El quehacer infatigable de Angélica Serrú

En recordación a la destacada pedagoga y promotora cultural Angélica Serrú Balmaceda, fallecida el pasado 23 de diciembre a los 101 años, la Asociación de Artes Escénicas de la UNEAC y el Comité Provincial de Holguín realizó en la sede local de la institución un merecido homenaje póstumo a una de las figuras imprescindibles en el desarrollo cultural holguinero.

La UNEAC holguinera recordó la obra y el legado de la destacada pedagoga y promotora cultural Angélica Serrú Balmaceda. Foto del autor

Residente en Estados Unidos desde hace varios años, Angélica Serrú Balmaceda es una de las principales figuras de la cultura holguinera. Relacionada especialmente al ballet, a cuya promoción y fomento dedicó varias décadas de su vida, la reconocida profesora y promotora cultural estudió el bachillerato en la prestigiosa escuela protestante Los Amigos. Allí se vinculó al arte y actuó como solista y acompañante de cantantes locales y concertistas, destacó el panel realizado en la UNEAC, integrado por Idalmis Pérez, Jesús Téllez y René Bruzón Nieves.

Angélica Serrú durante la Semana de la Cultura holguinera en 2006. Foto: Tomada del semanario ¡ahora!)

Entre 1945 y 1950, Angélica formó parte del Coro Polifónico e integró las directivas de las sociedades Coral y Filarmónica de Holguín. Asimismo, entre 1950 y 1958 –como recordó el reconocido narrador y periodista Rubén Rodríguez González en un artículo a propósito de su fallecimiento– la reconocida pedagoga fue parte del colectivo fundador de la Primera Escuela de Ballet en Holguín, devenida Segunda Escuela de Ballet, al convertirse en sucursal de la prestigiosa Academia de Ballet de Alicia Alonso, en La Habana. Posteriormente, en 1962, fundó la Tercera Escuela de Ballet en Holguín, que logró alcanzar el nivel medio. “Que Alicia Alonso les permitiera utilizar su nombre para la academia era honor del que no pocas veces se enorgulleciera Angélica”, añade Rubén Rodríguez en el mencionado artículo.

La UNEAC holguinera recordó la obra y el legado de la destacada pedagoga y promotora cultural Angélica Serrú Balmaceda. Foto del autor

En 1963 constituyó la Cátedra de Música del Instituto Preuniversitario, donde fundó su coro polifónico. También apadrinó las agrupaciones corales del Ministerio del Interior, el Batallón Femenino y Educación. Cinco años más tarde, Angélica Serrú dirige la especialidad de música conjuntamente con la de ballet, en la otrora Escuela de Arte, germen de la actual Escuela de Arte Raúl Gómez García. Posteriormente, fungió como coordinadora de la Enseñanza Artística en la provincia, entre 1974 y 1980. Además, entre 1996 y 1997 participó en la creación de la Academia de Ballet del Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats, y colaboró, asimismo, con UNEAC y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas.

En 2001 fundó el Ballet de Cámara de Holguín, colectivo apadrinado también por la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, resaltó en su intervención Mayda Fernández, actual directora del Ballet de Cámara, única compañía de su tipo en Cuba. “Podemos fundar un ballet de cámara. El Teatro Lírico cuenta con cuerpo de baile y Codanza trabaja la danza contemporánea. Pero nosotros tenemos material humano para formar bailarines clásicos. Ya desde los años 70 Fernando Alonso declaró que la tercera compañía de ballet del país debería nacer en Holguín”, aseguró, a finales del siglo pasado, al semanario ¡ahora! de Holguín.

Angélica Serrú durante la Semana de la Cultura holguinera en 2006. Foto tomada del semanario ¡ahora!

Por sus relevantes méritos durante más de 50 años consagrados a la cultura, Angélica Serrú Balmaceda, mereció más de medio centenar de órdenes y condecoraciones importantes, entre ellas la Distinción por la Cultura Nacional y las medallas de la Alfabetización y Raúl Gómez García, del Sindicato de la Cultura. Además, el Hacha de Holguín, el Aldabón de la Periquera y el Escudo de la Ciudad, máximas distinciones locales. En el 2006 se le dedicó a “la dama del ballet”, como era llamada por sus compañeros, alumnos y amigos, la Semana de la Cultura holguinera, donde recibió el título de Hija Ilustre de Holguín y fue nominada, asimismo, al Premio Nacional de Enseñanza Artística, en 2009.

 Por Erian Peña Pupo

Fotos del autor y tomadas del semanario ¡ahora!

Semana de la Cultura toca a la puerta

La Trigésimo Sexta la Semana de la Cultura holguinera, tendrá lugar del 15 al 21 de enero con el propósito de resaltar la historia, tradiciones, estimular la creación y promover las diferentes manifestaciones artísticasdesde la comunidad.

Holguín. Foto: Archivo

El diseño del encuentro contribuye a la preservación de la identidad local y el desarrollo en la vida socioeconómico del municipio. La edición estará dedicada al reconocido pintor, escultor y profesor de artes plásticas Argelio Cobiella y al consagrado promotor cultural Jesús Téllez. Recordará además los 40 años de la creación del sistema de casas de cultura y rememorará el aniversario 120 de la muerte del Mayor General Calixto García Iñiguez.

El evento de estudios sobre las Guerras de Independencia, la entrega del premio de la ciudad, el salón de las Artes Plásticas y el concierto por el aniversario 266 de la urbe, forman parte del programa.

Entre las novedades se realizará un homenaje a la cantante Gladys María por sus 25 años de vida artística y abrirán sus puertas el Centro Cultural Lalita Curbelo y La Casa del Cuento, en la ciudad de Holguín, luego de un proceso de reparación.

Por Marel González Escobar

Tomado de www.aldia.cu

Intensa vida cultural durante el 2017 en Holguín

Pasacalle de la Fiesta de la Cultura Ibeoamericana en Holguín. Foto: Cubadebate (Archivo)

El 2017 fue otro año de logros para la cultura holguinera que continúa consolidándose como una importante plaza en el país.

La casa editorial de los escritores holguineros: Ediciones Holguín, tuvo una amplia participación en el programa literario de la Feria Internacional del Libro, esta editorial celebró además sus 30 años de fundada y la labor promocional para el desarrollo de la literatura en todos los géneros.

Ediciones La Luz, sello editorial de la Asociación Hermanos Saíz en Holguín mereció el premio La Puerta de Papel, reconocimiento que otorga el Instituto Cubano del Libro a editoriales, editores, diseñadores y escritores.

Festival de Cine de Gibara, Premio Humberto Solas. Foto: Lisandra Cardoso
Si de cine se trata la cultura holguinera se precia este año de realizar el Primer Festival Internacional de Gibara que rindió homenaje a dos grandes actores de todos los tiempos: Mario Limonta y Mario Balmaseda.

Por su parte el popular dúo Buena Fe, el grupo Moncada y el Proyecto de Música Electrónica Casabe, se presentaron en la plaza del estadio Mayor General Calixto García, como parte de una gira nacional en saludo a los aniversarios de la OPJM y la UJC.

El aniversario 472 de la ciudad de Holguín fue celebrado con velada cultural muy cerca del restaurado parque Calixto García, mientras que integrantes del prestigioso Teatro Lírico, junto a artistas holguineros de diferentes generaciones, regalaron frente al Mural Orígenes, en el parque Julio Grave de Peralta, un momento especial para cerrar la jornada.

Mayo trajo la 24 edición Romerías esta vez con una Fiesta de los Abrazos que se convirtió en protagonista de la campaña Cuba contra el Bloqueo con la FEU, el movimiento juvenil martiano y el MINREX al frente, también llegó hasta la Ciudad de los Parques Kcho con los originales de Wilfredo Lam y Aleida Guevara, la hija del Che, así como sus espacios habituales: el Premio Memoria Nuestra, Cámara Azul, las Electroromerías y el hacha en lo más alto de la Loma de la Cruz porque no hay hoy sin ayer, y para reafirmar ese sueño de hace 24 años de convertir a Holguín en un festival mundial único del arte y la cultura.

Con un gran concierto apto para todas las edades y gustos musicales, bautizado como Fiesta Sinfónica, cerró la Orquesta Sinfónica de Holguín su temporada de presentaciones.

La etapa estival además de sus habituales actividades de verano para el disfrute de la familia trajo la 27 Edición del Salón Provincial de Artes Visuales “Making On”, fue inaugurada en su sede habitual del Centro de Arte de la ciudad. En esta ocasión acogió obras de varios artistas plásticos, la mayoría de ellos jóvenes, y en la jornada inaugural se premiaron los mejores trabajos.

El Festival Estéreo G, idea promovida y llevada adelante por el Proyecto Electrozona, celebró su sexta edición en la playa Caletones, este es el único festival de su tipo en Cuba que convierte las arenas de una playa en el escenario principal de sus actividades.

Las Fiestas Populares del 2017 llegaron con diversas opciones en varios puntos de la ciudad, El Carnaval Holguín 2017 dispuso de más de 80 kioskos para el expendio de alimentos y bebidas, con la participación las orquestas Sur Caribe, Los Karachi y el siempre aclamado Cándido Fabré, la obra “Arroyando el Carnaval” de la agrupación holguinera Arará fue tema central de esta edición.

El Club Bariay fue sede de la gala cultural “De nueve a once”, dedicada al aniversario 95 de la radio cubana, y el carnaval contó también con el tradicional desfile de carrozas y comparsas a lo largo de toda la avenida de Los Libertadores.

Como cada año, en el mes de agosto, la filial provincial de la Asociación Hermanos Saíz organizó una brigada artística que se dirigió hacia comunidades del municipio de Banes, para presentar allí una muestra de lo que realiza la organización de los jóvenes escritores y artistas de Cuba. En los lugares más intrincados de municipio los habitantes agradecieron todo acto hecho con el corazón.

Los 25 años de la compañía Codanza, fueron celebrados junto a los 50 del Ballet de Camagüey y los 30 de la Compañía Danza Espiral, de Matanzas, en la IV edición del Concurso de Danza del Atlántico Norte y el Grand Prix Vladimir Malakhov.

Holguín agradeció una vez más la presencia de la estrella del Ballet Mundial Vladimir Malakhov en Holguín un concurso que crece y se tanto en cantidad de participantes como en calidad de las obras presentadas al certamen.

Entre tanto, el Festival, “La Ronda del Pintorcillo, cumplió su objetivo de estimular la creación de canciones infantiles recibió a inicios de octubre a pequeños de diferentes escuelas de enseñanza primaria y secundaria, para que disfrutaran de las canciones concursantes.

Concierto de Luna Manzanares en el teatro Comandante Eddy Suñol. Foto: Lisandra Cardoso (Archivo)
La reconocida cantante cubana Luna Manzanares regaló al público holguinero uno de sus conciertos, como parte de la Gira Nacional que promueve su primer material fonográfico y audiovisual Luna Manzanares en Vivo.

En el Teatro Comandante Eddy Suñol, de la denominada Ciudad de los Parques, la popular intérprete expresó su satisfacción por cantarle a los holguineros en coincidencia con las actividades desarrolladas a propósito del Día de la Cultura Cubana.

Octubre cerró con XXIII Edición de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana que se convirtió en un canto a la capacidad de resistencia del pueblo cubano la cual fue clausurada con un gran concierto Lucrecia Marín acompañada de la Orquesta Sinfónica de Holguín y Nolberto y su grupo.

Una veintena de distintos formatos musicales asistieron al vigésimo séptimo encuentro de agrupaciones de Mayarí. Giraldo Piloto y su grupo Klímax, Paulo FG con la Elite, Pupi y los que Son Son, Original de Manzanillo, Cubanía Son y el Changüí de Guantánamo, Rumbatá , la orquesta Hermanos Avilés, el septeto Cristal, Vocal en serio, Guayabero, Los Tanameños, Brisas de Nipe y Tainos de Mayarí.

La reinauguración de la sala Revolución en el Museo Provincial de Historia La Periquera, Monumento Nacional, y la gala “Fidel es Patria”, para conmemorar el primer aniversario de la desaparición Física del Líder Histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro constituyó un especial momento para la cultura holguinera.

Público aprecia obra de Cosme Proenza en el Centro de Arte de Holguín. Foto: Germán Veloz (Archivo)
Con un cierre de año de lujo en este diciembre los holguineros disfrutaron de la temporada en saludo al aniversario 55 de teatro Lírico Rodrigo Prats, así como la gran exposición del reconocido pintor holguinero Cosme Proenza que acoge el Centro de Arte hasta el mes de enero bajo el título “Variaciones sobre temas de Matisse”.
Por Yudit Almeida Pérez
Tomado de www.radioangulo.cu

Cosme Proenza desnuda su alma en exposición en Centro de Artes en Holguín

El maestro Cosme Proenza (izq) junto a Luis Antonio Torres Iribar, primer secretario del Comité Provincial de Partido Comunista de Cuba en Holguín (der), en la apertura oficial de la exposición nombrado “Variaciones sobre tema de Matisse” en el Centro Provincial del Arte en la ciudad de Holguín. Foto: Germán Veloz
Justo en el corazón de la ciudad cubana de los parques se expone, desde la noche de este viernes y hasta mediados del mes de enero de 2018, la obra del imprescindible Cosme Proenza, un regalo de navidad para los holguineros. 

Variaciones sobre tema de Matisse es la propuesta del artista que recoge 51 piezas agrupadas en dos series que muestran la Sala Principal y la Sala Pequeña del Centro Provincial de las Artes Plástica.

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Con la presencia de Luis Antonio Torres Iribar, primer secretario del Comité Provincial de Partido Comunista de Cuba en Holguín y Julio Cesar Estupiñan Rodríguez, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, así como autoridades de cultura, personalidades, amigos y seguidores del artista, abrió sus puertas la exposición.

En la serie sobre el pintor francés Henri Matisse sobresale el desnudo y la naturaleza muerta. De ella el artista refiere que a través de su carrera siempre ha trabajado desde el siglo XV hasta el siglo XX con los grandes temas de los grandes artistas de esa época, pues más que un pintor él se ve como un investigador y eso es lo que quiere que el público vea.

“Tenía pendiente trabajar con la obra de Henri Matisse, que es uno de los grandes pintores que cerraron el siglo XX, con discursos y aportes pictóricos importantes. En los años 70 había hecho unas copias de su obra, lo dejé, estaban ahí y luego en el 2014 pinté uno detrás del otro, porque disfruté pintarlo como no se imaginan”.

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“Dicen que los pintores cuando envejecen son más alegres y son más sueltos, porque ya tu miras las cosas desde un ángulo diferente sin compromiso, entonces el compromiso es con el alma de uno, con el disfrute de lo que uno hace. Ya a estas altura yo creo que domino mi oficio y ese dominio te hace disfrutar enormemente lo que haces”.

Por primera vez, estas obras son expuestas al público, la curaduría de la muestra fue realizada por Ángel San Juan, Josvel Vázquez y Daile Escalona.
Según Ángel este pintor próximo a cumplir 70 años se muestra más reflexivo, joven y alegre.

La Sala Pequeña acoge la serie Tetris, nombre que se debe a un juego que Cosme practicaba con frecuencia, que al decir del artista, representan las relaciones espaciales entre una forma y el resto del cuadro. Esta serie cuenta también con cuatro piezas relacionadas con la religión cristiana, referencia recurrente en la obra del artista.

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Cosme Proenza Almaguer nació en 1948 en Tacajó, Holguín y estudió primero en la Escuela Nacional de Arte en La Habana y después en el Instituto de Bellas Artes de Kiev, donde se graduó de “Master of Fine Arts”. Sus obras forman parte de 23 colecciones de museos en 23 países, entre otros, el del Vaticano.

Pero más allá de todo reconocimiento en los ojos de Cosme todavía vemos reflejado al niño que creció en una finca en Tacajó, donde soñó muchísimas cosas, al profesor que viajaba diario de Tacajó a Holguín para enseñar a sus alumnos y al pintor que en un cuarto de la casa de campo con un bombillo encendido creó gran parte de su obra.

Pero también vemos al artista que al decir de Miguel Barnet: “… no conoce el pudor. Se enfrenta al lienzo, dueño y señor de su cabeza, de sus fantasías. Nadie se ha apoderado de la tradición como él, nadie con manos más firmes y ondulantes ha recreado al Bosco como él; no creo que en Cuba haya un pintor más excéntrico, más aparentemente ajeno. Pocas obras de arte cubanas muestran un virtuosismo tan inusual”.

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La obra de este holguinero universal que hoy se expone en el Centro Provincial de Artes Plásticas tiene la pretensión de quienes lleguen hasta allí vean más que a un pintor a un investigador. Más allá de las interpretaciones y los conocimientos de la historia del arte, el artista se da por satisfecho si su obra despierta sentimientos en el holguinero común, aun cuando no puedan expresar con palabras lo que sienten.expo cosme proenza f carlos parraexpo cosme proenza f carlos parra 01
Por Yudit Almeida Pérez
Tomado de www.radioangulo.cu

Cosme Proenza: Un investigador que pinta

Fotos: Reynaldo Cruz y Cortesía del Centro Provincial de Arte

El próximo 15 de diciembre se inaugurará en el Centro Provincial de Artes Plásticas de Holguín una exposición del reconocido pintor Cosme Proenza, que agrupa las series Variaciones sobre Temas de Matisse (2014) y Tetris (2015), así como varias obras análogas a esta última, tituladas Pintura (2016).

Por tal motivo, ¡ahora! se adentró en el proceso de montaje de las más de 40 piezas que serán exhibidas y dialogó con el maestro, quien reflejaba en el rostro la felicidad con la que, según él, pintó estos cuadros.

“Yo tenía una cuenta pendiente con la obra de Henri Matisse, un pintor francés del siglo XX con discursos y aportes pictóricos importantes. Había hecho unas copias de su obra, lo dejé y luego lo retomé. En 2014 pinté uno detrás del otro, porque me divertí como si estuviera en la mejor fiesta del mundo, fui feliz, sin presión, sin momentos tortuosos, cada cuadro era una fiesta.

“Estudié lo que me faltaba de Matisse, luego empecé a aplicarlo de una manera más abstracta y después, retorné al concepto de mi trabajo, es decir, la representación de los grandes íconos de la Historia del Arte, como el Renacimiento y el Barroco.

“Lo más interesante fue la batalla entre contrarios. Por un lado, la representación con luces y sombras, y volúmenes, y por otro, llevar eso a la obra plana de Matisse, donde él rompía con la perspectiva y las posibilidades de representación que no fuera la superficie del cuadro.

Fotos: Reynaldo Cruz y Cortesía del Centro Provincial de Arte

“Entonces, me vi en la disyuntiva de cómo hacerlo sin que perdiera su belleza primogenia, y el resultado en conjunto es muy feliz”, expresó.

Por primera vez, estas obras son expuestas al público y la curaduría de la muestra fue realizada por Ángel San Juan, Josvel Vázquez y Daile Escalona. Otros espacios del Centro de Arte acogerán también piezas de la serie Tetris, basado en el juego de igual nombre, que al decir del artista, representan las relaciones espaciales entre una forma y el resto del cuadro.

“Hay cuatro piezas relacionadas con la historia de la religión cristiana, que tiene una raíz tradicional, pero en estas obras no hay nada de ello, pues es un espacio donde se adivina el personaje y puedes ver, poco a poco, lo que abordan. Son obras de alto cálculo, que requieren de mucha exactitud, pero la observación humana necesita de tiempo y cierto conocimiento.

Fotos: Reynaldo Cruz y Cortesía del Centro Provincial de Arte

“No pretendo que una persona humilde, sin mucho acceso a este mundillo artístico, venga y adivine, simplemente si le gusta, que aprecie lo bello. La pintura si la vez y te hace feliz el color, ya cumplió su objetivo”, destacó.

Sin dudas, esta exposición de Cosme Proenza invita a todos los públicos a disfrutar de esta “fiesta”, para apreciar desde cerca la producción artística de un holguinero universal, que ha reflejado en su obra la tradición pictórica de todos los tiempos, desde el siglo XV hasta nuestros días.

Quizá por eso, él mismo afirma: “Yo más que un pintor soy un investigador, y eso es lo que quiero que el público interprete”.

Por María Caridad Martínez Peregrín

Tomado de www.ahora.cu

Cosme Proenza: Mi pintura es pura investigación…

Cosme Proenza Almaguer (Holguín, 1948) ha creado un universo propio en su pintura que lo hace distinguible en el ámbito artístico cubano (foto tomada del blog aldea cotidiana).

Por Erian Peña Pupo

Cosme Proenza Almaguer (Holguín, 1948) ha creado un universo propio en su pintura que lo hace distinguible en el ámbito artístico cubano. En series como “Manipulaciones”, “Boscomanías” y “Los dioses escuchan”, el artista holguinero ha forjado reconocibles “mitologías individuales”, donde lo simbólico y lo mítico, mediante el uso de diferentes signos e intertextualidades, acompañan al ser humano en un vía crucis artístico a través del estudio de los códigos del arte europeo. Sus obras –recogidas, en buena medida, en la exposición “Paralelos. Cosme Proenza: Historia y Tradición del Arte Universal”, 2011– son parte del imaginario colectivo del cubano y de sus múltiples resonancias universales. Conversar con uno de los artistas hispanoamericanos más reconocidos, dueño de una de las cosmovisiones más enigmáticas y originales en los últimos tiempos, es un privilegio realmente único.

Cosme, ¿cuándo supo que las imágenes le obsesionaban de manera diferente?

Nací en Tacajó, donde soñé muchísimas cosas que logré y otras que no he logrado aún. Tuve una infancia muy linda, totalmente feliz. Vivía en una finca preciosa, un paraíso creado por mis abuelos. No fui un niño prodigio como Mozart. Me gustaba mucho la pintura y en mis caminatas de Tacajó a Santa Rita, donde vivía, había ocho kilómetros y me daba tiempo pensar. Leía cosas muy gordas en esa época: los tratados de José Ortega y Gasset sobre arte, por ejemplo… Eso creó una base que me hizo saltar en el pensamiento. Yo me decía: “Qué podré hacer con la pintura para no pintar por pintar…” Luego fui dándome cuenta de cosas estudiando: sé lo que estoy haciendo y por qué lo hice…

Luego vivía allí y era profesor en Holguín. Trabajaba los fines de semana, pintaba como un trastornado en uno de los cuartos de la casa que daba a la calle, donde había una ventanona grande con un bombillo encendido. Yo en Tacajó pinté una gran parte de mi obra, incluso de los cuadros que se utilizaron luego en “Paralelos…” No es que sean muy buenos, ni malos, pero son eslabones que tienes que mantener y son parte, además, de una relación, una cadena.

Antes realizó estudios en la Escuela Nacional de Arte (La Habana). ¿Qué le aportaron esos años en Cubanacán?

Cubanacán en aquella época era, con variantes, lo que son otras cosas de hoy mismo. Yo fui a Cubanacán con una visión y una experiencia diferentes. Había pasado tres años en el servicio militar, salí de allí con la zafra de los 10 millones. Cuando me encontré allí resulta que el régimen de beca de Cubanacán era mucho más militar que la unidad donde yo estuve. Había que marchar a toda hora, entrar marchado. No sé cómo no acabamos con el Country Club dando patadas en el piso. Era un régimen muy duro, muy de caerle atrás a la gente, pasaban lista a toda hora. Pero no obstante a eso, fíjate, parece que esas cosas aceleran el espíritu de algunos seres humanos, la generación más rica –en el sentido de que son los que están ahora– es mi generación, ya los viejos se murieron, ahora estamos nosotros, después que nos muramos vienen otros…

Nunca se me olvida que un día Portocarrero le dijo a Nelson Domínguez: “Aprovechen ahora, aprendan bastante, porque hasta que nosotros no nos muramos ustedes no se van a sentar en el trono”. Fíjate el concepto, la mentalidad que se tenía… Y por suerte nosotros no somos una generación de pensamientos de tronos. Fue una época que generó muchísima espiritualidad, parece que la pobreza, la carencia… Nosotros en beca nos daban las cinco, las seis de la mañana en el piso, creando… Hay un dibujo mío, de lo poco que está expuesto en el Museo Nacional de Bellas Artes, que lo hice en el piso de la beca. El Museo no exhibe las cosas mías actuales…

Cosme Proenza Almaguer – Obra de la serie Variaciones sobre temas de Matisse (óleo sobre tela, 2014) foto del autor.

Eso me di cuenta…

Ese es su problema… Tiene un dibujo de cuando yo era estudiante, que no lo niego, me salió bien, de verdad que sí. Pero no es lo que debe tener, el Museo debe estar representando la creación actual de sus artistas.

En una ocasión me dijo que la pintora Antonia Eiriz fue su profesora. ¿Es cierto que le escuchó decir que las obras de El Bosco eran lo más moderno e interesante que se exponía en el madrileño Museo del Prado?

Sí… Esa época parió buenas cosas, porque tuvimos también buenos maestros, una cantidad de profesores cubanos y extranjeros que eran excelentes. Antonia fue la excelencia de las excelencias. Ella marcó toda una generación, de Tomás Sánchez hasta Zaida del Río, quizá un poquito más para allá. Marcó duro, porque Antonia era una mujer muy potente, bellísima y, además de eso, tenía un carácter agudísimo. Era como un látigo, pero de seda. Sabía darte un golpe, pero que te llegara a donde era y, sin embargo, no te ofendieras con ella. Yo conocí en esa época pintores importantísimos, españoles, contemporáneos, Antonio Saura, por ejemplo, toda esa gente iban allá a ver a Antonia, y ella nos relacionaba.

Antonia es un monstruo de la plástica, lo es toda su obra… Yo tenía mucha amistad con ella, iba a su casa y nos contaba, a Tomás Sánchez y a mí, sobre todo, que fuimos gente muy cercana, sobre varios temas. Ella dejó de pintar, se ofendió muchísimo en el Salón 70, y no pintó más. Luego murió de un infarto y ahí acabó su historia. Antonia era una persona, cómo decirte… Había muchos profesores, gente de mucho talento allí, había un checo de diseño que era espectacular, teníamos un alemán que era buenísimo también, siempre había alguien bueno… pero, con Antonia yo tengo tantas maneras… Antonia me contaba que había gente que pensaba: “Maestra, está usted pintando ahora…” “Pensaban que yo estaba con un trapo negro enrollado, dando brochazos en una tela…”, me decía. “Sí, mi amor, yo lo que estoy es ablandando una olla de frijoles negros que no la brinca un chivo, a ver si tres días por lo menos tengo comida con eso…” Ella pasó historias muy tristes, perteneció a una generación muy a caballo entre… encontrados políticamente horribles, de tránsito.

¿Qué asignatura les impartió Antonia?

Pintura, pintura…

Luego usted estudió en el Instituto de Bellas Artes de Kiev. ¿Cuál fue el resultado de “enfrentarse” con una cultura milenaria como la Ucrania en un momento histórico como aquel?

Antes de irme estábamos en una exposición en La Habana de profesores de las escuelas de arte, entonces me dice un pintor: “Ja, ya te perdimos”. “¿Por qué…?”, le pregunto. “Porque ahora vas a venir para acá hecho un realista socialita, te van a lavar…”, me dijo. Entonces Yánez, que es un pintor que ya está bastante mayor, que fue profesor mío también, le dijo: “No, Cosme es un pintor formadísimo, él lo que va es a absorber de allí lo que necesite y lo otro lo va a dejar allá mismo”. Es decir, yo no traje de allí nada que no fuera el conocimiento.

Cosme Proenza Almaguer – Obra de la serie Variaciones sobre temas de Matisse (óleo sobre tela, 2014) foto del autor.

¿Y estos estudios influyeron en su obra?

Sí… Bueno, en mi obra no te sé decir. Todo esto que yo estoy hablando del discurso de mi obra, de lo que tiene que ver, del análisis, de esto y de lo otro, tiene mucho que ver, quizá, con el aprendizaje tecnológico, independientemente de las exigencias tontas del realismo socialista, un arte estatal, un arte ya premeditado, que no es arte, nunca será arte…

Propaganda quizá…

Es propaganda, sencillamente propaganda. Hecha a diferencia de los Papas, pues la propaganda de los Papas la hacía Miguel Ángel, Da Vinci o Rafael. Era buena propaganda. Esta otra era, a veces, muy terrible. Y aprendí allí, te digo, porque me pasé de la pintura… Allí había dos opciones: o sigues con la pintura de caballete, o sea la pintura de los cuadros, o continúas haciendo la especialidad en pintura monumental, que es aprender del muralismo. A mí me pareció fabuloso, porque en La Habana había dado clases con un ayudante de David Alfaro Siqueiros y tenía una previa muy buena. Entonces me decidí por esa, porque, además, el profesor que tenía era un hombre muy librepensador, era más abierto. “Pongan ustedes las poses, dos muchachas desnudas por acá, y lo otro por allá”, decía. Y nosotros lo poníamos como nos daba la gana y la cuestión era que trabajáramos con gusto, y nos enseñaban tecnología de la pintura desde el principio del óleo hasta hoy… Sí aprendí, en verdad que sí. Disfruté mucho la gran cultura ucraniana y rusa. Milenaria, y además de eso, culta, cultísima. Viví seis años en esa ciudad, no es poco tiempo.

Después de los estudios europeos nació “Manipulaciones”…

Antes de “Manipulaciones” –que es una postura de análisis posmoderno– yo había hecho otras cosas. Cuando regresé de Ucrania hice una exposición en la biblioteca provincial de Holguín: se hicieron unos paneles y ahí hice mi exposición del regreso. Esa fue una etapa importante porque hice dos exposiciones de copias de grandes pintores, a ese tamaño, como podía hacerlas, ese fue el primer paso hacia una estructura de análisis de lo que iba a trabajar en el futuro. Ya estaba trabajando, estaba democratizando esas cosas, las estaba exhibiendo y dando conferencias de qué se trataba, quién era este pintor, quién era el otro; esa es una manera muy pública de aportarle a la gente. De ahí seguí haciendo trabajos que tenían que ver con este estudio, del Renacimiento sobre todo. Irlo mezclando con visiones mías un poco más contemporáneas; hice cosas mejores, hice horrores, hice de todo, porque para aprender tienes que machacar.

Y cómo surgió “Boscomanías”…

No es que yo tenga influencias de Brueghel y El Bosco… Como dices, tuve una época que se llamó “Boscomanías”, el estudio de la obra de El Bosco y la trascendencia que tuvo, porque, después, el surrealismo tuvo que ver con El Bosco. Todas esas relaciones que existen en la historia, esas idas y vueltas son importantes.

Muchos opinan que pintar es una manera de ir dejando cosas, partes de uno mismo en cada obra… Lo que conlleva a preguntarle, ¿hasta qué punto un pintor “va dejando su vida” en la pintura, en el enfrentamiento constante y creo que de por sí desgarrador con el lienzo en blanco? ¿Qué deja Cosme en un cuadro cuando ya lo ha terminado?

Esto es una idea que tiene que ver con lo que nos dejó el romanticismo como pensamiento del arte: es el artista, como decía Antonia, enredado en un trapo negro imaginándose las cosas… Musa, no, la mía es secretaria. Sí, entra a trabajar por la mañana cuando desayuno y se va por la tarde, si hay trabajo por la tarde. Yo trabajo como trabaja cualquier persona, normalmente. Yo no dependo de una inspiración, eso sí, cuando inicio un sector de estudio para hacerlo, trabajo hasta reventarme y lo disfruto, además. Cuando trabajo no es que dejé parte de mí, es respetarte a ti mismo, respetar lo que haces y hacerlo de la manera mejor posible. Uno tiene que saber qué quiere y para qué lo quiere…

Cosme Proenza Almaguer – Obra de la serie Variaciones sobre temas de Matisse (óleo sobre tela, 2014) foto del autor.

Usted realizó dos amplias exposiciones personales: “Voces del Silencio” (MNBA, 2002) y “Paralelos. Cosme Proenza: Historia y Tradición del Arte Universal” (Centro Provincial de Artes Plásticas de Holguín, 2011). ¿Cómo valora ambas exposiciones si las analiza desde la actualidad?

Si viste “Paralelos…” lo viste casi todo, esa es la columna vertebral de mi obra. En ese momento nos volcamos al tema de una exposición compleja, que pude hacer en Holguín. Tengo toda esa obra guardada en esta casa: la mayoría la tengo yo, pedimos alguna pero lo demás es personal, una colección personal, es mi discurso completo. La comparación de diferentes etapas del arte con relación a mi obra. Dentro se hallaba “Medio occidental”, que era la capilla que había abajo, la hice para esa exposición… Medio es lo que utilizas, el óleo; y occidental, de Occidente. Lo que se reflejaba allí, en esa capilla, era el principio y el final de la pintura: seis siglos de existencia resumidos. El fin de la cultura, el fin de las grandes narraciones, el fin de la pintura, y del medio, o sea, en aquello que se pinta un objeto, un objeto bello.

Cuando la expresión es igual a la belleza máxima y la belleza máxima es un cuadrado de un solo color y más nada… Tope. ¿Y después de eso qué hay si ya está a tope? A mí me parece bueno. Si tuviera edad haría eso. Yo pasé por un proceso, y me maravillo con las cosas que se hacen cuando se hacen en grande, no por copiar… No olvido que en la entrada de la Bienal de Venecia observé unos norteamericanos que habían hecho una pieza: un tanque de guerra bocabajo. Ellos llevaron cinco deportistas que corriendo movían las esteras del tanque. ¿Cuánta inteligencia, cuánto contenido, cuánta maravilla? Visto desde ese ángulo, mis respetos… Ya no tengo oportunidades, lo mío es otra cosa. Lo que pasa es que estas exposiciones se insertan dentro de la contemporaneidad. Tengo 69 años, pero mi obra es tan contemporánea como eso que te estoy hablando, porque es una obra de análisis, no es una obra trabajada con algo muerto.

Cuando tú escribes un libro haces un análisis de cosas que pasan y lo públicas. Ese libro es contemporáneo, fue visto con una visión contemporánea. Eso es lo que hace contemporánea una cosa y es lo que pasa con mi obra. Eso, en la raíz más profunda, es elitista…

Pero usted expuso antes en Bellas Artes, en 2002…

Esa fue una curaduría no hecha por mí, la hizo un especialista habanero que entonces presentó todo lo que él creía era yo… Entre ello este cuadro –Cosme señala una de las obras de su conocida serie “Los dioses escuchan”, que custodia, imponentemente, detrás de nosotros, una de las paredes de su casa–, con el que no estoy en contra, pues todo es mi obra.

Este lo bautizó, sabes quién, Abilio Estévez. Abilio es mi gran amigo, estaba un día en mi casa y yo había empezado este cuadro. Se hospedaba en el hotel Pernik y me llamó por la noche: “Coño, cabrón, ese cuadro tuyo no me dejó dormir anoche”. Le digo: “Ni que fuera un bicho tan feo”. “No, precisamente la belleza no me dejó…”, y me metió un teque de esos… “Cómo se va a llamar esa obra…” Le dije: “Yo primero hago los muchachos y después los bautizo, y a veces no soy muy bueno poniendo nombres, por qué no se lo pones tú que eres escritor”. “Tú me das ese honor…” “Pues sé padrino…” “Me da pena, yo después te llamo desde La Habana… Te voy a dar una lista, tú escoges el que te dé la gana…”

Luego me llamó: “Cosme, aquí tengo la lista. Dime cuál te gusta… El primero es –casi siempre el primero es el que sirve, lo demás se repiensa– “Los dioses escuchan…” “Ya no me digas más nada…”, le dije. “De verdad no te digo…” “Ya no me digas más nada, el esfuerzo posterior no me interesa… Me interesa esa eyaculación poética tuya”.

Alguna vez ha sentido que las imágenes que una vez pintó de forma apasionada han “muerto” para dar paso a imágenes nuevas…

Sucedió precisamente con “Los dioses escuchan”. Era un cuadro pero se convirtió en una serie muy larga, muy larga… Hace poco tuve que añadirle uno a la serie y como dices, esas cosas cuando mueren… El arte tiene eso: una poética que tiene un sentido hasta un momento determinado, tú no puedes amarrarte con esa porque te mueres… A mí me pasó algo así en Madrid. Estábamos exponiendo en el Pabellón de Cuba, allí había varios pintores y mi representante de Christie’s me dice: “¿Maestro, cuándo vamos a subastar? ¿Quiere subastar este año o el que viene…?” Le digo: “No, no, no…” “¿No, no tiene cuadros?”, añade. Y le respondo: “Cantidad…” “¿Pero, porqué…?”, dice. “No, mire, sería un poco amarrarme al mercado, mi pintura nada tiene que ver con eso. Yo vivo de ella, se venden mis cuadros, pero mis cuadros no se hacen para eso. Yo los conservo, los colecciono, pero si me subasto con ustedes y da la casualidad que sale bien subastado, y ustedes me hacen una oferta de cinco años de esclavitud y no puedo pintar otra cosa que no sea lo que a ustedes les dé la gana…” Él me miraba y me dijo: “Joder, primer cubano que me dice eso…” “Bueno, es el primero y no sé si será el último…”, le dije.

Usted también ejerció la enseñanza artística durante quince años y ha sido tutor de numerosas tesis. ¿Qué es lo más difícil de enseñar? ¿Qué siente cuando le dicen profesor, maestro…?

Siempre lo he hecho. Yo nunca he dejado de ser pedagogo. A mí se me acerca lo mismo un pintor que estudia en la escuela, que un profesional que todavía tiene un determinado grado de juventud. Si tengo que decirle algo que lo pueda ayudar, lo hago, siempre lo he hecho, nunca lo he dejado de hacer. También creo que una exposición es una especie de clase magistral. Allí tú estás presente: está presente no solo el mundo de los artistas, sino una multitud total de personas, muchos jóvenes… En realidad, la parte pedagógica no solo se resume en actos de participación, pues siempre he estado cada vez que me lo han solicitado. Es decir, me vienen a buscar y yo voy… Aquí yo soy un holguinero más, pero la gente… Mira, yo venía hoy en un bicitaxi y me dicen: “Maestro, para dónde va…” “Voy para mi casa”, digo, porque todo el mundo sabe dónde yo vivo. Paré en una esquina y otro señor que estaba allí me dijo: “Maestro, qué, paseando…” Ya la gente prácticamente no me dicen Cosme, me dicen Maestro… Yo lo respeto, porque es una retroalimentación semántica. Cuando una persona te dice Maestro, es porque entiende que has hecho algo que tiene una maestría determinada que mereces ese título popular, que en Holguín sí es popular…

Una de sus últimas exposiciones en la ciudad de Holguín se tituló “Imágenes de María”. Y cuando la misa del Papa Francisco en la Plaza de la Revolución Calixto García de Holguín, un amplio mural con una hermosa imagen suya de la Virgen de la Caridad pudo ser contemplado por miles de personas en lo alto de uno de los edificios cercanos a la plaza…

Es cierto. Yo tengo un cuadro en el Vaticano regalado a Juan Pablo II, luego canonizado como San Juan Pablo. Después de eso, ya… No Cosme, no señor… Yo no soy el artista oficial de los Papas. Ahora, cuando vino el Papa Francisco, da la casualidad que me llama el Obispo y me dice: “Tú permites –porque ellos tienen esa delicadeza– reproducir la Virgen que nos regalaste para la Catedral…” Y esa es una participación. Yo estaba viendo la misa por televisión, fui invitado pero no me arriesgué. Yo estaba allí, porque estaba mi obra presente. No soy cátedra de nada, no dicto maneras de hacer. Esas son maneras de pertenecer, estando presente… porque uno cuando se muera va a seguir presente, esa es la única ventaja que tenemos los artistas.

Ha dicho que “Holguín son dos: el Holguín que es mi casa y el que está de la puerta para afuera”. ¿Qué significa Holguín en la obra y la vida de Cosme Proenza?

Tu casa es un lugar donde habitas, tu predio, tu patria… donde mandas o eres mandado, pero es tu casa. Estamos viviendo en una ciudad donde coinciden muchísimas generaciones, no dos o tres… hay muchísimos puntos de vista, maneras de ver la vida. Por suerte a mí nadie me puede venir a decir lo que pinto. Pero vamos al tema en cuestión: sí, es mi casa. Yo aquí en Holguín te garantizo que ando sin un centavo, me encuentro a un bicitaxi, a alguna gente, y me trae gratis… porque lo sé, y porque me lo han dicho, y lo hacen con gusto. Si a lo mejor yo fuera bicitaxista le hubiera dicho a otro igual, pero te digo, no es ese lugar donde la gente se enajena con el medio, no es que estemos apartados de la problemática actual del país, pero trascurre suave cuando la gente te trata así.

Creo que el Cosme muralista es uno de los menos conocidos, aunque usted es autor de varios murales, entre ellos: “Celia, la flor más autóctona”, en la sede Celia Sánchez Manduley de la Universidad de Holguín; un conjunto de tres murales en el Hotel Sol del Atlántico, Guardalavaca, Holguín, y “Juventud”, en el Motel El Bosque, Holguín.

El mural siempre es de mucho esfuerzo físico, porque tienes que fajarte con el espacio de una pared, subirte en un andamio y trabajar como un obrero más. En Guardalavaca, por ejemplo, era serigrafiado en cemento. Eso es cemento con colores. Pones las capas, las recortas y van saliendo. Yo tenía nueve pintores conmigo, nueve artistas plásticos, pero tenía que treparme en el andamio o ponerme a darle gritos a alguien que estaba pegado a la pared y no me oía. El último mural que yo pinté, todavía en uso de mis facultades físicas, fue el que coincidió con la caída de las Torres Gemelas, en la sede Celia Sánchez. Ese fue mi último mural, en 2001.

Cosme Proenza Almaguer – Obra de la serie Variaciones sobre temas de Matisse (óleo sobre tela, 2014) foto del autor.

¿Ya no se dedica a la cerámica?

Yo sí la podría hacer, lo que pasa es que la cerámica requiere de taller, requiere de otras cosas. La última cerámica que hice fue en el Taller de Cerámica de Varadero. Buenísimo, con artistas allí que son fabulosos. Y yo hice dos piezas, una se llevó al bronce en Argentina; yo tengo el original aquí, por supuesto… Hice otra que la tengo aquí también pero no se llevó al bronce, se llama “El perfumista”. Esto ha sido lo último que he hecho en cerámica. Tengo aquí en la casa muchas cosas que he hecho en cerámica, muchas fragilísimas, del año 1987.

Usted ha comentado: “Yo trabajo con la superficie, con la cáscara de toda la pintura histórica. Ya no es manipular, porque ya manipulé bastante con otros elementos, donde eran evidentes las manipulaciones de la historia del arte”. No le molestaría que le llamaran alegórico o paródico, en el buen sentido de recrear y de reinventar universos en su obra. Y además, volver a una tradición y trabajar sobre ella, como si fuera de la copia al homenaje, y de este a la inversión…

La alegoría es una palabra que no cabe en toda mi obra.

Entonces, no se considera alegórico… ¿Por qué?

No, son signos e intertextualidades. Es decir, citas de cosas. Mira –Cosme señala uno de los cuadros que cuelga en las paredes de su casa y que semeja la estética del francés Henri Matisse–, este yo lo hice y no se ha exhibido, son 34 cuadros… Cuando la gente lo ve… están acostumbrados a aquello. Esto es un estudio de la obra de Matisse y lo estoy intertextualizando con obras que son importantes, que son íconos de la historia del arte. Estoy mezclando un tipo que es imposible de mezclar, pero lo logré, está mezclado… Sigue hablando de esto, porque esto mismo tiene más que ver con el modernismo, el art nouveau y, quizá, cierto asomo al simbolismo… pero eso es una forma más del arte.

Lo han calificado de pintor “posmedieval”. Cómo calificaría Cosme su pintura…

No, eso es un disparate de marca mayor, un término tan poco feliz creado por un crítico habanero. Los pos–medievalistas y los pos–rafaelistas eran pintores que hacían una obra influenciada por la obra que se hizo antes de Rafael, esos sí son posmedievales, pero están en un museo, son gente muerta. Yo no tengo nada que ver con eso, será otra gente, pero yo no… Yo soy un estudioso, así me llamo.

No soy un artista en el sentido de tener una obra personal, más bien soy un investigador que trabajo con los códigos del arte europeo desde lo que nos interesó aquí, lo que llegó y lo que no llegó. Yo en “Paralelos…” tenía toda la escuela abstracta norteamericana, que en esa época era el enemigo total; los estudié, los puse, por dentro estaba el siglo XV: las primeras obras importantes al óleo, y por fuera estaba la muerte de eso, es decir, ya la pintura se acabó ahí, llegó a la belleza total con la abstracción. De ahí para adelante no hay más nada. Lo demás es: pinta si quieres… Y entonces dije: “Yo soy pintor, me encanta pintar. Pero lo que voy a hacer es pintar analizando…” Es como si tú te pusieras a hacer el estudio literario de algo, te tienes que meter en la literatura del mundo, aprender idioma… Yo todo esto me lo sé porque me tengo que aprender la técnica del pintor, o sea, a quién estoy citando, porque si no sería una mala palabra… Los he visto en originales y luego ahora trabajé eso. En mi caso tiene que ver más con la investigación histórica de algo que heredamos de Occidente que con el artistaje, como quieras decirlo.

Cosme, puedo decir entonces que su pintura es investigación…

Es eso, es pura investigación.

La cultura es también Fidel

Matutino especial en homenaje al líder de la Revolución cubana. Foto: Carlos Rafael

Los trabajadores consagrados al arte realizaron un matutino especial en la Casa de Iberoamérica en homenaje al líder de la Revolución cubana Fidel Castro. Faustino Fonseca Perea, Director Provincial de Cultura inició con sus palabras el vespertino, el cual se suma a otros muchos cumplidos de respeto y consideración realizados por los artistas y el pueblo holguinero.

Fonseca Perea destacó además las cualidades del gran estratega amante de la cultura, del desarrollo, del buen arte, de las escuelas. También la actriz Marta Proenza llenó el espacio con su inspiración, donde leyó un poema sin título dedicado a Fidel.

Foto: Carlos Rafael

Al igual estuvo invitado al homenaje Oscar Larralde Otero, autor del libro Crisis de Octubre, Península del Ramón, quien fuera miembro de la seguridad del estado.

Larralde Otero relató a los presentes su admiración y orgullo de haber trabajado junto al líder en diversas ocasiones, poder aprender de él, conocer su lado humanista, su continua preocupación por el desarrollo del país y el sentir de los trabajadores, elogió sus virtudes personales, en especial su capacidad para tomar en el momento oportuno la decisión correcta a favor de los interés de la Patria.

Trabajadores del sector de la cultura durante la proyección de documental sobre la Crisis de Octubre. Foto: Carlos Rafael

El matutino fue también momento de orgullo para los trabajadores al sentirse cubanos y poder contar por tanto tiempo con un hombre que supo guiar la creación y el desarrollo cultural en función de las necesidades de los sectores menos aventajados.

La iniciativa, una de las muchas realizadas en toda la urbe fue además momento de tristezas, anécdotas, y la convicción profunda de “Yo también soy Fidel” para continuar con su legado.

Por Milena García García

Fidel se multiplica en Holguín

 

Fotos: Carlos Rafael y ACN

El mismo balcón que fue testigo de su alocución a los holguineros en febrero de 1959, cuando la Revolución era “una niña”, lo vio de nuevo pero esta vez multiplicado en los cientos que se congregaron frente al Museo Provincial La Periquera, en la oriental provincia cubana de Holguín, y los miles que no estuvieron, no para decirle adiós a Fidel, sino para reencontrarlo en el primer aniversario de su partida física.

Niñas y adolescentes vestidas de enfermeras, maestros, médicos, militares, obreros, entre tantas profesiones y roles que dignificó la Revolución; artistas, intelectuales, autoridades, padres, hijos, primos, familias enteras, pueblo, asistieron a la gala que encontró en las manifestaciones artísticas el modo de honrar a quien hizo tanto por los cubanos.

Acompañadas de dos banderas gigantes, la cubana y la del 26 de julio, y la imagen del Comandante en Jefe con su uniforme de guerrillero, la Orquesta Sinfónica, el Teatro Lírico Rodrigo Prats, Orfeón Holguín, la Compañía Infantil Ronda de Sueños, Ballet de Cámara, Coro Juvenil Opus David, Crazy Rappers, solistas, se presentaron ante un público que acompañó sus actuaciones con el grito “Yo soy Fidel”.

Estuvieron presentes en la velada Luis Antonio Torres Iríbar, primer secretario del Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba, Julio César Estupiñán, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, junto a otras autoridades políticas y gubernamentales, integrantes de organizaciones de masas y miembros de las, Fuerzas Armadas Revolucionarias, entre otras.gala_homenaje_a_Fidel_1.jpggala_homenaje_a_Fidel.jpg

Por Yaneidis Ojeda Aguilera

Tomado de www.ahora.cu

Homenaje al Comandante desde la cultura holguinera

Este 24 de noviembre las puertas del Centro Cultural Plaza de la Marqueta abrieron más temprano. Lo ameritaba este noviembre que nos adentra en el recuerdo, siempre vivo, del más genuino impulsor de la Cultura cubana después de 1959, el Comandante en Jefe Fidel Castro.

Visionario como pocos, mantuvo un vínculo estrecho con los procesos de la cultura cubana. Nadie como él, dotado de una aguzada personalidad, para comprender y desentrañar los futuros caminos del arte y sus hacedores en la Isla. Al tiempo que supo responder a las inquietudes más apremiantes del sector con palabras certeras. Lo fueron y continúan siendo la máxima que “Una revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas”.

Tomada de Cubadebate

La historia ha sido testigo: desde la Campaña de Alfabetización, la creación de las instituciones rectoras de nuestra política cultural- Icaic, Casa de las Américas, Ballet Nacional de Cuba, — hasta las Palabras a los intelectuales. Varios medios de prensa nacional que hoy dedican más de una página a rememorar cada logro del Líder, quien supo “defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio”, especialmente, nuestros valores culturales.

Un matutino especial dedicado al Comandante en Jefe Fidel Castro, en tributo al primer aniversario de su desaparición física, reunió a los trabajadores pertenecientes a la Empresa de Servicios al Arte de Holguín.

Interpretaciones emblemáticas como Cuba, que linda es Cuba o La Lupe, obra musical del asaltante, expedicionario y compositor Juan Almeida, una de las figuras cimeras de la Revolución engalanaron la cita matinal. En el homenaje  surgió la recordación a etapas trascendentes de la historia revolucionaria, entre ellas, la expedición del Granma.

El sentir del sindicato de los trabajadores fue expresado por Asela Ricardo, quien formó parte de la generación de cubanos que nació y se forjó en el legado fidelista, “ese que hoy debemos saber trasmitir a nuestros hijos, que crecerán sin la presencia física del Líder Histórico, pero con la convicción de sus ideas.”

“Este próximo domingo 26 de noviembre le brindaremos el mayor tributo cuando más de ocho millones de cubanos y cubanas asistamos a las urnas para ejercer nuestro derecho al voto durante las elecciones a las asambleas municipales del Poder Popular, una garantía de nuestra Revolución cubana y plena conquista del Comandante,” aseguró Ricardo.

En Holguín, múltiples serán las muestras de recordación que se protagonizarán artistas, trabajadores e instituciones de la cultura en honor al Profeta de la Autora, nacido en el sitio histórico de Birán y que marcara su paso a la inmortalidad el pasado 25 de noviembre.

 

A 55 años de un sueño lírico

El 16 de noviembre de 1962 marcó ineludiblemente un antes y un después en la vida cultural holguinera. Ese día el público reunido en el entonces Teatro Infante aplaudió frenético la puesta en escena de Los Gavilanes, zarzuela estrenada en 1923 por los españoles José Ramos Martín y Jacinto Guerrero.

Gala 55 Aniversario del Teatro Lírico Rodrigo Prats. Foto: Carlos Rafael

Aquel grupo de cantantes, la mayoría procedentes de diversos coros de la ciudad, con la presencia, además, de la soprano Gloria Herce, la pianista Graciela Morales y una orquesta dirigida por Carlos Avilés y José Fernández, bajo la dirección del joven barítono Raúl Camayd Zogbe, repuso la conocida zarzuela española ante la insistencia del público holguinero. Un público que aprendió desde entonces a amar y defender el género lírico como uno de los principales baluartes culturales y espirituales de la ciudad.

Nacía así el Teatro Lírico “Rodrigo Prats” de Holguín, un colectivo que este año arribó a su 55 aniversario. La compañía, a propósito de su permanencia por más de medio siglo en el panorama lírico nacional, realizó en el Teatro Comandante Eddy Suñol, bajo el auspicio del Consejo Provincial de las Artes Escénicas, un recorrido por varios momentos relevantes de su trayectoria profesional con el nombre “Gran Concierto de Gala 55 Aniversario”.

Gala 55 Aniviversario Lírico Rodrigo Prats. Foto: Carlos Rafael

El programa, con dirección general de María Dolores Rodríguez y dirección artística de Dulce María Rodríguez, fue amplio y bien estructurado en cuanto a la selección de las obras presentadas, mayormente zarzuelas y fragmentos de óperas y operetas clásicas dentro del repertorio del bel canto, géneros que ha caracterizado, de alguna manera, el trabajo del Teatro Lírico holguinero desde su fundación.

El Teatro Lírico, a la par de voces experimentadas como Yuri Hernández, Alfredo Más y Liudmila Pérez, por ejemplo, se ha nutrido de jóvenes salidos, en su mayoría, de las aulas de la Filial holguinera de la Universidad de las Artes, entre ellos Jorge Nelson Martínez, Yulianni Sánchez y Betsy Remedios. Además, el grupo de niños que conforman el colectivo Voces de Ángeles, cantera para el futuro del Lírico, estuvo presente en el espectáculo por sus 55 años.

Foto: Carlos Rafael

El experimentado tenor Yuri Hernández resultó magnífico en sus interpretaciones de “E´ lucevan le stelle”, de la opera Tosca, de Giacomo Puccini, y “Funiculí funiculá”, conocida canción napolitana de Luigi Denza y Peppino Turco. El público, conocedor de la calidad de sus interpretaciones, no esperaba menos de una de las mejores voces de su coloratura en el panorama insular.

Asimismo, Alfredo Más, una de las primeras figuras de la compañía holguinera, sobresalió en “Se vuol ballare”, de Las bodas de Fígaro, de W. A. Mozart, y en la interpretación del conocido “Largo al factótum”, de la opera El barbero de Sevilla, de Gioachino Rossini, en compañía de un impresionante Jorge Nelson Rodríguez que demostró, además, sus dotes interpretativos en “Di Provenza”, de la opera La Traviata, de Giuseppe Verdi. Entre las intérpretes femeninas, Betsy Remedios entregó una convincente “Vissi d´arte”, de Tosca, de Puccini; mientras Liudmila Pérez, en compañía de Alfredo Más, sobresalió en “Calle el labio”, de la opereta La viuda alegre, de Franz Lehár.

Por su parte el coro, con dirección de Damaris Hernández y asesoría musical de Kenia Allen y Mario Yi, resultó otro de los atractivos de un concierto que tuvo en la selección de los temas y en la calidad de los intérpretes sus mayores logros. Recordemos sus interpretaciones en “Va pensiero”, de la ópera Nabuco, de Verdi; en la “Salida de Ana”, de la opereta La viuda alegre, de Lehár, junto a Yulianni Sánchez, y en “La Bella Divetta”, de la opereta La princesa de las Czardas, de Kalman, en compañía de Abel Carballosa y Yunio Galano. Aunque el coro pudiera lograr mayor organicidad y desenvolvimiento, incluso en relación con el desarrollo escenográfico y las propias  coreografías de las obras, a cargo del experimentado Eduardo Millán, y además respecto al vestuario de Alejandro de la Torre, quien logró cierta diversidad visual y colorido, en contraste con la opacidad de la escenografía.

Foto: Carlos Rafael

El resto del elenco estuvo a la altura de su 55 aniversario. Lo demostraron las interpretaciones y el desenvolvimiento en obras como el “Brindis”, de La Traviata, de Verdi, por Dianelis Torres y Reynier Velázquez; “Vals de Musetta”, de la ópera La Boheme, de Puccini, por Yulianni Sánchez, en compañía de modelos del Fondo Cubano de Bienes Culturales; “Una furtiva lágrima”, de la ópera Elíxir de amor, de Gaetano Donizetti, por Reynier Velázquez; “Il Sogno di Doretta”, de La Rondine, de Puccini, por Maylin Cruz; “Principio y fin”, canción de R. Sánchez Hernández, por Rafael Sánchez; “Nessun dorma”, de Turandot, también de Puccini, por Yunio Galano y Camilo Hijuelos, y “Quel guardo il cavaliere”, de la ópera Don Pascuale, de Donizetti, por Loreta Rodríguez.

Foto: Carlos Rafael

El Teatro Lírico de Holguín “Rodrigo Prats” ha tenido un largo año de trabajo con el estreno de Stabat Mater, de Giovanni Battista Pergolessi, un concierto con la Orquesta Sinfónica de Holguín dirigida por el maestro estadounidense Adrian Silvin y la reposición del espectáculo D´ Música. Aun así –y eso espera el público seguidor del arte lírico en la provincia– celebrará su aniversario 55 con la puesta, los días 30 de noviembre y 1, 2 y 3 de diciembre, de la conocida zarzuela María la O, obra del inmortal compositor cubano Ernesto Lecuona con libreto de Gustavo Sánchez Galarraga.