¡Caliente que quema!

Publicado el Categorías Artes Escénicas, Holguín, Noticias

¿Son realmente malas las segundas partes?

A un cabaret muy sui generis, donde su staff siempre dice lo que piensa, sin importar el tema ni la perspectiva, asistimos la noche de este 17 de marzo. El Centro Cultural “Plaza de la Marqueta”, devino en escenario para tal espectáculo que se ubica dentro de la X Edición del Festival de Teatro Joven Holguín 2018.

El montaje de cada pieza es cuidado en detalle para adherirse al conjunto semiótico. Foto: Ernesto Herrera

“CCPC: La República Light”, denominado así en alusión a la célebre obra de Platón y a la Coca Cola, es una versión de la obra original “Cuban Cofee by Portazo Cooperative”. De Matanzas nos llega esta visión desgarradora sobre el panorama cubano, que se auxilia de diálogos y textos crudos, vulgares, populares al estilo del solar: una agresividad fonética con creatividad poética”, como se justifica durante la puesta.

“Donde si pequeña es la patria, grande se sueña”, es el slogan del que se valen los integrantes del grupo de teatro “El Portazo” para recrear disímiles emociones y estados de ánimo-a veces sobredimensionados-, que en definitiva aluden a diversas problemáticas de nuestro entorno.

En esta suerte de cabaret donde el travestismo y la prostitución hacen gala de las más talentosas dotes, los presentes “disfrutan” de un café bien amargo al tiempo que escuchan historias cercanas o no.

«Donde si pequeña es la patria, grande se sueña», es el slogan de esta versión. Foto: Ernesto Herrera

Monólogos y temas musicales doblados por los artistas escenifican determinados problemas sociales, a través de una rima constante donde para esta ocasión-y estar a tono con lo que les circunda-, se emplean etiquetas como #laviveslaamas, #somosputas, #bellezalatina, en dependencia del número que se interprete.

Todo el montaje es cuidado en detalle, en cada pieza nada está de más, cada elemento se adhiere al conjunto semiótico de elevada carga política, cultural, social. El público no es solo un espectador, se convierte en bailarín, en protagonista de la noche cuando los artistas interactúan con él, eso si ya con anterioridad no se sentía así, al verse reflejado de lleno en la obra: y es que precisamente esa es una característica esencial en este montaje interactivo que ya se veía desde la versión inicial “CCPC”.

Una propuesta desenfrenada y sin estigmas, despojada de prejuicios, es la que nos propone “El Portazo”, quienes con ánimos de criticar lúdicamente, de reír o burlarse de nuestros problemas, crean una suerte de sátira que constituye la esencia del cubano, ese mismo que se sufre y a la vez se mofa de sus desgracias con la mordacidad que da la espinita clavada por un tiempo en un molesto sitio.

Temas de diversa índole aborda la obra a través de una perspectiva descarnante. Foto: Ernesto Herrera

Un travesti canta “Bésame mucho”, las provocativas bailarinas resaltan con su “Te lo doy” (Aé la chambelona), para la foto digan “crisis”-en busca de una sonrisa instantánea en la última sílaba-; todos estos son solo momentos sutiles dentro de una propuesta bien atrevida donde los curados de espanto no se dejan sorprender con lo que ven, no así de asombrarse por este juego que muchos han anhelado pero que pocos se han atrevido siquiera a empezar, y del que muchos menos cuentan un “final feliz”, pero donde solo resalta una palabra: valentía.