Ediciones Holguín celebra su 35 aniversario

Por Erian Peña Pupo y Vanessa Pernía Arias

Fotos Bernardo Cabrera

Con una lectura de poesía y el reconocimiento al sostenido quehacer de Ediciones Holguín, celebraron hoy en esta provincia el 35 aniversario de este importante sello, distinguido en el ámbito cultural cubano por la amplitud y calidad de sus propuestas literarias.

Desde el patio del Museo Provincial La Periquera, y cumpliendo con las medidas sanitarias para evitar la propagación de la Covid-19, varios poetas homenajearon desde su obra esta importante fecha, entre ellos Delfín Prats Pupo, Lourdes González, Manuel García Verdecia, Luis Yuseff, Gilberto González Seik, Kenia Leyva, José Luis Serrano y José Poveda. 

Los autores rememoraron sus vínculos, literarios y laborales, con Ediciones Holguín. Para González Seik, la creación de la editorial fue un antecedente importante para el surgimiento de la filial de la Uneac en la provincia; mientras García Verdecia elogió el papel del sello en el rescate de “la memoria y la permanencia” de nuestro desarrollo cultural. 

El Centro Provincial del Libro y la Literatura y la Dirección de Cultura en el territorio reconocieron de manera especial la labor desplegada por la editorial y su directora, la escritora Lourdes González, durante más de tres décadas en la publicación y promoción de autores cubanos y universales. 

Asistió, entre otros, Náyade Proenza, subdirectora provincial de Cultura, y Nilser Batista, funcionario de la esfera cultural del Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba, quien destacó la calidad de nuestros libros y la necesidad de comercialización de los mismos en el mundo. En la actividad, el intérprete Nadiel Mejías compartió varios temas.

Desde el mes de junio Ediciones Holguín desplegó una amplia programación digital que incluye la presentación de novedades editoriales, lecturas y paneles, con motivo del 35 aniversario de este sello. 

Estas acciones forman parte de la campaña “Al pie de la letra”, que conmemora esta celebración y tiene entre sus finalidades las presentaciones promocionales de escritores y obras del más reciente catálogo, de otros publicados en años anteriores, así como las peñas y espacios fijos online, comentó a la ACN la escritora y editora Kenia Leyva.

Bajo el lema “Lecturas para combatir el calor en familia”, se comparten recitales, lanzamientos, paneles, conversatorios, entre otras actividades, a través de los medios de comunicación y de las redes sociales. 

Desde la página de Facebook de la editorial, en streaming o mediante cápsulas promocionales, el lector puede acercarse a las novedades de un sello que posee en su catálogo más de 700 títulos, muchos de ellos de autores importantes de la literatura universal y cubana, explicó Kenia.

Entre las primicias destaca “Separados del mundo. Selección de poesía de amor latinoamericana”, compilada por el poeta y editor José Luis Serrano, la cual, precisó Kenia Leyva, será de agrado no solamente de adolescentes y jóvenes, sino también del gusto de todos los grupos etarios, porque este es un país que agradece la buena poesía de amor.

Además destaca “El detective de la Continental”, de Dashiell Hammett, con traducción de Aida Bahr; “Los papeles del poeta”, novela corta de Henry James, llevada al español por Manuel García Verdecia; “Ella escribía poscrítica”, de Margarita Mateo, Premio Nacional de Literatura; “Cuentos destornillados”, de la camagüeyana Niurki Pérez García, y “El mundo kenoseve,” de Ronel González, ambos para los niños. 

En uno de los textos promocionales a propósito de la fecha, el escritor José Luis García expuso que Ediciones Holguín desde sus inicios contribuyó de forma incuestionable a que la ciudad que le da nombre se convirtiera en punto de referencia dentro del quehacer literario de la isla. 

Su historia comenzó ligada a la publicación de los mejores textos de autores holguineros, entre ellos los Premios de la Ciudad y otros certámenes organizados en la provincia, para paulatinamente ampliar sus miras hacia lo mejor que se produce a nivel nacional e internacional en todos los géneros, destacó el también Premio Alejo Carpentier.

Entre los autores publicados por este sello holguinero destacan Paul Celan, Alejandra Pizarnik, Sylvia Plath, Eugenio Montale, Harold Hart Crane, Virginia Woolf, Fina García Marruz, Roberto Fernández Retamar, Antón Arrufat, Reynaldo González, Miguel Barnet, entre otros. 

 

Pablo Guerra y su rapsodia para un animal de carga

Por Erian Peña Pupo 

Foto cubierta cortesía de Ediciones La Luz y Vanessa Pernía 

Pablo Guerra Martí sabe –como su admirado José Lezama Lima– que “paso es el paso del mulo en el abismo” y que “ese seguro paso del mulo en el abismo suele confundirse con los pintados guantes de lo estéril” y además, suele hacerlo “con los comienzos de la oscura cabeza negadora”. Pero Pablo Guerra, poeta aguzado en los complejos entresijos del idioma, conoce que el “final no siempre es la vertical de dos abismos”. 

A estos abismos se ha asomado, al punto de declarase “animal en extinción”, pero un animal capaz de tomar palabras “del día a día para construir el lecho, la cama y el fogón”. Palabras que terminan siendo proscritas, tiernas, sucias… materia de los versos de Animal de carga, publicado en 2018 por Ediciones La Luz, sello de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Holguín, con edición de Luis Yuseff, diseño de Frank A. Cuesta, a partir de una foto de Ramón Legón, y corrección de Mariela Varona y Yailén Campaña. 

La profunda hinchazón del plomo dilata los carrillos del mulo de Lezama Lima; mientras que el buey de Pablo está “herido por la vara, hendido por la vara, guiado por la vara” y “no recuerda para que sirven sus bríos, ¿hollar en el fango? ¿jalar la carreta, acaso?”. Este buey –insiste en decirnos el poeta, narrador y realizador audiovisual– “ya no es el que determina la pauta, el orden natural de las cosas que han de ser arrastradas”. Sigue el paso lento, el cabeceo… “Entre él y el límite solo está el palmo de húmeda lengua”. Otros, algo más lentos, le clavan al buey la orden en el lomo endurecido… 

El poeta, miembro de la UNEAC y merecedor de varios premios literarios, acarrea “cántaros que se han de vaciar para sucesivas vueltas”, “cuentas que han acumulado saldos deudores, intereses multiplicados ante el ojo del publicano y en los bolsillos”, y como el mítico Sísifo de Corinto –aquel reinterpretado por Camus como metáfora de la vida moderna– sube cuesta arriba la empinada ladera cargando la pesada roca. Muchas veces, también como Sísifo, cree que está condenado a una inútil e incesante tarea, una “bancarrota declarada, a cuestas, en el lomo de los días”. Otras veces, apenas cree distinguir entre la naturaleza del hombre y su agobiante carga. Es entonces cuando “el tigre de las horas” –¿acaso el tigre de Blake?– arroja su gélido aliento y el poeta deja a un lado el temor a la garra, a la certeza del colmillo, y asegura que el miedo es su arma, el ojo alerta su naturaleza. Aun así, existe, permanece, incluso llega a asegurarnos que “la luz persiste como un perro fiel en seguir guiando nuestros pasos”. 

Esa luz –atizada por las circunstancias del alma, “vasto territorio donde nos perdemos desacostumbrados al oficio de los encuentros”– arremete “la muerte inmemorial que padecemos”, y en la poesía de Pablo Guerra Martí encuentra asideros en los seres que ama y necesita, “la pesada bola del recuerdo que inevitablemente volverá para golpearnos”. Sus hijas, su madre, los amigos como “islas golpeadas por el viento” –y con ellos la impotencia ante la imposibilidad de “alumbrar la soledad”– viven en poemas que poseen algo de esa electrizante y lírica estructura lezamiana evidente en sus libros. 

Pablo Guerra Martí no se encuentra, como Lezama, “entre los toros de Guisando”, pero sí está “entre los que preguntan cómo y cuándo”. Y ese cómo y cuándo desbordan su poesía. Él sabe que al pasar la página –después de leer sus versos– algo queda, y que ese algo –cercano, vital, palpable, nuestro– nos impulsa a creer que antes de rodar nuevamente, Sísifo tuvo la certeza de que la piedra había avanzado un poco más (tomado de la web de la Uneac). 

 

Entrar al aula inmensa de la vida de la mano de Eduardo Heras León

Por Erian Peña Pupo 

Foto cortesía de Ediciones La Luz 

“Yo soy un escritor de mi tiempo. Escribo el presente, y una de mis funciones como escritor es tratar en lo que pueda de enriquecer la vida espiritual de mi pueblo e incidir en la problemática de donde yo vivo. No me interesa la posteridad, quiero dejar mi huella ahora”, respondió Eduardo Heras León a la crítica y editora uruguaya Ana Inés Larre Borges en una entrevista publicada en el semanario Brecha, de Montevideo, en 1987, incluida en el libro Eduardo Heras León en el aula inmensa de la vida, compilación y selección de Yunier Riquenes García publicada en 2018 por Ediciones La Luz, sello de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Holguín. 

Precisamente las huellas de Heras León –el Chino Heras, el autor de libros clásicos en la cuentística cubana, el editor, el periodista, el profesor de generaciones de narradores jóvenes, el fundador, el hombre leal a sus principios a toda costa, el amigo admirado y querido–, pueden rastrearse en las páginas de este libro homenaje en el que se destila, como resumen, como vía crucis y fe de vida, su amor por Cuba, pues “para nosotros, afortunadamente, a pesar […] de los años terribles que dejaron esas huellas imperecederas […], las utopías siguen vivas y la historia no terminó, sino que está a punto de comenzar”, asegura. 

Este libro compila más de veinte entrevistas concedidas por Heras León a medios cubanos y extranjeros en diferentes momentos de su vida, desde los años 80 hasta nuestros días, y en las que transita –muchas veces manteniendo idénticas líneas de pensamiento– por sus grandes pasiones, y por los momentos que han marcado su vida como escritor y ser humano: el triunfo revolucionario de 1959, las milicias, Girón, la literatura, el periodismo, el ballet, el ostracismo producto a un complejo momento de la política cultural en los años del Quinquenio Gris, el ajedrez, la fábrica Vanguardia Socialista, la literatura fabril y la honestidad del obrero, el magisterio, Universidad para Todos, el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso… Todo ello, y mucho más, han hecho de Heras León el hombre que es hoy. A todo ello –en dependencia de las peculiaridades de cada entrevista, de los enfoques de las preguntas– podrá acercarse el lector interesado en la vida y la obra, que en este caso se cruzan y complementan, del Premio Nacional de Edición 2001 y Premio Nacional de Literatura 2015. 

“Los entrevistadores son de distintas formaciones y generaciones, pero el entrevistado cree lo que dice, ha sido consecuente con lo que ha vivido, con la gente que ha conocido y con su país. He podido leer y saber cómo ha sido, lo que ha perdido, lo que ha ganado, lo que ha fundado para los demás; los espacios culturales y políticos en los que ha participado; los debates en los que ha puesto su verbo y acción”, asegura el narrador y poeta Yunier Riquenes en las palabras del prólogo “Cuando la vida de un hombre no es un cuento”, y añade: “Este es un libro que conmueve. Repasa palmo a palmo la vida de un hombre querido por muchos. He disfrutado encontrar, releer, transcribir esta selección de entrevistas […] Cuando uno lee estas conversaciones con el paso del tiempo, aunque uno no haya vivido prohibiciones, sueños, guerras, uno vuelve a la caminata, se incorpora. Vence los kilómetros que sean necesarios”.

Periodistas y escritores como Odette Alonso Yodú, Fernando Butazzoni, José Antonio Michelena, Magda Resik, Dean Luis Reyes, Manuel García Verdecia, Marilyn Bobes, Yoe Suárez, Antonio Herrada y Rafael José Rodríguez Pérez, escudriñan diferentes momentos de la vida del autor de La guerra tuvo seis nombres (Premio David 1968) y Los pasos en la hierba (mención única del Premio Casa de las Américas 1970), libros iniciadores –junto con la obra de esos años de Norberto Fuentes y Jesús Díaz, “una generación frustrada en lo literario” y “atrapada en el vórtice de los años duros […] con todas sus contradicciones, complejidades, victorias y derrotas, aciertos y errores– de la llamada literatura de la violencia, en la que “la Revolución entraba a la narrativa con gente humana, creíble, con aciertos y errores, con vicios y miserias”, escribe Fernando Beramendi en su entrevista, y en los que se abordan –junto con A fuego limpio, Acero y Cuestión de principio, La dolce vita, entre otros de sus libros– “temas como la guerra revolucionaria, la construcción de la sociedad –en todos sus matices–, la lucha contra las resistencias del pasado, el mundo de las fábricas y también, el amor y el desamor” (con un lirismo que sorprendió a Cortázar). “Tenemos que quitarnos el fardo de la historia para lanzarnos a la aventura de la imaginación”, respondería en esta misma entrevista Heras León. 

Momentos especiales en este amplio diálogo que es Eduardo Heras León en el aula inmensa de la vida resultan los sostenidos sobre el proyecto Universidad para Todos, cuyo primer curso, dedicado justamente a las técnicas literarias, otra de sus pasiones, impartió por televisión. Y además, a ese sitio único, que ha ayudado a la formación a centenares de jovenes escritores, y promotores y lectores, como bien afirma, que es el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. “Desde allí renovó la literatura cubana desde 1998. Incentivó a la escritura del cuento en el país. Cuba dejó de ser tierra de poetas. Y luego, con el Curso Universidad para Todos de Técnicas Narrativas por la Televisión, dio inicio a muchos otros cursos. Por aquellos años se comentaba incluso por los pequeños pueblos, el minicuento El dinosaurio, de Augusto Monterroso que Eduardo analizó en la pantalla chica. Con sus clases Eduardo entró en muchas casas de cubanos de todas las latitudes, entró en el imaginario de personas que jamás habían escrito una línea”, resume Yunier Riquenes y añade otras derivaciones del Centro Onelio como el Premio César Galeano, la Beca Caballo de Coral, la revista El Cuentero, la editorial Caja China, el Encuentro Internacional de Jóvenes Narradores en 2008, el voluminoso libro Los desafíos de la ficción, el concurso de minicuentos El dinosaurio…

Amigos, la universidad, la edición, la pasión por el ajedrez y el ballet, la literatura y las nuevas generaciones, a las cuales conoce muy bien, desde su papel de profesor y cómplice, los escritores que admira, a muchos de los cuales llegó a conocer y compartir, una novela inconclusa, las memorias que muchos esperamos, ese amor llamado Ivonne Galeano, eje de su vida y alma del Centro Onelio… discurren en las páginas de este libro, con edición de Luis Yuseff, diseño de Frank A. Cuesta, imagen de cubierta de Linet Sánchez, y corrección de Mariela Varona (curiosamente casi todos salidos también de las aulas del Centro Onelio J. Cardoso). 

A manera de anexos, Riquenes tuvo la acertada idea de añadir materiales complementarios, que hubieran quedado sin recogerse en las páginas de un libro, como las palabras al recibir el Premio Nacional de Edición 2001, el Maestro de Juventudes que entrega la AHS, la réplica del Machete de Máximo Gómez, la Medalla Alejo Carpentier al Centro Onelio y el Premio Nacional de Literatura 2015, además del necesario texto –por abarcador y por exponer el tema como en ninguna de las entrevistas– “El Quinquenio Gris: testimonio de una lealtad”, conferencia leída en 2007 en el Instituto Superior de Arte como parte del ciclo “La política cultural del período revolucionario: Memoria y reflexión”, organizado por el Centro Teórico-Cultural Criterios. 

Somos tantos los que le agradecemos a Eduardo Heras León sino nuestros primeros pasos en la literatura, sí el hecho se enfrentarnos a ella con seriedad, con sacrificio y también con amor. Somos muchos sus lectores, y los graduados del Centro Onelio –sitio que le cambió la vida, no hay duda de ello, a varios jóvenes en toda la geografía insular, y hoy esparcidos en varias partes del mundo– que lo admiramos como ese padre espiritual que nos incita a escribir, a leer. Sirve este libro, además, como homenaje agradecido de todos al Chino Eduardo Heras León. 

 Tomado de La Jiribilla: http://www.lajiribilla.cu/entrar-al-aula-inmensa-de-la-vida-de-la-mano-de-eduardo-heras-leon/

Palabras al viento, acompañar la vida desde el arte

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos tomadas del perfil en Facebook de la compañía

Esta vez las escenografías y los vistosos vestuarios quedaron en la platea, pero la voz no: las voces ágiles y trastocadas por un matiz juglaresco anuncian tiempos mejores, estaciones cargadas de risas, niños, juegos y esperanzas. Entonces las palabras se vuelven cómplice compañía en medio de los días difíciles, y sus historias siguen el rumbo del viento, sin disiparse, y de cuanto espacio ofrezca oportunidades para compartir la vida y el arte. 

Así la Compañía de Narración Oral Palabras al Viento de Holguín se mantiene activa desde los inicios de la Covid-19 en Cuba. Cada uno de sus integrantes –ya suman siete narradores– trabajan incesantemente desde diversos proyectos y plataformas, buscando en el arte un alivio, un modo de sanar y un estímulo para la familia cubana y fuera de la isla. 

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El espacio “Cuentos de 9 a 12” surgió como iniciativa del actor Yordanis Sera, director de la Casa del Cuento, sede de Palabras al Viento, para acompañar a las personas con las narraciones de historias a través del teléfono, posteriormente modificado de 10 a 12 de la mañana. 

“Desde las redes y la radio invitamos al público a que se sumara; acumulamos hasta 25 llamadas al día y las personas encontraron un sitio para relajar el estrés pandémico y canalizar sentimientos y preocupaciones”, comenta Fermín López, director de la compañía. 

Así contaron historias para la familia a través de una llamada, y con un entrenamiento fuerte se llegó a muchos oyentes, agotando casi todo el repertorio de cuentos del colectivo. Fueron contactados desde Camagüey, La Habana, Santiago, Granma, Las Tunas y de casi todos los municipios de Holguín. 

A este espacio se sumó también la idea de narrar historias a través de WhatsApp, enviando audios a cerca de 846 usuarios de Cuba y de distintas países del mundo, como Venezuela, México, Chile, Estados Unidos, Perú, Ecuador y República Dominicana, añade Fermín. 

“Es un trabajo de mucha dedicación y organización, pues la gestora de redes de la compañía se encarga de organizarlos y socializar sin repetir las historias; ya acumulamos 144 mil audios enviados en este tiempo, muchos de los cuales también han sido radiados”.

Radio Holguín La Nueva, emisora del municipio cabecera, es uno de medios que los acompaña. El espacio “Buenos Días Holguín” abrió un apartado para que el colectivo cuente una de sus historias a las ocho de la mañana, de lunes a sábado. Y con “Desde casa” realizan una transmisión en vivo desde la página de la propia compañía los miércoles a las 10 de la mañana, con un narrador distinto para regalar cuentos a los internautas.

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De conjunto con Ediciones La Luz han creado proyectos para los más pequeños de casa, llevando a la escena cuentos de la colección Espejo, y una decena de poemas que componen la antología Dice el musgo que brota; los cuales, en su versión audiovisual, son socializados a través de las redes sociales en los perfiles institucionales del sello holguinero.

Sobre estos nuevos materiales para los niños –bajo la dirección general del poeta Luis Yuseff–, Fermín López, quien se encarga de la dirección artística, asegura que consolidan el trabajo entre ambas instituciones, teniendo en cuenta los intereses comunes en función del arte, y mostrando una madurez que culmina en productos hermosos y de alta calidad. 

“Lo más importante y difícil es que se trata de un proyecto poético, pero se ha trabajado de manera que va a llegar a todos, con una invitación a transitar el maravilloso mundo del libro”.

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El actor Yordanis Sera explica, además, de la inserción del colectivo en actividades en los vacunatorios en la intervención sanitaria con la vacuna Abdala que se realiza en estos días en Holguín. 

“La labor en los vacunatorios ha sido un acto muy humano, proporcionando que las personas que asistían perciban el mejor ambiente posible; es una manera de estar al lado del pueblo llevando de la mano el arte y su función de aliviar y enriquecer el alma”, asegura. 

Así se desarrollaron 45 actividades de animación y narración oral con diferentes públicos, vinculándose con el Centro Provincial del Libro y la Literatura en lecturas y presentaciones de libros. 

Cuando todo vuelva a la normalidad los actores de la compañía Palabras al Viento llenarán las salas, calles y parques con sus espectáculos, asegura Fermín, y añade que es una manera de devolverle al público el acompañamiento de estos meses pandémicos en sus espacios en las redes y vía telefónica, un compromiso con la cultura, los holguineros y el país (Tomado del portal web de la Asociación Hermanos Saíz AHS).

 

María Dolores Rodríguez, gran artista y maestra

María Dolores Rodríguez, gran artista y maestra 

Por Erian Peña Pupo

Fotos tomadas de Internet

La cultura holguinera y cubana, especialmente la escena lírica, despidió este 21 de agosto, víctima de la Covid-19, a una de sus artistas más reconocidas y necesarias: la soprano María Dolores Rodríguez Cabrera, primera figura y Directora General del Teatro Lírico Rodrigo Prats de Holguín, colectivo que dirigió con dedicación y contra los muchos inconvenientes que significa llevar las riendas de una compañía con su historia y prestigio. Por más de treinta años dejó allí su impronta, primero bajo la tutela de sus maestros Raúl Camayd y Náyade Proenza, y de otras valiosas figuras del Lírico de Holguín. 

Licenciada en Pedagogía y Música, perfil Canto, por el Instituto Superior de Arte (ISA), a María Dolores Rodríguez más de una generación la tiene como una maestra cercana. Muchos de sus alumnos –de los que se sentía orgullosa– demuestran hoy sus conocimientos en varias partes del mundo, en reconocidas academias y compañías. Desarrolló una amplia labor pedagógica: fue Profesora Auxiliar de la Filial de la Universidad de las Artes, filial de Holguín, institución docente donde contribuyó a formar los nuevos relevos, por las que tanto se preocupó, del propio Teatro Lírico Rodrigo Prats; integró la Comisión Nacional de Evaluación y la Comisión Nacional de Carrera en el ISA, e impartió clases en otros países. Era miembro de la Uneac en Holguín.

Se presentó en disímiles escenarios, con el Lírico y como solista, en más de veinte países de Asia, Europa y América. En Pionyang, Corea del Norte, en el Festival de la Primavera, la recibieron y la despidieron como lo que era ella, una figura de primer nivel capaz de emocionar, sin importar idiomas, al más exigente melómano. Le asombraba como todo podía estar yermo, y el día de la celebración, los árboles florecían, y Pionyang era un jardín. Tuvo más de 40 obras en repertorio, entre óperas, operetas, zarzuelas y obras de concierto. Grabó para televisoras como CBS, ABC, TVE, CCTV, y fue laureada e invitada como jurado en diversos concursos nacionales y foráneos. 

Su último caballo de batalla fue “La viuda alegre”, opereta en tres actos con música del compositor austrohúngaro Franz Lehár (1870-1948) y libreto en alemán de Victor Léon y Leo Stein, basado en la comedia “L’attaché d’ambassade” (1861) de Henri Meilhac. Fue estrenada en Viena, Austria, el 30 de diciembre de 1905, y desde entonces es considerada una de las obras más importantes del género. El Lírico de Holguín, después de un avant premiére, la estrenó en noviembre de 2019, y a inicios del próximo año, la compañía presentó la obra en Matanzas y en el Gran Teatro de La Habana.

“La cruel enfermedad de turno que nos acecha implacable se lleva a otra figura grande de nuestra cultura. Este es un deceso muy fuerte. Holguín y Cuba, la Lírica nacional, pierde a una exquisita, culta y conocedora intérprete”, comentó el director Raúl de la Rosa. 

María Dolores Rodríguez, considerada en los años 90 la cantante lírica cubana más laureada, no solo fue una de sus voces más hermosas de nuestra escena y la directora de una gran compañía, sino además, la maestra de varias generaciones de artistas líricos, formados, con su dedicación, en las aulas de la Universidad de las Artes en Holguín, que hoy, consternada, se suma a las múltiples condolencias por su triste deceso. 

 

 

Adiós a Gustavo Márquez, músico y maestro

Por Erian Peña Pupo

Foto tomada de Internet

La cultura holguinera despidió este 17 de agosto a uno de sus creadores más reconocidos: el músico Gustavo Márquez Bermúdez, trompetista, compositor, arreglista, director de orquesta y profesor de varias generaciones de artistas en Holguín.

Nieto del maestro Juan Márquez Gómez, director por más de 30 años la Banda de Conciertos Municipal, y sobrino del maestro Juanito Márquez, creador del ritmo pacá, Gustavo dirigió las orquestas Los Chicos de Cuba, Hermanos Avilés y fue fundador de Gran Salsa, estuvo al frente de la Danzonera Holguín, y creó Gustavo Márquez y su Grupo. 

Fue alumno del maestro Armando Romeu y de Juanito, conocimientos que entregó a cientos de jovenes como profesor del Conservatorio José María Ochoa y del Centro Provincial de Superación para la Cultura. Era miembro de la UNEAC y poseía de la Medalla Raúl Gómez García, condecoración del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura. 

Exponente de la música popular cubana, comenta Richard Ronda, productor del grupo Los Guayaberos, como instrumentista Márquez “realizó giras internacionales por Japón acompañando a la gran Omara Portuondo en el espectáculo Noche tropical; y por las Islas Canarias donde compartió escena junto a su hermano Ernesto… Fue un constante impulsor de los Festivales del Creador Musical y los festivales infantiles Cantándole al Sol”.

En su obra destacan títulos como “Hasta el sol de hoy”, “Mi media naranja” y “A corazón abierto”, interpretadas por músicos como Héctor Tricochea, Edgar Joel y Alex de Castro. “Sin dudas, Gustavo Márquez será un portento de la música holguinera y cubana. Hoy su fallecimiento nos conmueve y a la vez, cuando hurgamos en su historia, legado y obra, sabemos que por derecho propio entrará, desde hoy, en el parnaso de los inmortales, de los que serán ejemplo de entrega y constancia para lograr el éxito de una compleja carrera que él prestigió y prestigiará siempre”, añade Ronda. 

En esa apuesta por la alta cultura

Holguinero de pura cepa, Alfredo Mas es uno de esos talentos que apuestan por el arte de elevada factura desde su terruño. Reconocido barítono y solista del Teatro Lírico “Rodrigo Prats”, Alfredo inicia en el panorama cultural a partir del aňo 1993, incorporándome al Movimiento de Artistas Aficionados en su provincia natal.

Holguinero de pura cepa es Alfredo Mas. Foto: Ecured

Graduado en 2002 de la filial del Instituto Superior de Arte “Raúl Camayd”, ubicada en el territorio nororiental cubano, durante su trayectoria artística profesional ha interpretado diferentes personajes en zarzuelas españolas, además de los roles de Conde Mario en “La del soto del parral”, Vidal Hernando en “Luisa Fernanda”, de Federico Moreno Torroba Juan en “Los Gavilanes”, de Jacinto Guerrero René en “El Conde de Luxemburgo”, entre otros. Consta además su participación en las zarzuelas cubanas el rol de Pimienta en “Cecilia Valdés” de Gonzalo Roig y José Inocente de “María La O”, inmortal obra de nuestro querido Lecuona.

Obras universales de diferentes estilos y épocas conforman su repertorio, donde destaca la música sinfónico-vocal y particularmente la Novena Sinfonía de Beethoven con la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección del Maestro Iván del Prado en la sala “Amadeo Roldán” del Teatro Auditórium de La Habana. En esta apartado es importante señalar que con el Teatro Lírico Nacional de Cuba ha interpretado los roles de Papageno en “La flauta mágica” de Mozart, Alfio en “Cavallería Rusticana” de Pietro Mascagni y Marcello en “La boheme” de G. Puccini, entre otros.

Por su sobrado talento interpretativo y profesionalidad ha representado el bel canto de nuestra Isla por varios países de América Latina, entre ellos Venezuela, Perú y Ecuador, con interpretaciones en el Teatro Nacional Sucre (Quito), y el Teatro Centro de Arte (Guayaquil), asumiendo el personaje de Enrico en la ópera “Il campanello di notte”, de Gaetano Donizetti, en una Puesta en Escena de Javier Andrade y la dirección musical y de orquesta del Maestro Álvaro Manzano, por solo citar uno de los más significativos.

Los lauros y reconocimientos no se han hecho esperar en estos casi 20 años de trayectoria, con premios en concursos nacionales, entre los que destacan en el año 2004 el Gran Premio del Concurso de Jóvenes Cantantes “Rodrigo Prats”, evento que se realiza en nuestro territorio, o el Grand Prix Absoluto en el Concurso Nacional Mariana de Gonitch de La Habana.

Un sueño cumplido, no solo para el solista Alfredo Más, sino para quienes lo acompañaron, se produjo hace un par de años en el Teatro Eddy Suñol, con el concierto “Búsquedas y encuentros”, estreno como compositor y arreglista del prominente barítono del Teatro Lírico Rodrigo Prats, que devino en demostración fehaciente de su talento y versatilidad, con base en su pasión por la música.

En su búsqueda se enrumba Alfredo Mas y a su encuentro acudimos los holguineros agradecidos por ese empeño en defender el buen arte desde la factura local.

Un sueño cumplido fue el concierto “Búsquedas y encuentros”. Foto: Archivo

A unos días de celebrar su cumpleaños, el próximo 22 de agosto, le deseamos mucha salud y éxitos en su decursar artístico.

Objetos de Juan Carlos Anzardo

Por Erian Peña Pupo

Fotos cortesía del Centro Provincial de Arte de Holguín

La exposición personal Objetos, del artista Juan Carlos Anzardo, se exhibe en las plataformas digitales del Centro Provincial de Arte de Holguín en su 30 aniversario, como parte de la Jornada de Arte Abstracto organizada por el artista y curador Ronald Guillén.

Compuesta pordiez piezas matéricas, que pueden apreciarse en el perfil de Facebook Artistas holguineros, Anzardo defiende la utilización de múltiples materiales, que van desde fragmentos de metales oxidados, telas y pedazos de publicaciones, entre otros. Con influencia del movimiento informalista (que abarca las tendencias abstractas y gestuales desarrolladas en Europa después de la Segunda Guerra Mundial y en paralelo al expresionismo abstracto estadounidense), su obra nos adentra en las expresiones puras que conlleva la experimentación abstracta, el tachismo y la pintura matérica.

“La acumulación de empastes extra pictóricos que le confieren densidades inusuales a la pintura, el aplique de incisiones en la materia, empleando como soportes el collague y el chorreado, la presencia muy diversa de objetos extra artísticos como tapas de lata, maderas viejas, bisagras, chatarras, hacen que estas obras muestren una fuerte carga expresiva. Creándose formas indefinidas o simplemente evocadoras. Dentro de este caos aparente se distingue la figura geométrica del círculo, que prevalece como referencia instauradora de equilibrios”, leemos en las palabras de catálogo de la muestra, con curaduría de Bertha Beltrán y dirección general de Yuricel Moreno Zaldívar.

Entre las características del expresionismo abstracto presentes en la obra de Juan Carlos Anzardo, en piezas como “Objeto 9” y “Objeto 10” –aunque todas llevan este nombre genérico– encontramos la eliminación de la figuración; la preferencia por los grandes formatos, donde trabajaba normalmente el ensamblaje y las técnicas mixtas; y el hecho de concebir la superficie de la pintura como all over (cobertura de la superficie) para significar un campo abierto sin límites en la extensión del cuadro: el espacio pictórico se trata con frontalidad y no hay jerarquía entre las distintas partes de la tela.

Licenciado en Física y de formación artística autodidacta, la obra de Anzardo (Holguín, 1951 ha sido exhibida en Cuba, España, Bahamas, Chile, Argentina, Alemania, México y Estados Unidos. Miembro fundador del proyecto y comunidad artística Yeti, UNEAC, La Habana, posee un posgrado de curaduría, y ha obtenido premios y menciones en salones en Cuba. Ha realizado ilustraciones para libros en varias editoriales en el país y el exterior. Atiende la galería Fausto Cristo de la UNEAC en Holguín y trabaja como profesor del Departamento de Extensión Universitaria de la Casa de Altos estudios en Holguín.

 

 

 

 

 

 

Apoya la literatura holguinera la campaña de vacunación

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos tomadas del perfil en Facebook de Adalberto Santos y Elizabeth Soto

Con presencia en más de 16 vacunatorios de Holguín, el Centro Provincial del Libro y la Literatura (CPLL) despliega por estos días una amplia programación que incluye presentaciones, recitales, narraciones y venta de libros, para apoyar la intervención sanitaria en el territorio con la vacuna Abdala.

Dayris Ajo, especialista del mismo, comentó que existen más de 100 vacunatorios activos a los cuales se prevé llegar con acciones que estimulen el hábito de la lectura, además de hacer este momento lo más grato posible, teniendo en cuenta que los vacunados, en esta primera fase, son personas de la tercera edad.

Desde el inicio de la intervención sanitaria, el 13 de julio, se han realizado más de 20 actividades, en las que han participado escritores, editores, promotores, profesores, especialistas, trovadores y narradores orales.

Se mantienen con una programación fija los vacunatorios ubicados en los seminternados Dalquis Sánchez, Rafael Freyre y Calixto García; las secundarias Carlos Manuel de Céspedes, Augusto César Sandino, Alberto Sosa y Oscar Ortiz; la escuela primaria Manuel Ascunce; el instituto preuniversitario Enrique José Varona; el politécnico Pedro Díaz Coello, y el situado en la terminal Las Baleares.

Ediciones Holguín y La Luz son las editoriales con mayor presencia de títulos, como “Pintura fresca”, libro de narrativa para adultos de Rubén Rodríguez; “El huracán y la palma”, compilación poética cubana reunida por Delfín Prats; “Dice el musgo que brota”, texto de poesía para niños; así como los poemarios “Poses”, de Norge Luis Labrada y “Escritos sin rabia”, de Elizabeth Soto; ambos miembros de la Asociación Hermanos Saíz en Holguín, precisó Dayris.

Para la venta se tienen aproximadamente 300 títulos de varias editoriales nacionales; y entre los más vendidos se encuentran “El mundo que no se ve”, de Ronel González, y “Cuentos destornillador”, de Niurki Pérez, de Ediciones Holguín, además de “Cuando te llamas princesa”, de Enrique Pérez Díaz y la colección Espejo, de La Luz.

Más de 1400 artistas holguineros, incluidos estudiantes y aficionados, apoyan, desde las diversas manifestaciones, la intervención sanitaria con la vacuna Abdala en los centros habilitados para esta importante actividad contra la Covid-19 en la provincia.

Una programación estructurada se lleva a cabo en cerca de 170 vacunatorios distribuidos en todo el territorio, y que comprende grupos de pequeño formato, que no sobrepasan la cifra de tres personas, con intervenciones breves para el disfrute de quienes esperan (Con información de la Agencia Cubana de Noticias ACN).

Las ocurrencias del profe Cuba

Quién, en el panorama de la intelectualidad holguinera, no ha escuchado del profe Cuba, o ha sido partícipe de su jovialidad y picardía auténtica que lo hacen redundar en el temperamento de los que nacimos en esta Isla y que en él se acentúa mucho más.

Quién no ha escuchado del profe Cuba. Foto: Internet

Quizás como un aviso para su futuro profesional, o solo como una casualidad de la vida, pero fue en La Trocha, no de Júcaro a Morón, sino del municipio Báguano, nació el 4 de agosto de 1955, para luego convertirse en el prominente historiador que es hoy.

Cuba es, de esos casos en que los títulos quedan por debajo del dominio y los conocimientos reales, acentuado quizás por la vehemencia con que defiende sus posturas y la solidez de sus argumentos, aunque a pesar de ello no puede menospreciarse el grado científico que ostenta de Máster en Ciencias.

Miembro de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC), en su trayectoria laboral se encuentran los servicios en el Museo Provincial de Holguín, La Periquera, y en la Oficina de Monumentos en nuestro territorio, donde ha contribuido a preservar la historia local a través de publicaciones e investigaciones que constan en periódicos, revistas y boletines de prestigio en el panorama de las Ciencias Sociales.

Latidos de Revolución. Holguín 1952-1953, Comando urbano en acción 1957, Holguín, 1898-1920 de la colonia a la República, Política demográfica 1898-1920  y Cuba, independencia y generación (Ediciones Holguín, 2003, 2004, 2006, 2017), son algunos de los textos publicados bajo su pie de firma.

Diversos reconocimientos ha merecido su obra, entre ellos el Premio de la Ciudad 2005 por la presentación de la obra Holguín, 1898-1920…, así como los Premios de Investigación Cultural en 2003, entre otros.

Diversos reconocimientos ha merecido su obra. Foto: Portada del texto

Pero, sin lugar a dudas, su rol más prominente en el panorama local es frente a las aulas, en su desempeño como profesor en diversos centros docentes de la provincia de Holguín, en los cuales no he tenido el placer de participar, sin embargo recuerdo con mucha satisfacción los momentos en alguno que otro evento donde he podido nutrirme de sus conocimientos al tiempo que nos roba una que otra carcajada por sus ocurrencias.

Al profe Cuba lleguen nuestras más sinceras felicitaciones próximo a celebrarse su cumpleaños.