Mirar al futuro desde la historia local

 

El evento aunó a varios estudiosos del patrimonio local. Foto: Herrera Pelegrino

Por Juan Pablo Aguilera Torralbas

Preservar las historia de la localidad, mirando al futuro, fue el objetivo de la XVII edición del Taller La ciudad que queremos, que se celebró en la Ciudad de los Parques, a propósito del aniversario 473 de la fundación del Hato de Holguín.

Organizado por la Unión de Historiadores de Cuba  en el territorio y  la Oficina de Monumentos y Sitios Históricos, este espacio reunió a historiadores, urbanistas, investigadores y arquitectos de esta ciudad, para intercambiar y reflexionar sobre cómo mejorar nuestra ciudad.

El evento que se realizó del 3 al 4 de abril, tuvo como escenario la Sala 3D, y se desarrollaron paneles con diferentes temáticas como: Los orígenes de la ciudad, su desarrollo histórico, las acciones que se deben realizar para mejorar su arquitectura, así como el debate sobre las proyecciones de la ciudad para el futuro.

La cita resultó muy fructífera para los participantes. Foto: Herrera Pelegrino

Interesantes debates abordaron temas sobre las acciones para mejorar el urbanismo, evidencias arqueológicas, versiones sobre la fundación de la ciudad; así como proyectos comunitarios, entre ellos las Verbenas de Güirabito que rescatan las tradiciones de esta localidad holguinera.

“Me parece que tiene que haber un espacio para la reflexión y el intercambio, aunque no quiere decir que todos estemos de acuerdo con todo lo que se dice. Un evento como este resulta necesario para la ciudad y para la provincia”.

El historiador holguinero expuso además que se debe “conservar nuestro patrimonio y cuidar lo que se está haciendo a partir de los esfuerzos convocados”. Tambien insistió en la educación patrimonial tanto desde las escuelas, el hogar, las instituciones, como desde los medios de comunicación.

El evento cerró sus puertas en la Casa del Teniente Gobernador, edificación del siglo XVIII y más antigua de Holguín. Lugar que recuerda el origen de la ciudad. Allí tuvo lugar el tradicional brindis de vino y casabe, símbolo del encuentro entre las culturas aborígenes y españolas; y se lanzó la convocatoria a la décimoctava edición del taller.

La realización de este espacio anualmente permite la reflexión, el intercambio y el aprendizaje, por eso permanece abierto para todo tipo de público.

 

Holguín celebra su fundación junto a los jóvenes

 

 

Tomado de archivo. Foto: Carlos Rafael.

La fundación del hato San Isidoro de Holguín hace 473 años se conmemora con un amplio programa de actividades desde hoy en esta ciudad oriental, en coincidencia con los cumpleaños 57 de la Organización de Pioneros José Martí y 56 de la Unión de Jóvenes Comunistas.

Hermes González, subdirector técnico de la Dirección Municipal de Cultura, explicó a la Agencia Cubana de Noticias que en esta ocasión las propuestas culturales fueron gestadas desde lo diverso con la intención de contar la historia de Holguín y sus jóvenes desde una perspectiva diferente.

Precisó que conversatorios relacionados con los orígenes del hato, presentaciones de libro, recitales de poesía y encuentros de trovadores, compañías de danza y proyectos comunitarios matizarán las jornadas de celebración hasta el cuatro de abril próximo.

El programa de celebraciones reserva para los pequeños del semiinternado Seremos como el Che, la realización de dibujos sobre el asfalto, y para el miércoles el Proyecto Venga la Esperanza desarrollará una colorida fiesta de disfraces con personajes de cuentos infantiles, argumentó.

Richard Ronda, uno de los directores artísticos del espectáculo, significó que entre los artistas invitados se contará con la presentación, por primera vez en la urbe holguinera, de la compañía de danza Chorro de Maita, el Teatro Lírico Rodrigo Prats, el proyecto de narración oral Palabras al viento y el grupo Los Guayaberos, entre otros.

El hato de Holguín en el norte del oriente cubano se fundó el cuatro de abril de 1545 por el capitán español García Holguín, y entre sus rasgos distintivos se encuentra la simetría de sus calles que se extienden desde la insigne elevación de la Loma de la Cruz hasta las inmediaciones de la estación ferroviaria, en la parte sur de la ciudad, donde residen actualmente cerca de 300 mil habitantes.

Por Claudia Patricia Domínguez del Río

Tomado de www.ain.cu

La Ciudad que queremos vuelve a unir a los holguineros en 2018

La XVII edición del Taller “La Ciudad que queremos” abre sus puertas hoy en esta ciudad para todos los interesados en celebrar el 473 aniversario de la fundación del hato San Isidoro de Holguín.

Organizado por la Unión Nacional de Historiadores de Cuba en la provincia y la Oficina de Monumento y Sitios Históricos reúne a cada año a historiadores, sociólogos, urbanistas y comunicadores sociales en búsqueda del intercambio y la socialización de proyectos que contribuyan a divulgar el patrimonio material e inmaterial holguinero.
El espacio conquistado desde el año 2001 tiene la particularidad de estar abierto a todos los holguineros que deseen participar, pues resulta esencial para el avance de la sociedad conocer las inquietudes de su pueblo.

Las jornadas de trabajo, en esta ocasión, estarán divididas en dos comisiones fundamentales, una en torno a la Arquitectura y el Urbanismo con temáticas sobre la rehabilitación del casco histórico, patrimonio cultural, materiales y técnicas para la restauración en la contemporaneidad.

Mientras que el segundo grupo reflexionará acerca de la historia de la colonización española en Cuba y Holguín, personalidades holguineras, proceso de transculturación y los desafíos de la enseñanza de la historia en la formación de valores de las nuevas generaciones.

La ciudad de Holguín en el norte del oriente cubano se fundó un cuatro de abril de 1545 por el capitán español García Holguín, y entre sus rasgos distintivos se encuentra la simetría de sus calles que se extienden desde la insigne elevación de la Loma de la Cruz hasta las inmediaciones de la estación ferroviaria.

Por Claudia Patricia Domínguez del Río

Tomado de www.ain.cu

Otorgan Premio Periodístico Primero de Mayo

El reportaje Hombres y mujeres del níquel, de los periodistas Yordanis Rodríguez Laurencio y Eddy González de la Pera, de Telecristal, Holguín, ganaron el Gran Premio Periodístico Primero de Mayo 2018, que otorga la Central de Trabajadores de Cuba.

La obra es un trabajo que abarca los principales aspectos técnicos, laborales, tecnológicos y científicos de la compleja y ardua labor de los obreros de la minería niquelífera de Moa y Nicaro, con una edición y montaje ágil que contribuye a la eficacia del mensaje.

Por acuerdo de los jurados también obtuvo el Gran Premio Periodístico Primero de Mayo, compartido con el reportaje anterior, Medicamentos: remedios para un dolor de cabeza, de Marieta Cabrera Jaular, Igor Guilarte Font y Mario Prada Bermello, de la revista Bohemia.

El escrito posee una magnífica investigación y la forma está a la altura del contenido, que defiende uno de los bastiones de nuestro proceso: la salud del pueblo, afectado por hechos corruptos, falta de control y debilidades en la dirección.

El trabajo es creíble y ofrece variantes para la solución. La CTC también otorgó un Premio Especial por el XXXV aniversario del certamen al reportaje televisivo Placa submarina recuerda de Fidel, realizado por Ismary Barcia Leiva, del Sistema Informativo de la Televisión Cubana (SITVC) en Cienfuegos, lauro compartido con la crónica Rememoración de la primera visita de Fidel a Guantánamo, de Yoanna Cervera Hernández, de Solvisión, Guantánamo.

En televisión alcanzaron el Premio Periodístico Primero de Mayo los reportajes Le zumba el mango, de Abdiel Bermúdez Bermúdez y Yadianny Rojas Pupo, de Telecristal, Holguín; Empresa Militar Industrial Coronel Francisco Aguiar Rodríguez, de Yenely Fleites Toledo, de Centrovisión Yayabo, Sancti Spíritus; y el programa histórico Juan Taquechel, líder obrero (La Historia y sus protagonistas), de Roberto Julius Rivero, de Teleturquino, Santiago de Cuba.

Lograron menciones en el reportaje Pequeña Central Hidroeléctrica del Guaso, de Yoanna Cervera Hernández, de Solvisión, Guantánamo; resumen anual La salud en Cuba 2017, de Milenis Torres Labrada, y resumen anual Cuba, relato de una Revolución infinita, de Roxana Thomson Casamayor junto a Liudmila Talancón y Lisandra Sexto del SITVC; Maestra del ron cubano, de Lianne Soto, de Telemayabeque, Mayabeque; conjunto de informaciones sobre las brigadas artísticas que visitaron localidades de Villa Clara tras el paso del huracán Irma, de Hilda Cárdenas, de Telecubanacán, Villa Clara; la entrevista Misterios de la muerte y la vida, de Gianny López Brito, de Tunasvisión, Las Tunas; el documental Emilio Tanganica, de Mario Torres Aguilera, del SNT Civiles de la Defensa; conjunto de reportajes: Experiencias vividas en Cienfuegos tras el paso del huracán Irma, de Ismary Barcia Leiva, del SITVC en Cienfuegos y Operador de motosierra La Corona, de Marel González, de Telecristal, Holguín.

El jurado estuvo integrado por Armando Morales Blanco, Freddy Moros Bermúdez, Ariel Larramendi Villafaña y Néstor Pardiño Martín.

Los premios en prensa escrita fueron para Discriminada por el color de su piel, realizado por Vivian Bustamante Molina y Ariadna Pérez Valdés, del periódico Trabajadores; las series Una cuenta propia de la ley y el orden, de Yuniel Labacena Romero, de Juventud Rebelde; Los daños del huracán Irma y el trabajo de masas para recuperar el territorio avileño de las laceraciones, de Luis Raúl Vázquez Muñoz, corresponsal de Juventud Rebelde en Ciego de Ávila; el reportaje Termoeléctrica Antonio Guiteras: tensiones contra reloj, de Juana Perdomo Larezada, corresponsal del periódico Trabajadores en Matanzas; y Cuando despertó, el marabú estaba allí, de Ramón Barreras Ferrán, corresponsal del periódico Trabajadores en Cienfuegos.

Se concedieron menciones en este apartado a las publicaciones Los huesos del Che fueron estudiados por mis manos, de Enrique Ojito Linares; Visa de regreso, de Mary Luz Borrego; y Una terapia para el consultorio, de Delia Proenza Barzaga, los tres del periódico Escambray, de Sancti Spíritus; Un brindis por Navarro, de Betty Beatón Ruiz, corresponsal del periódico Trabajadores, en Santiago de Cuba; Cincuenta luces de Pérez Pérez, de Joel Mayor Lorán, del periódico El Artemiseño, de Artemisa; Empleada doméstica: ¿cenicienta o reina?, de Zulariam Pérez Martí y Yudith Madrazo Sosa, del periódico 5 de Septiembre, Cienfuegos; Concierto de ilegales, de Ortelio González Martínez, del periódico Invasor, de Ciego de Ávila; Entre la ley y el desacato, de Laura Brunet Portela y Greta Espinosa Clemente, de Juventud Rebelde.

Integraron el jurado José Alejandro Rodríguez, Víctor Joaquín Ortega y María de las Nieves Galá.

Obtuvieron premio en radio la serie Líderes proletarios y protagonistas del éxito, de Elvis Gil Domínguez, corresponsal de Radio Rebelde en Mayabeque; el reportaje Caso Bloqueo en la Oficina de Candelaria, de Abel Falcón Curí, de CMHW de Villa Clara; el comentario Tras el rastro de unas pérdidas, de Raúl Menchaca López, de Radio Reloj; Voces del pueblo dedicado a Roberto González Cleofé, de Anelis Díaz González, de Radio Jaruco, Mayabeque; y en crónica Marisela Jerez, de Arelis García Acosta, de Radio Sancti Spíritus.

Menciones especiales en dicha categoría fueron para la crónica Mi encuentro con Fidel, de Enrique Ojito Linares, de Radio Sancti Spíritus; el radio documental El guajiro de San José, de Michael García Pérez, de Radio Camoa, Mayabeque; y Zafra en Zafarrancho, de Orlando Amado Álvarez, de Radio Revolución, de Santiago de Cuba.

Otras menciones en este género recayeron en La joya productiva forjada por la familia Vázquez Bauta, de Jesús Álvarez López, y el reportaje Eléctricos: la proeza, de Dalia Reyes Perera, ambos de CMHW de Villa Clara; el radio documental Jesús Menéndez en la historia viva del ingenio Jaronú, de Miosotis Fabelo Pinares, corresponsal de Radio Rebelde, en Camagüey; el reportaje Al salir el sol, de Leypzys del Carmen Vázquez, de Radio Bayamo; y ¿Ninjas en Cruces?, de Geisi Rossell, de Radio Cruces, Cienfuegos; y María Moreno de Tacajó, de Aroldo García Fombellida, corresponsal de Radio Rebelde, en Holguín.

Fueron jurados en la modalidad de r adio Rosa María Godoy de Armas, Enma Almeda Marchesse y Angélica Paredes.

Por Orestes Eugellés

Tomado de www.trabajadores.cu

Hasta siempre Fidel: libro hecho de pueblo

Interesantes momentos transcurrieron en Holguín al calor de la 27 Edición de la Feria de Libro, concluida este 1 de abril, pero ninguno igualó en trascendencia a la presentación del volumen Hasta siempre Fidel, realizada en el Museo de Historia La Periquera, el mismo lugar donde 59 años atrás el Comandante en Jefe habló al pueblo holguinero y entre ambos se estableció un vínculo indisoluble.
Foto: Juan Pablo Aguilera Torralbas/ Ahora.cu

Con alrededor de 200 invitados y la presencia de las principales autoridades políticas y gubernamentales del territorio, se realizó la emotiva actividad, en la cual se pormenorizaron las características del libro, que contiene 529 imágenes del sentido homenaje póstumo brindado por el pueblo de Cuba al Líder Histórico de la Revolución Fidel Castro Ruz.

El poeta y narrador holguinero Moisés Mayán, a cargo de la presentación, expuso que en Hasta siempre Fidel, de la Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, “cada una de las fotografías establece de manera incuestionable la pertenencia de la figura de Fidel al patrimonio de la nación cubana, porque Fidel es un país”.

“Esas lágrimas ardientes como de plomo fundido, esos rostros crispados por el dolor, esa zozobra como de herida que aflora en el pecho, no pueden construirse artificialmente. La despedida al Líder Histórico fue una alianza solemne para que Fidel no muera nunca, como tampoco murió el Apóstol en el año de su centenario”, expuso Mayán, refiriéndose al alto valor del testimonio gráfico que comprende el libro.

Manifestó también que “la potencia arrolladora de Hasta siempre Fidel no radica solo en el certero empleo de la palabra ni en el flujo proceloso del lenguaje, son las imágenes las que se alzan como pedestales, como irreducibles argumentos, como estacas de acero que hincan la retina de los lectores. Este no es un libro convencional, este no es un libro hecho de palabras, este es un libro hecho de pueblo”.

Al finalizar el evento, que fue en sí mismo un homenaje al Comandante, los presentes pudieron adquirir el volumen, que es ya un libro imprescindible para el buen lector y, sobre todo, para el buen cubano.

Por Lianne Fonseca Diéguez

Tomado de www.trabajadores.cu

Celebran aniversario 473 de la fundación del Hato de Holguín

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Una gala novedosa y peculiar frente al Mural “Orígenes”, cerrará la jornada de celebración por el aniversario 473 de la fundación del Hato de San Isidoro de Holguín en la noche del 4 de abril.

Con el título “Lo que mi abuelo me contó de Holguín”, cuatro niños conducirán y contarán la historia de su ciudad en dicha velada, acompañados por el comediante William Delgado en el rol del abuelo, según informó Richard Ronda, director artístico.

Un elenco de lujo, compuesto por artistas profesionales y aficionados amenizarán la jornada. Destacan la compañía Vidanza, de la Universidad de Ciencias Médicas, que interpretarán la única danza autóctona del territorio: el Baile de los Lanzeros. Asimismo se presentarán, entre otros, el Club de Bailadores del Danzón, Vocal en Serio y Los Guayaberos.

Hermes González, subdirector técnico de la Dirección Municipal de Cultura, precisó que para la jornada que comenzará desde el 2 de abril se han programado diversas actividades dedicadas al aniversario 57 de la Organización de Pioneros José Martí y 56 de la Unión de Jóvenes Comunistas . Mencionó, entre otras, la acampada en el Monumento al Che este lunes y la actuación del grupo Mediterráneo el día 3 a las 9 de la noche en el Club Bariay.

El VII Taller “La Ciudad que queremos”, evento que caracteriza los espacios teóricos, abrirá el día 3 en la mañana. A las 11 de la noche de ese día, se esperará el cumpleaños del Hato en la cima de La Loma de la Cruz.

Por Rosana Rivero Ricardo

La fiebre de la Feria

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“Había otra vez…” una Feria del Libro que llegó a Holguín un día 28 de marzo y, casi al anochecer, retomó por segunda ocasión como casa la Plaza de la Marqueta. Cuentan que la ciudad se llenó de magia, pues en los bolsillos debieron multiplicarse los panes y los pesos, sobre todo los pesos, para llevar algún buen amigo a casa.

La Feria se convirtió en toda una aventura. A esas alturas del mes, se quiere hallar “La Isla del tesoro” para batir los molinos de los precios como “El Quijote”. Hubo que hacer más peripecias que Tom Sawyer para “fugarse” del trabajo. (El fin justifica los medios cuando de alcanzar la novedad literaria se trata). Hay quien incluso viajó “De la tierra a la luna” para encontrar, entre tan pocos ejemplares, el libro que esperó por un año.

La fiesta de la lectura terminó el primero de abril y ha dejado a algunos holguineros con la sensación de llegar al “Paradiso” literario, mientras otros siguieron con “Los pasos perdidos” entre los puntos de venta.

A muchos asombró la poca afluencia de público, hecho que puede imputarse a la escasa presencia de novedades editoriales, la lejanía de la fecha habitual de cobro de salario o la ya corrosiva poca motivación por la lectura.

En la última jornada de la Feria, “Tesoro de Papel” dejó de ser una metáfora para denominar al Pabellón Infantil con sede en el Museo Provincial de Historia La Periquera. Los padres buscaban demasiado exaltados su “tesoro”, alias el libro “Había una vez”.

Cierto que en la edición pasada de la Feria, no llegó este codiciado cuaderno de cuentos clásicos compilados para Herminio Almendros. Sin embargo, 250 ejemplares son francamente insuficientes para una ciudad tan populosa como Holguín.

La distribución del texto parecía justa y equitativa: a libro por niño. Si no traías un infante no podrías adquirirlo. Ni aún así pudo evitarse que el paraíso de las colas breves y las cero “matasones” que caracterizaron estas jornadas, culminaran en escenas dantescas.

Garantizar tiradas más amplias de un libro tan demandado debe ser prioridad para lograr que de “Había una vez…” hayan otra vez y otra vez, suficientes ejemplares destinados al mejor y más sensible de los públicos.

Por suerte, los lectores infantiles fueron de los más beneficiados. Hubo hermosos libros, con lujosas impresiones y lujosos precios, no apto para todos los bolsillos de los “mapás”. No obstante, hubo propuestas alternativas, no menos atractivas.

Ediciones La Luz, sello se la Asociación Hermanos Saíz en Holguín, propuso su Colección Espejo. Por una portada el cuaderno anuncia un cuento infantil de un escritor consagrado. Al reverso se convierte en otro libro que contiene una historia de un narrador joven. Además el libro tiene ilustraciones para colorear. Con esta propuesta llevas a casa un tres en uno por el módico precio de cinco pesos en moneda nacional.

Para los adultos, nuevamente la promoción de los espacios de presentaciones fue insuficiente. Casi no hay público en estos escenarios numerosos y diversos en Holguín. El auditorio se reduce a los propios escritores, editores, invitados a la feria y organizadores del evento.

Es una lástima, porque se pierde la oportunidad de crecer al leer y aprender en el Pabellón de Ciencias Sociales, o en los paneles del programa profesionales en la sede de Ediciones Holguín o en el espacio “El reino de este mundo” que se estrenó este año en la Casa de la Música, donde coincidieron prestigiosas personalidades que han obtenido premios nacionales de Literatura e Historia. En términos gastronómicos, seguimos cocinándonos en nuestra propia salsa.

Como periodista he escuchado sobre esta feria más “Confesiones” que las escritas por El Diablo Ilustrado. Demoras en el inicio de las actividades, la coincidencia en horario de los sucesos más prominentes y la pobre presencia de novedades editoriales están entre los hechos que más han empañado la Feria.

Desde 2016 la falta de insumos en la poligrafía para cumplir con los planes editoriales anuales ha retrasado la publicación de las novedades. No obstante, es pertinente reconocer la actitud del director provincial de Cultura en Holguín, Faustino Fonseca, quien adoptó diversas medidas en el territorio para atenuar dicha situación.

En los días de la Feria los teléfonos móviles, tablets y computadoras “se toman un diez”. Está de moda sentarse en el parque para conectarse con un libro y no con la Wifi.

A pesar de querer, invertir en libros es una cuestión tan difícil de resolver como el “Ser o no ser” de Hamlet. Pero la verdadera cuestión está en conseguir y mantener buenos hábitos de lectura ya sea con libros comprados en la Feria, prestados de amigos o bibliotecas, o en formato digital.
Comprar un ejemplar o una montaña de libros no marca la diferencia. Lo que vale es leerlos, para que no mueran tres pies bajo polvo cuando se acabe la fiebre de la feria. Solo así lograremos que esta fiesta literaria sea más que un suceso comercial, para mantenerse siempre como el evento cultural más importante de Cuba.

Por Rosana Rivero Ricardo

Tomado de www.ahora.cu

Poemario Escrito sin Rabia en Feria del Libro

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El poemario Escritos sin rabia, de la joven escritora holguinera Elizabeth Soto Pérez, fue una de las obras que presentó Ediciones La Luz durante la Feria del Libro en Holguín , que concluyó este domingo en Holguín.

El cuaderno, publicado por el sello de la Asociación Hermanos Saíz en la oriental provincia cubana, tuvo su primera presentación el pasado 21 de marzo, a propósito del Día Mundial de la Poesía (3), en la tertulia mensual en la Casa del Joven Creador.

Soto (Holguín, 1985) es egresada de la carrera de Estudios Socioculturales, resultó mención en los concursos nacionales de poesía Adelaida del Mármol (2012) (4) y América Bobia (2013) y textos suyos aparecen en antologías dedicadas a jóvenes cultores del género.

Sobre su primer libro, la joven autora comenta:

Este libro nace de ejercicios de literatura, pero nace también de la observación hacia la sociedad, hacia las mujeres, los hombres, hacia el amor y hacia todo lo que nos rodea; hacia la rutina. Tomo el tema erótico en un discurso feminista, pero para hacer pensar que no todo lo que nos rodea es sexo pujante y mal logrado, sino que debemos amar intensamente. Supone una esperanza, más que cualquier otra cosa; Escritos sin rabia es precisamente una ironía a todo lo que nos rodea y que no estamos complacidos con ello.

En relación con la intertextualidad (5) presente en el poemario, aclara:

-Quizá también por mi formación, pero soy amante de las artes plásticas y sobre todo de la poesía. Mi poesía les debe mucho a autores cubanos y extranjeros; le debe mucho a Alejandra Pizarnik , a Carilda Oliver Labra y a otras escritoras. En los retratos, cuando hablo en el poema “Acepciones” sobre Eugene Delacroix … bebo de todas estas reminiscencias.

Pero junto a estas figuras está también la terrible condesa Erzsébet Báthory

-Es un juego también con mi nombre; me gusta investigar mi nombre en todas las lenguas, porque en todas las lenguas tiene otra historia. Quizás por mi carácter soy bastante delicada, pasiva, tolerante; entonces he descubierto que casi todas las mujeres que se llaman como yo, no lo han sido, y han tenido vidas muy activas. Este poema habla también de esto.

Acerca de su labor como diagramadora y, en ocasiones, editora en La Luz, la escritora afirma:

-Por mi formación lingüística muchas veces y en el trabajo, esto reduce la libertad de expresión a la hora de escribir poesía, pero al mismo tiempo la nutre, porque vas o te aproximas a lo seguro. Creo que repaso más las estructuras lingüísticas a la hora de escribir y esto, más que alejarme, me acerca a la construcción lingüística del poema propiamente dicho.

¿Esclavitud de las estructuras o autoconciencia de estilo?

-Autoconciencia. Porque creo que la buena literatura se debe a la lingüística. La lingüística aporta las herramientas para un buen discurso.

¿Qué aporta el trabajo de traducción a tu formación como artista?

-Estudié en la Alianza Francesa de La Habana y me fascinó el idioma, quizás porque había estudiado Inglés de manera autodidacta y también en escuelas. Por ser el Francés una lengua romance me fue más fácil a la hora de aprenderlo y me interesé muchísimo. Como escribía y estaba cerca de las letras, me atreví a hacer algunas traducciones. Las principales traducciones que he hecho han sido de poemas, todavía no me atrevo a traducir un texto científico. Ahora trabajo una traducción al Francés con una gran amiga. Es algo que me nutre mucho y me pone muchas metas.

Dentro de la traducción descubro otras maneras de ver porque cuando uno traduce quisiera estar en la piel de ese escritor, y no se puede del todo. Los textos que estamos traduciendo están llenos de una belleza lírica que aparece en el otro idioma, y no puede llevarse; eso frustra pero resulta interesante que puedas entenderlo en otra voz. Cuando traduce, uno es la voz del poeta, es la piel del poeta en ese momento. Es un placer inmenso.

Buscando fuentes nutricias y vasos comunicantes, ¿cómo influye el hecho de la maternidad en su integralidad como creadora?

-No es tan fácil. El hecho de ser madre joven y tener un trabajo que amerite tanta concentración y un proceso creativo, primeramente precisa del apoyo de la familia. Yo agradezco infinitamente a mis padres y a mi esposo,; sin ellos no pudiera escribir ni dedicarme a mi trabajo de la manera que lo hago. Después del parto pensaba cómo voy escribir sin abordar el tema de la maternidad, porque todo lo que surgía en mi mente era relacionado con ella. Al final, vi que era imposible esquivarla y le saqué provecho. Han salido cuentos infantiles y cosas muy lindas, que no son infantiles. Me siento complacida porque provienen de ese amor tan grande y ese placer inmenso que es la maternidad.

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¿Cuánto tributan los libros reconocidos anteriormente a la estructura de tu primer poemario?

-Siempre he sido bastante tímida a la hora de enviar a los concursos, quizás por el hecho de que, cuando uno no gana, muchas personas piensan que no está bien escrito o que no alcanzaste lo que querías. Eso no es un fracaso. Me ha hecho crecer bastante. La mención del “Adelaida” la agradezco muchísimo, porque me dio la oportunidad de conocer al premiado de ese año, Eliécer Almaguer (17) que se convirtió en amigo y me dio la alegría inmensa de conocer sus versos, y así mismo conocer a una serie de escritores que apoyaron para continuar escribiendo. El “América Bobia”, que fue un solo poema, me dio la posibilidad de conocer a muchas personas y ver qué estaban escribiendo los jóvenes de mi generación. Escritos sin rabia tiene muchos textos de esa primera mención en el “Adelaida del Mármol” y otros que fueron incorporados después, pero es un cuaderno que lleva el mismo nombre que en ese certamen.

Libro llama libro, la creación se reproduce y la aparición del primer texto es un detonante creativo…

-Terminé un libro. Cuando terminé, dije “Dios mío, ¿qué escribí: narrativa o poesía?”. Como estaba en esa dicotomía, les pregunté a varios amigos y me dijeron que podía ser poesía, que es narrativa pero tiene la voz poética. Creo que estoy iniciándome en la narrativa, siento la voz de la narrativa pero nunca lo había hecho. Quizás todavía tenga reminiscencias poéticas pero estoy iniciándome en la narrativa. Es un cuaderno que he terminado con mucha alegría y sueños de que pueda ser publicado por alguna editorial; El arte de la fuga lo nombré. Tengo también inicios de cuentos infantiles.

¿Qué significa, para ti, Escritos sin rabia?

-Ese libro, más que una respuesta y un sentir, significa un sacrificio. Es un gran sacrificio, es el resultado de varios años de estudio, de varios desvelos; de traducir esos desvelos. Es mi empatía con la vida.

Por Rubén Rodríguez González

Fotos y artículo tomados de www.ahora.cu

Hasta siempre Fidel

“La despedida al líder fue una alianza para que Fidel no muera nunca”, resaltó Mayán. Foto: Juan Pablo Torralbas.

El 26 de febrero de 1959 desde el balcón del Museo Provincial de Historia “La Periquera” se estableció el compromiso indisoluble de mutuo afecto de los holguineros a Fidel, y en el mismo sitio donde se congregara hace unas décadas su pueblo, este 31 de marzo de 2018 se produjo un hecho que reafirma el carácter histórico de esa cita: la presentación del libro Hasta siempre Fidel.

Los preámbulos del solemne momento estuvieron a cargo del solista Nadiel Mejías, quien interpretó regalo musical al líder histórico de la Revolución cubana, así como posteriormente, el poema “Canto a Fidel”, de Carilda Oliver Labra, dedicado al Comandante, pero esta vez acompañado por las muchachas de Golden Voices.

La presentación fue presidida por Luis Torres, primer secretario del Partido en la provincia, Julio Estupiñan, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, y Faustino Fonseca, director provincial de Cultura.

Hasta siempre Fidel, compilación a cargo de la periodista Rosa Miriam Elizalde, perteneciente a la Editorial Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, intenta resumir en 477 páginas los sentimientos del pueblo cubano durante el recorrido de la Caravana Fúnebre, la cual catalogara el ministro de cultura Abel Prieto como “un viaje de la amargura a la esperanza”.

Mayán recibió de manos de las principales autoridades de la provincia el cuadro “Fidel: como una espada reluciente”, del Maestro Cosme Proenza. Foto: Juan Pablo Torralbas.

“La potencia arrolladora del texto no radica en la palabra sino en las imágenes: no es un libro convencional, no es de palabras, sino de imágenes, de pueblo”, destacó el escritor holguinero Moisés Mayán, presentador del texto.

En reconocimiento a la conmovedora introducción del  libro y como agasajo al talento creativo del joven intelectual holguinero, Mayán recibió de manos de las principales autoridades de la provincia el cuadro “Fidel: como una espada reluciente”, del Maestro Cosme Proenza, obra pictórica que sirve de portada al texto de igual nombre, y que además se ha convertido en un símbolo tan exquisito en su concepción como solemne.

“La despedida al líder fue una alianza para que Fidel no muera nunca”, resaltó Mayán, quien durante la presentación recordó la pregunta del periodista Ignacio Ramonet al propio líder: “¿Después de Fidel qué?”, el compromiso es solo nuestro, esa es la respuesta.

Por Julio César

Entregan Premio a la Mejor Edición

 

El Callejón de los Milagros, perteneciente al Centro Cultural Plaza de la Marqueta, acogió durante la noche de este 31 de marzo de 2018 la Entrega del Premio a la Mejor Edición de la 27 Feria del Libro.

La velada fue presidida por Luis Torres Iríbar, primer secretario del Partido en la provincia, Julio Estupiñan, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, y Faustino Fonseca, director provincial de Cultura.

Convocado por el Instituto Cubano del Libro para las casas editoriales de las diferentes provincias, el premio de este año contó con Jamila Medina, Víctor Malagán y Rogelio Riverón, reconocidos editores en calidad de miembros del jurado.

Para la ocasión se confirieron una Mención y el Premio: la Mención fue para el texto Imposeída, selección de poemas de Mercedes Acosta, editado por Lourdes González, perteneciente a Ediciones Holguín. Por su parte el Premio a la Mejor Edición fue para Nadie se va del todo. Músicos de Cuba y del mundo, texto de Joaquín Borges-Triana, editado por Irela Casañas y bajo el sello de Ediciones La Luz.

Las muchachas de Golden Voices se convirtieron en las protagonistas musicales de la noche, regalando temas que van desde este terruño como la Oda a Holguín o de Faustino Oramas, el “Guayabero”, a otros icónicos del repertorio nacional como “Bésame mucho” y Capullito de alelí”, así como otros del ámbito internacional que han sido populares en la Isla.

Por Julio César

Fotos: Juan Pablo Torralbas