Al encuentro con el conocimiento

Al encuentro con el conocimiento regresamos en cada visita al Museo de Historia Natural de Holguín “Carlos de la Torre y Huerta”, una de las instituciones insignes de la Ciudad de los Parques. Más de tres años marcaron la notable ausencia de esta institución que finalmente abrió sus puertas en los primeros días de enero del presente año.

El fósil más perfecto encontrado en Cuba exhibe su colección de paleontología. Foto: Wilker  López
El fósil más perfecto encontrado en Cuba exhibe su colección de paleontología. Foto: Wilker  López

Es un secreto a voces lo imperante que se vuelve en la actualidad el cuidado y preservación de la naturaleza, mucho más en medio de los daños provocados por la acción del hombre y el cambio climático. En esta misión se enrumban los trabajadores del museo, que a pesar de no ofrecer su función expositiva, en estos tres años cerrados al público se mantuvieron en intenso bregar: “Las causas que motivaron el cierre fue la afectación que sufren nuestras colecciones, de base material orgánica, en su inmensa mayoría, por los contaminantes ambientales que generan la obra constructiva del Hotel Saratoga, que debía concluir en dos años, pero se ha extendido en el tiempo. Durante esta etapa fueron innumerables los reclamos del público porque esta es una de las instituciones insignes en el territorio y es además uno de los más reconocidos y prestigiados de todo el país”, apuntó Yaquelín Rodríguez Blanco, directora del Museo.

Con motivo de los 300 años del pueblo de Holguín se realizó la reapertura del importante centro, aún cuando las amenazas del entorno continúan porque todavía no concluyen las acciones constructivas, pero es menor la afectación; siempre con la premisa de que «nuestra institución vuelva a ocupar el lugar que ha tenido dentro de la sociedad: contribuir a fomentar valores y formar una conciencia conservacionista hacia el medio ambiente, nuestra sala debe ser un incentivo para que el público adopte una actitud responsable hacia el medio ambiente, es el mayor anhelo de nuestros trabajadores”, destacó Yaquelín.

Durante el período de cierre, ¿qué actividades realizaron al interior de la institución?

“Fundamentalmente nos centramos en la conservación de nuestras colecciones, se enfardeló todo en papel para evitar la corrosión por medio de las partículas de polvo, y no se realizaron acciones curativas gracias a que las intervenciones de conservación fueron preventivas”.

“Continuamos con nuestra labor de animación sociocultural en las comunidades vulnerables, centros educacionales y laborales, llevando siempre nuestro mensaje y misión social que es proteger el patrimonio natural que atesoramos. Asimismo, se investigaron las colecciones que destacan por su perdurabilidad-más de cien años en algunos casos-, en las que se profundizó un poco más”.

“En nuestro modesto Centro de Información se prestó servicio sobre todo a las instituciones educativas, principales clientes que se nutren de nuestra bibliografía especializada sobre Historia natural, la biodiversidad cubana y del resto del mundo, así como de museología, además de capacitar el recurso humano para que pueda prestar un servicio de excelencia a este pueblo que así se lo merece”.

Incluida a la visita de la sala  expositiva, durante la normalidad de las condiciones del país el museo cuenta con proyectos para niños, realizados los fines de semana, en las mañanas de los sábados; se trabaja  con las Casas de abuelos, un grupo etario favorecido con la labor del museo y se realizan peñas como la de “Bonsái y medio ambiente”, “Amigos de los peces”, y “Siempre con naturaleza”, estas últimas para el público general. Se desarrollan además círculos de interés, charlas, conversatorios, conferencias y ahora la visita guiada dentro de la sala expositiva.

«Como elemento en el que tenemos que trabajar está el diseño de un proyecto para jóvenes, grupo con el que menos interactuamos. Asimismo, se presta servicio para el público internacional, que más adelante podrán visitarnos», acota la directora del Museo de Ciencias.

No solo el público holguinero tiene acceso a la sala, sino los visitantes internacionales. Foto: Wilker López
No solo el público holguinero tiene acceso a la sala, sino los visitantes internacionales. Foto: Wilker López

«Lo que nos falta en el Museo»

Nos quedan sueños por cumplir porque abrimos el museo con una exposición sin cambios en relación con la que se cerró: deseamos hacer un nuevo diseño museográfico, además de la construcción de un observatorio astronómico en nuestra azotea, y la rehabilitación del mini acuario, que será el próximo paso que demos para ofertar este servicio al público; pero estos sueños se han quedado solo en eso, no los hemos podido materializar, y entendemos nuestras carencias, aunque no perdemos la fe en que un día lo lograremos.

Lo atípico es raro

Por Abelardo Leyva Cordero

Fotos tomadas de Internet y portada cortesía de Ediciones Holguín

Escudriñad la poesía porque en ella pensáis que hay un tesoro. Así lo hago con el libro Playback de Youre Merino y descubro mi tesoro como curioso lector. Para compartir el placer que causa la buena literatura me dispongo a considerar los elementos causantes del excelente sabor que dejó en mi boca y espíritu la lectura de estos poemas atípicos por naturaleza.

Youre no solo es amigo, sino poeta inteligente que obliga al lector, ahora su amigo, a pensar el contenido del texto para llegar a una comprensión suficiente que garantice un disfrute a la vez suficiente. En la actualidad, entre tantos tipos de poesía, tantos libros premiados y otros no, entre tantos nombres popularizados y otros aúndesconocidos, hallar un ejemplar que brinde un menú diferente es imposible. Pero me corrijo, debería decir casi imposible. Porque la propuesta de Youre es atípica; un libro raro como dijo un poeta de su ciudad; un libro aplaudible por su condición sola de existencia. Criterio que yo comparto 100%.

El poeta banense, amante de la música y en particular del género rock, toma nota de un hecho real ocurrido dentro del mundomusical para tejer una tesis donde el fraude en la cultura es el motor que produce fenómenos graves entre la gente de distintas generaciones. Un dúo de cantantes de los años 80 engañó al mundo completo haciéndose pasar por excelentes intérpretes. Hasta que un trágico día, como sucede en toda buena historia que llega a su final, fueron descubiertos como falsos cantantes. Sorpresa para el público mundial, otros, que no enseñaban la cara, eran los que cantaban mientras el dúo de mulatos se dedicaba solamente a bailar una danza que llenaba de éxtasis los ojos del público ignorante.

Youre, con conocimiento de causa, y haciendo uso de las herramientas del escritor, recrea esta historia de Milli Vanilli para tomarla como referente que, con atrevida intención y natural transparencia, trae a nuestro tiempo para plantearnos el fenómeno, si se puede calificar así, del escritor fraudulento por responder a intereses exclusivos de mercado. Dura realidad que el autor no teme plasmar en la hoja en blanco para que otros se enteren de lo que está sucediendo en sus narices. Nos dice el poeta: Nos dijeron que si mentíamos nos crecería la nariz y comenzamos a mentir” Y también: “Debe ser muy incómodo asumir que, salvo para engañar, no se tiene talento para nada.

Simular ser un cantante de excelencia, para Youre, o simular ser un escritor de pies a cabeza por adoptar mañas impropias de la persona de carne y hueso, sino de tipo comercial y de laboratorio, como los propios poemas sujetos a los gustos e intereses de otros, es lo mismo; y él, de manera muy elocuente, lo combate para evitar morir como víctima del propio mal, cuando nos dice: Extirpo lo que genere contradicciones entre el contenido y sus medios de expresión. La posibilidad de que mi propia obra me fulmine”.

El autor tiene muy claro que la historia de la mentira en el acto creador tiene asegurado un triste final. Y sabiamente procura evadir este resultado escribiendo un libro que rezume denuncia valiente a la vez que asume su responsabilidad en el tema tratado, de la manera más sincera posible. Sus versos validan su posición en el asunto de esta forma. Primero dice: Está el que piensa que el engaño puede prolongarse, el que no se prepara para el golpe”. Y luego declara con toda humildad, genio poético y osadía: ¿Quién tiene el valor de aceptar que plagia? ¿Quién tiene el valor de aceptar que imita, de aceptar que algo de ellos habita en nosotros? Todavía no encuentro a nadie que muestre su estrella de perdedor para compararla con la mía”.

Libro que sostiene un discurso alto, con un lenguaje en prosa, no por ello abundoso en palabras, sino que cada partícula juega su papel, cada una es importante para lograr una música en el fondo de toda línea o verso, y el entendimiento cabal del mensaje sugerente que trasmite cada poema, es la propuesta que mereció con justicia el premio de la ciudad de Holguín en 2016.

Poemas que se comunican uno con otro. Y que poco a poco tejen un organismo vivo, lleno de sugerentes y desafiantes verdades que el lector enfrentará, terminando así complacido por el ejercicio de lectura de una obra de calidad por su innegable originalidad, y sus valores estéticos propios de la poesía. El sujeto lírico es un ser inteligente, que a veces es observador, y otras protagonista de la historia que se cuenta. Un ser de principio a fin, muy consciente de la realidad que se vive en el escabroso mundo del arte, como todos los mundos que existen en el mundo total que es el planeta tierra.

Felicitaciones para mi amigo y poeta inteligente Youre Merino por su atípico e interesante libro Playback Los podios ofrecidos.

 

 

 

Romera de corazón

Por Bernardo Cabrera

Aunque la mayoría de las personas cree que las Romerías holguineras solo cobran vida del 2 al 8 de mayo, en realidad su proceso de gestación dura todo el año. Si alguien lo sabe bien es Tatyana Galbán, actriz, locutora, directora y eterna promotora del Festival Mundial del Arte Joven.

¿Cómo recuerdas esos días de gestación de la primera edición de las Romerías?

-Lo recuerdo como si fuera ahora mismo porque las cosas buenas no se olvidan. Fue una etapa bien diferente a la actual, con distintas maneras de pensar y hacer. Éramos un grupo de jóvenes de varias manifestaciones artísticas que queríamos hacer nuestros los espacios culturales, cada uno con una tarea e ideas diferentes, lidiando con personas que no comprendían la importancia de que este evento se realizara en Holguín. Desde que conocí al intranquilo Alexis Triana he sido su fiel seguidora, quizás porque me encantan los retos.

¿Por qué era necesaria la creación de este evento para la ciudad?

-La ciudad de Holguín siempre ha sido una ciudad cultural por excelencia. Era importante aunar el arte en aquellos momentos tan difíciles, y que de una vez por todas los jóvenes tuviéramos nuestro espacio y se reconociera más el trabajo de los artistas.

¿Crees que han cumplido el objetivo con que fueron creadas?

-Sí han cumplido el objetivo o los objetivos, primero porque han logrado unir a artistas de todas las manifestaciones, además de rescatar la tradición de las romerías y lograr involucrar al pueblo.

¿Qué distingue a las Romerías de otros eventos nacionales?

-Cuando surgen las Romerías, Holguín no tenía ningún evento cultural de fuerza y a pesar de que el evento es perfectible, su principal mérito es mostrar al artista tal cual es. Además, a nadie se le ocurre hacer lo que se hace en Romerías. Un ejemplo de que nada nos detiene es esta edición que se hizo desde casa.

¿Qué se puede mejorar aún?

-Confiar más en los jóvenes y que la dirección del país y un poco más allá comprendan la magnitud del festival, que ya no es el evento de jóvenes holguineros o cubanos, es internacional. Además, recordar que Alexis Triana fue el padre y debe estar presente en todo proceso dentro del comité organizador. Esa figura es imprescindible para la organización de cada edición.

¿Cuánto te han aportado como profesional y como persona?

-Como profesional me han dado la oportunidad de conocer e intercambiar con otros manifestaciones; de estar lo mismo en una sala de acreditación, como promocionando el evento o tener que atender a los invitados; además de poder estar en cada uno de los espacios que se han incorporado a través del tiempo. Como persona, el haber estado al lado de Alexis Triana y otros muchos que el tiempo no puede borrar. En este evento lo mismo he llorado que he reído. Recuerdo que cuando terminaba cada edición todos juntos llorábamos, porque sentíamos pasión por lo que estábamos haciendo.

¿Qué significa haber estado en el punto de partida y verla 26 años después?

-Me siento orgullosa al ver que algo que surgió de la idea de un grupo de jóvenes sin prácticamente recursos, con poco apoyo y muchos detractores, hoy se tiene en cuenta en los planes de las instancias gubernamentales y reúne a artistas de todo el mundo. Se siente bien poder demostrar con hechos que las Romerías no son solo fiesta y pachanga como muchos pensaban. 26 años después siento lo mismo que al inicio. Eso que te atrapa, te apasiona y te convierte en una romera de corazón.

Raúl Prieto entre la trova y el rock

Por Erian Peña Pupo

Fotos Adrián Aguilera y Oscar Gordillo

Raúl Prieto asegura que es esencialmente un cantautor que se mueve entre la trova y el rock, aunque se siente cercano a géneros como el pop rock, la balada, el bolero, el son… Su obra viene a ser el resultado de múltiples referencias: “Trato de interactuar con todos estos géneros, defendiendo determinados valores estéticos, un cuidado por las letras, las armonías”. Por eso asegura que su “música no es necesariamente trovadoresca al estilo de los viejos juglares”, aunque durante varios años se trasladara desde su natal Báguanos con el instrumento al hombro, interpretando sus temas a guitarra limpia.

Este año Raúl Prieto celebra su 41 aniversario de vida artística, pues marca el inicio de su carrera con la entrada al Movimiento de la Nueva Trova, en 1979, con el grupo Latinoamérica. Surgida después de un concierto de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola, en Casa de Las Américas, en 1968, y constituida en Manzanillo, en diciembre de 1972, la Nueva Trova tenía entonces varios exponentes en Holguín: Ramiro Gutiérrez, Aramís Mojena, Yaguajay… “En 1979 yo estaba en noveno grado y tocábamos música folclórica latinoamericana, desde Báguanos, un municipio con un potencial fuerte en la trova, aunque también hacíamos temas de la Nueva Trova y algo de son”.

“Estando en Latinoamérica formé parte de un grupo de pop rock llamado Kontakt, perteneciente al movimiento de aficionados, que tributaría después a la entonces Brigada Hermanos Saíz. Tocábamos esencialmente rock: Aguas claras, The Beatles, The Rolling Stones… Ahí no creábamos una obra propia, era más músico que cantautor”, dice.

“Al lado de mi casa en Báguanos vivía un marinero y crecí escuchando a Queen, The Beatles, The Rolling Stones, The Jackson 5, y de esa música es imposible no influenciarse. Además, parte de la trova tradicional cubana: Sindo Garay, Manuel Corona; la Nueva Trova desde el Grupo de Experimentación Sonora del Icaic para acá, principalmente Silvio, Pablo, Carlos Varela y Santiago Feliú, que me han influido mucho. Y Fito Páez, Miguel Ríos, Víctor Manuel, Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Queen, Toto, Tierra, Viento y Fuego; la generación de los 80, que realmente marcó la vida de muchos músicos. Me gusta también la música clásica, y los temas de Alejandro Sanz”.

Otro giro en su carrera llegaría con la fundación en 1986 de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) que agrupó a jóvenes escritores, artistas y promotores. Además, se vinculó al surgimiento en Holguín de las Romerías de Mayo, Festival Mundial de las Juventudes Artísticas.

“Cuando empecé a componer me moví más por la trova, pero siempre tuve el incentivo de crear un grupo musical”, asegura el autor de temas como “Sin tanta filosofía”, “Para darte más”, “A esta hora”, “En las alturas de la tarde”, “Capitán en tierra” y “Un disparo de amor”. Por eso, entrado el nuevo milenio, crea “Raúl Prieto y su grupo”, su agrupación acompañante profesional que pertenece a la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos “Faustino Oramas”. “Estamos cumpliendo 20 años”, subraya, y destaca que su hijo, Raulito Prieto, excelente bajista y uno de los jóvenes representantes de la trova en la ciudad, está al frente de la dirección musical del mismo, “compuesto principalmente por piano, teclado, batería, bajo, guitarra eléctrica, guitarra electroacústica, coro, percusión menor y trompeta”, añade.

Además de la música, Raúl Prieto se ha desempeñado como constante promotor de la trova: “He centrado mi trabajo en los últimos años en el desarrollo de peñas destinadas a proteger y promover la nueva trova cubana, con un poco de énfasis en el trabajo de los jóvenes. Siempre he tenido como inquietud abrirle espacio a las nuevas generaciones”.

En el Hotel Brisas Guardalavaca, con el dramaturgo Carlos Jesús García, realizó la peña “De John Lennon a la trova cubana”, “en la que queríamos mostrar la herencia de The Beatles en la música cubana, pues muchos trovadores tenemos influencia de ellos, de Bob Dylan”. Protagonizaría, además, “Tocando fondo”, en el patio de la Empresa de la Música, y “A esta hora”, espacio característico en la Casa de la Trova “Faustino Oramas”.

A partir de esta peña, fundada en 2006, nacería su primer disco: A esta hora, licenciado por Bis Music en 2008. “Es un disco bien variado, que tiene trova, son, bolero, rock… Ahora acabo de grabar mi segunda producción, que será patentada por la Egrem: Rostro de nadie. Es un disco con una sonoridad mucho más amplia, un formato de agrupación grande, pues contiene baladas, boleros, algo de flamenco, country…”, asegura.

Ahora sus empeños están encaminados al desarrollo de la Feria de los Trovadores, “una especie de cofradía, un gremio que incluye a trovadores de las nuevas generaciones. Así surgió la Feria: una plataforma donde podemos interactuar todos los trovadores, con una agrupación que funciona como el Grupo de Experimentación y acompaña a todos los artistas, para que puedan tener la posibilidad de enriquecer su espectro armónico, darse a conocer desde el inicio con una propuesta musical más amplia. Pusimos mi grupo en función de eso y empezamos a llamar a los creadores que profesionalmente estaban en la Empresa de la Música con la idea de que se fueran sumando”.

La Feria, realizada por la Dirección Provincial de Cultura de Holguín, “que la ha sostenido de forma ininterrumpida, con creces”, y con el apoyo de otras instituciones, ha consolidado espacios en El Callejón de los Milagros, del Complejo Cultural Plaza de La Marqueta, la Casa de la Trova “Faustino Oramas”, de Artex, y el Álbum-Café “El Chorrito”, de la Egrem, donde trovadores como Fernando Cabreja, Manuel Leandro Ibarra, Lainier Verdecia, Raulito Prieto, y Tony Fuentes, intercambian con un público cada vez más creciente. La Feria realizó, además, el concurso para trovadores noveles “Para una imaginaria María del Carmen”, ganado en esa ocasión por Oscar Sánchez.

La Feria, añade Raúl Prieto, quien es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), “ha sido una especie de cantera, una plataforma interactiva para darles la posibilidad a los jóvenes y además, retroalimentarnos con las nuevas tendencias, porque creo que quien no se sume a las nuevas generaciones y a las tendencias contemporáneas, retrocede. Uno mantiene su estilo, su escencia, su concepto, pero aprende”.

Mientras espera la salida al mercado por la Egrem de su disco Rostro de nadie, Raúl Prieto explota su línea de autor, escribiendo para varias voces interesadas en interpretar sus textos. Además, ve elevarse a sus hijos, también en el mundo del arte, y se sabe un cantautor –además de un creador tremendamente sencillo y talentoso– que desde la trova y las raíces encuentra amplios horizontes donde crecer como músico (entrevista publicada originalmente en la web de la Asociación Hermanos Saíz, AHS).

 

 

 

Viaje literario y periodístico alrededor de Rubén Rodríguez

Por Vanessa Pernía Arias

Rubén Rodríguez González, reconocido periodista y narrador holguinero, en ese orden porque asegura que debe al periodismo su literatura, se encuentra entre los escritores cubanos más publicados y leídos en el país, con una veintena de textos que oscilan con éxito entre la literatura infantil y la cuentística para adultos.

Foto tomada de Internet

En su obra creativa destaca la novela El Garrancho de Garabulla, que descubre de algún modo el entorno infantil en que creció el autor, el antiguo poblado de Auras, actualmente Floro Pérez, que se encuentra a pocos kilómetros de la cabecera provincial, y donde surgieron sus primeras necesidades literarias, pues Rubén afirma que la fantasía fue la tabla de salvación y alternativa lúdica en su niñez.

Dicho título lo ha convertido en unos de esos relatores del campo cubano, utilizando las múltiples posibilidades que ofrecen lo bucólico y lo auténticamente nacional.

El maravilloso viaje del mundo alrededor de Leidi Jámilton, es otra de sus sagas infantiles más reconocidas, que narra las peripecias de la ingeniosa bruja y su visión de mejoramiento humano a través de una mirada sensible y humorística.

A esta lista se suman otros textos dedicados a los pequeños, como
Rebeca Remedio y los niños más insoportables del mundo, Peligrosos prados verdes con vaquitas blanquinegras, Paca Chacón y la educación moderna y Mimundo.

Su más reciente título infantil es La retataranieta del vikingo, bajo el sello de la Editorial Oriente, que le mereció el Premio de los Lectores otorgado cada año por el Instituto Cubano del Libro (ICL) a los diez textos más vendidos en la red de librerías o de mayor circulación comercial en el país, y entregado en la recién concluida Feria Internacional del Libro de La Habana, amplia cita cultural en la que ha participado frecuentemente con sus obras.

Rubén precisó que se siente satisfecho y feliz con el galardón, pues es señal de que el texto como obra de arte ha cumplido con su ciclo creativo, que lógicamente finaliza cuando el lector interactúa con ella convirtiendo en suyas las vivencias literarias e identificándose con la historia de los personajes.

Además este autor destaca dentro del amplio movimiento literario cubano y latinoamericano a partir de una obra consolidada para adultos, con títulos que aparecen en varias editoriales nacionales y extranjeras; entre ellos Eros del espejo, su primer cuaderno publicado y que le mereció el Premio de la Ciudad de Holguín 2001; Majá no pare caballo, Unplugged y Los amores eternos duran solo el verano.

Dichos textos muestran una narrativa potente, sincera, a ratos descarnada, sobre la pérdida, el dolor, la soledad, la necesidad de querer y ser querido, y fundamentalmente, sobre el amor.

Aunque numerosos premios avalan su creación literaria, como La Gaceta de Cuba, César Galeano, Oriente, La Edad de Oro, Ismaelillo, Abril, Crítica Literaria y su más reciente galardón, el Alejo Carpentier 2019, importante reconocimiento que concede el ICL, la Editorial Letras Cubanas y la Fundación homónima, disfrutar una clase junto al profe Rubén es un lujo que todo estudiante de periodismo no debería perderse en su paso por la academia.

Sus lecciones sobre el estilo, el ensayo y las herramientas literarias de las que se vale hoy la profesión periodística para lograr un acertado texto, atrapan hasta el más escéptico en cuestiones de escritura, sobre todo porque logra una intimidad que sobrepasa los pupitres y te convierte en cómplice de numerosos autores de la literatura universal.

Igual que al gran escritor colombiano Gabriel García Márquez, el periodismo en Rubén Rodríguez González más que una herramienta para ficcionar sus historias, se ha convertido en su cotidianidad, en su razón de ser y existir, por eso aún hoy desde el semanario holguinero ¡ahora!, donde es editor, cautiva con fresco estilo a los lectores con su columna habitual, dejando entrever las historias de esos picarescos personajes que habitan su amplio mundo literario (Artículo publicado inicialmente en la web de la ACN).

Con Virgilio López Lemus en complexidad poética

Virgilio López Lemus nos entrega en Complexidad de la poesía (Ediciones La Luz, 2018) un libro de fascinación por el verso. Virgilio se sabe deslumbrado por sus arcanos, pues cada capítulo de este texto destila seducción prístina por la escritura lírica, por los secretos de la poiesis, a la que ha dedicado buena parte de su vida, para reafirmarnos que “todo misterio es de raíz poética”.

Virgilio se sabe deslumbrado por sus arcanos, pues cada capítulo de este texto destila seducción prístina por la escritura lírica. Foto: Ernesto Herrera

El Virgilio investigador, el Doctor en Ciencias Filológicas, el miembro de Mérito de la Academia de Ciencias de Cuba, el ensayista, crítico literario, compilador y prologuista que desde las rigurosas metodologías de la ciencia y el ejercicio de la docencia nos tiene acostumbrados a valiosos textos para comprender y analizar la literatura no solo cubana, sino hispanoamericana y universal, como El siglo entero. El discurso poético de la nación cubana en el siglo XX y Métrica, verso libre y poesía experimental de la lengua española, busca aquí el goce, la mirada íntima y reflexiva, al reunir varios artículos escritos en diferentes momentos en complexidad, o sea, en laberinto, embrollo, diversidad, pluralidad, acopio, complejidad (y complicidad) de la poesía. Él mismo asegura que estos textos “buscan placer de lectura, no ensayismo de tesis académica o reunión de máximas”, pues, añade, “hemos ido perdiendo un poco el goce de la lectura de textos ensayísticos como si leyésemos novela, poesía, pasión de lector que degusta más que aprehende. No se espera en estas páginas el entramado de la crítica estudiosa y docente, científica, o el análisis por completo racional de los ejercicios académicos; reunidos en torno a la percepción poética, si ofrecen vibración, fruición, ya es suficiente”.

Para ello aquí se entrecruzan literatura y ciencia, cosmología y crítica literaria, reflexiones sobre la poesía, textos sobre autores y una fuerte carga de sabiduría implícita, pues “ciencias y técnicas y religiones y credos de todo tipo, incluso los políticos, encierran dosis elevadísimas a veces (véase las utopías) de poiesis”. Una bella especulación científica puede contener tanta poesía como Los elementales de Paracelso, asegura Virgilio. Y “una maquinación técnica, de sentido práctico puede ser tan poética como las Centurias de Nostradamus”. Virgilio escribe, incluso, como si reflexionara ante un barril de pólvora, que “sin poesía no hay ser”, pues ella “nos identifica”. “La manera en que una nación, un pueblo, un grupo social o una persona manifiestan poesía, es un claro índice de su identidad. La poesía es identidad, identifica”, añade.

“El lenguaje de la verdadera poesía está asociado a los viejos mitos”. Foto: Ernesto Herrera

En estas páginas nos adentramos –desde la reflexión que se sostiene en un vivaz estilo, en la voz de un ensayista que domina la palabra con la elegancia de un miniaturista medieval– en la poesía como objeto; las cuestiones relacionadas a la versificación y la métrica hispánica, de la cual Virgilio es uno de sus principales estudiosos; el hecho poético; líricas y autores como José Martí, “el Apóstol, la estrella humana de la patria nuestra”; la filósofa malagueña María Zambrano, autora de El hombre y lo divino y La agonía de Europa; el irlandés Oscar Wilde, donde escribe que la poesía “está dentro y fuera del poeta, porque él es una suerte de pararrayos, un médium singular, una fuente”; el español Antonio Machado y su Juan de Mairena, desde la intimidad del ser reflexivo; Francisco de Oraá; el neorromántico José Ángel Buesa, del que incluso rescata un raro poema de corte social que podemos leer íntegramente, o Alberto Acosta-Pérez, su compañero, a quien califica como “poeta esencial, cuya labor perdura”, pero también como poeta fatal al decir de Juan Ramón Jiménez, pues para él la poesía “no era solo una expresión artística, sino una necesidad ineludible, al grado de que él no podía ser otra cosa que poeta. La obra que legó, da el mejor testimonio de tal afirmación”, escribe sobre Alberto, a quien le dedicara esa triste y hermosa elegía que es el poemario Hipno.

Virgilio se detiene en el sentido poético de ciertas utopías (Thomas Moro, Tomasso Campanella y Francis Bacon) para reafirmarnos que tres o cuatro siglos después, aún seguimos buscándolas; se apasiona con las Confesiones de San Agustín de Hipona y San Anselmo de Canterbury, manantial de “poesía ardiente” y, para mí, uno de los capítulos más hermosos del libro; se detiene en los arcanos del universo, pues “también desde el lado de la poesía se puede explorar el cosmos, definir al Universo, aprender de la teoría de las cuerdas y especular acerca del Big Bang”, pues, añade, “hay fronteras para las ciencias que la poesía puede sobrepasar”. “La especulación es poesía”, nos dice mientras se sienta a “pensar y poetizar”.

Recordándonos, como escribió Robert Graves, que “el lenguaje de la verdadera poesía” está asociado a los viejos mitos, López Lemus nos devuelve en enjundiosos textos la leyenda de Prometeo, un signo inagotable de la eterna poesía de la praxis y la creatividad; la de Narciso y la idea del juego en la lírica, y la de Perseo, quien nos enseña que también se puede vencer a los monstruos mediante la imagen, pues esta “surca el piélago de la poesía y surge el poema, sea piedra o flor”; o la leyenda del santo católico San Sebastián, cuya historia, nos dice, se convirtió en poesía, mirada desde las artes visuales, pero también en la obra del cubano Eugenio Florit o su siempre admirado autor de Elegías de Duino, de quien publicara recientemente Umbral para una era imaginaria. Acercamientos a Rainer Maria Rilke, e incluso tradujera para el lector cubano –que es de alguna manera versionar– la poesía del bardo checo.

Varias “noticias líricas” –canciones populares cubanas, una mirada a los antecedentes de la poesía social en Cuba, el poema del Himno Nacional cubano, un contrapunteo entre el barroco y el neoclásico a partir de la ceiba y la palma real– concluyen este libro de libre reflexión, de vinculación entre el ensayo y poesía: el ensayo como placer discursivo, como ejercicio dialógico y por demás, poético. En otras palabras: el ensayo como poesía, porque Virgilio López Lemus es, sobre todo, un poeta. Ahí están Hacia la luz y hacia la vida, Aguas tributarias, El peldaño, Cuerpo del día y su antología Un leve golpe de aldabas, entre otros títulos.

Virgilio conversa, pero también versa. ¿Qué es sino “La música de las esferas revisitada”, “Tonto o poeta”? o “Puntas de lo diverso”. Estos textos –y otros tantos– más allá de lo meramente ensayístico o reflexivo, poseen un valor poemático y ahí es donde Complexidad de la poesía seduce y enamora, y recuerda, por ejemplo, los ensayos del poeta mexicano Octavio Paz, quien partía de la necesidad de una “pasión crítica” en este tipo de textos sobre literatura.

Virgilio es nuestro cómplice en los caminos de la percepción poética. Portada cortesía de Ediciones La Luz

Virgilio es nuestro cómplice en los caminos de la percepción poética. Siempre al lado de los jóvenes, quizá para mantenerse lozano en pensamiento y acción, Virgilio sabe que “la poesía vibra en la esencia inteligente del cosmos, en el planeta vivo, en el ser humano reflexivo y pasional” y por eso “goza de la eternidad”. Siempre he creído que Virgilio López Lemus –un ensayista e investigador que desde el verso trabaja con el infinito, un alquimista del saber– porta la luz y la comparte; por la utilidad de esa luz le agradecemos y además, por la fe en la poesía (artículo publicado inicialmente en la web de la Asociación Hermanos Saíz, AHS).

Por Erian Peña Pupo

Encanto perpetuo

Imponente, llamativa, encantadora, la Catedral de San Isidoro es símbolo arquitectónico de nuestra Ciudad, lugar religioso y de culto que bendice a los holguineros al tiempo que atrae la mirada curiosa y, por qué no, asila las almas que encuentran en los dogmas cristianos el sosiego.

La Catedral es uno de los sitios que visitó el Papa Francisco en 2015. Foto: Internet

Ubicada en la calle Libertad, entre Luz Caballero y Aricochea, posee una posición privilegiada en la zona sur del municipio cabecera, siendo uno de los primeros edificios en construirse en un nuevo poblado, gracias a la condición de pilar espiritual de la dominación española que poseía durante la colonia la Religión Católica.

Al tiempo que se oficiaban los ritos religiosos, en esta institución se llevaba el control de los nacimientos, por medio de los bautismos, los casamientos y los enterramientos de la zona que atendía, herramienta indispensable para la naciente dominación peninsular que conserva en este sitio libros de asentamiento de bautismos, matrimonios y defunciones desde 1731.

Era tradicional además para esa etapa que estos espacios fueran utilizados como cementerios, tal fue el caso de la Parroquial mayor que, hasta finales del siglo XVIII sirvió de campo santo a los primeros habitantes del pueblo.

A 1680 se remontan los antecedentes de la Iglesia Parroquial de San Isidoro, en el entonces denominado Hato de Managuaco, lugar donde fue construida la primera edificación religiosa en el territorio de la costa norte por gestiones de Don Francisco González de Rivera. Posteriormente, en 1709, fue trasladada a Las Guazumas, Hato las Cuevas y, en 1719, a Cayo Llano, año en que se funda el pueblo de San Isidoro de Holguín, del cual celebramos sus 300 años recientemente.

La primera edificación de “San Isidoro” se bendijo el 3 de abril de 1720. Foto: Internet

La primera edificación de “San Isidoro” se bendijo el 3 de abril de 1720, oficiándose la primera misa el 4 de abril de 1720, pero no es hasta 1979 que fuera elevada al rango de Catedral y posteriormente consagrada, en 1996.

Una pobre construcción de madera, situada donde antes había estado el bramadero del Hato de García Holguín, hacia el sur, fue la primera edificación que se debió a expensas del regidor Don Diego de Ávila y de la Torre, quién con ayuda de los vecinos trasladó además la campana de la Iglesia de Las Guazumas. Fue su primer cura el presbítero Don Juan González de Herrera y López, nombrado por el obispo Jerónimo Valdés, el 11 de enero de 1719.

Para 1730 fue demolida y se sustituyó por una nueva de embarrado con techo de tejas, maderas labradas, pisos de ladrillos y tierra, según el obispo Morell y Santa Cruz. Una ampliación en 1751 incluyó dos naves laterales y una sacristía, todo del mismo material que la existente; completaba la planta del templo un campanario compuesto por cuatro palos y dos campanas medianas, hacia uno de los laterales había un cementerio de cuarenta y siete varas de longitud, cercado de una estacada de palo fuerte y xequi.

La Parroquial mayor contó con acceso, desde su fundación, a la plaza de la iglesia o plaza de San Isidoro, como también se le llamó, la que a partir de 1898 tomó el nombre de Julio Grave de Peralta, mayor generar de las guerras de independencia en Cuba: al ser Holguín una ciudad del siglo XVIII y no poseer costas, la recopilación de las leyes de indias y legislación que regía la vida de las colonias hispanas, establecía la creación de dos plazas con portales hacia el frente, constituyendo la plaza de la parroquia el primer centro político-religioso de la ciudad, por lo que los primeros vecinos edificaron sus viviendas en su frente.

La última transformación incluyó su torre original para construirse dos a ambos lados de la nave central. Foto: Internet

A principios del siglo XIX comenzó una nueva etapa de reconstrucción y ampliación del inmueble, donde si incluyó la capilla de la Virgen del Rosario, hacia la derecha de la entrada y posteriormente la de Jesús Nazareno, hoy de la Virgen de la Caridad, hacia el lateral izquierdo. La reconstrucción fue terminada en 1815, aunque realmente se continuó remodelando durante todo ese siglo y la primera mitad del XX.

La última transformación incluyó su torre original para construirse dos a ambos lados de la nave central. A pesar de estos cambios radicales y otros de carácter negativo como la pérdida de su mobiliario, producto a determinadas situaciones en el Concilio Vaticano II, el inmueble conserva importantes valores arquitectónicos como son la notable techumbre tallada, de par y nudillo en la nave central y colgadizos en los laterales, sobresaliendo por su belleza artística los cielos rasos en las capillas, las que a su vez conforman los brazos de planta del inmueble en forma de cruz o «T» latina, con pórticos de arcadas en sus frentes, de los cuales parte una plazoleta a ambos lados, por solo citar algunos.

La Catedral de San Isidoro deviene en un sólido edificio con tres puertas anchas y columnas adosadas, con un frontón al centro que define su remate triangular. Los interiores moriscos tienen como gran atractivo los techos de madera cuidadosamente trabajados, aún originales, que son los más llamativos dentro de los que se conservan del estilo mudéjar en la ciudad de Holguín.

De 1922 a 1940 funcionó en la iglesia parroquial la primera biblioteca pública con que contó la ciudad y, luego de que en 1979 elevara su rango a Catedral de San Isidoro de Holguín, se creó la diócesis en las provincias de Holguín y Las Tunas.

Perpetuándose al paso del tiempo se erige esta encantadora edificación, símbolo de la Ciudad de los Parques. Foto: Carlos Rafael

Perpetuándose al paso del tiempo se erige esta encantadora edificación, símbolo de la Ciudad de los Parques, no solo por su connotación religiosa, e incluso por ser uno de los sitios que visitó el Papa Francisco en 2015 cuando aceptó la invitación de recorrer nuestro terruño, sino por su llamativo diseño arquitectónico que resalta al tiempo que atrapa a todo el que recorre nuestras calles.

El día más importante del año

No importan los embates del tiempo, las pandemias, las guerras, o cualquier otra crisis, un día del año es especial para celebrar a esas personas a quienes le debemos la vida.

De la antigua Grecia constan las primeras celebraciones del Día de la Madres, cuando se le rendían honores a Rea, progenitora de los dioses Zeus, Poseidón y Hades. Adquirida de esta cultura, los romanos llamaron dicha celebración Hilaria y se celebraba el 15 de marzo a través de ofrendas en el templo de Cibeles durante tres días.

Un día del año es especial para celebrar a esas personas a quienes le debemos la vida. Foto: Cubadebate

El cristianismo transformó los festejos en honra a la Virgen María, la madre de Jesús. En el santoral católico el 8 de diciembre se celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción, fecha que los católicos adoptaron para la celebración del Día de la Madre.

Por su parte, los ingleses, hacia el siglo XVII, realizaban un acontecimiento similar relacionado con la Virgen, denominado Domingo de las Madres: los niños concurrían a misa y regresaban a sus hogares con regalos para sus progenitoras, además, como muchas personas trabajaban para gente acaudalada y no tenían la oportunidad de estar en sus hogares, ese Domingo se le daba el día libre para visitar a sus familias.

Pero el origen contemporáneo de esta celebración se remonta a 1865, cuando la poeta y activista Julia Ward Howe, organizaba manifestaciones pacíficas y celebraciones religiosas en Boston, en donde participaron madres de familia que fueron víctimas de la Guerra de Secesión; su propuesta fue establecer un día especial como una forma de reconciliar a las partes en conflicto. De esa etapa, Ann Jarvis, activista de Virginia, viendo el éxito de las convocatorias de Howe, organizaba reuniones en donde las madres intercambiaban opiniones sobre distintos temas de actualidad.

Estos encuentros fueron periodizados al tiempo que Howe continuó trabajando por otras vías por los derechos de las mujeres y por la paz. El 12 de mayo de 1905 Ann Jarvis fallece y su hija Anna Jarvis, para conmemorar la solemne fecha, cada año organizaba un Día de la Madre el segundo domingo de mayo.

Para principios del Siglo XIX Jarvis comenzó una activa campaña en pos de reconocer oficialmente la fecha y extenderla a todo el territorio de los Estados Unidos, con base en la demanda de Howe. Por tal motivo empezó a escribir a personalidades influyentes de la época para que apoyaran su petición hasta que finalmente obtuvo el reconocimiento oficial en 1914, con la firma del presidente Woodrow Wilson reconociendo oficialmente el Día de la Madre.

Es importante recordar que aunque celebramos a las madres es mayo, hay países que asumieron la fecha en días o meses distintos, por ejemplo, en algunas partes del mundo se celebra el 2 de mayo, en otras el 10 y en otras el segundo domingo del mes. Asimismo, hay países en que se festeja en marzo, abril, agosto, octubre, noviembre o diciembre.

Independientemente del día o la fecha, lo más importante es agasajar y homenajear a nuestras mamás. Foto: Bohemia.cu

Desde su origen, la celebración del Día de las Madres en Cuba se realiza el segundo domingo de mayo, al igual que en Estados Unidos, partiendo de la tradición nacida en Filadelfia.

Independientemente del día o la fecha, lo más importante es agasajar y homenajear a nuestras mamás, manifestándoles sobre todo nuestro amor y cariño, a ellas les debemos la vida y es su apelativo sinónimo de todo el amor del mundo.

Romerías virales

Por Bernardo Cabrera

Talento, creatividad, pasión y añoranza. Esos fueron los ingredientes
que utilizaron cuatro jóvenes holguineros para expresar, a través del
arte, su devoción por las Romerías.

“Siempre he sido una fiel seguidora del evento. Nunca me pierdo los
desfiles, las exposiciones o los conciertos. Por eso cuando vi que este
año se celebrarían desde casa y a través de Internet, se me ocurrió que
podía aportar con lo que me gusta hacer. Me puse en contacto con varios
amigos a través de WhatsApp y acordamos realizar un body art que
reflejara nuestro sentir”, explica Claudia Díaz.

En la espalda de Mell Sánchez confluyeron colores, símbolos y emociones.
“Para mí fue un placer porque me siento muy identificada con el festival
y así pude contribuir este año, que se celebraron desde casa y a través
de las redes sociales”, refiere la modelo aficionada.

Mientras, Beatriz Borjas señala que “lo concebimos como una
representación con maquillaje y pintura, sobre todo de color verde, para
transmitir un mensaje alusivo al vigésimo sexto Festival Mundial de
Juventudes Artísticas”.

Alexander Serrano, fotógrafo de Intenso Estudio, fue el encargado de
inmortalizar el momento. “Después que ellas terminaron con la pintura y
el maquillaje realizamos una sesión de aproximadamente 200 fotos, en las
cuales usé luces tenues para resaltar los colores. Seleccionamos las
cuatro que más reflejaban lo que queríamos y les realicé una edición
sencilla para resaltar la pintura”, relata.
Pero lo que empezó como un homenaje de un grupo de amigos a esta
tradición, terminó convirtiéndose en una publicación viral en las
plataformas digitales.

“Subimos las fotos para celebrar las Romerías y no imaginamos que
tendrían tanta repercusión. De un momento a otro empezaron a
compartirlas y a comentarlas e incluso colocaron una como portada de los
perfiles en Facebook del Ministerio de Cultura y la Asociación Hermanos
Saiz, así como en la página del programa Mediodía en TV. Además, las
emplearon para acompañar varias noticias”, rememora Claudia.

En tanto Mell recuerda que cuando lo estaban planificando nunca les pasó por la mente que fuera a volverse viral. “Lo hicimos más para expresar lo que sentimos por esta tradición y como algo de nosotros, pero nos enorgullece que a tanta gente le haya gustado”.

“Obtuvo casi 4000 vistas y cientos de likes y comentarios, entre ellos
el del Presidente de Honor y fundador de las Romerías, Alexis Triana
Hernández. Para nosotros ese es el mayor reconocimiento a la pasión que
le pusimos”, refiere Alexander.

Los cuatro sin saberlo contribuyeron con su iniciativa a preservar el
espíritu de un festival holguinero, que también es de Cuba y del mundo.
Sus fotos ya son parte de las memorias de unas Romerías diferentes y, al
mismo tiempo, la prueba indiscutible de que no hay mañana sin hoy.

Miradas al audiovisual desde la Cámara Azul

Por Erian Peña Pupo

Fotos Yusmel Pérez y Archivos del Centro de Comunicación Cultural La Luz (Holguín)

La Cámara Azul, como muestra nacional e internacional de los diferentes géneros audiovisuales, surgió en 2004 desde la Sección de audiovisuales de la AHS en la provincia, organizado por el joven realizador Jorge Ribail ante la escasa presencia del género en Romerías.

Aunque desde la edición fundacional existió presencia del audiovisual, pues los primeros participantes internacionales fueron estudiantes de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (EICTV) junto a la actriz Laura de la Uz y el profesor y guionista brasileño Joaquín de Assis, cuando su telenovela Roque Santeiro hacía furor en la pantalla nacional. Entonces se proyectaron varios documentales y una Muestra de Cine Erótico.

“La Cámara Azul se concibió inicialmente como un encuentro de realizadores y para los realizadores. La sección teórica se concentró en encuentros de los jóvenes realizadores con artistas consagrados del audiovisual. Si en algo hemos contribuido al ambicioso proyecto que son las Romerías de Mayo como Festival Artístico, si en algo ha servido para que el gremio de los artistas audiovisuales crezca cualitativamente sobre todo, entonces ha sido muy bueno y debemos estar felices por lo poquito que nos toca de ese logro”, dice Ribail.

El evento, realizado con el apoyo del Centro Provincial del Cine, y que en sus primeras ediciones tuvo un carácter competitivo, con obras de varios países, ha dedicado jornadas a temas como el musical, el cine de autor, la producción y la animación. Asimismo ha homenajeado a Humberto Solás, Tomás Gutiérrez Alea (Titón), Manolo Redondo, el Almacén de la Imagen en Camagüey, Fernando Pérez, a propósito de la entrega del Premio Nacional de Cine en 2007, Juan Carlos Tabío, cuando recibió el Premio Nacional en el 2014, y el Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica (Icaic) en su 60 aniversario en 2019.

“El simple hecho –si es que es simple– de insertarse dentro del delicioso caos de un Festival tan sui generis como son las Romerías de Mayo, ya es una distinción de La Cámara Azul. Pero considero también que las proyecciones en pantallas a la intemperie, a cielo abierto, bajo las estrellas, no es cosa que suceda en muchos eventos del audiovisual, y es otra distinción de un evento que a lo largo de estos años se ha honrado con la proyección a cielo abierto y en salas cerradas de obras del catálogo del Festival de Cortometrajes La Boca del Lobo, el Taller Comunitario Ojo al Sur, DOC TV de Telesur, La Villa del Cine de Venezuela, la EICTV, la Facultad de Arte Audiovisual del Isa en La Habana y sus filiales en Camagüey y Holguín, el Proyecto InCubArte de Honduras, los Estudios de Animación del Icaic, la Fundación Ludwig de Cuba, el Festival Almacén de la Imagen, el Festival Internacional de Videoarte de Camagüey, la Muestra Joven Icaic, entre tantas otras”, añade.

El encuentro audiovisual –organizado, entre otros, por Alejandra Rodríguez Segura, Yamila Marrero, Manuel Alejandro Rodríguez y Dayana Prieto– ha posibilitado la realización de materiales, como el documental Romerías de Mayo: Porque no hay hoy sin ayer, de Pablo Javier López, y el reciente Romerías, la utopía, de Carlos Gómez y Manuel A. Rodríguez Yong.

Dieciséis años han transcurrido desde que este evento que en su nombre evoca al proceso cinematográfico utilizado para que varios elementos fotografiados por separados sean reunidos en una sola imagen, se realizara por primera vez. “La metáfora es hermosa: el evento tenía que ser capaz de reunir en una sola imagen a jóvenes realizadores y cinéfilos de muchas latitudes. Hoy la Cámara Azul ha sido asumida por la nueva generación de jóvenes realizadores, que la organizan desde sus inquietudes, sus anhelos, sus aptitudes”, añade (artículo publicado en la web de la Asociación Hermanos Saíz).