Andrés: un h(n)ombre en mayúsculas

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Por Vanessa Pernía Arias

Publicación epocal de gran valía, donde se dieran cita los matices de la realidad cubana entre 1936 y 1961, la revista Carteles fue, además, testimonio de un hombre consagrado con la historia de su país: Andrés García Benítez, diseñador de sus portadas, obligó a los críticos, durante veinte años, a valorar su trabajo como único, con una poética trascendental dentro del diseño y la plática en Cuba. Artífice del segundo gran momento de la gráfica costumbrista nacional de todos los tiempos, después del grabador Landaluce, este hombre “multitalentos” trabajó, además, el diseño escenográfico y de vestuario para piezas importantísimas dentro del repertorio teatral en la isla, como Doña Rosita la soltera y La zapatera prodigiosa, de Lorca, y Electra Garrigó, de Virgilio Piñera.

Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

Como recomendación directa al redescubrimiento de su labor como diseñador gráfico en Carteles, llega el catálogo Andrés, publicado por la Fundación Arte Cubano, Impresión Artes Gráficas de Palermo, Madrid, y presentado por el investigador, curador y crítico de arte Martín Garrido, quien además es un estudioso por excelencia de la obra de García Benítez, en el Centro de Artes Plásticas de Holguín, como parte de la 27 Feria Internacional del Libro.

Catálogo Andrés, publicado por la Fundación Arte Cubano, Impresión Artes Gráficas de Palermo, Madrid, y presentado por el investigador, curador y crítico de arte Martín Garrido. Foto: Ernesto Herrera Pelegrino

Según Martín Garrido: “La historia personal de Andrés García Benítez es la historia del cumplimiento de una vocación, de una vocación que no tuvo antecedentes en su familia, ni tampoco continuadores. Fue el transito solitario pero gozoso y brillante, de un creador pleno de recursos y habilidades, seguro de sus fuerzas y con los pies en la tierra”.

Andrés fue un artista comprometido con el contexto que le tocó vivir, y así lo demostró en Carteles, uno de sus primeros impulsos para enrolarse en el mundo artístico y cultural de la capital, razón por la cual es designado diseñador oficial de la revista en 1936. “Si Andrés fue un triunfador, un artista que tuvo la posibilidad de probar las mieles del éxito y la popularidad, lo debió a su talento personal, a su valor para aceptar los retos y desafíos que una carrera como la suya le exigía, y a su enorme capacidad de trabajo, que le permitió realizar una obra amplia y diversa con un sello personal incuestionable”, asegura Martín Garrido.

Foto tomada de Internet

García Benítez no cursó estudios académicos de arte, pues desarrolló de forma autodidacta un talento que le era innato, sin embargo fue un “personalísimo dibujante” con exposiciones importantes tanto en Holguín, cuando aun no tenía cumplido sus 15 años, como en el círculo de Bellas Artes de La Habana, Nueva York… lo que advirtió el escritor y ensayista José Antonio Portuondo al subrayar que el holguinero era un “estupendo ilustrador, por la exquisitez y delicadeza de sus líneas que tienen… toda la finura y el encanto a la par que la rica fantasía de los dibujantes orientales”.

Deviene entonces este catálogo como memoria límpida de su labor gráfica, una obra de inestimable valor histórico para las artes en Cuba. Un orgullo para los holguineros y para los cubanos en general resulta este texto que recoge sus estampas nacionales, su maestría formal, su originalidad temática… Martín Garrido apunta que “no hay obra menor para un gran artista, y Andrés lo era”, y parece ser ese precisamente el objetivo de este catálogo: demostrarnos el valor artístico de la obra de Andrés, un artista que ha vivido “en medio de un discreto pero transitorio olvido”, pero “que quizás algún día prestigie las colecciones de importantes museos del mundo”. Entretanto nos queda el privilegio de disfrutar su obra desde los catálogos para Carteles que se encuentran en el Museo Provincial La Periquera, como parte de los fondos de esta institución, y ahora mediante este inesperado pero siempre bienvenido catálogo nombrado dignamente Andrés.