Resiliencia e integridad para la Gibara patrimonial

Por Claudia Hernández Maden

Un SOS patrimonial repercutió desde la Villa Blanca durante la concurrencia de especialistas del Instituto Cubano e Industrias Cinematográficas (Icaic) y el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural en el panel SOS Patrimonio, Resiliencia e integridad, este 3 de julio.

Foto: Carlos Rafael

Una esclarecedora disertación sobre nuevas maneras de emprender y comprender el patrimonio, visto desde la integridad y esa capacidad de adaptación humana que llamamos  resiliencia. ¿Qué se entiende por patrimonio en Cuba? ¿Cómo declarar nuevos y sustanciosos bienes inmuebles o no? ¿Cuáles son las fortalezas e iniciativas que pueden visibilizar a una villa patrimonialmente privilegiada como Gibara?

Desde lo arquitectónico hasta lo culinario, pasando por las riquezas naturales, la ciudad costera alberga  un sinnúmero de  posibilidades inexploradas que la colocan en el centro de un debate donde los especialistas disertan/propone/justiprecian y los decisores omiten/relegan/desconocen mucho de lo que, particularmente, la convierten no solo en Destino Turístico ya reconocible; también en una verdadera joya sustentable.

Una aproximación al status presente del patrimonio cultual cubano ofreció  Gladys Collazo, presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural donde se reconocen categorías y condiciones bien validadas por la Unesco, de las que Cuba es signataria con áreas, ciudades y bienes declarados patrimonio mundial, subacuático, diversidad cultural e inmaterial.

Rescatar nuestra memoria cultural constituye razón de ser para el otorgamiento, que no declara ni evento o proyectos gestados desde la institucionalidad, sino valida y reconoce los aportes culturales nacidos a través de la expresión identitaria, local, auténtica. “No es declarar por declarar, es un compromiso adquirido, deviene una acción conservacional que debe trascender en el tiempo y no desaparecer junto con las personas, un legado que contará con futuros continuadores,” acota Collazo.

En términos cinematográficos, Cuba llegó tardía al reconocimiento de sus efectivos.  Desde 1991 se atesora  en el Icaic un largo un extenso y nutrido inventario que nos recuerda cuánto trabajo debe acometerse para salvaguarda del caudal histórico audiovisual, entre ellos, carteles de filmes, fotos fija, rollos, planos arquitectónicos de cines, bandas sonoras, videotecas, fototecas, etc.

Todo ello anuncia una dicotomía real: “¿Por dónde empezar? O hacemos películas, que llevan recursos, o nos dedicamos a invertir en su cuidado. Ni especialistas ni realizadores deben perder de vista esta problemática porque las producción de época también necesita tales acervos como escenografías, vestuarios, muebles y objetos de estilo que se conservan.”

Sobre la especialización en los procesos restaurativos y la imbricación integral con el turismo para mantener una identidad única, sin falsear ni replicar bienes como la Bodeguita del Medio,  también se disertó.

Tal realidad implica una “vuelta de timón.” Se trata de desmitificar el patrimonio, según Orlando Inclán, representante de la Oficina del Historiador. Reconoce Inclán, “patrimonio es memoria, de lo que somos y lo que hemos hechos a lo largo de la existencia; si la falseamos se pierde la autenticidad y, con ella, el valor patrimonial.”

Panel en la Casa de Cultura. Foto: Carlos Rafael

Valorizar el potencial económico que supone el Patrimonio Cultural, otrora visto como un lastre improductivo, estático. Varias experiencias ilustran el fenómeno en La Habana, por solo citar, el proyecto Rutas y Andares liderados desde la Oficina del Historiador que, a lo largo de una década, ha generado el encuentro entre los capitalinos y su ciudad, con una amplia convocatoria y repercusión.

Lo propio ha suscitado desde el barrio San Isidro la plataforma cultural gestada por el actor Jorge Perugorría, cuyo impulso moviliza a artistas y creadores en la intervención artística y rescate de la memoria intangible/tangible de dicha comunidad. ¿Resultado? Una feliz concomitancia entre lo gubernamental, lo privado y la ciudadanía, revertida en responsabilidad ciudadana, juiciosa y consensuada.

En una versión gibareña de las Rutas y Andares se anunció la invitación a redescubrir la Casa de Cultura de la comunidad de Velazco, joya y obra del arquitecto cubano Walter Betancourt, ubicada a  unos 20 km de Gibara. Al conversatorio trascendió — la degustación, por medio, de uno de los platos del acervo culinario gibareño― una lúcida conclusión: el Festival puede generar patrimonio. “Cada Festival debería proponerse una intervención por la ciudad, generar acciones concretas.”

Cierra las sesiones y las interrogantes ¿Deudas? Salvar identidad y memoria, mejorar los apoyos institucionales. Se produjo, entonces,  una actualización de los últimos avances del Icaic en materia de procesos restaurativos; una revisitación al acervo cubano en la televisión a cargo de  la realizadora audiovisual Mercedes Abriles.

Queda extasiarnos ante esta ciudad patrimonial. Admirarla con otros ojos “arquitectónicos” o “históricos”, lo mismo da. Descubrirla a pie cual un visitante más; desde el mar como el Gran Almirante; al interior de sus bellas construcciones o en ascenso a su punto más alto para encontrar  “esos múltiples cierres de perspectiva tan difíciles” que, al decir del arquitecto gibareño Adalberto Mora, solo se hallan en la ciudad que se insinúa al mar.

La Villa que se sostiene, como le confesara Elia Solás, “más con amor que con dinero” seguirá encantando otros ojos enamorados de su belleza, su gente y un Festival que ya siente suyo.

Esencia de una ciudad, de un festival

Las calles de Gibara en estos días de festival devienen en una gran galería de arte. Muchos muros se convierten en espejo donde la gente observa un reflejo que no es el suyo, pero que mucho se le parece. Varias son las escenas pero la esencia es una, el ambiente: en simbiosis con la brisa del mar se respira algo más que identifica a estas jornadas.

Algo más se respira junto con la brisa de la Villa en estos días de Festival. Foto: José Ángel

Un cuarto de siglo tuvo que transcurrir para que Casey Stoll y Laurie Schang palparan el sueño de Humberto Solás, pues fue para 1991 cuando se conocieron, y una década más tarde cuando escucharon sobre su idea del festival de cine pobre.

Entre los tantos méritos que se le atribuyen a Jorge Perugorría, actual presidente del evento, está el de invitar al Festival a estos dos artistas del lente empeñados en captar la esencia de la cotidianidad cubana, esa misma que encuentra culminación en la Villa Blanca.

“Gibara: un pueblo de película”-también título del libro que le da origen-, es la muestra que se integra a las paredes de la ciudad para deleitar al transeúnte con instantáneas que recogen momentos de la edición de 2017 del FIC.Casey, otro atrapado por el encanto de la villa,se enfrascó sin descanso en su trabajo durante una semana para captar el resurgir del prominente evento.

La esencia de Gibara, de Cuba es la que intenta captar el artista. Foto: José Ángel

De esta forma registra en instantáneas el ambiente de la ciudad en esos días,“con una carga emocional tan fuerte que capturó el espíritu de interacción profunda entre la comunidad, los artistas y el Festival, un proceso de especial intimidad que se construyó en la villa a lo largo de una década y media de cortejo mutuo”, expresó Sergio Benvenuto Solás, uno de los pilares organizativos del Festival.

Y es que precisamente en la belleza de una imagen se resumen 15 años de una obra iniciada por Solás y que hoy continúa fidedignamente Perugorría, quien catalogó a Casey como uno de los fotógrafos más importantes de la generación del prestigioso actor cubano:“pues ha captado su realidad de la forma más auténtica”, resaltó“Pichi”.

El camino hacia la felicidad es a través del horizonte

Las calles de esta ciudad devienen por estos días en grandes espacios expositivos. Foto: José Ángel

Esa ruta que todos perseguimos pero que pocos saben cómo empezar es la que intenta mostrarnos Gabriel Guerra Bianchini a través de su expo “Es la esperanza”. Inaugurada, al igual que la anterior, durante la tarde de este 3 de julio, la muestra recurre en la misma medida a los espacios públicos como gran galería. Las fotografías abordan al transeúnte que no puede escapar de sus grandes dimensiones, para incluso a veces detenerse y así comprender en detalle la magnitud de lo que le rodea.

Esta vez el autor busca “llenar de nubes” las calles de Gibara y así posibilitar un trance hacia la utopía, un somnífero que nos impulse a buscar esa ruta hacia el más grande anhelo de la humanidad: ser feliz.

A soñar con los pies en la tierra nos invita esta expo. Foto: José Ángel

En ese periplo hasta el horizonte no puede faltar la esperanza, e incluso soñando desde las nubes, cuando se busca la felicidad debe recordarse que lo hacemos desde estas calles, con los pies sobre el asfalto.

Compromiso y constancia

Con un inmenso placer presentó Sergio BenvenutoSolás, organizador del Festival Internacional de Cine de Gibara, el cortometraje de ficción “La torre”. La obra ganadora del Gran Premio “Cine en construcción Humberto Solás” en la pasada edición del evento regresa un año después de obtener el notable lauro para concursar como producto terminado.

Fotograma de “La Torre”. Foto: AA

“Esta obradesestimó concursar en los grandes festivales para estar hoy aquí y es un gran placer presentarla dentro de nuestro evento”, resaltó Benvenuto sobre esta coproducción entre México y Colombia, que trabaja el género ficción y fue realizada en el presente año.

Con guión y dirección de Sebastián Múnera, el corto se centra en el atentado terrorista realizado en 2004 a la Biblioteca Pública Piloto de Medellín, donde quedó como única evidencia una imagen fotográfica. Para desentramar este horrendo acto el restaurador del archivo fotográfico patrimonial intenta revelar esa imagen que ha estado oculta por años en el lugar que ahora está en ruinas.

Por su parte la rueda de la fortuna guía los acontecimientos de “La suerte del salao”, cortometraje colombiano de ficción realizado en 2017. Felipe Holguín Caro, guionista y director, encuentra en un pueblo del Caribe aPellito, personaje que tras un sueño revelador recibe de Antonia un boleto ganador de rifa, tal como ella predijo.

Tras mucha celebración, el protagonista comprobará ese refrán popular que reza “de la suerte y de la muerte nadie se salva”, demostrando lo efímero que pueden ser algunos momentos de la vida.

Fotograma de “La sed humana”. Foto: AA

En un ambiente de futuro no muy lejano nos ubican Danilo Corrales París y Gabriel Alemán Montero, realizadores de “La sed humana”. El corto cubano de ficción realizado en 2017 nos lleva hasta una ciudad en guerra donde tres familias luchan por sobrevivir.

Hambre, miseria, elevada tensión por la guerra, y un mundo devastado donde todos luchan por la subsistencia, son recreados con elevado detalle en una obra que prescinde casi en su totalidad de la palabra y se auxilia en su lugar de los efectos sonoros en función de cada escena para fortalecer la lúgubre atmósfera donde la frustración, demencia y necesidad de escapar de la cruenta realidad son ejes psicológicos constantes, que a su vez se acompañan de la infelicidad y la nostalgia porla ausencia, la carencia.

Andando con Andante

Aunque las proyecciones cinematográficas, los conciertos y las exposiciones resultan las principales atracciones de un evento que abre cada año su diapasón a la convergencia de manifestaciones, en esta edición las artes escénicas, especialmente el teatro, ha sumado sus propuestas para hacer de Gibara un lugar donde el arte hace partícipe al pueblo.

Teatro Andante de Bayamo compartió su arte desde la Casa de Cultura Municipal. Foto: Adrian Aguilera

Desde Bayamo, Granma, Teatro Andante trajo dos propuestas: Ay Margarita y La virgen que aprendió a calcular, con dirección artística y general del Juan González Fiffe, recientemente nominado al Premio Nacional de Teatro. La primera, destinada al público infantil y ejemplo de una de las facetas más conocidas de Andante, es una “fábula para ser contada y cantada musicalmente…”, interpretada por Dailín Anaya, Roque Figueredo y Julianner Suárez Vázquez; este último Premio Caricato de Teatro Infantil 2014, en la categoría masculina, además del Premio de actuación Adolfo Llauradó, otorgado por la Uneac.

Teatro Andante. Foto: Adrian Aguilera

Ay Margarita es una obra compleja desde la propia articulación del texto, el trabajo actoral, el cambiante vestuario y la utilización, además, de instrumentos musicales y la tonada campesina en su creación, característica de la impronta de su línea estética en el teatro contemporáneo cubano. Con el trasfondo de una historia de amor interpretada por animales de la campiña cubana, Ay Margarita nos cuenta sobre la defensa de la identidad y el rescate de valores nacionales desde una trama divertida que, además, hace partícipe al público infantil desde un “arte vivo” en constante evolución, y realiza, asimismo, guiños con su lenguaje a los adultos, al tratar sutilmente temas actuales.

Obra: La virgen que aprendió a calcular. Foto: Adrian Aguilera

Por su parte, La virgen que aprendió a calcular escrita por el danés Soren Valente, director de Batida Teatro de Dinamarca, aborda desde el absurdo y la comedia las cambiantes relaciones de poder –simbolizado en este caso por el cetro real y la realeza misma– y las convergencias sociales y simbólicas, mediante metáforas y códigos visuales en un país donde ha muerto el rey y posteriormente la reina y “aparece” una Virgen, símbolo de la castidad y con ella, receptáculo de un Mesías. Mediante la elementalidad teatral, donde prevalece un vestuario oscuro, la pieza que bebe del teatro contemporáneo europeo y, nos dicen ellos mismos, del shakesperiano, se sumerge en cuestiones como la muerte, el poder, la sociedad, los sistemas de gobierno, el pensamiento, las diferencias y sobre todo, la necesidad de creer y al final, ser felices, al mismo tiempo que se acompaña de la música en vivo que los actores de Andante nos obsequian.

Por Erian Peña Pupo

Perugorría se enamoró de Gibara

Jorge Perugorría se enamoró de las curvas de su carretera, más voluptuosas que las de una criollita de Wilson. Lo cautivó su belleza natural y ese olor a mar que le acompaña y se le pega en la piel curtida por el sol en estos primeros siete días de julio en que se desarrolla la 14 edición del Festival Internacional de Cine de Gibara.

El primer encuentro con la “Jíbara Gibara” lo tuvo de la mano del director de cine Humberto Solás, durante el rodaje del filme Miel para Oshún a inicios de este milenio:

“Humberto me la presentó como una novia de la juventud. Él llevaba años sin venir acá. Me dijo, ‘Mira Gibara, es linda, es mágica’. Y yo también me enamoré de ellaˮ.

“Aquí vi nacer el Festival de Cine Pobre. Gibara había sido la locación de Lucía, una de las primeras películas de Humberto, devenida clásico del cine cubano. A él se le ocurrió crear en esta ciudad un evento para estimular a los jóvenes a hacer cine digital, de bajo presupuesto, cuando filmábamos Miel para Oshún, una de las primeras películas digitales en Cubaˮ.

Perugorría asumió desde hace tres ediciones la presidencia de este suceso cinematográfico en un momento en que necesitaba ser rescatado:

“Cuando me llamaron para asumir la dirección del Festival, se estaba apagando. Solás había desaparecido físicamente, pero dejó muchas expectativas por su trabajo maravilloso con la comunidadˮ.

“Cuando dejó de estar entre nosotros, sus sobrinos Sergio y Aldo Benvenuto continuaron la obra. Luego vino Lester Hamlet, otro director, y después la Dirección Provincial de Cine en Holguín intentó darle continuidad al Festival. No obstante, empezó a apagarseˮ.

“Nosotros teníamos conciencia de lo que había creado Humberto y su importancia, al ser claro ejemplo de cómo el arte puede influir en la transformación de la ciudad. Por eso, pensamos que tenía que asumir la dirección, lo cual era una gran responsabilidad.

“No fue difícil al final, porque aunque se estaba apagando, la llama seguía encendida. Solo tuvimos que echarle un poquito de aire, para volver a prenderla. Hoy, esa luz que Humberto encendió, sigue aquí. Su poder de convocatoria sigue vivoˮ.

“El evento se ha convertido en uno de los sucesos culturales más importantes de Cuba, y posiblemente, del Caribe. La cantidad de talento que viene, tanto nacional como internacional, es de una dimensión enormeˮ.

“Los artistas vienen a dar. No recibimos nada, solo el cariño de los gibareños. Todo el mundo viene emocionando. Eso nos ha permitido retomar el evento que simbólicamente empezó con el nombre de Cine Pobre y darle continuidad a ese sueño de Humberto Solás, ahora transformado en Festival Internacional de Cine de Gibaraˮ.

“El Comité Organizador continúa respetando el concepto de Cine Pobre, porque el Premio al Cine en Construcción, reconoce a las películas de bajo presupuesto, pero ricas en ideas y en los valores artísticos que defendemos”.

Cada edición del Festival Internacional de Cine de Gibara intenta superar a la anterior. En esta ocasión son muchas las propuestas que transversalizan artísticamente la programación cinematográfica:

“Este año el Festival está dedicado a la niñez y la adolescencia y hemos desarrollado una programación colateral enfocada a este grupo etario. Tenemos obras de teatro y películas para los niños, con el apoyo de la Unicef que ha colaborado en este empeñoˮ.

“En el apartado cinematográfico contamos con una sesión paralela al rodaje de los 44 filmes que están en competencia. El actor puertorriqueño Benicio del Toro, quien viene por segunda vez, presentará el filme Miedo y asco en Las Vegas, un clásico del cine, interpretado por él y Johnny Deep. Con dicha acción realizaremos el primer homenaje que se le hace por sus 20 añosa la película del director Terry Williamsˮ.

“Demián Bichir, gran actor mexicano y amigo que participa como jurado, realizará una presentación de Una historia de circo, una canción de amor, filme donde actúa y su ópera prima como directorˮ.

“Asimismo se exhibirán dos películas devenidas clásicos de la filmografía cubana y que han sido restauradas: Lucía, de Humberto Solás y Memorias del subdesarrollo, de Titónˮ.

“Dentro de la parte cinematográfica, hemos crecido mucho. Hay una presencia internacional con propuestas de África, Europa, Asia, y por supuesto, Latinoamérica. Esa es la proyección que queremos darle al festival y para los gibareños es un privilegio tener esa programaciónˮ.

“Desde su creación este fue un evento interactivo, donde el cine es protagonista, pero comparte con las demás artes. Por eso, tenemos un estreno del dramaturgo holguinero Yunior García y exposiciones de pintura y fotografíaˮ.

“La música es nuestra fuerza mayor en la cultura. Los conciertos en la Plaza da Silva los inició Silvio Rodríguez y los cerrará Fito Páez. Por ese escenario pasarán, entre otros, Nube Roja, Raúl Torres, Kelvis Ochoa, Zeus y Haydee Milanés. Tendremos además una sección con grandes descargas de jazz y música electrónica después de los conciertos para la juventudˮ.

“Esa heterogeneidad de propuestas me hacen creer que el Festival se está convirtiendo en una especie de resumen del arte contemporáneo cubano más importante que se traslada al oriente de Cuba”.

Enamorado como está, Perugorría confesó:

“Gibara es mágica. La gente dice que es un pueblo de película. Para mí es parte del mundo de García Márquez, de Macondo, ese Caribe profundo que nos representa a todos. Caminas por una calle y todo el mundo tiene una historia que contar. Eso es el realismo mágico, lo real maravilloso y el neorrealismo italiano que le gustaba a Humberto.

Todo forma parte del encanto del evento, además de la belleza natural y el patrimonio cultural que tiene la ciudad, su gastronomía y sus gibareños. Esos ingredientes hacen que el Festival tenga un futuro maravilloso”.

Por Rosana Rivero Ricardo

Foto: Kevin Manuel Noya

 

Luz de Memoria

Gibara mambisa, republicana, esplendorosa e histórica. Un recorrido por la Villa Blanca a través de instantáneas nos propone Hermes Mallea López de Quintana, el nieto “pródigo” que regresa a casa luego de varios años de ausencia.

A los cinco años se fue de la ciudad, cuando apenas imaginaba que iba a ser artista, pero en su interior nunca pudo abandonarla, y regresar ahora para lidiar con una herencia de tres generaciones ha sido el pretexto perfecto.

Fotografías que rescatan una memoria invaluable. Foto: Carlos Rafael

El nieto de Joaquín López de Quintana no pudo renegar de ese pasado de consagración a la fotografía que por décadas prestigió al apellido de su ascendencia. Hoy propone con “Luz de Memoria” un resumen a 130 años del bregar de su familia con los desafíos del lente y la imagen.

Los últimos años del siglo XIX y su turbulencia independentista, así como el esplendor republicano de Gibara, centran la exposición fotográfica inaugurada este 2 de julio, momento significativo dentro del Festival Internacional de Cine.

Foto: Carlos Rafel

Uno de los inmuebles insignias de la ciudad nororiental, el Hotel Ordoño, devino en escenario para inaugurar la muestra que invita a ojear el álbum personal de esta estirpe de fotógrafos, y recoger en imágenes las crónicas de su casa colonial; como salvaguarda de medio siglo de historia y personalidad de la Villa a través de vistas hoy inexistentes donde no faltan momentos de la vida cultural de su pueblo.

Considerado como uno de los pioneros de la fotografía en Cuba, Joaquín López de Quintana formó parte de la generación de foto-periodistas cubanos que documentaron el escenario de la última guerra de independencia, e ilustraron con sus instantáneas crónicas y reportajes de la revista de nuestro país “El Fígaro” y la ibérica “Ilustración Española y Americana”.

Al decir de Rufino del Valle y Alicia García, coordinadores de la expo, la obra de este artista del lente expresa un exquisito gusto en sus composiciones y encuadres de ambientes neoclásicos, eclécticos y criollos. En general descubre una cuidadosa concepción de la luz tanto en las fotografías de exteriores, en las que deja ver la exuberante vegetación tropical, como en los bellísimos y elegantes interiores de las mansiones privadas o en los diseños decorativos del set de su estudio.

Exposición “Luz de Memoria”, de Hermes Mallea López de Quintana. Foto: Carlos Rafael

No es de extrañar entonces que las instantáneas exhibidas recurran constantemente al retrato y la paisajística como géneros primordiales donde el creador demuestra su pasión por el oficio, solo superado por la que sintió hacia su localidad. Por tal motivo en la apertura de la expo Jorge Perugorría, presidente del Festival, reconoció como motivo de orgullo para su persona, así como para este prominente evento, el hecho de recuperar la memoria de Gibara a través de tan hermosas imágenes.

Por Julio César

Producción, distribución, distintas miradas

El diálogo fructífero es la base teórica de un buen festival.

Del 1ro al 7 de julio se estará celebrando la edición decimocuarta del Festival Internacional de Cine de Gibara, convocatoria que promete superarse a sí misma gracias a la feliz permanencia de músicos, teatristas, actores, productores y todo un pueblo que por estos días abraza al séptimo arte y el legado de Humerto Solás en un solo estandarte.

El panel ‟Producción, distribición, distintas miradasˮ abrió las jornadas teóricas auspiciadas por el certamen al asumir un enfoque pluralista e inclusivo en las producciones cinematográficas. Así fue defendido por los productores Nicole Rocklin (USA) y Stephen Bayly (Reino Unido), junto a los cubanos Inti Herrera y Reymel Delgado.

Bajo la atinada conducción del productor Inti Herrera se sucedió la ronda de preguntas. ¿Cómo se desarrolla el rol de productor creativo? ¿Qué alianzas institucionales activar para los mejores proyectos? ¿Cómo movilizar mecanismos de distribución eficientes?

Nicole Rocklin, productora crreativa estadounidense, apuesta por la historia ante todo. Las suyas destacan por ser socialmente comprometidas y complicadas. En su haber se presenta al Festival Spotlight (En primera plana), que narra una historia ganadora del Pulitzer. Para ella, todo inicia por esa primera idea. “Espero encontrar muchas así en Cuba.”

Como productora, la perseverancia tiene un rol clave. Han transcurrido ocho años para concretar unos de sus proyectos, que defiende a pesar de tantos NO. “He decidido contar las historias más difìciles”. Para ello se acompaña con el mejor equipo posible: guionistas, realizadores, actores. Sobre la distribución, apunta, existen múltiples opciones desde compañías especializadas hasta distribuidores privados.

Desde Reino Unido, el productor y director Stephen Bayly compartió su experiencia de trabajo desde la reconocida Escuela Nacional de Cine de Londres (NFTS). A su juicio, puede replicarse esta institución propiciadora de proyectos inclusivos. Se trata de una estrategia impulsada a nivel de gobierno, cuyo apoyo garantiza los derechos fundamentales a las minorías.

“Es una perspectiva asumida en otros países de la Unión Europea”, la que se acompaña con un enfoque inclusivo, se trata de asumir proyectos que califiquen por mostrar/concienciar sobre cualquier forma de discriminación (género, racismo, orientación sexual, religión).

Otra realidad diferente se palpa en la Isla donde productores como Reymel Delgado asumen su trabajo desde lo independiente; navegando entre lo creativo y lo comercial. “Vemos nuestros proyectos como hijos”, que nacen con el esfuerzo y tiempo doblemente invertido, siempre en búsqueda de financiamiento.”

Como particularidad, sus obras solo se distribuyen si logran ganar visibilidad en eventos y festivales internacionales. Nos preocupamos, más allá de una buena historia por concebir un producto que cumpla, primeramente, con estándares comercializables.

El público asistente se arriesgó a la interacción. A dos idiomas, en tres direcciones, dando una visión plural desde zonas creativas tan diferentes como Estados Unidos, Cuba e Inglaterra.

Por: Claudia Hernández Maden

Fotos: Carlos Rafael

 

Solás continúa andando por Gibara

Solás, sigue siendo una presencia real en la Villa Blanca. Foto: José Angel

Catorce ediciones atrás, las calles gibareñas eran testigo del andar de aquel señor. El rostro resultaba familiar y los pobladores del lugar le conocían de vista, pero les resultaba extraño no verlo detrás de una cámara dirigiendo actores o pendiente del más mínimo detalle del rodaje. Humberto, se había convertido en un gibareño más y este pueblo pesquero le había abierto las puertas de su corazón.

Ese espíritu se respira en la exposición ‟Humberto Solás un deseo, un camino, inaugurada por Sergio Benvenuto, sobrino del afamado director de cine cubano y parte del Comité Organizador del Festival Internacional de Cine de Gibara. Durante la apertura, Benvenuto aprovechó para una vez más agradecer a Jorge Perugorría, actual presidente del evento, “por devolver este Festival a su grandeza”.

La inauguración de esta exposición fue la primera actividad oficial del programa colateral del evento, que abre su décimo cuarta edición. El momento fue preciso para que familia y amigos de Solás compartieran sus experiencias de vida con el realizador a manera de homenaje al cineasta que cumplirá diez años de su partida física.

Solás camina por estas imágenes, collages e instantes de su creación que son recreados en la entrada del Cine Jibá, donde se respira el legado, la memoria y la visión de futuro de Humberto. Algunas de estas obras ya estuvieron expuestas en Holguín, y junto a las nuevas formarán parte de la exposición “Imágenes de vida.

Gibara enamoró a Humberto, y él se quedó para siempre en este pueblo. La experimentación lo trajo a esta región alejada de La Habana y la idea de transformarlo en capital del cine de autor, apartado de las grandes productoras, movió su vida hasta su último aliento.

Así lo reseña Alicia García, curadora de la exposición cuando planteó en la apertura:“Con su inmensa carga de ilusiones y desilusiones, inquietudes, dudas y esperanzas continuó «volando» en avanzada para ser el primero en el ICAIC que filmaba en formato digital un guión de su hermana. Miel para Oshún, Barrio Cuba y el Festival del Cine Pobre le llevaron por los caminos de “gente de pueblo”, cierre terrenal de su vida que Elia bautizó como “trilogía para un epílogo”.

Solás fue un agudo crítico de los procesos sociales, políticos y culturales, desde su arte fue capaz de cuestionar lo preestablecido, innovar y experimentar, lo que hizo que se convirtiera en uno de los directores de cine más importantes de Cuba.

Solás se caracterizó por su sencillez y su amplia creatividad. Incomprendido por algunos, amado por muchos, devolvió la vida a Gibara, un pequeño pueblo a más de setecientos kilómetros del bullicio de la capital, que hoy se convierte en ese desván de su casa donde según decía su hermana Elia: “…no irrumpían los ruidos y aconteceres de la cotidianeidad para de esta manera echar a volar sus sueños, sus deseos”.

Una vez más el otrora Festival del Cine Pobre ve caminar por las calles gibareñas, el alma y el pensamiento de este grande, Gibara no está sola. Solás siempre estará en Gibara.

Por: Juan Pablo Torralbas

 

Gran serenata nocturna

Eran las dos de la tarde, yo iba saliendo del Hotel Ordoño cuando la escuché, tenía un acento peculiar, muy argentino o uruguayo, nunca se sabe, y decía a alguien por el móvil que debía irse a no sé dónde y no iba a estar en el concierto de Silvio, que la perdonara.

Aunque no era una mujer bella, lo que se dice bella, me impresionaron de su totalidad los ojos de un azul electrizante y el sombrero de cuero que usaba, haciéndose ver como una cowboy perdida en las imprevistas voluptuosidades caribeñas de un festival de cine…

Qué nos perdonen por ese concierto los muertos de nuestra felicidad. O no. Qué más da si era apenas inicio de lacanícula y Gibara ostentaba en su mar todo el verde turquesa del Caribe, y las calles estaban titilando arte, gente que venía con el pecho lleno de fotogramas y guiones y cada joven pedía gardenias con los ojos.

Silvio Rodríguez sentado al frente, junto a una hermosa y excelente flautista,quien tocó de lado el más antiguo de los instrumentos musicales como nunca escuché a nadie hacerlo. La Plaza Da Silva estaba repleta de gibareños y venidos de todas partes y pronto comenzamos a soñar con serpientes y fuimos tomados por los ramilletes de buganvilias, amapolas y geranios que crecían entre los acordes-y cantábamos a coro de corazón…Ocasi nada que no es lo mismo pero es igualOjalá que tu nombre se le olvide a esa vozYo me muero como viví…

No fue como dirían los ridículos una noche mágica, No. Fue una noche real, tan real que todavía podemos estar allí escuchando a ese gran trovador que es Silvio Rodríguez y sintiendo los sempiternos coros del pueblo y ver como las trovas se empinan ante nuestros ojos como cientos de papalotes, y nadie o nada puede cortarlos, porque sus rabos sin fin los hacen, justamente, llegar al blanco palco de las nubes.

Silvio canta otra, otra, otra y no sé por qué cuando se despide, yo recuerdo aquella mujer con sombrero y siento una pena enorme por que se haya ido y se perdiera conocer el delirio y el polvo, esta bella locura y sublime forma de amar.

Por Katherine Pérez

Luces, Gibara,¡acción!

EXT. CALLE–OCASO

La Calle Real está llena de Gente (arteria principal de la verticalidad de Gibara); todo el mundo expectante. Francisco Fabián se fotografía con cuatros periodistas. Una vieja chismosa (si no fuera chismosa, seria una anciana curiosa) asoma la cabeza para comprender por qué el bullicio no la deja ver su serie (del Paquete). Los niños sonríen y juegan; los adultos esperan y se impacientan(se observa la dicotomía del pensamiento infantil y el pensamiento “maduro”). Las sirenas anuncian el comienzo del evento cultural más importante que ocurre en Gibara; un sitio que ama el cine.

Alguien vuelve la mirada hacia el mar, como buscando la inspiracion en el horizonte donde también se vislumbra el cielo. Cuando regresa la vista percibe desorientado algo conmocionante y emocionante: ha comenzado el desfile.

Las luces fulgurantes de las antorchas preceden la caravana de artistas internacionales, que muy joviales, devuelven el saludo al mar de pueblo que los celebra, pues le han devuelto la vitalidad a una ciudad eternizada en el espacio, pero no en el tiempo; una ciudad que enamora por su olor costero, pero realmente sabe a cine. Esta sazón fue concebida por Humberto. Pero Humberto es omnipresente, inmortal.

Para continuar con su legado, Pichy ha transfigurado las esencias artísticas y ha convertido un festival de cine en festival de las artes, de ahi la grandeza de su obra, que se renueva como si el decursar del tiempo solo fuese pretexto para la posteridad. Quiza por eso alguna que otra cinefila empichernida dice que “Perugorria es un buen vino”, cuando escucha las palabras de una voz que, después de un evocador e incitante discurso, expresa:“declaro oficialmente inaugurado el 14 festival Internacional de Cine de Gibara. ¡Viva Humberto Solas! ¡Que viva Gibara!¡Al Cine!”

INT. CINE JIBA-NOCHE

El cine repleto. Se confunden los rostros gracias a la precariedad luminosa,quecrea una atmósfera mítica, onirica, como si se tratara de un sueño, de esos sueños de Garrandés. Luego todo se comprende, pues entre la luminiscencia tornasolada se distingue una Yemaya, una verdadera. Por ello se aprecia a un creyente cuando reza, casi a regañadientes “wáwáyolá sofí oré wáwáyolékolubo”.

Ella se mueve, gira, contorsiona su cuerpo, tiene espasmos y la gente solo aguarda, solo escucha. No hay espacios para las palabras.

Admirados, todos aplauden.

De la nada surge una voz, acompasada con la imagen de gente que merece mucho ( Rene de la cruz menciona la entrega de los premios Lucia, por la obra de toda la vida a nada más y nada menos, que Pineda Barnet, Mirta Ibarra y Salvador Wood). La ovación no se hace esperar y aflora el llanto de quienes la merecen. El aplauso suena a manos rotas, incesantes. Cómo detener el placer de homenajear la maestría infinita.

Humberto siempre ha estado ahi, aún cuando se pretende ausente. Y entonces aparece trastocado en danza. Fuma mucho, sobre todo fuma, y el humo flota y vuela como sus ideas. Algunos creen que es una interpretación magistral de Codanza, pero otros los sienten alli, entre sus tres Lucias, la mas bella historia de amor que tuvo y tendrá con el séptimo arte, con Raquel, con Eslinda, con Adela.

EXT. PLAZA DA SILVA-NOCHE

Se escucha una guitarra. Y Silvio..

Corten.

Continuará

Por Richard Driggs