Por Rosana Rivero Ricardo
El “público aplaudidor” del Teatro Eddy Suñol puso su sentido de la vista, el oído y el humor, en función del “estreno planetario” del espectáculo “De película”, a cargo del grupo Etcétera, en la noche de pre-Romerías. Aunque casi la audiencia se “quedó sin sentido”, cuando supo que la entrada la subieron a 20 pesos. No obstante, colmó la sala Raúl Camayd a pesar, incluso de la lluvia.

Los incidentes evidenciaron que Etcétera conserva en Holguín un público fiel (amén de haberse mudado para La Habana) que le dio sentido al trabajo del grupo desde sus inicios y funciona como un termómetro para evaluar las nuevas puestas.
El estreno de “De película”, en plenas Romerías no es un hecho fortuito. Eider Luis Pérez, director de la agrupación, apuesta por este espacio para el lanzamiento de lo más nuevo, pues en el festival de festivales confluyen varias manifestaciones artísticas que le permiten medir y confrontar el humor con las mismas. Asimismo Pérez considera que las Romerías son el principal evento de los artistas jóvenes que organiza la AHS, institución a la que quieren rendir homenaje, pues ya casi se despiden de sus filas, y ha apoyado mucho el trabajo de Etcétera.

El espectáculo fue escrito por completo por Eider, aunque el resto de los actores que conforman la agrupación aportaron mucho a los textos y a la concepción general de la puesta. La historia se concibió en tres ejes paralelos. Un director de cine cubano cuenta cómo se “llevó” un Premio Oscar en Hollywood. Sus re-cuerdos nos llevan a la gala de entrega de tan distinguido lauro cinematográfico y a cómo filmó sus películas.
Si bien el espectáculo comenzó, como se dice popularmente, “bien arriba”, con una parodia de la archiconocida Bailando suave, los primeros 15 minutos de la puesta parecieron hechos “a prueba de risa”. No obstante, después la presentación resultó muy divertida.

La función no fue en su totalidad de estreno, pues de serlo, “el grupo correría muchos riesgos”, al decir de Eider. Algunos sketches ya habían sido probados en Holguín durante el Satiricón. En la escena, se parodia a Jorge Oliver, popular presentador del espacio cinematográfico de la Televisión Cubana Cuadro a Cuadro. El personaje, asumido por el actor Yasser Velázquez, comenta el supuesto filme, coproducción entre Hollywood y el ICAIC protagonizado por Superman y Elpidio Valdés. Los hilarantes actos no dejan de hacer uso de la sátira social y referencias a fragmentos de las aventuras del icónico mambí, cuyas peripecias están instaladas, parlamento a parlamento, en la memoria del cubano, hecho que aprovecha muy bien Eider.
Nuevamente el humorista concibe su espectáculo de modo integral. El guion lo condimenta con sus conocimientos de Historia y de arte universal. No en balde aparecen referencias a filmes como Bailando suave, Psicosis, o El padrino… El comediante vuelve a echar garra de recursos como el juego de palabras, la ironía y la paradoja, que se enriquecen con una puesta para la escena sencilla, pero envidiable hasta por la más dramática de las representaciones.
El teatro de sombras es uno de los ejemplos más sólidos. Aunque fue una solución más asequible, ante la imposibilidad de recrear en video las escenas paródicas de las supuestas películas filmadas por el director, resultó original, inesperado y divertido. Mucho ayudó a la escenografía, pues la sombra del Premio Oscar, ambientó la supuesta gala. Encomiable también la reproducción artesanal de la estatuilla.
El punto clímax de la risa lo constituyó el sketch en que el director graba una película para Hollywood en la que debe haber suspenso, violencia, sexo y hasta un muerto para poder obtener el Oscar.

Este número permitió ver en escena a los cuatro actores (muy parejos en su desempeño) que actualmente conforman el grupo: Yasser Velázquez, Venecia Feria, el propio Eider y la última adquisición, Luis Ángel Batista. En contraposición, los monólogos del director en sus remembranzas, fueron los momentos menos hilarantes.
La propuesta presentada en Holguín es una especie de Working in Progress. Según Eider es la primera puesta y puede crecer en el sentido escénico, agregando u omitiendo momentos, como un fragmento de película india, bailada y actuada por los actores. “El trabajo escénico siempre lleva un perfeccionamiento y las puestas hacen que madure”, concluyó Eider. Así que hay que poner todo el sentido de la orientación humorística en función de ver la próxima “película”.