Por Erian Peña Pupo
Devenido fiesta de los trabajadores, el 1ro de mayo es particularmente diferente en Cuba. Las plazas, sitios de desfiles y conmemoraciones, reciben al pueblo trabajador, pero también a estudiantes, campesinos y amas de casa, la familia toda, no para exigir trabajo, asistencia médica, justicia social, igualdad de deberes y derechos u otras tantas conquistas sociales que siguen movilizando a los sindicatos en otras partes del orbe.

El desfile, siempre a primeras horas de la mañana, viene a ser colorido escenario de reafirmación, liderado por mítica la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) de Lázaro Peña.
Este año la diferencia será mucho más acentuada, y no solo en las calles de Cuba lo notaremos. En tiempos donde lo más importante es el aislamiento social para prevenir la propagación del Covid-19, el secretario general de la CTC, Ulises Guilarte de Nacimiento, convocó a conmemorar el Día Internacional de los Trabajadores de una manera sui generis: “Conmemoraremos este Primero de Mayo enarbolando las banderas de la solidaridad. Este es un momento de ratificar el valor de la unidad, junto a la capacidad movilizadora y de lucha de nuestra querida Federación Sindical Mundial”.
Es cierto, dentro de poco será 1ro de mayo, un 1ro diferente. Y no podremos marchar en la plaza. Sin embargo, el Covi-19 no será impedimento para recordar la importante fecha.

Desde ya aparecen iniciativas como la grabación, en los estudios de la Egrem, del tema “Vivir para vencer”, de Arnaldo Rodríguez. “Es un guaguancó bien cubano con aires sinfónicos que termina en un clima de sonoridad de épica, de marcha y estado de gloria. Estamos muy contentos con el resultado. En el tema participan músicos del Talismán, Rumberos de Cuba, Habana de Primera, La Barriada, la solista Verónica Velázquez y estudiantes del Conservatorio Amadeo Roldán de La Habana”, dijo el artista.

El periódico Tribuna de La Habana convoca, además, a celebrar entre todos. Para hacerlo exhorta al envío de “una foto en desfiles anteriores, imágenes de algún cartel o bandera que estés diseñando especialmente para la ocasión, algún poema o cualquier otra iniciativa que tengas”. Y pone a disposición variados medios, entre ellos las diferentes redes sociales, e invitan al uso de la etiqueta #PrimeroDeMayoEnCasa. Otras muchas iniciativas se irán prolongando a medida que se acerque el día de los Trabajadores en Cuba, varias de ellas relacionadas con los trabajadores de la Cultura y los artistas.

En momentos –enfatiza Guilarte de Nacimiento– donde el coronavirus crece en el mundo y los “gobiernos de derecha junto a empleadores anteponen causas de carácter económico-financiero sin valorar sus consecuencias en la pérdida de derechos laborales”, y “son despedidos sin ninguna o muy baja garantía salarial cientos de miles de trabajadores estimándose un incremento exponencial del desempleo total o su precarización con la consecuente reducción de los ingresos y otras prestaciones sociales”, “la CTC y los Sindicatos Nacionales expresan el testimonio de su solidaridad militante con las luchas y denuncias de las organizaciones sindicales de otros países”, añade.

Esta fecha –también llamada Día del Trabajo– se celebra en casi todo el mundo en honor de los Mártires de Chicago, obreros anarquistas ejecutados en Estados Unidos por su participación en manifestaciones por la consecución de la jornada laboral de ocho horas (las huelgas tuvieron su origen en la manifestación iniciada el 1 de mayo de 1886 y su punto álgido tres días más tarde, el 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket). En la actualidad es una fiesta reivindicativa de los derechos de los trabajadores en sentido general, y se celebra en muchos países, menos en Estados Unidos y Canadá, que en su lugar organizan el Labor Day el primer lunes de septiembre desde 1882.
Nuestro Apóstol, José Martí, corresponsal en Chicago del periódico La Nación de Buenos Aires, Argentina, describiría para sus páginas la ejecución de los Mártires de Chicago, incluidos entre ellos varios periodistas: “…salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. Abajo está la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro… Firmeza en el rostro de Fischer, plegaria en el de Spies, orgullo en el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita: «La voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora. Les bajan las capuchas, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una danza espantable”.
En Cuba se celebró por primera vez en 1939, organizada por la CTC, a solo tres meses de efectuarse su Congreso constituyente, luego de un extenso camino en pro de la unidad del proletariado en la Isla. Un gran desfile partió desde la sede donde, en aquel momento, se encontraba la central obrera, en la intersección de las habaneras calles Belascoaín y San Lázaro, hasta la Avenida de las Misiones; pasó junto al Palacio Presidencial, el Paseo del Prado y concluyó en el Parque Central. En la tribuna ubicada allí hablaron varios líderes obreros, entre ellos Lázaro Peña, secretario general de la CTC.

Este día, desde la seguridad de nuestro hogar, o desde el centro laboral donde sean imprescindible nuestras funciones, todos iremos, de alguna manera, a la simbólica plaza. Y de alguna forma seremos todos también “médicos, enfermeras, técnicos de laboratorio y otros”, a la vanguardia ahora en nuestros hospitales y además, en los contingentes internacionalistas que prestan servicios venciendo el Covid-19 en otros países.
¡Comparte tu iniciativa, revive tus desfiles! ¡Nos vemos en la plaza, este año desde casa!