LAS BANDAS DE MÚSICA: UN VEHÍCULO DE CULTURA EN EL SIGLO XXI

Desde tiempos pretéritos, la cultura de distintos pueblos ha tenido como paisaje sonoro el sonido de una banda de música. Estos conjuntos instrumentales tienen su origen, por una parte, en los toques militares, tanto para la estrategia de los ejércitos como para las ceremonias. Pero por otro lado, la evolución de los instrumentos de viento y percusión con movimientos propició una nueva visión de estas formaciones.

Desde tiempos pretéritos, la cultura de distintos pueblos ha tenido como paisaje sonoro el sonido de una banda de música. Foto del autor

El auge de las bandas de conciertos en distintas regiones del mundo permitió la creación de adaptaciones para estas de grandes obras sinfónicas, lo cual trajo una gran difusión de la cultura musical en núcleos de población, los cuales no hubiesen tenido acceso a tal deleite en otras formaciones instrumentales. En muchos pueblos se conocieron las melodías de oberturas, sinfonías, óperas o zarzuelas gracias a las bandas, más que por sus originales de orquestas sinfónicas o de cámara, por lo que muchos la reconocen como  las sinfónicas de los parques.

Nuestro país se destaca por una gran tradición bandística en formaciones escolares y también por contar con un buen número de bandas profesionales, civiles y militares. Sin embargo, la cultura actual sigue sin considerar el trabajo de estas entidades. Adentrados en este nuevo siglo, en el cual aparecen nuevas tendencias en la evolución bandística, nos encontramos con la necesidad de salvaguardar las particularidades locales y tradicionales de nuestras bandas, darles un nuevo empuje que pueda adherirse a los movimientos bandísticos que desde cualquier parte del mundo (Estados Unidos, Europa, Japón,  o América Latina) nos invitan a una globalización de su arte. Cuando hoy en día podemos escuchar bandas en salas de conciertos, teatros y espectáculos multimedia, conviene pensar en sus grandes posibilidades y capacidad de difusión de altos valores estéticos.

También convendría readecuar las plantillas ante la internacionalización de la composición para banda. Este planteamiento de renovación hacia una orquesta de vientos podría tener como base: 1 Flautín, 2 Flautas, 2 Oboes, 1 Corno Inglés, 2 Fagotes, 1 Requinto, 14Clarinetes (uno de ellos Cl. Alto), 1 Clarinete Bajo, 2 Saxos Altos, 2 Saxos Tenores, 1 Saxo Barítono, 5 Trompas, 3 Trompetas, 2 Fliscornos, 3 Trombones, 1 Trombón Bajo, 2 Bombardinos, 3 Tubas, 1 o 2 Contrabajos, 1 Timpanista y 4 Percusionistas.

A esta plantilla cabría la posibilidad, según exigencias del repertorio, de añadirle ocasionalmente otros instrumentos que demandara la partitura. Así se podría diversificar su timbre, dar mayor libertad a los compositores y ofrecer al público nuevas formas de ver una banda de música. Tenemos el repertorio, los músicos; tenemos los compositores para ello y las salas, tan solo nos falta un apoyo firme, serio, responsable y con criterio que sepa aprovechar nuestra gran fortuna, esa magnífica tradición bandística de nuestro país y de Iberoamérica para potenciarla y disfrutarla. La cultura de nuestros días se vería enriquecida con nuevas vías de comunicación y goce.

Nuestro país se destaca por una gran tradición bandística en formaciones escolares y también por contar con un buen número de bandas profesionales, civiles y militares. Foto del autor

Debemos buscar los medios necesarios para dar a las músicas de bandas el rango que les pertenece. Al igual que las orquestas sinfónicas, ellas pueden traducir las inspiraciones del compositor y ser dignas de su atención. Es curioso observar cómo, hace más de un siglo, ya, se reclamaba dignidad para las bandas. Cabría reflexionar sobre ese detalle con nuestra situación actual y, sobre todo, con las oportunidades que estamos perdiendo de disfrutar de estas entidades artísticas; con ellas podemos contribuir de manera notoria y diversificada a la cultura contemporánea.

Por Humberto Pino Hernández, Director Titular de la Banda Provincial de Conciertos de Holguín.

Ante la Covid-19: la cultura prevalece

A Marrón, como se le conoce en el mundo del arte y las letras holguineras, estos días de enero le provocan nostalgia por fechas pasadas de júbilo y entusiasmo, de jóvenes emprendedores en busca de construir un sueño que quizás no imaginaron, en su momento, se convertiría en un magno evento para la cultura local y nacional.

Para rememorar aquellos maravillosos años, de creación ferviente e inmensas ganas de hacer, conversamos con el periodista, poeta y ensayista, Eugenio Marrón Casanova, artífice de los primeros pasos para crear la Semana de la Cultura holguinera y el Premio de la Ciudad.

A Marrón estos días de enero le provocan nostalgia por fechas pasadas de júbilo y entusiasmo. Foto: Cortesía de Ediciones Holguín

Aquellos primeros avatares

Hace muchos años cuando era periodista y reportero del entonces diario ¡ahora!, que salía de martes a domingo, participé de forma muy especial en todos los organizativos de la primera edición de la Semana de la Cultura, no solo por mis avatares profesionales, sino también porque en coordinación con el Sectorial Municipal de Cultura, viabilizaba contactos, posibilidades, reencuentros con los jurados: en esos tiempos íbamos a La Habana a establecer todas esas relaciones.

Así las cosas, desde las primeras ediciones de la Semana de la Cultura y, de modo especial, el Premio de la Ciudad, la participación de figuras notables de la cultura y la literatura cubana estuvo muy marcada. Si te asomas a la primera edición del Premio, en 1986, los poemarios agasajados de Lourdes González y Alejandro Fonseca, el de cuentos escrito por Pedro Ortiz, el de testimonios de Mario Nieves, sobre las guerras en Etiopía y la participación de cubanos, así como el ensayo de Manuel García Verdecia sobre Carpentier, estaban apoyados en el dictamen de un jurado con nombres entre los que pueden citarse muchas de las figuras más importantes de la literatura en el país; ello demuestra que este evento y su galardón principal, desde sus orígenes, estuvo enmarcado en un diálogo de Holguín con Cuba, de los creadores de la ciudad con sus homólogos de la Isla, en la necesidad de que esta cita fuera lo que desde ese tiempo marcó puntualmente, puente de intercambio con otras disciplinas, autores, para convertirla en una Semana de la Cultura Holguinera de alcance cubano y más allá de nuestras fronteras.

Más allá de las distintas vicisitudes y los problemas de aseguramiento logístico en alguno que otra edición reciente, nuestra Semana de la Cultura es de referencia en todo el país: ¿se imaginaron aquellos muchachos que su proyecto alcanzaría tal magnitud?

En esos primeros años, cuando nos empeñamos en el trabajo organizativo, de promoción, de participación en la Semana… y de modo especial en el Premio, con las actividades que se hacían a la sombra suya: conversatorios, conferencias, entrevistas, etc.; siempre tuvimos bien claro que tenía que ser una plataforma de crecimiento desde la cual nosotros los autores holguineros pudiéramos estar, no solo con lo más importante de la cultura y la literatura cubana, sino también inscribir nuestras obras en el mapa del país; eso fue lo que propició que los creadores de las distintas disciplinas se dieran a conocer desde su localidad en el mapa de la cultura cubana.

“Uno se siente muy agasajado y obliga a ejercicios de nostalgia, de viajar hacia el pasado y recordar”. Foto: Internet

¿Qué representa para uno de los artífices de este evento el hecho de que se le dedique un proyecto que vio nacer y crecer?

Ha sido muy emotivo porque tuve el privilegio de participar en los momentos organizativos de las primeras Semanas…, las primeras Ferias del Libro, recuerdo de modo especial cuando la Dirección Municipal de Cultura estaba encabezada por Julio Méndez, a cuya sombra organizativa se reunían un grupo de creadores que propiciaron lo fecundo de este diálogo, de este crecimiento: allí estábamos periodistas, escritores, pintores, todos a favor de la cultura y de crear un elemento aglutinador. Para mí es sumamente significativo que me dediquen esta edición, así como compartirla con un amigo de años como el investigador David Gómez, quien ha dedicado su vida al estudio y promoción de la Historia de Cuba. Este hecho constituye una alegría en medio de los difíciles tiempos que vivimos con el nuevo coronavirus, la cultura prevalece y la Semana de la Cultura holguinera con ella. Uno se siente muy agasajado y obliga a ejercicios de nostalgia, de viajar hacia el pasado y recordar a los que están y los que no, pero que con su obra permanecen en esa plataforma sobre la que está la Semana de la Cultura.

Una peña holguinera para un guajiro natural

Por Bernardo Cabrera

Decir Polo Montañez en Cuba 19 años atrás era casi como mencionar a un Dios. Sus composiciones, impregnadas de las raíces más autóctonas, eran tarareadas en cada rincón del país gracias al alcance de la radio y la televisión.
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“Me mantengo”

Fieles a su terruño, son 65 años ya en defensa del Son oriental los que acumula la agrupación Taínos de Mayarí.

El Videoclip “Me mantengo” deviene en el homenaje de los holguineros con motivo además de los 40 años de vida artística de su actual director Jorge “Tito” Cabreja.

Fieles a su terruño, son 65 años ya en defensa del Son oriental los que acumula la agrupación Taínos de Mayarí. Foto: Rodaje del clip

Con el realizador y director de este producto audiovisual, Wilker López, conversamos para conocer detalles sobre este y otros proyectos en los que ha incursionado.

Homenaje a la constancia y fidelidad

Bajo el auspicio de la Dirección Provincial de Cultura en Holguín, el tema musical intenta recrear parte de la trayectoria del grupo desde su creación como defensores del Son desde Mayarí, cantándole a su pueblo y como agradecimiento a sus seguidores.

El video recrea parte de la letra, por tal motivo el pueblo mayaricero es partícipe de las tomas, niños y estudiantes bailan, disfrutan del contagioso ritmo al tiempo que se mantiene esa premisa popular de que “Taínos sigue aquí”. Las tomas reflejan parte del pueblo al este de la Ciudad de los parques, pero con énfasis en la naturaleza que le identifica, su río, la vegetación.

A cargo de la fotografía se encuentra Pablo Galafat, y en la asistencia Yojanner Cedeño, ambos se suman al pequeño equipo dirigido por el colega Wilker López, quien destaca que este es “un clip bien dinámico, actualmente en etapa de edición, dieciséis horas de grabación sin un guión escrito resumen el proceso, todo fue sobre la marcha. Desde las 5:30 de la mañana iniciamos para captar el amanecer, todo el día de rodaje y luego en la noche, como cierre, grabamos a la orquesta completa. Agradecemos además, de forma especial, a la ECOI 16, Empresa Castor, que apoyaron con las luces y parte de la transportación”.

Músico, poeta…

Comencé en el mundo de la cultura como bailarín-apunta López-, la última compañía a la que pertenecí fue el Lírico holguinero. Cuando entré a la Facultad holguinera del Instituto Superior de Arte, comienzo a estudiar el audiovisual en el perfil de dirección de fotografía, y en el Tercer año de la Carrera me surgió una propuesta para rodar un mediometraje fuera del país, en Ecuador, sobre el caso Chevron, con la Compañía “Demente films”.

Las tomas reflejan parte del pueblo al este de la Ciudad de los parques, pero con énfasis en la naturaleza que le identifica, su río, la vegetación. Foto: Rodaje del clip

Durante cuatro años me surgieron otras propuestas de trabajo independientes con productoras en ese país y me dedicaba lo mismo a camarógrafo, director de fotografía, o editor… En Ecuador dirigí tres documentales y dos spots publicitarios de pequeño formato. En 2016 obtuve premio con un documental en un festival de publicidad muy importante que se realiza en Argentina, “El ojo de Iberoamérica”, así como en los Effie Awards, otro festival de publicidad en Ecuador donde se premia la realización.

Luego decidí regresar a Cuba para terminar la universidad. Una vez aquí, no se me conocía en el perfil de dirección y comencé a insertarme en este mundo para encaminar mi trabajo.

Ahora edito el documental “Pescador”, sobre una persona que se dedica a este oficio y sale a pescar por un río hasta llegar al Océano Pacífico, el cual grabé en 2017 para presentarlo en festivales foráneos, al tiempo que cocino otros proyectos mediatos.

“Un defensor de la música cubana”

De regreso a Holguín he hecho los tres videoclips dedicados a los 300 años del Pueblo, con Nadiel Mejías, el Orfeón y otros artistas, también realicé el de Los Guayaberos, con la banda Tópop, para el Festival Cuerda Viva, y ahora este de Los Taínos.

“Desde las 5:30 de la mañana iniciamos para captar el amanecer, todo el día de rodaje y luego en la noche, como cierre, grabamos a la orquesta completa”. Foto: Rodaje del clip

Me he convertido en un defensor de la música cubana, trato de que mis videos se asemejen a estos tiempos para que gusten a los jóvenes y con ello llamar la atención, despertar el gusto hacia agrupaciones poco escuchadas por ellos.

Un Club fotográfico para un pueblo tricentenario

Club de fotógrafos de Holguín «Arnoldo Martínez».

Por Bernardo Cabrera

Más de 200 profesionales, aficionados y estudiantes conforman el Club de Fotógrafos de Holguín, fundado de manera oficial con el nombre de Arnoldo Martínez, en honor al maestro de generaciones que salvaguardó durante varios años el patrimonio visual de la nororiental provincia. Continuar leyendo «Un Club fotográfico para un pueblo tricentenario»

Arte para romper el silencio

 

Por Bernardo Cabrera

Con las palabras de la curadora y profesora Rosa Leticia Leyva Azze quedó oficialmente inaugurada la exposición conjunta del colectivo plástico Bayado, en la galería Marcos Pavón, de la Casa de la Cultura “Manuel Dositeo Aguilera”, de Holguín. Continuar leyendo «Arte para romper el silencio»

El auriga y su premio: conversación con José Luis García

Por Eugenio Marrón

Fotos Amauris Betancourt (Radio Angulo)

Muchas lunas antes –como decían los antiguos– de que los Piratas del Caribe y Juego de tronos inundaran las grandes y pequeñas pantallas, el cine italiano tuvo en las salas de exhibición cubanas toda una época de lujo: me refiero a los años que van desde los 60 hasta los 80 del siglo pasado. En Holguín, por ejemplo, las carteleras del Martí y el Baría eran pródigas con títulos de esa cinematografía.

Y esto no lo apunto por casualidad, sino porque el recuerdo más lejano y puntual que me visita, a propósito del amigo afectuoso que desata estas líneas, tiene que ver con ello: unas noches remotas de tertulias impagables en el parque frente a La Periquera, José Luis García reconstruye paso a paso los diálogos ferozmente hilarantes de la película Los monstruos (I Mostri), del director Dino Risi, una joya que reúne varios relatos fílmicos; en ellos, los grandísimos e inolvidables actores Vittorio Gassman y Ugo Tognazzi encarnan una galería de pícaros y vividores, que hacen de las suyas en inagotables andanzas romanas.

Tal es así que mi remembranza de esas narraciones a la hora del cine italiano, está entrelazada con la relectura propiciada por José Luis gracias a su memoria fabuladora, a la altura de los mejores escenarios teatrales y, por supuesto, a una ilimitada y seductiva locuacidad, asentada en innumerables lecturas y esplendor imaginativo, sostén de la disciplina y el talento que le han permitido llevar adelante su obra narrativa y dramática.

Para coronar tal desempeño, ahora ha conquistado uno de los lauros más significativos de la cultura cubana y en especial de su literatura: el Premio Alejo Carpentier de Novela 2020, justo al cerrar el fatídico año bisiesto de la pandemia global, para mostrarnos una vez más que la literatura es imbatible, perenne y venturosa. Es así como conversamos al calor de tan alto galardón.

El auriga del carro alado es la novela con la que has ganado el premio Alejo Carpentier. ¿Qué trama se establece tras ese título?

“El título emana de una alegoría de Platón: Tú eres el auriga de tu vida (el carro alado), tirado por dos briosos caballos. Uno representa los instintos más elementales, el otro los más elevados. Uno tira para acá y el otro para allá. Y tu tarea consiste en lograr que esos corceles avancen convenientemente hacia tu destino. El título vertebra toda la novela, que es la historia de una complicada amistad entre dos hombres maduros. Pero es mucho más: la historia fabulada de una isla, mucha filosofía, algo de novela policial en la segunda mitad…”.

Desde tus comienzos como escritor está el cuento, género que has frecuentado, con publicaciones en antologías y revistas, así como tus libros Los silencios del ruiseñor y Apuntes de un cazador, galardonados con el Premio de la Ciudad de Holguín en 1991 y 1998, respectivamente. ¿Qué ha representado esa modalidad literaria para ti como aprendizaje y plenitud?

“Escribir cuentos es una gran cosa, así como contar cuentos (te digo esto último porque aprecio mucho a los que saben hacerlo, no sabes la envidia que siempre le tuve a Álvarez Guedes). Pero, para mí, los cuentos constituyen una etapa que debe coronarse con la producción de novelas, que es sin duda el género mayor. Se ha hablado muchísimo de que escribir un cuento es más difícil que escribir una novela.

Pero yo creo que esto es solo válido cuando una mala novela se coloca al lado de un buen cuento. Por supuesto que Los asesinos, de Hemingway, debe haber sido más difícil de escribir que cualquier novela mediocre, pero la novela El viejo y el mar, del mismo autor, debe haber sido una faena mayúscula, incomparable a la de cualquier cuento que se te ocurra.

En suma: Aprendí mucho escribiendo cuentos, un arte lleno de normas, de barreras que, de incumplirlas, fracasas. Pero no creo que prescindiendo de la novela puedas alcanzar una expresión, digamos, más cabal de tu pensamiento”.

Y el teatro, igualmente, ha sido otra de tus validaciones a la hora de la creación verbal: un ejemplo es El hombre de los guantes amarillos, Premio de la Ciudad de Holguín en 1993. ¿Cómo valoras el mundo escénico en tu experiencia literaria? ¿Cómo se entrecruzan las posibilidades del cuentista y el dramaturgo?

“Escribir teatro es algo maravilloso. Por cierto: está a la venta mi última obra: El amor es una cosa esplendorosa. Cuando escribo teatro me parece que estoy haciéndolo sentado entre el público, observando paso a paso sus reacciones. Técnicamente esto te ayuda a escribir cualquier otro género de ficción, pues aprendes a seleccionar y valorar el resultado de una frase, de una situación específica. Te adiestra en el arte de manejar efectos, te vuelve más preciso, más contundente. Hay muchos elementos del teatro que son utilísimos en la labor cuentística o novelesca, pero son géneros más bien excluyentes”.

Con la novela Últimos días junto al mar, Premio de la Ciudad de Holguín en 2013, inicias tu andar como novelista. ¿Cómo explicarías el salto del cuento a la novela?

“En mí ha sido una transición netamente dialéctica. Pasé de una cosa a otra de forma tan natural que no tengo la menor percepción del salto”.

 

 

 

Eres un lector persistente y voraz. ¿Qué autores consideras entre los más entrañables para ti a la hora de pasar vista a tus años de labor en la literatura? ¿Qué libros te llevarías para una isla desierta si tuvieras que asumir una estancia a lo Robinson Crusoe?

“Es increíble, pero con los años dejas atrás a muchos escritores que en el pasado fueron los santos de tu devoción. Para mí, el único que se mantiene firme en su pedestal hasta hoy es Faulkner, que me sigue pareciendo una síntesis de las virtudes que debe poseer todo buen escritor, incluyendo las profusas locuras que caracterizaron su juventud. En lo segundo me parezco a él, en lo primero ni pensarlo.

En cuanto a los libros que me llevaría a esa estancia Crusoniana serían (sin orden de relevancia y para releerlos una y otra vez): El hombre sin atributos, de Musil; En la colonia penitenciaria, de Kafka; La importancia de vivir, de Lin Yutang; La sala número 6 y otros cuentos, de Chéjov; El bebedor de vino de palma y Mi vida en el bosque de los fantasmas, de Tutuola; Cien años de soledad, de García Márquez; Mientras agonizo, de Faulkner; La casa verde, de Vargas Llosa;1984, de Orwell; El reino de este mundo, de Carpentier; Un día en la vida de Iván Denísovich, de Solzhenitsin; El elogio de la sombra, de Tanizaki; El sabueso de los Baskerville, de Conan Doyle; y Esperando a los bárbaros, de Coetzee”.

Siempre has residido en Holguín. ¿Cuánto debes a la ciudad y a quienes te han acompañado en el fiel de la amistad? ¿Qué nombres holguineros recordarías a la hora de un recuento?

“A la ciudad le debo todo, a pesar de que su actual comunidad artística debe tratar de alcanzar un mayor espíritu de cuerpo, en fraternal emulación con, por ejemplo, la policía, además de que las autoridades gubernamentales deben reconocer más a sus artistas e intelectuales. Pero insisto: a Holguín le debo y me debo.

De los nombres, ¿qué decir?, estoy endeudado con todos ustedes, los que forjaron aquí un ambiente único, irrepetible (hablo de los años 70-80 del pasado siglo), cuando en el parque aquellos jóvenes hablaban armónicamente de los amores y de las artes, tras las últimas muchachas o muchachos, y tras las últimas novedades literarias, cinematográficas, teatrales y pictóricas. Tú mismo jugaste tu rol, y Lourdes González –que era la muchacha más linda del mundo-, Carlín (Carlos Jesús García), Alex Fonseca, Pedrito Ortiz, Alejandro Querejeta, Paquito García Benítez, Madrigal…

Todos ustedes formaron un croché benefactor, estimulante. Los iniciados en aquel grupo aprendían rápidamente a mirar el mundo de otro color, a respetar y amar la creación. Quienes a posteriori no se dedicaron a crear, se convirtieron al menos en mejores personas. Para mí en particular fue determinante la existencia de aquella atmósfera, sin la cual creo que me habría convertido en asaltante de caminos”.

Y claro, por último, algo que no puede obviarse: ¿Qué papel ha jugado la radio para ti, donde has trabajado durante años como realizador, guionista, locutor y promotor cultural?

“Tributando para Radio Angulo llevo unos cuarenta años. Mi primer programa se llamaba Juventud Técnica (1980), luego me involucré en espacios culturales y desde hace más de veinte años cubro dos espacios largos dedicados a la música: uno a los boleros (la primera gran síntesis vocal de la música cubana), y otro a la mejor música de todas partes y de todos los tiempos.

Para mí la radio ha sido como una Alma Máter. Conversar ampliamente con el público como si estuviéramos en la sala de una casa es algo incomparable. Por otra parte me ha obligado a superarme, a conocer, a desentrañar, a mantener viva mi memoria y espolear la memoria de los llamados oyentes. Agradezco a la radio holguinera la confianza, la posibilidad de haberme hecho poco a poco de un oficio que no cambiaría por nada”.

Tomado de la web de Radio Angulo (http://www.radioangulo.cu/la-palabra-compartida/244520-el-auriga-y-su-premio-conversacion-con-jose-luis-garcia).

 

Viaje literario y periodístico alrededor de Rubén Rodríguez

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos tomadas de Internet

Rubén Rodríguez González, reconocido periodista y narrador holguinero, en ese orden porque asegura que debe al periodismo su literatura, se encuentra entre los escritores cubanos más publicados y leídos en el país, con una veintena de textos que oscilan con éxito entre la literatura infantil y la cuentística para adultos.

En su obra creativa destaca la novela El Garrancho de Garabulla, que descubre de algún modo el entorno infantil en que creció el autor, el antiguo poblado de Auras, actualmente Floro Pérez, que se encuentra a pocos kilómetros de la cabecera provincial, y donde surgieron sus primeras necesidades literarias, pues Rubén afirma que la fantasía fue la tabla de salvación y alternativa lúdica en su niñez.

Dicho título lo ha convertido en unos de esos relatores del campo cubano, utilizando las múltiples posibilidades que ofrecen lo bucólico y lo auténticamente nacional.

El maravilloso viaje del mundo alrededor de Leidi Jámilton, es otra de sus sagas infantiles más reconocidas, que narra las peripecias de la ingeniosa bruja y su visión de mejoramiento humano a través de una mirada sensible y humorística.

A esta lista se suman otros textos dedicados a los pequeños, como Rebeca Remedio y los niños más insoportables del mundo, Peligrosos prados verdes con vaquitas blanquinegras, Paca Chacón y la educación moderna y Mimundo.

Su más reciente título infantil es La retataranieta del vikingo, bajo el sello de la Editorial Oriente, que le mereció el Premio de los Lectores otorgado cada año por el Instituto Cubano del Libro (ICL) a los diez textos más vendidos en la red de librerías o de mayor circulación comercial en el país, y entregado en la recién concluida Feria Internacional del Libro de La Habana, amplia cita cultural en la que ha participado frecuentemente con sus obras.

Rubén precisó que se siente satisfecho y feliz con el galardón, pues es señal de que el texto como obra de arte ha cumplido con su ciclo creativo, que lógicamente finaliza cuando el lector interactúa con ella convirtiendo en suyas las vivencias literarias e identificándose con la historia de los personajes.

Además este autor destaca dentro del amplio movimiento literario cubano y latinoamericano a partir de una obra consolidada para adultos, con títulos que aparecen en varias editoriales nacionales y extranjeras; entre ellos Eros del espejo, su primer cuaderno publicado y que le mereció el Premio de la Ciudad de Holguín 2001; Majá no pare caballo, Unplugged y Los amores eternos duran solo el verano.

Dichos textos muestran una narrativa potente, sincera, a ratos descarnada, sobre la pérdida, el dolor, la soledad, la necesidad de querer y ser querido, y fundamentalmente, sobre el amor.

Aunque numerosos premios avalan su creación literaria, como La Gaceta de Cuba, César Galeano, Oriente, La Edad de Oro, Ismaelillo, Abril, Crítica Literaria y su más reciente galardón, el Alejo Carpentier 2019, importante reconocimiento que concede el ICL, la Editorial Letras Cubanas y la Fundación homónima, disfrutar una clase junto al profe Rubén es un lujo que todo estudiante de periodismo no debería perderse en su paso por la academia.

Sus lecciones sobre el estilo, el ensayo y las herramientas literarias de las que se vale hoy la profesión periodística para lograr un acertado texto, atrapan hasta el más escéptico en cuestiones de escritura, sobre todo porque logra una intimidad que sobrepasa los pupitres y te convierte en cómplice de numerosos autores de la literatura universal.

Igual que al gran escritor colombiano Gabriel García Márquez, el periodismo en Rubén Rodríguez González más que una herramienta para ficcionar sus historias, se ha convertido en su cotidianidad, en su razón de ser y existir, por eso aún hoy desde el semanario holguinero ¡ahora!, donde es editor, cautiva con fresco estilo a los lectores con su columna habitual, dejando entrever las historias de esos picarescos personajes que habitan su amplio mundo literario (Artículo publicado inicialmente en la web de la ACN).

 

Artífice de la música en nuestra provincia

No puede concebirse el panorama musical holguinero actual sin mencionar el nombre de la Maestra María F.  Aldana Popa, artífice del canto coral en nuestro territorio.

No puede concebirse el panorama musical holguinero actual sin mencionar el nombre de la Maestra María F. Aldana Popa. Foto: archivo

Su carrera artística encuentra inicio en 1984, luego de que se gradúa en la especialidad de Dirección Coral para instructores en la escuela Profesional de Música José María Ochoa, perteneciente a nuestra provincia. En lo adelante una institución cultural del nororiente cubano definiría su trayectoria, el Orfeón Holguín, aunque no fuese hasta el año 1996 que comenzara a desempeñarse como su directora.

Graduada del Instituto Superior de Arte en la especialidad de Canto Lirico, así como miembro de la Unión de Escritores y Artistas en la provincia, Aldana forma parte además del Consejo Técnico de la Empresa Comercializadora de la Música Faustino Orama.

Durante su carrera ha formado parte de la Agrupación Vocal Matiz, así como ha participado como solista en diferentes espacios de la Ciudad de los parques, o en Gibara, durante la realización de prestigiosos eventos como Fiesta de la Cultura Iberoamericana o el Festival Internacional de Cine.

En proyectos de igual relevancia para el territorio puede disfrutarse de talento interpretativo, tal es el caso del cuarteto Golden Voices, que engala cada espacio donde habitualmente se presenta.

Por estos días celebra su cumpleaños Aldana Popa, a la Maestra holguinera llegue nuestra más sincera felicitación. Foto: Internet

Por estos días celebra su cumpleaños Aldana Popa, a la Maestra holguinera llegue nuestra más sincera felicitación.

Del 14 al 19 de enero XXXIX Semana de la Cultura Holguinera 

 

Por Bernardo Cabrera

A los intelectuales Eugenio Marrón y David Gómez, a la emisora municipal Radio Holguín La Nueva y al tricentenario de la fundación del pueblo, se dedicará la Semana de la Cultura Holguinera en su edición 39, que se extenderá del 14 al 20 de enero.  Continuar leyendo «Del 14 al 19 de enero XXXIX Semana de la Cultura Holguinera «