terminado?

Esto es una idea que tiene que ver con lo que nos dejó el romanticismo como pensamiento del arte: es el artista, como decía Antonia, enredado en un trapo negro imaginándose las cosas… Musa, no, la mía es secretaria. Sí, entra a trabajar por la mañana cuando desayuno y se va por la tarde, si hay trabajo por la tarde. Yo trabajo como trabaja cualquier persona, normalmente. Yo no dependo de una inspiración, eso sí, cuando inicio un sector de estudio para hacerlo, trabajo hasta reventarme y lo disfruto, además. Cuando trabajo no es que dejé parte de mí, es respetarte a ti mismo, respetar lo que haces y hacerlo de la manera mejor posible. Uno tiene que saber qué quiere y para qué lo quiere…

Cosme Proenza Almaguer – Obra de la serie Variaciones sobre temas de Matisse (óleo sobre tela, 2014) foto del autor.

Usted realizó dos amplias exposiciones personales: “Voces del Silencio” (MNBA, 2002) y “Paralelos. Cosme Proenza: Historia y Tradición del Arte Universal” (Centro Provincial de Artes Plásticas de Holguín, 2011). ¿Cómo valora ambas exposiciones si las analiza desde la actualidad?

Si viste “Paralelos…” lo viste casi todo, esa es la columna vertebral de mi obra. En ese momento nos volcamos al tema de una exposición compleja, que pude hacer en Holguín. Tengo toda esa obra guardada en esta casa: la mayoría la tengo yo, pedimos alguna pero lo demás es personal, una colección personal, es mi discurso completo. La comparación de diferentes etapas del arte con relación a mi obra. Dentro se hallaba “Medio occidental”, que era la capilla que había abajo, la hice para esa exposición… Medio es lo que utilizas, el óleo; y occidental, de Occidente. Lo que se reflejaba allí, en esa capilla, era el principio y el final de la pintura: seis siglos de existencia resumidos. El fin de la cultura, el fin de las grandes narraciones, el fin de la pintura, y del medio, o sea, en aquello que se pinta un objeto, un objeto bello.

Cuando la expresión es igual a la belleza máxima y la belleza máxima es un cuadrado de un solo color y más nada… Tope. ¿Y después de eso qué hay si ya está a tope? A mí me parece bueno. Si tuviera edad haría eso. Yo pasé por un proceso, y me maravillo con las cosas que se hacen cuando se hacen en grande, no por copiar… No olvido que en la entrada de la Bienal de Venecia observé unos norteamericanos que habían hecho una pieza: un tanque de guerra bocabajo. Ellos llevaron cinco deportistas que corriendo movían las esteras del tanque. ¿Cuánta inteligencia, cuánto contenido, cuánta maravilla? Visto desde ese ángulo, mis respetos… Ya no tengo oportunidades, lo mío es otra cosa. Lo que pasa es que estas exposiciones se insertan dentro de la contemporaneidad. Tengo 69 años, pero mi obra es tan contemporánea como eso que te estoy hablando, porque es una obra de análisis, no es una obra trabajada con algo muerto.

Cuando tú escribes un libro haces un análisis de cosas que pasan y lo públicas. Ese libro es contemporáneo, fue visto con una visión contemporánea. Eso es lo que hace contemporánea una cosa y es lo que pasa con mi obra. Eso, en la raíz más profunda, es elitista…

Pero usted expuso antes en Bellas Artes, en 2002…

Esa fue una curaduría no hecha por mí, la hizo un especialista habanero que entonces presentó todo lo que él creía era yo… Entre ello este cuadro –Cosme señala una de las obras de su conocida serie “Los dioses escuchan”, que custodia, imponentemente, detrás de nosotros, una de las paredes de su casa–, con el que no estoy en contra, pues todo es mi obra.

Este lo bautizó, sabes quién, Abilio Estévez. Abilio es mi gran amigo, estaba un día en mi casa y yo había empezado este cuadro. Se hospedaba en el hotel Pernik y me llamó por la noche: “Coño, cabrón, ese cuadro tuyo no me dejó dormir anoche”. Le digo: “Ni que fuera un bicho tan feo”. “No, precisamente la belleza no me dejó…”, y me metió un teque de esos… “Cómo se va a llamar esa obra…” Le dije: “Yo primero hago los muchachos y después los bautizo, y a veces no soy muy bueno poniendo nombres, por qué no se lo pones tú que eres escritor”. “Tú me das ese honor…” “Pues sé padrino…” “Me da pena, yo después te llamo desde La Habana… Te voy a dar una lista, tú escoges el que te dé la gana…”

Luego me llamó: “Cosme, aquí tengo la lista. Dime cuál te gusta… El primero es –casi siempre el primero es el que sirve, lo demás se repiensa– “Los dioses escuchan…” “Ya no me digas más nada…”, le dije. “De verdad no te digo…” “Ya no me digas más nada, el esfuerzo posterior no me interesa… Me interesa esa eyaculación poética tuya”.

Alguna vez ha sentido que las imágenes que una vez pintó de forma apasionada han “muerto” para dar paso a imágenes nuevas…

Sucedió precisamente con “Los dioses escuchan”. Era un cuadro pero se convirtió en una serie muy larga, muy larga… Hace poco tuve que añadirle uno a la serie y como dices, esas cosas cuando mueren… El arte tiene eso: una poética que tiene un sentido hasta un momento determinado, tú no puedes amarrarte con esa porque te mueres… A mí me pasó algo así en Madrid. Estábamos exponiendo en el Pabellón de Cuba, allí había varios pintores y mi representante de Christie’s me dice: “¿Maestro, cuándo vamos a subastar? ¿Quiere subastar este año o el que viene…?” Le digo: “No, no, no…” “¿No, no tiene cuadros?”, añade. Y le respondo: “Cantidad…” “¿Pero, porqué…?”, dice. “No, mire, sería un poco amarrarme al mercado, mi pintura nada tiene que ver con eso. Yo vivo de ella, se venden mis cuadros, pero mis cuadros no se hacen para eso. Yo los conservo, los colecciono, pero si me subasto con ustedes y da la casualidad que sale bien subastado, y ustedes me hacen una oferta de cinco años de esclavitud y no puedo pintar otra cosa que no sea lo que a ustedes les dé la gana…” Él me miraba y me dijo: “Joder, primer cubano que me dice eso…” “Bueno, es el primero y no sé si será el último…”, le dije.

Usted también ejerció la enseñanza artística durante quince años y ha sido tutor de numerosas tesis. ¿Qué es lo más difícil de enseñar? ¿Qué siente cuando le dicen profesor, maestro…?

Siempre lo he hecho. Yo nunca he dejado de ser pedagogo. A mí se me acerca lo mismo un pintor que estudia en la escuela, que un profesional que todavía tiene un determinado grado de juventud. Si tengo que decirle algo que lo pueda ayudar, lo hago, siempre lo he hecho, nunca lo he dejado de hacer. También creo que una exposición es una especie de clase magistral. Allí tú estás presente: está presente no solo el mundo de los artistas, sino una multitud total de personas, muchos jóvenes… En realidad, la parte pedagógica no solo se resume en actos de participación, pues siempre he estado cada vez que me lo han solicitado. Es decir, me vienen a buscar y yo voy… Aquí yo soy un holguinero más, pero la gente… Mira, yo venía hoy en un bicitaxi y me dicen: “Maestro, para dónde va…” “Voy para mi casa”, digo, porque todo el mundo sabe dónde yo vivo. Paré en una esquina y otro señor que estaba allí me dijo: “Maestro, qué, paseando…” Ya la gente prácticamente no me dicen Cosme, me dicen Maestro… Yo lo respeto, porque es una retroalimentación semántica. Cuando una persona te dice Maestro, es porque entiende que has hecho algo que tiene una maestría determinada que mereces ese título popular, que en Holguín sí es popular…

Una de sus últimas exposiciones en la ciudad de Holguín se tituló “Imágenes de María”. Y cuando la misa del Papa Francisco en la Plaza de la Revolución Calixto García de Holguín, un amplio mural con una hermosa imagen suya de la Virgen de la Caridad pudo ser contemplado por miles de personas en lo alto de uno de los edificios cercanos a la plaza…

Es cierto. Yo tengo un cuadro en el Vaticano regalado a Juan Pablo II, luego canonizado como San Juan Pablo. Después de eso, ya… No Cosme, no señor… Yo no soy el artista oficial de los Papas. Ahora, cuando vino el Papa Francisco, da la casualidad que me llama el Obispo y me dice: “Tú permites –porque ellos tienen esa delicadeza– reproducir la Virgen que nos regalaste para la Catedral…” Y esa es una participación. Yo estaba viendo la misa por televisión, fui invitado pero no me arriesgué. Yo estaba allí, porque estaba mi obra presente. No soy cátedra de nada, no dicto maneras de hacer. Esas son maneras de pertenecer, estando presente… porque uno cuando se muera va a seguir presente, esa es la única ventaja que tenemos los artistas.

Ha dicho que “Holguín son dos: el Holguín que es mi casa y el que está de la puerta para afuera”. ¿Qué significa Holguín en la obra y la vida de Cosme Proenza?

Tu casa es un lugar donde habitas, tu predio, tu patria… donde mandas o eres mandado, pero es tu casa. Estamos viviendo en una ciudad donde coinciden muchísimas generaciones, no dos o tres… hay muchísimos puntos de vista, maneras de ver la vida. Por suerte a mí nadie me puede venir a decir lo que pinto. Pero vamos al tema en cuestión: sí, es mi casa. Yo aquí en Holguín te garantizo que ando sin un centavo, me encuentro a un bicitaxi, a alguna gente, y me trae gratis… porque lo sé, y porque me lo han dicho, y lo hacen con gusto. Si a lo mejor yo fuera bicitaxista le hubiera dicho a otro igual, pero te digo, no es ese lugar donde la gente se enajena con el medio, no es que estemos apartados de la problemática actual del país, pero trascurre suave cuando la gente te trata así.

Creo que el Cosme muralista es uno de los menos conocidos, aunque usted es autor de varios murales, entre ellos: “Celia, la flor más autóctona”, en la sede Celia Sánchez Manduley de la Universidad de Holguín; un conjunto de tres murales en el Hotel Sol del Atlántico, Guardalavaca, Holguín, y “Juventud”, en el Motel El Bosque, Holguín.

El mural siempre es de mucho esfuerzo físico, porque tienes que fajarte con el espacio de una pared, subirte en un andamio y trabajar como un obrero más. En Guardalavaca, por ejemplo, era serigrafiado en cemento. Eso es cemento con colores. Pones las capas, las recortas y van saliendo. Yo tenía nueve pintores conmigo, nueve artistas plásticos, pero tenía que treparme en el andamio o ponerme a darle gritos a alguien que estaba pegado a la pared y no me oía. El último mural que yo pinté, todavía en uso de mis facultades físicas, fue el que coincidió con la caída de las Torres Gemelas, en la sede Celia Sánchez. Ese fue mi último mural, en 2001.

Cosme Proenza Almaguer – Obra de la serie Variaciones sobre temas de Matisse (óleo sobre tela, 2014) foto del autor.

¿Ya no se dedica a la cerámica?

Yo sí la podría hacer, lo que pasa es que la cerámica requiere de taller, requiere de otras cosas. La última cerámica que hice fue en el Taller de Cerámica de Varadero. Buenísimo, con artistas allí que son fabulosos. Y yo hice dos piezas, una se llevó al bronce en Argentina; yo tengo el original aquí, por supuesto… Hice otra que la tengo aquí también pero no se llevó al bronce, se llama “El perfumista”. Esto ha sido lo último que he hecho en cerámica. Tengo aquí en la casa muchas cosas que he hecho en cerámica, muchas fragilísimas, del año 1987.

Usted ha comentado: “Yo trabajo con la superficie, con la cáscara de toda la pintura histórica. Ya no es manipular, porque ya manipulé bastante con otros elementos, donde eran evidentes las manipulaciones de la historia del arte”. No le molestaría que le llamaran alegórico o paródico, en el buen sentido de recrear y de reinventar universos en su obra. Y además, volver a una tradición y trabajar sobre ella, como si fuera de la copia al homenaje, y de este a la inversión…

La alegoría es una palabra que no cabe en toda mi obra.

Entonces, no se considera alegórico… ¿Por qué?

No, son signos e intertextualidades. Es decir, citas de cosas. Mira –Cosme señala uno de los cuadros que cuelga en las paredes de su casa y que semeja la estética del francés Henri Matisse–, este yo lo hice y no se ha exhibido, son 34 cuadros… Cuando la gente lo ve… están acostumbrados a aquello. Esto es un estudio de la obra de Matisse y lo estoy intertextualizando con obras que son importantes, que son íconos de la historia del arte. Estoy mezclando un tipo que es imposible de mezclar, pero lo logré, está mezclado… Sigue hablando de esto, porque esto mismo tiene más que ver con el modernismo, el art nouveau y, quizá, cierto asomo al simbolismo… pero eso es una forma más del arte.

Lo han calificado de pintor “posmedieval”. Cómo calificaría Cosme su pintura…

No, eso es un disparate de marca mayor, un término tan poco feliz creado por un crítico habanero. Los pos–medievalistas y los pos–rafaelistas eran pintores que hacían una obra influenciada por la obra que se hizo antes de Rafael, esos sí son posmedievales, pero están en un museo, son gente muerta. Yo no tengo nada que ver con eso, será otra gente, pero yo no… Yo soy un estudioso, así me llamo.

No soy un artista en el sentido de tener una obra personal, más bien soy un investigador que trabajo con los códigos del arte europeo desde lo que nos interesó aquí, lo que llegó y lo que no llegó. Yo en “Paralelos…” tenía toda la escuela abstracta norteamericana, que en esa época era el enemigo total; los estudié, los puse, por dentro estaba el siglo XV: las primeras obras importantes al óleo, y por fuera estaba la muerte de eso, es decir, ya la pintura se acabó ahí, llegó a la belleza total con la abstracción. De ahí para adelante no hay más nada. Lo demás es: pinta si quieres… Y entonces dije: “Yo soy pintor, me encanta pintar. Pero lo que voy a hacer es pintar analizando…” Es como si tú te pusieras a hacer el estudio literario de algo, te tienes que meter en la literatura del mundo, aprender idioma… Yo todo esto me lo sé porque me tengo que aprender la técnica del pintor, o sea, a quién estoy citando, porque si no sería una mala palabra… Los he visto en originales y luego ahora trabajé eso. En mi caso tiene que ver más con la investigación histórica de algo que heredamos de Occidente que con el artistaje, como quieras decirlo.

Cosme, puedo decir entonces que su pintura es investigación…

Es eso, es pura investigación.

Codanza celebra su 25 aniversario

Por Edgar Ariel

La Compañía de Danza Contemporánea Codanza presentó  una temporada de aniversario. Celebración que comenzó el 25 de septiembre –día de la fundación– dentro del IV Concurso de Danza del Atlántico Norte Codanza y Grand Prix Vladimir Malakhov.

Obra Inside, coreografía de Vianki González Miranda Foto: Carlos Rafael

Los días de la temporada fueron el viernes 8 y sábado 9 de diciembre en el Complejo Cultural “Eddy Suñol”, en su sala principal Raúl Camayd. Cinco las piezas en programa. Al final de este texto dilucidaré sobre ellas. Ahora se impone una recapitulación.

Codanza, como Adeona (Los fundadores)

El hombre funda cuando, en la estrechez de su campo visual, piensa que puede descubrir nuevos hechos y hacer avanzar lo que concienzudamente desconoce. No se funda lo conocido. Se funda para conocer.

¿Pero qué demanda el hecho de fundar? No es una pregunta fácil. No se funda con facilismos. Pobre del que crea que puede fundar con facilismos.

Obra Casita, coreografía de Robert J. Priore Foto: Carlos Rafael

La cosa es harto sabida: las bases tienen que ser fuertes, sino la torre se inclina, declina, y cae.

El hecho de fundar demanda sobre todo interés del fundador cuando es una empresa individual, o de los fundadores cuando es colectiva.

La fundación que llama a escritura es un ejemplo concreto de colectivismo: Codanza. Hay fundaciones inevitablemente individuales, hay otras, inevitablemente colectivas.

Pero toda fundación necesita, sin remedio, un líder; así como la población de cualquier urbe, para caminar pacíficamente, necesita, sin remedio, un ente que regule la circulación, y que además les muestre definitivamente el porvenir.

Obra Suelo, coreografía de Osnel Delgado Foto: Carlos Rafael

El 25 de septiembre de 1992, mientras la NASA estaba lanzando la sonda Mars Observer para estudiar el planeta Marte, Maricel Godoy estaba fundando en Holguín lo que un tiempo después sería Codanza, para estudiar el planeta Cuerpo.

Según Ana Lourdes Estrada Fernández, en su libro Codanza,Espíritu vivo del fuego, la primera presentación del grupo fue el 29 de diciembre de ese año en el teatro Eddy Suñol. Las obras del programa fueron Tridireccional, Trajecomedia y Transición. Parece que fue casualidad la confluencia de las tres T.

Los primeros en bailar Tridireccional fueron Gilberto Pérez y Wilber Pérez, en ese momento profesores en la Escuela de Arte, junto a las bailarinas del Teatro Lírico Rodrigo Prats Rosario Arencibia (Rosy) y Rosario Hernández.

Vianki González llega en 1993, graduada de la Escuela Nacional de Arte, a impartir clases de técnica y folclore en la Escuela Vocacional de Arte (EVA). Según recuerda, Maricel Godoy le habló para que entrara a lo que todavía no era Codanza. Y entró. Bailó mucho Tridireccional, lo llama su doctorado.

Obra Suelo, coreografía de Osnel Delgado Foto: Carlos Rafael

Fue José Miguel, por entonces profesor de Acrobacia en la EVA y productor del grupo, quien propone la palabra Codanza: “Cohesión, conjunto de figuras que confluyen para convergir en un todo orgánico, compacto, donde el cuerpo es el trazo, la combinación de las disímiles formas que dan armonía y belleza al universo que habitamos”.

Al inicio ensayaban en los salones de la Escuela de Arte, después rodaron y rodaron. Estuvieron en la Casa del Ballet, la Periquera, el Caligary, el tabloncillo de Ciencias Médicas y hasta en Yatobá, como le decían a un lugar que no conozco por el Hospital Psiquiátrico de Holguín. En Yatobá, como prefiere decirle Rosi, recibieron el taller “Cárcel de Aire”, por Marianela Boán.

Obra Muerte prevista en el guion, coreografía de Susana Tambutti Foto: Carlos Rafael

La Asociación Hermanos Saiz los acogió antes de ser un proyecto de Artes Escénicas. Bailaban más que ahora, en cualquier parte, con vestuario propio, inventando. Improvisaban mucho, quizá eso deberíamos retomarlo. Los bailarines ya casi no quieren improvisar. Se olvidan que es en la improvisación donde pueden desprenderse de automatismos ajenos y buscar el rito en la danza propia.

Hoy Wilber Pérez está en Viena. Rosario Hernández en España. José Miguel en Italia. Gilberto Pérez en México. Están lejos, es decir, no están.

Hoy, a Rosario Arencibia se le puede ver como maître de ballet en Codanza. Pero lo mismo es maître, que regisseur, que anda con las tarjetas de pago. Le pregunto si se mantendrá y ladeando la cabeza: “bueno”, como queriendo decir que sí, que no piensa irse.

Vianki González sigue bailando, seguirá. Ahora se enfoca en la creación, me dice que tiene muchas ideas coreográficas por concretar. No abandonó Codanza porque creyó en ella. Casi toda su vida como bailarina se la dio a Codanza, y su cuerpo.

Obra Suelo, coreografía de Osnel Delgado Foto: Carlos Rafael

Hablábamos de un líder. Maricel Godoy sigue firme en sus propósitos: convertir a Holguín en la capital de la danza en Cuba y que Codanza sea una compañía reconocida en todo el mundo.

Maricel Godoy, Rosario Arencibia y Vianki González persisten. Están cerca. Formaron parte de la fundación. Adeona, en la mitología romana, es la diosa de la llegada. Codanza, como Adeona, hizo llegar esa maravilla que es la danza contemporánea a Holguín.

Muerte…y otras digresiones

Codanza repuso Muerte prevista en el guion, ese portento de coreografía de la argentina Susana Tambutti. Se estrenó en Holguín (según el programa de mano entregado esa noche) el  6 de junio de 1999. Yo era muy joven, era un niño, pero lo recuerdo. Recuerdo que el primer cisne que vi morir era tremendamente musculoso, era un hombre, casi nada que ver, hoy lo sé, con el cisne de Fokine. Por eso hoy creo que hay pocas cosas más masculinas que un cisne. Y lo creo desde mucho antes de ver El lagoavant–gardede Mathew Bourne.

Obra Muerte prevista en el guion, coreografía de Susana Tambutti. Foto: Carlos Rafael

De manera especial, cuando pienso en Muerte…, veo a Gilberto Pérez lanzando Camelias desde su cama mortuoria en el personaje de Margarita Gautier de La dama de las cameliascarraspeando la tisis. Y a Wilber Pérez muriendo como Giselle en la escena de la locura.

Inevitablemente comparo ese elenco con el de hoy, repleto de bailarines muy jóvenes. Y me inclino a pensar que “cualquier tiempo pasado fue mejor”como decía Jorge Manrique, citado por José Ortega y Gasset en La rebelión de las masas. “(…) lo más sólito ha sido que los hombres supongan en un vago pretérito tiempos mejores, de existencia más plenaria (…)” Pero me equivoco.

Esta es una sensación peligrosa. Nos obliga a perder el pulso del momento. Nos obliga a pensar que estos nuevos danzantes están venidos a menos. Y no es verdad.

Podría pensarse que Codanza es una compañía de tránsito. Muchos bailarines, buenos bailarines, se van, emigran. Esa juventud es transitoria en la medida que lo es todo. Todo es provisional.

Codanza no es la única que lo sufre, no es la excepción pero puede confirmar la regla. En Cuba casi todas las compañías danzarias se ven atribuladas por dichas pérdidas. Tendríamos que preguntarnos por qué, pero esas son profundidades que ahora no estoy dispuesto a medir.

Obra Muerte prevista en el guion, coreografía de Susana Tambutti Foto: Carlos Rafael

Muchas veces por una necesidad objetiva, determinada por el éxodo, no pocos bailarines, apenas terminado su Nivel Medio, asumen roles protagónicos. Puedo decir que Codanza es una de las compañías en Cuba que mejor prepara a los bailarines. Y es en Codanza donde muchos de esos bailarines llegan a su plenitud. Lo demuestra la reposición de Muerte prevista en el guion, con un elenco que no tiene nada que envidiarle a los anteriores.

Susana Tambutti había creado la obra en Argentina, donde imbricaba actores y en los protagónicos bailarinas; pero al llegar a Codanza y ver un deslumbrante cuerpo de baile masculino dijo: “Casi todo será con hombres”.

Por entonces, después de presentarse la obra original en Estados Unidos el crítico Joan Freese dijo:

“El momento más brillante de la noche fue Muerte prevista en el guion, tributo a los melodramas del ballet clásico. Mientras otros coreógrafos utilizan estas tramas con fines humorísticos (como la notable Gala Performance de Anthony Tudor, o el Push comes to shove de Twyla Tharp), sería difícil comparar la visión de Tambutti con algo visto anteriormente. La muerte del Cisne, Giselle, Carmen, La dama de las camelias y la víctima del sacrificio de Consagración de la primavera, desfilan ante nosotros, al mismo tiempo que Tambutti destraba todos los límites en este montaje ambicioso.”

Como aclara el maestro Ramiro Guerra, en el posmodernismo la relación entre arte y técnica desvalorizó el antiguo concepto de lo bello plasmado en la disciplina estética para darle mayor importancia al concepto de la obra que a la obra misma. Esto hizo que la expresión interior del creador fuera más importante ante los ojos del espectador que la propia obra.

Obra Muerte prevista en el guion, coreografía de Susana Tambutti Foto: Carlos Rafael

Muerte prevista en el guion es una obra eminentemente posmodernista en cuanto desarticula–deconstruye modelos de la representación trágica como el Cisne, Giselle, Carmen, La dama de las camelias y La elegida de La consagración de la primavera, mediante un desparpajo paródico que pone en evidencia apuntes a la “decadencia cultural” finisecular en que fue creada la obra. Cultura de mezcla (y a veces mezcolanza) de todo lo que circula a través de los medios de comunicación, que suele transitar de lo sublime a lo ridículo.

Cinco obras en programa, sin Muerte…

El viernes 8 Codanza presentó  dos obras: Suelo y Casita.

Suelo, coreografía del cubano Osnel Delgado, fue el resultado del premio que obtuvo el creador –Premio Codanza de Coreografía– en el III Concurso de Danza del Atlántico Norte Codanza y Grand Prix Vladimir Malakhov.

Suelo es la unión de cuatro obras anteriores de Osnel Delgado, puestas en práctica de una manera diferente para permitirle a los bailarines expresarse mediante el material coreográfico, la oportunidad de conocerse y relacionarse con una partitura física y calidad diferentes.

Obra Imago, coreografía de Vianki González Miranda Foto: Carlos Rafael

Y Casita, una pieza del estadounidense Robert J. Priore. En octubre de 2016 Robert J. Priore llegó a Holguín junto a Company E, compañía estadounidense que bailó junto a Codanza en función única la obra Speak Easy. El intercambio propició que ambas compañías pensaran en colaboraciones que hoy se materializan.

Robert J. Priore montó para Codanza la obra Casita, pieza con matices autobiográficos que antes formó parte del repertorio de Company E y ahora se redimensiona con los bailarines de Codanza.

 

Para el sábado 9 fueron reservados, aparte de Muerte prevista en el guion, dos solos: Inside e Imago, con interpretación de Leonardo Domínguez Rodríguez y Lianet Díaz Silva respectivamente.

Vianki González Miranda sigue explorando con la coreografía. Se nota interés por re-conocer el movimiento. Insidee Imago no son cápsula aislada. Recordemos La memoria del pez, Estación para pensar, 6º de—–separación, y démonos cuenta, la cuerda empezó a tejerse con anterioridad. Estas piezas no son culminación en la obra de esta coreógrafa, pero demuestra que persiste en la búsqueda del movimiento que transgrede lo liso. Y no se conforma, quiere emoción, no se conforma con el mero movimiento, quiere agitación, sobrecogimiento, primero en el bailarín, y luego, en la butaca, ¿cómo no sobrecogerse?

Obra Muerte prevista en el guion, coreografía de Susana Tambutti Foto: Carlos Rafael

Es un lujo, Swarovski, la reposición de Muerte prevista en el guion, junto a piezas que ayudan a comprender los nuevos caminos de la danza cubana, excelente manera de celebrar el 25 aniversario de la fundación de Codanza.

 

El arte como virtud: Codanza en su 25 aniversario

 

Obra Muerte Prevista en el guion. Foto: Carlos Rafael

En homenaje a los 25 años de la Compañía de Danza Contemporánea Codanza, dirigida por la maestra Maricel Godoy, el colectivo holguinero repuso en la Sala Raúl Camayd del Complejo Cultural Eddy Suñol, las obras Casita, Suelo, Imago, Inside y Muerte prevista en el guion.

Las obras repuestas –presentadas, además, en otros momentos del año– son coreografías que han caracterizado de alguna manera el trabajo de Codanza en los últimos tiempos en la búsqueda de lo que su propio lema reza: fuerza, vitalidad y destreza.

Ninguna de estas piezas busca ser complaciente, ni con el público ni con la crítica, ni mucho menos con una Compañía que ha asumido los riesgos como parte de su concepción fundacional. Solo lo difícil, aseguraba José Lezama Lima, resulta estimulante. Uno de sus principales logros es la osadía conceptual en la que articulan sus discursos, a riesgo de que las coreografías parezcan herméticas o al menos complicadas a simple vista para un espectador no acostumbrado a ese tipo de osadías escénicas. Ahí, en esa urdimbre que conforma la interacción de múltiples significados y aleaciones culturales que es la danza contemporánea, podría decirse incluso posmoderna, encontramos uno de sus principales atractivos: la propia complejidad con que asumen la belleza para entregárnosla, no idealizada pero sí palpable, humana, real, aunque también algo etérea, sublime, en cada una de las piezas que observamos con los sentidos aguzados sobre un escenario dispuesto a sorprendernos con cada una de las puestas.

Casita, coreografía del estadounidense Robert J. Priore, explora la interioridad familiar y las dudas del individuo, basándose –como nos dice el programa de la noche– en matices autobiográficos del propio creador. Semejantes exploraciones, temáticas más que formales y coreográficas, caracterizan Suelo, del cubano Osnel Delgado, presentada, además, en la pasada edición del Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov.

Subrayo las dos coreografías creadas por Vianki González que forman parte del programa: Inside e Imago. La primera resulta una acertada exploración por las ensoñaciones más ocultas del alma humana, “aquel sitio donde las turbulencias son más profundas, viscerales”, nos recuerda la sinopsis de la obra. Además, Inside permite al joven Leonardo Domínguez Rodríguez lucirse como interprete en una coreografía minimalista, sobria, compleja, lúcida. Inside no es lo que vemos, es lo que sentimos, nos señala la obra.

Obra Imago. Foto: Carlos Rafael

Por su parte, Imago explora plásticamente la relación vida–muerte, un ciclo elemental, abordado y hasta trillado si se quiere, en los terrenos del arte y la danza. Aquí la crisálida y el nacimiento, uno de los momentos más cálidos y hermosos de la coreografía, se aproxima simbólicamente al útero femenino. La metamorfosis, por su parte, evoca al crecimiento del ser humano, el insecto kafkiano podríamos decir, y además, al desarrollo y la evolución inevitable que termina con el ocaso y el fin de ese ciclo lógico. ¿Pero acaso es el fin de la belleza? ¿Es el fin del cuerpo como portador de esa belleza? El cuerpo sigue siendo el más hermoso y terrible de los misterios del ser humano. Eso también nos recuerda Imago, una coreografía interpretada por Lianet Díaz Silva, que tiene al mismo tiempo, una perfección decadentista, lírica… y que coloca a Vianki González entre los coreógrafos jóvenes más interesantes en el panorama nacional, aun en su corto haber, pues la mayor parte del tiempo se ha desarrollado como bailarina en la propia Codanza. Subrayo, además, en ambas obras el acertado uso de la música como un elemento más, vital en este caso, en la puesta coreográfica.

Obra Inside. Foto: Carlos Rafael

La última de las obras viene a cristalizar un empeño mayor, colectivo, por parte de Codanza y su directora Maricel Godoy. Muerte prevista en el guion es una coreografía de la argentina Susana Tambuti y una de las piezas características del repertorio de la compañía desde su estreno en Holguín en 1999. Tambuti creó la obra en Argentina, con una propuesta que unía en escena a actores y bailarines en los papeles protagónicos, pero en la puesta holguinera la coreógrafa decidió explotar el magnífico cuerpo de baile masculino de Codanza. Por eso los personajes principales, en una suerte de vuelta de tuerca doblemente posmoderna y atractiva, donde la propia arquitectura coreográfica más que contemporánea es propia de un posmodernismo finisecular, son asumidos por los bailarines masculinos. A nivel macroestructural, Muerte prevista en el guion se acerca a elementos posmodernos como la metaficción, la recursividad, el pastiche, la parodia y la apropiación de múltiples referentes que tributan al ballet clásico. Además, utiliza la alegoría y la polifonía como características de la posmodernidad a un nivel microestructural. Tambuti rinde homenaje, entre otros, a obras clásicas, melodramas donde la muerte es parte consustancial de la puesta: La muerte del cisne, coreografía del ruso Michel Fokine creada inicialmente para la mítica Anna Pávlova; Giselle de Jules Perrot y Jean Coralli; Carmen, con música de Georges Bizet; La dama de las camelias en su versión de Verdi, y La Consagración de la primavera, de Ígor Stravinsky, con coreografía original de Vaslav Nijinsky para los Ballets Rusos de Serguéi Diáguilev.

Foto: Carlos Rafael

Vemos, en una obra que se destaca, entre otros elementos, por el ritmo, la progresión dramatúrgica y el montaje ambicioso, a un Leonardo Domínguez paródico en La Muerte del cisne, lo mismo Osvaldo Cardero Alcorta en la interpretación de su Giselle casi carnavalesca. Por su parte, Leonardo Fonseca Hernández ofrece una Carmen andrógina, palpable, procaz en su personaje, mientras la Dama de las Camelias de José A. Iglesia Cruz y La elegida, de Consagración de la primavera, de Lianet Díaz Silva, única interprete femenina de la puesta, por cierto excelente bailarina e intérprete, constituyen uno de los momentos más acertados y evocadores, dentro de la vorágine de asociaciones y apropiaciones de la reciente puesta holguinera de Muerte prevista en el guion.

Muerte prevista en el guión no pierde actualidad a dieciocho años de estrenada en Holguín por Codanza. En cambio se reconstruye y actualiza, como debe ser, sin alterar sus cimientos originales, en busca de una organicidad plástica que viene dada desde su propia concepción. La verdad es cuestión de perspectiva o contexto, más que algo universal y concreto, plantean algunos teóricos del posmodernismo. El arte, como la verdad, también depende de ciertas perspectivas que bien pueden o no quebrarse y que hacen perdurable una creación por encima de otra, en otros contextos, en otros ámbitos. Casita, Suelo, Imago, Inside y Muerte prevista en el guion nos muestran la encomiable altura en que se ha colocado la compañía Codanza en sus primeros 25 años de creada.

La cultura es también Fidel

Matutino especial en homenaje al líder de la Revolución cubana. Foto: Carlos Rafael

Los trabajadores consagrados al arte realizaron un matutino especial en la Casa de Iberoamérica en homenaje al líder de la Revolución cubana Fidel Castro. Faustino Fonseca Perea, Director Provincial de Cultura inició con sus palabras el vespertino, el cual se suma a otros muchos cumplidos de respeto y consideración realizados por los artistas y el pueblo holguinero.

Fonseca Perea destacó además las cualidades del gran estratega amante de la cultura, del desarrollo, del buen arte, de las escuelas. También la actriz Marta Proenza llenó el espacio con su inspiración, donde leyó un poema sin título dedicado a Fidel.

Foto: Carlos Rafael

Al igual estuvo invitado al homenaje Oscar Larralde Otero, autor del libro Crisis de Octubre, Península del Ramón, quien fuera miembro de la seguridad del estado.

Larralde Otero relató a los presentes su admiración y orgullo de haber trabajado junto al líder en diversas ocasiones, poder aprender de él, conocer su lado humanista, su continua preocupación por el desarrollo del país y el sentir de los trabajadores, elogió sus virtudes personales, en especial su capacidad para tomar en el momento oportuno la decisión correcta a favor de los interés de la Patria.

Trabajadores del sector de la cultura durante la proyección de documental sobre la Crisis de Octubre. Foto: Carlos Rafael

El matutino fue también momento de orgullo para los trabajadores al sentirse cubanos y poder contar por tanto tiempo con un hombre que supo guiar la creación y el desarrollo cultural en función de las necesidades de los sectores menos aventajados.

La iniciativa, una de las muchas realizadas en toda la urbe fue además momento de tristezas, anécdotas, y la convicción profunda de “Yo también soy Fidel” para continuar con su legado.

Por Milena García García

Teatro Lírico de Holguín celebra aniversario 55

Foto: Juan Pablo Carreras

El Teatro Lírico Rodrigo Prats de Holguín celebró su aniversario 55 con dos jornadas de un concierto de ópera y opereta protagonizado por la mayoría de sus solistas este fin de semana en el Teatro Eddy Suñol.

La presentación incluyó los temas más populares de piezas icónicas como Nessun dorma, de la ópera Turandot de Puccini y Largo al factotum, incluida en El barbero de Sevilla, de Rossini.

Destacó en la velada la apertura con el famosos Brindis de la Traviata en la que el Teatro Lírico estuvo acompañado por la compañía lírica infantil Voces de Ángeles, una de las ganancias de esta institución en sus 55 años de existencia, según reconoció su directora María Dolores Rodríguez.

Foto: Juan Pablo Carreras

El recital también tuvo como acierto la conjunción de figuras consagradas como Yuri Hernández, Alfredo Más y Liudmila Pérez con jóvenes cantantes egresados de las escuelas del territorio como Betsy Remedios y Jorge Nelson Martínez.

Foto: Juan Pablo Carreras

La jornada de cumpleaños incluirá el estreno el próximo 30 de noviembre de una María La O sui generis, pues a la popular zarzuela de Ernesto Lecuona se le sustituyeron los diálogos por canciones del propio compositor para convertirla en una ópera que incluye nuevos personajes y cuadros musicales.

Foto: Juan Pablo Carreras

El Teatro Lírico de Holguín celebra su aniversario cada 16 de noviembre al estrenarse en esa fecha de 1962 la obra Los Gavilanes, hecho que dio paso al surgimiento de esta institución cultural liderada por el barítono Raúl Camayd.

Por Rosana Rivero Ricardo

Tomado de www.ahora.cult.cu

Exposición “75 años después”, tributo al poeta que nunca muere

En ocasión de la XXIII Fiesta de la Cultura Iberoamericana, ocurrida el pasado octubre, el público holguinero esperó la inauguración de la Expo “75 años después”, tributo al poeta español Miguel Hernández.

Lo que, por motivos de fuerzas mayores, se limitaría únicamente a celebrar a la realización del panel “Vientos que me llevan”, realizado en el Centro Ibérico, abierto a todo cuanto refiere al legado de esa región y sus descendientes. En esta ocasión, la presencia de los poetas holguineros Ronel González, Jorge Luis Serrano, Manuel García Verdecia.

De ahí que la concreción del hecho artístico, este noviembre, en el amplio salón del Centro de Arte, más que todo, habla muy bien del compromiso del promotor y curador español Diego Casimiro junto a la Casa de Iberoamérica, por ofrecer a los espectadores de la Ciudad de los Parques esta conmemorativa muestra.

Sin importar que el evento motivador haya clausurado su más reciente edición, Holguín abrió gustosa sus recintos al “poeta que escribe contra el tiempo del miedo y el silencio.” Miguel Hernández ha cobrado igual relevancia por su condición de poeta y dramaturgo distinguido de la literatura hispana en el siglo xx.

Recordar al hijo predilecto de Alicante, convoca a volver a su infancia dedicada a la crianza caprina, cuando se convirtió en un asiduo a la literatura que le llevaría de la mano de los grandes autores del Siglo de Oro español — Cervantes, Calderón de la Barca, Garcilaso de la Vega— y, con ella, a descubrir su principal fuente de educación.

Su viaje por el mundo de las letras inició con su primer y único galardón otorgado a la corta edad de 20 años con el poema Canto a Valencia, lo que devendría en la consolidación de una carrera literaria que le granjearía cierta reputación al publicar en varias revistas literarias de renombre como La Gaceta Literaria, Estampa y la Revista de Occidente. Considerado miembro tardío de la llamada Generación del 27,  publicó  su primer libro Perito en lunas en 1939.  Cual signo de una obra en ascenso, logró ser secretario y redactor de la enciclopedia Los toros bajo el patrocinio de su director José María de Cossío.

Diestro con el verbo, de imaginación ávida, tanto el amor, la amistad como la paternidad le propinaron el influjo para sus creaciones más relevantes: Elegía, una exaltación al entrañable amigo y ensayista Ramón Sijes; los sonetos de El rayo que no cesa, inspirados en la pasional relación con la pintora Maruja Mallo o el Cancionero y romancero de ausencias, donde recupera la esperanza ante el desastre bélico, y las famosas Nanas de la cebolla, que concibiera en honor a sus hijos, a la inocencia.

“Carne de yugo he nacido, más humillado que bello”. Foto: Carlos Rafael

De “75 años después” quedan en la memoria no solo las obsesiones de vida del poeta. Hay figuraciones múltiples: el nacimiento, la cárcel, las cabras, la higuera, las palomas que recrean la libertad en su vuelo. Se nutre, además, la muestra pictórica con fragmentos de su poética, que rememora sus emociones y pasajes de vida…

A juventud aciaga, pero fructífera, le sobrevendrían los años de la Guerra civil y, posteriormente, el cruel encarcelamiento donde su obra ganó madurez. En su accionar militante figura su participación en el II Congreso de Escritores Antifascistas años más tarde, al ser activo militante del Partido Comunista de España. Se haya plasmado en la exposición el espíritu de su poética como franco compromiso con los desheredados. Lo constatamos en Pastor de la muerte y El hombre acecha — escritos en ocasión de su visita a la URSS— cuya edición prácticamente completa quedaría destruida por orden del régimen franquista.

Lo que hoy se exhibe ha sido producto de una ardua investigación. Un empeño curatorial que remite a la simbología “hernandiana”, impulsado por el Área Cultural Diego Casimiro. Del huerto a la prisión, del pastor al poeta, del toro a la paloma que colmaron la existencia de un luchador incansable. El proyecto sigue una línea sólida: experimentar con técnicas y estilos diferentes. Toda una experiencia que requirió transitar por las etapas creativas del inspirador. “Han tenido que habitar en el poema desde la abstracción hasta el realismo, desde el cubismo hasta el impresionismo para convertirlo en un cuadro.”

Si la pensamos como homenaje, “75 años después” responde a ese deber señalado por Neruda, ahora cumplido no por cualquier colectivo artístico, sino por 30 artistas quienes —como el reverenciado poeta— comparten el amor por su obra. Ellos han aprendido a beber de la sabia “hernandiana”, indagando en el eco de sus creaciones. Rebelde e impasible a la desidia… “no tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando”. Y esa propia luz sigue iluminando, continúa calando hondo.

Con sus textos musicalizados, en la voz del trovador holguinero Orlando Silverio nos adentramos en su faceta donde la lírica se hace canción, una creación que no se iguala a otra de su tiempo, que marca su propia impronta. Creación que puede ser degustada con la misma exquisitez del vino ofrecido por el Club de Vinicultores Bayado en el encuentro suscito en el Centro de Arte de Holguín.

Queda asirnos a las palabras del Nobel de Literatura Pablo Neruda, quien fuera íntimo luchador y amigo de Hernández , cuya figura no debe ser transparentada. Y digo más: que sea, también en Cuba y en Holguín, merecidamente recordado a más de siete décadas de su paso a la inmortalidad.

“Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo!

 

 

Por un intercambio cultural sin barreras

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“Por primera vez sonará en la Ciudad de los Parques el banjo y los cantos gaélicos”, confirmó Ernesto Angulo, subdirector de la Casa de Iberoamérica, sede de las actividades, que propone la agrupación de ascendencia irlandesa que visita el oriente cubano.

Mick Moloney, director y fundador The Green Fields of America. Foto: Carlos Rafael

“Traemos música y danza. Irlanda, como Cuba, es un país pequeño que luchó por su independencia y a través de las artes mostramos nuestra cultura. Creemos que el arte posee el mismo idioma y es la máxima expresión de comunicación que tienen los amantes de la música”, comentó Mick Moloney, director y fundador de The Green…

14 personas integran el grupo visitante que traen arte irlandés a la Casa de Iberoamérica durante la Jornada De Irlanda y América hasta Cuba”. Foto: Carlos Rafael

Uno de los encuentros que más entusiasma a la comitiva es el intercambio con estudiantes de la Escuela Vocacional de Arte, porque según sus declaraciones “es importante que los jóvenes conozcan esta sonoridad, para que aprendan y abran el diapasón musical”.

“Tanto en Estados Unidos, como en cualquier parte del mundo, es difícil lograr que las nuevas generaciones se interesen por armonías ancestrales ante tanta comercialización de corrientes más contemporáneas, por ejemplo el pop. Para nosotros es como un acto político, porque es diferente a lo que rige la música a nivel global”, significó.

El grupo Zenda da la bienvenida con música tradicional cubana a los visitantes. Foto: Carlos Rafael

The Green Fields of America se creó en 1978 y es considerado por muchas publicaciones como el primer grupo de ambos lados del océano Atlántico en unir las tradiciones vocales, instrumentales y de danza irlandesas en conciertos y festivales. Han actuado en importantes plazas, entre ellas el Carnegie Hall de New York, Wolf Trap National Park for the Performing Arts, en Washington, The National Folk Festival, entre otros.

El lunes 13 a las 5:00 pm, ofrecerán un concierto único en la Casa de Iberoamérica, para después partir hacia la provincia de Santiago de Cuba.

John McAuliff, director ejecutivo de la “Fundación para la Reconciliación y el Desarrollo”. Foto: Carlos Rafael

John McAuliff, al frente del grupo visitante, indicó que el programa en Santiago de Cuba será similar al de Holguín. “Encuentros con artistas, estudiantes y profesores de música, además de un recorrido por sitios de interés histórico y cultural”.

Intercambio cultural con Cuba: no lo detiene nadie

Hace apenas cuatro días, los Departamentos de Estado, Tesoro y Comercio de los Estados Unidos emitieron una serie de disposiciones, anunciadas en junio por Donald Trump, presidente electo de ese país, que afectan las visitas de ciudadanos norteamericanos a la Isla, el comercio entre ambas naciones y recrudece aún más el bloqueo.

Una de las regulaciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) impide que los viajeros con ciudadanía estadounidense visiten a Cuba a título individual, bajo la categoría de intercambios pueblo a pueblo.

Para poder hacerlo deberán consumar “un programa de actividades a tiempo completo, que implique, siguiendo los patrones de EEUU, sostener contactos con el pueblo, apoyar a lo que ellos definen como sociedad civil y promover su independencia del Estado cubano”, explicó el sitio web Cubadebate.

Sin embargo, la implementación de estas medidas no detiene el interés creciente de ciudadanos del país norteño por la cultura cubana.

Un ejemplo puntual está en el grupo que John McAuliff logró reunir para propiciar el intercambio, en este caso, de tres culturas y una sola forma de expresar el amor a la tierra: el arte.

McAuliff es el director ejecutivo de la “Fundación para la Reconciliación y el Desarrollo”, que tiene 32 años de creada y un trabajo basado en la búsqueda de mejores formas de desplegar el entendimiento mutuo con viajes e intercambio educativo y cultural en países como Laos, Vietnam, Cambodia y Cuba.

“Visité Holguín por primera vez durante la Feria Internacional de Turismo (FitCuba-2017) y fue cuando descubrí la fascinante música de la Orquesta Sinfónica y la tradicional que hacen los grupos de aquí. Esto me hizo preparar este viaje”, expresó.

Sobre las nuevas regulaciones especificó: “Comenzamos a venir a Cuba en los años tempranos de la presidencia de Barack Obama y por eso puedo afirmar que lo logrado con los intercambios culturales entre naciones no hay barrera capaz de detenerlo, pues es una cuestión de amor, de conocimientos más que de política”.

“Mientras estemos aquí solo debemos hospedarnos en casas particulares, comer en las llamadas “paladares” y tomar el refresco Tukola, no Cachito ni Tropicola”, sentencia entre sonrisas.

Charles Gaven O´Brien, director del documental “Johnny Dinamita, un capitán sin miedo”. Foto: Carlos Rafael

Otras de las propuestas que traen es el documental “Johnny Dinamita, un capitán sin miedo”, del joven realizador norteamericano Charles Gavan O´Brien. Johnny fue un viejo filibustero estadounidense heredero de irlandeses que ayudó a los mambises en la compra de armas durante la Guerra Necesaria.

Holguín será la primera ciudad de la región oriental donde se estrenará el producto audiovisual luego de su lanzamiento en el 2015, en La Habana. Sobre Johnny cuenta el director que “era un rebelde sin causa y la pudo encontrar en la gesta independentista cubana, con la cual colaboró fervientemente y participó en el primer y único combate naval mambí de esa etapa”.

El jueves 18 de noviembre luego del panel “Un paseo por el tiempo. Expediciones con Johnny Dinamita”, con investigadores holguineros y Gavan O´Brien, se proyectará el filme, de una hora y media de duración, en la Casa de Iberoamérica.

Los anfitriones aspiran a que esta sea la primera de muchas Jornadas dedicadas a la cultura Irlandesa y que sean piedras, como bien dijo McAuliff, que construyan un puente indestructible en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

Por Luly Legrá Pichs

Tomado de www.ahora.cu

A 55 años de un sueño lírico

El 16 de noviembre de 1962 marcó ineludiblemente un antes y un después en la vida cultural holguinera. Ese día el público reunido en el entonces Teatro Infante aplaudió frenético la puesta en escena de Los Gavilanes, zarzuela estrenada en 1923 por los españoles José Ramos Martín y Jacinto Guerrero.

Gala 55 Aniversario del Teatro Lírico Rodrigo Prats. Foto: Carlos Rafael

Aquel grupo de cantantes, la mayoría procedentes de diversos coros de la ciudad, con la presencia, además, de la soprano Gloria Herce, la pianista Graciela Morales y una orquesta dirigida por Carlos Avilés y José Fernández, bajo la dirección del joven barítono Raúl Camayd Zogbe, repuso la conocida zarzuela española ante la insistencia del público holguinero. Un público que aprendió desde entonces a amar y defender el género lírico como uno de los principales baluartes culturales y espirituales de la ciudad.

Nacía así el Teatro Lírico “Rodrigo Prats” de Holguín, un colectivo que este año arribó a su 55 aniversario. La compañía, a propósito de su permanencia por más de medio siglo en el panorama lírico nacional, realizó en el Teatro Comandante Eddy Suñol, bajo el auspicio del Consejo Provincial de las Artes Escénicas, un recorrido por varios momentos relevantes de su trayectoria profesional con el nombre “Gran Concierto de Gala 55 Aniversario”.

Gala 55 Aniviversario Lírico Rodrigo Prats. Foto: Carlos Rafael

El programa, con dirección general de María Dolores Rodríguez y dirección artística de Dulce María Rodríguez, fue amplio y bien estructurado en cuanto a la selección de las obras presentadas, mayormente zarzuelas y fragmentos de óperas y operetas clásicas dentro del repertorio del bel canto, géneros que ha caracterizado, de alguna manera, el trabajo del Teatro Lírico holguinero desde su fundación.

El Teatro Lírico, a la par de voces experimentadas como Yuri Hernández, Alfredo Más y Liudmila Pérez, por ejemplo, se ha nutrido de jóvenes salidos, en su mayoría, de las aulas de la Filial holguinera de la Universidad de las Artes, entre ellos Jorge Nelson Martínez, Yulianni Sánchez y Betsy Remedios. Además, el grupo de niños que conforman el colectivo Voces de Ángeles, cantera para el futuro del Lírico, estuvo presente en el espectáculo por sus 55 años.

Foto: Carlos Rafael

El experimentado tenor Yuri Hernández resultó magnífico en sus interpretaciones de “E´ lucevan le stelle”, de la opera Tosca, de Giacomo Puccini, y “Funiculí funiculá”, conocida canción napolitana de Luigi Denza y Peppino Turco. El público, conocedor de la calidad de sus interpretaciones, no esperaba menos de una de las mejores voces de su coloratura en el panorama insular.

Asimismo, Alfredo Más, una de las primeras figuras de la compañía holguinera, sobresalió en “Se vuol ballare”, de Las bodas de Fígaro, de W. A. Mozart, y en la interpretación del conocido “Largo al factótum”, de la opera El barbero de Sevilla, de Gioachino Rossini, en compañía de un impresionante Jorge Nelson Rodríguez que demostró, además, sus dotes interpretativos en “Di Provenza”, de la opera La Traviata, de Giuseppe Verdi. Entre las intérpretes femeninas, Betsy Remedios entregó una convincente “Vissi d´arte”, de Tosca, de Puccini; mientras Liudmila Pérez, en compañía de Alfredo Más, sobresalió en “Calle el labio”, de la opereta La viuda alegre, de Franz Lehár.

Por su parte el coro, con dirección de Damaris Hernández y asesoría musical de Kenia Allen y Mario Yi, resultó otro de los atractivos de un concierto que tuvo en la selección de los temas y en la calidad de los intérpretes sus mayores logros. Recordemos sus interpretaciones en “Va pensiero”, de la ópera Nabuco, de Verdi; en la “Salida de Ana”, de la opereta La viuda alegre, de Lehár, junto a Yulianni Sánchez, y en “La Bella Divetta”, de la opereta La princesa de las Czardas, de Kalman, en compañía de Abel Carballosa y Yunio Galano. Aunque el coro pudiera lograr mayor organicidad y desenvolvimiento, incluso en relación con el desarrollo escenográfico y las propias  coreografías de las obras, a cargo del experimentado Eduardo Millán, y además respecto al vestuario de Alejandro de la Torre, quien logró cierta diversidad visual y colorido, en contraste con la opacidad de la escenografía.

Foto: Carlos Rafael

El resto del elenco estuvo a la altura de su 55 aniversario. Lo demostraron las interpretaciones y el desenvolvimiento en obras como el “Brindis”, de La Traviata, de Verdi, por Dianelis Torres y Reynier Velázquez; “Vals de Musetta”, de la ópera La Boheme, de Puccini, por Yulianni Sánchez, en compañía de modelos del Fondo Cubano de Bienes Culturales; “Una furtiva lágrima”, de la ópera Elíxir de amor, de Gaetano Donizetti, por Reynier Velázquez; “Il Sogno di Doretta”, de La Rondine, de Puccini, por Maylin Cruz; “Principio y fin”, canción de R. Sánchez Hernández, por Rafael Sánchez; “Nessun dorma”, de Turandot, también de Puccini, por Yunio Galano y Camilo Hijuelos, y “Quel guardo il cavaliere”, de la ópera Don Pascuale, de Donizetti, por Loreta Rodríguez.

Foto: Carlos Rafael

El Teatro Lírico de Holguín “Rodrigo Prats” ha tenido un largo año de trabajo con el estreno de Stabat Mater, de Giovanni Battista Pergolessi, un concierto con la Orquesta Sinfónica de Holguín dirigida por el maestro estadounidense Adrian Silvin y la reposición del espectáculo D´ Música. Aun así –y eso espera el público seguidor del arte lírico en la provincia– celebrará su aniversario 55 con la puesta, los días 30 de noviembre y 1, 2 y 3 de diciembre, de la conocida zarzuela María la O, obra del inmortal compositor cubano Ernesto Lecuona con libreto de Gustavo Sánchez Galarraga.

 

 

 

 

 

 

 

Full, el festival para el libro y la lectura

Del 13 a este 16 de noviembre los centros de la educación superior en Holguín protagonizan el Festival Universitario del Libro y la Lectura (Full). El evento, que entre sus objetivos persigue inculcar el importante hábito de leer, en las jóvenes generaciones, fue dedicado en esta edición a las figuras de Fidel Castro, Ernesto Che Guevara y Juan Nuiry Sánchez.

La descarga de libros en formato digital por parte de la Facultad de Informática de la Universidad de Holguín Oscar Lucero Moya, la exposición de textos de la Biblioteca Institucional Benito Juárez, así como la muestra de Artes Plásticas de Artistas Aficionados ha sido algunas de las actividades realizadas en esta semana.

Se han efectuado conferencias como la que abordó el tema del alcoholismo, dictada por el profesor Erick Leal, coordinador de los Programas de Salud y Calidad de Vida en la Facultad de Ingeniería.

La presentación de libros de editoriales holguineras como La Luz, recitales de Poesía por Poetas Jóvenes de Ediciones Holguín, además de la recordación de figuras imprescindibles como es el caso del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz se contemplan entre las acciones protagonizadas por los estudiantes universitarios holguineros como parte del Full.

Por Betsy Segura Oro

Tomado de www.radioangulo.cult.cu

Derroteros historiográficos al debate

Auspiciado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y la Unión Nacional de Historiadores de Cuba, la sede provincial de la UNEAC en Holguín acogió la realización del V Taller “Derroteros Historiográficos Cubanos”, entre el 15 y 16 de noviembre.

La conferencia “Mitos, oscuridades, funciones en el nacimiento del cubano: el imposible país de la Historia”, impartida por el Dr. René Fidel González García, dio inicio al Taller que reúne a historiadores, intelectuales y profesores de la provincia y otras partes del país. Se realizó, además, el panel “La República a debate”, que reunió a los historiadores José Augusto Ochoa del Río, Filiberto Mourlot Delgado, Hernel Pérez Concepción y René Fidel González García, con moderación de Armando Cuba de la Cruz.

V Taller Derroteros Historiográficos Cubanos en la UNEAC holguinera. Foto del autor

La exposición y debate de ponencias ocupó la mayor parte del Taller y resultó, además, eje central del intercambio investigativo y académico del mismo. Entre las ponencias expuestas se encuentran: “Representación mediática de la inmigración jamaicana a Banes”, de Yurisay Pérez Nakao; “Merle David: análisis socio–histórico del cubano”, de Alejandro Torres Gómez de Cádiz Hernández; “Viaje al corazón de un libro: testimonios de los autores de United Fruit Company: un caso de dominio imperialista”, de Elia Sintes Gómez; “Martín Morúa Delgado en la historiografía cubana”, de Yoel Rodríguez Ochoa y Susel Abad Fis, y “Paráfrasis historiográfica a La Virtud Doméstica, de Rigoberto Segreo Ricardo”, de Paul Sarmiento Blanco y Leidiedis Góngora Cruz.

Además, se presentaron, entre otras, las ponencias: “Tendencias historiográficas y dogmatismo ideológico en la recepción de José Martí”, de Ariel Zaldívar Batista; “Los espacios del olvido en los estudios de las guerras cubanas”, de José Abreu Cardet; “El coleccionismo en Matanzas, de Urbano Martínez Carmenate”; de David J. Gómez Iglesias; “Deudas historiográficas sobre la ética y el legado comunista del Che”, de Alexander Abreu Pupo; “Un olvidado luminoso informe principeño”, de José Novoa Betancourt y Patricia García Concepción; “Una polémica, la ucronía y las funciones de las ciencias históricas”, de Minervino Ochoa Carballosa; “Conflicto armado y orígenes de la narrativa”, de José Rojas Bez; “Un reflejo de la vida cotidiana en la poesía holguinera durante el período 1990–2010”, del poeta José Poveda Cruz y “Ciencias sociales y literatura: diálogo entre saberes narrativos”, de José Vega Suñol.

Participaron con sus investigaciones, además, intelectuales y profesores universitarios como Carmen Montalvo Suárez, Dimelsa Rivas Dasut, Elier Córdova, Graciela Pacheco Feria, Naila Caparrós Díaz, Ana Leonor González Sánchez, Reynaldo Telmo Ramírez, Oscar Larralde Otero, Violeta Rosa Mejías Rojas, Vladimir Pita Simón, Kenia Abreu Cuenca y María Quiñonez Pantoja.

Presentación de la novela El camino de la desobediencia, del bayamés Evelio Traba. Foto del autor

Asimismo, el Taller fue momento propicio para la presentación de la novela El camino de la desobediencia (Editorial Boloña, 2017) del bayamés Evelio Traba Fonseca, por Diana Iglesias Aguilar, especialista del Centro de Comunicación Cultural Ventana Sur, en Bayamo, Granma.

La novela –editada inicialmente por la casa Verbum, de Madrid, España, en 2016– nos acerca a la figura del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, mientras “deshace las cubiertas que cercan al Céspedes hijo, hermano, esposo, padre, amigo, estudiante, poeta, dramaturgo y viajante, para devolverlo como el ser quebrantable y palpitante que es, como cualquiera de los mortales”, escribió al respecto la presentadora en un artículo publicado en La Campana, periódico cultural de la provincia de Granma.

“Diversas voces se entrecruzan con la de Céspedes, aportando emociones, contradicciones y elementos enriquecedores de una trama con infinitud de personajes en primeros planos y muchos otros figurantes que van dejando huellas en la travesía hasta la decisión cespediana de declinar el sendero elegido por sus ascendientes y desembocar en rebeldía e independencia, momento que definirá un antes y un después en la vida de Céspedes”, añade, además, la presentadora de El camino de la desobediencia.

Por su parte, el autor, Evelio Traba, ha obtenido, entre otros, el Premio Nacional de Poesía Fidelia, convocado por la UNEAC en Granma, con Las puertas cambian de sitio (Ediciones Bayamo, 2009), el Accésit del Premio Latinoamericano y Caribeño de Novela Alba Narrativa con la novela histórica La concordia (Arte y Literatura, 2013) y el Premio Iberoamericano de Novela Verbum 2016, con El ritual de las cabezas perpetuas (Editorial Verbum, 2016).

Finalmente se lanzó la convocatoria al VI Taller Derroteros Historiográficos Cubanos y al I Encuentro Oriental de Escritores de Literatura Histórico Social, a desarrollarse los días 21, 22 y 23 e3 noviembre del 2018.