Hasta Antilla: una ola de solidaridad

La caravana era pequeña, pero exacta. Suficiente para desafiar los baches del camino, el polvo, las lomas, suficiente para tomarse un café y salir, mochila al hombro, con el arte en un bolsillo.  Antilla fue el destino, un lugar pequeño, que a simple vista, parece detenido en el tiempo. Pero no, no es así.  Antilla es más que una bahía fotográfica y una línea de tren, se crece con su hospitalidad, se abre al turismo, se alienta ella misma.

Proyecto infantil holguinero Rompe Tacones. Foto: Adrián Aguilera

Diez años cumplen las Brigadas Internacionales de Solidaridad, un proyecto creado para llevar el arte hasta los sitios más intrincados de nuestro territorio, afectados, mayormente, por huracanes de gran intensidad. Eso, el pueblo lo agradece, lo celebra. Para los antillanos, llegar hasta allí fue un gran premio.

Foto: Adrián Aguilera

La cultura es más grande que un apagón, lo que impidió a algunos artistas no pudieran regalar su obra, dejar el aliento en los escenarios, como el grupo musical Tierra Firme y la compañía habanera Asiart Dance, sin embargo,  con luz propia y bien natural, brilló la agrupación folclórica chilena Raipillan y el proyecto infantil holguinero Rompe Tacones.

La Casa de la Cultura de este municipio fue el escenario de bienvenida por parte de varios directivos del partido, el gobierno y del propio director de la institución. La brigada se dispersaba. Pero allí, más tarde, disfrutamos de un gran espectáculo. Raipillan hacía de “las suyas”, seducía con sus vestuarios, sus bailes típicos, movía sus raíces. Hay que detenerse y verlos,  hay que gozar con ellos.

Fabiola Sardinas, su directora, revela que esta es una agrupación que acoge a más de 300 niños,  jóvenes y adultos, pretendiéndole una educación artística, en la danza, en el folclor, en la música. Es una compañía integral.

 

Le pregunto qué piensa de Cuba y responde, sin titubeos: “Me parece hermoso, son un ejemplo de  solidaridad, demasiado cariñosos, no era lo que esperaba, nos encontramos con otra realidad. La verdad es que estoy admirada de la organización, del amor, de la acogida, de la belleza, de la limpieza, de cómo se están levantando con su esfuerzo, cómo sobreviven y cómo son tan resistentes”.

La obra de Raipillan está muy arraigada a las raíces de Chile, a la religión, eso es palpable: “Tratamos siempre de preservar nuestras raíces, porque todo va cambiando y evolucionando y eso hay que agregarle un  poquito de fantasía e innovar, pero sin salirnos de nuestro contexto”, cuenta Fabiola.

Si algo destaca del grupo es sin duda la diversidad y la elegancia de sus vestuarios, que provocan, trasladan, invocan. “Lo confeccionamos nosotros mismos. Hacemos un trabajo psicosocial y para eso tenemos un departamento o taller de confecciones donde bordamos, pegamos, cosemos…”

Raipillan proviene de una de las lenguas mapuches. Rai significa flor y Pillan espíritu. “Vivimos en una población bastante estigmatizada y creemos que con nuestras danzas entregamos flores, que son bellas, son de colores, pero para eso hay tener mucho espíritu, estos chiquillos lo tienen”. Es evidente, los bailarines disfrutan la escena sin medidas.

El día 30, la agrupación chilena clausurará las actividades de la XXIV edición de la Fiesta y es algo que usted no puede perderse. Siente Fabiola muchas ansias por ese concierto-espectáculo: “No nos importa el calor, no nos importa que se corte la luz, los chiquillos estarán siempre ahí con su esfuerzo,  les corre el agua de su cuerpo pero están felices, haciendo lo que somos: folclor de Chile”. De Cuba se lleva muchas ideas, y confiesa que volvería cien veces más.

El público los aplaude. Repican los tacones, vibra el viejo escenario. Los músicos cantan desde la pasión, desde la pureza de un pueblo que ha marcado una historia. Antilla queda atrás. Las curvas de la carretera,  los viejos bohíos, las pañoletas,  un par de lomas que se cruzan entre las nubes, la risa de los niños, la gente que dice adiós. Eso es suficiente para volver y sentir la fuerza del arte y de la solidaridad.

Por Jorge Suñol Robles

Solidaridad de todas partes

Por Julio César

A orillas de la Bahía de Nipe, muy cerca de donde apareciera la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, llegaron las primeras olas como parte de las IX Brigadas artísticas de solidaridad y la Brigada de arte rebelde de la Asociación Hermanos Saíz.

El impacto de las brigadas en las comunidades, es solo comparable a un huracán artístico de fuerte intensidad. Foto del autor

Artistas de México y Argentina se sumaron a los de la provincia para llevar medicina al alma de los pobladores de la comunidad costera de “Barrancones”, en Antilla. El talento local no fue menos durante la jornada, y se encargaron de abrir el espectáculo, por tal motivo se escucharon temas interpretados por el Septeto “Superson”, así como por otros aficionados.

El impacto de las brigadas en las comunidades, es solo comparable a un huracán artístico de fuerte intensidad. Foto del autor

Con la misma alegría con que arribaron a Cuba, el poeta Humberto Hernández Alarcón, y el guitarrista Saúl Domínguez, evocaron sus aires de México a través de la interpretación de temas típicos del repertorio de su nación; acto seguido, los integrantes de la Compañía de danza folclórica argentina “Estilo criollo”, sorprendían a los presentes con la interpretación de bailes autóctonos de esta región suramericana, entre ellos el popular tango.

“Estamos muy contentos de visitar Cuba, y Holguín; de compartir con este pueblo nuestro canto y nuestra cultura. Nosotros interpretamos música tradicional mexicana; la canción folclórica, que nos remite a ciertas regiones, esa misma que se ha coreado por generaciones y que la gente ha hecho suya. La popular que es la que suena más a bolero”, destacó el trovador Humberto Hernández emocionado por este encuentro.

El impacto de las brigadas en las comunidades, es solo comparable a un huracán artístico de fuerte intensidad. Foto del autor

En su primera visita a la Isla se encuentra al grupo de danza argentino, que persigue la idea de “bailar todos los días en todos los lugares, para hacer un hermanamiento con las diferentes culturas que se presentan en la Fiesta, específicamente la de Cuba, que es muy rica en este apartado”, al tiempo que destacan lo significativo de llevar su arte a comunidades afectadas por eventos meteorológicos.

Las carcajadas de grandes y chicos tampoco se ausentaron de la celebración. Foto del autor

Las carcajadas de grandes y chicos tampoco se ausentaron de la celebración, y fueron los muchachos del Teatro “Rompetacones” quienes se encargaron de crear complicidad con el público, muy especialmente con los más pequeños, a través de las payasadas y juegos participación.

A una localidad de la costa norte holguinera, afectada por el Huracán Irma, arribaron las brigadas de solidaridad el jueves 26 de octubre, con culturas y orígenes disímiles, pero con un objetivo común, sanar el espíritu con su arte y recibir como único premio el agradecimiento y el cariño de los lugareños.

 

Antilla

El origen del municipio se remonta a la llegada de los conquistadores españoles encabezada por Diego Velázquez, luego
comenzaría la paulatina extinción de la población aborigen en la región Banes-Nipe a la cual se sumó una importante
reducción de los colonizadores. Por las bahías de Banes y Nipe iba la principal ruta de comunicaciones que enlazaba la
Península de la Torre con las áreas de mayor concentración aborigen en los tiempos precolombinos, comprendiendo los
llamados cacicazgos de Baní y Barajagua.