Petra escupe a Kant

Publicado el Categorías Festival Internacional de Cine de Gibara, Gibara, Holguín, Noticias

Por Edgar Ariel

…sabes una a una la brillantez de mis lágrimas.

Petra von Kant

Dos mujeres, con mucha galanura ellas, artistas(parecen)la cubren con un manto de libido del bueno. Cómo se diría: un manto negro, la noche que se come al día. A qué sabrá. A día. Libido al fin.Cubren (piensan bien si piensan en las gallinas) a una diseñadora de modas, Petra, en un su departamento avant-garde de allá, del país del norte europeo, donde hay fresas y manzanas y peras y frío y nieve y todo esos de lo que aquí no hay pero habrá. Todo tiempo futuro… verdad que sí.

Foto: AA

Verdad que sí pero parece mentira. La von Kant llega a Gibara en las fotografías de Nelson Gallardo. Hierática, naturalmente. En pose. Rígida, faraónica, tutankamónica (perdonen el neologismo) como debe ser. Dramática, como la quiso Rainer Werner Fassbinder. Y como la quiso, también, Carlos Díaz para El Público.

Digo que me parece mentira porque a ella, a Petra, hace unos días se le vio correteando por todo Washington con pieles de marta sobre los hombros y perlados zapatos Jimmy Choo. Con dos plumas de faisán en el sombrero de fieltro negro. Sencilla. Se le vio llorando. Recordemos que ya es una mujer cuarentona, y uno no puede escapar de la edad, como tampoco se puede escapar de la inocencia. Se le vio llorando recostada a una pared dela Nacional Gallery, por un amor. O por dos. Uno nunca sabe.

Foto: AA

Teatro El Público presentó Las amargas lágrimas de Petra von Kant en el Keneddy Center como parte del Festival Artes de Cuba, con versión del dramaturgo Norge Espinosa. Y ahora está en Gibara, en la Casa de la Cultura, en el XIV Festival Internacional de Cine. No-se-pier-de-u-na.

La puesta de Carlos Díaz emplea, como de costumbre, hombres en papeles femeninos, y no solo para romper la norma, porque aquí se rompen muchas cosas. Notable, nos recuerdan las fotografías, es el diseño de vestuario de Vladimir Cuenca y el diseño de espacio escénico de Roberto Ramos Mori.

Parece que vino a Gibara a llorar sus penas. ¿Lágrimas negras? No. Las lágrimas de Petra tienen el color de la sangre seca. Porque el tiempo pasa, y la sangre se seca. Lorca. Y uno se asombra. Cómo no asombrarse. Buen sitio para llorar las penas, y las glorias. Porque esas también se lloran, verdad que sí.

Foto: AA

La vemos distinta en cada imagen, cómo un cuadro que no termina de aclararse en nuestra mente. Vemos esas fotografías como si viéramos una panoplia desarmada. Descuartizada. Quizá esa sea la palabra. Descuartizada. ¿Será esta la palabra que la define?

A Petra, a la von Kant, no le interesa la razón pura. Decía Kant: “El hombre es celoso si ama; la mujer también, aunque no ame”. Pero Petra amaba. Y a dónde puede llegar una mujer que ame.

Quizá digo todo esto porque la Petra que vimos en Cuba tuvo el acento de Fernando Hechavarría. Trágico como pocos, como los antiguos. Esa Petra la vimos descuartizada… verdad que sí.