Teatro “A dos manos” en 36 Semana de la Cultura Holguinera

 Nuevamente el arte teatral se presentó en esta 36 Semana de la Cultura Holguinera, esta vez, desde la agudeza teatral que logra componerse “A dos manos,” elenco santiaguero invitado con una obra distintiva, “Mujer con flores… e ideas en la cabeza.” Vuelven a la carga sobre una temática actual, llena de múltiples matices por explotar: el entronizado mal del burocratismo y sus artífices. O, en su defecto, ¿cómo ser un sobrepeso en Cuba? Acudimos a la historia concebida por Nancy Campos y Dagoberto Gaínza, dos experimentados creadores de las tablas santiagueras, cuya impronta  impronta ha calado fuerte durante casi medio siglo.

Hablamos de verdaderos entregados, para quienes el teatro ha sido vida, alimento. Lo afirma toda una trayectoria desplegada en el Conjunto Dramático de Oriente, que luego de la división político administrativa adopta el nombre de Cabildo Teatral Santiago. Le seguirían los años fundacionales del Grupo Calibán teatro devendido en A Dos Manos, en 2002.

Privilegiada por ser una de las dos propuestas reservadas para el Teatro Suñol,  podemos afirmar que la pieza constituía un momento único para el arte teatral. Lástima que la pequeña sala Alberto Dávalos contara con un reducido, pero selecto grupo de espectadores, entre ellos, Frank Padrón, Félix Beatón, Renecito de la Cruz, René Bruzón.

Protagonizada por la joven actriz Arisleidis Reyes, quien encarna a una mujer honesta, trabajadora  disciplinada, “un simple bacalao aspirante a sobrepeso”, que roza las fronteras de la alucinación transformada por el oportunismo y los muchos beneficios aparejados a ese frecuente suceso de ascender, por obra y gracia, de ser jefe. (O congraciarse con él, lo mismo da).

Poco andamiaje, vestuario a tono, gestualidad acentuada caracterizan la pieza que ha sido representada en un supuesto basural. Lo que bien pude denominarse como una función divertida, considerando los avatares de la entonces humilde trabajadora, hoy una “sobrepeso” consagrada, transcurre a un nivel de lectura más profundo; evidenciando males como el favoritismo, la actitud condescendiente y las prebendas.

Enunciando el programa de mano, presenciamos cómo “un acto de confesión nos lleva de la mano por su historia de vida, como ciudadana ejemplar y portadora de paradigmas o arquetipos, que le dan cuerpo y energía para vivir.”

Una realidad queda constatada: no resulta fácil salir del laberinto y las trampas que suponen la burocracia. Autora de un libro inexistente, construye su propio universo en torno a la frustración y extravagancia, respaldada por una dulce locura.  Inopia y grandeza. Alucinación y miedo. Crisis y pensamientos profundos lideran esta puesta que revisita un texto de Carlos Leyva Bonaga, asumiendo con reto y mejorables destrezas, para incitar la reflexión, y de paso, rememorar no pocas vivencias del día a día.

Lo primero que hay que salvar es la cultura

Gala por la feria del libro durante el 25 de marzo de 2016. Foto: Lisandra Cardoso (Archivo)

La percepción de nuestro invicto comandante en jefe Fidel Castro Ruz al decir: Lo primero que hay que salvar es la cultura, no ha cambiado en pleno siglo XXI a pesar de la implementación de las nuevas tecnologías y los cambios culturales que se producen en el mundo desarrollado.

Holguín, la capital del arte joven en Cuba, se empeña cada día en fortalecer nuestra identidad cultural a través de las artes. Diversas son las actividades que transcurrido el año 2017 se desarrollaron en función de preservar la auténtica cubanía.

Dar cumplimiento al lineamiento 163 al referir: (Continuar fortaleciendo la defensa de la identidad, la conservación del patrimonio cultural, la creación artística y literaria y la capacidad para apreciar el arte. Promover la lectura, enriquecer la vida cultural de la población y potenciar el trabajo comunitario como vía para satisfacer las necesidades espirituales y fortalecer los valores sociales) fue el principal objetivo de trabajo del sector en la provincia.

Fomentar un crecimiento espiritual en nuestra sociedad centró gran parte de la programación cultural encaminada a formar valores, gustos estéticos y la formación de un espíritu crítico en el público a través de una estrategia de crecimiento de la institución que sumó además la reparación y mantenimiento de locales para ensayos y presentaciones de artistas.

El sistema de casas de cultura muestra un avance considerable teniendo en cuenta que existen 14 en el territorio con una fuerza técnica de más mil 190 especialistas en las comunidades, incluso rurales potenciando el trabajo comunitario con la creación de proyectos socioculturales que involucra a los aficionados.

En la Cuba de todos y para todos, en el Holguín mejor que queremos juntos seguir construyendo vivir en el Plan Turquino montañoso no impide apreciar las artes. Por tal motivo reciben una atención diferenciada por parte del sistema de instituciones de la cultura, lo que propició la realización de más de 10 mil 900 presentaciones de diferentes manifestaciones del arte y la literatura.

En la actualidad se logra sostener 58 proyectos comunitarios con resultados satisfactorios en 12 municipios entre los que destaca Mayarí y Sagua de Tánamo.

Ostentar importantes láureos como lo es el Premio Provincial de Cultura Comunitaria al proyecto “Voluntad” de Naranjo Agrio, que dirige José Antonio Reyes Matos es muestra de que llegar hasta las serranías y atrapar sueños es posible.

Continuar entre las las plazas culturales más importantes de Cuba será uno de los retos para el 2018 en esta zona oriental. Proyecciones como: Lograr en el sistema de escuelas de la Enseñanza Artística un proceso formativo integral, en el que los profesores desempeñen un rol protagónico, así como estimular la lectura utilizando las distintas vías y métodos, con el fin de fomentar el conocimiento y la sensibilidad humana harán posible que la cultura sea imperecederamente espada y escudo de la nación cubana.

Por Yarima Lisbet Acosta Torres

Tomado de www.radioangulo.cu

El quehacer infatigable de Angélica Serrú

En recordación a la destacada pedagoga y promotora cultural Angélica Serrú Balmaceda, fallecida el pasado 23 de diciembre a los 101 años, la Asociación de Artes Escénicas de la UNEAC y el Comité Provincial de Holguín realizó en la sede local de la institución un merecido homenaje póstumo a una de las figuras imprescindibles en el desarrollo cultural holguinero.

La UNEAC holguinera recordó la obra y el legado de la destacada pedagoga y promotora cultural Angélica Serrú Balmaceda. Foto del autor

Residente en Estados Unidos desde hace varios años, Angélica Serrú Balmaceda es una de las principales figuras de la cultura holguinera. Relacionada especialmente al ballet, a cuya promoción y fomento dedicó varias décadas de su vida, la reconocida profesora y promotora cultural estudió el bachillerato en la prestigiosa escuela protestante Los Amigos. Allí se vinculó al arte y actuó como solista y acompañante de cantantes locales y concertistas, destacó el panel realizado en la UNEAC, integrado por Idalmis Pérez, Jesús Téllez y René Bruzón Nieves.

Angélica Serrú durante la Semana de la Cultura holguinera en 2006. Foto: Tomada del semanario ¡ahora!)

Entre 1945 y 1950, Angélica formó parte del Coro Polifónico e integró las directivas de las sociedades Coral y Filarmónica de Holguín. Asimismo, entre 1950 y 1958 –como recordó el reconocido narrador y periodista Rubén Rodríguez González en un artículo a propósito de su fallecimiento– la reconocida pedagoga fue parte del colectivo fundador de la Primera Escuela de Ballet en Holguín, devenida Segunda Escuela de Ballet, al convertirse en sucursal de la prestigiosa Academia de Ballet de Alicia Alonso, en La Habana. Posteriormente, en 1962, fundó la Tercera Escuela de Ballet en Holguín, que logró alcanzar el nivel medio. “Que Alicia Alonso les permitiera utilizar su nombre para la academia era honor del que no pocas veces se enorgulleciera Angélica”, añade Rubén Rodríguez en el mencionado artículo.

La UNEAC holguinera recordó la obra y el legado de la destacada pedagoga y promotora cultural Angélica Serrú Balmaceda. Foto del autor

En 1963 constituyó la Cátedra de Música del Instituto Preuniversitario, donde fundó su coro polifónico. También apadrinó las agrupaciones corales del Ministerio del Interior, el Batallón Femenino y Educación. Cinco años más tarde, Angélica Serrú dirige la especialidad de música conjuntamente con la de ballet, en la otrora Escuela de Arte, germen de la actual Escuela de Arte Raúl Gómez García. Posteriormente, fungió como coordinadora de la Enseñanza Artística en la provincia, entre 1974 y 1980. Además, entre 1996 y 1997 participó en la creación de la Academia de Ballet del Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats, y colaboró, asimismo, con UNEAC y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas.

En 2001 fundó el Ballet de Cámara de Holguín, colectivo apadrinado también por la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, resaltó en su intervención Mayda Fernández, actual directora del Ballet de Cámara, única compañía de su tipo en Cuba. “Podemos fundar un ballet de cámara. El Teatro Lírico cuenta con cuerpo de baile y Codanza trabaja la danza contemporánea. Pero nosotros tenemos material humano para formar bailarines clásicos. Ya desde los años 70 Fernando Alonso declaró que la tercera compañía de ballet del país debería nacer en Holguín”, aseguró, a finales del siglo pasado, al semanario ¡ahora! de Holguín.

Angélica Serrú durante la Semana de la Cultura holguinera en 2006. Foto tomada del semanario ¡ahora!

Por sus relevantes méritos durante más de 50 años consagrados a la cultura, Angélica Serrú Balmaceda, mereció más de medio centenar de órdenes y condecoraciones importantes, entre ellas la Distinción por la Cultura Nacional y las medallas de la Alfabetización y Raúl Gómez García, del Sindicato de la Cultura. Además, el Hacha de Holguín, el Aldabón de la Periquera y el Escudo de la Ciudad, máximas distinciones locales. En el 2006 se le dedicó a “la dama del ballet”, como era llamada por sus compañeros, alumnos y amigos, la Semana de la Cultura holguinera, donde recibió el título de Hija Ilustre de Holguín y fue nominada, asimismo, al Premio Nacional de Enseñanza Artística, en 2009.

 Por Erian Peña Pupo

Fotos del autor y tomadas del semanario ¡ahora!

Intensa vida cultural durante el 2017 en Holguín

Pasacalle de la Fiesta de la Cultura Ibeoamericana en Holguín. Foto: Cubadebate (Archivo)

El 2017 fue otro año de logros para la cultura holguinera que continúa consolidándose como una importante plaza en el país.

La casa editorial de los escritores holguineros: Ediciones Holguín, tuvo una amplia participación en el programa literario de la Feria Internacional del Libro, esta editorial celebró además sus 30 años de fundada y la labor promocional para el desarrollo de la literatura en todos los géneros.

Ediciones La Luz, sello editorial de la Asociación Hermanos Saíz en Holguín mereció el premio La Puerta de Papel, reconocimiento que otorga el Instituto Cubano del Libro a editoriales, editores, diseñadores y escritores.

Festival de Cine de Gibara, Premio Humberto Solas. Foto: Lisandra Cardoso
Si de cine se trata la cultura holguinera se precia este año de realizar el Primer Festival Internacional de Gibara que rindió homenaje a dos grandes actores de todos los tiempos: Mario Limonta y Mario Balmaseda.

Por su parte el popular dúo Buena Fe, el grupo Moncada y el Proyecto de Música Electrónica Casabe, se presentaron en la plaza del estadio Mayor General Calixto García, como parte de una gira nacional en saludo a los aniversarios de la OPJM y la UJC.

El aniversario 472 de la ciudad de Holguín fue celebrado con velada cultural muy cerca del restaurado parque Calixto García, mientras que integrantes del prestigioso Teatro Lírico, junto a artistas holguineros de diferentes generaciones, regalaron frente al Mural Orígenes, en el parque Julio Grave de Peralta, un momento especial para cerrar la jornada.

Mayo trajo la 24 edición Romerías esta vez con una Fiesta de los Abrazos que se convirtió en protagonista de la campaña Cuba contra el Bloqueo con la FEU, el movimiento juvenil martiano y el MINREX al frente, también llegó hasta la Ciudad de los Parques Kcho con los originales de Wilfredo Lam y Aleida Guevara, la hija del Che, así como sus espacios habituales: el Premio Memoria Nuestra, Cámara Azul, las Electroromerías y el hacha en lo más alto de la Loma de la Cruz porque no hay hoy sin ayer, y para reafirmar ese sueño de hace 24 años de convertir a Holguín en un festival mundial único del arte y la cultura.

Con un gran concierto apto para todas las edades y gustos musicales, bautizado como Fiesta Sinfónica, cerró la Orquesta Sinfónica de Holguín su temporada de presentaciones.

La etapa estival además de sus habituales actividades de verano para el disfrute de la familia trajo la 27 Edición del Salón Provincial de Artes Visuales “Making On”, fue inaugurada en su sede habitual del Centro de Arte de la ciudad. En esta ocasión acogió obras de varios artistas plásticos, la mayoría de ellos jóvenes, y en la jornada inaugural se premiaron los mejores trabajos.

El Festival Estéreo G, idea promovida y llevada adelante por el Proyecto Electrozona, celebró su sexta edición en la playa Caletones, este es el único festival de su tipo en Cuba que convierte las arenas de una playa en el escenario principal de sus actividades.

Las Fiestas Populares del 2017 llegaron con diversas opciones en varios puntos de la ciudad, El Carnaval Holguín 2017 dispuso de más de 80 kioskos para el expendio de alimentos y bebidas, con la participación las orquestas Sur Caribe, Los Karachi y el siempre aclamado Cándido Fabré, la obra “Arroyando el Carnaval” de la agrupación holguinera Arará fue tema central de esta edición.

El Club Bariay fue sede de la gala cultural “De nueve a once”, dedicada al aniversario 95 de la radio cubana, y el carnaval contó también con el tradicional desfile de carrozas y comparsas a lo largo de toda la avenida de Los Libertadores.

Como cada año, en el mes de agosto, la filial provincial de la Asociación Hermanos Saíz organizó una brigada artística que se dirigió hacia comunidades del municipio de Banes, para presentar allí una muestra de lo que realiza la organización de los jóvenes escritores y artistas de Cuba. En los lugares más intrincados de municipio los habitantes agradecieron todo acto hecho con el corazón.

Los 25 años de la compañía Codanza, fueron celebrados junto a los 50 del Ballet de Camagüey y los 30 de la Compañía Danza Espiral, de Matanzas, en la IV edición del Concurso de Danza del Atlántico Norte y el Grand Prix Vladimir Malakhov.

Holguín agradeció una vez más la presencia de la estrella del Ballet Mundial Vladimir Malakhov en Holguín un concurso que crece y se tanto en cantidad de participantes como en calidad de las obras presentadas al certamen.

Entre tanto, el Festival, “La Ronda del Pintorcillo, cumplió su objetivo de estimular la creación de canciones infantiles recibió a inicios de octubre a pequeños de diferentes escuelas de enseñanza primaria y secundaria, para que disfrutaran de las canciones concursantes.

Concierto de Luna Manzanares en el teatro Comandante Eddy Suñol. Foto: Lisandra Cardoso (Archivo)
La reconocida cantante cubana Luna Manzanares regaló al público holguinero uno de sus conciertos, como parte de la Gira Nacional que promueve su primer material fonográfico y audiovisual Luna Manzanares en Vivo.

En el Teatro Comandante Eddy Suñol, de la denominada Ciudad de los Parques, la popular intérprete expresó su satisfacción por cantarle a los holguineros en coincidencia con las actividades desarrolladas a propósito del Día de la Cultura Cubana.

Octubre cerró con XXIII Edición de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana que se convirtió en un canto a la capacidad de resistencia del pueblo cubano la cual fue clausurada con un gran concierto Lucrecia Marín acompañada de la Orquesta Sinfónica de Holguín y Nolberto y su grupo.

Una veintena de distintos formatos musicales asistieron al vigésimo séptimo encuentro de agrupaciones de Mayarí. Giraldo Piloto y su grupo Klímax, Paulo FG con la Elite, Pupi y los que Son Son, Original de Manzanillo, Cubanía Son y el Changüí de Guantánamo, Rumbatá , la orquesta Hermanos Avilés, el septeto Cristal, Vocal en serio, Guayabero, Los Tanameños, Brisas de Nipe y Tainos de Mayarí.

La reinauguración de la sala Revolución en el Museo Provincial de Historia La Periquera, Monumento Nacional, y la gala “Fidel es Patria”, para conmemorar el primer aniversario de la desaparición Física del Líder Histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro constituyó un especial momento para la cultura holguinera.

Público aprecia obra de Cosme Proenza en el Centro de Arte de Holguín. Foto: Germán Veloz (Archivo)
Con un cierre de año de lujo en este diciembre los holguineros disfrutaron de la temporada en saludo al aniversario 55 de teatro Lírico Rodrigo Prats, así como la gran exposición del reconocido pintor holguinero Cosme Proenza que acoge el Centro de Arte hasta el mes de enero bajo el título “Variaciones sobre temas de Matisse”.
Por Yudit Almeida Pérez
Tomado de www.radioangulo.cu

Es esta María la O

 

Momentos finales de Es esta María La O, por el Teatro Lírico de Holguín (foto Carlos Rafael)

A 87 años de estrenada María la O en el habanero Teatro Payret, una de las obras fundamentales del género lírico en Cuba, específicamente de la zarzuela, el Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats realizó una versión operática de la misma bajo el nombre Es esta María la O.

 

Con música original del maestro Ernesto Lecuona (1895–1963) y libreto de Gustavo Sánchez Galarraga, María la O tuvo su primera puesta en marzo de 1930: entonces subieron a escena, entre otros reconocidos intérpretes, Conchita Bañuls, Miguel de Grandy, Julio Gallo y Natalia Gentil, para representar una historia de amor, celos, traición y muerte, ambientada en La Habana de 1830 y que, en sus inicios, tuvo como referente fundamental la clásica novela Cecilia Valdés o la Loma del Ángel, de Cirilo Villaverde, obra que un año más tarde el maestro Gonzalo Roig (1890–1970) convirtió en otra conocida zarzuela.

Desde el inicio, y además, desde el propio nombre de la obra, sabemos que no estamos en presencia de una versión clásica del también sainete lírico María La O, sino de una recreación a partir de la música de Lecuona y los textos de Galarraga –más de la música que de los textos, pues muchos de estos fueron sustituidos por canciones del propio Lecuona– de una de las más importantes obras de la escena lírica cubana. El argumento es bastante conocido y podría resumirse en algunas líneas: María la O es una bella mulata con varios pretendientes, entre ellos el aristócrata español Fernando de Alcázar, el Niño Fernando, y el mulato José Inocente, un curro del Manglar que ama intensamente a María sin ser correspondido y que ha jurado quitarle la vida a aquel que dañe a su amada. María la O se enamora de Fernando sin saber que está prometido con la Niña Tula, hija del Marqués del Palmar. María, traicionada, se propone vengarse, pero José Inocencio mata a Fernando en mismo día de su boda, cumpliendo así su promesa de proteger el honor de María La O.

El Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats presentó la versión operática Es esta María la O (foto Carlos Rafael)

Reponer María La O –después de añadirle cambios en su estructura, entre ellos llevarla a dos actos y sustituir varios parlamentos originales por canciones de Lecuona y temas afines que mantienen cierta asociación con la obra, entre ellas: “Aquí va”, “La conga se va”, “Faisán”, “El Jardinero y la rosa”, “Recordar”, “Te vas juventud”, “Al fin”, “Dónde está el amor”, “Canto Karabalí”, además de las “Danzas para piano”, varias de ellas con versión en los textos de Alfredo Mas y versión orquestal del maestro Oreste Saavedra– es bastante arriesgado en cualquier circunstancia: esta es una obra conocida y representada en el escenario cubano, y es además, la zarzuela más representativa, junto a Rosa la China, del amplio quehacer musical de Ernesto Lecuona. Aun así, el Lírico holguinero llevó a escena una puesta dinámica, atractiva, cubana y de una calidad distinguible, armónica, dentro del repertorio del conjunto dirigido por María Dolores Rodríguez: demostró con creces que podía asumir una obra de este tipo.

En la puesta, con versión y dirección artística de Dulce María Rodríguez, uno de los principales atractivos es la interpretación de los cantantes que asumen los papeles protagónicos. Más allá de las cualidades actorales de los mismos, el desempeño vocal de los cantantes convierte al Lírico holguinero en una de las compañías mejor formadas de la escena cubana. El elenco fue variable en las diferentes noches del programa: Liudmila Pérez, Yulianni Sánchez, Betsy Remedios y Maylin Cruz, como María La O; Yuri Hernández y Camilo Hijuelos, como el Niño Fernando; Alfredo Mas, Abel Carballosa y Jorge Nelson Martínez, como José Inocencio, y Dianelis Torres, Loreta Rodríguez y Dania López, como la Niña Tula.

El Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats presentó la versión operática Es esta María la O en el Teatro Eddy Suñol (foto Carlos Rafael)

Quiero, asimismo, subrayar las interpretaciones en sus respectivos roles protagónicos –pertenecientes a la noche en que presencié la puesta– de Betsy Remedios, quien entregó una de las bellas apropiaciones de la célebre romanza de María La O; el experimentado Yuri Hernández; Jorge Nelson Martínez y Dianelis Torres, además de Isabel Torres y Alfredo Calzadilla, como la Condesa Gertrudis y Marques del Palmar, respectivamente. Además, es necesario subrayar la calidad, en buena medida, del resto de los intérpretes, el coro y el ballet. También el diseño de escenografía de Alejandro de la Torre y el de vestuario, del reconocido Sergio Ochoa, quienes nos trasladaron a La Habana variada y criolla de inicios del siglo XIX; la coreografía de Alejandro Millán; el diseño de luces de Dulce María Rodríguez y la dirección coral de Damaris Hernández.

Otro de los valores imprescindibles de Es esta María la O es la presencia en vivo, desde el foso del teatro, de la Orquesta Sinfónica de Holguín, con arreglo orquestal del maestro Felix Guerrero y dirección orquestal y arreglos de la música adicionada del reconocido Oreste Saavedra. La Orquesta, como pocas veces sucede en la presentación de una zarzuela y obras similares, le aportó el aire primigenio, señorial y cubano, engrandecido por la calidad del colectivo holguinero, de la puesta creada por Lecuona y Sánchez Galarraga en 1930.

La Orquesta Sinfónica dirigida por el Maestro Oreste Saavedra junto al Teatro Lírico Rodrigo Pats de Holguín (foto Carlos Rafael)

Asimismo, en el intermedio de la obra –auspiciada, además, por la Dirección Provincial de Cultura, el Consejo Provincial de las Artes Escénicas y el Complejo Cultural Eddy Suñol– fueron reconocidos varios miembros y artistas relacionados al Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats, entre ellos Bertha Hernández, Julio Proenza, Alejandro Millán, Jorge Luis Velázquez, Eduardo Vidal, Andrés Rubio, Yuri Hernández, Liudmila López, María Elena Rodríguez, Yunio Gallano, Rosario Aguilera, Martín Arranz, Sergio Ochoa, María Luisa Clark, Alejandro de la Torre, Oreste Saavedra, Marcos Fuentes y Ernesto Infante.

Además, en nombre del Sectorial Provincial de Cultura y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas, Rachel Heredia y Yanet Pérez, respectivamente, reconocieron al colectivo holguinero que este año celebra su 55 aniversario de fundado por el barítono Raúl Camayd, el 16 de noviembre de 1962, momento que marcó ineludiblemente un antes y un después en la vida cultural holguinera.

 

El último recurso de los hijos del director

Como parte de una gira nacional que los ha llevado también a las ciudades de Santa Clara y Camagüey, el grupo danzario Los hijos del director, dirigido por el coreógrafo y bailarín George Céspedes, presentó, en el Complejo Teatral Eddy Suñol, la obra El último recurso.

Los Hijos del Director, colectivo danzario dirigido por el coreógrafo George Céspedes, presentó en gira nacional la obra El último recurso. Foto tomada de internet

Según George Céspedes –en entrevista a propósito del estreno habanero en El Ciervo Encantado–, El último recurso surgió con el objetivo de asistir al Colors International Dance Festival, en Stuttgart, Alemania. La pieza, compuesta de tres cuadros coreográficos y los solos de los seis bailarines, nació como un “último recurso” con el cual aunar a un colectivo disperso debido a problemas logísticos e incluso motivacionales, según añade el coreógrafo. “Yo trabajo por impulsos, digamos que por motivación. Tenía una imagen, una idea, un sentir, y a partir de ese sentimiento empecé a separar, y esas cosas que separaba las iba desfragmentando cada vez más. Así desarrollé herramientas, sistemas… hasta llegar a movimientos. Todo eso fue trabajado en conjunto, pues sin los bailarines no soy nada. Casi todo sale de los bailarines, yo únicamente los guio, busco cualquier recurso para lograr un resultado”, asegura el autor de reconocidas coreografías, entre ellas La ecuación, Mambo 3XXI, Matria Etnocentra, Identidad a la menos uno, Dejando el cascarón y Mekniksmo, creadas por Céspedes para Danza Contemporánea de Cuba, colectivo dirigido por el maestro Miguel Iglesias.

“Mi trabajo gira alrededor del hombre y su existencia en este mundo: cómo vive, cuál es su cultura, su forma de ser, qué le preocupa, qué le hace sufrir. La obra habla de la vida diaria de cada ser humano en cualquier parte del mundo, de problemas que afrontamos, y de la resistencia que hacemos. Trabajamos a nivel sensorial y todos los bailarines tuvieron el noventa por ciento de libertad para crear. Yo soy más bien el conceptualizador”, añade el joven coreógrafo al frente de un colectivo integrado por los bailarines Aymara Vila, Álvaro Torres, Odelis Mederos, Rafael Doimeadios, Arianna Nuñez y Thais Doimeadios. “Cada uno de ellos se creó una historia que no quise conocer, quería verla con mis propios ojos en cada puesta en escena”, subrayó George Céspedes.

Los Hijos del Director, colectivo danzario dirigido por el coreógrafo George Céspedes, presentó en gira nacional la obra El último recurso. Foto tomada de Internet

El último recurso –definida, además, por su joven creador como “una obra existencialista” y en eso radica parte de su esencia cosmopolita y universal– deviene muestra de resistencia y al mismo tiempo de reconciliación, mientras ratifica a George Céspedes como uno de los coreógrafos cubanos más reconocidos y dueño, al mismo tiempo, de una estética distintiva dentro del panorama coreográfico nacional; una estética marcada, al decir de la crítica especializada, por el juego con la ruptura, el hieratismo de la proyección escénica, el entramado geométrico y por potenciar la técnica de los bailarines en una unidad plural de música, vestuario, escenografía y significación. Además, destaca en la puesta el diseño de vestuario de Paula Fernández y el de luces, perteneciente a Guido Gali. Por su parte, la banda sonora –entre lo metafórico y lo cotidiano– facilita los solos de los bailarines y las partes en conjunto de manera imprescindible, maleable, apoyado en temas, entre otros, de System of a Down, Autechre, Scott Matthew, Polito Ibáñez, Marilyn Manson, Muse y Ludovico Einaudi. “Estuve casi dos meses para seleccionar la música. Los solos, sobre todo, fueron acorde con los bailarines y las letras de las canciones”, explica Céspedes.

Al respecto subrayó Leonardo Estrada al reseñar El último recurso en La Jiribilla: “En efecto, la coda que por adelantado auguramos es la profunda conexión entre los bailarines y la coreografía, entre el mundo tejido en escena con el mundo interior del espectador. Sin lugar a dudas, durante la presentación se rendirán ante el desasosiego y la incertidumbre que provocan los pasos dinámicos ejecutados por los bailarines. Inclusive, desde el punto de vista interpretativo, de sus expresiones faciales rígidas, agónicas, las cuales se conectarán, trasmutarán y cuestionarán la verdad más íntima del público con los demás seres sociales, pero sobre todo, de su esencia”.

Graduado de la Escuela Nacional de Danza, el coreógrafo y bailarín George Céspedes decidió crear un proyecto personal llamado Los hijos del director, cuyo primer estreno tuvo lugar en el 2015 bajo el nombre La Tribulación de Anaximandro (Hombre, Arché, Ápeiron) y que ahora recorre algunos escenarios de la Isla con la puesta El último recurso.

 

Codanza celebra su 25 aniversario

Por Edgar Ariel

La Compañía de Danza Contemporánea Codanza presentó  una temporada de aniversario. Celebración que comenzó el 25 de septiembre –día de la fundación– dentro del IV Concurso de Danza del Atlántico Norte Codanza y Grand Prix Vladimir Malakhov.

Obra Inside, coreografía de Vianki González Miranda Foto: Carlos Rafael

Los días de la temporada fueron el viernes 8 y sábado 9 de diciembre en el Complejo Cultural “Eddy Suñol”, en su sala principal Raúl Camayd. Cinco las piezas en programa. Al final de este texto dilucidaré sobre ellas. Ahora se impone una recapitulación.

Codanza, como Adeona (Los fundadores)

El hombre funda cuando, en la estrechez de su campo visual, piensa que puede descubrir nuevos hechos y hacer avanzar lo que concienzudamente desconoce. No se funda lo conocido. Se funda para conocer.

¿Pero qué demanda el hecho de fundar? No es una pregunta fácil. No se funda con facilismos. Pobre del que crea que puede fundar con facilismos.

Obra Casita, coreografía de Robert J. Priore Foto: Carlos Rafael

La cosa es harto sabida: las bases tienen que ser fuertes, sino la torre se inclina, declina, y cae.

El hecho de fundar demanda sobre todo interés del fundador cuando es una empresa individual, o de los fundadores cuando es colectiva.

La fundación que llama a escritura es un ejemplo concreto de colectivismo: Codanza. Hay fundaciones inevitablemente individuales, hay otras, inevitablemente colectivas.

Pero toda fundación necesita, sin remedio, un líder; así como la población de cualquier urbe, para caminar pacíficamente, necesita, sin remedio, un ente que regule la circulación, y que además les muestre definitivamente el porvenir.

Obra Suelo, coreografía de Osnel Delgado Foto: Carlos Rafael

El 25 de septiembre de 1992, mientras la NASA estaba lanzando la sonda Mars Observer para estudiar el planeta Marte, Maricel Godoy estaba fundando en Holguín lo que un tiempo después sería Codanza, para estudiar el planeta Cuerpo.

Según Ana Lourdes Estrada Fernández, en su libro Codanza,Espíritu vivo del fuego, la primera presentación del grupo fue el 29 de diciembre de ese año en el teatro Eddy Suñol. Las obras del programa fueron Tridireccional, Trajecomedia y Transición. Parece que fue casualidad la confluencia de las tres T.

Los primeros en bailar Tridireccional fueron Gilberto Pérez y Wilber Pérez, en ese momento profesores en la Escuela de Arte, junto a las bailarinas del Teatro Lírico Rodrigo Prats Rosario Arencibia (Rosy) y Rosario Hernández.

Vianki González llega en 1993, graduada de la Escuela Nacional de Arte, a impartir clases de técnica y folclore en la Escuela Vocacional de Arte (EVA). Según recuerda, Maricel Godoy le habló para que entrara a lo que todavía no era Codanza. Y entró. Bailó mucho Tridireccional, lo llama su doctorado.

Obra Suelo, coreografía de Osnel Delgado Foto: Carlos Rafael

Fue José Miguel, por entonces profesor de Acrobacia en la EVA y productor del grupo, quien propone la palabra Codanza: “Cohesión, conjunto de figuras que confluyen para convergir en un todo orgánico, compacto, donde el cuerpo es el trazo, la combinación de las disímiles formas que dan armonía y belleza al universo que habitamos”.

Al inicio ensayaban en los salones de la Escuela de Arte, después rodaron y rodaron. Estuvieron en la Casa del Ballet, la Periquera, el Caligary, el tabloncillo de Ciencias Médicas y hasta en Yatobá, como le decían a un lugar que no conozco por el Hospital Psiquiátrico de Holguín. En Yatobá, como prefiere decirle Rosi, recibieron el taller “Cárcel de Aire”, por Marianela Boán.

Obra Muerte prevista en el guion, coreografía de Susana Tambutti Foto: Carlos Rafael

La Asociación Hermanos Saiz los acogió antes de ser un proyecto de Artes Escénicas. Bailaban más que ahora, en cualquier parte, con vestuario propio, inventando. Improvisaban mucho, quizá eso deberíamos retomarlo. Los bailarines ya casi no quieren improvisar. Se olvidan que es en la improvisación donde pueden desprenderse de automatismos ajenos y buscar el rito en la danza propia.

Hoy Wilber Pérez está en Viena. Rosario Hernández en España. José Miguel en Italia. Gilberto Pérez en México. Están lejos, es decir, no están.

Hoy, a Rosario Arencibia se le puede ver como maître de ballet en Codanza. Pero lo mismo es maître, que regisseur, que anda con las tarjetas de pago. Le pregunto si se mantendrá y ladeando la cabeza: “bueno”, como queriendo decir que sí, que no piensa irse.

Vianki González sigue bailando, seguirá. Ahora se enfoca en la creación, me dice que tiene muchas ideas coreográficas por concretar. No abandonó Codanza porque creyó en ella. Casi toda su vida como bailarina se la dio a Codanza, y su cuerpo.

Obra Suelo, coreografía de Osnel Delgado Foto: Carlos Rafael

Hablábamos de un líder. Maricel Godoy sigue firme en sus propósitos: convertir a Holguín en la capital de la danza en Cuba y que Codanza sea una compañía reconocida en todo el mundo.

Maricel Godoy, Rosario Arencibia y Vianki González persisten. Están cerca. Formaron parte de la fundación. Adeona, en la mitología romana, es la diosa de la llegada. Codanza, como Adeona, hizo llegar esa maravilla que es la danza contemporánea a Holguín.

Muerte…y otras digresiones

Codanza repuso Muerte prevista en el guion, ese portento de coreografía de la argentina Susana Tambutti. Se estrenó en Holguín (según el programa de mano entregado esa noche) el  6 de junio de 1999. Yo era muy joven, era un niño, pero lo recuerdo. Recuerdo que el primer cisne que vi morir era tremendamente musculoso, era un hombre, casi nada que ver, hoy lo sé, con el cisne de Fokine. Por eso hoy creo que hay pocas cosas más masculinas que un cisne. Y lo creo desde mucho antes de ver El lagoavant–gardede Mathew Bourne.

Obra Muerte prevista en el guion, coreografía de Susana Tambutti. Foto: Carlos Rafael

De manera especial, cuando pienso en Muerte…, veo a Gilberto Pérez lanzando Camelias desde su cama mortuoria en el personaje de Margarita Gautier de La dama de las cameliascarraspeando la tisis. Y a Wilber Pérez muriendo como Giselle en la escena de la locura.

Inevitablemente comparo ese elenco con el de hoy, repleto de bailarines muy jóvenes. Y me inclino a pensar que “cualquier tiempo pasado fue mejor”como decía Jorge Manrique, citado por José Ortega y Gasset en La rebelión de las masas. “(…) lo más sólito ha sido que los hombres supongan en un vago pretérito tiempos mejores, de existencia más plenaria (…)” Pero me equivoco.

Esta es una sensación peligrosa. Nos obliga a perder el pulso del momento. Nos obliga a pensar que estos nuevos danzantes están venidos a menos. Y no es verdad.

Podría pensarse que Codanza es una compañía de tránsito. Muchos bailarines, buenos bailarines, se van, emigran. Esa juventud es transitoria en la medida que lo es todo. Todo es provisional.

Codanza no es la única que lo sufre, no es la excepción pero puede confirmar la regla. En Cuba casi todas las compañías danzarias se ven atribuladas por dichas pérdidas. Tendríamos que preguntarnos por qué, pero esas son profundidades que ahora no estoy dispuesto a medir.

Obra Muerte prevista en el guion, coreografía de Susana Tambutti Foto: Carlos Rafael

Muchas veces por una necesidad objetiva, determinada por el éxodo, no pocos bailarines, apenas terminado su Nivel Medio, asumen roles protagónicos. Puedo decir que Codanza es una de las compañías en Cuba que mejor prepara a los bailarines. Y es en Codanza donde muchos de esos bailarines llegan a su plenitud. Lo demuestra la reposición de Muerte prevista en el guion, con un elenco que no tiene nada que envidiarle a los anteriores.

Susana Tambutti había creado la obra en Argentina, donde imbricaba actores y en los protagónicos bailarinas; pero al llegar a Codanza y ver un deslumbrante cuerpo de baile masculino dijo: “Casi todo será con hombres”.

Por entonces, después de presentarse la obra original en Estados Unidos el crítico Joan Freese dijo:

“El momento más brillante de la noche fue Muerte prevista en el guion, tributo a los melodramas del ballet clásico. Mientras otros coreógrafos utilizan estas tramas con fines humorísticos (como la notable Gala Performance de Anthony Tudor, o el Push comes to shove de Twyla Tharp), sería difícil comparar la visión de Tambutti con algo visto anteriormente. La muerte del Cisne, Giselle, Carmen, La dama de las camelias y la víctima del sacrificio de Consagración de la primavera, desfilan ante nosotros, al mismo tiempo que Tambutti destraba todos los límites en este montaje ambicioso.”

Como aclara el maestro Ramiro Guerra, en el posmodernismo la relación entre arte y técnica desvalorizó el antiguo concepto de lo bello plasmado en la disciplina estética para darle mayor importancia al concepto de la obra que a la obra misma. Esto hizo que la expresión interior del creador fuera más importante ante los ojos del espectador que la propia obra.

Obra Muerte prevista en el guion, coreografía de Susana Tambutti Foto: Carlos Rafael

Muerte prevista en el guion es una obra eminentemente posmodernista en cuanto desarticula–deconstruye modelos de la representación trágica como el Cisne, Giselle, Carmen, La dama de las camelias y La elegida de La consagración de la primavera, mediante un desparpajo paródico que pone en evidencia apuntes a la “decadencia cultural” finisecular en que fue creada la obra. Cultura de mezcla (y a veces mezcolanza) de todo lo que circula a través de los medios de comunicación, que suele transitar de lo sublime a lo ridículo.

Cinco obras en programa, sin Muerte…

El viernes 8 Codanza presentó  dos obras: Suelo y Casita.

Suelo, coreografía del cubano Osnel Delgado, fue el resultado del premio que obtuvo el creador –Premio Codanza de Coreografía– en el III Concurso de Danza del Atlántico Norte Codanza y Grand Prix Vladimir Malakhov.

Suelo es la unión de cuatro obras anteriores de Osnel Delgado, puestas en práctica de una manera diferente para permitirle a los bailarines expresarse mediante el material coreográfico, la oportunidad de conocerse y relacionarse con una partitura física y calidad diferentes.

Obra Imago, coreografía de Vianki González Miranda Foto: Carlos Rafael

Y Casita, una pieza del estadounidense Robert J. Priore. En octubre de 2016 Robert J. Priore llegó a Holguín junto a Company E, compañía estadounidense que bailó junto a Codanza en función única la obra Speak Easy. El intercambio propició que ambas compañías pensaran en colaboraciones que hoy se materializan.

Robert J. Priore montó para Codanza la obra Casita, pieza con matices autobiográficos que antes formó parte del repertorio de Company E y ahora se redimensiona con los bailarines de Codanza.

 

Para el sábado 9 fueron reservados, aparte de Muerte prevista en el guion, dos solos: Inside e Imago, con interpretación de Leonardo Domínguez Rodríguez y Lianet Díaz Silva respectivamente.

Vianki González Miranda sigue explorando con la coreografía. Se nota interés por re-conocer el movimiento. Insidee Imago no son cápsula aislada. Recordemos La memoria del pez, Estación para pensar, 6º de—–separación, y démonos cuenta, la cuerda empezó a tejerse con anterioridad. Estas piezas no son culminación en la obra de esta coreógrafa, pero demuestra que persiste en la búsqueda del movimiento que transgrede lo liso. Y no se conforma, quiere emoción, no se conforma con el mero movimiento, quiere agitación, sobrecogimiento, primero en el bailarín, y luego, en la butaca, ¿cómo no sobrecogerse?

Obra Muerte prevista en el guion, coreografía de Susana Tambutti Foto: Carlos Rafael

Es un lujo, Swarovski, la reposición de Muerte prevista en el guion, junto a piezas que ayudan a comprender los nuevos caminos de la danza cubana, excelente manera de celebrar el 25 aniversario de la fundación de Codanza.

 

El arte como virtud: Codanza en su 25 aniversario

 

Obra Muerte Prevista en el guion. Foto: Carlos Rafael

En homenaje a los 25 años de la Compañía de Danza Contemporánea Codanza, dirigida por la maestra Maricel Godoy, el colectivo holguinero repuso en la Sala Raúl Camayd del Complejo Cultural Eddy Suñol, las obras Casita, Suelo, Imago, Inside y Muerte prevista en el guion.

Las obras repuestas –presentadas, además, en otros momentos del año– son coreografías que han caracterizado de alguna manera el trabajo de Codanza en los últimos tiempos en la búsqueda de lo que su propio lema reza: fuerza, vitalidad y destreza.

Ninguna de estas piezas busca ser complaciente, ni con el público ni con la crítica, ni mucho menos con una Compañía que ha asumido los riesgos como parte de su concepción fundacional. Solo lo difícil, aseguraba José Lezama Lima, resulta estimulante. Uno de sus principales logros es la osadía conceptual en la que articulan sus discursos, a riesgo de que las coreografías parezcan herméticas o al menos complicadas a simple vista para un espectador no acostumbrado a ese tipo de osadías escénicas. Ahí, en esa urdimbre que conforma la interacción de múltiples significados y aleaciones culturales que es la danza contemporánea, podría decirse incluso posmoderna, encontramos uno de sus principales atractivos: la propia complejidad con que asumen la belleza para entregárnosla, no idealizada pero sí palpable, humana, real, aunque también algo etérea, sublime, en cada una de las piezas que observamos con los sentidos aguzados sobre un escenario dispuesto a sorprendernos con cada una de las puestas.

Casita, coreografía del estadounidense Robert J. Priore, explora la interioridad familiar y las dudas del individuo, basándose –como nos dice el programa de la noche– en matices autobiográficos del propio creador. Semejantes exploraciones, temáticas más que formales y coreográficas, caracterizan Suelo, del cubano Osnel Delgado, presentada, además, en la pasada edición del Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov.

Subrayo las dos coreografías creadas por Vianki González que forman parte del programa: Inside e Imago. La primera resulta una acertada exploración por las ensoñaciones más ocultas del alma humana, “aquel sitio donde las turbulencias son más profundas, viscerales”, nos recuerda la sinopsis de la obra. Además, Inside permite al joven Leonardo Domínguez Rodríguez lucirse como interprete en una coreografía minimalista, sobria, compleja, lúcida. Inside no es lo que vemos, es lo que sentimos, nos señala la obra.

Obra Imago. Foto: Carlos Rafael

Por su parte, Imago explora plásticamente la relación vida–muerte, un ciclo elemental, abordado y hasta trillado si se quiere, en los terrenos del arte y la danza. Aquí la crisálida y el nacimiento, uno de los momentos más cálidos y hermosos de la coreografía, se aproxima simbólicamente al útero femenino. La metamorfosis, por su parte, evoca al crecimiento del ser humano, el insecto kafkiano podríamos decir, y además, al desarrollo y la evolución inevitable que termina con el ocaso y el fin de ese ciclo lógico. ¿Pero acaso es el fin de la belleza? ¿Es el fin del cuerpo como portador de esa belleza? El cuerpo sigue siendo el más hermoso y terrible de los misterios del ser humano. Eso también nos recuerda Imago, una coreografía interpretada por Lianet Díaz Silva, que tiene al mismo tiempo, una perfección decadentista, lírica… y que coloca a Vianki González entre los coreógrafos jóvenes más interesantes en el panorama nacional, aun en su corto haber, pues la mayor parte del tiempo se ha desarrollado como bailarina en la propia Codanza. Subrayo, además, en ambas obras el acertado uso de la música como un elemento más, vital en este caso, en la puesta coreográfica.

Obra Inside. Foto: Carlos Rafael

La última de las obras viene a cristalizar un empeño mayor, colectivo, por parte de Codanza y su directora Maricel Godoy. Muerte prevista en el guion es una coreografía de la argentina Susana Tambuti y una de las piezas características del repertorio de la compañía desde su estreno en Holguín en 1999. Tambuti creó la obra en Argentina, con una propuesta que unía en escena a actores y bailarines en los papeles protagónicos, pero en la puesta holguinera la coreógrafa decidió explotar el magnífico cuerpo de baile masculino de Codanza. Por eso los personajes principales, en una suerte de vuelta de tuerca doblemente posmoderna y atractiva, donde la propia arquitectura coreográfica más que contemporánea es propia de un posmodernismo finisecular, son asumidos por los bailarines masculinos. A nivel macroestructural, Muerte prevista en el guion se acerca a elementos posmodernos como la metaficción, la recursividad, el pastiche, la parodia y la apropiación de múltiples referentes que tributan al ballet clásico. Además, utiliza la alegoría y la polifonía como características de la posmodernidad a un nivel microestructural. Tambuti rinde homenaje, entre otros, a obras clásicas, melodramas donde la muerte es parte consustancial de la puesta: La muerte del cisne, coreografía del ruso Michel Fokine creada inicialmente para la mítica Anna Pávlova; Giselle de Jules Perrot y Jean Coralli; Carmen, con música de Georges Bizet; La dama de las camelias en su versión de Verdi, y La Consagración de la primavera, de Ígor Stravinsky, con coreografía original de Vaslav Nijinsky para los Ballets Rusos de Serguéi Diáguilev.

Foto: Carlos Rafael

Vemos, en una obra que se destaca, entre otros elementos, por el ritmo, la progresión dramatúrgica y el montaje ambicioso, a un Leonardo Domínguez paródico en La Muerte del cisne, lo mismo Osvaldo Cardero Alcorta en la interpretación de su Giselle casi carnavalesca. Por su parte, Leonardo Fonseca Hernández ofrece una Carmen andrógina, palpable, procaz en su personaje, mientras la Dama de las Camelias de José A. Iglesia Cruz y La elegida, de Consagración de la primavera, de Lianet Díaz Silva, única interprete femenina de la puesta, por cierto excelente bailarina e intérprete, constituyen uno de los momentos más acertados y evocadores, dentro de la vorágine de asociaciones y apropiaciones de la reciente puesta holguinera de Muerte prevista en el guion.

Muerte prevista en el guión no pierde actualidad a dieciocho años de estrenada en Holguín por Codanza. En cambio se reconstruye y actualiza, como debe ser, sin alterar sus cimientos originales, en busca de una organicidad plástica que viene dada desde su propia concepción. La verdad es cuestión de perspectiva o contexto, más que algo universal y concreto, plantean algunos teóricos del posmodernismo. El arte, como la verdad, también depende de ciertas perspectivas que bien pueden o no quebrarse y que hacen perdurable una creación por encima de otra, en otros contextos, en otros ámbitos. Casita, Suelo, Imago, Inside y Muerte prevista en el guion nos muestran la encomiable altura en que se ha colocado la compañía Codanza en sus primeros 25 años de creada.

Gibara en movimiento

Por Erian Peña Pupo y Vanessa Pernía Arias

Según nos cuenta Fray Bartolomé de las Casas, el Almirante Cristóbal Colón luego de observar el enigmático paisaje desde las aguas de la Bahía de Gibara, escribió en su bitácora el 29 de octubre de 1492: “Este otro río y puerto en que agora estaba tiene de la parte del sueste dos montañas así redondas”. Esta es la primera descripción de Gibara que conoce la historia occidental: una ciudad que celebró en enero sus primeros 200 años de fundada, luego se abrió al mundo como destino turístico en mayo de este año, con motivo de la Feria Internacional de Turismo, y sufrió, en septiembre, los vientos obstinados del huracán Irma en su paso por la costa norte del país.

Gibara en movimiento. Foto: Kevin Manuel Noya

Una ciudad que cada 29 de octubre acoge a buena parte de los delegados que asisten a la Fiesta de la Cultura Iberoamericana para protagonizar “Gibara, ciudad en movimiento”, y reanimar así las calles principales de una urbe que bien conoce el arte y los artistas, pues es anfitriona desde hace varios años del Festival Internacional de Cine de Gibara.

Varios carteles esparcidos por las principales arterias de la ciudad anunciaban que la Villa Blanca sería una vez más “ciudad en movimiento” como parte de la 23 Fiesta Iberoamericana. En esta ocasión la llovizna levemente invernal –que mantuvo el cielo nublado buena parte del día– no impidió que los narradores orales de Palabras al viento regalaran sus historias al público gibareño. Tampoco que el colorido desfile inundara literalmente la calle Independencia, desde la Plaza de la Cultura hasta las inmediaciones del cine Giba. Poco antes, en la Casa de Cultura, actuó la compañía Estilo Criollo, de Río Negro, Argentina. Hieráticos, gallardos, regios, sus integrantes demostraron ser genuinos exponentes de las raíces autóctonas y el rescate del folclor del sur del país latinoamericano. Como bailar tango es sinónimo de seducción y maestría, además de identidad argentina, la pareja integrada por Natalia Matoso y Sandro Pérez, miembros del proyecto Patagonia Tango, se sumaron a Estilo Criollo y entregaron su arte en el escenario gibareño.

Rescate del folclor del sur del país latinoamericano. Foto: Kevin Manuel Noya

Por su parte, el Proyecto Ojos, de Santiago de Cuba, y Estilo Propio, protagonizaron el pasacalle que desembarcó en el parque Calixto García de la urbe costera. Todos quisieron tomarse fotos con las “estatuas vivientes” de Ojos, liderados por Alcides Carlos González Díaz (Tití), quienes ya se habían apoderado de buena porción del parque y sus inmediaciones.

Proyecto Ojos, de Santiago de Cuba. Foto: Kevin Manuel Noya

La Fiesta aunó numeroso público al ritmo del Ballet Folklórico de Oriente, la Compañía Ecos, de La Habana, y el Mariachi Holguín junto al maestro Avelino Vega Pérez, de Sonora, México, para quien “es un placer exquisito volver por cuarta vez a Gibara”. Avelino interpretó, además de otros temas clásicos del repertorio mexicano, su canción “Canto a la ciudad de Holguín”, donde asegura que “de estar viniendo seguido yo me quiero aquí quedar”. Finamente, la conocida Steel Band de El Cobre, puso a bailar al público asistente con temas como “Bacalao con pan” y “Despacito”.

Steel Band de El Cobre, puso a bailar al público. Foto: Kevin Manuel Noya

Una vez más la apacible Gibara, escenario obligado del reencuentro y la historia, donde confluyen e interactúan pasado, cultura y desarrollo, se convirtió en una ciudad en constante movimiento en días de Fiesta de la Cultura Iberoamericana.

Antídotos artísticos en la Villa Blanca

Por Claudia Hernández Maden

Ya en las postrimerías de esta Fiesta de la Cultura Iberoamericana, partió la última IX Brigada Artística Internacional de Solidaridad. Llevan nuestra música tradicional, el buen arte de los titiriteros, la alegría de los juegos infantiles. No hubo malos tiempos ni sustos hipoglucémicos que la detuvieran.

El arte es una excelente herramienta para reconstruir el corazón de una comunidad. Foto de la autora

¿Su empeño? Marcar rumbo hacia Gibara, la Villa Blanca de los Cangrejos, donde el azote ciclónico dejó huellas, aun indelebles.  Lo saben bien los vecinos de la comunidad El Güirito, quienes ya han recibido la visita de personalidades, entre ellos, los actores Corina Mestre y Jorge Perugorría, el dúo Buena Fe o el popular grupo Gente de Zona, también los pequeños de La Colmenita, quienes demostraron que tener talento es sinónimo de tener buen corazón.

A la humilde localidad han arribado otras brigadas que han aportado su granito de arena como la “Marta Machado”, la “Compay Segundo” y la Cuadrilla de Teatreros. Igualmente, han brindado su presencia los vicepresidentes de los Consejos de Estado, José Ramón Machado Ventura y Miguel Díaz-Canel Bermúdez, así como otras autoridades.

Brigada artística de solidaridad en Gibara. Foto de la autora

El centro cultural “El Coral” se colmó de sonrisas infantiles y caras de asombro, pues precisamente allí, apareció la Brigada de Arte Rebelde de la Asociación Hermanos Saíz. La queridísima Francisca, siempre dispuesta a participar en estos compromisos de amor y solidaridad, declaró su reverencia hecha poesía al Bárbaro del Ritmo.

Su hija, la joven instructora de arte Adriana, no deseó quedarse atrás. Se las agenció para movilizar corazones y números con sus poemas y juegos didácticos Al puerto de Casigua ha llegado un barco cargado de grupos… A Cuba,  “la Patria de los hermanos, del Nuevo mundo una estrella, en fin, la tierra más bella que vieron ojos humanos”, dedicó su último poema.

El arte es una excelente herramienta para reconstruir el corazón de una comunidad. Foto de la autora

Quizá la sorpresa más emocionante sería la entrada de los payasos de Rompetacones, pertenecientes al Guiñol holguinero. Su propuesta causó júbilo y alguna que otra lagrimita cuando comenzaron a interactuar con el auditorio, que por su ingenuidad y  edad candorosa, se deja impresionar fácilmente ante los efectos sonoros, los peleles coloridos o las travesuras graciosas. La despedida se concretó con la sonoridad tradicional del Septeto Zenda, de Holguín.

Payasos de Rompetacones, pertenecientes al Guiñol holguinero. Foto de la autora

Válido esparcimiento para los padres y niños residentes en El Güirito, donde como aun las imágenes advierten, se requieren mayores esfuerzos para revertir el panorama, en tanto, se trabaja por la total recuperación en la zona próxima al malecón.

Solidaridad se considera aquella adhesión circunstancial a la causa de otros. O, como la conocemos en Holguín, el consabido abrazo entre las comunidades locales y los pueblos iberoamericanos que sobrepasan cualquier obstáculo o coyuntura para ofrecer los mejores antídotos artísticos, esta vez,  contra los estragos causados por el huracán Irma.