Entregan premios de cultura comunitaria

La noche de premiaciones devino en homenajes a Nicolás Guillén, nuestro Poeta Nacional, así como a Ángel Augier, único holguinero que ostenta el Premio Nacional de Literatura.

La relación entre ambas personalidades de la cultura cubana nos llega gracias a las Obras completas sobre el artista camagüeyano, las que fueron editadas precisamente por el segundo, nacido en San Lucía, municipio Rafael Freyre.

En la categoría de proyecto recibió el Premio el Proyecto Socicultural Comunitario “Ángel Augier Proenza”. Foto: Kevin Noya

La Entrega de premios provinciales de cultura comunitaria 2019 tuvo como escenario el Parque Calixto García, por tal motivo no se hizo esperar la ofrenda floral como el más digno homenaje al patriota del territorio nororiental.

La velada de este viernes 19 de julio fue propicia para que regalaran su arte los pequeños la compañía “Arlequín”, la cual dirige Osmani Gutiérrez, y el trovador Diosdado de la Torre, todos ellos invitados especiales que arribaron desde Camagüey, a solicitud del Centro Provincial de Casas de Cultura.

La declamación de poemas del propio Guillén, a cargo de Nidia García, actriz y metodóloga de teatro, así como las interpretaciones  del Club del danzón, de la Casa de Cultura de Holguín Manuel Dositeo Aguilera, quienes tienen como instructora a América Garmendía dio paso a la premiación.

En la velada se disfrutó de las interpretaciones del Club del danzón, de la Casa de Cultura de Holguín Manuel Dositeo Aguilera. Foto: Kevin Noya

En la Categoría de Personalidad, El Sectorial Provincial de Cultura, el Centro de Casas de Cultura y la Comisión Permanente de Trabajo Comunitario de la Uneac, que reconocen los aportes del trabajo sociocultural de las comunidades, esta vez seleccionaron como jurado al Presidente el MsC. Gilberto González Seik, su vicepresidente Lic. Yoan Alfredo Gómez Sarmiento, y la secretaria la Lic. Alejandra Rodríguez Segura; quienes decidieron entregar el reconocimiento a una personalidad “referente en el trabajo comunitario en el municipio Sagua de Tánamo, en virtud de la labor que ha realizado como promotor cultural, artista aficionado, locutor de la emisora local, y maestro de generaciones: Ramón Riñat Domñinguez”, en su nombre recibió el premio Nicolás Johnson, director de la Casa de Cultura de Sagua.

En la categoría de proyecto recibió el Premio, “por potenciar el rescate de tradiciones a través de un fuerte movimiento artístico que imbrica talleres de creación y apreciación literaria, con énfasis en la décima, promoviendo el repentismo, la controversia, así como la elaboración del ajiaco Taino,  el casabe, el café carretero, y las cancháncharas, además de la ejecución del suplemento instructivo “Huellas del Batey”, merecedor de reconocimientos a nivel provincial y nacional, por su labor investigativa y aportes a la cultura, por sus contribuciones al enriquecimiento cultural integral de los pobladores incorporando a sus habitantes de forma protagónica a la transformación gradual de su ámbito sociocultural”; el Proyecto Socicultural Comunitario “Ángel Augier Proenza” de Rafael Freyre, dirigido por Neici Ortega y Gabriel Reyes.

Como noche de conmemoraciones, el momento fue propicio para celebrar el 40 aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista, ya que nuestra ciudad está muy ligada a este acontecimiento pues al acto por el 26 de julio, celebrado en la recién inaugurada Plaza Mayor General Calixto García Iñíguez, asistió una delegación de Nicaragua encabezada por el Comandante Daniel Ortega; con motivo además de la reciente graduación como médico de la Universidad de Ciencias Médicas “Mariana Grajañes”, de un hijo de este pueblo, que durante su formación se destacó por su liderazgo y protagonismo: Pedro Cruz Castillo, recibió un reconocimiento a manos de Iván Fernández, funcionario del Icap.

Pedro Cruz Castillo, recibió un reconocimiento del Icap. Foto: Kevin Noya

A paso de conga se despide la noche dirigida artísticamente por Víctor Osorio Zaldívar, al a cual asistieron a demás Rache García Heredia, directora provincial de Cultura, Carlos de Ávila, asesor de la Presidencia del Consejo Nacional de Casas de Cultura, Iroelda Suárez, directora de Creación Artística del Consejo Nacional de Casas de Cultura, y Orlando Arzuaga, director provincial del Centro de Casas de Cultura.

La metralla poética de Zulema Gutiérrez

La joven escritora holguinera Zulema Leonor Gutiérrez Lozano obtuvo con su cuaderno “Metralla” el Premio Nacional de Poesía Adelaida del Mármol en su 30 edición, según el acta del jurado integrado por Manuel García Verdecia, Carlos Esquivel y Jorge Labañino.

La joven escritora holguinera Zulema Leonor Gutiérrez Lozano obtuvo con su cuaderno “Metralla” el Premio Nacional de Poesía Adelaida del Mármol. Foto: Carlos Rafael

Tras un debate minucioso, los miembros del jurado coincidieron por unanimidad otorgar el Premio Adelaida del Mármol a “un libro que busca conseguir un lenguaje personal que con desenfado y eficacia le permita abordar sus asuntos. El libro tiene una actitud de rebeldía respecto a sus temas y la poesía misma, además de presentar a lo largo de sus páginas una sólida coherencia en tu tono”, asegura el acta leída por Carlos Esquivel.

Con sesenta y nueve libros en concurso, la edición con más cuadernos en la historia de este evento, recalcan sus organizadores, quedaron finalistas, además, los textos de los poetas Pedro Péglez González, Carlos M. Gómez, Youre Merino, Yansis Sánchez, Luis L. Pita.

En una entrevista anterior, Zulema me comentó: “Usaré una frase derivada de un verso de Reina María Rodríguez, el poema nunca está terminado, para mí al menos, siempre creo que sobran cosas, en el caso del libro siempre creo que le falta. Es un problema sin solución, pero poema y libro hablan por sí mismos, solo tengo que escuchar. En el caso de la poesía solo espero que me acompañe mientras tenga algo que decir porque poema, poeta y poesía son cosas muy diferentes. Con respecto a los temas van cambiando, en Sentada junto a los crisantemos eran unos y en el libro que acabo de terminar son otros, estos son de corte histórico, creo que el poeta tiene que evolucionar”.

Foto: Carlos Rafael

Valorado por varias generaciones del panorama literario cubano, como recalca el jurado, el Premio Adelaida del Mármol ha logrado establecerse y permanecer por derecho propio dentro del sistema de premios y becas del Instituto Cubano del Libro (ICL). Surgido en 1989, el primer libro premiado fue Testigo de los días, de Alejandro Fonseca, con un jurado integrado por Guillermo Rodríguez Rivera, Paco Mir y José Luis Moreno del Toro. Le han seguido premiados como Odette Alonso, Lourdes González, Jesús David Curbelo, Roberto Manzano, Luis Yuseff y José Luis Serrano, entre otros, mientras que voces como David Chericián, Marilyn Bobes, Roberto Méndez, Alberto Garrido o Delfín Prats han formado parte del jurado de este premio que recuerda a la poetisa holguinera Adelaida del Mármol, la más importante voz lírica del siglo XIX holguinero.

El premio fue otorgado a Zulema Gutiérrez, quien en el pasado enero obtuvo también el Premio de la Ciudad en Poesía, por Zoila Pérez, directora del Centro Provincial del Libro y la Literatura, y Eduardo Ávila Rumayor, director de la Casa de Iberoamérica y presidente del Comité Organizador de la XXIV edición de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana. Además estuvieron presentes en la actividad, con la excelente música del septeto Kumbayá, Julio Méndez Rivero, presidente de la Uneac holguinera, y Nilser Batista, cuadro del Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba (PCC) en la provincia.

Por Erian Peña Pupo

Identidad local en III Taller Provincial Arte-Cult

Al III Taller Provincial Arte-Cult le sobran razones para celebrar el cumpleaños 266 de la Ciudad durante esta 36 Semana de la Cultura Holguinera. Intercambio, debate y reflexiones en torno a la identidad y revitalización del sector que atañen e involucran a todos: profesionales y actores comunitarios, artistas y decisores del territorio.

No por gusto una bebida típica como el café carretero hizo las delicias de los participantes, atraídos por el sabor y entusiasmo del promotor Juan Carlos Vega, artífice del Proyecto Sociocultural Comunitario “Ángel Augier, perteneciente al municipio Freyre.

Con brasas, caldero y jícara de güira se pudo degustar el elixir negro acompañado por el trío Caribe, Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

Tal iniciativa es digna de réplica, bien por salvaguardar las costumbres de la tierra santaluceña, bien por sus múltiples logros obtenidos en certámenes a nivel local — Premio Provincial de Cultura Comunitaria y Memoria Nuestra 2017 en la categoría proyecto, Jornada Cucalambeana, 37 Festival del Caribe, XII Congreso Iberoamericano, — que reafirman su valía como exponente de la tradición campesina holguinera.

Desde el espacio acogedor del Centro Provincial de Superación para la Cultura todo emprendimiento y análisis sobre el futuro del sector marca pauta.A este  empeño se consagra el comité organizador liderado por la presidenta Lic. María Elena Grey. Lo afirma la conferencia de apertura en torno al “Turismo Cultural, los productos culturales y la oferta turística”, ofrecida por el MSc. José Antonio Torres Brizuela, de la agencia Paradiso, una de las dos existentes en la Isla especializada en esta tipología de la industria del ocio.

¿Cómo convertir un producto cultural en un atractivo turístico? Puntual interrogante que ocupa las recientes agendas del desarrollo local y no pocas instituciones culturales enfrascadas en mostrarse al mundo, al tiempo que discurre entre la variedad de elementos que no pueden perderse de vista para, en resumen, concretar un turismo cultural sostenible en Holguín.

“No basta con poseer todos los elementos que propicien el desarrollo de la actividad turística y, con ella, la generación de dividendos a la región donde se ejerza. Hay que ser consumible, o sea, satisfacer la demanda de un mercado que no es el autóctono. Hay que ser comercializable. Deben crearse las facilidades de comunicación. Brindar una oferta que se deduzca de la más estrecha relación entre sectores.”

Abolir el culturalismo rígido. Ser accesible a los mercados potenciales en tiempo, espacio y economía. Ubicar en el amplio panorama al turista directo —con su marcado interés por el arte, y por el otro, captar la atención de aquellos seducidos por el sol y playa, quienes pueden disfrutar en la misma medida nuestra cultura. Todas prerrogativas necesarias para dar el salto cualitativo que nuestra Ciudad se ha propuesto.

Todas las pistas dadas, se prosiguió al trabajo en las comisiones donde se socializaron experiencias en torno a la “Identidad y el patrimonio cultural en la programación cultural” así como “El desarrollo local y comunitario.” En las postrimerías, no hubo mejor conclusión que el brindis por la identidad nacional a base de la cubanísima canchánchara.

 

Bariay: una cita multicultural

Por Claudia Hernández y Jorge Suñol

Es Cayo Bariay. Donde todo comenzó. Aquí volvemos durante la XXIII Fiesta de la Cultura Iberoamericana. ¿Cómo revivir el encuentro? Me pregunta una amiga debutante en estos lares iberoamericanos. Acontece el regreso al Monumento Nacional, a la Aldea taína que ella ha descubierto, como el mismísimo Cristóbal Colón, pero a pie.

Encuentro de los dos mundos. Foto: Kevin Manuel Noya

Obligados a peregrinar, hallamos el paisaje costero que permanece hermoso —aun cuando ha sido trastocado por los vientos huracanados de Irma. Lo atestiguan las tantas fotografías y selfies tomadas al unísono. Los pies hundidos en la arena, listas las protecciones contra el ardiente sol, y el agua de coco hidratando nuestra presencia, que se moviliza ante la marea de sonido del Proyecto Electrozona.

Pronto, los buenos vinicultores del Club Bayado invitan a participar del Brindis por nuestra América. Hay vino de uvas, casabe y muchos amigos juntando sus manos en el escenario natural. “Brindemos por el encuentro y unión de las dos culturas, con casabe de los indios de América y el vino español”, anuncian.

Con Ojos Teatro, proyecto santiaguero habitual en esta celebración, no hay lente que se resista a captar su atrayente ritual de color, ahora representando al Conquistador genovés y su séquito de embarcaciones Niña, Pinta y Santa María, la flota descubridora más trascendental de la historia.

cantos afrocubanos del Ballet Folclórico de Oriente. Foto: Kevin Manuel Noya

Esta vez, se unirían en un culto sui géneris, acompañados por los cantos afrocubanos del Ballet Folclórico de Oriente. En un espectáculo sorprendente, sus bailarines emergen del mar, evocando cantos y danzas para Yemayá y Oshún, hijas de Olofin, la Reina de la superficie y la otra dueña de las Aguas Dulces.

Heredero de la tradición franco haitiana y la religión yoruba, el Ballet debutó en esta ceremonia, junto a Ojos Teatro. La música sonorense del maestro Avelino Vega, de México, conspira a favor de la representación musical. Si nos dejan o De qué manera te olvido suenan inmejorables en su voz. Con su Estilo Criollo, la Argentina se hace presente en los vestuarios típicos y pañuelos al aire. Comparecen el tango imprescindible, la música folclórica y No llores por mí, Argentina que recuerda a la imperecedera Evita.    

Foto: Kevin Manuel Noya

Las vibraciones de la Steel Band cierran la tarde, pero todavía se sienten los aires de esta fiesta. Subimos hasta el mirador, donde la vista es más hermosa, no por gusto el gran Almirante celebró esta Isla convertida en tesoro natural y cultural. Desde allí, el mar se ve diverso e inquieto, y el sol insistente lo acompaña, pero es la gente de todas partes y su andar quienes hacen de todo esto un paisaje digno de fotografiar y recordar.

Desde ese alto escenario del Parque Natural Cristóbal Colón actuaron varios artistas invitados a esta cita multicultural. La agrupación Carpacho y su Súpercombo llega desde Chicago, para regalarnos su música colombiana, sí, porque de eso se trata, de esa mezcla rica de culturas y tradiciones. Ellos se encargarían de cerrar las jornadas en Cayo Bariay.

La Argentina se hace presente en los vestuarios típicos . Foto: Kevin Manuel Noya

Quedaba entonces abierta la convocatoria para la edición 24 de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana, algo que ya se sueña y que al decir de Eduardo Ávila Rumayor, director de la Casa de Iberoamérica, tiene que “seguir el concepto que nosotros defendemos, un nacimiento de pueblos nuevos que confluyen a partir del arribo a costas cubanas de la expedición de conquista”.

En esta edición se han organizado más de 250 actividades, donde intervienen alrededor de 15 instituciones culturales, y a pesar de que resulte muy difícil lograr que todo se presente tal y como se diseñó inicialmente en los programas; el evento, según Ávila, demuestra su viabilidad, pues ha logrado sostener los principales espacios con que cuenta, como el Congreso Iberoamericano de Pensamiento.

Bariay: una cita multicultural. Foto: Kevin Manuel Noya

También es importante resaltar la participación internacional, demostrada en la cantidad de países presentes, alrededor de 20 con más 150 delegados. “El balance es positivo, por supuesto, siempre se desprenden enseñanzas, cuestiones que no nos permiten conformarnos con lo que obtenemos, y ahí va un proceso de reflexión una vez terminado el evento, pero hay fiesta y debe haber continuidad”, valora Ávila.

Las jornadas continúan. La Fiesta todavía no acaba. Esta vez, viajaremos hasta Gibara, allí donde los cangrejos “hablan” y te dan la bienvenida. Allí donde los sueños, junto al mar, se hacen más eternos, allí donde la solidaridad de las Brigadas Artísticas Internacionales se escuchará como un fuerte grito.

Rafael Freyre

Cuenta una leyenda que a una hermosa joven se le oscurecía la mirada. Sus padres eran los mayores propietarios del lugar, hicieron una promesa a la virgen de Santa Lucía para que le devolviera la visión a la adolescente; mientras que su esclava
ungía hiervas y hojas que ponía a modo de fomento en los ojos de su ama, invocando en silencio a sus dioses africanos. La luz volvió y los ojos otra vez se iluminaron. En agradecimiento el poblado comenzó a llamarse Santa Lucía.