La casa común: el volver de Lucas y Lucía

Por Erian Peña Pupo

El teatro para niños en Holguín abre sus perspectivas a nuevos horizontes y posibilidades expresivas, lenta pero al parecer sólidamente: el Teatro Guiñol de Holguín celebró en 2017 sus 45 años de fundado con la Fiesta del Títere, mientras Rompetacones, Neón Teatro, Títeres Eclipse, Palabras al viento y Teatro Alasbuenas, conforman este panorama visible donde existen otros colectivos que incursionan en el hecho teatral, en la amplitud de su diapasón, como el Teatro Lírico de Holguín Rodrigo Prats y la compañía Trébol Teatro, dirigida por el dramaturgo y actor Yunior García Aguilera, entre otros.

De esta productiva alquimia –Alasbuenas y Yunior García– nace la puesta Lucas & Lucía. De vuelta a casa, texto de Yunior estrenado por AlaSbuenas el pasado año, con dirección general de             Manuel Rodríguez Moreno, y presentado, además, en esta edición del Festival Nacional de Teatro Joven.

La obra se articula/ensambla su puesta en escena sobre la conocida canción del cantautor Carlos Varela y resulta una alegoría a la libertad del ser humano, como la canción misma: aquella que solo existe, como dice otro tema de Varela, cuando no es de nadie. Pero el texto de Yunior crece independiente al tema musical, lo toma como excusa, como motivo para desarrollarse y crear un discurso convincente en lo que resulta la primera experiencia del dramaturgo –autor de obras reconocidas en el panorama teatral cubano como Sangre, Asco, Semen y la reciente Jacuzzi– en la escritura para niños. Notamos, como señalaba, la independencia de la obra respecto al tema musical que le ofreció al dramaturgo una “salida salomónica” a varias de sus inquietudes; aunque la aparición, al final de la obra, de un muñeco similar a Carlos Varela acompañando la canción, ancla el referente, lo hace obligatorio a la obra, incluso en el público que, hasta ese momento, no lo había percibido o desconocía el tema.

El propio Yunior asegura: “En todo caso, les agradezco a los actores de AlaSbuenas por el riesgo de llevar a escena mi primer texto para niños. Su valentía me ha ayudado a entender que escribir para esas edades es, sin dudas, la menos ingenua de las creaciones artísticas”.

La puesta, creada sobre una concepción escenográfica visualmente atractiva a cargo de Alexander Machín San, narra la historia de dos pequeños hermanos: Lucas (Elvis Hernández) y Lucía (Ileana Casanella) que buscan por el mundo, a bordo de un aeroplano, aquello que anhelan e irremediablemente solo encontrarán en el sitio que dejaron atrás y al cual deben volver en algún momento, aunque el poeta –y eso lo sabrán cuando crezcan, cuando pase el tiempo– aconseja no regresar a los lugares donde se fue feliz: un soplo inconfundible de aire fresco, busca Lucas, y una almohada que hace olvidar los malos recuerdos, Lucía…

El mundo es demasiado pequeño para Lucas y Lucía: por eso ellos buscan y, de alguna manera, encuentran, aunque no necesariamente lo que pretendían al inicio de su búsqueda. Así se suceden diversas aventuras, suerte de dinamismo escenográfico de la obra, que recuerda, en parte, por el mismo desarrollo de las historias y sus desenlaces, a las aventuras de la pequeña Dorothy Gale en el reino de El maravilloso mago de Oz, libro publicado por el estadounidense Lyman Frank Baum, en 1900.

Lucas y Lucía llegan –a bordo de un aeroplano de rostro triste– a un desierto: parece ser un desierto mexicano, incluso con cactus, donde los espera una “red” (Laura García) que todo lo sabe, como un oráculo abierto a respuestas y conocimientos de todo tipo, menos el que ellos realmente necesitan. Luego llegan al país de las cosas deliciosas, gobernado por un chef autócrata y despótico (Elier Álvarez) que tiene a todo el pueblo prisionero y, además, censurado a medio diccionario, aunque, asegura este chef, lo hace “por el bien del país” que gobierna. El otro reino al que arriban es un Supermarket, donde el dueño, hombre egoísta y millonario, les asegura que “todo el mundo vende algo”, por eso él (Elier Álvarez) solo piensa en comprar y vender, nada más…

Finalmente, los pequeños llegan al país de los juegos donde los espera, sobre una cancha de fútbol, el argentino Leo Messi (Laura García), con quien Lucas juega con una pelota de calcetines hecha por Lucía, pues “del lugar de dónde venimos todo es posible”.

La puesta sobresale por su dinamismo, incluso en el necesario y rápido cambio de escenografía para transitar por los diferentes reinos, y por el uso de la música, que en momentos parece rescatar la tradición del títere musical cubano, tan menguada por un buen tiempo, y que acentúa el carácter interactivo de la obra, además de la excelente interpretación de sus actores y la propia manipulación de los muñecos. La música original fue compuesta por Víctor Rafael Trasobares Parra y el diseño de la banda sonora y el sonido es de Francisco Zaldivar Oropesa.

Además, una de las cuestiones esenciales en Lucas & Lucía… es el cuidadoso diseño y realización de los muñecos, un trabajo casi de orfebre, confeccionados por un artista multifacético como Onelio Escalona.

La obra Lucas & Lucía. De vuelta a casa por Alasbuenas, con texto de Yunior García y dirección de Manuel Rodríguez Moreno, nos demuestran que –no solo en un mundo de magia y ensoñaciones, sino también en la vida real– lo importante no es encontrar los sueños, sino nunca dejar de buscarlos.

 

Teorizar sobre las tablas

Por Vanessa Pernía Arias

En el arte, como en la vida, no deben existir fronteras: se deben asumir determinados riesgos, atrevimientos, confrontaciones… El arte debe estar abierto como una casa con todas sus ventanas abiertas, no “entornadas”, porque se corre el riesgo de cerrarse al mundo, a lo hermoso del mundo. Y precisamente el teatro joven no debe cerrar sus ventanas a la creación renovadora. El Café del Arte Joven de la AHS en Holguín presta su ambiente al diálogo sugerente, innovador: un acercamiento polivalente a la creación joven actoral en Cuba.

A los jóvenes amateurs del teatro en la isla se dedica un aparte en el X Festival Nacional de Teatro Joven. Esta fue razón para desarrollar la primera propuesta teórica del evento: el taller “Aproximaciones al teatro de aficionados en Cuba”. Tres grupos amateurs: Sendas, Títeres Eclipse –ambos de Holguín– y Agon Teatro, de Santi Spíritus, intercambiaron sobre sus modos teatrales, sus aciertos y desaciertos, sus maneras de concebir el teatro en la actualidad. Jóvenes que impulsados por la vocación teatral demuestran la solidez de sus conocimientos, de sus puestas en escena, como es el caso de Jirivo Jiribilla… ¡El Güije!, de Títeres Eclipse, escrita y dirigida por Leandro R. Peña Hernández, y Condeza descalza, de Agon Teatro.

La ventana entornada…

Los Hermanos Camejo encontraron un camino que luego no fue retomado. Un camino artístico multidisciplinario que recorrieron grandes figuras de las artes en Cuba: Raúl Martínez, Abelardo Estorino, Leo Brower, Rogelio Martínez Furé, Iván Tenorio, Martha Valdés… que han enriquecido el mundo del teatro, el mundo de las figuras. Fueron ellos quienes dinamitaron el mundo titiritero en la isla, este arte milenario que surgió con las primeras sombras del hombre en las cavernas, luego en las sombras asiáticas, hindúes… hasta nuestros días.

Rubén Darío Salazar, es un “joven” díscolo que “aún donde innova quiere sentirse como un continuador”, un continuador de la obra de los grandes titiriteros: de los Hermanos Camejo, de Stanislavski, maestro de la actuación en vivo, del teatro lorquiano, pero que siente esa necesidad de “compartir, porque también te hace crecer”. Por estas razones ha compartido sus saberes con los jóvenes participantes del X Festival Nacional de Teatro Joven en el Taller “La ventana entornada: una mirada cómplice a la actualidad del teatro de figurasen el mundo”, en la Casa del Joven Creador.

Rubén Darío Salazar es un “joven” díscolo que “aún donde innova quiere sentirse como un continuador” (foto Ernesto Herrera).

Este panel profundizó en las complejidades, aciertos y desaciertos del teatro de figuras en la actualidad, asimismo demostró la multiplicidad poética sobre el escenario, la fusión de todas las artes porque un espectáculo titiritero debe ser más que eso, debe ser musical, circo, artes plásticas, literatura, cine… A su vez, discernió sobre las posibilidades tecnológicas que ofrece la era digital, la tecnología que nos podemos dejar de lado y que, actualmente, brinda al teatro de figuras, en muchos casos, espectáculos surrealistas y renovadores. Escenografía, luces, mecanismos, máscaras se convierten en un desafío total a la convención del títere como cosa de niños, como cosa sencilla, constituyen puestas tecnológicas titiriteras que rompen todos los esquemas.

Rubén Darío reparó en puestas mundialmente conocidas, llevadas al mundo del espectáculo, al mundo de las figuras. Una de ellas fue El Rey León realizada en Broadway por la cineasta, diseñadora y titiritera Julie Taymor. Según Rubén Darío, hasta ese momento en Broadway el títere no había tenido tanta democracia, “esta fue una puesta que revolucionó el musical, con un fuerte componente titiritero”. Julie, también fue contratada para la producción de la obra La flauta mágica, basada en la original de Mozart, en el Metropolitan Opera House, asimismo para La Isla Encantada; estas, según Rubén Darío, “son propuestas espectaculares, con un derroche tecnológico increíble y que insertan al títere en el mundo de la ópera”.

Se habló de otro de los grandes maestros del teatro estadounidense, el director, dramaturgo y diseñador Robert (Bob) Wilson y de obras titiriteras extraordinarias como Odisea, Polifemo, y de un homenaje suyo al bailarín ruso Vaslav Nijinsky, una obra que integra, el teatro, el ballet y el musical, “el mundo de las ensoñaciones de Nijinsky”. Nos acerca a la obra de Victoria Chaplin y James Thiérrée, descendientes del gran Charlot que revolucionó la escena del cine mudo a través del mimo, y que llegan a actualidad con un espectáculo fabuloso El Circo Increíble, “una galería de personajes titiriteros, una fusión de elementos circenses y de teatro de figuras”.

La obra de Fabrizzio Montecchi, maestro del teatro de sombras, propuso una nueva mirada a la obra de Shakespeare con Sueño de una noche de verano, “un espectáculo de danza moderna y sombras que integra elementos propios del títere”. Expuso la obra de Phillip Genty, “quien revolucionó el teatro de títeres en los años 80–90 con propuestas surrealistas a través de un arte conceptual, con un lenguaje escénico espectacular, propuestas que echan mano al subconsciente humano”.

Además, abordó la obra de grupos de teatro callejeros que son continuadores del teatro de títeres, con versiones sugerentes desde el punto de vista de los elementos y la estética que utilizan. Grupos que defienden “la otra belleza”, esa belleza que no es visible ante el ojo humano, pero que debe ser entendida y asimilada, disfrutada. Muestras expresionistas, satíricas, grotescas hasta cierto punto, pero sobre todo muy inteligentes y acertadas.

La creación titiritera hoy no puede estar con las ventanas “entornadas” al desarrollo y a la multidisciplinariedad artística, porque, nos dice Rubén Darío, “el mundo del títere hoy provoca, asombra, dialoga, se vende bien caro; el mundo del títere hoy está donde tiene que estar”.

Detrás de todo esto debe haber un demonio

Por Jorge Suñol Robles

“Usted está muerto, completamente muerto”. Jerusalén desaparece, como si nunca hubiera existido. Ellos, los otros, los poderosos, intentaron crear un mundo justo, pero fracasó, fracasó el experimento. “Todo acto de poder es un acto de violencia hacia los hombres”, grita Voland, espíritu del mal. La puerta del fondo, única salida, permanece cerrada. Un espacio lleno de dudas. Los límites se cruzan, se pierden, nadie los pone. El hombre se vuelve efímero. El tiempo se va agotando.

El Maestro quemó los manuscritos, los quemó por miedo, por cobarde, quizá por eso fue decapitado. “Mi cabeza, dónde está mi cabeza”. Todos tienen culpa y quieren escapar, escapar de su soledad, de ese infierno, de ese manicomio que los ha encarcelado. Testigos, cómplices, por eso están allí. Detrás de todo esto debe haber un demonio. La ciudad parece estar vacía. Pero el loco Desamparado insiste en que todas las mujeres se han ido a los mercados y comenzaron a desnudarse. Alucina.

Teatro Espacio viene desde La Habana con la propuesta Desamparado, dirigida por Alfredo Reyes. Una guerra entre la vida y la muerte, guerra de espíritus buenos y malos, una batalla constante; la pieza es eso: una fuerte lucha entre cuatro seres perturbados, que acaban por desesperarse, culparse, arriesgarse… pero que les queda la esperanza, la utopía de creer, creer en algo, aunque sea irracional. “Yo no estoy loco”.

La puesta, con texto original de Alberto Pedro y versión para la compañía del propio Alfredo Reyes, a lo que se le agrega, además, una reformulación de El Maestro y Margarita, de Mijaíl Bulgakov, obra que está inspirada en el Fausto, de Johann Wolfgang von Goethe, intenta arrancarnos de la silla para abrir la dichosa puerta, cruzarla y conectar con el otro mundo, incierto.

Desamparado, propuesta habanera dirigida por Alfredo Reyes en el Festival de Teatro Joven (foto Ernesto Herrera).

Actuada de manera correcta y precisa, aunque no todos los actores estuvieron en un mismo nivel, claro está, ya sea por la naturaleza de su personaje y su carga interpretativa, a la obra le hace falta convencimiento, pero no convencimiento escenográfico, porque ese es un aspecto a destacar, sino más fuerza y seguridad en los actores; trabajar con su expresión corporal. El elenco puede hacerlo. Sobresale, en ese sentido, el personaje del Desamparado, por Raysman Leyet, a mi entender, el mejor concebido de todos.

Debo referirme, asimismo, al excelente diseño de luces: intrigan, desafían, aportan, comunican, nos trasladan de escena a escena; un gran acierto, sin duda. Es plausible, también, lo medido de su escenografía y su diseño de vestuario, que ambientan y reafirman: eso es un manicomio y allí todo el mundo cree en los espíritus.

Momentos de canto y rezo tuvo Desamparado, que van marcando un ritmo, canciones de esperanza, represión y soledad, deseos de libertad. La puesta acaba así. Entierran al Maestro, que nunca le gustaron las flores amarillas. Un mar de saliva sin sentido obliga a los hombres, sangre y saliva. Se abre la puerta. Están enfermos, algunos vivos, otros muertos. Pero Margarita dice que está viva y que quiere ser feliz. Por eso están allí, por los demonios.

“Uruguachos”

Por Edgar Ariel &Katherine Pérez

Hay dos hombres sentados en el banco, dos hombres que aguardan el tren. Un tren. Metáfora del viaje. Un tren que se espera, pasa, y no para. Les hicimos recordar a la escritora ¿francesa, Katherine? Katherine no, que belga. A la Yourcenar. Todo se nos va, incluso todos, y hasta nosotros mismos. Ellos, Amares Social Clown, que se fundaron para el viaje, en el viaje mismo, con el viaje a cuestas, han visto pasar tantos trenes. Tantos trenes que pasan, y no paran, y siguen, y nos dejan… completamente tristes. Acaso no es la tristeza el humo violeta del tren. Y si no hubiera pitado el tren. Y si no… Un tren más, otro de tantos.

Un techo de bombillas colgantes que titilan sobre el escenario como soles encapsulados. Pleno solsticio. Fragmentos de luz. Copos de otoño. Vienen del Uruguay, de la Pampa, con las máscaras curtidas por la espera. ¿Pasará el tren? Preguntala voz del público. Claro que pasará, basta pintar con tiza raíles sobre el escenario.

  • No, no choi de acá.
  • ¿De dónde es, señor?
  • ¿Hace mucho está?
  • Hace tanto, tanto tiempo.
  • Desde siempre.
  • Es que es un tren que nunca, nunca pasa.

Nos fuimos al Pernik a entrevistarlos. Tienenrostros del sur. Hermosos rostros del sur. Daba cierta paz escucharlos, la paz de los monasterios. Pudiéramos decir que son actores nómadas.Hoy en Argentina, mañana en México, el sábado acaso en Perú.

Permítame elogiarle el colgante, ¿tiene una piedra, lapislázuli?, le dice Edgar. Betina sonríe, responde con el nombre revelado de la piedra, un nombre extraño, casi impronunciable, no lo recordamos, pero aunque estaba partida la piedra –es más linda quebrada– supimos que era de las que no se pueden comprar ni con todo el oro del Perú. Una piedra del Perú.

Llegar a Cuba fue como entrar en una peli vieja, dice con cara de asombro, con ojos como violetas empapadas, Federico. ¿Cómo Lorca?, lo interpela Katherine. Sí, pero Rodríguez, mientras sonreía y se enrolaba el “cabecho”. Soy de un pueblo del Uruguay, más pequeño que Holguín, donde en invierno muere todo, y vamos hacia adentro. En primavera es diferente. Flor es vida.

Andrés Fagiolino tiene cara de zarévich y sonrisa de Shelmerdine. Quisiéramos describirlos, a los tres, pero cómo se puede, en solo dos horas de conversación, de palabras, conservar en la memoria el suave declinar deun mentón.

Amares Social Clown de Uruguay llega ahsta Holguin (foto Ernesto Herrera).

¿Cuál fue el inicio?

Betina: Este grupo fue hecho para el viaje. Éramos cuatro integrantes. Desde niña hago tela acrobática; conocí a Andrés en las clases de acrobacia, y me invitó a viajar y yo tenías esas ansias de viaje y me uní. Y así hemos conocido varios países de América. Hicimos Lucidez para el viaje.

Más allá de Stanislavski, Brecht o Artaud, cuáles son sus paradigmas en el teatro.

Andrés: Nuestro paradigma, simple, es mostrar la autenticidad. Cada uno propone y pregunta qué piensa el otro de la propuesta y, sobre todo, atendemos aquello de seguir abriéndonos y seguir buscando. La forma está en el hacer. Y somos payasos, artistas escénicos, tenemos diversas corrientes que nos han marcado en el plano teatral. Creemos que no existe la teoría ni el maestro, sino que las claves van a tener que ser encontradas por uno mismo.

Lucidez…

Federico: En la obra tratamos de buscar otras posibilidades escénicas. El acercamiento a la luz es el acercamiento a la verdad. Es una propuesta para considerar las leyes de la sociedad, las leyes que impone. Si no cumples esas leyes te pueden tildar de loco. En la obra la frontera entre lucidez y locura es difusa, brumosa. Tiene que ver con un estado general de esquizofrenia en la actualidad.Personajes que tienen que ver sicológicamente con la anomia; en este caso nosotros lo que tratamos es de ver cómo vamos a otra verdad, nuestra verdad.

Andrés­: Nosotros clown más que ocuparnos de la estupidez nos centramos en la incoherencia. Y en la incoherencia –diría un amigo– muere el sentido. Tenemos que permitirnos ver distinto. Hay algo que necesita quebrarse.

Repetimos.

¡Hay algo que necesita quebrarse!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Condesa descalza: Esta tierra es una enfermedad

Por Jorge Suñol Robles

No es una ciudad. Es un monstruo lleno de árboles. Una condesa con cara de burla, puta y descalza, arruinada, es el testimonio vivo de la destrucción, la indecencia. Su hija, Miri, es una niña llena de miedos, quiere escapar, escapar con su linterna. Mercedes es la que trae más ilusión, la lluvia la inspira y por eso sube a la azotea y se baña desnuda mientras un aguacero la encarcela. Lucio se adueña de su sexo e intenta mirarse al espejo, para descubrirse; nadie creería que ese macho trabaja en una fábrica de vinagre, pero es así.

Un espacio con cuatro estatuas, cuatro seres perturbados y “masturbados” por la vida, cuatro almas inquietas, confusas, contradictorias, necesitadas. “Es preciso vivir aquí”, por eso nos quedamos y contamos esta historia, por eso, a veces, no decimos nada, queriendo decirlo todo. Es una promesa. “Deberíamos olvidar, olvidarlo todo”. Pero no, hay que creer y recordar todavía.

Desde Sancti Spíritus llega por vez primera a este Festival la compañía Agon Teatro, con la obra Condesa descalza, pieza inspirada en la novela Tuyo es el reino, de Abilio Estévez. Bajo de la dirección de Kiusbell Rodríguez Castiñeira se nos entrega un puesta sencilla, pero cargada de matices y reflexiones, a pesar de la recurrencia de los temas y la manera cómo son tratados.

El elenco es muy joven, sin embargo logra “desmenuzar” un texto cargado de lirismo y fuertes emociones, que impone una intensa carga interpretativa, aunque hay que reconocer que en todos no es plausible. Es un texto hecho para sentir, vibrar, sofocarnos, mordernos los labios si es necesario; hay sexo, manipulación. Llega, por momentos, a la agresividad, pero sin duda es, a mi entender, el mayor acierto de la obra.

Hay que destacar que es una pieza recién estrenada, cuanto más escenarios pise madurará el concepto de la puesta en escena y la fuerza de los personajes. Pero es evidente, Condesa… tiene potencial para hacerlo y su elenco es capaz de ello. Tiempo al tiempo.

La compañía Agon Teatro presento la obra Condesa descalza, pieza inspirada en la novela Tuyo es el reino, de Abilio Estévez (foto Ernesto Herrera).

Utilizar pocos recursos escenográficos: solo una banqueta, unos tacones, un pato, un abanico, supone dejarle todo el protagonismo al actor y al diseño de luces. Este aspecto es algo que está bien concebido. Los actores no necesitan más que eso. Y la Condesa, con sus tetas al aire, abre la boca y hay que mirarla, aunque odie la lluvia, aunque el sol la achicharre, aunque obligue a su hija a ser puta. “Que entre bien esa pinga. Apriétala un poquito”.

La banda sonora es el espacio para transitar, para que los actores se miren por dentro, estén en escena o no. Ron, cigarro, un delicioso Nosotros, apoyan el discurso, aportan al ambiente. Al fondo, Miri (Odainy Fernández) masturba a Lucio (Alejandro Menéndez); la Condesa (Dorellys Torres) abochorna a su hija, la obliga. Mercedes (Anabelkys Pérez), la católica, se perturba, grita. Un quinto personaje, Gaby, que nunca aparece, transforma en figuras de exposición a todos, menos a la Condesa, regia y firme, con el sellito del Fondo Cubano de Bienes Culturales.

La escena comenzó con tronco de aguacero… No se supo si escampó alguna vez. Tal vez porque el final nunca fue un final. “Sé que es el destino de quien viene a decir la verdad”. Tuvimos que creerle, ya con la sala oscura: esperábamos que la Condesa saliera y se encaramara otra vez en su banqueta y dijera algo, con esa cara de burla, o no dijera nada, pero que se encaramara.

 

 

Visa Libre para Amares Social Clown en el Festival de Teatro Joven

Por Juan Pablo Aguilera Torralbas

Una vía. Esperan un tren. Ya están listos para comenzar el viaje. La espera es necesaria, no importa la hora de salida, no importa el destino, al final todos salen de la misma estación y llegan al mismo lugar. Esa es la metáfora que defiende, en la obra “Lucidez”, al grupo de clown teatral uruguayo Amares Social Clown, quienes llegaron hasta Holguín para participar en el Décimo Festival de teatro Joven.

Grupo de clown teatral uruguayo Amares Social Clown. Obra: “Lucidez”. Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

Motivados por la posibilidad de intercambiar y conocer más sobre el arte en las tablas que se hace por jóvenes en Cuba, los charrúas, llegan por primera vez a la Ciudad de los Parques, tras haber participado en la cruzada teatral Guantánamo-Baracoa.

“Estar en Holguín es un placer. Nosotros vinimos a Cuba para la cruzada, y allí conocimos a unas compañías de Holguín: El Güiñol y Palabras al viento. Nos ha ido súper bien y la obra que traemos, es un espectáculo que se basa en el Clown teatral como punto de partida. El texto y dramaturgia es nuestra, trata un poco de nuestras vidas y lleva un proceso de investigación grande. Es una foto en el tiempo, de lo que nos está pasando: la muerte, el destino, la libertad, las raíces.” Expresó Andrés Fachorino, director del elenco.

Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

Por su parte Federico Rodríguez, integrante del grupo plantea que la línea de trabajo de Amares “es una creación nuestra personal a partir de los procesos de vida y de mucha experimentación. No tenemos cerrada nunca la obra hace dos años que está girando y ha sido parte del proceso creativo estos dos años de presentación casi por toda Latinoamérica.”

La metáfora del viaje de la vida es el centro de la trama. “Lucidez”sucede en una estación de tren abandonada, donde lo único que queda es esperar a que llegue el tren. La espera de algo que mueva la vida hacia un destino incierto.

Obra “Lucidez”.Grupo de clown teatral uruguayo Amares Social Clown. Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

En dicha espera los personajes confunden la realidad con ilusión. Va desde las acciones más ridículas, como mugir y establecer un diálogo con una vaca, hasta las reflexiones más profundas de la vida, haciéndose valer de cambios brucos de actitud en escena que hacen al público sorprenderse.

Producto a la constante creación de “Amares”, esta obra se sale un poco del teatro clown y mezcla, en escena, técnicas acrobáticas que funciona como transición en la historia. En pos de lograr una función más contemporánea, Social Clown no duda en romper la cuarta pared y hacer parte de su función al público presente en la sala.

La obra se sale un poco del teatro clown y mezcla, en escena, técnicas acrobáticas que funciona como transición en la historia. Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

Gran destreza demuestran Andrés y Federico, actores del grupo, a la hora de crear sonidos a veces ininteligibles, en escena, que demuestran al público las diversas situaciones por las que pasan los personajes en acción. La obra utiliza poca banda sonora, elemento característico en la estética clownesca de “Amares”.

La escenografía con un alto valor minimalista, se basa en un banco y luces colgantes donde los actores hacen valer la imaginación del público para recrear la estación del tren, lo mismo son pasajeros que se transforman en locomotora, mientras que filosofan sobre eclipses, la vida, y la muerte.

Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

Amares Social Clown es una compañía de teatro que investiga y genera propuestas escénicas teniendo como punto de partida la técnica de clown. Desde diciembre de 2015 se han presentado en gran parte de América Latina. Obras como “Lucidez”, “Río al Cielo”, “Camino a casa” y en la “Orilla” ha sido presentados en festivales, teatros y espacios no convencionales.

Amares llegó a Holguín una obra existencialista, profunda e inteligente, donde los personajes se cuestionan constantemente el objetivo de sus vidas. Aun cuando el destino es incierto tienen bien definido que para partir es vital coger el tren. “Lucidez” consigue emocionar al público, a la vez que incita a la reflexión sobre ¿Quiénes somos? ¿Qué esperamos? ¿A dónde vamos?

Las estaciones traen al “Bola” al Suñol de Holguín

Por: Juan Pablo Aguilera Torralbas

El Festival Nacional de Teatro Joven alzó el telón en Holguín, por décima ocasión; pretexto que utilizó el grupo, Las Estaciones, para presentar en el teatro Eddy Suñol de la Ciudad cubana de los Parques, la obra “Por el monte Carulé”.

La obra escrita por Norge Espinosa, diseñada por Zenén Caleroy coreografiada por Liliam Padrón, es actuada por Rubén Darío Salazar, director del grupo y encargado de la puesta en escena y por Iván García.

Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

La obra, desarrollada en dos planos paralelos, presenta a dos camareros del Restaurant Monseigneur que mientras montan la mesa son sorprendidos por el fantasma de Ignacio Villa, Bola de Nieve,quien deambula con su piano y su peculiar voz por el restaurante donde cantó sus últimas canciones.

La trama es un recorrido por la carrera musical y artística del “Bola”, con historias íntimas de su vida:su natal Guanabacoa, su relación con Rita Montaner, tanto en la infancia como los conflictos profesionales que vivieron en México, hasta que, con su peculiar voz y simpatía, cantó en las mejores plazas y conquistó el mundo.

Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

El trabajo escenográfico es minucioso a pesar de la austeridad escenográfica. “Estaciones”demuestra su versatilidad e ingenio pues solo con una mesa, un cartel, un atril, son capaces de transmitir al público presente, a través de simbologías, los más disímiles sentimientos; así como transportarlos a la Torre de Pisa, Machu Pichu, Nueva York o a Paris junto a Edith Piaf.

Con pinceladas de drama la obra se basa fundamentalmente en recursos del humor. Para el desarrollo de la misma es vital la coordinación de un trabajo preciso entre actores, sonidista y luminotécnico, aun cuando esta no fue la mejor presentación. No obstante, a partir de su formato de teatro arena, se puede “enmascarar” cualquier fallo a través de la interacción con el público.

La obra que fue estrenada el 19 de septiembre de 2009, en el Festival Mundial de Marionetas de Charleville-Mezieres, Francia; llega hasta Holguín con muy buena salud, y es bien recibida por un público conocedor ya familiarizado con el trabajo del grupo matancero, que encuentra en la nororiental provincia una excelente plaza para el desarrollo actoral del país.

Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

“Lo importante es estar aquí. En mi época, muy pocas veces se tenía la oportunidad de hacer, de estar, de crecer, de desarrollarse…Ojalá y cuando tuve la edad de ustedes, hubiese tenido un festival como este”, expresó Rubén Darío Salazar, inquieto director de la compañía, al finalizar la presentación.

“Por el Monte Carulé” es de las mejores obras de títeres para adultos del teatro contemporáneo cubano, y así lo demuestran los disímiles premios recibidos tanto nacionales como internacionales. Evidencia de ello son: el Premio Hola (Hispanic Organization of Latin Actors) al mejor diseño por el espectáculo; el premio a la mejor producción en teatro infantil, mejor interpretación y  mejor dirección, de la Asociación de Cronistas de Espectáculos de Nueva York (ACE); mientras que en Cuba entre otros lauros mereció el Premio Villanueva de la crítica a uno de los me­jores espectáculos del año en el 2010.

Tal es la magia transmitida por “Estaciones” que se siente la presencia del “Bola” quien tras aparecer en los delantales de los camareros, se convierte en el protagonista de una obra titiritera que permite conocer y reflexionar sobre la vida de uno de los más grandes músicos cubanos.

Obra : “Por el monte Carule”, grupo Teatro de las Estaciones. Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

La obra termina donde mismo comienza: en el Monseigneur, que se transforma en el Chez Bola, donde siempre “El Bola” tocará su piano rojo.

Humor entre holguineros: Doime y Caricare

Para los que pensaban que “nadie es profeta en su tierra”, el actor Osvaldo Doimeadios y la dupla de amor y humor Caricare dieron las señas de un espectáculo que vino a demostrar lo contrario, este 1 de marzo en la antepenúltima noche del Satiricón 2018.

Premiado por el carisma y sumo talento a la hora de divulgar con humor las temáticas más acuciantes de nuestro país, se presentó el querido Doimeadios. Tras una exitosa gira con el unipersonal “Aquicualquier@ roba”,Premio Villanueva 2007, presentado en Holguín hace cuatro años; el connotado actor, — suerte de gurú sobre cómo hacer reír “en serio” y curtido como pocos en las peculiaridades del arte, bien sea dramático o comedia, lo mismo — hizo suya la sala principal del Suñol para abordar en breves monólogos temas como el envejecimiento poblacional y los retos que, a largo plazo impondrá, o la nostalgia por los ” maravillosos e irresponsables años 80″, seguidos por ese “martillazo colectivo”, mejor explicable a su juicio como ” doble salto mortal con apagón” que bien definen los ’90 para la familia cubana.

Fragmento del unipersonal “Aquicualquier@ roba”,Premio Villanueva 2007. Foto: Herrera

La aventura del Doime, reconocido actor de las tablas y la pantalla chica generó, si no la mejor, una de las más exquisitas noches del Festival. Quizá solo superable por La Cita, precisamente, un texto dirigido por el también Premio Nacional del Humor, y que protagonizan las actrices Venecia Feria y Andrea Doimeadios, digna heredera de las dotes legadas por su padre.

La base de su humor es tan sencilla como eficaz: maleta en mano, dentro unos pocos vestuarios, una vis cómica inmensa, un amplio repertorio y una prolífica formación actoral resultan suficiente andamiaje para montar un espectáculo a tono, simpatiquísimo, que no tarda en sacar las mejores ovaciones del público coterráneo.

Nueva propuesta de Caricare acaparó ovaciones en el Suñol. Foto: Herrera

No quiso ser menos la hilarante pareja (Onelio Escalona- Mireyita Abreu) abriendo su presentación con un texto que plantea el diálogo entre la chimenea de un central Vanguardia Nacional y una cigueña, alérgica a los niños, que viaja desde París atendiendo las múltiples “solicitudes” de bebés, puntualizando en tópicos como la promiscuidad y diversidad sexual. La sátira y el doble sentido sobrevuelan esta obra, cuyas pinceladas dibujaron no pocas sonrisas y reflexiones en torno al codiciado aumento de la natalidad.

Sin desprenderse de su línea de trabajo habitual, encontramos al par de humoristas cantando y riéndose de ellos mismos y de todo lo que les rodea, interpretando personajes pintorescos, que alternan con una divertida mezcla de concierto, monólogos y “gamberradas” en las que las conversaciones se intercambian con ingeniosas canciones propias, llenas de humor irreverente y provocador, como la interpretada al jurado que los premió en un Aquelarre u otra tarareada por el Chinito que ha gustado de desmontar, semánticamente, una canción de la cantante española Sarita Montiel, describiendo su idilio con un cubano, almirante y embajador, que cada día desde La Habana le envía un barco con una flor.

Mireyita y Onelio hacen una dupla ejemplar,tanto en el amor como el humor. Foto: Herrera

Sobre una peculiar colección de pitos, de los cuales impartió Onelio una jocosa conferencia donde no faltaron los ejemplares de todos tipos, nacionalidades y colores. Mireyita no quedó atrás, representando a una gitana con un don sobrenatural para resolver asuntos de pareja. Y en su ayuda el árabe Mustafa, hijo de un jeque y nieto de un rajá que, en materia de féminas, era hombre muerto a causa de su desencuentro con la preciosa Hanny.

Tras el cierre del telón, fuimos en busca de las consideraciones de estos tres holguineros que han hecho de su experiencia escénico- humorística una verdadero modo de vivir en torno a un certamen como Satiricón donde  Caricare se reconoce como fundador en este certamen que ya toma vuelo:  “Estamos honrados por haber compartido la escena con nuestro profesor Doimeadios, alguien que siempre hemos admirado muchísimo. Felices porque el público apreció nuestras últimas propuestas de estreno.“Ya estamos en la quinta edición, fuimos fundadores desde el primero, y esperamos que se siga realizando para salud del humor cubano y porque los holguineros lo merecen.

As{i mismo el Doime adviertió que el evento  “aporta muchísimo, por presentarse buenos espectáculos, muchos de ellos de grupos que están afincados en las provincias y, desde allí, han potenciado un humor de primer nivel, sea el caso de Caricare, Komotú o La Leña…”

“El hecho de ir a las universidades activa nuevos mecanismos, volver a lo que hacíamos en los años ´80. Se habla de pérdida de valores, de chabacanería, etc. Creo que hay que apelar a la inteligencia del humor. Hacer un evento de este tipo es muy saludable y, en Holguín, mucho más.”

 

Nominados al Suceso Cultural Holguín 2017: Temporada de estreno de la compañía Codanza en su aniversario 25

Nominados al Suceso Cultural Holguín 2017: Temporada de estreno de la compañía Codanza con motivo de su aniversario 25

En homenaje a los 25 años de la Compañía de Danza Contemporánea Codanza, dirigida por la maestra Maricel Godoy, el colectivo holguinero repuso en la Sala Raúl Camayd del Complejo Cultural Eddy Suñol, las obras Casita, Suelo, Imago, Inside y Muerte prevista en el guion.

Las obras repuestas son coreografías que han caracterizado de alguna manera el trabajo de Codanza en los últimos tiempos en la búsqueda de lo que su propio lema reza: fuerza, vitalidad y destreza.

Casita, coreografía del estadounidense Robert J. Priore, explora la interioridad familiar y las dudas del individuo, basándose en matices autobiográficos del propio creador. Semejantes exploraciones, temáticas más que formales y coreográficas, caracterizan Suelo, del cubano Osnel Delgado. Inside, de Vianki González resulta una acertada exploración por las ensoñaciones más ocultas del alma humana y permite al joven Leonardo Domínguez Rodríguez lucirse en una coreografía minimalista, sobria, compleja, lúcida. Por su parte Imago, también de Vianki e interpretada por Lianet Díaz Silva, explora plásticamente la relación vida–muerte, un ciclo elemental en los terrenos del arte y la danza.

Mientras Muerte prevista en el guion, coreografía de la argentina Susana Tambuti, es una de las piezas características del repertorio de la compañía desde su estreno en Holguín en 1999. La obra, que no pierde actualidad, en cambio se reconstruye y actualiza, sin alterar sus cimientos originales, en busca de una organicidad plástica que viene dada desde su propia concepción, se acerca a elementos posmodernos como la metaficción, la recursividad, el pastiche, la parodia y la apropiación de múltiples referentes que tributan al ballet clásico. En una suerte de vuelta de tuerca doblemente posmoderna y atractiva, los personajes son asumidos por los bailarines masculinos que rinden homenaje a obras clásicas, melodramas donde la muerte es parte consustancial de la puesta. Casita, Suelo, Imago, Inside y Muerte prevista en el guion nos muestran la encomiable altura en que se ha colocado la compañía Codanza en sus primeros 25 años de creada.

Cuenteros Pico de oro: el arte de contar

Auspiciado por la UNEAC y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas en Holguín se desarrolló el Encuentro de narración oral Cuenteros Pico de oro, que reunió a narradores orales de varias partes del país y extendió sus actividades a la localidad de Velazco, en Gibara.

Coordinado por la reconocida actriz, narradora oral y promotora cultural Norma Arencibia, Cuenteros Pico de oro inició su XV edición en la Sede Pedagógica José de la Luz y Caballero de la Universidad de Holguín.

“Pico de Oro nace a fines de 2002, con una visita de Elvia Pérez y un norteamericano amigo de Cuba, Joe Hayes. Hago este proyecto primero con las Artes Escénicas, pero después me di cuenta que era mucho mejor un movimiento para todo el que se acercara, sin límites de edad, culturas ni formación y solo con la intención de querer hacer un cuento. Eso me da la posibilidad de escuchar cuentos que son absolutamente originales y de hacer, entonces, el trabajo con los muchachos que más se familiaricen con la idea de contar. En el Pedagógico me pidieron impartir de manera opcional, por el departamento de Artes, voz, dicción y narración oral, y también aprovecho esa oportunidad, pues de ahí van saliendo muchos jóvenes con potencialidades”, asegura Norma.

La destacada actriz holguinera añade que “la UNEAC es la que propicia desde siempre el movimiento de narración oral a nivel nacional. Ya en 2003 fundo a través de las Artes Escénicas y la UNEAC el primer evento, pues es esta última la cabecera del movimiento de cuenteros en Cuba”.

Además, el Encuentro extendió sus actividades al poblado de Velazco, en el municipio de Gibara. Allí se realizó el acto central y los narradores visitaron para ofrecer su arte, la tabaquería y la escuela especial del lugar, asimismo las primerias y secundarias básicas.

Norma Arencibia, anfitriona del evento, durante el pasado encuentro en la Casa de Cultura de Velazco (Luis Ernesto Ruiz Martínez).

En Velazco se encuentra una de las más hermosas casas de Cultura en Cuba, obra del arquitecto norteamericano Walter Betancourt Fernández (1932–1978) y actual Centro Cultural Felix Varona Sicilia. Allí realizó su trabajo el promotor cultural Félix Varona (1927–1997). “Yo quise primero hacer un evento en Velazco que fuera de teatro, porque Felix Varona era eminentemente teatrista, y ya veía el deterioro de la Casa de Cultura y los problemas económicos golpeándonos en todos los sentidos. No se podía soñar que habiendo tantas necesidades materiales para sobrevivir como pueblo, nosotros tuviéramos dinero para arreglar la Casa. Quise siempre, y lo sigo queriendo, dar vida, sangre, que es llevar el hecho cultural a ese edificio”, subraya Norma Arencibia.

Asimismo añade que “el principal logro que hemos tenido es el trabajo con el Pedagógico de Holguín y su vinculación a las actividades en Velazco, para usar esos espacios como soñaron Walter y Félix: un teatro que acoja cualquier nivel profesional, pero por el que pasen miles y miles de aficionados”.

Otro de los momentos especiales del Encuentro fue la conferencia “José Martí y las artes”, impartida por el escritor, investigador, periodista y profesor Luis Toledo Sande (Velazco, Holguín, 1950), uno de los más importantes investigadores de la obra y la figura del Apóstol José Martí.

Conferencia “José Martí y las artes”, impartida por el escritor, investigador, periodista y profesor Luis Toledo Sande (foto Erian Peña Pupo).

El Encuentro de narración oral Cuenteros Pico de oro –al que asistieron reconocidos narradores orales de varias partes de la provincia y el país, y otros aficionados al arte de contar– finalizó con la realización de una peña infantil en la Sala principal de la UNEAC holguinera.