Téllez por Téllez

Jesús Téllez Carrasedo (1946) tiene mucho que contarnos. Solo él puede hacerlo con la seguridad de que no tiene nada que perder cuando, entre amigos, se dispone al diálogo ameno y desenfadado, salvo historias reales que son al fin y al cabo, fragmentos de vida que han pertrechado a este hombre, momentos de la existencia sociocultural de un país.

Téllez, a quien se le dedica la XXXVI Semana de la Cultura holguinera, junto al artista plástico Argelio Cobiellas, ha sido protagonista del movimiento cultural en la provincia desde hace varias décadas, que es ser protagonista también de la cultura cubana desde una provincia que se empeña cada día en sus pretensiones de universalidad. Muchas veces desde el anonimato más sencillo y provechoso: ese anonimato que tras un puesto de dirección o en la organización de determinado evento, se aleja de cámaras, reflectores, periódicos, flashes y notoriedad popular en pos de la calidad del hecho cultural en sí, del fomento de la cultura en el pueblo y de la relaciones ineludibles entre cultura, sociedad y Revolución.

Por eso, para encender el diálogo memorioso, para inflamar la memoria en donde ardió el suceso, como tan bien ella sabe, la escritora y editora Lourdes González Herrero, invitó a Jesús Téllez Carrasedo al espacio “Con olor a tinta”, en la sede de Ediciones Holguín.

Aunque no lo notáramos a simple vista, buena parte del diálogo estuvo regido por la influencia de la política cultural de la Revolución Cubana en la vida de Jesús Téllez. No podríamos desligar una de otra. Ambos accionares han ido de la mano. Como tampoco podríamos hacerlo con las condiciones sociohistóricas que la han marcado como cubano.

De eso habló Téllez, quien actualmente trabaja en el departamento de Relaciones Exteriores en la Uneac holguinera, cuando se refirió a su labor en determinados sectores de la cultura holguinera luego del triunfo del proceso revolucionario en 1959 y desde que comenzó a laborar en el sector en 1965, relacionado al movimiento de artistas aficionados.

A finales de 1969, Téllez fue delegado en Holguín del Consejo Nacional de Cultura. Con posterioridad estuvo al frente del Movimiento de Artistas Aficionados y las Casas de Cultura. Más tarde, con la creación del Ministerio de Cultura en 1976 y la nueva división política administrativa, estuvo al frente del Movimiento de Aficionados, Casas de Cultura y Literatura en Holguín.

Incomprensiones epocales propias de una Revolución que se radicaliza en un contexto complejo, logros culturales, interpretaciones erróneas de postulados marxistas, trabajo, también censuras, esfuerzos cotidianos, artistas aficionados, creación, nuevamente desacuerdos, consolidación artística de la provincia y nombres de creadores y directivos de diferentes sectores y niveles, como Angélica Serrú, Raúl Camayd, con quien desarrolla festivales internacionales de ballet y canto lírico, Luis Pavón Tamayo, Ángel Augier, Faustino Oramas, Julio Méndez, Alberto Cortez, Estela Raval y Los Cinco Latinos, Carlos Jesús García, Faustino Oramas, Armando Hart Dávalos, Felix Varona, Joan Manuel Serrat, entre otros con los que se ha relacionado a lo largo de su vida profesional, se fueron intercalando y siendo parte del ameno diálogo en Ediciones Holguín.

Jesús Téllez Carrasedo (1946) tiene mucho que contarnos (foto Ernesto Herrero Pelegrino).

Melómano nato –la música clásica, el jazz y el rock and roll entre sus preferencias– y amante de los relojes y los bolígrafos, que combina unos con otros, Téllez visitó diferentes países de la Europa socialista (Alemania, Polonia) llevando las experiencias en la fomentación y dirección de la cultura en Holguín. Asimismo, fue partícipe de las diferentes estructuras desde las cuales se articuló la cultura en Cuba, desde el Consejo Nacional de Cultura hasta el actual Ministerio de Cultura.

Téllez sería también consultor de la ONU en Nicaragua: allí se reencuentra con el reconocido poeta, sacerdote y teólogo Ernesto Cardenal, que años antes había visitado la ciudad de Holguín, y conoce, también, al recientemente fallecido pensador marxista Fernando Martínez Heredia. Además, se desempeñó como director del Consejo Provincial de las Artes Escénicas. “Los directivos existimos por los creadores y nuestro papel es facilitarles a los creadores la obra”, añadió.

Diálogo de Jesús Téllez con la escritora y editora Lourdes González en Ediciones Holguín (foto Ernesto Herrera Pelegrino).

“Soy un patriota, amo a este país con sus virtudes y defectos”, aseguró finalmente Jesús Téllez Carrasedo y esa parece ser su divisa, el blasón que porta contra todo viento: el estandarte de un hombre que mientras la vive ha sido, además, constructor de la cultura.

 

 

 

 

 

 

Novedades de la Semana de la Cultura en Holguín

Proyecto Palabras al viento en la inauguración de la Semana de la Cultura de Holguín 2016. Foto: Lisandra Cardoso

La XXXVI Semana de la Cultura en Holguín estará dedicada al 266 aniversario del título de ciudad y tenencia de gobierno, al 120 de la muerte del mayor general Calixto García y al 40 del sistema de Casas de Cultura. Además a las personalidades del sector Argelio Cobiellas y Jesús Téllez.

Esta edición tendrá lugar desde hoy 15 y hasta el 21 de enero y prevé un amplio programa de actividades entre las que destaca el desfile inaugural, previsto para esta tarde y que contará con lo mejor del talento artístico local. Además, como parte del espacio Cine Móvil, se exhibirá hoy el filme Viva Cuba, del director Juan Carlos Cremata en la pantalla ubicada frente al cine Martí a las 08:00 p.m.

Media hora más tarde y para cerrar la noche con broche de oro, la Casa de Cultura Manuel Dositeo Aguilera acogerá una expo de pinturas y esculturas pertenecientes al colectivo plástico Ballado, de categoría nacional. La música quedará a cargo del saxofonista Yander Reyes, una de las promesas del jazz en la ciudad.

La jornada de mañana 16 iniciará desde bien temprano cuando a las 08:30 a.m. el espacio “Leer es vivir” abra sus puertas con cuentos de Idania Salazar en la voz de Nancy Sosa, instructora de literatura de la Casa de Cultura municipal. El mismo tendrá lugar en el círculo de abuelos de la calle Independencia en el Reparto Luz.

Para quienes apuesten por la superación en estas jornadas, encontrarán su espacio en el III Taller provincial “Art-Cult” el cual quedará inaugurado a las 09:30 a.m. en el propio centro de superación. El primer tema a abordar será “Desarrollo local comunitario: identidad y patrimonio”.

Otro espacio para la investigación será el ciclo de estudios de la cultura holguinera con el panel “25 años de creada la Casa de Iberoamérica”. Este contará con la presencia del DrC. José Fernández Novoa, la DraC. Nurys Leyva, la MSc. Haydée Toirac y el Lic. Bárbaro Angulo.

Por su parte la escuela profesional de artes plásticas “El Alba”, acogerá el conversatorio sobre la vida y obra de Argelio Cobiellas, “Una historia y una obra para contar”. El mismo estará a cargo del escritor Gilberto González y será amenizado por la cantante María Aldana acompañada al piano por César Fidel Gutiérrez.

Los amantes del cine estarán de plácemes cuando este martes quede inaugurado a las 03:00 p.m. la Jornada de Arte y Cine Erótico “El cuerpo del otro” en el Salón Central de la UNEAC de la ciudad de Holguín. Las palabras de apertura estarán a cargo del profesor de cine Humberto González Carro y la voz de la cantante Gladys María amenizará el evento.

Para los que disfrutan con la buena música cubana llega la peña Polo Montañés a las 04:00 p.m. con la presentación de los solistas Walter Cobas, Gabriel Chacón y Alejandro Salas quienes se darán cita en la Plaza Camilo Cienfuegos.

Las tablas también tienen su espacio en esta 36 edición de la Semana de la Cultura en Holguín. De tal suerte que el espacio Noche de Teatro de la Casa de Cultura Manuel Dositeo Aguilera, presentará este martes a las 07:00 p.m. piezas representadas por grupos de las organizaciones estudiantiles de la provincia, entre otros.

Fotograma de la película cubana Conducta. Foto: Cubadebate

La jornada del 16 contará también con el espacio Cine Móvil, con su sede ubicada en las inmediaciones del cine Martí y reserva para la noche de mañana la multipremiada película “Conducta”, del director Ernesto Daranas. Por su parte los residentes del Reparto Emilio Bárcenas podrán disfrutar de la octava edición de la Muestra Itinerante de Cine del Caribe 2017 con la proyección del largometraje “Vuelos Prohibidos” del cineasta Rigoberto López.

Gladys María Moreno. Foto: Ahora

El plato fuerte de la jornada del martes lo será sin dudas la presentación en concierto de la cantante Gladys María Moreno, una de las figuras más aclamadas del pentagrama musical holguinero y que actualmente celebra 25 años de vida artística. En la presentación compartirá escenario con Rafael Espín, el Mariachi Holguín y la Orquesta de los Hermanos Avilés, entre otros invitados. Todo esto y más tendrá lugar en el Teatro de la ciudad, Comandante Eddy Suñol.

Sin dudas, atractivas propuestas para que usted disfrute de esta XXXVI edición de la Semana de la Cultura Holguinera. Sobre lo que acontecerá en próximas jornadas usted tendrá la primicia desde Radio Angulo Digital.

Por Ana Bárbara Moraga
Tomado de www.radioangulo.cu

El quehacer infatigable de Angélica Serrú

En recordación a la destacada pedagoga y promotora cultural Angélica Serrú Balmaceda, fallecida el pasado 23 de diciembre a los 101 años, la Asociación de Artes Escénicas de la UNEAC y el Comité Provincial de Holguín realizó en la sede local de la institución un merecido homenaje póstumo a una de las figuras imprescindibles en el desarrollo cultural holguinero.

La UNEAC holguinera recordó la obra y el legado de la destacada pedagoga y promotora cultural Angélica Serrú Balmaceda. Foto del autor

Residente en Estados Unidos desde hace varios años, Angélica Serrú Balmaceda es una de las principales figuras de la cultura holguinera. Relacionada especialmente al ballet, a cuya promoción y fomento dedicó varias décadas de su vida, la reconocida profesora y promotora cultural estudió el bachillerato en la prestigiosa escuela protestante Los Amigos. Allí se vinculó al arte y actuó como solista y acompañante de cantantes locales y concertistas, destacó el panel realizado en la UNEAC, integrado por Idalmis Pérez, Jesús Téllez y René Bruzón Nieves.

Angélica Serrú durante la Semana de la Cultura holguinera en 2006. Foto: Tomada del semanario ¡ahora!)

Entre 1945 y 1950, Angélica formó parte del Coro Polifónico e integró las directivas de las sociedades Coral y Filarmónica de Holguín. Asimismo, entre 1950 y 1958 –como recordó el reconocido narrador y periodista Rubén Rodríguez González en un artículo a propósito de su fallecimiento– la reconocida pedagoga fue parte del colectivo fundador de la Primera Escuela de Ballet en Holguín, devenida Segunda Escuela de Ballet, al convertirse en sucursal de la prestigiosa Academia de Ballet de Alicia Alonso, en La Habana. Posteriormente, en 1962, fundó la Tercera Escuela de Ballet en Holguín, que logró alcanzar el nivel medio. “Que Alicia Alonso les permitiera utilizar su nombre para la academia era honor del que no pocas veces se enorgulleciera Angélica”, añade Rubén Rodríguez en el mencionado artículo.

La UNEAC holguinera recordó la obra y el legado de la destacada pedagoga y promotora cultural Angélica Serrú Balmaceda. Foto del autor

En 1963 constituyó la Cátedra de Música del Instituto Preuniversitario, donde fundó su coro polifónico. También apadrinó las agrupaciones corales del Ministerio del Interior, el Batallón Femenino y Educación. Cinco años más tarde, Angélica Serrú dirige la especialidad de música conjuntamente con la de ballet, en la otrora Escuela de Arte, germen de la actual Escuela de Arte Raúl Gómez García. Posteriormente, fungió como coordinadora de la Enseñanza Artística en la provincia, entre 1974 y 1980. Además, entre 1996 y 1997 participó en la creación de la Academia de Ballet del Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats, y colaboró, asimismo, con UNEAC y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas.

En 2001 fundó el Ballet de Cámara de Holguín, colectivo apadrinado también por la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, resaltó en su intervención Mayda Fernández, actual directora del Ballet de Cámara, única compañía de su tipo en Cuba. “Podemos fundar un ballet de cámara. El Teatro Lírico cuenta con cuerpo de baile y Codanza trabaja la danza contemporánea. Pero nosotros tenemos material humano para formar bailarines clásicos. Ya desde los años 70 Fernando Alonso declaró que la tercera compañía de ballet del país debería nacer en Holguín”, aseguró, a finales del siglo pasado, al semanario ¡ahora! de Holguín.

Angélica Serrú durante la Semana de la Cultura holguinera en 2006. Foto tomada del semanario ¡ahora!

Por sus relevantes méritos durante más de 50 años consagrados a la cultura, Angélica Serrú Balmaceda, mereció más de medio centenar de órdenes y condecoraciones importantes, entre ellas la Distinción por la Cultura Nacional y las medallas de la Alfabetización y Raúl Gómez García, del Sindicato de la Cultura. Además, el Hacha de Holguín, el Aldabón de la Periquera y el Escudo de la Ciudad, máximas distinciones locales. En el 2006 se le dedicó a “la dama del ballet”, como era llamada por sus compañeros, alumnos y amigos, la Semana de la Cultura holguinera, donde recibió el título de Hija Ilustre de Holguín y fue nominada, asimismo, al Premio Nacional de Enseñanza Artística, en 2009.

 Por Erian Peña Pupo

Fotos del autor y tomadas del semanario ¡ahora!

Cosme Proenza: Mi pintura es pura investigación…

Cosme Proenza Almaguer (Holguín, 1948) ha creado un universo propio en su pintura que lo hace distinguible en el ámbito artístico cubano (foto tomada del blog aldea cotidiana).

Por Erian Peña Pupo

Cosme Proenza Almaguer (Holguín, 1948) ha creado un universo propio en su pintura que lo hace distinguible en el ámbito artístico cubano. En series como “Manipulaciones”, “Boscomanías” y “Los dioses escuchan”, el artista holguinero ha forjado reconocibles “mitologías individuales”, donde lo simbólico y lo mítico, mediante el uso de diferentes signos e intertextualidades, acompañan al ser humano en un vía crucis artístico a través del estudio de los códigos del arte europeo. Sus obras –recogidas, en buena medida, en la exposición “Paralelos. Cosme Proenza: Historia y Tradición del Arte Universal”, 2011– son parte del imaginario colectivo del cubano y de sus múltiples resonancias universales. Conversar con uno de los artistas hispanoamericanos más reconocidos, dueño de una de las cosmovisiones más enigmáticas y originales en los últimos tiempos, es un privilegio realmente único.

Cosme, ¿cuándo supo que las imágenes le obsesionaban de manera diferente?

Nací en Tacajó, donde soñé muchísimas cosas que logré y otras que no he logrado aún. Tuve una infancia muy linda, totalmente feliz. Vivía en una finca preciosa, un paraíso creado por mis abuelos. No fui un niño prodigio como Mozart. Me gustaba mucho la pintura y en mis caminatas de Tacajó a Santa Rita, donde vivía, había ocho kilómetros y me daba tiempo pensar. Leía cosas muy gordas en esa época: los tratados de José Ortega y Gasset sobre arte, por ejemplo… Eso creó una base que me hizo saltar en el pensamiento. Yo me decía: “Qué podré hacer con la pintura para no pintar por pintar…” Luego fui dándome cuenta de cosas estudiando: sé lo que estoy haciendo y por qué lo hice…

Luego vivía allí y era profesor en Holguín. Trabajaba los fines de semana, pintaba como un trastornado en uno de los cuartos de la casa que daba a la calle, donde había una ventanona grande con un bombillo encendido. Yo en Tacajó pinté una gran parte de mi obra, incluso de los cuadros que se utilizaron luego en “Paralelos…” No es que sean muy buenos, ni malos, pero son eslabones que tienes que mantener y son parte, además, de una relación, una cadena.

Antes realizó estudios en la Escuela Nacional de Arte (La Habana). ¿Qué le aportaron esos años en Cubanacán?

Cubanacán en aquella época era, con variantes, lo que son otras cosas de hoy mismo. Yo fui a Cubanacán con una visión y una experiencia diferentes. Había pasado tres años en el servicio militar, salí de allí con la zafra de los 10 millones. Cuando me encontré allí resulta que el régimen de beca de Cubanacán era mucho más militar que la unidad donde yo estuve. Había que marchar a toda hora, entrar marchado. No sé cómo no acabamos con el Country Club dando patadas en el piso. Era un régimen muy duro, muy de caerle atrás a la gente, pasaban lista a toda hora. Pero no obstante a eso, fíjate, parece que esas cosas aceleran el espíritu de algunos seres humanos, la generación más rica –en el sentido de que son los que están ahora– es mi generación, ya los viejos se murieron, ahora estamos nosotros, después que nos muramos vienen otros…

Nunca se me olvida que un día Portocarrero le dijo a Nelson Domínguez: “Aprovechen ahora, aprendan bastante, porque hasta que nosotros no nos muramos ustedes no se van a sentar en el trono”. Fíjate el concepto, la mentalidad que se tenía… Y por suerte nosotros no somos una generación de pensamientos de tronos. Fue una época que generó muchísima espiritualidad, parece que la pobreza, la carencia… Nosotros en beca nos daban las cinco, las seis de la mañana en el piso, creando… Hay un dibujo mío, de lo poco que está expuesto en el Museo Nacional de Bellas Artes, que lo hice en el piso de la beca. El Museo no exhibe las cosas mías actuales…

Cosme Proenza Almaguer – Obra de la serie Variaciones sobre temas de Matisse (óleo sobre tela, 2014) foto del autor.

Eso me di cuenta…

Ese es su problema… Tiene un dibujo de cuando yo era estudiante, que no lo niego, me salió bien, de verdad que sí. Pero no es lo que debe tener, el Museo debe estar representando la creación actual de sus artistas.

En una ocasión me dijo que la pintora Antonia Eiriz fue su profesora. ¿Es cierto que le escuchó decir que las obras de El Bosco eran lo más moderno e interesante que se exponía en el madrileño Museo del Prado?

Sí… Esa época parió buenas cosas, porque tuvimos también buenos maestros, una cantidad de profesores cubanos y extranjeros que eran excelentes. Antonia fue la excelencia de las excelencias. Ella marcó toda una generación, de Tomás Sánchez hasta Zaida del Río, quizá un poquito más para allá. Marcó duro, porque Antonia era una mujer muy potente, bellísima y, además de eso, tenía un carácter agudísimo. Era como un látigo, pero de seda. Sabía darte un golpe, pero que te llegara a donde era y, sin embargo, no te ofendieras con ella. Yo conocí en esa época pintores importantísimos, españoles, contemporáneos, Antonio Saura, por ejemplo, toda esa gente iban allá a ver a Antonia, y ella nos relacionaba.

Antonia es un monstruo de la plástica, lo es toda su obra… Yo tenía mucha amistad con ella, iba a su casa y nos contaba, a Tomás Sánchez y a mí, sobre todo, que fuimos gente muy cercana, sobre varios temas. Ella dejó de pintar, se ofendió muchísimo en el Salón 70, y no pintó más. Luego murió de un infarto y ahí acabó su historia. Antonia era una persona, cómo decirte… Había muchos profesores, gente de mucho talento allí, había un checo de diseño que era espectacular, teníamos un alemán que era buenísimo también, siempre había alguien bueno… pero, con Antonia yo tengo tantas maneras… Antonia me contaba que había gente que pensaba: “Maestra, está usted pintando ahora…” “Pensaban que yo estaba con un trapo negro enrollado, dando brochazos en una tela…”, me decía. “Sí, mi amor, yo lo que estoy es ablandando una olla de frijoles negros que no la brinca un chivo, a ver si tres días por lo menos tengo comida con eso…” Ella pasó historias muy tristes, perteneció a una generación muy a caballo entre… encontrados políticamente horribles, de tránsito.

¿Qué asignatura les impartió Antonia?

Pintura, pintura…

Luego usted estudió en el Instituto de Bellas Artes de Kiev. ¿Cuál fue el resultado de “enfrentarse” con una cultura milenaria como la Ucrania en un momento histórico como aquel?

Antes de irme estábamos en una exposición en La Habana de profesores de las escuelas de arte, entonces me dice un pintor: “Ja, ya te perdimos”. “¿Por qué…?”, le pregunto. “Porque ahora vas a venir para acá hecho un realista socialita, te van a lavar…”, me dijo. Entonces Yánez, que es un pintor que ya está bastante mayor, que fue profesor mío también, le dijo: “No, Cosme es un pintor formadísimo, él lo que va es a absorber de allí lo que necesite y lo otro lo va a dejar allá mismo”. Es decir, yo no traje de allí nada que no fuera el conocimiento.

Cosme Proenza Almaguer – Obra de la serie Variaciones sobre temas de Matisse (óleo sobre tela, 2014) foto del autor.

¿Y estos estudios influyeron en su obra?

Sí… Bueno, en mi obra no te sé decir. Todo esto que yo estoy hablando del discurso de mi obra, de lo que tiene que ver, del análisis, de esto y de lo otro, tiene mucho que ver, quizá, con el aprendizaje tecnológico, independientemente de las exigencias tontas del realismo socialista, un arte estatal, un arte ya premeditado, que no es arte, nunca será arte…

Propaganda quizá…

Es propaganda, sencillamente propaganda. Hecha a diferencia de los Papas, pues la propaganda de los Papas la hacía Miguel Ángel, Da Vinci o Rafael. Era buena propaganda. Esta otra era, a veces, muy terrible. Y aprendí allí, te digo, porque me pasé de la pintura… Allí había dos opciones: o sigues con la pintura de caballete, o sea la pintura de los cuadros, o continúas haciendo la especialidad en pintura monumental, que es aprender del muralismo. A mí me pareció fabuloso, porque en La Habana había dado clases con un ayudante de David Alfaro Siqueiros y tenía una previa muy buena. Entonces me decidí por esa, porque, además, el profesor que tenía era un hombre muy librepensador, era más abierto. “Pongan ustedes las poses, dos muchachas desnudas por acá, y lo otro por allá”, decía. Y nosotros lo poníamos como nos daba la gana y la cuestión era que trabajáramos con gusto, y nos enseñaban tecnología de la pintura desde el principio del óleo hasta hoy… Sí aprendí, en verdad que sí. Disfruté mucho la gran cultura ucraniana y rusa. Milenaria, y además de eso, culta, cultísima. Viví seis años en esa ciudad, no es poco tiempo.

Después de los estudios europeos nació “Manipulaciones”…

Antes de “Manipulaciones” –que es una postura de análisis posmoderno– yo había hecho otras cosas. Cuando regresé de Ucrania hice una exposición en la biblioteca provincial de Holguín: se hicieron unos paneles y ahí hice mi exposición del regreso. Esa fue una etapa importante porque hice dos exposiciones de copias de grandes pintores, a ese tamaño, como podía hacerlas, ese fue el primer paso hacia una estructura de análisis de lo que iba a trabajar en el futuro. Ya estaba trabajando, estaba democratizando esas cosas, las estaba exhibiendo y dando conferencias de qué se trataba, quién era este pintor, quién era el otro; esa es una manera muy pública de aportarle a la gente. De ahí seguí haciendo trabajos que tenían que ver con este estudio, del Renacimiento sobre todo. Irlo mezclando con visiones mías un poco más contemporáneas; hice cosas mejores, hice horrores, hice de todo, porque para aprender tienes que machacar.

Y cómo surgió “Boscomanías”…

No es que yo tenga influencias de Brueghel y El Bosco… Como dices, tuve una época que se llamó “Boscomanías”, el estudio de la obra de El Bosco y la trascendencia que tuvo, porque, después, el surrealismo tuvo que ver con El Bosco. Todas esas relaciones que existen en la historia, esas idas y vueltas son importantes.

Muchos opinan que pintar es una manera de ir dejando cosas, partes de uno mismo en cada obra… Lo que conlleva a preguntarle, ¿hasta qué punto un pintor “va dejando su vida” en la pintura, en el enfrentamiento constante y creo que de por sí desgarrador con el lienzo en blanco? ¿Qué deja Cosme en un cuadro cuando ya lo ha terminado?

Esto es una idea que tiene que ver con lo que nos dejó el romanticismo como pensamiento del arte: es el artista, como decía Antonia, enredado en un trapo negro imaginándose las cosas… Musa, no, la mía es secretaria. Sí, entra a trabajar por la mañana cuando desayuno y se va por la tarde, si hay trabajo por la tarde. Yo trabajo como trabaja cualquier persona, normalmente. Yo no dependo de una inspiración, eso sí, cuando inicio un sector de estudio para hacerlo, trabajo hasta reventarme y lo disfruto, además. Cuando trabajo no es que dejé parte de mí, es respetarte a ti mismo, respetar lo que haces y hacerlo de la manera mejor posible. Uno tiene que saber qué quiere y para qué lo quiere…

Cosme Proenza Almaguer – Obra de la serie Variaciones sobre temas de Matisse (óleo sobre tela, 2014) foto del autor.

Usted realizó dos amplias exposiciones personales: “Voces del Silencio” (MNBA, 2002) y “Paralelos. Cosme Proenza: Historia y Tradición del Arte Universal” (Centro Provincial de Artes Plásticas de Holguín, 2011). ¿Cómo valora ambas exposiciones si las analiza desde la actualidad?

Si viste “Paralelos…” lo viste casi todo, esa es la columna vertebral de mi obra. En ese momento nos volcamos al tema de una exposición compleja, que pude hacer en Holguín. Tengo toda esa obra guardada en esta casa: la mayoría la tengo yo, pedimos alguna pero lo demás es personal, una colección personal, es mi discurso completo. La comparación de diferentes etapas del arte con relación a mi obra. Dentro se hallaba “Medio occidental”, que era la capilla que había abajo, la hice para esa exposición… Medio es lo que utilizas, el óleo; y occidental, de Occidente. Lo que se reflejaba allí, en esa capilla, era el principio y el final de la pintura: seis siglos de existencia resumidos. El fin de la cultura, el fin de las grandes narraciones, el fin de la pintura, y del medio, o sea, en aquello que se pinta un objeto, un objeto bello.

Cuando la expresión es igual a la belleza máxima y la belleza máxima es un cuadrado de un solo color y más nada… Tope. ¿Y después de eso qué hay si ya está a tope? A mí me parece bueno. Si tuviera edad haría eso. Yo pasé por un proceso, y me maravillo con las cosas que se hacen cuando se hacen en grande, no por copiar… No olvido que en la entrada de la Bienal de Venecia observé unos norteamericanos que habían hecho una pieza: un tanque de guerra bocabajo. Ellos llevaron cinco deportistas que corriendo movían las esteras del tanque. ¿Cuánta inteligencia, cuánto contenido, cuánta maravilla? Visto desde ese ángulo, mis respetos… Ya no tengo oportunidades, lo mío es otra cosa. Lo que pasa es que estas exposiciones se insertan dentro de la contemporaneidad. Tengo 69 años, pero mi obra es tan contemporánea como eso que te estoy hablando, porque es una obra de análisis, no es una obra trabajada con algo muerto.

Cuando tú escribes un libro haces un análisis de cosas que pasan y lo públicas. Ese libro es contemporáneo, fue visto con una visión contemporánea. Eso es lo que hace contemporánea una cosa y es lo que pasa con mi obra. Eso, en la raíz más profunda, es elitista…

Pero usted expuso antes en Bellas Artes, en 2002…

Esa fue una curaduría no hecha por mí, la hizo un especialista habanero que entonces presentó todo lo que él creía era yo… Entre ello este cuadro –Cosme señala una de las obras de su conocida serie “Los dioses escuchan”, que custodia, imponentemente, detrás de nosotros, una de las paredes de su casa–, con el que no estoy en contra, pues todo es mi obra.

Este lo bautizó, sabes quién, Abilio Estévez. Abilio es mi gran amigo, estaba un día en mi casa y yo había empezado este cuadro. Se hospedaba en el hotel Pernik y me llamó por la noche: “Coño, cabrón, ese cuadro tuyo no me dejó dormir anoche”. Le digo: “Ni que fuera un bicho tan feo”. “No, precisamente la belleza no me dejó…”, y me metió un teque de esos… “Cómo se va a llamar esa obra…” Le dije: “Yo primero hago los muchachos y después los bautizo, y a veces no soy muy bueno poniendo nombres, por qué no se lo pones tú que eres escritor”. “Tú me das ese honor…” “Pues sé padrino…” “Me da pena, yo después te llamo desde La Habana… Te voy a dar una lista, tú escoges el que te dé la gana…”

Luego me llamó: “Cosme, aquí tengo la lista. Dime cuál te gusta… El primero es –casi siempre el primero es el que sirve, lo demás se repiensa– “Los dioses escuchan…” “Ya no me digas más nada…”, le dije. “De verdad no te digo…” “Ya no me digas más nada, el esfuerzo posterior no me interesa… Me interesa esa eyaculación poética tuya”.

Alguna vez ha sentido que las imágenes que una vez pintó de forma apasionada han “muerto” para dar paso a imágenes nuevas…

Sucedió precisamente con “Los dioses escuchan”. Era un cuadro pero se convirtió en una serie muy larga, muy larga… Hace poco tuve que añadirle uno a la serie y como dices, esas cosas cuando mueren… El arte tiene eso: una poética que tiene un sentido hasta un momento determinado, tú no puedes amarrarte con esa porque te mueres… A mí me pasó algo así en Madrid. Estábamos exponiendo en el Pabellón de Cuba, allí había varios pintores y mi representante de Christie’s me dice: “¿Maestro, cuándo vamos a subastar? ¿Quiere subastar este año o el que viene…?” Le digo: “No, no, no…” “¿No, no tiene cuadros?”, añade. Y le respondo: “Cantidad…” “¿Pero, porqué…?”, dice. “No, mire, sería un poco amarrarme al mercado, mi pintura nada tiene que ver con eso. Yo vivo de ella, se venden mis cuadros, pero mis cuadros no se hacen para eso. Yo los conservo, los colecciono, pero si me subasto con ustedes y da la casualidad que sale bien subastado, y ustedes me hacen una oferta de cinco años de esclavitud y no puedo pintar otra cosa que no sea lo que a ustedes les dé la gana…” Él me miraba y me dijo: “Joder, primer cubano que me dice eso…” “Bueno, es el primero y no sé si será el último…”, le dije.

Usted también ejerció la enseñanza artística durante quince años y ha sido tutor de numerosas tesis. ¿Qué es lo más difícil de enseñar? ¿Qué siente cuando le dicen profesor, maestro…?

Siempre lo he hecho. Yo nunca he dejado de ser pedagogo. A mí se me acerca lo mismo un pintor que estudia en la escuela, que un profesional que todavía tiene un determinado grado de juventud. Si tengo que decirle algo que lo pueda ayudar, lo hago, siempre lo he hecho, nunca lo he dejado de hacer. También creo que una exposición es una especie de clase magistral. Allí tú estás presente: está presente no solo el mundo de los artistas, sino una multitud total de personas, muchos jóvenes… En realidad, la parte pedagógica no solo se resume en actos de participación, pues siempre he estado cada vez que me lo han solicitado. Es decir, me vienen a buscar y yo voy… Aquí yo soy un holguinero más, pero la gente… Mira, yo venía hoy en un bicitaxi y me dicen: “Maestro, para dónde va…” “Voy para mi casa”, digo, porque todo el mundo sabe dónde yo vivo. Paré en una esquina y otro señor que estaba allí me dijo: “Maestro, qué, paseando…” Ya la gente prácticamente no me dicen Cosme, me dicen Maestro… Yo lo respeto, porque es una retroalimentación semántica. Cuando una persona te dice Maestro, es porque entiende que has hecho algo que tiene una maestría determinada que mereces ese título popular, que en Holguín sí es popular…

Una de sus últimas exposiciones en la ciudad de Holguín se tituló “Imágenes de María”. Y cuando la misa del Papa Francisco en la Plaza de la Revolución Calixto García de Holguín, un amplio mural con una hermosa imagen suya de la Virgen de la Caridad pudo ser contemplado por miles de personas en lo alto de uno de los edificios cercanos a la plaza…

Es cierto. Yo tengo un cuadro en el Vaticano regalado a Juan Pablo II, luego canonizado como San Juan Pablo. Después de eso, ya… No Cosme, no señor… Yo no soy el artista oficial de los Papas. Ahora, cuando vino el Papa Francisco, da la casualidad que me llama el Obispo y me dice: “Tú permites –porque ellos tienen esa delicadeza– reproducir la Virgen que nos regalaste para la Catedral…” Y esa es una participación. Yo estaba viendo la misa por televisión, fui invitado pero no me arriesgué. Yo estaba allí, porque estaba mi obra presente. No soy cátedra de nada, no dicto maneras de hacer. Esas son maneras de pertenecer, estando presente… porque uno cuando se muera va a seguir presente, esa es la única ventaja que tenemos los artistas.

Ha dicho que “Holguín son dos: el Holguín que es mi casa y el que está de la puerta para afuera”. ¿Qué significa Holguín en la obra y la vida de Cosme Proenza?

Tu casa es un lugar donde habitas, tu predio, tu patria… donde mandas o eres mandado, pero es tu casa. Estamos viviendo en una ciudad donde coinciden muchísimas generaciones, no dos o tres… hay muchísimos puntos de vista, maneras de ver la vida. Por suerte a mí nadie me puede venir a decir lo que pinto. Pero vamos al tema en cuestión: sí, es mi casa. Yo aquí en Holguín te garantizo que ando sin un centavo, me encuentro a un bicitaxi, a alguna gente, y me trae gratis… porque lo sé, y porque me lo han dicho, y lo hacen con gusto. Si a lo mejor yo fuera bicitaxista le hubiera dicho a otro igual, pero te digo, no es ese lugar donde la gente se enajena con el medio, no es que estemos apartados de la problemática actual del país, pero trascurre suave cuando la gente te trata así.

Creo que el Cosme muralista es uno de los menos conocidos, aunque usted es autor de varios murales, entre ellos: “Celia, la flor más autóctona”, en la sede Celia Sánchez Manduley de la Universidad de Holguín; un conjunto de tres murales en el Hotel Sol del Atlántico, Guardalavaca, Holguín, y “Juventud”, en el Motel El Bosque, Holguín.

El mural siempre es de mucho esfuerzo físico, porque tienes que fajarte con el espacio de una pared, subirte en un andamio y trabajar como un obrero más. En Guardalavaca, por ejemplo, era serigrafiado en cemento. Eso es cemento con colores. Pones las capas, las recortas y van saliendo. Yo tenía nueve pintores conmigo, nueve artistas plásticos, pero tenía que treparme en el andamio o ponerme a darle gritos a alguien que estaba pegado a la pared y no me oía. El último mural que yo pinté, todavía en uso de mis facultades físicas, fue el que coincidió con la caída de las Torres Gemelas, en la sede Celia Sánchez. Ese fue mi último mural, en 2001.

Cosme Proenza Almaguer – Obra de la serie Variaciones sobre temas de Matisse (óleo sobre tela, 2014) foto del autor.

¿Ya no se dedica a la cerámica?

Yo sí la podría hacer, lo que pasa es que la cerámica requiere de taller, requiere de otras cosas. La última cerámica que hice fue en el Taller de Cerámica de Varadero. Buenísimo, con artistas allí que son fabulosos. Y yo hice dos piezas, una se llevó al bronce en Argentina; yo tengo el original aquí, por supuesto… Hice otra que la tengo aquí también pero no se llevó al bronce, se llama “El perfumista”. Esto ha sido lo último que he hecho en cerámica. Tengo aquí en la casa muchas cosas que he hecho en cerámica, muchas fragilísimas, del año 1987.

Usted ha comentado: “Yo trabajo con la superficie, con la cáscara de toda la pintura histórica. Ya no es manipular, porque ya manipulé bastante con otros elementos, donde eran evidentes las manipulaciones de la historia del arte”. No le molestaría que le llamaran alegórico o paródico, en el buen sentido de recrear y de reinventar universos en su obra. Y además, volver a una tradición y trabajar sobre ella, como si fuera de la copia al homenaje, y de este a la inversión…

La alegoría es una palabra que no cabe en toda mi obra.

Entonces, no se considera alegórico… ¿Por qué?

No, son signos e intertextualidades. Es decir, citas de cosas. Mira –Cosme señala uno de los cuadros que cuelga en las paredes de su casa y que semeja la estética del francés Henri Matisse–, este yo lo hice y no se ha exhibido, son 34 cuadros… Cuando la gente lo ve… están acostumbrados a aquello. Esto es un estudio de la obra de Matisse y lo estoy intertextualizando con obras que son importantes, que son íconos de la historia del arte. Estoy mezclando un tipo que es imposible de mezclar, pero lo logré, está mezclado… Sigue hablando de esto, porque esto mismo tiene más que ver con el modernismo, el art nouveau y, quizá, cierto asomo al simbolismo… pero eso es una forma más del arte.

Lo han calificado de pintor “posmedieval”. Cómo calificaría Cosme su pintura…

No, eso es un disparate de marca mayor, un término tan poco feliz creado por un crítico habanero. Los pos–medievalistas y los pos–rafaelistas eran pintores que hacían una obra influenciada por la obra que se hizo antes de Rafael, esos sí son posmedievales, pero están en un museo, son gente muerta. Yo no tengo nada que ver con eso, será otra gente, pero yo no… Yo soy un estudioso, así me llamo.

No soy un artista en el sentido de tener una obra personal, más bien soy un investigador que trabajo con los códigos del arte europeo desde lo que nos interesó aquí, lo que llegó y lo que no llegó. Yo en “Paralelos…” tenía toda la escuela abstracta norteamericana, que en esa época era el enemigo total; los estudié, los puse, por dentro estaba el siglo XV: las primeras obras importantes al óleo, y por fuera estaba la muerte de eso, es decir, ya la pintura se acabó ahí, llegó a la belleza total con la abstracción. De ahí para adelante no hay más nada. Lo demás es: pinta si quieres… Y entonces dije: “Yo soy pintor, me encanta pintar. Pero lo que voy a hacer es pintar analizando…” Es como si tú te pusieras a hacer el estudio literario de algo, te tienes que meter en la literatura del mundo, aprender idioma… Yo todo esto me lo sé porque me tengo que aprender la técnica del pintor, o sea, a quién estoy citando, porque si no sería una mala palabra… Los he visto en originales y luego ahora trabajé eso. En mi caso tiene que ver más con la investigación histórica de algo que heredamos de Occidente que con el artistaje, como quieras decirlo.

Cosme, puedo decir entonces que su pintura es investigación…

Es eso, es pura investigación.

Derroteros historiográficos al debate

Auspiciado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y la Unión Nacional de Historiadores de Cuba, la sede provincial de la UNEAC en Holguín acogió la realización del V Taller “Derroteros Historiográficos Cubanos”, entre el 15 y 16 de noviembre.

La conferencia “Mitos, oscuridades, funciones en el nacimiento del cubano: el imposible país de la Historia”, impartida por el Dr. René Fidel González García, dio inicio al Taller que reúne a historiadores, intelectuales y profesores de la provincia y otras partes del país. Se realizó, además, el panel “La República a debate”, que reunió a los historiadores José Augusto Ochoa del Río, Filiberto Mourlot Delgado, Hernel Pérez Concepción y René Fidel González García, con moderación de Armando Cuba de la Cruz.

V Taller Derroteros Historiográficos Cubanos en la UNEAC holguinera. Foto del autor

La exposición y debate de ponencias ocupó la mayor parte del Taller y resultó, además, eje central del intercambio investigativo y académico del mismo. Entre las ponencias expuestas se encuentran: “Representación mediática de la inmigración jamaicana a Banes”, de Yurisay Pérez Nakao; “Merle David: análisis socio–histórico del cubano”, de Alejandro Torres Gómez de Cádiz Hernández; “Viaje al corazón de un libro: testimonios de los autores de United Fruit Company: un caso de dominio imperialista”, de Elia Sintes Gómez; “Martín Morúa Delgado en la historiografía cubana”, de Yoel Rodríguez Ochoa y Susel Abad Fis, y “Paráfrasis historiográfica a La Virtud Doméstica, de Rigoberto Segreo Ricardo”, de Paul Sarmiento Blanco y Leidiedis Góngora Cruz.

Además, se presentaron, entre otras, las ponencias: “Tendencias historiográficas y dogmatismo ideológico en la recepción de José Martí”, de Ariel Zaldívar Batista; “Los espacios del olvido en los estudios de las guerras cubanas”, de José Abreu Cardet; “El coleccionismo en Matanzas, de Urbano Martínez Carmenate”; de David J. Gómez Iglesias; “Deudas historiográficas sobre la ética y el legado comunista del Che”, de Alexander Abreu Pupo; “Un olvidado luminoso informe principeño”, de José Novoa Betancourt y Patricia García Concepción; “Una polémica, la ucronía y las funciones de las ciencias históricas”, de Minervino Ochoa Carballosa; “Conflicto armado y orígenes de la narrativa”, de José Rojas Bez; “Un reflejo de la vida cotidiana en la poesía holguinera durante el período 1990–2010”, del poeta José Poveda Cruz y “Ciencias sociales y literatura: diálogo entre saberes narrativos”, de José Vega Suñol.

Participaron con sus investigaciones, además, intelectuales y profesores universitarios como Carmen Montalvo Suárez, Dimelsa Rivas Dasut, Elier Córdova, Graciela Pacheco Feria, Naila Caparrós Díaz, Ana Leonor González Sánchez, Reynaldo Telmo Ramírez, Oscar Larralde Otero, Violeta Rosa Mejías Rojas, Vladimir Pita Simón, Kenia Abreu Cuenca y María Quiñonez Pantoja.

Presentación de la novela El camino de la desobediencia, del bayamés Evelio Traba. Foto del autor

Asimismo, el Taller fue momento propicio para la presentación de la novela El camino de la desobediencia (Editorial Boloña, 2017) del bayamés Evelio Traba Fonseca, por Diana Iglesias Aguilar, especialista del Centro de Comunicación Cultural Ventana Sur, en Bayamo, Granma.

La novela –editada inicialmente por la casa Verbum, de Madrid, España, en 2016– nos acerca a la figura del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, mientras “deshace las cubiertas que cercan al Céspedes hijo, hermano, esposo, padre, amigo, estudiante, poeta, dramaturgo y viajante, para devolverlo como el ser quebrantable y palpitante que es, como cualquiera de los mortales”, escribió al respecto la presentadora en un artículo publicado en La Campana, periódico cultural de la provincia de Granma.

“Diversas voces se entrecruzan con la de Céspedes, aportando emociones, contradicciones y elementos enriquecedores de una trama con infinitud de personajes en primeros planos y muchos otros figurantes que van dejando huellas en la travesía hasta la decisión cespediana de declinar el sendero elegido por sus ascendientes y desembocar en rebeldía e independencia, momento que definirá un antes y un después en la vida de Céspedes”, añade, además, la presentadora de El camino de la desobediencia.

Por su parte, el autor, Evelio Traba, ha obtenido, entre otros, el Premio Nacional de Poesía Fidelia, convocado por la UNEAC en Granma, con Las puertas cambian de sitio (Ediciones Bayamo, 2009), el Accésit del Premio Latinoamericano y Caribeño de Novela Alba Narrativa con la novela histórica La concordia (Arte y Literatura, 2013) y el Premio Iberoamericano de Novela Verbum 2016, con El ritual de las cabezas perpetuas (Editorial Verbum, 2016).

Finalmente se lanzó la convocatoria al VI Taller Derroteros Historiográficos Cubanos y al I Encuentro Oriental de Escritores de Literatura Histórico Social, a desarrollarse los días 21, 22 y 23 e3 noviembre del 2018.

Días de Ciencia Ficción en la UNEAC

Conferencias, paneles y proyección de filmes convergieron en el VII Encuentro de Cine y Literatura de Ciencia Ficción, realizado como parte de la IX Edición Nacional del Ciclo de Arte de Ciencia Ficción por la Filial de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la UNEAC en Holguín, entre el 8 y el 11 de noviembre.

Promoción del Encuentro de Cine y Literatura de Ciencia Ficción en la UNEAC holguinera. Foto del autor

La Sala Taguabo de la UNEAC holguinera –sede de la productora audiovisual del mismo nombre– acogió las conferencias “Límites entre la ciencia ficción y la realidad”, por Bruno Henríquez y José Rojas Bez; “La ciencia ficción en la radio. Su importancia en la enseñanza de las ciencias, por Bruno Henríquez, Bárbara Sánchez y Gabino Gil Molina; “La ciencia ficción en Cuba”, a cargo de Bruno Henríquez y Humberto González Carro, y “El espacio entre nosotros”, por Bruno Henríquez, Humberto González y José Rojas Bez.

Asimismo, las sedes Celia Sánchez Manduley y Oscar Lucero Moya de la Universidad de Holguín acogieron, respectivamente, las conferencias “Ciencia y comunicación” y “La dimensión del tiempo. Importancia de la ciencia ficción en la enseñanza de las ciencias”, por Bruno Henríquez, José Rojas Bez, Humberto González Carro y Lino Ernesto Verdecia.

Mientras el Café Literario que cada tarde de jueves conduce el escritor Manuel García Verdecia se sumó al Encuentro dedicando el espacio al tema “Obras literarias llevadas al cine de ciencia ficción”. Estuvieron invitados al Café Literario, Bruno Henríquez y Humberto González Carro.

La proyección de filmes de temática de ciencia ficción, luego de las conferencias y en el espacio Cine Portal de la UNEAC, fue otro de los momentos que caracterizó el Encuentro. Entre las películas proyectadas en esta edición se encuentran las norteamericanas Pasajero (2016) de Morten Tyldum; Aliens en el ático (2009) de John Schultz; Arrival (2016) de Denis Villeneuve; Life (2017) de Daniel Espinosa; Plus 1 (+1) (2016) de Dennis Iliadis; Project Almanac (2015) de Dean Israelite; El espacio entre nosotros (2017) de Peter Chelsom, y Lazer Team (2015) de Matt Hullum. Además, las rusas El tiempo de los primeros (2016) de Dmitry Kiselev y Attraction (2017) de Fyodor Bondarchuk.

El VII Encuentro de Cine y Literatura de Ciencia Ficción fue clausurado en la peña “Arte y Amor para Elisa”. En esta ocasión el espacio estuvo dedicado al 30 aniversario de la UNEAC en Holguín y al XIV de la propia peña. Además, fue momento idóneo para la graduación del Diplomado de Dirección Artística convocado recientemente en la UNEAC holguinera. En la peña, que contó con la conducción de Vivian García, producción de Gonzalo Martínez Cuba y dirección de Alfonso Banderas Tamayo, estuvieron presentes los artistas Dulce María Rodríguez, Yuri Hernández, Betsy Remedios, Anabel Bandera, Julio Avilés, Joel Rodríguez Millord, Dúo Sabaret, Grupo Modas Fantasía, Neón Teatro, Ronel González, Ballet de Cámara y el Quinteto de la Escuela Vocacional de Arte (EVA).

Dos grandes maestros

Los reconocidos maestros Cosme Proenza y Ernesto García Peña, dos de las más importantes firmas de la plástica cubana contemporánea, recibieron este 20 de octubre, Día de la Cultura Nacional, el homenaje de la Casa de Iberoamérica, la Uneac y la XVI Feria Iberoamericana de Artesanía Iberoarte, que organiza y convoca el Fondo Cubano de Bienes Culturales.

En tan especial fecha, el Comité Organizador de Iberoarte destinó un momento dentro de su amplio programa de actividades culturales y comerciales para agasajar especialmente a Cosme Proenza a propósito de sus 70 cumpleaños, en el espacio Lote 17, que tiene como sede la casona de la Uneac.

Ernesto García Peña sostiene la réplica de El Angelote. Foto: Carlos Rafael

El homenaje, que contó con la presencia del escritor Miguel Barnet y del realizador Luis Morlote Rivas, presidente y vicepresidente de la Uneac respectivamente, y del pintor Julio Méndez Rivero, presidente de la Uneac en la provincia, inició con la inauguración de la expo personal Dibujos García Peña en la Galería Fausto Cristo.

 

Con curaduría y museografía de Anette Rodríguez Reyes, la muestra incluye 20 dibujos que invitan al espectador a recorrer en síntesis los temas, obsesiones y maneras de hacer del pintor matancero.

Al decir del crítico y curador Martín Garrido Gómez, a cargo del Centro de Información de las Artes Plásticas en Holguín, “A pesar de la variedad de temas presentes en las piezas hay en ellas un elemento que la unifica, esa irreductible vitalidad que García Peña sabe insuflar a sus creaciones”.

A dicha inauguración-homenaje asistieron también Luis Antonio Torres Iríbar, miembro del Comité Central y primer secretario del Partido en la provincia, el diputado Julio César Estupiñán Rodríguez, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, Faustino Fonseca Perea, director provincial de cultura, y Manuel Hernández Ramos, director del Fondo Cubano de Bienes Culturales entre otras autoridades.

Cosme Proenza, símbolo de las artes plásticas. Foto: Carlos Rafael

Momento especial de la velada fue cuando el maestro Ernesto García Peña le obsequió a Cosme Proenza la pieza de su autoría “Crecimiento” mientras el Dr.C. Eduardo Ávila Rumayor, director de la Casa de Iberoamérica y presidente del Comité Organizador de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana, de conjunto con la Uneac, le obsequiaron al maestro Proenza un original suyo,  “Automanipulación” de 1993.

Cosme agradeció profundamente la deferencia de Iberoarte por organizarle tan emotivo homenaje, a la Casa de Iberoamérica y a la Uneac por tan valiosa y sobre todo significativa entrega, y en especial a su colega Ernesto García Peña, por ofrecerle la oportunidad de compartir juntos un momento tan hermoso e inolvidable.

Por J. Ramírez

 

 

 

 

 

Un Universo llamado García Márquez

Mañana garcía-marquezca. El cielo plomizo, el habitual chantaje de la lluvia anunciándose sobre los techos, y el irrenunciable calor… Marilín Aldana y César Gutiérrez (Cheche), nos regalan dos hermosos temas de la cancionística cubana. Es la segunda jornada del Coloquio Iberoamericano de Letras, que según Ronel González se celebra desde 1994. “Hace 35 años, en alguna fecha de 1982, Latinoamérica, el universo comprimido de los pueblos pequeños, y el realismo mágico, fueron distinguidos con un Premio Nobel de Literatura”, nos comenta Manuel García Verdecia en su función de moderador.

Segunda Jornada Coloquio Iberoamericano de Letras. Foto: Onelio Escalona

Mariela Varona, en un elemental gesto de caballerosidad de los restantes miembros del panel, es la encargada de adentrarnos en la obra del Gabo. Lo hace desde sus narraciones, reunidas en volúmenes como Ojos de perro azul y Doce cuentos peregrinos. Elige una pieza, “Eva está dentro de su gato”. Desplaza las yemas de sus dedos por la pantalla del Tablet y nos hace partícipes de un delicioso fragmento. En ese autor de apenas 21 años, están los gérmenes de Cien años de soledad, de El amor en tiempos del cólera, nos afirma Mariela, apasionándose, emocionándose…

Entonces Rubén Rodríguez aferra el batón, en este panel que por momentos parece un relevo de 4×100 metros. Su voz salpimentada aborda el periodismo de García Márquez, menciona libros imprescindibles para bucear en sus crónicas: Textos costeños, Entre cachacos, El amante inconcluso… Los periódicos le permitieron al Gabo hacer literatura, pudo permitirse ese “desliz” desde columnas como La jirafa, y terminó conformando una obra donde no se advierten costurones inter-genéricos, porque su periodismo es también alta literatura. Él supo ser elegante y sencillo al mismo tiempo, sin renunciar a su espléndido lenguaje.

Coloquio Iberoamericano de Letras. Foto: Onelio Escalona

El doctor Rojas Bez, acarrea la multiplicidad de García Márquez, y por un instante nos muestra a ese creador all around que fue el ciudadano de Macondo. Narrador, periodista, guionista, impulsor del Nuevo Cine Latinoamericano. En su juventud estuvo pensando incluso en la música como plataforma artística; ya adulto trabajaría en el libreto de varias óperas basadas en sus propios textos.

Durante mi intervención, subrayo el peso de la obra de García Márquez dentro del Boom latinoamericano. No debemos olvidar que Cien años de soledad está cumpliendo ya medio siglo de publicación. Aunque el 17 de abril de 2014, el Gabo abandonaba sus armazones corporales, sus páginas serán patrimonio incuestionable de la eternidad.

Minutos después, Kenia Leyva, presentó el poemario El cielo no ha cambiado, de Alejandro Fonseca, y los narradores Emerio Medina, Edilberto Rodríguez Tamayo, y Félix Cabrera, compartieron con el público sus creaciones más recientes. Una jornada absolutamente provechosa llega a su fin, mientras muchos estamos ávidos por llegar a casa y tomar del librero uno de los tomos de García Márquez, para rememorar alguna frase, un pasaje en específico, quizás un inicio glorioso: «Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo».

Por Moisés Mayán

UNEAC

La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) es una organización
social con fines culturales y artísticos, con Status Consultivo II en
el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, con personalidad
jurídica propia y plena capacidad legal, que agrupa en su seno, con
carácter voluntario y siguiendo el principio de selectividad (sobre la
base de su currículum artístico) a los escritores y artistas cubanos.
Fundada el 22 de agosto de 1961 por nuestro Poeta Nacional Nicolás
Guillén, con el objetivo de preservar el proyecto de justicia social e
independencia nacional, en el que han empeñado sus sueños y esfuerzos
tantas generaciones de cubanos.
En Holguín fue constituida oficialmente el 23 de diciembre de 1987,
con 11 miembros efectivos. En la actualidad consta con 206 miembros
en 6 municipios y 1 Comité Municipal en Moa. Trabaja con 5 filiales
de Artes Plásticas, Escritores, Artista Escénicos, de Cine, Radio, TV.
y Música.
Posee 5 proyectos comunitarios en zonas de bajo desarrollo social y
mantiene 11 proyectos culturales y talleres en su sede además de las
actividades alternativas, como secuencias de exposiciones,
conferencias, presentaciones y encuentros entre intelectuales y
artistas con el publico en general. Fue restaurada en su totalidad
con sus propios ingresos y reinaugurada el 2 de agosto del 2003.
De tal período a la fecha ha realizado 94 acciones culturales de
diversa índole. La UNEAC se inserta de manera natural en los tres
eventos de mayor importancia en la ciudad (Semana de la cultura,
Romerías de mayo y Fiesta Iberoamericana), por otra parte participa en
coauspicio con las instituciones de la cultura en múltiples
actividades y mantiene convenios con organizaciones homólogas del
territorio y del extranjero , lo que le otorga una proyección nacional
e internacional .
El Comité Provincial de la UNEAC ha llevado proyectos, acciones y
artistas a México, Canadá, República Dominicana, Portugal, Venezuela,
Japón, Puerto Rico, España, y Estados Unidos.

 

 

 

 

 

UNEAC

La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) es una organización social con fines culturales y artísticos, con Status Consultivo II en el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, con personalidad jurídica propia y plena capacidad legal, que agrupa en su seno, con carácter voluntario y siguiendo el principio de selectividad (sobre la base de su currículum artístico) a los escritores y artistas cubanos.

Fundada el 22 de agosto de 1961 por nuestro Poeta Nacional Nicolás Guillén, con el objetivo de preservar el proyecto de justicia social e independencia nacional, en el que han empeñado sus sueños y esfuerzos tantas generaciones de cubanos.

En Holguín fue constituida oficialmente el 23 de diciembre de 1987, con 11 miembros efectivos. En la actualidad consta con 206 miembros en 6 municipios y 1 Comité Municipal en Moa. Trabaja con 5 filiales de Artes Plásticas, Escritores, Artista Escénicos, de Cine, Radio, TV y Música.

Posee 5 proyectos comunitarios en zonas de bajo desarrollo social y mantiene 11  proyectos culturales y talleres en su sede además de las actividades alternativas, como secuencias de exposiciones, conferencias, presentaciones y encuentros entre intelectuales y artistas con el publico en general. Fue restaurada en su totalidad
con sus propios ingresos y reinaugurada el 2 de agosto del 2003.

De tal período a la fecha ha realizado 94 acciones culturales de diversa índole. La UNEAC se inserta de manera natural en los tres eventos de mayor importancia en la ciudad (Semana de la cultura, Romerías de mayo y Fiesta Iberoamericana), por otra parte participa en coauspicio con las instituciones de la cultura en múltiples actividades y mantiene convenios con organizaciones homólogas del territorio y del extranjero , lo que le otorga una proyección nacional e internacional .

El Comité Provincial de la UNEAC ha llevado proyectos, acciones y artistas a México, Canadá, República Dominicana, Portugal, Venezuela, Japón, Puerto Rico, España, y Estados Unidos.