Por un motivo u otro que no vienen al caso, no son fundadores del Satiricón, pero fieles a la iniciativa desde su primera visita, actualmente no puede concebirse el Festival de Humor para Jóvenes si ellos no están en el programa.
La Sala Raúl Camayd del Teatro Eddy Suñol, principal escenario de la Ciudad de los Parques, acogió la atractiva presentación de estos muchachos que decidieron desandar los caminos del humor hace más de treinta años, cuando eran solo unos estudiantes de la Universidad Central Martha Abreu.

Fieles a la línea estética de sus fundadores, los integrantes de La Leña se caracterizan por un humor inteligente y bien intencionado, sagaz, así nos visitó el mendigo, con sus días difíciles, demostrando que no hay suerte para el pobre, el policía que cuando agarra al delincuente con leche en polvo, lo captura con una sentencia mayor que si fuera droga, los técnicos de audio, que culpan del problema de sonido a los micrófonos chinos combinados con cables rusos: «no se entienden», o los viajeros ecologistas, varados en esta terminal a punto de ser vanguardia con un servicio que mejor ni hablar, o los merolicos que venden el directorio telefónico como papel sanitario de todos colores,“para que te lo limpies con la tonalidad que quieras”, y el tira y jala con moringa, “para que te levante el ánimo”…u otros que engrosan la lista de una velada especial donde destacan los golpes que recibe Cheloli, más reales y menos casuales imposible, si no, que le pregunten, pues todos los años sale perdiendo.
Es sencilla su propuesta, desenfadada, con apoyo no solo en el chiste, sino en lo gestual, demostrando así un profesionalismo actoral que les incluye en los preferidos por el público holguinero, quienes les aclaman y disfrutan en cada presentación, y por los que regresan cada año en estos días de febrero.