Brota el musgo y sopla el viento en La Luz

Por Arlene Gómez Palacios

“Brota el musgo en La Luz, como crecen los sueños” y  las paredes soportan las imágenes que son historias vivas. Invitan al visitante a oler, leer y sentir el frescor de lo mejor de la poética infantil de Cuba contemporánea.  “Son nombres impresos en el viento por quince artistas plásticos de Pinar del Río, Artemisa, Sancti Spíritus, Matanzas, Villa Clara, Camagüey y Holguín”, son imágenes que evocan a la risa, al canto y te impulsan a ser niño otra vez.

La exposición colectiva Dice el musgo que brota, Beca de Creación El reino de este mundo, de la Asociación Hermanos Saíz, quedó abierta en la mañana de este miércoles en la Galería de Ediciones La Luz como parte de las actividades de la 28va Feria del Libro. Evento que se celebra en la ciudad de Holguín desde el 20 y hasta el 24 de marzo.

Las gigantes imágenes que visten las paredes de La Luz resultan una exquisita selección de ilustradores cubanos. Alberto Díaz de León es el autor de la ilustración que presume la portada de uno de los títulos más hermosos de la joven casa editora holguinera. El artista de la plástica y diseñador procedente de la provincia de Pinar del Río donó  a la editorial la obra original para ser expuesta en la muestra.

 

Dice el musgo que brota fue un proyecto que me presenta Luis Yuseff y él, desde el principio, me dice que la portada se va a llevar a una especie de concurso. Todos los ilustradores debían presentar una portada y yo a la hora de elaborarla me fui a las tendencias buscando un poco en la escuela de arte cubano exactamente  porque hay una tendencia mundial. La globalización no es algo tan utópico sino que existe y estamos invadidos, hay industrias muy fuertes que lo acaparan todo dígase Walt Disney, Pixar, la escuela europea, estas tienen un imaginario y una estética visual muy atractiva” aseguró el ilustrador.

Díaz de León trabaja a partir de la suavidad que impone el trabajo para niños, su obra recrea una forma clara y diáfana, con códigos cubanos desde la línea hasta los colores.

“En Cuba tenemos una estética muy definida, con una tradición y yo lo que hago es que voy a esta tradición de la escuela cubana de pintura. A partir de ahí elaboro una ilustración que le haga un homenaje a la cubanía. Pienso que lo principal es tener en cuenta que la pintura es un medio de comunicación, eso uno nunca lo debe perder de vista. Si la obra no establece una comunicación entre el pintor y el lector en este caso, no es funcional.  Lo ideal es establecer una obra que de manera instantánea seduzca a los lectores. Trabajo en función de la editorial, intento que mi obra seduzca de manera instantánea” dijo también.

Las palabras del catálogo y presentación estuvieron a cargo del periodista y narrador Rubén Rodríguez, recientemente laureado con el Premio Alejo Carpentier. A su vez, el espacio fue propicio para lanzar la campaña Leer Seduce 2019, presentada por el reconocido poeta holguinero Luis Yuseff Reyes Leyva.

El salón de presentaciones Abrirse a las constelaciones de la casa editora acogió casi de manera simultánea la inauguración de la Expo Viento Sur, del ilustrador pinareño Yunier Serrano (Valerio).  “El amor es como un viento que llega de repente, de improvisto y mucho de esto se refleja en el libro y en las ilustraciones. Este amor va muy ligado a la ciudad de Holguín y de alguna manera yo quería devolver a la ciudad esas imágenes, ese sentimiento al lugar donde nació. Yo sentía que era algo que tenía que devolver también a Ediciones La Luz.” apuntó Valerio sobre las imágenes de la expo Viento Sur.

En este mismo espacio se presentó el libro Dice el musgo que brota. Poesía para niños de jóvenes escritores cubanos, compilación de Eldys Baratute Benavides. La presentación estuvo a cargo de José Raúl Fraguela Martínez.

Tras los pasos del Chino Heras

Por Erian Peña Pupo

Después de pasar por las aulas del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso uno termina debiéndole a Eduardo Heras León (La Habana, 1940) muchas cosas. La primera es su magisterio, humilde y desinteresado, al punto de uno pensar que el Chino ha dejado de hacer buena parte de su obra –esa novela o esas memorias que nos debe– por revisar tus cuentos con toda la paciencia del mundo, mientras te habla de las técnicas narrativas que desconoces citando la obra de sus maestros o que has usado, pero sin saber que estabas utilizando una caja china o un dato escondido en tus historias.

Lo segundo es la amistad: la suya; la de Ivonne Galeano, ese ángel tutelar de inconfundible acento uruguayo que desde hace décadas lo cuida como su bien más preciado; la de tus compañeros de aula, esos amigos de diferentes provincias que ven nacer tus libros-hijos con la misma mezcla de emoción e ingenuidad con que tu admiras los suyos… Pero, además, eres parte de la gran familia del Onelio, formada por casi veinte graduaciones y con alumnos ya de obligada referencia en las letras cubanas. Ser del Onelio es un sello, una marca que no se ve sino en el corazón y que le debemos a Heras.

Pensaba en esto mientras integraba el panel “Eduardo Heras León en la literatura cubana”, realizado en el Pabellón Universitario (Casa de la Prensa) como homenaje a uno de los escritores imprescindibles de la literatura cubana contemporánea. Lo hacía custodiado por dos conocedores de los intríngulis de la literatura y la historia cubanas: Lino E. Verdecia y Juan Isidro Siam. Conocedores y amigos de “armas tomar”, pensé y bajé del librero los libros de Heras León que poseo: Los pasos en la hierba (Mención Única Premio Casa, 1970), Cuestión de principio (Premio Uneac 1983 y Premio de la Crítica 1986), La nueva guerra (1989) que contiene cuentos de La guerra tuve seis nombres (Premio David, 1968), Acero (1977) y A fuego limpio (1981), y su reciente Dolce vita (2012).

¿Qué puede interesar de los cuentos de Heras León a los más jóvenes? ¿Qué llamará la atención veinte o cincuenta años después? Eso me preguntaba mientras Lino Verdecia recordaba las características de la llamada “literatura de la violencia”, en la que Heras León se inscribe, y nos traía a colación el texto “El Quinquenio Gris: testimonio de una lealtad”, leído por Heras como parte del ciclo “La política cultural del período revolucionario: Memoria y reflexión”, organizado por el Centro Teórico-Cultural Criterios.

Aquellos soldados que describe Eduardo en sus cuentos –soldados de Girón, del Escambray, reclutas en los campamentos militares– podían tener miedo, arrepentirse, enamorarse, llorar… eran héroes, pero también seres humanos y eso los hacía reales. No es secreto para nadie el período de ostracismo que sufrió el Chino Heras después de la publicación de sus dos primeros libros, un silencio que lo alejó del plano editorial cubano, pero no del creativo. Un hombre no puede dejar de crear tan fácilmente, pensó. Después de esto publicaría tres libros que los estudiosos han catalogado dentro de la llamada “literatura fabril” y que se desarrollan en una fábrica de acero con sus hornos y ruidos, con su sistema de emulación socialista, con su Sindicato y obreros abnegados… Esta literatura alcanza amplia impronta literaria, recuerda Juan Siam y lee en uno de los cuentos incluidos en A fuego limpio, una magnífica descripción de aquella fábrica.

Vuelvo a hacerme la misma pregunta y me parece que algo sobrevuela en las páginas de Heras León y que hará que volvamos una y otra vez a sus cuentos, más allá de la épica y los estimulantes tiroteos y emboscadas de Girón o del ritmo productivo y emulativo de una fábrica que cuela acero y que se nos muestra ahora tan alejado de nuestra realidad: el amplio humanismo que traslucen sus personajes, ese hálito real y palpable que los hermana con los hombres y mujeres que cualquier momento histórico. Ahí está una de sus grandezas, ahí creo que radica parte de la escencia de su obra.

Del periodista, el crítico de arte amante del ballet, el antologador de ese inmenso y útil volumen que es Los desafíos de la ficción, el creador del Centro Onelio y del primer curso de la ya mítica Universidad para Todos, el amigo, el profesor, el padre espiritual, el escritor al que se le dedica esta Feria Internacional del Libro, podríamos hablar mucho más… Y a todos esos Heras –que es uno solo– volvemos agradecidos una y otra vez.

DETRÁS DE UN NOMBRE, LA HISTORIA

Por Jorge Suñol Robles

Esta vez no contaremos la historia que escribe y deja en los libros, la de héroes y ciudades, la de estatuas y hechos, la de cronologías empolvadas, pero aún intactas. Para eso diríjase a sus textos de máxima certeza, que bajan del pedestal y acaban con el mito, que han hecho de este cuento, que es Cuba, un camino contradictorio y a la vez apasionante, pudiera decirse, también, excitante.

Foto: Carlos Rafael

José Miguel Abreu Cardet se merece, de sobra, que le cuenten (o cuente desde su voz) su historia. No porque haya obtenido otro premio, no porque ahora muchos lo llamen para entrevistarlo, sino por lo que ha aportado en el campo de la historiografía cubana y latinoamericana. Hay que escucharlo, comprenderlo y distinguirlo como un hombre entregado.

Precisamente a él,  Premio Nacional de Historia 2018,  se dedica la edición XXVIII de la Feria del Libro en Holguín. Este investigador se presentará en varios espacios de la cita literaria, para impartir conferencias y formar parte de paneles sobre estudios de Guerras de Independencia. Como homenaje, La Luz se acerca a su labor como acucioso investigador.

En su biblioteca personal, Cardet guarda memorias, títulos, viejos espejuelos, retratos de Céspedes y Martí, atentos y cómplices de todo lo que piensa y dice. Allí, donde se palpan los años y las anécdotas, un Holguín infinito, recordamos y viajamos en el tiempo, trazamos sus caminos.  Mientras, su compañera de vida y de labor investigativa, Elia Sintes, nos escucha desde la cocina. Abreu dice que no fuera nadie sin ella. Imagino el rostro de Elia, lleno de orgullo. Me queda claro: esta también es su historia.

Recuerda,  cuando en el año ´58, se trasladó a la finca de su abuela. Ella le contó de algunos de sus famliares que estuvieron y se batieron en la guerra. Y eso lo ayudó a sentir y escribir su obra de una manera más cercana a los lectores. “Conocí a los mambises cotidianos, no los mambises que después se han idealizado y se han convertido en estatuas. La historia me llegó muy humanizada. Y bueno, los rebeldes estaban combatiendo en ese momento,  yo los vi de chiquito.

“Aunque yo he escrito cosas tradicionales, he tratado, sobre todo, de hacer cosas más humanas, en menor o en mayor medida. He estudiado lo que es parte del norte de Oriente, toda la zona de Holguín, Las Tunas y parte de Bayamo en las Guerras de  Independencia, así como la lucha contra Batista.

No me he enfrascado en contar la historia, porque me he hecho preguntas como por qué van a la guerra la gente.  Estar en contacto con numerosos intelectuales me ha aportado mucho”, confiesa sobre la idea de compartir con otros investigadores.

Le pregunto, entonces, sobre lo más difícil  como historiador y  me responde, sin dudar: “Las fuentes. Es complejo desde Holguín investigar porque hay que ir La Habana y a otros lugares. Eso es un problema serio que tenemos los investigadores. He tenido  otro choque y radica en los conceptos, por la formación que he tenido como historiador. A veces te encuentras una información un poco de lo heroico, de los grandes combates, y tienes que tratar de adaptarse a esa metodología, y en ese sentido, hacerte otras preguntas”.

Un historiador, dice este intelectual, tiene que trabajar mucho: “No perder tiempo, darte cuenta que la vida es limitada, en todos los sentidos, y tratar de tener una información sòlida. Hay que buscar muchas visiones, por ejemplo, qué piensan los poetas sobre la historia. Hay que indagar en otras ciencias, como la sociología. Darte cuenta que los seres humanos idealizados, heroicos, no existen; esas son creaciones poéticas y literarias”.

Cardet ha alcanzado disímiles reconocimientos y distinciones, algunos cuelgan en la pared de aquel cuarto-estudio, otros los porta en la sala de su casa con orgullo, pero es un hombre que habla con modestia y compromiso, se nota. “Hay muchos prejuicios con los premios, pero tienen algo importante: te obligan a terminar un texto. Eso sí, no debes trabajar nunca para un título, porque de lo contrario, nunca harás una obra. Es muy difícil publicar, y sobre todo, para la gente que no tiene nombre, ganarlo te puede ayudar a eso”.

Antes de despedirnos, y tomarnos el té y el café que Elia nos prepara, le pido que me valore el papel de los historiades cubanos. Convencido, afirma:  “En general la historiografía cubana, independientemente de todos los errores que se puedan haber cometido, los dogmatismos que han existido, los visiones cerradas, creo que va por buenos caminos.

“La gente está investigando de temas diversos, prácticamnete en cada localidad hay un historiador, algunos aficionados, otros son profesionales. Los que han aprovechado el tiempo y les gusta el oficio, tienen posiblidades asombrosas”.

Entonces, off the record, nos ponemos hablar de la vida, de Cuba y su estabilidad, de los jóvenes, de la emigración, hasta de la mala suerte que tuvo el mismísimo Calixto García y sus sufrimientos. Y grabo, en la mente, el ruido intenso de los carros que pasan y avisan un mediodía agitado,  varias fotos de familia, grabo, sobre todo, la pasión desmedida que ha invadido su rostro.

Sin literatura, no hay pasión

Por Jorge Suñol Robles

La sala José Luciano Franco, de la Casa Natal de Calixto García Íñiguez, es otro de los escenarios del Pabellón de Ciencias Sociales José Agustín Castañeda, que sesiona, además, en la Biblioteca Alex Urquiola, su sede habital y vuelve a la Feria del Libro en Holguín con un amplio programa de actividades de presentaciones de libros, paneles, conferencias e intercambios con escritores e historiadores invitados.

Fotos: Adrián Aguilera

Para la jornada de apertura de este espacio, se reservó la inauguración de la exposión bilbiográfica; “Calixto García, insigne patriota…”, conformada por un conjunto de documentos del siglo XIX  y enriquecida con textos actuales de varios historiadores holguineros, que han dedicado parte de su obra al estudio de este patriota.

Esta vez el pabellón se dedica al Bicentenario del inicio de las Guerras por la Independecia Latinoamericana,  al 180 aniversario del natalacio de Calixto García y a José Abreu Cardet, merecedor del Premio Nacional de Historia en  2018.

Hernel Pérez Concepción, David Gómez Iglesias y el propio Cardet, sostuvieron un panel homenaje a la figura que pasó a la historia como el General de las Tres Guerras, y que la ciudad de Holguín ha sabido defender desde su plaza, desde su parque, desde la convicción y condición de un gran estratega, decidido a luchar por la Isla hasta su último aliento.

En una breve cronología del accionar revolucionaro de Calixto, estos historiadores, viajaron por la Guerra de los Diez Años y del 95, hasta llegar a los últimos días del patriota, resaltando los deudas y los maltratos que ha sufrido su figura en la historiografía cubana.

Emotiva fue la presentación del título Cuba Libre. La utopía secuestrada, de Ernesto Limia Díaz, que esta vez nos regala Ediciones La Luz, con prólogo de Yoel Cordoví Núñez, presidente del Instituto de Historia, quién resaltó además los valores documentales del texto, la pasión en la prosa, la acertada secuencia descriptiva y la personalidad en la narración.

Cuba Libre… tiene entre sus tópicos fundamentales el estudio de los relaciones entre Cuba y los Estados Unidos desde sus inicios. Nos ofrece, según su prologuista, una síntesis de historia de Cuba, que abarca desde 1792 hasta 1899.

Este un texto comprometido, donde Limia “deja un mensaje claro de qué ha significado el decursar de nuestra hisotria desde las diferentes dinámicas, tanto internas como externas, es decir, cómo los diferentes imperios han estado condicionando todo este proceso”, afirmó Cordoví.

Las actividades del pabellón de Ciencias Sociales se extenderán hasta domingo 24, y se prevé la presentación de varios títulos del Centro de Estudios Martianos y de literatura infantil.

El Reloj marca La Hora Tercia

Por Jorge Suñol Robles

Eduardo Heras León en el aula inmensa de la vida, una compilación a cargo de Yunier Riquenes, bajo el sello editorial La Luz, fue el título que abrió las jornadas en La Hora Tercia, espacio principal de presentaciones de libros dentro del programa de la Feria.

Este texto, al decir de Luis Yuseff, director de Ediciones La Luz, y uno de los principales gestores del proyecto, constituye el más hermoso homenaje al “Chino” Heras León, a propósito que se le dedique la cita literaria en su edición XXVIII.

Fotos del autor

El volumen invita conocer a fondo la figura del destacado narrador y escritor cubano, por medio de 24 entrevistas, que dejan testimonio de casi 30 años de su vida, y viajan desde 1987 hasta el 2015, en un ejercicio exhaustivo de la selección de cada uno de los textos, publicados tantos en medios de prensa nacionales como internacionales y que, además, se une un anexo conformado por cinco discursos y una conferencia del propio Heras.

Mariela Varona, acompañada por Yuseff y Riquenes, presentaron un título necesario, que refleja la evolución del pensamiento de un escritor que ha sido amante de las utopías.

Allí, en más de 260 páginas, se abre las puertas de un aula donde no se deja nunca de aprender, para hablar de ballet, de ajedrez, de literatura, de su esposa Ivonne Galeano, de escritores conocidos y desconocidos, de arte y cultura, de Girón… Herramienta para adentrarnos en la vida de “el más paciente de los críticos cuando se trate de escuchar al otro”, afirmó Varona durante el encuentro.

A los 500 Años de la Fundación de La Habana, también, se dedicó la primera Hora Tercia. Por eso, llegaron hasta la Sala Electa Arenal, del Centro de Arte, ya la sede habitual del espacio, otros títulos que ubican a la Capital como objeto esencial e inspirador.

La Habana, medio mileno de una ciudad, de Oscar Rodríguez Díaz con el sello de la Editorial Científico Técnico, fue el libro que nos mostró la investigadora holguinera Mayra San Miguel. Sostenido por una base histórica, es destacable el fuerte aliento geográfico que nos presenta el autor, que constantemente se hace preguntas e incita a adentrarnos en sus pinceladas habaneras.

Por su parte Eliel Gómez Martínez presentó Ciudad soñada. La Habana de espuma y candil, de la periodista Katiuska Blanco con Ediciones Extramuros, donde es palpable el abrazo entre la historia y la poesía, donde se invita a desandar la ciudad y sentirla.

De ese mismo sello editorial,Paúl Sarmiento trajo La Habana, ciudad azul, metrópolis cubana, de Rolando Rensoli Medina y para cerrar la noche, Alexander Abreu sumó  Piedras y sombras. El Viejo Vedado, de los autores Maritza Verdaguer, Serguei Svoboda y Madeline Menéndez,  por la Editorial Ciencias Sociales.

Inauguran Feria Internacional del Libro en Holguín con gala artística

Por Yudit Almeida Pérez

Inauguración de la XVIII Feria Internacional del Libro en la ciudad de Holguín. Foto: Juan Pablo Carreras (ACN)

La fiesta del libro y la lectura incluye paneles, conferencias, talleres y presentaciones, así como la venta de más de 700 nuevos títulos publicados por las diferentes editoriales cubanas.

Desde la mañana de este miércoles iniciaron las actividades con gran asistencia de la población a las diversas áreas de venta, aunque la gala inaugural fue realizada al anochecer frente a la Biblioteca Provincial Alex Urquiola.

Bajo la dirección artística de Carlos López, con una excelente selección de lo mejor del talento artístico holguinero, en la gala el poeta y promotor cultural Moisés Mayán, dejó oficialmente inaugurada la fiesta de la lectura.

Ernesto Santiesteban (izq), primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) en la provincia y Julio César Estupiñan, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular (Gobierno) (der) dejaron inaugurada la Gran Librería en el complejo cultural Plaza de la Marqueta. Foto: Juan Pablo Carreras

Momentos después Ernesto Santiesteban, primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) en la provincia y Julio César Estupiñan, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular (Gobierno) dejaron inaugurada la Gran Librería en el complejo cultural Plaza de la Marqueta.

Como cada año la Gran Librería es el espacio más concurrido de la feria, pues cuenta con la presencia de todas las editoriales presentes en esta cita literaria.
Allí encontramos también al grupo de modas Fantasías con un perfomance dedicada al periódico La Luz con excelentes diseños hechos en su mayoría con recortería de la industria poligráfica holguinera.

Esta edición aquí está dedicada al investigador José Abreu Cardet, Premio Nacional de Historia 2018 y a la reconocida poetisa y editora Lourdes González.

 

Tomado de www.radioangulo.cu

Ediciones Holguín en la Feria del Libro

Por  Antonio Jesús Matos Reyes

Ediciones Holguín tendrá una amplia participación en la Feria del Libro en el territorio, a desarrollarse del 20 al 24 de marzo. En el Complejo Cultural Plaza de la Marqueta donde se ubicará la Gran Librería, Ediciones Holguín tendrá su stand para la comercialización de los volúmenes.

Esta editorial presentará novedades que incluyen los libros presentados dentro del Plan Especial o Fondo de Población, con una tirada numerosa.

“Se encuentran entre las publicaciones El Garrancho de Garabulla del periodista y escritor Rubén Rodríguez. Presentaremos además la novela El final del cielo y la tierra del escritor argentino Carlos Coya. Otra novedad del Plan Especial es Alimentación y Salud de Tamara Fernández”, así declaró a Radio Holguín Fidel Fidalgo, editor del centro.

Ediciones Holguín acogerá importantes espacios como La Hora Tercia, con sede en el Centro Provincial de Artes Plásticas, donde se mostrarán otras novedades.

“Estaremos presentando de Edurman Mariño El estrecho margen y de Youre Merino, Play back. Los Pollos ofrecidos. Frente a la Biblioteca Provincial se estará desarrollando las Puertas Abiertas, un espacio que lleva la literatura de mayor demanda, en esta edición será el libro Momentos beisboleros , de Norton Lorence ”

En la sala de Ciencias Sociales, ubicada en la propia biblioteca, se presentará el título Religión y terapia, de un colectivo de profesores universitarios entre los que se encuentran Alejandro Torres y Carlos Córdova. La editorial también llegará con su literatura hasta el Hospital Pediátrico “Octavio de la Concepción y de la Pedraja.”

Tomado de www.radioholguin.icrt.cu

Literatura con humor

Por Erian Peña Pupo

Una “invitación a asomarse a la obra” de Alejo Carpentier y José Lezama Lima, esta vez desde un acercamiento al humor en sus respectivas obras, realizaron Manuel García Verdecia y Eugenio Marrón en el Café Literario que cada jueves se realiza en la Uneac, vinculado de las actividades de la VI edición del Festival de Humor para Jóvenes Satiricón.

En Concierto barroco, publicada en 1974, Carpentier “pone a la bailar a todas ninfas de la Ospedale della Pietáde Venecia al compás de un calabazón son-son tocado por músicos en los cuales Vivaldi y Scarlatti tienen una presencia señalada, por no hablar de hasta la trompeta de Louis Armstrong, en uno de los juegos más audaces y los divertimentos más extraordinarios que ha dado la literatura latinoamericana”, aseguró Marrón.

“Cuando el humor sirve para generar conocimiento y aprovechar el ritmo, la música, la palabra a la hora de la literatura, en pos de un necesario viaje raigal a la intimidad de la memoria y de la cultura, ahí estás asistiendo al hecho del humor”, como sucede en Concierto barroco, “una de las grandes extravagancias del conocimiento que ha aportado la literatura latinoamericana a la lengua española, segúnel mexicano Carlos Fuentes”.

 

Incluso, dijo Marrón, “sin el humor Carpentier no hubiera podido llegar al fondo del desarrollo del personaje del dictador en El recurso del método”, novela publicada en 1974.

En cambio, “en Lezama está la presencia del humor con un uso cotidiano, permanente, pero ojo: el humor arropado en la cultura y en la mirada de la cultura del mundo que desarrollaba Lezama para el cual todas las épocas, todos los bienes culturales eran posibles”.

En la magistral Paradiso (1968) y en buena parte de la obra lezamiana está presente el humor, al igual que en su accionar y en las tantas anécdotas que cuentan quienes le conocieron. Al igual que en la obra de escritores como José Zacarías Tallet, José Soler Puig y en las portadas de la revista Carteles, realizadas por el holguinero Andrés García Benítez.

“El humor es un hecho cultural extraordinario. Que Satiricón posibilite eso y entre nosotros convivan creadores como Onelio Escalona lo testifica”, añadió Marrón en un Café en el que también compartieron su obra los escritores Joselín Pupo y José Poveda.

Poemas como cartas de independencia

Foto de la autora

La literatura tiene el peligro, que es a la vez encanto, de lo inesperado. No sabemos si tras abrir la página hallaremos retratados nuestros miedos o felicidades, si estará escrito lo que apenas nos atrevemos a pensar, o si adquiriremos la conciencia y valentía necesarias para, al fin, transformar lo que nos inquieta de nuestro (el) mundo.
Quizá sea la poesía el género que de forma más clara establece nexos con el subconsciente del lector, porque nace, precisamente y sin atajos, del sentimiento de quien escribe.

Esa conexión –como cuando alguien nos «roba» las palabras de la boca– la sentí con la obra del poeta, narrador y editor Moisés Mayán Fernández (Holguín, 1983), autor del poemario El factor discriminante (Premio Calendario 2018, de la Asociación Hermanos Saíz), que se presenta hoy en la Feria Internacional del Libro.

«Hay poemas que actúan como un cepo. Poemas mordaza. Grilletes en el purulento tobillo del héroe. Un verso puede privarte de tu libertad con una sencillez sorprendente. No lo subestimes. Pero hay textos que son una legítima carta de independencia…», dice una de las piezas –Doble tracción– y por ese camino, el de los estereotipos que nos atan y las libertades que ensanchan el entendimiento de la vida, desanda el volumen (Casa Editora Abril, 2019).

En el libro, del cual el jurado que lo distinguió el año pasado destacó la coherencia, variedad de poéticas advertidas y expresivos hallazgos discursivos, se entrecruzan esclavos, esclavistas, luchadores sociales, judíos, nazis… en la vida de un corrector de periódico cultural que busca respuestas a su realidad y a la influencia que en ella tienen el pasado, la historia, sus ancestros. En la cotidianidad de su matrimonio interracial irrumpen los sueños y los prejuicios suyos y del resto de la humanidad.

La parte y el todo asoman sus rostros en las páginas, repletas de sentencias y frases rotundas como: «Lo único que puede llevarse a un hombre hasta el mismo fondo del abismo, es la discriminación»; «En mi espacio vital germinan los barrotes»; o «Un verso como un latigazo sobre la espalda del castigador» (Bumerán).

Martí, como incógnita que resurge, está también de una forma sigilosa en los versos. Ejemplo de ello son dos breves poemas: Memoria («Voy a forjar una espléndida sortija con el hierro de estos grilletes. Para no olvidar. Para nunca jamás olvidar») y Relectura («El hombre negro que fui, muere colgado a un ceibo de la finca Hanábana. En 1862. El hombre blanco que todavía deseo ser, jura lavar con su sangre el crimen»).

El factor… comunica y mueve los engranajes, esas son virtudes insoslayables, porque «La poesía es un eficaz sistema de drenaje. Más efectiva que una trepanación o un catéter. Transporta las sustancias residuales a la desesperante blancura del papel. La poesía es al cerebro humano lo que las redes de alcantarillado a las grandes ciudades…» (Aguas negras).

 

Tomado de wwww.granma.cu

Editorial holguinera La Mezquita vuelve a la Feria Internacional del Libro

Feria Internacional del Libro en la Fortaleza San Carlos de la Cabaña. Foto: Ismael Francisco (Archivo)

Memorias del vigésimo segundo Congreso Nacional de Historia es uno de los libros que presentará la editorial La Mezquita, adscrita a la filial holguinera de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC), en la edición 28 de la Feria Internacional del Libro de La Habana este mes de febrero.

Mayra San Miguel Aguilar, coordinadora editora de este sello, dijo a la Agencia Cubana de Noticias que el compendio recoge intervenciones y conferencias de personalidades de la historiografía cubana como la doctora Francisca López Civeira y el ya fallecido Jorge Ibarra Cuesta.

Cerca de 10 títulos estarán al alcance del público en la Fortaleza San Carlos de la Cabaña, sede de la cita literaria, donde por primera vez la editorial de los historiadores de Holguín contará con un stand para la venta de sus ejemplares, destacó San Miguel.

Volúmenes como Héroes volcánicos del sur, dedicado al bicentenario del inicio de las guerras por la independencia en América Latina, concebido por un colectivo de autores de esta urbe oriental y Así era Calixto, el Mayor General, del periodista ya fallecido Nicolás de la Peña Rubio, demuestran el intenso quehacer de los investigadores en la denominada Ciudad de los Parques.

Desde su fundación en el año 2008, La Mezquita ha publicado más de 23 títulos, entre ellos La virgen cubana en Nipe y Barajagua y La ruta holguinera hacia el capitalismo, ambos merecedores del Premio Nacional de la Crítica Histórica José Luciano Franco.

También posee una colección llamada Comprender la Historia, visiones múltiples desde Holguín, la cual contempla los resultados científicos de los afiliados a la UNHIC en la provincia y que han sido presentados en los diferentes congresos nacionales.

Actualmente La Mezquita es reconocida como una de las dos editoriales nacionales de la UNHIC y está nominada al Premio Suceso Cultural del Año 2018 en Holguín.

Con información de ACN

Tomado de www.radioangulo.cu