De nuestra cultura Bariay. "La tierra más hermosa", esas fueron las palabras de Cristobal Colón cuando paseó sus naves hace 518 años frente a la costa norte holguinera para iniciar la conquista de América. Sin embargo, varios siglos después este territorio aún no está descubierto, aunque el célebre genovés quedara deslumbrado ante el encanto de sus paisajes. A unos 800 kilómetros al noroeste de La Habana, Holguín ofrece un espectacular abanico de posibilidades para encontrarse con la historia, la naturaleza, la belleza y el disfrute.
Fue allí, en las finas arenas de Bariay, lugar insignia de la provincia, donde el almirante pisó tierra americana, descubriendo un nuevo mundo que, según sus palabras, era "La tierra más hermosa que ojos humanos hubieran visto". Más de 500 años después, quienes llegan hasta ese lugar pueden no sólo recrearse con el conocimiento sobre el histórico episodio, sino encontrar la paz y la tranquilidad de una singular zona turística.
Visita al Monumento. Encuentro entre
dos Culturas
La significación del paisaje, dentro del hecho histórico del encuentro de las dos culturas y la referencia que al mismo tiempo hiciera el Almirante Colón "es la tierra más hermosa que ojos humanos vieran", se realza con elevaciones como la hoy denominada Mezquita de Colón, el Cerro Alto y el Cerro de los Portales.
El monumento simboliza el encuentro de la cultura europea, compuesta por una ruina que representa el desarrollo de la cultura neoclásica, y la aborigen, formada por réplicas de objetos, hechos por ellos, encontrados en excavaciones que representan su cultura y desarrollo.
Bariay. Parque Monumento Nacional
El Parque Monumento Nacional Bariay se encuentra ubicado en la provincia Holguín, al oriente de Cuba en la costa norte, a 37 km aproximadamente. Limita al norte con el Océano Atlántico, al sur con el municipio Rafael Freyre, al este con la bahía de Bariay, y al oeste con la Bahía de Jururú.
Dentro de sus valores naturales se destacan las lomas de Maniabón, en especial los accidentes orográficos de los cerros calcáreos de forma mogóticas, sobre suaves formaciones colinosas de serpentina y la subyacente llanura, espectáculo que se repite poco en Cuba y en el mundo; reforzándose con las cercanía visual de la propia bahía, y la panorámica de los extensos cocales de Cayo Bariay desde la colina, mirador natural del mismo.