La deuda quedó saldada

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La belleza puede palparse cuando le llega al espectador a través de las notas musicales, y es que para quienes disfrutamos de la noche de 5 de mayo de la Orquesta Sinfónica de Holguín fue como caminar por los jardines del Palacio Real de Aranjuez. Los presentes nos sentíamos como Felipe II en su residencia primaveral, en un periplo fugaz del Teatro Eddy Suñol a la joya arquitectónica de Madrid.

La melancolía inundaba la sala en el primer y segundo movimiento, bien por la última vez en la que Boabdil vio a su amada Alhambra antes de irse a Marruecos, o como recordatorio a los trágicos sucesos de la Guerra Civil Española, pero más allá del motivo que plasmara Rodrigo de Falla, lo que sobresale es la maestría con que emanan las notas de cada instrumento.

La presencia de la Sinfónica en el Eddy Suñol es siempre un suceso cultural

Fue allá por 1933, cuando el compositor español compartía su luna de miel con la pianista turca Victoria Kamhi en este recinto, y de esas pasiones encontradas surgió tal obra referente de la música internacional. El pulso de la guitarra cuestiona a Dios por el aborto espontáneo que ha tenido su mujer, pero a la vez implora por su vida: son la ira, la pena y la desesperanza, ejes de la exquisita composición.

Con una prolífera trayectoria en el panorama nacional, así como la preferencia y reconocimiento de su público ―que recientemente le confirió el Suceso Cultural Holguín 2017―, la Sinfónica destaca por la actuación conjunta con prestigiosos directores extranjeros, y la interpretación de complejas piezas del repertorio internacional. Sin embargo, este concierto era una deuda pendiente con su público desde la pasada edición de la Fiesta Iberoamericana, y que fue saldada con creces.

La presencia de la Sinfónica en el Eddy Suñol es siempre un suceso cultural

El Concierto de Aranjuez, centro de la presente velada, es el trabajo más conocido del compositor español Joaquín Rodrigo, realizado para guitarra y orquesta. Su éxito establece la reputación de dicho autor como uno de los principales de la posguerra española, y el adagio es singularmente popular, por lo que ha sido interpretado por múltiples figuras de la ópera y la canción melódica, incluyendo a la leyenda del jazz Miles Davis, en compañía del adaptador Gil Evans. El primero de ello expresó en el álbum Sketches of Spain: “Esa melodía es tan fuerte que cuanto más suave se toque, más fuerte se vuelve, y cuanto más fuerte se toque, más débil se vuelve”. Por su parte Paco de Lucía interpretó la obra en 1991 en el Teatro Bulevar en Torrelodones junto a la Orquesta de Cadaqués bajo la dirección del Maestro Edmon Colomer y la asesoría musical de José María Gallardo del Rey, con el Maestro Rodrigo presente, el cual dijo unos días antes:«Estoy realmente encantado de que mi concierto se interprete el mayor número de veces posible, y me parece muy bien que se aborde en esta ocasión con un tratamiento tan distinto del clásico como es el del flamenco».

Abel Prieto Jiménez, Ministro de Cultura, Abel Acosta, Viceministro del ramo, y el resto de las autoridades políticas y gubernamentales, presidieron una velada que comenzó con cierto retraso.

 

Por Julio César

Foto: Carlos Parra