Por Abelardo Leyva
Con la llegada del coronavirus al país, este jueves doce en el café literario de la UNEAC, por boca de Manuel García Verdecia nos enteramos de que un día como hoy, de 1945, muere Ana Frank víctima del nazismo.
Como una respuesta a los males del mundo asistimos a la poesía y a una ciencia que practicada por un poeta pudiera ser arte.

Moisés Mayán, además de poeta es criptozoólogo, disciplina que estudia animales considerados extintos o desconocidos por la Ciencia. Agradece la oportunidad de poder hablar en público por primera vez sobre el tema, en su joven carrera de cuatro años como investigador.
Y lo primero que conocemos es que los dos críptidos cubanos son, el carpintero real y el almiquí, se piensa que este último evolucionó hace 78 millones de años. Mayán narra el encuentro que tuvo con un carpintero jabado (muerto al pie de un tronco), mientras paseaba con sus hijas por un parque. En ese minuto, su cuerpo se conservaba aún caliente y las hormigas no asistían a devorarlo, expresa. Si el carpintero real se había extinguido por causa de la ambición del hombre, cuando los cazaban y los vendían a coleccionistas a finales del siglo XIX, o por derribar árboles para la obtención de madera en el año 1986, hoy el hombre amenaza al carpintero jabado y los mata por puro placer, concluye.
Cuando Moisés comienza a hablar del Yeti del Himalaya, del Nessie del lago Ness, en Escocia, y del chupacabras aparecido por primera vez en Puerto Rico al encontrarse rebaños de ovejas muertas con marcas de colmillos en el pecho, varios rostros oponen resistencia a creer semejantes historias.
Mayán termina la conferencia leyendo un fragmento del libro Cuevas de Cuba, curiosidades, anécdotas y exploraciones, de Manuel Iturralde Vinet, Doctor en Ciencias Geológicas, donde se narra el testimonio del propio autor cuando visita en 1962 a un campesino de la zona de Pinar del Río y oye de su boca sobre la existencia de un Yeti. Y cómo llegada la noche sufrió una experiencia única e irrepetible cuando en la madrugada el silencio fue roto por un aullido agudo que provenía, según el campesino, del monstruo. Después de eso Iturralde no pudo conciliar el sueño hasta el amanecer.
Esta historia es como combustible para encender la polémica. Enseguida algunos toman la palabra y expresan su criterio, una señora declara con total seguridad que lo expuesto por Moisés es solo «Ciencia Ficción».

García Verdecia, oportunamente, insiste en que la diversidad de opinión es siempre provechosa cuando se respetan las del otro.

Al final, es invitada la escritora Zulema Gutiérrez, quien, para estar en armonía con el tema debatido, hace lectura de poemas donde menciona a demonios.
Si la poesía y la ciencia estudiada por hombres sensibles a los animales y al arte no salva del virus, al menos distrae la mente para no desmayar en tiempos convulsos.
Agradezco mucho este trabajo al amigo Abelardo, mi abrazo
En cualquier disciplina,los pioneros siempre lo han tenido difícil. Valiente, es el adjetivo que me viene a la cabeza para definir a Moisés Mayan, Los criptozoologos no creen necesariamente en estas criaturas, pero si recopilan y estudian su supuesta existencia pues, para algunos, son seres reales que han marcado su vida. Es importante reseñar estos casos, no solo desde la biología, sino también desde el folklore, la psicología, la historia, la antropología… Es una realidad que está ahí, independientemente de creer en su existencia. Lo dicho: valiente.