Ediciones Holguín, una casa para la poesía

Por Moisés Mayán

En la segunda jornada de celebración del 33 Aniversario de Ediciones Holguín, la escritora y promotora Kenia Leyva realizaba una panorámica de los títulos de poesía publicados bajo este sello. Se refería al editor que abandona la pasividad del oficio para convertirse en un gestor cultural, quien con olfato de sabueso procura traer a su contexto y a su lengua, exponentes irrenunciables de las letras universales.

Foto: Onelio Escalona

José Luis Serrano, quien se ha sumado recientemente al equipo de editores, llamaba la atención sobre la presencia de cultores de las estrofas clásicas en el catálogo de Ediciones Holguín. Nombres como Gilberto Cruz Rodríguez (Pucho), Ronel González, Yunior Felipe Figueroa, YordankaHaramboures, Freddy Camilo Morffe, y el propio Serrano, han contribuido al asentamiento de la décima y el soneto en las publicaciones de esta casa de las letras.

Serrano enfatizó además en la alteración de la dinámica poética del territorio con la aparición de libros como La máquina de fallar del tunero José Alberto Velázquez, El estrecho margen de Edurman Mariño, o Play back, o los podios ofrecidos, de Youre Merino, textos galardonados con los premios Adelaida del Mármol o De la Ciudad, como es el caso de este último.

Me correspondió destacar la inclusión de poetas jóvenes en los planes editoriales defendidos por Ediciones Holguín. Desde 1986 cuando Lourdes González a sus 34 años daba a conocer el poemario Tenaces como el fuego, y un Alejandro Fonseca de 32, agregaba al canon literario local su Bajo un cielo tan amplio, Ediciones Holguín iniciaría una apuesta invariable por la poesía y por los jóvenes.

La cuota más arriesgada se alcanzó cuando en 1994 la colección Antología Mínima, publicara Reflexiones de un equilibrista, del joven de 19 años Ronel González Sánchez. A los 22 años vieron sus sueños convertidos en tinta sobre papel Senén Orlando Pupo y George Riverón. Pero Ediciones Holguín nunca ha desistido de confiar en los jóvenes, prueba de ello es la inclusión en su relación de autores de nombres como Kenia Leyva, Luis Yuseff, Yanier H. Palao, IrelaCasañas, Yuliuva Hernández, Orlando Andrade, Eliecer Almaguer, Fabián Suárez, y otros muchos.

Hace algunos años, César López (Premio Nacional de Literatura) definió a Ediciones Holguín como “centro imborrable de la verdad poética”; a ninguno nos cabe duda de que exactamente así.

Letras de Cuba desde Holguín

Por Moisés Mayán

Con el panel “Letras de Cuba desde Holguín”, comenzó en la mañana del lunes 16 de septiembre la Jornada por el 33 aniversario de Ediciones Holguín. Los criterios de Lourdes González, Eugenio Marrón y Manuel García Verdecia coincidieron en destacar la función legitimadora de este sello en el contexto literario nacional.

Desde el ya lejano 1986, Ediciones Holguín no solo se convirtió en la oportunidad real de dar a conocer a importantes voces del territorio, también posibilitó la iniciación de un equipo de editores, y la colaboración del gremio de artistas plásticos. Durante el diálogo se hizo referencia a los tres momentos determinantes en la hoja de vida de esta institución: su fundación en 1986, como respuesta oportuna a la primera convocatoria del Premio de la Ciudad; el advenimiento de la “Era Riso” a partir del 2000; y la reformulación de la imagen visual corporativa y los perfiles de colección al arribar a los 30 años de trabajo.

Fotos del autor

Con un catálogo que supera los 650 títulos, Ediciones Holguín ha acogido obras de autores galardonados con el Premio Nacional de Literatura como Roberto Fernández Retamar, Antón Arrufat, Miguel Barnet, César López, Fina García Marruz, y Jaime Sarusky. Entre los exponentes de la Literatura Universal que se han convertido en letra impresa con este sello, cabría mencionar a Arturo Uslar Pietri, Paul Celan, Alejandra Pizarnik, AnneSexton, René Char, Harold HartCrane, Miguel Hernández, Omar Lara, Silvia Plath, y Roberto Sosa, entre muchos otros que en no pocos casos, vinieron a suplir espacios vacíos en la avidez de nuestros lectores.

Eugenio Marrón acotaba que la seriedad con la que asume Ediciones Holguín la confección de sus planes anuales, destierra cualquier postura provinciana, optando siempre por la buena literatura. Los libros producidos por Ediciones Holguín pueden compararse reposadamente con los textos de cualquier editorial asentada en la capital, e incluso con volúmenes impresos fuera del país. Cuando trazamos una línea del tiempo desde el tabique que representan estos 33 años, podemos sentirnos plenamente orgullosos de nuestra casa publicadora y de su equipo de trabajo.

 

Nuestro mes: el de las letras

Por Julio César

No solo porque coincida con la fecha de mi cumpleaños lo recuerdo, admito que esa es una de las razones más potentes, pero no puedo atribuirle a un elemento personal todo el mérito que reviste para los del nororiente cubano tan significativo día.

En aquellas horas del linotipo de plomo, a la sombra de maquinarias antiquísimas, se concibieron los primeros cuatro libros, para la ocasión ganadores de la igualmente primera edición del Premio de la Ciudad, para entonces exclusivo de la literatura.

Fotos: Wilker López

Se cumplen 33 años este 18 de septiembre, cuando la región, el país presenciaba la fundación de una de los más prestigiosos recintos literarios de la actualidad: Ediciones Holguín.

Más de 650 textos publicados en todos los géneros, a cargo de autores locales, escritores nacionales de renombre, así como paradigmas de las letras universales, constan el bregar que sobrepasa el tercio de siglo, ese mismo que ha visto el tránsito a la modernización de las antiguas técnicas editoriales.

Con sobradas razones celebran por estos días el nuevo aniversario, que encuentra entre el 16 y el 19 de septiembre varias actividades que alcanzarán el clímax el día 18 a las tres de la tarde en la UNEAC, con la presentación del libro testimonial Memoria de los ’80, uno de los cuatro primeros títulos de la Casa Editora.

No puede faltar en los festejos las remembranzas sobre el decursar de la editorial, legitimadora del auge creativo que experimentó el territorio, priorizando autores sin acceso a las imprentas nacionales; ello tendrá lugar el lunes 16, en la propia sede de la prominente institución cultural, a través del panel Letras de Cuba desde Holguín.

Para el martes el céntrico local de la Ciudad de los Parques, sito en áreas aledañas a la Plaza de la Marqueta, recibirá la creación poética en sus páginas, vista desde diversas ópticas: la décima, la nueva poesía experimental y la presencia de jóvenes poetas en las letras de la institución. En la tarde, la Fábrica de Tabaco Feliú Leyva hará extensivo el festejo con presentaciones de libros.

Con la premisa del libro como un objeto de arte y un diseño de colecciones renovado, Ediciones Holguín arriba al tercio de siglo exhibiendo un sello armónico entre visualidad y palabra. Las celebraciones encontrarán punto culminante  el jueves 19, con el recital poético Bajo un cielo tan amplio, a cargo de Lourdes González-directora de EH además-, Delfín Prats y José Luis Serrano.

Una extensa obra es equiparable con similar número de reconocimientos, por tal motivo la principal Casa editora de Holguín ostenta numerosos premios en el área del diseño y la edición, entre ellos en 2005 con La reforma Agraria en Holguín, de Mayra San Miguel, que se alzó con el Premio José Luciano Franco al mejor volumen de temática histórica entregada por la editorial Ciencias Sociales, o el Nacional de la Crítica 2006 al libro Ataxia Espinocerebelosa tipo Dos, del Doctor en Ciencias Luis Velázquez, por solo citar algunos.

Café Literario en Holguín arribó a sus 15 años

Por Rosana Rivero Ricardo

El Café Literario, espacio que cada jueves en la tarde acoge la sede en Holguín de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y el mejor de su tipo en el territorio, arribó este 12 de septiembre a su aniversario 15, tres lustros apostando por el desarrollo de la civilidad a través de la literatura.

Fotos: Wilker López

Su artífica y anfitrión, el escritor y profesor Manuel García Verdecia, adujo que el Café es para él regocijo y responsabilidad, un acontecimiento espiritual que durante 48 jueves al año trata de convertir a su público en mejores personas, mediante el tratamiento de temas en disímiles áreas del conocimiento, como la filosofía, la historia, el cine y el humor.

Consciente de que la gratitud es condición humana fundamental, García Verdecia reconoció el apoyo de la UNEAC y su presidente Julio Méndez Rivero, para el desarrollo de esta tertulia; así como el de los presidentes de la filial de Literatura Pablo Guerra y Armando Cuba.

Asimismo, agradeció al público asiduo a las tertulias de café y letras, entre ellos, el siquiatra Orellana, el padre Aldama, el Premio Nacional de Historia José Abreu Cardet, el humorista Onelio Escalona y el tenor Yuri Hernández.

A su vez, el público agasajó al anfitrión del Café Literario con disímiles muestras de cariño como poemas, décimas, personalizadas artesanías y un especial vino de café, bautizado como Café Literario. Sendos reconocimientos le entregaron el Centro Provincial del Libro y la Literatura y la UNEAC.

“El Café Literario se ha ganado un lugar privilegiado en la cultura cubana y holguinera por su autenticidad. Es hermoso que la ciudad cuente con una tertulia moderna, donde se articulan todos los géneros literarios y por donde han transitado grandes del pensamiento cubano contemporáneo. Aquí se escuchan las obras con sentido crítico. Es un espacio democrático, donde se aceptan los disímiles criterios que se comparten”, comentó Armando Cuba, actual presidente de la filial de escritores en Holguín.

Los asiduos al Café tienen la oportunidad de escuchar, mucho antes de que se presenten los libros, las obras de escritores noveles y consagrados, quienes comparten sus nuevas creaciones para escuchar las opiniones del público. Moisés Mayán, quien leyera sus primeros textos en esta tertulia, presentó sus poemas “Sentido común” y “El idioma”, los cuales definen su actual quehacer literario.

Por su parte, la consagrada escritora Lourdes González, leyó fragmentos de su libro en construcción “Arqueología de la vejez”, que aborda el tema de la degradación física del ser humano con la ancianidad.

La jornada de cumpleaños concluyó con la actuación del Dúo Caricare, compuesta por Mireya Abreu y Onelio Escalona, y del tenor Yuri Hernández, asiduos del Café Literario.

Arte y poesía entre Connecticut y Holguín

Por Erian Peña Pupo

Cuando José Antonio Alcayaga custodiaba La joven de la perla, del holandés Johannes Vermeer, que había viajado desde su sede permanente en la Galería Real de Pinturas Mauritshuis, en La Haya, Países Bajos, para integrar una muestra temporal en la neoyorquina Colección Frick, la musa, en forma de inspiración poética, parecía visitarlo a menudo.

José Antonio Alcayaga visita Holguín como parte del proyecto Arte y poesía. Foto: Wilker López

Entonces, nos dice, escribía muchos versos, lo hacía casi a diario. Al parecer, la íntima mirada de la chica del turbante, quizá la más conocida de las piezas de Vermeer de Delft, los labios a punto del diálogo, la típica tranquilidad barroca de la pieza, le inspiraban.

Pero antes, en su natal Guatemala, José Antonio había descubierto su vocación literaria: en el colegio sus amigos le pedían poemas y cartas para enamorar a las muchachas.

Y al parecer acertaba con sus versos, pues sus compañeros acababan conquistándolas.

José Antonio Alcayaga visita Holguín como parte del proyecto Arte y poesía, que desde Stamford, Connecticut, Estados Unidos, insiste en el intercambio cultural entre los dos países.

Junto a él viene la artista plástica Mayelín González (Mayole) y Fabián Cortez, pintor y también poeta. Todos pertenecen a la amplia comunidad latina en Estados Unidos. Ella es holguinera, y él nació en el D.F. mexicano, pero desde hace veinte años se unieron en la vida, que es, de alguna manera, unirse también en el arte. Mayole y Fabián expusieron en las Romerías de Mayo del 2018 las muestras Retrospectiva 2016-2017 y Expresiones, en el Centro para el Estudio y el Desarrollo Sociocultural (CEDES) y el Centro Provincial de Patrimonio Cultural, respectivamente. Ambos regresan con otras muestras.

Como parte de esta experiencia de intercambio cultural, además de las exposiciones, han compartido con creadores holguineros, como sucedió en el intercambio poético en el Café del Arte Joven, en la Casa del Joven Creador de la Asociación Hermanos Saíz (AHS).

“En Estados Unidos se suelen restringir ciertas áreas en cuestiones de cultura, lo que hace imposible que la comunidad latina interactúe entre sí. Pero en Cuba la cultura es como el pan de cada día, por eso es necesario abrir estos espacios”, comenta Fabián Cortez.

“Es necesario pelear con las palabras, con la letras…”, añade José Antonio Alcayaga, para quien Cuba era un sueño, hoy palpable gracias al intercambio. “Desde pequeño siempre quise venir, pues mi abuelo era de origen cubano, pero todo llega a su tiempo”.

“Es necesario pelear con las palabras, con la letras…”, asegura José Antonio Alcayaga. Foto: Wilker López

“Me enamoré de Holguín”, subraya antes de leer “Mi querido Holguín”, escrito la noche anterior. Fabián comparte “un poema que intuye mucho dolor”, de su libro Adentro.

Por la parte holguinera, entre otros asistentes, compartieron en el Café, el escritor Ronel González, quien leyó varios de sus poemas, y el humorista Onelio Escalona, miembro del dúo Caricare. Y así fue llegando la noche en la intimidad claroscura del Café del Arte Joven, entre anécdotas, poesía y amistad, para reafirmar que América es una sola.

Vivir en las montañas

Texto y Fotos  Jorge Suñol


Dicen que es mejor vivir el cuento. Por eso subimos y bajamos lomas con el corazón desabrochado, desfiando los caminos inquietos, el calor de agosto, los largos kilómetros. Llevamos la cultura en las mochilas, apretadita, para regalarla por gran parte del Plan Turquino holguinero.
Cinco días en los que aprendimos unos de otros, cinco días en los que soñamos más de lo acostumbrado, incluso, hay quien en plena madrugada se desperto sonámbulo, agitado, descuidado ¡Qué locura! Cinco días de travesía, trepando y trepando por el monte verde, humilde y puro.
No los propusimos y lo logramos, con el alma y la pasión de creer en aquellos que habitan estos espacios necesitados de arte, a los que el silencio penetra cada hora, y entonces, solo permanecen fantasmas, el tiempo se detiene.
Los niños, unos con su mejor ropa, otros demasiados descalzos, eran quizá los que más disfrutaban el espectáculo. En cada sitio, por iniciativa del Inder, se celebraban juegos deportivos y recreativos, y ellos, se batían por ser ganadores, sobre todo en el de halar la soga. Tremenda energía.
Esta historia comenzó un jueves, en Birán, el 1ro de agosto. Atravesamos por una geografía difícil, pero fue hermoso llegar, respirar y conocer a gente de montaña, aferrada a su casita de madera y guano, a su café mañanero, a su siembra, aferrada a tan poco.
Contarlo cronológicamente sería una de las opciones para este reportero, la más fácil diría yo. Pero decidí mejor, alterar los tiempos, y comenzar con lo que, al menos a mí, más me conmovió.
Aquel viernes, justo cuando necesitamos un luna dispuesta y enorme, el cielo se volvió tímido. La noche llegó más rápido que de costumbre. Se acumulaba en cansancio del día, el segundo de la Trepada Cultural, pero estábamos allí, en Cajimaya, perteneciente a Mayarí, haciendo lo posible.
Aquello no era más que un monte oscuro, encerrado en su lejanía, en su aburrida costumbre. El pueblo se había quedado sin luz, por alguna reparación momentánea, pero poco a poco fuimos encendiendo nuestras linternas, captando rostros y sonrisas, nos agrupamos todos, y así, con ese aliento, los músicos de Décima, Punto y Son regalaron sus controversias, el dúo homorístico Zapia hizo de las suyas con sus chistes y el proyecto de Narración Oral Palabras al Viento, vendió, mágicamente, sus buñuelos. Sí, no me pude contener, y mis pupilas tampoco. La gente no paraba de aplaudir. Corría a chorros la esperanza.
Romper el silencio
La Trepada Cultural cumple de 17 años. Ha sido un largo camino de retos, de mucho esfuerzo. Cuando llega el verano, se ha vuelto tradición que el Plan Tuquino se “mueva”, al menos por pocos días. Como iniciativa del Gobierno Provincial, la Dirección Provincial de Cultura y el Inder, apoyados por unidades de Comercio y Gastronomía, este espacio es vital en comunidades intrincadas, que viajó por Cueto, Mayarí, Frank País, Sagua y Moa.
La Granja fue el primer sitio que visitamos. Se localiza en Birán. Nos reunimos en un viejo taller de mecánica. Allí nos levantábamos, entre el correteo de los pequeños, los guajiros de sombrero, las muchachas coquetas, la venta de libros, la cerveza Mayabe, las ruinas de un almacén. Regalábamos la magia del Mago Ayala, y el resto del equipo que ya mencionaba, a pleno sol.
En Marcané dormimos la primera noche. Viejos albergues, viejas literas. Clásica estructura de un Pre en el Campo. Mosquitos por doquier. Pero aún así, sabíamos que nuestra causa superaba estas condiciones. Los de Palabras al Viento, contaban de su experiencia en la Cruzada Teatral Guantánamo- Baracoa, con sus caminos, precipicios, mares, y sustos. Lo imaginaba todo, incluso recordé mi histórico viaje al PicoTuquino, del que salieron romances, heridas y miles de fotos.
Crear ilusiones
Aún no amanece. El ruido del central alarma, despierta a los que todavía tenemos las marcas de las sábanas. Nos vamos a Mayarí, pero adentro, a La Ayúa, donde no hay más de 80 casas ni 350 personas, donde todo el mundo se conoce, y cada familia se abraza en la noche, se reinventa para llegar hasta la carretera, porque casi nada entra ahí. Y solo queda a 7 kilómetros (km) de la carretera, a 20 km del centro del municipio. Ya no es como antes, que pasaba algún transporte. Hay que caminar por el pedraplén, no queda otra opción.
No hago otra cosa que mirar fijamente lo fotográfico de este sitio, metido entre lomas majestuosas, palmas, trillos, piedras. Y capto par de imágenes para recordarlo. A lo lejos, está Emerio, y llegan luego dos jóvenes, uno es su hijo, y lo otro lo es casi, de crianza.
Pocos sabían que allí llegaríamos aquel mañana. Pero el guajiro lo supo, porque el día antes llovió, esa era la señal de cumbancha, de la fiesta. Y así fue. Apareció un palo (poco encebado) y los niños, los jóvenes se trepaban. De fondo un canción pegajosa. Más arriba, en la tienda,un señor de unos 80 años fumaba su tabaco, le quise preguntar su nombre, pero decidí solo fotografiarlo. Su cara, su mirada, sus arrugas, me anunciaron que llevaba toda un vida en este punto de nuestra geografía.
En La Ayúa aprovechamos y entrevistamos a varios de la Brigada. Todos habían experimentado momentos similares. Carlos Ayala, esta vez sin trucos bajo la manga comentó que esta idea “es algo fenómenal, llevas al arte donde nadie se atreve a ir, está bien concebida, desde el momento en que cada uno sabe lo que tiene que hacer. La magia le encanta a todo el mundo y la gente se pregunta será verdad, será falso”. Allí, he de aclarar, muchos se sorprendieron.
Por su parte, Yordani Sera Rodríguez, actor narrador de Palabras al viento,
comentó: “Es un compromiso traer a esas personas un momento de felicidad, de belleza, de que salgan de su cotidianidad, del silencio que reina muchas veces. No solo es venir a divertirte, a ganar un dinero, tienes que saber que hay códigos estéticos que van a quedar en esa población, tiene que ser un producto, que eduque, transforme, motive, cree ilusiones. No es hacer muchas cosas a la vez, sino que aunque sea una, tenga un efecto muy positivo y marque a esos públicos muy necesitados de la acción cultural y artística”.
Y Yensi Cruz Ricardo, también actriz narradora de este grupo, reflejó: “El acercamiento con los públicos es hermoso, pero a la vez es complicado, y sobre todo cuando tú le vas a llevar una muestra de algo que quizá no tiene la facilidad de verla comúnmente. Llegar con esos espectáculos a estas comunidades es fabuloso, es un acercamiento que tienes con la realidad, que no es la realidad de un teatro”.
Sobre los retos que tiene por delante la Trepada Cultural, Fermín López Hernández, director del proyecto teatral, afirmó: “Se impone un trabajo de sistematización de algo tan maravilloso que surgió hace tantos años, que sea no solamente los artistas, los funcionarios, sino que vengan investigadores, especialistas del Centro Provincial de Casas de Cultura y analicen qué funciona y qué no. La Trepada no puede ser la misma de hace 10 años, porque todo cambia, el mundo cambia. Me parece que es un público que hay que empezar a formar, esa personas tienen que vivirlo, sentirlo, es un trabajo de mucha paciencia”.
Y fuimos sumando más lugares a nuestra lista: Cabonico, El Sitio, La Caridad del Sitio, Barbarú, Magueyal, La Melba. Recoriendo las montañas, con la mochila a cuestas, con el arte y las historias grabadas en nuestros recuerdos, usando la cultura como pretexto, y su poder de conquistar, unir, soñar esta aventura que se vive y disfruta cada verano.

Entre naufragios y nostalgias: noche para los libros

Un sorbo de café y el aroma del papel impreso sugieren momentos especiales: mientras se acarician las páginas de un libro la sabiduría es recíproca con un abrazo.

La céntrica Librería Ateneo Villena-Botev, de la Ciudad de Holguín, devino en espacio propicio para una tertulia literaria en la noche de viernes 2 de agosto.

Para el deleite de quienes aman la literatura son estas noches. Foto: Carlos Parra

Este primer fin de semana de agosto está marcado por las ofertas del arte de la palabra, propiciado en parte por la visita de los escritores Teresa Melo y Yunier Riquenes, quienes arribaron de Santiago de Cuba para sumarse a varias actividades de esta índole con diversos públicos.

Lourdes González y sus metáforas protagonizaron el inicio de la velada con la presentación, en voz de su autora, del texto Papeles de un naufragio. La Directora de Ediciones Holguín se deleitó en anécdotas y comentarios sobre la confección de esta obra que le abrió varias puertas en su carrera como creadora. A veinte años de publicado, el texto cuenta con tres ediciones en Cuba.

A partir de una transformación que sufrió su casa en 1996, para hacer en una parte de ella un paladar, el Paradiso-como lo llamó en honor a la novela de Lezama Lima; se entabla una caracterización de la transformación humana sufrida por los cubanos durante el Periodo Especial: así se desentraman una serie de historias comunes, de aristas, de sectores sociales y personajes que todavía hoy perduran, y quienes afloraron durante esta dura etapa para nuestro país, pero todo ello para ofrecernos la visión de la autora sobre una Isla que por momentos abandonó su plataforma para flotar hacia otros mares.

Incentivada por el momento especial y mientras dedicaba la noche a la obra de Maira Pérez Gallego, Lourdes leyó además fragmentos de su último texto, todavía en proceso de edición por Luis Yuseff, director de Ediciones La Luz.

Tres de sus grandes sueños, dos de ellos cumplidos gracias a Ediciones La Luz, y el otro en proceso de edición con la principal Casa editora de Holguín, presentó durante la noche de este viernes Yunier Riquenes, poeta granmense radicado en Santiago.

Teresa Melo y Yunier Riquenes, arribaron desde Santiago de Cuba para sumarse a varias actividades literarias. Foto: Carlos Parra

La primera novela que se publicó en la Editorial de la AHS en la Ciudad de los Parques, que además tiene que ver con el Periodo Especial en Cuba, quizás no desde la misma perspectiva, pero sin dudas con esencia similar, fue La Quietud, texto que al decir de Riquemes, es para hablar también de los pequeños sueños, y donde se cuestiona todo el tiempo lo que es y lo que quisiera ser. La segunda propuesta fue una compilación de entrevistas de Eduardo Heras León, premio Maestro de Juventudes: “sin dudas quien nos ha inspirado a escribir como un alivio, como forma de abrir una puerta”, afirmó el joven creador, quien agradeció además a ambas editoriales holguineras, La Luz y Holguín, con énfasis en esta última por aceptar la impresión de su libro dedicado a Jorge Luis Hernández: una compilación de trabajos escritos por autores de renombre en el plano nacional como Leonardo Padura u otros sobre la obra de “uno de los escritores cubanos más importantes”.

Entre viejos amigos y anécdotas de la universidad, allá por la década de los ochenta, del pasado siglo, cerró la velada Teresa Melo, con la lectura de uno de sus poemas “Compact 1”, dedicado especialmente a su amiga Edelis Loyola, trovadora holguinera esposa de Fernando Cabreja; y a su amigo Eduardo Riverón, bailarín coterráneo de Santiago además, ofreció la sentida despedida textual que le escribiera al enterarse, muchos días después, de su muerte, centro de la obra de teatro que le escribiese.

Guitarra en mano combate a sus gigantes Fernando Cabreja. Foto: Carlos Parra

Guitarra en mano, mientras combate a sus gigantes, sus molinos, Fernando Cabreja nos regala sus poemas de lo cotidiano, este escritor que canta sus textos, luego, al violín, se escucha “Quizás”, “A mi manera”, y “Bésame mucho”: con esta última recuerdo esa misma noche, no hace tanto, mientras éramos presas de ese estribillo.

Itinerario de escritores santiagueros en Holguín

Por: Moisés Mayán

Fotos tomadas de Internet

Teresa Melo y Yunier Riquenes compartirán con los lectores holguineros el primer fin de semana de agosto. El Centro Provincial del Libro coordinó desde hace algunos meses la visita de estos dos autores, mientras el Centro de Promoción “Pedro Ortiz Domínguez” ha tenido la responsabilidad de diseñar un programa de actividades que involucre a diversos grupos etarios.

Teresa Melo es una de las voces poéticas más intensas de la década de los ochenta, como certifica su volumen Las altas horas (Premio Nicolás Guillén y Premio de la Crítica). Riquenes, por su parte, es un intelectual orgánico que ha llevado la promoción del libro y la lectura a una nueva dimensión en la complicada madeja de las redes sociales.

Teresa Melo es una de las voces poéticas más intensas de la década de los ochenta

El público podrá intercambiar con nuestros invitados en espacios como la peña Abrirse las constelaciones, en la sede de Ediciones La Luz (calle Maceo No. 121 altos) donde el día 2 a las 10 de la mañana Riquenes estará presentando sus títulos publicados por este sello, la novela La quietud, y En el aula inmensa de la vida, una recopilación de entrevistas a Eduardo Heras León. Teresa Melo cerrará la mañana con un recital de poesía.

En la tarde, a las 4, se abren las puertas de Ediciones Holguín para propiciar un intercambio entre los poetas locales Lourdes González, José Luis Serrano y Kenia Leyva quienes se unirán a los santiagueros en el recital Bajo un cielo tan amplio. En la noche la librería Ateneo Villena-Botev recibirá nuevamente a Teresa Melo y Yunier Riquenes, mientras Lourdes González presentará Papeles de un naufragio.

Yunier Riquenes

La siguiente jornada estará dedicada al encuentro de nuestros invitados con los niños, pues la Plaza de la Marqueta acogerá un carrusel de cuentos especial, donde estarán a la venta títulos como El libro de Daniela de Teresa Melo y No apto para mayores de Yunier Riquenes. Desde las páginas de Baibrama hacemos extensiva esta invitación a todos aquellos que deseen acompañarnos.

Lanzamiento en Holguín de la novela Oppiano Licario

Texto y fotos: Moisés Mayán

La librería ateneo Villena-Botev de la ciudad de Holguín acogió en la noche del jueves 18 la presentación de la novela Oppiano Licario de José Lezama Lima. Ante un nutrido grupo de amigos, y con la conducción de la promotora Caridad Hernández Camejo, el prestigioso intelectual Eugenio Marrón motivó a los lectores a adentrarse en las páginas de Oppiano Licario.


Este texto narrativo, inconcluso por la muerte de su autor, constituye una necesaria prolongación de la aventura mítica iniciada por Paradiso (1966). Después de azarosas publicaciones que desde 1977 han tratado de acercar al lector cubano la obra en cuestión, no exenta de erratas y errores, finalmente Oppiano Licario ha sido celosamente cotejado con los manuscritos originales de Lezama, gracias al trabajo de los especialistas de la Editorial Letras Cubanas.
El espacio “Pensando en ti” ha confirmadouna vez más su poder de convocatoria, y en esta ocasión contó con las actuaciones de los trovadores Fernando Cabreja y Edelis Loyola quienes se encargaron de amenizar la velada. Los asistentes, incitados por la lectura de algunos fragmentos en la voz de Eugenio Marrón pudieron además adquirir la novela, como oportunidad única de completar ese misterio que resulta siempre la obra de Lezama.

Cuba en Estados Unidos por Emilio Cueto

Por Erian Peña Pupo

Fotos Kevin Manuel Noya

Emilio Cuetoasegura que nada cubano le es ajeno. Ese es el lema que ha decidido enarbolar. Nacido en La Habana en 1994 y radicado en Estados Unidos desde 1961, Cueto es considerado el mayor coleccionista privado de artículos cubanos en el mundo.

En su casa de Washington DC –a tres kilómetros de la Casa Blanca y cerca de la sede de la Oficina de Intereses de La Habana en esa ciudad–, Cueto ha ido conformando, durante casi 40 años, una extensión de Cuba en la propia capital de los Estados Unidos. Una isla de repuesto, podríamos pensar. Un apretado museo donde Cuba asalta a la vista por todos lados: periódicos, libros, mapas, monedas, anuarios, cucharas, corbatas, latas de tabaco, películas, libros, piezas rescatadas del Acorazado Maine, botellas de perfume y cuernos donde los ingleses que invadieron La Habana guardaban la pólvora.Todo está en su apartamento y en el colindante, del cual se hizo cargo desde la década del 90 para ampliar el espacio de su colección conocida como La Emilioteca.

Buena parte de esta colección puede apreciarse en el amplio libro Cuba en USA, presentado por el propio Emilio Cueto en la Biblioteca Provincial de Holguín Alex Urquiola.

Cueto no es solo un coleccionista, pues se ha dedicado a investigar minuciosamente las piezas de su colección y a recogerlas en libros como este, comentó José Abreu Cardet, Premio Nacional de Historia, en las palabras introductorias a la presentación holguinera.

Cuba en USA aborda, a partir de la colección de Cueto, la influencia cubana en Estados Unidos en importantesáreas como las artes visuales, la literatura, la música, el teatro, la danza, el cine y la televisión. Más de mil fotografías del también cubano Julio Larramendi documentan las piezas, que recorren aspectos como la educación, los juegos y los deportes, la religión, la masonería, la gastronomía, el tabaco y la moda cubanas.

En la presentación, Cueto realizó un recorrido por los capítulos del libro, compartiendo datos históricos y curiosidades, a la manera de una amplia conferencia. “La huella principal de Cuba está en las bibliotecas norteamericanas, porque la isla es parte de la historia estadounidense, como Estados Unidos está unido a la historia cubana”, comentó. Existen, añadió, tres acontecimientos vinculados a Cuba que aparecen en los libros estadounidenses de historia: la guerra hispano-cubano-norteamericana, en 1898, la invasión de Bahía de Cochinos o Playa Girón, de 1961, y la Crisis de Octubre, en 1962.

Cuba en USA, publicado por la guatemalteca Ediciones Polymita S. A., “aborda la parte cultural, humana, y sobre todo eso que podríamos llamar la vida cotidiana y su influencia cubana en los Estados Unidos.La política es atemporal, lo que no lo es son los vínculos entre los dos países: José Martí fundó el Partido Revolucionario Cubano en Estados Unidos; el himno nuestro se grabó allí; la bandera también se pintó en ese país; eso es para siempre, resulta parte de nuestra relación de vecindad que debemos cultivar”.

Cueto donó a Holguín tres ejemplares de Cuba en USA: uno a la Biblioteca Provincial Alex Urquiola, otro a la Biblioteca Diocesana y un tercer volumen a la Universidad de Holguín.

Ávido coleccionista de memorabilia cubana, Emilio Cueto ha realizado notables estudios sobre diversos aspectos de la cultura nacional, especialmente la música y los grabados coloniales.Ha preparado exposiciones en prestigiosos museos de Estados Unidos y de Cuba, así como los catálogos que acompañan lasmuestras: Grabados coloniales de Mialhe en Cuba (1994), Cuba en los mapas antiguos (1999) y La flora y fauna cubanas (2002).

Abogado actualmente jubilado (Columbia University, Universidad de Fordham, Universidad del Salvador, Buenos Aires, y la Academia de Derecho Internacional de La Haya, Holanda), trabajó para el Banco Interamericano de Desarrollo, Washington DC, y ha publicado, entre otros, La Cuba pintoresca de Frédéric Mialhe (2010) y La Virgen de la Caridad del Cobre en el alma del pueblo cubano, considerados joyas de la cultura nacional.

 

La Emilioteca: Toda Cuba en el corazón de Washington