Luces, Gibara,¡acción!

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EXT. CALLE–OCASO

La Calle Real está llena de Gente (arteria principal de la verticalidad de Gibara); todo el mundo expectante. Francisco Fabián se fotografía con cuatros periodistas. Una vieja chismosa (si no fuera chismosa, seria una anciana curiosa) asoma la cabeza para comprender por qué el bullicio no la deja ver su serie (del Paquete). Los niños sonríen y juegan; los adultos esperan y se impacientan(se observa la dicotomía del pensamiento infantil y el pensamiento “maduro”). Las sirenas anuncian el comienzo del evento cultural más importante que ocurre en Gibara; un sitio que ama el cine.

Alguien vuelve la mirada hacia el mar, como buscando la inspiracion en el horizonte donde también se vislumbra el cielo. Cuando regresa la vista percibe desorientado algo conmocionante y emocionante: ha comenzado el desfile.

Las luces fulgurantes de las antorchas preceden la caravana de artistas internacionales, que muy joviales, devuelven el saludo al mar de pueblo que los celebra, pues le han devuelto la vitalidad a una ciudad eternizada en el espacio, pero no en el tiempo; una ciudad que enamora por su olor costero, pero realmente sabe a cine. Esta sazón fue concebida por Humberto. Pero Humberto es omnipresente, inmortal.

Para continuar con su legado, Pichy ha transfigurado las esencias artísticas y ha convertido un festival de cine en festival de las artes, de ahi la grandeza de su obra, que se renueva como si el decursar del tiempo solo fuese pretexto para la posteridad. Quiza por eso alguna que otra cinefila empichernida dice que “Perugorria es un buen vino”, cuando escucha las palabras de una voz que, después de un evocador e incitante discurso, expresa:“declaro oficialmente inaugurado el 14 festival Internacional de Cine de Gibara. ¡Viva Humberto Solas! ¡Que viva Gibara!¡Al Cine!”

INT. CINE JIBA-NOCHE

El cine repleto. Se confunden los rostros gracias a la precariedad luminosa,quecrea una atmósfera mítica, onirica, como si se tratara de un sueño, de esos sueños de Garrandés. Luego todo se comprende, pues entre la luminiscencia tornasolada se distingue una Yemaya, una verdadera. Por ello se aprecia a un creyente cuando reza, casi a regañadientes “wáwáyolá sofí oré wáwáyolékolubo”.

Ella se mueve, gira, contorsiona su cuerpo, tiene espasmos y la gente solo aguarda, solo escucha. No hay espacios para las palabras.

Admirados, todos aplauden.

De la nada surge una voz, acompasada con la imagen de gente que merece mucho ( Rene de la cruz menciona la entrega de los premios Lucia, por la obra de toda la vida a nada más y nada menos, que Pineda Barnet, Mirta Ibarra y Salvador Wood). La ovación no se hace esperar y aflora el llanto de quienes la merecen. El aplauso suena a manos rotas, incesantes. Cómo detener el placer de homenajear la maestría infinita.

Humberto siempre ha estado ahi, aún cuando se pretende ausente. Y entonces aparece trastocado en danza. Fuma mucho, sobre todo fuma, y el humo flota y vuela como sus ideas. Algunos creen que es una interpretación magistral de Codanza, pero otros los sienten alli, entre sus tres Lucias, la mas bella historia de amor que tuvo y tendrá con el séptimo arte, con Raquel, con Eslinda, con Adela.

EXT. PLAZA DA SILVA-NOCHE

Se escucha una guitarra. Y Silvio..

Corten.

Continuará

Por Richard Driggs