Exhibe Ediciones La Luz muestra de carteles dedicada a escritores universales

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos cortesía de Ediciones La Luz

Con el nombre La Luz nos convoca, Ediciones La Luz, sello de la Asociación Hermanos Saíz en Holguín, exhibe en el salón Abrirse las constelaciones una exposición de 20 carteles como muestra de su campaña de promoción del libro y lectura desde las redes sociales.

Los diferentes carteles que integran la exhibición componen la imagen visual del trabajo de la editorial en las plataformas digitales, impulsados por la pandemia generada por la Covid-19 en el país durante varios meses.

Con la intención de recordar a varios autores, especialmente poetas, en la fecha de su nacimiento o muerte, surgió la idea de los carteles, comenzando en julio, con el centenario del escritor cubano Eliseo Diego.

Al inicio se trataba de promocionar a escritores cubanos, pero luego se extendió también a los universales, comentó el diseñador y escritor Robert Ráez, autor de las obras donde se pueden apreciar sus diseños a partir de imágenes de autores como Charles Baudelaire, Paul Celan, Julio Cortázar, Emily Dickinson, Virgilio Piñera, Arthur Rimbaud y Oscar Wilde.

El escritor y periodista holguinero Eugenio Marrón precisó en las palabras de presentación de la muestra que el hecho de ilustrar la literatura y sus protagonistas a la hora del cartel resulta una aventura apasionante, logrando que las posibilidades de la fotografía y las letras se conjuguen en una puesta sensorial dirigida a promover y celebrar la lectura.

Las influencias que intervienen en el proceso creativo del diseño de esta colección son muchas, precisó Robert Ráez, entre ellas el estilo de periódicos y revistas como Lunes de Revolución y La Gaceta de Cuba, portadas de discos, y todo lo que en materia de diseño parezca bien concebido.

Con esta propuesta Ediciones La Luz deja entrever el ingenio y la avidez de su equipo creativo, con una elevada elaboración en el plano conceptual, mostrando los rostros de veinte poetas universales y al mismo tiempo influyendo en la promoción de la lectura a través del arte (Con información de la ACN).

 

Ante la Covid-19: la cultura prevalece

A Marrón, como se le conoce en el mundo del arte y las letras holguineras, estos días de enero le provocan nostalgia por fechas pasadas de júbilo y entusiasmo, de jóvenes emprendedores en busca de construir un sueño que quizás no imaginaron, en su momento, se convertiría en un magno evento para la cultura local y nacional.

Para rememorar aquellos maravillosos años, de creación ferviente e inmensas ganas de hacer, conversamos con el periodista, poeta y ensayista, Eugenio Marrón Casanova, artífice de los primeros pasos para crear la Semana de la Cultura holguinera y el Premio de la Ciudad.

A Marrón estos días de enero le provocan nostalgia por fechas pasadas de júbilo y entusiasmo. Foto: Cortesía de Ediciones Holguín

Aquellos primeros avatares

Hace muchos años cuando era periodista y reportero del entonces diario ¡ahora!, que salía de martes a domingo, participé de forma muy especial en todos los organizativos de la primera edición de la Semana de la Cultura, no solo por mis avatares profesionales, sino también porque en coordinación con el Sectorial Municipal de Cultura, viabilizaba contactos, posibilidades, reencuentros con los jurados: en esos tiempos íbamos a La Habana a establecer todas esas relaciones.

Así las cosas, desde las primeras ediciones de la Semana de la Cultura y, de modo especial, el Premio de la Ciudad, la participación de figuras notables de la cultura y la literatura cubana estuvo muy marcada. Si te asomas a la primera edición del Premio, en 1986, los poemarios agasajados de Lourdes González y Alejandro Fonseca, el de cuentos escrito por Pedro Ortiz, el de testimonios de Mario Nieves, sobre las guerras en Etiopía y la participación de cubanos, así como el ensayo de Manuel García Verdecia sobre Carpentier, estaban apoyados en el dictamen de un jurado con nombres entre los que pueden citarse muchas de las figuras más importantes de la literatura en el país; ello demuestra que este evento y su galardón principal, desde sus orígenes, estuvo enmarcado en un diálogo de Holguín con Cuba, de los creadores de la ciudad con sus homólogos de la Isla, en la necesidad de que esta cita fuera lo que desde ese tiempo marcó puntualmente, puente de intercambio con otras disciplinas, autores, para convertirla en una Semana de la Cultura Holguinera de alcance cubano y más allá de nuestras fronteras.

Más allá de las distintas vicisitudes y los problemas de aseguramiento logístico en alguno que otra edición reciente, nuestra Semana de la Cultura es de referencia en todo el país: ¿se imaginaron aquellos muchachos que su proyecto alcanzaría tal magnitud?

En esos primeros años, cuando nos empeñamos en el trabajo organizativo, de promoción, de participación en la Semana… y de modo especial en el Premio, con las actividades que se hacían a la sombra suya: conversatorios, conferencias, entrevistas, etc.; siempre tuvimos bien claro que tenía que ser una plataforma de crecimiento desde la cual nosotros los autores holguineros pudiéramos estar, no solo con lo más importante de la cultura y la literatura cubana, sino también inscribir nuestras obras en el mapa del país; eso fue lo que propició que los creadores de las distintas disciplinas se dieran a conocer desde su localidad en el mapa de la cultura cubana.

“Uno se siente muy agasajado y obliga a ejercicios de nostalgia, de viajar hacia el pasado y recordar”. Foto: Internet

¿Qué representa para uno de los artífices de este evento el hecho de que se le dedique un proyecto que vio nacer y crecer?

Ha sido muy emotivo porque tuve el privilegio de participar en los momentos organizativos de las primeras Semanas…, las primeras Ferias del Libro, recuerdo de modo especial cuando la Dirección Municipal de Cultura estaba encabezada por Julio Méndez, a cuya sombra organizativa se reunían un grupo de creadores que propiciaron lo fecundo de este diálogo, de este crecimiento: allí estábamos periodistas, escritores, pintores, todos a favor de la cultura y de crear un elemento aglutinador. Para mí es sumamente significativo que me dediquen esta edición, así como compartirla con un amigo de años como el investigador David Gómez, quien ha dedicado su vida al estudio y promoción de la Historia de Cuba. Este hecho constituye una alegría en medio de los difíciles tiempos que vivimos con el nuevo coronavirus, la cultura prevalece y la Semana de la Cultura holguinera con ella. Uno se siente muy agasajado y obliga a ejercicios de nostalgia, de viajar hacia el pasado y recordar a los que están y los que no, pero que con su obra permanecen en esa plataforma sobre la que está la Semana de la Cultura.

El auriga y su premio: conversación con José Luis García

Por Eugenio Marrón

Fotos Amauris Betancourt (Radio Angulo)

Muchas lunas antes –como decían los antiguos– de que los Piratas del Caribe y Juego de tronos inundaran las grandes y pequeñas pantallas, el cine italiano tuvo en las salas de exhibición cubanas toda una época de lujo: me refiero a los años que van desde los 60 hasta los 80 del siglo pasado. En Holguín, por ejemplo, las carteleras del Martí y el Baría eran pródigas con títulos de esa cinematografía.

Y esto no lo apunto por casualidad, sino porque el recuerdo más lejano y puntual que me visita, a propósito del amigo afectuoso que desata estas líneas, tiene que ver con ello: unas noches remotas de tertulias impagables en el parque frente a La Periquera, José Luis García reconstruye paso a paso los diálogos ferozmente hilarantes de la película Los monstruos (I Mostri), del director Dino Risi, una joya que reúne varios relatos fílmicos; en ellos, los grandísimos e inolvidables actores Vittorio Gassman y Ugo Tognazzi encarnan una galería de pícaros y vividores, que hacen de las suyas en inagotables andanzas romanas.

Tal es así que mi remembranza de esas narraciones a la hora del cine italiano, está entrelazada con la relectura propiciada por José Luis gracias a su memoria fabuladora, a la altura de los mejores escenarios teatrales y, por supuesto, a una ilimitada y seductiva locuacidad, asentada en innumerables lecturas y esplendor imaginativo, sostén de la disciplina y el talento que le han permitido llevar adelante su obra narrativa y dramática.

Para coronar tal desempeño, ahora ha conquistado uno de los lauros más significativos de la cultura cubana y en especial de su literatura: el Premio Alejo Carpentier de Novela 2020, justo al cerrar el fatídico año bisiesto de la pandemia global, para mostrarnos una vez más que la literatura es imbatible, perenne y venturosa. Es así como conversamos al calor de tan alto galardón.

El auriga del carro alado es la novela con la que has ganado el premio Alejo Carpentier. ¿Qué trama se establece tras ese título?

“El título emana de una alegoría de Platón: Tú eres el auriga de tu vida (el carro alado), tirado por dos briosos caballos. Uno representa los instintos más elementales, el otro los más elevados. Uno tira para acá y el otro para allá. Y tu tarea consiste en lograr que esos corceles avancen convenientemente hacia tu destino. El título vertebra toda la novela, que es la historia de una complicada amistad entre dos hombres maduros. Pero es mucho más: la historia fabulada de una isla, mucha filosofía, algo de novela policial en la segunda mitad…”.

Desde tus comienzos como escritor está el cuento, género que has frecuentado, con publicaciones en antologías y revistas, así como tus libros Los silencios del ruiseñor y Apuntes de un cazador, galardonados con el Premio de la Ciudad de Holguín en 1991 y 1998, respectivamente. ¿Qué ha representado esa modalidad literaria para ti como aprendizaje y plenitud?

“Escribir cuentos es una gran cosa, así como contar cuentos (te digo esto último porque aprecio mucho a los que saben hacerlo, no sabes la envidia que siempre le tuve a Álvarez Guedes). Pero, para mí, los cuentos constituyen una etapa que debe coronarse con la producción de novelas, que es sin duda el género mayor. Se ha hablado muchísimo de que escribir un cuento es más difícil que escribir una novela.

Pero yo creo que esto es solo válido cuando una mala novela se coloca al lado de un buen cuento. Por supuesto que Los asesinos, de Hemingway, debe haber sido más difícil de escribir que cualquier novela mediocre, pero la novela El viejo y el mar, del mismo autor, debe haber sido una faena mayúscula, incomparable a la de cualquier cuento que se te ocurra.

En suma: Aprendí mucho escribiendo cuentos, un arte lleno de normas, de barreras que, de incumplirlas, fracasas. Pero no creo que prescindiendo de la novela puedas alcanzar una expresión, digamos, más cabal de tu pensamiento”.

Y el teatro, igualmente, ha sido otra de tus validaciones a la hora de la creación verbal: un ejemplo es El hombre de los guantes amarillos, Premio de la Ciudad de Holguín en 1993. ¿Cómo valoras el mundo escénico en tu experiencia literaria? ¿Cómo se entrecruzan las posibilidades del cuentista y el dramaturgo?

“Escribir teatro es algo maravilloso. Por cierto: está a la venta mi última obra: El amor es una cosa esplendorosa. Cuando escribo teatro me parece que estoy haciéndolo sentado entre el público, observando paso a paso sus reacciones. Técnicamente esto te ayuda a escribir cualquier otro género de ficción, pues aprendes a seleccionar y valorar el resultado de una frase, de una situación específica. Te adiestra en el arte de manejar efectos, te vuelve más preciso, más contundente. Hay muchos elementos del teatro que son utilísimos en la labor cuentística o novelesca, pero son géneros más bien excluyentes”.

Con la novela Últimos días junto al mar, Premio de la Ciudad de Holguín en 2013, inicias tu andar como novelista. ¿Cómo explicarías el salto del cuento a la novela?

“En mí ha sido una transición netamente dialéctica. Pasé de una cosa a otra de forma tan natural que no tengo la menor percepción del salto”.

 

 

 

Eres un lector persistente y voraz. ¿Qué autores consideras entre los más entrañables para ti a la hora de pasar vista a tus años de labor en la literatura? ¿Qué libros te llevarías para una isla desierta si tuvieras que asumir una estancia a lo Robinson Crusoe?

“Es increíble, pero con los años dejas atrás a muchos escritores que en el pasado fueron los santos de tu devoción. Para mí, el único que se mantiene firme en su pedestal hasta hoy es Faulkner, que me sigue pareciendo una síntesis de las virtudes que debe poseer todo buen escritor, incluyendo las profusas locuras que caracterizaron su juventud. En lo segundo me parezco a él, en lo primero ni pensarlo.

En cuanto a los libros que me llevaría a esa estancia Crusoniana serían (sin orden de relevancia y para releerlos una y otra vez): El hombre sin atributos, de Musil; En la colonia penitenciaria, de Kafka; La importancia de vivir, de Lin Yutang; La sala número 6 y otros cuentos, de Chéjov; El bebedor de vino de palma y Mi vida en el bosque de los fantasmas, de Tutuola; Cien años de soledad, de García Márquez; Mientras agonizo, de Faulkner; La casa verde, de Vargas Llosa;1984, de Orwell; El reino de este mundo, de Carpentier; Un día en la vida de Iván Denísovich, de Solzhenitsin; El elogio de la sombra, de Tanizaki; El sabueso de los Baskerville, de Conan Doyle; y Esperando a los bárbaros, de Coetzee”.

Siempre has residido en Holguín. ¿Cuánto debes a la ciudad y a quienes te han acompañado en el fiel de la amistad? ¿Qué nombres holguineros recordarías a la hora de un recuento?

“A la ciudad le debo todo, a pesar de que su actual comunidad artística debe tratar de alcanzar un mayor espíritu de cuerpo, en fraternal emulación con, por ejemplo, la policía, además de que las autoridades gubernamentales deben reconocer más a sus artistas e intelectuales. Pero insisto: a Holguín le debo y me debo.

De los nombres, ¿qué decir?, estoy endeudado con todos ustedes, los que forjaron aquí un ambiente único, irrepetible (hablo de los años 70-80 del pasado siglo), cuando en el parque aquellos jóvenes hablaban armónicamente de los amores y de las artes, tras las últimas muchachas o muchachos, y tras las últimas novedades literarias, cinematográficas, teatrales y pictóricas. Tú mismo jugaste tu rol, y Lourdes González –que era la muchacha más linda del mundo-, Carlín (Carlos Jesús García), Alex Fonseca, Pedrito Ortiz, Alejandro Querejeta, Paquito García Benítez, Madrigal…

Todos ustedes formaron un croché benefactor, estimulante. Los iniciados en aquel grupo aprendían rápidamente a mirar el mundo de otro color, a respetar y amar la creación. Quienes a posteriori no se dedicaron a crear, se convirtieron al menos en mejores personas. Para mí en particular fue determinante la existencia de aquella atmósfera, sin la cual creo que me habría convertido en asaltante de caminos”.

Y claro, por último, algo que no puede obviarse: ¿Qué papel ha jugado la radio para ti, donde has trabajado durante años como realizador, guionista, locutor y promotor cultural?

“Tributando para Radio Angulo llevo unos cuarenta años. Mi primer programa se llamaba Juventud Técnica (1980), luego me involucré en espacios culturales y desde hace más de veinte años cubro dos espacios largos dedicados a la música: uno a los boleros (la primera gran síntesis vocal de la música cubana), y otro a la mejor música de todas partes y de todos los tiempos.

Para mí la radio ha sido como una Alma Máter. Conversar ampliamente con el público como si estuviéramos en la sala de una casa es algo incomparable. Por otra parte me ha obligado a superarme, a conocer, a desentrañar, a mantener viva mi memoria y espolear la memoria de los llamados oyentes. Agradezco a la radio holguinera la confianza, la posibilidad de haberme hecho poco a poco de un oficio que no cambiaría por nada”.

Tomado de la web de Radio Angulo (http://www.radioangulo.cu/la-palabra-compartida/244520-el-auriga-y-su-premio-conversacion-con-jose-luis-garcia).

 

Viaje literario y periodístico alrededor de Rubén Rodríguez

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos tomadas de Internet

Rubén Rodríguez González, reconocido periodista y narrador holguinero, en ese orden porque asegura que debe al periodismo su literatura, se encuentra entre los escritores cubanos más publicados y leídos en el país, con una veintena de textos que oscilan con éxito entre la literatura infantil y la cuentística para adultos.

En su obra creativa destaca la novela El Garrancho de Garabulla, que descubre de algún modo el entorno infantil en que creció el autor, el antiguo poblado de Auras, actualmente Floro Pérez, que se encuentra a pocos kilómetros de la cabecera provincial, y donde surgieron sus primeras necesidades literarias, pues Rubén afirma que la fantasía fue la tabla de salvación y alternativa lúdica en su niñez.

Dicho título lo ha convertido en unos de esos relatores del campo cubano, utilizando las múltiples posibilidades que ofrecen lo bucólico y lo auténticamente nacional.

El maravilloso viaje del mundo alrededor de Leidi Jámilton, es otra de sus sagas infantiles más reconocidas, que narra las peripecias de la ingeniosa bruja y su visión de mejoramiento humano a través de una mirada sensible y humorística.

A esta lista se suman otros textos dedicados a los pequeños, como Rebeca Remedio y los niños más insoportables del mundo, Peligrosos prados verdes con vaquitas blanquinegras, Paca Chacón y la educación moderna y Mimundo.

Su más reciente título infantil es La retataranieta del vikingo, bajo el sello de la Editorial Oriente, que le mereció el Premio de los Lectores otorgado cada año por el Instituto Cubano del Libro (ICL) a los diez textos más vendidos en la red de librerías o de mayor circulación comercial en el país, y entregado en la recién concluida Feria Internacional del Libro de La Habana, amplia cita cultural en la que ha participado frecuentemente con sus obras.

Rubén precisó que se siente satisfecho y feliz con el galardón, pues es señal de que el texto como obra de arte ha cumplido con su ciclo creativo, que lógicamente finaliza cuando el lector interactúa con ella convirtiendo en suyas las vivencias literarias e identificándose con la historia de los personajes.

Además este autor destaca dentro del amplio movimiento literario cubano y latinoamericano a partir de una obra consolidada para adultos, con títulos que aparecen en varias editoriales nacionales y extranjeras; entre ellos Eros del espejo, su primer cuaderno publicado y que le mereció el Premio de la Ciudad de Holguín 2001; Majá no pare caballo, Unplugged y Los amores eternos duran solo el verano.

Dichos textos muestran una narrativa potente, sincera, a ratos descarnada, sobre la pérdida, el dolor, la soledad, la necesidad de querer y ser querido, y fundamentalmente, sobre el amor.

Aunque numerosos premios avalan su creación literaria, como La Gaceta de Cuba, César Galeano, Oriente, La Edad de Oro, Ismaelillo, Abril, Crítica Literaria y su más reciente galardón, el Alejo Carpentier 2019, importante reconocimiento que concede el ICL, la Editorial Letras Cubanas y la Fundación homónima, disfrutar una clase junto al profe Rubén es un lujo que todo estudiante de periodismo no debería perderse en su paso por la academia.

Sus lecciones sobre el estilo, el ensayo y las herramientas literarias de las que se vale hoy la profesión periodística para lograr un acertado texto, atrapan hasta el más escéptico en cuestiones de escritura, sobre todo porque logra una intimidad que sobrepasa los pupitres y te convierte en cómplice de numerosos autores de la literatura universal.

Igual que al gran escritor colombiano Gabriel García Márquez, el periodismo en Rubén Rodríguez González más que una herramienta para ficcionar sus historias, se ha convertido en su cotidianidad, en su razón de ser y existir, por eso aún hoy desde el semanario holguinero ¡ahora!, donde es editor, cautiva con fresco estilo a los lectores con su columna habitual, dejando entrever las historias de esos picarescos personajes que habitan su amplio mundo literario (Artículo publicado inicialmente en la web de la ACN).

 

Una nueva arista de la guerra revolucionaria

Resalta el brillo en su mirada cuando habla apasionadamente de la historia, siente suyos cada hecho, partícipe de la más curiosa anécdota, es un ente imprescindible para desvelar el pasado y una enciclopedia para las generaciones futuras.

José Abreu Cardet es de esas personas que pasan desapercibidas a los ojos ignorantes, pero, quien le conoce, sabe que es todo una institución de la cultura y la historiografía, no solo holguinera, sino cubana y, mucho más allá, hispanoamericana.

Resalta el brillo en su mirada cuando apasionadamente de la historia. Foto cortesía de la Biblioteca

Fidel: la guerra en Tunas (2018, Editorial Sanlope, Las Tunas) fue el texto presentado en el portal de la Biblioteca Provincial Álex Urquiola a través de un conversatorio con centro en la personalidad del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana. El análisis en la visión Fidel durante 1958, cuando ejecuta, desde la Sierra Maestra, decisiones importantes en la última fase de la guerra de liberación cubana, ocupa las páginas del texto que recoge no solo episodios de la lucha desarrollada en los antiguos municipios  de Gibara, Puerto Padre, Victoria de las Tunas, Holguín y parte de Bayamo, sino que también presenta los planes estratégicos del líder cubano en cuanto a la formación de las columnas y pelotones en estos territorios, el ascenso de combatientes y la táctica empleada en varias acciones.

Para documentarse sobre las relaciones de Fidel con las fuerzas que operaban en el llano y revisar fragmentos de documentos valiosos tanto del Comandante en Jefe como de algunos de los capitanes de guerrilla surge este libro bajo la autoría de uno de los investigadores más prominentes de la Ciudad de los parques.

José Abreu Cardet (Holguín, 1951) es historiador y especialista de la Oficina de Monumentos y Sitios Históricos de Holguín, galardonado en 2013 con el Premio de la Crítica Histórica Ramiro Guerra. Por su labor meritoria es miembro de la Academia de Historia de Cuba y de República Dominicana, respectivamente, de la Unión de Historiadores de Cuba, la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe, y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

Numerosos textos han salido con su pie de firma como Carlos Manuel de Céspedes: patria y familia, Ediciones Bayamo, 2012, Apuntes sobre el integrasionismo en Cuba 1868-1878, Editorial Oriente, 2012, y Guerra de liberación el Caribe hispano 1863-1878, Archivo General de la Nación, Santo Domingo 2013, así como otros en forma de colaboración, con no menos importancia, a lo que se suman varios artículos en revistas extranjeras.

Al decir de Abreu durante la presentación “los Premios Nobel de Literatura son tratados bien una sola vez en la vida, en Estocolmo, pero nosotros los escritores holguineros nos sentimos en cada encuentro aquí en la Biblioteca como Premios Nobel (…) En la guerra siempre el primer muerto es la verdad y en ese sentido escucho a los dos bandos, ambas fuentes entrecruzadas. Todo el mundo estudia la guerra en la Sierra, o la Columna en Las Villas, nosotros cambiamos en este texto la perspectiva, estudiamos la relación de Fidel con el IV Frente Oriental Simón Bolívar en el llano de esta región, donde destaca la personalidad de Orlando Lara, Lalo Sardiñas, Eddy Suñol, e incluso de Teté Puebla, integrante del pelotón Las Marianas”.

Fidel: la guerra en Tunas fue el texto presentado en el portal de la Biblioteca Provincial.

Significativo es señalar además que por estos días se presenta su texto Matar a RC (2020), en Santiago de Cuba, recientemente publicado por la Editorial Oriente, donde se profundiza en los planes del ejército de Fulgencio Batista para eliminar a los líderes rebeldes durante la última guerra de liberación.

Un poco de historia en Sábado del libro

El libro Cabildo y oligarquía en Holguín (1752-1833) de Gerardo Licea Bello fue presentado como parte de las actividades del Sábado del Libro, desarrollado por Ediciones Holguín.
El libro Cabildo y oligarquía en Holguín (1752-1833) de Gerardo Licea Bello fue presentado como parte de las actividades del Sábado del Libro. Foto del autor

Licea Bello es historiador y profesor de la universidad de Granma y presenta en su texto, que fuera reconocido con el Premio de la Ciudad en 2017, una descripción de las esferas de poder en el cabildo de Holguín durante casi un siglo.

Esta investigación se suma a una amplia tradición historiográfica local sobre esta temática, entre los que se incluyen libros de personalidades como José García Castañeda y Mayda San Miguel, entre otros.
Esta investigación se suma a una amplia tradición historiográfica local sobre esta temática. Foto del autor

El evento contó con la presentación del Dúo Vida, que realizó una excelente interpretación de varias obras musicales del cancionero cubano y foráneo.

Por Abel Castro Sablón

Sencillamente Ángel Augier en su 110 aniversario

Por Erian Peña Pupo

Fotos del autor y fotogramas del documental Sencillamente Ángel

Como recordación a la vida y obra del reconocido intelectual cubano Ángel Augier Proenza en el 110 aniversario de su natalicio, la sede provincial de la Uneac acogió la presentación del documentalSencillamente Ángel, perteneciente a la serie Cuando asalta la memoria, realizada por Telecristal y la productora Taguabo de la Uneac, con dirección de Alfonso Bandera.

El documental, con asesoría de Pablo Guerra, dirección de fotografía de Frank Batista yguion del propio Bandera, revisita momentos importantes de la vida del poeta, ensayista, crítico literario y periodista, nacido en el poblado holguinero de Santa Lucía, actualmente cabecera del municipio Rafael Freyre, el 1 de diciembre de 1910. Con conduccióndel historiador Armando Cuba, presidente de la Filial de escritores de la Uneac holguinera, se apoya en testimonios de amigos y compañeros de la infancia, y de investigadores comoNicolás Hernández Guillén, presidente de la Fundación Nicolás Guillén, y sobrino del gran amigo de Augier, y a quien, precisamente, el autor holguinero le dedicó parte de su obra amplia ensayística.

El documental, comenta Bandera, utiliza también elementos de dramatización para recrear momentos del niño y joven Augier en su natal Santa Lucía, y sus primeros pasos en la creación literaria.

El encuentro fue propicio, además, para el diálogo y la remembranza entre el público y quienes conocieron al autor de los poemarios Uno (1932), Canciones para tu historia (1939), Isla en el tacto (1965), Las penúltimas huellas (2000) y la antología Todo el mar en la ola (1989).

Gilberto González Seik, quien acompañó a Augier en varias de sus visitas a Holguín,recuerda que le impactó la humildad del escritor, y su trabajo periodístico en importantes publicaciones de la época, lo que le llevó a ser corresponsal de varias en Europa y a entrevistar a figuras como Charles Chaplin y Pablo Picasso. “Es un hombre extraordinario de la cultura cubana, y además, usted no puede abrir las puertas de Nicolás Guillén sin la llave de Ángel Augier”, añadió.

Armando Cuba subrayó que como parte del trabajo de la Uneac en Holguín para recordar a este importante intelectual, varios escritores han realizado comentarios en programas de la radio y la televisión provincial sobre la vida del autor de Cuba y Rubén Darío (1968),De la sangre en la letra(1977), Acción y poesía en José Martí (1982) y Cuba en Darío y Darío en Cuba (1988).

Fundador de la agencia de noticias Prensa Latina, de la Uneac –de la que fue su vicepresidente durante quince años–, y la Upec, fue miembro de la Academia de Ciencias de Cuba y de la Academia Cubana de la Lengua. Especialista en la obra de Nicolás Guillén y Rubén Darío, y de las figuras de José Martí y José María Heredia, fue profesor invitado en las distintas universidades cubanas, además de las de Sevilla y Santiago de Compostela en España, la Universidad de Burdeos (Francia) y en distintas universidades británicas. Ángel Augier mereció el Premio Nacional de Literatura en 1991, y falleció en La Habana, el 20 de enero de 2010.

 

 

300 años de historia

“La tierra más hermosa”, fue lo primero que escucharon los compañeros de aventura que acompañaron durante la difícil travesía al Almirante Cristóbal Colón, sentenciando hasta nuestros días un orgullo que carcome a los holguineros desde el tuétano para sentirse provincia del universo.

Bajo el sello de la Editorial Conciencia Ediciones, de la Universidad de Holguín, el texto realiza un recorrido por el proceso fundacional del pueblo San Isidoro de Holguín. Foto: Portada y contraportada del libro

Sin dudas, más allá de la ferviente defensa y exaltación de su terruño, la grandeza de Holguín ha sido reconocida por diversos autores a través de los años, pero encentra momento cumbre para su historia en el texto Pueblo San Isidoro de Holguín, 300 años de historia (2020).

Bajo el sello de la Editorial Conciencia Ediciones, de la Universidad de Holguín, el texto realiza un recorrido por el proceso fundacional del pueblo San Isidoro de Holguín, región histórica de colonización tardía donde ocurrió el verdadero poblamiento a partir de mediados del Siglo XVII, consolidando la fundación del pueblo en 1720, para posteriormente cobrar mayor fuerza con la creación de una jurisdicción propia en 1759.

Una profusa utilización de las fuentes, con la profunda valoración de los documentos, además de su amplio bagaje sobre el proceso histórico en sí mismo, para obtener información muy valiosa sobre las costumbres y la vida del criollo en los siglos XVII y XVIII, destacan en el trabajo de los autores, quienes concibieron el texto con la intención de ser presentado en medio de las celebraciones por el 300 Aniversario de la fundación del Pueblo de San Isidoro, pero que por motivos de la pandemia se aplazó hasta la reciente Asamblea Provincial de la Sociedad Cultural José Martí.

Un arduo proceso de edición, con horas de intenso trabajo de un grupo de trabajo liderado por la editora Mayelis García, propiciaron la publicación de esta interesante obra. En su cubierta, diseñada por Yenci Torres, se refleja el logo del los 300 años del Pueblo sobre un mapa original del Holguín de aquel entonces, tomado del Archivo General de Indias, y un mapa actual de Google donde destacan las zonas del Parque Calixto García, con el edificio de La Periquera, para mostrar la evolución del territorio desde su fundación hasta la actualidad.

“El intercambio con los autores fue de un aprendizaje excepcional, colmado de experiencias enriquecedoras en cuanto a la cultura, la identidad, lo esencial, es un texto para el público general, los investigadores, pero sobre todo para los amantes de la historia regional. Dedicado en esencia a la familia holguinera, principal baluarte en estos 300 años de la tierra de Calixto García, Fidel, Raúl y otros tantos, de la tierra más hermosa que ojos humanos han visto”, apunta Mayelis García, líder del proceso editorial.

Un arduo proceso de edición, con horas de intenso trabajo de un grupo de trabajo liderado por la editora Mayelis García, propiciaron la publicación de esta interesante obra. Foto: Internet

Era imposible hablar de esta obra sin consultar a la triada de investigadores que la concibieron, de ahí que estas fuesen sus consideraciones:

Dr. C. Laureano Calzadilla: “bajo ningún concepto podíamos permitirnos que no se publicara durante el aniversario 300 del pueblo

“Tengo el honor de ser parte de la autoría de este texto, de conjunto con mis grandes maestros los doctores Carlos Córdoba y José Novoa, el cual bajo ningún concepto podíamos permitirnos que no se publicara durante el aniversario 300 del pueblo: el compromiso era desde la Universidad, el Centro de Estudios de Cultura e Identidad y la Unión de Historiadores, de sacar a la luz un texto sobre los orígenes de nuestra región, nuestro pueblo y nuestra ciudad. El criollo es lo que inicia esta obra, quien dominó el siglo XVIII y es el protagonista de la fundación del pueblo de Holguín. El texto es producto de muchos años de trabajo en archivo, prácticamente se consultaron todos los protocolos notariales que tenemos la suerte de atesorar en el Archivo Provincial, además de los que están el Archivo Nacional y en el General de Indias, para demostrar nuestra tesis. Realizamos un análisis de todo el proceso fundacional desde 1720, a través de un estudio integrador donde se aborda la vida cotidiana del holguinero del siglo XVIII, su arquitectura, religiosidad, para por último tratar el tema de la tierra como elemento esencial en este proceso histórico, y la hacienda comunera”.

Dr. C. Carlos Córdoba: “Holguín es la única fundación en Cuba realizada puramente por criollos”

“Holguín es la única fundación en Cuba realizada puramente por criollos, aquí los primitivos holguineros, los 23 hacendados dueños de hatos y corrales se organizaron bajo el apoyo del Gobernador de Santiago de Cuba, para fundar San Isidoro de Holguín, el 4 de abril de 1720: esa es la fecha que debemos celebrar con júbilo los holguineros”.

“Tratamos desde la fundación de la iglesia, el trazado de las primeras calles, los dos primeros parques que tuvimos: el San Isidoro y el Calixto García; todo ese proceso evolutivo cuando alcanza jurisdicción propia, pues no era más que un partido de Bayamo, y no uno de los más poblados: esa multitud que somos hoy empezó con alrededor de 400 habitantes que, en menos de un siglo ya eran seis mil, para posteriormente convertirnos en la multitud que somos hoy”.

“Con respecto al factor religioso, es necesario destacar que hacia fines del Siglo XVIII los holguineros comienzan a adorar una virgen mulata, cubana, la de la Caridad, en detrimento de la impuesta por la Iglesia Católica, la Virgen del Rosario, en ese intento por arraigarse al terruño, lo mestizo, ante las imposiciones coloniales. Quisiéramos que las instituciones gubernamentales nos apoyaran porque sustentamos que en cada centro educacional holguinero debería existir al menos un ejemplar de este texto”.

Dr. C. José Novoa: ¿por qué se llama Holguín?

“Este apasionante problema de investigación exactamente data de hace 155 años, en 1865. En la actualidad existen cuatro candidatos para disputar el título de fundador colonial, pero en los últimos 55 años esta persona ha sido García Holguín. En el texto hay una sección dedicada a la vida de esta personalidad y a ese apasionante problema investigativo, así como se defiende de la tesis de que el candidato más acertado sigue siendo García Holguín, la razón es muy sencilla, no hay ninguna documentación histórica que narre exactamente lo que pasó aquí, solo el documento colonial de 1583 donde se hace una valoración de las Encomiendas y se dan unos nombres en la zona de Banes, pero no en esta ubicación”.

Hasta nuestros días persiste ese orgullo que carcome a los holguineros desde el tuétano para sentirse provincia del universo. Foto: Internet

“Ese García Holguín que reverenciamos como fundador colonial es la misma persona que reverencian en Estado de Trujillo, en el Departamento de La Libertad, en Perú, o sea que tenemos un hermanamiento con ese territorio porque el fundador en común; quizás, ahora mismo, en la Ciudad de Trujillo, está caminando una persona dentro de la Casa de García Holguín, Museo Local, que a su vez es el mejor símbolo colonial que se conserva de esta ciudad”.

Al autor de Bertillón 166

El insólito hecho de alcanzar gran prestigio con su primera novela vaticinaban la promisoria carrera de José Soler Puig, quien posteriormente se consagraría en el camino de la creación narrativa.

El insólito hecho de alcanzar gran prestigio con su primera novela vaticinaban la promisoria carrera de José Soler Puig. Foto: Internet

En plena auge de la República, allá para el año 1916, nació en la antigua provincia de Oriente, actual Santiago de Cuba, el 10 de noviembre de 1916, donde posteriormente cursaría estudias en el colegio Dolores, para no concluir las materias de contaduría en La Salle y de teneduría de libros en la Academia Milanés.

Apenas a los diecisiete años escribió la que sería su primera obra publicada, el cuento «Noche infernal», publicado en la revista Cúspide (Central Merceditas, La Habana) en 1939, con la firma de José Magín Soler.

Desde entonces redactaría muchos otros relatos, algunos de ellos impresos a fines de los años cincuenta en las revistas Carteles, Galería y Antorcha, estas dos últimas de Santiago de Cuba.

Estancia y vida en Guantánamo y la Isla de la Juventud, o Isla de Pinos-para esas fechas-, ofrecen constancia de varias labores ajenas a la escritura, pero sin abandonar su inclinación, al tiempo que la llevaba de conjunto con su ideología, de ahí que por esos años anteriores a 1959 perteneciera a la Juventud Socialista y al M-26-7.

El primero de sus grandes lauros fue el Premio Casa de las Américas en 1960 por su obra Bertillón 166. Foto: Portada del texto

El primero de sus grandes lauros fue el Premio Casa de las Américas en 1960, por su obra Bertillón 166, pieza cardinal de la novelística en la época revolucionaria, traducida a más de treinta y cinco idiomas, que cuenta con varias ediciones nacionales y que a fines de los años sesenta fue radiada y televisada en la antigua RDA.

Cuando se produjo el ataque a Playa Girón, ingresó en el equipo del ICAIC que viajó a ese territorio para filmar escenas de la guerra. Entre 1961 y 1963 publicó otras narraciones, en Bohemia y en la revista del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA).

A su regreso a Santiago de Cuba inició estudios, no concluidos anteriormente, en la Escuela de Letras de la Universidad de Oriente, y continuó escribiendo para la radio, medio en el que colaboró hasta 1980 y para el cual redactó unas doce novelas, entre ellas El nudo y El caserón que después aparecieron en forma de libro.

De 1964 data su novela El derrumbe, con cuyo prólogo, escrito por José Antonio Portuondo, polemizó Ambrosio Fornet. La obra fue adaptada por su autor al teatro y en 1980 la estrenaron Pedro Castro, al frente del Conjunto Dramático de Camagüey, y Miguel Sanabria en la televisión. Sus novelas El pan dormido y Un mundo de cosas también constituyen hitos en el proceso evolutivo de la prosa de ficción en Cuba después de 1959, como observa la crítica en numerosos trabajos dedicados a aquéllas.

En 1982 el Ministerio de Cultura rindió homenaje a su labor literario al organizar un conjunto de actividades a las que siguieron, en 1986, las realizadas con motivo de su setenta cumpleaños, en esa ocasión auspiciadas además por la Academia de Ciencias de Cuba. En 1988 los Estudios Siboney, de Santiago de Cuba, editaron el disco «Encuentro con Soler Puig», con fragmentos de su vida y sus novelas en su propia voz.

El pan dormido y Un mundo de cosas también constituyen hitos en el proceso evolutivo de la prosa de ficción en Cuba después de 1959. Foto: Portada de la novela

Entre los premios y distinciones obtenidos consta el de 1960 por su novela Bertillón 166 y en 1987, por el conjunto de su obra, el Premio Nacional de Literatura. En los años ochenta recibió la Distinción de la Ciudad de Santiago de Cuba, la Distinción por la Cultura Nacional y la Orden Félix Varela de primer grado.

A la edad de 79 años, el 30 de agosto de 1996, se vio truncada una vida de consagración literaria que devino en hito para la prosa nacional.

Pasión por la lírica

Sin abandonar su pasión por la lírica, Alpidio Alonso Grau, ocupa desde el 21 de julio de 2018 el cargo de Ministro de Cultura de Cuba, asumido durante la sesión plenaria de la Asamblea Nacional, donde se evaluó y aprobó la propuesta para integrar el Consejo de Ministros.

Poeta y editor, así como miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), Alonso nació el 5 de noviembre de 1963 en Dalia, Venegas, municipio Yaguajay, provincia Las Villas.

Sin abandonar su pasión por la lírica, Alpidio Alonso Grau, ocupa desde el 21 de julio de 2018 el cargo de Ministro de Cultura de Cuba. Foto: Internet

Un giro radical sufrió su profesión, como le ha pasado a otros, pues es graduado de Ingeniería Eléctrica por la Universidad Central de Las Villas, el Ministro trabajó durante sus primeros años como editor y director de la Editoral Sed de Belleza, proyecto de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), a la que se mantiene vinculado.

Fundó y dirigió el boletín “Entre páginas”; al tiempo que jóvenes trovadores cubanos han musicalizado textos poéticos de su autoría. Fue fundador y guionista del programa radial “La casa del fabulador”, en la emisora provincial CMHW, de la provincia Villa Clara;  e igualmente escribió y condujo durante más de un año (2004 – 2005) el programa juvenil de promoción de poesía y música «Nunca es Tarde», transmitido semanalmente por la emisora nacional Radio Progreso.

En el Primer Congreso de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) celebrado en octubre de 2001, fue elegido Presidente de esta organización de jóvenes escritores y artistas, responsabilidad en la que se desempeñó hasta diciembre de 2006, para posteriormente asumir, entre abril de 2007 y junio de 2008, el cargo de vicepresidente del Instituto Cubano del Libro (ICL).

Ha participado en numerosos eventos nacionales e internacionales, como el Congreso de la UNEAC (1998), Festivales Mundiales de la Juventud y los Estudiantes (Argel, Argelia, 2001; (Caracas, Venezuela, 2005), Congreso de la Asociación Hermanos Saíz (2001), Congreso del Sindicato de Trabajadores de la Cultura (1999), Congreso Cultura y Desarrollo (2003, 2005 y 2007), Congreso Latinoamericano de Estudiantes (Guadalajara, México, 2002), entre otros.

Ha asistido, además, a diversos encuentros de intercambio cultural y a eventos y jornadas de carácter político en países de Europa e Iberoamérica, tales como Semana de la Cultura Cubana (Roma, Italia, 2002), Encuentros de Escritores Cuba-Venezuela (Caracas, Venezuela, 2004 y 2007), Encuentro de Escritores Cubanos y Mexicanos (Mérida, México, 2005), Foro Social Mundial (Caracas, Venezuela, 2005), por solo citar algunos.

El coordinador del Capítulo Cubano de la Red de Redes en Defensa de la Humanidad, actualmente dirige la revista de poesía «Amnios», escribe y conduce el programa radial «Verso a Verso» que se transmite semanalmente por la emisora Radio Metropolitana; y coordina y conduce la tertulia poética «Amor de ciudad grande»”, que se realiza mensualmente en la Librería El Ateneo de La Habana.

Un giro radical sufrió su profesión, tal como han hecho otros, pues es graduado de Ingeniería Eléctrica por la Universidad Central de Las Villas. Foto: Internet

La casa como un árbol (Ediciones Sed de Belleza, 1995), Alucinaciones en el jardín de Ana (Premio de la Segunda Bienal de la Décima, Villa Clara, 1994, Ediciones Capiro, 1995), El árbol en los ojos (Reina del Mar Editores, 1998) y Ciudades del viento (Premio Calendario, 1999, Casa Editora Abril, 2001), son algunos de los textos que ha publicado, valiéndole distinciones y lauros como el Premio de la Segunda Bienal de la Décima, Villa Clara, 1994, el Premio Calendario, 1999, laMedalla 210 Aniversario de la Fundación de la Ciudad de Santa Clara, o el Premio de Poesía «Samuel Feijóo», Sociedad Económica de Amigos del País, 2011.

Al Ministro Alpidio Alonso Grau llegue las más sinceras felicitaciones de todo el sector del cultura en Holguín.