Un lugar para la poesía

Por Bernardo Cabrera

Varios poetas holguineros conmemoraron el Día de la cultura cubana con un recital en el museo Provincial La Periquera, en el que abordaron diferentes temáticas como los ancestros, la Patria, la emigración, la soledad y la necesidad de acontecer. Continuar leyendo «Un lugar para la poesía»

El verso, la prosa, la tinta de María toda

A ese encuentro imprescindible con la historia asistimos en el momento en que se rememoran sus páginas porque traerlas a colación es también una forma de salvaguardar su huella.

Una icónica institución de la Ciudad de los parques, el patio del Museo Provincial de Historia La Periquera, devino en escenario propicio para desarrollar una edición especial del espacio “Con olor a tinta”, en esta ocasión para entrevistar a Lourdes González Herrero, directora de Ediciones Holguín, quien además fundó este encuentro por donde transitan los autores para conocer los derroteros de su obra; sin embargo, en una permuta de roles, fue ella quien respondió las preguntas del joven y prominente escritor local, Moisés Mayán Fernández.

A ese encuentro imprescindible con la historia asistimos en el momento en que se rememoran sus páginas. Foto del autor

Con una obra meritoria en la cultura holguinera y cubana, así como una encomiable labor al frente de una de las editoriales más prominentes del país, que por estos días celebra 35 años de creada, se desarrolló el encuentro matutino que celebra por partida doble dada su ubicación temporal en el marco de la Jornada por la Cultura Cubana.

En el encuentro no podía hacerse esperar el homenaje a la principal casa de la literatura holguinera, por ello llegaron los reconocimientos de parte de la Dirección Provincial de Cultura, la Casa de Iberoamérica y el Centro Provincial de Patrimonio Cultural, a esa impronta cultural innegable de Ediciones Holguín, cimentada en la historia de nuestra literatura.

El colofón de la jornada sin lugar a dudas devino en el exquisito intercambio entre los talentosos  creadores locales, la primera como muestra de un prolífero legado que toca continuar a su, no por joven menos talentoso pupilo.

La Génesis

Ya estudiando bibliotecología con Eliseo Diego de profesor, yo engañaba a la gente diciéndole que era escritora, alteraba el orden normal de la escuela con este tipo de insinuaciones. Ahora, el amor pasional ese por la literatura viene del año 1971, en Santiago de Cuba, en una ciudad fabulosa para aquel entonces, de noches trovadorescas, de mucha espontaneidad. Estuve un año sosteniendo la escritura a diario, sin hacer prácticamente nada más. Luego regresé a Holguín y dejé de escribir, pero sin el dolor de haberlo hecho, muy natural.

En 1985 le dicen a Alejandro Querejeta que yo escribía y él, muy astuto, me engatusó con la excusa de que Pablo Armando Fernández haría una antología y si yo no estaba en ella no se concretaría tal proyecto. Me quitó una carpeta verde donde tenía todos mis textos y empezó una labor promocional que hoy en día nadie hace en Cuba: ir cada jornada a mi casa, constatar lo que había escrito, llevar un grupo de gente para que oyeran mis textos; es meterse mucho en la vida del creador. Con esa fuerza probé suerte y escribí el texto “La vuelta de todos mis días”, del que presentía ser mi reinicio franco, para luego ganar el Premio de la Ciudad en 1986, de conjunto con Alejandro Fonseca, mi amigo y hermano del alma.

El nacimiento de una editorial

Ediciones Holguín no era para ese entonces-1986- absolutamente nada todavía, pero estaba en la voluntad de Querejeta-quien realmente hizo todo-, la idea de que el mismo año que fueran premiados se publicaran los textos; en ese momento publicar en Cuba era impensable para casi todos los autores, pero con esa idea Querejeta tuvo un acercamiento con la imprenta Atanajildo Cajigal, donde, con una botella de bebidas, esos seres eran capaces de hacer cualquier libro, cualquier cosa, y fue allí, con aquellos impresores , que surgieron los primeros cinco títulos, a los que prosiguieron grandes momentos de presentación en el portal de La Periquera, recuerdo que mi libro lo presentó Delfín Prats, con muchísimo público presente. Fue una suerte para Holguín que Querejeta estuviera aquí para ese entonces, porque es natal de Santiago. Así, con esa luz larga, tuvo la suerte de surgir en una provincia con tal cantidad de escritores en los distintos géneros, una Casa Editora y un Premio.

En el encuentro no podía hacerse esperar el homenaje a la principal casa de la literatura holguinera. Foto del autor

Después de tanto, Tenaces…

Es el origen, el pozo de todo, sin este libro todo lo demás es imposible, sostiene mi árbol creativo. En él se incluye un poema titulado “Mi origen”, que he extendido, continuado así como cada uno de los demás poemas, en el resto de mi obra. El primer libro es siempre muy importante, pasan las amistades literarias, las posibilidades, las sumas. Para mi es imprescindible haber escrito Tenaces… No hay ningún texto de los que escribí después que no se haya publicado porque cuando empiezo un proyecto, si no tiene futuro me doy cuenta enseguida; pero me pasa muy pocas veces, voy al seguro en ese sentido y me permite perder el menor tiempo posible, el devaneo. Incluso la narrativa vino pausadamente, cuando correspondía, sin desesperarme, es que me horrorizaba escribir novelas.

 “Tocar el cielo con las manos”

Cuando escribí Papeles de un naufragio (1999), Eugenio Marrón iba mucho a mi paladar y le decía que estaba escribiendo algo raro, él me revisaba cada noche y me impulsaba a escribir más, sin importar la forma o el contenido. Para ese entonces, e incluso ahora, estaba tan ocupada en la sobrevivencia que lo mandé al Premio de la Ciudad pues no tenía conciencia alguna ni de su calidad, mucho menos del impacto que podía tener, e incluso incursioné en narrativa pensando que me lo iban a regresar porque no aplicara en esa categoría. A partir de allí ocurrió un punto de inflexión porque empecé a escuchar las opiniones de Antón Arrufat y otras personas inteligentes que han leído mucho, quienes me terminaron de confirmar el texto como una novela. Yo había comenzado María toda, pero Papeles… siempre me pareció una descarga lírica. 

Para una mujer que se había pasado toda la vida haciendo poesía es muy difícil empezar el proyecto de una novela por el encuentro entre los recursos líricos, la musicalidad y las características propias de la narrativa; pero estoy muy orgullosa, mucho más por obtener el Premio José Soler Puig, y mucho más cuando recibí el Premio de la Crítica, para alguien de provincia, y en la categoría de novela, era tocar el cielo con las manos, no por el premio en sí, sino porque validaba mi esfuerzo y disfrute en medio de la concepción del texto. Los lectores llegaron a creer en esos personajes y eso es algo muy genial, al tiempo que hace tanto bien al escritor. Del estrés tan grande que lleva este proceso de concepción y edición terminé enferma, o sea que lo sufrí mucho, pero lo disfruté mucho más.

¿Por qué con Papeles de un naufragio se busca otro sistema de impresión?

Recuerda que lo escribí en 1996, pleno Periodo Especial, la debacle. La gente encuentra que en este libro, a pesar de ser muy crítica y su fuerte contenido cargado de ironía, ofrezco cierta esperanza al lector. Los poemas fueron publicados en una revista antes de que se imprimiera el texto y llegaron a manos de Abel Prieto, entonces Ministro de Cultura, quien quiso publicarlo antes de que “el enemigo se lo cogiera”. De La Habana mandaron a que rápidamente lo publicaran e imagínate en qué papel estuve: directora de una editorial y publicar un libro de mi autoría, era algo muy complicado. Ese libro lo tenía comprometido con Aida Bahr para inaugurar la Colección Mariposa, y por eso estuvo dos años sin hablarme, una persona que quiero tanto y que cuando vio el texto publicado sufrió un ataque, me llamó, insultó y quitó la palabra, sin creer la curiosa anécdota del Ministro. Años después le preguntó al propio Abel y este confirmó lo que yo le había dicho. Hubo que correr, pero después de mucho esfuerzo sale el primer libro en sistema offset que tiene Ediciones Holguín, pero que no fue un regalo mío para mi persona.

Lo mejor que puede pasar a un escritor es trabajar en una editorial. Foto del autor

“Lo mejor que le puede pasar a un escritor”

Lo mejor que puede pasar a un escritor es trabajar en una editorial porque no dejas nunca tu mundo, el de las letras, la literatura, y te puedes expandir. Hay tiempo para todo, pero la gente lo malgasta mucho. Ahora la paso mal porque luego de que mi mamá enfermó no he podido volver a escribir en la casa, tengo que hacerlo en el trabajo, pero no es igual, aunque se me respeta mi horario.

Me muero por dentro al ver las condiciones de esa editorial, destruida, estar sin casa, sin sede en el aniversario 35. Nunca pensé que pasaría algo así a estos años de Revolución, pero es la triste verdad en un momento donde no hay dinero y además te pueden decir que no lo hay, las dos cosas pasan. Estoy sufriendo mucho, me comporto muy agresiva últimamente con las instituciones porque la tristeza produce ese tipo de cosas. Pero obviando esta situación, a ese lugar ha ido la gente de pensamiento que ha perdido este país y de los cuales debe hacerse de nuevo: Roberto Fernández Retamar, Arrufat, Carilda Oliver Labra, todos los Premios nacionales de Literatura; todos han compartido con nosotros y a la mayoría le hemos publicado libros porque, siempre que le hemos pedido algo, nos lo han dado con mucho placer. En el apartado  de traducción tenemos muchos amigos también, los cuales nos han apoyado mucho y con quienes compartimos el proyecto de abrir una línea de traducciones para el Polo Turístico, en los idiomas de quienes nos visitan.

¡¿Y la famosa foto en la sala de mi casa?! En 2004 fuimos 32 autores cubanos a conocer a nuestros homólogos de Venezuela, luego volví al Foro Social Mundial y, posteriormente, en 2005, al Foro en Defensa de la Humanidad; de ahí la foto que tengo con el Comandante Chávez, donde le explico la efervescencia de mi mamá por su persona y el Comunismo, ella quería una constitución de bolsillo como la que tenía el entonces presidente del país suramericano, la cual me regaló con su dedicatoria: quedamos bien en la instantánea porque Abel Prieto, con su impericia, en vez de obturar la cámara, lo que hacía era apagarla y eso nos provocó una risa terrible.

Ediciones Holguín después de Lourdes

Ediciones Holguín es un sentimiento, tomo esa frase de nuestro colega Roddier Mouso Bahr, quien entró hace poco y ya lleva 20 años. Yo tengo mucha fama de pesada, de crítica, bien ganada, porque las corazas son así, hay que forjarlas; pero el que entra allí a trabajar, se queda. La lealtad es de lo mejor que he logrado en mi vida. He hecho bien algunas cosas, y una de ellas es la editorial. Yo nunca pensé dirigirla, era editora y así estaba maravillosamente bien, con horarios flexibles para desempeñarme en otras tareas privadas. Cuando me lo propusieron acepté porque apreciaba mucho a mi jefa, María Elena, que me pidió encarecidamente asumir esta tarea-con mis condiciones-, en noviembre de 1998, porque trabajaba en el centro Provincial del Libro desde el año 1990, gracias a Hiram Pérez Concepción; así que llevo 23 años dirigiendo: ¡¿qué habrá que yo no sé?!

En el debate cotidiano de la historia

 

Por Erian Peña Pupo

El 10 de octubre, el inicio de la gesta independentista cubana contra el dominio colonial español, y el día 20, celebración del Día de la Cultura cubana, han servido de marco para la realización de actividades de los historiadores holguineros, en medio de los festejos por el 40 aniversario de la fundación de la Unión de Historiadores Nacional (Unhic) y de la Filial provincial.

Entre ellas resalta la firma de un convenio de colaboración entre la Filial y la Biblioteca Provincial Alex Urquiola, que permitirá fortalecer los lazos de trabajo y cooperación que desde hace décadas vienen desarrollando para la mejor promoción y conocimiento de la historia. 

La Unhic, además, entregó a la Biblioteca el Diploma María Teresa Freire de Andrade por lograr resultados destacados en el campo de la bibliotecología histórica y la preservación, la atención técnica y la promoción de la literatura histórica; y entregó títulos de La Mezquita, sello de la Unhic en Holguín, como Calixto García en la Guerra Grande, de Hernel Pérez Concepción; José Manuel Acosta y el arte moderno en Cuba, de Mireya Cabrera Galán, y La obra musical religiosa de José María Ochoa. Rescate y preservación, de Yanara Grau.

El Centro Provincial de Superación fue sede del espacio “Diálogo abierto”, donde las historiadoras Georgelina Miranda y Nury Valcárcel Leyva se refirieron a estas fechas, exponiendo el acontecer en la jurisdicción holguinera en aquel octubre de 1868 y el nacimiento del Día de la Cultura cubana, como expresión del sentido de identidad. El Premio Nacional de Historia José M. Abreu Cardet, hizo la presentación del libro Los hombres de los cascos de acero y los fusiles Springfield: Documentos del Escuadrón 17 (Baracoa 1957-1958); en coautoría con Marilú Uralde Cancio y Alejandro Hartmann Matos, publicado por La Mezquita y Ediciones Nuevo Mundo, de Estados Unidos. También se entregó una colección de libros para los fondos del CPS. Un interesante intercambio entre los historiadores y los participantes permitió el enriquecimiento de saberes en este espacio. 

Además, en la Casa de la Prensa, sede de la Unión de Periodista de Cuba en la provincia, se realizó un intercambio. Temas como el otorgamiento de dos premios de la Unión de Historiadores: el Premio de la Crítica Histórica “José Luciano Franco” al libro Calixto García en la guerra grande, de Hernel Pérez Concepción, que se otorga nacionalmente, y el provincial por la obra de la vida “José Agustín García Castañeda”, entregado a Hiram D. Pérez Concepción, fueron abordados por los historiadores holguineros. Se dio conocer, además, de las últimas publicaciones del Sello Editorial La Mezquita, y se presentó el libro Los hombres de los cascos de acero y los fusiles Springfield… también por José Abreu Cardet.

 

Firman convenio historiadores holguineros y Biblioteca Provincial Alex Urquiola

Por Erian Peña Pupo

Fotos del autor 

La firma de un convenio de colaboración entre la Filial de la Unión de Historiadores de Cuba (Unhic) en Holguín y la Biblioteca Provincial Alex Urquiola permitirá fortalecer los lazos de trabajo y cooperación que desde hace décadas vienen desarrollando para la mejor promoción y conocimiento de la historia, enriquecimiento de los fondos bibliográficos y consolidación de las actividades conjuntas que sistemáticamente se realizan.

Rubricado por Hiram Pérez Concepción, presidente de la Unhic holguinera, y Liudmila Leyva Aguilera, directora de la Biblioteca, el convenio posibilita elaborar un plan de trabajo conjunto para la concreción de las acciones y actividades. Además, sostener encuentros y chequeos de este plan y de forma conjunta y coordinada facilitar el acceso a los fondos bibliográficos necesarios para la labor de los investigadores y académicos.

Asimismo, facilita la entrega y actualización en los fondos de la Biblioteca de las publicaciones que realice la Filial de la Unhic, en particular los títulos del sello editorial La Mezquita.

Este convenio, además, potenciará el mantenimiento de la Biblioteca como sede permanente del Pabellón de Ciencias Sociales “José Agustín García Castañeda” durante las ferias del libro en la provincia, y como espacio permanente de las exposiciones bibliográficas conmemorativas que se realicen de conjunto entre la institución y la Unhic. 

Previo a la firma, José Abreu Cardet, Premio Nacional de Historia 2018, presentó el libro Los hombres de los cascos de acero y los fusiles Springfield: Documentos del escuadrón 17 (Baracoa 1957-1958), en coautoría con Marilú Uralde Cancio y Alejandro Hartmann Matos, publicado por La Mezquita y Ediciones Nuevo Mundo, de Estados Unidos. 

Asimismo la Unhic entregó a la Biblioteca Alex Urquiola el Diploma María Teresa Freire de Andrade por lograr resultados destacados en el campo de la bibliotecología histórica y la preservación, la atención técnica y la promoción de la literatura histórica, firmado por el presidente nacional, Jorge Luis Aneiros Alonso. Y entregó, además, los títulos de La Mezquita: Calixto García en la Guerra Grande, de Hernel Pérez Concepción; José Manuel Acosta y el arte moderno en Cuba, de Mireya Cabrera Galán, y La obra musical religiosa de José María Ochoa. Rescate y preservación, de Yanara Grau Reyes.

 

Lo que le debemos a Hiram

Eusebio para La Habana, e Hiram para Holguín. Salvando las distancias de ese célebre cubano que fue Leal Spengler, ningún holguinero puede negar el aporte de Hiram Pérez Concepción a la conservación de nuestro patrimonio histórico y, más allá, a contribuir con aporte para que esta tierra siga siendo la más hermosa que ojos humanos vieran.

Ningún holguinero puede negar el aporte de Hiram Pérez Concepción a la conservación de nuestro patrimonio histórico. Foto: ahora.cu

Sin dudas uno de los imprescindibles de la investigación y la promoción histórica local es el académico holguinero que recientemente mereció el Premio Provincial de Historia “José Agustín García Castañeda”, otorgado a la obra de la vida por la filial provincial de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (Unhic), y es que son varias décadas de entrega a la tierra que le vio nacer, periodo en el que cualquier reconocimiento es poco a su consagración.

La Dra.C. Yurisay Pérez Nakao presidió el jurado donde el certero veredicto enfatizó en la amplia hoja de servicios en pos del desarrollo de las ciencias históricas, su enseñanza y divulgación, así como la conservación del patrimonio en el territorio, acontecimiento publicado en el perfil de Facebook del historiador Ventura Carballido Pupo.

Los museos de Historia Natural Carlos de la Torre y Huerta (1969), La Periquera (1976), Casa Natal de Calixto García (1979), el Archivo Provincial de Historia (1983), el Chorro de Maíta, y tantas otras instituciones se deben al bregar del prestigioso profesor, así como del colectivo que le ha secundado en su desempeño, eso mismos que han propiciado la creación de las salas de historia en centros de trabajo y docentes, como las existentes en las fábricas KTP, Héroes del 26 de julio, Pedro Soto Alba, Ernesto Che Guevara, entre otras.

Las letras holguineras, cubanas, y en particular las relativas al estudio de la historiografía, recibieron su notable impulso con la creación del sello La Mezquita, donde constan más de un centenar de títulos publicados, entre ellos los ganadores del Premio Provincial de la Academia de Ciencias de Cuba (Indios en Holguín) y galardones de la Crítica Historiográfica “José Luciano Franco” (La virgen cubana en Nipe y Barajagua; La ruta holguinera hacia el capitalismo; Calixto García en la guerra grande).

Al frente de la Oficina de Monumentos y Sitios Históricos, así como de la filial en Holguín de la Unhic, Hiram aprovecha cada hora para patentar ese ideal de esta tierra como provincia del universo, a través del trabajo con nuestra historia, esa que “nos proporciona sentido de identidad, de pertenencia” y como vía para adquirir “satisfacción espiritual, de crear conciencia patriótica y formar valores.

Sin dudas uno de los imprescindibles de la investigación y la promoción histórica local es el académico que recientemente mereció el Premio Provincial de Historia. Foto: Archivo

Ángela Peña Obregón-Bebé, como cariñosamente se le conoce-, fue la primera acreedora del Premio Provincial de Historia, denominado José Agustín García Castañeda, en honor al naturalista, museólogo y arqueólogo holguinero, quien prestigia desde el pasado año con su nombre a quienes reciben este lauro,  seguidores orgullosos de su legado en nuestra provincia.

(Con información de ahora.cu)

Sesionó online en Holguín Taller de Investigadores del Patrimonio Local

Por Vanessa Pernía Arias
Fotos Facebook de La Periquera
El Taller Provincial de Investigadores del Patrimonio holguinero sesionó hasta hoy de manera online con un programa que incluyó paneles, conferencias e intervenciones de importantes especialistas en torno a la historia local, la museología y la conservación de los valores patrimoniales del país.
Auspiciado por el Centro territorial de Patrimonio, el Museo La Periquera y la filial de la Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC), el Taller rindió homenaje al historiador, profesor e investigador holguinero José Agustín Castañeda (1902-1982) al abordar su vasta obra, que permite conocer a Holguín en sus diferentes aristas,  a partir de su origen y evolución, su identidad y cultura.
Entre sus libros se encuentra “La Municipalidad holguinera”, que constituye uno de los textos más completos y consultados de la historia local, al comprender información no solo político-social y económica, sino también de índole educacional y cultural de gran interés.
Durante dos jornadas se socializaron estudios sobre el patrimonio de la ciudad de Holguín, así como estrategias de conservación de bienes y obras patrimoniales.
La amplia fototeca que posee el Museo Provincial La Periquera, declarado Monumento Nacional, constituye una de las investigaciones abordadas, destacando el valor histórico del espacio, al  profundizarse en la historia nacional; un trabajo que refleja además la diversidad de fotos por temáticas, etapas y lugares.
También se presentó el libro “Holguín: coleccionismo y museos”, de David Gómez Iglesias y Marlene Martínez Pupo, uno de los primeros textos en investigar el fenómeno del coleccionismo y sus instituciones en Cuba, publicado por el sello editorial La Mezquita en 2011.
Este título tiene como base fundamental el patrimonio documental del Centro de Información de La Periquera, y está sustentado en la obra fundadora de Eduardo García Feria, primer coleccionista holguinero y su hijo, el museólogo José Agustín Castañeda, abordando el proceso de creación y desarrollo de los museos en Holguín.
Además se presentó en la apertura del evento un estudio relacionado con el combatiente Armando Guerra Menchero, santiaguero de procedencia holguinera, de la autora Yaimina Morales Pérez, que estudia su vida revolucionaria y diplomática en la esfera internacional.
El programa del encuentro incluyó en su apertura varios abordajes sobre el cuidado del patrimonio cultural tangible en el territorio, cuyo taller reúne a investigadores de toda la geografía holguinera, garantizando de esta forma, su salvaguarda para transmitir el conocimiento a las generaciones futuras con toda la riqueza de su impronta.

Potencian en Holguín las visitas virtuales a museos y galerías

Por Vanessa Pernía Arias

Foto tomada de Internet

A disposición del público cubano y extranjero se encuentran las visitas virtuales a varias instituciones culturales de Holguín, como parte de las acciones que fomentan el desarrollo de la informatización en la provincia y una opción interesante ante la imposibilidad de los recorridos presenciales a causa de la Covid-19. 

Estas propuestas se encuentran en la plataforma Ciudad Nuestra, Portal del ciudadano del municipio de Holguín, que se localiza en la dirección www.ciudadholguin.gob.cu, y entre las propuestas destaca el Museo Casa Natal de Calixto García y el Centro Provincial de Artes Plásticas. 

Concebido como proyecto de desarrollo local, iniciativa del Gobierno de cara al proceso de informatización de la sociedad, esta propuesta conecta a los usuarios de la plataforma con otras ofertas de contenidos de la propia ciudad, precisó Eduardo Ávila Rumayor, director de la Casa de Iberoamérica y coordinador del mismo.

Pone a disposición de los internautas, materiales audiovisuales realizados exclusivamente para el sitio, series dramatizadas, spots que refuerzan la identidad del holguinero, exposiciones, entre otros, articulando un sistema de conocimientos novedoso y atractivo. 

En este sentido los usuarios pueden acceder a las habitaciones que sirvieron de hogar a la familia Íñiguez Landín, así como visualizar los distintos objetos que allí se atesoran del Mayor General Calixto García.

Otro de los atractivos resultan las visitas a las salas que componen el Centro de Arte holguinero, donde se puede disfrutar en tiempo real de las exposiciones exhibidas, además de obtener información relacionada con la actividad plástica en el territorio y de la cultura en general.

El Portal hipervincula a otros contenidos relacionando a páginas que hoy se desarrollan en el país, como Picta, plataforma cubana de contenidos audiovisuales, y otras que proveen nuevas aplicaciones nacionales, bibliotecas virtuales, la red de ciencias de Cuba y al entramado de instituciones del país y sus servicios, explicó Ávila Rumayor. 

Ciudad Nuestra, promovido por el Centro para el Estudio y Desarrollo Sociocultural (CEDES) y subordinado a la Casa de Iberoamérica, está diseñado desde la gestión colaborativa y participativa de la ciudadanía, donde coexisten los sectores estatal y privado, para colocar los datos que necesiten sobre sus emprendimientos, o acompañar a estos a escala local en lo relativo al diseño de imagen y la incorporación de valor a sus productos, añadió (con información de la ACN). 

Las ocurrencias del profe Cuba

Quién, en el panorama de la intelectualidad holguinera, no ha escuchado del profe Cuba, o ha sido partícipe de su jovialidad y picardía auténtica que lo hacen redundar en el temperamento de los que nacimos en esta Isla y que en él se acentúa mucho más.

Quién no ha escuchado del profe Cuba. Foto: Internet

Quizás como un aviso para su futuro profesional, o solo como una casualidad de la vida, pero fue en La Trocha, no de Júcaro a Morón, sino del municipio Báguano, nació el 4 de agosto de 1955, para luego convertirse en el prominente historiador que es hoy.

Cuba es, de esos casos en que los títulos quedan por debajo del dominio y los conocimientos reales, acentuado quizás por la vehemencia con que defiende sus posturas y la solidez de sus argumentos, aunque a pesar de ello no puede menospreciarse el grado científico que ostenta de Máster en Ciencias.

Miembro de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC), en su trayectoria laboral se encuentran los servicios en el Museo Provincial de Holguín, La Periquera, y en la Oficina de Monumentos en nuestro territorio, donde ha contribuido a preservar la historia local a través de publicaciones e investigaciones que constan en periódicos, revistas y boletines de prestigio en el panorama de las Ciencias Sociales.

Latidos de Revolución. Holguín 1952-1953, Comando urbano en acción 1957, Holguín, 1898-1920 de la colonia a la República, Política demográfica 1898-1920  y Cuba, independencia y generación (Ediciones Holguín, 2003, 2004, 2006, 2017), son algunos de los textos publicados bajo su pie de firma.

Diversos reconocimientos ha merecido su obra, entre ellos el Premio de la Ciudad 2005 por la presentación de la obra Holguín, 1898-1920…, así como los Premios de Investigación Cultural en 2003, entre otros.

Diversos reconocimientos ha merecido su obra. Foto: Portada del texto

Pero, sin lugar a dudas, su rol más prominente en el panorama local es frente a las aulas, en su desempeño como profesor en diversos centros docentes de la provincia de Holguín, en los cuales no he tenido el placer de participar, sin embargo recuerdo con mucha satisfacción los momentos en alguno que otro evento donde he podido nutrirme de sus conocimientos al tiempo que nos roba una que otra carcajada por sus ocurrencias.

Al profe Cuba lleguen nuestras más sinceras felicitaciones próximo a celebrarse su cumpleaños.

Andrés García Benítez, maestro del diseño escénico

Por Erian Peña Pupo

Fotos cortesía del Centro Provincial de Arte de Holguín

El Centro Provincial de Artes Plásticas de Holguín comparte en sus redes sociales la exposición Entre candilejas. Andrés García Benítez y las artes escénicas, que muestra, mediante una selección de diseños, una parte del trabajo de este artista como diseñador para la escena cubana.

La muestra, expuesta en el perfil de Facebook “Artistas holguineros” ante la imposibilidad de su apertura física a causa de la propagación de la Covid-19 en la provincia, hace pública “una parcela de la obra profesional de Andrés relativamente poco estudiada y algo menos conocida”, comenta el investigador Martín Garrido, curador de la misma y quien ha dedicado parte importante de su trabajo al rescate y estudio de la obra de este necesario artista plástico.

“Por lo regular, cuando se hace referencia a Andrés, siempre se recuerda su labor como portadista de Carteles. Es comprensible que así sea, pues las portadas diseñadas por él para una de las revistas más populares de la etapa republicana en Cuba son, indudablemente, un patrimonio del arte nacional, el segundo gran momento de nuestra gráfica costumbrista solo comparable, en calidad y trascendencia documental, a la obra que Víctor Patricio Landaluce realizara en el siglo XIX”, asegura Martín y añade que iniciada en los años 40, su labor para esta esfera de la creación, el diseño escénico, se amplía y enriquece en las décadas del 50 y 60.

Además del teatro, Andrés García realizó incursiones, “siempre brillantes”, en el diseño de vestuario y escenografía para presentaciones de ballet, ópera, zarzuela, danza moderna y cabaret, cada uno con las características propias de la manifestación y que le permitieron mostrar su “talento multifacético”, “su maestría como dibujante, su versatilidad como creador, su conocimiento profuso de la historia del traje y de la historia del arte en general”, dice Martín y destaca que “su profesionalidad en la esfera del diseño destinado a las artes escénicas se advierte en todas y en cada una de las piezas que ahora mostramos, demostrando por qué críticos tan exigentes como Rine Leal o Luis Amado Blanco solo tuvieran para él los más encendidos elogios” al reseñar obras donde el holguinero dejó la impronta de su firma.

Las obras expuestas en esta muestra –que celebra el 105 aniversario de su natalicio y los 40 años de su muerte; además, el vigésimo aniversario de la realización en Holguín de la primera exposición que, tanto en Cuba como en otras partes, se dedicó a vindicar la impronta del notable artista– pertenecieron a las colecciones particulares de dos destacados artistas cubanos: el maestro Ramiro Guerra, pionero de la danza moderna en Cuba; y el diseñador escénico Eduardo Arrocha, “único discípulo de Andrés, a quien debe su consagración a estas disciplinas”. “Fundidas en un todo, ambas colecciones se conservan hoy en Holguín por voluntad expresa de Arrocha. Las piezas que las integran son como pequeñas obras maestras de esta disciplina, que por su calidad no desmerecen dentro del conjunto total de la obra de Andrés”, y que nos reafirman a García Benítez como uno de los grandes diseñadores escénicos de todos los tiempos en nuestro país, y una de las figuras que engrandece nuestro patrimonio visual.

 

La Periquera, 45 años resguardando, como museo, la historia de Holguín

Por Erian Peña Pupo

Fotos tomadas de Internet 
Hace 45 años, el 25 de julio de 1976, La Periquera, edificación neoclásica ligada a la historia de Holguín, fue constituida como Museo Provincial. Ubicada en la actual calle Frexes no. 190, frente al parque Calixto García, entre las paralelas Libertad y Maceo, es símbolo de la ciudad. 

La famosa construcción –levantada en la segunda mitad del siglo XIX, fue sede del gobierno provincial, Casa Consistorial, durante 106 años, entre 1878 y 1984– ha sido testigo silencioso de la ciudad, su paso en el tiempo, sus avances, cambios… En las viejas fotos en sepia, con calles de tierra y campesinos a caballo frente a la plaza, está presente La Periquera. Desde sus balcones observó crecer la urbe desde la vieja Plaza de Armas, también llamada Plaza de Isabel II, levantarse las principales edificaciones y erguirse, justo frente a sí, al cine-teatro Wenceslao Infante, hoy Complejo Cultural Teatro Eddy Suñol, muestra del mejor art decó cubano. 

En su patio interior morisco transcurrió la primera función de cine en la ciudad, el 25 de noviembre de 1895. Desde esos mismos balcones habló al pueblo cubano, por primera vez, luego de llegar por Gibara proveniente de Nueva York, el primer presidente de la Cuba republicana, Tomás Estrada Palma. Mientras que el 20 de mayo de 1902, como parte de la ceremonia de constitución de la alcaldía holguinera, se desplegó desde su balcón central la bandera cubana. Más de medio siglo después habló desde allí a los holguineros el Comandante Fidel Castro, en los primeros días de 1959… Y además, cada año se inauguran, desde esos mismos balcones, las Romerías de Mayo, Festival Mundial de las Juventudes Artísticas. 

La Periquera, declarada Monumento Nacional el 10 de octubre de 1978, muestra en sus salas la historia holguinera desde las culturas precolombinas (con importantes asentamientos en la zona) hasta los momentos actuales; además piezas decorativas, armas, documentos, numismática, filatelia, objetos curiosos, victrolas, relojes, y obras de arte de pintores y artistas de prestigio internacional, como el holguinero Cosme Proenza. Entre ellas, obras de singular significación como el Hacha de Holguín, objeto aborigen de uso ceremonial que se ha convertido en el símbolo de la provincia; la mortaja que cubrió el rostro del cadáver de José Martí en uno de sus múltiples entierros; el Aldabón original de la construcción, obra que se entrega a personalidades cubanas y extranjeras que han cooperado en el desarrollo cultural, científico o económico de la localidad, entre otras piezas. 

La historia de La Periquera se vincula a un terreno perteneciente a Pepa Cardet, utilizado como valla de gallos, actividad de gran popularidad en aquellos tiempos. Luego fue vendido al español Francisco Rondán para la construcción de un verdadero palacete, una casa diferente a todas las de la época en una ciudad modesta arquitectónicamente, si la comparamos con sus vecinas Santiago de Cuba y Camagüey. Bajo este propósito, Rondán, uno de los terratenientes de mayor poder adquisitivo en el territorio y dueño de varias fincas ganaderas e ingenios, inició la obra alrededor de 1860, la cual se extendió unos ocho años, según investigaciones de José Agustín García Castañeda, historiador e investigador holguinero. Con el estallido de la Guerra de Independencia en 1868, el inmueble comenzó a ser usado como fortaleza militar por el gobierno peninsular, mientras que algunas de las familias más influyentes del pueblo encontraron refugio allí. En los días sucesivos al estallido bélico, se produjo un ataque mambí bajo las órdenes del General Julio Grave de Peralta, del 29 al 30 de octubre de 1868. Era la Casa Rondán, como era llamada, el único punto que faltaba por tomar en la ciudad y comenzó a ser atacada por los insurrectos desde la Plaza de Armas. 

A la edificación habían sido llevados también todos los prisioneros, entre ellos la holguinera Juana de la Torre, a quien utilizaron para detener el ataque, petición a la que ella respondió sin miramientos asomada desde uno de los balcones: “Si debo morir bajo los escombros de este edificio para que triunfe la causa justa que no se detenga un momento el fuego del cañón”. Tras tal hecho nació el nombre de La Periquera, pues los mambises le gritaban a sus oponentes: “Salgan de la jaula, pericos”, en alusión a los colores de sus uniformes, los de la bandera española. Después del ataque mambí, la propiedad de Rondán sufrió docenas de impactos de proyectil de cañón; su propietario reclamó al gobierno español las pérdidas infligidas a su hogar en unos 12 mil pesos oro, y se retiró a vivir a la fortificada ciudad de Gibara. 

Desde entonces se estableció allí la Comandancia del ejército español, en un ala alquilada a los herederos de Roldán, y sirvió, además, de vivienda a varios gobernadores, entre ellos Agustín Peláez, quien –según cuentan las leyendas– estaba casado con una bella y joven mujer, quien se enamoró perdidamente de un capitán del cuerpo de voluntarios. Los pobladores fueron dándole vida a esta relación hasta convertirla en una leyenda de amor y muerte que forma parte del mito de La Periquera, edificio que celebra sus 45 años como museo.