Por Jorge Suñol Robles
Si usted todavía no ha ido al “Satiricón” yo le recomiendo que vaya ahora mismo a los estanquillos del teatro Eddy Suñol para que compre su entrada, que quedan pocas. Luego no se me queje si no alcanzó, todo el mundo quiere reírse, y gozar, transformar en chiste su problema. Tal vez por eso el público va, para entender, con carcajadas y gestos, esta realidad que vivimos a diario. El humor, no crea que es cosa fácil. El humor es algo serio, arriesgado. El humor debe ser convincente.

La Sala Raúl Camayd es uno de los escenarios de este festival. En la noche del 26 de febrero, se unieron dos grupos ya “veteranos” dentro de este espacio. Se trata de La Oveja Negra y Caricare, los que tomaron a la cotidianidad de la Isla como hilo conductor de sus sketchs y se pasearon, por medio de un discurso inteligente y audaz, poniendo sobre el tapete, digo, sobre el escenario, mucho de lo que vivimos y enfrentamos.
Abierto por inventario fue el espectáculo estrenado por el grupo habanero La Oveja Negra. Allí hubo mucho show, asalto, falsas muertes, demencia, tiros, y muy, pero que muy, poco salario. Hubo, en esencia, mucha burocracia, ese mal que nos desangra y nos atrasa en cualquier rincón donde nos encontremos. Hubo intención, decisión.

Por su parte el dúo holguinero Caricare, frente a un público que lo ha visto crecer en sus casi 24 años de quehacer artístico, nos llevó, con su ingenio, su sátira y sus vestuarios, a varios lugares y leyendas literarias. Don Quijote y Sancho Panza subieron a escena; esta vez el hidalgo no se había leído tantas novelas de caballería y se volvió loco sí, pero por vivir demasiado esta realidad.
Don Quijote iba sobre Palmiche. Aquí todo puede pasar. Se fue para Tenerife a buscar su Dulcinea y Sancho, en medio del dilema de los precios y su bodega, le cayó atrás, luchando, cada uno contra sus molinos. Aclaro, no los del Parque Eólico de Gibara.
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“Presentamos algunos fragmentos del espectáculo Ridiculum Vitae, que llevamos al Aquelarre. Usamos vestuario, muñecos, instrumentos independientes. El espectáculo, también, está conformado por monólogos, por la canción humorística disfrutada en vivo y algún que otro sketch”, afirma Onelio Escalona, uno de los integrantes de Caricare.
Sobre la rica experiencia de participar en el Festival comenta el humorista: “Es muy saludable intercambiar con otros creadores que trabajan, como el caso nuestro, el humor escénico. Tienes la posibildad de retroalimentarte. Es muy bueno comparar, aún cuando no es la misma línea de trabajo. Uno aprende constantemente de todo el mundo”.