Celebración de Ediciones Holguín y de la cumpleañera directora Lourdes González

Publicado el Categorías Holguín, Libro y Literatura, Noticias, Personalidades

Por Ronel González Sánchez

Cuando publicó Los pasos perdidos, esa memorable novela latinoamericana, el gran escritor Alejo Carpentier dijo en una entrevista que de la literatura festejaba muchas cosas, pero algo que siempre temía no justipreciar lo suficiente era el trabajo testarudo y silencioso de las editoriales.

Esta mañana, desde mi condición de ser uno de los autores más publicados por Ediciones Holguín, me ha correspondido el honor de no permitir que pase por alto subrayar los esfuerzos, desvelos, días de júbilo, ira, desánimo, de una editorial que como el título del primer libro de su directora, hemos visto crecer con la tenacidad del fuego de un núcleo de personas que muchas veces han postergado sus aspiraciones individuales por la labor de dar a luz volumen tras volumen que integran de inmediato las filas de la cultura nacional, y puede que no haya dicho bien, porque realmente tengo la impresión de que el colectivo de hacendosos compañeros ha logrado identificar en la editorial el vórtice de sus desasosiegos, ha integrado la significación de las ediciones a la trayectoria vital de cada sujeto, y eso también hay que agradecerlo a quien permanece al frente prácticamente desde el alumbramiento del proyecto.

Ahora en que nuestra contemporaneidad parece fluir, desesperada, detrás de tecnologías que nos alejan de la obra impresa, que estamos siendo víctimas de la gran pesadilla en que se convierten INTERNET, las redes sociales, los teléfonos móviles, y una indescriptible e impresionante artefactería que nos roba las horas de sueño y nos automatiza de tal modo que desde la ilusión de estar muy cerca nos aparta olímpicamente, asistimos a la celebración de un nuevo año vivido por Ediciones Holguín, nuestra utopía consumada en la provincia donde se han publicado títulos de dignidad suprema para la historia de la literatura cubana.

Muchas gracias Ediciones Holguín, Lourdes González, editores, diseñadores, ilustradores, impresores, mecacopistas, administradores y todos los oficios que no nombro para evitar una serie demasiado extensa de imantadas partículas que auspician el proceso de la elaboración de libros, o sea, de la irrupción airosa y sostenida en el entrañable mundo del arte.

Los agradecidos, parafraseando a Martí, solo vemos el brillo de tantos años, tantas obras y tantas quimeras vertidas sobre el papel de la memoria.

13 de septiembre de 2018