Aleida Guevara inaugura exposición sobre el Che en Holguín

Fotos: Del autor

La doctora Aleida Quevara March inauguró la exposición “Querida presencia huellas del Che en el oriente cubano, en la galería Fausto, de la UNEAC, en saludo al 90 cumpleaños del Guerrillero Heroico.

La exhibición es auspiciada por los jóvenes de la organización nacional de Bufetes Colectivos con la colaboración del Centro de Estudio Ernesto Che Guevara.

La muestra fotográfica recuerda el tránsito del Che por el oriente cubano, donde cada imagen refleja las huellas por este territorio, tanto en la Sierra Maestra , como en las Minas del oriente holguinero .

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La actividad contó con la actuación de los niños de la Escuela Elemental de Arte, quienes interpretaron un repertorio de canciones para homenajear al Che en su aniversario.

Quienes deseen acercarse al legado del Che tienen la oportunidad de visitar la exposición hasta el 16 del mes en curso.

Por Elder Leyva. Fotos: Del autor

Tomado de www.ahora.cu

Humor gráfico en el Satiricón: ¿quién dibuja al sátiro?

Por Erian Peña Pupo

Expo de caricaturas. Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

Como parte del V Festival de Humor para Jóvenes Satiricón y dedicada al desaparecido caricaturista, diseñador gráfico y periodista holguinero Ángel Quintana Bermúdez (1934–2018) la sede provincial de la Uneac en Holguín exhibe la exposición de caricaturas Humor Gráfico. Satiricón V.

Con curaduría del caricaturista y actor Onelio Escalona, integrante del conocido dúo Caricare, la exposición reúne obras –en diferentes formatos y técnicas– de artistas gráficos como Alfredo Hernández, Martirena, José Antonio Fulguerias, Roland, Panchito y Pedro Méndez, integrantes del conocido suplemento humorístico santaclareño Melaíto, además Jorge A. Carmenate, Lauro Echavarría, Quintana, Mayedo, Bermúdez, Leyva, entre otros.

Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

Con una peculiar curaduría, utilizando palillos o presillas para sostener las obras en los cordeles, estas caricaturas –creadas desde la indagación personal y muchas veces autodidacta en los amplios terrenos del género y sus posibilidades expresivas– exploran temas como la muerte, las indisciplinas sociales, el arte, el deporte, la guerra, la homofobia, la religión… desde la sátira social y el humor criollo, esa peculiar manera de subrayar la cubanidad que tan bien definiera Jorge Mañach en su Indagación del choteo (1928).

Según el reconocido intelectual Manuel García Verdecia, vicepresidente de la Uneac en Holguín, quien tuvo a su cargo las palabras de presentación de la muestra: “El humor gráfico en Holguín es tan antiguo como el desarrollo de la propia prensa, si bien es después del triunfo de la Revolución que toma auge: sobre todo a partir de la realización de pancartas o afiches que no solamente tenían un sentido político, y también de suplementos: el periódico ¡ahora! siempre tuvo una sección dedicada a las caricaturas y se creó un suplemento llamado Almiquí, donde diferentes caricaturistas tuvieron ocasión de desarrollarse”.

Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

Precisamente en estas secciones y suplementos, varios artistas holguineros Quintana y Lauro, entre los presentes en la muestrainiciaron su camino en la caricatura, expresión que, según los estudios de Arístides Hernández, Ares, en su Diccionario de la caricatura cubana, comenzó en Cuba hacia 1833, cuando Luis Merlín o Marsillón firmó la que se considera la caricatura primigenia en la Isla, aunque de ella solo tenemos referencias.

“El hecho de que hoy tengamos un diario y no un semanario reduce un tanto las posibilidades de los humoristas. Ya no existe el movimiento que hubo en los años 70 y 80. Creo que es interesante que los medios tengan en cuenta el hecho de explotar con más asiduidad e inteligencia las nuevas tecnologías de la comunicación: puede haber perfectamente un blog de caricaturas humorísticas. Pienso que si se fortalece el Satiricón, si se utilizan las técnicas del periodismo digital y logramos que el diario holguinero se rescate y haya mayor presencia dentro de sus páginas de la caricatura, podemos rescatar buena parte de este movimiento. El humor gráfico es un humor que queda para la historia y que la gente visualiza e interioriza muy rápidamente, pues no tiene ningún tema lejano. Es, además, una manera de visualizar cómo somos, cómo pensamos, cómo actuamos…. y criticar aquellas cosas humanas que todavía nos quedan por salvar para mejorar la sociedad”, subraya, además, Manuel García Verdecia.

Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

Las caricaturas reunidas en Humor Gráfico. Satiricón V nos ofrecen diferentes puntos de vista –desde el ingenio y la jocosidad, pero también desde la picardía, la hilaridad y un poco de ironía– a la realidad cubana e internacional, aquellas cuestiones que median y particularizan nuestra cotidianidad y la hacen única. Con una caricatura se puede decir tanto como con un comentario de varias cuartillas, con un ingrediente añadido, visualmente eficaz por demás: despertar una sincera sonrisa en quien la observa.

 

Realizarán en Granma Festival Nacional de Música de Concierto

El programa de actividades clausurará con un concierto de la Orquesta de Guitarras Lira Bayamesa./Foto ARCHIVO. 

El Festival Nacional de Música de Concierto para pequeños formatos “La Mi Si Fa” tendrá lugar en esta ciudad del 23 al 25 del actual mes, con el objetivo de estimular el intercambio entre las agrupaciones y fomentar ese género.

Dayron Fonseca Escobar, especialista en comunicación de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) en Granma, precisó a la Agencia Cubana de Noticias que en el certamen participará la musicóloga Heidy Cepero Recoder quien impartirá una conferencia magistral el día 24.

Destacó que, en su sexta edición, el Festival está dedicado a la Música de Cámara, al  aniversario 18 del quinteto Metales en Concierto, y al bicentenario del natalicio de Perucho Figueredo, compositor de La Bayamesa, marcha patriótica de las luchas independentistas y actual Himno Nacional.

Entre las propuestas musicales, Fonseca Escobar resaltó la presentación de ICTUS y un cuarteto de trombones de Camagüey,  así como la Orquesta de Cámara Bayamo, Metales en Concierto, el Quinteto Contraste, Entre Cuerdas, y el Conjunto de Música Antigua Exulten.

El evento, creado con el objetivo de potencia la tradición histórica y la vida cultural de la provincia, cuenta con el auspicio de la filial provincial de la Uneac, la Escuela Profesional de Arte Manuel Muñoz Cedeño, la Asociación Hermanos Saiz y el sectorial provincial de Cultura en Granma.

Fonseca Escobar agregó que el principal espacio de conciertos será el cine-teatro 10 de Octubre, en el cual se efectuarán las presentaciones cada día a partir de las ocho de la noche, bajo la dirección artística de Juan Cedeño Oro.

El Festival, denominado La-Mi-Si-Fa en alusión a las cuerdas del contrabajo de concierto, fue creado con la finalidad de dignificar a la ciudad de Bayamo, en la cual nació el himno de la Patria, y se forjó la nacionalidad cubana.

Tomado de http://www.cnctv.icrt.cu

Un Ángel de apellido Quintana

Hace aproximadamente un mes conversé con Ángel Quintana Bermúdez. Fue el 16 de enero y lejos estaba de suponer que aquella sería la última vez que intercambiaba con el reconocido periodista, diseñador gráfico y caricaturista holguinero. Nos encontramos en la sede provincial de la UNEAC frente a una de sus obras: se inauguraba entonces la exposición Tolerancia vs. Homofobia como parte de la Jornada de Arte y Cine Eróticos El cuerpo del Otro, organizada por la institución durante la XXXVI Semana de la Cultura holguinera.

Quintana aludía en sus características caricaturas –muchas de ellas tridimensionales y trabajadas en técnica mixta– al típico machismo cubano y hacía énfasis, además, en la tolerancia frente a una homofobia que aún permanece como rezago de ese machismo isleño y enraizado. Muchas de ellas eran “interactivas”, como él mismo las llamaba. O sea, si uno quería conocer un mensaje oculto o darle otra lectura al asunto planteado, necesitaba levantar un pedazo de papel o de cartón, un fragmento del ensamblaje que llegaba a ser la obra, y así darle otro sentido al mensaje, casi siempre jocoso o con un matiz instructivo.

Estas caricaturas le hicieron ser un colaborador asiduo de medios como el diario Juventud Rebelde, el semanario humorístico Palante, y las revistas Bohemia, Verde Olivo y Opina, según la información que nos ofrece el narrador y también periodista holguinero Rubén Rodríguez. Incluso, expuso sus obras en Polonia, Hungría y la antigua Unión Soviética, y logró con ellas premios en el evento internacional de Humorismo de San Antonio de los Baños. Pero Quintana –nacido en Banes en 1936– inició sus andanzas periodísticas mucho antes: primero en La Verdad y Antorcha, de Banes; luego en Sierra Maestra, de Santiago de Cuba, y finalmente en el semanario ¡ahora! (1976–1992) de Holguín, donde se desempeñó como periodista, diseñador gráfico y caricaturista. Ahí creó, en 1987, el tabloide Ámbito, suplemento cultural entre los más reconocidos del país.

Ángel Quintana Bermúdez (1936–2018) fue un reconocido periodista, diseñador gráfico y caricaturista holguinero (foto 2 archivos del semanario ¡ahora!)

Fue el periodismo, además de la caricatura, la faceta por la que Quintana fue reconocido y sus textos, especies de betseller del periodismo holguinero, harían que se vendieran miles de aquellos periódicos que contenían sus historias. Tenía un peculiar olfato para encontrar el suceso irrepetible, hurgaba como pocos en la historia y hallaba el “palo” periodístico –ese que en la Academia siempre quisimos encontrar los “pichones” de periodistas– ante la mirada incrédula de otros colegas que habían mirado antes de él en el mismo lugar pero no habían observado con ojos de detective, de investigador nato, de Sherlock Holmes del periodismo, como lo hacía Ángel Quintana Bermúdez.

Muchas de aquellas historias son hitos periodísticos y hoy, cuando las leemos después de varias décadas de publicadas, tienen esa extraña vigencia olorosa a literatura que se alejada del periodismo diarista y las asemeja en esto, salvando, claro, estilos y contextos, a las crónicas de Alejo Carpentier, García Márquez, Eduardo Galeano, Leonardo Padura…

Quintana, miembro de la UNEAC y de la Upec, escribió sobre la gibareña Copa del Amor, hoy conocida por muchos pero entonces olvidada en el cementerio de aquella villa; sobre el submarino nazi que afloró durante la Segunda Guerra Mundial también en la bahía gibareña ante los ojos expectantes y asombrados de sus habitantes; sobre tesoros, hallazgo y leyendas en varias partes de la geografía oriental; sobre una peculiar pagadora de promesas y sobre muchachas muertas y lloradas que aún vivían sin sus familiares saberlo. A propósito, este texto fue publicado nuevamente por el semanario ¡ahora! como parte de una serie de textos que habían calado en la memoria colectiva por los 55 años del órgano de prensa holguinero.

“Un par de veces –escribe Rubén Rodríguez– logró Premio de la Ciudad de Holguín: con el libro de testimonios Gente de leyenda (1988) y con el reportaje Norte desarmó la mentira (2014), junto a María Julia Guerra. También le correspondieron honores del sector, como la Distinción Félix Elmusa y el premio por la Obra de la Vida, de la Upec en Holguín; la condición de Hijo Ilustre de Banes y Medallas conmemorativas por aniversarios de las FAR”.

Portada de la edición española de El águila negra y otras historias (tomada de la web de la editorial Guantanamera).

Pero quizá la historia más conocida de Ángel Quintana fue la de El águila negra: un peculiar ladrón y estafador, una especie de Robin Hood local, que habitó los predios holguineros a inicios del pasado siglo, dejando la marca de su leyenda en varias zonas de la región. Primero nacieron algunos reportajes y después el libro El águila negra y otras historias, publicado entonces por Ediciones Holguín, creo que con más de una edición, y recientemente editada por la editorial española Guantanamera. El libro fue presentado en la reciente edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana, aunque –como nos recuerda Rubén Rodríguez– al fallecer el pasado viernes 9 de febrero, Ángel Quintana Bermúdez, el inquieto conversador, el humorista, el detective tras viejas y vitales hazañas, el recopilador de las historias del águila negra, no pudo ver el libro impreso. Ahora descansa en su Banes natal, tierra de músicos y poetas, y también de otros tantos misterios a los que seguro ahora Quintana desentrañará las pistas.

 

Cuenteros Pico de oro: el arte de contar

Auspiciado por la UNEAC y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas en Holguín se desarrolló el Encuentro de narración oral Cuenteros Pico de oro, que reunió a narradores orales de varias partes del país y extendió sus actividades a la localidad de Velazco, en Gibara.

Coordinado por la reconocida actriz, narradora oral y promotora cultural Norma Arencibia, Cuenteros Pico de oro inició su XV edición en la Sede Pedagógica José de la Luz y Caballero de la Universidad de Holguín.

“Pico de Oro nace a fines de 2002, con una visita de Elvia Pérez y un norteamericano amigo de Cuba, Joe Hayes. Hago este proyecto primero con las Artes Escénicas, pero después me di cuenta que era mucho mejor un movimiento para todo el que se acercara, sin límites de edad, culturas ni formación y solo con la intención de querer hacer un cuento. Eso me da la posibilidad de escuchar cuentos que son absolutamente originales y de hacer, entonces, el trabajo con los muchachos que más se familiaricen con la idea de contar. En el Pedagógico me pidieron impartir de manera opcional, por el departamento de Artes, voz, dicción y narración oral, y también aprovecho esa oportunidad, pues de ahí van saliendo muchos jóvenes con potencialidades”, asegura Norma.

La destacada actriz holguinera añade que “la UNEAC es la que propicia desde siempre el movimiento de narración oral a nivel nacional. Ya en 2003 fundo a través de las Artes Escénicas y la UNEAC el primer evento, pues es esta última la cabecera del movimiento de cuenteros en Cuba”.

Además, el Encuentro extendió sus actividades al poblado de Velazco, en el municipio de Gibara. Allí se realizó el acto central y los narradores visitaron para ofrecer su arte, la tabaquería y la escuela especial del lugar, asimismo las primerias y secundarias básicas.

Norma Arencibia, anfitriona del evento, durante el pasado encuentro en la Casa de Cultura de Velazco (Luis Ernesto Ruiz Martínez).

En Velazco se encuentra una de las más hermosas casas de Cultura en Cuba, obra del arquitecto norteamericano Walter Betancourt Fernández (1932–1978) y actual Centro Cultural Felix Varona Sicilia. Allí realizó su trabajo el promotor cultural Félix Varona (1927–1997). “Yo quise primero hacer un evento en Velazco que fuera de teatro, porque Felix Varona era eminentemente teatrista, y ya veía el deterioro de la Casa de Cultura y los problemas económicos golpeándonos en todos los sentidos. No se podía soñar que habiendo tantas necesidades materiales para sobrevivir como pueblo, nosotros tuviéramos dinero para arreglar la Casa. Quise siempre, y lo sigo queriendo, dar vida, sangre, que es llevar el hecho cultural a ese edificio”, subraya Norma Arencibia.

Asimismo añade que “el principal logro que hemos tenido es el trabajo con el Pedagógico de Holguín y su vinculación a las actividades en Velazco, para usar esos espacios como soñaron Walter y Félix: un teatro que acoja cualquier nivel profesional, pero por el que pasen miles y miles de aficionados”.

Otro de los momentos especiales del Encuentro fue la conferencia “José Martí y las artes”, impartida por el escritor, investigador, periodista y profesor Luis Toledo Sande (Velazco, Holguín, 1950), uno de los más importantes investigadores de la obra y la figura del Apóstol José Martí.

Conferencia “José Martí y las artes”, impartida por el escritor, investigador, periodista y profesor Luis Toledo Sande (foto Erian Peña Pupo).

El Encuentro de narración oral Cuenteros Pico de oro –al que asistieron reconocidos narradores orales de varias partes de la provincia y el país, y otros aficionados al arte de contar– finalizó con la realización de una peña infantil en la Sala principal de la UNEAC holguinera.

 

 

 

Claroscuros de una jornada intensa… Semana de la Cultura holguinera

Por Frank Padrón Nodarse

La 36 edición de la Semana de la Cultura en esta ciudad oriental finalizó como lo que siempre ha sido: una fiesta donde no solo salen a escena los muchos valores locales en todas las manifestaciones artísticas, sino de otros rincones de la isla que encuentran en esta hermosa villa oportunidad para el contacto y la confrontación.

Dedicada este año al aniversario 120 del fallecimiento del Mayor General Calixto García; al aniversario 40 de la creación del sistema de Casas de cultura (que como se sabe, tanto han aportado a la democratización y actualización de los valores culturales); a Argelio Cobiellas, destacado artista de la plástica y al promotor Jesús Téllez,entre otros homenajes, la jornada que también premia lo mejor del talento lugareño en las diversas disciplinas (literatura, artes escénicas, música…) permite al visitante comprobar, sino conocer, de primerísima mano, lo mucho que vale y brilla en Holguín, tanto entre nuevos como respecto a los veteranos.

Entre estos últimos, valga resaltar la lozanía y el vigor de que goza la orquesta Hermanos Avilés, decana entre las de su tipo; cultora tanto de ese rico son que florece en esta parte de la isla como de ritmos caribeños, muestra con orgullo también el cruce intergeneracional que une a la vieja guardia, jóvenesmúsicos.

No solo mediante todo un recital en ese sitio de festejo popular que es la zona del parque frente a la Casa de Cultura Manuel Dositeo Aguilera, sino acompañando a la destacada cantante Gladys María, quien celebró por todo lo alto sus 25 años de vida artística en el teatro Eddy Suñol, los Avilés derrocharon su clase.

Gala de artistas aficionados frente a la Casa de Cultura de Holguín (foto Carlos Parra).

Y hablando de esa cancionera, su recital fue una de las actividades esenciales de la Semana: plena en condiciones vocales, con un repertorio balanceado y de buen gusto, debe ella, sin embargo practicar más el diálogo escénico, recordar que hay muchos sinónimos del adjetivo “lindo” y no permitir (aunque esto va más bien con la dirección del espectáculo) que dentro de la fluidez del mismo se introduzca todo un ruido en el sistemapor el engolamiento y acartonamiento del locutor, como ocurrió.

Pero, sin lugar a dudas, la oportunidad óptima para apreciar los altos quilates del arte holguinero estriba tanto en la Gala de Apertura como en el Gran Concierto que en espera (esta vez) del 266 aniversario de laentrega del Título de Ciudad y Tenencia de Gobierno, tiene lugar frente a un sitio emblemático: la hermosa Catedral San Isidoro.

Si la primera, regida por Víctor O. Zaldívar,tuvo a bien privilegiar lo popular (notables solistas como Lucrecia Marín, Nadiel Mejías o Ernesto Infante, el teatro Guiñol, el cuarteto Cubamar, la actriz Norma Arencibia, decimistas y manifestaciones bailables de Codanza o el grupo Cristal) la segunda, a cargo de Carlos López, tuvo en lo lírico sus principales credenciales, y no extraña para nada cuando este es uno de los frentes donde Holguín sienta cátedra. Solistas del Teatro Lírico, acompañados de otros no menos excelentes artistas como el Dúo Encore, la Orquesta de Cámara, el coro Orfeón, el trovador Fernando Cabreja, Sabor Genuino o el proyecto Palabras al Viento, armaron un exquisito concierto, que culminó como es habitual con las campanadas y el brindis por otro año en la hermosa provincia.

La danza, menos presente que en años anteriores, lamentablemente, tuvo entre sus exponentes para agradecer el proyecto juvenil Mónica Dance, con su peña de flamenco. Varias de sus bailarinas requieren aun de mucho taller, muestran imprecisiones y suciedades en el baile, pero la indudable frescura de las coreografías y el no poco talento que se aprecia aun dentro de las limitaciones, merecen apoyo y aplauso.

El siempre esperado Salón de la Ciudad resultó este año, en su edición 32, cuanto menos desconcertante. Vigorosa son tambiénlas artes plásticas en Holguín, por tanto decepcionó toparnos esta vez con una exposición de…proyectos. Por mucho que los curadores justificaran el empeño, cuando tantas notables piezas de todas las manifestaciones en este arte hemos apreciado durante años, no fue precisamente motivador chocar con las paredes repletas de currículums, fotos de los expositores y bocetos, “Works in progres” (Sin título, como se le llamó al Salón todo) pero ausentes de lo que más se desea en este tipo de actividad:obras concretas. Ojalá esto no ocurra de nuevo.

Mujer con flores en la cabeza, de Teatro A dos manos, de Santiago de Cuba (foto Ernesto Herrera).

Entre lo que vino destacaríaelgrupo teatral A dos manos (Santiago de Cuba) dirigido por Dagoberto Gaínza con el monólogo Mujer con flor en la cabezaque montó su esposa, la también actrizNancy Campos; agudo texto de Carlos Leyva en torno al oportunismo y el pragmatismoque asume con fuerza y conocimiento de causa la actriz Arisleydis Reyes.

Respecto a los no pocos eventos dentro del grande que constituye la Semana merecen relieve el de Estudios sobre Guerras de Independencia y la Jornada deArte y Cine Eróticos, coordinada por la Asociación Audiovisual de la UNEAC.

La Semana de la Cultura debe reformular y corregir no pocos detalles: el hecho, por ejemplo, de seguir programando hechos importantes que coinciden en hora; la impuntualidad (como ocurrió con “Danzando para mi ciudad”, anunciado para las 7:00 p.m. y habiendo comenzado una hora después), fatal sobre todo en una jornada con tantas y tan importantesactividades.Merece un evento así reforzar la logística y el presupuesto; este año se notaron deficiencias en el hospedaje y la alimentación de los invitados.

Al sistema de casas de cultura también se dedicó esta edición de la Semana holguinera (foto Carlos Parra).

Pese a todo, pese a la pertinaz lluvia que amenazó con arruinarla (e incluso obligó a posponer más de un programa) la Semana de la Cultura Holguinera en su edición número 36 valió la pena: siempre lo valen estas enormes vitrinas donde se aprecia y disfruta el arte y la fuerza creadora de todo un pueblo.

 

 

Téllez por Téllez

Jesús Téllez Carrasedo (1946) tiene mucho que contarnos. Solo él puede hacerlo con la seguridad de que no tiene nada que perder cuando, entre amigos, se dispone al diálogo ameno y desenfadado, salvo historias reales que son al fin y al cabo, fragmentos de vida que han pertrechado a este hombre, momentos de la existencia sociocultural de un país.

Téllez, a quien se le dedica la XXXVI Semana de la Cultura holguinera, junto al artista plástico Argelio Cobiellas, ha sido protagonista del movimiento cultural en la provincia desde hace varias décadas, que es ser protagonista también de la cultura cubana desde una provincia que se empeña cada día en sus pretensiones de universalidad. Muchas veces desde el anonimato más sencillo y provechoso: ese anonimato que tras un puesto de dirección o en la organización de determinado evento, se aleja de cámaras, reflectores, periódicos, flashes y notoriedad popular en pos de la calidad del hecho cultural en sí, del fomento de la cultura en el pueblo y de la relaciones ineludibles entre cultura, sociedad y Revolución.

Por eso, para encender el diálogo memorioso, para inflamar la memoria en donde ardió el suceso, como tan bien ella sabe, la escritora y editora Lourdes González Herrero, invitó a Jesús Téllez Carrasedo al espacio “Con olor a tinta”, en la sede de Ediciones Holguín.

Aunque no lo notáramos a simple vista, buena parte del diálogo estuvo regido por la influencia de la política cultural de la Revolución Cubana en la vida de Jesús Téllez. No podríamos desligar una de otra. Ambos accionares han ido de la mano. Como tampoco podríamos hacerlo con las condiciones sociohistóricas que la han marcado como cubano.

De eso habló Téllez, quien actualmente trabaja en el departamento de Relaciones Exteriores en la Uneac holguinera, cuando se refirió a su labor en determinados sectores de la cultura holguinera luego del triunfo del proceso revolucionario en 1959 y desde que comenzó a laborar en el sector en 1965, relacionado al movimiento de artistas aficionados.

A finales de 1969, Téllez fue delegado en Holguín del Consejo Nacional de Cultura. Con posterioridad estuvo al frente del Movimiento de Artistas Aficionados y las Casas de Cultura. Más tarde, con la creación del Ministerio de Cultura en 1976 y la nueva división política administrativa, estuvo al frente del Movimiento de Aficionados, Casas de Cultura y Literatura en Holguín.

Incomprensiones epocales propias de una Revolución que se radicaliza en un contexto complejo, logros culturales, interpretaciones erróneas de postulados marxistas, trabajo, también censuras, esfuerzos cotidianos, artistas aficionados, creación, nuevamente desacuerdos, consolidación artística de la provincia y nombres de creadores y directivos de diferentes sectores y niveles, como Angélica Serrú, Raúl Camayd, con quien desarrolla festivales internacionales de ballet y canto lírico, Luis Pavón Tamayo, Ángel Augier, Faustino Oramas, Julio Méndez, Alberto Cortez, Estela Raval y Los Cinco Latinos, Carlos Jesús García, Faustino Oramas, Armando Hart Dávalos, Felix Varona, Joan Manuel Serrat, entre otros con los que se ha relacionado a lo largo de su vida profesional, se fueron intercalando y siendo parte del ameno diálogo en Ediciones Holguín.

Jesús Téllez Carrasedo (1946) tiene mucho que contarnos (foto Ernesto Herrero Pelegrino).

Melómano nato –la música clásica, el jazz y el rock and roll entre sus preferencias– y amante de los relojes y los bolígrafos, que combina unos con otros, Téllez visitó diferentes países de la Europa socialista (Alemania, Polonia) llevando las experiencias en la fomentación y dirección de la cultura en Holguín. Asimismo, fue partícipe de las diferentes estructuras desde las cuales se articuló la cultura en Cuba, desde el Consejo Nacional de Cultura hasta el actual Ministerio de Cultura.

Téllez sería también consultor de la ONU en Nicaragua: allí se reencuentra con el reconocido poeta, sacerdote y teólogo Ernesto Cardenal, que años antes había visitado la ciudad de Holguín, y conoce, también, al recientemente fallecido pensador marxista Fernando Martínez Heredia. Además, se desempeñó como director del Consejo Provincial de las Artes Escénicas. “Los directivos existimos por los creadores y nuestro papel es facilitarles a los creadores la obra”, añadió.

Diálogo de Jesús Téllez con la escritora y editora Lourdes González en Ediciones Holguín (foto Ernesto Herrera Pelegrino).

“Soy un patriota, amo a este país con sus virtudes y defectos”, aseguró finalmente Jesús Téllez Carrasedo y esa parece ser su divisa, el blasón que porta contra todo viento: el estandarte de un hombre que mientras la vive ha sido, además, constructor de la cultura.

 

 

 

 

 

 

Novedades de la Semana de la Cultura en Holguín

Proyecto Palabras al viento en la inauguración de la Semana de la Cultura de Holguín 2016. Foto: Lisandra Cardoso

La XXXVI Semana de la Cultura en Holguín estará dedicada al 266 aniversario del título de ciudad y tenencia de gobierno, al 120 de la muerte del mayor general Calixto García y al 40 del sistema de Casas de Cultura. Además a las personalidades del sector Argelio Cobiellas y Jesús Téllez.

Esta edición tendrá lugar desde hoy 15 y hasta el 21 de enero y prevé un amplio programa de actividades entre las que destaca el desfile inaugural, previsto para esta tarde y que contará con lo mejor del talento artístico local. Además, como parte del espacio Cine Móvil, se exhibirá hoy el filme Viva Cuba, del director Juan Carlos Cremata en la pantalla ubicada frente al cine Martí a las 08:00 p.m.

Media hora más tarde y para cerrar la noche con broche de oro, la Casa de Cultura Manuel Dositeo Aguilera acogerá una expo de pinturas y esculturas pertenecientes al colectivo plástico Ballado, de categoría nacional. La música quedará a cargo del saxofonista Yander Reyes, una de las promesas del jazz en la ciudad.

La jornada de mañana 16 iniciará desde bien temprano cuando a las 08:30 a.m. el espacio “Leer es vivir” abra sus puertas con cuentos de Idania Salazar en la voz de Nancy Sosa, instructora de literatura de la Casa de Cultura municipal. El mismo tendrá lugar en el círculo de abuelos de la calle Independencia en el Reparto Luz.

Para quienes apuesten por la superación en estas jornadas, encontrarán su espacio en el III Taller provincial “Art-Cult” el cual quedará inaugurado a las 09:30 a.m. en el propio centro de superación. El primer tema a abordar será “Desarrollo local comunitario: identidad y patrimonio”.

Otro espacio para la investigación será el ciclo de estudios de la cultura holguinera con el panel “25 años de creada la Casa de Iberoamérica”. Este contará con la presencia del DrC. José Fernández Novoa, la DraC. Nurys Leyva, la MSc. Haydée Toirac y el Lic. Bárbaro Angulo.

Por su parte la escuela profesional de artes plásticas “El Alba”, acogerá el conversatorio sobre la vida y obra de Argelio Cobiellas, “Una historia y una obra para contar”. El mismo estará a cargo del escritor Gilberto González y será amenizado por la cantante María Aldana acompañada al piano por César Fidel Gutiérrez.

Los amantes del cine estarán de plácemes cuando este martes quede inaugurado a las 03:00 p.m. la Jornada de Arte y Cine Erótico “El cuerpo del otro” en el Salón Central de la UNEAC de la ciudad de Holguín. Las palabras de apertura estarán a cargo del profesor de cine Humberto González Carro y la voz de la cantante Gladys María amenizará el evento.

Para los que disfrutan con la buena música cubana llega la peña Polo Montañés a las 04:00 p.m. con la presentación de los solistas Walter Cobas, Gabriel Chacón y Alejandro Salas quienes se darán cita en la Plaza Camilo Cienfuegos.

Las tablas también tienen su espacio en esta 36 edición de la Semana de la Cultura en Holguín. De tal suerte que el espacio Noche de Teatro de la Casa de Cultura Manuel Dositeo Aguilera, presentará este martes a las 07:00 p.m. piezas representadas por grupos de las organizaciones estudiantiles de la provincia, entre otros.

Fotograma de la película cubana Conducta. Foto: Cubadebate

La jornada del 16 contará también con el espacio Cine Móvil, con su sede ubicada en las inmediaciones del cine Martí y reserva para la noche de mañana la multipremiada película “Conducta”, del director Ernesto Daranas. Por su parte los residentes del Reparto Emilio Bárcenas podrán disfrutar de la octava edición de la Muestra Itinerante de Cine del Caribe 2017 con la proyección del largometraje “Vuelos Prohibidos” del cineasta Rigoberto López.

Gladys María Moreno. Foto: Ahora

El plato fuerte de la jornada del martes lo será sin dudas la presentación en concierto de la cantante Gladys María Moreno, una de las figuras más aclamadas del pentagrama musical holguinero y que actualmente celebra 25 años de vida artística. En la presentación compartirá escenario con Rafael Espín, el Mariachi Holguín y la Orquesta de los Hermanos Avilés, entre otros invitados. Todo esto y más tendrá lugar en el Teatro de la ciudad, Comandante Eddy Suñol.

Sin dudas, atractivas propuestas para que usted disfrute de esta XXXVI edición de la Semana de la Cultura Holguinera. Sobre lo que acontecerá en próximas jornadas usted tendrá la primicia desde Radio Angulo Digital.

Por Ana Bárbara Moraga
Tomado de www.radioangulo.cu

El quehacer infatigable de Angélica Serrú

En recordación a la destacada pedagoga y promotora cultural Angélica Serrú Balmaceda, fallecida el pasado 23 de diciembre a los 101 años, la Asociación de Artes Escénicas de la UNEAC y el Comité Provincial de Holguín realizó en la sede local de la institución un merecido homenaje póstumo a una de las figuras imprescindibles en el desarrollo cultural holguinero.

La UNEAC holguinera recordó la obra y el legado de la destacada pedagoga y promotora cultural Angélica Serrú Balmaceda. Foto del autor

Residente en Estados Unidos desde hace varios años, Angélica Serrú Balmaceda es una de las principales figuras de la cultura holguinera. Relacionada especialmente al ballet, a cuya promoción y fomento dedicó varias décadas de su vida, la reconocida profesora y promotora cultural estudió el bachillerato en la prestigiosa escuela protestante Los Amigos. Allí se vinculó al arte y actuó como solista y acompañante de cantantes locales y concertistas, destacó el panel realizado en la UNEAC, integrado por Idalmis Pérez, Jesús Téllez y René Bruzón Nieves.

Angélica Serrú durante la Semana de la Cultura holguinera en 2006. Foto: Tomada del semanario ¡ahora!)

Entre 1945 y 1950, Angélica formó parte del Coro Polifónico e integró las directivas de las sociedades Coral y Filarmónica de Holguín. Asimismo, entre 1950 y 1958 –como recordó el reconocido narrador y periodista Rubén Rodríguez González en un artículo a propósito de su fallecimiento– la reconocida pedagoga fue parte del colectivo fundador de la Primera Escuela de Ballet en Holguín, devenida Segunda Escuela de Ballet, al convertirse en sucursal de la prestigiosa Academia de Ballet de Alicia Alonso, en La Habana. Posteriormente, en 1962, fundó la Tercera Escuela de Ballet en Holguín, que logró alcanzar el nivel medio. “Que Alicia Alonso les permitiera utilizar su nombre para la academia era honor del que no pocas veces se enorgulleciera Angélica”, añade Rubén Rodríguez en el mencionado artículo.

La UNEAC holguinera recordó la obra y el legado de la destacada pedagoga y promotora cultural Angélica Serrú Balmaceda. Foto del autor

En 1963 constituyó la Cátedra de Música del Instituto Preuniversitario, donde fundó su coro polifónico. También apadrinó las agrupaciones corales del Ministerio del Interior, el Batallón Femenino y Educación. Cinco años más tarde, Angélica Serrú dirige la especialidad de música conjuntamente con la de ballet, en la otrora Escuela de Arte, germen de la actual Escuela de Arte Raúl Gómez García. Posteriormente, fungió como coordinadora de la Enseñanza Artística en la provincia, entre 1974 y 1980. Además, entre 1996 y 1997 participó en la creación de la Academia de Ballet del Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats, y colaboró, asimismo, con UNEAC y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas.

En 2001 fundó el Ballet de Cámara de Holguín, colectivo apadrinado también por la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, resaltó en su intervención Mayda Fernández, actual directora del Ballet de Cámara, única compañía de su tipo en Cuba. “Podemos fundar un ballet de cámara. El Teatro Lírico cuenta con cuerpo de baile y Codanza trabaja la danza contemporánea. Pero nosotros tenemos material humano para formar bailarines clásicos. Ya desde los años 70 Fernando Alonso declaró que la tercera compañía de ballet del país debería nacer en Holguín”, aseguró, a finales del siglo pasado, al semanario ¡ahora! de Holguín.

Angélica Serrú durante la Semana de la Cultura holguinera en 2006. Foto tomada del semanario ¡ahora!

Por sus relevantes méritos durante más de 50 años consagrados a la cultura, Angélica Serrú Balmaceda, mereció más de medio centenar de órdenes y condecoraciones importantes, entre ellas la Distinción por la Cultura Nacional y las medallas de la Alfabetización y Raúl Gómez García, del Sindicato de la Cultura. Además, el Hacha de Holguín, el Aldabón de la Periquera y el Escudo de la Ciudad, máximas distinciones locales. En el 2006 se le dedicó a “la dama del ballet”, como era llamada por sus compañeros, alumnos y amigos, la Semana de la Cultura holguinera, donde recibió el título de Hija Ilustre de Holguín y fue nominada, asimismo, al Premio Nacional de Enseñanza Artística, en 2009.

 Por Erian Peña Pupo

Fotos del autor y tomadas del semanario ¡ahora!

Cosme Proenza: Mi pintura es pura investigación…

Cosme Proenza Almaguer (Holguín, 1948) ha creado un universo propio en su pintura que lo hace distinguible en el ámbito artístico cubano (foto tomada del blog aldea cotidiana).

Por Erian Peña Pupo

Cosme Proenza Almaguer (Holguín, 1948) ha creado un universo propio en su pintura que lo hace distinguible en el ámbito artístico cubano. En series como “Manipulaciones”, “Boscomanías” y “Los dioses escuchan”, el artista holguinero ha forjado reconocibles “mitologías individuales”, donde lo simbólico y lo mítico, mediante el uso de diferentes signos e intertextualidades, acompañan al ser humano en un vía crucis artístico a través del estudio de los códigos del arte europeo. Sus obras –recogidas, en buena medida, en la exposición “Paralelos. Cosme Proenza: Historia y Tradición del Arte Universal”, 2011– son parte del imaginario colectivo del cubano y de sus múltiples resonancias universales. Conversar con uno de los artistas hispanoamericanos más reconocidos, dueño de una de las cosmovisiones más enigmáticas y originales en los últimos tiempos, es un privilegio realmente único.

Cosme, ¿cuándo supo que las imágenes le obsesionaban de manera diferente?

Nací en Tacajó, donde soñé muchísimas cosas que logré y otras que no he logrado aún. Tuve una infancia muy linda, totalmente feliz. Vivía en una finca preciosa, un paraíso creado por mis abuelos. No fui un niño prodigio como Mozart. Me gustaba mucho la pintura y en mis caminatas de Tacajó a Santa Rita, donde vivía, había ocho kilómetros y me daba tiempo pensar. Leía cosas muy gordas en esa época: los tratados de José Ortega y Gasset sobre arte, por ejemplo… Eso creó una base que me hizo saltar en el pensamiento. Yo me decía: “Qué podré hacer con la pintura para no pintar por pintar…” Luego fui dándome cuenta de cosas estudiando: sé lo que estoy haciendo y por qué lo hice…

Luego vivía allí y era profesor en Holguín. Trabajaba los fines de semana, pintaba como un trastornado en uno de los cuartos de la casa que daba a la calle, donde había una ventanona grande con un bombillo encendido. Yo en Tacajó pinté una gran parte de mi obra, incluso de los cuadros que se utilizaron luego en “Paralelos…” No es que sean muy buenos, ni malos, pero son eslabones que tienes que mantener y son parte, además, de una relación, una cadena.

Antes realizó estudios en la Escuela Nacional de Arte (La Habana). ¿Qué le aportaron esos años en Cubanacán?

Cubanacán en aquella época era, con variantes, lo que son otras cosas de hoy mismo. Yo fui a Cubanacán con una visión y una experiencia diferentes. Había pasado tres años en el servicio militar, salí de allí con la zafra de los 10 millones. Cuando me encontré allí resulta que el régimen de beca de Cubanacán era mucho más militar que la unidad donde yo estuve. Había que marchar a toda hora, entrar marchado. No sé cómo no acabamos con el Country Club dando patadas en el piso. Era un régimen muy duro, muy de caerle atrás a la gente, pasaban lista a toda hora. Pero no obstante a eso, fíjate, parece que esas cosas aceleran el espíritu de algunos seres humanos, la generación más rica –en el sentido de que son los que están ahora– es mi generación, ya los viejos se murieron, ahora estamos nosotros, después que nos muramos vienen otros…

Nunca se me olvida que un día Portocarrero le dijo a Nelson Domínguez: “Aprovechen ahora, aprendan bastante, porque hasta que nosotros no nos muramos ustedes no se van a sentar en el trono”. Fíjate el concepto, la mentalidad que se tenía… Y por suerte nosotros no somos una generación de pensamientos de tronos. Fue una época que generó muchísima espiritualidad, parece que la pobreza, la carencia… Nosotros en beca nos daban las cinco, las seis de la mañana en el piso, creando… Hay un dibujo mío, de lo poco que está expuesto en el Museo Nacional de Bellas Artes, que lo hice en el piso de la beca. El Museo no exhibe las cosas mías actuales…

Cosme Proenza Almaguer – Obra de la serie Variaciones sobre temas de Matisse (óleo sobre tela, 2014) foto del autor.

Eso me di cuenta…

Ese es su problema… Tiene un dibujo de cuando yo era estudiante, que no lo niego, me salió bien, de verdad que sí. Pero no es lo que debe tener, el Museo debe estar representando la creación actual de sus artistas.

En una ocasión me dijo que la pintora Antonia Eiriz fue su profesora. ¿Es cierto que le escuchó decir que las obras de El Bosco eran lo más moderno e interesante que se exponía en el madrileño Museo del Prado?

Sí… Esa época parió buenas cosas, porque tuvimos también buenos maestros, una cantidad de profesores cubanos y extranjeros que eran excelentes. Antonia fue la excelencia de las excelencias. Ella marcó toda una generación, de Tomás Sánchez hasta Zaida del Río, quizá un poquito más para allá. Marcó duro, porque Antonia era una mujer muy potente, bellísima y, además de eso, tenía un carácter agudísimo. Era como un látigo, pero de seda. Sabía darte un golpe, pero que te llegara a donde era y, sin embargo, no te ofendieras con ella. Yo conocí en esa época pintores importantísimos, españoles, contemporáneos, Antonio Saura, por ejemplo, toda esa gente iban allá a ver a Antonia, y ella nos relacionaba.

Antonia es un monstruo de la plástica, lo es toda su obra… Yo tenía mucha amistad con ella, iba a su casa y nos contaba, a Tomás Sánchez y a mí, sobre todo, que fuimos gente muy cercana, sobre varios temas. Ella dejó de pintar, se ofendió muchísimo en el Salón 70, y no pintó más. Luego murió de un infarto y ahí acabó su historia. Antonia era una persona, cómo decirte… Había muchos profesores, gente de mucho talento allí, había un checo de diseño que era espectacular, teníamos un alemán que era buenísimo también, siempre había alguien bueno… pero, con Antonia yo tengo tantas maneras… Antonia me contaba que había gente que pensaba: “Maestra, está usted pintando ahora…” “Pensaban que yo estaba con un trapo negro enrollado, dando brochazos en una tela…”, me decía. “Sí, mi amor, yo lo que estoy es ablandando una olla de frijoles negros que no la brinca un chivo, a ver si tres días por lo menos tengo comida con eso…” Ella pasó historias muy tristes, perteneció a una generación muy a caballo entre… encontrados políticamente horribles, de tránsito.

¿Qué asignatura les impartió Antonia?

Pintura, pintura…

Luego usted estudió en el Instituto de Bellas Artes de Kiev. ¿Cuál fue el resultado de “enfrentarse” con una cultura milenaria como la Ucrania en un momento histórico como aquel?

Antes de irme estábamos en una exposición en La Habana de profesores de las escuelas de arte, entonces me dice un pintor: “Ja, ya te perdimos”. “¿Por qué…?”, le pregunto. “Porque ahora vas a venir para acá hecho un realista socialita, te van a lavar…”, me dijo. Entonces Yánez, que es un pintor que ya está bastante mayor, que fue profesor mío también, le dijo: “No, Cosme es un pintor formadísimo, él lo que va es a absorber de allí lo que necesite y lo otro lo va a dejar allá mismo”. Es decir, yo no traje de allí nada que no fuera el conocimiento.

Cosme Proenza Almaguer – Obra de la serie Variaciones sobre temas de Matisse (óleo sobre tela, 2014) foto del autor.

¿Y estos estudios influyeron en su obra?

Sí… Bueno, en mi obra no te sé decir. Todo esto que yo estoy hablando del discurso de mi obra, de lo que tiene que ver, del análisis, de esto y de lo otro, tiene mucho que ver, quizá, con el aprendizaje tecnológico, independientemente de las exigencias tontas del realismo socialista, un arte estatal, un arte ya premeditado, que no es arte, nunca será arte…

Propaganda quizá…

Es propaganda, sencillamente propaganda. Hecha a diferencia de los Papas, pues la propaganda de los Papas la hacía Miguel Ángel, Da Vinci o Rafael. Era buena propaganda. Esta otra era, a veces, muy terrible. Y aprendí allí, te digo, porque me pasé de la pintura… Allí había dos opciones: o sigues con la pintura de caballete, o sea la pintura de los cuadros, o continúas haciendo la especialidad en pintura monumental, que es aprender del muralismo. A mí me pareció fabuloso, porque en La Habana había dado clases con un ayudante de David Alfaro Siqueiros y tenía una previa muy buena. Entonces me decidí por esa, porque, además, el profesor que tenía era un hombre muy librepensador, era más abierto. “Pongan ustedes las poses, dos muchachas desnudas por acá, y lo otro por allá”, decía. Y nosotros lo poníamos como nos daba la gana y la cuestión era que trabajáramos con gusto, y nos enseñaban tecnología de la pintura desde el principio del óleo hasta hoy… Sí aprendí, en verdad que sí. Disfruté mucho la gran cultura ucraniana y rusa. Milenaria, y además de eso, culta, cultísima. Viví seis años en esa ciudad, no es poco tiempo.

Después de los estudios europeos nació “Manipulaciones”…

Antes de “Manipulaciones” –que es una postura de análisis posmoderno– yo había hecho otras cosas. Cuando regresé de Ucrania hice una exposición en la biblioteca provincial de Holguín: se hicieron unos paneles y ahí hice mi exposición del regreso. Esa fue una etapa importante porque hice dos exposiciones de copias de grandes pintores, a ese tamaño, como podía hacerlas, ese fue el primer paso hacia una estructura de análisis de lo que iba a trabajar en el futuro. Ya estaba trabajando, estaba democratizando esas cosas, las estaba exhibiendo y dando conferencias de qué se trataba, quién era este pintor, quién era el otro; esa es una manera muy pública de aportarle a la gente. De ahí seguí haciendo trabajos que tenían que ver con este estudio, del Renacimiento sobre todo. Irlo mezclando con visiones mías un poco más contemporáneas; hice cosas mejores, hice horrores, hice de todo, porque para aprender tienes que machacar.

Y cómo surgió “Boscomanías”…

No es que yo tenga influencias de Brueghel y El Bosco… Como dices, tuve una época que se llamó “Boscomanías”, el estudio de la obra de El Bosco y la trascendencia que tuvo, porque, después, el surrealismo tuvo que ver con El Bosco. Todas esas relaciones que existen en la historia, esas idas y vueltas son importantes.

Muchos opinan que pintar es una manera de ir dejando cosas, partes de uno mismo en cada obra… Lo que conlleva a preguntarle, ¿hasta qué punto un pintor “va dejando su vida” en la pintura, en el enfrentamiento constante y creo que de por sí desgarrador con el lienzo en blanco? ¿Qué deja Cosme en un cuadro cuando ya lo ha terminado?

Esto es una idea que tiene que ver con lo que nos dejó el romanticismo como pensamiento del arte: es el artista, como decía Antonia, enredado en un trapo negro imaginándose las cosas… Musa, no, la mía es secretaria. Sí, entra a trabajar por la mañana cuando desayuno y se va por la tarde, si hay trabajo por la tarde. Yo trabajo como trabaja cualquier persona, normalmente. Yo no dependo de una inspiración, eso sí, cuando inicio un sector de estudio para hacerlo, trabajo hasta reventarme y lo disfruto, además. Cuando trabajo no es que dejé parte de mí, es respetarte a ti mismo, respetar lo que haces y hacerlo de la manera mejor posible. Uno tiene que saber qué quiere y para qué lo quiere…

Cosme Proenza Almaguer – Obra de la serie Variaciones sobre temas de Matisse (óleo sobre tela, 2014) foto del autor.

Usted realizó dos amplias exposiciones personales: “Voces del Silencio” (MNBA, 2002) y “Paralelos. Cosme Proenza: Historia y Tradición del Arte Universal” (Centro Provincial de Artes Plásticas de Holguín, 2011). ¿Cómo valora ambas exposiciones si las analiza desde la actualidad?

Si viste “Paralelos…” lo viste casi todo, esa es la columna vertebral de mi obra. En ese momento nos volcamos al tema de una exposición compleja, que pude hacer en Holguín. Tengo toda esa obra guardada en esta casa: la mayoría la tengo yo, pedimos alguna pero lo demás es personal, una colección personal, es mi discurso completo. La comparación de diferentes etapas del arte con relación a mi obra. Dentro se hallaba “Medio occidental”, que era la capilla que había abajo, la hice para esa exposición… Medio es lo que utilizas, el óleo; y occidental, de Occidente. Lo que se reflejaba allí, en esa capilla, era el principio y el final de la pintura: seis siglos de existencia resumidos. El fin de la cultura, el fin de las grandes narraciones, el fin de la pintura, y del medio, o sea, en aquello que se pinta un objeto, un objeto bello.

Cuando la expresión es igual a la belleza máxima y la belleza máxima es un cuadrado de un solo color y más nada… Tope. ¿Y después de eso qué hay si ya está a tope? A mí me parece bueno. Si tuviera edad haría eso. Yo pasé por un proceso, y me maravillo con las cosas que se hacen cuando se hacen en grande, no por copiar… No olvido que en la entrada de la Bienal de Venecia observé unos norteamericanos que habían hecho una pieza: un tanque de guerra bocabajo. Ellos llevaron cinco deportistas que corriendo movían las esteras del tanque. ¿Cuánta inteligencia, cuánto contenido, cuánta maravilla? Visto desde ese ángulo, mis respetos… Ya no tengo oportunidades, lo mío es otra cosa. Lo que pasa es que estas exposiciones se insertan dentro de la contemporaneidad. Tengo 69 años, pero mi obra es tan contemporánea como eso que te estoy hablando, porque es una obra de análisis, no es una obra trabajada con algo muerto.

Cuando tú escribes un libro haces un análisis de cosas que pasan y lo públicas. Ese libro es contemporáneo, fue visto con una visión contemporánea. Eso es lo que hace contemporánea una cosa y es lo que pasa con mi obra. Eso, en la raíz más profunda, es elitista…

Pero usted expuso antes en Bellas Artes, en 2002…

Esa fue una curaduría no hecha por mí, la hizo un especialista habanero que entonces presentó todo lo que él creía era yo… Entre ello este cuadro –Cosme señala una de las obras de su conocida serie “Los dioses escuchan”, que custodia, imponentemente, detrás de nosotros, una de las paredes de su casa–, con el que no estoy en contra, pues todo es mi obra.

Este lo bautizó, sabes quién, Abilio Estévez. Abilio es mi gran amigo, estaba un día en mi casa y yo había empezado este cuadro. Se hospedaba en el hotel Pernik y me llamó por la noche: “Coño, cabrón, ese cuadro tuyo no me dejó dormir anoche”. Le digo: “Ni que fuera un bicho tan feo”. “No, precisamente la belleza no me dejó…”, y me metió un teque de esos… “Cómo se va a llamar esa obra…” Le dije: “Yo primero hago los muchachos y después los bautizo, y a veces no soy muy bueno poniendo nombres, por qué no se lo pones tú que eres escritor”. “Tú me das ese honor…” “Pues sé padrino…” “Me da pena, yo después te llamo desde La Habana… Te voy a dar una lista, tú escoges el que te dé la gana…”

Luego me llamó: “Cosme, aquí tengo la lista. Dime cuál te gusta… El primero es –casi siempre el primero es el que sirve, lo demás se repiensa– “Los dioses escuchan…” “Ya no me digas más nada…”, le dije. “De verdad no te digo…” “Ya no me digas más nada, el esfuerzo posterior no me interesa… Me interesa esa eyaculación poética tuya”.

Alguna vez ha sentido que las imágenes que una vez pintó de forma apasionada han “muerto” para dar paso a imágenes nuevas…

Sucedió precisamente con “Los dioses escuchan”. Era un cuadro pero se convirtió en una serie muy larga, muy larga… Hace poco tuve que añadirle uno a la serie y como dices, esas cosas cuando mueren… El arte tiene eso: una poética que tiene un sentido hasta un momento determinado, tú no puedes amarrarte con esa porque te mueres… A mí me pasó algo así en Madrid. Estábamos exponiendo en el Pabellón de Cuba, allí había varios pintores y mi representante de Christie’s me dice: “¿Maestro, cuándo vamos a subastar? ¿Quiere subastar este año o el que viene…?” Le digo: “No, no, no…” “¿No, no tiene cuadros?”, añade. Y le respondo: “Cantidad…” “¿Pero, porqué…?”, dice. “No, mire, sería un poco amarrarme al mercado, mi pintura nada tiene que ver con eso. Yo vivo de ella, se venden mis cuadros, pero mis cuadros no se hacen para eso. Yo los conservo, los colecciono, pero si me subasto con ustedes y da la casualidad que sale bien subastado, y ustedes me hacen una oferta de cinco años de esclavitud y no puedo pintar otra cosa que no sea lo que a ustedes les dé la gana…” Él me miraba y me dijo: “Joder, primer cubano que me dice eso…” “Bueno, es el primero y no sé si será el último…”, le dije.

Usted también ejerció la enseñanza artística durante quince años y ha sido tutor de numerosas tesis. ¿Qué es lo más difícil de enseñar? ¿Qué siente cuando le dicen profesor, maestro…?

Siempre lo he hecho. Yo nunca he dejado de ser pedagogo. A mí se me acerca lo mismo un pintor que estudia en la escuela, que un profesional que todavía tiene un determinado grado de juventud. Si tengo que decirle algo que lo pueda ayudar, lo hago, siempre lo he hecho, nunca lo he dejado de hacer. También creo que una exposición es una especie de clase magistral. Allí tú estás presente: está presente no solo el mundo de los artistas, sino una multitud total de personas, muchos jóvenes… En realidad, la parte pedagógica no solo se resume en actos de participación, pues siempre he estado cada vez que me lo han solicitado. Es decir, me vienen a buscar y yo voy… Aquí yo soy un holguinero más, pero la gente… Mira, yo venía hoy en un bicitaxi y me dicen: “Maestro, para dónde va…” “Voy para mi casa”, digo, porque todo el mundo sabe dónde yo vivo. Paré en una esquina y otro señor que estaba allí me dijo: “Maestro, qué, paseando…” Ya la gente prácticamente no me dicen Cosme, me dicen Maestro… Yo lo respeto, porque es una retroalimentación semántica. Cuando una persona te dice Maestro, es porque entiende que has hecho algo que tiene una maestría determinada que mereces ese título popular, que en Holguín sí es popular…

Una de sus últimas exposiciones en la ciudad de Holguín se tituló “Imágenes de María”. Y cuando la misa del Papa Francisco en la Plaza de la Revolución Calixto García de Holguín, un amplio mural con una hermosa imagen suya de la Virgen de la Caridad pudo ser contemplado por miles de personas en lo alto de uno de los edificios cercanos a la plaza…

Es cierto. Yo tengo un cuadro en el Vaticano regalado a Juan Pablo II, luego canonizado como San Juan Pablo. Después de eso, ya… No Cosme, no señor… Yo no soy el artista oficial de los Papas. Ahora, cuando vino el Papa Francisco, da la casualidad que me llama el Obispo y me dice: “Tú permites –porque ellos tienen esa delicadeza– reproducir la Virgen que nos regalaste para la Catedral…” Y esa es una participación. Yo estaba viendo la misa por televisión, fui invitado pero no me arriesgué. Yo estaba allí, porque estaba mi obra presente. No soy cátedra de nada, no dicto maneras de hacer. Esas son maneras de pertenecer, estando presente… porque uno cuando se muera va a seguir presente, esa es la única ventaja que tenemos los artistas.

Ha dicho que “Holguín son dos: el Holguín que es mi casa y el que está de la puerta para afuera”. ¿Qué significa Holguín en la obra y la vida de Cosme Proenza?

Tu casa es un lugar donde habitas, tu predio, tu patria… donde mandas o eres mandado, pero es tu casa. Estamos viviendo en una ciudad donde coinciden muchísimas generaciones, no dos o tres… hay muchísimos puntos de vista, maneras de ver la vida. Por suerte a mí nadie me puede venir a decir lo que pinto. Pero vamos al tema en cuestión: sí, es mi casa. Yo aquí en Holguín te garantizo que ando sin un centavo, me encuentro a un bicitaxi, a alguna gente, y me trae gratis… porque lo sé, y porque me lo han dicho, y lo hacen con gusto. Si a lo mejor yo fuera bicitaxista le hubiera dicho a otro igual, pero te digo, no es ese lugar donde la gente se enajena con el medio, no es que estemos apartados de la problemática actual del país, pero trascurre suave cuando la gente te trata así.

Creo que el Cosme muralista es uno de los menos conocidos, aunque usted es autor de varios murales, entre ellos: “Celia, la flor más autóctona”, en la sede Celia Sánchez Manduley de la Universidad de Holguín; un conjunto de tres murales en el Hotel Sol del Atlántico, Guardalavaca, Holguín, y “Juventud”, en el Motel El Bosque, Holguín.

El mural siempre es de mucho esfuerzo físico, porque tienes que fajarte con el espacio de una pared, subirte en un andamio y trabajar como un obrero más. En Guardalavaca, por ejemplo, era serigrafiado en cemento. Eso es cemento con colores. Pones las capas, las recortas y van saliendo. Yo tenía nueve pintores conmigo, nueve artistas plásticos, pero tenía que treparme en el andamio o ponerme a darle gritos a alguien que estaba pegado a la pared y no me oía. El último mural que yo pinté, todavía en uso de mis facultades físicas, fue el que coincidió con la caída de las Torres Gemelas, en la sede Celia Sánchez. Ese fue mi último mural, en 2001.

Cosme Proenza Almaguer – Obra de la serie Variaciones sobre temas de Matisse (óleo sobre tela, 2014) foto del autor.

¿Ya no se dedica a la cerámica?

Yo sí la podría hacer, lo que pasa es que la cerámica requiere de taller, requiere de otras cosas. La última cerámica que hice fue en el Taller de Cerámica de Varadero. Buenísimo, con artistas allí que son fabulosos. Y yo hice dos piezas, una se llevó al bronce en Argentina; yo tengo el original aquí, por supuesto… Hice otra que la tengo aquí también pero no se llevó al bronce, se llama “El perfumista”. Esto ha sido lo último que he hecho en cerámica. Tengo aquí en la casa muchas cosas que he hecho en cerámica, muchas fragilísimas, del año 1987.

Usted ha comentado: “Yo trabajo con la superficie, con la cáscara de toda la pintura histórica. Ya no es manipular, porque ya manipulé bastante con otros elementos, donde eran evidentes las manipulaciones de la historia del arte”. No le molestaría que le llamaran alegórico o paródico, en el buen sentido de recrear y de reinventar universos en su obra. Y además, volver a una tradición y trabajar sobre ella, como si fuera de la copia al homenaje, y de este a la inversión…

La alegoría es una palabra que no cabe en toda mi obra.

Entonces, no se considera alegórico… ¿Por qué?

No, son signos e intertextualidades. Es decir, citas de cosas. Mira –Cosme señala uno de los cuadros que cuelga en las paredes de su casa y que semeja la estética del francés Henri Matisse–, este yo lo hice y no se ha exhibido, son 34 cuadros… Cuando la gente lo ve… están acostumbrados a aquello. Esto es un estudio de la obra de Matisse y lo estoy intertextualizando con obras que son importantes, que son íconos de la historia del arte. Estoy mezclando un tipo que es imposible de mezclar, pero lo logré, está mezclado… Sigue hablando de esto, porque esto mismo tiene más que ver con el modernismo, el art nouveau y, quizá, cierto asomo al simbolismo… pero eso es una forma más del arte.

Lo han calificado de pintor “posmedieval”. Cómo calificaría Cosme su pintura…

No, eso es un disparate de marca mayor, un término tan poco feliz creado por un crítico habanero. Los pos–medievalistas y los pos–rafaelistas eran pintores que hacían una obra influenciada por la obra que se hizo antes de Rafael, esos sí son posmedievales, pero están en un museo, son gente muerta. Yo no tengo nada que ver con eso, será otra gente, pero yo no… Yo soy un estudioso, así me llamo.

No soy un artista en el sentido de tener una obra personal, más bien soy un investigador que trabajo con los códigos del arte europeo desde lo que nos interesó aquí, lo que llegó y lo que no llegó. Yo en “Paralelos…” tenía toda la escuela abstracta norteamericana, que en esa época era el enemigo total; los estudié, los puse, por dentro estaba el siglo XV: las primeras obras importantes al óleo, y por fuera estaba la muerte de eso, es decir, ya la pintura se acabó ahí, llegó a la belleza total con la abstracción. De ahí para adelante no hay más nada. Lo demás es: pinta si quieres… Y entonces dije: “Yo soy pintor, me encanta pintar. Pero lo que voy a hacer es pintar analizando…” Es como si tú te pusieras a hacer el estudio literario de algo, te tienes que meter en la literatura del mundo, aprender idioma… Yo todo esto me lo sé porque me tengo que aprender la técnica del pintor, o sea, a quién estoy citando, porque si no sería una mala palabra… Los he visto en originales y luego ahora trabajé eso. En mi caso tiene que ver más con la investigación histórica de algo que heredamos de Occidente que con el artistaje, como quieras decirlo.

Cosme, puedo decir entonces que su pintura es investigación…

Es eso, es pura investigación.