Por: Juan Pablo Aguilera Torralbas
El Festival Nacional de Teatro Joven alzó el telón en Holguín, por décima ocasión; pretexto que utilizó el grupo, Las Estaciones, para presentar en el teatro Eddy Suñol de la Ciudad cubana de los Parques, la obra “Por el monte Carulé”.
La obra escrita por Norge Espinosa, diseñada por Zenén Caleroy coreografiada por Liliam Padrón, es actuada por Rubén Darío Salazar, director del grupo y encargado de la puesta en escena y por Iván García.

La obra, desarrollada en dos planos paralelos, presenta a dos camareros del Restaurant Monseigneur que mientras montan la mesa son sorprendidos por el fantasma de Ignacio Villa, Bola de Nieve,quien deambula con su piano y su peculiar voz por el restaurante donde cantó sus últimas canciones.
La trama es un recorrido por la carrera musical y artística del “Bola”, con historias íntimas de su vida:su natal Guanabacoa, su relación con Rita Montaner, tanto en la infancia como los conflictos profesionales que vivieron en México, hasta que, con su peculiar voz y simpatía, cantó en las mejores plazas y conquistó el mundo.

El trabajo escenográfico es minucioso a pesar de la austeridad escenográfica. “Estaciones”demuestra su versatilidad e ingenio pues solo con una mesa, un cartel, un atril, son capaces de transmitir al público presente, a través de simbologías, los más disímiles sentimientos; así como transportarlos a la Torre de Pisa, Machu Pichu, Nueva York o a Paris junto a Edith Piaf.
Con pinceladas de drama la obra se basa fundamentalmente en recursos del humor. Para el desarrollo de la misma es vital la coordinación de un trabajo preciso entre actores, sonidista y luminotécnico, aun cuando esta no fue la mejor presentación. No obstante, a partir de su formato de teatro arena, se puede “enmascarar” cualquier fallo a través de la interacción con el público.
La obra que fue estrenada el 19 de septiembre de 2009, en el Festival Mundial de Marionetas de Charleville-Mezieres, Francia; llega hasta Holguín con muy buena salud, y es bien recibida por un público conocedor ya familiarizado con el trabajo del grupo matancero, que encuentra en la nororiental provincia una excelente plaza para el desarrollo actoral del país.

“Lo importante es estar aquí. En mi época, muy pocas veces se tenía la oportunidad de hacer, de estar, de crecer, de desarrollarse…Ojalá y cuando tuve la edad de ustedes, hubiese tenido un festival como este”, expresó Rubén Darío Salazar, inquieto director de la compañía, al finalizar la presentación.
“Por el Monte Carulé” es de las mejores obras de títeres para adultos del teatro contemporáneo cubano, y así lo demuestran los disímiles premios recibidos tanto nacionales como internacionales. Evidencia de ello son: el Premio Hola (Hispanic Organization of Latin Actors) al mejor diseño por el espectáculo; el premio a la mejor producción en teatro infantil, mejor interpretación y mejor dirección, de la Asociación de Cronistas de Espectáculos de Nueva York (ACE); mientras que en Cuba entre otros lauros mereció el Premio Villanueva de la crítica a uno de los mejores espectáculos del año en el 2010.
Tal es la magia transmitida por “Estaciones” que se siente la presencia del “Bola” quien tras aparecer en los delantales de los camareros, se convierte en el protagonista de una obra titiritera que permite conocer y reflexionar sobre la vida de uno de los más grandes músicos cubanos.

La obra termina donde mismo comienza: en el Monseigneur, que se transforma en el Chez Bola, donde siempre “El Bola” tocará su piano rojo.