Por una sonrisa

Por Erian Peña Pupo

Fotos Adrián Aguilera

Una sonrisa todo lo puede y más si es la sonrisa de un niño. Una sonrisa que destruya los miedos, haga crecer la esperanza y nos deje ser también un poquito más felices y soñadores.

Las celebraciones por el Día de los Niños –con sede central en Sagua de Tánamo– hicieron posible en los infantes y sus familias muchas de estas sonrisas espontáneas y agradecidas.

Lidis

Lidis Lamorú tiene su casa abierta para quien quiera entrar. Su casa, ese patio enorme, fue esta vez la plaza Camilo Cienfuegos, donde la cantautora holguinera realizó un concierto.

La mayoría de los niños allí presentes no conocieron las emisiones televisivas del popular programa El patio de Gabriela, donde una Lidis veinteañera, guitarra en mano, nos hacía soñar cada semana. Pero los padres de estos niños sí disfrutaron con Gabriela, por eso este fue un concierto para toda la familia. El tiempo ha pasado, Lidis creció como artista, dio a conocer su música en toda Cuba y varias partes del mundo, recibió importantes premios y el aplauso de muchos: ahora celebra, agradecida, sus 21 años de vida artística con temas que todos coreamos: “Don Lagartijo”, “Tengo”, “Curioso negrito”…

En compañía de Mónika Dance y otros artistas holguineros, entre una “conga a toda hora” y aquello que nos ha aportado la mezcla de razas, nuestra identidad, Lidis agradeció a los “holguineros por permitir que mi guitarra, mis canciones y yo podamos existir”.

En la casa de abuela

La casa de abuela es un proyecto que acaba de nacer en la ciudad. Tiene como anfitriona a la cantautora Edelis Loyola y se realizó por primera vez en la Casa de Iberoamérica.

Entre música, payasos, títeres y libros, Edelis apuesta por que los niños se diviertan y se instruyan al mismo tiempo. Aprender es lo importante y si reírse y divertirse van de la mano, mucho mejor.

“Nos interesa rescatar la actividad cultural infantil en función no solamente de los juegos, los payasos y las canciones, sino enfocarnos hacia la cultura, para que los niños salgan de acá alegres y divertidos, pero también conociendo algo nuevo”, comenta Edelis, miembro de la UNEAC.

En esta ocasión estuvieron en La casa de abuela: bailarinas de la compañía Mónika Dance, niños ganadores del Festival de la Canción Infantil La ronda del Pintorcillo, Paco Palabrero, el clarinete de Don Lupe, el guije Jirivo Jiribilla en manos de Leandro Peña, el libro La princesa Dayán, de Niurki Pérez García, la flauta y los coros de Edelita Cabreja…

“Queremos traer la tradición y la modernidad que prestigia a la Casa de Iberoamérica y hacerlo en un proyecto donde fluya la danza, los mitos, las leyendas, los juegos y las canciones infantiles, pero siempre dándole un serio carácter cultural a la actividad”, añade la también realizadora radial.

No hay un espacio así en la ciudad, se los aseguro. Por eso no lo piense dos veces: cuando el próximo 12 de agosto se realice nuevamente La casa de abuela, vaya con su pequeño a la Casa de Iberoamérica, entre sin tocar la puerta, Edelis Loyola les espera, guitarra y corazón en mano, para hacernos aprender y soñar al compás de sus canciones.

 

Por los 25 años de la Casa Ibero

Por Erian Peña Pupo

Fotos Adrián Aguilera

La Casa de Iberoamérica celebra este año su 25 aniversario, por lo que ha proyectado un amplio plan de actividades entre los que destaca el concierto del tenor Yuri Hernández en el Teatro Suñol bajo el título Para vivir y ahora un encuentro con las instituciones que han mantenido un estrecho vínculo y cercanía con la Casa holguinera.

A propósito fueron reconocidos el Teatro Eddy Suñol, el Museo Provincial La Periquera, los respectivos centros provinciales del Cine, del Libro y la Literatura, y las Artes Plásticas, el Fondo Cubano de Bienes Culturales, las filiales provinciales de la UNEAC y la Asociación Hermanos Saíz, la Dirección Provincial de Cultura, CEDES, Cuadernos Papiro, la Unidad Provincial de Apoyo a la Actividad Cultural, Casita de Romerías, Ediciones Holguín, el Centro de Comunicación Cultural La Luz, la Academia El Alba, Ediciones La Luz, entre otras.

Asimismo, fueron entregados reconocimientos especiales a instituciones que han realizado importantes aportes a la institución en estos 25 años: la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos Faustino Oramas, el Consejo Provincial de las Artes Escénicas, el Consejo Provincial de Patrimonio y la Biblioteca Alex Urquiola.

Con incursiones en géneros identificativos del panorama sonoro cubano, como el son, el mambo y el chachachá, el proyecto De Cuba soy, perteneciente a las Artes Escénicas en Holguín, compartió temas ineludibles en el pentagrama nacional, como el Chan Chan y Los tamalitos de Olga. “Lo más importante para nosotros –comenta el Maestro Gastón Allens, director del proyecto De Cuba soy– es defender la música que ha hecho famosa a Cuba y que nos identifica en el mundo. Además, demostrar que la gente sí se divierte, pues muchos creen que la música cubana es anticuada y nadie se recrea con ella”.

El 23 de octubre de 1993, el Dr. Armando Hart Dávalos, entonces ministro de Cultura, y el investigador José Manuel Guarch Delmonte, fundan la Casa de Iberoamérica con el objetivo de profundizar, a partir del estudio y promoción de la cultura nacional y regional, en las relaciones histórico–culturales que conforman la cultura en el continente. Ese mismo año surge la Fiesta de la Cultura Iberoamericana como proyecto integrador del trabajo de la Casa. Veinticinco años después, la Casa de Iberoamérica consolida sus intereses iniciales y se proyecta “en diálogo continuo con la región”, como asegura el DrC. Eduardo Rafael Ávila Rumayor, actual director de la institución holguinera.

 

Armando Manzanero, Gilberto Santa Rosa y Álvaro Torres en Cuba

Foto: Internet

Tres grandes figuras de la música internacional como el mexicano Armando Manzanero, el puertorriqueño Gilberto Santa Rosa y el salvadoreño Álvaro Torres están en Cuba.

Manzanero con sus canciones como Esta Tarde vi llover y Contigo aprendí, se presenta el domingo 15 a las 9:00 p.m. en La Piragua, a un costado del Hotel Nacional en el famoso Malecón de La Habana, junto con Omara Portuondo, Eliades Ochoa y Haila María Mompié. En un concierto único para el pueblo cubano que se trasmitirá en vivo por el Canal Clave de la Televisión cubana.

En este mismo lugar y a la misma hora, el lunes 16, Gilberto Santa Rosa, cantará también para los cubanos que hace años lo esperaban-al igual que a Manzanero- para bailar con  canciones como Un montón de este estrellas, de Polo Montañez y Que manera de quererte, de Luis Emilio Rios, ambos autores de la Isla.

El domingo 15 a las 9:00 p.m, Álvaro Torres, dará un concierto para unas 80 mil personas en la Plaza Ignacio Agramonte y Loynaz en la ciudad de Camagüey, como parte de una gira que lo llevará también a las provincias de Matanzas, Cienfuegos, Holguín, Granma y Santiago de Cuba, auspiciada por la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (Egrem). Junto al salvadoreño actuará el músico cubano Juan Guillermo Almeida (JG) y su grupo.

Tomado de www.granma.cu

De un pájaro las dos alas

Así como a la Ciudad de los Parques, bendijo la lluvia la presentación nocturna del Grupo “Tumbayé”, integrantes de la Brigada Artística de Puerto Rico que por estos días visitaron el oriente cubano.

El Centro Cultural Plaza de la Marqueta acogió la veleda. Foto: AA

Para el cubano suena como una buena rumba, pero un poco más movida y a la vez contagiosa para los pies del bailador. En primera instancia provoca al oído, el resto es solo dejarse llevar.

Durante la noche de este 10 de julio el Centro Cultural “Plaza de la Marqueta” devino en escenario propicio para que las raíces africanas hicieran gala de su impacto en el Caribe: el tambor y la maraca, fusionados en una pieza, se encargaron de marcar el paso.

Muy alegres por estar durante estas dos semanas en Cuba, “patria hermana” a la que arribaron con motivo de la Fiesta del fuego, en la provincia de Santiago, expresaron sentirse los integrantes de esta brigada para el intercambio cultural que se presentaron en Holguín, provincia que “los recibió y ahora les despide”.

Versatilidad interpretativa evidencian los músicos puertorriqueños. Foto: AA

El que no lo conocía pues esta noche no tuvo que echarse a llorar antes de dormir, pues a través de una conferencia magistral, los integrantes del grupo fueron improvisando notas y a la vez explicando detalladamente cada elemento que compone esta tradición musical que cuenta con más de 30 ritmos diferentes: La Bomba puertorriqueña.

Este género musical y baile afro-puertorriqueño fue llevado a la Isla por los esclavos que llegaron de las Antillas francesas procedentes de la costa oeste de África. Se puede definir como un estilo libre, que no tiene reglas rígidas en cuanto a la rima y al verso, su contenido está enriquecido con situaciones netamente sociales, expresando mediante su lenguaje característico y pintoresco la cultura y las tradiciones del pueblo.

La bomba tiene más de veinte ritmos entre los que cuentan el sicá, el yubá y el holandés. Tradicionalmente van acompañados de un baile donde el percusionista intenta seguir los pasos improvisados del “bailador”. A ello se le suma la versatilidad interpretativa de los artistas, que posibilita lo mismo tocar un instrumento, que entonar una canción, y hasta protagonizar-conjuntamente con un invitado aleatorio del público-, un baile al frente del escenario.

El batey, escenario recurrente, donde se produce la descarga tradicional, evoca temas típicos de la herencia africana, es así que los embrujos y brebajes, u otros elementos que adornan los cánticos típicos de esta cultura tradicional centran parte de las letras.

Hay en su música ese sazón caribeño que nos distingue, ese toque contagioso que viene del sofocante calor y del agua del mar que baña nuestras costas. Antes de la despedida un tema dedicado a la mayor de las Antillas no podía faltar: “De Borinquén para Cuba”, y mientras las bailarinas con trajes típicos adornan el escenario con su desenfadados movimientos unos versos se dejan escuchar: “con cariño para Cuba bella”.

El intercambio entre ambas naciones hermanas se fortalece con cada visita. Foto: AA

Cantos-toques y bailes son en este género musical una triada perfecta, el cual se cataloga como más antiguo de esa nación, hermana en colores como su bandera, pero también en costumbres y tradiciones, tal como dijera el poema: “De un pájaro las dos alas”.

Regresa Álvaro Torres a Holguín

Álvaro Torres durante su visitaÁlvaro Torres durante su visita a Radio Angulo, Holguín, en julio de 2015. Foto: Lisandra Cardoso (Archivo)

El cantautor salvadoreño Álvaro Torres se presentará nuevamente en la provincia de Holguín el próximo 21 de julio como parte de la gira que realiza en Cuba, para promocionar su primer disco realizado con la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM).

El fonograma, el pionero con el que la empresa representa a un artista extranjero, aúna populares canciones del intérprete como Chiquita mía, Nada se compara contigo, Espacios vacíos, Mi verdadero amor, Yo te seguiré queriendo, y Todo se paga.

Los prestigiosos músicos cubanos Omara Portuondo, Eliades Ochoa, Pancho Céspedes, Isaac Delgado, el Septeto Santiaguero, Leoni Torres, el dúo Buena Fe y el Buena Vista Social Club se unieron al salvadoreño en esta producción. También los coros Diminuto y Entrevoces y la sección de cuerdas de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba.

Varadero, Cienfuegos, Granma y Santiago de Cuba son otros territorios que recibirán la música del afamado intérprete, quien se hará acompañar en esta gira, auspiciada por la EGREM, del joven músico cubano Juan Guillermo (JG).

Andrés Cayón Inciarte, jefe de programación y ventas de la EGREM en Holguín, expuso en conferencia de prensa que aún no se ha precisado el escenario donde se presentará el artista.

Sostuvo que hasta el momento es el Centro Cultural Bariay el escenario previsto, mas se valoran otras opciones de instalaciones que puedan acoger a más personas debido al alto nivel de convocatoria del intérprete.

Esta es la segunda vez que Álvaro Torres se presenta en Holguín, pues el 16 de julio de 2015 ofreció el primero de los dos conciertos realizados en el estadio Mayor General Calixto García, con el que concluyó su primera gira por Cuba iniciada en La Habana en diciembre de 2013.

Con información de Rosana Rivero (Ahora)

Tomado de www.radioangulo.cu

Álvaro Torres cantará nuevamente en Holguín

Foto: Lázaro Wilson y La Demajagua
Foto: Lázaro Wilson y La Demajagua

El cantautor salvadoreño Álvaro Torres se presentará nuevamente en la provincia de Holguín el próximo 21 de julio como parte de la gira que realiza en Cuba, para promocionar su primer disco realizado con la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM).

El fonograma, el pionero con el que la empresa representa a un artista extranjero, aúna populares canciones del intérprete como Chiquita mía, Nada se compara contigo, Espacios vacíos, Mi verdadero amor, Yo te seguiré queriendo, y Todo se paga.

Los prestigiosos músicos cubanos Omara Portuondo, Eliades Ochoa, Pancho Céspedes, Isaac Delgado, el Septeto Santiaguero, Leoni Torres, el dúo Buena Fe y el Buena Vista Social Club se unieron al salvadoreño en esta producción. También los coros Diminuto y Entrevoces y la sección de cuerdas de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba.

Varadero, Cienfuegos, Granma y Santiago de Cuba son otros territorios que recibirán la música del afamado intérprete, quien se hará acompañar en esta gira, auspiciada por la EGREM, del joven músico cubano Juan Guillermo (JG).

Andrés Cayón Inciarte, jefe de programación y ventas de la EGREM en Holguín, expuso en conferencia de prensa que aún no se ha precisado el escenario donde se presentará el artista.

Sostuvo que hasta el momento es el Centro Cultural Bariay el escenario previsto, mas se valoran otras opciones de instalaciones que puedan acoger a más personas debido al alto nivel de convocatoria del intérprete.

Esta es la segunda vez que Álvaro Torres se presenta en Holguín, pues el 16 de julio de 2015 ofreció el primero de los dos conciertos realizados en el Estadio Mayor General Calixto García, con el que concluyó su primera gira por Cuba iniciada en La Habana en diciembre de 2013.

Por Rosana Rivero Ricardo

Tomado de www.ahora.cu

Santiago: otra puerta hacia Puerto Rico

Andy Montañez
Andy Montañez durante el concierto. Foto: Miguel RUBIERA

Hora y media de entrega sincera y apasionada en el teatro Heredia selló nuevamente la plena identidad que a lo largo de casi cuatro décadas se ha forjado entre Andy Montañez y los habitantes de la urbe oriental.

Para el cantor borinqueño, «cada vez que vengo tengo la sensación de no haber salido de casa, porque, sépanlo, Santiago de Cuba es otra puerta de entrada a Puerto Rico, tan familiarmente cercanos nos sentimos».

Montañez protagonizó la que quizá haya sido la velada más esperada de la trigésimo octava edición del Festival del Caribe, dedicada a Puerto Rico, y lo hizo con el apoyo de la orquesta Karachi, una de las agrupaciones santiagueras de mayor poder de convocatoria.

Desde que irrumpió en escena con su versión salsera de Payaso, del español Rafael Pérez Botija, que convirtió en éxito de la música tropical en 1985, hubo sobre la escena abundantes muestras que confirman la jerarquía de Andy en la música popular antillana.

Consciente de que su trayectoria creció a partir de las tradiciones de su pueblo, no olvidó su paso por el Gran Combo de Puerto Rico.

De los tiempos del Gran Combo cantó Julia, en la que los sentimientos se expresan con una buena dosis de humor, y Hojas blancas, con la que Andy alcanzó su primera alta cota de popularidad al grabar ese tema de Roberto Angleró. A propósito del referido tema, comentó: «Tengo ya 76 años y 55 de vida artística. No he cambiado, sigo fiel a lo que me parece justo, y mantengo la voz; lo único que me han caído «hojas blancas» en la cabellera».

Incorporada a su repertorio, la pieza bailable de Manolito Simonet, Locos por mi Habana, se transmutó en la voz de Andy en una de sus cartas de presentación entre los suyos: En mi Puertorro, y aunque al iniciar su andadura formó parte del experimento que Montañez llamó salsatón, con el que quiso atraer a influyentes reguetoneros como Julio Voltio y Daddy Yankee, no estuvo mal, sino todo lo contrario, sumar al santiaguero El Narra, un joven que se aparta de los códigos simplones y bastos habituales en el género y apuesta por rapear con sentido.

En medio del concierto le llegaron a Montañez, de la mano del presidente del Gobierno en la capital de Santiago, las Llaves de la Ciudad. Una alegría más para quien horas antes había asistido al estreno de la multimedia Andy pa’rato, realizada por Julieta García Ríos y Adán Iglesias, con la colaboración de la esposa del cantor, Xiomara Acuña, periodista venezolana, martiana y bolivariana.

El final de la fiesta, que contó con la dirección musical del músico borinqueño Pedro de Jesús –y artística del compositor santiaguero Rodulfo Vaillant–, levantó al público de las lunetas y generó una estremecedora manifestación patriótica de los compatriotas de Andy, que vinieron al Festival del Caribe: la plena de Florencio Morales Ramos, Qué bonita bandera, que por muchos años circuló de boca en boca y de casa en casa, al margen de su prohibición mediática, hizo justicia a la causa independentista puertorriqueña.

Por Pedro de la Hoz

Tomado de www.granma.cu

Fito

Por Erian Peña Pupo

Para mi generación, Fito Páez es casi un dios tardío, no un dios impoluto, sino uno mucho más desconcertante, que escuchábamos alelados como si debajo de nuestros pies se abriera la tierra y al lado del camino una voz ríspida, trashumante, con olor a cigarro y alcohol, nos dijera que sí, que a estas alturas del partido no todo estaba perdido.

Foto: Adrián Aguilera

Más afectiva que epocal, y a la deriva entre finales del siglo e inicios del nuevo milenio, mi generación confió en Fito Páez y su aliento sureño y descabezado, donde el folclore y la canción latinoamericana (Mercedes Sola, Víctor Jara, Violeta Parra), de la que bebió como integrante de la llamada trova rosarina, se mezclaba con los sonidos rockeros del piano y la guitarra eléctrica que conocimos en otros importantes músicos argentinos como Juan Carlos Baglietto, Charly García, Andrés Calamaro, Luis Alberto Spinetta, Gustavo Cerati, Litto Nebia, León Gieco, Gustavo Santaolalla y Pedro Aznar. Nosotros, que escuchábamos a Silvio, Pablo y Noel, pero también a Sabina, el otro dios tutelar, Serrat, Aute, Ana Belén, Caetano Veloso, percibimos que su música se esparcía y cobraba resonancias en la obra de muchos compositores cubanos, y principalmente en la llamada generación de los topos: Santiago Feliú, Carlos Varela, Frank Delgado y Gerardo Alfonso.

Ahora que Fito cierra el Festival Internacional de Cine de Gibara, recuerdo como nos pasábamos sus discos, como si diéramos algo preciado, y además, como coreábamos en improvisadas reuniones de amigos, donde su música era la banda sonora perfecta, aquellos temas que ahora el argentino desgranó en el escenario: “Un vestido y un amor”, “Giros”, “Mariposa Tecknicolor”, “11 y 6”, “Al lado del Camino”, “Ciudad de pobres corazones”, “Dar es dar”, y claro, el insustituible himno “Yo vengo a ofrecer mi corazón”.

Foto: Adrián Aguilera

Pienso en los amigos esparcidos por varias partes del mundo que hubieran dado cualquier cosa por estar en la Plaza da Silva y corear los temas de un Fito enérgico, improvisador y vital. En aquel que me dice: acuérdate de mí cuando Fito cante “Al lado del camino”, y en aquellos que han venido de varias provincias solo por verlo cantar en vivo.

¿Cómo describir con inmediatez periodística algo que parte de la emoción? Aquello que uno sabe, sino irrepetible, al menos sí único, pues en Gibara y en Festival nada es imposible.

Fito Páez, el autor de veintiún álbumes de estudio, cuatro en directo y doce recopilatorios, el ganador de cinco Grammy Latinos, y uno de los más importantes y premiados exponentes del rock argentino, estaba allí, a unos metros de todos nosotros: subió al escenario, lo vimos pegarse al piano y destripar notas: “Esta canción es para el Santí Feliú”, y junto a Haydée Milanés tiramos el “Cable a tierra” en uno de los hitos de su música. Luego vino un “tangazo” y después “Desarma y sangra”, “una de las canciones más bellas que se hayan escrito”, casualmente por otro argentino, Charly García. Junto a Pancho Céspedes, Fito nos recordó que “El breve espacio en que no estás”, de Pablo Milanés, es la “canción de amor más hermosa que se ha escrito en la historia”, y “Sueño con serpientes”, de Silvio Rodríguez, “una manera de mirar la época y el tiempo”.

Fito Paez en concierto de clausura de FICG 2018. Foto: Adrián Aguilera

Después de “Giros”, Fito invitó a Cimafunk a que cantara “Yo vengo a ofrecer mi corazón”. Del público le pedían a gritos “Al lado del camino”… Los muchachos de Nube roja lo acompañaron en los temas “Circo beat”, “Dar es dar”, “Ciudad de pobres corazones”, y otro himno, “Mariposa tecknicolor”, ese que estaba dejando para un final que el público pedía distender.

Pero el final del concierto se acercaba y Fito pidió a Kelvis Ochoa, Haydée y Cimafunk cantar juntos “Y dale alegría”, ese tema que pide: “Dale alegría, alegría a mi corazón, es lo único que te pido, al menos hoy. Dale alegría, alegría a mi corazón…” Del público seguían pidiéndole “Al lado del camino”…

Fito se despidió, dejándonos alelados, hipnotizados, sin haber comprendido bien lo que allí ocurría, pero sabiendo que aquello fue real y palpable: Fito Páez cantó en Gibara para todos nosotros…

Pero el público le pedía otro tema: otra de sus canciones descabezadas y descorazonadas, vivas…

Y el músico y director argentino, agradecido, volvió al escenario, se sentó al piano, desgranó unas notas, y el público supo: “Esta canción la escribí cuando creí en la palabra, pero cada vez creo menos en las palabras y más en el polvo, los abrazos, el amor…”

“Al lado del camino”… se esparció por aquella noche gibareña con olor a mar y esperanza.

Música: En dos tiempos

Por Jorge Suñol Robles

Para sentir, amar, para vivir…

Pupila alerta. Esta vez los secretos no se guardan. No hay excusas. Llega la nostalgia, el recuerdo, los amores viejos, los ríos que se alejan, llegan las ausencias y los breves espacios, llega el muro del Malecón, La Habana intacta, llegan las palabras, la poesía.

Haydée Milanés en concierto

Corre la madrugada, buscando más cómplices que un piano y un par de guitarras, desafiando los misterios de la música. De fondo, como lo imaginé siempre, surge una voz que envuelve, hipnotiza. Surge Haydée Milanés, que ha emprendido un vuelo infinito, como libélula, como el sentimiento más profundo, como un abrazo irrepetible. Canta y  cierra los ojos, casi con la piel partida, profunda. Quiere seducirnos, claro está.

Doce años después sube al escenario de La Villa Blanca, se suma al sueño de Solás y nos regala parte de su repertorio musical. Haydée, sin temer a las caras desconocidas y los corazones inquietos, y a las multitudes que atrae el Festival, nos entregó de manera íntima una Cuba llena de boleros y feeling. Que nadie lo dude, fue un concierto para recordar, para homenajear a íconos de la canción.

Temas emblemáticos como Ámame como soy y Cómo fue, los trasladó a su registro de una rica manera. El público, entonces, cantaba y recordaba. Fue evidente la herencia y el legado de su padre, de Pablo Milanés fue también el concierto, con su firma fueron la mayoría de las canciones interpretadas. Para vivir, Yolanda, De qué callada manera “merodearon” la noche.

Pero cuando llegó el tema Una palabra, conocida pieza de Carlos Varela, a muchos los dejó mudos. “Abandonó” a su grupo acompañante, y sola se adueñó de su voz. Silencio, que esto se oye a capella.  Fue, sin dudas, unos de los momentos más hermosos  y cumbres de la presentación. Vinieron, luego, otras canciones, llenas de historias y caminos. Haydée las hizo suyas, se paseaba en el escenario.

Terapias para enfermos de funk

Este segundo tiempo es apto solo para los que necesiten “terapia”, para gozar de verdad. Dicen que están inyectando funk, y la gente baila, desmedidamente. Dicen que es Erik, el negro Erik, con sus lentejuelas y su rico tumbao.  Es Cimafunk, desde La Habana hasta Gibara, en un gran espectáculo.

Soltó fuego el escenario, “criollizando” todo género, toda forma de hacer y sentir la música. Cimafunk todavía es un proyecto joven y vino a mostrarnos su primer álbum: una Terapia rica y pegajosa. Es indudable, Erik Alejandro Iglesias se desplaza por varios registros con una facilidad increíble,  y lo mezcla siempre con sabores cubanos.

En solo un año la agrupación ha ganado seguidores en el público. Qué  bueno que su música haya llegado hasta el Oriente y se conozca, más allá de plazas habaneras. Hubo en este concierto una conexión magnífica con la gente, pacientes enfermos de funk. El proyecto empieza con fuerzas, ojalá mantengan ese impulso y las ganas de hacer canciones. Sigue la noche,  y Gibara todavía despierta.

EYEIFE, un sí absoluto

Por Juan Pablo Torralbas

Gibara estuvo de película durante una semana, y para complementar la catorce edición del Festival de Cine, llegó hasta la Villa Blanca el Festival Itinerante de Música Electrónica, Eyeife.

Eyeife une a DJs nacionales e internacionales de renombre, para presentar al público una propuesta alternativa y novedosa. Foto: Torralbas

Bajo la producción de PM Records, y la dirección de Suilén Milanés, Eyeife une a DJs nacionales e internacionales de renombre, para presentar al público una propuesta alternativa y novedosa, donde se mezcla la música electrónica con ritmos tradicionales y afrocubanos.

Desde que abrieron el espacio se fusionaron con otras artes. Uno de sus principales objetivos. Tanto en la apertura como en la clausura compartieron escena los Djs con la Compañía de Danza Contemporánea de Holguín, Codanza.

Durante tres días, Eyeife fue el enlace de los días de festival, hicieron que desde el 4 de julio el festival se convirtiera en una fiesta constante que no terminó hasta que ellos mismos cerraran las puertas de la catorce edición del Festival de Cine de Gibara.

Como parte de esta edición de Eyeife en el Festival Internacional de Cine de Gibara, llegaron hasta la Villa Blanca Djs reconocidos en Cuba tales como Electrozona, grupo Holguinero; Djoy de Cuba e Ivan Lejardi de La Habana, entre otros; mientras que para darle el toque internacional estuvo en escena Oscar G, que es un Dj bien importante en la escena neoyorquina.

Eyeife es la continuación de otros festivales de música electrónica en Cuba, Pro-electrónica, pero esta vez busca el mestizaje con la música afrocubana y la música cubana en general. “La diferencia entre lo que era Pro-electrónica y lo que es ahora Eyeife es esa, la fusión de la electrónica con los ritmos cubanos”, planteó Mario Oliva, productor general de PM Records.

El nombre Eyeife viene del yoruba y su significado está relacionado con uno de los signos que se utilizan para la adivinación con cocos, y tiene que ver con el equilibrio entre las energías positivas y negativas.

Foto: Torralbas

El evento regaló la actuación de invitados de otras manifestaciones artísticas. Busca que los más jóvenes se acerquen a las raíces africanas de la cultura cubana. Hacerles llegar estos sonidos a través de la música de los nuevos tiempos, la electrónica, resulta sin dudas una apuesta interesante.

 

La primera edición de Eyeife tuvo lugar en septiembre de 2017, con la participación de cerca de 20 Djs. Ahora se preparan para organizar la próxima edición, la cual pretenden sea mucho más amplia, y se desarrollará en diciembre de este año.

Eyeife fue parte del Festival, Gibara fue parte de Eyeife, pues durante una semana se convirtió en una mezcla de artes, lo mismo se veía a Pancho Céspedes caminando con un bastón, haciéndose el cojo; que una obra de teatro sobre fumigadores; que un ¨zanquero¨ en medio del parque corriendo, que a Benicio del Toro presentando una película o a Silvio haciendo un concierto. Esta heterogeneidad con el cine como centro, demostró la vitalidad que tiene el Festival Internacional de Cine en este lugar.