A ritmo de tambor

Por Milena García García

A ritmo de tambor el espacio cultural Casa del Taita, fue protagonista de uno de los momentos más significativos de la fiesta. Además de llevar a feliz término las presentaciones de la compañía anfitriona La Campana, el proyecto Los Reyes de la Rumba, las presentaciones del Ballet Folklórico de Oriente y la exposición de audiovisuales, se realizó el Tambor por la Reconstrucción Ambiental en el parque Carlos Manuel de Céspedes, más conocido como San José.

El toque de tambor, despertó una contagiosa curiosidad en el público asistente. Foto de la autora

El mencionado toque estuvo presidido por una intervención de los miembros de la Asociación Yoruba en Holguín. El babalawo Arturo Pablo Sánchez, presidente de la Sociedad en el territorio, pronunció las palabras de inicio del encuentro, en las cuales agradeció a la Casa de Iberoamérica por la invitación y a la Dirección Provincial de Cultura. Explicó a los presentes, pertenecientes o no a la misma creencia religiosa, que el tambor se le ofrecía a Otutuwa, que se hacía también como agradecimiento a los ancestros, y que durante el ritual, se pediría por la salud de los pobladores de la urbe, la derogación del Bloqueo y la paz mundial.

La Casa Cultural del Taita, proyecto perteneciente a la Casa de Iberoamérica tiene como fin defender la diversidad cultural y religiosa existente en la provincia.  Los encuentros teóricos y las danzas tuvieron como sede el Ilé de la Rumba, donde las agrupaciones invitadas defendieron los cantos y bailes de tradición haitiana como el gagá, el vudú, y los coros de los orishas, entre otras tradiciones folklóricas.

A toque de tambor en Iberoamérica. Foto de la autora

Francisco Griñán Sánchez, (Chichío) director de la compañía folklórica La Campana declaró que el Ilé de la Rumba acogía las presentaciones de las delegaciones invitadas y a todos los delegados al evento amantes de esta peculiar manifestación artística.

Gibara en movimiento

Por Erian Peña Pupo y Vanessa Pernía Arias

Según nos cuenta Fray Bartolomé de las Casas, el Almirante Cristóbal Colón luego de observar el enigmático paisaje desde las aguas de la Bahía de Gibara, escribió en su bitácora el 29 de octubre de 1492: “Este otro río y puerto en que agora estaba tiene de la parte del sueste dos montañas así redondas”. Esta es la primera descripción de Gibara que conoce la historia occidental: una ciudad que celebró en enero sus primeros 200 años de fundada, luego se abrió al mundo como destino turístico en mayo de este año, con motivo de la Feria Internacional de Turismo, y sufrió, en septiembre, los vientos obstinados del huracán Irma en su paso por la costa norte del país.

Gibara en movimiento. Foto: Kevin Manuel Noya

Una ciudad que cada 29 de octubre acoge a buena parte de los delegados que asisten a la Fiesta de la Cultura Iberoamericana para protagonizar “Gibara, ciudad en movimiento”, y reanimar así las calles principales de una urbe que bien conoce el arte y los artistas, pues es anfitriona desde hace varios años del Festival Internacional de Cine de Gibara.

Varios carteles esparcidos por las principales arterias de la ciudad anunciaban que la Villa Blanca sería una vez más “ciudad en movimiento” como parte de la 23 Fiesta Iberoamericana. En esta ocasión la llovizna levemente invernal –que mantuvo el cielo nublado buena parte del día– no impidió que los narradores orales de Palabras al viento regalaran sus historias al público gibareño. Tampoco que el colorido desfile inundara literalmente la calle Independencia, desde la Plaza de la Cultura hasta las inmediaciones del cine Giba. Poco antes, en la Casa de Cultura, actuó la compañía Estilo Criollo, de Río Negro, Argentina. Hieráticos, gallardos, regios, sus integrantes demostraron ser genuinos exponentes de las raíces autóctonas y el rescate del folclor del sur del país latinoamericano. Como bailar tango es sinónimo de seducción y maestría, además de identidad argentina, la pareja integrada por Natalia Matoso y Sandro Pérez, miembros del proyecto Patagonia Tango, se sumaron a Estilo Criollo y entregaron su arte en el escenario gibareño.

Rescate del folclor del sur del país latinoamericano. Foto: Kevin Manuel Noya

Por su parte, el Proyecto Ojos, de Santiago de Cuba, y Estilo Propio, protagonizaron el pasacalle que desembarcó en el parque Calixto García de la urbe costera. Todos quisieron tomarse fotos con las “estatuas vivientes” de Ojos, liderados por Alcides Carlos González Díaz (Tití), quienes ya se habían apoderado de buena porción del parque y sus inmediaciones.

Proyecto Ojos, de Santiago de Cuba. Foto: Kevin Manuel Noya

La Fiesta aunó numeroso público al ritmo del Ballet Folklórico de Oriente, la Compañía Ecos, de La Habana, y el Mariachi Holguín junto al maestro Avelino Vega Pérez, de Sonora, México, para quien “es un placer exquisito volver por cuarta vez a Gibara”. Avelino interpretó, además de otros temas clásicos del repertorio mexicano, su canción “Canto a la ciudad de Holguín”, donde asegura que “de estar viniendo seguido yo me quiero aquí quedar”. Finamente, la conocida Steel Band de El Cobre, puso a bailar al público asistente con temas como “Bacalao con pan” y “Despacito”.

Steel Band de El Cobre, puso a bailar al público. Foto: Kevin Manuel Noya

Una vez más la apacible Gibara, escenario obligado del reencuentro y la historia, donde confluyen e interactúan pasado, cultura y desarrollo, se convirtió en una ciudad en constante movimiento en días de Fiesta de la Cultura Iberoamericana.

Antídotos artísticos en la Villa Blanca

Por Claudia Hernández Maden

Ya en las postrimerías de esta Fiesta de la Cultura Iberoamericana, partió la última IX Brigada Artística Internacional de Solidaridad. Llevan nuestra música tradicional, el buen arte de los titiriteros, la alegría de los juegos infantiles. No hubo malos tiempos ni sustos hipoglucémicos que la detuvieran.

El arte es una excelente herramienta para reconstruir el corazón de una comunidad. Foto de la autora

¿Su empeño? Marcar rumbo hacia Gibara, la Villa Blanca de los Cangrejos, donde el azote ciclónico dejó huellas, aun indelebles.  Lo saben bien los vecinos de la comunidad El Güirito, quienes ya han recibido la visita de personalidades, entre ellos, los actores Corina Mestre y Jorge Perugorría, el dúo Buena Fe o el popular grupo Gente de Zona, también los pequeños de La Colmenita, quienes demostraron que tener talento es sinónimo de tener buen corazón.

A la humilde localidad han arribado otras brigadas que han aportado su granito de arena como la “Marta Machado”, la “Compay Segundo” y la Cuadrilla de Teatreros. Igualmente, han brindado su presencia los vicepresidentes de los Consejos de Estado, José Ramón Machado Ventura y Miguel Díaz-Canel Bermúdez, así como otras autoridades.

Brigada artística de solidaridad en Gibara. Foto de la autora

El centro cultural “El Coral” se colmó de sonrisas infantiles y caras de asombro, pues precisamente allí, apareció la Brigada de Arte Rebelde de la Asociación Hermanos Saíz. La queridísima Francisca, siempre dispuesta a participar en estos compromisos de amor y solidaridad, declaró su reverencia hecha poesía al Bárbaro del Ritmo.

Su hija, la joven instructora de arte Adriana, no deseó quedarse atrás. Se las agenció para movilizar corazones y números con sus poemas y juegos didácticos Al puerto de Casigua ha llegado un barco cargado de grupos… A Cuba,  “la Patria de los hermanos, del Nuevo mundo una estrella, en fin, la tierra más bella que vieron ojos humanos”, dedicó su último poema.

El arte es una excelente herramienta para reconstruir el corazón de una comunidad. Foto de la autora

Quizá la sorpresa más emocionante sería la entrada de los payasos de Rompetacones, pertenecientes al Guiñol holguinero. Su propuesta causó júbilo y alguna que otra lagrimita cuando comenzaron a interactuar con el auditorio, que por su ingenuidad y  edad candorosa, se deja impresionar fácilmente ante los efectos sonoros, los peleles coloridos o las travesuras graciosas. La despedida se concretó con la sonoridad tradicional del Septeto Zenda, de Holguín.

Payasos de Rompetacones, pertenecientes al Guiñol holguinero. Foto de la autora

Válido esparcimiento para los padres y niños residentes en El Güirito, donde como aun las imágenes advierten, se requieren mayores esfuerzos para revertir el panorama, en tanto, se trabaja por la total recuperación en la zona próxima al malecón.

Solidaridad se considera aquella adhesión circunstancial a la causa de otros. O, como la conocemos en Holguín, el consabido abrazo entre las comunidades locales y los pueblos iberoamericanos que sobrepasan cualquier obstáculo o coyuntura para ofrecer los mejores antídotos artísticos, esta vez,  contra los estragos causados por el huracán Irma.

Bariay: una cita multicultural

Por Claudia Hernández y Jorge Suñol

Es Cayo Bariay. Donde todo comenzó. Aquí volvemos durante la XXIII Fiesta de la Cultura Iberoamericana. ¿Cómo revivir el encuentro? Me pregunta una amiga debutante en estos lares iberoamericanos. Acontece el regreso al Monumento Nacional, a la Aldea taína que ella ha descubierto, como el mismísimo Cristóbal Colón, pero a pie.

Encuentro de los dos mundos. Foto: Kevin Manuel Noya

Obligados a peregrinar, hallamos el paisaje costero que permanece hermoso —aun cuando ha sido trastocado por los vientos huracanados de Irma. Lo atestiguan las tantas fotografías y selfies tomadas al unísono. Los pies hundidos en la arena, listas las protecciones contra el ardiente sol, y el agua de coco hidratando nuestra presencia, que se moviliza ante la marea de sonido del Proyecto Electrozona.

Pronto, los buenos vinicultores del Club Bayado invitan a participar del Brindis por nuestra América. Hay vino de uvas, casabe y muchos amigos juntando sus manos en el escenario natural. “Brindemos por el encuentro y unión de las dos culturas, con casabe de los indios de América y el vino español”, anuncian.

Con Ojos Teatro, proyecto santiaguero habitual en esta celebración, no hay lente que se resista a captar su atrayente ritual de color, ahora representando al Conquistador genovés y su séquito de embarcaciones Niña, Pinta y Santa María, la flota descubridora más trascendental de la historia.

cantos afrocubanos del Ballet Folclórico de Oriente. Foto: Kevin Manuel Noya

Esta vez, se unirían en un culto sui géneris, acompañados por los cantos afrocubanos del Ballet Folclórico de Oriente. En un espectáculo sorprendente, sus bailarines emergen del mar, evocando cantos y danzas para Yemayá y Oshún, hijas de Olofin, la Reina de la superficie y la otra dueña de las Aguas Dulces.

Heredero de la tradición franco haitiana y la religión yoruba, el Ballet debutó en esta ceremonia, junto a Ojos Teatro. La música sonorense del maestro Avelino Vega, de México, conspira a favor de la representación musical. Si nos dejan o De qué manera te olvido suenan inmejorables en su voz. Con su Estilo Criollo, la Argentina se hace presente en los vestuarios típicos y pañuelos al aire. Comparecen el tango imprescindible, la música folclórica y No llores por mí, Argentina que recuerda a la imperecedera Evita.    

Foto: Kevin Manuel Noya

Las vibraciones de la Steel Band cierran la tarde, pero todavía se sienten los aires de esta fiesta. Subimos hasta el mirador, donde la vista es más hermosa, no por gusto el gran Almirante celebró esta Isla convertida en tesoro natural y cultural. Desde allí, el mar se ve diverso e inquieto, y el sol insistente lo acompaña, pero es la gente de todas partes y su andar quienes hacen de todo esto un paisaje digno de fotografiar y recordar.

Desde ese alto escenario del Parque Natural Cristóbal Colón actuaron varios artistas invitados a esta cita multicultural. La agrupación Carpacho y su Súpercombo llega desde Chicago, para regalarnos su música colombiana, sí, porque de eso se trata, de esa mezcla rica de culturas y tradiciones. Ellos se encargarían de cerrar las jornadas en Cayo Bariay.

La Argentina se hace presente en los vestuarios típicos . Foto: Kevin Manuel Noya

Quedaba entonces abierta la convocatoria para la edición 24 de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana, algo que ya se sueña y que al decir de Eduardo Ávila Rumayor, director de la Casa de Iberoamérica, tiene que “seguir el concepto que nosotros defendemos, un nacimiento de pueblos nuevos que confluyen a partir del arribo a costas cubanas de la expedición de conquista”.

En esta edición se han organizado más de 250 actividades, donde intervienen alrededor de 15 instituciones culturales, y a pesar de que resulte muy difícil lograr que todo se presente tal y como se diseñó inicialmente en los programas; el evento, según Ávila, demuestra su viabilidad, pues ha logrado sostener los principales espacios con que cuenta, como el Congreso Iberoamericano de Pensamiento.

Bariay: una cita multicultural. Foto: Kevin Manuel Noya

También es importante resaltar la participación internacional, demostrada en la cantidad de países presentes, alrededor de 20 con más 150 delegados. “El balance es positivo, por supuesto, siempre se desprenden enseñanzas, cuestiones que no nos permiten conformarnos con lo que obtenemos, y ahí va un proceso de reflexión una vez terminado el evento, pero hay fiesta y debe haber continuidad”, valora Ávila.

Las jornadas continúan. La Fiesta todavía no acaba. Esta vez, viajaremos hasta Gibara, allí donde los cangrejos “hablan” y te dan la bienvenida. Allí donde los sueños, junto al mar, se hacen más eternos, allí donde la solidaridad de las Brigadas Artísticas Internacionales se escuchará como un fuerte grito.

Poemas, poéticas, poetas

Por Moisés Mayán

La tarde del 27 de octubre llovía copiosamente sobre la ciudad. Sin embargo, un grupo de casi 40 personas nos apretamos en la porción techada del patio de la Uneac, para enterarnos de una buena vez del ganador del décimo octavo Premio Nacional de Poesía “Adelaida del Mármol”. La voz de Betsy Remedios se añadió al fondo musical que había iniciado la lluvia, mientras las manos de Carlos de la Rosa se desplazaban como ágiles arañas sobre el teclado. El solista Luis Orlando Cruz, fue otro de los encargados de rivalizar con la cortina líquida que desprendían los aleros de la antigua Casa de los Mollúa.

Y entonces llega el momento, Ronel González lee el acta en representación de los restantes miembros del jurado, Kenia Leyva y Delfín Prats. Nadia Sánchez, subdirectora del Centro Provincial del Libro, aguarda para entregar el diploma acreditativo. Por fin aparece el primer nombre, Frank Castell, el puertopadrense que se alza con una mención por su cuaderno Biografía de un insecto, y se escucha la segunda clarinada, mención también para Hugo González, el psicólogo que no se resiste al empuje del verso, y nos lega un texto de sobrecogedora hermosura El vértigo de la plenitud. Hay aplausos que se van atenuando por el repiqueteo de la lluvia.

Para esta convocatoria, el Centro de Promoción “Pedro Ortiz” decidió que además de la tradicional versión impresa, los autores pudieran presentar sus libros en formato electrónico. Por eso recibimos 35 propuestas de varias localidades del país. Por eso implantamos un nuevo récord en cuanto a aspirantes al galardón. ¿Y el premio? ¿El Adelaida? Hay un volumen que descuella entre los otros, raro, perturbador, con alteraciones sintácticas de acuerdo a la elaboración convencional del discurso, sesgado, áspero, papel de lija sobre los ojos. Un libro que no debe quedar al margen, aunque ese margen sea realmente estrecho.

Premio Nacional de Poesía ”’Adelaida del Mármol’

¿Vamos quién fue el ganador? Un muchacho. ¿De dónde? De Moa, aunque realmente nació en Sagua de Tánamo. Portador de una poesía fabril, quise decir febril. ¿Su nombre? ¿Por qué esa manía de nombrar las cosas tan despacio? Bien. Edurman Mariño Cuenca. El Diploma está en sus manos. Los flashes le abrillantan el rostro humilde. No se lo cree. Hasta que el aire de la carretera no lo despeine. Hasta que no desembarque después de casi cuatro horas en Moa. Hasta que no pise otra vez el suelo rojizo. No se lo va a creer.

El Premio se va convirtiendo en un concurso de vanguardia. Ahora mismo no encuentro otro término. Holguín es un importante bastión de la lírica insular, pero el Adelaida se desmarca, se desalmidona y le planta cara a esa realidad. Los últimos cuadernos dan fe de esta aseveración. Geometría de Lobachevski, de José Luis Serrano, es una propuesta absolutamente transgresora a pesar del empleo de un soporte de estrofas clásicas. Es algo así como la desconstrucción de la lógica. La búsqueda de una poesía que sucede por reacción (al)química y no porque el sentido común sumerja sus peludas patas en la sopa. La máquina de fallar, de otro José (Aberto Pérez para más señas), es un texto que el propio Serrano reconoce como “no apto para todos los estómagos”.

Y ahora Edurman con El estrecho margen. Creo que estamos enviando coordenadas a otros certámenes de la Isla. Creo que estamos reajustando cierta invisible maquinaria. La convocatoria del 2018 ya está sobre el tapete, y ahora mismo mientras escribo este artículo, quizás en algún lugar de Cuba, un poeta, cuyo nombre desconozco, esté afilándose los dientes.

Premiar nuestro vino

Por Julio César

El VIII Festival Iberoamericano de Vinos Artesanales cerró sus puertas en la noche del 26 de octubre con la tradicional premiación de las mejores producciones. El espacio se desarrolló como es habitual en el Centro Cultural Ibérico, que por estos días festejó la década de fundado y se centró en los homenajes por los 75 años del fallecimiento del poeta español Miguel Hernández.

De la velada no se ausentó el buen arte, sin importar su latitud, por tal motivo se presentaron los trovadores mexicanos Humberto Hernández Alarcón y Saúl Domínguez, quienes interpretaron  temas tradicionales del país norteño, así como otros más populares como “Cucurrucucú, paloma”, de Pedro Infante, todo para, como aseguran los visitantes, traernos un pedacito de su país y su historia a través de la música. Los jóvenes realizaron además un sentido homenaje musical a las víctimas de los sismos que sufrió esta región el pasado mes de septiembre, con un bolero de Rafael Cárdenas.

Eduardo Pérez elaboró el vino más popular del concurso Foto: Carlos Rafael

Por su parte el talento del patio no se hizo esperar, y fue a través del Grupo “Alto concepto”, cuatro talentosos jóvenes que se encargaron de realizar los intermedios musicales, interpretando piezas populares del repertorio nacional e internacional: referentes de la talla de Antonio Carlos Jobim, Miguel Matamoros o Pancho Céspedes, entre otros.

La copa principal de la jornada constituyó la premiación de los vinos en las diferentes categorías. Con el previo agradecimiento a los catadores de Villa Clara, Carlos Alba y Antonio Moya, este último fiel participante de todas las ediciones anteriores, así como a los holguineros, se desarrolló la entrega de los lauros.

Un proceso donde las muestras que concursan están ocultas, es el elegido para seleccionar los mejores vinos, que primero pasan por el proceso de cata, y luego de degustación, se da a conocer el ganador mediante un “disloque” entre la encargada de la mesa de cómputo, Nelvis Batista, la recepcionista de los vinos, Ivette Pupo, y quien trae el cambio de los números, Abilio Torres; solo para dotar de imparcialidad la competición.

En la categoría de “Rosado” rivalizaron 9 muestras: el tercer lugar fue para un “Vino de saúco” de 2016, elaborado por Nilvia Aguilera; el segundo fue para Rosell Martínez, con una combinación entre uva y ciruela de 2015, y el primero para Raquel López con un producto de uva, de 2013.

De los “Blancos” compitieron 15 muestras: el tercer lugar fue para un vino de manzana del año 2016, elaborado por Eduardo Pérez, el segundo para uno de tamarindo, de 2015, elaborado por Juan Infante, y el primero para la combinación entre piña y uva de Luis Bermúdez.

El Vino tinto contó con 10 muestras: el tercer lugar fue para un vino de uva-saúco de 2016, elaborado por Abilio Torres, el segundo para un vino de uva de 2015, de Javier Marrero, y el primero fue para otro con base en el propio fruto, pero de 2016, bajo el sello de Eduardo Pérez.

Cada provincia tiene su vino tradicional, el de Holguín es el de marañón, y en esta ocasión compitieron Villa Clara, Guantánamo y la sede, para un total de 12 muestras, de las que el tercer premio fue para un vino de marañón de 2015, elaborado por Raquel López, de igual forma el segundo fue para otro de la misma fruta, pero esta vez de 2012, creado por Olga Rueda, y el vencedor fue el de Tamarindo de 2015, del villaclareño Carlos Alba.

El vino más popular, que se escoge a través de una cata por parte del público, fue el “Viña 2016” de Eduardo Pérez. Por otra parte, el Gran Premio, por el vino que más puntos gana en la cata oficial, fue para Raquel López, fundadora del Club holguinero de vinicultores y la más experimentada de este grupo.

Organizado por el Club Martiano de Vinos Bayado, en la velada se garantizó la continuidad del Festival Iberoamericano a través del lanzamiento de la convocatoria para la 9na edición, a realizarse el año próximo.

¡A bailar con la Avilés y Carpacho!

Por Julio César

Alegres, jocosos y fiesteros, con ese sazón que identifica a los latinoamericanos se nos presenta el grupo “Carpacho y su Súper Combo”, quienes no renuncian a sus raíces musicales a pesar de radicar en un país que no es el de origen: Estados Unidos.

Músicos ecuatorianos, colombianos, estadounidenses y cubanos se fusionan para conseguir gran éxito en sus presentaciones, así como amplia aceptación en los diferentes escenarios. A la mayor de las Antillas ha arribado la multicultural agrupación, esta vez con motivo de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana.

Con beneplácito celebra la Centenaria su aniversario. Foto: Carlos Rafael

Incluidos en varias actividades, uno de los espacios donde “Carpacho…” cautivó a quienes disfrutan de la Fiesta fue cuando cerraron el Gran concierto por el cumpleaños 135 de la Orquesta “Hermanos Avilés”. “La centenaria y mambisa” agrupación inició la prometedora noche del 26 de octubre, cautivando a los bailadores que desafiaron la lluvia para disfrutar de temas como “De medio la´o”, o “Todos quieren bailar”, entre otros. Frente a un público heterogéneo y de diferentes edades, los integrantes de “la Avilés” anunciaron como regalo por los festejos, la grabación de un disco con la EGREM.

Por su parte, los visitantes a través de una energía contagiosa, así como de un estilo jocoso y desenfadado, lograron una complicidad que desestimó las barreras del sueño cuando la noche avanza, para calentar la pista de los holguineros. Toda una descarga latina se produjo cuando se unieron varias culturas de iberoamérica para festejar como hermanos.

Allá por 1986 en el país norteamericano, surgió la idea de integrar una banda con artistas de varios países ubicados más al sur de esta geografía, todo ello con el objetivo de fusionar el sonido típico de la música que les identifica y así arraigarse a sus tradiciones. Por tal motivo, durante estos años se han especializado en géneros tropicales como la salsa, la cumbia, el merengue, el jazz latino y el Cha cha chá.

Un rapor considerable con el público holguinero. Foto: Carlos Rafael

Las influencias musicales más marcadas de esta agrupación, según su líder Roberto “Carpacho” Marín, de origen colombiano, se remiten a las Fania All-Stars, Tito Puente, el Grupo Niche y Oscar D’Leon. Con una estructura que varía en dependencia del espectáculo que ofrezcan, el “Súper Combo” posee un ensamble de siete piezas que incluye bajo, dos trombones, timbales, congas, percusión y piano.

Una sección rítmica muy ajustada, así como un excelente trabajo de conjunto instrumental y vocalmente, constan como las principales fortalezas de este grupo que prefiere la salsa clásica dentro de su repertorio, pero sin menospreciar al Latin Jazz.

En defensa del desarrollo local y las industrias culturales

Por Milena García García

La Fiesta de la Cultura Iberoamericana dedicada a los proyectos de desarrollo local y las industrias culturales, ha representado un punto de partida para encaminar el trabajo cultural desde la teoría a la práctica. Para fomentar y garantizar en un futuro el desarrollo artístico en equivalencia a los valores económicos reales, se efectuó el foro Pensamiento, Procesos Artísticos, Género y Desarrollo Local e Industrias Culturales.

Con respecto al tema, los directivos de la provincia expusieron sus vivencias sobre cómo se desarrolla esta labor en Holguín. Una de las intervenciones estuvo a cargo de Julio César Estupiñán, Presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, quien desde sus experiencias de trabajo, confirmó el grado de superación existente a la hora de abordar el tema, tanto por parte de la academia y como por personal que labora en el sector. Reseñó además, que estos proyectos han partido desde las bases, a raíz de la aprobación de los lineamientos, engrandeciéndose con las transformaciones realizadas al entorno, la apertura de nuevos puestos de trabajo y la responsabilidad manifestada por los ciudadanos.

Julio Cesar Estupiñan. Presidente gobierno-Holguín. Foto: Tomada de Internet

Detalló los pasos a seguir para el proceso de aprobación de estos proyectos y el estado actual en que se encuentran los mismos. Resaltó la necesidad de trazarlos con seriedad, sobre todo en el momento de definir su valor en muebles e inmuebles, para que sean insertados con eficacia en los planes económicos y las obras no corran el riesgo de quedarse a medias.

Estupiñán explicó que en lo que va de año se ha trabajado en 9 consejos populares pertenecientes a los municipios Sagua de Tánamo y Banes, estimulando la transformación del entorno, a través de nuevas opciones de servicios que elevan los niveles de producción. Hizo referencia a las obras constructivas realizadas durante este período y a otras que se encuentran en diferentes etapas del proceso constructivo, enumerando cada uno de los municipios insertados en estos planes.

Otro de los aciertos incuestionables de estos proyectos ha sido la recuperación de valores arquitectónicos, la comercialización de productos propios, y la recuperación a largo plazo de las inversiones efectuadas, además de la lógica promoción del desarrollo empresarial.

Halagó también la calidad de los servicios que se prestan, los precios diferenciados en las dos monedas, y la efectividad de los servicios, además del confort de dichas instalaciones.

Julio Cesar Estupiñan. Presidente gobierno-Holguín. Foto tomada de Internet

Recalcó la importancia de la participación de las universidades en la concepción de los diseños, y la aspiración por parte de los decisores, de materializar las mejores propuestas en el menor tiempo posible.

Julio César Estupiñán presentó también la necesidad de integración entre todos los sectores de la economía, pues estos proyectos exhiben un marcado valor cultural que pretende tributar al perfeccionamiento de la estructura productiva, en relación directa con el progreso cultural.

La meta es que la cultura genuina produzca capital, para lograr como holguineros, como país, avanzar hacia la viabilidad económica sin prescindir de ninguna conquista cultural. En las palabras de despedida, aseveró que el pueblo agradecido merece todos los esfuerzos posibles.

 

 

África también en Iberoamérica

Por Julio César

A la luz de las antorchas y con la luna de testigo, tras el llanto del barracón o la súplica del negro, se armó el bembé. De África a las Américas, despojados de su tierra camino a lo incierto, pero no de su esencia, de su ser.

El folclor africano está entretejido en nuestros patrones genéticos. Foto: Kevin Manuel Noya

Una noche para evocar nuestras raíces negras fue la que ofreció el Ballet Folclórico de Oriente el 27 de octubre como parte de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana. El espectáculo “Tradición oriental”, que llegó a Holguín como parte de las celebraciones por el 60 aniversario de la agrupación músico-danzaria, sin dudas constituye una fiel representación de las costumbres del esclavo resistente a la opresión blanca, firme ante sus creencias, y su religión.

El Teatro Eddy Suñol devino en escenario para recrear el más puro bembé afrocubano, sin dudas la festividad más representativa de esta cultura. Bajo la dirección artística y general de Sergio Hechavarría Gallardo, en la velada se disfrutaron de los frescos coreográficos Petro, Bembé, Tempo Nago, y Maní, unidos a los cantos Elubio y Gusan, todos bajo el imprescindible acompañamiento sonoro de los tambores ancestrales.

El folclor africano está entretejido en nuestros patrones genéticos. Foto: Kevin Manuel Noya

Como la institución danzaria de carácter folclórico más antigua de Cuba, se nos presenta esta compañía que tuvo su origen en lo más autóctono, tradicional y humilde de la ciudad de Santiago de Cuba. Influenciados por la tradición escénica, la tumba francesa y la emigración franco-haitiana, el ballet encuentra sus inicios en un pequeño grupo de bailadores, percusionistas y cantantes populares que desde el año 1956 se denominaron “Sorpresa oriental”. La eliminación del exclusivismo discriminatorio que trajo consigo el triunfo de enero del 1959 propició la primera presentación oficial del grupo con el nombre de Conjunto Folclórico de Oriente, con el consiguiente auge y posterior cambio de nombre en 1992, cuando se comienza a llamar como se le conoce en la actualidad.

Con el canto negro del barracón hay a quien se le eriza la piel, o hasta se monta el muerto: el Congo llama y sus hijos responden. Este es precisamente uno de los objetivos que persigue la compañía: la búsqueda de la trascendencia de las inmigraciones ocurridas durante los siglos XIX y XX para profundizar en esa genuina mezcla de identidades culturales del Caribe antillano, que al amparo de la esclavitud, dio lógica a la referencia de Don Fernando Ortiz, a ese ajiaco.

Protegidos por sus deidades: Eleguá, Oshúm, Shangó, trabajan los negros en el café y la caña de azúcar, impregnándole un sabor autóctono, ese que viene de su espíritu cultural, de un folclor genuinamente ontogénico que se traduce en cantos y bailes, génesis de la identidad y la nacionalidad en Cuba.

El folclor africano está entretejido en nuestros patrones genéticos. Foto: Kevin Manuel Noya

En una danza desenfadada, con libertad de movimientos pero sin escapar de la perfecta interpretación profesional de la coreografía, se fusionan vestuarios y voces para estructurar un ritual impoluto.

De África al Caribe se trajo mezclada en barracas la savia que dio forma de tradición religiosa y danzaria a todo el Oriente de Cuba, esa misma que hoy celebramos cuando decimos que “aquí, el que no tiene de congo…”, esa que también nos hace iberoamericanos.

Del Amazonas al Caribe, 30 años después

Por Claudia Hernández Maden

Feliz suerte la del doctor Ángel Graña González, actual vicepresidente de la Fundación de la Naturaleza y el Hombre, a quien la profesión le permitió ofrecer una especial remembranza sobre la expedición Del Amazonas al Caribe, 30 años después durante la última sesión del Congreso Iberoamericano de Pensamiento, el 27 de octubre.

Conversatorio sobre la expedición soñada de Nuñez Jiménez. Foto: Carlos Rafael

El panel dedicado al natalicio 95 de Antonio Núñez Jiménez, fundador de la Sociedad Espeleológica de Cuba e impulsor de la actividad investigativa en torno a la naturaleza e historia cubana, contó con la presencia, además, del único expedicionario holguinero José Corella. 

Ideada, organizada y dirigida por Núñez Jiménez, la expedición tuvo lugar dentro de las conmemoraciones por los 500 años de la llegada de los españoles a América, en ella participaron especialistas e investigadores de Ecuador, Perú, Colombia, Brasil, Venezuela, República Dominicana, Puerto Rico y Cuba.

 “Núñez promovió que el descubrimiento fuera despojado de una visión eurocentrista y se comenzara a enfocar desde un punto de vista americano, logró convencer a la comunidad científica de la necesidad de efectuar este viaje en canoa del Amazonas al Caribe,” aclaró Graña. 

Conversatorio sobre la expedición soñada de Nuñez Jiménez. Foto: Carlos Rafael

Se trató de un verdadero suceso científico, que tras recorrer más de 17 mil kilómetros, logró conciliar los esfuerzos internacionales de geógrafos, biólogos, botánicos, arqueólogos, sociólogos, economistas, médicos, antropólogos, y periodistas, para visitar unos 20 países.

“El día antes de la partida se realizó una recepción en la embajada de Ecuador. A la media noche el Comandante en Jefe llegó para despedirse de los expedicionarios. Contamos con el pintor Osvaldo Guayasamín como padrino”. En canoas de unos 13 metros de largo, siguió su rumbo hacia Perú, el Amazonas, Colombia hasta Manaos, Brasil… EL profesor Graña recordó, paso a paso, la subida por el Río Negro contra la corriente hasta llegar al territorio venezolano.

No faltó el acompañamiento de varios de los barcos de la Marina, que ofreció protección durante la travesía por el Orinoco. De isla en isla, recorrieron el Caribe insular, a excepción de Puerto Rico, adonde solo llegó una de las canoas perdidas en el trayecto.

Un documental sobre toda la aventura fue registrado por la televisión cubana, realizado en coproducción con la TV Española, para sortear los efectos del bloqueo. Igualmente, una amplia selección de imágenes fue presentada por el profesor, quien mostró la rica diversidad cultural, religiosa y botánica.

Conversatorio sobre la expedición soñada de Nuñez Jiménez. Foto: Carlos Rafael

Memorable fue su paso por sitios naturales e históricos como Guadalupe, Martinica, Haití o República Dominicana, donde visitaron la casa de Máximo Gómez, lugar de la firma del Manifiesto de Montecristi.

En La Habana tuvo su destino final esta expedición cuya documentación ha sido declarada por la Unesco como Memoria del Mundo, y se encuentra atesorada en la Fundación, por muchos años liderada por el primer Presidente de la Academia de Ciencias.

Una serie expositiva de gigantografías, expuestas en el Centro Ibérico, recogió la experiencia gráfica que tuvo su fin el 28 de junio de 1988. A dicha travesía se le considera una hazaña científica y permitió comprobar modos de vida, métodos de producción artesanal, de pesca y alimentación, así como de comunicación de los pueblos originarios de América.