Jorge Hidalgo y su nganga llamada Cuba

Por Erian Peña Pupo

En una entrevista con la crítica de arte canadiense Noella Neslody, el pintor, grabador, dibujante y escritor Jorge Hidalgo Pimentel (Obbá Oguniré) aseguró que él pinta “recuerdos y presagios”. Además, que su trabajo lo hacía sentirse “un esclavo representante de Dios”. Casi dieciocho años después de aquella afirmación, Hidalgo (Santiago de Cuba, 1941) dejó inaugurada el pasado 15 de diciembre, en el Centro Provincial de Arte (CPA) de Holguín, una amplia antología por sus 60 años de vida artística con el nombre de Visiones y presagios, exposición clausurada dentro de las actividades de la XXXVII Semana de la Cultura holguinera con un conversatorio con el propio artista.

Fotos del autor

Visiones y presagios, más que mostrar un amplio itinerario creativo –el principal y más ostensible logro en la curaduría, realizada por Bertha Beltrán Ordoñez y Lisset del Carmen Creagh Frómeta–, resulta un signo de vida, de cambios y permanencias, principalmente estas últimas, en la obra de un creador. Aquellos “presagios” visionados por Hidalgo Pimentel lo acompañan desde que nació en Santiago; él insiste en recordárnoslo en sus últimas muestras, como si sus orígenes fueran su mejor blasón, su santo y seña. Todo en su obra de más de seis décadas parte de ese momento inicial en que Hidalgo aprehende la luz y se entrega a ella como un aprendiz, y también como un deudor.

Las primeras obras en el tiempo, firmadas a fines de la década de 1950, dejan entrever las potencialidades artísticas de aquel joven que unos años después, en 1962, entraría deslumbrado al estudio habanero del pintor Esteban Valderrama. Aquellos fueron también los años de la efímera revista Jigüe –en su duración, no en resonancias, asegura Alejandro Querejeta Barceló, uno de sus creadores–, donde publicaron autores como Eliseo Diego, Cintio Vitier, Fina García Marruz y Nancy Morejón, y donde Hidalgo ilustró muchas de sus páginas, junto a Armando Gómez y Roger Salas. Aquellos fueron los años de la exposición Hacer ver, título tomado de un poema del surrealista Paul Eluard y que reunió en una pequeña sala del Colegio de Arquitectos de Holguín la obra de Hidalgo, Salas, Julio Méndez, Jorge González y Nelson García. Como palabras al catálogo, el poema “Felices los normales”, de Roberto Fernández Retamar. Aquellos fueron además los años en que Hidalgo se encontró frente a los grabados de Francisco de Goya –Los caprichos, las Tauromaquias y los Desastres de la guerra– y mientras buscaba encontrarse a sí mismo y desentrañar su lenguaje, sus potencialidades creativas, iba poblando su obra de esos personajes “perplejos”, palpitantes, desvalidos…

 

La paleta de Hidalgo se volvió cada vez más austera, y desde esa época mantiene su recurrencia a los ocres, a las tierras tutelares, a las fulguraciones del magenta, los negros, a los chispazos de colores puros, a sus sorprendentes iluminaciones visuales. Y el dibujo se hizo gestual, espontáneo, sometido al sentimiento y a la intuición. Una gestualidad que permite una actitud desprejuiciada. El pincel ancho, casi seco, la espátula, los dedos y ocasionalmente la plumilla, le sirven de instrumentos. Y si Goya fue un deslumbramiento para Hidalgo, casi enseguida encontró la obra de Antonia Eiriz, Tapies, Saura, Schiele, Cuevas… De la mano también de Blake, Velázquez, Rembrandt…

Cuando se funda el casi mítico Taller de Grabados de Holguín, encabezado por Nelson García y Julio Méndez, Hidalgo empieza a trabajar la xilografía, mostrándose como un grabador preciso, imaginativo: la expresión –¿acaso americana?– dura visualmente, dramática en su esencia, goyesca, incluso grotesca y desatinada en el sentido de lo esperpéntico, el aparente desaliño que nos muestran sus xilografías, es capaz de trasmitir la intensa poesía del ser, que también nos entrega el Hidalgo escritor en sus poemarios. No es el suyo un traslado mecánico de su obra en tintas y dibujos a la madera, sino un ajuste de un estilo a la riqueza de texturas que la madera ofrece, con influencias del grabado japonés, Durero, y el expresionismo y neoexpresionismo alemán.

Posteriormente el acrílico se incorpora a su quehacer, así como el gran formato, el lienzo y el collage. Sus códigos visuales se tornan complejos, y aparecen figuras que aluden a elementos de la cultura nacional –lo afrocubano, específicamente– y su alcance mítico-religioso. Esta zona creativa quizá sea la más conocida del trabajo de Hidalgo Pimentel, lo que lo ha llevado a ser, varias veces, encasillado en la pintura de tema afrocubano. Pero en él no es pose, mucho menos propensión a modas; es asunción, después de una evolución que podemos palpar en toda la muestra; es gracia, luz.

En sus cuadros viven los orishas del monte: Elegguá, Oggún, Ochosí, Oko, Ayé, Changó, Allágguna… Y los Eggun: Eléko, Ikús, Ibbayés… Pero también habita Fernando Ortiz; Lydia Cabrera; Cristo; Artemisia Gentileschi en cofradía con Teresa Centella Oyá, seduciendo a Olofin Changó; la Virgen de Barajagua; Mackandal; José Martí; San Lázaro; Ícaro; Santa Bárbara… Hay cubanía en cada obra, pero sin perder su proyección universal.

Hidalgo ha ido al monte, ha buscado sabiamente, encontrado. Estas “divinidades ancestrales” que menciona Lydia Cabrera en El monte han acompañado a Jorge Hidalgo en un vía crucis creativo y espiritual a lo largo de seis décadas creativas. Cuba es su nganga, nos dice y como si no bastara, titula así uno de los cuadros de Visiones y presagios. “Nganga quiere decir muerto, espíritu”. Y además, “misterio”. Y ese misterio lo acompaña, lo protege y nos lo devuelve como uno de nuestros creadores más originales.

Si de nuestra historia se trata

Plataforma propicia para debatir sobre la historia de nuestra localidad es la Semana de la Cultura Holguinera, que por estos días alcanza su edición 37. Dentro de esta importante celebración en la Ciudad de los Parques un evento se torna habitual e indispensable, El Taller “El historiador y la Historia”.

José Manuel Guarch fue una de las figuras reconocidas en el Taller. Foto: Internet

Con gran acogida en sus ediciones anteriores y una amplia participación, en el taller se han abordado temas como nuestra historia económica, la educación, la industria azucarera, o incluso para reconocer y socializar la obra de historiadores como Ángela Peña y José Abreu.

Para la edición de 2019 la propuesta de este miércoles 16 fue “Estudio sobre la historiografía holguinera”, el cual se centró en figuras destacadas dentro de este acápite en nuestra localidad como es el caso de José Manuel Guarch del Monte, Rigoberto Segreo y Francisco -“Paquito”- García Benítez.

La impronta de los prominentes investigadores fue analizada en profundidad a través de los diferentes especialistas, entre ellos Mayra San Miguel, quien habló sobre “Paquito”, personalidad que ha sido objeto de investigación suyo; Elena Guarch, hija del connotado arqueólogo, quien además la sucedió frente al Departamento de Arqueología del CITMA; y Minerbín Ochoa fue el encargado de analizar la obra de Segreo.

La obra de Rigoberto Segreo fue analizada durante la mañana. Foto: Internet

“Este local conocido como el Colegio Médico de Holguín, que además de ser un lugar céntrico y de fácil ubicación, reviste gran relevancia para la localidad, es el que ha acogido en ediciones anteriores la realización del taller. En cada ocasión escogemos un tema sobre la historia, historiografía o personalidades de Holguín, y hasta la fecha contamos con resultados favorables y una buena asistencia de varios organismos, centros de educación superior, la Escuela del Partido, e instituciones de patrimonio”, destacó Hirám Pérez Concepción, presidente de la Unión de Historiadores de Cuba en Holguín.

Como una plataforma para el debate y preponderancia de nuestra historia local se erige este encuentro, que anualmente se realiza en el marco de la Semana de la Cultura holguinera y donde se dan cita varias generaciones de hijos de esta tierra empeñados en salvaguardar el legado de nuestros predecesores.

Reconocen a Cosme Proenza con Distinción Casa de Iberoamérica

Por Rosana Rivero Ricardo

El artista de la plástica holguinero Cosme Proenza fue reconocido con la Distinción Casa de Iberoamérica este 15 de enero, como parte de la jornada de actividades de la XXXVII Semana de la Cultura Holguinera y en el año de la celebración de la XXV Fiesta de la Cultura Iberoamericana que auspicia dicha institución.

El artista de la plástica holguinero Cosme Proenza fue reconocido con la Distinción Casa de Iberoamérica. foto de la autora

En el acto de entrega, el profesor e historiador José Novoa Betancourt, quien fuera presidente de la Casa de Iberoamérica, resaltó los vínculos del artista con la institución desde su creación y recordó la presencia de uno de sus cuadros en el edificio.

“Todas las instituciones culturales de la provincia somos deudores de la obra y la persona de Cosme”, destacó Eduardo Ávila Rumayor, presidente actual de la Casa, antes de hacer oficial el reconocimiento.

El Maestro de Juventudes agradeció a la institución por acogerlo siempre y añadió que “permanecer en este barrio nuestro que es Holguín, supone muchos sacrificios, pero tiene sus expresiones bondadosas que ya están dando sus frutos”.

Previo al reconocimiento al dibujante, ilustrador y muralista holguinero, cubano y universal se presentó la investigación “El retrato en la pintura de Cosme Proenza en los años ´70”, donde su atora, la maestrante Anette Rodríguez, analizó el período formativo y de ascenso del creador, cuando ya eran apreciables sus posibilidades técnicas  y su espíritu creativo e investigativo.

La Distinción Casa de Iberoamérica fue instituida en 2005 para reconocer a personalidades e instituciones por la trayectoria de su obra en el rescate y conservación de las tradiciones culturales en la región. La han merecido, entre otros, el Historiador de la Ciudad de La Habana, Eusebio Leal; el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y la familia Guarch.

Holguín: Raíces, cultura, identidad…

“Así es mi linda ciudad holguinera”

Holguín celebra sus raíces, su cultura, su identidad… Lo hace desde la tradición y el respeto hacia la historia y el pasado, pero siempre camino hacia una modernidad necesaria. En esta ocasión, el desfile inaugural de la XXXVII edición de la Semana de la Cultura Holguinera arrancó en el Museo Casa Teniente Gobernador –la construcción más antigua de la urbe– y se detuvo en las inmediaciones del parque Calixto García, donde, poco después, tuvo lugar la gala inaugural, frente a la Casa de Cultura “Manuel Dositeo Aguilera”.

Con conducción de Yamilka Arredondo, el ameno y colorido desfile mostró segmentos importantes del desarrollo artístico y social del territorio holguinero, custodiados por dos símbolos de la ciudad: el Hacha aborigen y el Aldabón de los portones de La Periquera.

Además del tradicional coche con las personalidades a las que está dedicada la Semana, la historiadora Georgelina Miranda, y el realizador audiovisual Alfonso Bandera, junto al 267 aniversario del otorgamiento a Holguín del título de ciudad y tenencia de gobierno, al 55 aniversario del Orfeón Holguín y al 60 de la Biblioteca Provincial “Alex Urquiola”, participaron en el desfile el Ballet Español de Holguín y la compañía Monik Dance, mostrando las raíces hispanas del holguinero; el grupo de modas Fantasía; el Proyecto de Narración Oral Palabras al viento; el Club del danzón “José María Ochoa”, dirigido por América Garmendia; el Club “Amigos para siempre”; miembros del movimiento de artistas aficionados (MAA) e instructores de arte en diferentes especialidades, junto a la instructora Grisel Medina; el colectivo del programa “Fiesta de colores”, de la emisora provincial Radio Angulo; el Teatro Guiñol de Holguín, con su proyecto Escaleras, dirigido por Dania Agüero; la Colonia China, portando su hermoso dragón y los lazos que hermanan al Gigante Asiático con la comunidad holguinera; estudiantes de la Escuela Vocacional de Arte, la Academia Profesional de Artes Plásticas “El Alba”, el Conservatorio de Música “José María Ochoa”, el INDER y otros centros educacionales de la ciudad; miembros de la FAR; el Club de Vinicultores Bayado; el proyecto de modelaje ReciclArte, pertenecientes al MAA en la provincia; la Escuela Cubana de Wushu; trabajadores de Servicios Comunales; las compañías infantiles Voces de Ángeles y Pulgarcito; integrantes de la Feria Agropecuaria de Holguín, la Banda rítmica del seminternado Simón Bolívar, la Compañía La Campana…

El desfile también recordó la celebración este año del 80 aniversario del Teatro “Eddy Suñol”, coloso holguinero fundado en 1939 y uno de los principales ejemplos del art decó cubano.

Gala para un inicio…

Casi al finalizar la tarde, los holguineros reunidos frente a la Casa de Cultura “Manuel Dositeo Aguilera”, fueron partícipes de la gala que dio inicio a las actividades de la XXXVII edición de la Semana de la Cultura Holguinera, a desarrollarse entre el 14 y el 20 de enero.

La curaduría artística, en la cual predominó principalmente la música, mostró el espíritu de un evento territorial en su esencia pero con miras hacia lo universal. Participaron en ella artistas como Gladis María, Yamila Rodríguez, el Proyecto de Narración Oral Palabras al Viento, Vocal en serio, la charanga Soy Cuba, Anabel Banderas… y entre ellos primó la picaresca en recordación a Faustino Oramas, El Guayabero.

Invitada al escenario, Georgelina Miranda rememoró importantes momentos de la Biblioteca Provincial “Alex Urquiola”, primera institución cultural inaugurada en Holguín después del triunfo revolucionario. “Sus puertas se abrieron no para los burgueses, sino para el pueblo holguinero aquel el 28 de enero de 1959. La Biblioteca nos ha entregado amor cada día, servicio y conocimiento”, añadió la reconocida historiadora.

Por su parte, Alfonso Bandera, después de compartir un texto poético, subrayó: “Agradezco a la ciudad no que se haya acordado de mí, sino de mi obra, unida a un grupo de compañeros del cine, la radio, la televisión… Mi obra no me pertenece, pues está relacionada, además, a mis maestros: Antonio Lloga, Enrique Molina, Marta Jiménez Oropesa…”

Bien podría sugerirse, como sí sucedió en ediciones anteriores, ampliar el diapasón para enfatizar artísticamente en las raíces culturales que conforman la identidad del holguinero: las tradiciones afrocubanas, el son, el repentismo y el punto cubano, la herencia ibérica, el teatro lírico, la danza contemporánea, el humor costumbrista, entre otros. Y además, mencionar el nombre de los artistas, pues no todo el pueblo está relacionado con ellos.

En la gala estuvieron presentes Ernesto Santiesteban Velázquez, primer secretario en Holguín del Partido Comunista de Cuba (PCC); Julio Cesar Estupiñán Rodríguez, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular en la provincia; Rachel Heredia, director provincial de Cultura, entre otras autoridades políticas y gubernamentales del territorio.

Por su parte, Ricardo Suárez Martínez, presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular, dejó oficialmente inaugurada la Semana y recordó la entrega del Premio Nacional de Historia a José Abreu Cardet, y el Vasconcelos, en México, a José Novoa Betancourt.

Comienza así la XXXVII Semana de la Cultura Holguinera. Quedan por delante días de fiesta, homenajes, celebraciones, encuentros, pensamiento, pero quedan también desafíos, empeños, caminos por delante, para seguir construyendo la ciudad que queremos.

Por Erian Peña Pupo

Fotos Adrián Aguilera

 

Se estrena en Holguín filme cubano El Regreso

Por Jorge Suñol Robles

Patricia regresa. Vuelve a Matanzas y remueve el pasado.  Insiste en hacer justicia y lo hace. Aquellas cuevas le  recuerdan las heridas, los sucesos, la sangre. Aquel sitio abandonado se tatuó en su vida como Oficial. Un inocente murió en la carcel. Y por él regresa.

Película El Regreso dirigida y protagonizada por Blanca Rosa Blanco. Foto: Lester Pérez

Quince años después, ella cumple su promesa de acabar el caso de aquel violador, aquel enfermo mental, aquel profesor de música que se ha puesto, como coartada, ser insigine, ejemplar, puro. Nadie se cree su cuento. Máximo del Pino esconde en el sótano de su casa algunas pruebas que lo culpan. Esconde, también, esa mirada perversa y criminal.

Llega a Holguín, como parte de las actividades de la Semana de la Cultura, el estreno del largometraje cubano El Regreso, ópera prima de Blanca Rosa Blanco,  reconocida por su trabajo como actriz durante 28 años, tanto en el teatro, el cine como en la televisión.

El filme, que se sostiene en el género policíaco, esta vez desde el discurso de una mujer, tiene como  una de sus fortalezas el trabajo actoral, donde Blanca Rosa asume, además, el  rol protágónico, acompañada de rostros conocidos como Yadier Fernández, Rafael Lahera, Yazmín Gómez y Carlos Enrique Almirante y el debut en el cine de Yaité Ruiz, quien asume uno de los personajes con mayor carga dramática y lo hace de una manera plausible.

Como actuaciones especiales tenemos al trío de Verónica Lyn, Jorge Martínez y Osvaldo Doimeadiós, nombres ya con una larga trayectoria en la pantalla grande, y que vuelven a conquistar con su seguridad y proyección.

Junto Alberto Luberta, coguionista, Blanca decidió llevar esta historia al cine, de la que pudiera pensarse es “extensión” del  personaje de la Mayor Mónica, en la popular serie televisiva “Tras la huella”. Pero el reto y el sueño es mucho mayor. Los caminos son distintos. El final es otro.

En la sala Raúl Camayd del Teatro Eddy Suñol se proyectó la película. Allí, en presencia de las máximas autoridades del territorio, la destacada actriz fue reconocida por el Consejo Provincial de las Artes Escénicas y el Centro Provincial del Cine.

“Lo más difícil fue lanzarnos, teníamos una primera idea, muchas ilusiones y entusiamo, y todo eso surgió después de mi partida del programa “Tras la huella”, que dejó muchos espacios vacíos. El Ministerio de Cultura me preguntó que quería hacer después de eso y yo dije ´a mí me encantaría hacer una película policíaca´.

“Había dirigido pequeñas cosas en el ISA como profesora, sobre todo teatro, pero los audiovisuales eran una novedad. A pesar de que llevo 28 años en este mundo, siempre fue un reto.  Casi todos somos nuevos en el proyecto. El director de fotografía es la primera vez que hace un largometraje; el editor, y el músico, también.  Lo que queríamos era un grupo de personas jóvenes, pero no tan jóvenes, que quisieran correr el riesgo y no tenerle miedo”, comentó Blanca Rosa.

El rodaje de El Regreso duró siete semanas. Catorce días en Matanzas y el resto en La Habana. “Queríamos hacer una película que no tuviera un concepto de la Ciudad de la Habana,  locaciones que se han saturado mucho. Matanzas no dio esa posibilidad de construir un escenario de ficción”. Y al filme, fotográficamente, estas locaciones le aportan mucho, trasmiten emociones, provocan al espectador.

Para la realizadora, actriz y guionista fue todo un compromiso enfrescarse en el proyecto: “El poder estar detrás, estar delante, de tener al actor con un plano y miralo a los ojos, y saber si en ese momento estaba bien o mal,  saber la inconformidad, la repetición, fue muy agotador, pero a la vez satisfactorio”.

“Estás hablando con alguien que lo que más le gusta es trabajar, esa es mi prioridad. No sé cuando volveré a ser otra película, por eso quieres hacerlo todo, quieres tener a los mejores actores, tener los mejor planos, la mejor luz. Todo eso pasa la primera vez. He aprendido mucho en el proceso y seguiré aprendiendo”, agrega.

El Regreso ha tenido buena acogida por el público. Su estreno oficial en la 40 edición del Festival de Nuevo Cine Latinoamericano, celebrado el pasado diciembre, abarrotó varios salas. “Lo más importante es, que hasta hoy las personas se mantienen en la sala y ven la película hasta el final, y si eso sucede, ya hay una parte de nosotros que está bastante contenta”.

Dice Blanca que su filme esta hecho para un público que consume el policíaco. Yo diría que trasciende esa frontera. El espectador, como la protagonista, busca siempre que se haga justicia, aunque sea por insistencia. Alguien viola a una muchacha de 17 años porque se siente un fantasma, él existe, enloquece. La muchacha muere.  La abuela le habla a la nieta. Ojalá no sea la última vez que se vean. Máximo se condena, no tiene otra salida. Hay cosas a las que uno nunca se acostumbra. Por eso Patricia regresó, por una carta que le dejó el inocente.

“Lo Mío”

Uno de los festejos más importantes de la Ciudad de los parques es la Semana de la Cultura, que por estos días alcanza su edición 37, por lo que no es de extrañar que sus hijos orgullosos se sumen de disímiles formas a estos días de júbilo.

Habituales en estas jornadas son ya los integrantes del Colectivo Plástico Municipal “Bayado”, esta vez con la apertura de la exposición “Lo Mío”, en la noche de este lunes 14 de enero.

En esa búsqueda de lo propio, particular, auténtico, se enrumbaron los artistas de esta agrupación holguinera que posee la categoría de Nacional. Paisajística o retrato se fusionan en la muestra marcada por la diversidad de temas y técnicas, entre las que destacan la cerámica, la colografía, la talla en madera, el óleo sobre lienzo, o la plumilla sobre cartulina, entre otras que conforman más de una veintena de obras.

Cartel oficial de la Semana de la Cultura

De igual forma la diversidad de dimensiones y formatos destacan en esa búsqueda del espíritu que emprendieron Marlene Coba, Enrique Díaz, Vladimir Sánchez, Rogelio Ricardo y Raimundo Sosa, quienes intentan resumir desde su prisma personal la riqueza de la cubanía y su imaginario social, sin dejar a un lado el sincretismo religioso que nos identifica.

En saludo al 267 Aniversario de la Ciudad de Holguín fueron develadas estas piezas en un espacio ya habitual para sus creadores, la galería “Marcos Pavón”, perteneciente a una de las instituciones más importantes en la promoción del talento artístico autodidacta, la Casa de Cultura “Manuel Dositeo Aguilera”.

“Lo Mío”, que puede ser lo suyo, lo de ellos, pero en definitiva lo nuestro, es una excelente propuesta para disfrutar del buen arte de factura local, ese mismo que se suma a las celebraciones por su ciudad, las cuales se extenderán desde el 14 al 20 de enero próximo.

Desde hoy variadas actividades en la semana de la cultura en Holguín

Semana de la Cultura Holguinera. Foto: Archivo

En el contexto de las celebraciones se desarrollará el XXX Encuentro Nacional de Estudios sobre Guerras de Independencia, los días 17 y 18, en el Museo Casa Natal de Calixto García Íñiguez, con la participación de investigadores de distintas provincias del país, entre ellos la camagüeyana Elda Cento, quien obtuvo el Premio Nacional de Historia en el año 2015, y Ángel Cabrera, historiador de Ciego de Ávila.

Un momento especial dentro de la jornada será el estreno en la urbe oriental de la película El regreso, dirigida por la reconocida actriz cubana Blanca Rosa Blanco y que podrá ser apreciada por los holguineros en la sala principal del teatro Eddy Suñol.

También serán entregados los llamados Premios de la Ciudad, distinciones especiales que se otorgan en esta provincia desde 1986 como reconocimiento a los autores en las categorías de prensa escrita, radio, televisión, video, narrativa, poesía, música, comunicación promocional, pintura y artes escénicas e historia.

El amplio programa, destinado al público holguinero como principal protagonista, incluye exposiciones de artes plásticas, talleres de creación infantil, conversatorios, conferencias, proyección de audiovisuales, presentación de libros e intercambios en las comunidades, con el fin de socializar la creación de los artistas locales.

(Con información de Agencia Cubana de Noticias)

Tomado de www.radioangulo.cu

Son jóvenes holguineros: Dramaturgia (IV)

El dramaturgo y actor holguinero Yunior García ha puesto a la provincia en el mapa del teatro cubano. Foto: aldia.cu

Yunior García Aguilera es un joven actor y dramaturgo holguinero que se ha ganado por esfuerzo propio un lugar primordial dentro del teatro cubano actual. Su originalidad y compromiso le han garantizado un éxito rotundo dentro de las tablas y el cariño constante de su público.

¿Qué se siente haberse convertido en uno de los dramaturgos más representativos de la ciudad de Holguín y de Cuba en general?

“Creo que el reto más grande que uno tiene es tratar de no envejecer como artista y en mi caso intento estar siempre cerca de los jóvenes, para ver qué están haciendo los que vienen detrás.

“Porque sin dudas el tiempo pasa y los referentes también y cuando uno vive a 700 km de la ciudad capital, donde no puedes ver todo el cine y el teatro que te gustaría, vas perdiendo esos referentes.

“Por eso intento siempre informarme entre lo novísimo sin olvidar a los maestros, pero más importante sería que existiera un movimiento artístico mucho mayor en la ciudad, porque ese impulso de colegas es lo que te motiva a superarte a ti mismo”.

¿Cine o teatro?

“Me quedo con los dos, ambos son enfermedades incurables. El teatro fue la carrera que estudié, primero actuación en la ENA y luego dramaturgia en el ISA, y posteriormente me dediqué a dirigir y no pienso dejarlo de hacer nunca.

“El cine es otra enfermedad que adquirí con el tiempo y mi escuela fue ver mucho cine. Ahora mismo hay un movimiento latinoamericano muy fuerte, como hacía tiempo no sucedía, fundamentalmente en México, la tríada de Cuarón-Iñarritú-uillermo del Toro que está haciendo visible el cine latinoamericano en todo el mundo.

“En Cuba aún falta por hacer mucho cine, hay muchas historias, imágenes, paisajes que no aparecen en la pantalla cubana y eso es un compromiso para las nuevas generaciones. Más allá de La Habana y sus conflictos, sino la gran Cuba”.

La mayoría de sus obras teatrales se han convertido en éxitos rotundos, (Pasaporte, Semen, Cierra la boca, Humo, Jacuzzi), ¿ con cuál te quedas? y no acepto un “todas” como respuesta.

“Hay muchas obras que uno va guardando con cariño pero indiscutiblemente una de las obras con más repercusión tanto nacional como internacional es Jacuzzi. Creo que salió de un momento muy específico en mi vida, en materia personal y en lo profesional. Es una obra muy honesta donde no traté de ponerme a la moda o de seguir un estilo. Fue un ejercicio de buscar mis verdades más oscuras, que menos me gustaría que se mostraran. Por eso creo que tuvo la repercusión que tuvo.

“Cuando la presentamos en Sao Paulo (Brasil) donde pocos hablaban español, el recibimiento y la identificación con la puesta fueron muy positivas y en Cádiz (España) vimos cómo sin importar la nacionalidad de los allí presentes entendieron la obra, lloraron, rieron, se quedaron para abrazar a los actores y eso fue una experiencia sin igual. Así que, Jacuzzi es hasta ahora la que más me satisface”.

De todos los premios y reconocimientos que ha recibido, ¿cuál es el que más lo sorprendió y por qué?

“El que menos me esperaba fue justo ahora con el cortometraje Cerdo en el 40 Festival de Cine de La Habana porque como te decía estoy empezando en el cine. Apenas tengo tres cortos y de ellos solo dos profesionales, este es el segundo y la competencia es muy fuerte.

“A La Habana sigue viniendo lo mejor de América Latina y hay un movimiento de cine muy significativo sobre todo en Argentina y Chile y estaban en competencia, por lo que la mención especial que nos dieron fue algo que no esperábamos. Fue una sorpresa muy especial”.

¿Tiene Yunior García algún patrón que sigue a la hora de escribir?

“Para mí eso no existe y si una obra tiene éxito en la próxima trato de romper totalmente con la fórmula de la anterior. Yo no creo que en el arte existan fórmulas, sino existirían fábricas de éxitos. Que sí lo vemos en otros géneros como la música, pero no en el teatro o en el cine. Creo que en el arte verdadero existe algo que no se puede explicar más allá de los trucos o las reglas ,y se llama magia”.

Alejándonos del cliché acerca de los referentes, ¿cuáles son los jóvenes dramaturgos cubanos que llaman su atención?

“Yo tuve la suerte de coincidir con una cantidad de colegas con mucho talento. La generación de los novísimos que en sus inicios fue muy polémica a la larga dio un buen puñado de autores y ahí están Yerandy Fleites, Rogelio Horizondo, Fabián Suarez que también es holguinero, entre otros, pero hay potencial y mucho”.

¿Qué le queda por escribir?

“Mucho. Por ejemplo el musical, es un sueño que tengo desde hace tiempo y quiero estudiar su estructura. Me interesa llevar al musical la historia de Yarini, del real, del que caminó por las calles de San Isidro. Eso me obsesiona, estoy trabajando en ello y espero pronto terminarlo”.

¿Cuándo los holguineros podremos disfrutar nuevamente de sus obras?

“Ahora mismo nos estamos mudando para La Habana por cuestiones de trabajo pero Holguín siempre será el lugar donde nací y seguiremos trabajando aquí. Para este año tenemos tres posibles estrenos, el más próximo en marzo, en el marco del Festival de Teatro Joven. Se va a llamar Hembra y es un acercamiento al fenómeno de la mujer y al mundo femenino.

“En un panorama nacional donde el arte sin dudas es una fortaleza, saber que este talentoso dramaturgo no piensa dejar de trabajar es maravilloso. Y para nosotros si es holguinero, mucho mejor”.

Tomado de www.radioangulo.cu

Cultura holguinera por todas partes en enero

Por Jorge Suñol Robles
Fotos: Carlos Rafael
La aventura iniciaba 267 años atrás. El 18 enero de 1752 a Holguín se le otorgaba el Título de Ciudad y Tenencia de Gobierno.Por eso, este mes se escoge para celebrar la Semana de la Cultura en este territorio, cuya 37 edición transcurrirá del 14 al 20 venideros.
En esta ocasión, se dedica a la historiadora y promotora cultural Georgelina Miranda Peláez y al realizador de cine, radio y televisión, Alfonso Bandera Tamayo, quienes serán reconocidos como Hijos Ilustres de la Ciudad.
Además, se conmemorarán los 60 años de la Biblioteca Provincial Alex Urquiola y el 55 aniversario de la fundación del Coro Orfeón Holguín.
Como ya es habitual, vuelve el Premio de la Ciudad en sus 12 categorías, el cual se ha convertido, a lo largo de sus 33 años, en el sostén esencial de la semana cultural, pues ha ganado prestigio en el circuito de intelectuales, no solo de Holguín sino de toda Cuba, tal vez porque amplía su plataforma y hoy pueden participar desde poetas, escritores, actores, hasta realizadores y periodistas.
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Pero la jornada no solo se vivirá intensamente en Holguín. A más de 35 kilómetros de la cabecera, ya se sienten los preparativos de un pueblo que posa siempre para una buena foto.
Gibara, por esos mismos días, desarrollará su Semana de la Cultura, dedicada al aniversario 202 de su fundación, y centrada en resaltar los valores arquitectónicos y urbanísticos de laVilla Blanca de los Cangrejos.
Declarada Monumento Nacional en 2004, Gibara es una de las ciudades mejores diseñadas del país. Pero aun así, no está registrada dentro de la Red de Oficina del Historiador y Conservador de Cuba.
En este contexto se prevé el taller “Gibara en primer plano”, al cual deben asistir varios especialistas de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana y donde se elaborará un Plan Integral de Desarrollo Urbano.
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Tendremos además la Semana de la Cultura de Banes, desde el 16 y hasta el mismo 20 de enero. Allí participarán como invitados la reconocida actriz Corina Mestre y el trovador Augusto Blanca. La jornada se dedica al 109 aniversario de la fundación de ese territorio, a su emisora Radio Banes y la Biblioteca Municipal Carlos Fernández.
Tomado de www.ahora.cu/es

Con Cerdo en casa

 

Por Erian Peña Pupo

Fotos del autor y cortesía de los realizadores

Después de alcanzar Mención especial en la categoría Corto de Ficción en el 40 Festival Internacional de Cine de La Habana, la Casa de Iberoamérica y la sede de la Uneac provincial acogieron la presentación en Holguín del corto Cerdo, dirigido por Yunior García.

Dramaturgo, actor y director del colectivo holguinero Trébol Teatro, conocido además por obras como Cierra la boca, Asco, Pasaporte, y Jacuzzi, entre otras, Yunior García se adentra con meritorios resultados en los terrenos de la producción audiovisual: “No quiero hacer el mismo cine que está realizando todo el mundo, pues en algún momento me saturé del cine cubano que estaba viendo: cine de La Habana, donde el paisaje es azoteas habaneras, atardeceres, palomas, el ambiente capitalino… Yo quiero reflejar el paisaje que no se ve en nuestro cine, lo que ocurre fuera de la capital, en extramuros, en nuestras provincias, en los campos… donde no siempre el color es tan esperanzador”.

Yunior, director también del corto Fuga, sabe que los lenguajes son diferentes: “Vengo del teatro, no estudié cine. En ese sentido soy un aficionado del cine, pero hay historias que el teatro no me permite contarlas, por la misma forma en que se hace el teatro… y la mejor manera de hacerlo es a través del cine, porque no soy narrador. Este era un cuento y decidí que el cine era la mejor manera de expresarlo… A partir de ahí vino el trabajo investigativo y la relación con la palabra cerdo, de ahí los pequeños símbolos en el corto”.

Abarrotado como pocas veces, el patio de la Uneac acogió buena parte del equipo de Cerdo, principalmente holguinero, cuestión que subrayó Dayana Prieto, productora general: “Esta presentación en Holguín, la primera después del Festival, es muy importante, pues es una obra que debemos a muchas personas que la hicieron posible”.

Con guion de Yunior, la dirección de fotografía estuvo a cargo del experimentado Frank Batista; el joven Oscar Gordillo en la edición; Onelio Escalona al frente de la dirección de arte; Rubén Batista en foto fija; Raulito Prieto, en diseño de sonido y el sonido directo, entre otros.

Delante de las cámaras, el multipremiado actor Jorge Perugorría, reconocido por filmes como Fresa y chocolate, Bámbola, Lista de espera, Miel para Oshún, Barrio Cuba, Che y Boleto al paraíso, y los holguineros Marcos Antonio Torres, Ileana Casanellas, Jorge Tito Bruzón, Esteben Quintana, entre otros. “Estamos muy agradecidos de que Jorge Perugorría, el actor más internacional de Cuba, haya trabajado con nosotros, haya venido a Holguín… Además, Cerdo permitió que los actores holguineros interactuaran en escena con él”, añadió Yunior.

Respecto al corto, cuya historia se desarrolla en locaciones rurales, Yunior asegura: “Me parecía mucho más interesante que como producto artístico presentara una historia, una situación y que fuera el espectador quien hiciera sus propias lecturas, valorara”.

Compitiendo con alrededor de veinte cortos de ficción, con un jurado principalmente compuesto por realizadores extranjeros, Cerdo se alzó con una Mención especial en el Festival habanero. Para Yunior, quien tiene en mente varios proyectos audiovisuales: “Lo más interesante no fue siquiera la Mención especial en el Festival, sino ver la sensación que provocó en el público que estaba allí, ver que fuera de Holguín, de nuestro espacio de confort, funciona, gusta, mueve a pensar como espectadores inteligentes…”