
El apellido Pino hace honor a la trayectoria profesional de un holguinero que, en el transcurso de 40 años, ha sabido crecerse como músico y maestro, sacándole sonoridad a la flauta y el saxofón, cuyos conocimientos ha compartido con muchos jóvenes dentro y fuera del país y durante los últimos 13 años, además, dirige la Banda Provincial de Conciertos, validando el concepto martiano de que ¨La música es el hombre escapado de sí mismo…¨.
Confiesa Eulogio Humberto Pino Hernández ser el primero de la familia, dedicada por entero a la esfera gastronómica, en inclinarse por la música, pero ¨tuve la suerte de nacer, crecer y estudiar en un ambiente artístico que me fue atrapando de manera progresiva, al extremo que hoy no sabría vivir sin el ejercicio de mi profesión¨.

Muy cerca de su casa ensayaba la Orquesta Tentación, conducida por el Maestro Cándido Morales ¨y desde que ingresé a la enseñanza primaria tuve maestros talentosos como Paco Vincent, con quien me introduje en el estudio del saxofón y el solfeo eslava, y me picó el bichito de la pedagogía¨.
La directora y pianista Luz María Ochoa; el también maestro y bajista Jorge Ochoa; el trompetista Augusto César Milord, entre otros maestros y maestras, alimentaron sus deseos de convertirse en músico, algo que también tuvo como catalizador al ambiente que se vivía en las enseñanzas secundaria básica y preuniversitaria, con un movimiento de aficionados muy fuerte.
¨De esa manera formé parte de un grupo integrado por Miguelito Villafruela, José Ángel Leyva y José Luís Patterson, entre otros, y gracias al Maestro José María Fernández, pudimos matricular en el Conservatorio de Holguín, donde vencimos el nivel elemental¨. Por encargo dirigió una Banda de concierto integrada por 40 alumnos, que inició el desfile del XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes La Habana -1978, junto a una agrupación de la otrora República Democrática Alemana (RDA).
En 1970 ingresó en la Escuela Nacional de Arte, donde estudió saxofón y se apasionó por las Bandas de Concierto, a tono con el concepto martiano de que ¨…la música de las bandas es como un hada invisible: en las ciudades invitan a la alegría, al perdón y al movimiento: en campaña, pone las armas en manos de los combatientes¨.
Por esa razón, desde 1980 Pino integra la Banda de Conciertos de Holguín, fundada en 1922. Primero como flautista solista y como director después, simultaneando desde 1984 con la impartición de clases sobre ese instrumento, al que honró con la creación de una agrupación (Syrrilk), que aún forma parte del nivel medio de esa especialidad.
La Banda de Holguín, que cumplirá en breve 96 años, tuvo como directores a Ángel Díaz Uriona (fundador), Juan Márquez Urbino, Francisco Blanco, Ángel Vargas, Juan José Herrera (Cuzo), quien elevó la agrupación al Primer Nivel, que mantuvo el inolvidable trompetista y compositor Manuel de Jesús Leyva (Coco), de 1988 a 2005. Desde entonces sus músicos son conducidos por Pino, un Maestro talentoso que desde hace varios años solicita la atención de organismos provinciales encargados de darle a la Banda un local apropiado para los ensayos, la custodia de los instrumentos y de ser posible, también sirva para sala de conciertos.
Cumpliendo con las ideas de Fidel, de lograr ¨una cultura no solo artística, sino también histórica, científica, económica, geográfica, ambiental y en los más diversos campos del conocimiento, con profundo sentido humanista¨, Holguín respondió a la solicitud de crear una Banda de Concierto en cada municipio, graduándose aquí los primeros 384 alumnos requeridos para los 14 municipios, incluyendo el completamiento de Holguín, Banes y Sagua de Tánamo.

Este Maestro Emérito de la Enseñanza Artística, a quien Holguín le dedicó su Semana de la Cultura en 1992, entre otros reconocimientos especiales, participó como invitado en el Primer Festival de Bandas de Conciertos en la ciudad turca de Izmir, y Estambul, la más poblada de ese país. También contribuyó a la formación de músicos de Banda en la República de Surinam. Luego en México, formando parte del claustro de profesores de Waxaca; y más recientemente en la República Popular de Angola, donde fundó la cátedra de saxofón e impartió metodología de la enseñanza de los instrumentos de viento. También en Valencia, España, participó en el año 2013, en el Quinto Festival de Música Iberoamericana.
Su única insatisfacción es no contar aún con el indispensable local de ensayos, que ha impedido la presentación de la Banda en las tradicionales retretas, eventos y conmemoraciones, y ahora, cuando la Banda celebrará su 96 aniversario, no podrán realizar actividades públicas. Y de continuar esta situación, probablemente tampoco podrán actuar en las festividades por el advenimiento del aniversario 60 de la Revolución Cubana.
Ahora, cuando cumple 40 años de vida artística, Pino, pequeño de estatura pero grande de corazón, con importantes realizaciones personales y profesionales, se muestra satisfecho por su obra, que incluye algunas composiciones musicales (boleros y danzón); por contar con dos hijas que también se formaron como músicas (una flautista, la otra, directora coral), y una esposa bancaria que comparte todos sus proyectos sin ahorrar el más mínimo de pasión, amor y entrega.
Por Arnaldo Vargas Castro
Tomado de www.radioangulo.cu