Por Erian Peña Pupo
Con el espectáculo unipersonal El Acto, José Antonio Alonso, actor y director de Teatro del Caballero, rinde un especial homenaje a Vicente Revuelta, a propósito del 90 aniversario de su natalicio.

Así José Antonio Alonso hace suya la obra del maestro Revuelta, interpretándolo en escena, el actor y director que le cambió la vida y lo hizo dedicarse a la trabajo teatral y graduarse en la década del 80 en el Instituto Superior de Arte (Isa) para ser uno de los fundadoresde esaleyenda que es Buendía, donde protagonizó espectáculos convertidos en hitos del teatro de nuestro país. Después de esto, fundaría en 2007 su propio colectivo, Teatro del Caballero, que hoy dirige.
“Algunas anécdotas de este director, en constante tensión entre la polémica y fascinación que generó su trabajo, así como la cita de espectáculos canónicos dirigidos por él (Cuento del Zoológico, La noche de los asesinos, La muerte de un viajante, Galileo Galilei) se imbrican en el tejido de una dramaturgia espectacular que fusiona analogías e imágenes”, escribe Ámbar Carralero en las palabras del catálogo de la obra, presentada en la sala Alberto Dávalos del Teatro Suñol.

Miedos, injusticias, tabúes apócales propios de las condiciones políticas del momento, aún no del todo saldadas,momentos claves en la vida de Vicente y en su teatro, el papel del actor y la miradas al teatro contemporáneo, nos son devueltos por Alonso en esta obra, con dirección artística del propio actor y Yoander Ballester Aguilar, además de asesoría dramatúrgica de David García.
Esta obra como nos dice José Antonio Alonso es “un acto de confesión, de fe y entrega, en el que el actor evocando el legado teatral del famoso director y actor cubano, nos remite una y otra vez al rescate de la esencia del oficio, no importa cual. Es una fiesta del espíritu que termina siendo no solo una cura personal para el intérprete, sino también para los que participan en su acto”.

En cada puesta, Alonso lo entrega todo y nos hace partícipe –a quienes nunca vimos una obra dirigida por él y solo lo hemos visto en apariciones en el cine, como aquella en Los sobrevivientes, de Tomás Gutiérrez Alea– del inmenso legado del imprescindible Vicente Revuelta. Y lo hace haciéndonos cómplices, poniéndonos a pensar y a quitarnos la máscara, cosa difícil sin dudas, aunque sea por un instante frente al acto casi sagrado de la creación teatral.