
Así afirmó el maestro Pancho Amat cuando el trovador Eduardo Sosa lo provocara durante la primera jornada del evento “Destrabando la trova,” que no por cambiar de sede dejó de aglutinar a un público melómano de la música cubana, entre ellos, artistas holguineros, autoridades y prensa.
Tarde provechosa para deleitarse desde el propicio ambiente del Club Siboney con la buena palabra de Amat. Guitarrista, tresista, compositor, arreglista, en su persona no importan tanto las definiciones como el talento que demuestra cuando su tres “habla más alto”, pronunciando notas y tumbaos que incitan nuestra raíz
Su vena “musical” le latió desde la infancia. Por entonces, sus padres correspondían su gusto con juguetes en forma de instrumentos. Guitarra en mano creció su inclinación musical que, a golpe de talento y mucho sacrificio, ha derivado en su denominación como Mejor tresista del mundo.

Su manera ecléctica al ejecutar el tres ha sido resultado de su propia formación, donde no descartó ningún aporte, desde la Casa de Cultura Municipal, su paso por el Conservatorio Cervantes hasta su incursión en el movimiento de la Nueva Trova, cuya influencia marcó un punto de partida importante para su música. “Cuando se crea la Nueva Trova se poroyecta que el tres ocupara espacios protagónicos dentro de la música cubana”. En esta corriente halló fuente nutricia de la cual bebió para reforzar su instrumento.
Apelar a sus referentes significó nombra a varios grandes como Niño Rivera, o Arsenio Rodríguez, a su juicio, uno de los pilares del pentagrama musical de la Isla o el propio Guayabero, a quien expresa su admiración.
Otra etapa fundamental fue rememorada con la fundación de Manguaré, agrupación que fundara en 1971. Una experiencia muy rica de la que Amat evoca cuánto aprendió en el proceso de las sonoridades y estilos latinoamericanos.
De su mente no escapan los detalles de cómo fue convidado a buscar la “especialización” en el tres cubano durante una jornada del Cucalambé junto a Omara Portuondo. Y, aunque sus intereses estaban enfocados a producir música para el cine — de la mano del maestro Frank Fernández y la realizadora Lizzete Vila—, tuvo a bien apropiarse del instrumento que hoy le distingue como Premio Nacional de Música.
En su voz, la historia nunca aburre. Siendo músico, gusta de hablar bastante. Lo hace desde lo anecdótico y la cubanía que le caracteriza. Ofrece demostraciones, pequeñas y esporádicas ejemplificaciones de su tres, que lo mismo se presta para interpretar un jazz que un rock.
Sobre la pérdida de una cultura de encuentro al interior del movimiento trovadoresco, expresó que con la experiencia de la Nueva Trova existía un espacio para confrontar estilos, fueran Elena Burke o Sara González, lo mismo daba. “En nuestro entorno había más comunión, más cercanía. Teníamos como un CDR de la música con presidencia y todo. Eso aglutinaba a todo el movimiento para cualquier certamen. Hoy prima la iniciativa personal. Hay que tocar puerta por puerta. Antes no era así.”
A la enseñanza de la música cubana dedicó el último tema de la tarde, al que le confiere especial atención puesto que: “En el caso del tres, el alumno debe aprender primero lo que se instruye en la academia. Luego debe aprender lo que amerita la escuela popular. Existe una escuela del tres cubana que no habita dentro de un aula.” Y vuelve a ejemplos imprescindibles como el Benny Moré.
Hay que acercar al estudiante a la apreciación de la música cubana. Que reconozcan a Matamoros y al Benny con la misma propiedad que se estudian a los clásicos europeos. Recuérdese que: “Cuba es un arcoíris de sonoridades. Los cubanos hemos hechos música para el mundo, hemos creado para el disfrute del ser humano,” afirmó en las postrimerías del conversatorio.
Una refrescante versión de Mamá Inés regalaron ante el maestro Amat las estudiantes de guitarra de la Escuela Vocacional Raúl Gómez como muestra de lo que se cultiva desde nuestro sistema de enseñanza.
El mejor cierre para el encuentro vespertino lo protagonizó el músico y su Cabildo del Son. Hubo maestría, como es habitual, en su ejecución de “En ti multiplicada” y “Ajiaco musical”. Tan solo una invitación oportuna para continuar disfrutando de su genuina entrega durante el gran concierto convocado desde el Callejón de los Milagros en la Plaza de la Marqueta.
Fotos: ACN