Gibara en movimiento

Por Erian Peña Pupo y Vanessa Pernía Arias

Según nos cuenta Fray Bartolomé de las Casas, el Almirante Cristóbal Colón luego de observar el enigmático paisaje desde las aguas de la Bahía de Gibara, escribió en su bitácora el 29 de octubre de 1492: “Este otro río y puerto en que agora estaba tiene de la parte del sueste dos montañas así redondas”. Esta es la primera descripción de Gibara que conoce la historia occidental: una ciudad que celebró en enero sus primeros 200 años de fundada, luego se abrió al mundo como destino turístico en mayo de este año, con motivo de la Feria Internacional de Turismo, y sufrió, en septiembre, los vientos obstinados del huracán Irma en su paso por la costa norte del país.

Gibara en movimiento. Foto: Kevin Manuel Noya

Una ciudad que cada 29 de octubre acoge a buena parte de los delegados que asisten a la Fiesta de la Cultura Iberoamericana para protagonizar “Gibara, ciudad en movimiento”, y reanimar así las calles principales de una urbe que bien conoce el arte y los artistas, pues es anfitriona desde hace varios años del Festival Internacional de Cine de Gibara.

Varios carteles esparcidos por las principales arterias de la ciudad anunciaban que la Villa Blanca sería una vez más “ciudad en movimiento” como parte de la 23 Fiesta Iberoamericana. En esta ocasión la llovizna levemente invernal –que mantuvo el cielo nublado buena parte del día– no impidió que los narradores orales de Palabras al viento regalaran sus historias al público gibareño. Tampoco que el colorido desfile inundara literalmente la calle Independencia, desde la Plaza de la Cultura hasta las inmediaciones del cine Giba. Poco antes, en la Casa de Cultura, actuó la compañía Estilo Criollo, de Río Negro, Argentina. Hieráticos, gallardos, regios, sus integrantes demostraron ser genuinos exponentes de las raíces autóctonas y el rescate del folclor del sur del país latinoamericano. Como bailar tango es sinónimo de seducción y maestría, además de identidad argentina, la pareja integrada por Natalia Matoso y Sandro Pérez, miembros del proyecto Patagonia Tango, se sumaron a Estilo Criollo y entregaron su arte en el escenario gibareño.

Rescate del folclor del sur del país latinoamericano. Foto: Kevin Manuel Noya

Por su parte, el Proyecto Ojos, de Santiago de Cuba, y Estilo Propio, protagonizaron el pasacalle que desembarcó en el parque Calixto García de la urbe costera. Todos quisieron tomarse fotos con las “estatuas vivientes” de Ojos, liderados por Alcides Carlos González Díaz (Tití), quienes ya se habían apoderado de buena porción del parque y sus inmediaciones.

Proyecto Ojos, de Santiago de Cuba. Foto: Kevin Manuel Noya

La Fiesta aunó numeroso público al ritmo del Ballet Folklórico de Oriente, la Compañía Ecos, de La Habana, y el Mariachi Holguín junto al maestro Avelino Vega Pérez, de Sonora, México, para quien “es un placer exquisito volver por cuarta vez a Gibara”. Avelino interpretó, además de otros temas clásicos del repertorio mexicano, su canción “Canto a la ciudad de Holguín”, donde asegura que “de estar viniendo seguido yo me quiero aquí quedar”. Finamente, la conocida Steel Band de El Cobre, puso a bailar al público asistente con temas como “Bacalao con pan” y “Despacito”.

Steel Band de El Cobre, puso a bailar al público. Foto: Kevin Manuel Noya

Una vez más la apacible Gibara, escenario obligado del reencuentro y la historia, donde confluyen e interactúan pasado, cultura y desarrollo, se convirtió en una ciudad en constante movimiento en días de Fiesta de la Cultura Iberoamericana.

Antídotos artísticos en la Villa Blanca

Por Claudia Hernández Maden

Ya en las postrimerías de esta Fiesta de la Cultura Iberoamericana, partió la última IX Brigada Artística Internacional de Solidaridad. Llevan nuestra música tradicional, el buen arte de los titiriteros, la alegría de los juegos infantiles. No hubo malos tiempos ni sustos hipoglucémicos que la detuvieran.

El arte es una excelente herramienta para reconstruir el corazón de una comunidad. Foto de la autora

¿Su empeño? Marcar rumbo hacia Gibara, la Villa Blanca de los Cangrejos, donde el azote ciclónico dejó huellas, aun indelebles.  Lo saben bien los vecinos de la comunidad El Güirito, quienes ya han recibido la visita de personalidades, entre ellos, los actores Corina Mestre y Jorge Perugorría, el dúo Buena Fe o el popular grupo Gente de Zona, también los pequeños de La Colmenita, quienes demostraron que tener talento es sinónimo de tener buen corazón.

A la humilde localidad han arribado otras brigadas que han aportado su granito de arena como la “Marta Machado”, la “Compay Segundo” y la Cuadrilla de Teatreros. Igualmente, han brindado su presencia los vicepresidentes de los Consejos de Estado, José Ramón Machado Ventura y Miguel Díaz-Canel Bermúdez, así como otras autoridades.

Brigada artística de solidaridad en Gibara. Foto de la autora

El centro cultural “El Coral” se colmó de sonrisas infantiles y caras de asombro, pues precisamente allí, apareció la Brigada de Arte Rebelde de la Asociación Hermanos Saíz. La queridísima Francisca, siempre dispuesta a participar en estos compromisos de amor y solidaridad, declaró su reverencia hecha poesía al Bárbaro del Ritmo.

Su hija, la joven instructora de arte Adriana, no deseó quedarse atrás. Se las agenció para movilizar corazones y números con sus poemas y juegos didácticos Al puerto de Casigua ha llegado un barco cargado de grupos… A Cuba,  “la Patria de los hermanos, del Nuevo mundo una estrella, en fin, la tierra más bella que vieron ojos humanos”, dedicó su último poema.

El arte es una excelente herramienta para reconstruir el corazón de una comunidad. Foto de la autora

Quizá la sorpresa más emocionante sería la entrada de los payasos de Rompetacones, pertenecientes al Guiñol holguinero. Su propuesta causó júbilo y alguna que otra lagrimita cuando comenzaron a interactuar con el auditorio, que por su ingenuidad y  edad candorosa, se deja impresionar fácilmente ante los efectos sonoros, los peleles coloridos o las travesuras graciosas. La despedida se concretó con la sonoridad tradicional del Septeto Zenda, de Holguín.

Payasos de Rompetacones, pertenecientes al Guiñol holguinero. Foto de la autora

Válido esparcimiento para los padres y niños residentes en El Güirito, donde como aun las imágenes advierten, se requieren mayores esfuerzos para revertir el panorama, en tanto, se trabaja por la total recuperación en la zona próxima al malecón.

Solidaridad se considera aquella adhesión circunstancial a la causa de otros. O, como la conocemos en Holguín, el consabido abrazo entre las comunidades locales y los pueblos iberoamericanos que sobrepasan cualquier obstáculo o coyuntura para ofrecer los mejores antídotos artísticos, esta vez,  contra los estragos causados por el huracán Irma.

Bariay: una cita multicultural

Por Claudia Hernández y Jorge Suñol

Es Cayo Bariay. Donde todo comenzó. Aquí volvemos durante la XXIII Fiesta de la Cultura Iberoamericana. ¿Cómo revivir el encuentro? Me pregunta una amiga debutante en estos lares iberoamericanos. Acontece el regreso al Monumento Nacional, a la Aldea taína que ella ha descubierto, como el mismísimo Cristóbal Colón, pero a pie.

Encuentro de los dos mundos. Foto: Kevin Manuel Noya

Obligados a peregrinar, hallamos el paisaje costero que permanece hermoso —aun cuando ha sido trastocado por los vientos huracanados de Irma. Lo atestiguan las tantas fotografías y selfies tomadas al unísono. Los pies hundidos en la arena, listas las protecciones contra el ardiente sol, y el agua de coco hidratando nuestra presencia, que se moviliza ante la marea de sonido del Proyecto Electrozona.

Pronto, los buenos vinicultores del Club Bayado invitan a participar del Brindis por nuestra América. Hay vino de uvas, casabe y muchos amigos juntando sus manos en el escenario natural. “Brindemos por el encuentro y unión de las dos culturas, con casabe de los indios de América y el vino español”, anuncian.

Con Ojos Teatro, proyecto santiaguero habitual en esta celebración, no hay lente que se resista a captar su atrayente ritual de color, ahora representando al Conquistador genovés y su séquito de embarcaciones Niña, Pinta y Santa María, la flota descubridora más trascendental de la historia.

cantos afrocubanos del Ballet Folclórico de Oriente. Foto: Kevin Manuel Noya

Esta vez, se unirían en un culto sui géneris, acompañados por los cantos afrocubanos del Ballet Folclórico de Oriente. En un espectáculo sorprendente, sus bailarines emergen del mar, evocando cantos y danzas para Yemayá y Oshún, hijas de Olofin, la Reina de la superficie y la otra dueña de las Aguas Dulces.

Heredero de la tradición franco haitiana y la religión yoruba, el Ballet debutó en esta ceremonia, junto a Ojos Teatro. La música sonorense del maestro Avelino Vega, de México, conspira a favor de la representación musical. Si nos dejan o De qué manera te olvido suenan inmejorables en su voz. Con su Estilo Criollo, la Argentina se hace presente en los vestuarios típicos y pañuelos al aire. Comparecen el tango imprescindible, la música folclórica y No llores por mí, Argentina que recuerda a la imperecedera Evita.    

Foto: Kevin Manuel Noya

Las vibraciones de la Steel Band cierran la tarde, pero todavía se sienten los aires de esta fiesta. Subimos hasta el mirador, donde la vista es más hermosa, no por gusto el gran Almirante celebró esta Isla convertida en tesoro natural y cultural. Desde allí, el mar se ve diverso e inquieto, y el sol insistente lo acompaña, pero es la gente de todas partes y su andar quienes hacen de todo esto un paisaje digno de fotografiar y recordar.

Desde ese alto escenario del Parque Natural Cristóbal Colón actuaron varios artistas invitados a esta cita multicultural. La agrupación Carpacho y su Súpercombo llega desde Chicago, para regalarnos su música colombiana, sí, porque de eso se trata, de esa mezcla rica de culturas y tradiciones. Ellos se encargarían de cerrar las jornadas en Cayo Bariay.

La Argentina se hace presente en los vestuarios típicos . Foto: Kevin Manuel Noya

Quedaba entonces abierta la convocatoria para la edición 24 de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana, algo que ya se sueña y que al decir de Eduardo Ávila Rumayor, director de la Casa de Iberoamérica, tiene que “seguir el concepto que nosotros defendemos, un nacimiento de pueblos nuevos que confluyen a partir del arribo a costas cubanas de la expedición de conquista”.

En esta edición se han organizado más de 250 actividades, donde intervienen alrededor de 15 instituciones culturales, y a pesar de que resulte muy difícil lograr que todo se presente tal y como se diseñó inicialmente en los programas; el evento, según Ávila, demuestra su viabilidad, pues ha logrado sostener los principales espacios con que cuenta, como el Congreso Iberoamericano de Pensamiento.

Bariay: una cita multicultural. Foto: Kevin Manuel Noya

También es importante resaltar la participación internacional, demostrada en la cantidad de países presentes, alrededor de 20 con más 150 delegados. “El balance es positivo, por supuesto, siempre se desprenden enseñanzas, cuestiones que no nos permiten conformarnos con lo que obtenemos, y ahí va un proceso de reflexión una vez terminado el evento, pero hay fiesta y debe haber continuidad”, valora Ávila.

Las jornadas continúan. La Fiesta todavía no acaba. Esta vez, viajaremos hasta Gibara, allí donde los cangrejos “hablan” y te dan la bienvenida. Allí donde los sueños, junto al mar, se hacen más eternos, allí donde la solidaridad de las Brigadas Artísticas Internacionales se escuchará como un fuerte grito.

África también en Iberoamérica

Por Julio César

A la luz de las antorchas y con la luna de testigo, tras el llanto del barracón o la súplica del negro, se armó el bembé. De África a las Américas, despojados de su tierra camino a lo incierto, pero no de su esencia, de su ser.

El folclor africano está entretejido en nuestros patrones genéticos. Foto: Kevin Manuel Noya

Una noche para evocar nuestras raíces negras fue la que ofreció el Ballet Folclórico de Oriente el 27 de octubre como parte de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana. El espectáculo “Tradición oriental”, que llegó a Holguín como parte de las celebraciones por el 60 aniversario de la agrupación músico-danzaria, sin dudas constituye una fiel representación de las costumbres del esclavo resistente a la opresión blanca, firme ante sus creencias, y su religión.

El Teatro Eddy Suñol devino en escenario para recrear el más puro bembé afrocubano, sin dudas la festividad más representativa de esta cultura. Bajo la dirección artística y general de Sergio Hechavarría Gallardo, en la velada se disfrutaron de los frescos coreográficos Petro, Bembé, Tempo Nago, y Maní, unidos a los cantos Elubio y Gusan, todos bajo el imprescindible acompañamiento sonoro de los tambores ancestrales.

El folclor africano está entretejido en nuestros patrones genéticos. Foto: Kevin Manuel Noya

Como la institución danzaria de carácter folclórico más antigua de Cuba, se nos presenta esta compañía que tuvo su origen en lo más autóctono, tradicional y humilde de la ciudad de Santiago de Cuba. Influenciados por la tradición escénica, la tumba francesa y la emigración franco-haitiana, el ballet encuentra sus inicios en un pequeño grupo de bailadores, percusionistas y cantantes populares que desde el año 1956 se denominaron “Sorpresa oriental”. La eliminación del exclusivismo discriminatorio que trajo consigo el triunfo de enero del 1959 propició la primera presentación oficial del grupo con el nombre de Conjunto Folclórico de Oriente, con el consiguiente auge y posterior cambio de nombre en 1992, cuando se comienza a llamar como se le conoce en la actualidad.

Con el canto negro del barracón hay a quien se le eriza la piel, o hasta se monta el muerto: el Congo llama y sus hijos responden. Este es precisamente uno de los objetivos que persigue la compañía: la búsqueda de la trascendencia de las inmigraciones ocurridas durante los siglos XIX y XX para profundizar en esa genuina mezcla de identidades culturales del Caribe antillano, que al amparo de la esclavitud, dio lógica a la referencia de Don Fernando Ortiz, a ese ajiaco.

Protegidos por sus deidades: Eleguá, Oshúm, Shangó, trabajan los negros en el café y la caña de azúcar, impregnándole un sabor autóctono, ese que viene de su espíritu cultural, de un folclor genuinamente ontogénico que se traduce en cantos y bailes, génesis de la identidad y la nacionalidad en Cuba.

El folclor africano está entretejido en nuestros patrones genéticos. Foto: Kevin Manuel Noya

En una danza desenfadada, con libertad de movimientos pero sin escapar de la perfecta interpretación profesional de la coreografía, se fusionan vestuarios y voces para estructurar un ritual impoluto.

De África al Caribe se trajo mezclada en barracas la savia que dio forma de tradición religiosa y danzaria a todo el Oriente de Cuba, esa misma que hoy celebramos cuando decimos que “aquí, el que no tiene de congo…”, esa que también nos hace iberoamericanos.

Hay teatro, hay festival

Mural dedicado a Raquel Revuelta.
Mural dedicado a Raquel Revuelta. Foto: Buby Bode
El acto escénico siempre ha estado marcado por una realidad que lo pone en desventaja con otras artes: su carácter efímero. Por eso, cuando un festival convoca es una oportunidad insoslayable. Asistir a sus presentaciones es vivir el teatro en estado puro; es encontrar en esos instantes dentro de la sala oscura el personalísimo acto de la creación; un tipo de experiencia vívida que conduce a distintos caminos, al sello de la polémica, del enfrentamiento, de la pasión, de la diversión, del pensamiento, pero jamás de la indiferencia.

Los primeros días del Festival de La Habana han transcurrido a sala llena. En Cuba existe un público que entiende los códigos teatrales. Puestas en escenas nacionales e internacionales han creado un panorama teatral donde conviven distintas maneras de concebir y hacer, una amplitud de caminos que apuntan, sobre todo, a la responsabilidad social de proyectar el arte con las luces y sombras de lo humano.

Es imposible verlo todo. Por más cronometrado que nos programemos el recorrido. Pero sí es posible disfrutar de una buena cantidad de obras y hay, eso sí, para todos los gustos.

Para quienes gustan del teatro de títeres la cartelera ofreció funciones de Los dos príncipes, del matancero Teatro Las Estaciones; Como la noche y el día, de Alas Teatro de Pinar del Río; Érase una vez… un pato, de Teatro La Proa; Las descabelladas historias de Polichinela en La Habana, de Teatro del Caballero; Historias bien guardadas de La Salamadra, estos tres últimos elencos de La Habana; y Lupa: Mundos para mirar de cerca, de Argentina.

De la muestra nacional para adultos que se exhibe en esta cita, varios han sido los montajes que en los últimos dos años hemos podido disfrutar en el momento de su estreno, en temporadas en la capital, o en el Festival de Teatro de Camagüey, que acogió a muchas de estas obras.

Éxtasis de Teatro Buendía; ¡Guán Melón! ¡Tú Melón! de El Ciervo Encantado; Harry Potter: se acabó la magia, de Teatro El Público; Diez Millones de Argos Teatro; Balada del pobre BB de Impulso Teatro; La pasión King Lear de Teatro D’ Dos; y Baquestribois de Osikán Plataforma Escénica Experimental, son algunas de las obras presentadas por estos días que, aun cuando han tenido temporadas en la capital, siguen llenando los teatros.

Igual convocatoria de público han tenido Los caballeros de la mesa redonda de Teatro del Viento, de Camagüey; y Jacuzzi de Trébol Teatro de Holguín.

Los caballeros de la mesa redonda de Teatro del Viento. Foto: Buby Bode
La primera, con dirección de Freddys Núñez Estenoz removió el proscenio de la sala Raquel Revuelta con una interesante y cuestionadora puesta de teatro político, que emplea paralelismos epocales para exponer realidades desde distintas problemáticas sociales, con tacto, vigor, toques de humor y absurdo.

Jacuzzi, con dirección y dramaturgia de Yunior García, se presentó en el teatro City Hall, un espacio en desuso durante mucho tiempo y con evidentes problemas de infraestructura que –a pesar de los esfuerzos de los trabajadores del centro– atentan contra los espectáculos teatrales. No obstante, Jacuzzi llenó la sala los tres días de presentaciones.

La obra basa su argumento en el reencuentro de tres jóvenes amigos y las controversias de estos hacia la sociedad contemporánea en la que vivimos. Lo que impresiona mayormente en esta pieza es la vitalidad de la palabra, la crudeza descarnada con que se asume la realidad al mismo tiempo que ofrece momentos de estrujante cuestionamiento y de verdadera rebeldía.

Yunior García, director, dramaturgo y actor de esta pieza se convierte en una revelación no solo por su evidente talento y versatilidad, si no por encarnar un personaje que él mismo creó y por tanto es de una coherencia abrumadora.

En un éxito de público y de crítica se convierte esta obra que debería tenerse en cuenta para largas temporadas, más allá de este Festival.

Por otra parte, dos homenajes a figuras de las artes escénicas cubanas han tenido lugar en este Festival, aun cuando en esta 17 edición no existió una dedicatoria específica como ha sido recurrente en otros momentos.

Un mural de cerámica dedicado a Raquel Revuelta se develó en la sala teatral que lleva el nombre de la actriz. Creado por los artistas Raciel Feria y Luis Zamora, la obra presenta a la emblemática artista, figura imprescindible de la cultura cubana, en uno de sus roles más aplaudidos: la Madre Coraje de Bertolt Brecht.

El otro homenaje, que tuvo lugar desde las tablas, fue al dramaturgo recientemente desaparecido Amado del Pino. Una de sus últimas obras, Espontáneamente, cobró vida en la escena con el montaje de Laudel de Jesús para Cabotín Teatro de Sancti Spíritus.

La obra, que Amado no alcanzó a ver estrenada, aparece en la antología de Letras Cubanas Nueve dramas en presente, antología de dramaturgia cubana de hoy, con concepto, selección y nota introductoria de Omar Valiño. Y como casi todo el teatro que escribió el dramaturgo parte de la realidad y toma la ilusión como escudo. Este es, ciertamente, el primer Festival de La Habana sin Amado del Pino, cuesta imaginárselo. Pero confiemos en la sobrevida de su obra, que así sea.

Por Amelia Duarte de la Rosa

Tomado de www.granma.cu

Holguín: La Fiesta de las raíces culturales iberoamericanas

Danza argentina durante el pasacalle en la inauguración de la XXII Fiesta la Cultura Iberoamericana. Foto: Lisandra Cardoso

Unos 60 artistas representantes de diversas partes del mundo se apoderaron hoy de las calles de esta ciudad de Holguín, para mostrar las raíces culturales más distintivas de Iberoamérica.

El pasacalle que tradicionalmente acompaña la segunda jornada de las fiestas de la cultura iberoamericana, con sede desde 1992 en Holguín, tuvo como punto de partida el parque El Quijote en un recorrido que cautivó a holguineros y visitantes, muchos de los cuales se sumaron al desfile que culminó en la plaza San José en el casco histórico de la urbe.

Ritmos y bailes como el mambo, el changüí, la salsa, el flamenco, el tango y el son confluyeron en un gran espectáculo, que hermanó desde el arte y la cultura a los representantes de las naciones participantes.

Desde la ciudad de Chicago en los Estados Unidos llegó Carpacho y su supercombo, quienes pusieron a bailar a los espectadores con un repertorio variado a base de merengue y salsa colombiana, que incluía muchas canciones del reconocido grupo Niche.

Las compañías Eco, de La Habana, el ballet español Lina Sanz, de Holguín, y Estilo Criollo, de Argentina, fueron otras de las compañías que a ritmo de zapateo mostraron la fuerza y carácter de Iberoamérica.

Vanesa Jerez, una de las directoras de la compañía argentina Estilo Criollo, afirmó a la ACN sentirse absolutamente contenta y agradecida por estar en Cuba, país que visitan por primera vez.

comunidades espanolas lisandra01Es increíble la energía de los cubanos, indicó, al destacar que se trata de una fiesta de pueblo en la que participan artistas de mucho talento, y significó que ha sido maravilloso poder estar aquí hoy compartiendo las danzas típicas de Argentina.

La jornada de este miércoles incluyó además, la inauguración de la muestra fotográfica “Rojos” del artista Alcides Carlos González Díaz, quien en esta exposición asumió el riesgo de proponer el desnudo artístico como pretexto de sus inquietudes expresivas.

La XXIII edición de Fiesta de la Cultura Iberoamericana que se celebra en la ciudad de Holguín hasta el próximo día 30 está dedicada, en esta ocasión, a las Industrias culturales como estrategia de desarrollo local.

(Agencia Cubana de Noticias)

Gibara: encantos renovados

Una joya de la arquitectura gibareña es el inmueble donde se ubican ambos museos. Foto Carlos Rafael

El mismo sitio donde el Mayor General Calixto García Íñiguez estableciera el Cuartel General del Departamento Oriental del Ejército Mambí en 1898, hoy deviene en espacios para el rescate de la historia y belleza local: el Mueso Municipal y el de las Artes de Gibara.

El devastador Huracán Ike que azotó a al región en el año 2008 se convirtió en el punto casi culminante del inmueble que hoy ocupan ambos museos, el cual estuvo en fase muy cercana a la del derrumbe. Sin embargo, luego de mantenerse cerrados durante casi una década por las malas condiciones constructivas, una inversión del Centro Provincial de Patrimonio Cultural, con un aproximado de 200 mil CUC, le devolvió la vida a tan relevantes sitios dentro de la localidad.

Una amplia colección de piezas de indiscutible belleza se exhiben en el Museo de Arte. Foto Carlos Rafael

La belleza que hoy ostenta el edifico gibareño puede ser comparada con la de muy pocos en la provincia, su amplitud, frescura y prepotencia constructiva son elementos que resaltan a la vista del visitante. Los muros, marcos y columnas exhiben en su interior un trabajo decorativo realizado con sutileza por los artistas gibareños Fernando Longoria, Manuel Silva, Humberto Lahera.

El Festival de Cine de Gibara, antiguo “Cine Pobre”, sin dudas constituye el evento más importante que se realiza en la ciudad, por tal motivo no es de extrañar que su impacto haya llegado hasta el financiamiento de las acciones de restauración, todo ello gracias a la gestión de Jorge Perugorría, quien aportó siete mil CUC a esta causa. No es de extrañar tampoco que en estos espacios se le dedique un aparte a tan significativo Festival creado por Humberto Solás.

“En una intervención que abarcó el edificio en su totalidad, debe destacarse que la restauración no fue solo del inmueble, sino de todas las colecciones museables que se sometieron a un minucioso proceso de conservación, pues precisamente mediante estas últimas se busca narrar la historia de Gibara: desde el desembarco de Cristóbal Colón, pasando por los esplendores coloniales de la Villa en el Siglo XIX, hasta su papel en las gestas de liberación nacional”, destacó Evelín Hernández Cobas, directora de Patrimonio Provincial.

En el inmueble compuesto por dos plantas: en la primera se ubica el museo municipal, y en la segunda el de arte; intervinieron además el Fondo Cubano de Bienes Culturales y la Dirección Municipal de Cultura. Por ello durante la reapertura de ambos museos, fue propicio el reconocimiento a historiadores, artistas y otras personas que participaron en la restauración. De ahí que se le entregara el Escudo de la Ciudad de Gibara a la Directora de Patrimonio Provincial; así como a María de Jesús Chacón Pavón, directora del Museo de Arte. También fueron agasajados con la Distinción “200 Aniversario”, Fernando Javier González Longoria, artesano-artista gibareño, así como Manuel Alberto Silva Escobar y Jorge Luis Betancourt, restauradores de la localidad, y Martha Tauler León, directora del Museo Municipal.

Como el mejor Teatro Lírico de Cuba calificó Barnet al holguinero. Foto Carlos Rafael

El arte no podía faltar al acto realizado en consonancia con el Día Nacional de la Cultura, este 20 de octubre, para ello fueron invitados integrantes del Teatro Lírico de Holguín “Rodrigo Prats”, quienes interpretaron una suerte de escenas criollas a través de “La Comparsa”, de Lecuona, y de la zarzuela “Cecilia Valdés”; por su parte la danza estuvo a cargo del Ballet de Cámara de la provincia.

Al encuentro vespertino, donde concurrieron junto al pueblo gibareño las principales autoridades de la provincia, asistió además Miguel Barnet, Presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, quien expresara su gran admiración por la Villa, al tiempo que felicitara al Lírico holguinero ratificando “las palabras de Esther Borjas, quien decía que es el mejor de Cuba”.

“Gibara es mi viejo amor”, resaltó el Presidente de la Uneac. Foto Carlos Rafael

“Gibara, que era Villa Blanca y ahora es cromática-bromeó-, es un viejo amor: que ni se olvida ni se deja. A ella me invitó varias veces Solás, quien también se encantó con sus tantas leyendas y magia. Lo único que no hay que restaurar aquí es el amor y la memoria de ustedes que se mantiene intacta”, destacó Barnet.

Carta de agradecimiento de Irene Rodríguez al pueblo y las instituciones holguineras

Estimados amigos:

Quiero agradecer el apoyo inigualable de Yanet Pérez, presidenta del Consejo Provincial de las Artes Escénicas, y del director del Teatro Comandante “Eddy Suñol”

Logo de la compañía Irene Rodríguez.

de la ciudad de Holguín Roger Rodríguez, durante la presencia de la Compañía Irene Rodríguez en el IV Concurso de Danza del Atlántico Norte Codanza y Grand Prix Vladimir Malakhov. Así como la asistencia a nuestra presentación y las bellas palabras de elogio y cariño del Primer Secretario del PCC, Luis Antonio Torres Iríbar, y demás instituciones políticas y gubernamentales de la provincia. Quiero destacar, además, la entrega y dedicación de los técnicos de dicho teatro, los cuales incansablemente trabajaron tanto para los requerimientos de nuestra Compañía como para los de las demás agrupaciones concursantes, como ya no es típico en los teatros habaneros. También reconocer el apoyo de Mayra Fernández, la directora del Ballet de Cámara de Holguín, al prestarnos su sede de ensayo, incluso el sábado.

Premio UNEAC a la compañía Irene Rodríguez. Foto: Carlos Rafael

Agradezco de todo corazón a la dirección de la UNEAC de Holguín y a su presidente Julio Méndez por tan hermoso Premio conferido a mi Compañía, el cual se nota fue elaborado con gran cariño y esmero.

Irene Rodríguez. Foto: Carlos Rafael

Y por último, quiero agradecer de una forma especial a ese maravilloso público holguinero que ovacionó de pie por largos minutos nuestras puestas en escena y que a través de la votación confirió el Premio del Público a la Compañía Irene Rodríguez, el cual es el mejor reconocimiento para un artista. Nunca olvidaré esa cálida audiencia del Teatro Comandante “Eddy Suñol” que realmente supo  apreciar  la calidad de nuestro trabajo.

MSc. Irene Rodríguez

Directora, Primera Bailarina y Coreógrafa

Compañía Irene Rodríguez

Con la “Médula” premiada

Yoel González, también se ha hecho una historia en el complejo universo de la danza
Yoel González, también se ha hecho una historia en el complejo universo de la danza

La relación del guantanamero Yoel Gonzalez con el Grand Prix Vladimir Malakhov incluye una carrera catapultada, momentos únicos como el estreno mundial de la pieza El hombre detrás de la estrella, interpretada por el propio Malakhov, y ser el coreógrafo más premiado del certamen junto a integrantes de su compañía Médula a lo largo de la historia del certamen.

Contundente, sincera, espontánea, movilizadora es la obra que construye. Sus composiciones son igual de abra (z-s) adoras, lo mismo te ciñen en un abrazo, que te hacen arder el pensamiento, nunca quedas inerte ante una pieza suya. Lo demostraron en esta oportunidad la obra La Granja, cuyas puestas De monos, De pollos, De gatos, y De perros, abordan la violencia de género como .temática sustancial.

Te recuerdo en este mismo escenario donde fuiste premiado con el “Codanza” coreográfico en 2014. ¿Cuántas oportunidades te abrió entonces?

El primer premio que obtuve en el “Malakhov” me abrió puertas. Era un bailarín completamente independiente, sin ninguna compañía. A raíz de eso, el catalejo se viro hacia mí y empecé a crecer, obtuve otras oportunidades de plazas. Existían otros premios, pero el nombre de Vladimir Malakhov estaba implicado en mi carrera, al igual que el de Maricel [Godoy] y Paul [Seaquist], ya no eran nombres comunes dentro del país, sino internacionales y de referencia mundial.”

No éramos un grupo sólido hasta que comenzamos a participar en eventos nacionales como el DanzanDos. Empezaron a crecer los intereses de los bailarines que, en vez de emigrar a la capital, venían desde La Habana o Santiago a integrar la compañía. Ahora mismo está compuesta por gente de varios lugares debido a los resultados obtenidos en cada año.

En México, te iniciaste en una nueva experiencia gestionando tu propio evento, ¿cómo fue tu paso por la tierra azteca?

Decidimos cambiar el panorama y con un amigo creamos el Grand Prix Yoel González, una verdadera aventura que llevamos hasta el Festival Internacional de Artes en Espacios Alternativos (FIA), celebrado en Veracruz, México. El concurso estuvo abierto a bailarines, coreógrafos, guionistas, actores, compañías de danza, academias, grupos y todos los intérpretes interesados de cualquier nacionalidad.

Nuestra presencia allí fue muy fructífera, al punto que en enero próximo la compañía tendrá una gira por todo México. Fue toda una aventura, buscamos el presupuesto nosotros mismo, así como los premios, para abrir un camino en ese evento auspiciado por los mexicanos que, en este año, logro convocar a 100 participantes entre México, Ecuador y nosotros como cubanos. A eso le unimos un proyecto comunitario que hemos denominado Regalarte, con el propósito de llevar el arte a las comunidades más difíciles de México, una experiencia poco común en ese país.

Allí vimos una realidad muy distinta a la nuestra. Vimos cómo la niñez vive en la calle, recuerdo una pequeña que vendía caramelos con sus ojos. Tenía no menos de 6 años. Inmediatamente, comencé a leerle “Los gnomos están tristes”, texto de Eldis Baratute. Eran cinco cuentos pequeños. Se los leí completos. Luego, compartí esa experiencia en plena función. Le siguió una canción que me inspiró esa pequeña. Allí estaban varios empresarios que quedaron impactados. Me llamaron y tuvimos una cita, incluso les enseñé a bailar casino. Así creció el proyecto inicial.

El arte cubano tiene un valor importante ahora mismo para la tierra azteca. Sucede que existe una visión estancada de Cuba, a través de alguien que dijo: la salsa cubana es la mejor, acompañado de un referente político negativo, al comparar la Isla con una jaula. Abundaron no ya las preguntas sobre Cuba, sino las múltiples propuestas a,  supuestamente, salir de la “jaula”. El referente más grande para ellos es Celia Cruz, una figura con la que se identifican más que con sus propios artistas.

Entonces es imprescindible dejar caer el velo que cubre la verdad sobre nuestra Isla y sus creadores, y qué mejor manera para hacerlo, que llevando el arte joven que acá se gesta. Ahora mismo la misión es romper con esa falsa filosofía y comenzar otra historia completamente nueva.

Vladimir Malakhov, figura de la danza mundial, interpreta El hombre detrás de la estrella
Vladimir Malakhov, figura de la danza mundial, interpreta El hombre detrás de la estrella

¿Cómo ha sido tu experiencia de trabajo junto a Malakhov?

Trabajar con Malakhov ha sido una experiencia muy buena. Resulta que soy más descontrolado, menos organizado ante un proceso creativo. Con Malakhov había que ir al detalle, no puedes ir a “improvisarle” un tema, estar claro con la idea que le compartes, aun cuando se te ocurra en ese instante.

Decidimos contar su historia, no la del bailarín, sino la del ser humano, su sentimiento, su feeling, la relación con la familia, cómo es su vida normal. Tiene un temperamento muy cómodo, se lo toma todo con mucha calma. Dentro de la coreografía realizó movimientos sutiles, más allá de la técnica. En tan solo dos días de ensayos, nació un producto intelectual que pareciera se estaba procesando mucho tiempo atrás.

A medida que el trabajo progresaba fuimos conectando musicalmente la obra, lo más difícil era hallar el código, el alma, la nota exacta para cada emoción que me conmoviera a mí, al público.Indudablemente, es un ser con mucha luz. Con casi 50 años y no pocas lesiones en su cuerpo, todavía cada pequeño movimiento esta cargado con muchísima elegancia. Posee la imagen, el porte y espíritu de un bailarín joven y perfectamente entrenado, con la calidad técnica que le distingue su vasta formación.

Has creado un un vínculo, ya indestructible, con el Gran Prix y Médula…

Profesionalmente he mantenido una relación especial con el Grand Prix al ganarlo como coreógrafo junto a Yamilca o Inés María Preval por sus interpretaciones, y ahora con Aracelis Robaina, premiada en esta cuarta edición. Creo que todo tiene su tiempo y me va haciendo falta otro reto. Sin embargo otros bailarines que trabajan conmigo buscan este sueño Ahora mismo estoy experimentando, y esa misma experimentación la estoy aplicando con quienes no han alcanzado el Grand Prix.

La compañía Médula siempre con una actuación destacada en el Grand Prix

La compañía ostenta nuevas adquisiciones con un altísimo nivel interpretativo.Hace 7 meses trabajamos en una filosofía que pasó por diferentes etapas. Es La Granja, una idea que ha demandado mucho y creo seguirá creciendo, muy pulida técnica e interpretativamente. Es una sola pieza que ronda los 40 minutos, acá se ha presentado en fragmentos.

González se centra no ya en mostrar una historia, sino las maneras de contarla…

Me interesa demostrar que ese intérprete esta apto. Que se inspire y manifieste toda la seriedad que conlleva la pieza. He mantenido un régimen de entrenamiento muy fuerte, casi triplicado. El plato fuerte es ballet, ballet y más ballet. Corporalmente, dedican una hora sostenida al gimnasio lo que ha mejorado el tono muscular y la imagen. Ahora mismo exhiben una presencia hermosa.

Y el resultado no se hizo esperar tras confirmarse como el creador más laureado en el Concurso de Danza del Altántico Norte. Su meta es trabajar, trabajar, trabajar en su natal Guantánamo. Siempre en contacto con el público, siempre en busca de los necesarios apoyos y otras ideas novedosas que, esperamos, sigan colmando con aplausos el escenario del Teatro Suñol cada septiembre.

 

Un templo para la danza

Cuenta la leyenda que la mítica bailarina y coreógrafa estadounidense Isadora Duncan (1877–1927) bailó en la holguinera ciudad de Gibara a inicios del siglo pasado. Pero esa historia con tintes románticos permanece como un vago y disperso rumor todavía no confirmado, incluso para quienes preferimos creerla como cierta. Lo que sí es verdad, al punto de ser parte de la monumental historia viva de la danza en Cuba, es que el importante bailarín ucraniano Vladimir Malakhov, figura mítica del ballet mundial de todos los tiempos, ha bailado en más de una ocasión en Holguín para el asombro sempiterno y cotidiano de quienes insistimos en mirar al mundo desde una provincia del universo.

Vladimir Malakhov interpreta la coreografía El hombre detrás de la estrella. Foto: Carlos Rafael

La primera vez que en predios del Teatro Comandante Eddy Suñol, Vladimir Malakhov bailó fue en 2013, cuando hizo suyos La muerte del cisne, de Mauro Di Candia, y Voyague, de Renato Zanella, momento que, al decir de la maestra Maricel Godoy, coreógrafa y directora de la compañía anfitriona, Codanza, resultó “piedra fundacional, la primera piedra de un templo mayor, ese templo que hemos ido construyendo”. Ahora regresó a Holguín, y en la noche de apertura de la IV edición del Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov, interpretó, en estreno mundial, la coreografía El hombre detrás de la estrella, del guantanamero Yoel González, director de la compañía Médula. Yoel recibió en la pasada edición del certamen un Premio Extraordinario que le permitió crear una coreografía para ser interpretada especialmente por Malakhov en esta ocasión. En ella el joven coreógrafo no desestimó la oportunidad de hacernos recorrer –como lo indica el nombre de la pieza– la cotidianidad de un hombre que ha trascendido como “el mejor bailarín del mundo”, nombrado así en cinco ocasiones por la revista Dance Magazine. Yoel González insistió en mostrarnos quién es Vladimir Malakhov el hombre: sus interioridades, conflictos, momentos superfluos y hasta instantes cotidianos, aquello que lo hace un ser humano sobre todas las cosas, aunque sabemos que en este caso el hombre es, además, uno de los grandes representantes del ballet de todos los tiempos.

Para la fundadora de la compañía Codanza, Maricel Godoy, en las palabras inaugurales de la cita, el evento es “un templo para la danza, un templo que le hemos regalado a esta ciudad y a este país. Dependerá de nosotros, dependerá de la fuerza con que podamos asirnos a sus columnas su permanencia, su progresiva construcción. Lo estamos logrando y al menos durante estos siete días Holguín se convertirá en capital de la danza. Lo demuestra el arribo a esta ciudad de más de cien bailarines, maestros, coreógrafos, teóricos que han confiado en nuestro concurso y ven en él una plataforma profesional de aprendizaje y desarrollo”.

La noche inaugural concluyó con la puesta de la icónica Carmen por el Ballet de Camagüey, compañía insigne del movimiento danzario cubano a la que, en esta ocasión, se le dedica el certamen por sus 50 años de creación, además del homenaje a los 30 años de Danza Espiral, de Matanzas, bajo la guía de la maestra Lilian Padrón, y al 25 aniversario de la compañía anfitriona, Codanza. Carmen –articulada sobre la opéra comique francesa en cuatro actos con música de Georges Bizet y esta,

Carmen. Ballet de Camagüey. Foto: Carlos Rafael

a su vez, en la novela homónima de Prosper Mérimée publicada en 1845– es una obra conocida dentro del repertorio habitual del ballet cubano por la versión que el maestro Alberto Alonso realizó en 1967 para la bailarina rusa Maya Plisetskaya, con música de Rodión Shchedrín. Esta versión, con coreografía del alemán Peter Breuer y dirección general de Regina Balaguer Sánchez, utiliza la música que creara Shchedrín para la obra del maestro Alonso, pero además, la original de Bizet, más composiciones de Edward Elgar y de la agrupación española Radio Tarifa.

Carmen –sinónimo de embrujo y pasión– es una pieza ambiciosa, eminentemente narrativa en su estructura, ejemplo, incluso, del llamado verismo realista. Es, además de ser conocida por buena parte del público amante del ballet, una obra que necesita dominio técnico en los protagonistas y el cuerpo de baile para que fluya con la naturalidad narrativa y coreográfica que exige la historia: la bella gitana Carmen (Sarah de Miranda) seduce al cabo José Navarro (Yanni García) que rechaza por ella su anterior relación y se amotina en el ejército uniéndose a un grupo de contrabandistas. Pero cuando la gitana Carmen se enamora del torero Escamillo (Jonatanh Pérez) el militar la asesina, impulsado por los celos.

Si Peter Breuer reinterpreta la obra de Bizet bebiendo, incluso, de la coreografía del maestro Alberto Alonso y otras versiones posteriores de la obra, el Ballet de Camagüey, por su parte, se apropia de una simbiosis creativa eficaz en su desenvolvimiento escénico y hace una Carmen contemporánea en su estructura, pero tan española como universal y mundialmente versionada. Aunque aspectos como un reverdecido y joven cuerpo de baile y la concreción escénica pueden mejorar –el tiempo y la práctica influirá en ello para bien– en pos de la calidad de una puesta que tiene en el vestuario y el diseño de luces uno de los puntos a su favor.

Además, como parte de la noche de apertura quedó inaugurada en el lobby del Teatro Eddy Suñol, una exposición fotográfica de Daileydis Carrazana, primera bailarina de la Compañía Mal Paso, en la que el bailarín –mayormente durante los ensayos– deviene protagonista absoluto de la muestra fotográfica.

Carmen por el Ballet de Camagüey. Foto: Carlos Rafael

El Concurso de Danza del Atlántico Norte y Grand Prix Vladimir Malakhov surgió en septiembre de 2014 con el objetivo de estimular el trabajo de los jóvenes bailarines cubanos y latinoamericanos y además, llevar la danza como vía de comunicación y expresión al público interesado en esta manifestación artística. Desde entonces el evento es patrocinado por la compañía Codanza y auspiciado por el célebre bailarín ucraniano Vladimir Malakhov, quien afirmó en la inauguración del evento: “Hace cinco años por primera vez vine a este escenario y bailé para ustedes, ahora el tiempo ha pasado y una vez más me encuentro aquí bailando para ustedes. La competición no ha envejecido y con ella yo también he rejuvenecido y una vez más me voy a cargar de energías de tantos bailarines, coreógrafos y compañías que vienen a demostrar sus talentos. Ustedes me dan energía y yo haré lo mejor que pueda hacer para convertir a Holguín en la capital de la danza”.