
Un espectáculo 100% interactivo que enseña a los niños a través de la música y la participación resulto ser “Pedro y el Lobo y otras historias infantiles,” cuya versión protagonizara la Orquesta Sinfónica de Holguín junto a las compañías Palabras al Viento y Ronda de los Sueños, este sábado y domingo en el Teatro Suñol.
Basada en el clásico sinfónico concebido por Serguéi Prokófiev, esta versión holguinera – «que tuvo una primera temporada hace cuatro años en el Teatro Ismaelillo»- se auxilia de personajes empáticos y elementos novedosos como la narración oral, manifestación bien cultivada por los chicos de Palabras al Viento, quienes hicieron las veces de presentadores del espectáculo con el merecido aplauso e interpretaron con similar triunfo a los personajes de la fábula: Pedro y su abuelo, el Lobo, un gato, el intrépido pajarillo y una pata muy graciosa.

Ya lo anunciaba el maestro Oreste Saavedra, director de la OSH, la que lució brillante en escena:“Desde hace algún tiempo, la Orquesta ha ido identificando aquellas instituciones con las que podemos unir esfuerzos para crear espectáculos que se salgan de la línea del programa sinfónico.” Se trata de una estrategia que pretende el pacto con nuevos públicos, en este caso, el infantil.
Vale destacar la presencia de la primera figura Norma Arencibia, homenajeada durante la presentación, cuya voz profesional supo conducir el desenlace de la historia. La captura del Lobo a manos de Pedro y su amigo volador.Si de caracterizaciones dialogamos Palabras al Viento quedó debiendo tanto al público infantil como adultos el acierto en los roles de dos animales de la fábula, que no por parientes pueden confundirse con facilidad: el lobo y el gato.

Quizá el elenco de jóvenes narradores debió pensárselo mejor al momento de otorgar estos papeles a actores con genotipos tan opuestos, al punto que el gato parecía un gran felino mientras la imagen del “gran lobo” quedo minimizada por la esforzada actuación de una actriz tan pequeña como un minino. Y es que (¡atención!) los pequeños saben distinguir tamañas “sutilezas» que no llegaron a empañar la idea del espectáculo.
Aunque se esperaba un Pedro tan elocuente como la valentía que demuestra en su historia, de la que debe ser más protagonista, enfático y alegre. Así ha sido concebido por la OSH en su recreación musical: alegre, intrépido, desentendido de los peligros del bosque que se dispone a enfrentar.
De sus múltiples gestores, la compañía exhibe talentos visibles como la joven actriz Yensi Cruz, quien sabe cómo dar vida al personaje, por más pequeños que parezca, como lo fue la popular patica que resultó resucitada de las fauces del Lobo en la historia. Halago la feliz interacción con los niños y sus progenitores: padres «cazadores», pequeños que intermedian, sin ninguna timidez, en la escena. Actores que saludan, ríen, cantan y juegan con el auditorio.

Cuando parecía acercarse el fin, surgieron otros cuentos infantiles del agrado de los seguidores de la cantoría infantil Ronda de los Sueños, a cargo de la maestra Grisell Velázquez, cuya dirección artística logró atrapar la atención de padres y chicos. Igualmente la aparición musical del solista Ernesto Infante distinguió la jornada.

Unas seis canciones de historias musicales ya conocidas como Vinagrito, Lo feo, Que canten los niños o Juan, me tiene sin cuida´o fueron interpretadas en poco más de una hora para reafirmar cuánto puede lograrse cuando se cultiva en los niños el amor por la cultura y el arte.
Sin dudas, una presentación que aglutinó incontables esfuerzos: 58 niños, 10 actores y casi 60 músicos de la OSH compartiendo el escenario principal. Hay canto y dramatización en abundancia. Poesía y diversión en torno a la creación de la “primera fábula musical donde los protagonistas son instrumentos.” En fin, un verdadero musical apelando a todo el sentido de la palabra. Se advierte en el trabajo actoral, en el diseño de vestuario, la concepción de cada elemento llevado a escena.

Socorrida opción para los benjamines en su receso escolar de la que también pueden disfrutar los padres. Válida idea que, desde ya, formará parte de los repertorios de cada una de las compañías que dan vida a la fábula, la que se espera sea disfrutada por pequeños de otros municipios. Así lo expuso Saavedra: “No queremos que se quede en la ciudad, convocaremos el apoyo de las autoridades para hacerlo posible.”
Como reza la fábula, “la música es invención humana, es la forma de la felicidad, hace bien, tiene la capacidad de curar.” He ahí que este montaje se abre al público familiar del Hospital Pediátrico de Holguín “Octavio de la Concepción de la Pedraja”, este 17 de noviembre, para sacar sonrisas entre consultas.