Disímiles aproximaciones a la espiritualidad y la religiosidad unifican curatorialmente las piezas que integran la exposición colectiva Ese necesario estado del espíritu, expuesta en el Espacio Galérico El Zaguán, del Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) y auspiciada por este y la UNEAC en Holguín.

Texto y fotos: Erian Peña Pupo
La muestra reúne la obra de artistas conocidos (Víctor Manuel Velázquez, Freddy García Azze, Dayamí Pupo, Aníbal de la Torre) y otros más jóvenes que han despuntado en el panorama holguinero (Roxana Anido, Armando Ruiz, Julio César Cisneros Fuentes) y que se aproximan, desde diversas poéticas e interpretaciones, a la espiritualidad del ser humano y con ella a la religión y lo relativo a la práctica de la virtud.
Juan Alfonso Tamayo –premiado en el último Salón de Arte Religioso que se organizó en la provincia– nos recuerda la tradición de la unción cristiana y su relación con reyes y apóstoles en “Úngeme, con fe todo es posible” (acrílico/lienzo). El “ungido” también se relaciona con el Mesías en la tradición judeocristiana, pero, a diferencia del tradicional aceite de la unción santa descrito en Éxodo, Jesús fue ungido directamente por el Espíritu Santo. Esta unción de Tamayo –una mano vierte el aceite sobre los pies desnudos– se relaciona más bien a la salvación personal, gracias a una fe donde todo es realizable.

A modo de suplemento verbal, Dayamí Pupo hace suyo el versículo bíblico: “Clama a mí y yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3) y lo integra a su obra “La voz del espíritu” (mixta/dimensiones variables).
Propia del imaginario surrealista de Víctor Manuel Velázquez, donde las sugerencias simbólicas se integran armónicamente a su peculiar cosmovisión, la pieza “La tribuna” (acuarela/lienzo) destaca por su armoniosa factura. Por su parte, Freddy García Azze integra en “Phase one” la técnica mixta y una ilusoria cámara fotográfica confeccionada de recortería de latas de cerveza Bucanero.
Otro autor interesante dentro del conjunto resulta Julio César Cisneros Fuentes, quien trabaja y recontextualiza el grafiti como parte del proyecto Undergraff. Las dos obras de Julio César (ambas sin título y en técnicas mixtas sobre lienzo) “reencuadran” el mítico David escultórico dentro de un escenario alternativamente callejero, propio del arte grafitero.

Aunque lamentamos la ausencia de otros artistas que trabajan la temática (Cristina Fonollosa, María del Pilar Reyes, Jorge Hidalgo) que hubieran ampliado el diapasón temático y estilístico de la muestra, integran Ese necesario estado del espíritu otras piezas que nos muestran la amplitud de miradas y posibilidades creativas al respecto: “Ansiedad gaditana”, acrílico/lienzo de Ernesto Ceballo Hernández; “S/T”, mixta de Aurora Ofelia González Sánchez; “Face to face”, óleo/lienzo de Nelsy Igarza Ferreiro; “Ideas que nacen del corazón”, óleo/lienzo de Arsenio Pérez Cruz; “S/T”, colografía y gofrado/papel de Roxana Domínguez Anido; “Irremediablemente reversible”, óleo/lienzo de Aníbal de la Torre Cruz, y el díptico “Perdón”, colografía de Yolanda Rodríguez Hernández.
Integran, además, esta exposición del FCBC y la UNEAC en Holguín las obras: “El despojo”, tinta y pastel/papel manufacturado de Isabel Cosano Alén; “Nunca lo supiste pero siempre fuiste al amor de mi vida: Luna”, mixta de Yuniesky Rodríguez Sánchez; “Conversión”, acrílico/tela de Hennyer Delgado Chacón; “Pensamientos extraños”, óleo/lienzo de Ramón Jesús Pérez de la Peña; “Voluntaria prisionera de mi escencia”, acrílico/lienzo de Nilser Ricardo Maldonado, y “Ya”, óleo/lienzo del joven Armando Cruz.


