Artes escénicas en Holguín, sin cederle el paso al Covid-19

Por Erian Peña Pupo

Diversas iniciativas realizan varias compañías holguineras para no detener la creación escénica, en tiempos donde es necesario el distanciamiento social como parte de las medidas ante la actual situación de excepcionalidad epidemiológica causada por la Covid-19.

“Nuestros artistas, a pesar de los actuales momentos que nos obligan a protegernos y permanecer en las casas, continúan trabajando y aportando al desarrollo de la cultura holguinera”, asegura Yanet Pérez, presidenta del Consejo Provincial de las Artes Escénicas.

Entre ellas destaca el Teatro Guiñol de Holguín, que celebró el pasado 17 de mayo su aniversario 48 y que trabaja en su próximo estreno, la obra El extraño caso de los espectadores que asesinaron a los títeres, del holguinero radicado en México Salvador Lemis. Aunque los ensayos se han suspendido en las recientes semanas, los integrantes de esta compañía no se han detenido y trabajan desde sus hogares en la preparación de la puesta.

Esto lo reafirma Karell Maldonado, quien revolucionó el diseño escénico y de muñecos en este colectivo, en obrascomo Titiriteros, contando y cantando, en 1999, hasta la reciente La cigarra, de 2018, pasando por clásicos del Guiñol holguinero, como Historia de una muñeca abandonada, La calle de los fantasmas, Un día de fiesta,Sancho Panza en la Ínsula Barataria, El ogrito, Galápago, Payasoñar, Ruandi, Silencio Orgánico, entre otras.

Desde su casa, Karell realiza parte de los muñecos de la próxima puesta, con versión de Miguel Santiesteban, quien fuera hasta su fallecimiento director de la compañía, y dirección de la joven actriz Karel Fernández. Títeres de piso y de guantes, trabajados sobre la base del papel maché para una puesta de retablo, darán vida en las manos, voces y sentimientos de los actores a Fiorinetta, Burattino, Señor Spectatore y el Doctor Galeno, personajes de El extraño caso de los espectadores que asesinaron a los títeres, de Lemis.

Con “textos originales” como este, que “van desde un imaginario personal potente y auténtico”, Lemis defiende “la tradición titiritera del mundo que no debe morir”, escribe Rubén Darío Salazar, director de Teatro Las Estaciones, en el prólogo de Retablo para múltiples paisajes, publicado por Ediciones Matanzas y que recoge también las obras Franz Kafka y la niña de la muñeca perdida y Rosete Aranda: Sueño de autómatas y titiriteros.

 

Por otra parte, el Guiñol realiza una hermosa iniciativa que comparte cada semana: “Guiños desde la casa”, cuyo “objetivo es llevar a los hogares breves representaciones teatrales, con los personajes principales de las obras en repertorio”, dice su joven directora.

“Es una manera de llegar a los niños y decirles que pueden aprovechar este tiempo libre haciendo cosas productivas y tomar las medidas para evitar el contagio de este virus. También incentiva a los pequeños a adentrarse en el mundo del teatro de títeres”, añade Karel.

“Guiños desde la casa” se trasmite cada lunes vía Facebook y también en el programa A buen tiempo, del canal provincial Telecristal: “Son historias originales creadas para lo que está pasando, partiendo de algún momento de una escena o algún texto”, añade la actriz.

Otro de los colectivos que trabaja desde sus hogares en el desarrollo de sus próximos estrenos, y en la confección de vestuario y elementos escenográficos, para que el arte no se detenga, es la Compañía de Narración Oral Palabras al Viento, dirigida por Fermín López.

“Estamos creando en casa, pues no detenemos en ningún momento la creación”, dice Fermín y añade que trabajan en el próximo estreno y en la confección de vestuario y elementos escenográficos para la función número 100 del espectáculo Fábulas de Cuba, basado en textos del narrador, poeta y etnólogo Miguel Barnet, presidente de Honor de la Uneac.

“Trasladamos las máquinas para la casa y estamos confeccionando los vestuarios nuevos para Fábulas de Cuba. Cuando todo se restablezca recibiremos a nuestro público con esa función número 100. Este espectáculo nos ha llevado por todo el país y a la Cruzada Teatral Guantánamo-Baracoa”, comenta. “También en casa trabajamos los textos del estreno de este año, Wasy, el fantasma del piano, de la escritora mexicana Soco Uribe. Por correo y gracias a las redes vamos haciéndonos consultas de textos y los muchachos trabajan todos los elementos escenográficos del nuevo espectáculo”, añade Fermín.

 

Por otra parte, el colectivo holguinero ha ideado una atractiva propuesta, Cuentos de nueve a doce, como una acción para paliar, a partir de la creación, los efectos de la Covid-19.

 

Desde su sede, la Casa del Cuento, los versátiles integrantes de este colectivo merecedor del premio Juglar de Honor de la Uneac, ofrecen al público ávido de las historias y la imaginación, cuentos narrados en sus voces a través de la vía telefónica, comentó su director.

Las personas que así lo deseen, explicó, pueden marcar el número 24453304 y detrás de la línea, en ese horario de la mañana, encontrará un narrador para contarle una historia.

A disposición de la familia cubana estos actores relatarán ficciones de la literatura nacional e internacional, compartiendo, además, enseñanzas históricas que resultan útiles en los tiempos actuales y enriquecen la cultura general de quien los escucha, añadió.

Fundado en 2004, Palabras al viento alterna danza, teatro, música, entre otras manifestaciones, con la narración oral. Con Bodas de sangre, versión de la obra de García Lorca, obtuvieron el Premio de la Ciudad 2019 a la mejor puesta en escena. Su más reciente estreno, Confesiones, está inspirado en El libro de los abrazos, de Eduardo Galeano.

Además, desde las redes sociales del Consejo Provincial de las Artes Escénicas de Holguín –Twitter y Facebook– se mantiene una promoción constante del quehacer de los artistas holguineros y se comparten otros materiales de interés para la escena y la cultura cubanas.

Cuando el arte llega a buen tiempo

Por Bernardo Cabrera

Desde hace 17 años llega a los hogares holguineros para desearles buen provecho y servir un entrante de entretenimiento, un plato fuerte de información y un postre de alegría. La constancia, dedicación y creatividad de su colectivo ha convertido al programa en uno de los más populares de la provincia. En ello mucho ha tenido que ver su fundador y ex director Melanio Patterson Rovira.

“En el año 2003 se nos dio la posibilidad de cubrir transmisiones en Telecristal en el horario del mediodía. A un grupo de soñadores se nos ocurrió crear una revista de corte cultural que incluyera un segmento informativo y reflejara el quehacer de la provincia.

 

“Recuerdo que nos reunimos en casa de Bárbara Iglesias, una de las asesoras fundadoras, y allí cocinamos la idea Jaime Yohan, Vivian García, Dagoberto Batista y Miriam. Como saldría al aire a las 12 y ese horario era el de almuerzo decidimos ponerle A buen tiempo”.

¿Cómo fueros los inicios?

“El 5 de mayo del 2003 salió el programa al aire por primera vez en plenas Romerías de Mayo, con el dúo Buena Fe como invitado. Desde entonces ha sido un vocero del arte y una tribuna de los eventos y conciertos que tienen lugar en la provincia, así como de los artistas que la visitan.

“Al principio se acudía mucho a la calle y se hacían crónicas de lo cotidiano y de temas que pasaban inadvertidos. Íbamos lo mismo a un central y a una comunidad, que a Bariay o a la ruta del Chan Chan”.

¿Siempre hubo una sola presentadora?

“No. Cuando empezamos eran tres: Vivian García, Jaime Yohan e Ileana Casanellas, una de las actrices del grupo Alas Buenas. Luego por cuestiones de trabajo Ileana tuvo que abandonarlo y se mantuvieron Vivian y Jaime, que también trabajaban en Radio Taíno desde Holguín. Por ese mismo trabajo ellos estuvieron un tiempo en Alemania y los sustituyeron León Batista, Grettel Ferreiro y otros presentadores”.

¿Por qué crees que A buen tiempo goza de tanta popularidad entre los holguineros?

“Las personas lo siguen porque refleja lo que pasa en Holguín, porque defiende lo nuestro y hace que la gente se vea identificada. También se ponen los videoclips más recientes y por aquí pasan los artistas locales, nacionales y extranjeros para divulgar su obra y sus presentaciones.

“Además, hemos cambiado de horario, de estudio, de escenografía, de conductor, pero nunca ha dejado de salir al aire. Eso habla del compromiso y deseos de hacer de su colectivo”.

Hace tres años también hubo un cambio de director, ¿eso afectó en algo al programa?

“Cuando el programa tenía 14 años me ausenté y decidí que Eylin Abreu -su directora actual- lo asumiera porque, joven al fin, le podía aportar e inyectar esa dosis de creatividad, de nuevas ideas. Ella ha hecho buenas innovaciones y cambios, pero ha preservado la esencia del programa y ha mantenido la teleaudiencia”.

¿Qué significa A buen tiempo en la vida de Melanio?

“Para mí es un motivo de orgullo haber ayudado a crearlo, darle forma, hacer la música de presentación, las transiciones. Podría decirse que entre todos lo parimos y lo hemos visto crecer, desarrollarse y andar. Aun cuando ya no lo dirijo, sigo ayudando en todo lo que pueda porque para mí más que un programa, es un hijo.

Electa en la memoria, homenaje virtual desde Holguín a la artista mexicana

Por Vanessa Pernía Arias

La jornada virtual Electa en la memoria, dedicada a la artista visual mexicana Electa Arenal Huerta, se desarrolla hasta el próximo 12 de junio con motivo de conmemorarse el 85 aniversario del natalicio de esta gran muralista, quien le legó a la provincia importantes creaciones.

Fotos tomadas de Internet

Organizado por el Centro Provincial de Artes Plásticas del territorio, este será un espacio para interactuar con diversas personalidades de la cultura cubana que han investigado la vida y obra de esta importante pintora y escultora, o la conocieron cuando se radicó en la ciudad en la década de 1960 al llamado de la Revolución, precisó Yuricel Moreno, directora de la institución.

Durante estos días los organizadores exhortan a sus seguidores en las redes sociales a compartir vivencias, opiniones, obras y datos de interés sobre esta artista, utilizando para ello las etiquetas #Electaenlamemoria, #BuscandoaElecta y #ElectaArenalHuerta.

 

Este encuentro virtual pretende desempolvar un poco la memoria sobre la huella que dejó la creadora mexicana y revitalizar su legado, pues fue ella quien, en los años iniciales de la Revolución, dio impulso al naciente movimiento artístico del territorio, legando importantes obras emplazadas en espacios públicos y obras sociales, sobre todo en instituciones de la Salud, añadió Yuricel.

Electa Arenal Huerta (1935-1969) residió junto a su esposo, el arquitecto Gustavo Vargas, en la ciudad de Holguín entre 1961 y 1965, donde realizó una obra de reconocidos valores en el campo de la escultura, la pintura, la gráfica y la poesía; de este modo aglutinó a varios artistas, especialistas y técnicos para fundar el primer taller colectivo de arte y movimiento escultórico de la ciudad.

 

 

Entre sus más destacados trabajos realizados sobresalen los murales escultóricos “Canto a la Revolución”, “Átomos y niños”, “Revolución Cubana”, emplazado en el Museo Provincial La Periquera; y otros de bajorrelieve como “Infancia”, “Maternidad”, “Palomas”, y “Mural geométrico”, en el Hospital Vladimir I. Lenin de esta ciudad oriental (Con información de la Agencia Cubana de Noticias).

Consagrados al conocimiento detrás de las vitrinas

Desde 1977 y para celebrar la labor de sus trabajadores, se escogió el 18 de mayo como el Día Internacional de los Museos. Son ya 42 las ocasiones en que se han reunido quienes consagran su vida al conocimiento detrás de las vitrinas, ello gracias a la propuesta de la Asamblea General del Consejo Internacional de Museos (ICOM).

“Todos los años celebramos a nivel nacional como provincial”. Foto: Wilker López

Empeñada en esta tarea se encuentra Evelin Hernández Cobas, directora del Centro Provincial de Patrimonio Cultural, quien nos concedió esta entrevista para rememorar la fecha y no dejar que pasase por alto en medio de la actual pandemia.

La provincia de Holguín cuenta con 22 museos y el Mausoleo Plaza de la Revolución, en el caso de los primeros se debe a una ley creada en el país para edificar un espacio de esta índole en cada municipio, aparte de estos hay cuatro territorios que cuentan con otros museos, tal es el caso de Gibara, que cuenta con el de Arte y el de Historia Natural: “importantísimas instituciones por el valor de las piezas que atesoran, en el caso del dedicado a las artes, es el único de la provincia, y en el país existen varios museos de este tipo, pero no en todas las provincias, de ahí su valor excepcional, además de que su colección incluye piezas donadas por familias que vivieron en esa ciudad costera. Por su parte, el Museo de Historia Natural encuentra relevancia en el elevado número de piezas propias de la naturaleza del territorio, endémicas, o producto de recalos de ballenas, su flora y fauna», destaca Hernández Cobas.

En el caso de Banes existen dos museo muy especiales también: el Indo-cubano “Baní”, en este apartado es necesario destacar que este municipio se considera la Capital Arqueológica de Cuba, por la cantidad de excavaciones y los resultados alcanzados, así como el elevado número de piezas de un alto valor patrimonial, y también está el museo de sitio «Chorro de Maíta», único de su tipo en el Caribe: “inicialmente se pe pensó que era puramente aborigen, pero en recientes investigaciones se ha comprobado que también hubo contacto hispano, factor que le confiere mayor trascendencia”, apunta Evelin.

El Museo Provincial La Periquera posee un alto valor patrimonial por lo que se considera Monumento Nacional desde 1979. Foto: Wilker López
El Museo Provincial La Periquera posee un alto valor patrimonial por lo que se considera Monumento Nacional desde 1979. Foto: Wilker López

El Sitio Histórico de Birán, en Cueto, resalta por encima de su homólogo en este territorio, sin dudas un lugar de obligada visita para todos los cubanos por la importancia histórica que tiene al haber nacido allí el Comandante en Jefe, Fidel Castro, además de Raúl, y el resto de los líderes de la Revolución Cubana de apellido Castro: “el Sitio posee no solo una riquísima colección con inmuebles de alto valor arquitectónico, sino que además existen piezas únicas relacionadas con la familia de forma general y otras muy importantes para Fidel”.

En Holguín cuentan instituciones de gran relevancia como el Museo de Historia Natural: “hay que decir que los espacios de esta índole en todo el país pertenecen al CITMA, pero en nuestro caso es parte del Sistema de Instituciones de Patrimonio”-acota la directora del Centro Provincial de Patrimonio Cultural-, “este museo cuenta con una significativa colección, con piezas para la investigación que solo existen aquí en nuestra provincia y no en el Museo Nacional, es decir que muchos investigadores cubanos y extranjeros nos visitan con fines académicos”.

La Casa Natal del Mayor General Calixto García atesora piezas relacionadas con las guerras de independencia y objetos personales de la familia. Foto: Wilker López

El Museo Provincial La Periquera, de alto valor patrimonial con la categoría de Monumento Nacional desde 1979, es otro de esos espacios insignes, donde se reúne además una amplia colección de Historia, Numismática, Arte, sobre todo lo referente a nuestra localidad al ser un edificio donde radicaron las instituciones más importantes de la ciudad: “fue el primer cine, la primera biblioteca, sede de gobierno, es decir, dentro de sus múltiples facetas como edificación recoge la historia de la provincia”, acota Yaquelín.

La Casa Natal del Mayor General Calixto García, el patriota insigne de nuestra provincia, es otro de esos espacios imposibles de omitir, donde se atesoran piezas relacionadas con las guerras de independencia y objetos personales de la familia.

Se encuentra además en el territorio el Mausoleo Plaza de la Revolución que, aunque no es un museo, cuenta con exposiciones en sus salas y por el conjunto de monumentos, así como lo que representa para nuestra historia, por ello está incluido en el sistema de instituciones.

Esta es una situación atípica para el país, en medio de la cuarentena por la pandemia, ¿cómo celebran los trabajadores del museo su día?

“Todos los años celebramos a nivel nacional como provincial, en el caso nuestro se selecciona un territorio un museo que tenga resultados relevantes en su trabajo y hacia allá nos trasladamos todos los trabajadores de estas instituciones en la provincia, representados en sus directores y los principales cuadros, para realizar un acto político-cultural y reconocer a quienes más se destacan en ese centro, además de que los 18 de mayo se declaran como día de “puertas abiertas” en el Museo y no se le cobra al público la visita.

“Un museo cuando se cierra tiene mucho más trabajo que cuando está abierto al público”. Foto: Wilker López

Este año la situación epidemiológica nos obligó a hacerlo de forma diferente, sobre todo en las Redes Sociales hemos estado divulgando las piezas significativas de nuestros museos y las labores que realizamos en medio del aislamiento porque, desde que se decidió el cierre de las instituciones, nos hemos dedicado a la conservación y protección de las piezas expositivas, la investigación y actualización de los documentos: un museo cuando se cierra tiene mucho más trabajo que cuando está abierto al público porque hay que protegerlo y conservarlo para que, una vez que podamos volver a abrir las puertas de nuestras instituciones, cada una de las piezas que se exponen de forma permanente luzcan sus mejores galas y el público no note la diferencia de que hayan estado guardadas en almacenes, de que estén empolvadas o que se pudieran deteriorar por no preservarlas debidamente, ese es nuestro trabajo fundamental, así como la investigación documental para que las piezas tengan mayor información y pueda prestarse un mejor servicio al público.

Para mantener vivo su legado

Sobre lo que casi fueron sus ruinas se yergue un inmueble que resalta hoy por su belleza y cuidado del detalle. En la calle Frexes de Holguín, en ese mismo lugar donde se gestó parte de la lucha clandestina por derrocar el régimen de Fulgencio Batista, renace un inmueble que reaviva la memoria de su propietaria.

Sobre lo que casi fueron sus ruinas se yergue un inmueble que resalta hoy por su belleza y cuidado del detalle. Foto: Archivo

Una institución para la defensa de nuestros valores es esta que fue reinagurado hace un par de años, en consonancia con el día del honomástico de la prominente intelectual del nororiente cubano, el 12 de febrero, tal es el caso del Centro Cultural “Lalita Curbelo Barberán”.

La Casa no solo posee un valor patrimonial que consiste en la estructura y su periodo de fabricación, sino por las dotes poéticas y revolucionarios de Lalita, quien compartió lucha durante la clandestinidad con Rubén Bravo y Mario Pozo, entre otros héroes holguineros dirigidos por Oscar Lucero Moya.

“He dedicado mis primeros diez años de la vejez a esta Casa”

Con gran emoción y total entrega asume Carmen Mora de la Cruz, promotora cultural, el título de la más fiel documentalista de Lalita Curbelo, quien se encarga de mantener viva la imagen de la patriota: “ella nos legó más de 50 mil documentos, de los cuales solo 4 mil son fotografías que permitirán la realización de varios documentales patrocinados por la Casa(…) Hemos luchado mucho y empezamos aquí, en una casa derrumbada que tuvimos que desalojar para proteger nuestras vidas amenazadas por derrumbe”.

Integrante de la peña “El duende y los amigos”, denominado así como homenaje a uno de los poemas emblemáticos de Lalita que habla del amor y la amistad, Carmen mantiene estrecha relación con este grupo de pedagogos, en su mayoría, coetáneos con Lalita, quienes trabajaron además en escuelas parecidas a la suya y participaron en la Campaña de Alfabetización.

He dedicado mis primeros diez años de la vejez a esta Casa. Foto: Archivo
«He dedicado mis primeros diez años de la vejez a esta Casa». Foto: Archivo

“Hemos trabajado extraordinariamente por lograr una atmósfera parecida a la de los tiempos de Lalita, consultando con familiares y allegados para reforzar el resultado, y logramos que se sienta a Lalita entre nosotros, así es el caso de la torre-estudio, de las vírgenes, de esto último destacar lo auténticamente católica que era Lalita y que esto no le impidió tomar las armas para defender a los humildes”, señala con orgullo Carmen.

No sólo su ferviente labor caritativa hacia los humildes resalta en la personalidad de esta ilustre holguinera, sino que, en el aparte revolucionario,por su prestigio y entrega, ocupó el cargo de Secretaria de los Tribunales Revolucionarios, a través del cual firmaba la sentencia de muerte de los criminales del régimen batistiano.“Mis niños tienen frío, no tienen juguetes, mañana voy a salir con camión”, esas eran las contundentes palabras de Lalita a través de su programa de radio, espacio mediante el cual movilizaba a sus coterráneos para ayudar a infantes desamparados que pululaban en las calles, los cuales reinsertaba posteriormente a la vida, a la sociedad, gracias al cuidado y educación que les propinaba en su centro, creado con este objetivo.

Piezas como la Virgen del Rosario, que está en el cuarto de los santos-como ella le llamaba-, resaltan a la vista del visitante, no solo por su belleza, sino por su tamaño, la cual “se estima sea la más grande de todas las provincias orientales”, afirma Carmen mientras enumera parte de la colección de objetos, donde destacan, desde fotografías, hasta tarjetas de comunión y otros documentos.

Cerrado alrededor de cinco años se mantuvo este inmueble hasta que a partir de 2017 se comenzó una reparación capital pues, con anterioridad, los trabajos constructivos que se realizaron no surtieron efecto en la conservación del carácter patrimonial de la obra. El Fondo de Bienes Culturales y la Empresa de Servicios al Arte en la provincia intervinieron en el proyecto de restaurar el local en su totalidad, incluyendo la mobiliaria y todos los objetos de Lalita, trabajo que tomó aproximadamente un año, con un costo de alrededor de 1 millón de pesos moneda total: 900 mil en Moneda Nacional y 16 mil CUC.

La Casa no solo posee un valor patrimonial que consiste en la estructura y su periodo de fabricación, sino por las dotes poéticas y revolucionarios de Lalita
La Casa no solo posee un valor patrimonial que consiste en la estructura y su periodo de fabricación, sino por las dotes poéticas y revolucionarios de Lalita

“He dedicado mis primeros diez años de la vejez a esta Casa-señala Carmen-, a defender una idea, a Lalita, y no soy la única, sino que es un colectivo en el que hay jóvenes que todavía deben aprender el valor de lo que tienen en sus manos para que puedan seguirnos en este empeño”.

 

 

Historias tras las columnas de La Periquera

Por Erian Peña Pupo

Imponente y señorial, mirando de frente al visitante que insiste en fotografiarse junto a las arcadas de su fachada neoclásica, se levanta en la calle Frexes No. 190, frente al parque Calixto García, entre Libertad y Maceo, el Museo Provincial de Holguín La Periquera.

La famosa construcción levantada en la segunda mitad del siglo XIX, fue sede del gobierno provincial, Casa Consistorial, durante 106 años, entre 1878 y 1984ha sido testigo silencioso de la ciudad, su paso en el tiempo, sus avances, retrocesos, cambios…

 

En las viejas fotos en sepia, con calles de tierra y campesinos a caballo, siempre está presente La Periquera. Desde sus balcones observó crecer la urbe desde la vieja Plaza de Armas, también llamada Plaza de Isabel II, levantarse las principales edificaciones y erguirse, justo frente a sí, al cine-teatro Wenceslao Infante, hoy Teatro Eddy Suñol, muestra del mejor art decó cubano.

 

En su patio interior morisco transcurrió la primera función de cine en la ciudad, el 25 de noviembre de 1895. Desde esos mismos balcones habló al pueblo cubano, por primera vez, luego de desembarcar por Gibara proveniente de Nueva York, el primer presidente de la Cuba republicana, Don Tomás Estrada Palma. Pocos años después, el 20 de mayo de 1902, como parte de la ceremonia de constitución de la alcaldía, el edificio vivió uno de sus grandes momentos de nacionalismo cuando desplegó desde su balcón central, por primera vez, la bandera cubana. Luego la lluvia mágicamente bautizó la ciudad… Más de medio siglo después hablaría desde allí a los holguineros el Comandante Fidel Castro, luego del triunfo revolucionario de 1959… Y además, cada año se inauguran, desde esos mismos balcones, las Romerías de Mayo.

La Periquera, constituida como museo provincial el 25 de julio de 1976, y además Monumento Nacional, el 10 de octubre de 1978, muestra en sus salas la historia holguinera desde las culturas precolombinas hasta los momentos actuales, además piezas decorativas, armas, documentos, numismática, filatelia, objetos curiosos, victrolas, relojes, y obras de arte de pintores y artistas de prestigio internacional, como el holguinero Cosme Proenza. Entre ellas, obras de singular significación como el Hacha de Holguín, objeto aborigen de evidente uso ceremonial, que se ha convertido en el símbolo de la provincia; la mortaja que cubrió el rostro del cadáver del Apóstol José Martí en uno de sus múltiples entierros; el Aldabón original de La Periquera, obra que se entrega a personalidades cubanas y extranjeras que han cooperado en el desarrollo cultural, científico o económico de la localidad, entre otras piezas históricas…

Pero cada construcción tiene su origen en el tiempo, e historias que pueblan imperecederamente sus columnas y ladrillos. El de la Periquera se vincula a un terreno perteneciente a Pepa Cardet, quien lo utilizaba como valla de gallos, actividad de gran popularidad en aquellos tiempos. Luego fue vendido al español Francisco Rondán para la construcción de un verdadero palacete, una casa diferente a todas las de la época en una ciudad modesta arquitectónicamente, si la comparamos con sus vecinas Santiago de Cuba y Camagüey.

Bajo este propósito, Rondán, uno de los terratenientes de mayor poder adquisitivo en el territorio y dueño de varias fincas ganaderas e ingenios, inició la obra alrededor de 1860, la cual se extendió unos ocho años, según investigaciones de José Agustín García Castañeda, destacado antropólogo holguinero. Con el estallido de la Guerra de Independencia en 1868, el inmueble comenzó a ser usado como fortaleza militar por el gobierno peninsular, mientras que algunas de las familias más influyentes del pueblo encontraron refugio allí. En los días sucesivos al estallido bélico, se produjo un ataque mambí bajo las órdenes del General Julio Grave de Peralta, del 29 al 30 de octubre de 1868. Era la Casa Rondán el único punto que faltaba por tomar en la ciudad y comenzó a ser atacada por los insurrectos desde la Plaza de Armas.

 

A la edificación habían sido llevados también todos los prisioneros, entre ellos la mambisa holguinera Juana de la Torre, a quien utilizaron para detener el ataque, petición a la que ella respondió sin miramientos asomada desde uno de los balcones: “Si debo morir bajo los escombros de este edificio para que triunfe la causa justa que no se detenga un momento el fuego del cañón”. Tras tal hecho nació el nombre de La Periquera, pues los mambises le gritaban a sus oponentes: “Salgan de la jaula, pericos”, en alusión a los colores de sus uniformes, los de la bandera española. Después del ataque mambí, la propiedad de Rondán sufrió docenas de impactos de proyectil de cañón; entonces su propietario reclamó al gobierno español las pérdidas infligidas a su hogar en unos 12 mil pesos oro, y se retiró a vivir a la fortificada ciudad de Gibara.

Desde entonces se estableció allí la Comandancia del ejército español, en un ala alquilada a los herederos de Roldán, y sirvió, además, de vivienda a varios gobernadores, entre ellos Agustín Peláez, quien –según cuentan las leyendas que pueblan el conocido edificio holguinero– estaba casado con una bella y joven mujer, quien se enamoró perdidamente de un joven capitán del cuerpo de voluntarios. Los pobladores fueron dándole vida a esta relación hasta convertirla en una leyenda de amor y muerte…

Dice el mito que los jóvenes Ana Sánchez Roblejo y Serafín Irioste vivieron su historia de amor en el túnel de La Periquera, el cual servía de aljibe a las Iglesias San José, San Isidoro, el Hospital Militar, el Cuartel del Ejército Español y los fortines ubicados en las estribaciones de la Loma de la Cruz. Hasta un día que una falsa alarma hizo que se cerraran las compuertas de hierro que separaban uno y otro departamento anegando de agua, en pocos minutos, todas sus secciones. Al normalizarse las actividades, fueron encontrados sin vida los cuerpos de los amantes.

Según otras versiones, el marido traicionado, cuando descubrió la infidelidad de su cónyuge, mandó a asesinar a la infortunada pareja. Hay también quienes aseguran que el asesinato ocurrió tapiando ambas entradas, entre gritos y lágrimas de los jóvenes amantes.

Él fue enterrado con todos los honores mientras que a ella le colocaron una lápida junto a su tumba en la falda de la Loma de la Cruz que rezaba: “A doña Ana Sánchez Roblejo que pudo morir en su lecho lleno de virtudes y murió sin honra en el túnel de La Periquera”. Tiempo después el párroco de la iglesia retiró la inscripción con la esperanza de que los pobladores olvidaran lo ocurrido. Sin embargo, la historia se perpetuó en la sugestión de varias generaciones, quienes aseguran que en las noches se escuchan las voces y risas de las almas de los enamorados que aún deambulan por el túnel.

No está de más añadir, en honor a la verdad histórica, que entre ambos lugares, la Loma de la Cruz y La Periquera, existe más de un kilómetro de distancia: 200 años después un arriesgado buzo destejió la historia cuando penetró en la supuesta entrada del corredor secreto en La Periquera y comprobó la existencia solo de un aljibe rodeado de manantiales. Pero los pueblos y sus imaginarios sociales se alimentan de mitos y leyendas… Dicen que los holguineros –habitantes de una provincia del universo al fin y al cabo– aseguran ahora, quizá para proteger la leyenda, que toda aquella agua que manaba en el túnel era fruto de las lágrimas de aquel amor desafortunado… ¿Quién sabe?

Donde hay títeres no hay fantasmas Los 48 años del Teatro Guiñol de Holguín

Por Erian Peña Pupo

En la calle Martí, justo en uno de los laterales del Teatro Eddy Suñol, tiene su sede el Teatro Guiñol de Holguín, compañía que celebra en este 2020 su aniversario 48 en pos del desarrollo del arte titiritero y sus diferentes expresiones en la provincia y el país.

El Teatro Guiñol de Holguín representa una de sus obras en el parque Calixto García. Foto: Centro de Comunicación Cultural La Luz.

Orígenes…

Los orígenes del Guiñol holguinero se relacionan con los antecedentes inmediatos de esta manifestación artística en la provincia, no tan fecunda en el arte del títere como otras, pero sí necesaria a la hora de historiar el panorama teatral cubano y sus múltiples convergencias.

A lo largo del siglo XIX e inicios del XX, en las ciudades de Holguín y Gibara, sobre todo, eran comunes las representaciones teatrales y musicales, en cines y teatros como el “Wenceslao Infante” y el Teatro Colonial de Gibara, de zarzuelas, operetas, vodevil, danza…

Respecto al arte titiritero, uno de los primeros referentes conocidos es el quehacer del gibareño Modesto Centeno (1913-1985), quien realizó la adaptación del cuento popular La Caperucita Roja en 1943, gracias a un concurso efectuado en la Academia de Artes Dramáticas de la Escuela Libre de La Habana (ADADEL). Tiempo después, una de las figuras tutelares de esta manifestación artística en Cuba, Pepe Carril –nacido en el central Preston, Mayarí, en 1930– crea en el propio poblado holguinero, el Teatro de Muñecos de Oriente, en 1952. Luego Carril sería uno de los fundadores en 1963, del Teatro Guiñol Nacional, junto a los hermanos Camejo (Carucha, Bertha y Pepe) y el joven Armando Morales, director de ese colectivo hasta su reciente fallecimiento (La historia de Carril y los Camejo difuminada en el tiempo y en consiguientes periodos, ha sido rescatada gracias al trabajo de creadores como Norge Espinosa, Rubén Darío Salazar y del propio Morales).

Pero no sería hasta inicios de 1959, cuando comienzan a gestarse en la ciudad de Holguín la idea de hacer teatro para niños mediante la utilización del títere en diversos formatos y estéticas.

Nacimiento: las luces del día del Teatro Yarabey

El 17 de mayo de 1959 los hermanos Arturo y Carlos Ricardo fundaron el Teatro de títeres para niños Yarabey –en voz aborigen, “luz del día”–, creando así la primera compañía teatral que se gesta después del triunfo revolucionario en la ciudad y pilar del actual Teatro Guiñol de Holguín. Iniciaban, entonces, las primeras actividades culturales en las comunidades como estrategia de masificación de la cultura de la naciente Revolución Cubana.

Aunque hoy no se encuentra en activo por problemas de salud, Arturo Ricardo, uno de los fundadores del entonces Teatro Yarabey, cuenta con más de 37 años dedicados al arte de los títeres en la provincia, una impronta que no ha sido estudiada y que se va perdiendo, inexorablemente, con el paso del tiempo: “El Teatro Guiñol de Holguín se funda por iniciativa del director de Cultura, Silvio Grave de Peralta. Después del triunfo de la Revolución inician las primeras actividades culturales, entonces mi hermano y yo nos presentamos, y allí hicimos imitaciones de voces, humor teatral, y otras cosas. A Silvio le interesó mucho las voces que hacíamos, voces de niños, viejos, animales… que formaba parte de un programa que teníamos montado. Entonces nos dijo que él tenía pensado crear un proyecto y ya que nosotros teníamos esas cualidades de hacer voces podríamos hacerlo… Nos dijo que crearía un teatro de títeres para los niños, pues aquí no había nada parecido, solo el cine con las películas de Tarzán y otras más de entonces”, comenta Ricardo.

Lo que hoy conocemos como Teatro Guiñol de Holguín sufre por largos años las mudanzas y fusiones con otros proyectos de la provincia. En la aun inédita cronología cultural de Holguín, realizada por el investigador Zenovio Hernández, se sitúa la culminación del primer cursillo de Instrucción del Teatro el 4 de noviembre de 1963, y además, refiere del inicio del cursillo de teatro de títeres impartido por Arturo y Carlos Ricardo, el 4 de abril de 1964, en los estudios de la emisora provincial CMKO Radio Angulo.

Los hermanos Ricardo se mantienen trabajando solos en Yarabey hasta 1965, cuando incorporan alumnos de secundaria básica y forman una brigada artística que actuaba dentro y fuera de la ciudad. Con esta brigada montaron obras de payasos, cuentos con muñecos y actores con máscaras: Las bodas del ratón Pirulero, La bruja que no era bruja y El hacha de oro.

Desde 1972 –fecha que marca el aniversario del Guiñol pues pasa a la categoría profesional, aunque realmente se celebren 61 años desde el originario Yarabey– hasta 1983, asumió la dirección del colectivo Felipe Betancourt del Río, quien contribuyó notablemente a la preparación del elenco, cuestión que conllevó a la calidad artística de muchas de las obras: Para reír y aprender, Lo que nos cuenta Din Don, La paloma Blanquiperla, Un día en el zoológico, De cómo la astucia venció al perro jíbaro, Las tres semillas, El conejo valiente, Armandito y las vacaciones, El rey del corral, Felo Jutía y El perro burlón.

Puesta de La cucarachita Martina por el Teatro Guiñol de Holguín en el parque Calixto García. Foto: Carlos Rafael

En 1983, tras el fallecimiento de Betancourt, la dirección del Guiñol pasó por un período inestable hasta 1991: Alejandro Hiralda, Armando Vielza, Rubén Mulet, Gilberto Gil y Marisela Espinosa, estuvieron al frente de la compañía en una época donde el teatro de títeres en Cuba se caracterizó por su marcado carácter didáctico y el reflejo de matices sociales, apoyado en adaptaciones de cuentos populares clásicos e historias cubanas, ubicadas, en su mayoría, en la campiña insular y sus delimitaciones. En esta nueva etapa presentan obras como: Quién puede más, El conejito Blas, El pájaro feo, La cucarachita Martina, El cocodrilo Tato, El caballito enano, Pedro y el Lobo, Un día en el teatro (Premio en guion en el I Encuentro Nacional de Guionistas de Espectáculos Infantiles, en 1986), El león hambriento y El chivo patijovero coliamarillo, obra que obtuvo el Premio en la categoría de música en el Encuentro Territorial Profesional de Teatro Infantil, en Ciego de Ávila, 1983, por el trabajo de Maricela Miranda, asesora musical del Guiñol desde 1982 hasta 2013.

Años de esplendor, la estética de Miguel Santiesteban

En 1992 asumió la dirección del grupo, por breve tiempo, la instructora de arte Grecia Lemus, y luego Marisela Espinosa hasta 1993, año en que el grupo se fusionó con Talismán, dirigido por Ángel Cruz. Ambos elencos acuerdan que Talismán sería un proyecto dentro del grupo fundacional; luego continúan trabajando con el nombre de Girasol. En esta etapa representaron piezas que caracterizarían nacionalmente el trabajo del Guiñol de Holguín: La Caperucita criolla, dirigidas por Ángel Cruz; Pelusín frutero, Un rayito de sol, La calle de los fantasmas, La muñeca de trapo y El sol negro, dirigido por Miriam Suárez, pieza que obtuviera en 1997 el Premio de la Ciudad de Holguín en Teatro en mano de los actores Marisela Espinosa y Mario Brito; y Los sueños de Verdolina, unipersonal de Marisela Espinosa, Premio de la Ciudad 1999 en actuación femenina, entre otras.

Varios de los títeres utilizados en las diferentes obras por el Teatro Guiñol holguinero.

En 1998 asume la dirección artística Miguel Santiesteban, hasta el 21 de marzo de 2012, fecha de su fallecimiento. Bajo su dirección se abren nuevos y amplios horizontes en el teatro de títeres en Holguín, imprimiéndole mayor fuerza profesional con la línea espectacular y el trabajo con esperpentos en calles y teatros. Así se pusieron en escena obras clásicas en el repertorio del Guiñol: La cucarachita Martina, Historia de una muñeca abandonada (Premio de la Ciudad 2000, en actuación femenina, a Magali Mola), Sancho Panza en la Ínsula Barataria, obra del español Alejandro Casona, Espantajo y los pájaros, El chivo patijovero coliamarillo, El majá de Santa Manigua, El Conejito Blas, Las tres semillas, Galápagos, del holguinero radicado en México Salvador Lemis (Gran Premio del Festival de Teatro Máscaras de Caoba 2008, y Premio de la Ciudad 2009 en actuación femenina a Dania Agüero), El Ogrito, de la canadiense Suzanne Lebeau, y La calle de los fantasmas, del argentino Javier Villafañe (1909-1996). Quizá sea esta la obra más premiada del colectivo holguinero: Premio de la Ciudad 2002 en manipulación; Premios Avellaneda en actuación masculina y femenina, a Dania Agüero y Jorge del Valle, respectivamente, y en diseño a Karel Maldonado, en el Festival Nacional de Teatro de Camagüey, en 2002. Además, el Premio Caricato 2003 en actuación masculina y femenina, a los mencionados actores y los Premios en el Festival de Teatro para niños y jóvenes (Guanabacoa, 2003) en manipulación colectiva, música y diseño, así como los premios especiales de la revista Tablas, de la Unión Nacional de la Marioneta (UNIMA) y de la Asociación Internacional de Teatro para la Infancia y la Juventud (ASSITEJ). Por estos años el Guiñol realiza, además, una gira por México donde muestra parte de su repertorio.

Según Martha Proenza, actriz del antiguo bloque dramático del ICRT en Holguín y miembro del Guiñol desde 1982: “El problema recurrente que impedía una mejor concepción ideoestética del colectivo, recaía en que ninguno de los que habían dirigido espectáculos en aquella etapa eran egresados de escuela, sin formación académica. Se viene a concretar un cambio positivo cuando dirige Miguel Santisteban y con los diseños de Karel Maldonado. Una estética más encaminada a la calle y al público todo que lo potencia”.

Actriz Dania Agüero Cruz, actual directora del Teatro Guiñol de Holguín

Cuenta, por su parte, la actriz Dania Agüero Cruz, hasta hace poco directora del Teatro Guiñol de Holguín, que cuando ella se incorpora a trabajar en el Guiñol en 1999, se acerca al experimentado Armando Vielza, actor, director, clown y realizador de sonidos en la radio: “Enseguida me acerqué a él para tratar de alimentarme de su experiencia y tratar de aprender. Armando Vielza cuenta, además, con un carisma especial para el clown. Su payaso era el auténtico payaso de circo. Un payaso diferente al que nosotros tuvimos como línea de trabajo. Desarrollaba situaciones, dentro de otras situaciones, y ahí armaba su historia”.

De aquellas nuevas propuestas estéticas comenta Vielza: “Lo espectacular primaba en nuestros montajes, así como el espectáculo de calle y la luz negra como líneas ideoestéticas. Dejamos de usar los títeres atrezados, y adoptamos a los títeres de telas rellenos con polietileno o esponja”.

Obra Galápagos. Foto: Archivo Centro de Comunicación Cultural La Luz

Añade que en el proceso creativo de Santiesteban, “la creación colectiva marcó la línea de dirección del grupo; Miguel seleccionaba las mejores ideas y las ponía en función de su idea como director. Él introdujo la espectacularidad y se amplió el uso del esperpento en espacios abiertos, la luz negra, con el uso de los títeres de piso, asesorados por mí. Maricela Miranda, Maricela Espinosa, Martha Proenza, continuaron con nosotros. Al paso de los años se incorporan nuevos actores y actrices: Dania Agüero, Migdalia Albear Camejo, Roberto Cera, Yuder Ortega, entre otros más, que llegaron después que salí del colectivo”.

Al respecto nos contó el maestro Armando Morales, Premio Nacional de Teatro, cuando visitó Holguín invitado a la Fiesta del Títere, organizada por el Guiñol holguinero: “Yo recuerdo que una vez fui jurado del Premio de la Ciudad en Teatro, y en el aspecto del teatro para niños y de títeres se le dio el Premio a Maricela Espinosa, que era una actriz de primer nivel. Después, con la renovación y la llegada de Miguelito Santiesteban, que fue alumno mío en el ISA, los espectáculos que montó en el Guiñol, con la imagen de Karel Maldonado, uno de los grandes diseñadores del teatro de figuras, aunque no se diga, llevaron a esa especialización que es el teatro de figuras, a un momento de gran envergadura para el arte y la cultura teatral, sobre todo la cultura que tiene que ver con el títere”.

Ruandi, obra del dramaturgo Gerardo Fulleda León en adaptación del Guiñol holguinero.

Guiños teatrales desde el teatro, pero también desde la casa

Tras el fallecimiento de Miguel en 2012, el Guiñol continúa trabajando en la puesta en escena que el director dejara adelantada: así se estrena Ruandi, obra del dramaturgo Gerardo Fulleda León, como homenaje a su dirección artística y su legado. Asume la dirección Dania Agüero y estrenan Payasoñar (Premio de la Ciudad a la mejor puesta en escena en 2014) y Los tres cerditos. Igualmente continúan representando obras conocidas dentro de su repertorio, siguiendo la estética de Santiesteban y el trabajo de otro imprescindible para el grupo, Javier Villafañe. Las sonrisas agradecidas de los niños en cada función, aseguran ellos, es el mejor premio posible al esfuerzo y la creación artística teatral.

Dirigidos por la joven actriz Karel Fernández trabajan en su próximo estreno, El extraño caso de los espectadores que asesinaron a los títeres, del holguinero radicado en México Salvador Lemis. Aunque los ensayos se han suspendido en las recientes semanas a causa del necesario distanciamiento social como parte de las medidas ante la actual situación de excepcionalidad epidemiológica causada por el Covid-19, los integrantes de esta compañía no se han detenido y trabajan desde sus casas en la preparación de la puesta. También han realizado la hermosa iniciativa que comparte cada semana: “Guiños desde la casa”, cuyo “objetivo es llevar a los hogares breves representaciones teatrales, con los personajes principales de las obras en repertorio”, dice la propia Karel, y que se trasmite cada lunes vía Facebook y también en el programa A buen tiempo, del canal provincial Telecristal.

Hoy el Teatro Guiñol de Holguín –en una ciudad donde existen, además, grupos similares que han bebido de su savia y su experiencia, como Alasbuenas, Neón Teatro y Palabras al viento– es uno de los colectivos teatrales con una importancia medular en el escenario teatral cubano y el arte titiritero en sentido general: sus 45 años en escena y la realización de la Fiesta del Títere, evento que protagoniza cada año con el objetivo de llevar a las comunidades holguineras y al público variado, el teatro infantil y el arte titiritero en sus múltiples resonancias y estilos, lo demuestran con significativas creces. Enhorabuena, entonces, el hermoso y útil arte del Teatro Guiñol de Holguín que celebra sus 48 años de arte.

Arte desde la comunidad

Yaliesky Zaldívar, los estudiantes de Medicina del grupo Vidanza, El Proyecto Voluntad de Naranjo Agrio, con su colmenita Miel de la Serranía, son solo algunos ejemplos del intenso bregar del movimiento de Casas de Cultura en Holguín, quienes se encuentran a la vanguardia de la promoción el arte comunitario.


La Casa de Cultura Manuel Dositeo Aguilera es institución insigne de Holguín. Foto: ahora.cu

 Mediante la activa participación de los habitantes en las distintas manifestaciones artístico-literarias, los instructores de arte propician la promoción de las diferentes manifestaciones, así como los talentos locales, tal es el caso del colectivo Casa de Cultura Manuel Dositeo Aguilera, sin dudas institución insigne en este apartado donde exhibe resultados de referencia nacional.

Denominada como el prominente músico y patriota holguinero que bajo las órdenes de Antonio Maceo participó en la campaña invasora de Oriente a Occidente, este Centro ubicado en la Calle que lleva el nombre del Titán de Bronce, justo en el corazón de la Ciudad de los Parques, es ejemplo en esa encomiable tarea de llevar las actividades a los barrios, de modo que contribuyan al mejoramiento espiritual de la colectividad, al tiempo que desde su portal son ente activo de las distintas celebraciones que ocupan nuestro terruño: dígase Semana de la Cultura Holguinera, Feria del Libro, Romerías de Mayo o Fiesta Iberoamericana, el papel de los aficionados es de suma importancia en cada acontecimiento cultural de la provincia.

A través de los instructores y los promotores culturales se crea ese vínculo necesario con representantes de la sociedad en general, al tiempo que se lleva el arte de los aficionados a barrios, escuelas y centros de trabajo, además de otros programas como los festejos de las noches holguineras, en su momento uno de los principales espacios para las presentaciones del talento que integra la Casa.

Una variada programación al interior del centro comprende además, exposiciones de artes plásticas en la galería Marcos Pavón, actuaciones de solistas y grupos musicales en el patio colonial, talleres de bailes españoles, latinos y cubanos, técnicas de teatro y pintura, entre otros.

Una variada programación se realiza al interior del centro. Foto: Carlos Rafael

Era de esperar entonces que en medio del remozamiento que ha vivido nuestra ciudad con motivo del 300 aniversario, la casona colonial de columnas y capiteles recibiera los beneficios de este proyecto mediante el cual exhibe una imagen  renovada que trascendió el exterior e incluye el segundo nivel de la edificación, donde las obras llegaron al salón de danza que recibe una reparación total.

Una reanimación en todas sus áreas promete elevar la calidad en las propuestas culturales y, aunque persisten carencias de mobiliario, instrumentos y materiales para que los instructores puedan trabajar con sus aficionados y brindar mejores propuestas a la población, no mellan el talento y el deseo de trabajar que se traduce en numerosos reconocimientos, entre los que sobresale el Gran Premio Escaramujo por la labor artística y pedagógica de los instructores de arte.

 

Al encuentro con el conocimiento

Al encuentro con el conocimiento regresamos en cada visita al Museo de Historia Natural de Holguín “Carlos de la Torre y Huerta”, una de las instituciones insignes de la Ciudad de los Parques. Más de tres años marcaron la notable ausencia de esta institución que finalmente abrió sus puertas en los primeros días de enero del presente año.

El fósil más perfecto encontrado en Cuba exhibe su colección de paleontología. Foto: Wilker  López
El fósil más perfecto encontrado en Cuba exhibe su colección de paleontología. Foto: Wilker  López

Es un secreto a voces lo imperante que se vuelve en la actualidad el cuidado y preservación de la naturaleza, mucho más en medio de los daños provocados por la acción del hombre y el cambio climático. En esta misión se enrumban los trabajadores del museo, que a pesar de no ofrecer su función expositiva, en estos tres años cerrados al público se mantuvieron en intenso bregar: “Las causas que motivaron el cierre fue la afectación que sufren nuestras colecciones, de base material orgánica, en su inmensa mayoría, por los contaminantes ambientales que generan la obra constructiva del Hotel Saratoga, que debía concluir en dos años, pero se ha extendido en el tiempo. Durante esta etapa fueron innumerables los reclamos del público porque esta es una de las instituciones insignes en el territorio y es además uno de los más reconocidos y prestigiados de todo el país”, apuntó Yaquelín Rodríguez Blanco, directora del Museo.

Con motivo de los 300 años del pueblo de Holguín se realizó la reapertura del importante centro, aún cuando las amenazas del entorno continúan porque todavía no concluyen las acciones constructivas, pero es menor la afectación; siempre con la premisa de que «nuestra institución vuelva a ocupar el lugar que ha tenido dentro de la sociedad: contribuir a fomentar valores y formar una conciencia conservacionista hacia el medio ambiente, nuestra sala debe ser un incentivo para que el público adopte una actitud responsable hacia el medio ambiente, es el mayor anhelo de nuestros trabajadores”, destacó Yaquelín.

Durante el período de cierre, ¿qué actividades realizaron al interior de la institución?

“Fundamentalmente nos centramos en la conservación de nuestras colecciones, se enfardeló todo en papel para evitar la corrosión por medio de las partículas de polvo, y no se realizaron acciones curativas gracias a que las intervenciones de conservación fueron preventivas”.

“Continuamos con nuestra labor de animación sociocultural en las comunidades vulnerables, centros educacionales y laborales, llevando siempre nuestro mensaje y misión social que es proteger el patrimonio natural que atesoramos. Asimismo, se investigaron las colecciones que destacan por su perdurabilidad-más de cien años en algunos casos-, en las que se profundizó un poco más”.

“En nuestro modesto Centro de Información se prestó servicio sobre todo a las instituciones educativas, principales clientes que se nutren de nuestra bibliografía especializada sobre Historia natural, la biodiversidad cubana y del resto del mundo, así como de museología, además de capacitar el recurso humano para que pueda prestar un servicio de excelencia a este pueblo que así se lo merece”.

Incluida a la visita de la sala  expositiva, durante la normalidad de las condiciones del país el museo cuenta con proyectos para niños, realizados los fines de semana, en las mañanas de los sábados; se trabaja  con las Casas de abuelos, un grupo etario favorecido con la labor del museo y se realizan peñas como la de “Bonsái y medio ambiente”, “Amigos de los peces”, y “Siempre con naturaleza”, estas últimas para el público general. Se desarrollan además círculos de interés, charlas, conversatorios, conferencias y ahora la visita guiada dentro de la sala expositiva.

«Como elemento en el que tenemos que trabajar está el diseño de un proyecto para jóvenes, grupo con el que menos interactuamos. Asimismo, se presta servicio para el público internacional, que más adelante podrán visitarnos», acota la directora del Museo de Ciencias.

No solo el público holguinero tiene acceso a la sala, sino los visitantes internacionales. Foto: Wilker López
No solo el público holguinero tiene acceso a la sala, sino los visitantes internacionales. Foto: Wilker López

«Lo que nos falta en el Museo»

Nos quedan sueños por cumplir porque abrimos el museo con una exposición sin cambios en relación con la que se cerró: deseamos hacer un nuevo diseño museográfico, además de la construcción de un observatorio astronómico en nuestra azotea, y la rehabilitación del mini acuario, que será el próximo paso que demos para ofertar este servicio al público; pero estos sueños se han quedado solo en eso, no los hemos podido materializar, y entendemos nuestras carencias, aunque no perdemos la fe en que un día lo lograremos.

Romera de corazón

Por Bernardo Cabrera

Aunque la mayoría de las personas cree que las Romerías holguineras solo cobran vida del 2 al 8 de mayo, en realidad su proceso de gestación dura todo el año. Si alguien lo sabe bien es Tatyana Galbán, actriz, locutora, directora y eterna promotora del Festival Mundial del Arte Joven.

¿Cómo recuerdas esos días de gestación de la primera edición de las Romerías?

-Lo recuerdo como si fuera ahora mismo porque las cosas buenas no se olvidan. Fue una etapa bien diferente a la actual, con distintas maneras de pensar y hacer. Éramos un grupo de jóvenes de varias manifestaciones artísticas que queríamos hacer nuestros los espacios culturales, cada uno con una tarea e ideas diferentes, lidiando con personas que no comprendían la importancia de que este evento se realizara en Holguín. Desde que conocí al intranquilo Alexis Triana he sido su fiel seguidora, quizás porque me encantan los retos.

¿Por qué era necesaria la creación de este evento para la ciudad?

-La ciudad de Holguín siempre ha sido una ciudad cultural por excelencia. Era importante aunar el arte en aquellos momentos tan difíciles, y que de una vez por todas los jóvenes tuviéramos nuestro espacio y se reconociera más el trabajo de los artistas.

¿Crees que han cumplido el objetivo con que fueron creadas?

-Sí han cumplido el objetivo o los objetivos, primero porque han logrado unir a artistas de todas las manifestaciones, además de rescatar la tradición de las romerías y lograr involucrar al pueblo.

¿Qué distingue a las Romerías de otros eventos nacionales?

-Cuando surgen las Romerías, Holguín no tenía ningún evento cultural de fuerza y a pesar de que el evento es perfectible, su principal mérito es mostrar al artista tal cual es. Además, a nadie se le ocurre hacer lo que se hace en Romerías. Un ejemplo de que nada nos detiene es esta edición que se hizo desde casa.

¿Qué se puede mejorar aún?

-Confiar más en los jóvenes y que la dirección del país y un poco más allá comprendan la magnitud del festival, que ya no es el evento de jóvenes holguineros o cubanos, es internacional. Además, recordar que Alexis Triana fue el padre y debe estar presente en todo proceso dentro del comité organizador. Esa figura es imprescindible para la organización de cada edición.

¿Cuánto te han aportado como profesional y como persona?

-Como profesional me han dado la oportunidad de conocer e intercambiar con otros manifestaciones; de estar lo mismo en una sala de acreditación, como promocionando el evento o tener que atender a los invitados; además de poder estar en cada uno de los espacios que se han incorporado a través del tiempo. Como persona, el haber estado al lado de Alexis Triana y otros muchos que el tiempo no puede borrar. En este evento lo mismo he llorado que he reído. Recuerdo que cuando terminaba cada edición todos juntos llorábamos, porque sentíamos pasión por lo que estábamos haciendo.

¿Qué significa haber estado en el punto de partida y verla 26 años después?

-Me siento orgullosa al ver que algo que surgió de la idea de un grupo de jóvenes sin prácticamente recursos, con poco apoyo y muchos detractores, hoy se tiene en cuenta en los planes de las instancias gubernamentales y reúne a artistas de todo el mundo. Se siente bien poder demostrar con hechos que las Romerías no son solo fiesta y pachanga como muchos pensaban. 26 años después siento lo mismo que al inicio. Eso que te atrapa, te apasiona y te convierte en una romera de corazón.