Nuestro mes: el de las letras

No solo porque coincida con la fecha de mi cumpleaños lo recuerdo, admito que esa es una de las razones más potentes, pero no puedo atribuirle a un elemento personal todo el mérito que reviste para los del nororiente cubano tan significativo día.

Se cumplieron 35 años este 18 de septiembre cuando el país presenciaba la fundación de una de los más prestigiosos recintos literarios de la actualidad. Foto: Archivo

En aquellas horas del linotipo de plomo, a la sombra de maquinarias antiquísimas, se concibieron los primeros cuatro libros, para la ocasión ganadores de la igualmente primera edición del Premio de la Ciudad, para entonces exclusivo de la literatura.

Se cumplen 35 años este 18 de septiembre, cuando la región, el país presenciaba la fundación de una de los más prestigiosos recintos literarios de la actualidad: Ediciones Holguín.

Más de 700 textos publicados en todos los géneros, a cargo de autores locales, escritores nacionales de renombre, así como paradigmas de las letras universales, constan el bregar que sobrepasa el tercio de siglo, ese mismo que ha visto el tránsito a la modernización de las antiguas técnicas editoriales.

Con sobradas razones celebran por estos días un nuevo aniversario, quizás no de la forma en que habitualmente lo hubiesen hecho, pero con las mismas ansias y equiparable placer de sobrepasar el tercio de centuria siendo una de las casas editoras más prominentes del panorama cultural de la Isla.

Disímiles remembranzas evocan la nostalgia de un promisorio decursar donde la editorial ha legitimado el auge creativo que experimentó el territorio, priorizando autores sin acceso a las imprentas nacionales.

Más de 700 textos se han publicado en todos los géneros. Foto: Archivo

Con la premisa del libro como un objeto de arte y un diseño de colecciones renovado, Ediciones Holguín sobrepasa el tercio de siglo exhibiendo un sello armónico entre visualidad y palabra. Una extensa obra es equiparable con similar número de reconocimientos, por tal motivo la principal Casa editora de Holguín ostenta numerosos premios en el área del diseño y la edición, entre ellos en 2005 con La reforma Agraria en Holguín, de Mayra San Miguel, que se alzó con el Premio José Luciano Franco al mejor volumen de temática histórica entregada por la editorial Ciencias Sociales, o el Nacional de la Crítica 2006 al libro Ataxia Espinocerebelosa tipo Dos, del Doctor en Ciencias Luis Velázquez, por solo citar algunos.

Julio García-Espinosa por un cine imperfecto y rebelde

Por Erian Peña Pupo

Dos aniversarios relacionados con el cineasta, teórico y profesor Julio García-Espinosa se conmemoran este año: el 95 de su natalicio, el 5 de septiembre de 1926 en La Habana, y los 60 años de El joven rebelde, una de las primeras obras de ficción posterior a la creación del Icaic, específicamente el cuarto largometraje producido por este, estrenado en mayo de 1961 como ejemplo de un cine que “entonces apenas estaba naciendo”, entre tanteos, búsquedas y reafirmaciones, como diría José Massip, uno de los guionistas del equipo liderado por el italiano Cesare Zavattini y que contó, además, con José Hernández y el propio director García-Espinosa en la escritura del guion. 

El italiano, quien había visitado Cuba más de una vez en la década anterior y conocía a los jóvenes miembros de la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, a la cual pertenecía Julio, y desde cuya Sección de Cine que había realizado el corto El Mégano, junto con Alfredo Guevara y Tomás Gutiérrez Alea (Titón), sería, para el cine cubano de esa década, “además de un mentor, un portavoz enérgico”, afirma Juan Antonio García Borrero. Zavattini era uno de los grandes guionistas del cine y uno de los principales teóricos y defensores del neorrealismo –bajo cuya influencia se formaron, en las aulas del Centro Sperimentale di Cinematographia en Roma, realizadores cubanos como el propio Julio, su hermano Pedro, y Titón– había escrito los textos de clásicos de Vittorio De Sica como Ladrón de bicicletas (1948), Milagro en Milán (1951) y Umberto D. (1952). 

“Ningún intelectual de Europa expresó antes que él, de manera pública y con tanta vehemencia, el tremendo entusiasmo que le provocaba la derrota de Batista. Era apenas el 2 de enero de 1959, y ya Cesare Zavattini le enviaba desde Roma a Alfredo Guevara, futuro presidente del Icaic, una carta” desbordada de optimismo: “Ustedes están en la situación ideal, así como estuvimos nosotros, inmediatamente después de la caía del fascismo, para desvincular el cine de las rémoras industriales y hacerlo devenir el medio de expresión político y a la vez poético de la gran aventura democrática hacia la que se están encaminando”, escribía el guionista de El oro de Nápoles

Poco después Zavattini no dudó en aceptar la invitación cursada por el Gobierno Revolucionario para colaborar en la construcción del Icaic o, como subraya García Borrero, “en la construcción de una cinematografía nacional”. Arribó a finales de 1959 a La Habana, asesoró varios proyectos de guiones y supervisó Cuba baila, de García-Espinosa, el primer filme producido por el Icaic; y comenzó a trabajar en el guion de El joven rebelde, a partir de un argumento suyo: “Se trata de un muchacho de 14 o 15 años que se alza en la Sierra. Es un argumento increíble para el extranjero. Y trabajamos para convertir esto en un espectáculo interesante”, aseguró a inicios de 1960

En carta a Alfredo Guevara desde Roma, Zavattini le comenta sobre el proceso de escritura del guion del filme: “Se trata ante todo de no querer y no deber considerar El joven rebelde como un filme de propaganda en el sentido estrecho y directo. Esto no le quita cierta imprescindible exigencia informativa, pero al mismo tiempo permite un tono, un modo, de mayor alusividad respecto por ejemplo, a los cuentos de la revolución”

García-Espinosa, quien entonces se encontraba en México en la postproducción de Cuba baila, fue el director de la película. Aunque el proyecto no le interesaba, contó el director de Aventuras de Juan Quinquín (1967) y Reina y Rey (1994), “Titón y yo éramos los únicos que teníamos cierta experiencia para atrevernos a hacer un largometraje. Yo quería hacer entonces Bertillón, de Soler Puig, pero Titón se enamoró de la novela (que nunca hizo) y el otro argumento disponible era El joven rebelde, que yo asumí. Trabajé el guion, tuve muchas conversaciones con Zavattini, de modo que fue una experiencia muy enriquecedora (…) Tengo muchísimas anécdotas con el gran neorrealista, pero puedo decirte algo que lo resume todo: entre las muchas gentes por las que uno está influenciado, él ocupa un lugar muy importante en mi vida y en mi generación”

La historia de Pedro, el joven campesino que se incorpora al Ejército Rebelde en la Sierra Maestra, cuya impetuosidad y espíritu rebelde le trae enfrentamientos con sus superiores y que alcanza su madurez como combatiente en la decisiva batalla de Guisa, se estrenó el 2 de marzo de 1962 y fue seleccionado entre los filmes más destacados del año. El Festival de Karlovy Vary, en Checoslovaquia, le entregó el Premio al Joven Creador al filme protagonizado por Blas Mora, Wember Bros, Lionel Alleguez, José Yedra, Miguel Piedra, Carlos Sessano, Cuqui Ponce de León, Amanda López, Reinaldo Miravalles y Ángel Espasande, con fotografía de Juan Mariné y edición de Mario González. La producción fue de José Fraga, el sonido de Eugenio Vesa y la música del joven Leo Brouwer (quien había trabajado con el Icaic desde Historias de la Revolución). 

A pesar de los reconocimientos y de la influencia del neorrealismo y sus maestros en el cine cubano de los primeros años del Icaic, el propio García-Espinosa estaba consciente, como asegura García Borrero, de que aquel modo de representación de la realidad que proponía el primer neorrealismo comenzaba a ceder terreno ante los nuevos movimientos (Free Cinema, Nueva Ola Francesa, Cinema Verité, Cine directo, entre otros). “…cuando leí el guion, la historia no me resultó interesante, o más bien no me interesó la forma en que estaba narrada. La sentía totalmente ajena a mi sensibilidad. Pero, ¿cómo desdeñar un guion de Zavattini? Por disciplina profesional, por lo que podía representar para el Cine Cubano, realicé el filme. Me costó separarme de Zavattini y del Neorrealismo italiano por más de treinta años”, rememoró quien fuera director del Icaic entre 1983 y 1990, y director de la EICTV entre el 2004 y el 2007. 

Si bien el filme es un ejemplo de la evidente huella neorrealista en la producción cubana de estos años, El joven rebelde “también resulta el punto de ruptura entre el maestro neorrealista y los cubanos”, asegura Anastasia Valecce, pues desde este momento, los directores cubanos, particularmente Julio García-Espinosa y Tomás Gutiérrez Alea, “tomaron consciencia de la necesidad de producir un cine que no tuviera influencias extranjeras, y por lo tanto, declararon su voluntad de tomar distancia del neorrealismo. Las circunstancias que determinaron el final de las relaciones entre Zavattini y los cubanos están muy conectadas con la producción de El joven…

A partir de ahí, añade la investigadora, los cineastas de la isla “encuentran estrategias para crear lo que ellos definen como un cine propiamente cubano. Este nuevo lenguaje cinematográfico no habría podido existir sin los contactos, las pausas, las distancias y finalmente la ruptura que implicó la relación con el neorrealismo”. Volver a El joven rebelde, a sesenta años de su filmación, resulta una buena oportunidad no solo para analizar la influencia de Zavattini y el neorrealismo en la filmografía de esa década, y conocer la obra del autor de Por un cine imperfecto (1969) y otros textos necesarios, sino para comprender un cine que, a partir del aprendizaje, insistía en construirse desde sí. 

 

La ingeniera domadora de un museo de leones

Cuando uno conversa con Yaquelín Rodríguez Blanco debe ser cuidadoso, pues corre un alto riesgo de “contagiarse” con su pasión por la museología. A la ingeniera geóloga, egresada del Instituto Superior Minero Metalúrgico de Moa, se le encandilan los ojos cuando habla de ornitología, lepidópteros, malacología y paleontología.

Continuar leyendo «La ingeniera domadora de un museo de leones»

A la autora de María toda

Pocas personas pueden darse el lujo de la personalidad con que asume la vida Lourdes María González Herrero.

Lourdes libera una batalla por la cultura y el conocimiento desde el Sello Ediciones Holguín. Foto: Atchivo

Con ella, gracias a la suerte o al destino, o quien sabe a qué cosa, he sufrido, pero también disfrutado, regaños, sugerencias, bromas, pero siempre aprovechando cada segundo a su lado, que es el mejor momento para beber de tan prolífera fuente de conocimiento.

Las edades transparentes, El amanuense, Papeles de un naufragio y La sombra del paisaje, son algunos de los tantos poemarios y libros de narrativa que figuran en su obra, editada en diferentes países, como Italia y Francia.

Merecedora de varios premios, como el Julián del Casal, el Especial de Poesía Bicentenario de José María Heredia, de cuento La Llama Doble y Guillermo Vidal, y el de novela José Soler Puig, quiso la suerte que naciera el 13 de septiembre de 1952 en esta “provincia del universo”.

Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y de su Consejo Nacional, libera una batalla por la cultura y el conocimiento desde el Sello Ediciones Holguín, principal casa de las letras en el nororiente cubano y una de las más importantes del país.

A la autora de María toda, !muchas felicidades! Foto: Portada del texto

Premio de Poesía «Adelaida del Mármol», 1992; Premio UNEAC de Poesía Julián del Casal, 1999; Premio Oriente de Novela «José Soler Puig», 2005, o Distinción por la Cultura Nacional, son algunas de esas distinciones y reconocimientos que engrosan la larga lista para agasajar tan prolífera trayectoria.

A la autora de María toda (2005), lleguen nuestras más sinceras felicitaciones próximo a celebrar un año más de vida.

Entrar al aula inmensa de la vida de la mano de Eduardo Heras León

Por Erian Peña Pupo 

Foto cortesía de Ediciones La Luz 

“Yo soy un escritor de mi tiempo. Escribo el presente, y una de mis funciones como escritor es tratar en lo que pueda de enriquecer la vida espiritual de mi pueblo e incidir en la problemática de donde yo vivo. No me interesa la posteridad, quiero dejar mi huella ahora”, respondió Eduardo Heras León a la crítica y editora uruguaya Ana Inés Larre Borges en una entrevista publicada en el semanario Brecha, de Montevideo, en 1987, incluida en el libro Eduardo Heras León en el aula inmensa de la vida, compilación y selección de Yunier Riquenes García publicada en 2018 por Ediciones La Luz, sello de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Holguín. 

Precisamente las huellas de Heras León –el Chino Heras, el autor de libros clásicos en la cuentística cubana, el editor, el periodista, el profesor de generaciones de narradores jóvenes, el fundador, el hombre leal a sus principios a toda costa, el amigo admirado y querido–, pueden rastrearse en las páginas de este libro homenaje en el que se destila, como resumen, como vía crucis y fe de vida, su amor por Cuba, pues “para nosotros, afortunadamente, a pesar […] de los años terribles que dejaron esas huellas imperecederas […], las utopías siguen vivas y la historia no terminó, sino que está a punto de comenzar”, asegura. 

Este libro compila más de veinte entrevistas concedidas por Heras León a medios cubanos y extranjeros en diferentes momentos de su vida, desde los años 80 hasta nuestros días, y en las que transita –muchas veces manteniendo idénticas líneas de pensamiento– por sus grandes pasiones, y por los momentos que han marcado su vida como escritor y ser humano: el triunfo revolucionario de 1959, las milicias, Girón, la literatura, el periodismo, el ballet, el ostracismo producto a un complejo momento de la política cultural en los años del Quinquenio Gris, el ajedrez, la fábrica Vanguardia Socialista, la literatura fabril y la honestidad del obrero, el magisterio, Universidad para Todos, el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso… Todo ello, y mucho más, han hecho de Heras León el hombre que es hoy. A todo ello –en dependencia de las peculiaridades de cada entrevista, de los enfoques de las preguntas– podrá acercarse el lector interesado en la vida y la obra, que en este caso se cruzan y complementan, del Premio Nacional de Edición 2001 y Premio Nacional de Literatura 2015. 

“Los entrevistadores son de distintas formaciones y generaciones, pero el entrevistado cree lo que dice, ha sido consecuente con lo que ha vivido, con la gente que ha conocido y con su país. He podido leer y saber cómo ha sido, lo que ha perdido, lo que ha ganado, lo que ha fundado para los demás; los espacios culturales y políticos en los que ha participado; los debates en los que ha puesto su verbo y acción”, asegura el narrador y poeta Yunier Riquenes en las palabras del prólogo “Cuando la vida de un hombre no es un cuento”, y añade: “Este es un libro que conmueve. Repasa palmo a palmo la vida de un hombre querido por muchos. He disfrutado encontrar, releer, transcribir esta selección de entrevistas […] Cuando uno lee estas conversaciones con el paso del tiempo, aunque uno no haya vivido prohibiciones, sueños, guerras, uno vuelve a la caminata, se incorpora. Vence los kilómetros que sean necesarios”.

Periodistas y escritores como Odette Alonso Yodú, Fernando Butazzoni, José Antonio Michelena, Magda Resik, Dean Luis Reyes, Manuel García Verdecia, Marilyn Bobes, Yoe Suárez, Antonio Herrada y Rafael José Rodríguez Pérez, escudriñan diferentes momentos de la vida del autor de La guerra tuvo seis nombres (Premio David 1968) y Los pasos en la hierba (mención única del Premio Casa de las Américas 1970), libros iniciadores –junto con la obra de esos años de Norberto Fuentes y Jesús Díaz, “una generación frustrada en lo literario” y “atrapada en el vórtice de los años duros […] con todas sus contradicciones, complejidades, victorias y derrotas, aciertos y errores– de la llamada literatura de la violencia, en la que “la Revolución entraba a la narrativa con gente humana, creíble, con aciertos y errores, con vicios y miserias”, escribe Fernando Beramendi en su entrevista, y en los que se abordan –junto con A fuego limpio, Acero y Cuestión de principio, La dolce vita, entre otros de sus libros– “temas como la guerra revolucionaria, la construcción de la sociedad –en todos sus matices–, la lucha contra las resistencias del pasado, el mundo de las fábricas y también, el amor y el desamor” (con un lirismo que sorprendió a Cortázar). “Tenemos que quitarnos el fardo de la historia para lanzarnos a la aventura de la imaginación”, respondería en esta misma entrevista Heras León. 

Momentos especiales en este amplio diálogo que es Eduardo Heras León en el aula inmensa de la vida resultan los sostenidos sobre el proyecto Universidad para Todos, cuyo primer curso, dedicado justamente a las técnicas literarias, otra de sus pasiones, impartió por televisión. Y además, a ese sitio único, que ha ayudado a la formación a centenares de jovenes escritores, y promotores y lectores, como bien afirma, que es el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. “Desde allí renovó la literatura cubana desde 1998. Incentivó a la escritura del cuento en el país. Cuba dejó de ser tierra de poetas. Y luego, con el Curso Universidad para Todos de Técnicas Narrativas por la Televisión, dio inicio a muchos otros cursos. Por aquellos años se comentaba incluso por los pequeños pueblos, el minicuento El dinosaurio, de Augusto Monterroso que Eduardo analizó en la pantalla chica. Con sus clases Eduardo entró en muchas casas de cubanos de todas las latitudes, entró en el imaginario de personas que jamás habían escrito una línea”, resume Yunier Riquenes y añade otras derivaciones del Centro Onelio como el Premio César Galeano, la Beca Caballo de Coral, la revista El Cuentero, la editorial Caja China, el Encuentro Internacional de Jóvenes Narradores en 2008, el voluminoso libro Los desafíos de la ficción, el concurso de minicuentos El dinosaurio…

Amigos, la universidad, la edición, la pasión por el ajedrez y el ballet, la literatura y las nuevas generaciones, a las cuales conoce muy bien, desde su papel de profesor y cómplice, los escritores que admira, a muchos de los cuales llegó a conocer y compartir, una novela inconclusa, las memorias que muchos esperamos, ese amor llamado Ivonne Galeano, eje de su vida y alma del Centro Onelio… discurren en las páginas de este libro, con edición de Luis Yuseff, diseño de Frank A. Cuesta, imagen de cubierta de Linet Sánchez, y corrección de Mariela Varona (curiosamente casi todos salidos también de las aulas del Centro Onelio J. Cardoso). 

A manera de anexos, Riquenes tuvo la acertada idea de añadir materiales complementarios, que hubieran quedado sin recogerse en las páginas de un libro, como las palabras al recibir el Premio Nacional de Edición 2001, el Maestro de Juventudes que entrega la AHS, la réplica del Machete de Máximo Gómez, la Medalla Alejo Carpentier al Centro Onelio y el Premio Nacional de Literatura 2015, además del necesario texto –por abarcador y por exponer el tema como en ninguna de las entrevistas– “El Quinquenio Gris: testimonio de una lealtad”, conferencia leída en 2007 en el Instituto Superior de Arte como parte del ciclo “La política cultural del período revolucionario: Memoria y reflexión”, organizado por el Centro Teórico-Cultural Criterios. 

Somos tantos los que le agradecemos a Eduardo Heras León sino nuestros primeros pasos en la literatura, sí el hecho se enfrentarnos a ella con seriedad, con sacrificio y también con amor. Somos muchos sus lectores, y los graduados del Centro Onelio –sitio que le cambió la vida, no hay duda de ello, a varios jóvenes en toda la geografía insular, y hoy esparcidos en varias partes del mundo– que lo admiramos como ese padre espiritual que nos incita a escribir, a leer. Sirve este libro, además, como homenaje agradecido de todos al Chino Eduardo Heras León. 

 Tomado de La Jiribilla: http://www.lajiribilla.cu/entrar-al-aula-inmensa-de-la-vida-de-la-mano-de-eduardo-heras-leon/

La hidalguía de Jorge

Allá por los finales de la década de 1950, comienza a escribir su historia en el panorama artístico holguinero, un joven que además ilustró varias de las páginas de la revista Jigüe, esa misma donde publicaron Eliseo Diego, Cintio Vitier, Fina García Marruz y Nancy Morejón.

Hidalgo es una suerte de poeta del Nganga. Foto: Archivo

Hacer ver, título tomado de un poema del surrealista Paul Eluard, fue el primero de sus “exorcismos” en una pequeña sala del Colegio de Arquitectos de Holguín, donde se expuso su obra junto con la de otros creadores como Julio Méndez, Jorge González y Nelson García, con palabras al catálogo del poema “Felices los normales”, bajo la autoría de Roberto Fernández Retamar.

Los caprichos, las Tauromaquias y los Desastres de la guerra, grabados de Francisco de Goya, propiciaron en Jorge Hidalgo Pimentel, para aquel entonces, el surgimiento de un estilo auténtico para desentrañar su lenguaje, sus potencialidades creativas, poblando así su obra de personajes “perplejos”, palpitantes, desvalidos…

Miembro Fundador del Taller Gráfico de Holguín, del Taller de Grabado de Santiago de Cuba, y Miembro Honorífico y Fundador de la Brigada Artística Hermanos Saíz, son algunos de los hitos que enmarcan la trayectoria profesional de uno de los creadores más prominentes de la Ciudad de los parques.

La sala Martínez Villena, la Galería La Estampa, la Sala Cobarrubias del Teatro Nacional, la galerías de la UNEAC en Matanzas, Guantánamo y Santiago de Cuba, así como el Centro Provincial de Arte y la Galería Iberoamericana en nuestra provincia, unidos al Centro Cultural de Monterey, el Yellow Point Galery, en Barbados; son algunos de esos espacios donde Pimentel dejase entrever su interior a quienes le siguen y admiran dentro y fuera de nuestro país.

Distinciones a tan meritoria obra no podían faltar, destacando el Premio Electa Arenal de Artes Plásticas, el Premio de Pintura del Festival de Artes del Caribe, el Premio Nacional de Cartel del Festival de la Poesía Cubana, El Aldabón de la Ciudad, el Escudo, y el Hacha de Holguín de Holguín por los méritos artísticos, la medalla Raúl Gómez García, la Orden por la Cultura Nacional que otorga el Estado Cubano, la Orden Nicolás Guillen de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, además de la Distinción Silla del Chipinque, entregada por la Gobernatura del Estado de Nuevo León, México, entre tantos otros.

A uno de nuestros creadores más originales lleguen nuestras más sinceras felicitaciones. Foto: Archivo

A esa suerte de poeta del Nganga, que quiere decir muerto, espíritu, misterio, y que encuentra en su obra un espacio indisoluble, erigiéndose uno de nuestros creadores más originales, lleguen nuestras más sinceras felicitaciones, próximo a celebrarse su cumpleaños, este día 6 de septiembre.

Despedir al Caballero

En cada visitante que les aborda para recorrer la bella ciudad oriental, en el orgulloso conductor, en los pobladores de la Ciudad Monumento, o incluso en la suerte de carruaje que nos identifica, vive la imagen de quien inmortalizara el emblemático paseo por Bayamo, en coche.

Adalberto Álvarez es uno de los más grandes talentos con que cuenta esta manifestación. Foto: Internet

Adalberto Cecilio Álvarez Zayas, músico, compositor, arreglista y director de orquesta, pasará a la historia del pentagrama cubano e internacional como uno de los más grandes talentos con que cuenta esta manifestación.

Fundador de dos de las más exitosas bandas cubanas de todos los tiempos: Son 14 y Adalberto Álvarez y su Son, más de cuatro décadas en la preferencia del público dan fe de una obra que conmocionó cada escenario donde se escuchó.

Y qué tú quieres que te den o A bailar el toca toca, son algunos de esos estribillos que se encuentran indelebles en la idiosincrasia del cubano, tipificando su personalidad, religión, identidad, al tiempo que nos permitieran disfrutar, a través del baile, de esa pasión caribeña por nuestros contagiosos ritmos.

Sus estudios en la Escuela Nacional de Arte (ENA) hasta 1972, marcan los inicios en el panorama musical de la Isla, siendo en 1978, a propuesta del compositor santiaguero Rodulfo Vaillant, con la fundación del grupo Son 14, el despegue total en la predilección del público nacional.

Posterior a varios éxitos dentro y fuera del país, el 25 de febrero de 1984 debutó su segunda orquesta: Adalberto Álvarez y su Son, una búsqueda de nuevas posibilidades sonoras, donde se utilizan dos trombones, un tres, una paila, trompetas, piano, contrabajo, bongó y tumbadora, para una mayor riqueza rítmica, melódica y armónica.

Premios, distinciones y reconocimientos recibió por tan prolífera trayectoria, entre ellas la Orden «Félix Varela», también el Premio Cubadisco, o el Premio Nacional de Música en el 2008, por solo citar algunos.

El mundo de la música se viste de luto este 1ro de septiembre. Foto: Interne

Cuba, el mundo de la música, se viste de luto este 1ro de septiembre por la dolorosa pérdida de uno de los más grandes músicos que ha dado esta tierra, víctima de esta fatídica pandemia de Covid-19; a sus familiares, amistades, e incluso a todo aquel que ha disfrutado su música, lleguen nuestras más sentidas condolencias.

Historiar en tiempos de pandemia

Rompe las barreras del distanciamiento mediante llamadas telefónicas y correos electrónicos, para mantenerse investigando, escribiendo y publicando desde casa. Continuar leyendo «Historiar en tiempos de pandemia»

La música de América

Diez años se dicen fácil, de una vez, pero solo quienes defienden un proyecto o un emprendimiento saben que tal cifra es significativa si se trata de constancia y sacrificio.

El Grupo Banda América es cultivador de la música popular variada. Foto: Archivo

Fundado por Jaime Cruz el 24 de agosto del 2009, el Grupo Banda América es cultivador de la música popular variada, sobre la base de los géneros, pop rock, y la fusión.

Objetivos bien definidos, un singular estilo renovado y contemporáneo, proponen además los integranntes de esta agrupación a través de la mezcla de los elementos de géneros foráneos con la esencia de la música cubana.

Diferentes espacios de la Ciudad de los parques como la Casa de la Música, Casa de la Trova, Centro Cultural Bariay, entre otros espacios fijos, así como el polo turístico nororiental, son algunos de los escenarios donde en periodo de normalidad puede disfrutarse de su música.

Diferentes espacios de la Ciudad de los parques acogen sus presentaciones. Foto: Archivo

A su director e integrantes del Grupo Banda América lleguen nuestras más sinceras felicitaciones y consiguientes deseos de éxitos en su trayectoria profesional.

De pura cepa

Un cubano de pura cepa, no solo por su personalidad, sino por su empeño en salvaguradar desde su obra las esencias de una cubanidad, es Alfonso Bandera Tamayo.

Una amplia obra audiovisual, unido a los consiguientes reconocimientos, ostenta este referente del audiovisual holguinero que ha sentado cátedra en su ciudad natal.

Artista de mérito del Instituto Cubano de Radio y Televisión es solo una de las tantas distinciones que ha recibido durante su trayectoria, en la cual encuentra gran agradecimiento a sus maestros: Manuel Porto, Germán Pinelli, Ana Lasalle, Enrique Santiesteban, Yolanda Guillot, Marta Jiménez Oropesa, Chucho Cabrera, Digna Guerra, Antonio Lloga Simón…

Un cubano de pura cepa es Alfonso Bandera Tamayo.Foto: Archivo

De radiotécnico, se propuso estudiar en la Escuela de Formación de Actores para el estudio 2 de Tele Rebelde en Holguín, momentos aquellos en los que Antonio Lloga sería fundamental, pues estuvo vinculado a su quehacer durante cuatro años en Santiago de Cuba, urbe donde estuvo en contacto con importantes actores y el mundo teatral.

Con su regreso a Holguín en 1976, crece la pasión por el teatro, de esa etapa destacan nombres como Carlos Jesús García y Teatro Duende y, luego de su viaje a Etiopía, comienza a desandar por el mundo audiovisual sin descuidar la actuación; de esta etapa destacan el cineclub Jorge Herrera, uno de los primeros de su tipo en toda Cuba; sus incuriones en la poesía, además de la filmación de Oficio de hombre, primer largo realizado en Holguín y además el primero en digital presentado en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano,

La Medalla Raúl Gómez García, la Distinción Nicolás Guillén y el Aldabón de La Periquera, son algunas de esas distinciones que se suman al reconociemiento por su intenso bregar, donde no debe dejar de mencionarse su labor como profesor del Instituto Superior de Arte en la provincia.

Venezuela, México, Nicaragua, Suecia, Rusia, Ecuador y España, son agunos ejemplos de la trascendencia internacional de su faceta creadora o profesoral.

Al artífice del Patio de Gabriela, ese cubano orgulloso de su tierra, lleguen nuestras más sinceras felicitaciones por su cumpleaños del pasado día 24 de agosto.