Lourdes María Mazorra, XX Premio Celestino

Por Erian Peña Pupo

Fotos tomadas de Internet

La joven escritora camagüeyana Lourdes María Mazorra López obtuvo el XX Premio Celestino de cuento con el libro Las fauces, según el acta del jurado, integrado por Félix Sánchez, María Liliana Celorrio y Rubén Rodríguez, hecha pública en el Salón “Abrirse las constelaciones” de Ediciones La Luz, sello de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Holguín.

El jurado reconoció en Las fauces “la buena construcción de sus personajes, las atmósferas de los relatos, el aliento poético que embellece las historias, lo que influye positivamente en el ritmo y la fluidez de las narraciones, así como la adecuada selección del narrador”.

Reconoció, además, entre la veintena de títulos en concurso, los libros Cuestión de estética, Inútiles puertas y La locura que nos define, cuyos respectivos seudónimos son Zaratustra, Catalina de Médici y Gargantúa. Así como la “buena concurrencia al concurso, la calidad general de los cuadernos, pruebas de la salud y el prestigio de este evento, crecidos y consolidados durante dos décadas”, subraya el acta del jurado del Premio.

Lourdes María Mazorra López, presente en la premiación, recibió un diploma acreditativo y un grabado de la autoría del reconocido artista Cosme Proenza Almaguer.

Como parte de la tarde fue presentado, por Adalberto Santos, el libro La máquina de recuerdos, de la también camagüeyana Evelin Queipo, ganador de la edición XVIII del Celestino.

La máquina de recuerdos es “una propuesta honesta de su autora que nos invita a reinventar nuevas realidades a través de historias que, dilatadas o breves, versan siempre sobre valores humanos trascendentales: la vida frente al trascurrir del tiempo, la entrega y el dolor como suprema muestra de amor, la ambición, que en su torrente puede llevarnos hasta el exterminio; todas ellas conservando el sabor último de lo verdadero, como si alguien nos invitara, amablemente, a compartir sus más deliciosas confesiones”, leemos en la contracubierta del libro, con obra del artista Dagoberto Drigg.

A la entrega del Celestino asistieron, entre otros, Nilser Batista, funcionario del Comité Provincial del PCC que atiende el sector cultural, y Rachel García Heredia, directora provincial de Cultura en Holguín, quien entregó un reconocimiento al colectivo de La Luz.

 

 

Acerca del libro Lydia Cabrera, en su laguna sagrada de San Joaquín

Por Yasmani Castro

Para mí sorpresa existenvarias publicaciones periódicasen nuestro país que le han dedicado importantes dossier a la memoria y obra literaria deLydia Cabrera, cuyo aniversario 120 celebramos el pasado 20 de mayo.

Pero existe un libro casi desconocido publicado por la Editorial Oriente en el año 2000 dedicado enteramente a la media de esta gran escritora e investigadora del mundo afrocubano.

Me refiero a Lydia Cabrera, en su laguna sagrada de San Joaquín, escrito por Natalia Bolívar y Natacha del Río. Este libro que cumple la premisa martiana de que “Honrar, honra”, es un magnífico ensayo que utiliza diferentes recursos literarios para poderevocar la memoria de la Cabrera y regalarnos todos los secretos que se esconden en esa Laguna Sagrada que se encuentra en la localidad de Pedro Betancourt en la provincia de Matanzas.

Cabe destacar el capítulo en que las autoras cuentan los aspectos más importantes de la vida y obra de Lydia Cabrera, reconociendo asíla primera biografía que se escribe de ella después de 1959. Otro aspecto es la reconstrucción literaria del universo mágico religioso que conserva Pedro Betancourt y que fue por mucho tiempo materia de investigación de la Cabrera e importantes antropólogos que la acompañaban a esos viajes profundo por una Cuba que parecía renegada por las clases que dominaban el poder en ese momento de nuestra Cuba republicana. Por eso la obra de Lydia Cabrera, es importante y las escritoras de estetexto han sabido mostrar inteligentemente. Resaltando las dimensiones de los estudios realizado por la autora de Cuentos negros de Cubay su importancia para entender ese misterio que nos acompaña que es en definitivamente la cubanía.

Y esta honrar de Natalia Bolívar y Natacha del Río, no es por gusto debido a los vínculos de trabajo y afectivos que compartieron por muchos años la Cabrera y la Bolívar. Tan es así que él libro Los Orishas en Cuba, tuvo que esperar cuatros años para ser publicado debido a que Natalia Bolívar y Aróstegui, se negara a borrar de la dedicatoria a la autora de El Monte, sabia decisión que posibilitó en los duros años noventa del pasado siglo XX que a principio del tercer milenio apareciera este magnífico libro Lydia Cabrera, en su laguna sagrada de San Joaquín que merece la pena volver a reeditar y promocionar porque en este texto se alberga un importante elemento de nuestro legado al mundo afroamericano.

El Celestino recuerda a Onelio Jorge Cardoso en su 105 aniversario

Por Erian Peña Pupo

Fotos Carlos Rafael

Como parte de la XX edición del Premio Celestino de Cuento, el salón “Abrirse las constelaciones” de Ediciones La Luz acogió la realización de una mesa panel dedicada al 105 aniversario del narrador Onelio Jorge Cardoso (Villa Clara, 1914–La Habana, 1986).

Moderado por el escritor y editor Adalberto Santos, el panel estuvo integrado por los narradores y poetas Manuel García Verdecia y Nelton Pérez, y el investigador, profesor universitario y crítico literario y de cine Lino Ernesto Verdecia Calunga, quienes abordaron aspectos de la obra de Onelio, autor de Taita, diga usted cómo y El hilo y la cuerda.

Para Verdecia, Onelio Jorge Cardoso “trabajó un lenguaje vernáculo a partir de un personaje y sus posibilidades, pero que no llega a un mero criollismo. En su obra hay elementos que se cruzan en el destino de la persona y que van más allá de lo anecdótico, pues se acercan a la condición humana, para hacernos ver cómo somos, con las pasiones, los sentimientos propias… La pérdida de la inocencia, la angustia del hombre cuando se enfrenta a ciertas situaciones… son cuestiones presentes en sus cuentos”.

“Nos es necesario leerlo y hacerlo sin prejuicio”, enfatizó el reconocido intelectual holguinero.

Por su parte, Nelton Pérez, ganador del Premio Carpentier de Novela por Infidente, lamentó que varias generaciones de cubanos, especialmente los más jóvenes, no hayan leído como es debido su obra, al solo existir viejas ediciones de sus cuentos y no reeditarse los mismos. “De alguna manera Onelio Jorge es nuestro Juan Rulfo”, subrayó.

Finalmente, Lino Verdecia recordó, entre anécdotas, el momento en que siendo estudiante, conoció a Cardoso y las demás veces que compartieron en Santiago de Cuba y La Habana. “Onelio era un orfebre de la palabra, de la conversación y lo que escribía, de la ética y el respeto. Alguien tan tímido, cordial y sencillo que no parecía lo grande que era”.

Con voz singular en el ámbito cubano e hispanoamericano, su obra no solo representa la dura y cotidiana existencia de los pescadores, campesinos y obreros agrícolas en la Cuba de entonces, sino es un reclamo al derecho y la necesidad de esos hombres al pleno disfrute de otras vertientes de la realidad gracias a las posibilidades de la imaginación.

Su amplia producción está compuesta por: Taita, diga usted cómo, El cuentero, El caballo de Coral, Cuentos completos, Gente de pueblo, La otra muerte del gato, Iba caminando, Tres cuentos para niños, Abrir y cerrar los ojos, El hilo y la cuerda, Caballito blanco, Gente de un nuevo pueblo, La cabeza en la almohada, Negrita y Dos ranas y una flor.

El reconocido intelectual cubano Jaime Sarusky, Premio Nacional de Literatura en 2004, aseguró: “Digo que lo admirable en Onelio Jorge Cardoso, además de su reconocida maestría como narrador y cuentista, radica en su rara vez mencionada facultad de anticipador, de vaticinador, que ha tenido el raro privilegio de vivir para ver su concepto de lo imaginario abriéndose paso hasta insertarse en la memoria colectiva”.

 

Días de Celestino en Holguín

Por Erian Peña Pupo

Foto cortesía de Ediciones La Luz

Organizado por Ediciones La Luz, sello de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Holguín, y la sección de Literatura de la AHS en la provincia, el XX Premio Celestino de Cuento se realizará del 17 al 20 de junio y estará dedicado al aniversario 105 del natalicio de Onelio Jorge Cardoso y Julio Cortázar.

Dentro del programa de actividades –comenta Luis Yuseff, editor jefe de La Luz en conferencia de prensa– resaltan la realización de mesas paneles dedicados a estas dos importantes figuras de las letras latinoamericanas.El primero de ellos, alrededor de la obra del autor de libros comoTaita, diga usted cómoy El caballo de coral, estará integrado por Lino Ernesto Verdecia Calunga, Manuel García Verdecia, Nelton Pérez y Adalberto Santos. Mientras que el panel dedicado a Cortázar lo integrarán los escritoresFélix Sánchez, Lourdes González, Mariela Varona y Erian Peña.

Además, se realizará un conversatorio sobre los 120 años de la antropóloga y escritora cubana Lydia Cabrera, autora, entre otros, de Cuentos negros de Cuba, El monteyAyapá: Cuentos de Jicotea, realizado por Eugenio Marrón, Yasmani Castro y Pascual Díaz Fernández. Por su parte, la obra del narrador, guionista y periodista Guillermo Cabrera Infante en su 90 aniversario será recordada en un panel integrado por Rubén Rodríguez, Marvelys Marrero, Erian Peña y Mariela Varona.

El jurado, integrado por los reconocidos escritores Félix Sánchez, María Liliana Celorrio y Rubén Rodríguez, evaluará los libros en concurso, cuya premiación se realizará el viernes 21 en el Salón Abrirse las constelaciones del sello editorial holguinero. Ese mismo día se presentará La máquina de recuerdos, XVIII Premio Celestino, de la camagueyana Evelyn Queipo, por Adalberto Santos; y se realizará una mesa de lectura dedicada a autores ganadores del Celestino, entre ellosRubén Rodríguez, Luis Yuseff, Rafael A. Inza, Marvelys Marrero, José Alberto Velázquez, Yordis Monteserín, Ariel Fonseca, Evelyn Queipo, Martha Acosta y el fundador del certamen, Ghabriel Pérez.

Entre los libros que se presentarán durante el XX Premio Celestino de Cuento se encuentran: La retataranieta del vikingo y Los amores eternos duran solo el verano, de Rubén Rodríguez; Había una Bez, de Marvelys Marrero;El corazón desnudo, de Félix Sánchez;El olor de las cerezas y otros cuentos, de Martha Acosta; Adagio del ángel caído, de Yordis Monteserín; Mirando al mar, de Ariel Fonseca Rivero; Mar de invierno, de Alberto Garrandés; El ritual de las cabezas perpetuas, de Evelio Traba; y La mirada del ingenuo. Celestino antes del alba, de Yailén Campaña, entre otros títulos.

El programa también contempla el espacio Palabras compartidas, en el Café del Arte Joven, de la Casa del Joven Creador de la AHS holguinera, donde estarán invitados María Liliana Celorrio, Félix Sánchez y Nelton Pérez. Asimismo el Café literario de la Uneac acogerá lecturas de los miembros del jurado.

El Premio Celestino surgió en 1999 por iniciativa del narrador y poeta holguinero Ghabriel Pérez, como homenaje a la novela de Reinaldo Arenas, Celestino antes del alba. El primer Premio lo recibió, entonces, el narrador y periodista Rubén Rodríguez con el cuento “Flora y el ángel”, recientemente galardonado con el Premio Alejo Carpentier de Cuento 2019. El certamen es uno de los más cotizados por los jóvenes narradores cubanos, pues se prestigia por un jurado de excelencia, entre los que destacan Eduardo Heras León, Guillermo Vidal, Ana Lidia Vega Cerova, Nelton Pérez, Jorge Ángel Pérez, Lourdes González, Manuel García Verdecia, Eugenio Marrón, entre otros.

Entre los jóvenes narradores que lo han obtenido se encuentran Rafael A. Inza, Marvelys Marrero, Alcides Pereda, Serguei Martínez, José Alberto Velázquez, Yordis Monteserín, Liany Vento, Rafael de Jesús Ramírez, Abel Fernández-Larrea, Ariel Fonseca, Evelyn Quipo y Martha Acosta.

 

 

 

 

 

 

 

Recibe mayaricera distinción a la Promoción Literaria en Holguín

Por Yudit Almeida

La mayaricera Mirka Merencio Pérez, recibió este fin de semana la distinción Beby Urbino a la Promoción Literaria, otorgado por el Centro Provincial del Libro y la Literatura en Holguín.

Con más de 48 años vinculada al oficio de comercialización de textos en la librería Wilfredo Willians de Mayarí, Merencio Pérez sobresale por su constancia y dedicación a la cultura local.

Al realizar la entrega del alto reconocimiento, Anisleydis Barquilla Calzadilla, directora del Centro Provincial del Libro y la Literatura en Holguín, dijo que teniendo en cuenta los aportes de esta mayaricera fue convocada una edición especial para el otorgamiento de la distinción.

El jurado integrado por los escritores Lourdes María González Herrero, José Luis Serrano Serrano y Fidel Fidalgo Moncada, tuvieron en cuenta los aportes a la promoción del libro, estimulados por Mirka Merencio en casi medio siglo de trabajo.

Acompañada por escritores y directivos de cultura de este municipio holguinero, la máxima representante del Centro Provincial del Libro, aseveró que el currículo de personas como Mirka está en ofrecer todos sus empeños para que los artistas sean reconocidos.

La distinción Beby Urbino consiste en una estatuilla de Sancho Panza, el legendario compañero de Don Quijote y diploma acreditativo, cortesía de la Promotora Literaria “Pedro Ortiz Domínguez”.

Tomado de www.radioangulo.cu

Versos de madrugada

Por Julio César

No existe momento exacto para expresar lo que se siente: malgastado está el segundo en el que se calla cuando el pretexto es desahogar el alma. Bajo la mirada consentida de la escultura insigne se reúnen los románticos, los que aman las palabras, para dejar su huella en la madrugada con un verso sentido.

Con el mensaje de Teresa Melo, poeta fundadora del espacio, leídas por la escritora Zulema Gutiérrez, fue inaugurado “El Angelote”, suerte de peña para el cultivo literario que ocupa las madrugadas del Parque San José.

Este sábado 4 de mayo los románticos empedernidos, esos mismos que encuentran belleza en lo cotidiano, se encargaron de emanar pasiones desenfrenadas, los más ocultos deseos, o simplemente una musa escurridiza que pasó por allí cuando menos lo esperaban.

“Escucha hermano la canción de la alegría…” fue la evocación acertada de Teresa Melo para expresar su nostalgia por no asistir a la 26 edición de las Romerías: “hoy mi espíritu viaja a Holguín y no sé como resumir ese río de recuerdos, ni describirlo, pero le dedico esta emoción”, apuntó.

Por su parte el encargado de cortar la cinta de versos fue el joven escritor Moisés Mayán, quien encontró en el espacio momento propicio para celebrar su reciente premio, “La Gaceta”: “Son tres elementos básicos los que definen a un poeta, su patria, su lengua y su lector, en esta noche intento rescatar con mi breve intervención a esas personas que los poetas hemos dejado olvidados al filo de la página”.

“Los que estamos aquí creemos en nuestro lector, lo necesitamos, escribimos para que los textos sean leídos, decodificados, buscados, y es ahí donde la pequeña vanidad que tenemos como seres humanos se alimenta: ¿de qué sirve nuestra escritura si se queda en nuestra consulta y no es elogiada por el ojo del amigo? La poesía no debe quedarse en los espacios cerrados, debe ir a la intemperie, moverse en las plazas, sacudir los corazones, salir a conquistar a su lector”, enfatizó el poeta del patio.

Y entre el violín de Jonathan, que nos invitó a enamorarnos con el antológico “Cómo fue”, y las sentidas letras de los trovadores Leonardo García, de Villa Clara, y nuestro Maestro Fernando Cabreja, se escaparon las composiciones, víctimas del ímpetu juvenil, o de la pausada experiencia, pero todas ellas conjugadas en un propósito: el de acariciar el oído con suaves textos, de palpar el alma con hondas palabras.

Y así me pierdo en la madrugada, con el brillo de la luna en tus labios, con la sonrisa cómplice, en el abrazo del fresco matinal.

Pensar la cultura cubana en Revolución es Memoria Nuestra

Por Vanessa Pernía y Erian Peña Pupo

Con la conferencia “La cultura en 60 años de la Revolución”, impartida por la historiadora Olga Portuondo, Premio Nacional de Ciencias Sociales 2010, quedó inaugurado el XXI Congreso de Pensamiento Memoria Nuestra, en el Salón Solemne de Plaza de la Revolución Calixto García.

En la conferencia, la también Premio Maestro de Juventudes, realizó un balance del transcurrir de la cultura cubana desde el triunfo revolucionario hasta hoy, incluidos los años de luchas insurreccionales y su posterior influencia en el proceso sociocultural de la isla.

Olga Portuondo, Premio Nacional de Ciencias Sociales 2010

“La revolución de 1959 era consecuencia de una inexcusable acción cultural, cuyos atributos éticos procedían de nuestro acervo más íntimo”, detalló Portuondo. Asimismo, resaltó la creación de varias instituciones culturales creadas en esos primeros años y que constituyeron un eslabón fundamental en el desarrollo de la cultura cubana, entre ellas destacó la impronta de Casa de las Américas, el Icaic, el Ballet Nacional, la Imprenta Nacional, así como el sistema de enseñanza artística, ejemplo para otras naciones de Latinoamérica.

A su vez subrayó el accionar de los años sucesivos al triunfo revolucionario y la implicación de acontecimientos internacionales en la conformación del corpus identitario de la nación. Del mismo modo instó a los jóvenes a la defensa de la cultura desde el pensamiento y la investigación histórica: “Si se pretende la seguridad de lo aprendido, con todas sus limitaciones, es necesario estudiar y ponernos al día, conservando el principio de Fidel de que lo primero que hay que salvar es la cultura cubana y su producto más genuino, la revolución. Se requiere la diversidad de opiniones sobre un mismo tema y el análisis crítico”.

Para la vanguardia de los jóvenes intelectuales y artistas cubanos sobresalió, en las palabras de la reconocida historiadora, el conocimiento de la cultura, no solo en sus manifestaciones, sino en la evidencia de la psicología colectiva que le da origen, premisa para saber mejor cómo orientar, desde la Asociación Hermanos Saíz, el fututo de la producción artística y literaria, para que contribuyan al mejor saber filosófico y ético de los ciudadanos.

Prima literatura infantil en Feria del Libro

Por Rosana Rivero Ricardo

Ernesto es un muchacho de campo que quiere ser escritor, pero donde vive, en Garabulla, no tiene oportunidades para serlo. Allí convive con sus padres. Él hace queso. Ella es experta en hacer mermelada de guayaba. Todos los días comen harina de maíz con huevo frito en el almuerzo y sopa por la tarde.

Pero el sueño de Ernesto es ser escritor. Por eso, cogió sus dos camisas y sus pantalones para irse a la ciudad, a donde no conocía a nadie. Añadió a su equipaje un poco de queso y un pomo de mermelada y se fue. Allá conocerá una niña muy especial que se llama Érika.

Así le relata a los niños el inicio de su novela “El Garrancho de Garabulla”, el escritor Rubén Rodríguez González, Premio Alejo Carpentier de Cuento 2019, quien ha consagrado buena parte de su carrera a la literatura infantil.

“El patio de las mariposas azules”, peña que realiza quincenalmente la trovadora Edelis Loyola en el Centro Cultural Lalita Curbelo Barberán, acogió la presentación de la novela este 22 de marzo, como parte de las diversas actividades de la Feria del Libro en Holguín.

Rubén les va presentando a los niños los personajes, como la bisabuela en extremo optimista que dice que en un ciclón no va a llover o la abuela llorona que no deja de escuchar novelas de radio o las cosas de mami Maritza y las travesuras de su hija Érika.

Les habla con palabras que ellos puedan entender y les hace preguntas para intercambiar con los pequeños. Hay un niño que ya leyó la historia y sabe que la reconocida escritora Panchita Catá le roba el libro a Ernesto y lo publica como si fuese suyo. Pero el final de la historia Rubén no la dice. Ni tampoco que Ernesto lleva mucho de él. Aunque los niños debieron notarlo, porque en las ilustraciones del libro, la imagen de Ernesto, es casi casi, una copia al papel carbón de Rubén.

Los niños quedaron entusiasmados con la historia. Al final de la presentación podrán adquirir al libro y Rubén les podrá firmar un autógrafo, con frases únicas dedicadas a cada uno de sus pequeños lectores, palabras que llevan la impronta en el autor de José Martí.

Ahora Edelis toca en la guitarra “El chinito Lo”. Es la canción de ella que más le gusta a Rubén. Está inspirada en el único fotógrafo que había en el pueblito donde nació Edelis –Moa- antes de la Revolución.

 

Fotos de la autora

Y después hay espacio para la poesía vestida de décima. Llega en la voz de Ronel González, otro amigo. Él es narrador y también poeta. Le encanta la décima, la estrofa nacional de Cuba. Aunque es una estructura muy rígida para rimar, a él se le da muy bien. Y también escribir para los niños. Juntó sus dos pasiones para conformar el libro “Una pizca de amor”.

El volumen pertenece a la Colección Espejo de Ediciones La Luz. Sus libros han sido calificados con las 3E: Económicos, Entretenidos y de Excelente factura. Son un dos en uno. Por un lado tienen cuentos o poemas de un escritor consagrado y, por el otro, la obra de un autor novel. En este caso, al reverso, tiene el libro “Cuento del gato enamorado”, de Rafael González, joven poeta que dirige actualmente la Asociación Hermanos Saíz en Cuba. Además, los libros tienen ilustraciones para colorear.

El final de la tarde fue con música. Edelis armó un “combito” con los niños invitados, quienes tocaron las maracas y las claves. Después, los pequeños siguieron divirtiéndose con los libros que llevaron a casa.

Letras en clave de Revolución

Por Rosana Rivero Ricardo

Ediciones Holguín, templo de las letras de esta “provincia del Universo” -como la calificara su directora, la escritora Lourdes González- acoge el Programa Profesional de la Feria del Libro, espacio que se erige como columna vertebral de este suceso.

En la jornada del 21 de marzo, la sede del sello aunó a los escritores Manuel García Verdecia, Rogelio Riverón y Juan Carlos Santana para dialogar en torno a la “Literatura en tiempos de Revolución”, a propósito del aniversario 60 del hito del 1ro de Enero de 1959.

Fotos de la autora

En apretada síntesis, García Verdecia, reconocido también como editor y traductor, ofreció un panorama de las últimas 6 décadas de la literatura cubana, marcadas por el triunfo revolucionario. Adujo que la influencia en las letras de este hecho, no solo fue notable desde el punto de vista temático, pues hubo una renovación de las maneras de hacer en cuanto a estilo.

“La literatura y la Revolución en este periodo han pasado del idilio a un amable desencuentro, donde las producciones literarias son más analíticas, reflexivas y críticas”, expuso García Verdecia, antes de resaltar aquellos autores que, por género, son los más representativos desde su opinión.

En la poesía comentó la adhesión de los poetas a un estilo más directo, marcado por la oralidad, aspectos que caracterizaron la obra de algunos creadores como Roberto Fernández Retamar y Fayad Jamiz.

Por su parte, en la narrativa destacó la incorporación de la sensualidad de las palabras y los temas abordados por los escritores latinoamericanos. En su disertación reconoció como exponentes a Guillermo Cabrera Infante por su “Así en la paz como en la guerra”, Jesús Díaz, con “Los años duros”; Eduardo Heras León -a quien está dedicada la Feria del Libro- por sus volúmenes “La guerra tuvo seis nombres, “Los pasos en la hierba” y “Acero”, y Onelio Jorge Cardoso, quien “mantuvo bien en alto la cuentística cubana”.

Su exposición, devenida además interesante promoción de lectura, abundó en el desarrollo de la novela, género en el que remarcó las voces de José Soler Puig, Lisandro Otro, Samuel Feijó, Edmundo Desnoes, entre otros.

Dialogó además sobre el desarrollo de la literatura policíaca y la novela testimonio que inició en Cuba Pablo de la Torrente Brau y que posteriormente cultivara Miguel Barnet con sus clásicos “Biografía de un cimarrón” y “Canción de Rachel”.

Por su parte, Rogelio Riverón reivindicó la labor de la mujer en la literatura de la Isla, con voces tan prominentes como Dulce María Loynaz, Fina García Marruz, Dora Alonso y Cleva Solís.

Asimismo se refirió a tres exponentes fundamentales de la literatura cubana como Virgilio Piñera, Alejo Carpentier y José Lezama Lima, quienes produjeron grandes obras sobre las que la Revolución Cubana no causó grandes influencias.

El cierre de la jornada estuvo a cargo de Juan Carlos Santana, quien en este panorama de las letras prefirió centrarse en el desarrollo de la industria poligráfica y las editoriales, contexto que impulsó el acceso de los cubanos a la literatura y, por ende, la difusión del hábito de la lectura.

“El surgimiento de la Imprenta Nacional fue el germen de la creación del Instituto Cubano del Libro y, posteriormente, de las editoriales. Esto hizo que hubiese un desarrollo uniforme de las publicaciones en Cuba”, comentó el creador.

Añadió que “cuando todo el mundo pensaba que no había nada que inventar en el desarrollo literario del país, nació la idea de Fidel en el 2000 de crear el Sistema de Ediciones Territoriales, en el que la literatura cubana encuentra la oportunidad de hacerse perpetua y reconocida”.

Asimismo destacó la importancia de la labor del editor y alabó la escuela de traductores que prestigia actualmente a la Isla.

Santana concluyó que todo el año Cuba se mantiene en una fiesta literaria. Inicia con la Feria Internacional del Libro de La Habana y continúa con su proyección en el resto de las provincias del país. Luego se desarrollan la Feria del Libro en la Montaña, las Lecturas de Verano y los Festivales Universitarios del Libro y la Literatura.

La jornada concluyó con la invitación a participar en el espacio Café Literario que propone la sede de la UNEAC en Holguín, dedicado especialmente a la Feria del Libro en la provincia.

Escuela especial para gigantes

Por Rosana Rivero Ricardo

Los niños se tomaron muy a pecho la frase. Debe ser por escucharla a menudo, sobre todo, cuando llega la Feria del Libro. Aunque tal vez sea por esa idea fija de anhelar ser grande, que tiene uno cuando está chiquito. Hay quien lo intenta comiendo frutas y vegetales, como exige la abuela. O colgándose de una barra para que alguien le tire de los pies. O mejor aún, leyendo, porque dicen que “Leer es crecer”.

Fotos de la autora

Por sus ansias de lectura estos niños ya deben ser gigantes, unos gigantes con un singular método para leer. Cierran los ojos y se abren los de su imaginación. Las palabras se sienten con las manos. Poco a poco los pioneros de la Escuela Especial La Edad de Oro para niños invidentes y débiles visuales, única de su tipo en la provincia de Holguín, aprenden a leer y escribir por el método Braile.

“Seis puntos tiene la rejilla con que escriben”, dice la maestra y directora de la escuela,Elizabeth Laguna Estrada. Se auxilian de un punzón para hacer los relieves. Redactande derecha a izquierda, luego enderezan la hoja y leen de izquierda a derecha. Las combinaciones de esos seis puntos representan las letras del alfabeto y los números. Al principio es un poco difícil. Un poquito nada más. La recompensa, después, es maravillosa.

Lo asegura Lía Aguilera Feria que es la que mejor y más rápido escribe de todo su grupo. A su amigo Darío le gusta leer más que ella, no se le escapa ningún libro de la biblioteca de la escuela, donde hay ejemplares que les servirán incluso, para cuando vayan a la universidad. Ella prefiere aquellos que la motiven, como el que propuso la maestra Tatiana en el aula. Se llama “Canciones y fantasías”.

Pero también se ha leído los cuentos de “Había una vez…” y la historia de “La ropa de Marcos”. Todo eso lo han visto sus manos.

Hoy es un día muy especial para Lía y todos los niños de La Edad de Oro. Es una oportunidad única para seguir creciendo. Se celebra la Feria del Libro y este año hay una sorpresa especial.

Desde La Habana vino a la escuela Carlos Abel Ramírez Vega, Jefe del Departamento de Cultura, Educación y Relaciones Públicas de la Asociación Nacional de Ciegos (ANCI). Dice que es la octava ocasión en que la ANCI participa en la Feria del Libro de La Habana,y que cada año se selecciona una provincia como subsede. Esta vez le correspondió a Holguín. Por eso han traído libros como “Había una vez…”, “Fiñes”, “Dulce para todos”, “Buenos modales desde la infancia”, “El regreso de Sherlock Holmes” y muchos otros aptos para todas las edades.También llegaron varias películas de diversos géneros con audiodescripción y CDs con cuentos musicalizados.

Estos libros ocuparán un lugar importante en la minibiblioteca de madera que el abuelo de Lía va a fabricarle. Solo de saberlo realidad Lía siente que crece, como si fuera Alicia en el país de las maravillas.

Además de leer Lía asegura que le gusta mucho cantar. Por eso, está en el coro de su escuela. Hace poco participaron en la VIII sesión ordinaria de la Asamblea Provincial del Poder Popular en su XII mandato y emocionaron mucho al auditorio. Por eso, decidieron entregarle un reconocimiento a cada uno de los pioneros del coro y también a las maestras. Gertrudis Bejerano Tamayo, vicepresidenta de este órgano de gobierno, vino a La Edad de Oro para la ocasión.

En la escuela especial para gigantes la fiesta de la lectura terminó con la música del quinteto de la ANCI en Holguín. Los niños corearon y bailaron. Las maestras, también. Después, estos pequeños gigantes siguieron creciendo con la ayuda de sus manos.