Nuestro mes: el de las letras

No solo porque coincida con la fecha de mi cumpleaños lo recuerdo, admito que esa es una de las razones más potentes, pero no puedo atribuirle a un elemento personal todo el mérito que reviste para los del nororiente cubano tan significativo día.

Se cumplieron 35 años este 18 de septiembre cuando el país presenciaba la fundación de una de los más prestigiosos recintos literarios de la actualidad. Foto: Archivo

En aquellas horas del linotipo de plomo, a la sombra de maquinarias antiquísimas, se concibieron los primeros cuatro libros, para la ocasión ganadores de la igualmente primera edición del Premio de la Ciudad, para entonces exclusivo de la literatura.

Se cumplen 35 años este 18 de septiembre, cuando la región, el país presenciaba la fundación de una de los más prestigiosos recintos literarios de la actualidad: Ediciones Holguín.

Más de 700 textos publicados en todos los géneros, a cargo de autores locales, escritores nacionales de renombre, así como paradigmas de las letras universales, constan el bregar que sobrepasa el tercio de siglo, ese mismo que ha visto el tránsito a la modernización de las antiguas técnicas editoriales.

Con sobradas razones celebran por estos días un nuevo aniversario, quizás no de la forma en que habitualmente lo hubiesen hecho, pero con las mismas ansias y equiparable placer de sobrepasar el tercio de centuria siendo una de las casas editoras más prominentes del panorama cultural de la Isla.

Disímiles remembranzas evocan la nostalgia de un promisorio decursar donde la editorial ha legitimado el auge creativo que experimentó el territorio, priorizando autores sin acceso a las imprentas nacionales.

Más de 700 textos se han publicado en todos los géneros. Foto: Archivo

Con la premisa del libro como un objeto de arte y un diseño de colecciones renovado, Ediciones Holguín sobrepasa el tercio de siglo exhibiendo un sello armónico entre visualidad y palabra. Una extensa obra es equiparable con similar número de reconocimientos, por tal motivo la principal Casa editora de Holguín ostenta numerosos premios en el área del diseño y la edición, entre ellos en 2005 con La reforma Agraria en Holguín, de Mayra San Miguel, que se alzó con el Premio José Luciano Franco al mejor volumen de temática histórica entregada por la editorial Ciencias Sociales, o el Nacional de la Crítica 2006 al libro Ataxia Espinocerebelosa tipo Dos, del Doctor en Ciencias Luis Velázquez, por solo citar algunos.

¡Felicidades Dj Arte!

Artemio Viguera Velázquez, o sencillamente Dj Arte, es una de esas jóvenes promesas de la música electrónica que quiso la suerte naciera en la Ciudad de los parques, un 18 de septiembre.

Dj Arte es una de esas jóvenes promesas de la música electrónica. Foto: Internet

Dj y productor de música electrónica, director del proyecto Evolución HG, perteneciente al catalogo de Dj Productores del Laboratorio Nacional de Música Electroacústica, cuenta con varios años de experiencia en el panorama artístico, produciendo su propia música de este popular género, fusionada con elementos percutivos de la música cubana.

Su inclusión en el mercado internacional se tituló “29”, producido por la compañía discográfica independiente de nacionalidad Mexicana Indiefy, colocándose en las plataformas foráneas de música electrónica como Beatport.com y Spotify.com.  El segundo lanzamiento con esta misma compañía fue denominado “Oxygen”, con gran repercusión en el panorama internacionales de las redes y sitios de descarga de música on-line.

A este talentoso creador del patio lleguen nuestras más sinceras felicitaciones. Foto: Archivo

Desde el 2013 ha participado en los Festivales de Música Electrónica a nivel nacional como: Festival Proelectrónica, realizado en La Habana, Festival Sonarte, de Guantánamo, o el Festival Stereo G y las Romerías de Mayo, ambos de nuestra provincia, entre otros. Ha sido además uno de los representantes del territorio en el Certamen Internacional Primera Base, que promociona el Festival Havanna World Music, uno de los más prestigiosos de sus tipo a nivel internacional.

A este talentoso creador del patio lleguen nuestras más sinceras felicitaciones.

La ingeniera domadora de un museo de leones

Cuando uno conversa con Yaquelín Rodríguez Blanco debe ser cuidadoso, pues corre un alto riesgo de “contagiarse” con su pasión por la museología. A la ingeniera geóloga, egresada del Instituto Superior Minero Metalúrgico de Moa, se le encandilan los ojos cuando habla de ornitología, lepidópteros, malacología y paleontología.

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Pablo Guerra y su rapsodia para un animal de carga

Por Erian Peña Pupo 

Foto cubierta cortesía de Ediciones La Luz y Vanessa Pernía 

Pablo Guerra Martí sabe –como su admirado José Lezama Lima– que “paso es el paso del mulo en el abismo” y que “ese seguro paso del mulo en el abismo suele confundirse con los pintados guantes de lo estéril” y además, suele hacerlo “con los comienzos de la oscura cabeza negadora”. Pero Pablo Guerra, poeta aguzado en los complejos entresijos del idioma, conoce que el “final no siempre es la vertical de dos abismos”. 

A estos abismos se ha asomado, al punto de declarase “animal en extinción”, pero un animal capaz de tomar palabras “del día a día para construir el lecho, la cama y el fogón”. Palabras que terminan siendo proscritas, tiernas, sucias… materia de los versos de Animal de carga, publicado en 2018 por Ediciones La Luz, sello de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Holguín, con edición de Luis Yuseff, diseño de Frank A. Cuesta, a partir de una foto de Ramón Legón, y corrección de Mariela Varona y Yailén Campaña. 

La profunda hinchazón del plomo dilata los carrillos del mulo de Lezama Lima; mientras que el buey de Pablo está “herido por la vara, hendido por la vara, guiado por la vara” y “no recuerda para que sirven sus bríos, ¿hollar en el fango? ¿jalar la carreta, acaso?”. Este buey –insiste en decirnos el poeta, narrador y realizador audiovisual– “ya no es el que determina la pauta, el orden natural de las cosas que han de ser arrastradas”. Sigue el paso lento, el cabeceo… “Entre él y el límite solo está el palmo de húmeda lengua”. Otros, algo más lentos, le clavan al buey la orden en el lomo endurecido… 

El poeta, miembro de la UNEAC y merecedor de varios premios literarios, acarrea “cántaros que se han de vaciar para sucesivas vueltas”, “cuentas que han acumulado saldos deudores, intereses multiplicados ante el ojo del publicano y en los bolsillos”, y como el mítico Sísifo de Corinto –aquel reinterpretado por Camus como metáfora de la vida moderna– sube cuesta arriba la empinada ladera cargando la pesada roca. Muchas veces, también como Sísifo, cree que está condenado a una inútil e incesante tarea, una “bancarrota declarada, a cuestas, en el lomo de los días”. Otras veces, apenas cree distinguir entre la naturaleza del hombre y su agobiante carga. Es entonces cuando “el tigre de las horas” –¿acaso el tigre de Blake?– arroja su gélido aliento y el poeta deja a un lado el temor a la garra, a la certeza del colmillo, y asegura que el miedo es su arma, el ojo alerta su naturaleza. Aun así, existe, permanece, incluso llega a asegurarnos que “la luz persiste como un perro fiel en seguir guiando nuestros pasos”. 

Esa luz –atizada por las circunstancias del alma, “vasto territorio donde nos perdemos desacostumbrados al oficio de los encuentros”– arremete “la muerte inmemorial que padecemos”, y en la poesía de Pablo Guerra Martí encuentra asideros en los seres que ama y necesita, “la pesada bola del recuerdo que inevitablemente volverá para golpearnos”. Sus hijas, su madre, los amigos como “islas golpeadas por el viento” –y con ellos la impotencia ante la imposibilidad de “alumbrar la soledad”– viven en poemas que poseen algo de esa electrizante y lírica estructura lezamiana evidente en sus libros. 

Pablo Guerra Martí no se encuentra, como Lezama, “entre los toros de Guisando”, pero sí está “entre los que preguntan cómo y cuándo”. Y ese cómo y cuándo desbordan su poesía. Él sabe que al pasar la página –después de leer sus versos– algo queda, y que ese algo –cercano, vital, palpable, nuestro– nos impulsa a creer que antes de rodar nuevamente, Sísifo tuvo la certeza de que la piedra había avanzado un poco más (tomado de la web de la Uneac). 

 

A la autora de María toda

Pocas personas pueden darse el lujo de la personalidad con que asume la vida Lourdes María González Herrero.

Lourdes libera una batalla por la cultura y el conocimiento desde el Sello Ediciones Holguín. Foto: Atchivo

Con ella, gracias a la suerte o al destino, o quien sabe a qué cosa, he sufrido, pero también disfrutado, regaños, sugerencias, bromas, pero siempre aprovechando cada segundo a su lado, que es el mejor momento para beber de tan prolífera fuente de conocimiento.

Las edades transparentes, El amanuense, Papeles de un naufragio y La sombra del paisaje, son algunos de los tantos poemarios y libros de narrativa que figuran en su obra, editada en diferentes países, como Italia y Francia.

Merecedora de varios premios, como el Julián del Casal, el Especial de Poesía Bicentenario de José María Heredia, de cuento La Llama Doble y Guillermo Vidal, y el de novela José Soler Puig, quiso la suerte que naciera el 13 de septiembre de 1952 en esta “provincia del universo”.

Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y de su Consejo Nacional, libera una batalla por la cultura y el conocimiento desde el Sello Ediciones Holguín, principal casa de las letras en el nororiente cubano y una de las más importantes del país.

A la autora de María toda, !muchas felicidades! Foto: Portada del texto

Premio de Poesía «Adelaida del Mármol», 1992; Premio UNEAC de Poesía Julián del Casal, 1999; Premio Oriente de Novela «José Soler Puig», 2005, o Distinción por la Cultura Nacional, son algunas de esas distinciones y reconocimientos que engrosan la larga lista para agasajar tan prolífera trayectoria.

A la autora de María toda (2005), lleguen nuestras más sinceras felicitaciones próximo a celebrar un año más de vida.

De nuestros músicos: Kramelo

Uno de los jóvenes integrantes del prominente catálogo perteneciente a la Empresa Comercializadora  de la Música y los Espectáculos “Faustino Oramas”, es el talentoso Yunior Alejandro Quesada Astray, o Kramelo, como es conocido en el panorama artístico.

“Nacionalizado” holguinero, su trayectoria profesional comienza en la provincia de Granma, su ciudad natal, en agrupaciones como La Alianza o Antonia y Manos llenas.

Un carisma típico le ha propiciado calar en el gusto del público más exigente. Foto: Cortesía de la Empresa de la Música

En el 2014 decide probar suerte en la Ciudad de los parques, integrando el Grupo Fusión Tolerancia, posteriormente la agrupación Aguas del Caribe y por último Sabor Genuino.

En el 2016 decide convertirse en solista como defender la música popular bailable, para lo que cuenta con un repertorio abarcador que ostenta gran diversidad de géneros.

Un carisma típico le ha propiciado calar en el gusto del público más exigente, presentándose en diferentes escenarios de nuestro país, demostrando su profesionalidad, calidad y buen gusto en cada una de sus presentaciones.

En periodo de normalidad su principal escenario son las instituciones culturales del turismo bajo la línea española Iberostar.

Convocan desde Holguín a concurso audiovisual El cine contra la Covid-19

Por Vanessa Pernía Arias

El Centro Provincial del Cine en Holguín convoca al concurso “El cine contra la Covid”, ante la compleja situación sanitaria que atraviesa el país a causa de la Covid-19, y con la finalidad de fomentar la conciencia social y la creación audiovisual.

La iniciativa pretende estimular los productores independientes y de todo realizador interesado en realizar un spot de 30 segundos y un cartel que represente la campaña de bien público que desea desarrollar el Centro como estrategia para contribuir a la batalla contra la pandemia desde el séptimo arte, explican los organizadores en la página institucional en Facebook Cine Holguín. 

Este certamen intenta fomentar ideas como el cine como refugio, forma de entretenimiento y aprendizaje en tiempos de aislamiento social, la resiliencia del arte en estos momentos, y el autocuidado como mejor tratamiento ante la Covid-19.

Las propuestas se recepcionarán hasta el 20 de octubre a través de la dirección electrónica cineholqo@gmail.com o por WhatsApp o Telegram al número 54789292; y dicho material debe representar la imagen corporativa del Centro como condición indispensable.

Junto con los productos, los concursantes deben enviar una ficha con el nombre y los apellidos, número de carnet de identidad, dirección particular, teléfono y correo electrónico, y aquellos que resulten ganadores serán premiados con el pago de los productos audiovisuales.

Ante la delicada situación epidemiológica que atraviesa la isla, varias son las instituciones que se suman a esta lucha desde su labor, de esta manera el Centro Provincial del Cine realiza un llamado al autocuidado y el reforzamiento de las medidas sanitarias indispensables para frenar la propagación de la Covid-19 (Con información de la Agencia Cubana de Noticias ACN).

 

Transitará CEDES hacia una nueva forma de gestión

El centro para el desarrollo sociocultural y comunitario (CEDES), de la provincia de Holguín, fue fundado en el año 2012 y constituye un conglomerado de proyectos relevantes dirigidos principalmente a la atención al portal del ciudadano del municipio cabecera, al trabajo con el patrimonio documental y el laboratorio cultural. Continuar leyendo «Transitará CEDES hacia una nueva forma de gestión»

Palabras al viento, acompañar la vida desde el arte

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos tomadas del perfil en Facebook de la compañía

Esta vez las escenografías y los vistosos vestuarios quedaron en la platea, pero la voz no: las voces ágiles y trastocadas por un matiz juglaresco anuncian tiempos mejores, estaciones cargadas de risas, niños, juegos y esperanzas. Entonces las palabras se vuelven cómplice compañía en medio de los días difíciles, y sus historias siguen el rumbo del viento, sin disiparse, y de cuanto espacio ofrezca oportunidades para compartir la vida y el arte. 

Así la Compañía de Narración Oral Palabras al Viento de Holguín se mantiene activa desde los inicios de la Covid-19 en Cuba. Cada uno de sus integrantes –ya suman siete narradores– trabajan incesantemente desde diversos proyectos y plataformas, buscando en el arte un alivio, un modo de sanar y un estímulo para la familia cubana y fuera de la isla. 

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El espacio “Cuentos de 9 a 12” surgió como iniciativa del actor Yordanis Sera, director de la Casa del Cuento, sede de Palabras al Viento, para acompañar a las personas con las narraciones de historias a través del teléfono, posteriormente modificado de 10 a 12 de la mañana. 

“Desde las redes y la radio invitamos al público a que se sumara; acumulamos hasta 25 llamadas al día y las personas encontraron un sitio para relajar el estrés pandémico y canalizar sentimientos y preocupaciones”, comenta Fermín López, director de la compañía. 

Así contaron historias para la familia a través de una llamada, y con un entrenamiento fuerte se llegó a muchos oyentes, agotando casi todo el repertorio de cuentos del colectivo. Fueron contactados desde Camagüey, La Habana, Santiago, Granma, Las Tunas y de casi todos los municipios de Holguín. 

A este espacio se sumó también la idea de narrar historias a través de WhatsApp, enviando audios a cerca de 846 usuarios de Cuba y de distintas países del mundo, como Venezuela, México, Chile, Estados Unidos, Perú, Ecuador y República Dominicana, añade Fermín. 

“Es un trabajo de mucha dedicación y organización, pues la gestora de redes de la compañía se encarga de organizarlos y socializar sin repetir las historias; ya acumulamos 144 mil audios enviados en este tiempo, muchos de los cuales también han sido radiados”.

Radio Holguín La Nueva, emisora del municipio cabecera, es uno de medios que los acompaña. El espacio “Buenos Días Holguín” abrió un apartado para que el colectivo cuente una de sus historias a las ocho de la mañana, de lunes a sábado. Y con “Desde casa” realizan una transmisión en vivo desde la página de la propia compañía los miércoles a las 10 de la mañana, con un narrador distinto para regalar cuentos a los internautas.

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De conjunto con Ediciones La Luz han creado proyectos para los más pequeños de casa, llevando a la escena cuentos de la colección Espejo, y una decena de poemas que componen la antología Dice el musgo que brota; los cuales, en su versión audiovisual, son socializados a través de las redes sociales en los perfiles institucionales del sello holguinero.

Sobre estos nuevos materiales para los niños –bajo la dirección general del poeta Luis Yuseff–, Fermín López, quien se encarga de la dirección artística, asegura que consolidan el trabajo entre ambas instituciones, teniendo en cuenta los intereses comunes en función del arte, y mostrando una madurez que culmina en productos hermosos y de alta calidad. 

“Lo más importante y difícil es que se trata de un proyecto poético, pero se ha trabajado de manera que va a llegar a todos, con una invitación a transitar el maravilloso mundo del libro”.

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El actor Yordanis Sera explica, además, de la inserción del colectivo en actividades en los vacunatorios en la intervención sanitaria con la vacuna Abdala que se realiza en estos días en Holguín. 

“La labor en los vacunatorios ha sido un acto muy humano, proporcionando que las personas que asistían perciban el mejor ambiente posible; es una manera de estar al lado del pueblo llevando de la mano el arte y su función de aliviar y enriquecer el alma”, asegura. 

Así se desarrollaron 45 actividades de animación y narración oral con diferentes públicos, vinculándose con el Centro Provincial del Libro y la Literatura en lecturas y presentaciones de libros. 

Cuando todo vuelva a la normalidad los actores de la compañía Palabras al Viento llenarán las salas, calles y parques con sus espectáculos, asegura Fermín, y añade que es una manera de devolverle al público el acompañamiento de estos meses pandémicos en sus espacios en las redes y vía telefónica, un compromiso con la cultura, los holguineros y el país (Tomado del portal web de la Asociación Hermanos Saíz AHS).

 

Anibal De la Torre, orgulloso de llevar la isla dentro

Anibal De la Torre Cruz (1985) es uno de los más persistentes artistas visuales holguineros. A fuerza de trabajo y talento –nunca está tranquilo, sino en la búsqueda constante, asegura–, su firma aparece en la mayoría de las exposiciones colectivas realizadas en Holguín en los últimos años. Estas, junto a las personales que ha inaugurado, como la reciente Rostros en la sede provincial de la Uneac, nos reafirman que la poética de Anibal, la cosmovisión que permea sus cuadros, mezcla de elementos identitarios locales y nacionales, con otros de la tradición yoruba, es reconocible a simple vista. Ha logrado con ello lo que muchos artistas buscan: un sello de identidad, una marca visible –que ha evolucionado, pero ha mantenido, como un vía crucis, los mismos sentidos, búsquedas, dudas y preocupaciones, sueños y signos a los que aferrarse como señales de la vida– en el panorama de la plástica holguinera y cubana. 

Por un lado, reconocemos en su obra los retratos y la autorepresentación –como un análisis de las “preocupaciones, cuestionamientos, interrogantes, estados anímicos y un modo de representar el yo interior”–; y por otro, la representación de la cultura y el panteón afrocubano, específicamente el yoruba y sus símbolos, como “el resultado de algunas interrogantes sobre la fe en las personas, su influencia sobre ellas”, y como un “camino de conexión entre lo terrenal y lo espiritual, una manera de caracterizar una idea, un concepto”. Su obra, insiste, es un retrato de su vida. Un reflejo del mundo interno que siempre lo acompaña. Raíces, creencias e identidad podrían resumirla, pero dejemos que sea el propio Anibal De la Torre quien nos cuente sobre las formas en las que el mundo se le transfigura en arte. 

Vayamos a los primeros pasos… De niños casi todos dibujamos y casi todos queremos ser artistas… Pero, ¿cómo te inclinas a las artes plásticas ya más seriamente? ¿Algún antecedente familiar, o en tu caso sucedió eso que muchos llaman, sencillamente, vocación? 

Mi inclinación por las artes plásticas comenzó desde muy temprana edad. Desde pequeño mi familia y amigos de mis padres que frecuentaban la casa, decían que tenía vocación para la pintura. Recuerdo que en la primaria mis compañeros me hacían cola para que les dibujara personajes de dibujos animados que daban en la televisión; mis favoritos a dibujar eran las tortugas ninja y los gatos samurái. Cada vez se hacía más fuerte la necesidad de dibujar y pintar. 

Me presentaba a concursos de plástica infantil que se convocaban en la escuela, de los que fui premiado en diferentes niveles. En esa época la Academia de Artes Plásticas abrió un curso para niños (estaba en 6to grado) y me presenté. Allí estuve recibiendo clases de dibujo tres o cuatro meses y aprendí mucho gracias a mi primer profesor y amigo en la actualidad Ernesto Sanciprián. 

Luego de concluido este curso, conocí a otro artista que me acogería en su casa para continuar ofreciéndome conocimientos de las artes plásticas, las gracias a Octavio Torres. En mi familia tengo la suerte de tener antecedentes en el mundo de las artes plásticas: mi abuelo, que ya no nos acompaña, recibió estudios de pintura en su juventud y su hijo, mi tío, se graduó de escultura en la Escuela Profesional de Artes Plásticas de Holguín. Como dicen por ahí, eso va en la sangre. Mi abuelo fue la principal persona que me apoyó y me inculcó desde pequeño mi amor por las artes plásticas. Siempre me llamó la atención un cuadro suyo, unas palomas en su palomar en tonos ocres y sienas, creo que ese cuadro fue el detonante de mi pasión por la pintura. 

Te gradúas de la Escuela de Instructores de Arte en Holguín en su primera graduación –luego haces la Licenciatura en Estudios Socioculturales en la Universidad de Holguín–, y al poco tiempo comienzas a participar en muestras colectivas y realizas tus primeras exposiciones personales. Ha sido un camino largo hasta hoy y al mismo tiempo de crecimiento… Comúnmente la docencia en Instructores de Arte está más enfocada a la enseñanza artística y sus metodologías, y no son muchos los jovenes instructores que, a la par de trabajar en esto, han sostenido una obra personal sólida. ¿Cuánto crees que influyó en tu trabajo, y en tu formación como joven creador, estos años cursados en Instructores de Arte?

Entrar a la Escuela de Instructores de Arte fue un paso para perfeccionar mis conocimientos sobre las artes plásticas. Mis cuatro años en la escuela marcaron una etapa de mucho estudio y dedicación. Debo agradecer muchísimo a mis profesores Luis Santiago, Julio César Rodríguez, Michel Cruz, Carlos Céspedes, Eduardo Padilla, Bertha Beltrán, entre otros. Excelentes artistas que les debo los conocimientos que me inculcaron y lo que he logrado hasta ahora. 

Creo y no quisiera ser absoluto, pero mi año tuvo la dicha y la suerte de tener a estos excelentes artistas como profesores. Me gradué en el 2004, en la primera promoción de esta escuela creada por Fidel Castro. Me incorporé en una escuela primaria para cumplir con mi servicio social de cinco años. Durante este tiempo llevé al unísono la pedagogía y mi carrera como artista. Traté de superarme cada día más, investigando mucho y presentándome a los diferentes certámenes que se convocan en la provincia. Fue una etapa en la que comencé a despuntar y a proponerme metas a alcanzar. Así apareció mi primera muestra personal, aquella que rompería el hielo, en 2007 en la Galería Holguín. Fue un reto que trajo críticas constructivas, pero marcaba el inicio de lo que realmente quería en mi vida, pintar, y lo primero que me salía era elementos distintivos de Holguín, como la Loma de la Cruz, el reloj del Cine Martí, mezclados con palmas, helechos, girasoles, en una paleta de tonos ocres y sienas. 

¿Cuánto sigue influyendo la experiencia docente en el Anibal artista? Coméntame un poco sobre tu participación, en dos ocasiones, en la misión “Cultura Corazón Adentro” en Venezuela. 

Venezuela llegó de manera sorpresiva. No me imaginaba ir a un país con una cultura totalmente diferente a la nuestra; fue un peldaño nuevo que subir en mi vida. A penas tenía 24 años, muy joven, para asumir una responsabilidad pedagógica con personas de diferentes grupos etarios; realmente fue una tarea que me exigía superarme cada día más. Llegar a un cerro, realizar un diagnóstico profundo de su población para emprender una labor docente artística fue un reto difícil, pero gracias a cultores venezolanos del área, el trabajo se facilitó un poco. 

Es válido destacar que esta hermosa experiencia aportó mucho para mis conocimientos y como persona. Fue una etapa en mi vida que aproveché mucho, pues visité galerías y museos donde disfruté originales de grandes artistas de talla internacional, con solo mencionar a Duchamp, Warhol, Christo, Kandinsky, Botero, Carlos Cruz-Diez, Jesús Soto, Mondrian, Picasso, entre otros. También compartí con artistas destacados del país, y aprendí mucho de sus experiencias. Tuve la suerte de realizar una exposición bipersonal de fotografía junto a mi esposa en la Galería Elsa Morales, de la Casa del Artista de Caracas. Esa fue mi primera experiencia internacional, que disfruté mucho, y tuvo muy buena acogida por el público venezolano. 

Hablábamos de un crecimiento, una evolución… Al revisar tu obra notamos que, sin importar las diferentes etapas por las que ella ha ido transitando, desde las palmas, relojes, los símbolos arquitectónicos de la ciudad de Holguín, de tus primeras series, hasta los recientes Rostros, se reconoce la poética de Anibal De la Torre. ¿Qué rasgos crees que han identificado tu pintura; no ahora, sino en esa especie de recorrido plástico con el sello de tu trabajo? 

Mi recorrido, desde mi primera exposición personal, es un retrato de mi vida. De dónde vengo, mis raíces, mis creencias, mi identidad. Este recorrido yo lo vería como un diario en el que cada exposición es una nueva etapa, donde plasmo sentimientos e interrogantes que son constantes en el día a día. Trato de analizar el mundo que me rodea y cómo influye en el paso de mi vida. La obra de Anibal ha sido eso, un reflejo de ese mundo interno que lo acompaña siempre. 

¿Qué es la identidad para ti?

La identidad es el conjunto de elementos que hacemos propios, como la forma de hablar, caminar, vestir, pintar; el sello que caracteriza a cada persona. Una persona sin identidad es un alma errante caminando sin presente y futuro. Las personas deben tener bien claro esto para saber de dónde venimos y hacia dónde vamos. 

Hablemos de dos cosas: la autorepresentación (el autorretrato, que sabemos es uno de los ejercicios de análisis más complejos para un artista) y la representación de la cultura y el panteón afrocubano, específicamente el yoruba y sus símbolos (caracoles, herraduras, girasoles, clavos, helechos, incluso en el uso de elementos no convencionales como el saco de yute y los caracoles) en tu cosmovisión. ¿Por qué te interesa el retrato y específicamente el autorretrato, incluso en las fotografías de la muestra “Silencio roto”? ¿Podríamos hablar de asumir la fe también desde las posibilidades de la creación plástica? ¿Y acaso también de una crítica de la religión con fines mercantilistas, a mucha doble moralidad que abunda hoy? 

Desde mi tercera exposición personal, Revelaciones, comencé a representarme a mí mismo en las obras. Más bien ha sido un análisis de etapas de mi vida: preocupaciones, cuestionamientos, interrogantes, estados anímicos y un modo de representar el yo interior. En la historia del arte el autorretrato ha sido una herramienta para representar estados y etapas de su vida. Es una herramienta que continúo aplicando, todavía queda mucho por expresar. 

La muestra fotográfica Silencio roto, fue el resultado de algunas interrogantes sobre la fe en las personas, su influencia sobre ellas y como ha llegado a la doble moralidad y por qué no, de llevar este ritual sagrado a fines mercantilistas. La utilización de diferentes elementos como clavos, las herraduras, los propios caracoles (Diloggun), entre otros, han sido un camino de conexión entre lo terrenal y lo espiritual, una manera de caracterizar una idea, un concepto. 

Hablemos un poco de los maestros. Cubanos y extranjeros, creadores conocidos o no. Artistas a los que admiras y sigues. ¿Quiénes, de una manera y otra, te han influido como artista?

Desde que comencé mis estudios en la Escuela de Instructores de Arte, no paré de buscar, leer e investigar sobre las artes plásticas en el devenir de la historia. A cada artista siempre lo marca alguna tendencia o un pintor en específico; en mi carrera he tenido muchas influencias de varios artistas, siempre experimentando, tratando de buscar un sello propio, o más bien algo que te identifique y que cuando vean tu trabajo, digan: ese es un Anibal. Creo que ese es el anhelo que todo artista desea. Admiro mucho la obra de los artistas cubanos Roberto Diago, José Bedia, Mendive, Ernesto Rancaño, Kcho, los holguineros Yovani Caises, José Emilio Leyva, Ernesto Sanciprián, Jorge Hidalgo Pimentel y Miguel Ángel Salvó, de cuya creación artística he bebido. 

La exposición Persistencia del uso (2014) se caracterizó por la “acogida de la oscuridad, un tratamiento escabroso, poco colorido, abrupto…”. Coméntame, Anibal, un poco sobre esta muestra. 

Esta fue una exposición diferente a las demás, en cuanto a la tonalidad. Traté de representarla en general con los negros y sienas. Plasmé de manera simple, o sea, sin mucho tratamiento pictórico, ciertas prácticas de la religión yoruba, por ejemplo, el empleo de hierbas, velas, cascarillas, miel, ron y condimentos colocados dentro de un estante con tapa de cristal, simulando un botiquín médico, estableciendo la función paralela de útiles para la curación. Esta obra fue instalativa y en las demás planimétricas usé fondo negro y por lo general de manera lineal, simbolicé los caracoles y ojos como estrellas en la noche o como lluvia en el mar. 

Incorporé a las obras el título como parte de la composición. Me gustó mucho “Yo, tú, él, nosotros, ustedes, ellos”, donde expongo la silueta de la dueña del mundo y de los mares, que guarda bajo su falda el ánfora; que guarda secretos místicos, empleando los colores negro, azul y gris. 

Más de 15 exposiciones personales y 80 colectivas… Obras tuyas en portadas de libros. Trabajo con diferentes técnicas, materiales… Incursiones también en la fotografía. Veo ahora que el diseño escenográfico y de vestuario de una obra de teatro, que es totalmente diferente a lo anterior. Más tu trabajo en el Centro Provincial de Casas de Cultura. Creo que siempre estás haciendo algo, inmenso en algún proyecto… ¿Dime cómo lo haces? Y además, en esta etapa de claustro por la Covid-19 –momento en que inauguraste Rostros en la sede de la Uneac de Holguín–, ¿cómo ha sido el trabajo y la creación artística para Anibal De la Torre? 

Nunca estoy tranquilo, o sea, me mantengo creando e incursionando en otras ramas dentro de las artes visuales. Gracias a la tecnología me he enamorado del diseño gráfico. He realizado varios carteles para cortometrajes de trabajos de tesis de estudiantes del ISA; así como diseños escenográficos para una obra de Rosa María Rodríguez, ganadora de una beca de creación de la AHS. He incursionado en la fotografía, que es un soporte con el que me gusta experimentar. 

Durante la etapa de cuarentena, al aparecer la Covid-19, fue un momento que casi todos los artistas se dieron a la tarea de desempolvar proyectos. Yo no estaba exento de eso; fue el momento preciso para poner manos a la obra de la serie Rostros, donde uso como modelos a los amigos que tengo a la mano, mis compañeros de trabajo y mi familia. De ellos capto expresiones faciales en diferentes estados de ánimo dando mayor tratamiento al rostro y representando con trazos abstractos el cinturón escapular, mientras que el fondo es plano con tonalidades pastel en la gama de los rosas y ocres, estampándoles elementos recurrentes en mi obra, como los herraduras, caracoles, girasoles, clavos y garabatos. 

Creo que hasta yo mismo me sorprendo que en tan poco tiempo haya logrado esto. Mi esposa, Annia Leyva, también artista de la plástica, dice que soy una máquina pintando, que salto de un cuadro hacia otro y de una cosa a la otra, que siempre estoy haciendo algo. Es el resultado de siempre estar creando, ser perseverante y tener fe en uno mismo. Eso es lo fundamental, nunca cansarse y seguir batallando, en un camino que puede tener espinas y pétalos. 

Hablemos de la familia, ese eslabón básico para la creación. De tu esposa Ania Leyva (y del trabajo juntos) y de los niños… ¿Cómo trabajas? Alguna rutina, algún método, algo en particular…

Me siento una persona afortunada por compartir mi vida junto a mi esposa Annia y de tener a mis dos hijos, Kevin, de 14 años, y la pequeña Anabella, de cuatro añitos. La vida me ha regalado lo más grande que pueda tener un ser humano, los hijos. Ellos son mi inspiración cada día. Soy de los que digo que detrás de un hombre hay una gran mujer. Trato de llevarlo todo a la par: trabajo, casa, creación artística, ser un buen padre y esposo. Nuestra casa es pequeña, lo mismo pinto en la cocina que en el cuarto, y cuando las obras son muy grandes, las hago en mi trabajo. He acompañado a Annia en varias exposiciones de fotografía; ella es una excelente artista a la que admiro mucho. Tengo mucho que aprender de ella. Me siento bendecido. 

Jugando con el nombre de una exposición tuya, Anibal, ¿cómo es llevar la isla dentro? 

La patria, o sea este pedacito de tierra en el que vivimos, es lo más grande que pueda tener un cubano, donde confluye tu identidad, tus raíces, tu forma de ser. Anibal De la Torre se siente orgulloso de llevar siempre esa Isla dentro.  

(Publicado en la web de la AHS).