Raúl Prieto entre la trova y el rock

Por Erian Peña Pupo

Fotos Adrián Aguilera y Oscar Gordillo

Raúl Prieto asegura que es esencialmente un cantautor que se mueve entre la trova y el rock, aunque se siente cercano a géneros como el pop rock, la balada, el bolero, el son… Su obra viene a ser el resultado de múltiples referencias: “Trato de interactuar con todos estos géneros, defendiendo determinados valores estéticos, un cuidado por las letras, las armonías”. Por eso asegura que su “música no es necesariamente trovadoresca al estilo de los viejos juglares”, aunque durante varios años se trasladara desde su natal Báguanos con el instrumento al hombro, interpretando sus temas a guitarra limpia.

Este año Raúl Prieto celebra su 41 aniversario de vida artística, pues marca el inicio de su carrera con la entrada al Movimiento de la Nueva Trova, en 1979, con el grupo Latinoamérica. Surgida después de un concierto de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola, en Casa de Las Américas, en 1968, y constituida en Manzanillo, en diciembre de 1972, la Nueva Trova tenía entonces varios exponentes en Holguín: Ramiro Gutiérrez, Aramís Mojena, Yaguajay… “En 1979 yo estaba en noveno grado y tocábamos música folclórica latinoamericana, desde Báguanos, un municipio con un potencial fuerte en la trova, aunque también hacíamos temas de la Nueva Trova y algo de son”.

“Estando en Latinoamérica formé parte de un grupo de pop rock llamado Kontakt, perteneciente al movimiento de aficionados, que tributaría después a la entonces Brigada Hermanos Saíz. Tocábamos esencialmente rock: Aguas claras, The Beatles, The Rolling Stones… Ahí no creábamos una obra propia, era más músico que cantautor”, dice.

“Al lado de mi casa en Báguanos vivía un marinero y crecí escuchando a Queen, The Beatles, The Rolling Stones, The Jackson 5, y de esa música es imposible no influenciarse. Además, parte de la trova tradicional cubana: Sindo Garay, Manuel Corona; la Nueva Trova desde el Grupo de Experimentación Sonora del Icaic para acá, principalmente Silvio, Pablo, Carlos Varela y Santiago Feliú, que me han influido mucho. Y Fito Páez, Miguel Ríos, Víctor Manuel, Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Queen, Toto, Tierra, Viento y Fuego; la generación de los 80, que realmente marcó la vida de muchos músicos. Me gusta también la música clásica, y los temas de Alejandro Sanz”.

Otro giro en su carrera llegaría con la fundación en 1986 de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) que agrupó a jóvenes escritores, artistas y promotores. Además, se vinculó al surgimiento en Holguín de las Romerías de Mayo, Festival Mundial de las Juventudes Artísticas.

“Cuando empecé a componer me moví más por la trova, pero siempre tuve el incentivo de crear un grupo musical”, asegura el autor de temas como “Sin tanta filosofía”, “Para darte más”, “A esta hora”, “En las alturas de la tarde”, “Capitán en tierra” y “Un disparo de amor”. Por eso, entrado el nuevo milenio, crea “Raúl Prieto y su grupo”, su agrupación acompañante profesional que pertenece a la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos “Faustino Oramas”. “Estamos cumpliendo 20 años”, subraya, y destaca que su hijo, Raulito Prieto, excelente bajista y uno de los jóvenes representantes de la trova en la ciudad, está al frente de la dirección musical del mismo, “compuesto principalmente por piano, teclado, batería, bajo, guitarra eléctrica, guitarra electroacústica, coro, percusión menor y trompeta”, añade.

Además de la música, Raúl Prieto se ha desempeñado como constante promotor de la trova: “He centrado mi trabajo en los últimos años en el desarrollo de peñas destinadas a proteger y promover la nueva trova cubana, con un poco de énfasis en el trabajo de los jóvenes. Siempre he tenido como inquietud abrirle espacio a las nuevas generaciones”.

En el Hotel Brisas Guardalavaca, con el dramaturgo Carlos Jesús García, realizó la peña “De John Lennon a la trova cubana”, “en la que queríamos mostrar la herencia de The Beatles en la música cubana, pues muchos trovadores tenemos influencia de ellos, de Bob Dylan”. Protagonizaría, además, “Tocando fondo”, en el patio de la Empresa de la Música, y “A esta hora”, espacio característico en la Casa de la Trova “Faustino Oramas”.

A partir de esta peña, fundada en 2006, nacería su primer disco: A esta hora, licenciado por Bis Music en 2008. “Es un disco bien variado, que tiene trova, son, bolero, rock… Ahora acabo de grabar mi segunda producción, que será patentada por la Egrem: Rostro de nadie. Es un disco con una sonoridad mucho más amplia, un formato de agrupación grande, pues contiene baladas, boleros, algo de flamenco, country…”, asegura.

Ahora sus empeños están encaminados al desarrollo de la Feria de los Trovadores, “una especie de cofradía, un gremio que incluye a trovadores de las nuevas generaciones. Así surgió la Feria: una plataforma donde podemos interactuar todos los trovadores, con una agrupación que funciona como el Grupo de Experimentación y acompaña a todos los artistas, para que puedan tener la posibilidad de enriquecer su espectro armónico, darse a conocer desde el inicio con una propuesta musical más amplia. Pusimos mi grupo en función de eso y empezamos a llamar a los creadores que profesionalmente estaban en la Empresa de la Música con la idea de que se fueran sumando”.

La Feria, realizada por la Dirección Provincial de Cultura de Holguín, “que la ha sostenido de forma ininterrumpida, con creces”, y con el apoyo de otras instituciones, ha consolidado espacios en El Callejón de los Milagros, del Complejo Cultural Plaza de La Marqueta, la Casa de la Trova “Faustino Oramas”, de Artex, y el Álbum-Café “El Chorrito”, de la Egrem, donde trovadores como Fernando Cabreja, Manuel Leandro Ibarra, Lainier Verdecia, Raulito Prieto, y Tony Fuentes, intercambian con un público cada vez más creciente. La Feria realizó, además, el concurso para trovadores noveles “Para una imaginaria María del Carmen”, ganado en esa ocasión por Oscar Sánchez.

La Feria, añade Raúl Prieto, quien es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), “ha sido una especie de cantera, una plataforma interactiva para darles la posibilidad a los jóvenes y además, retroalimentarnos con las nuevas tendencias, porque creo que quien no se sume a las nuevas generaciones y a las tendencias contemporáneas, retrocede. Uno mantiene su estilo, su escencia, su concepto, pero aprende”.

Mientras espera la salida al mercado por la Egrem de su disco Rostro de nadie, Raúl Prieto explota su línea de autor, escribiendo para varias voces interesadas en interpretar sus textos. Además, ve elevarse a sus hijos, también en el mundo del arte, y se sabe un cantautor –además de un creador tremendamente sencillo y talentoso– que desde la trova y las raíces encuentra amplios horizontes donde crecer como músico (entrevista publicada originalmente en la web de la Asociación Hermanos Saíz, AHS).

 

 

 

Con Virgilio López Lemus en complexidad poética

Virgilio López Lemus nos entrega en Complexidad de la poesía (Ediciones La Luz, 2018) un libro de fascinación por el verso. Virgilio se sabe deslumbrado por sus arcanos, pues cada capítulo de este texto destila seducción prístina por la escritura lírica, por los secretos de la poiesis, a la que ha dedicado buena parte de su vida, para reafirmarnos que “todo misterio es de raíz poética”.

Virgilio se sabe deslumbrado por sus arcanos, pues cada capítulo de este texto destila seducción prístina por la escritura lírica. Foto: Ernesto Herrera

El Virgilio investigador, el Doctor en Ciencias Filológicas, el miembro de Mérito de la Academia de Ciencias de Cuba, el ensayista, crítico literario, compilador y prologuista que desde las rigurosas metodologías de la ciencia y el ejercicio de la docencia nos tiene acostumbrados a valiosos textos para comprender y analizar la literatura no solo cubana, sino hispanoamericana y universal, como El siglo entero. El discurso poético de la nación cubana en el siglo XX y Métrica, verso libre y poesía experimental de la lengua española, busca aquí el goce, la mirada íntima y reflexiva, al reunir varios artículos escritos en diferentes momentos en complexidad, o sea, en laberinto, embrollo, diversidad, pluralidad, acopio, complejidad (y complicidad) de la poesía. Él mismo asegura que estos textos “buscan placer de lectura, no ensayismo de tesis académica o reunión de máximas”, pues, añade, “hemos ido perdiendo un poco el goce de la lectura de textos ensayísticos como si leyésemos novela, poesía, pasión de lector que degusta más que aprehende. No se espera en estas páginas el entramado de la crítica estudiosa y docente, científica, o el análisis por completo racional de los ejercicios académicos; reunidos en torno a la percepción poética, si ofrecen vibración, fruición, ya es suficiente”.

Para ello aquí se entrecruzan literatura y ciencia, cosmología y crítica literaria, reflexiones sobre la poesía, textos sobre autores y una fuerte carga de sabiduría implícita, pues “ciencias y técnicas y religiones y credos de todo tipo, incluso los políticos, encierran dosis elevadísimas a veces (véase las utopías) de poiesis”. Una bella especulación científica puede contener tanta poesía como Los elementales de Paracelso, asegura Virgilio. Y “una maquinación técnica, de sentido práctico puede ser tan poética como las Centurias de Nostradamus”. Virgilio escribe, incluso, como si reflexionara ante un barril de pólvora, que “sin poesía no hay ser”, pues ella “nos identifica”. “La manera en que una nación, un pueblo, un grupo social o una persona manifiestan poesía, es un claro índice de su identidad. La poesía es identidad, identifica”, añade.

“El lenguaje de la verdadera poesía está asociado a los viejos mitos”. Foto: Ernesto Herrera

En estas páginas nos adentramos –desde la reflexión que se sostiene en un vivaz estilo, en la voz de un ensayista que domina la palabra con la elegancia de un miniaturista medieval– en la poesía como objeto; las cuestiones relacionadas a la versificación y la métrica hispánica, de la cual Virgilio es uno de sus principales estudiosos; el hecho poético; líricas y autores como José Martí, “el Apóstol, la estrella humana de la patria nuestra”; la filósofa malagueña María Zambrano, autora de El hombre y lo divino y La agonía de Europa; el irlandés Oscar Wilde, donde escribe que la poesía “está dentro y fuera del poeta, porque él es una suerte de pararrayos, un médium singular, una fuente”; el español Antonio Machado y su Juan de Mairena, desde la intimidad del ser reflexivo; Francisco de Oraá; el neorromántico José Ángel Buesa, del que incluso rescata un raro poema de corte social que podemos leer íntegramente, o Alberto Acosta-Pérez, su compañero, a quien califica como “poeta esencial, cuya labor perdura”, pero también como poeta fatal al decir de Juan Ramón Jiménez, pues para él la poesía “no era solo una expresión artística, sino una necesidad ineludible, al grado de que él no podía ser otra cosa que poeta. La obra que legó, da el mejor testimonio de tal afirmación”, escribe sobre Alberto, a quien le dedicara esa triste y hermosa elegía que es el poemario Hipno.

Virgilio se detiene en el sentido poético de ciertas utopías (Thomas Moro, Tomasso Campanella y Francis Bacon) para reafirmarnos que tres o cuatro siglos después, aún seguimos buscándolas; se apasiona con las Confesiones de San Agustín de Hipona y San Anselmo de Canterbury, manantial de “poesía ardiente” y, para mí, uno de los capítulos más hermosos del libro; se detiene en los arcanos del universo, pues “también desde el lado de la poesía se puede explorar el cosmos, definir al Universo, aprender de la teoría de las cuerdas y especular acerca del Big Bang”, pues, añade, “hay fronteras para las ciencias que la poesía puede sobrepasar”. “La especulación es poesía”, nos dice mientras se sienta a “pensar y poetizar”.

Recordándonos, como escribió Robert Graves, que “el lenguaje de la verdadera poesía” está asociado a los viejos mitos, López Lemus nos devuelve en enjundiosos textos la leyenda de Prometeo, un signo inagotable de la eterna poesía de la praxis y la creatividad; la de Narciso y la idea del juego en la lírica, y la de Perseo, quien nos enseña que también se puede vencer a los monstruos mediante la imagen, pues esta “surca el piélago de la poesía y surge el poema, sea piedra o flor”; o la leyenda del santo católico San Sebastián, cuya historia, nos dice, se convirtió en poesía, mirada desde las artes visuales, pero también en la obra del cubano Eugenio Florit o su siempre admirado autor de Elegías de Duino, de quien publicara recientemente Umbral para una era imaginaria. Acercamientos a Rainer Maria Rilke, e incluso tradujera para el lector cubano –que es de alguna manera versionar– la poesía del bardo checo.

Varias “noticias líricas” –canciones populares cubanas, una mirada a los antecedentes de la poesía social en Cuba, el poema del Himno Nacional cubano, un contrapunteo entre el barroco y el neoclásico a partir de la ceiba y la palma real– concluyen este libro de libre reflexión, de vinculación entre el ensayo y poesía: el ensayo como placer discursivo, como ejercicio dialógico y por demás, poético. En otras palabras: el ensayo como poesía, porque Virgilio López Lemus es, sobre todo, un poeta. Ahí están Hacia la luz y hacia la vida, Aguas tributarias, El peldaño, Cuerpo del día y su antología Un leve golpe de aldabas, entre otros títulos.

Virgilio conversa, pero también versa. ¿Qué es sino “La música de las esferas revisitada”, “Tonto o poeta”? o “Puntas de lo diverso”. Estos textos –y otros tantos– más allá de lo meramente ensayístico o reflexivo, poseen un valor poemático y ahí es donde Complexidad de la poesía seduce y enamora, y recuerda, por ejemplo, los ensayos del poeta mexicano Octavio Paz, quien partía de la necesidad de una “pasión crítica” en este tipo de textos sobre literatura.

Virgilio es nuestro cómplice en los caminos de la percepción poética. Portada cortesía de Ediciones La Luz

Virgilio es nuestro cómplice en los caminos de la percepción poética. Siempre al lado de los jóvenes, quizá para mantenerse lozano en pensamiento y acción, Virgilio sabe que “la poesía vibra en la esencia inteligente del cosmos, en el planeta vivo, en el ser humano reflexivo y pasional” y por eso “goza de la eternidad”. Siempre he creído que Virgilio López Lemus –un ensayista e investigador que desde el verso trabaja con el infinito, un alquimista del saber– porta la luz y la comparte; por la utilidad de esa luz le agradecemos y además, por la fe en la poesía (artículo publicado inicialmente en la web de la Asociación Hermanos Saíz, AHS).

Por Erian Peña Pupo

Hacer Memoria Nuestra también desde las redes

Por Erian Peña Pupo

Fotos Archivos Centro de Comunicación Cultural La Luz – Holguín

El 300 aniversario de la fundación del pueblo de Holguín y sus aportes al corpus cultural e histórico del país abrió temáticamente las sesiones del Congreso de Pensamiento Memoria Nuestra, columna vertebral de las Romerías de Mayo, que este año se realiza a través de forodebates e intercambios online en las plataformas digitales.

Alejandro Torres Gómez de Cádiz y José Fernando Novoa Betancourt, profesores de la Universidad de Holguín, reflexionaron sobre el sentimiento de holguineridad que distingue a los habitantes de esta ciudad del oriente cubano, los elementos que la peculiarizan y definen, así como la comprensión de la historia y la cultura nacional a partir de la aprehensión de las identidades locales. “¿Podemos hablar de una cultura holguinera o un sentimiento de holguineralidad? Cuándo definimos al holguinero de hoy: ¿Son los del municipio Holguín y zonas aledañas o todos los que viven en la provincia? Es necesario recordar que la identidad local es un proceso complejo y lento. La perseverancia de rasgos identitarios locales diferenciados dentro de la actual provincia de Holguín es persistente aun y se expresa no solo en características somatotípicas sino también en tradiciones, las formas lingüísticas y otras. Se está celebrando el 300 aniversario de la fundación del pueblo de Holguín, fecha que en su exaltación no debe generar una absolutización en la definición cultural de estas zonas fundacionales en detrimento del holguinero actual como provincia”, comentó Alejandro.

Como parte de esta edición del Memoria Nuestra en las redes se realizó también el forodebate Nación y Socialismo, en donde se reflexionó y debatió sobre “el proyecto socialista cubano y sus espeficidades, sobre las formas en que se ha entendido este socialismo, sobre el significado que deben tener en un proyecto nacional socialista conceptos como democracia o soberanía nacional, sobre la relación de esta práctica con la herencia liberal y libertaria que nos legara el siglo XIX” y muchos otros temas afines, moderados por los profesores Frank José Soler, de la Universidad de La Habana, y Daniel Rafulls, de la Universidad de Oriente, ambos miembros de la sección de crítica de la AHS.

Hasta el próximo día siete de mayo, jóvenes investigadores, historiadores y estudiosos de varias provincias del país abordarán temas variados del acontecer sociocultural cubano en estos foros, que se realizan en el sitio web de la AHS, con la participación también de importantes catedráticos e investigadores cubanos, como la historiadora Mildred de la Torre, Mely González Aróstegui, de la Universidad Central en Villa Clara, y Fernando Luis Rojas, del Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, en La Habana.

Además, varios trabajos concursantes, entre investigaciones y proyectos socioculturales, serán analizados en las sesiones de la tarde por los participantes de este certamen, con el objetivo de socializar cada uno de los estudios, en un grupo creado en WhatsApp, aprovechando las posibilidades de diálogo permanente de las redes, sin perder el espacio de retroalimentación que ofrece cada año un espacio como este.

El Congreso de Pensamiento Memoria Nuestra se erige como uno de los principales eventos que se desarrollan cada año en Holguín durante las Romerías de Mayo, por sus aportes a la creación investigativa joven y el desarrollo de proyectos socioculturales en el país.

Importantes intelectuales y artistas han sido miembros de su jurado y han impartido conferencias magistrales, como Eusebio Leal, Pedro Pablo Rodríguez, Fernando Martínez Heredia, Graziella Pogolotti, Adelaida de Juan, Luis Álvarez y Virgilio López Lemus.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Babel: De la aldea, a la isla, al mundo

Por Erian Peña Pupo

Fotos Carlos Parra y Archivos

Dentro del megaevento que es Romerías de Mayo, Babel resulta en cada edición uno de los puntales más altos en un programa que reafirma –más allá del eslogan que cada año nos invita a Holguín, inmerso en el luminoso hervidero de locuras y utopías, esa vorágine donde casi todo es posible en que se ha convertido el Festival Mundial de Juventudes Artísticas–la idea fundadora del Dr. José Manuel Guarch Delmonte: “Porque no hay hoy sin ayer”.

Veinticinco ediciones ha realizado el evento que dentro de las Romerías de Mayo potencia y promociona las artes visuales cubanas: Babel no solo es una vitrina de lo mejor del panorama insular, sino el escenario de un productivo diálogo entre los maestros y los jóvenes.

Surgido en 1995 y organizado por el historiador y crítico de arte Ramón Legón Pino, entonces presidente de la Sección de artes plásticas de la AHS holguinera, Babel es sinónimo de pluralidad y de incorporación de espacios institucionales y públicos en pro del arte.

Danger, obra del artista José Emilio Fuentes Fonseca, expuesta en el Parque Calixto García de la ciudad de Holguín, Cuba, como parte de las actividades por las XX Romerías de Mayo. AIN FOTO/Juan Pablo CARRERAS

Cada edición, realizadas durante quince años por Tatiana Zúñiga, entonces directora del Centro Provincial de Arte, se dedica a diversas manifestaciones y temáticas dentro de las artes visuales: el paisaje, la abstracción, la fotografía, el grabado, el land-art, el performance, el tatuaje, la enseñanza artística… De la misma manera, como parte del tránsito de la tradición a la modernidad que caracteriza todo el Festival, Babel ha rendido homenaje a los maestros de la plástica cubana y universal, exponiendo desde originales de reconocidos artistas, por coordinaciones con el Consejo Nacional de Artes Plásticas (CNAP) y el Museo Nacional de Bellas Artes, hasta obras de Oswaldo Guayasamín, y grabados de Pablo Picasso.

 

Babel ha hecho posible que en Holguín se expongan al público piezas de importantes artistas, varios de ellos maestros de las vanguardias cubanas del pasado siglo, como Fidelio Ponce, Víctor Manuel, Leopoldo Romañach, Wifredo Lam, Julio Girona, Adigio Benítez, Raúl Martínez, Rita Longa, Antonio Vidal, Samuel Feijoo, Raúl Corrales, Agustín Cárdenas, Alfredo Rostgard, Salvador Corratgé, René de la Nuez, Alfredo Sosabravo y Belkis Ayón. De la misma manera que Ever Fonseca, Roberto Diago, Lázaro Saavedra, Zaida del Río, Nelson Domínguez, René Francisco, Sandra Ramos, Juan Moreira, Alicia Leal, Eduardo Ponjuán, Osneldo García, Manuel Mendive, Héctor Frómeta, Gustavo César Echevarría, Rocío García, Agustín Bejerano, Joel Jover, Esterio Segura y Arturo Montoto, han expuesto junto a importantes artistas holguineros, como Cosme Proenza, Jorge Hidalgo, Armando Gómez, Julio Breff, Magalys Reyes, Julio Méndez, Ernesto Ferriol, Daniel Santos, y Miguel Ángel Salvó.

“La vocación de Babel, en buena medida por las inquietudes de quienes han transitado por la actual Academia regional de artes plásticas El Alba, de cuyas aulas nació, siempre fue muy clara: transgredir/desmitificar el recinto «sacro» de la galería desde la activación de espacios alternativos, en el que las calles y plazas ganaran protagonismo”, comenta Yuricel Moreno Zaldívar, directora del Centro de Arte y miembro del Comité Organizador de Romerías.

Esta transgresión ha caracterizado el evento, cuyo lema fundacional es “De la aldea, a la isla, al mundo”, pues Babel ha priorizado lo performático en plazas y parques –recuerdo al maestro Lezcay realizando un performance al compás de los acordes jazzísticos de uno de sus hijos–, convocando a tomar por asalto espacios públicos y lograr intervenciones urbanas. Por otra parte, junto a los imprescindibles maestros, los jóvenes creadores de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), muestran su trabajo en galerías y parques de la urbe, demostrando la convivencia de varias generaciones de creadores en el amplio escenario insular.

“En la polifonía que constituye el macro evento, y no exento de necesarios replanteos porque las dinámicas del arte se modifican con celeridad, Babel ha contribuido a mover el epicentro de los circuitos de promoción y, por un lapso pequeñísimo, mostrar los principales referentes de la plástica nacional en diálogo con propuestas locales, osadas, experimentales, que el público ha ido aprendiendo a reconocer dentro de una misma tradición artística problematizadora y audaz: la cubana”, añade Yuricel.

Relevantes muestras confluyendo en un mismo ámbito, y los conversatorios, talleres prácticos, clases magistrales y conferencias, reafirman a Babel –del que han surgido otros eventos como el Festival de Fotografía Autodidacta (FotoFest) y que en esta edición compartirá cronológicamente en las redes imágenes, catálogos y otros materiales–como escenario de múltiples voces y resonancias en ese alucinante torbellino que es Romerías de Mayo (artículo publicado originalmente en la web de la Asociación Hermanos Saíz, AHS).

 

Un mausoleo y un bosque de héroes para Lucía Íñiguez Landín

Por Vanessa Pernía Arias

Fotos Wilker López y tomadas de Internet

Un día como hoy, hace 114 años, falleció en Holguín, su ciudad natal, doña Lucía Íñiguez Landín, luchadora por la independencia y madre amantísima de la patria, que dotó al país con uno de los más valerosos héroes de nuestras gestas libertarias, el insigne mambí Calixto García Íñiguez, General de las Tres Guerras.

Enferma de gravedad fenece Lucía el 7 de mayo de 1906, luego de una vida dedicada por completo a la independencia de Cuba, y aseguran los historiadores que presintiendo su muerte; Cía, como también era nombrada, pidió, como buena cubana, que en su sepelio la gloriosa banda holguinera interpretara las notas del Himno de Bayamo.

Su cadáver recibió sepultura, acompañada del respetuoso homenaje de los holguineros, en primer momento en el cementerio de su entrañable ciudad hasta el 11 de diciembre de 1980, cuando sus restos, junto a los de su amadísimo hijo Calixto, se abrazaron en la eternidad en el Mausoleo erigido en la Plaza de la Revolución de Holguín, que lleva por nombre el del valiente Mayor General.

Para inmortalizar el legado de la mambisa y reafirmar su instinto maternal de forjar héroes, se levantó un monumento para la gran independentista que sirve de fondo a la Plaza, ubicado en el Bosque de los Héroes, un sitio que perpetua por medio de obeliscos conmemorativos la memoria de todos los patriotas caídos a lo largo de la lucha del pueblo cubano.

Erguida y enérgica como Lucía, se levanta en este lugar una bandera cubana, construida en hormigón en líneas verticales rectas, adosado a la insignia por su parte frontal y colocado de forma horizontal se encuentra un relieve forjado en cobre que representa la efigie de Lucía con un velo de pesado cemento que se extiende a la derecha, convirtiéndose en un paisaje cubano con palmas y montañas.

La obra escultórica, a cargo de José Montero Hernández y Fausto Cristo Hernández, es orgullo y homenaje de los holguineros y de toda Cuba a la mujer que supo emancipar los derechos de las féminas y aportar toda una familia a la causa independentista cubana, como el merecido tributo a su figura.

De esta manera, recordando la figura de nuestra patriota Lucía Íñiguez Landín, felicitamos, a nombre del Centro de Comunicación Cultural La Luz y la Dirección Provincial de Cultura, a todas las madres holguineras, por celebrarse el próximo domingo su día, fecha que festejaremos en casa, y especialmente a nuestras madres artistas.

Nuevamente reinará la “Oda a la alegría”

Esta noche no fue igual, sobre las diez partimos desde el Parque Calixto García en esa pequeña caravana de solidaridad que con su paso despierta a cada vecino contagiándolo de entusiasmo y alegría.

Desde el Parque Calixto García emprende viaje esa pequeña caravana de solidaridad que con su paso despierta a cada vecino contagiándolo de entusiasmo y alegría. Foto: Adrian Aguilera

“Escucha hermano…” era la invitación que una y otra vez resonaba al tiempo que las consignas y gritos matizaban la típica algarabía de estas primeras jornadas de mayo.

Al bosque de los Héroes arribamos, no sin antes recorrer las arterias holguineras en nuestros “carruajes típicos”, o sea, coches de caballo, engalanados con banderas de varias naciones que combinan juventud con arte.

Las flores decoran el busto inerte de Lucía Iñíguez, en el complejo monumental que lleva el nombre de su hijo, uno de los más grandes que ha dado esta tierra, Calixto García, el homenaje al pasado no podía faltar porque “no hay hoy sin ayer”.

Y cantó Liuba, Berazaín, Israel y Joel, David, Nassiry, Eduardo Sosa, o tantos otros aventurados a la convocatoria del Festival de Juventudes Artísticas que cada año ocupa nuestro terruño nororiental.

Desafiamos el sueño entre una y otra tonada, en un abrazo fraterno o un beso enamorado, con una copa para mitigar el fresco matinal que tipifica estos días.

No ha llovido aún, como en esos días, quizás nostálgica la naturaleza por un festejo ausente de las calles que en ediciones anteriores eran inundadas no solo de su bendición, sino de sus hijos orgullosos.

Son varios los referentes de nuestra música que han pasado por el insigne lugar de Holguín. Foto: Ania Delia Infante

Se extraña la “Oda a la alegría”, pero no es una ausencia total, estamos llamados a inundar las Redes Sociales como un día colmamos las arterias de la Ciudad de los Parques, a evocar recuerdos dichosos, a reavivar nostalgias, pero sobre todo, a mantener viva la tradición que nos legó el fraile franciscano en el siglo XVIII y que hoy nos define como romeros empedernidos, resguardados en la seguridad del hogar, pero ávidos de nuevamente realizar el festejo y perseguir el Hacha mientras tarareamos “Escucha hermano la canción de la alegría”.

Holguín, ciudad también de la Danza

Por Erian Peña Pupo

Fotos Archivos de Centro de Comunicación Cultural La Luz e Internet

El Día Internacional de la Danza fue establecido por la Unesco en 1982 a iniciativa del Comité Internacional de Danza, perteneciente al Instituto Internacional de Teatro (ITI/Unesco). Se eligió el 29 de abril por ser el natalicio del francés Jean-Georges Noverre, maestro, innovador, estudioso de este arte y considerado creador del ballet moderno.

La fecha busca atraer la atención sobre el arte de la danza y reunir a todos aquellos que la han elegido como medio de expresión sin importar barreras culturales, políticas y étnicas.

Este año el Día Internacional de la Danza guarda especial significado para Cuba, pues el Consejo de Europa del ITI, Organización Mundial de las Artes Escénicas/Unesco, en su reunión ordinaria de abril, acordó homenajear a la figura de la Prima Ballerina Assoluta Alicia Alonso, con motivo del centenario de su nacimiento y en reconocimiento a su extraordinaria labor artística y como embajadora Mundial de la Unesco. El homenaje público, que se realizaría en Madrid, España, no pudo concretarse por la situación epidemiológica mundial causada por la propagación del Covid-19, pero los organizadores han decidido realizar un homenaje internacional virtual difundiendo la vida y la obra de la importante bailarina, fundadora del también mítico Ballet Nacional de Cuba.

Obra Árbol de fuego, de la compañía Codanza, coreografía de Pepe Hevia (foto Wilker López).

La Dirección Provincial de Cultura y el Centro de Comunicación Cultural La Luz felicitan a los creadores de la danza en Holguín, provincia con un amplio y sostenido movimiento danzario que la distingue a nivel nacional y además, una de las capitales de la danza en Cuba, sueño de la maestra Maricel Godoy, directora de la Compañía de Danza Contemporánea Codanza, que ha venido cristalizando en los últimos años a través de diferentes eventos, festivales y con una activa programación en nuestros teatros.

Codanza, fundada en 1992, ha sido protagonista del desarrollo danzario en Holguín. A ella están relacionados nombres como Rosario Arencibia, Vianky González, Tangin Fong, Norge Cedeño, Robert Priori, Pepe Hevia, y la estrella del ballet mundial Vladimir Malakhov, anfitrión junto a Codanza y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas desde 2014, del importante Concurso de Danza del Atlántico Norte Codanza y Grand Prix Vladimir Malakhov. Bailarines, coreógrafos, profesores, críticos e investigadores, de Cuba y otras partes del mundo comparten en una verdadera fiesta de la danza en Holguín.

Premios, significativos estrenos coreográficos, giras nacionales e internacionales, presentaciones en los diferentes festivales y eventos que organiza la provincia, avalan el trabajo sostenido de Codanza y sus jóvenes integrantes liderados por Maricel Godoy.

Maricel Godoy, directora de la compañía Codanza, saluda al público junto a sus bailarines y el coreógrafo Pepe Hevia (foto Wilker López).

Es importante subrayar el trabajo fundacional de la maestra Angélica Serrú, quien en 1962 creó la Tercera Escuela de Ballet en Holguín. Esta logra alcanzar el nivel medio y funcionó hasta su jubilación en 1980. En 1968 dirige las especialidades de música y ballet en la escuela de Arte. Unifica las tres especialidades y surge la Escuela Raúl Gómez García. De 1996 a 1997 funda la Academia de Ballet del Teatro Lírico Rodrigo Prats, y en septiembre de 2000 crea el Ballet de Cámara de Holguín, otra compañía de la urbe.

Destaca en el municipio Sagua de Tánamo la Tumba Francesa de Bejuco, declarada por la Unesco Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad e incluida en la Lista Representativa del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. La Tumba posee una tradición bicentenaria y sintetiza tradiciones danzarias y musicales de profundo valor. Por una parte las francesas, el minuet, el gavotte; y el ritmo de los tambores y el creole.

Entre las compañías a las que hacemos extensivas las felicitaciones se encuentra el Ballet del Teatro Lírico Rodrigo Prats, con amplios e históricos reconocimientos a nivel nacional, las Compañías Folclóricas La Campana y D’Akokán, y el Ballet Lina Sanz, dedicada al estudio y preservación de los bailes ibéricos. El movimiento danzario aficionado, liderado por el Sistema de Casas de Cultura y la Brigada José Martí, también es meritorio, destacando Mónika Dance, y municipios con reconocida tradición como Antilla, con colectivos como Danza de Nipe, Cacocum y Cueto, entre otros. Así como a los estudiantes y docentes de danza en la EVA Raúl Gómez García de Holguín.

Función del Ballet Lina Sanz (foto Lázaro Wilson).

En esta celebración, que trasciende distancias momentos de aislamiento social, pero donde la separación nos hace estar más cercanos, la danza nos llama a “convertirnos en una fuerza de movimiento tejiendo corazones, tocando almas y proporcionando curación que es tan desesperadamente necesaria”, como exhorta Gregory Vuyani Maqoma, bailarín, coreógrafo y actor sudafricano que ha escrito el Mensaje por este Día Internacional, necesaria fecha que celebraremos desde casa pero pensando en la danza.

Obra Árbol de fuego, de la compañía Codanza, coreografía de Pepe Hevia (foto Wilker López).

Nota: En portada Tumba Francesa de Bejuco, del municipio Sagua de Tánamo, declarada por la Unesco Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad e incluida en la Lista Representativa del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad (foto tomada de Internet).

 

Bonito y sabroso

“Pero qué bonito y sabroso bailan el mambo las mexicanas, mueven la cintura y los hombros igualito que las cubanas…”

“Si la música es el alma de Cuba, Benny Moré sería el corazón de la música popular cubana”, de mejor forma no podría definirse a ese grande de la cancionística caribeña y mundial, el Bárbaro del Ritmo.

Benny Moré es, sin dudas, uno de los más trascendentales músicos cubanos. Foto: ACN

Justo el verano pasado se celebraron 100 años del natalicio de tan prominente figura, el 24 de agosto de 1919, pero no es necesario una fecha específica, o haber nacido en Cienfuegos, para sentirse orgulloso de este prodigio emanado desde las entrañas marginales de la pobreza.

A la dama del Buena Vista Social Club, Omara Portuondo, quien a sus 88 años ha querido grabar 10 canciones que hicieron famoso a Benny, empezando por aquella que compuso al comienzo de los años cincuenta cuando arrasaba con Dámaso Pérez Prado en los salones de baile, Bonito y sabroso, y a todos los que colocan en alto el legado del hijo de San José de Las Lajas, me sumo en estas oraciones para celebrar al alegre y contagioso ritmo que nos llega desde sus composiciones.

Mambo, son, bolero y tantos otros ritmos no escaparon a avidez creativa, a esa necesidad de componer hasta crear piezas devenidas en clásico del pentagrama internacional: ¿Cómo fue? Bonito y sabroso, San Isabel de Las Lajas…son solo algunas de las más tarareadas dentro de una prolífera carrera de formación autodidacta.

A Miguel Matamoros le debe sus primeros pasos en el panorama musical republicano, para luego despegar a una carrera en solitario que le permitió cosechar éxitos, partiendo de la música, en otros medios de comunicación como el cine y la televisión.

México le abrió las puertas, luego Venezuela, Jamaica, Haití, Colombia, Panamá o Estados Unidos, fueron algunos de los destinos donde no mermó el impacto de esa afinada y dulce voz, cautivando en cada escenario sin importar latitudes.

“Es la primera vez que un género de música bailable-el mambo-, se vale de procedimientos armónicos que eran, hasta hace poco, el monopolio de compositores calificados de modernos, y que, por lo mismo, asustaban a un gran sector del público”, dijo el autor de El reino de este mundo, ilustre Alejo Carpentier, en defensa de las piezas del Benny.

Bartolomé Maximiliano Moré Gutiérrez, o simplemente Benny Moré, es sin dudas uno de los más trascendentales músicos cubanos, quien dominaba un amplio registro para la interpretación, junto a su capacidad innata para la composición musical, factores que lo colocan en el cúspide de la cultura cubana, perpetuándose en el tiempo como una leyenda más de los encantos de nuestra Isla.

Abel Prieto en torno a la guerra cultural

Por Erian Peña Pupo

Muchos de nosotros, los más jóvenes, conocimos primero al Abel Prieto Jiménez Ministro de Cultura. Desde 1997 lo observábamos en actos políticos, galas, inauguraciones,mesas redondasY sabíamos, aun sin leerlo, que el Ministro era escritor. Y eso nos inspiraba confianza: no es lo mismo que un Ministro de Cultura sea un artista, un intelectual, que un cuadro más dentro de un aparato burocrático. Otros, algo más mayores que yo, lo conocían desde que Abel fuera designado presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) años antes. Después conocimos al Abel Prieto narrador a través de varios de sus libros: las selecciones de cuentos Los bitongos y los guapos (1980) y Noche de sábado (1989) y sobre todo las novelas El vuelo del gato (Editorial Letras Cubanas, 1999y Viajes de Miguel Luna (2012). De la primera, ya una especie de clásico de la literatura finisecular cubana, conservo la primera edición, un libro que ya no aparece en casi ningún lugar, me dijo Abel cuando la dedicó.

Del Abel no personaje público fuimos conociendo algunas cosas: estudió Letras en la Universidad de La Habana y fue un joven como otro cualquiera; bueno, quizá no tan así: conjugada en sí al apasionado jugador de ajedrez con el hippie trasnochado y soñador que usaba botas, el pelo largo, los pitusas gastados y estrechos… que lo han caracterizado; por otro lado Abel se enamoró del Disco Blanco de The Beatles, de la psicodélica y veinteañera Janis Joplin, y de un Bob Dylan que no pensaba recibir el Premio Nobel de Literatura, mientras cantaba en contra de la agresión norteamericana a Vietnam.

Aquello entonces no era lo más aconsejable, aunque esosmuchachos melenudos y despreocupados que se reuníanen Woodstock bajo los influjos del rock sesentero y que rompían sus boletas de inscripción al servicio militar, muchas veces enarbolando la famosa foto del Che de Korda, se inspiraran en los barbudos que –tan jóvenes como ellos– habían bajado de la sierra, también melenudos, rebeldes y soñadores, para darle una estocada crucial al imperialismo. Esa es una deuda generacional aun no del todo saldada, aunque una estatua de Jhon Lennon custodie un parque del Vedado capitalino.

De su ensayística apenas conocíamos piezas de un puzzle: algunos de sus artículos dedicados a José Lezama Lima en las páginas de varias revistas en la década del 80, La Gaceta de Cuba entre ellas; y un texto clásico, publicado también en La Gaceta en 1997, como contribución a un dosier sobre teatro cubano contemporáneo y del cual varios amigos me habían comentado: La cigarra y la hormiga: un remake al final del milenio Lo demás se esfumaba en publicaciones, intervenciones, conferencias, prólogos…

Apuntes en torno a la guerra cultural –publicado por Ocean Sur en 2017 y por Ediciones La Luz en 2018, como parte de la celebración de la 25 edición de las Romerías de Mayo– viene a saldar esa deuda editorial con la obra no ficcional de Abel Prieto Jiménez, al reunir en un mismo volumen varios de estos textos de amplio perfil ensayístico.

Todos no son ensayos propiamente dichos, si analizamos un género que se resiste a catalogaciones, pero en estos prólogos, presentaciones, charlas, intervencionesestá el ojo y la mente aguzados del ensayista que analiza y presiente, que estudia y propone, que investiga y comparte desde el humanismo y además desde una profunda cubanía.

Si algo que prima en estas páginas es precisamente un humanismo y una cubanía cabal y raigal, que en el caso de Abel Prieto se dimensionan a una mirada martiana que lo inunda todo y que le llegó, entre otros, por ese maestro tutelar que es y será Cintio Vitier. Además, estos textos traslucen frecuentes reminiscencias lezamianas y un antiimperialismo que, además de José Martí, Ernesto Che Guevara y Fidel Castro, le llega por la obra de su admirado Roberto Fernández Retamar y su necesario ensayo Calibán

Apuntes en torno a la guerra cultural aborda principalmente la necesaria relación entre la vanguardia artística y la vanguardia política y también –subraya su prologuista, el historiador Ernesto Limia– “nos define el horizonte de la utopía en un mundo en que el imperio absoluto del mercado reemplaza el arte por el entretenimiento baladí y acrítico”.

Abel Prieto se detiene en cuestiones que –al parecer– siempre le han obsesionado y las matiza con cierta dosis de humor, ese que también ha analizado: la dominación cultural, aquello que Christiane Rochefort llamara “la colonización de las consciencias”; los círculos de poder transnacional; el ultraderechismo de algunos filmes de Hollywood y de la cultura de consumo estadounidense; el plattismo; las campañas publicitarias y reality shows que hacen de los “famosos” patrones a seguir por millones de persona: Abel pone los ejemplos de Rihanna, Shakira, Justin Bieber, Lady Gaga… y otros tantos famosos del mundo del espectáculo, y creo que no se extrañaría ahora al comprobar que esos patrones han sido calcados con fugaces estrellas del repertorio nacional; la relación entre la intelectualidad cubana y la Revolución y las contracciones en el seno de esta, incluido el llamado Quinquenio Gris con “su enfoque dogmático, sectario y homofóbico”… Todo ello se redirecciona –en la obra y el pensamiento de Abel– a la consolidación de una política cultural unitaria y fidelista, según sus propias palabras, primero desde la Uneac, después desde el Ministerio de Cultura, ambas con un amplio enfoque martiano: una política que él ha catalogado, además, de “abierta, plural, antidogmática y enemiga de los sectarismos” que muchas veces suelen asediar un proyecto así. Los textos reunidos en Apuntes en torno a la guerra cultural vienen a sostener de alguna manera su vía crucis personal en pos de esa lúcida y necesaria utopía (reseña publicada inicialmente en revista cultural La Jiribilla y en la web de la AHS).

Nuevos premios para autores holguineros

Por Erian Peña Pupo

Fotos archivos de Comunicación Cultural La Luz

Hoy, día Mundial del Idioma Español y Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor, fueron dados a conocer los resultados del Premio Pinos Nuevos y de las Becas de Creación Dador 2020, auspiciadas por el Centro Cultural Dulce María Loynaz en La Habana.

Varios autores holguineros se encuentran entre los premiados, en este caso en la beca Dador.

En esta ocasión, el jurado integrado por Roberto Manzano, Gerardo Fulleda León, Caridad Atencio, Rafael de Águila y Zaida Capote, decidió, por mayoría, elegir el proyecto de ensayo Separado de todo cuanto existe; mambises, amores e infortunios, de José Abreu Cardet y Ronel González Sánchez. Mientras que reconoció el poemario Lo que se esfuma, del holguinero residente en La Habana Rubiel Alejandro González Labarta.

“Este libro es una investigación histórica sobre el amor en las guerras del siglo XIX en Cuba, pero se enfoca también con poemas, memorias, cartas…” comentó el historiador y profesor José Miguel Abreu Cardet, Premio Nacional de Historia. Es, además, licenciado en Historia por la Universidad de La Habana, miembro de la Academia de la Historia de República Dominicana, Máster en Historia, investigador adjunto del Ministerio de Cultura y profesor adjunto de la Universidad de Holguín. Miembro de la Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC), la Uneac y la Asociación de Historiadores del Caribe, Abreu se desempeña como especialista en la Oficina de Monumentos y Sitios Históricos del Centro Provincial de Patrimonio Cultural en Holguín. Ha obtenido los Premios de la Ciudad 1987, 1997, Ramiro Guerra 2000, Regino Boti 1994 y 2002, y José María Heredia 2004, entre otros. Posee el Escudo de la provincia de Holguín, la Distinción por la Cultura Nacional, entre otras importantes distinciones dentro y fuera de Cuba.

“De niño viví rodeado de relatos. Me empezó a interesar la historia por un tío mío, Juan Cardet, que tenía una finca en las afueras y en vez de dedicarse a hacer dinero, leía mucho. Tenía una colección de Selecciones; yo me leí muchas de ellas y eso influyó en mí, incluso en la forma de escribir”, asegura el autor de Los resueltos a morir: relatos de la guerra grande (Cuba, 1868-1878). Abreu primero quiso ser escritor, pero “por suerte me di cuenta a tiempo y me dediqué a la historia”, aunque su obra investigativa se distingue por el constante maridaje entre la literatura y la historia. “Sucede que era un gran lector de literatura y eso influye mucho, incluso la poesía es una manera de testimoniar los sucesos de la historia”.

Autor de más de una treintena de libros, Abreu Cardet ha dedicado parte de su obra al siglo XIX cubano, especialmente a las Guerras de Independencia, con énfasis en la Guerra Grande, destacando títulos como: Calixto García en España, Campaña desconocida de Máximo Gómez, Mambises internacionalistas, El sitio en Holguín, Julio Grave de Peralta. Documentos de la guerra en Cuba, y Gómez, Maceo, Martí: sus discordancias.

Ronel González, reconocido autor holguinero (foto Juan Pablo Carreras/ACN)

Por su parte, Ronel González ha recibido, entre otras muchos premios, distinciones y reconocimientos, el Escudo de la Provincia de Holguín, en 2000; la Distinción por la Cultura Nacional, en 2001; el Gran Premio en poesía y cuento del Primer Concurso Internacional de Literatura Infantil “Los Zapaticos de Rosa”, en 2002; el Premio Iberoamericano “Cucalambé”, en 2006; la Medalla “Abel Santamaría Cuadrado”, 2007; y el Premio “José María Heredia” en literatura para niños, en 2008. En su amplio catálogo destacan los ensayos e investigaciones: Selva interior, estudio crítico de la poesía en Holguín (1862-1930) (2002); La noche octosilábica, historia de la décima escrita en Holguín (1862-2003) (2004); La sucesión sumergida. Estudio de la creación en décimas de José Lezama Lima (2006); Alegoría y trasfiguración. La décima en Orígenes (2007); Árbol de la esperanza. Antología de décimas hispanoamericanas (2008) y Temida polisemia. Estudio de la obra literaria de Delfín Prats (2016). Entre los dedicados al público infantil destacan: La enigmática historia de Doceleguas (2010); Relatos de Ninguna Parte (2013); Los hechiceros de Brujanamá (2013); La honorable bruja Granuja del esqueleto embrutecido (2014); Relatos turulatos (2015); y El secreto alboroto de los bichos (2016). Además, Ronel es autor de recientes títulos como el poemario Teoría del fulgor accesorio (2016) y Érase un elefante bocarriba; racimo de décimas humorísticas cubanas (2017).

Rubiel G. Labarta, joven poeta holguinero (foto tomada de Internet).

Después de publicar su primer cuaderno, Los dioses secretos, por Ediciones La Luz, y que el mismo recibiera el reconocimiento La Puerta de papel, que otorga el Instituto Cubano del Libro con su consiguiente reedición, el holguinero Rubiel G. Labarta (1988) ha obtenido muchos de los más importantes premios del panorama nacional, como el Pinos Nuevos, Manuel Navarro Luna, Ciudad de Ciego de Ávila, Paco Mir Mulet, América Bobia, Hermanos Loynaz, Ciudad de Holguín y la Beca Prometeo de La Gaceta de Cuba, que le han hecho publicar otros tantos libros, con temas que ha ido hilvanando: la familia una y otra vez, sumergida en la cotidianidad asfixiante que las ayuda a soportar el paso de los años, la dura rutina de los años, pues –nos recuerda más adelante–el arduo transcurrir del tiempo, puede ser, sin dudas, una traición imperdonable. Y además, cierta nostalgia hacia un pasado en donde la vida –como síntoma de la cotidianidad de muchas familias– se reduce a la cruel espera. Hay mucho de melancolía cuando se desea medir el verdadero tamaño de lo que perdíamos, aunque estemos seguros de que ya nada hará que recobremos el verdor de antaño.