Otorgan el XXIII Premio Celestino de Cuento

Por Vanessa Pernía Arias y Erian Peña Pupo

El XXIII Premio Celestino de Cuento fue concedido en la tarde de hoy a la obra “Las mujeres que no amaban a los hombres”, de la joven escritora holguinera Katherine Perzant, como colofón del certamen homónimo que sesionó con un amplio programa de actividades desde el día 15.

El jurado, integrado por los escritores Alberto Garrandés, Elaine Vilar y Adalberto Santos, decidió otorgar el Premio por unanimidad a este conjunto de diez relatos que alcanza “con austeridad y ponderación una notable unicidad estilística, donde la escritura con matizaciones convincentes fluye sin ademanes atestados, con confiada llaneza sin mostrar conciencia de estilo tan propia, en ocasiones, de los discursos que son vacilantes y no poseen madurez”.

El jurado estimó, según el acta, que “la facturación del tipo de escritura que este título defiende también es hija de un acento notable que es saber construir desde una voz de elegante sobriedad”.

Logra, además, poner “en práctica cierto extrañamiento a un mundo propio con personajes propios que se han reinventado enérgicos a sí mismos y a quienes se articulan con ellos, en busca del sentido que tiene ejercer la libertad de dibujar una y otra vez sus identidades a toda costa, negociar sus emociones con riqueza de gestos, explorar sin miedos el paisaje interior y hacer de la existencia cotidiana un territorio para el conocimiento personal y del otro”.

También decidieron conceder una mención especial al libro “Caras largas, huesos cansados”, presentado bajo el seudónimo de Rosa Luxemburgo, donde se revela y destaca una sensibilidad doble y hay una suerte de prudencia que no significa renunciar a la emoción, sino moldearla e hilarla de modo que se torne tan diáfana como eficaz.

Dicho certamen nacional, auspiciado por la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Holguín y Ediciones La Luz, se dedicó al 110 aniversario del poeta, narrador, dramaturgo y traductor Virgilio Piñera.

Durante estas cuatro jornadas destacan los paneles “Todas las cabezas se unen”, dedicado al aniversario 110 del natalicio de Virgilio; “El tiempo recobrado”, a propósito de los 100 años de la muerte de Marcel Proust; y “Diálogo sobre la lucidez”, por el centenario del escritor portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura.

Además se presentaron varias novedades editoriales de narrativa de La Luz: “Ya no creo en Lars von Trier”, de Marvelys Marrero; “Zapping”, de Ragnar Wilfredo Robas; y “Como se escriben los clásicos”, de Idiel García; así como la colección Premio Celestino de Cuento, con los títulos “Las fauces”, de la camagüeyana Lourdes Mazorra, ganador de la XX edición del Premio; y “Boustrophilia”, del holguinero Robert Raez, quien obtuvo el XXI Celestino.

Auspiciado además por la Uneac en Holguín y el Centro Provincial del Libro y la Literatura, el Premio Celestino de Cuento surgió en 1999, y su primera edición lo recibió, entonces, el narrador y periodista Rubén Rodríguez con el cuento “Flora y el ángel”.

Recuerdan en Celestino la obra del escritor cubano Virgilio Piñera

Por Vanessa Pernía Arias

La obra del escritor cubano Virgilio Piñera y sus aportes, a 110 años de su natalicio, centró en la tarde de este miércoles la 23 edición del Premio Celestino de Cuento, desarrollado en la ciudad de Holguín hasta el pasado día 18.

“Todas las cabezas se unen” se tituló el panel dedicado a reconocer la impronta del reconocido dramaturgo, poeta, narrador y crítico nacido en Cárdenas, Matanzas; destacando su cubanía auténtica, su ruptura creativa, su filosofía, sus modos de asumir la realidad, el teatro, la literatura y sus facetas creativas.

A cargo de los escritores Rubén Rodríguez, Mariela Varona y Erian Peña, este espacio reconoció la obra amplísima de Virgilio, lo que lo sitúa como figura imprescindible de la literatura cubana, al ser un autor que abordó con maestría todos los géneros, resaltando la cubanía de sus obras “Aire frío” y “La isla en peso”.

Mariela Varona y Rubén Rodríguez se refirieron de manera particular a la vigencia de la obra de Piñera en varias generaciones de escritores cubanos, quienes asumen recursos como el humor, la ironía y la burla desde la misma cuerda virgiliana.

Por su parte Erian Peña destacó el trabajo que realizó el autor de “Electra Garrigó” y “La carne de René” como traductor durante su estancia en Buenos Aires, etapa en la que integró el comité de traducción de la novela “Ferdydurke”, del polaco Witold Gombrowicz, obra de alta complejidad, incluso en su lengua de origen.

Peña Pupo comentó, además, de su amistad con intelectuales de esa nación suramericana como Adolfo Bioy Casares, Victoria y Silvina Ocampo y Jorge Luis Borges, quien lo incluyó en las reconocidas antologías “Cuentos breves y extraordinarios” y “El libro del cielo y del infierno”.

Hasta el sábado este evento se desarrollará con un amplio programa de actividades que incluye paneles, presentaciones de libros, lecturas de narrativa, peñas infantiles y la premiación del certamen.

Organizado por Ediciones La Luz y la Sección de Literatura de la Asociación Hermanos Saíz en la provincia, el Premio Celestino de Cuento surgió en 1999 y en su primera edición lo recibió el narrador y periodista Rubén Rodríguez con el cuento “Flora y el ángel”.

Premio Celestino de Cuentos, con Virgilio Piñera en su 110 aniversario 

Por Erian Peña Pupo

Fotos cortesía de Ediciones La Luz 

Cuando se conmemoró el centenario de Virgilio Piñera en 2012, Ediciones La Luz, sello de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Holguín, publicó La Isla en versos. Cien poetas cubanos, como homenaje, desde la creación lírica, a uno de los autores fundamentales de la literatura cubana. Hoy, diez años después, La Luz vuelve a rendir tributo al autor de La carne de René y Aire frío, en el aniversario 110 de su natalicio, dedicándole las jornadas del XXIII Premio Celestino de Cuento, que del 15 al 18 de junio se realiza en Holguín. 

El certamen –que recuerda, además, al Premio Nobel de Literatura José Saramago en su centenario, y al novelista francés Marcel Proust, a un siglo de su muerte– inició el martes 14 con la apertura de la exposición personal Nadando en seco, del diseñador Robert Raez, con palabras de Rubén Rodríguez; una colección gráfica con doce piezas que aluden a cuentos breves de Virgilio, preámbulo de la grabación de un audiolibro que contendrá estos relatos en las voces de los miembros de la Sección de Literatura de la AHS.

Este año –comentó Luis Yuseff, director de La Luz y al frente del Comité Organizador del Celestino– se recibieron 29 cuadernos inéditos, de autores de casi todo el país, que muestran un panorama variopinto de modos particulares de abordar la narrativa. Serán evaluados por un jurado compuesto por Alberto Garrandés, Elaine Vilar y Adalberto Santos. 

Destaca en el programa los paneles “Todas las cabezas se unen”, dedicado al aniversario 110 del natalicio de Virgilio, con Mariela Varona, Rubén Rodríguez y Erian Peña; “El tiempo recobrado”, a propósito de los cien años de la muerte de Marcel Proust, con Delfín Prats, Eugenio Marrón y Hugo González; y “Diálogo sobre la lucidez”, por el centenario de Saramago, con Lourdes González, Erian Peña y Eugenio Marrón Casanova. Todos se realizarán en la peña “Abrirse las constelaciones”, en la sede de este sello editorial. 

Se presentarán novedades editoriales de narrativa de La Luz, como Ya no creo en Lars von Trier, de Marvelys Marrero; Zapping, de Ragnar Wilfredo Robas; y Como se escriben los clásicos, de Idiel García. Mientras que en la peña “Punto de Fuga” se realizarán conversatorios con diferentes autores: con Rubén Rodríguez por su libro de cuentos El año que nieve (Premio Alejo Carpentier, Letras cubanas, 2020); Mariela Varona por la novela Las puertas de la perversión (Ediciones Matanzas, 2019) y Lourdes González, por los cuentos de Alas (Letras Cubanas, 2019). Por su parte, en el espacio “Todas las cabezas se unen” se realizarán lecturas de narrativa de autores de diferentes generaciones, como Andrés Cabrera, Mandy Ochoa, Idania Salazar, Ghabriel Pérez, Erian Peña, Elizabeth Soto, Rafael A. Inza, Maribel Feliú, Alex Jorge, Robert Raez y José Alberto Pérez. 

El Celestino llagará –como es costumbre desde los días fundacionales de este evento que recuerda la obra del holguinero Reinaldo Arenas desde su primera novela Celestino antes del alba– a la ciudad costera de Gibara, donde se presentarán títulos de La Luz: Sexo chatarra. Los perfectos crímenes del corazón, de María Liliana Celorrio; Fatamorgana de amor con banda de música, de Hernán Rivera Letelier; Cuando no huyen los lirios, de Diana Castaños; Como se escriben los clásicos, de Idiel García; El planeta rojo, de Eliécer Almaguer; Una brizna de tiempo, de Rafael de Águila; Mar de invierno y otros delirios, de Alberto Garrandés; Ojos para no ver las cosas simples, de Martha Acosta; además de Las puertas de la perversión, de Mariela Varona, de Ediciones Matanzas.

En la última jornada se realizará una lectura de la obra narrativa de Virgilio Piñera en las voces de jóvenes escritores cubanos, como antesala al audiolibro que realiza La Luz: Liset Prego, Andrés Cabrera, Erian Peña, Miguel Montero, Armando Ochoa, Luis Lofforte, Ana G. Ramos, Reinaldo Zaldívar, Robert Raez y José Alberto Pérez leerán relatos breves del autor de Cuentos fríos y Presiones y diamantes. Además se presentará la colección Premio Celestino de Cuento, con los títulos Las fauces, de la camagüeyana Lourdes Mazorra, ganador del XX Premio; y Boustrophilia, del holguinero Robert Raez, quien obtuvo el XXI Celestino. Esta edición culminará con la entrega del XXIII Premio Celestino de Cuento, luego de las deliberaciones del jurado, y el lanzamiento de la próxima edición que a reunirá en Holguín, en similares fechas del año, a autores de todo el país que apuestan por las posibilidades del cuento, con la seguridad de llevar la isla en peso (tomado de La Jiribilla).

Una incursión en Egipto, Israel y Mesopotamia

Por el Ms. C José Abreu Cardet, Premio Nacional de Historia

La aparición del libro Las literaturas egipcia, mesopotámica y hebrea, Editorial Oriente, 1989, de José Rojas Bez, fue una noticia sorprendente y bien recibida en el mundo intelectual cubano. El libro impreso a finales de 1989 se presentó en 1990 por lo que estamos a la puerta de su veinticinco aniversario de llegar al público. La obra cuenta con 184 páginas. En ellas se recogen varios ensayos sobre las literaturas egipcia, mesopotámica y hebrea.

Su autor José Rojas Bez, (Banes 1948) es Doctor en Ciencias Pedagógicas, ensayista, Profesor Titular, miembro del Tribunal Nacional de Grados Científicos en Ciencias sobre Arte. Se le han otorgado importantes reconocimientos, pero el mayor ha sido el de las editoras que le han publicado catorce libros y las revistas académicas de América Latina, España y Estados Unidos que recogen en sus páginas más de 200 artículos. La prensa periódica llevó a ojos del público general y especializado más de 500 comentarios sobre cine.

Recientemente le propusimos a la dirección de la filial holguinera de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba que se conmemoran los aniversarios de publicación de libros importantes, con conferencias, artículos y otras acciones culturales que extraigan del olvido en que se encuentran la mayoría de estos textos. El primer libro que escogimos fue el del colega José Rojas Bez, Las literaturas egipcia, mesopotámica y hebrea. Aunque pudimos comprobar en una ojeada a las publicaciones que aparecen en internet sobre estas literaturas antiguas que ha sido citado o utilizado como bibliografía por varios autores y se ofrece en algunas universidades como texto para sus alumnos. No está olvidado pero no es común ese tipo de publicación en nuestro país.

Ofrece amplia información sobre el devenir literario –obras, géneros, temas, imágenes, formas, contextos– de estas culturas fundacionales. Estamos ante una especie de monografía sobre la literatura egipcia, mesopotámica y hebrea, sin dejar de subrayar a la vez, en cada una, ciertos influjos y vínculos con las demás o con otras cercanas. Si bien se centra en las producciones literarias, en los textos escritos; no deja de extender su mirada hacia los contextos más amplios, es decir, hacia el acontecer histórico en que van surgiendo y la cultura general que los alienta.

Además de los tres ensayos o estudios monográficos centrales, el libro ofrece un cuadro histórico comparativo entre ellas, un ensayo sobre el cuento egipcio Los tres hermanos y otro breve sobre el Cantar de los cantares; así como un capítulo central sobre otras culturas que influyeron o se correlacionaron en alguna manera con estas tres grandes culturas.

Decidimos acercarnos al autor y obtener su testimonio sobre este texto. Le hicimos varias preguntas. Escuchemos a Rojas Bez:

¿Por qué ese interés por la literatura de las antiguas civilizaciones?

«Se suman muchas direcciones y circunstancias complementarias. Una de ellas, vocacional y sentimental, el gran interés y gusto por las obras y frutos generales de estas culturas. Aún recuerdo a mis abuelos libaneses, donde no faltaban ancestros sirios y egipcios, hablarme desde bien niño sobre todo ello e incluso leerme algunos libros que habían traído en sus valijas con amor por sus antiguas culturas, sin menoscabo de la fe cristiana que profesaban.

«Pesó además otra circunstancia, ya no personal como las dos anteriores –mis abuelos y mi trabajo como profesor de Literatura– sino más bien una deficiencia social: la extrema escasez, la casi inexistencia de textos de y sobre Egipto, Mesopotamia y los hebreos. En realidad esta circunstancia era prácticamente mundial, exceptuando ciertas editoras y grupos
´élites´fundamentalmente europeos, pero en Cuba más aún. Había, pues, que subsanar la necesidad y hacer ver cuánto de valioso tenían estas obras para la literatura y la cultura en general. Ya en los planes de estudio de los, en aquel entonces, Institutos Superiores Pedagógicos, se habían dado ciertos precedentes con las selecciones de lectura o recopilaciones preparadas por algunos académicos, entre ellos la siempre bien recordada Rosario Mañalich. Era un avance y un sustento.

«La cuarta circunstancia, yo diría que decisiva, fue el surgimiento de la Editorial «Oriente», en Santiago de Cuba, con gran pujanza y, además, un director y un grupo de editores y asesores, donde figuraban personas cultas o verdaderas amantes de la cultura (que es mejor aún), en fin… capaces de leer y valorar con seriedad el manuscrito, que fue entregado a dicha Editorial en 1984. Pasaron tres años de evaluación. Supongo que se necesitarían muchas defensas de su idoneidad por parte de los editores, en la cual (llegué a enterarme pasados muchos años) tuvo gran peso el aval favorable de la Dra. Adolfina Cosío, a quien no conocí hasta muchísimo después. El libro entró en el plan de publicaciones en 1987. Claro, había un gran «colchón», como llaman los editores a los libros que esperan por su publicación. Le tocó entrar en imprenta en el año 1989, como dice su copyright y su nota de impresión; y comenzó a venderse en febrero de 1990, para agotarse cuatro semanas después, en un mes de ventas».

Logras interrelacionar cada una de estas literaturas

«Quien se interese por una sola de ellas –la egipcia, la mesopotámica o la hebrea– en el ensayo dedicado a la misma, no faltarán ciertas alusiones e interrelaciones sobre las otras dos. Existe así un ensayo sobre la literatura egipcia, uno sobre la mesopotámica y otro sobre la hebrea, cada uno de los cuales establece breves «rememoraciones» o realiza apuntes» sobre las otras literaturas».

Pese a lo distante de esas civilizaciones en el tiempo hablas con gran pasión sobre cada una de ellas

«Aunque uno no comparta las creencias egipcias y aunque uno no comparta para nada, de ningún modo, el afán conquistador, establecedor de imperios tan común no sólo en Egipto, sino en todas las civilizaciones de entonces (y en muchas de aún hoy), aunque uno no comparta muchísimas cosas de los egipcios y los mesopotámicos, por ejemplo, de todos modos no puede dejar de reconocer sus glorias, sus hallazgos civilizatorios y culturales, desde la creación de la escritura y las primeras ciudades hasta miles más. No faltan, sino más bien, predominan los tonos de admiración, reconocedores de los aportes y, específicamente en lo literario, a estas culturas que no sólo crearon sino llevaron a un indudable esplendor, las primeras literaturas de la humanidad».

¿Este libro tuvo un antecedente en tu producción?

«En cierta medida, este libro no pudo ser producto directo, inmediato, sino fruto de una maduración previa, de diversos trabajos anteriores circulados internamente en medios académicos y en algunas publicaciones más restringidas. Pero uno de ellos, el apéndice sobre El Cantar de los cantares sí apareció ya, en marzo de 1980, en el número 37 de la revista Santiago, de la Universidad de Oriente».

¿Crees tú que se pudo hacer «popular» este libro y motivar la lectura más allá de los especialistas?

«Sí. Absolutamente. La edición, cinco mil ejemplares, número grande pero no tan sorprendente en aquel entonces para las librerías cubanas, se agotó en un mes. Como ves, te enseño este recorte, buen recuerdo mío, de las estadísticas de la revista Bohemia. Cuatro semanas entre los más vendidos del país, y agotado en un mes. Después, las opiniones recibidas fueron buenas, desde distintas perspectivas y profesiones de fe y de trabajo. Entonces, ¿qué mejor respuesta? El libro, según propósitos del autor y opiniones de lectores, se mantiene siempre de amena lectura, casi coloquial, motivante y habitualmente más sugestivo que conclusivo. Si funciona como posible texto para la enseñanza, más aún como conjunto de ensayos para lectores interesados en la temática».

¿Tuvo continuidad en tu creación este libro, tienes otros títulos sobre esta temática?

«No seguí trabajando públicamente esta línea específica. Pero por motivos más bien laborales. Empleo, plazas, salarios, demandas, proyectos,… Claro, sin abandono de las esencias».

¿Por qué laborales?

«Al fundarse –más exactamente, cuando fundamos, pues soy cofundador–la entonces llamada Facultad de Cine, Radio y Televisión del Instituto Superior de Arte, comencé a trabajar con ella, y se invirtió la prioridad. Antes de 1990 me dedicaba fundamentalmente a la literatura y en segundo plano al cine y los medios audiovisuales (mi columna de crítica de cine y mi labor con el cine-club). Entonces dediqué mis mayores esfuerzos a la estética, la teoría del arte y la semiótica del cine y la audiovisualidad; aunque sin abandonar, incluso hoy, la literatura y la cultura general, quizás más íntimamente la española e iberoamericana, con continuas lecturas e investigaciones. En Literatura y cultura general, mantuve esporádicas colaboraciones con revistas como la Universidad de La Habana y el anuario Nombres Propios de la Fundación Carolina, y en ocasiones singulares con otras como el anuario del Centro Benjamín Carrión (de Quito), Torre de Papel (de la Universidad de Iowa), Cuadernos Americanos (de la UNAM) y Meditaçoes Filosóficas (de Minas Gerais)».

¿Cuál crees que fue el aporte más importante de tu libro?

«En primer lugar, ya el mismo tema, o temas. La posibilidad de favorecer el conocimiento, interés y amor por las literaturas egipcia, mesopotámica y hebrea entre nuestros lectores generales. Conocer y admirar cuánto implicaron histórica, cultural y poéticamente, con sus influjos reales y potenciales sobre hoy.

«Íntimamente ligado a ello, el haber sido escrito desde aquí y entonces, es decir, desde Cuba, desde el ámbito y una sensibilidad latinoamericana. El ámbito es visible y reconocible, claro. La sensibilidad no es tan visible, pero existe, y todo está pensado como ser de este mundo y no de otro, lo cual no quiere decir que ajeno al otro porque, y es una de las máximas del libro, nada humano me es ajeno (aparte de que casi toda la bibliografía utilizada tenía que ser necesariamente de los otros mundos que podían aportarla). Cubano, latino y, por qué no, universal. Para el lector cubano de aquel entonces pero también para el de otro momento y para el de otros lugares. Porque, además, si buscas en Internet lo hallarás referenciado e incluso recomendado en sitios y en programas docentes de esos otros mundos.

«En segundo lugar, ciertas ´originalidades´con relación a los textos precedentes incluso de las metrópolis. Por ejemplo, el ´plan histórico´a la vez que de ´interrelaciones´. La investigación y exposición del devenir histórico de estas tres culturas y literaturas, así como el señalamiento frecuente de vínculos verificados y también posibles entre obras y rasgos de una y otra».

Por último queremos agregar a lo expresado por Rojas que el libro Las literaturas egipcia, mesopotámica y hebrea, se caracteriza por un lenguaje ameno, mucho más ensayístico y literario que rígidamente expositivo y tecnicista, sin perder nunca el rigor investigativo, de los razonamientos ni de sus propuestas y sugestiones. Así, nada impide la lectura continua, de un tirón, al menos de cada uno de sus ensayos, como un encuentro placentero e instructivo.

Publicado en Memoria Holguinera Radio Angulo en Internet:

Una incursión en Egipto, Israel y Mesopotamia (radioangulo.cu)

Imaginario popular en las artes visuales holguineras

Por Erian Peña Pupo

Fotos Eliecer Peña

Artes visuales holguineras. Imaginario popular en la década de los 90 del siglo XX, de Yuricel Moreno Zaldívar, publicado por Conciencia Ediciones, sello de la Universidad de Holguín, “nos ilumina, con un profundo estudio de nuestros imaginarios a través de obras de arte que han trascendido por su alcance ideoestético y que la autora las convierte, mediante códigos hermenéuticos, en ventanas para asomarnos a la complejidad de lo que somos, lo que nos define, en fin, el espíritu de una época codificado en símbolos artísticos y los semas esenciales de nuestra identidad territorial”, escribe el Dr.C. Alejandro Torres Gómez de Cádiz Hernández en las palabras de contracubierta de un título necesario en el fondo bibliográfico sobre el tema.

El libro, con edición de Niurka Sánchez Valle y corrección de Xiomara Garzón Montes de Oca, se divide en los capítulos: “Imaginario popular en la cultura cubana” y “Artes visuales contemporáneas en Holguín”, donde Yuricel explora las expresiones del imaginario popular en el arte cubano, las artes visuales ¿complejo simbólico del imaginario popular?, este imaginario en las artes visuales en la provincia en los años 90 del pasado siglo, y como se evidencian los mitos y leyendas, los códigos de la religiosidad popular y los discursos urbanos en este. En la portada posee un detalle de la obra “La condición humana”, de Leticia Leyva Azze.

Yuricel estudió esta etapa de las artes visuales holguineras porque “estos años arrojan una dinámica que, pese al impacto de la crisis, aportó experiencias irrepetibles y evocadoras. Los profundos cambios contextuales ocurridos entonces afectaron resonancias en diferentes promocionas del gremio plástico con diversidad de motivos y filiación estética”, escribe en el libro.

Esta investigación –destaca el Dr.C. José Rojas Bez, quien fuera tutor de la tesis que dio cuerpo a esta publicación, en su prólogo– “vale mucho más por las agudas incisiones y aciertos en el campo y objeto propuestos para la investigación: las artes visuales y Holguín (…) pero sin menoscabo dialéctico del sentido inverso que ayuda a ver mejor desde Holguín a Cuba y desde Cuba a América Latina y otros ámbitos geográficos; así como de similar dialéctica entre los planos y perspectivas del arte, dígase temáticos (religiosidad, la mujer, el consumo…), dígase la construcción de las imágenes (variedad de estilos que no escatiman lo naif ni la manipulación del kitsch), dígase los promocionales”. Y añade que su autora con este libro ha alcanzado innegables conocimientos nuevos, bien sustentados y sistematizados, con aportes significativos a su campo de saber, al alcance hoy del lector interesado en este necesario tema.

Artes visuales holguineras. Imaginario popular en la década de los 90 del siglo XX, de Yuricel Moreno Zaldívar, al que se puede acceder en bibliotecas y centros especializados, sirve para acercarse, desde otra mirada, a las poéticas escogidas de esta etapa, así como para promover criterios acerca de sus proyecciones en el ámbito cultural regional y de la isla, subraya su autora.

Geometricanto en Casa de la Abuela

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos Eliecer Peña

Desde la Casa de la Abuela resuenan los acordes de la infancia, los juegos, las historias, las risas, los aplausos; y de manera muy especial y esperada, los libros. En este espacio que tiene hace algún tiempo la cantautora infantil Edelis Loyola, en la Casa de Iberoamérica, se hace volar la imaginación, y se hace feliz a los niños en una simbiosis necesaria de alegría y amor por el arte.

Esta vez de manera especial, Edelis recibió y presentó a sus “nietos” el más joven de sus hijos: Geometricanto, una suerte de libro arte, que reúne 12 obras intencionadas al aprendizaje y la diversión del público infantil, pues pretende enseñarles las figuras geométricas, las vocales y otras cuestiones básicas como la hora, el saludo, los animales, a la vez que dibujan y juegan.

El título resulta una de las novedades que por estos días de Feria ha presentado la Casa Editora Cuadernos Papiro. Con una tirada de cien ejemplares completamente manufacturados e ilustrados por el artista de la plástica José Emilio Leyva Azze, “Geometricanto” forma parte, junto a cerca de cinco textos, de la incipiente literatura infantil que posee Papiro.

Este supone para Edelis, desde la concepción de la idea, un gran acontecimiento en su carrera artística, especialmente porque tuvo su génesis en la educación de su nieto Matías, cuando poco a poco aprendía las figuras geométricas en su natal Chile. Así fue como se percató que esta idea podía funcionar para los niños cubanos en sus primeros grados de enseñanza.

Basta solo con mirarle los ojos llenos de brillo cuando asegura que está súper contenta con esta primicia editorial, para saber cuan feliz le hace a ella y a los niños que la acompañan en la Casa de la Abuela. “Para mí es una de las cosas más grandes que me ha pasado, porque ver nacer un libro es algo maravilloso. Es un texto necesario para la primera infancia, un grupo etario que siempre hay que atender con dedicación”, comenta.

“Solo adquiriéndolo, Geometricanto no cumple su función, por lo que es necesario; y esperamos con todo el amor del mundo que así suceda, que los niños interactúen con él, lo lean y agreguen sus propios diseños”. Eso esperamos todos los implicados en esta hermosa obra. Aunque su realización conlleva un proceso difícil y la tirada es reducida “seguiremos tocando puertas para poder reeditarlo y multiplicarlo, para que de esa manera llegue a todas las manitas posibles”, añadió.

Poemas, poetas y poéticas en Holguín

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos Eliecer Peña

Alpidio Alonso Grau, Ministro de Cultura de Cuba, presentó este viernes, en el espacio La Hora Tercia Especial de la Feria del Libro de Holguín, el número 21 de la revista Amnios.

Junto al poeta villaclareño Yamil Díaz, jefe de redacción de la revista, Alpidio repasó parte del contenido que aborda esta edición de Amnios, donde devela zonas poco conocidas de bardos cubanos, mostrando además textos contemporáneos en materia poética.

La publicación presenta al lector autores importantes de la poesía universal, entrevistas, reseñas de libros, ensayos y textos críticos sobre autores del género lírico, comentó.

Desde 2009, cuando surge la revista, la intención fue exhibir al público cubano la lírica de la isla y de otras naciones; y presentar fuera de Cuba la poesía insular de manera general; por eso Amnios no pretendió, ni pretende ser una revista de textos inéditos, añadió.

Este se trata de un número exclusivo dedicado de manera especial a la traducción poética, por lo que reúne traducciones de poetas cubanos a importantes autores mundiales.

En este sentido se encuentran reconocidas figuras de las letras cubanas: José Martí, Julián del Casal, José Lezama Lima, Eliseo Diego, Nicolás Guillén y Cintio Vitier, entre otros.

Como parte de este espacio fue presentado el texto Apuntes en torno a la guerra cultural, de Abel Prieto, publicado por Ediciones La Luz, sello de la AHS en Holguín. Presentado por el historiador Ernesto Limia junto a Abel y Luis Yuseff, editor jefe de La Luz, Apuntes… se conforma de entrevistas, artículos, presentaciones de libros e intervenciones de su autor; formando una especie de compendio de ideas en torno a símbolos, sucesos y frases que patentizan, en muchas ocasiones, la guerra mediática e ideológica.

El escritor y presidente de Casa de las Américas reiteró la necesidad de una mejor formación de los públicos que permita identificar estos fenómenos y adoptar posiciones críticas ante las tergiversaciones o bombardeos de contenidos, en un entramado de móviles, pantallas, tabletas electrónicas, redes sociales, televisores, libros, medios de prensa y las complicaciones de la cotidianidad.

Publicado por la editorial Ocean Sur en 2017 y por La Luz en 2018, este texto ofrece conocimientos, argumentos y visiones que motivan el pensamiento crítico, en medio de una realidad con retos constantes que se redimensionan, destacó Limia en sus palabras.

Como parte de su visita a la Feria del Libro holguinera, el Ministro de Cultura, junto a Abel Prieto, Juan Rodríguez, presidente del Instituto Cubano del Libro, y otros autores de la literatura cubana, recorrieron espacios de expoventa de libros, presentaciones y paneles, así como una visita a la filial de la Universidad de las Artes (ISA) en esta provincia.

Un acto de justicia poética

Por Moisés Mayán

En mayo de 1953, a pocos días de que los primeros escaladores coronaran la cima del Everest, nace Eugenio Marrón Casanova. En octubre de ese mismo año, poco antes de que Winston Churchill recibiera el Premio Nobel de Literatura, nace Manuel García Verdecia. En 1953, José Martí ―el más glorioso de los cubanos― hubiera celebrado su centenario. El 26 de julio de ese propio año, un grupo de jóvenes bajo el liderazgo de Fidel Castro ataca el cuartel Moncada en un estremecedor despliegue de heroísmo.

Fue también en 1953 cuando Ernest Hemingway mereció el Premio Pulitzer por su novela El viejo y el mar, Ray Bradbury publicaba Fahrenheit 451, y Arthur Miller estrenaba Las brujas de Salem en el teatro Martin Beck de Broadway. Para Marrón y Manuel compartir ese año fundacional, sería también asumir el riesgo de compartir un sacerdocio: la palabra.

Marrón es un sabio que se ha leído todos los libros del mundo. Manuel es un profeta que regresa del futuro. Marrón es un lago al atardecer. Manuel, un río proceloso. Marrón es un púlpito. Manuel, una cátedra. Marrón está en pie frente a la piedra de Rosseta. Manuel es el hombre de la honda y de la piedra. Marrón es Homero. Manuel, Odiseo.

Para Marrón el paraíso tiene la conocida forma de una biblioteca. Para Manuel es el ápice donde se rozan justicia humana y justicia divina. Marrón posee la nombradía del sustantivo. Manuel, la fuerza telúrica del verbo. Marrón es un libro abierto. Manuel, una antorcha encendida. Marrón tiene la frente amplia de los iluminados. Manuel, el cabello hirsuto de los genios. Dedicar la Feria del Libro de Holguín a estos hombres, es ante todo, un acto de justicia poética.

Fiesta de la lectura para todos

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos Wilker López y Eliecer Peña

Con una gala artística frente a la Biblioteca Provincial Alex Urquiola quedó inaugurada en Holguín la 30 edición de la Feria Internacional del Libro, que se extiende hasta el próximo día 29 con una amplia programación literaria y cultural en diferentes escenarios de la ciudad.

El espacio –dirigido por Carlos López y con interpretaciones, entre otros, del Mariachi Holguín e intérpretes del Teatro lírico Rodrigo Prats, y conducción del poeta Moisés Mayán– homenajeó la obra de los escritores holguineros Manuel García Verdecia y Eugenio Marrón Casanova, importantes intelectuales que cultivan la poesía, la narrativa, el periodismo, el ensayo y la crítica, y compañeros de la misma generación, promovida con el auge cultural de los años 80; a quienes se les dedica en esta ocasión la cita literaria en la provincia.

Del mismo modo se recordó la impronta de Ediciones La Luz, sello de la Asociación Hermanos Saíz en Holguín, en sus 25 años, defendiendo y promoviendo la literatura hecha por noveles escritores; así como el 60 aniversario del semanario ¡ahora!, y al libro universitario holguinero, representado por Ediciones Conciencia, a quienes también se rinde homenaje. El poeta Luis Yuseff, editor jefe de La Luz, tuvo a su cargo las palabras de apertura.

Seguido a esto quedó abierta la Gran librería, ubicada en el Complejo Cultural Plaza de La Marqueta, donde el público puede encontrar los diferentes títulos, cerca de 392 novedades editoriales, disponibles en la Feria, entre ellos los de los sellos editoriales de la provincia. El espacio fue recorrido por las principales autoridades político y gubernamentales de la provincia: Ernesto Santiesteban Velázquez, miembro del Comité Central y Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) en Holguín; Julio César Estupiñán Rodríguez, Gobernador de Holguín; Osmani Viñals, Primer Secretario del PCC en el municipio Holguín, y Rachel García Heredia, directora de Cultura, entre otros dirigentes de esta provincia. Además, el Ministro de Cultura Alpidio Alonso, y Abel Prieto, director de Casa de las Américas, de visita en la Feria holguinera, recorrieron los diferentes stand de la Gran Librería.

Como parte de esta jornada inicial se inauguró el espacio La Hora Tercia, con la presentación de las novedades editoriales de Ediciones La Luz; se dedicó un panel al Premio Alejo Carpentier y su impronta en la narrativa cubana; en la calle Mercado 1 abrió sus puertas el Pabellón Infantil con variadas propuestas escénicas y literarias para los más pequeños de casa; y el Pabellón de Ciencias Sociales José Agustín Castañeda inició sus propuestas.

Al igual que en otras provincias cubanas, la Feria se dedica de manera general a los escritores Luis Álvarez y Alberto Prieto, y a México como país invitado de honor, evento que contará con la presencia en la provincia de nueve países expositores, entre ellos Panamá, Colombia y Perú, que presentarán diversos títulos. La Feria del Libro de Holguín se convierte cada año en una de las más abarcadoras e importantes realizadas en el territorio nacional, por sus invitados y por la amplia programación cultural desarrollada, además por organizar el Premio a la Mejor Edición que se otorgará como colofón de esta importante cita.

La poesía que hay en la trova y viceversa

“En otra parte que desconoces volveré a encontrarte…”

Como una sutil redundancia, esa que no avisa al sentido crítico y que se deja llevar por la melomanía o el placer por el arte, es asistir a una descarga de trova y poesía; no hay mejor invitación entonces durante la tarde a despedir largas e intensas horas de trabajo.

Como una sutil redundancia es asistir a una descarga de trova y poesía. Foto: Eliécer Peña

“Quiéreme aunque no tenga mil poderes…”

Cruce de camino, espacio auspiciado por Ediciones Holguín en el Museo Provincial La Periquera, despidió la XXX Edición de la Feria del Libro Holguín 2022, con una descarga de trova y poesía protagonizada por el cantautor Fernando Cabreja.

“Beber como locos, o mejor, volvernos locos bebiendo…”

Tarde entre viejos conocidos fue la de este 29 de mayo, convocatoria a la que asistieron además algunas de las voces más representativas de la lírica local, entre ellas Delfín Prats, Ronel González, José Luis Serrano, Kenia Leyva y Lourdes González.

“Nada es legítimo, nada es auténtico…”

El encuentro vespertino fue propicio para conocer sobre el proyecto que incluye donde Cabreja musicaliza 30 textos de igual cantidad de poetas holguineros, los cuales promocionará de conjunto con ellos, realizado con “arduo y profundo trabajo de curadoría con los textos de los poetas para elegir uno de entre tantos de gran relevancia”, destacó el connotado trovador holguinero.

Tarde entre viejos conocidos fue la de este 29 de mayo. Foto: Eliécer Peña

“Se me esconde tu voz…”

Emociones a flor de piel para una tarde de mucha alegría entre colegas de copas, andadas, de la vida y sus avatares, poetas y trovadores todos, de una forma u otra, pues al final qué es la trova, sino poesía hecha música, o la poesía, manantial de música en sus versos.