Escudo y espada de la nación

Con la palabra como machete y las mismas ansias de combatir se lanzan a las nuevas maniguas los intelectuales y artistas holguineros para celebrar la Jornada por la Cultura cubana, esta vez desde las distintas instituciones culturales por medio del intercambio necesario, la lectura de poemas, y, por qué no, de alguna que otra catarsis existencial.

Con la palabra como machete y las mismas ansias de combatir se lanzan a las nuevas maniguas los intelectuales y artistas holguineros para celebrar la Jornada por la Cultura cubana. Foto del autor

Temprano en la mañana el primer saludo del nororiente cubano al 20 de octubre estuvo en la voz del cantautor Nadiel Mejías, quien, a la medida del más fiel seguidor, interpretó temas de Silvio Rodríguez, esos mismos que están a tono con cualquier momento histórico de nuestro país.

El Espacio “Mañana en la Damajagua” ocupó la arrancada de las actividades por el Día de la Cultura cubana en Holguín, para ello se realizó la presentación de los libros “Audacia cultural de Fidel Castro”, compilatoria de Ana Cairo Ballester, de la Editorial Ciencias Sociales, y “Visión Martiana de la vida y la muerte”, de la Dra. Carolina Gutiérrez, de la Editorial Conciencia de la Universidad de Holguín.

La actividad se inserta en los festejos por el 25 Aniversario de la fundación de la Sociedad Cultural José Martí, no es de extrañar entonces que su Presidente en la provincia, el MsC. Eliel Gómez Martínez, se encargara de presentar el primer texto, de la recientemente fallecida Dra Ana Cairo, Premio Nacional de Ciencias Sociales.

Dos volúmenes conforman una selección de textos e imágenes asociadas a ocho generaciones de intelectuales cubanos en diversos géneros literarios y artísticos. Los trabajos presentados, están inspirados en la figura del líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro (1926-2016), y confluyen para entender la audacia cultural de su pensamiento y la praxis de quien desde 1953, y hasta la actualidad, nos mostró sus valores como orador, su valentía, carácter firme, sus ideas como estratega militar y su carisma como guía de numerosas generaciones de cubanos. Artículos, ensayos, cartas, fotografías, caricaturas, dibujos, carteles y cuadros nacidos en diferentes tiempos y circunstancias, facilitan la comprensión pluridimensional de la hazaña cultural del pueblo cubano y Fidel, en el siglo XX y las dos décadas del XXI. El ordenamiento cronológico de los documentos, facilita la lectura y la comprensión del lector para ubicar a los autores en diferentes momentos de nuestra historia.

Por su parte, el segundo texto presentado en la mañana, en la propia voz de su autora, profundiza en las cuestiones de la existencia humana durante la vida y pos morten, todo ello a través de la perspectiva del Maestro y las circunstancias particulares de su muerte. Los segmentos textuales seleccionados, tanto en prosa como en verso, fueron agrupados por la autora y analizados en el contexto histórico que fueron escritos.

El Espacio “Mañana en la Damajagua” ocupó la arrancada de las actividades por el Día de la Cultura cubana en Holguín. Foto del autor

La jornada no podía ser menos y fue a través de la poesía que se engalanó el prominente espacio de la cultura holguinera, nuestra biblioteca;  voces indispensables de la lírica en esta provincia del universo como Delfín Prats, Lourdes González Herrero, José Luis Serrano,  Luis Yuseff, Kenia Leyva, Moisés Mayan y Ronel González transformaron en versos el digno homenaje al escudo y espada de la nación, la cultura.

Mucha Luz para homenajear la Cultura Cubana

Con música y poesía entre amigos celebró Ediciones La Luz, sello holguinero de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), en su sede de la calle Maceo, el Día de la Cultura Cubana.

Con música y poesía entre amigos celebró Ediciones La Luz el Día de la Cultura Cubana. Foto del autor

El espacio Abrirse las constelaciones se trasmitió esta vez vía online desde las páginas en Facebook de La Luz y la Dirección Provincial de Cultura, con el apoyo técnico de Producciones Angulo Ancho, quienes realizan estas trasmisiones en streaming en Holguín.

Esta edición especial del característico espacio de La Luz inició con la actuación de la Orquesta del Conservatorio José María Ochoa, dirigido por Edel Almeida, en el lobby de la editorial, y la consiguiente lectura de poesía de reconocidos exponentes de la lírica holguinera y jóvenes miembros de la Sección de Literatura de la AHS en la provincia.

Con conducción de los jóvenes escritores Norge Luis Labrada y Liliam Sarmiento, leyeron sus poemas en esta ocasión: Lourdes González y José Luis Laguarda, Belkis Méndez y Andrés Cabrera, Eugenio Marrón y Camilo Noa, Luis Yuseff y Liset Prego, y Erian Peña y Delfín Prats, este último Maestro de Juventudes de la AHS, quien finalizó con los textos “Mañana en la Demajagua” y “Un lugar llamado humanidad”. Los trovadores Lainier Verdecia y Fernando Cabreja compartieron, además, varios de sus temas.

Con conducción de los jóvenes escritores Norge Luis Labrada y Liliam Sarmiento, leyeron sus poemas en esta ocasión: Lourdes González y José Luis Laguarda, entre otros. Foto del autor

Abrirse las constelaciones –espacio al que asistió Rachel García Heredia, directora provincial de Cultura y Nilser Batista, funcionario que atiende la esfera cultural en el Comité Provincial del PCC, entre otros directivos– concluyó con la presentación de los spots promocionales, creados por el joven realizador Gerardo Perdomo, de varios poetas incluidos en la antología La joven luz. Entrada de emergencia, ebook y audiolibro publicado por esta editorial: Erian Peña, Alejandro Batista y José Luis Laguarda.

Por Erian Peña

En Ediciones Holguín, guerras de independencia y literatura cubana

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos de la autora

Como parte de las actividades por la Jornada de la Cultura Cubana, que se desarrolla hasta el próximo día 20 de octubre Ediciones Holguín acogió el panel “Guerras independentistas cubanas y literatura”, con el historiador José Abreu Cardet, Premio Nacional de Historia, y los escritores holguineros Eugenio Marrón Casanova y Kenia Leyva.

En el mismo Abreu Cardet destacó la importancia de la documentación de las guerras que han servido como soportes invaluables de investigación de la vida y el pensamiento de la época, como es el caso de los diarios, que aportan una versión personal de los sucesos.

Por su parte Marrón presentó dos novelas que han marcado el panorama histórico y literario cubano, pues exploran zonas poco conocidas de personajes y momentos trascendentales de las gestas libertarias, ellas son A media noche llegan los muertos, de Eliseo Altunaga, y El Caballo bermejo, de Joel James.

A su vez Kenia Leyva, editora del propio sello, abordó el papel de la prensa cubana durante los sucesos de la guerra, destacando publicaciones insignes como El Cubano Libre y Patria.

En el espacio leyeron poemas los escritores Moisés Mayán, del libro Carga al machete, y Ronel González, autor que en sus más recientes libros ha explorado este importante tema.

Diversos paneles, conversatorios, exposiciones de artes plásticas y presentaciones musicales, escénicas, literarias y audiovisuales centran en Holguín el extenso programa de actividades que se realiza con motivo de esta Jornada de la Cultura Cubana, que en la provincia se dedica a los 300 años del pueblo de Holguín, al 150 aniversario de creado el Himno que identifica a la ciudad, al 115 del natalicio de la escritora María Dolores Suárez, al 90 del nacimiento de la reconocida autora Lalita Curbelo Barberán, al 125 de la Invasión a Occidente de las tropas del Ejército Libertados y al 20 del Sistema de Ediciones Territoriales, culminará el día 20 con una gala en el Complejo Cultural Eddy Suñol.

 

 

 

 

 

Holguín en Jornada de la Cultura Cubana

Por Vanessa Pernía Arias

Foto cartel Jornada de la Cultura Cubana

Diversos paneles, conversatorios, exposiciones de artes plásticas y presentaciones musicales, escénicas, literarias y audiovisuales centran en Holguín el extenso programa de actividades que se realiza con motivo de la Jornada de la Cultura Cubana y se desarrolla hasta el próximo día 20.

Entre las momentos más sobresalientes se encuentra el Concierto para Familia, proyecto dirigido el maestro Oreste Saavedra con la actuación de la Orquesta Sinfónica de Holguín, la Compañía de Narración Oral Palabras al Viento, el dúo de guitarras Sabaret, la Orquesta de Guitarras, y estudiantes del Conservatorio de Música José María Ochoa y de la Escuela Vocacional de Arte Raúl Gómez García, en la Biblioteca Provincial Alex Urquiola.

Otro momento significativo resulta la exposición fotográfica Arquitectura patrimonial holguinera en tres siglos de Historia, del realizador audiovisual Frank Batista, la cual muestra las construcciones de la ciudad que han marcado una pauta en el devenir local.

En este sentido destacan las conferencias y conversatorios dedicados a las guerras de liberación, como el panel “Guerras independentistas cubanas y literatura”, desarrollado en Ediciones Holguín, con el historiador José Abreu Cardet, Premio Nacional de Historia, y los escritores Eugenio Marrón y Kenia Leyva.

Durante los próximos días se desarrollarán otras actividades que incluye un encuentro de repentismo online auspiciado por el Centro Provincial de Casas de Cultura; la muestra “Lalita Curbelo como expresión de la mujer dentro de la cultura cubana”; la retreta en saludo al Día de la Cubanía, a cargo de la Banda Provincial de Conciertos; una exposición colectiva de artistas holguineros, organizada por la filial del Fondo Cubano de Bienes Culturales y el Centro de Artes Plásticas; y la Feria de los Trovadores.

También la Brigada de Instructores de Arte José Martí tendrá su protagonismo en las comunidades, además de las presentaciones escénicas de los grupos del territorio; mientras el día 23 se celebrará el 27 aniversario de la Casa de Iberoamérica, y el 24 iniciarán las sesiones y cursos del Congreso Iberoamericano de Pensamiento.

Por su parte las editoriales holguineras mantienen un amplio programa de presentaciones de libros, lecturas y paneles, donde destaca la propuesta de Ediciones La Luz, mientras que Centro Provincial del Cine propone, entre otras novedades, la premiére del cortometraje Confinamiento, del realizador holguinero Jimmy Ochoa, obra que participó en la muestra online InAcción del Festival Internacional de Cine de Gibara.

Esta Jornada, que se dedica en la provincia a los 300 años del pueblo de Holguín, al 150 aniversario de creado el Himno que identifica a la ciudad, al 115 del natalicio de la escritora María Dolores Suárez, al 90 del nacimiento de la reconocida autora Lalita Curbelo Barberán, al 125 de la Invasión a Occidente de las tropas del Ejército Libertados y al 20 del Sistema de Ediciones Territoriales, culminará el día 20 con una gala en el Teatro Eddy Suñol (Con información de la Agencia Cubana de Noticias, ACN).

Reestructuran Consejo Editorial Provincial de Holguín

El Consejo Editorial Provincial de la Dirección de Cultura quedó oficialmente reestructurado en Holguín tras firmar sus quince miembros la diligencia de notificación.

El Consejo Editorial Provincial de la Dirección de Cultura quedó oficialmente reestructurado. Foto del autor

Directivos de importantes organizaciones y editoriales, escritores de reconocida trayectoria e intelectuales de probada competencia profesional y capacidad crítica conforman el nuevo Consejo del nororiental territorio, que durante varios años había sido uno de los más reconocidos del país.

Nombres como Hiram Pérez Concepción, Ángela Peña Obregón, Armando Cuba, Eugenio Marrón y Lourdes González prestigian al grupo, que será convocado al menos con frecuencia cuatrimestral y en cada sesión evaluará la marcha de los planes aprobados y las propuestas de cambios.

Nombres como Hiram Pérez Concepción, Ángela Peña Obregón, Armando Cuba, Eugenio Marrón y Lourdes González prestigian al grupo. Foto del autor

La directora de Cultura Provincial y presidenta del Consejo, Rachel García Heredia, explicó que sus integrantes “tendrán entre sus tareas el establecimiento de balances, la evaluación de tendencias, el diseño y despliegue de procesos de promoción y circulación de los libros, así como la proposición y aprobación de estrategias para perfeccionar el funcionamiento y alcance de las editoriales que se le subordinan, sin condicionar ni comprometer la calidad de los textos a publicar”.

Por Bernardo Cabrera

Acordes en familia

La Biblioteca Provincial de Holguín, Álex Urquiola, acogió la primera edición del proyecto Conciertos para la Familia, desarrollado en saludo a la Jornada de la Cultura Nacional, en el cual participaron diversos proyectos musicales del territorio, quienes estuvieron conducidos por el maestro Oreste Saavedra, director de la Orquesta de Cámara de Holguín.

La Biblioteca Provincial de Holguín, Álex Urquiola, acogió la primera edición del proyecto Conciertos para la Familia. Foto del autor

Con la participación histriónica del proyecto teatral Palabras al Viento, como suerte de hilo conductor, el concierto fue una oportunidad para apreciar diversos valores del talento musical joven del territorio, quienes brindaron al público presente una variada oferta sonora, al recorrer un repertorio tanto nacional como extranjero, clásico y popular, como una opción para todas las edades.

Al respecto, el maestro Oreste Saavedra afirmó que “el proyecto surgió de la necesidad de rescatar espacios para la música de concierto y para la promoción del arte joven.  Hemos intentado involucrar a los estudiantes de la enseñanza artística, con un nuevo concepto, el cual es llamarlos artistas en formación, para ir creando en ellos los hábitos, protocolos y todo un comportamiento que se tiene en escena como artista profesional”.

“Buscamos propiciar un espacio un poco informal, un poco divertido, un poco diferente, para que pueda venir a disfrutar un público de todas las edades y sobre todo, que pueda venir toda la familia”, comentó Saavedra.

El concierto fue una oportunidad para apreciar diversos valores del talento musical joven del territorio. Foto del autor

Este proyecto tendrá como característica que debe hacer un recorrido por todas las cátedras e instrumentos que se enseñan en las escuelas, porque pretende hacer un aporte a la formación de los músicos que en el futuro conformarán parte de diferentes orquestas profesionales.

“Los conciertos los hemos diseñado de manera que no constituyan una carga para el sistema de estudios de la enseñanza artística; el próximo lo tendremos en noviembre y luego en el próximo año, antes de que termine el curso, en julio, tendremos 4 presentaciones más”, informó Oreste Saavedra.

Asimismo, tendrá como característica la invitación a diversos formatos y grupos establecidos, por lo que se convierte, además, en una oportunidad para la presentación y colaboración,así como para mostrar el trabajo que se está haciendo, en cuanto a música de concierto se refiere, en la provincia.

Este proyecto tendrá como característica que debe hacer un recorrido por todas las cátedras e instrumentos que se enseñan en las escuelas. Foto del autor

Por Abel Castro sablón

Saber leer es saber andar: 15 años de Ascubi en Holguín

Por Erian Peña Pupo

Foto Eduardo Puente

El 15 aniversario de la filial de la Asociación Cubana de Bibliotecarios (Ascubi) en Holguín fue celebrado con un panel online trasmitido desde el perfil de Facebook de la Biblioteca Provincial Alex Urquiola, con la presencia de fundadores y miembros de la misma.

Con conducción del bibliotecario, investigador y profesor Eduardo Puente, el panel tuvo como invitados a Xiomara Rodríguez Ávila, primera presidenta de la Ascubi en Holguín, Neisy Pérez, vicepresidenta entonces, y Bertha María Anido Véliz, presidenta actual.

Xiomara, profesora de Ciencias de la Información en la Universidad de Holguín, recordó los orígenes y fundación de la Ascubi, el 12 de octubre de 2005, y como, además de las bibliotecas públicas, se ha extendido a otros profesionales de la información. Por su parte, Neisy Pérez enfatizó en el trabajo en los municipios, pues la Ascubi cuenta con asociados en los 14 municipios de la provincia, y secciones de base en la Universidad de Holguín, la sede pedagógica José de la Luz y Caballero y la Universidad de Ciencias Médicas Mariana Grajales.

Finalmente Bertha María Anido Véliz, presidenta desde 2014 y directora de la biblioteca municipal de Báguanos Enrique Hart Dávalos, felicito a los 178 miembros del gremio de la información en Holguín, subrayó metas, logros y perspectivas de la Ascubi.

Además, Lissette Piferrer Martínez fue reconocida con la membresía de honor de la Asociación, y se destacó el trabajo de Liudmila Leyva, directora de la Biblioteca Provincial.

 

45 años de un infante redivivo

Por Abel Castro Sablón

Guillermo Cabrera Infante nació en Gibara el 22 de abril de 1929. Sus padres eran comunistas convencidos y bajo esta condición vivió o, mejor dicho, aprendió a sobrevivir y a los siete años sufrió prisión a causa de la represión que padeció el comunismo en esa época.

Precisamente, esta fue la causa principal por la que sus padres decidieron trasladarse para La Habana en 1941, en el inicio mismo de la adolescencia de Guillermo, a quien, probablemente, este cambio de escenario, de amigos, de “iluminación” (en el solar al que se mudaron casi no entraba el sol) le reforzó una condición que ya padecía: la timidez.

La nueva vida de Cabrera Infante se le antojaba poco promisoria y agónica, lejos de todo lo que había conocido y amaba, incluyendo a su primer amor: una prima hermana de ojos verdes que le “descubrió el amor y los celos”. Sin embargo, en este nuevo escenario fue descubriendo nuevas realidades, fantasías y pasiones.

Fotos tomadas de Internet

Es precisamente en este contexto en que se nos empieza a narrar la historia de La Habana para un infante difunto, cuando, el 25 de julio de 1941, como él mismo dice con exactitud que comenzó su adolescencia; la llegada al solar (que él llamaría falansterio) de Zulueta 408 le abrió las puertas de una nueva educación. Aquí él va adentrándose cada vez más en el mundo amoroso, primero, con la inocencia de la timidez y, luego, con la consumación en la madurez.

Este es un libro de obligada lectura para quienes quieran entender el carácter sexual de los cubanos. Guillermo Cabrera Infante esboza perfectamente la vida habanera antes de la Revolución y asombra con lo que parecen confesiones autobiográficas sobre sus preferencias sexuales y sus propias vivencias, amén del joven que va en la búsqueda del amor y el sexo, y la vida le va abriendo las puertas (¿piernas?) cada vez más.

Pero no solo es de sexo el viaje de Cabrera Infante, sino que, a la vez que va escudriñando en la sexualidad, va introduciéndose en otras pasiones como el cine, la música y la literatura. Mediante su verbo, nos lleva en un recorrido turístico por los múltiples cines de la capital y se puede, incluso, caer en una sinestesia (¿cinestesia?), al calor de las emociones descritas por el autor, que vivió su juventud de cine en cine buscando sexo y de posada en posada, consumando el acto.

El solar en la Habana Vieja es otro de los protagonistas de la historia. Sus inquilinos con sus oscuros secretos y deseos inconfesables o no. Viejos edificios que han acogido desde siempre a los habaneros de menor poder adquisitivo, que le aportan a Cabrera Infante una “fauna social” extremadamente exótica y rica en experiencias, modus vivendi.

Resultan impactantes en el trayecto por la vida sensual del autor varios detalles: primero, sus más íntimos pensamientos en cuanto al sexo, plasmados con desparpajo en el texto; una característica fundamental de la cubanía presente en el libro. Lo segundo, el descubrimiento de que la jerga sexual habanera no es de nueva invención, sino que incluso en una década tan lejana como la de los cuarenta ya se utilizaba.

CAPÍTULO I: FUNCIÓN CONTINUA EN LA CASA DE LAS TRANSFIGURACIONES.

La Habana para un infante difunto, en comparación con otras obras de Cabrera Infante, es un libro menos experimental, sobre un escritor en busca de sí mismo, de un adolescente que va en busca de la adultez y, a la par, va descubriendo (a veces sin quererlo) el amor, el sexo, la musicalidad y la música; el cine como fenómeno y como espacio, ese espacio que se hace recurrente en la obra, como un leitmotiv obligado.

La Habana para un infante difunto recrea los recuerdos de niñez y adolescencia de un narrador siempre innominado, pero que es fácil identificar con Cabrera Infante ya desde el guiño del título. Más de un elemento de la biografía del narrador coincide con la del autor; incluso alguna descripción física, por ejemplo, al contar que le apodaban “el chino” por la forma de sus ojos, aunque, que el supiera, no corría sangre asiática por sus venas.

El tiempo narrativo abarca dos décadas: concretamente desde 1941, año en que la familia del narrador se instala en La Habana, tras emigrar de Gibara, un pueblo cubano de la provincia de Oriente; hasta 1959, cuando triunfa la Revolución.

En la primera y segunda páginas de la novela, el narrador sube una escalera en La Habana, recién llegado del pueblo: “No sólo era mi acceso a esa institución de La Habana pobre, el solar (…), sino que supe que había comenzado lo que sería para mí una educación”.

La Habana para un infante difunto recorre durante dos décadas el aprendizaje sexual o amoroso del narrador; más o menos desde que tiene doce años hasta que alcanza los treinta. Los capítulos son de muy variada extensión: desde dos páginas hasta más de cien; y existen dos premisas lógicas bajo las que están construidos: o bien se narra todo lo que sucedió (relacionado con el amor y el sexo) en un lugar (o lugares); o bien se narra todo el tiempo que dura una relación con una mujer en concreto.

En el capítulo inicial, titulado La casa de las transfiguraciones, la familia del narrador se instala en un solar de La Habana, al que él empezará a llamar “falansterio”. En este edificio de pobres se comparte el baño y casi la vida con los vecinos, puesto que en muchos casos sólo una tela hace de puerta.

El narrador nos hará un recorrido por su falansterio al albor de haber tocado un pecho aquí, haber visto unas nalgas allá… Algo parecido ocurrirá más avanzado el libro, cuando ya el protagonista alcance la adolescencia, y sea en la oscuridad de los cines donde pretenda “conocer”  mujeres, mediante la técnica de sentarse cerca y rozar.

Son más notables, en todo caso, los otros capítulos señalados, aquellos en los que la presencia de una mujer toma la suficiente importancia en la narración como para que el autor nos hable de su relación con ella durante, por ejemplo, cincuenta páginas. La Habana para un infante difunto gana en estos pasajes, porque las memorias de este Don Juanito de La Habana (como se hace llamar con comicidad el narrador a sí mismo, burlándose de su enjuta presencia física) fluyen mejor en el tiempo.

En La Habana para un infante difunto, la narración tiene el defecto de hacerse un poco reiterativa en aquellos capítulos que evocan lugares, y que quizá su no carácter de novela social, no permite leer unas memorias sobre los años 40 y 50 en La Habana que solo hablasen de relaciones sexuales o amorosas.

Aunque es muy probable que en más de una de estas páginas muchos hombres  se hayan enfrentado a los recuerdos de su propia historia sexual o amorosa, y que si bien no todas las páginas avanzan con la fluidez deseada, no se puede negar que el ingenio de Cabrera Infante a la hora de usar (o crear) el lenguaje hace que cada página de este libro contenga más de un hallazgo que celebrar.

 

CAPÍTULO II: PANORAMA DE LA HABANA

En La Habana para un infante difunto el autor no se enfoca en hacer una descripción detallada de locaciones o situaciones típicas habaneras de la época, salvo, quizás, las escenas cotidianas en el solar. Aunque sí aparecen esporádicamente, elementos ilustrativos de la vida citadina de aquellos años.

Otros elementos que van apareciendo paulatinamente son los vocablos empleados en La Habana de mitad de siglo y los objetos o cosas que estos designan; muchos de ellos se mantienen hasta nuestros días, como es el caso, por ejemplo, del “reverbero”, especie de cocina con alcohol, altamente inflamable, creada por el ingenio de la necesidad del cubano.

Cabrera describe de manera ilustrativa la vida cotidiana en el solar; el uso de la cocina colectiva y el baño colectivo, con servicio colectivo, elementos todos a los que el narrador hace rechazo por atentar contra la privacidad. Precisamente este es otro aspecto tocado por Cabrera Infante, la privacidad de los cuartos, o mejor dicho, la poca o nula privacidad de estos, pues muchos solo tenían por puerta, una cortina.

Pero, por ejemplo, no se preocupa por describir otros fenómenos sociales como la situación que vivía Cuba, específicamente La Habana, durante la Segunda Guerra Mundial, en la que la Isla se veía involucrada “al menos nominalmente” y a lo que el narrador apenas se refiere en el libro como “la guerra”.

CAPÍTULO III: ¡MÚSICA, MAESTRO!

En La Habana para un infante difunto, Cabrera Infante hace uso constante de la flexibilidad que le permite el lenguaje. Así, va nutriendo el texto de constantes juegos de palabras, aliteraciones (y alteraciones), con fines estilísticos pero también en busca de la musicalidad de un discurso.

El lenguaje en muchos casos es creado por el autor cambiando una letra, o unas pocas letras, de una palabra para significar otra cosa por asociación, o se usan palabras que suenan de forma parecida. Entre los juegos de palabras se encuentran, por ejemplo, estos: “Camarada sin cama”; “columnas, más toscas que toscanas”; “mi pene y yo –socio sucio–”. Las aliteraciones también son frecuentes: “le dio un vuelvo veraz a su voz”; “coto de caza del coito”, y las paradojas: “No sé cómo mi timidez se atrevía a tanto: creo que de no haber sido tan tímido no habría sido así de atrevido”.

En esta novela se hace un uso excepcional de los acentos y de la rima que le dan un toque de composición musical, como de Jazz, a la vez que juega con el sentido de las palabras, siempre bien intencionado y dirigido a un objetivo estilístico y narrativo.

Pero también la composición musical tiene su espacio en la obra, aunque un poco elitista, hay que decirlo, quizá por el gusto del autor. Es por ello que se hacen referencias constantes a clásicos, en especial a Claude Debussy, con cuya obra La plus que lente intitula uno de los capítulos Cabrera Infante. Es también el recordatorio de su primera mujer “Julieta”, quien se extasiaba sexual y auditivamente con “El mar”, de Debussy.

CAPÍTULO IV: LA SONRISA DE UN INFANTE

Además de la exuberancia del lenguaje recordado o inventado, es destacable también el sentido del humor. Más de una vez el lector se hallará riendo ante un juego de palabras; y en este sentido el libro es profundamente literario, ya que no solo nos reímos de las situaciones propuestas, de las interacciones cómicas entre los personajes (aunque esto también abunda en la novela), de lo que podría ser con facilidad transferible a una pantalla de cine, sino de la forma en la que la escena está creada, de la forma de expresarlo, de lo que sólo pueden crear las palabras como arte independiente del cine.

El otro aspecto infaltable en la obra de Guillermo Cabrera Infante es la jocosidad, que está presente en todas y cada una de las páginas del libro. El autor, por momentos satiriza situaciones o les proporciona una vis cómica aprovechando el lenguaje, por ejemplo, en el pasaje en que describe: “Sucedió que María Montoya envió a su hija Socorrito a un mandado (…) Pero doña María (…) tuvo una súbita inspiración y (…) se asomó al balcón y empezó a gritar a su hija: ´Socorro, Socorro´. (…) Pronto hubo una alarma generalizada ante aquellos gritos de ayuda urgente emitidos por una matrona en apuros (…).

Son muchísimas las situaciones como esta que Cabrera nos regala con su maestría para lo hilarante y lo que él mismo llamara “tono musical” en su lenguaje.

EPÍLOGO

Guillermo Cabrera Infante fue un hombre que nació y vivió por tres motivos: la literatura, el cine y el amor. Estos tres elementos se dan la mano y andan juntos por entre los vericuetos de La Habana de los años 40 y 50 en cada una de las páginas de La Habana para un infante difunto, sin duda todo una obra maestra de la literatura cubana y castellana del siglo XX.

Cabrera se nos muestra con desparpajo, pero a la vez con la elegancia y sutileza que solo poseen los genios, y nos llena los ojos con sus historias de amores y desamores, de cinefilias y parafilias. En sentido general, es una narración fluida y enfocada hacia adelante, aunque por momentos se haga reiterativa.

La utilización de la primera persona en el narrador apresa al lector desde el inicio mismo de la obra, casi obligándole a subir esas escaleras con él, para hacerle cómplice inseparable durante todas sus aventuras y desventuras, más como un voyeur literario que como lector.

El poder cinematográfico que posee Guillermo Cabrera Infante por momentos embelesa y enamora, y nos desvía la mirada lejos de lo que nos quiere decir, solo mediante lo sugerido más que lo implícito, regla básica de la buena literatura.

Es por ello que  La Habana para un infante difunto es obra de obligada lectura y estudio, tanto por su riqueza lingüística como sicológica. No es de extrañarse, entonces, que esta sea reconocida por muchos críticos y estudiosos como su obra maestra, aunque la más conocida y reconocida sea Tres tristes tigres.

La Habana para un infante difunto está cumpliendo, en este 2020, 45 años de haber sido escrita. Fue la obra de honor publicada con motivo de la entrega a Cabrera Infante del Premio Cervantes de Literatura en 1997, lo cual sumó a este escritor a Alejo Carpentier y Dulce María Loynaz como los únicos cubanos en recibirlo. Cabrera Infante es, tal vez junto a Carpentier, el autor cubano del siglo XX más leído y estudiado.

La pasión como certidumbre

Con el permiso de Eugenio Marrón, encuentro título para este trabajo en su definición exacta de Ediciones Holguín, y es que este sintagma recoge 34 años de intenso bregar, dedicación, de un desandar certero por el mundo de las letras para una de las casas editoriales más importantes de la provincia y el país.

El Coro Orfeón Holguín se encargó de amenizar la mañana. Foto del autor

En el año 1886, durante la pujanza el ferviente movimiento cultural de esa década en la provincia, se creó Ediciones Holguín. En los 90, cuando el derrumbe del Campo Socialista, se pensó que no volverían a publicarse libros por la escases de recursos, y aún así surgió la Antología mínima, donde publicaron por primera vez muchos escritores de los municipios, los mismos que hoy forman parte de ese gran coro lírico de la nación. En el 2000 se tuvo que reinventar con la creación del Sistema de Ediciones Territoriales, y la inserción de la máquina risográfica mediante la que aquellos libros en blanco y negro pasaron a ser en colores. Luego, en el 30 Aniversario, se repensaron como editorial para estar acordes con los cambios, la Internet y la comunicación visual, para lo que cambiaron su perfil editorial. Los anteriores destacan como varios de los momentos más trascendentes dentro del decursar de una de las editoriales más importantes del país.

Septiembre encuentra en una amplia jornada de celebraciones por el arribo de cada nuevo aniversario de Ediciones Holguín, 34 durante este 2020, que para la ocasión encontraron inicio en el patio del Museo Provincial La Periquera, insigne institución de la provincia.

“Decir 34 años es fácil, pero vivirlos, fundar una institución que se mantiene a pesar de los pesares, una editorial inclusiva, que desde sus primeros pasos ha tenido una visión hacia el futuro, para plantearse proyectos siempre encaminados a alimentar nuestra patria mayor, que es la Lengua Española, es bien diferente”-señaló Kenia Leyva, editora de la prestigiosa institución.

“Hemos sido más que una editorial provincial, regional, una cubana en su plenitud, con más de 650 títulos que comprenden un catálogo que la avala como una de las editoriales más fructíferas y persistentes del país, con voces insustituibles, no solo cubanas, sino latinoamericanas y de Hispanoamérica toda. Voces fundamentales se inluyen en nuestros textos, como César López, Antón Arrufat, Miguel Barnet, que publicó su primer libro, Gaviotas Blancas, bajo nuestro sello”, agregó la escritora local.

Septiembre encuentra en una amplia jornada de celebraciones por el arribo de cada nuevo aniversario de Ediciones Holguín. Foto del autor

En la mañana de este martes 15 de septiembre se recordaron momentos trascendentales del devenir de la prestigiosa Casa Editorial que, al decir de sus trabajadores, se ha regido por dos grandes máximas: la martiana de “crear es pelear”, pues desde sus inicios se han mantenido en una contienda de ilusión, entrega de lo mejor de sí con calidad al lector-su meta mayor-, y la otra máxima, bíblica, universal: el germen de todo, el fruto, es el amor, con amor se trabaja: “Mantenemos los sueños de perseverar, ser mejores cada día, fundar nuevos proyectos, porque nos hemos reinventado, repensado a lo largo de todos estos años, para estar acordes con cada tiempo”, apuntó Kenia Leyva.

La jornada matutina fue propicia para resaltar el papel de de la Revista Diéresis, que celebra 33 años, única publicación de su tipo en el país, que involucra a todo el talento de artistas plásticos, con lo más destacado del pensamiento y la intelectualidad.

En los 90 comenzó a trabajar como editora y ocho años después asumió el cargo de directora. Para Lourdes González cada día es un reto frente a este colectivo: “cuento con muy buenos compañeros, yo no soy la editorial, sino las trece personas que trabajamos allí. Estoy contentísima por poder compartir con ustedes, sorteando todos los obstáculos que se nos ha deparado esta difícil situación epidemiológica. No es un aniversario cerrado, pero por la situación del país es importantísimo ratificar los valores, el esfuerzo y la disposición de nuestra Casa para continuar con su trabajo. Me satisface además la imparable creación literaria de Holguín: somos el reflejo de esta ciudad, de la nación Cuba, así como de la retroalimentación internacional y universal”.

El momento fue propicio para recordar a Alejandro Querejeta, quien tuvo la visión y convocó al primer Premio de la ciudad: con el potencial que tenía Holguín ese premio daría pie a la impresión de libros, y ello, por su parte, a la creación de una editorial.

“En este momento debo reconocer que, a pesar de la escases de recursos y lo caras que son las editoriales, hemos contado con el favor, o el deber bien entendido, de la Dirección Provincial de Cultura en la figura de Rachel García Heredia, su directora, para terminar completamente la deuda de impresión del 2019. Estoy contentísima porque pulso la sangre de los escritores y nadie ha dejado de escribir, ni siquiera Delfín Prats, que es la altura máxima poética de nuestra provincia, todos ellos confían en las editoriales y vamos a seguir avanzando. Estoy exultante, llegué a los 68 años con una plenitud que me parece que estoy en la adolescencia y encontrarme con ustedes hoy, en medio de esta situación, me llena de alegría. Felicito a todo el que ha trabajado con nosotros, así como al resto de las editoriales del territorio”, destacó la autora de Tenaces como el fuego, quien publicó por primera vez en esta editorial .

Consecuente con las nuevas ideas y gestiones sostenibles la Casa editora actualmente trabaja en un nuevo proyecto para traducir a los escritores holguineros a otras lenguas y así comercializarlos en el polo turístico. El otro proyecto es contextualizar a los lectores que siguen a Ediciones… en los derroteros contemporáneos internacionales, una retroalimentación sumamente importante en la que giran sus intereses de impresión.

“Hemos sido más que una editorial provincial, regional, una cubana en su plenitud”. Foto del autor

“Desde que comencé a trabajar en Ediciones Holguín-señaló José Luis Serrano, escritor del catálogo y editor de la institución-, entiendo el proceso editorial de otra forma: para los lectores el libro es algo muy unipersonal, cuando realmente no es así, es tan plural como un CD de cualquier músico. Al vivir este proceso he comenzado a leer de otra manera, veo las estructuras subyacentes, la composición, el diseño, las tipografías, las cubiertas, las notas de contracubiertas, todo una serie de detalles que están detrás del texto como objeto. Además he empezado a percibir una especie de retroalimentación de las personas que nos leen a manera de crítica constructiva. Es notable el compromiso e implicación en el proceso de todos los que trabajamos allí, de forma absoluta, cuando nos damos cuenta de algún error en un impreso, o los éxitos de cada publicación, se sufren o gozan en colectivo. Es un equipo pequeño que se caracteriza por un compromiso mayúsculo por la literatura”.

Un aspecto a destacar durante el conversatorio sobre Ediciones Holguín es que acompaña los tres procesos fundamentales en la concepción de un libro: la edición, la producción y la promoción, este último muy importante porque los escritores son respaldados para presentar sus obras.

Aprovechando las condiciones actuales pretenden coordinar con el Centro Provincial de Patrimonio la realización de una tertulia literaria en La Periquera, espacio simbólico de donde se presentaron los primeros libros de Ediciones Holguín y se entregó el primer Premio de la ciudad.

Convocan en Holguín al Premio Nacional de Poesía Adelaida del Mármol 2020

Por Vanessa Pernía Arias

El Premio Nacional de Poesía Adelaida del Mármol convoca a su XVIII edición, organizada por el Centro para la Promoción y Desarrollo de la Literatura Pedro Ortiz Domínguez, el Centro Provincial del Libro y la Literatura de Holguín, y Ediciones Holguín.

Pueden participar todos los escritores cubanos residentes en el país, con un cuaderno inédito de tema libre y una extensión comprendida entre 60 y 80 cuartillas, asegura el escritor Ronel González, especialista del Centro de Promoción Pedro Ortiz. Los libros, añade, se enviarán por vía electrónica en dos archivos, uno con la obra en concurso, acompañado por un seudónimo, y otro con los datos del autor, a la siguiente dirección: premioadelaidadelmarmol@gmail.com  En este último archivo deberán consignarse: título de la obra, nombre y apellidos, seudónimo, número de identidad, teléfono, correo electrónico y una breve ficha biográfica. El plazo vence el 15 de octubre a las 3 pm.

El jurado, comenta Ronel, estará integrado por prestigiosos poetas y su fallo se dará a conocer en la Fiesta de la Cultura Iberoamericana, a celebrarse desde las plataformas digitales, entre el 24 y el 30 de octubre. El premio consistirá en 3 mil pesos moneda nacional, la publicación del cuaderno por Ediciones Holguín y el pago de los derechos de autor de la primera edición. La participación en el concurso implica la aceptación de las bases, por lo que las obras que no se ajusten a los requisitos serán descalificadas, añade.

Surgido en 1989, el primer libro premiado fue Testigo de los días, de Alejandro Fonseca, con un jurado integrado por Guillermo Rodríguez Rivera, Paco Mir y José Luis Moreno del Toro. Le han seguido premiados como Odette Alonso, Lourdes González, Jesús David Curbelo, Roberto Manzano, Luis Yuseff y José Luis Serrano, entre otros, mientras que voces como David Chericián, Marilyn Bobes, Roberto Méndez, Alberto Garrido o Delfín Prats han formado parte del jurado de este premio que recuerda a la poetisa holguinera Adelaida del Mármol, la más importante voz lírica del siglo XIX holguinero.

En sus más recientes ediciones, el Premio Adelaida del Mármol ha sido entregado, en la sede de la UNEAC, a los holguineros Edurman Mariño por El estrecho margen y Zulema Gutiérrez, con Metralla, y el habanero Lázaro A. Díaz Cala con Por distintas aceras.