El Guayabero, siempre en el tren de la vida

Por Erian Peña Pupo

Fotos tomadas del documental En Guayabero, Mamá… (Me quieren dar…) de Octavio Cortázar.

Hace catorce años, el 27 de marzo de 2007, Faustino Orama Osorio, El Guayabero, subió definitivamente al “tren de la vida”, como él mismo cantara. Tenía 96 años, aunque, al parecer, el “rey del doble sentido” era aún más longevo que lo que aseguraba su documento de identidad, pues fuentes orales y los estudios médicos realizados tras su fallecimiento le calcularon más años; incluso el periódico ¡ahora! del 6 de junio de 1977 reseña un homenaje que dos días antes le tributaron por sus 70 años.

Con el tres al hombro, El Guayabero, como otros trovadores y soneros itinerantes que recorrían la Isla, se convirtió en un fiel cronista de las costumbres de las personas más humildes: su singularísima estampa, sus ancestrales tumbaos y su atractivo doble sentido comenzaron a rodear su nombre de una aureola de leyenda desde la década de 1940.

“El creador genuino siempre insistió en que sus coplas eran ingenuas, que éramos los oyentes o bailadores los mal pensados que las teñíamos de erotismo o picardía. Es decir, parecía claro que el llamado “doble sentido” funcionaba como una forma de hacer sutil la presencia sexual o transgresora, dada con una gracia que la ponía a salvo de los censores a la vez que abría la verja al regocijo de los cómplices admiradores de la danza de Marieta o de cualquiera de esas deliciosas criaturas y situaciones”, escribió el dramaturgo Amado del Pino, quien reconoció en él uno de nuestros más genuinos creadores.

Fotogramas del documental En Guayabero, Mamá… (Me quieren dar…) de Octavio Cortázar (foto cortesía del autor)

Llegaba a campos y bateyes con el consabido “coopere con el artista cubano”: muchas veces, a cambio de sus descargas interminables, solo obtenía un plato de comida, unos tragos o un sitio donde pernoctar. En uno de esos recorridos, en 1955, llegó al caserío Guayabero, cercano al central santiaguero Miranda (hoy Julio Antonio Mella) y allí vivió una peligrosa aventura que le inspiró la pieza que le dio definitiva identidad artística.

El documental En Guayabero, Mamá… (Me quieren dar…) dirigido por Octavio Cortázar en 1984, nos acerca a esta parte de su historia: “En una rústica cantina el juglar, acompañado de varios músicos de su conjunto, El Guayabero se divertía cantando sus simpáticas composiciones, mientras los pobladores se reían a carcajadas. Una hermosa trigueña del lugar les servía tragos de vez en cuando, hasta que llegó el jefe del puesto de la Guardia Rural, el cual era el esposo de la muchacha y, celoso, armó la bronca. Le dijo a Faustino que si había tomado ron con su esposa ahora tomaría con él… Mientras corría entre los cañaverales nació la inspiración, una carta de presentación que desarmó a no pocas personas de rostro adusto que no transigían ante sus canciones “irrespetuosas” y cargadas de doble sentido: “En Guayabero, mamá, me quieren dar…”.

Cuando se analizan los textos de “Marieta”, “Mañana me voy a Sibanicú” o “Félix Solano”, es fácil convencerse de los conocimientos empíricos, el ingenio y la gracia de este artista al que Frank Delgado, otro gran artífice de la trova con matiz sonero, llamó “filósofo popular”. La musicóloga María Teresa Linares, por su parte, ha escrito que “Oramas representa una fase del son, quizás inicial, quizás primaria; pero que él la mantiene con mucho vigor, con mucha calidad. Faustino utiliza las formas del son que se usaban antiguamente, los montunos, sobre los cuales se improvisaban cuartetas y décimas”.

Después del triunfo revolucionario de 1959 la vida artística de El Guayabero tomó otros rumbos y su música comenzó a ser escuchada en distintos lugares, más allá de guardarrayas y bateyes en tiempos de zafra. En todas partes la gente reía con su ingenio y picardía, con sus contagiosos tumbaos y su peculiar y pulcra estampa. Al margen de sus peculiaridades era una rara avis: la inmensa mayoría de los veteranos se había retirado y la nueva trova iniciaba su plenitud, no obstante Silvio Rodríguez, Noel Nicola y sobre todo Virulo, Pedro Luis Ferrer, Pablo Milanés y Frank Delgado no solo le muestran respeto y admiración, sino que tienen su quehacer entre las referencias de lo trascendente. Algo similar expresan figuras y agrupaciones soneras como La Revé, Estrellas de Chocolate e Ibrahím Ferrer con Los Bocucos, entre otros que realizan valiosos registros fonográficos de sus composiciones. El propio Pablo ha dicho: “El Guayabero imprime una ternura especial como pocos, en tanto cultor de la picaresca. Él proyecta como nadie la cubanía de su verso y lo hace con bastante maestría”.

En 1981 se inauguró el cabaret El Rincón de El Guayabero en Holguín. En los altos le asignaron a él y a Moraima, su última compañera en la vida, un apartamento en el que puso fin a su larga residencia en hoteles, pero no del todo a su vida itinerante y bohemia. Dicen que ya no tomaba tanto como antaño, salvo en contadas ocasiones, sobre todo cuando tenía visitantes ilustres, entre ellos el español Santiago Auserón, fundador y líder de Radio Futura, una de las agrupaciones más sobresalientes en toda la historia del rock ibérico. Auserón devino en uno de los más importantes promotores de su obra y precursor del boom que posteriormente tendría en su país la música tradicional cubana y en el que, sin dudas, el holguinero se convirtió en un artista de culto, como demuestra el gran homenaje recibido en 1994 en Sevilla, el museo Santa Palabra inaugurado en 2005 en Calasparra, Murcia, así como la acogida de sus discos y giras.

Durante su primera estadía, en 1984, Auserón compró el disco de Faustino que acababa de recibir el premio Egrem y quedó impresionado, tanto que al realizar en febrero de 1992 la antología Semilla de son, lo invitó junto a algunos de sus músicos. En España causaron una gran sensación con esa gracia en el decir y sus peculiares tumbaos.

Ese disco, producido por Auserón para los sellos BMG–RCA con grabaciones de Benny Moré, el Trío Matamoros, Celia Cruz, Septeto Nacional y otros solistas y agrupaciones de leyenda que atesora la Egrem, incluyó “Como baila Marieta”, pieza que le granjeó al holguinero una extraordinaria popularidad entre los españoles que aún vivían los efectos del culto a la sexualidad, el “destape,” la llamada “movida madrileña”, el despegue de la obra del cineasta Pedro Almodóvar y credos estéticos inusuales e irreverentes.

En la Casa de la Trova, que fue rebautizada con su nombre en el 2002, al igual que posteriormente el Centro de la Música y los Espectáculos, en parques y plazas, iban a su encuentro Frank Delgado, los dúos Postrova y Buena Fe, Fernando Bécquer, Tony Ávila, el Trío Enserie y músicos procedentes de diversos países, como el guitarrista flamenco Tomatito.

A inicios de 1994 se le presentaron serios problemas de salud que llevaron a la decisión de amputarle la pierna derecha y a pedirle que realizara un período de descanso como exigían las circunstancias. Pero tras la implantación de la prótesis, realizada el 15 de julio, partió rumbo a Sevilla, Andalucía, al Primer Encuentro del Son y el Flamenco, evento que le tributó uno de los más impresionantes homenajes en su vida.

De Sevilla ´94 el trovador-sonero siempre guardó gratos recuerdos, como fue la visita a la tumba de Antonio Machín, embajador permanente de la música cubana en España e intérprete de “El Tumbaito”, su primera composición en traspasar océanos y que en 1995 fue reeditada en formato CD en antologías del cantor cubano oriundo de Sagua La Grande.

A los agasajos por sus 90 años se sumaron instituciones, eventos y provincias. Entre ellas el XII Festival Internacional Benny Moré en Cienfuegos, la Uneac, la cual le entregó la condición de Artista de Mérito, el Centro Nacional del Humor que lo galardonó con su Premio Nacional y Cubadisco, que le dedicó su edición del 2001, junto a los 110 de Oscar Hernández, los 145 de Pepe Sánchez y los aportes de la trova a la música cubana. Grabaciones discográficas suyas o sones de su autoría en otras voces, continuaban recorriendo el mundo y ubicándose entre los preferidos en la revista Billboard, los Premios Grammys y listas de éxitos de países como España y Estados Unidos.

“Faustino Oramas es el último representante de aquella generación de soneros que vivieron de la música y para la música, y supieron transmitir a su obra la idiosincrasia del cubano, que siempre se reconoce en las canciones de este juglar oriental. Y, como juglar al fin, El Guayabero vive y disfruta la bohemia. Con el tres debajo del brazo, siempre está dispuesto a cantar en escenarios o parques, en bares o bateyes, donde quiera que haga falta la alegría, porque Faustino Oramas es la alegría de su música, y su público son todos los habitantes de esta, su ínsula querida y natal”, subraya otro de sus admiradores y además, un investigador de la música cubana, el Premio Nacional de Literatura Leonardo Padura, en las palabras de contraportada del disco El Guayabero (Egrem, 1996).

A inicios de marzo del 2007 fue ingresado en el hospital provincial Vladimir Ilich Lenin. Diez días después fallecía uno de los patriarcas de la trova y el son, el último juglar de la tradición cubana… Sus restos fueron objeto de homenaje en La Periquera: allí se colocaron setenta ofrendas florales enviadas por relevantes personalidades e instituciones de Cuba, entre ellas el General de Ejército Raúl Castro, Silvio y Pablo, el Instituto Cubano de la Música… No faltó tampoco la presencia de notables colegas y discípulos del juglar, como Eliades Ochoa, Pancho Amat, Tiburón Morales y Cándido Fabré.

En algunos tramos del recorrido hasta el viejo cementerio local, la comitiva fúnebre realizó paradas para que sus compañeros músicos interpretaran sus temas, un puñado de sones que lo habían convertido en el más universal de los músicos holguineros y en el más sui generis de nuestros juglares, ese que se subió al “tren de la vida” para siempre (Tomado de la web de la Uneac).

Pienso, actúo, luego existo

Por Bernardo Cabrera

Un trébol joven le dio suerte tras volar con Alas Buenas por un tiempo, pero fue entre marionetas donde encontró su verdadera casa.

Su contagioso carisma, histrionismo y desdoblamiento escénico se ganaron rápidamente la preferencia del exigente público infantil, así como el respeto y admiración de sus compañeros del Guiñol, a los que recientemente comenzó a dirigir, tras mudarse a la capital cubana su anterior guía Dania Agüero.

Con la misma entrega que asimila e interioriza cada personaje, Karelia aceptó acercarnos a una de sus mayores pasiones: el teatro.

“Siempre soñé con ser actriz. Recuerdo que veía los muñequitos en la televisión y me ponía a imitar sus voces y a actuar como ellos, y lo mismo hacía con las películas del cine. Con 9 o 10 años me vinculé a Alas Buenas, que tenía en ese momento una compañía de teatro infantil y aprendí mucho. Un día me dijeron que estaban haciendo pruebas de aptitud para las escuelas de arte, me presenté y aprobé.

“Durante los cuatro años que cursé estudios en la Academia de las Artes Vicentina de la Torre, de Camagüey, pude aprender de excelentes profesores como Freddy Núñez Estenoz, director general y artístico de Teatro del Viento; del teatrólogo Nelson Acevedo, que fue durante 10 años el director artístico del Festival Nacional de Teatro, y de Jesús Rueda Infante, creador y director de la compañía Teatro de Luz, entre muchos otros a los cuales siempre le estaré agradecida”.

Holguinera al fin, fue más fuerte el arraigo por su tierra que la propuesta de quedarse dando clases de actuación en la provincia de Camagüey vinculada a un grupo junto a Rosa María, que también era holguinera y se graduaba con ella. “Las dos dijimos que regresábamos a Holguín a hacer el Servicio Social, aun cuando Camagüey era una mejor plaza teatral. Nos insertamos en la compañía Alas Buenas, donde se hacía teatro para niños y jóvenes con una estética específica y empezamos a trabajar acorde a eso”.

“Luego conocí al actor y dramaturgo Yunior García, quien me enamoró de sus proyectos y propuestas escénicas y así surgió Trébol Teatro, un grupo dramático conformado por jóvenes egresados de las escuelas de arte, en el cual estrenamos dos obras: Cierra la boca y Asco. Con esta última nos profesionalizamos como tal”.

“Trabajar con Yunior me encantaba porque él no te decía lo que tenías que hacer. Te daba libertad creativa y empleaba bastante lo espectacular, un teatro muy real, muy cercano a las temáticas de los jóvenes y con textos de mucha fuerza que hacían que la gente se sintiera parte de lo que estaba pasando”.

Trébol le dio suerte y muchas alegrías durante cuatro años, pero casi todas las presentaciones eran de noche y, tras convertirse en madre, no podía dedicarle tiempo a su hijo, por lo que decidió abandonar el grupo y vincularse al Guiñol, que le facilitaba más los horarios de trabajo.

“Como casi todos los actores subestimaba un poco el teatro de títeres por ese ego de saber que el que va a brillar es el muñeco, que no me voy a ver yo o que no se va a apreciar mi desdoblamiento actoral. Al principio me fue difícil cerrarme un poco y que ese muñeco fuera el que tuviera vida, se expresara e hiciera sentir a los niños y a los adultos, pero luego me enamoré perdidamente, tanto que quisiera hacer teatro dramático, cine y televisión, pero no quisiera dejar nunca de trabajar para los pequeños y los adultos con los muñecos”.

La doña jicotea de la obra Ruandy, la María de La calle de los fantasmas, y muchos personajes más han cobrado vida gracias a su interpretación y entrega. No obstante, Karelia se siente insatisfecha con que se subestime el teatro de títeres en las propias escuelas de arte y con que no exista varias propuestas de trabajo para los actores.

“Se le debe dar un poco más de importancia a la enseñanza para que los actores lo conozcan y al menos lo respeten si no lo van a ejercer, para que lo vean como un arte mayor porque no está solo el teatro dramático y ya. En el trabajo con los títeres tienes que desdoblarte en distintas aristas porque debes saber cantar, bailar, aprenderte muchas coreografías, recitar y tener una preparación física importante para poder manipular los muñecos grandes y pequeños, en ocasiones estando agachados o en una posición incómoda durante un período largo. Darle vida a una cosa inanimada y que la gente se ría o llore es algo muy especial”.

“Siento un amor muy grande por mi ciudad, pero aquí no te dan muchas posibilidades de hacer otras cosas, como por ejemplo sí lo hace La Habana, donde existe una agencia Actuar, se hacen castings y hay más posibilidades de trabajo. Aquí prácticamente tienes que estar mendigando para poder hacer algo que no sea lo que estás haciendo”.

“Los artistas quieren que su trabajo se vea, poder desenvolverse, y en el caso de nosotros que tenemos una televisión, aun cuando lleve presupuesto y recursos, se pueden crear espacios dramatizados. También tenemos un estudio de animación del ICAIC que no nos emplea para doblar voces y no entiendo por qué no van a Alas Buenas, a Palabras al Viento o al Guiñol. Son cuestiones que deberían valorar las instituciones para que el talento de aquí no se vaya para otros lugares debido a la falta de propuestas de trabajo”.

Además de la actuación, otra de sus pasiones es dar clases y enseñar a los niños, que son seguidores fieles de esta manifestación y se formados en la Academia La Escalera, perteneciente a la Compañía.

“La mayoría eran admiradores de nuestro trabajo que no se perdían una presentación y ahora están con nosotros y tienen muchas ganas de aprender. De esta forma además de enseñarlos creamos una cantera para que se presenten algún día dentro de tres o cuatro años a las escuelas de teatro y a la de títeres, que se abrió recientemente en Bayamo, y luego retornen a la provincia”.

Al preguntarle sobre la responsabilidad de dirigir con 31 años a un grupo tan prestigioso de casi cinco décadas, reconoció que es otro personaje más que asumir, aunque “resulta un poco extraño porque hasta hace nada eran mis compañeros y esta posición te obliga a no dar tanta confianza”.

“En ocasiones quisiera tener un gesto de amistad con alguien y me siento limitada porque lo pueden ver como un favoritismo. A veces los regaño y me miran con mala cara. Creo que lo más complicado es dejar de ser un poco la Karelia amiga y compañera para ser la Karelia directora. No obstante, todos estamos trabajando para salir adelante, para estar en la avanzada siempre y hacer obras nuevas tanto para el público infantil como el adulto. En los próximos meses prevemos estrenar una puesta con 4 actrices y reponer Cuento de invierno, la cual escribí para mi hijo y ganó la beca Reino de este mundo de la Asociación Hermanos Saíz”.

Aunque su rol de directora le roba un poco de tiempo, sigue viendo la vida como un cuento, el ser actriz como su razón de ser y la ciudad de Holguín como la casa por donde desanda regalando alegrías y contando historias, ya que ella piensa, actúa y luego existe.

Felicidades, artistas del Teatro

Por Erian Peña Pupo

Fotos: Archivos de Comunicación Cultural

Este viernes, 27 de marzo, se festeja el Día Mundial del Teatro, una celebración que ha tenido en todo el mundo un matiz diferente, debido a la actual situación de excepcionalidad epidemiológica causada por la rápida propagación internacional del COVID 19.

En la mayoría de los países se suspenden funciones y temporadas completas, se cierran teatros y otros escenarios similares para priorizar la vida, pero los artistas del teatro no dejan de crear, convencidos que, después del silencio, volverá a reinar la escena.

Cuba, y particularmente Holguín, celebrarán el día desde la introspección del hogar, pero también desde el recuerdo, el homenaje y la permanencia. En esta fecha, en Holguín se entregaría el Premio Alberto Dávalos 2020 por una vida consagrada a las artes escénicas, que han merecido, entre otros, artistas como Angélica Serrú, Náyade Proenza, María Luisa Clark, Martín Arranz, Mario Brito, Martha Proenza, Miriam Suárez, Carlos Jesús García, Julio Proenza, Miguel Santiesteban, María Dolores, Maricel Godoy, William Delgado, Yuri Hernández, Alejandro Millán, Fernando Gil y Carlos Leyva Bonaga.

Escena de la opereta La viuda alegre, por el Teatro Lírico Rodrigo Prats de Holguín (foto Wilker López).

Sirva este texto también como homenaje a ellos –que guían el trabajo desde la experiencia y sus aportes– y a los artistas escénicos holguineros, entre ellos los integrantes del Teatro Guiñol de Holguín, el Teatro Lírico Rodrigo Prats de Holguín, la Compañía de Narración Oral Palabras al viento, Neón Teatro, Alasbuenas, Trébol Teatro…

La Dirección Provincial de Cultura, el Consejo Provincial de las Artes Escénicas y el Centro de Comunicación Cultural La Luz hacen extensiva esta felicitación a sus artistas del teatro.

Para ello compartimos el Mensaje del Día Mundial del Teatro, que cada año realiza el Instituto Internacional de Teatro ITI (Organización Mundial para las Artes de la Escena) y que esta vez es firmado por Shahid Mahmood Nadeem, periodista paquistaní, dramaturgo, guionista, director de teatro y televisión, y activista de derechos humanos.

Obra Lucas y Lucía, de Yunior García, por Teatro Alasbuenas (foto Carlos Rafael)

El Día Mundial del Teatro fue creado en 1961 por iniciativa del Instituto Internacional del Teatro (ITI). Sin embargo, su primera celebración oficial fue el 27 de marzo del año siguiente.

En conmemoración a la importante fecha, profesionales, organizaciones y centros teatrales, así como las escuelas de artes escénicas en todo el mundo, rinden homenaje a esta forma de expresión que encuentra manifestaciones singulares en cada pueblo y territorio donde se desarrolla: la variedad de propuestas a nivel mundial hace de la escena un abanico expresivo de posibilidades para hacer más sólida la cultura de una Nación.

 

El teatro como santuario

Por Shahid Mahmood Nadeem

Al final de una representación de la obra de teatro de Ajoka sobre el poeta sufí Bulleh Shah, un anciano, acompañado por un niño, se acercó hasta el actor que había interpretado el papel del gran sufí. «Mi nieto no se encuentra bien, ¿podría bendecirlo?», dijo. El actor se sorprendió y contesto: «No soy Bulleh Shah, solo soy un actor que interpreta el papel». El anciano entonces contestó: «Hijo, no eres un actor, eres una reencarnación de Bulleh Shah, su Avatar».

De repente, se nos ocurrió un concepto completamente nuevo de teatro, donde el actor se convierte en la reencarnación del personaje que interpreta.

Explorar historias como la de Bulleh Shah, historias como ésta existen en todas las culturas y pueden convertirse en un puente entre nosotros, los creadores de teatro, y una audiencia desconocida pero entusiasta.

Mientras actuamos en el escenario, a veces nos dejamos llevar por nuestra filosofía del teatro, en nuestro papel como precursores del cambio social a veces dejamos atrás a gran parte de la comunidad.

Palabras al viento, una de las compañías insignes de la narración oral en Cuba (foto Wilker López).

En nuestro compromiso con los desafíos del presente, nos privamos de las posibilidades de una experiencia espiritual profundamente conmovedora que el teatro puede proporcionar.

En el mundo de hoy donde la intolerancia, el odio y la violencia están en aumento, nuestro planeta se está hundiendo cada vez más en una catástrofe climática, necesitamos reponer nuestra fuerza espiritual.

Necesitamos luchar contra la apatía, el letargo, el pesimismo, la avaricia y el desprecio por el mundo en que vivimos, por el planeta en el que vivimos.

El teatro tiene un papel, un papel noble, debe dinamizar y hacer avanzar a la humanidad, ayudarla a levantarse antes de que caiga en un abismo.

El teatro puede convertir el escenario en un templo, el espacio de actuación, en algo sagrado. En el sur de Asia, los artistas tocan con reverencia el piso del escenario antes de pisarlo, una antigua tradición en la que lo espiritual y lo cultural estaban entrelazados.

Modernidad y tradición caracterizan al Teatro Lírico Rodrigo Prats de Holguín (foto Wilker López).

Es hora de recuperar esa relación simbiótica entre el artista y el público, el pasado y el futuro. Hacer teatro puede ser un acto sagrado y los actores pueden convertirse en los avatares de los roles que desempeñan.

El teatro tiene el potencial transformador de convertir la escena en un santuario y ese santuario en un espacio de actuación.

(Instituto Internacional de Teatro ITI – Organización Mundial para las Artes de la Escena).

 

Obras patrimoniales en restauración, baluartes de los holguineros

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos Carlos Rafael y tomadas de Internet

Varias obras arquitectónicas de valor patrimonial se restauran en Holguín con motivo de los festejos por los 300 años de fundación del pueblo, a celebrarse el próximo 4 de abril, entre ellas sitios del centro histórico como la Casa del Teniente Gobernador, la Casa de Cultura, el Cine Martí y el Museo Provincial La Periquera, Monumento Nacional.

Notoria es la restauración que se realiza en el sistema de plazas que reconoce a Holguín como “ciudad cubana de los parques” y la recuperación de los inmuebles alrededor de estos espacios, desde la emblemática Loma de la Cruz hasta el ferrocarril, confirmó Evelín Hernández, directora del Centro Provincial de Patrimonio.

En esta zona protegida, comentó, se trabaja con intensidad en la rehabilitación de edificaciones con valor patrimonial en calles principales del centro de la ciudad como Libertad y Maceo y, específicamente, en el entorno del parque Calixto García Íñiguez, como la reparación del Museo Provincial de Historia La Periquera.

En este inmueble se está llevando a cabo una reparación y restauración capital en ambos niveles de la edificación, rescatando los valores originales de la casa-museo, precisó en exclusiva a la ACN, Nélida Peña Rodríguez, directora de dicha institución.

Se encuentran listas las piezas de carpintería, como las escaleras y sus respectivas barandillas con adornos propios de la época, y los pisos de la galería de arqueología y la recepción, a base de cerámica, luego de un proceso realizado por el Fondo Cubano de Bienes Culturales y que comenzó hace cuatro años, explicó.

A las obras museables que se exponen en las diferentes salas del museo también se les aplicó un proceso de restauración, pues el tiempo las ha ido deteriorando, por lo que se prevé para la reapertura abrir 15 salas de exposiciones con estas muestras históricas, entre ellas las relacionadas a las guerras de independencia, arqueología, cultura, revolución y de historia en general.

Otra de las salas en proceso de renovación es la de Artes Plásticas, una de las más atractivas que posee esta institución museística, destacó la directiva, pues atesora piezas de la vanguardia artística cubana y de otros artistas contemporáneos, entre ellos Víctor Manuel, Mariano Rodríguez, Amelia Peláez, Cosme Proenza, Jorge Hidalgo, y la pintora y escultora mexicana Electa Arenal, quien trabajó en Holguín.

Además se trabaja en la parte frontal del Museo, reponiendo las puertas y el piso, así como en la construcción del Salón de la Ciudad, un nuevo espacio adaptado a la modernidad para la realización de eventos locales, nacionales e internacionales, puntualizó Peña.

Para la reapertura de la institución se realizarán nuevas adaptaciones para ofrecer otros servicios al público, apoyados en las nuevas tecnologías y las visitas virtuales, con la colaboración de la Empresa Nacional de Diseño y Desarrollo de Software Desoft.

El Museo Provincial La Periquera es uno de los sitios que distinguen esta urbe por los bienes patrimoniales que atesora, entre ellos el Aldabón de la Ciudad y el Hacha de Holguín, pues revelan la autenticidad de los procesos históricos, culturales y sociales que distinguen esta región del oriente de Cuba y que hoy es visible por la identificación, conservación y promoción de estos valores (Con información de la ACN).

 

 

Si no la subiste, no has venido a Holguín

Centro de mitos y pasiones, imponente, llamativa, simbólica e identitaria, la Loma de la Cruz es accidente geográfico que define a la ciudad de Holguín.

Doscientos 61 metros sobre el nivel del mar marcan su altura al Norte de los parques de esta urbe oriental, relativamente pequeña en elevación, pero enorme en historia y en hermosas leyendas.

Doscientos 61 metros sobre el nivel del mar marcan su altura al Norte de los parques de esta urbe oriental. Foto Internet

Testigo de importantes celebraciones socioculturales, el Cerro de Bayado, como también se le conoce,  debe su nombre a una cruz de madera que existe en la cima, símbolo protector para muchos, depósito de promesas u original ornamento para otros. En 1790 se colocó el primer estandarte religioso, para la ocasión por iniciativa del fraile Francisco Antonio de Alegría, prior de la comunidad franciscana de Holguín, momento a partir del que dejó de conocérsele como «Cerro Bayado», para tomar su nombre actual.

El fray Francisco, además de subir el cerro con la cruz a cuestas, instauró una celebración que define el quinto mes del año hasta la actualidad, las Romerías de Mayo, fiesta religioso-tradicional española, donde se recuerda la fecha en que Santa Elena, madre del emperador Constantino el Grande, murió en el calvario atada a una cruz de madera.

Con el financiamiento de los pobladores de la villa, quines recurrieron a rifas, colectas y verbenas, a principios del siglo XX, por iniciativa de un vecino llamado Oscar Albanés (historiador y padre de la Bibliotecología holguinera), se llevaron a cabo obras de restauración en las laderas, en la base y en la cima, tarea encomendada al arquitecto Vicente Biosca, quien concluyó el 3 de mayo de 1950, día en que se colocó la segunda cruz, debido al deterioro de la primera.

A principios de los noventa del pasado siglo fue colocada la tercera cruz, pues un rayo destruyó la anterior al impactar directamente sobre ella, la que se ve hoy, fue construida de Caguairán, como la original de 1790, pues esta madera preciosa abundaba mucho en los bosques de la región de Bariay.

Indispensable a la elevación es el acceso a través de su escalinata, la cual consta de 458 escalones, descansos intermedios y bancos incluidos que a mitad del ascenso resultan los más cómodos del mundo. Para los primerizos  y quienes no lo acostumbran, resulta una subida bastante fuerte, aunque son pocos los que renuncian a alcanzar la cima.

La memoria popular aguarda una historia de amor que persiste en la actualidad, cuentan que cuando Cuba era colonia de España un joven oficial español, jefe de la guarnición que allí estaba destacada, mantenía un romance furtivo con la esposa del gobernador militar de la región de Holguín. El infeliz matrimonio habitaba en la Casa Consistorial, hoy conocida como La Periquera y actual museo provincial de historia.

Toda la belleza de la ciudad de Holguín se agolpan en una sola imagen que nos llega luego de la fatigosa trepada. Foto Internet

Con el paso de los años los pobladores fueron adornando esta relación hasta convertirla en una historia de amor y muerte, la leyenda construida alrededor de este romance daba por cierto la existencia de un túnel entre la casa de gobernador y la Loma de la Cruz. Por dicho pasadizo se decía que se encontraban a media noche, a mitad del camino, los «atormentados» amantes. Cuentan que una noche el gobernador militar sorprendió a su esposa en brazos de su amante en lo profundo del túnel, y allí fueron lapidados los dos, entre gritos y lágrimas. Dando comienzo a esta triste leyenda de amor, historia defendida hasta la actualidad.

Toda la belleza de la ciudad de Holguín se agolpan en una sola imagen que nos llega luego de la fatigosa trepada, allí, en la cima, el romance, el disfrute y esparcimiento son combinados con la fresca brisa que acaricia a los empeñados, que, en el caso de los visitantes, persiste el slogan de quien venga a la Ciudad Cubana de los Parques y no suba la Loma de la Cruz, realmente no nos ha visitado.

Fenómeno sociocultural es la simbólica altura, por demás sitio histórico dentro de las guerras de independencia por ser punto estratégico para la defensa de la ciudad por el Ejército Español. En su cima, durante la Guerra de los 10 años, fue construida una torre vigía, la “Torre de Numancia”, que para 1895 fue remplazada por un fuerte con un heliógrafo que se comunicaba con la cuidad de Jiguaní. Sus faldas, conocidas como el Llano, sirvieron de escenario para el fusilamiento de patriotas holguineros y de internacionalistas que durante la guerra de independencia contribuyeron con su vida al logro de la libertad.

Por su parte, las Romerías se realizaron hasta la década del cincuenta del siglo pasado, periodo en el cual cada año la población acudía para cumplir promesas o celebrar la festividad, dicha fiesta popular comenzaba con una peregrinación por la calle Libertad hasta lo alto de la loma, donde se oficiaba una misa y a partir de ella se iniciaban las fiestas en las que, se jugaba, se bailaba y comía hasta la madrugada del siguiente día .Corridas de cintas, peleas de gallos, las bebidas, lechón asado, entre otras actividades tradicionales matizaban las jornadas, que devinieron en lo que se conoce hoy como las Romerías de Mayo, iniciada para estas fechas con el propio recorrido desde Libertad hasta la cima del cerro, pero esta vez portando el Hacha de la Ciudad, símbolo del territorio.

La bendición católica llegaría a los holguineros en este mismo escenario, el 21 de septiembre de 2015, a través del Papa Francisco, en lo que constituyó la última parada de su visita a la ciudad.

Pasión flamenca a más de 7000 kilómetros de Andalucía

Por Bernardo Cabrera

No se sabe si el flamenco lo trajo a Holguín Cristóbal Colón en una de sus calaveras, si comenzó por mestizaje o apareció como remembranza, pero lo cierto es que pocos andaluces se atreverían a afirmar que a más de 7000 kilómetros y un océano de por medio exista una agrupación danzaria que conozca de palos, zapateos, bulerías, braceos o escobillas.

Arranque

La bailarina y coreógrafa Mónica González Martínez es el alma y corazón del conjunto que surgió hace dos décadas cuando recibió un curso de tres meses de un profesor villaclareño. Desde entonces decidió consagrarse a enseñar el flamenco hasta convertir a la compañía Monik Dance Ballet Español de Holguín en una de las joyas del arte danzario de la nororiental provincia cubana.

Fotos: Carlos Parra

Mientras prepara su próxima puesta en escena recuerda lo difícil que fue dirigir con 16 años de edad a mujeres mayores que ella y lo fuerte que tenía que ser para que la respetaran. Ese carácter lo han heredado sus alumnas, quienes hipnotizan sobre los tablaos con su interpretación técnica y carga emocional que traspasa la barrera artista-público.

Cuando el grupo empezó en febrero del año 1999 no se promovía este arte en la región oriental de Cuba y con ella eran 3 las bailarinas holguineras que compartían la convicción de defender las raíces identitarias del flamenco.

“Había agrupaciones de baile folcórico, ballet clásico y contemporáneo, pero ninguno español, por eso decidimos fundarlo y hoy somos 9 profesionales y más de 80 estudiantes en la escuela-taller”.

Amor flamenco

La academia Amor flamenco surgió en el 2003 para garantizar el relevo con niños de cuatro a quince años que no tienen que hacer pruebas de aptitud y reciben clases de ballet, flamenco y preparación física.

 

“Los infantes hacen exámenes de todas las asignaturas a partir de los ocho años y los que obtienen más de 85 puntos pasan al ballet infantil o el juvenil, que son los de mayor nivel técnico, y luego a la compañía.

“Los padres nos apoyan muchísimo en cada puesta. Desde los accesorios y el vestuario hasta el maquillaje son aportados y confeccionados principalmente por ellos, que se han convertido en una gran familia”.

A compás y sin gaché

Con el tiempo han surgido nuevas compañías y academias que se dedican a cultivar el flamenco, pero la gran mayoría lo fusionan con bailes modernos. “Nosotros, en cambio, nos distinguimos por defender la versión tradicional, es decir, que vamos más por la cuerda de las raíces propias.

“Los que se acercan para aprenderlo o para que se lo enseñemos a sus hijos o nietos lo hacen porque lo ven en la televisión o en Internet y les parece bonito, pero bailarlo no es tan fácil y requiere de mucha fuerza en el rostro y los brazos, además de disciplina, perseverancia y un excelente oído musical”.

Taconazos y traspiés

Aun cuando se agradece la sensualidad, talento y belleza de las féminas, siempre es notable la ausencia de bailaores que se apoderen de los escenarios porque “los tabúes persistentes en la sociedad propician que casi todas sean mujeres y que los hombres no quieran danzar o no se atrevan a matricularse”.

Por otro lado, es complejo crear un grupo de música flamenca pues “lleva un conocimiento y práctica diferentes a otros géneros musicales más populares como la rumba. Para tocar bulerías o fandangos hay que estudiar bastante y, por tanto, tenemos que hacer los espectáculos con música grabada y regirnos por ella, lo cual limita un poco la creación”.

No obstante, su talento y profesionalidad han hecho que sean de obligada referencia en cada evento cultural de la provincia. Semanas de la cultura, Romerías de Mayo, Fiestas iberoamericanas, peñas, galas, espectáculos y  actividades de la Comunidad Gallega siempre llevan el chasquido de sus castañuelas.

Descarga por bulerías

Cuando se ama lo que se hace nunca se descansa y actualmente están montando una nueva puesta asesorados por los primeros bailarines y directores de la compañía habanera Flamantes, Yohan Domínguez y Gabriela Pedraga, quienes imparten cursos a todos los que defienden este arte en Holguín.

“Será un espectáculo con argumento en el que participarán las nueve bailarinas profesionales de la compañía y donde la historia se contará a través de los diferentes palos (géneros) flamencos como las farrucas, bulerías, alegrías, tangos y guajiras”.

Duende

Por la limpieza y destreza en los contoneos y zapateos de las bailarinas de la compañía Monik Dance Ballet Español de Holguín, pareciera que el duende para bailar les viene de nacimiento, pero en realidad es el resultado de veinte años de consagración, estudio y entrega lejos de la capital, que es donde está la verdadera cuna en la Isla.

Mónica obtuvo una beca para el Ballet Español de Cuba, máxima aspiración de una bailaora en esta nación, pero la rechazó para preservar el conjunto y defender este arte, reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO desde 2010.

“Te puedo asegurar que mientras esté viva no se va a perder. Si no es bailando, será como coreógrafa o directora, pero habrá pasión flamenca para rato en la Ciudad cubana de los Parques, aun cuando estemos a 7000 kilómetros de Andalucía”.

Las armas de doble filo de Osmani Estupiñán

Por Erian Peña Pupo

La subversión del objeto para ofrecernos otra relectura de la realidad –como bien apunta el poeta José Luis Serrano en las palabras al catálogo–, caracteriza la muestra personal Arma de doble filo, de Osmani Estupiñán, expuesta en el Centro de Arte de Holguín.

De formación autodidacta y con varias exposiciones personales y colectivas en su trayectoria, Osmani Estupiñán (1968) “fabrica artefactos irónicos. Su proceso creativo tiene como herramienta fundamental la subversión del objeto. La funcionalidad de las cosas se tambalea. Estamos ante un artista que manipula los elementos que conforman su entorno más inmediato para ofrecernos una corrosiva relectura de la realidad”.

Fotos del autor

La mayoría de sus objetos arte –artefactos en el sentido, como apunta Serrano, que el poeta chileno Nicanor Parra confiere al término– manipulan las funciones u utilidades prístinas en busca de una carga de sentido alegórico, que explota (y explora) metáforas, mecánicas, poéticas, percepciones… para devolvérnoslos con mucha más fuerza. Así elementos cotidianos, muchos relacionados con el campo: metales, machetes, objetos de herrería, tarjetas laborales de firmas, engranajes, piedras, tornillos, viejas postales de ciudades del entonces campo socialista… poseen nuevos significados.

Por ejemplo, las piezas (vidrio tallado) de la serie Convivencia (Grandes ligas) reflejan el tiempo que compartieron juntos, aun sin conocerse, Osmani y grandes representantes del béisbol profesional de Grandes ligas: incluidos los años, meses y días de “existencia común”. En muchos el tiempo es más amplio; en otros entre la fecha de nacimiento de Osmani y la de fallecimiento del pelotero, solo distan pocos años.

La presencia de la res, lo taurino –desde Altamira acá, también como alegoría, como símbolo de lo doméstico, pero al mismo tiempo lo salvaje y además de lo prohibido–, está presente en sus piezas, entre ellas las obras (mixta/papel) de Los hombres se van… Por otra parte, obras como “Las órdenes se cumplen”, “La siesta”, “Los 15 de Jackelin”, “El sudor de tu frente”, “El tiro por la culata” y “Marcas obligatorias” simulan “dispositivos ideológico-explosivos, herramientas para marcar los rebaños, enervantes registros de entrada y salida, extraños instrumentos de corte destinados a producir heridas simbólicas. Todo un arsenal de arquetipos sustraídos del espacio cotidiano y reubicados en el contexto galérico”, añade Serrano, pues, nos dice también el poeta holguinero, “la realidad ha estallado como una granada de fragmentación” y Osmani Estupiñán Ramírez “quiere mostrarnos el ángulo exacto de donde provienen las esquirlas”.

“No hallaremos en las obras de Estupiñán fisuras que nos indiquen fallas conceptuales que lo hagan derivar hacia la mediocridad entronizada en las últimas décadas. Militante fundacional del grupo Vacutainer (…) Estupiñán conoce los mecanismos del performance y la instalación. Estos saberes dotan a su discurso de una dinámica muy particular. Cada pieza suya contiene una secreta pulsión destructiva. Más que una contemplación neutral, sus artefactos reclaman ser arrancados de la pared o el pedestal para reingresar a la realidad”, subraya José Luis Serrano al presentar Arma de doble filo.

Con exposiciones como Lactancia materna, Uneac, Holguín 2011; Vaca no come vaca, Centro de Arte de Bayamo, Granma, 2009; Que no soy yo que pinta y Animal en vías de extinción, Casa de Iberoamérica, Holguín, 2008 y 2007; y Con-Junto a-Contra. Homenaje a Joseph Beuys, Centro Provincial de Arte, 2002, entre otras, Osmani Estupiñán Ramírez ofrece estas armas de doble filo, que nos hacen pensar y que son capaces, al mismo tiempo, de mostrarnos una cosmogonía lacerante por lo metafórica y vital (Tomado de La Jiribilla).

Fernando Cabreja, amparado por una guitarra

Por Erian Peña Pupo

Fernando Cabreja se niega a hacer canciones facilistas que lo coloquen “en la punta de la lista”. Asegura que “pudiera hasta llenar cualquier teatro”, haciendo sopa o vendiéndose barato, pero tiene “un corazón insobornable que no acepta ningún trato”.

Ni facilista ni oportunista, Cabreja –especie de cronopio cortaziano nacido en Sagua de Tánamo, Holguín, en 1959– prefiere catalogarse en una de sus canciones más conocidas como “un tipo torpe, algo bohemio, medio loco, que siempre está fuera de foco”.

Fotos: Carlos Rafel

Asiduo de peñas, tertulias y descargas improvisadas, guitarra en ristre, Cabreja rompió el falso mito de que un concierto de trova no llena un teatro. El coloso holguinero Eddy Suñol, abarrotado en sus dos plantas, fue sede de Fuera de foco, primer gran concierto de este artista que celebró sus 60 años de vida, 40 de ellos dedicados a la música y resumidos también en el cancionero Como una luna en pie, publicado por Ediciones La Luz.

“Vengo de la tradición de los trovadores de las primeras décadas del siglo XX. Soy autodidacta, pues estudié Historia del Arte en la Universidad de La Habana y aprendí mirando los acordes de músicos que realmente sabían: conocí elementos de la armonía, el solfeo, la composición, trucos a la hora de crear una canción, pues el hecho creativo de la composición musical no tiene reglas y mucho menos recetas”, asegura Cabreja.

Las cálidas luces, una escenografía intimista compuesta por varias farolas citadinas y un banco, como si estuviera en un parque cualquiera, gracias a una adecuada dirección de arte, hicieron del concierto, más allá de la música de Cabreja y gracias precisamente a ella, una cita memorable. Acompañado de su guitarra y varios invitados en su primer momento, y del grupo del cantautor Raúl Prieto después, Cabreja desgranó temas como “Levántate”, primero que compuso “después de salir de la República Federativa de Moa”, lugar donde inició su carrera artística y fundó la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en 1986.

“El concierto significó el comienzo de mi vida, pues la obra de arte, la canción en este caso, hasta que no interactúa con el público, no existe”, destacó del “preámbulo y portada” de sus 60 años, con coordinación y producción de su esposa, la reconocida cantautora infantil Edelis Loyola, y arreglos de su hija, Edelis Cabreja, flautista además, donde elementos de la música cubana se fusionaron con el funk, el jazz y otros géneros.

Cabreja interpretó canciones –ha compuesto más de 150 canciones, pero interpreta en su repertorio alrededor de 30– como “Alta Marea”, nombre de la peña que realiza en la Casa de la Trova “Faustino Oramas” y que fundara en Moa en 1998; “Muchacha en la ciudad”, acompañada en la flauta por el talento de su hija; “Mi fortuna”, junto al saxofonista Osmar Julio Matos; “Valga la distancia”; “Volviste a mí”, con el violinista Airán González, concertino de la Orquesta Sinfónica de Holguín; “Cosas en común”, “Ya estoy contigo”, “Turbonadas”, “Apuntes de un juglar”, “Algo más de la vida” y “Fuera de foco”.

En su peña Alta Marea, Fernando Cabreja se acompaña por un poeta. Él es esencialmente “un poeta amparado por una guitarra”, que incluso ha sido recogido en varias antologías. Por eso en el concierto invitó a José Luis Serrano, Premio Nacional de Poesía Nicolás Guillén, a compartir uno de sus textos en una especie de descarga performática donde trova y poesía se unieron y compenetraron de la mejor manera posible.

Foto: Cortesía Ediciones La Luz

De Como una luna en pie, cancionero presentado en el Álbum-Café El Chorrito de la Egrem en Holguín y en la Feria Internacional del Libro de La Habana, Fernando Cabreja asegura: “El libro resultó un objeto de arte muy funcional y que se parece mucho a mí. Incluye 60 textos de canciones mías de diferentes etapas de mi vida, desde 1984 hasta más recientes. Es imprescindible hablar de la labor que hizo conmigo Serrano como antologador, él es quien mejor conoce mi obra desde un punto de vista analítico, conceptual”.

Como una luna en pie es el título de una de los temas incluidos en el libro y además del concierto que Cabreja realizó hace unos años en el habanero Centro Pablo de la Torriente Brau. Ahora trabaja en un disco –el primer en su amplia carrera– en los Estudios Siboney, Santiago de Cuba: Cuando todo coincida “redondeará varias etapas de mi vida e incluirá elementos del blues, el son, la balada, del rock, el country, el bolero”.

Durante un tiempo Fernando Cabreja vivió en el alargado y vibrante Chile, junto a su esposa Edelis Loyola: “Estuve del 2014 hasta 2016 y logré tener un espacio fijo en La Calera, una comuna ubicada en la Región de Valparaíso. También me presenté en Santiago de Chile, junto al trovador chileno Juan Francisco Lastra”, comenta este miembro de honor de la AHS y quien defendió, en sus inicios, la trova desde la célula de Moa.

El final del concierto no pudo ser más apoteósico y necesario: Fernando Cabreja, el maestro de trovadores, llamó a todos los cantautores presentes, muchos que vinieron desde geografías tan distantes como Moa y Estados Unidos. Y juntos –Raúl Prieto, Alito Abab, Raulito Prieto, Manuel Leandro Ibarra, Eider Greseski, Leinier Domínguez, entre otros– corearon aquello de “Y si te cae el peso de la soledad, dale un paseo tranquilo a tu ciudad”.

Cabreja se considera un trovador: un hombre que apoya “la canción reflexiva y verdadera, como decía Víctor Heredia, aquella que te convoca a pensar. Defiendo la canción espontáneamente raigal, natural, sin adornos ni artificios. No la otra, que tienes que ponerle muchos oropeles para que funcione y camine. Como decía Sindo Garay: la canción un poco desnuda, una canción buena, a capella, incluso sin guitarra, camina”.

Fernando Cabreja cree –como Violeta Parra– que “la canción es un pájaro sin plan de vuelo, odia las matemáticas y adora los remolinos”. A esa canción se aferra y por ella vive.

Memoria Nuestra 2020, oportunidad para los jóvenes investigadores

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos Ernesto Herrera

La AHS en Holguín y el Comité Organizador de las XXVII Romerías de Mayo convocan al Premio y Congreso Memoria Nuestra 2020, considerado la columna vertebral del Festival Mundial de Juventudes Artísticas, a realizarse en esta ciudad del 3 al 7 de mayo.

Este importante evento tiene como finalidad el rescate de la memoria regional, histórica y cultural, así como la detección y reconocimiento de valores endógenos que fortalecen a las naciones en este momento de progresiva despersonalización cultural. El Premio, por su parte, promueve la discusión acerca de las identidades y culturas regionales en su más extensa acepción, a partir del debate sobre el quehacer de los intelectuales en la sociedad actual, así como la presentación de aquellos proyectos comunitarios que defiendan estos valores, explicó Lilién Aguilera, presidenta de la AHS en Holguín.

En este sentido se proponen diversas líneas temáticas como el papel del intelectual en la sociedad contemporánea, las culturas regionales e identidades, la formación y consolidación de la cultura nacional, experiencias comunitarias y los 300 años de fundación del pueblo de Holguín, al cual dedicará también parte de su amplio programa.

Pueden participar en esta edición del Memoria Nuestra todos los investigadores jóvenes menores de 35 años, sean miembros o no de la AHS. El plazo de admisión de las ponencias cierra el primero de abril y los autores aceptados serán notificados antes del día 10 de ese mes. Las exposiciones de las ponencias se realizarán en forma de paneles, integrados por investigaciones o proyectos similares, o relacionados por su objeto de investigación, resultados, época u otros criterios que el tribunal considere pertinente.

Los interesados deben enviar sus ponencias a las siguientes direcciones electrónicas: mnuestra05@gmail.com y ahs@baibrama.cult.cu La hoja de presentación debe incluir: Título, Nombre y apellidos, carné de identidad, provincia, centro o institución al que pertenece, correo y teléfono. Además, un resumen de no más de 250 palabras y palabras claves. La ponencia no debe exceder las 15 cuartillas, incluyendo bibliografía, imágenes, tablas u otros recursos, y debe estar en formato Word, tamaño carta (8 ½ x 11), Arial 12, interlineado 1,5. Las citas y referencias bibliográficas se realizarán según las normas APA.

Un jurado, integrado por catedráticos, profesores e investigadores de reconocido prestigio, otorgará dos premios, uno de investigación y otro de proyecto sociocultural comunitario, consistentes en certificado y mil pesos cubanos, así como las menciones que estime.

Cada año, en las Romerías de Mayo, se realiza este certamen de pensamiento, que por su importancia y aportes al conocimiento y a las tradiciones de los pueblos se ha convertido en columna vertebral de este megaevento, que es el Festival de Juventudes Artísticas.

Reconocidos investigadores, académicos y creadores han realizado su conferencia inaugural y sido miembros del jurado, entre ellos: Natalia Bolívar, Eduardo Torres Cuevas, Olga García Yero, Fernando Martínez Heredia, José María Vitier, Virgilio López Lemus y Luis Álvarez.

92 años echándole salsita a la música cubana

Por Bernardo Cabrera

El Septeto Nacional Ignacio Piñeiro celebró recientemente sus 92 años, integrado por la quinta generación de músicos. La agrupación sonera es considerada como una de las más emblemáticas de Cuba y el mundo, y los holguineros han tenido la oportunidad de disfrutarla en varias ocasiones. Para compartir detalles sobre la misma contactamos con su productor artístico Ricardo Oropesa Fernández.

Ricardo están celebrando 92 años, pero recuerdo que hace apenas un año y medio se encontraban de gira nacional.

“Sí, lo más fresco que tenemos en la memoria es la gira que realizamos por diez ciudades cubanas, entre las que estuvo Mayarí, y que finalizó con un gran concierto en el teatro Mella de La Habana. En las presentaciones interpretamos composiciones antológicas y conocidas del conjunto, así como del disco “El son de Piñeiro al bate”. Precisamente en su honor abrimos todos los conciertos con Esas no son cubanas y quedamos muy contentos con la acogida del público.

Esta es la quinta generación que integra el conjunto en sus más de nueve décadas, ¿podría decirse que mantienen el estilo y la herencia de sus fundadores?

-Sí, por supuesto. Cuando ven al Septeto en vivo en Cuba y fuera de ella, la gente se asombra de que mantiene el mismo estilo, la calidad interpretativa y las obras que nos legó Piñeiro. Esta generación aporta sus obras musicales, pero siempre con el sello distintivo y la impronta de sus fundadores.

Podría decirse que está de moda el reggaetón, el trap, la electroacústica. ¿Cómo puede sobrevivir a ese cambio de gustos una agrupación sonera que “no está de moda”?

-Desde el 2000 hasta la fecha hemos ofrecido más de 600 conciertos en 43 naciones, desde Rusia hasta Colombia; hemos estado en casi 200 festivales de los más importantes del mundo y hemos compartido con artistas como Steve Wonder, Ray Cooder, Gilberto Santa Rosa, El Gran Combo, entre muchos otros. Entonces es una verdad entre comillas que no estamos de moda porque se sigue queriendo y apreciando esta música. Además, cuando preguntas internacionalmente sobre la música cubana, de quienes te hablan es de Compay Segundo, la Aragón, Chapotín, Benny Moré, Ignacio Piñeiro, Van Van.

¿Constituye un reto para sus integrantes que la agrupación lleve el nombre de uno de los más importantes exponentes del son cubano?

-Claro que sí, pero al mismo tiempo también representa un incentivo para cada día ser mejores. En la historia del son hay un antes y un después de Piñeiro, por la relevancia y la impronta que marcó este músico al cual la prensa cubana nombraba como el Poeta del Son. Échale salsita, Dónde estaba anoche, Esas no son cubanas y Suavecito son algunos de los emblemáticos temas que trascendieron su tiempo y que aún corea la gente en nuestros conciertos.

Además de productor artístico eres escritor y entre tus libros publicados se encuentra precisamente uno sobre el Septeto Nacional.

-Sí, el libro lleva por título “La Habana tiene su son” y en él se recoge la historia del Septeto desde su fundación hasta nuestros días. Hace alusión a los incontables discos de la orquesta, que tiene más de 200 compilaciones y fonografías. Solamente en los últimos 17 años posee más de 15 producciones discográficas, incluyendo audiovisuales. Además, se acerca a la música imperecedera de este conjunto que ostenta la condecoración de Patrimonio Nacional de la Cultura Cubana.

Retos y proyectos inmediatos…

-Estamos dándole los últimos retoques al disco Gran Combo pa´ rato, que es un homenaje a esa hermana agrupación salsera de Puerto Rico. En él contamos con la participación de Gilberto Santa Rosa, Andy Montañez, Enrique Culebra y otros cantantes de ese conjunto catalogado como la Universidad de la salsa.

En cuanto a los retos el principal es seguir defendiendo el patrimonio cultural y la identidad musical de nuestro país, porque se habla del Ballet Nacional, del Coro Nacional, de la Sinfónica Nacional y, por supuesto, se seguirá hablando del Septeto Nacional, una de las agrupaciones soneras de mayor veteranía en el orbe. El Septeto no es habanero ni santiaguero, es el nacional, por ello defender la música y la obra de Ignacio Piñeiro es defender la obra de Cuba.

El Septeto no para de trabajar, pero en algún momento les tocará entregar el conjunto a una sexta generación. ¿Está garantizado el futuro?

Te aseguro que sí. Nosotros trabajamos para que cuando nos toque salir podamos dejar este tesoro musical en manos de un relevo que lo defienda con el amor, la pasión y el compromiso con que lo han hecho sus integrantes desde el 13 de diciembre de 1927 y sobre todo para que sigan echándole salsita a las esencias sonoras de esta Isla.