El Guayabero, siempre en el tren de la vida

Por Erian Peña Pupo

Fotos tomadas del documental En Guayabero, Mamá… (Me quieren dar…) de Octavio Cortázar.

Hace catorce años, el 27 de marzo de 2007, Faustino Orama Osorio, El Guayabero, subió definitivamente al “tren de la vida”, como él mismo cantara. Tenía 96 años, aunque, al parecer, el “rey del doble sentido” era aún más longevo que lo que aseguraba su documento de identidad, pues fuentes orales y los estudios médicos realizados tras su fallecimiento le calcularon más años; incluso el periódico ¡ahora! del 6 de junio de 1977 reseña un homenaje que dos días antes le tributaron por sus 70 años.

Con el tres al hombro, El Guayabero, como otros trovadores y soneros itinerantes que recorrían la Isla, se convirtió en un fiel cronista de las costumbres de las personas más humildes: su singularísima estampa, sus ancestrales tumbaos y su atractivo doble sentido comenzaron a rodear su nombre de una aureola de leyenda desde la década de 1940.

“El creador genuino siempre insistió en que sus coplas eran ingenuas, que éramos los oyentes o bailadores los mal pensados que las teñíamos de erotismo o picardía. Es decir, parecía claro que el llamado “doble sentido” funcionaba como una forma de hacer sutil la presencia sexual o transgresora, dada con una gracia que la ponía a salvo de los censores a la vez que abría la verja al regocijo de los cómplices admiradores de la danza de Marieta o de cualquiera de esas deliciosas criaturas y situaciones”, escribió el dramaturgo Amado del Pino, quien reconoció en él uno de nuestros más genuinos creadores.

Fotogramas del documental En Guayabero, Mamá… (Me quieren dar…) de Octavio Cortázar (foto cortesía del autor)

Llegaba a campos y bateyes con el consabido “coopere con el artista cubano”: muchas veces, a cambio de sus descargas interminables, solo obtenía un plato de comida, unos tragos o un sitio donde pernoctar. En uno de esos recorridos, en 1955, llegó al caserío Guayabero, cercano al central santiaguero Miranda (hoy Julio Antonio Mella) y allí vivió una peligrosa aventura que le inspiró la pieza que le dio definitiva identidad artística.

El documental En Guayabero, Mamá… (Me quieren dar…) dirigido por Octavio Cortázar en 1984, nos acerca a esta parte de su historia: “En una rústica cantina el juglar, acompañado de varios músicos de su conjunto, El Guayabero se divertía cantando sus simpáticas composiciones, mientras los pobladores se reían a carcajadas. Una hermosa trigueña del lugar les servía tragos de vez en cuando, hasta que llegó el jefe del puesto de la Guardia Rural, el cual era el esposo de la muchacha y, celoso, armó la bronca. Le dijo a Faustino que si había tomado ron con su esposa ahora tomaría con él… Mientras corría entre los cañaverales nació la inspiración, una carta de presentación que desarmó a no pocas personas de rostro adusto que no transigían ante sus canciones “irrespetuosas” y cargadas de doble sentido: “En Guayabero, mamá, me quieren dar…”.

Cuando se analizan los textos de “Marieta”, “Mañana me voy a Sibanicú” o “Félix Solano”, es fácil convencerse de los conocimientos empíricos, el ingenio y la gracia de este artista al que Frank Delgado, otro gran artífice de la trova con matiz sonero, llamó “filósofo popular”. La musicóloga María Teresa Linares, por su parte, ha escrito que “Oramas representa una fase del son, quizás inicial, quizás primaria; pero que él la mantiene con mucho vigor, con mucha calidad. Faustino utiliza las formas del son que se usaban antiguamente, los montunos, sobre los cuales se improvisaban cuartetas y décimas”.

Después del triunfo revolucionario de 1959 la vida artística de El Guayabero tomó otros rumbos y su música comenzó a ser escuchada en distintos lugares, más allá de guardarrayas y bateyes en tiempos de zafra. En todas partes la gente reía con su ingenio y picardía, con sus contagiosos tumbaos y su peculiar y pulcra estampa. Al margen de sus peculiaridades era una rara avis: la inmensa mayoría de los veteranos se había retirado y la nueva trova iniciaba su plenitud, no obstante Silvio Rodríguez, Noel Nicola y sobre todo Virulo, Pedro Luis Ferrer, Pablo Milanés y Frank Delgado no solo le muestran respeto y admiración, sino que tienen su quehacer entre las referencias de lo trascendente. Algo similar expresan figuras y agrupaciones soneras como La Revé, Estrellas de Chocolate e Ibrahím Ferrer con Los Bocucos, entre otros que realizan valiosos registros fonográficos de sus composiciones. El propio Pablo ha dicho: “El Guayabero imprime una ternura especial como pocos, en tanto cultor de la picaresca. Él proyecta como nadie la cubanía de su verso y lo hace con bastante maestría”.

En 1981 se inauguró el cabaret El Rincón de El Guayabero en Holguín. En los altos le asignaron a él y a Moraima, su última compañera en la vida, un apartamento en el que puso fin a su larga residencia en hoteles, pero no del todo a su vida itinerante y bohemia. Dicen que ya no tomaba tanto como antaño, salvo en contadas ocasiones, sobre todo cuando tenía visitantes ilustres, entre ellos el español Santiago Auserón, fundador y líder de Radio Futura, una de las agrupaciones más sobresalientes en toda la historia del rock ibérico. Auserón devino en uno de los más importantes promotores de su obra y precursor del boom que posteriormente tendría en su país la música tradicional cubana y en el que, sin dudas, el holguinero se convirtió en un artista de culto, como demuestra el gran homenaje recibido en 1994 en Sevilla, el museo Santa Palabra inaugurado en 2005 en Calasparra, Murcia, así como la acogida de sus discos y giras.

Durante su primera estadía, en 1984, Auserón compró el disco de Faustino que acababa de recibir el premio Egrem y quedó impresionado, tanto que al realizar en febrero de 1992 la antología Semilla de son, lo invitó junto a algunos de sus músicos. En España causaron una gran sensación con esa gracia en el decir y sus peculiares tumbaos.

Ese disco, producido por Auserón para los sellos BMG–RCA con grabaciones de Benny Moré, el Trío Matamoros, Celia Cruz, Septeto Nacional y otros solistas y agrupaciones de leyenda que atesora la Egrem, incluyó “Como baila Marieta”, pieza que le granjeó al holguinero una extraordinaria popularidad entre los españoles que aún vivían los efectos del culto a la sexualidad, el “destape,” la llamada “movida madrileña”, el despegue de la obra del cineasta Pedro Almodóvar y credos estéticos inusuales e irreverentes.

En la Casa de la Trova, que fue rebautizada con su nombre en el 2002, al igual que posteriormente el Centro de la Música y los Espectáculos, en parques y plazas, iban a su encuentro Frank Delgado, los dúos Postrova y Buena Fe, Fernando Bécquer, Tony Ávila, el Trío Enserie y músicos procedentes de diversos países, como el guitarrista flamenco Tomatito.

A inicios de 1994 se le presentaron serios problemas de salud que llevaron a la decisión de amputarle la pierna derecha y a pedirle que realizara un período de descanso como exigían las circunstancias. Pero tras la implantación de la prótesis, realizada el 15 de julio, partió rumbo a Sevilla, Andalucía, al Primer Encuentro del Son y el Flamenco, evento que le tributó uno de los más impresionantes homenajes en su vida.

De Sevilla ´94 el trovador-sonero siempre guardó gratos recuerdos, como fue la visita a la tumba de Antonio Machín, embajador permanente de la música cubana en España e intérprete de “El Tumbaito”, su primera composición en traspasar océanos y que en 1995 fue reeditada en formato CD en antologías del cantor cubano oriundo de Sagua La Grande.

A los agasajos por sus 90 años se sumaron instituciones, eventos y provincias. Entre ellas el XII Festival Internacional Benny Moré en Cienfuegos, la Uneac, la cual le entregó la condición de Artista de Mérito, el Centro Nacional del Humor que lo galardonó con su Premio Nacional y Cubadisco, que le dedicó su edición del 2001, junto a los 110 de Oscar Hernández, los 145 de Pepe Sánchez y los aportes de la trova a la música cubana. Grabaciones discográficas suyas o sones de su autoría en otras voces, continuaban recorriendo el mundo y ubicándose entre los preferidos en la revista Billboard, los Premios Grammys y listas de éxitos de países como España y Estados Unidos.

“Faustino Oramas es el último representante de aquella generación de soneros que vivieron de la música y para la música, y supieron transmitir a su obra la idiosincrasia del cubano, que siempre se reconoce en las canciones de este juglar oriental. Y, como juglar al fin, El Guayabero vive y disfruta la bohemia. Con el tres debajo del brazo, siempre está dispuesto a cantar en escenarios o parques, en bares o bateyes, donde quiera que haga falta la alegría, porque Faustino Oramas es la alegría de su música, y su público son todos los habitantes de esta, su ínsula querida y natal”, subraya otro de sus admiradores y además, un investigador de la música cubana, el Premio Nacional de Literatura Leonardo Padura, en las palabras de contraportada del disco El Guayabero (Egrem, 1996).

A inicios de marzo del 2007 fue ingresado en el hospital provincial Vladimir Ilich Lenin. Diez días después fallecía uno de los patriarcas de la trova y el son, el último juglar de la tradición cubana… Sus restos fueron objeto de homenaje en La Periquera: allí se colocaron setenta ofrendas florales enviadas por relevantes personalidades e instituciones de Cuba, entre ellas el General de Ejército Raúl Castro, Silvio y Pablo, el Instituto Cubano de la Música… No faltó tampoco la presencia de notables colegas y discípulos del juglar, como Eliades Ochoa, Pancho Amat, Tiburón Morales y Cándido Fabré.

En algunos tramos del recorrido hasta el viejo cementerio local, la comitiva fúnebre realizó paradas para que sus compañeros músicos interpretaran sus temas, un puñado de sones que lo habían convertido en el más universal de los músicos holguineros y en el más sui generis de nuestros juglares, ese que se subió al “tren de la vida” para siempre (Tomado de la web de la Uneac).

Fernando Cabreja, amparado por una guitarra

Por Erian Peña Pupo

Fernando Cabreja se niega a hacer canciones facilistas que lo coloquen “en la punta de la lista”. Asegura que “pudiera hasta llenar cualquier teatro”, haciendo sopa o vendiéndose barato, pero tiene “un corazón insobornable que no acepta ningún trato”.

Ni facilista ni oportunista, Cabreja –especie de cronopio cortaziano nacido en Sagua de Tánamo, Holguín, en 1959– prefiere catalogarse en una de sus canciones más conocidas como “un tipo torpe, algo bohemio, medio loco, que siempre está fuera de foco”.

Fotos: Carlos Rafel

Asiduo de peñas, tertulias y descargas improvisadas, guitarra en ristre, Cabreja rompió el falso mito de que un concierto de trova no llena un teatro. El coloso holguinero Eddy Suñol, abarrotado en sus dos plantas, fue sede de Fuera de foco, primer gran concierto de este artista que celebró sus 60 años de vida, 40 de ellos dedicados a la música y resumidos también en el cancionero Como una luna en pie, publicado por Ediciones La Luz.

“Vengo de la tradición de los trovadores de las primeras décadas del siglo XX. Soy autodidacta, pues estudié Historia del Arte en la Universidad de La Habana y aprendí mirando los acordes de músicos que realmente sabían: conocí elementos de la armonía, el solfeo, la composición, trucos a la hora de crear una canción, pues el hecho creativo de la composición musical no tiene reglas y mucho menos recetas”, asegura Cabreja.

Las cálidas luces, una escenografía intimista compuesta por varias farolas citadinas y un banco, como si estuviera en un parque cualquiera, gracias a una adecuada dirección de arte, hicieron del concierto, más allá de la música de Cabreja y gracias precisamente a ella, una cita memorable. Acompañado de su guitarra y varios invitados en su primer momento, y del grupo del cantautor Raúl Prieto después, Cabreja desgranó temas como “Levántate”, primero que compuso “después de salir de la República Federativa de Moa”, lugar donde inició su carrera artística y fundó la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en 1986.

“El concierto significó el comienzo de mi vida, pues la obra de arte, la canción en este caso, hasta que no interactúa con el público, no existe”, destacó del “preámbulo y portada” de sus 60 años, con coordinación y producción de su esposa, la reconocida cantautora infantil Edelis Loyola, y arreglos de su hija, Edelis Cabreja, flautista además, donde elementos de la música cubana se fusionaron con el funk, el jazz y otros géneros.

Cabreja interpretó canciones –ha compuesto más de 150 canciones, pero interpreta en su repertorio alrededor de 30– como “Alta Marea”, nombre de la peña que realiza en la Casa de la Trova “Faustino Oramas” y que fundara en Moa en 1998; “Muchacha en la ciudad”, acompañada en la flauta por el talento de su hija; “Mi fortuna”, junto al saxofonista Osmar Julio Matos; “Valga la distancia”; “Volviste a mí”, con el violinista Airán González, concertino de la Orquesta Sinfónica de Holguín; “Cosas en común”, “Ya estoy contigo”, “Turbonadas”, “Apuntes de un juglar”, “Algo más de la vida” y “Fuera de foco”.

En su peña Alta Marea, Fernando Cabreja se acompaña por un poeta. Él es esencialmente “un poeta amparado por una guitarra”, que incluso ha sido recogido en varias antologías. Por eso en el concierto invitó a José Luis Serrano, Premio Nacional de Poesía Nicolás Guillén, a compartir uno de sus textos en una especie de descarga performática donde trova y poesía se unieron y compenetraron de la mejor manera posible.

Foto: Cortesía Ediciones La Luz

De Como una luna en pie, cancionero presentado en el Álbum-Café El Chorrito de la Egrem en Holguín y en la Feria Internacional del Libro de La Habana, Fernando Cabreja asegura: “El libro resultó un objeto de arte muy funcional y que se parece mucho a mí. Incluye 60 textos de canciones mías de diferentes etapas de mi vida, desde 1984 hasta más recientes. Es imprescindible hablar de la labor que hizo conmigo Serrano como antologador, él es quien mejor conoce mi obra desde un punto de vista analítico, conceptual”.

Como una luna en pie es el título de una de los temas incluidos en el libro y además del concierto que Cabreja realizó hace unos años en el habanero Centro Pablo de la Torriente Brau. Ahora trabaja en un disco –el primer en su amplia carrera– en los Estudios Siboney, Santiago de Cuba: Cuando todo coincida “redondeará varias etapas de mi vida e incluirá elementos del blues, el son, la balada, del rock, el country, el bolero”.

Durante un tiempo Fernando Cabreja vivió en el alargado y vibrante Chile, junto a su esposa Edelis Loyola: “Estuve del 2014 hasta 2016 y logré tener un espacio fijo en La Calera, una comuna ubicada en la Región de Valparaíso. También me presenté en Santiago de Chile, junto al trovador chileno Juan Francisco Lastra”, comenta este miembro de honor de la AHS y quien defendió, en sus inicios, la trova desde la célula de Moa.

El final del concierto no pudo ser más apoteósico y necesario: Fernando Cabreja, el maestro de trovadores, llamó a todos los cantautores presentes, muchos que vinieron desde geografías tan distantes como Moa y Estados Unidos. Y juntos –Raúl Prieto, Alito Abab, Raulito Prieto, Manuel Leandro Ibarra, Eider Greseski, Leinier Domínguez, entre otros– corearon aquello de “Y si te cae el peso de la soledad, dale un paseo tranquilo a tu ciudad”.

Cabreja se considera un trovador: un hombre que apoya “la canción reflexiva y verdadera, como decía Víctor Heredia, aquella que te convoca a pensar. Defiendo la canción espontáneamente raigal, natural, sin adornos ni artificios. No la otra, que tienes que ponerle muchos oropeles para que funcione y camine. Como decía Sindo Garay: la canción un poco desnuda, una canción buena, a capella, incluso sin guitarra, camina”.

Fernando Cabreja cree –como Violeta Parra– que “la canción es un pájaro sin plan de vuelo, odia las matemáticas y adora los remolinos”. A esa canción se aferra y por ella vive.

92 años echándole salsita a la música cubana

Por Bernardo Cabrera

El Septeto Nacional Ignacio Piñeiro celebró recientemente sus 92 años, integrado por la quinta generación de músicos. La agrupación sonera es considerada como una de las más emblemáticas de Cuba y el mundo, y los holguineros han tenido la oportunidad de disfrutarla en varias ocasiones. Para compartir detalles sobre la misma contactamos con su productor artístico Ricardo Oropesa Fernández.

Ricardo están celebrando 92 años, pero recuerdo que hace apenas un año y medio se encontraban de gira nacional.

“Sí, lo más fresco que tenemos en la memoria es la gira que realizamos por diez ciudades cubanas, entre las que estuvo Mayarí, y que finalizó con un gran concierto en el teatro Mella de La Habana. En las presentaciones interpretamos composiciones antológicas y conocidas del conjunto, así como del disco “El son de Piñeiro al bate”. Precisamente en su honor abrimos todos los conciertos con Esas no son cubanas y quedamos muy contentos con la acogida del público.

Esta es la quinta generación que integra el conjunto en sus más de nueve décadas, ¿podría decirse que mantienen el estilo y la herencia de sus fundadores?

-Sí, por supuesto. Cuando ven al Septeto en vivo en Cuba y fuera de ella, la gente se asombra de que mantiene el mismo estilo, la calidad interpretativa y las obras que nos legó Piñeiro. Esta generación aporta sus obras musicales, pero siempre con el sello distintivo y la impronta de sus fundadores.

Podría decirse que está de moda el reggaetón, el trap, la electroacústica. ¿Cómo puede sobrevivir a ese cambio de gustos una agrupación sonera que “no está de moda”?

-Desde el 2000 hasta la fecha hemos ofrecido más de 600 conciertos en 43 naciones, desde Rusia hasta Colombia; hemos estado en casi 200 festivales de los más importantes del mundo y hemos compartido con artistas como Steve Wonder, Ray Cooder, Gilberto Santa Rosa, El Gran Combo, entre muchos otros. Entonces es una verdad entre comillas que no estamos de moda porque se sigue queriendo y apreciando esta música. Además, cuando preguntas internacionalmente sobre la música cubana, de quienes te hablan es de Compay Segundo, la Aragón, Chapotín, Benny Moré, Ignacio Piñeiro, Van Van.

¿Constituye un reto para sus integrantes que la agrupación lleve el nombre de uno de los más importantes exponentes del son cubano?

-Claro que sí, pero al mismo tiempo también representa un incentivo para cada día ser mejores. En la historia del son hay un antes y un después de Piñeiro, por la relevancia y la impronta que marcó este músico al cual la prensa cubana nombraba como el Poeta del Son. Échale salsita, Dónde estaba anoche, Esas no son cubanas y Suavecito son algunos de los emblemáticos temas que trascendieron su tiempo y que aún corea la gente en nuestros conciertos.

Además de productor artístico eres escritor y entre tus libros publicados se encuentra precisamente uno sobre el Septeto Nacional.

-Sí, el libro lleva por título “La Habana tiene su son” y en él se recoge la historia del Septeto desde su fundación hasta nuestros días. Hace alusión a los incontables discos de la orquesta, que tiene más de 200 compilaciones y fonografías. Solamente en los últimos 17 años posee más de 15 producciones discográficas, incluyendo audiovisuales. Además, se acerca a la música imperecedera de este conjunto que ostenta la condecoración de Patrimonio Nacional de la Cultura Cubana.

Retos y proyectos inmediatos…

-Estamos dándole los últimos retoques al disco Gran Combo pa´ rato, que es un homenaje a esa hermana agrupación salsera de Puerto Rico. En él contamos con la participación de Gilberto Santa Rosa, Andy Montañez, Enrique Culebra y otros cantantes de ese conjunto catalogado como la Universidad de la salsa.

En cuanto a los retos el principal es seguir defendiendo el patrimonio cultural y la identidad musical de nuestro país, porque se habla del Ballet Nacional, del Coro Nacional, de la Sinfónica Nacional y, por supuesto, se seguirá hablando del Septeto Nacional, una de las agrupaciones soneras de mayor veteranía en el orbe. El Septeto no es habanero ni santiaguero, es el nacional, por ello defender la música y la obra de Ignacio Piñeiro es defender la obra de Cuba.

El Septeto no para de trabajar, pero en algún momento les tocará entregar el conjunto a una sexta generación. ¿Está garantizado el futuro?

Te aseguro que sí. Nosotros trabajamos para que cuando nos toque salir podamos dejar este tesoro musical en manos de un relevo que lo defienda con el amor, la pasión y el compromiso con que lo han hecho sus integrantes desde el 13 de diciembre de 1927 y sobre todo para que sigan echándole salsita a las esencias sonoras de esta Isla.

La peña del guajiro más popular de los cubanos

Por Bernardo Cabrera

Decir Polo Montañez en Cuba 18 años atrás era casi como mencionar a un Dios. Sus composiciones, impregnadas de las raíces más autóctonas, eran tarareadas en cada rincón del país gracias al alcance de la radio y la televisión.

Su sonoridad singular conquistó escenarios de Colombia, Francia, Portugal, Bélgica, Italia, México, Holanda, Ecuador y Costa Rica, pero siempre regresó para cantar en su Isla, donde se sentía orgulloso de ser un guajiro natural.

Campesinos y citadinos acudían a sus conciertos y quedaban maravillados con el cantautor sencillo y autodidacta, de un timbre de voz único, que guitarra en mano le escribía a los sentimientos y a la campiña cubana. Así sucedió en la nororiental provincia de Holguín, donde sus habitantes tuvieron la oportunidad de disfrutar de su carisma, talento y lirismo el 3 de abril del año 2002, cuando se presentó junto a su grupo en la Plaza de la Revolución “Calixto García”.

Tras ver la multitudinaria y cálida acogida Polo prometió regresar a la Ciudad cubana de los Parques, pero un mortal accidente automovilístico ocurrido en noviembre de ese mismo año, le impidió cumplir su palabra.

No obstante, esa única presentación y su forma peculiar de interpretar calaron en los holguineros, forjando una relación sólida y perdurable. Así lo demostró el Club de la Amistad cuando dos años después de ese encuentro decidió rebautizarse como Asociación Cultural “Polo Montañez”, coincidiendo con la fecha de su nacimiento el 5 de junio.

“La idea la sugirió Miguel Báez, uno de los miembros, y la gran mayoría la aprobó cuando fue sometida a votación. Desde entonces la única peña en Cuba dedicada al intérprete de temas como Un montón de estrellas, Si se enamora de mí, La última canción, Amanece el nuevo año y Dónde estará, se ha consagrado a preservar, promover y reverenciar su vida y obra por todo el país”, asegura su presidente Máximo Guerrero Espinoza.

En los inicios la Asociación, que actualmente está formada por más de 240 afiliados, estuvo integrada por miembros del Club de la Amistad, el grupo infantil de aficionados Los pollitos de Polo y el conjunto de artistas Los Tradicionales, este último compuesto por cantantes, poetas y escritores.

“Fernando Borrego Linares (su verdadero nombre) nos cambió la vida a todos con ese concierto y con su música. Como homenaje póstumo a su memoria creamos el parque de la Amistad en los bajos de los edificios de 18 plantas, donde se colocó una tarja en el 2009. Además, ubicamos otra en su casa natal en Candelaria.

“Fue un verdadero descubrimiento musical, de los que no tienen lugar todos los días. Por eso instauramos el concurso de creación e interpretación “Polo en Holguín”, del cual han salido importantes voces, que hacen un baluarte de la musical popular cubana y de la suya.

“A dondequiera que vamos siempre nos preguntan que por qué debemos recordarlo y escucharlo a menudo. Pues porque además de ser el tercer cubano premiado con Disco de Platino, representa al hombre del campo, la guitarra, el tres, el son, la guaracha, la música tradicional; y porque promoviéndolo estamos promoviendo nuestras raíces, nuestra identidad, nuestra cubanía”.

Con este fin realizan actividades recreativo-culturales en la plaza Camilo Cienfuegos, en la biblioteca provincial “Alex Urquiola” y en la sede de la Unión de Artistas y Escritores de Cuba. Asimismo, divulgan su vida y obra en programas de las emisoras Radio Holguín y Radio Angulo, en el telecentro Telecristal y en la página de Facebook @PoloenHolguín. También se presentan cada año en el Jolgorio, que se celebra en el Complejo turístico Las Terrazas, perteneciente a su natal municipio de Candelaria.

“Allí contamos con un espacio fijo nombrado La peña con los holguineros, que casi siempre cierra el evento. Hemos obtenido varios premios en el concurso de interpretación, incluido el de la popularidad, todo un honor porque es como ir a cantarle al sinsonte en su propio hábitat”.

Para honrarlo y divulgar su historia, su obra y sus vivencias es necesario estudiar, seguir aprendiendo y conociendo sobre él. De ahí que hayan compartido en varias ocasiones con Ady García Álvarez, su Flor Pálida, quien les obsequió una de sus guayaberas y una cerámica.

“También hemos intercambiado con los cantautores José Valladares y Danny Rivera; los escritores José Nelson Castillo, Fernando Díaz Martínez y Marisol Ramírez Palacio; y con su amigo personal Ángel Calle Hernández, entre otras figuras de la cultura nacional e internacional”.

Para reconocer a esas y otras personalidades crearon el premio La Gran Estrella Polo Montañez, otorgado el pasado año a la Casa Museo y al grupo musical homónimos, al Museo de Cera de la ciudad de Bayamo y al escultor de su figura.

“En este 2020 tenemos propuestos a los cantantes Gilberto Santa Rosa, Danny Rivera y Marc Anthony, quienes también lo han inmortalizado a nivel internacional con sus interpretaciones”.

“Hacemos todo esto en Holguín porque la obra de Polo Montañez trasciende las fronteras de su natal Candelaria e incluso de su nación y porque la mejor forma de recordarlo y rendirle tributo es mantenerlo vivo en el corazón de la gente que siempre lo recordará como el guajiro más popular de los cubanos.

¡El Premio al Suceso Cultural 2019 es para el Eddy Suñol!

Por Erian Peña Pupo

Fotos Carlos Parra

La amplia Jornada de celebraciones por el 80 aniversario del Teatro Comandante Eddy Suñol, con la presentación de importantes solistas, colectivos teatrales y danzarios locales y foráneos, mereció este sábado el Premio Suceso Cultural del 2019 en Holguín, prestigioso galardón que otorga el círculo de periodistas de la cultura en esta provincia.

Dentro del homenaje a esta institución, que inició el 2 de junio con una diversa gala y que concluye en igual fecha de este año, destacan propuestas como las presentaciones del Ballet Nacional de Cuba; el Ballet de Camagüey; la Compañía Rosario Cárdenas; Danza Contemporánea de Cuba; Teatro del Viento, de Camagüey; Ballet Español de Cuba, y los conciertos realizados por Yuri Hernández, Norberto Leyva y Nadiel Mejías, entre otros. El Premio lo recibieron, en la gala realizada en el escenario del propio Teatro, que cada año acoge la entrega del mismo, Yanet Pérez, directora del Consejo Provincial de las Artes Escénicas, y Roger Rodríguez, director de la institución reconocida.

El Premio de la Popularidad, otorgado por votación a través de boletas electrónicas e impresas, lo obtuvo el estreno de la opereta La viuda alegre por el Teatro Lírico Rodrigo Prats de Holguín, con una visión renovada de la exitosa obra con música de Franz Lehár.

El Premio es convocado por la Dirección Provincial de Cultura a través del Centro de Comunicación Cultural La Luz y el Círculo de la prensa cultural, representado por periodistas de Radio Holguín, Radio Angulo, semanario ¡ahora!, Tele Cristal, Agencia de Información Nacional, los corresponsales de medios nacionales, entre ellos, Radio Progreso, periódicos Granma, Juventud Rebelde y Trabajadores, y la emisora Radio Reloj, y periodistas de La Luz. Estos profesionales de la prensa valoraron la calidad y repercusión de las propuestas desarrolladas en el año 2019, y ese sentido decidió priorizar a los creadores holguineros con el fin de promover el movimiento artístico local.

En la gala, dirigida por Isabel García Granados fueron entregados los diplomas acreditativos a los diez nominados al Suceso Cultural del 2019, entre ellos el concierto inaugural de la XXV Fiesta de la Cultura Iberoamericana, realizado por el maestro Frank Fernández, la Orquesta de Cámara, con dirección de Oreste Saavedra, Codanza, el Orfeón Holguín y el solista Yuri Hernández, así como las puestas en escena de las obras Bodas de sangre y Confesiones, realizadas por la Compañía de Narración Oral Palabras del Viento.

También se reconoció el espacio La esquina del jazz, realizado en la XXV edición de las Romerías de Mayo; los estrenos de las piezas Imaginem, et Similitudinem de Yoel González Rodríguez, y Árbol de fuego de Pepe Hevia, por Codanza; las jornadas dedicadas a las artes visuales Buscando a Electa y 50 aniversario del Taller de Grabado, organizado por el Centro Provincial de Arte, y la impronta de la obra literaria de los escritores Rubén Rodríguez, Ronel González, Moisés Mayán y Erian Peña. Otros sucesos nominados por el jurado fueron las presentaciones de teatro dramático e infantil en el XV Festival Internacional de Cine de Gibara (Argos, Las Estaciones, Trébol) y los resultados e impacto de la Enseñanza Artística en diferentes festivales y eventos nacionales.

La gala artística, a la que asistió Rachel García Heredia, directora provincial de Cultura, y otros directivos, contó con las presentaciones del colectivo Palabras al viento, con un fragmento de la obra Confesiones, el Lírico holguinero, con una escena de La viuda alegre y el grupo Los Beltas. El Premio Suceso Cultural del Año se otorga en la ciudad de Holguín desde el 2012 y constituye, asimismo, un importante estímulo a la creación artística de la provincia, reconocida como una de las plazas culturales más importantes del país.

 

 

 

Nominado Suceso Cultural: Concierto Inaugural de la XXV Fiesta de la Cultura Iberoamericana por el Maestro Frank Fernández, la Orquesta de Cámara, Oreste Saavedra, Codanza, Orfeón Holguín y Yuri Hernández

Por Julio César

Cuando todavía resonaban las últimas palmadas de la ovación ocasionada por su anterior concierto en el mismo escenario, se escuchó la primera nota, sutil, divina, a la medida de ese Ave María que compuso Schubert, y que en los dedos de Frank Fernández hace devoto al más ateo.

Cómo olvidar esa noche de lujo que cerró hace menos de dos años la 23 Edición de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana, mucho menos si el mismo 24 de octubre, es el propio virtuoso quien retornó a su tierra para inaugurar el cuarto de siglo al que arriba el evento más prominente de la provincia en el segundo semestre del año, para la ocasión a través del Gran Concierto “De Holguín para Iberoamérica”.

No podía ser menos y, con la Sala Raúl Camayd, del Teatro Eddy Suñol, abarrotada, se dejó escuchar el exquisito repertorio de la velada, imperceptible en cuanto a extensión, dado su notable atractivo. Piezas relevantes del pentagrama nacional e internacional acariciaron los sentidos, entre ellos La tarde y Perla marina, ambas de Sindo Garay, Júrame, de María Grever, la indispensable Comparsa, de Lecuona, o Esta tarde vi llover, de Manzanero, en la voz de Yuri Hernández, así como otras de la autoría del propio Frank, por solo citar algunas que devinieron homenaje a la Prima Ballerina Assoluta Alicia Alonso.

La Orquesta de Cámara, o el Orfeón Holguín, fueron el resto de los invitados que sumaron a la propuesta sui generis, donde marcó momento especial la simbiosis entre el talento musical y el danzario, este último a cargo de la Compañía de Danza Contemporánea “Codanza”; ver bailar a esta institución de la cultura holguinera es todo un privilegio, y si a ello se suma el virtuosismo del Maestro Fernández al piano, entonces el apelativo más pequeño para la noche sería: única.

Nominado Suceso Cultural 2019: Espacio La esquina del jazz, en la XXV Edición de las Romerías de Mayo

Por Julio César

La pasada edición de la esta gran fiesta del arte joven estuvo marcada por el regreso del espacio Jazz en Romerías, ausente desde el 2012. Los amantes de este género disfrutaron durante estas jornadas del quinto mes del año, en la esquina de Mártires y Frexes, de ricas descargas, donde no faltó nunca la pasión, la improvisación, las notas que van y vienen con destreza, ritmo preciso, y mucho sabor a Cuba.

Músicos de varias partes de la Isla y del mundo arribaron al céntrico espacio de la Ciudad de los Parques para regalarnos parte de su repertorio, pero los protagonistas fueron los estudiantes del Conservatorio de Música de Holguín, quines acapararon la mayor parte de los aplausos, invadiendo la tarima, con su alma en cada pieza.

La Jazz Band, Naswa Proyect, Yasel Muñoz, Ramón Valle’s Trío, fueron algunos de los que visitaron esta esquina, para contagiarnos de buena energía y de esta música inquieta. Giraldo Piloto también nos deleitó con su ensamble, en un concierto donde hubo entrega de los artistas,  mucha “locura” de este tiempo romero.

“No había tenido la oportunidad de venir a las Romerías. Sí las había escuchado mucho. Pero hay que estar acá, venir a Holguín, ver el ambiente que hay en las calles, en las diferentes sedes, el entusiasmo. Estamos representando al jazz, y ver todo este público disfrutando, sintiendo que cada nota que uno toca o interpreta la hacen suya, se convierte en un ejemplo de festival no solo de Cuba, sino del mundo. Llegar acá, es como una bendición que cualquier músico soñaría tener, no en una fecha en el año, sino cada semana, cada mes, en cada momento que exista una posibilidad de tener un evento como este”,  comentó el propio Piloto para la ocasión.

El destacado percusionista también ofreció una clase magistral a estudiantes del Conservatorio, sobre este singular momento refirió: “La experiencia fue muy linda. Yo llegué allí y me sentí como si fuera un alumno. Le transmití lo que a mí me hubiera gustado escuchar si algún músico hubiera ido en esos años cuando estudiaba en la Escuela Nacional de Arte. Le mostré algunas cosas vinculadas a la percusión, porque es mi instrumento, pero igual hablamos de géneros, de cómo improvisar”.

Las actividades de Jazz en Romerías se extendieron desde sus primeros días hasta el 6 de mayo, incitando a una visita a esa esquina para disfrutar, descargar, aprovechar la oportunidad.

Nominado Suceso Cultural 2019: Estreno de la opereta La viuda alegre de Franz Lehár por el Teatro Lírico Rodrigo Prats de Holguín y el acompañamiento de la Orquesta de Cámara y músicos invitados

Por Julio César

Lo único que puede tomarse en serio de La viuda alegre es el talento interpretativo y versatilidad de los integrantes del Teatro Lirico Rodrigo Prats, así como su perfecta simbiosis con la Orquesta de cámara de Holguín.

Luego de una larga y ansiada espera, la prestigiosa institución de la cultura en Holguín reestrenó la opereta del compositor austro-húngaro Franz Lehár.

El clásico internacional compuesto por tres actos, con libreto original en alemán de Victor Léon y Leo Stein, basados en la comedia L’attaché d’ambassade (1861) de Henri Meilhac, ocupó la Sala Raúl Camayd del principal escenario de la Ciudad de los Parques, el Teatro Eddy Suñol.

Entre la sátira, el absurdo y la parodia se mueve esta irreverente opereta donde música y baile se mezclan para garantizar diversión a plenitud.

Inmiscuida en proyectos de gran envergadura se encuentra la Orquesta de Cámara de Holguín, dirigida por el maestro Oreste Saavedra, y quiénes prácticamente sin descansar de su última presentación, de sobrada relevancia por tratarse del acompañamiento al maestro Frank Fernández en su reciente concierto en la propia Sala; para la cita asumen con sobrado profesionalismo y talento el reto de acompañar en vivo la ambiciosa puesta, una de las más representativas del Lírico holguinero.

Como es tradicional ya en las puestas de esta institución de la cultura holguinera, se fusiona la danza como parte de la dramaturgia, para lograr una obra contemporánea, sin dudas un reto doble para los artistas de menor experiencia. A su vez, el singular personaje de la viuda ha sido asumido en la reconocida compañía por las sopranos María Luisa Clark, Náyade Proenza y María Dolores Rodríguez en varias ocasiones, lo que la convierte por excelencia en una de las puestas más aclamadas y gustadas por el público holguinero.

Como un éxito indudable fue calificada en la década de los setenta del pasado siglo la presentación de esta obra por la propia compañía, para aquella ocasión dirigida por el maestro Prats, la actual no fue diferente, evidenciando que el relevo está a la altura de sus predecesores.

 

Nominados Suceso Cultural 2019: Teatro Eddy Suñol: Ocho décadas de cultura

Por Erian Peña Pupo

Cuando el 2 de junio de 1939 abría sus puertas a los holguineros el Teatro Wescenlao Infante, pocos imaginarían que 80 años después este coloso del art decó cubano celebraría, con el nombre de Teatro Comandante Eddy Suñol, ocho décadas como epicentro de la vida cultural de Holguín.

Como homenaje a la fecha, la dirección del Complejo Cultural Eddy Suñol y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas organizaron una Jornada de celebraciones quese proyectó durante todo el año y quetuvo un momento trascendente con la gala artística realizada el domingo 2 de junio.

En la misma, con dirección de Maricel Godoy e Isabel García Granados, se presentaron Codanza, la Orquesta de Cámara de Holguín, con dirección de Oreste Saavedra, Norberto Leyva y su grupo, Yuri Hernández, integrantes del Ballet de Camagüey, invitado especial de la noche, los solistas Nadiel Mejías yLucrecia Marín, ellajunto a la guitarra de Camilo de la Peña,César Daniel Pérez Medina, estudiante del Conservatorio de Música José María Ochoa, el Teatro Lírico Rodrigo Prats, miembros del proyecto lírico-infantil Voces de ángeles, entre otros. En la gala se entregó, además, por primera vez la Distinción Teatro Eddy Suñol, a personas naturales o jurídicas que hayan aportado con su trabajo a la institución y a la cultura holguinera y cubana en general.

Momentos cumbres de esta amplia Jornada fueron los siguientes: los estrenos Imaginem, et Similitudinem, del joven coreógrafo guantanamero Yoel González Rodríguez, y Árbol de fuego, del reconocido creador Pepe Hevia, por la compañía Codanza; la presentación del Ballet Español de Cuba con el espectáculo Andanzas hispánicas; las puestas del Ballet de Camagüey y su Don Quijote; el concierto del maestro Frank Fernández y sus invitados para inaugurar la XXIII Fiesta de la Cultura Iberoamericana; y el estreno de la obra Confesiones, basada en El libro de los abrazos, del uruguayo Eduardo Galeano, por la Compañía de Narración Oral Palabras al Viento.

Además: el estreno de la opereta La viuda alegre, de Franz Lehár, por el Teatro Lírico Rodrigo Prats; las presentaciones de Danza Contemporánea de Cuba, dirigidas por el maestro Miguel Iglesias;el concierto Búsquedas y encuentros, con temas de Alfredo Mas y dirección orquestal del maestro Enrique Pérez Mesa; el estreno de Hombre en el horizonte, del colectivo camagüeyano Teatro del viento, dirigido por Freddys Núñez Estenoz, y la presentación de otras obras de su repertorio; el Ballet Nacional de Cuba con un programa concierto con importantes obras del panorama nacional e internacional; la compañía Rosario Cárdenas y su exitosa obra Afrodita ¡oh espejo!; el concierto del grupo Los Beltas,y las presentaciones de los solistas Yuri Hernández (Mi gran noche), Nadiel Mejías (Aplausos para una vida) y Norberto Leyva (Como las luces). Todo esto –y mucho más– ha hecho de esta Jornada por el80 aniversario del Teatro Eddy Suñoluno de los acontecimientos trascendentales de la cultura en Holguín durante el año 2019.

Nominados Suceso Cultural 2019: Logros para nuestra Enseñanza Artística

Por Vanessa Pernía Arias

La Enseñanza Artística en la provincia mostró relevantes logros en diferentes festivales y eventos nacionales realizados en el transcurso del 2029. La danza, la música y las artes visuales, por ejemplo, han demostrado la calidad de la docencia y el desempeño de profesores y alumnos por formar artistas cada día mucho más preparados.

La noticia, el pasado 24 de noviembre, conmovió el arte en Holguín y reafirmó a la provincia como una plaza fuerte en el movimiento sonoro de la isla y la formación de jóvenes músicos: los integrantes de la Jazz Band de Conservatorio José María Ochoa obtuvieron el Gran Premio Jojazz 2019 y el Primer Premio en la categoría de interpretación de Gran Formato, lauros añorados por muchos artistas jóvenes, pues los visibiliza, de alguna manera, en el ámbito instrumentista e interpretativo en el país.

Para los profesores de la Academia este era un lauro esperado, pues desde hace ocho años los estudiantes que han concursado en el Jojazz obtienen reconocimientos en este certamen, fundamentalmente, en las categorías de composición y pequeño formato.

Sin embargo, para estos muchachos que fueron a defender un género foráneo de los años 50, constituye un reto, un goce y punto de partida para próximos certámenes y proyectos profesionales, comentó el joven músico Edel Almeida, director asistente de la Jazz Band.

Es necesario, en este punto, resaltar las cualidades que le merecieron estos premios: la integridad musical del conjunto, el cuidado de los arreglos y la sonoridad inigualable en los temas interpretados, como “Danzón Almendra” y “Unity Jam”. Además, el jurado, integrado por prestigiosos especialistas, destacó que este proyecto rescata una formación musical típica de los años 50 y que ha tenido en Cuba importantes exponentes como la banda de Benny Moré, cuyo centenario celebramos este año, y la Jazz Band del maestro Joaquín Betancourt, Premio Nacional de Música 2019.