Pensar Cuba desde Oriente

Por Vanessa Pernía Arias

Con una conferencia inaugural a propósito del bicentenario de la patriota Lucía Íñiguez Landín, madre del héroe insigne holguinero, Calixto García; a cargo de la historiadora Maricelis Torres, quedó inaugurada la VII edición del Taller Derroteros Historiográficos Cubanos que organiza la Sección de Literatura de la Uneac y la Unión de Historiadores de Cuba en Holguín.

VII edición del Taller Derroteros Historiográficos Cubanos. Fotos: Carlos Parra

El Taller, que tiene  como finalidad pensar Cuba desde Oriente, se dedicó al bicentenario de los patriotas cubanos Lucía Íñiguez Landín y Carlos Manuel de Céspedes y al 60 aniversario del fin de la guerra civil y triunfo de la revolución antineocolonial. Además, como cada año, se recordó de manera especial la memoria del destacado docente, investigador, historiador y ensayista holguinero Rigoberto Segreo Ricardo (1951-2012).

Este evento, que contó con historiadores e investigadores de Santiago de Cuba, Bayamo y Holguín,  desarrolló sus sesiones de trabajo durante este miércoles y jueves en la sede de la Uneac holguinera a través de un amplio programa de actividades que incluyó paneles, conferencia y debates sobre la historiografía como ciencia y  las múltiples vías metodológicas para su estudio.

Entre las más destacadas estuvo la conferencia “Región de frontera, identidad y estados nacionales”, a cargo de los investigadores Samuel Oliveros Calderón y José Vega Suñol, que por su importancia se ha convertido en uno de los temas más abordados en las investigaciones académicas en distintas universidades de América Latina.

 

Asimismo, el panel “José Martí, Cuba pensada”, por los profesores Ariel Zaldívar, Eliel Gómez, Kenia Abreu, Elia Sintes y José Millet Batista, quienes profundizaron en distintos abordajes a la figura del Maestro. Además fueron incluidos otros temas como las guerras de liberación nacional, la república democrático burguesa, las fiestas patronales en la historiografía cubana y la Revolución Cubana a 60 años de su triunfo.

También, como parte del encuentro, el historiador José Novoa Betancourt presentó los libros Gómez, Maceo y Martí (discordias), de José Abreu Cardet, Ángela Peña Obregón y José Novoa Betancourt; Vicente García. Un general de Céspedes, de Carlos Tamayo; Carlos Manuel de Céspedes (biografía), de Salvador Bueno y una trilogía de textos que contiene interesantes iconografías sobre figuras prominentes de la guerras independentistas cubanas, como Calixto García, José Martí y Carlos Manuel de Céspedes.

Como colofón de la cita se realizó el novedoso panel “Historia y ficción”, sobre las maneras de literaturizar la historia y esta última como fuente necesaria para la literatura, además de la relación de estas como expresiones del pensamiento, a cargo de importantes escritores e investigadores holguineros, entre ellos: José Luis Serrano, Ronel González, José Rojas Bez y Moisés Mayan.

Ronel González recibe Premio Nacional de Poesía José Jacinto Milanés

Por Rosana Rivero Ricardo

Con el poemario Nada es real salvo la noche, el poeta holguinero Ronel González Sánchez obtuvo el Premio Nacional de Poesía José Jacinto Milanés, auspiciado por la filial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en Matanzas, agasajo que recibirá este 12 de noviembre en la Atenas de Cuba.

Foto: Cortesía del entrevistado

El bardo, más conocido por su poesía rimada, emplea esta vez el verso libre para abordar la historia de las gestas independentistas del siglo XIX cubano, enfocada en los temas universales del ser humano como el amor, el odio, la alegría, la tristeza, la victoria, la derrota, la traición, las dudas e, incluso, los cultos populares.

El volumen que toma su título de un verso de uno de los poemas relativos a la tristemente célebre reconcentración de Valeriano Weyler, es el tercero de una pentalogía que el autor pretende realizar con la temática histórica, al cual le precedieron La marcha de la bandera, libro en décimas, y Teoría del fulgor accesorio, publicado por la editorial Ácana, de Camagüey.

“Con esta pentalogía mi intención es darle coherencia a una etapa de mi creación. Me apasiona mucho la historia, la he leído y la he sufrido. Eso se refleja en mi poesía. Este es además un terreno que los poetas han trabajado, pero se van pronto de él. No significa que seré historiador toda la vida, aunque cada vez que termino un libro, pienso que aún queda mucho por contar de todo ese material que la historia le ofrece a la poesía”, comentó González Sánchez.

El lauro se suma a los importantes resultados del poeta este año, quien conquistó el  Premio Nacional Beca Ciudad del Che y el Premio Nacional Ciudad del Che en Poesía, ambos de la UNEAC de Santa Clara; el Premio Raúl Ferrer Por la Obra de toda la Vida, como promotor de la lectura, de la Biblioteca Nacional José Martí; el Premio Nacional Francisco (Paco) Mir, convocado por la UNEAC de la Isla de la Juventud, en poesía; y la Distinción Hijo Ilustre de Cacocum, tierra natal del poeta.

El Premio Nacional de Poesía José Jacinto Milanés que auspician además el Centro Provincial del Libro y la Literatura, la Dirección Provincial de Cultura, la Casa de las Letras Digdora Alonso y Ediciones Matanzas, como homenaje al más ilustre escritor de ese territorio, fue recibido anteriormente por los holguineros Luis Yuseff, Yunior García, Edurman Mariño y Moisés Mayán.

La UNHIC desde una mirada introspectiva

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos Facebook de Rachel García

Con un homenaje a la recién fallecida historiadora camagüeyana Elda Cento, Premio Nacional de Historia 2015, se desarrolló en Holguín la reunión extraordinaria del ejecutivo nacional de la Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC) para debatir los asuntos internos de la organización y los derroteros en los que se enrumba la investigación historiográfica en nuestro país.

Este encuentro, dirigido por Jorge Luis Aneiros, presidente nacional de la UNHIC y subdirector de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, centró sus objetivos de trabajo sobre los acuerdos tomados en pasadas citas y el trabajo previsto para el próximo año.

Entre los puntos más sobresalientes de esta agenda se destacan: el cumplimiento del presupuesto de la Unión, así como la aprobación de la modificación del presupuesto del 2019 a partir del incremento salarial y el ajuste de otros gastos; la aprobación del proyecto de subvención nacional para el 2020; la situación de la conectividad en cada una de las filiales de la organización y el trabajo con las redes sociales; la revisión del cumplimiento de las tareas del Plan Anual de Actividades del 2019, y un análisis del Plan de Actividades para el 2020.

En este último punto sobresale la filial holguinera, al ser una de las que mayor cantidad de actividades organiza en el año. Dentro de las acciones previstas para el 2020, precisó Hiram Pérez Concepción, presidente provincial de la UNHIC, se encuentra el Evento de Jóvenes Historiadores, el Encuentro de Historiografía, la Jornada por el Bicentenario de Lucía Íñiguez Landín, el Evento Nacional de Guerras de Independencia, Jornadas arqueológicas, entre otras.

Asistieron, entre otros directivos, Rachel García Heredia, directora provincial de Cultura, y Nilser Batista, funcionario del Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba (PCC) en Holguín.

 

Anticipándonos al Año Galdós

Por Erian Peña Pupo

El 2020 será en España y en varias partes del mundo el “año Galdós”. Madrid promete saldar su deuda con el novelista, dramaturgo y cronista español Benito Pérez Galdós, nacido en 1843 en Las Palmas de Gran Canaria y fallecido en la capital española, el 4 de enero de 1920. La llamada “reivindicación” comenzará en el monumento que en el parque de El Retiro recuerda su impronta: se reeditarán sus libros por el centenario de su deceso; se llevarán a escena sus obras de teatro; será rebautizada la biblioteca pública de Conde Duque con su nombre; una amplia exposición de objetos suyos, heredados por su bisnieto, se exhibirán durante la Feria del Libro de Madrid; se realizarán “paseos literarios” por varios sitios presentes en su literatura; se develarán placas en la Cava de San Miguel y la Plaza de Pontejos, escenarios claves de Fortunata y Jacinta

Fotos: Alexis Gámez Rodríguez

El 2020 promete ser un año galdosiano –es tanta su importancia que el Diccionario de la Real Academia le dedicó un adjetivo a su apellido: galdosiano, o sea, “perteneciente o relativo a Benito Pérez Galdós, escritor español, o a su obra”– por todo lo alto en España.

Los escritores cubanos y los delegados reunidos en el Coloquio Iberoamericano de Letras, realizado en la sede de la Uneac como parte de la XXV Feria de la Cultura Iberoamericana, se adelantaron varios meses a los colegas ibéricos, al dedicarle las jornadas del evento a Pérez Galdós en el centenario de su fallecimiento en Madrid, con 76 años.

Un panel sobre su obra reunió en el patio de la institución al investigador, profesor universitario y crítico de cine José Rojas Bez, al escritor y traductor Manuel García Verdecia, al narrador, poeta y editor Eugenio Marrón, y al historiador Armando Cuba de la Cruz.

Verdecia y Marrón abordaron varias aristas de la obra de quien es considerado uno de los mejores representantes de la novela realista del siglo XIX en España y un narrador capital en la historia de la literatura en lengua española, al punto de ser reconocido por muchos como el mayor novelista español después de Cervantes, apartándose de la corriente romanticista en pos del realismo, y aportando gran expresividad a la narrativa.

José Rojas Bez, por su parte, recordó el abordaje fílmico a varias novelas de Benito Pérez Galdós, destacando los filmes realizados por el importante director español Luis Buñuel, quien llevó a la pantalla grande Viridiana (1961), Tristana (1970) y Nazarín (1959).

Por su parte, Cuba recordó la novela Juan Martín el Empecinado (1874) y la forma exhaustiva en que describe la forma de vida en la guerrilla en la época de la Guerra de Independencia entre España y Francia, y los diferentes tipos de personas que las integraron.

La jornada concluyó con la lectura, por Mariela Varona, de fragmentos de su novela Las puertas de la perversión, que próximamente será publicada por Ediciones Matanzas.

El Coloquio de Letras, organizado por la Uneac y el Centro de Promoción Literaria Pedro Ortiz, realizó, además, una lectura poética de los premios de poesía Julián del Casals y Nicolás Guillén: Lourdes González Herrero, Manuel García Verdecia y José Luis Serrano, y un recital de trova dedicado a Camilo Cienfuegos, por Fernando Cabreja Garcell.

Pérez Galdós, considerado el cronista del pueblo español, escribió importantes novelas como Doña Perfecta, Fortunata y Jacinta, Misericordia y ese gran fresco de la historia y la vida española que son las obras que integran los Episodios nacionales. Desde 1897 fue académico de la Real Academia Española y estuvo nominado al Premio Nobel en 1912.

Holguín, ínsula embrujada

Por Julio César

No hay holguinero que dude de la magia de su tierra, ya sea encanto o embrujo, me atrevo a ir más allá, pues no solo el que aquí nació se siente atrapado, sino también el visitante, que como el mismísimo Colón, cayó rendido ante la tierra más hermosa que ojos humanos vieran.

Fotos: Wilker López

Holguín, ínsula embrujada, es el texto que nos propone la Editorial Cuadernos Papiro con motivo de los 300 años del pueblo de este pueblo.

En los predios de la Feria Iberoamericana de Artesanía “Iberoarte”, el Recinto Ferial Expo Holguín devino durante la tarde de domingo 20 de octubre, Día de la Cultura Cubana, en escenario propicio para la presentación de este libro que constituye una oda a la ciudad, nuestro terruño.

Como “un equipo de brujos especializados en traer a la luz maravillas del papel” catalogó el poeta Ronel González, al colectivo de Cuadernos…, quienes “concretan este proyecto en página impresa con técnicas de finales del siglo XIX y principios del XX que aún fraguan en plomo nuestras creaciones”, aseveró el escritor holguinero que incluye una de sus poemas en el libro, que además le da título.

“Este es un homenaje a la ciudad y a la nación de Martí y de Fidel, desde las familiares páginas que evocan ilustraciones recurrentes, sitios tan nuestros, tan necesarios para el holguinero como un sorbo de agua, como el aire. Uno de los grandes deberes del ser humano es honrar el lugar donde se nace”, apuntó González.

El encomiable trabajo que desde 2001 realiza la editorial no podía ser menos para esta edición donde se incluyen además poetas holguineros de renombre como Lalita Curbelo Barberán, Lourdes González Herrero, Gilberto González Seik, Alejandro Fonseca Carralero, y Quintín Ochoa.

Sobre la polémica de los últimos tiempos para insertar o no texto en un libro-arte se refirió el diseñador de Cuadernos… José Emilio Leyva, que además enfatizó en la apuesta del colectivo por emplear la palabra escrita dentro de esta edición: “Elaboramos el papel en función del libro, en este caso quisimos lograr uno que representara a Holguín, para ello utilizamos el mineral de Moa y se logró este tono arena, sepia; además se emplean iconos, símbolos y lugares identitarios de la ciudad en las ilustraciones, entre ellos la Loma de la Cruz o el Parque Calixto García. La portada es sencillamente algo emblemáticode nuestra ciudad, El Aldabón. Este texto es resultado no solo del trabajo de una persona, sino de un equipo, pero es necesario resaltar una persona que es bien importante para nosotros y que hoy no nos acompaña, Tatiana Zúñiga”, apuntó Leyva.

A la jornada vespertina asistieron las principales autoridades culturales de la provincia, cuando se destacó además que la presente es solo la primera edición del texto, pues se pretenden realizar otras bajo el mismo nombre, pero donde se contengan otros creadores que de igual forma hayan homenajeado a su terruño dentro de su obra.

Con motivo del Día de la Cultura Nacional se realizó este adelanto, pues la presentación oficial se será en abril de 2020, con motivo del Aniversario 300 del Pueblo de Holguín.

Por su parte Gilberto González Seik, antes de leer el poema que se incluye en el texto, recordó las palabras de nuestro presidente Miguel Díaz-Canel, quien expresara que el rostro más lindo de Holguín es su cultura: “una ciudad urbanística y arquitectónicamente puede ser hermosa, pero necesita para encantar como la nuestra, el rostro que le dan sus artistas, esa magia que se une a su historia y la forma en que la inventamos, fabulamos, nos la imaginamos”

El desarrollo cultural, tarea de todos

Por Erian Peña Pupo

Fotos Wilker López

Con las bases de la política cultural cubana como punto de partida para el diálogo y el trabajo desde el Ministerio de Cultura, se realizó en el Centro Cultural Bariay de la Egrem en Holguín un Taller para el debate del Programa de Desarrollo Cultural en la provincia.

Organizado por la Dirección Provincial de Cultura, en el Taller participaron artistas, profesores universitarios, directivos provinciales de instituciones, representantes de la enseñanza artística, directores municipales de Cultura, especialistas del Sectorial provincial…

De esta manera, directivos del sector y artistas y profesores holguineros debatieron los puntos del Programa de Desarrollo por los cuales se rige en la provincia el trabajo cultural.

Este Programa propone, entre sus puntos, estimular el desarrollo y la promoción de la creación artística, la preservación y difusión del patrimonio cultural de la Nación, potenciar el trabajo artístico-comunitario, la enseñanza artística y la investigación cultural.

El profesor Moisés Álvarez González subraya en este Programa su amplia “proyección provincial”, donde se refleja “la protección y seguridad del Patrimonio” y la “vinculación con los centros superiores”. Mientras el poeta y promotor cultural Gilberto González Seik asegura que “lo más importante es priorizar la creación” y abogó por la “participación activa de los creadores en el diseño de la programación cultural”.

Por su parte el profesor universitario Alejandro Torres Gómez de Cádiz, miembro del Consejo Provincial de las Ciencias Sociales, subrayó la necesidad de generar “un sistema de gestión integral para la cultura” y “un proyecto de estudios de consumo cultural”.

De esta manera se vincularía más el trabajo de la Universidad y el desarrollo cultural, añadió.

Entre los demás debatidos en el Taller, presidido por Rachel García Heredia, directora Provincial de Cultura, y Nilser Batista, funcionario del Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba (PCC), estuvieron la necesidad de fomentar la crítica artístico-literaria, la conservación del patrimonio en la provincia, la enseñanza artística, entre otros.

Ronel González Sánchez: la poesía continúa desvelándome

 

Por Erian Peña Pupo

Fotos cortesía del entrevistado

Publicado originalmente en la web de la Uneac

Ronel González Sánchez (Holguín, 1971) escribe muchas veces de madrugada. Probablemente las respuestas a las preguntas de esta entrevista surgieron también en la fecunda aurora holguinera, cuando la poesía insiste en desvelarlo, adquiriendo sentido las métricas, los ritmos, las palabras… Pero Ronel es, además, un escritor que interroga el pasado en diálogo fecundo, necesario; un artista cabal que busca la historia patria para nutrirse de ella, “como la mampara que descorre el poeta cuando se decide a interrogarla”.

Investigador, promotor literario, escritor para niños, guionista radial, humorista, Ronel cree que “no solo la historia se enriquece con la mirada de los poetas y narradores sino que es imperiosa”, pues es “una órbita, un odre temático, un coto significacional visitado y revisitado que de pronto muere y resucita en los cuadernos o documentos de los poetas”, añade.

Este 2019 ha sido para él un año bastante fructífero: recibió el Premio Raúl Ferrer por la Obra de la Vida como promotor de la lectura; el Premio Nacional Francisco (Paco) Mir de la UNEAC de Isla de la Juventud en Poesía y Mención en Literatura para Niños en el mismo certamen; la distinción Hijo Ilustre de Cacocum, municipio holguinero donde nació, y recientemente la Beca Ciudad del Che y el Premio Ciudad del Che en poesía, en Santa Clara.

La excusa para el diálogo fue el Premio Nacional Beca Ciudad del Che 2019 que recibió por su proyecto ¿Cómo se manda un campamento?, pero conversamos, entre otros temas, sobre la relación entre historia y poesía, en la literatura cubana y particularmente en su amplia obra.

Con el proyecto de poemario ¿Cómo se manda un campamento? acabas de merecer el Premio Nacional Beca Ciudad del Che 2019, convocado por la UNEAC en Villa Clara. Temáticamente este cuaderno se relaciona con dos de tus libros anteriores: Teoría del fulgor accesorio y La marcha de la bandera. ¿Por qué este marcado interés, palpable en estos libros, en revisitar poéticamente la historia nacional?

La historia está entre mis principales intereses creativos desde que comencé a relacionarme con la literatura. Escribí mis primeros textos en abril de 1980, en un momento nacional muy complejo que coincide con el éxodo del puerto habanero del Mariel. Recién había cumplido nueve años y mi mirada era la de un niño nacido en un remoto pueblito de Cuba, que no entendía el instante ni su sentido, pero que bajo los efectos de la atmósfera que transpiraban aquellos días, no podía evitar acudir a la hoja en blanco para enhebrar versos, que a veces rimaban y a veces no, hasta que a los doce años supe de la existencia de múltiples estrofas como la décima y el soneto, y empecé a entrenarme en la escritura métrica, muy cómoda además para narrar sucesos e intentar aproximarse a la vida y la obra de significativas personalidades.

Sin embargo, no tuve verdadera conciencia de la historia hasta que estudié Arte en Santiago de Cuba y me relacioné con estudiosos de esos temas, para percibir que la poesía cubana, sobre todo la del siglo XX, al margen de las intenciones de algunos y la concreción de ciertos poemas dignos, había marmolizado a nuestros héroes, o peor, los había fraguado en cemento y recubierto con una pátina para simular bronce. De modo que gran parte de esa escritura se tornó tan panfletaria que hasta los mismos poetas comenzaron a rehuir lo que tuviera que ver con proezas y destinos épicos o que, atormentados hasta la médula, la emprendieran con la historia desde una postura tan mordaz que tampoco dejaba margen para acercarse a esas temáticas con una mirada más ecuánime; digamos que más fiel a la verdad histórica adquirida por el consenso de muchos investigadores y la elucidación del poeta, también historiador, dispuesto además a emitir criterios, a polemizar incluso, pero dueño de armas ajenas a las reconstrucciones historiográficas, para humanizar tópicos en los que escenarios y personajes volvieran a respirar, sin el fárrago y el frívolo repentismo de una “zona literaria” de las décadas del 60 y el 70 del siglo pasado, con la intención de volver a motivar a los lectores.

Y aspirar a que los más jóvenes no vean nuestro pasado como un abominable muro de piedras pletórico de cronologías/causas/consecuencias/situaciones sociales y políticas/programas/medidas/significados/vigencias… sino como un cuerpo realmente vivo, intenso, conflictivo, contradictorio, aneblado, denigrante, dramático, burlesco, jocoso, sufriente y hermoso como somos en realidad los seres humanos. Digamos que soy de los que se aburrió de ver desaliñados bustos de Martí y se dispuso a buscar con el alma a aquel inmenso poeta enamorado y fundador de revoluciones que dijo que por Cuba se dejaba clavar en la cruz.

Los historiadores han subrayado ciertas zonas de silencio que persisten en nuestra práctica historiográfica: las primeras décadas republicanas y varias figuras del período, los años posteriores al triunfo revolucionario de 1959. Partiendo de que sin el material investigativo sería difícil la escritura literaria, ¿crees que la literatura, específicamente la poesía, puede contribuir a arrojar o esparcir un poco de luz sobre estos momentos históricos o al menos ayudar a transmitirlos, a difundirlos, de otra manera?

Hace dos décadas aproximadamente, los historiadores han ido entendiendo la necesidad de escribir mejor la historia, de acercarla más a la poesía, a la narrativa, a los géneros periodísticos y, aunque en esos rumbos algunos libros dan la impresión de ser una modalidad de collage, la escritura de la historia en nuestro país quiere desbordar lo académico, la camisa de fuerza de los datos y las cifras, fríos como una granizada sobre un techo de zinc, la elaboración de rugosos e insufribles ladrillos, porque lo reclaman a voz en cuello estos tiempos que se esfuman a toda velocidad.

Es cenital la luz que ha aportado la visión transdisciplinar y la participación de la literatura artística. No solo creo que la historia se enriquece con la mirada de los poetas y narradores sino que es imperiosa, sin ir a los extremos, claro. El historiador, junto al escritor, o integrándolo, tiene que hacer más atractiva su obra, más placentera, más entretenida, o las redes sociales, los juegos computarizados, la telefonía celular y, en general la industria global del entretenimiento de una supractivada sociedad del espectáculo, poco a poco borrarán cualquier atisbo de visión creativa del pasado, de pensamiento acerca de cualquier cosa que no sea diversión, placer sensual, inmersión frívola en un suceder que nos devora.

En los últimos años ha existido una vuelta, y no solo en la poesía, al siglo XIX cubano, a las contiendas mambisas, a los líderes revolucionarios de esos años. Eso me lleva a otra idea: las primeras décadas de la República portaron una tradición cívica y revolucionaria desprendida de la propia guerra y reflejada, por solo mencionar algunos, en la obra de Byrne, Acosta, Guillén, Villena, etc. Y en los primeros años posteriores al triunfo de 1959, la epopeya de la Sierra, la clandestinidad, Girón, fueron centro del verso: Retamar, César López, Suardíaz, Jamís, Orta Ruiz, Guillén, etc.

¿Crees acaso que la poesía cubana actual se ha enrumbado por otros senderos y dejado a un lado una mirada a la historia? ¿Crees necesaria esa mirada historicista por nuestros poetas?

El ser humano, a menos que se enajene completamente, necesita saber de dónde viene, conocer su génesis, su pasado, por eso existen los historiadores, y los poetas, desde la reflexión y el cántico, siempre han sido cúspides o complementos en/de ese megarelato. El poeta es una criatura disonante que todo lo observa, lo valora, lo dignifica, lo ensombrece o sencillamente lo desecha, por eso es tan valiosa la visión que posee y puede aportar al hecho de historiar.

Hace algún tiempo ha regresado, tímidamente creo, la historia como materia de la poesía, y dentro de ese retorno hay ejemplos meritorios por su desenfado a partir del conocimiento verdadero y otros arrimos lamentables, como es lógico, pero sí, por supuesto que es muy necesario y útil que el artista de la palabra que sigue siendo el poeta emita sus juicios de valor, vierta o condense emociones o permita que las palabras trabajen desde/sobre la historia.

Se puede ser un clásico poeta de las alegorías, los símbolos, las estructuras tradicionales, las emociones contenidas o desbordadas, la experimentación… un poeta apegado a trasparencias discursivas o a cerrazones semánticas, a “inspiraciones”, facturaciones de lo más simple, barroquismos, transposiciones y aniquilaciones sintácticas, un poeta de la gracia meridiana que habita en lo espontáneo o un poeta de ingenierías lúcidas y ondulantes, no importa porque todo eso está implicado en la multivocidad de la poesía, el asunto es que la historia, como otros, es una órbita, un odre temático, un coto significacional visitado y revisitado que de pronto muere y resucita en los cuadernos o documentos de los poetas. Tan necesaria es la historia como la mampara que descorre el poeta cuando se decide a interrogarla.

De lo anterior se desprende otra cosa: Hay quien habla no ya del fin de la utopía, sino del fin de la utopía colectiva, que es otra cosa. Incluso de arrancar de cuajo parte de nuestra tradición literaria: escribir sin mirar atrás, sin deber nada. ¿Crees que nuestra poesía está falta de épica o que la épica actual se construye/edifica/sostiene de otra manera bastante diferente?

Vivimos en el vértigo y de esa sensación nos alimentamos hoy. Es otro instante del devenir universal. Lo fugaz nos abacora (me gusta esa palabra guajira), nos reduce. No creo que, aunque confieso que me asusta un poco la velocidad con que todo se borra, sea la muerte de nada, la decadencia de la poesía mundial o cubana, la anulación de la épica, el aborto de los discursos íntimos, el cese de la comunicabilidad textual, el traqueteo paradigmático que se evapora, el fallecimiento aparatoso del sujeto lírico, el despalabro o apalabrante desenfreno místico/mítico, la desnaturalización y destierro de las emociones, la dislocación ad infinitum de la lógica, la recontramuerte de Dios…

El ser humano reacciona con alarma ante cualquier sacudimiento. Claro, te zarandean la cuerda floja y pones el consabido grito en el cielo, aunque de inmediato hagas cualquier cosa por regresar al equilibrio. Desde hace miles de años vivimos contingencias similares y reaccionamos de modos parecidos. Inventamos y reinventamos constantemente la lírica y la épica. Hoy todo ocurre, como ha sido y será. La coexistencia es extraordinaria. En el gran milagro que constituyen el universo y la vida, la poesía, mínima fracción, admite la diversidad de lo macro porque también en ella espejea lo micro. No hay que devanarse ni rebanarse demasiado la mollera (otra hermosa palabra guajira), sino fluir en sintonía porque por fortuna, o quien sabe sino como castigo cuando la expulsión del Paraíso, nos ha sido vedado olvidar. Al menos para unos cuantos, que no quiero pecar por absoluto en nada de lo que diga o escriba.

Este año ha sido bastante fructífero para ti: en febrero, el Premio Raúl Ferrer por la Obra de la Vida como promotor de la lectura; en mayo, el Premio Nacional Francisco (Paco) Mir de la Uneac de Isla de la Juventud en Poesía y Mención en Literatura para Niños en el mismo certamen; la distinción Hijo Ilustre de Cacocum, ahora la Beca Ciudad del Che y el Premio Ciudad del Che en poesía. Háblame un poco de estos premios y lo que significan en tu amplia trayectoria como escritor.

Todos los premios recibidos me producen una doble percepción de la obra creada: satisfacción e inconformidad. Por un lado me animan y por otro me sobresaltan. Como soy de algún modo un historiador no ignoro la historia de la poesía y, cuando comparo mis remedos con la potente tradición de la lírica insular me entra una desazón que no sé describir, por eso prefiero no comparar y recibo los premios con supremo agradecimiento y entusiasmo, sin dejarme cegar ni envanecer porque Cuba está llena de hombres grandes y humildes y, además, yo soy de Caguairanal, un caserío extraviado en el monte de San Pedro de Cacocum. Con un referente tan ilustre como es José Julián Martí Pérez, un poetazo humilde de la calle de Paula que vino a morir a Boca de Dos Ríos, en Jiguaní, me siento con una deuda de gratitud tan responsable que no me puedo permitir vanaglorias. Ni los premios ni los muchos libros dicen nada, o sí, hablan de una avidez incesante por crear, por ser hasta donde sea posible.

No quisiera pasar por alto tu interés investigativo acerca de la obra poética de Delfín Prats, consolidada en tu libro Temida polisemia. Estudio de la obra literaria de Delfín Prats, publicado por Ediciones Áncoras en 2016. Hablemos un poco, pues el tema daría de por sí para otro cuestionario del libro y la importancia que, para nuestro corpus poético, que es arcilla de nuestra identidad nacional, le atribuyes a la obra de Delfín.

Escribir acerca de Delfín Prats fue un reto como investigador y un acto que asumí como justicia. Delfín es un poeta cubano que con pocos textos tiene un sitio seguro en nuestra historia literaria. Como soy un lector de poesía me considero capaz de detectar dónde está y dónde no, y un hombre que escribe: Tigris arriba los argonautas cantan/el anón presta sus ojos al ave consagrada a Juno y Cnosos se extiende/ al amanecer cada fresco y cada balcón y cada cúpula en Cnosos extienden/ canción adentro bogando palmerales/ pueblos que un día me consolaron patria con jitanjáforas y güiras/ qué desnudo mi corazón cuando amanece y tiendo el velero de mis brazos un poco más allá/ no puedo contra la redondez del mundo… con ese demoledor verso final, además de otros poemas, claro, es un Poeta inobjetablemente. Alguien que admiro y a quien considero merecedor de mayor reconocimiento por parte de las instituciones culturales, porque ya tiene el premio de los lectores, que es a la larga el más importante.

Poeta, investigador, promotor literario, escritor para niños, guionista radial, humorista, asiduo a peñas y espacios literarios… Siempre tramando o maquinando algo: un libro, un proyecto, un ensayo, una entrevista ¿Ronel, cómo te las arreglas con el tiempo? ¿De todo lo anterior, si tuviéramos que dejar solo una de las definiciones, con cuál te quedarías finalmente?

Hace poco escribí que soy madrugador desde hace más de treinta años. La madrugada se conecta, de facto, con esa trabazón lúcida donde se desborda lo creacional y adquieren sentido las métricas, los ritmos, las palabras. Luego permanezco en silencio ante una multitud de libros que intentan procurarme paz, aunque generalmente solo consiguen incrementar mi desconcierto, hasta que sea nuevamente la madrugada y me apoltrone en mi claustro como un conventual del Medioevo en espera de la epifanía, porque soy poeta, estoy seguro, la poesía continúa desvelándome.

 

 

EL SEDICIOSO

 

Quebrantado y desprovisto,

el perturbador infausto,

avanza hacia el holocausto sobre un asno,

como Cristo.

 

Entra en el monte imprevisto y ajado

la confidencia.

 

Un hombre pone cadencia

a la rebeldía invasora,

y su anulación sonora paga la desobediencia.

 

En sucesión corrosiva

pasan,

confusos,

los gestos

de los caudillos expuestos

a la fobia anulativa.

 

Van,

sin otra alternativa,

hacia el montaraz peñasco amotinado,

el chubasco reconstituyente,

el miasma del hambre,

la cataplasma,

la fiebre,

el salcocho,

el asco.

 

Ante el burdo antagonista

desfilan caricaturas,

desharrapadas criaturas

en la maniobra ironista

de asumir la reconquista patriarcal,

que se acrecienta bajo la noche harapienta,

cota del día desnudo,

el ímpetu por escudo

y, al dorso, la impedimenta.

 

Soliviantadas colmenas en los trillos de la Nada.

 

Toros contra la emboscada.

 

Provisiones casi obscenas

para cantar en cadenas vivir es vivir…

 

Porfía por un cuero de jutía

curtido en los pantalones

e infectas ulceraciones que asolan la ranchería.

 

Por ciénagas,

a hurtadillas,

avanza la tropa agreste,

aunque la razón le apueste en contra,

y las pesadillas naden hacia las orillas

de la destrucción.

 

A gatas,

sobre las hiedras pacatas

que retardan las contiendas,

escudriñando las prendas de los muertos,

como ratas.

 

Cuando el monte no se abra más con odio

y no amanezca para que el mambí padezca

en la espesura macabra.

 

Cuando cese la palabra

que ordena estar al acecho

del usurpador maltrecho,

también,

por las piedras rotas,

habrá un himno hecho de gotas de sangre

y tiros al pecho.

 

Tenaz frente al vilipendio,

lejos queda el municipio,

que empuñó,

desde el principio,

el pabellón del incendio.

 

La Ciudad,

arduo compendio de afanes,

arde en la pira.

 

El esplendor no es mentira.

 

Hay un fulgor accesorio

que ilumina el territorio.

 

La patria, en sombras, respira.

 

 

 

 

VINDICACIÓN DEL PADRAZO

 

En cuanto a mí, soy una sombra que vaga pesarosa en las tinieblas. Para mí, ni un día de sol!

Carlos Manuel de Céspedes

Diario perdido,

Lunes 12 de enero de 1874.

 

Ante el frívolo barranco

que embiste casi indefenso,

el mártir de San Lorenzo

entra al honor por un flanco.

 

Lo transmutó el odio en blanco

de intrigas y proyectiles,

cuando los correveidiles

del rencor que desampara

no calcularon que Yara

menosprecia a los serviles.

 

En la escéptica maraña

de la fronda que se implica,

donde lo fastuoso abdica

y lo sensitivo daña,

es un altar la montaña

para el solemne ejercicio

del irreverente juicio,

y en su coto nada pulcro

un proyecto de sepulcro

silvestre para el patricio.

 

Cada vez que la rotunda

noche engaña al centinela

hay una campana en vela

y un jagüey que la secunda.

 

No habrá hondonada profunda

que le restaure la piel,

pero si con voz infiel

murmura turbado el viento,

desde el plácido aposento

va al monte Carlos Manuel.

 

Casi a las puertas, 25 Fiesta de la Cultura Iberoamericana

Por Vanessa Pernía Arias y Erian Peña Pupo

Foto: Wilker López y cartel cortesía de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana

La XXV edición de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana se realizará del 24 al 30 de octubre en la provincia de Holguín, bajo el lema El Caribe en Iberoamérica: la utopía de lo posible.

Esta edición estará dedicada al 180 aniversario del natalicio del Mayor General Calixto García, los 60 años de la desaparición física de Camilo Cienfuegos, el centenario del fallecimiento del escritor canario Benito Pérez Galdós y a los 300 años del pueblo de Holguín.

En conferencia de prensa, realizada en la Casa de Iberoamérica, institución organizadora de la Fiesta y que celebra su 26 aniversario el próximo 23 de octubre, Eduardo Ávila Rumayor, director de la Casa, y miembros del Comité Organizador de la Fiesta, caracterizaron los principales espacios de esta edición, entre ellos: el XIV Congreso Iberoamericano de Pensamiento, la Feria de Artesanía Iberoarte, del 11 al 27 de octubre, el Coloquio Iberoamericano de Letras, Audiovisual Iberoamericano, Iberocuento, las Brigadas Internacionales de Solidaridad, la Fiesta Campesina, los Centros Culturales, el Pasacalle Iberoamericano, las presentaciones en el Teatro Comandante Eddy Suñol y el tradicional viaje a cayo Bariay, en el municipio Rafael Freyre.

Aproximadamente 162 delegados –de ellos 58 artesanos de Iberoarte–, residentes en 16 países, participarán en la Fiesta, entre los que destacan Venezuela, España, Perú, Costa Rica, Trinidad y Tobago, México, Ecuador, Estados Unidos, Haití, Chile, Italia y Panamá.

De México asistirá la intérprete Ivette Ríos y la joven Dj Fei Vega; de España, los jóvenes y populares músicos De Marco y Kiko y Sara; mientras de Estados Unidos participarán Bob Michales, León Quincy Allen, y la Original Chicago Blue All Stars, entre otros. También destaca una amplia delegación de Haití. “Que participen estos delegados estadounidenses, interesados en conocer las experiencias culturales cubanas y el trabajo artístico comunitario, es también una manera de enfrentar el bloqueo estadounidense a nuestro país”, subrayó Eduardo, presidente del Comité Organizador.

El Congreso Iberoamericano de Pensamiento, esta vez en su XIV edición, “ha demostrado su crecimiento”. Se realizará del 25 al 27 de octubre y cuenta, entre sus principales momentos, con la entrega del Premio de Investigación José Manuel Guarch Delmonte.

El Congreso contará con más de 200 delegados de varias provincias del país y países como Estados Unidos, El Salvador, Italia, México y Costa Rica. Realizará, asimismo, foros dedicados, entre otros temas, al Pensamiento Social, Estudios de Género, Caribe, Procesos Artísticos, Estudios Sociodemográficos, Un mundo mejor y una Jornada Arqueológica.

En el Congreso, con sede en los salones del Hotel Pernik, se presentarán los recientes libros ganadores del Premio Guarch Delmonte, el volumen Huella y memoria hispánica en Holguín, de un colectivo de investigadores de la Casa, y el No. 2 de la revista Guayza.

Destacan, asimismo, invitados de varias provincias del país: los guantanameros del Nengón de Imías y la Compañía Babul; el Ballet Folklórico de Oriente, la Steel Band de El Cobre y el proyecto Ojos, de Santiago de Cuba; la Tumba Francesa de Sagua de Tánamo, en Holguín; Rumbatá, de Camagüey; la compañía de danza Rosario Cárdenas, las intérpretes Tania Pantoja y Ivette Cepeda, y Vocal Renacer, de La Habana, entre otros.

Ávila Rumayor comentó, además, que en la conferencia de prensa que el próximo 8 de octubre, en el capitalino Hotel Habana Libre, se reconocerá a varias instituciones y se entregará la Distinción Casa de Iberoamérica a la Doctora María Dolores Ortiz y al historiador Eduardo Torres Cuevas, director de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí.

 

 

 

Recibe Premio Nacional Beca Ciudad del Che poeta de Holguín

Por Rosana Rivero Ricardo

Foto: UNEAC

¿Cómo se manda un campamento? es el proyecto de libro de poesía por el cual el poeta holguinero Ronel González Sánchez  mereció el  Premio Nacional Beca Ciudad del Che 2019, convocado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) de Villa Clara.

El también narrador y humorista aborda una vez más la temática de las guerras independentistas del siglo XIX cubano, la cual ha estudiado y  le apasiona por herencia directa, al ser bisnieto del capitán mambí Pedro, a las órdenes del Mayor General Calixto García.

Antes concretó su Teoría del fulgor accesorio, una revisitación desde la décima a la Historia de Cuba y el poemario La marcha de la bandera, libro inspirado en héroes y sucesos históricos del siglo XIX.

“No soy un historiador puro, soy un poeta que escribe acerca de la historia. He tratado de indagar desde la poesía en el mundo independentista cubano. Me interesan otras épocas, pero esta es tan vasta y profunda que resulta compleja y me quedé en ella”, comentó.

El lauro será entregado oficialmente el próximo 6 de octubre en el Mausoleo del Che Guevara, en Villa Clara.

El 2019 ha sido especialmente fructífero para el poeta, quien recibió en febrero el Premio Raúl Ferrer por la Obra de la Vida, como promotor de la lectura; y en mayo, el Premio Nacional Francisco (Paco) Mir en Poesía y Mención en Literatura para Niños en el mismo certamen, convocado por la UNEAC de Isla de la Juventud, por el libro Clavar en la cruz.

 

Centenario de María Elena Molinet, artista imprescindible para el diseño cubano

Con este texto, tomado de Cubaescena, Baibrama recuerda el legado de la diseñadora María Elena Molinet, Premio Nacional de Teatro, nacida en Holguín el 30 de septiembre de 1919.

Cuba siempre tendrá que rendir tributo a María Elena Molinet, una de las mujeres que sentó cátedra con su trabajo en el diseño de este país. Nacida en Holguín el 30 de septiembre de 1919, Molinet se convirtió en diseñadora de vestuario para teatro, el cine y la televisión. A la par fue una excelente profesora que dedicó buena parte de su carrera profesional a investigar.

Con una profunda preparación intelectual, Molinet se graduó en La Habana de la Academia Interamericana de Dibujo Comercial, en 1949; luego estudió pintura y grabado en San Alejandro, en 1952; y más tarde completó su formación con diseño teatral, en la antigua república de Checoslovaquia, con los profesores Ludmila Purquiñova y Ladislav Vichodyl. A esto se suma una interesante lista de talleres y adiestramientos en instituciones de Berlín, Praga y Budapest.

El cine le abrió sus puertas y fue la encargada de los diseños de vestuario de películas medulares como Lucía y Cecilia, de Humberto Solás, y Mella de Enrique Pineda Barnet, entre muchos otros títulos. Para danza, ballet y teatro creó un importante número de bocetos y diseñó para directores transcendentales de la escena cubana como Vicente Revuelta y Abelardo Estorino.

En 2007, le fueron conferidos los Premios Nacionales de Enseñanza Artística, Diseño y Teatro, este último otorgado junto a su entrañable amigo Eduardo Arrocha. En las palabras de elogio, a estos dos grandes de la cultura cubana, el también diseñador Jesús Ruiz expresó sobre la artista:

“La obra de María Elena tiene como ejes la búsqueda de la síntesis, el impulso y la necesidad de expresarse por medio de una paleta dominada por la razón, más que por el placer de la forma y el color. Esta obra, de indiscutible valor, no es sino una parte de su contribución a las artes escénicas cubanas, porque si bien Rubén Vigón fue el ejemplo poderoso al que muchos reconocemos como el punto de partida de nuestro diseño actual, María Elena personifica la batalla perenne e imparable en pro de toda causa y todo empeño que eleve cada día la calidad de nuestro diseño escénico, razón y pasión que la hacen una artista de vocación fundacional con un énfasis especial en el pensamiento teórico y la labor pedagógica.

“A María Elena le deben las artes escénicas cubanas el que el diseñador de escenografía, de vestuario o de iluminación sea considerado un artista y no un técnico, propósito que alcanzó tras una lucha que no estuvo marcada por mezquinos intereses gremiales, sino que fue el resultado de la comprensión profunda de la naturaleza de su profesión. Esto constituye un logro para todos”.

Su activa participación en la vida cultural cubana, le permitió vincularse con artistas de procedencias diversas y colaborar con proyectos múltiples. De su profunda investigación surgieron muchos textos que fueron divulgados en publicaciones periódicas. De este capítulo de su vida quedaron sus libros La piel prohibida (1997) y La vestimenta ritual tradicional de la santería cubana (2008), así como otros materiales que no han sido publicados.

Vestidas por el tiempo fue una hermosa exposición personal de María Elena Molinet, por su cumpleaños 90, que organizó la Galería Raúl Oliva en 2009. La diseñadora recibió elogiosas palabras que fueron plasmadas en el catálogo:

“Concebido tradicionalmente como decoración, el diseño adquiere carta de naturaleza a partir del triunfo de la Revolución, integrado al proceso de maduración del movimiento teatral cubano y al desarrollo de la industria cinematográfica. Se convierte, entonces, en un lenguaje que participa en la producción de sentido en la propuesta escénica. La obra de María Elena, desde la docencia, la creación y el trabajo teórico alcanza, en ese contexto, dimensión fundacional. Deja su impronta en realizaciones clásicas del teatro y el cine con una concepción de la cubanía que trasciende el acercamiento superficial, costumbrista o folklorizante. Su trayectoria previa, en estrecho vínculo con la vanguardia nacional de los años cincuenta, la había preparado para abordar tan exigente empresa. Como diseñadora, sostuvo un diálogo productivo con imprescindibles directores, ya inscritos en la historia de nuestra cultura. Pero no hay que hablar de María Elena en pasado: se mantiene creativa y actuante”. (Graziella Pogolotti)

“Hábil facilitadora de memorables tertulias en las que se debatían los problemas  de la creación, salteados con algunas anécdotas hilarantes, María Elena –de siempre- convirtió su casa en lugar de reunión, al estilo de aquellas fascinantes mujeres francesas de los siglos XVIII y XIX, las Madamas Stäel y de Récamier. Allí también fundó un lugar de aprendizaje, donde aún hoy, a sus noventa años, comparte sus conocimos sobre la indumentaria universal y asume con devoción la formación de jóvenes diseñadores”. (Graciela Fernández Mayo)

En 2014, las Ediciones La Memoria, del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, sacó a la luz el título María Elena Molinet, diseño de una vida, escrito por la periodista Estrella Díaz, texto que resulta un valioso testimonio en que la propia artista relata momentos de su fecunda existencia.

En ocasión del aniversario 97 del natalicio de María Elena Molinet, en 2016, la Casa de la Obra Pía, de la Oficina del Historiador de La Habana, rindió homenaje a la prestigiosa diseñadora de vestuario, con la exposición María Elena Molinet, una cubana imprescindible.

Recientemente, Biblioteca Nacional de Cuba José Martí realizó una muestra bibliográfica por el Centenario de la notable diseñadora, en la Sala de Arte Wifredo Lam de esa institución cultural. La acción comenzó el 17 de septiembre y concluirá el 30 de este propio mes.

María Elena Molinet falleció el 6 de octubre de 2013 a los 94 años. Dejó para la cultura cubana una rica herencia que continúa siendo sedimento para las nuevas generaciones de diseñadores de nuestro país.

Redacción Cubaescena con información del Centro de Documentación María Elena Molinet de la Galería Raúl Oliva, Radio Habana Cuba, y revista Tablas. (Foto Alexis Rodríguez)